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Puerto Rico: El Departamento de Educación reubica a miles de maestros

Centro América/Puerto Rico/19.06.18/Fuente: www.elnuevodia.com.

La Asociación de Maestros critica los mecanismos que utiliza la agencia

El Departamento de Educación deberá reubicar a unos 4,500 maestros con plazas permanentes en el verano, en gran parte, debido al cierre de 266 escuelas al finalizar el año escolar.

En total, la agencia estima que necesitará 25,048 maestros para el próximo año escolar. De estos, ya 17,096 docentes han sido ubicados pues se quedan en las mismas posiciones que ocupaban, según un desglose sobre el proceso de reubicación de maestros que ayer divulgó la agencia.

“Estoy clara de que este proceso y los demás que hemos realizado pueden haber creado un poco de ansiedad en los maestros. Pero es parte de la naturaleza de la transformación que estamos realizando por el bien de todos. El de la ubicación de los maestros también es cambiante y lo seguirá siendo durante el verano según se vayan ubicando a los estudiantes que confirmen su matrícula en las escuelas operacionales”, expresó la secretaria de Educación, Julia Keleher.

Durante los últimos días del semestre -que terminó el miércoles- educadores y organizaciones magisteriales criticaron la falta de información sobre el futuro laboral de miles de maestros. A diferencia de años anteriores, en esta ocasión las decisiones sobre la ubicación de los maestros a partir de agosto está en manos del nivel central de Educación, y no de las regiones educativas o los distritos escolares.

La presidenta de la Asociación de Maestros, Aida Díaz, criticó que la agencia esté reubicando maestros cuando aún no saben la cantidad de estudiantes que tendrá cada escuela. La semana pasada, Educación reabrió el proceso de matrícula estudiantil en línea para que los padres confirmen el plantel al que irán los menores.

“Hay un desbarajuste nunca antes visto al cierre de este año escolar que es innecesario. Nos preocupa grandemente la estabilidad emocional del magisterio y le recordamos a la secretaria Keleher, que el maestro es el recurso principal de los estudiantes, por tanto, se debe proteger y fortalecer, no atropellarlo”, sentenció Díaz.

Fuente de la noticia:  https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/eldepartamentodeeducacionreubicaamilesdemaestros-2427066/#cxrecs_s

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Avanza en concepto el perfeccionamiento de la Educación en Cuba

Centro América/Cuba/19.06.18/Fuente: www.cadenagramonte.cu.

Con avances en los elementos conceptuales y teóricos, gracias a la participación activa de educadores, alumnos, familiares, directivos, instituciones y organismos del Estado, se desarrolla hoy el III Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación.

Así destacó a la Agencia Cubana de Noticias el Doctor Alberto Valle Lima, director del Centro de Ciencias Pedagógicas, quien refirió también que en estos momentos se da seguimiento a los materiales del I Grupo de grados, se imprimen los materiales del  II Grupo de  grados y se elaboran los materiales del III Grupo de grados.

El experto al frente del Perfeccionamiento refirió que gracias al proceso ha sido posible una mayor integración con las universidades y los niveles de autovaloración de las provincias son más ajustados a su realidad.

Significó que no sería posible pensar la transformación del sistema de enseñanza sin los esfuerzos de las 152 instituciones educativas que participan en el experimento, el  acompañamiento de todos los factores políticos, de gobierno y de masas, y la preparación creciente de las estructuras de dirección.

Valle Lima precisó que las tareas en las cuales se verá involucrado el Ministerio de Educación son la celebración del Seminario de Capacitación a educadoras, maestros, profesores y directivos para la introducción de los nuevos materiales, y dar seguimiento a las formas de trabajo y a los materiales elaborados.

De igual forma se intercambiarán experiencias con los directores, se remodelarán materiales y se editarán textos, al tiempo que se generalizarán las nuevas formas de trabajo, comentó.

Como precisó con anterioridad la Doctora Silvia Navarro Quintero, directora general del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, el perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación es un proceso permanente que impone la necesidad de conocer el comportamiento del  Sistema y la proyección de las soluciones a los problemas encontrados ininterrumpida y sistemáticamente.

Propone cambios generales, en las formas de trabajo y curriculares, entre los que se incluyen la remodelación de las concepciones de los diferentes niveles de enseñanza, la consideración de la Primera Infancia como primer nivel educativo de la Educación General, y la elaboración de materiales para el multigrado.

