Una charla TED para descubrir la importancia del diseño gráfico en la creación de una biblioteca que fomente la lectura en los niños.
La lectura es una fuente inagotable en el despertar de la imaginación infantil, porque utiliza el lenguaje como motor para inventar y las imágenes como respaldo, en lugar de funcionar a modo descriptor de una realidad alternativa como sucede en una película. Incentivar la lectura en los niños es una tarea ardua debido al concepto tradicional de biblioteca que vela por el silencio, la monotonía y la quietud, contrarios a su naturaleza. Te invitamos a mirar una charla TED sobrecómo crear una biblioteca que fomente la lectura en los niños, tanto en escuelas como en tu propio hogar.
Bibliotecas infantiles en escuelas
El expositor de la charla TED es Michael Bierut, un diseñador gráfico que fue contratado para diseñar el logotipo de bibliotecas de escuelas públicas en Estados Unidos. Bierut se zambulló en un mar trabajo sin saber que su logotipo lo llevaría a un proyecto que duró varios años, transformando los aburridos espacios de lectura de viejos edificios en mundos fantásticos que atraen a los más pequeños. El motor del proyecto fue la conjunción de energía, aprendizaje, arte y gráficos que inspiren a los lectores, invitándolos a construir su propio rincón.
Para ello, trabajó junto a arquitectos e ilustradores que realizaron encuestas a los niños para conocer a sus personajes favoritos y plasmarlos en los sectores más altos de la biblioteca, a modo de murales. La idea subyacente es que los pequeños no llegan a tomar los libros que se encuentran a cierta altura, por lo cual el espacio vacío debe aprovecharse para envolverlos en una atmósfera llamativa. Las bibliotecas se tornaron proyectos personalizados con los personajes que mencionaban los chicos, construyendo estantes bajos donde alcanzaran sus manitas.
Biblioteca para niños en casa
Del mismo que las escuelas deberían colmar de dibujos los sectores más altos de los edificios, el espacio de lectura del niño en casa tiene que reflejar calidez a través de imágenes que compongan un collage de sus personajes predilectos o ilustraciones que él mismo realizó a partir de lecturas. Es fundamental que la estantería sea baja y entre los libros se coloque un bloc de dibujo junto a crayones de colores para extender la experiencia hacia otras áreas artísticas.
Puedes construirla con cajones para fruta decorados, el fondo de una guitarra vieja o mandar a construir una estructura de madera simple con forma de casita. Junto a la biblioteca el niño debe contar con un espacio cómodo que lo anime a leer, por ejemplo una alfombra de colores y algunos cojines divertidos, una sillita y una mesa de su tamaño con un lapicero o un confortable puf. Es recomendable que los padres, hermanos mayores o cuidadores pregunten a los chicos sobre aquello que leyeron, fomentando el diálogo para que la experiencia del chico adquiera significado y constituya un vehículo para compartir.
En mi colaboración del miércoles destaqué el malestar que existe entre el magisterio y las escuelas normales. Ayer, sábado, el colega Jesús Priego tomó el toro por los cuernos. No voy a repetir su argumento, pero rescato una frase con la que coincido por completo. Refleja la tensión primordial que viven los docentes:
“Los maestros, hoy, ya no saben qué hacer. Están desesperados. Si amonestan, se exponen a una demanda; si no amonestan, se exponen a que el grupo haga lo que le venga en gana. Los alumnos se han vuelto demasiado susceptibles, demasiado conscientes de sus derechos, y demasiado inconscientes de sus deberes”, (Excélsior, 17 de junio, p. 18).
Por supuesto que hay excepciones, pero en términos generales, perdimos la noción de orden escolar. De una escuela disciplinaria pasamos a una de relajamiento completo. Antes el docente era un dictador, hoy es víctima de alumnos y padres. Antes él era el centro del proceso de enseñanza, hoy es una veleta en manos de los alumnos.
La situación es mucho más compleja, cierto. El cúmulo de relaciones sociales de la escuela pone a los maestros en el centro del vendaval. A ojos de padres de familia, burócratas y cierta prensa, son los culpables de las imperfecciones del sistema escolar. Tienen pocos defensores fuera del mismo gremio y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no se ocupa de este asunto.
