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Jayathma Wickramanayake: El poder de salvar vidas de la educación sexual

Redacción: El País

Contrariamente al prejuicio popular de que fomenta la promiscuidad e incentiva los embarazos adolescentes, un mayor conocimiento sobre sus cuerpos y las relaciones aumenta las probabilidades de que las que tengan sean seguras.

Cuando era un estudiante de secundaria, lleno de expectativas en mi nativa Sri Lanka, estaba impaciente por recibir mi primera clase de educación sexual. Mis compañeros y yo estábamos en la pubertad temprana y teníamos tanta curiosidad como desinformación sobre todo lo relacionado con el sexo y la sexualidad. Sin embargo, en lugar de recibir respuestas fiables a nuestras urgentes preguntas sobre nuestros cuerpos y relaciones, simplemente nos dieron un libro y se nos dijo que leyéramos un capítulo en específico, para luego decirnos que nos aclaráramos por nuestra cuenta. Millones de jóvenes en todo el mundo tienen experiencias similares, a menudo con graves consecuencias.

Tal como sería irresponsable dar a un niño un coche deportivo sin haberle enseñado a conducir, es peligrosamente negligente dejar que los cuerpos de los jóvenes se desarrollen más rápido que su comprensión del sexo y la sexualidad. La falta de información confiable eleva el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH, y del embarazo adolescente, que no solo puede costar la vida a la madre, el niño o a ambos, sino también perpetuar la pobreza a lo largo de generaciones.

Incluso para quienes no son sexualmente activos, comprender los cambios que ocurren en sus cuerpos es vital para proteger su salud y bienestar. En muchos lugares, las chicas comienzan a menstruar sin que sepan lo que está pasando, dejándolas en una situación de poca preparación para proteger su salud e higiene, y a menudo viviendo una profunda vergüenza sobre un proceso perfectamente natural.

Esta falta de información, junto con la ausencia de productos sanitarios limpios y espacios privados para usarlos, suele hacer que las niñas y jóvenes falten a la escuela durante la menstruación. Los tabúes culturales que les prohíben acudir a los espacios públicos (incluidos los religiosos) durante su periodo, o que las obligan a vivir fuera de sus hogares (incluso en condiciones meteorológicas extremas) debido a su impureza, agravan su sensación de vergüenza y los riesgos asociados para su salud.

En muchos lugares, las chicas comienzan a menstruar sin que sepan lo que está pasando, dejándolas en una situación de poca preparación para proteger su salud e higiene

No se puede culpar a los jóvenes por tomar decisiones no informadas si los adultos se niegan a darles información. Y, sin embargo, son los propios jóvenes quienes sufren las consecuencias de esas decisiones, a menudo por el resto de sus vidas. Lo vi de primera mano: las chicas que estaban en esa sala de clases conmigo el día en que nos dijeron que nos aclaráramos nosotros mismos acerca de nuestra sexualidad quedaron embarazadas al poco tiempo, abandonaron la escuela y perdieron toda oportunidad de escapar a la pobreza.

¿Por qué en todo el mundo las escuelas no están ofreciendo una educación sexual completa? A menudo es porque los adultos temen que fomente la promiscuidad. Siguiendo esa lógica, quienes saben más (como los padres o los médicos) deberían ser los que toman las decisiones.

Contrariamente al prejuicio popular de que la educación sexual fomenta la promiscuidad e incentiva los embarazos adolescentes, una mejor educación simplemente mejora las probabilidades de que las relaciones sexuales que tengan los jóvenes sean más seguras, ocasionando menores tasas de embarazo e ITS, y elevando los índices de educación entre las mujeres. Esto tiene beneficios de amplio alcance, abarcando ámbitos como la salud, la igualdad de género y la reducción de la pobreza.

No son conclusiones nuevas. Hace un cuarto de siglo, en la pionera Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo, 179 gobiernos se comprometieron a proporcionar información a los jóvenes para que tomaran decisiones responsables. Según el Programa de Acción de la CIPD, la educación sobre sexualidad es crucial para proteger a los adolescentes de las ITS y los embarazos no deseados, especialmente a una edad muy temprana, cuando los riesgos son particularmente altos para la madre y el bebé.

Es necesario crear espacios seguros donde los adolescentes puedan acceder a anticonceptivos o hacer preguntas sin temor a que se enteren sus familias o amigos

Desde entonces se han logrado muchos avances. Pero está claro que no bastan, ya que cada día 20 000 chicas menores de 18 años dan a luz, principalmente en países en desarrollo con escaso acceso a información de salud sexual y reproductiva.

Hacer que los jóvenes tomen decisiones responsables acerca de sus cuerpos y su sexualidad implica ofrecer una completa educación sexual a todos, de una manera amable y amigable que respete su autonomía y capacidad de acción. Para ello, es necesario crear espacios seguros donde puedan acceder a anticonceptivos o hacer preguntas sin temor a que se enteren sus familias o amigos. Ese es el mensaje de la nueva estrategia para jóvenes del Fondo de Población de las Naciones Unidas, llamada “Mi cuerpo, Mi vida, Mi mundo”.

En noviembre próximo se celebrará una conferencia de alto nivel en Nairobi, Kenia, para marcar el aniversario 25 de la CIPD y movilizar la voluntad política y los recursos necesarios para la plena implementación de su Programa de Acción. Los líderes del mundo deberían llegar preparados con compromisos concretos que demuestren que esta vez hablan en serio sobre la urgencia de asegurar que los jóvenes de todos los puntos del planeta tengan las herramientas para tomar decisiones informadas acerca de sus cuerpos, sus vidas y sus futuros.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/09/06/planeta_futuro/1567779906_700515.html

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Karina Ochoa: “No se trata de hacer manifiestos, se trata de entender cómo se manifiesta el colonialismo en nuestras vidas”

Redacción: Kaosenlared

La pensadora, activista y feminista descolonial Karina Ochoa transita entre la academia y los movimientos para entender la matriz colonial que atraviesa las opresiones de las mujeres en América Latina y avanzar hacia un diálogo que permita pensar otros mundos para todas y todos.