Otras transformaciones asociadas son el trabajo en red, la permanente consulta con los distintos factores de la sociedad, el empleo de la experimentación y la sistematización, y la introducción de los principales resultados científicos.

Las declaraciones del director del Centro de Ciencias Pedagógicas tuvieron como contexto el Congreso Internacional Ciencia y Educación, que se celebra hasta mañana en el Palacio de Convenciones de esta capital.

El evento invita a unos 200 investigadores y profesores nacionales y foráneos a dialogar sobre la importancia de la pedagogía, la innovación y la ciencia, y su papel como generador del cambio, en constante diálogo con los objetivos de desarrollo de la agenda 2030.

Fuente de la noticia: http://www.cadenagramonte.cu/articulos/ver/80049:avanza-en-concepto-el-perfeccionamiento-de-la-educacion-en-cuba

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Puerto Rico: En riesgo ocho programas clave del Departamento de Educación

Centroamérica y El Caribe/ Puerto Rico/ 18.06.2018/ Fuente: el nuevo día.

El recorte de $191.5 millones en el presupuesto del Departamento de Educación pone en riesgo la operación de ocho programas de la agencia más grande del gobierno, incluyendo la partida de Educación Especial, que recibirá $78.2 millones menos en momentos en que la Asamblea Legislativa impulsa una nueva Ley de Educación Especial.

En una vista pública de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes, la secretaria de Educación, Julia Keleher, dijo que intentó redirigir unos ahorros por $135 millones generados en este año fiscal a la partida de Educación Especial, pero “esto no fue posible”.

A preguntas del representante popular Jesús Manuel Ortiz sobre si se afectaría la ejecución de los ocho programas, Keleher respondió: “sí”. Además de Educación Especial, los otros programas afectados serían Educación Vocacional y Técnica, Escuelas de la Comunidad, Seguridad Escolar, Educación de Adultos, Servicios Auxiliares y Asistencia Técnica, Mantenimiento de Escuelas Públicas y Dirección y Administración General.

Es en esta última partida donde se coloca el dinero para cumplir con las estipulaciones del pleito Rosa Lydia Vélez vs. Departamento de Educación. En el reglón de Escuelas de la Comunidad se encuentra la partida para compra de libros. De hecho, Keleher reconoció que no se compran libros en la agencia hace siete años.

Entre los ahorros identificados se encuentran $14.4 millones por el cierre de escuelas y $135 millones por concepto de nómina, ya que el número de empleados se redujo a 5,594 por concepto de jubilaciones, programas de retiro temprano y renuncias.

En la vista de ayer trascendió que 46 entidades han solicitado administrar escuelas charter, y 29 pasaron la primera ronda de requisitos.

Fuente de la noticia: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/enriesgoochoprogramasclavedeldepartamentodeeducacion-2428866.

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Cuba: Muestran resultados investigativos en la Pedagogía

América Insular/Cuba/radioreloj.cu

Casi 200 alumnos de 19 universidades adscriptas al Ministerio de Educación Superior, examinan temas medulares de la docencia en el Fórum Nacional de Estudiantes de Ciencias Pedagógicas, que se efectúa en La Habana.

Ena Elsa Velázquez Cobiella, Ministra de Educación, expresó a Radio Reloj, que la cita favorecerá el intercambio de experiencias en la esfera docente, referidos al quehacer educativo, la ciencia y la tecnología, entre otros aspectos.

La vice ministra de Educación Superior, Aurora Fernández, puntualizó que el Fórum Nacional de Estudiantes de Ciencias Pedagógicas, posibilita mediante la práctica asegurar un maestro de calidad, capaz y preparado para asumir los retos de la escuela cubana.

Estudiantes asistentes al encuentro expresaron que en las sesiones de trabajo mostrarán el desarrollo adquirido en su formación integral y revolucionaria

Fuente: http://www.radioreloj.cu/es/noticias-radio-reloj/educacion/muestran-resultados-investigativos-la-pedagogia/

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República Dominicana: Un 85 % de la gente valora la educación pública

Estudio. Destaca crecimiento de clase media y disminución de la pobreza. Corrupción. El país aun tiene amplio margen para mejorar.