La consigna de la mayoría de las reformas en boga en el mundo, insiste que debe haber un cambio profundo. Del énfasis en la enseñanza se debe pasar al aprendizaje significativo. La significación es que los estudios sean útiles para aprender otras cosas, crecer el intelecto y desarrollar habilidades que perduren a lo largo de la vida.
Sin embargo, ¿cómo podrán los maestros lograr ese cambio si no hay manera de imponer disciplina en las aulas? No se trata sólo de padres permisivos con la conducta de sus hijos, es un asunto institucional. Se debe a la coronación del corporativismo que sobrevivió al desmoronamiento del régimen de la Revolución Mexicana.
A partir de los años 90, con la descentralización de la educación, el SNTE se convirtió en el mando superior del aparato de Estado. Sus dirigentes no sólo controlaban la trayectoria de los maestros, también se convirtieron en la fuerza hegemónica de la política educativa. Esa hegemonía, como diría Antonio Gramsci, impregnó con su esencia los hábitos y las costumbres del magisterio. La corrupción era el meollo, caló hasta las entrañas de las relaciones escolares.
A los líderes sindicales y a la burocracia les importaba poco lo que pasaba en las aulas. Les incumbía obtener más recursos. Los maestros, cada vez con menos verdadera vocación —unos compraban, otros heredaban la plaza— comenzaron a dejar de hacer. La disciplina en el salón, en alguna época la piedra angular del trabajo en el aula, comenzó a debilitarse al tiempo que se daba un relajamiento de la moral pública, empezando por los altos mandos del Estado llegando a los niveles ínfimos en la toma de decisiones.
El Modelo Educativo para la educación obligatoria, que tanto pregona la Secretaría de Educación Pública, plantea asuntos interesantes. Dice, con corrección, pienso, que los maestros son el eje de la educación donde se cimentarán las bases del progreso educativo. Pero, salvo que se me haya escapado en la lectura de los documentos, no expresa gran cosa sobre la disciplina, aunque hable de elevar la moral de los docentes.
Estoy convencido de que los maestros andan en búsqueda de algo más que buenas palabras, más que una buena formación inicial, más que una actualización dinámica. También quieren la estima social y el respeto de los padres de familia. Pero nada de eso se logrará si no se recupera el orden y hay un mínimo de disciplina escolar.
Son menos las niñas que prefieren ingenierías, pero esto no tiene que ver con capacidades innatas sino con los estereotipos que se reproducen
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México hay paridad educativa en el ámbito universitario, es decir, cinco de cada diez graduados son mujeres, sin embargo, el problema está en la elección de la carrera, pues las mujeres optan más por las que no tienen que ver con Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), lamentó Gabriela Ramos, directora de gabinete del organismo internacional.
“Las mujeres se van a carreras que usualmente nos determina la sociedad y la cultura que son propias para las niñas, carreras que tienen que ver con servicios, con el cuidados de los adultos y los niños, como las ciencias humanas; son menos las niñas que dicen, voy a la ingeniería pero esto no tiene que ver con capacidades innatas, tiene que ver con los estereotipos que todos reproducimos; estereotipos que empiezan con decirle a una niña que es muy bonita y a un niño que es muy fuerte e inteligente; cuando les digas que son bonitas digan gracias, pero además digan que son inteligentes”, señaló la maestra Ramos durante la ceremonia de inauguración de la Semana Nacional de Mentoras por la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas: Sé parte del universo STEM en el Museo de las Ciencias Universum.
La exdirectora del Centro de la OCDE en México para América Latina dijo que de acuerdo con mediciones del organismo internacional, las niñas tienen menos confianza aunque tengan buen desempeño en matemáticas, lo que indica que el entorno social, cultural y familiar transmite menos el nivel de ambición para las niñas: “Lo que queremos con este programa NIÑASTEM PUEDEN, por medio de las mentoras, es demostrarle a todo mundo que las niñas tienen las mismas capacidades, simplemente necesitan creérsela y si eligen una carrera que todos colocan como difícil, sí lo lograrán porque tienen autoconfianza y todas las capacidades, y eso nos va a ayudar a construir un país mucho más incluyente y mucho más justo”.
La directora de gabinete de la OCDE y Sherpa ante el G20 (foro de 19 países más la Unión Europea) agregó: “Tienen que ver con el hecho de que necesitamos conectarnos mejor en el mundo digital, la economía del conocimiento, el desarrollo tecnológico tan vertiginoso, el Internet de las cosas (…). Las nuevas tecnologías requieren que los niños y niñas de México piensen como opción vincularse a las ciencias y la tecnología porque así se van a vincular al futuro, van a abrirse espacios y oportunidades”.