La mexicana Karina Ochoa lleva bien el calor de principios de verano madrileño. Está a punto de regresar al DF, donde es profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) después de haber pasado una semanas de este lado del Atlántico. Viene frecuentemente al Estado español, del que se ha despedido participando en una conferencia sobre “Pensamiento anticolonial y feminismos descoloniales en los Sures globales”, organizada por la editorial Traficantes de Sueños.

Esta investigadora y pensadora feminista se doctoró en Desarrollo Rural en la misma universidad donde hoy es investigadora y docente. Ochoa participó en la obra De lo poscolonial a la descolonización. Genealogías latinoamericanas (UNAM, 2018), y coeditó Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala (Lemoine, 2013). Conversamos con ella sobre la apuesta de la mirada descolonial en los feminismos, las condiciones de posibilidad de nuevos diálogos entre los sures globales  —y los sures del Norte—y la urgencia de recuperar horizontes de sentido que han sufrido durante cinco siglos las lógicas de exterminio del colonialismo.

Te hago una primera pregunta para aclarar conceptos que vemos que emergen a veces y no acabamos de entender del todo. ¿En qué consiste el feminismo descolonial? 
Para mí es difícil hablar de feminismo descolonial. Creo que hay que hablar primero de feminismos descoloniales en plural: no hay una tendencia única dentro de lo que se llamaba antes feminismo y ahora yo llamo feminismos descoloniales. Es un campo bastante amplio donde caben tanto apuestas analíticas y reflexivas como luchas y resistencias que están muy vinculadas justamente con esta interpretación desde la crítica a la pretensión de universalidad y la actitud colonial que por un lado el pensamiento feminista clásico o hegemónico contiene pero que tiene que ver también con la crítica a la modernidad en su impronta colonial.

Habría entonces que decir que los feminismos descoloniales son un campo amplio que por ventaja no está en disputa sino en el que conviven diferentes reflexiones, resistencias, luchas y experiencias atravesadas por las matrices de dominación colonial que siguen siendo vigentes hoy en los proyectos nacionales, los proyectos incluso de las izquierdas en nuestra América.

¿De qué manera estas miradas descoloniales permiten analizar las opresiones específicas sobre las mujeres de los pueblos originarios?

En el debate de los feminismos descoloniales hay muchos planteamientos, muchas contribuciones, incluso de compañeras que no se autonombran feministas o que no se autonombran descoloniales. Pienso por ejemplo en el caso de la compañera indígena kaqchikel Aura Cumes, que ella no se autonombra indígena y tampoco se autonombra descolonial pero que ha hecho importantes contribuciones para pensar justamente las opresiones que cruzan a las mujeres indígenas mayas.

Cuando hablamos de los feminismos descoloniales tenemos que hablar de una gran diversidad de planteamientos, reflexiones que muchas veces no comparten el punto de partida. Quiero poner de ejemplo algunos postulados que están en nuestra América desde autoras, pensadoras, activistas, que se suscriben a diversas tendencias de pensamiento: una de ellas tiene que ver con el tema de los patriarcados.

A nosotras nos queda claro que 1492 es un parteaguas en la historia de nuestros pueblos y el hecho colonial genera una herida que intentamos mirar porque nos ayuda a explicar el continuum de los patrones de dominación que pesan sobre los cuerpos de las mujeres. En ese sentido hay diferentes planteamientos.

El hecho colonial genera una herida que intentamos mirar porque nos ayuda a explicar el continuum de los patrones de dominación que pesan sobre los cuerpos de las mujeres

Por ejemplo las feministas comunitarias bolivianas hablan de cómo el hecho de la colonización posibilitó un entronque de patriarcados, entre el patriarcado ancestral de los pueblos originarios y el patriarcado occidental de los colonizadores. Hay quienes planteamos que no podemos hablar de patriarcado ancestral u originariamente indígena y de patriarcado colonial porque el patriarcado de la cristiandad es una construcción específicamente europea que tiene un contexto y una particularidad y que surge de una realidad específica que es la historia de Occidente.

Hay quienes planteamos que hay un debate abierto. Hay posiciones como la de Aura Cumes que dice que no podemos hablar de un patriarcado ancestral porque es intentar universalizar nuevamente un sistema de dominación y que en todo caso tenemos el desafío de ver cómo se ha gestado la dominación masculina en las sociedades o civilizaciones antes de la intrusión española, pero que tendremos que darle también otros nombramientos.

Hay posiciones que dicen que no había patriarcado en el caso de los yorubas y de las experiencias en África, que no se puede hablar definitivamente de patriarcado. Hay quienes planteamos que tenemos que empezar a hacer arqueología decolonial para entender las diversas formas de dominación masculina, que no necesariamente eran desde la lógica del patriarcado de la cristiandad.

O sea, es un debate no resuelto pero que nos ayuda a entender cómo operan hoy en día las opresiones sobre las poblaciones racializadas femeninas que además en nuestra América pasa por muchas gradaciones raciales. Están las mujeres indígenas, las afrodescendientes, las mestizas, las mestizas populares. Tampoco podemos generalizar. Pienso que el pensamiento que se ubica en lo que llamamos los feminismos descoloniales está intentando explicar desde la co-construcción de opresiones que genera el hecho colonial.

¿De qué manera interactúan teoría y movimientos en los feminismos descoloniales?