América Central/República Dominicana/ Dominga Ramírez/dramirez@eldia.com.do


SANTO DOMINGO.-La satisfacción de los dominicanos con la educación pública aumentó un 25 % entre 2010 y 2015, al pasar de 63 a un 82 %, según el informe “Perspectivas económicas de América Latina 2018, repensando las instituciones para el desarrollo”.

El estudio, realizado por la Unidad de América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), establece que los niveles de percepción de corrupción en las instituciones públicas del país aumentaron hasta un 65 % en el año 2016.

Asimismo, dice que el Índice de Calidad del Gobierno, calculado con base en indicadores de corrupción, ley y orden, y calidad de la burocracia, tiene una puntuación de 0.32, de un rango de entre cero y uno, lo que sitúa al país por debajo del promedio de la región de América Latina y el Caribe con un 0.44.

“Aun así, un 55 % de la población expresó confianza en el gobierno nacional en 2016, superando considerablemente el promedio regional de 29 % y el de la OCDE de 37 %”, informó Sebastián Nieto Parra, jefe adjunto de la OCDE.

El estudio, presentado en el Ministerio de Economía, refleja que con una recaudación tributaria de un 14 % del Producto Interno Bruto, República Dominicana está por debajo del 23 % de la región y es uno de los países con la menor proporción de ingresos fiscales, aunque tiene amplio margen para mejorar acciones institucionales contra la corrupción e imparcialidad de la Administración Pública.

El informe de la OCDE subraya que la confianza en los servicios públicos se deterioró en la región. Tanto la satisfacción en salud como en educación cayó de un 57 % en 2006 a 41 % en 2016; y de 63 a 56 %, respectivamente.

Fuente: http://eldia.com.do/un-85-de-la-gente-valora-la-educacion-publica/

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En la CRES 2018: Boaventura de Sousa Santos y los desafíos de la universidad Bajo el asedio neoliberal

En la CRES 2018, que hoy cierra en Córdoba, el sociólogo portugués partió del legado reformista para reflexionar sobre las razones por las que la universidad es atacada en todo el mundo y propuso una defensa basada en la transformación de la institución.

“La idea de que el único valor del conocimiento es el valor de mercado es lo que va a matar a la universidad. Una universidad que es ‘sustentable’ porque se financia a sí misma es una universidad insustentable como bien común, porque se ha transformado en una empresa”, advirtió el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, en una de las exposiciones centrales de la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES 2018), que concluye hoy en Córdoba. Doctor en Sociología del Derecho, profesor de las universidades de Coimbra y de Wisconsin-Madison, De Sousa Santos es –como él mismo se define– “un activista de la universidad” y le ha dedicado al tema ya varios textos, el primero a mediados de los 90, el último publicado este año.

“Si los estudiantes de 1918 estuvieran hoy acá –comenzó–, si nosotros fuéramos esos estudiantes, ¿cuáles serían las reformas necesarias?” En un cautivante castellano de cadencia portuguesa, De Sousa Santos trazó inicialmente un paralelo con el Mayo Francés, precisó los logros reformistas (ver aparte) y caracterizó al presente como una época plena de peligros para la universidad pública: “Estamos pasando un ciclo global conservador y reaccionario, controlado por el neoliberalismo, que no es sino el dominio total del capital financiero”. Se trata de un escenario más complejo que el que enfrentaron las rebeliones de 1918 y 1968, por una razón: “Entonces, el contexto global permitía pensar que había alternativas al capitalismo. Hoy parece que el capitalismo les ganó a sus adversarios, es un capitalismo sin miedo”.

El proyecto neoliberal, explicó, aspira a la construcción de un “capitalismo universitario”: “Empezó con la idea de que la universidad debía ser relevante para crear las competencias que exige el mercado”, siguió con las propuestas de arancelamiento y privatización. “La fase final es la idea de que la universidad debe ser ella misma un mercado, la universidad como empresa.” Si la universidad es una mercancía más, tiene que poder ser medida: de ahí, los ránkings globales.

La ideología neoliberal choca así con la idea de “la universidad como un bien común”, hija de las conquistas obtenidas desde la Reforma. “Es un momento difícil por varias razones, y una de ellas es que no hay un ataque político, sino un ataque despolitizado. Es un ataque que tiene dos dimensiones: recortes presupuestarios y la lucha contra la supuesta ineficiencia o corrupción, una lucha muy selectiva, porque se sabe que las universidades públicas son en general muy bien gerenciadas en comparación con otras instituciones.”