Javier Treviño Cantú, subsecretario de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dijo que el programa NIÑASTEM PUEDEN ya cuenta con una red de mentoras (mujeres destacadas en las disciplinas STEM para que brinden apoyo a las estudiantes a través de talleres, pláticas y programas de mentoría) en ciudades del país, pero la idea es alcanzar la cobertura nacional para lograr una transformación. Comentó que el programa de la SEP, OCDE y Academia Mexicana de Ciencias, presentado en enero pasado, forma parte del nuevo modelo educativo con el que se busca avanzar en una mayor equidad e inclusión. “Una de las intervenciones de la SEP es precisamente este programa de niñas STEM, de tal manera que podamos, como política pública del gobierno, estar estimulando y poder llevar este mensaje a todas la niñas de primarias y secundarias para poderlas entusiasmar con la idea de poder incursionar en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”.
En México, la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) está conformada por 26 millones de niños y jóvenes atendidos por un millón 200 mil maestros en 226 mil escuelas.
Con información del Foro Consultivo Científico y Tecnológico
Los niños saben desbloquear un iPad o subir una foto a Facebook, pero aún no tienen una educación en valores que les enseñe las implicaciones de esos usos
Paula se levanta y camina descalza hasta el salón, trepa hasta el sofá, presiona el botón de inicio de un iPad, pulsa los cuatro números de la contraseña y se conecta a YouTube. Todavía no ha aprendido a leer y solo atina a garabatear su nombre y algunas letras, pero sabe que el icono con la carpeta la lleva hasta los vídeos que ha visto recientemente; allí encuentra decenas de extractos de capítulos deLa patrulla canina y hace scroll hasta encontrar su favorito. Puede desbloquear todos los móviles que hay a su alrededor, enviar mensajes de voz por WhatsApp, entrar en las cuentas de Facebook de sus padres para ver fotografías y acceder a las cuentas de Instagram de sus hermanas.
Lo que Paula no sabe es que si sube una foto de sus pies o de sus juguetes a la cuenta de su padre, habrá 259 personas que podrán verla, compartirla y comentarla. No sabe que puede quedar flotando en la red, porque el contenido que subimos a la red social es público, y pasa a estar disponible para su uso y distribución. Tampoco sabe que, si su padre tiene activa la geolocalización, cualquiera podrá saber dónde está. A Paula, por el momento, no le hace falta tener conciencia de todo eso porque sus padres están vigilando el traqueteo que da a sus móviles y tabletas. Ella está a punto de cumplir cinco años. A su alrededor, mientras, crecen varias generaciones que, habiendo cumplido los nueve, los 13, los 18 o los 25, tampoco tienen conciencia ni conocimiento sobre la tela de araña que supone la red.
El talento, enfocado más que nunca al avance de la tecnología, carece todavía de una base educativa en valores que cada vez más los expertos instan a establecer.Borja Adsuara es profesor, abogado, consultor, experto en derecho y estrategia digital, autor de uno de los capítulos (Derechos y deberes de los adolescentes en la era digital) deLos nativos digitales no existen (Planeta, 2017) y, sobre todo, padre de tres hijos que se supone que son eso, nativos digitales, —aquellos que han nacido a partir de mediados de los noventa y que saben usar la tecnología, simplemente, porque han nacido con ella—. El término no le parece correcto. «En mi época, los hijos poníamos el VHS a los padres. Cuando eres pequeño tocas todo sin miedo a romperlo. Eso es parte de ese aprendizaje intuitivo, los niños tienen más facilidad para hacer prueba-error y aprender a manejar cualquier aparato».
Saber manipular un dispositivo, conocer de memoria qué pestaña activa cada función o qué entresijos esconde no es lo mismo que saber cómo usarlo, qué implicaciones tiene lo que se hace con él o qué consecuencias. «Es como la diferencia entre saber cómo funciona un coche, dónde tiene las marchas, los intermitentes… y conducir, conocer las señales, las recomendaciones, circular. No es lo mismo». Para el experto, que bromea con la alusión a aquel eslógan publicitario que habla de lo poco que sirve la potencia sin control, el esfuerzo constante enfocado al desarrollo de la tecnología debería ir acompañado de un conocimiento temprano de lo que implica su utilización.