Hay expresiones como la de las feministas comunitarias en Guatemala que están planteando que la defensa de los territorios pasa también por la defensa de los cuerpos de las mujeres. Los procesos de neoextractivismo que tienen un origen claramente colonial no han cesado en América Latina. En los últimos años, con toda la implementación de políticas neoliberales, claramente se han intensificado y están teniendo un efecto y una presión sobre las comunidades indígenas allá donde por supuesto hay un interés potencial por parte de las grandes transnacionales para explotar los recursos.

La defensa en muchos casos se ha encabezado por mujeres, porque además las mujeres encarnan la posibilidad de la reproducción de la vida y la reproducción de las comunidades. Por ejemplo las mujeres guatemaltecas están planteando el vínculo entre la defensa del territorio y la defensa de los cuerpos de las mujeres. Creo que es una forma muy evidente donde se encarnan estas luchas anticoloniales o descoloniales en la vida de las mujeres. Pero no solo eso, estamos viendo en muchos espacios cómo el debate poscolonial está teniendo presencia y un fuerte efecto porque hay un continuum en los factores de opresión colonial.

En los últimos 500 años en nuestros territorios se han implantado dispositivos de dominación que tienen un peso particular sobre las mujeres. Por ejemplo, planteo que el tema de los feminicidios en México, que el tema de la desaparición de las mujeres que se inicia en Ciudad Juarez hace veintitantos años, forma parte de toda una lógica de dominación colonial donde el efecto de esta dominación, lo que apareció desde 1492 en nuestra América, fue una lógica de exterminio.

El exterminio tiene un efecto puntual sobre ciertas poblaciones, que fueron en su momento las poblaciones indígenas, pero esos dispositivos de dominación tienen el referente inmediato en un otro cercano de los colonizadores, que eran las mujeres. Las cacerías de brujas, las formas de dominación que se plantearon contra las mujeres en lo que hoy conocemos como Europa fueron llevadas y exploradas ya no sobre poblaciones femeninas sino sobre poblaciones enteras.

Estos dispositivos de dominación que en un primer momento fueron utilizados contra el otro cercano que son las mujeres luego se lleva contra un otro lejano: contra poblaciones enteras. En ese sentido yo hablo de la feminización del indio

Cuando hacen todo el proceso de conquista y colonizaciones, estos dispositivos de dominación que en un primer momento fueron utilizados contra el otro cercano que son las mujeres luego se lleva contra un otro lejano, ya no solo sobre cuerpos feminizados sino contra poblaciones enteras, en ese sentido yo hablo de la feminización del indio. Estos patrones de dominación no han cesado en 500 años.  Los procesos de dominación de las mujeres en Ciudad Juárez hablan también de esos procesos de exterminio que tienen efectos sobre las mujeres pero que muy pronto se extenderían a toda la población, por eso cuando decimos “si nos tocan a una nos tocan a todos”, no es ninguna metáfora.

Estas formas de exterminio y dominación sobre cuerpos generizados muy pronto se asociaron a poblaciones enteras. La desaparición forzada en México ha tenido efectos sobre mucha mucha gente, migrantes… y lo podemos entender desde de estas lógicas de dominación colonial pensando en el continuum que están teniendo. Entonces una forma también de ver cuál es el debate que estamos dando desde este campo de los feminismos descoloniales es intentar visibilizar las opresiones que nos cruzan a los cuerpos donde el hecho de ser mujer, el hecho de ser pobre, el hecho de ser racializada, el hecho de ser de sectores populares, co-constituye mecanismos de dominación y de opresión que por supuesto siguen teniendo vigencia hasta hoy.

Parecería que estamos asistiendo a una reivindicación de cosmogonías ancestrales en Latinoamérica.

Una cosa que es importante recordar —y que lo ha recordado Nelson Maldonado Torres en referencia a Enrique Dussel— es que la lógica de la conquista y colonización de nuestra América está basada en un principio de la ética de la guerra. Maldonado y Dussel plantean que a la formulación práctica cartesiana del pienso luego existo, en realidad le precede el conquisto luego existo, o sea el acto de guerra como una acto de autoafirmación negativa que me permite la existencia.

Yo pongo en cuestión esta afirmación en el sentido de que en nuestra América lo que sucedió no fue un acto de ética de guerra sino un acto de exterminio, de aniquilamiento del otro, y eso significó también el aniquilamiento epistémico y de horizontes de sentido. O sea el aniquilamiento de horizontes civilizatorios que no se cimentaba en la ética de la guerra ni en la ética del exterminio. Por eso cuando llega Hernán Cortés a México-Tenochtitlán, lo reciben con regalos, porque no había una lógica por la que el otro fuera de inmediato el enemigo al que había que guerrear, el otro era aquel al que tenías primero que recibir para ver quién era, las guerras se pactaban, no se hacían de inmediato. Eso queda registrado incluso en las crónicas de la conquista.

¿Qué quiero decir con esto? Lo que quiero decir es que todo este tipo de horizontes de sentido intentaron ser aniquilados para imponer la lógica moderna de la ética de la guerra. Sin embargo no se ha logrado del todo, tanto no se ha logrado del todo que en muchas comunidades siguen prevaleciendo los valores del sentido de la comunidad. Hay muchas compañeras en México, indígenas como Marta Patricia Pérez o como Josefa Sánchez o como Carmen Cariño, que han profundizado en el debate descolonial y en los feminismos descoloniales.

Particularmente Marta Patricia hace alusión a la filosofía nosótrica que existe todavía en las comunidades indígenas. Ella es de origen tzeltal, y justamente apelando a cómo se generan diálogos entre las mujeres de su pueblo hace referencia al sentipensar, y cómo esta ética, filosofía, cosmovisión o cosmogonía de sus propias comunidades sigue conservando una lógica del nosotros donde el otro forma parte del yo.