Boaventura de Sousa Santos identificó tres razones por las que la universidad es un blanco dilecto para el régimen neoliberal.

  • Su producción de conocimiento independiente y crítico cuestiona “la ausencia de alternativas que el neoliberalismo intenta producir en nuestras cabezas todos los días. Si no hay alternativas, no hay política, porque la política es sólo alternativas. Es por eso que muchas de las medidas en contra de la universidad no parecen políticas, sino económicas, los recortes financieros, o jurídicas, la lucha contra la corrupción. Lo que está por detrás es la idea de que la universidad puede ser un fermento de alternativas y resistencia”.
  • “El pensamiento neoliberal busca un presente eterno, quiere evitar toda tensión entre pasado, presente y futuro. Y la universidad ha sido siempre, con todas sus limitaciones, la posibilidad de criticar el presente en relación con el pasado y con vistas a un futuro diferente”.
  • “La universidad ha ayudado a crear proyectos nacionales (obviamente, excluyentes de los pueblos originarios) y el neoliberalismo no quiere proyectos nacionales. A la vez, la universidad siempre ha sido internacionalmente solidaria, con base en la idea de un bien común. Pero el capitalismo universitario quiere otro tipo de internacionalismo: la franquicia, que las universidades puedan comprar productos académicos en todo el mundo”.

Pluriversidad

La segunda parte de la conferencia resumió una serie de propuestas para refundar la universidad, sobre la base de la Reforma del 18, pero rompiendo con sus limitaciones y radicalizando su espíritu democratizador.

“La dominación hoy tiene tres cabezas: capitalismo, colonialismo y hétero-patriarcado”, postuló De Sousa Santos. “Nuestro dilema es que esta dominación es integrada. El capitalismo actúa junto con el colonialismo y el patriarcado. Pero la resistencia está fragmentada. La universidad puede ser un campo donde pensar cómo articular la resistencia. También por eso la universidad es un blanco del neoliberalismo.” ¿Cómo hacerlo? El primer paso, dijo, es una ruptura epistemológica. “Hay una pluralidad enorme de conocimientos fuera de la universidad: conocimientos rurales, urbanos, populares, de las mujeres. ¿Por qué la universidad nunca los tuvo en cuenta? Porque la universidad no se descolonizó. Sus contenidos, sus ciencias sociales, su historia, son colonialistas. Para defenderse como bien público, la universidad debe hacer una autocrítica profunda, contra sí misma. Debe dejar la idea arrogante de que es la única fuente de conocimiento, abrirse a dialogar con otros saberes. Necesitamos crear Epistemologías del Sur”.

En ese sentido, la segunda ruptura respecto de la Reforma radica en la alianza social que debe buscar la universidad, ya no sólo las clases urbanas burguesas, sino “las clases populares y empobrecidas, las víctimas del colonialismo y del patriarcado, los cuerpos racializados y sexualizados”. Por eso, explicó, “la extensión nunca ha sido tan importante como hoy. Por influencia del neoliberalismo, la extensión ha sido desviada para obtener fondos. Esto es perverso, eso no es extensión, es prostitución. La verdadera extensión es la que se dirige a poblaciones que no son solventes”. La propuesta del portugués consiste en invertir la extensión, “no es llevar la universidad para afuera, es traer el conocimiento no universitario para adentro”. Y, a la vez, “articular los diferentes saberes populares, porque también suele haber prejuicios entre los diferentes movimientos” (obreros, feministas, campesinos, LGTB).

La universidad, concluyó entre aplausos, debe reinstituirse, hacer un uso contrahegemónico de su autonomía y “transformarse en una pluriversidad.

Pero el ataque del neoliberalismo es tan grande que quizá también deba convertirse en una subversidad”.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/121728-bajo-el-asedio-neoliberal

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Cuatro comentarios sobre el problema de la violencia

Por: Luis Armando González

Se recogen a continuacion cuatro comentarios del autor a propósito de algunos tópicos relativos al problema de la violencia. Fueron escritos en diferentes momentos –el primero en 2011 y el cuarto en 2017— y en situaciones coyunturales específicas. Están, pues, fechados y situados. Asimismo, aún en su brevedad y con sus limitaciones, ponen de relieve que la violencia criminal (ejercida por el crimen organizado y las maras o pandillas) no sólo no es un problema reciente (que comenzó en 2009) sino que viene de los años noventa y que desde entonces para acá se ha complejizado. El autor está convencido de que la envergadura del accionar criminal requiere de una intervención del Estado –y no sólo del Ejecutivo—fuertemente coercitiva, a sabiendas de que la prevención es la respuesta de largo plazo para un problema tan complejo.