Acompañamiento educativo en el proyecto Mi Colegio Promete, de la Fundación Promete.
Pasaporte hacia el otro lado (de la pantalla)
«¿No tienen que hacer los niños la catequesis para hacer la comunión? Para eso sí, pero para tener un móvil con nueve años no hace falta nada». Apunta Adsuara que el mayor problema de Internet no son los contenidos inadecuados, sino la falta de educación para enfrentarse a ellos. Como en cualquier jungla, también en la urbana y también en la virtual, siempre habrá imágenes, vídeos o discursos más o menos peligrosos. «El WhatsApp, las redes sociales… A según qué edades los niños no están preparados para socializar a través de esos canales. Doy muchas charlas a padres y madres preocupados porque sus hijos sean víctimas en casos de ciberacoso, pero nunca se preguntan si sus hijos pueden ser capaces de ser el acosador».
El buen uso no es un denso manual de instrucciones, sino la capacidad de ponerse en el lugar del otro: «La empatía, la mediación entre afines. Esa es una de las mejores dinámicas que ya se están promoviendo en Europa, y en algunos lugares de España. Puede parecer muy poco tecnológico, pero es imprescindible para todo lo demás». Arguye Adsuara que, mientras que antes se aprendía a base de (metafóricas o a veces literales) tortas en el patio del colegio, y ahí se quedaban, ahora una imprudencia o un error te pueden marcar de por vida, y esa exposición dura 24 horas, la red no cierra. «Niñas de diez u once años que, por quererse integrar en el grupo, comienzan a hacer mana«. Fotos inapropiadas, comentarios inapropiados, vídeos inapropiados. «Ese es el hecho diferencial», asegura Adsuara, «educar en valores como la veracidad o el respeto a los demás, enseñar que lo que para ellos es grabar un audio o grabar un vídeo puede ser un delito contra el honor o la libertad sexual».
Niños en clase de tecnología manejando herramientas y piezas mecánicas en el colegio privado Brains María Lombillo, en Arturo Soria, Madrid.JAIME VILLANUEVA
Dándole vueltas a ese elemento ausente en la explosión tecnológica que vivimos, Anna Flotats y Mònica Roca decidieron crear, en 2015, Pasaporte Digital, una iniciativa para educar en competencias digitales y alfabetización multimedia a alumnos de ESO; para poner esa primera piedra que, en la mayoría de ocasiones, nunca llega a colocarse, y que deja cojo el desarrollo digital de los más pequeños. «Ambas teníamos trabajo, llevábamos ya más de ocho años de experiencia en periodismo, ambas en el ámbito educativo y nos fuimos dando cuenta de que había cambiado la forma de aprender y la de enseñar», explica Flotats. Se pusieron a investigar sobre nuevas tecnologías y soporte digital en la educación. «Había un vacío, sobre todo en Educación Secundaria. Los niños saben usar móviles y tabletas y ordenadores, tienen en casa y en la calle, pero llegan al colegio y hay una vuelta a hace décadas».
Cuenta Flotats que, cuando llegan a una clase con información sobre los alumnos, se asombran mucho: «Que sepamos de qué equipo de fútbol son, dónde estuvieron el fin de semana o si han ido al cine… No son conscientes de que todo lo que cuelgan acaba en la red, accesible para cualquiera». Su experiencia desde que empezaron con estas charlas es que los alumnos de secundaria, en general, hacen un uso de la tecnología instintivo y casi automático: «Hacen cultura del exhibicionismo, no saben acotar búsquedas ni lo que es el big data, no distinguen una fuente fiable de un blog sin actualizar desde hace años, no se imaginan que cada día llenan Internet con datos personales, ni conocen cómo gestionar su privacidad». Dividido en 10 temas, Flotats y Rocaarmaron un temario para llevar hasta las aulas de secundaria las herramientas para hacer un uso crítico, responsable y activo de Internet y todo lo que engloba. «La escuela, que es ese lugar en el que recoges la llave para moverte por el mundo, también debería ser ese donde recoger el pasaporte para vivir en ese otro mundo, el digital», sentencia Flotats.