Han sido 500 años de intento de aniquilamiento pero se han preservado de alguna manera estas otras formas. Y estas otras formas no solo se preservan en las lógicas comunitarias, se preservan en las espiritualidades y no solo de las comunidades indígenas sino de espiritualidades que vienen de otras tradiciones y que justamente rompen con esta ética de la guerra, que apelan al principio de la ética del amor, como diría Maldonado, o incluso a la lógica de la compasión, del consuelo. No se ha logrado, desde la modernidad occidental, aplastar estas filosofías, estos horizontes de sentido, estas cosmogonías que siguen vigentes y luchando, organizando realidades.

¿Es necesario que en Europa se profundice también en el debate descolonial?

En mayo estuve en una escuela decolonial que se organiza en la Universidad de Granada cada año. Era la tercera edición donde justamente el planteamiento era ¿cómo se puede descolonizar Europa? y había una formulación muy interesante en relación con la dialéctica neocolonial que se vive en Europa: por un lado todo el tema independentista que hoy ha aflorado evidencia que la construcción de España como imperio acalló pueblos o absorbió pueblos que fueron incorporados en un intento de homogeneización que, aún hoy, después de 500 años, está generando conflicto porque España en realidad no es una España unitaria.

El Reino de Navarra cae en 1523 frente al Reino de Castilla. Aún cuando cae el sentimiento vasco sigue prevaleciendo. O en el caso de Cataluña. Para las izquierdas esto se vuelve muy complicado porque las izquierdas occidentales y occidentalizadas no terminan de entender el tema del colonialismo. Entonces si se entrara en ese debate quizás el tema del independentismos podría tener otro horizonte de discusión. Eso por un lado.

Pero por otro lado, la pregunta que se hacían las compañeras vascas que asistieron era cómo reflexionar también cuando en este proceso doble, en la dialéctica colonial, han sufrido de alguna manera ese expansionismo colonial, pero al mismo tiempo han sido parte de ese expansionismo colonial. Creo que tienen un desafío grande en Europa porque tienen que entender esa doble dinámica: por un lado han sufrido los efectos del colonialismo, pero por otro lado han sido parte de ese colonialismo, entonces la discusión no es fácil.

Nosotros y nosotras en América Latina hace tiempo que tenemos esa discusión, hoy ha tomado fuerza con lo que se llama el giro descolonial, pero en realidad si hacemos una revisión de los debates en nuestra América vamos a ver que hay una tradición anticolonial de larga data que encontramos en la producción ensayística por ejemplo del siglo XIX. Tenemos otros referentes y otra trayectoria que marca nuestra propia discusión. El tema de la racialización es básico para entender nosotros cómo se han construido los patrones de dominación cultural.

La potencialidad del debate poscolonial es que está posibilitando que empecemos a repensarnos en la configuración del sistema moderno colonial pero necesitamos discutirlo desde las propias particularidades de nuestras historias

Lo que quiero decir con esto es que la potencialidad del debate poscolonial es que está posibilitando que empecemos a repensarnos en la configuración del sistema moderno colonial pero que necesitamos discutirlo desde las propias particularidades de nuestras historias. Pienso en Sirin Adlbi Sibai que posiciona la discusión del Islam y el mundo musulmán trayendo a cuenta los elementos que ofrece el debate descolonial.

Hoy en Sudáfrica se está discutiendo también desde lo descolonial. Sabemos que es en América Latina donde se hace la explosión de la discusión pero hoy está tomando muchas direcciones, porque el planteamiento descolonial obliga a que todos aquellos pueblos que hemos sido trazados y filtrados por estas genealogías colonizantes y coloniales a leerlas desde la propia particularidad y luego ir trenzando esta historia mundial que nos atraviesa, y Europa no está exenta de eso.

En Granada las compañeras migrantes que están aquí en Europa y que tienen esta condición de mujeres racializadas por su desplazamiento migratorio, también alertaban de que ahora que en España se está abriendo el debate descolonial se empezara a desplazar a estos sujetos racializados que habían puesto en el centro de discusión este debate.

Por eso de alguna manera hablábamos también del gesto político de que en el ámbito de los feminismos no se hiciera ese desplazamiento. Necesitamos dialogar, pero en ese diálogo no replicar el acto colonial de desplazar a las mujeres que han puesto en relieve la discusión. Eso tiene que ver con un posicionamiento que las feministas tienen que hacer hacia las compañeras racializadas. Pero las compañeras racializadas tenemos que entender que necesitamos hacer ese diálogo, y que este diálogo también tiene que caer en esta Europa descolonial que pasa por las mujeres racializadas pero que pasa también por las mujeres vascas, catalanas, que también están dando su disputas desde otros horizontes.

¿Y crees entonces que desde una mirada descolonial se puede ir hacia cosmogonías, filosofías que guíen a una vida mejor para todas y todos, también en Europa?

Yo no creo que haya recetas de cocina, yo creo que hay que empezar a dar esos debates y que esos debates son dolorosos. Nosotros intentamos el año pasado, en un evento que fue convocado en Euskal Herria donde estuvimos Aura Cumes, otra compañera guatemalteca y yo, hacer algunos planteamientos y las primeras reacciones no son fáciles, porque obviamente muchas compañeras se sintieron interpeladas, agredidas, porque piensan que lo que nosotras estamos diciendo es que por el hecho de ser blancas son coloniales, y a veces lo decimos, pero no siempre es así como lo decimos.