 

La escuela como objeto de violencia

La escuela no escapa a la violencia que se ha desatado en la sociedad salvadoreña desde la postguerra. El enfoque tradicional de la violencia en la escuela se revela sumamente limitado para entender lo que está sucediendo en estos momentos. Y es que ese enfoque tradicional se centra en la escuela como foco de violencia, es decir, en sus dinámicas internas de carácter violento que se toman como punto de partida para comprender las prácticas violentas de los adultos.

Desde este enfoque, entonces, la tesis que se suele defender es que la violencia en la escuela está en la base de la violencia que se genera en la sociedad. Asimismo, en los intentos por explicar la violencia en la escuela se apela, además de a los factores que derivan de la misma dinámica escolar (por ejemplo, a la violencia represiva propia de una educación bancaria-autoritaria), a los entornos familiares y de amigos que serían los que permitirían explicar por qué los niños y adolescentes son proclives a la violencia en la escuela.

De modo casi circular, esta perspectiva de análisis propende a buscar la solución al problema de la violencia en la escuela en la atención preventiva de los entornos antes mencionados, con énfasis en la responsabilidad de la familia.

¿Cuál es la violencia en la escuela que preocupa a quienes se mueven en este marco de análisis? Su punto de mira son las agresiones entre los alumnos, las amenazas, burlas y abusos contra los más débiles, etc. A los más críticos no se les escapan las agresiones y maltratos de los maestros hacia los alumnos, ni la violencia propia de un sistema escolar bancario-autoritario.

Pero, como quiera que sea, la cuestión de fondo –en la perspectiva que reseñamos— es que la escuela es un foco de hábitos y prácticas violentas que, luego, repercuten en la sociedad, cuando quienes vivieron la violencia en la escuela se convierten en adultos.

La sociología de los años setenta fraguó esta forma de entender la violencia en la escuela. En una época en la cual la familia era una pieza sólida del engranaje social y los entornos inmediatos de amigos un fuerte condicionante de las conductas individuales, lo razonable era buscar en la familia y en esos entornos las claves de los hábitos de quienes se integraban en las escuelas –que eran el otro gran espacio de integración social. Familia, grupos de amigos, escuela y trabajo marcaban los hábitos y conductas de los individuos en esos años setenta en las sociedades occidentales industrializadas.

La serie de televisión “Los años maravillosos” refleja bien esas dinámicas tal como se dieron en la sociedad norteamericana de finales de los años sesenta y principios de los años setenta. La sociología y la psicología de esos años elaboraron sus teorías y enfoques a partir de la realidad de un capitalismo sólido, en el cual la familia, la escuela y el trabajo eran los principales ejes de integración social.

Esos enfoques y teorías tienen poca utilidad en estos momentos, a la hora de entender la violencia en las escuelas. El “capitalismo líquido”—analizado por autores como Z. Bauman y A, Guiddens— exige otras formas de abordaje del tema de la violencia. Y es que, entre otros cambios importantes (por ejemplo el peso del consumismo de marcas alentado unos medios de comunicación globalizados), la familia ha dejado de ser lo que antaño fue como matriz formadora de los hábitos básicos.

Más allá del peso de la familia actual –la familia ampliada casi ha desaparecido y en el caso de la familia nuclear hay fuertes condicionantes económicas para mantenerse como tal— en la formación de sus miembros más jóvenes, hay entornos violentos (con un componente de cultura de violencia) que son más decisivos en la creación de hábitos de los individuos que la familia y el círculo inmediato de amigos.

De hecho, el entorno violento en El Salvador está dominado por pandillas y crimen organizado. Y es a ese entorno al que hay que prestar atención si se quiere entender la violencia en las escuelas salvadoreñas. Porque las pandillas y el crimen organizado están convirtiendo a las escuelas en objetivo de sus prácticas violentas; las escuelas se están convirtiendo en víctimas propicias para sus fechorías, sobre todo porque sus jóvenes son vistos como candidatos para integrarse a las redes criminales.