Dentro y fuera del sistema
Entrar con la suya para salir con la nuestra. Es una máxima jesuita a la que Borja Adsuara recurre para recordar que para llevar esta extensión educativa a ese otro mundo digital también hace falta captar la atención de los alumnos, tengan la edad que tengan. «Yo uso bastante el humor como recurso pedagógico. Si les cuentas algo anecdótico ellos se quedan con el concepto principal a través de ese ejemplo. Memes, vídeos de YouTube… La cuestión es saber escoger el material y tener en cuenta que, según qué contenido sea, puede ser mejor o peor darlo con las nuevas tecnologías o con las tradicionales».
No solo es en las instituciones educativas donde se nota esa carencia. También en la calle. Antonio Vargas, mánager de políticas públicas de Google, apunta al momento de cambio disruptivo que vivimos: «Parece que nos pilla siempre con el pie cambiado por aquello de la velocidad con la que todo evoluciona». El responsable de la multinacional comenta que los colegios, los institutos y las universidades cada vez usan más dispositivos electrónicos, Internet y sus propias redes internas y las nuevas tecnologías y se apoyan en la interconectividad que proporcionan todos esos elementos. «En Google, por ejemplo, tenemos Classroom, una plataforma para que un profesor cree un entorno virtual en el que se pueda conectar toda la clase. Para hacer trabajos en equipo, o incluso para hacer una excursión virtual a un museo».
Dos alumnas del colegio Santa Maria de Valencia, en 2016.MÓNICA TORRES
Vargas también apunta a la ingente cantidad de oportunidades que pone la tecnología sobre la mesa y que la educación reglada tiene que ir desarrollando y aprovechando, y enumera a algunos de los proyectos que son espejo de este nuevo camino: «Creamos Genios, una iniciativa junto a Ayuda en Acción para formar a 5.000 estudiantes españoles en informática y programación; con OCUtenemos Vive un Internet más seguro, para un uso más responsable y seguro de las nuevas tecnologías, con una parte específica para niños, padres y centros educativos; también en este sentido, con la Policía Nacional pusimos en marchaEmbajadores de Internet responsable, en el que se formó a 360 escolares que hiciesen ese conocimiento extensivo al resto de sus compañeros; y constantemente trabajamos en campañas de concienciación para el uso de las tecnologías, sobre todo en las generaciones más jóvenes».
También necesitan educación digital aquellos que ya tienen colgado de su pared un título de grado, de posgrado, o que llevan años trabajando. Los cambios constantes, según el responsable de Google, provocan que el mercado descubra una serie de competencias que no encuentra en su población, «así que la población empieza a aprender de manera paralela a lo reglado». En Google pusieron en marcha Actívate, que ya tiene más de 800.000 registros en España, un programa para aprender aquellas competencias sobre big data, computación en la nube, comercio electrónico o márketing digital. «Son habilidades que necesitan las empresas para desarrollar labores que no están incluidas en la formación más habitual».
«No teníamos ni idea de cómo usaban Internet los jóvenes»
Otras grandes compañías tambien vislumbraron hace tiempo aquella ausencia. Algunas pusieron en marcha sus recursos para poner al servicio de la educación el software necesario en el aula, como Microsoft y su hincapié constante en los servicios en la nube como Skype o OneDrive como herramientas para otra forma de impartir clase.
Otras, como Telefónica, empezaron a investigar el uso específico de la red por parte de los jóvenes en 2008. Paula Valle cambió en 2013 la dirección de responsabilidad social corporativa de esa misma empresa para ocuparse de la estrategia del protección al menor en Internet. «Tuve proyectos como Familia Digital, y ahora, desde la Dirección de Sostenibilidad y Negocio Responsable, pongo en marcha iniciativas relacionadas con el uso responsable de la tecnología».
Y lidera Dialogando. La evolución de aquella plataforma, Familia Digital, que fomentaba ese uso consciente entre niños y jóvenes, hacia un contenido más global, también como adultos, en cómo aprendemos y gestionamos todo lo que tiene que ver con la tecnología. «Para ayudar a cualquiera, también padres y educadores, cuando surgen preguntas o dudas sobre el manejo de la red o los dispositivos».