Iniciar este debate se vuelve complejo, recuerdo que por ejemplo en Navarra una compañera decía: “Nosotras somos mujeres blancas pero somos precarizadas”, y otra compañera indígena le decía: “Sí, pero cuántos niños se han muerto en tu comunidad por desnutrición”. Estamos hablando de cosas diferentes, no podemos permitirnos en estos momentos de encuentro hacer equivalencias porque podemos derrapar. Lo primero que tenemos que hacer es ubicarnos cada quién en nuestro lugar y desde ahí poder reconocernos.

Estos procesos no son fáciles, no sabemos dialogar porque casi siempre apelamos a la ética de la guerra, que es la que construye la lógica de la modernidad, y no apelamos a estos horizontes de sentido de la cortesía o estos horizontes de sentido donde yo puedo recibir a la otra por lo que es y como es sin que sienta que la otra se vuelva mi enemiga o mi adversaria o sin que sienta que la otra me está negando.

El problema es que muchas veces la otra no se da cuenta que su propio discurso me niega. Creo entonces que en los debates Sur-Sur y de los sures dentro del Norte global que existen, tenemos la dificultad de construir esos diálogos y a veces necesitamos primero hablar entre nosotras —las mujeres racializadas— para luego hablar con los otros sures. Tiene que ver con gestos políticos que las feministas europeas tienen que hacer en estos actos dialécticos, en la lógica dialéctica de la colonialidad, para que empecemos a dialogar desde otros lugares.

En este marco, ¿podemos pensar en un internacionalismo feminista?

Lo primero que hay que aceptar es que sigue habiendo un acto salvacionista, el mito del sacrificio redentor que es el que justamente denuncia Sirin en su libro La cárcel del feminismo (Akal, 2016), es decir cómo las feministas que vienen de las financiadoras españolas fundamentalmente en Marruecos tienen una lógica salvacionista, nunca llegan a preguntarte qué es para ti el hijab, ellas parten de que la mujer con hijab es una mujer oprimida. Yo no niego que haya opresiones que crucen a la mujer con hijab, el problema es, y eso lo plantea Sirin, que yo, mujer feminista occidental, necesito construir a la mujer con hijab como mujer oprimida para que yo me pueda mirar como una mujer liberada. Pero no solo para que me pueda mirar sino para que haga yo el acto de salvar a la otra.

Esto es lo que tenemos que quitarnos de en medio, ir con la idea de que tiene que ser un acto de salvación, que es el acto con el que llegaron los colonizadores hace 500 años a nuestra América, llegaron a salvarnos, llegaron a colonizarnos porque había que salvar el alma de los indios, pero nunca nos preguntaron si nosotros queríamos ser salvados y de qué.

Hay un acto todavía redentor en el feminismo occidental, entonces, reconozcan ese acto redentor, reconozcan que no nos tienen que salvar para que podamos dialogar

Hay un acto todavía redentor en el feminismo occidental, entonces, reconozcan ese acto redentor, reconozcan que no nos tienen que salvar para que podamos dialogar, porque si nosotros partimos del acto de la solidaridad como un acto de salvación y no como un acto de solidaridad entonces los diálogos son imposibles.

No es tan sencillo cuando hablamos de los diálogos Sur-Sur y no es tan fácil construir esos puentes porque tenemos que hacer el acto decolonial de deconstrucción interna, de deconstrucción de nuestros propios posicionamientos, que a veces desde el inconsciente operan y aunque haya un acto de buena fe, de voluntarismo político, replicamos las mismas lógicas.

De repente no entendemos: “Bueno, yo es que lo hice de buena fe”, bueno pero como no hice mi revisión de la colonialidad interna que me atraviesa pues no puedo hacer el acto descolonizador, y esto no solo opera para las mujeres europeas o para las feministas occidentales. Yo decía en Granada, con las compañeras latinoamericanas, sí, cuando nosotras venimos a España como migrantes —yo no he venido en una condición migratoria permanente pero muchas de las que están aquí lo están como migrantes— nos damos cuenta de que somos mujeres racializadas. Pero ojo, cuando estamos en nuestros países de origen somos mestizas y tenemos privilegios de blanquitud por ser mestizas.

Sobre nuestra demanda a las mujeres feministas europeas de decir: reconózcannos como mujeres racializadas y reconozcan la centralidad que tenemos hoy en el debate, yo les decía a las compañeras migrantes: “Sí, pero es lo mismo que las compañeras indígenas nos dicen a las mestizas metropolitanas, urbanas en nuestros países”.

No es algo resuelto, muchas mujeres nos damos cuenta de que somos racializadas cuando salimos de nuestros países, yo en México tengo un privilegio de blanquitud, o de pretensión de blanquitud. La primera vez que fui a Estados Unidos me dijeron, pero si tu eres una mujer de color, yo me quedé cómo, de qué me hablas, porque yo no me había preguntado eso.

En un momento de ofensiva neoliberal y autoritaria, donde tanto en América Latina como en Occidente se intensifican los discursos antifeministas, ¿no pueden darse alianzas entre las izquierdas y las apuestas descoloniales?

Las izquierdas son profundamente salvacionistas incluso al interior, basta hacer un análisis de los discursos en las asambleas. Hay dos elementos clave con las asambleas incluso de los grupos alternativos: el elemento de construir un enemigo, que tiene que ser muy visible porque es la épica de la guerra. Yo el otro día tomaba una fotografía a un papelito que me pareció super potente. Pensé: ¡qué fuerte! Porque dice, “yo estoy en la resistencia y voy a ser amenazante”. Al final no nos salimos de estas lógicas.

Por otro lado en las izquierdas hay una lógica salvacionista que opera no para ir a otro país, no estoy hablando solo del salvacionismo del feminismo que va a Marruecos, estoy hablando de la lógica salvacionista que opera en nuestras propias dinámicas internas. Habrá que revisar los discursos que imperan en las asambleas feministas y te vas a dar cuenta de que hay un profundo colonialismo que opera de manera inconsciente, que parece neutral, no lo notamos, no lo vemos.