En la actualidad, el grave problema de la violencia en las escuelas estriba en que pandillas y crimen organizado, en determinados lugares del país, tienen en su punto de mira a alumnos y profesores. Esa violencia externa a la escuela amenaza la vida y seguridad de sus integrantes. Es una violencia distinta a la agresividad y abusos que tradicionalmente se han generado dentro del recinto escolar; más aún, es una violencia que está dando a la violencia tradicional en la escuela otra dimensión, al introducir en ella la posibilidad de usar armas de fuego o de valerse de “ayudas” externas (de pandillas) para resolver tensiones suscitadas dentro de la escuela.

Urge, pues, tomarse en serio el nuevo carácter de la violencia contra la escuela. Este consiste en que la escuela se está convirtiendo en objeto de una violencia criminal que, de no ser contenida con firmeza, dejará mucho más dolor que el dejado hasta ahora en las familias que han perdido a sus hijos o en los profesores amenazados y chantajeados por criminales sin escrúpulos. Hay que hacerse cargo del entorno violento que rodea a las escuelas; hay que hacerse cargo de la cultura de la violencia que se propaga como hongo; y hay que hacerse cargo de lo trágico que es para una sociedad que las escuelas estén sometidas a la amenaza del crimen.

San Miguel, 30 de noviembre de 2011

 

II

La complejización de los problemas sociales

 

Hay quienes gustan de ver los fenómenos sociales del presente (sobre todo los más graves y complejos) como surgidos por generación espontánea. Ya se trate de la pobreza, el crimen organizado, las pandillas o las inundaciones causadas por las lluvias, su postura es de extrañeza ante algo que se les revela como nuevo, como surgido de repente. Y en sus opiniones al respecto insisten, con voz de alarma, en lo inusitado de los problemas abordados. Incluso utilizan terminología hace tiempo en boga –y que en  otro tiempo rechazaron y condenaron— como si fueran los descubridores de la misma o por lo menos sus más fervientes valedores.

En estos días, por ejemplo, se ha escuchado a un ex Director de la PNC hablando –alarmado claro está—, de la situación de violencia en el país y planteando la tesis de la “territorialización” del accionar de las pandillas y el crimen organizado.  Cualquier persona desprevenida podría ser convencida de la tesis –sostenida por este ex funcionario policial— de que el crimen en el país nunca ha sido como ahora, siendo la mejor expresión de esta gravedad la mencionada “territorialización” del crimen.

Sin embargo, si alguien se toma la molestia de dar una mirada a la Revista ECA de la UCA, del año 2006, encontrará un texto titulado “Violencia social y territorialización del crimen”. Si esta misma persona busca en 1997 encontrará un número monográfico de la misma revista dedicado a la violencia. Y si en lugar de ECA da una ojeada a la Revista Realidad de 1998, encontrará un artículo que lleva por título “El Salvador en la postguerra: de la violencia armada a la violencia social”.

O sea: no hay tales de apuntar alguna novedad cuando se habla de “violencia territorializada”. Y es que esa territorialización no es algo nuevo, al igual que tampoco es nueva la elevada violencia social que actualmente golpea a la sociedad salvadoreña. Lo que sí es cierto es que la violencia social/criminal se ha hecho más compleja desde el fin de la guerra civil (1992) hasta el día de hoy; lo que sí es cierto es que fenómenos que apenas se gestaban en aquellos años ahora han alcanzado un nivel de desarrollo que los hacen casi inmanejables e incluso irreversibles. Y esto no sólo sucede con la violencia, sino con otros muchos fenómenos sociales, culturales, económicos, medioambientales: hace 20 o 30 años eran fenómenos en gestación, cuyo tratamiento era en muchos sentidos más fácil, pues se trataba de fenómenos poco complejos. Ahora, dos o tres décadas después, su complejidad es mucho mayor, y por ende su tratamiento y solución.

Entonces, lo que no conviene perder de vista, primero, es que los problemas sociales no surgen por generación espontánea, abruptamente, sino que tienen una génesis. Segundo, que los problemas sociales no son de la misma complejidad a lo largo del tiempo: siendo menos complejos en sus primeras etapas, a medida que avanza el tiempo se tornan más complejos. Y, tercero, que el tratamiento de los problemas sociales es más fácil en sus primeras fases que en las de maduración o de concreción final.