Valle recuerda que el primero de aquellos proyectos en este sentido fue en 2008, a través de una organización con la que comenzaron a investigar en España y América Latina sobre cómo usaban los jóvenes Internet: «Por aquel entonces no teníamos ni idea, no había estudios, no había nada». Desde aquello ha pasado casi una década, y siguen viendo necesario promover ideas y programas relacionados no solo con protección al menor, también bloqueo de contenidos, colaboraciones con sus proveedores directos para que ciertos productos ya incorporen, desde la fábrica, esa preocupación por el menor (como controles parentales de serie en determinados terminales), campañas de sensibilización, paneles de expertos… «Todo para trabajar en esa mentira de lo que se ha llamado nativos digitales. Han nacido con ello, sí, pero no significa que sepan usarlo». Criterio tecnológico y sentido común para vivir online como viven offline.
La vida social es un aula sin muros. Hay coyunturas en que lo que acontece fuera de la escuela tiene un impacto tal en el aprendizaje que, aunque contradictorio con lo que se estipula como proyecto educativo, arrasa con lo programado y genera un sedimento duro y duradero en la comprensión del país: sobre todo, en las normas acordadas para las relaciones entre los ciudadanos y con las instituciones. Lo que se dice en la escuela, entonces, es materia necesaria para aprobar los exámenes, y a ese horizonte se reduce. Luego de la prueba se diluye.
La experiencia vivida, o conocida, fuera de sus linderos, tiene mayor fuerza en lo que se aprende para la vida, para aprender a aprehender lo que sucede e, incluso, como convicción que tiende a lo inmutable: así es, y será así, sin remedio.
Las elecciones del 4 de junio, los hechos de meses previos y los días siguientes, fueron parte de la información cotidiana que recibieron muchos estudiantes de todos los grados, y la población en general. Si los que vivimos en el país, casi todos, pasamos al menos unos años, o están hoy, inscritos en alguna escuela, recibimos una educación que, según el artículo 3º constitucional, entre otras características (laica, gratuita, obligatoria), ha de estar orientada por el criterio de impulsar la democracia: “considerando a la democracia no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
En el “Modelo Educativo para la educación obligatoria: educar para la libertad y la creatividad” que impulsa la actual administración, uno de los nes propuestos señala que el egresado: “Se oriente y actúe a partir de valores, se comporte éticamente y conviva de manera armónica; conozca y respete la ley; deenda el Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos…”. El contraste entre lo dicho y los hechos es enorme: las palabras, los libros de texto, lo expuesto por los docentes se estrella contra miles de anuncios espectaculares huecos (la mayoría, además, esperpénticos), “spots” a mansalva, anodinos, la distribución de tarjetas para depositar, luego de contar los votos en la casilla, un dinero en caso que ganase El candidato.
La compra de credenciales de elector, el inmenso caudal de dinero público, extra al autorizado, para “operar” el voto en el terreno, oculto a los registros, invisible a las facturas, en efectivo y efectivo para no dejar rastro con el cual probar su abundante presencia e indudable inuencia. Los que propusieron la Reforma Educativa y el Nuevo Modelo, supuestos garantes comprometidos con la democracia y la libertad, echaron “su resto” para ganar las elecciones, sobre todo en el Estado de México. Y ese resto es, más allá de lo material, muy cuantioso, el escasísimo capital moral que, quizá, les quedaba: qué penoso verlos —imaginarlos— en la esta de Los Pinos esa noche, celebrando un triunfo inmerecido, comprado
La autoridad pide que el que acusa aporte pruebas, para que jurídicamente proceda el análisis. Son corruptos, no tontos: aprovechan resquicios de la ley, simulan, y jamás expedirán un recibo, con membrete, para que lo rme quien recibe los centavos. El consejero pide que se aporte lo imposible. Algún caso menor en las actas, ciertos errores que no cambian las tendencias si habrá, pero la ingeniería de una elección de Estado o, mejor dicho, de una imposición antidemocrática del gobierno, el peor fraude, no puede demostrarse, aunque haya sido palmario.
El daño educativo es grave: no orienta a los que mandan ni la ley ni el modelo educativo: sí su ambición, esa que se asoma en la sonrisa socarrona, repleta de cinismo. ¿Qué autoridad educativa puede tener quien carece de ética? Ninguna. Es vana su gloria.
El profesor José Ángel Olvera Guevara de 30 años y originario de Tula, Tamaulipas, nunca se imaginó la responsabilidad que conllevaría realizar su labor como docente al recibir su primera orden de servicio en Nuevo Laredo al estar al frente de una escuela unitaria y ser el único responsable del plantel.