Lo más relevante del debate descolonial o de los feminismos descoloniales es que abre las preguntas. No se trata de hacer manifiestos, se trata de entender cómo se manifiesta el colonialismo en nuestras vidas

Los desafíos no son menores, no están resueltos y no tiene que resolverse, yo creo que lo más relevante del debate descolonial o de los feminismos descoloniales es que abre las preguntas y las posiciona, esto no se trata de hacer manifiestos, se trata de entender cómo se manifiesta el colonialismo en nuestras vidas, en las relaciones de pareja, en la relación con mi vecina, en las relaciones con mis hijos e hijas, en la no relación con mi entorno.

El tema es mucho más fuerte porque no tiene que ver solo con la liberación de las mujeres, que yo creo que es clave, tiene que ver con la liberación de los y las seres humanos en general, cómo construimos un mundo en el que podamos ser lo que queremos ser, construirnos desde la posibilidad de humanidad.

En el momento en el que podamos construir un mundo de posibilidad para ser como podemos y queremos ser los feminismos tendrían que dejar de existir, la mayor apuesta del feminismo descolonial es a dejar de existir, porque la apuesta no es solamente por la liberación de las mujeres, es por la liberación de la humanidad de un proyecto civilizatorio que nos ha condenado a la no existencia.

Fuente: https://kaosenlared.net/karina-ochoa-no-se-trata-de-hacer-manifiestos-se-trata-de-entender-como-se-manifiesta-el-colonialismo-en-nuestras-vidas/

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La educación de los niños es una víctima de las guerras y los desplazamientos

Redacción: La Gaceta

Una de las consecuencias no atendidas de las guerras y los conflictos civiles en muchas partes del mundo es su efecto en la educación de las personas, particularmente en la educación de los niños. Debido a la estrecha conexión entre educación y salud, estos eventos han tenido un efecto severo también en la salud de las personas, particularmente en los niños, y en el desarrollo de los países.

En muchos de los países en conflicto hay ataques contra estudiantes, docentes, escuelas y universidades, mientras que los militares usan las escuelas de forma rutinaria para sus actividades. Las niñas y las mujeres son blanco de ataques debido a su género. Las guerras recientes en Afganistán, Irak, Libia, Yemen y Siria han tenido efectos devastadores no solo por la gran cantidad de muertes sino también por su impacto en la educación y en la salud de los niños.

Vínculos entre nivel educativo y salud

Los niños con educación primaria, particularmente en los países en desarrollo, pueden ayudar a sus familias a tomar decisiones nutricionales que afectarán la salud de toda la familia. El nivel de educación en relación con la salud es particularmente importante entre las mujeres. Se ha encontrado que una mejor educación, particularmente entre las madres, está ampliamente asociada con una mejor salud de los niños. Además, la educación para las mujeres está estrechamente asociada con el menor tamaño de la familia.

Las condiciones de deterioro en Siria han llevado a cientos de miles de personas a abandonar su país y buscar refugio en otros lugares. Antes del conflicto, el 97 por ciento de los niños en edad escolar en Siria asistían a la escuela, y las tasas de alfabetización sirias superaron el 90 por ciento para hombres y mujeres, por encima del promedio regional. Hoy, dentro de Siria, más de 2 millones de niños no asisten a la escuela, mientras que más de medio millón de niños refugiados sirios no asisten a la escuela en los países vecinos.

Los servicios de salud, sociales y educativos del Líbano han sido los más afectados por la gran cantidad de refugiados sirios. Sin embargo, el Líbano no ha recibido la asistencia gubernamental internacional adecuada para enfrentar esta crisis, a pesar que varias orgaizaciones no gubernamentales (ONG) han estado brindando ayuda a los refugiados sirios.

Tanto el gobierno libanés como el pueblo libanés han demostrado una considerable comprensión y disposición para ayudar a sus vecinos sirios. Sin embargo, los problemas creados por la afluencia de refugiados han alcanzado dimensiones tan enormes que han tensado las relaciones entre el pueblo sirio y libanés y sus gobiernos.

Aunque la ayuda que las ONG ofrecen a los refugiados sirios es invaluable, la necesidad es abrumadora. “En tiempos de conflicto e inseguridad, mantener el acceso a la educación es de vital importancia para la protección y el desarrollo de los niños”, afirma Save the Children.

Olas interminables

En las Américas, las olas aparentemente interminables de familias de refugiados que ingresan a los Estados Unidos han puesto en peligro la educación de sus hijos. En muchos casos, las autoridades de inmigración en los Estados Unidos maltratan a quienes buscan asilo. Como resultado, la educación de los niños y su calidad de vida han sufrido notablemente.

La política de separar a los niños de sus padres ha tenido consecuencias terribles, y muchos niños sufren un trastorno de estrés postraumático. En muchos casos, el resultado de esta separación es que los niños terminan siendo atendidos por otros niños. “El cuidado de los niños por parte de otros niños constituye una traición a la responsabilidad de los adultos”, dijo Gilbert Kliman, psicoanalista de San Francisco, quien evaluó a docenas de niños y padres que buscan asilo.

Las estadísticas recientes indican que para fines de 2019, alrededor de 539.000 centroamericanos serán desplazados, la mayoría de los cuales solicitarán asilo en los EE. UU. Solo en 2018, 49,000 niños y adolescentes abandonaron la escuela en El Salvador. Se estima que en Guatemala y Honduras, más de 2 millones de niños no pueden asistir a la escuela.

Los más vulnerables del mundo

En el Triángulo Norte, es decir, en esos tres países, los individuos están escapando de una escalada dramática en el crimen organizado y la pobreza. Aunque en la mayoría de los casos familias enteras huyen juntas, a veces los niños hacen este peligroso viaje al norte solos, convirtiéndose así en algunos de los refugiados más vulnerables del mundo.