San Salvador, 14 de octubre de 2013

III

El fenómeno de la violencia y el inmediatismo

En estos días, en El Salvador, se ha agudizado la sensación de que nunca, como en estos momentos, la violencia ha desbordado cualquier capacidad de contenerla. Es como si de pronto, abruptamente y como si fuera por generación espontánea, tuviéramos niveles indescriptibles de violencia; niveles de violencia inmanejables y que desconciertan a todos, incluidas las autoridades de gobierno.

La gente vive la inmediatez de esta situación con verdadera paranoia, atrapada por temores indecibles que acechan desde cada sombra, cada espacio oscuro, cada desconocido que se cruza por nuestra acera o se cruza en nuestro camino. Ninguna medida de seguridad es suficiente, siendo una de ellas la disposición a mostrarse agresivos de manera “preventiva”, por si acaso al desconocido que viene en dirección a nosotros se le pudiera ocurrir atacarnos (más aún: es “seguro” que ese desconocido tenía la intención de agredirnos, pero lo disuadimos con nuestra “acción preventiva”).

Esta sensación actual de que la “situación está yuca”, como nunca, es alimentada por las grandes empresas mediáticas que, quizás movidas por intereses bien particulares no ajenos a sus filiaciones políticas, la promueven sistemáticamente, a través de juegos de imágenes y elaboraciones discursivas que la “inflan” en su cantidad, en su gravedad y en su novedad. Hay quienes, comentaristas bien intencionados o ingenuos, terminan cayendo en la trampa de la inmediatez.

Y es que cualquier esfuerzo de conocimiento está encaminado a vencer las trampas de la inmediatez y de las apariencias. El abordaje de los fenómenos sociales exige cumplir con el requisito de vencer sus apariencias, de ir más allá de lo que se nos ofrece inmediatamente, sobre todo cuando eso que “vemos”, “sentimos” o “percibimos” de un fenómeno social está inflado por empeños mediáticos mal intencionados.

La violencia es un fenómeno social. Como tal, hay expresiones suyas que afectan directamente a las personas, y que es natural que para ellas eso sea lo único que importe. Más aún, no sólo es eso lo que cuenta, sino que –dadas las limitaciones espaciales y temporales de la percepción y dadas las consecuencias dañinas e inmediatas de la violencia en sus vidas— es natural que lo que las afecta ahora de la violencia sea visto y sentido como lo más grave, pues lo que sucedió antes o lo que está detrás de lo que les afecta no tiene ninguna relevancia práctica.

Sin embargo, el analista de lo social –el sociólogo, principalmente— no puede proceder de la misma manera, porque lo suyo es el conocimiento de la realidad social. Y para conocer hay que ir detrás de los fenómenos, para explicarlos y, en la medida de lo posible, sugerir mecanismos de intervención en ellos.

En el caso de la violencia, ir detrás de sus manifestaciones inmediatas, por más duras y dramáticas que se nos presenten, es una tarea de primera importancia para quienes estudian lo social. Este “ir detrás” supone indagar sus raíces históricas y su evolución, pues los fenómenos sociales –por más que la inmediatez nos los muestre como salidos de la nada— tienen una dinámica de gestación y evolución. Sin esta constatación, no se entiende que dejados por sí mismos seguirán evolucionando y haciéndose más complejos y difíciles de resolver. Y es que esa evolución de los fenómenos sociales avanza, por lo general, hacia una mayor complejidad o, cuando menos, complicación de los mismos.

Justamente, la violencia social en El Salvador, principalmente la que involucra a las maras y al crimen organizado, se ha venido complejizando y complicando desde 1994. No es el momento de analizar los hitos de esa complejización (y complicación) –ni para analizar el papel jugado por distintos gobiernos en ese proceso—, pero sí para señalar que desde ese momento hasta la fecha ha habido distintas etapas críticas en la dinámica de la violencia, siendo la actual una etapa de mayor complejidad y complicación, pero no una situación absolutamente distinta de otras anteriores en su gravedad o impacto social.