“Cuando presenté mi examen de docencia y me asignaron a esta ciudad, no me esperaba que me tocara una primaria unitaria, pues yo estuve en una escuela rural con el mismo sistema, pero eso no fue lo que me sorprendió, sino estar al frente de la escuela sin ayuda de otro maestro o más personal, pero aquí hace ocho años trabajo con los niños de todos los grados”, dijo el maestro.
La primaria Niños Héroes ubicada en la colonia Claudette al norponiente de la ciudad, es una primaria unitaria de tiempo completo, sistema que se caracteriza por tener un número reducido de alumnado, que recibe la atención de un solo docente, sin embargo, el profesor José Ángel ya no se da abasto con los más de 45 alumnos de los diferentes grados que tiene a su cargo.
“Una de las necesidades que más tenemos es la falta de maestros, yo me hago cargo de los niños desde primero a sexto año y es difícil porque la mayoría no contaba con el preescolar, he tenido que enseñarles a los niños más pequeños hasta como agarrar un lápiz durante los ocho años y al mismo tiempo enseñarles a los más grandes”, señaló.
POR FIN UN APOYO
“Hasta hace poco ya contamos con una maestra de apoyo que es la que se encarga de enseñarles lo de preescolar”, aseguró.
“Tampoco contamos con intendente por lo que aquí le hacemos de todo; limpiamos, pintamos y arreglamos la escuela como podemos y a veces los niños les gusta ayudarme con estas actividades y el día de hoy, gracias a una solicitud Servicios Públicos Primarios nos apoyó a limpiar los jardines, pues salen muchos animales ponzoñosos al estar el río cerca y ojalá y que no sea la única vez que nos ayuden”, expresó.
SIN DÍAS LIBRES
El joven maestro ha tenido que dejar su vida personal a un lado, ya que al ser el único maestro que funge como director, conserje y hasta vigilante no tiene tiempo de distraerse en otras actividades en su tiempo libre ya que los días de descanso los ocupa en organizar y preparar la documentación y administración de la primaria.
“Entro a trabajar antes de las ocho de la mañana y hasta las seis de la tarde, ya que es una escuela de tiempo completo, dejo de dar clases a las cuatro, pero tengo que quedarme para gestionar la documentación y administración de la escuela por lo cual a veces debo quedarme aquí día y noche y hasta los fines de semana, no me da tiempo para nada más”, sostuvo el profesor mil usos.
SIEMBRAN PARA EL COMEDOR ESCOLAR
Una de las actividades que en lo personal le gusta realizar al maestro de la primaria Niños Héroes, es la siembra, por lo que también los alumnos han aprendido a sembrar y cosechar para consumo de ellos.
“A los niños les gusta mucho la cosecha hasta se pelean por su matas de sandía, y han sembrado tomate, rábano, acelga y repollo mismas que hemos cosechado para llevar al comedor de la primaria y consumirlo y seguiremos haciéndolo ya que a los niños les gusta”, expresó.
El profesor José Ángel Olvera recalcó que aun cuando la situación se ha complicado al tener tantas responsabilidades, su función como maestro en esta primaria no la dejará por ningún motivo aun cuando la carga de trabajo sea demasiado pesada, porque la misión de enseñar a los niños la hace por gusto y pasión.
Paraguay acogerá la cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe de la CEPAL, que se realizará entre el 27 y el 30 de junio en Asunción.
La Conferencia, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Gobierno de Paraguay, a través del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Durante la Conferencia, la CEPAL presentará el documento de posición Derechos de las personas mayores. Retos para la interdependencia y autonomía elaborado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de Población, del organismo regional de las Naciones Unidas.
El documento, que servirá de base para los debates que se realizarán en la reunión, documenta los principales avances, limitaciones y desafíos para el ejercicio de los derechos humanos de las personas mayores en la región y en el mundo.
Durante la Conferencia los delegados identificarán además las acciones clave a implementar durante los próximos cinco años, específicamente aquellas que permitan reforzar las capacidades nacionales para responder a los principales desafíos y temas emergentes con relación a las personas mayores.
Asimismo, se presentarán las conclusiones principales y la determinación de las esferas de acción prioritaria para la elaboración de un instrumento de derechos de las personas mayores en las Naciones Unidas y la implementación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
Acreditación de periodistas
Se invita a los periodistas a cubrir toda la reunión. Para solicitar acreditación por favor escribir al correo prensamsalud@gmail.com
Qué: Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores.
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