Negarse a lidiar con los efectos de la guerra en la educación solo agravará estos problemas, y con su consecuencia en la salud y el bienestar de los niños. Como Nelson Mandela declaró elocuentemente: “No está más allá de nuestro poder crear un mundo en el que todos los niños tengan acceso a una buena educación. Los que no creen esto tienen poca imaginación “.

Fuente: https://www.lagaceta.com.ar/nota/820458/opinion/educacion-ninos-victima-guerras-desplazamientos.html

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África: Música para conectar el mundo desde las escuelas

Redacción: El País

No había clase a la que Boubacar Guem faltase. Durante los últimos ocho años, este joven de Bamako recorría más de 100 kilómetros movido por la música. Durante todo ese tiempo la escuela de Kirina, en la ciudad de Kulikoró, se convirtió en su segunda casa. “No importaba lo lejos que estuviese, la música me ha dado muchas cosas y aprender a tocar la kora cambió mi vida”, cuenta este maliense de 25 años.

Boubacar es uno de los más de 2.000 niños que forman parte del programa de educación musical de la Fundación Playing for Change. Un proyecto creado en 2007 por el productor musical Mark Johnson que promueve la conexión entre personas de muy diversa procedencia y condición a través de la música. La iniciativa comenzó con una campaña multimedia en la que las actuaciones de diferentes artistas del mundo se unieron para versionar la canción Stand by Me. Aquella campaña se viralizó en 2005, cuando Johnson grabó al músico callejero Roger Ridley. Fue entonces cuando el tema de Ben E. King dio la vuelta al planeta y convirtió a Playing for Change en un movimiento global. “El empuje que nos dio aquello nos permitió poner en marcha la fundación y dio lugar a algo mucho más ambicioso”, cuenta su cofundador y director de programas François Viguié.

Hasta la fecha, sus programas se desarrollan en 15 escuelas repartidas por mundo, la mayoría en África, aunque su proyección se extenderá en los próximos años a otros lugares de Latinoamérica como Colombia. La filosofía es clara, apunta Viguié: “Música como herramienta de cambio social y transformadora”. Un objetivo que se extiende a las comunidades. “La idea no es solo centrarnos en los más jóvenes, también ayudamos a la conservación del patrimonio cultural de estos países. En la escuela de música de países como Malí o Senegal, cuna de la cultura mandinga, nuestro empeño persigue también la conservación de sus tradiciones orales”, continúa el cofundador de Playing for Change. Del mismo modo, sus programas dan trabajo a miles de docentes locales en las diferentes escuelas que la fundación ha puesto en marcha.

Boubacar Guem, con una kora.
Boubacar Guem, con una kora. PLAYING FOR CHANGE

Jóvenes como Boubacar han hallado un refugio en la música y han tenido la oportunidad de encontrarse con sus raíces. “Se quedó fascinado con la kora y es un ejemplo de superación. Boubacar estudiaba el instrumento unas seis horas al día con una determinación increíble”, cuenta Viguié. En la escuela de Kirina también ha tenido la oportunidad de aprender inglés y ahora confiesa que su sueño es convertir su pasión por la música en una profesión y algún día llegar a ser como Toumani Diabaté, que además forma parte de la fundación desde hace nueve años.

Junto a Toumani, cientos de músicos internacionales se han sumado a esta gran iniciativa como Alejandro Sanz o Damon Albarn, que ha unido puentes entre su proyecto personal África Express y el de Mark Johnson. Los últimos en añadirse son artistas de la talla de Robbie Robertson, mítico guitarrista de The Band, o Ringo Starr. Ambos forman parte del último vídeo de Playing for Change, en el que voces de 10 países diferentes se han unido para versionar The Weight. Una canción compuesta por el propio Robertson que, como dice su propia letra, «trasciende el tiempo y el espacio».

Jóvenes como Boubacar han hallado un refugio en la música y han tenido la oportunidad de encontrarse con sus raíces

todo ello se suma el grupo de músicos del mundo Playing For Change Band, los verdaderos mensajeros del proyecto, y la celebración del Playing for Change Day, un evento creado en 2011 que tiene lugar cada año a finales de septiembre y que apoya la acción de la fundación en una decena de ciudades por los cinco continentes. Entre ellas, las localidades españolas de Madrid, Ibiza y Tarifa. Un proyecto global que reivindica el poder de la música como un idioma universal, capaz de crear puentes a través de la música.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/09/23/planeta_futuro/1569248263_173300.html

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Brasil: estudiantes protestan contra cortes presupuestarios

Redacción: El Nuevo Herald

Estudiantes sostienen ataúdes falsos que tienen fotos del presidente Jair Bolsonaro, izquierda, el ministro de Justicia, Sergio Moro, al centro, y el vicepresidente Hamilton Mourao para protestar contra recortes a la educación y la amenaza de privatización de Petrobras en Río de Janeiro, Brasil, el jueves 3 de octubre de 2019.

Miles de estudiantes brasileños y sindicatos de izquierda unieron fuerzas en las calles este jueves para protestar contra los cortes presupuestarios en la educación y contra la amenaza de privatización de Petrobras, la mayor empresa petrolera de Brasil.

“¡Tira la tijera de las manos, invierte en educación!”, cantaban los estudiantes en el centro de Río de Janeiro, donde se movilizaron hasta la puerta del edificio de Petrobras.

Debido a la proyección de un crecimiento de la economía exiguo para 2019, el gobierno de Jair Bolsonaro ha decidido bloquear unos 950 millones de dólares del presupuesto original en educación que afecta a todos los niveles. El bloqueo de recursos era originalmente mayor.