Y si no se realiza, ahora, una intervención decisiva en la dinámica de la violencia en el país, en 10 o 20 años el problema será más complejo y complicado, pero en continuidad (y relativa ruptura) con las dinámicas previas, fraguadas 30 o 40 años antes. Por supuesto que a esa generación de salvadoreños, si todavía tenemos empresas mediáticas como las que predominan en estos momentos, les parecerá que viven momentos apocalípticos, sin solución posible, con una violencia aparentemente surgida de la nada, que afecta sus vidas y que los amenaza por doquier, sin que haya nada que hacer para protegerse. No hay nada más delicado para la convivencia ciudadana que la sensación de indefensión de los individuos; esta sensación ha venido calando en la convivencia de los salvadoreños desde el fin de la guerra civil. Se la tiene que revertir, con una intervención de envergadura dirigida por el Estado y con la confluencia de las distintas voluntades (universitarias, empresariales, intelectuales, religiosas, políticas, profesionales y gremiales) que en el país están dispuestas a sumarse al esfuerzo por hacer de El Salvador un lugar de convivencia pacífica, tolerante y justa.

Eugene, Oregon, 29 de abril de 2014

IV

 

Violencia criminal y prevención de la violencia

Por distintas razones, algunas loables y otras no tanto, en los juicios acerca de la violencia criminal se fueron estableciendo criterios de carácter ético que lenta, pero casi inexorablemente condujeron a dejar de lado la realidad dura e hiriente de la violencia criminal, que a su vez fue justificada apelando a las condiciones de exclusión y pobreza de sus agentes, o a su ingenuidad e inocencia dada su minoría de edad.

Mientras esto sucedía en las discusiones y cátedras académicas (cuyos análisis y conclusiones irradiaban hacia las esferas públicas y privadas) los criminales reales (no los que reciben en los libros denominaciones más suaves como “personas en conflicto con la ley”) no dejaban –y aun no dejan– de causar dolor en la sociedad, siendo lo más doloroso de sus acciones los asesinatos de personas inocentes a lo largo y ancho del país. Desde los años noventa, la violencia criminal ha causado una verdadera sangría en El Salvador. Ahí están los datos para quien quiera verlos. Pero detrás de los datos, hay personas concretas  cuyas vidas llegaron a su fin violentamente por obra de criminales sin escrúpulos. Eso ya no puede ni debe seguirse tolerando.

El Estado salvadoreño tiene la obligación legal y moral de utilizar con eficacia y determinación todos los recursos a su disposición para contener y someter al imperio de la ley –haciendo uso de la fuerza necesaria y suficiente— a quienes son una amenaza para la vida y los bienes de cualquier ciudadano.

Ligado con lo anterior, está el asunto de cómo se relacionan, en el combate de la violencia criminal,  el uso de la fuerza coercitiva del Estado y la prevención. Aquí se tiene que decir que ante quienes delinquen efectivamente, el Estado tiene que hacer uso de sus capacidades coercitivas, según la naturaleza (la amenaza real) del acto criminal a contener. A mayor amenaza de los criminales, mayor uso de la fuerza del Estado, pues este último debe mostrar a quienes delinquen que el crimen no paga. Es equivocado creer que la prevención debe estar orientada a quienes se dedican a delinquir.

Es equivocado y peligroso para la sociedad que el Estado se doblegue ante el crimen, o también que se exija al Estado ceder en su determinación de combatir a grupos criminales, apelando a lo mal que se sienten quienes actúan fuera de la ley. La prevención está orientada a quienes no delinquen efectivamente, pero que, dadas sus condiciones de vida, pueden correr el riesgo de terminar integrados en grupos criminales, o en cualquier caso  pueden estar en riesgo de ser víctimas de la violencia criminal.

Es falto de realismo  abanderar programas de prevención para criminales en activo que lo que hacen es usar esos bien intencionados programas para ocultarse de sus fechorías o para impedir que el Estado les dé su castigo merecido. Eso es lo que los criminales hacen ahora con la bandera de los derechos humanos, lamentablemente. La lectura que hacen de la respuesta del Estado ante el crimen –con categorías de interpretación propias de esquemas teóricos fraguados en el marco de los regímenes autoritarios de los años 60 y 70 del siglo XX— no sólo escamotea importante evidencia acerca de las dinámicas de violencia y de la respuesta del Estado ante ellas, sino que es francamente descontextualizada. La falta de imaginación teórica, el éxito que esas categorías tuvieron en un época en la cual no había manera de leer las acciones del Estado más que cómo autoritarias y represivas y el amarillismo al que se prestan expresiones como “unidades o grupos de exterminio”, “violación de los derechos humanos” y “represión estatal”, entre otras, enturbian la posibilidad de elaborar marcos interpretativos adecuados para los fenómenos sociales y políticos del presente.

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/193486

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