El Ejecutivo confirmó el lunes el destino de cerca de 500 millones de dólares para educación.

Fuente: https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/article235779502.html

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Noche de los Lápices y los impactos en la sociedad Argentina

Redacción: TeleSUR

Uno de los episodios más tristes y sangrientos de la historia Argentina, es reivindicada cada 16 de septiembre por estudiantes que exigen garantías a sus derechos.

Tras cumplir 43 años de la denigrante Noche de los Lápices, el pueblo argentino recuerda con tristeza a los diez estudiantes de secundaria secuestrados, torturados y seis acribillados por militares de la dictadura de Jorge Videla.

Después del golpe de Estado a María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de 1976, la dictadura militar se instauró como «Gobierno» entre los años 1976 y 1983. La junta militar fue integrada por Jorge Rafael Videla por el Ejército, Emilio Massera en la Armada y Orlando Agosti por la Fuerza Aérea Argentina.

El sangriento período fue catalogado como «El proceso», donde se secuestró, torturó y masacró clandestinamente a miles de activistas sociales bajo sospechas de guerrilleros o militantes marxistas; las víctimas durante la dictadura son conocidas como «Los Desaparecidos».

Un 16 de septiembre de 1976, jóvenes simpatizantes y militantes de la Unión de Estudiantes de La Plata (UES de La Plata) y Juventud Guevarista participaron en marchas pacíficas para exigir el Boleto Estudiantil Secundario, el cual consistía en un subsidio de transporte para los estudiantes.

La reivindicación de su derecho tuvo como respuesta el secuestro de los adolescentes por parte de soldados, los cuatro sobrevivientes relataron las torturas y vejámenes en centros clandestinos que sufrieron en el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield, la Brigada de Investigaciones de Quilmes y la Brigada de Avellaneda, la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires, entre otros.

Honor a la memoria de los mártires

La memoria de los mártires es reivindicada en cada organización estudiantil que actualmente lucha por sus derechos. Ante el panorama sombrío a causa de las políticas neoliberales de Mauricio Macri, los adolescentes se han convertido en un bastión de resistencia para la educación popular.

El pasado mes de junio, centenares de adolescentes salieron a las calles de la provincia de Buenos Aires para exigir a la gobernadora, María Eugenia Vidal, implementar urgentemente el boleto estudiantil.

Entendiendo el papel fundamental de los jóvenes en la transformación de la sociedad, tanto estudiantes de secundaria como universitarios se han unido al reclamo nacional de declarar la Emergencia Alimentaria, a causa de las fallidas decisiones económicas del ejecutivo que disparó la inflación y el riesgo país.

El 16 de septiembre es declarado como Día de los Derechos de los y las Estudiantes Secundarios, por lo que habrá movilizaciones desde varias regiones del país para recordar a las víctimas y rendir honor a su memoria pidiendo por una calidad educativa para todos los ciudadanos argentinos.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/noche-lapices-impactos-sociedad-argentina-20190915-0034.html

 

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Maestros y médicos de Honduras afirman que seguirán protestas

Redacción: TeleSUR

La Plataforma manifestó que no permitirán ninguna negociación sin las bases y que «la situación ya se le fue (al Gobierno) de las manos en las negociaciones».

La plataforma en Defensa de la Educación y Salud desconoció este lunes la derogación anunciada por el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, de los decretos relacionados con los servicios de los respectivos gremios, conocidos como PCM-026 Y PCM-027.

La presidenta del Colegio Médico de Honduras (CMH), Suyapa Figueroa, señaló que la derogación de los decretos PCM en salud y educación “es un nuevo engaño y una falta de seriedad”.

De igual manera el dirigente magisterial, Daniel Esponda, aseguro que las acciones de protesta programadas para este lunes se mantienen pese al llamado qué hizo el presidente Hernández, para regresar a los hospitales y centros educativos del país.

Luego de varios días de intensas protestas en el país, que incluyeron represión policial, el Gobierno de Hernández cedió a las exigencias de médicos y maestros y derogó varios decretos que apuntaban a la privatización de servicios básicos de Salud y Educación.

Hernández, confirmó la noche de este domingo la supresión de los decretos ejecutivos PCM-026 y PMC-027, pero anunció la creación de otros dos para el mejoramiento de esos sectores.

La Plataforma manifestó que no permitirán ninguna negociación sin las bases y que «la situación ya se le fue (al Gobierno) de las manos en las negociaciones».

Carlos Izaguirre, uno de los dirigentes del magisterio, indicó este lunes que anoche «negociaron la privatización de la salud y la educación» y que ellos solo atenderán decisiones de las bases para ver de qué manera llegamos. Los compañeros que firmaron el documento es sin autorización de la base».

Se registran cierres de carreteras y toma de instalaciones educativas

El presidente del Sindicato de Trabajadores del Instituto Hondureño de Seguridad Social (Sitraihss), Héctor Escoto, informó la víspera que a partir del lunes, los trabajadores del organismo se unirán al paro nacional convocado por la Plataforma de Lucha por la Defensa de la Salud y de la Educación Pública del país.

Reiteró que a partir de este lunes, los cinco mil 300 trabajadores, entre el personal administrativo, del Hospital de Especialidades, y las clínicas periféricas en todo el país, se paralizarían, informaron medios locales.

En las acciones registradas este lunes, varias carreteras y edificios públicos fueron tomados en atención al llamado paro nacional que fue convocado por la plataforma, tras desconocer la medida del Gobierno hondureño.

Miembros del Sitraihss también tomaron las instalaciones, mientras estudiantes universitarios ocuparon la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán y ochos edificios de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/honduras-laboral-medicos-maestros-desconocen-derogacion-decretos-20190603-0012.html

 

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