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Los Jesuitas detectan que su proceso de innovación mejora el clima de aula y la cooperación entre alumnos

Por: Pau Rodríguez

Los Jesuitas presentan un informe de evaluación de impacto sobre los aprendizajes de su alumnado tres años después de poner en marcha el programa Horizonte 2020.

No han mejorado los resultados académicos. Los alumnos tiene notas similares a los anteriores. Pero sí que se ha notado un cambio en el clima del aula, en la capacidad de trabajar en equipo y en la creatividad de los jóvenes que están escolarizados en el programa de innovación Horizonte 2020 que han impulsado Jesuitas Educación. Tres años después de poner en marcha el proceso de transformación de la forma de dar clase, la institución ha presentado una evaluación que intenta calibrar el impacto de los cambios en los que aprende el alumnado.

“La evaluación es el motor de la mejora educativa”, manifestó Enrique Masllorens, director de los Jesuitas desde hace un año, consciente de que muchas miradas del mundo educativo catalán, pero no solo, están puestas en los resultados de un proceso de innovación que levantó muchas expectativas en su día. El estudio se ha centrado en los alumnos de su Nueva Etapa Intermedia (NEI) -de 5º de primaria a 2º de ESO-, y aunque la ha coordinado el propio centro de investigación de la institución, CETEI, han participado grupos de investigación de universidades tan diversas como Blanquerna, FLASCSO (de Buenos Aires), la UPF o la Northwestern University de Chicago.

De todos los ámbitos analizados, los Jesuitas destacan como progreso más evidente la mejora del clima del aula. “La conflictividad se ha reducido mucho”, sostiene Masllorens, satisfecho porque precisamente uno de sus grandes cambios ha sido habilitar aulas de 60 alumnos (con tres profesores, eso sí). “Podríamos pensar que habría más ruido, menos concentración… Pues no”, concluye.

Los datos así se lo confirman. En una escala del 0 al 4, los estudiantes dentro de la etapa NEI valoran por encima de 3 su relación con el profesor, el estar a gusto en clase, el ambiente en el aula o la ayuda entre compañeros; en el caso de los alumnos que no están en la NEI, sus respuestas son inferiores (en la relación con el docente hay casi 1 punto de diferencia, en la relación entre compañeros, menos de 0,5).

Ítems como estos los han agrupado después según si tienen que ver con la cohesión de grupo -relación entre iguales, por ejemplo- o con la conducción de grupo -relación con el docente y con la organización-. El estudio les ha mostrado que, en el primer caso, los dos grupos de análisis (los que están dentro de la NEI y los que no) obtienen resultados altos, pero similares. En el segundo caso, hay más diferencia. “¿Dónde se ha implementado la Nueva Etapa Intermedia hay una mejor percepción de los factores verticales (la relación profesor-alumno)”, expone el informe.

Otros elementos que han identificado como una tendencia han sido el progreso en competencias de cooperación y trabajo en equipo, y también en creatividad. Ha sido un equipo de la universidad de Blanquerna el que se ha encargado de medir el impacto sobre esta la creatividad, mediante el Test de Torrance, que evalúa el pensamiento creativo a través de pruebas de expresión verbal y de expresión figurada ( es decir, dibujos). Si el grupo de alumnos dentro de aulas innovadoras ha obtenido una puntuación media de 79,4 (sobre 100), el otro obtiene un 66,4.

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Los resultados académicos se mantienen

En cuanto a los resultados académicos, los Jesuitas celebran que se hayan mantenido como hasta ahora, a pesar de que no se haya experimentado una mejora significativa. “Uno de los miedos que había era que, cambiando la forma de hacer en nuestras escuelas, cayeran los resultados”, exponía Xavier Aragay, el que era director de la institución cuando se puso en marcha Horizonte 2020. No ha pasado , de acuerdo con sus evaluaciones internas pero también con las pruebas de competencias básicas que realiza la Generalidad de Cataluña, en este caso los de Sexto de Primaria.

Aragay añadía que la razón de ser de Horizonte 2020 la de mejorar las notas del alumnado, las cuales “ya eran satisfactorias”, sino mejorar en todo lo que tiene que ver con sus habilidades sociales o emocionales -llamadas no cognitivas- , “el crecimiento integral de la persona”. De hecho, para la investigación han seleccionado hasta 75 ítems que aspiran a potenciar entre el alumnado, y que van desde las ya mencionadas creatividad o cooperación hasta el pensamiento estratégico o la compasión. “Tenemos que olvidar el obessió por la tecnificación y formar personas más humanas, capaces de dirigir su propio proyecto de vida”, afirmó.

“No basta con intuiciones: debemos contrastar”

Los Jesuitas han querido acompañar su autoevaluación de un mensaje que han dirigido a todos aquellos centros e instituciones inmersos en procesos de cambio escolares. “En educación no basta tener intuiciones y opiniones: debemos cuantificar y contrastar los progresos”, ha proclamado Aragay, “en esta primavera pedagógica que está viviendo el país necesitamos contrastar los procesos”. De hecho, Aragay ha asegurado que no hay todavía demasiado herramientas de investigación aún por evaluar el impacto que un cambio genera en la educación, por lo que han tenido también de innovar en este sentido.

El proceso innovador de los Jesuitas es progresivo y aspira a llegar a todas sus escuelas, cursos y alumnos en el año 2020. Por el momento, la etapa NEI ha implantado en cuatro escuelas (El Clot, Sant Gervasi y Lleida desde el 204 y, desde este año, Bellvitge), mientras que la innovación en Infantil se lleva a cabo en tres otras escuelas. Los cambios en la etapa TQE (Tercer y Cuarto de ESO) están implantando desde el curso actual en las tres primeras escuelas que adaptarse a la NEI, y está previsto que el nuevo modelo pedagógico se aplique desde el septiembre también en la Formación Profesional.

El profesorado: entre el convencimiento y la sobrecarga

No todo han sido buenas noticias en la búsqueda de los Jesuitas. En el informe de evaluación han aflorado lo que han querido llamar “alertas”, que se proponen solucionar para dotar de sostenibilidad en el tiempo su proyecto. El más evidente lo han manifestado los docentes. “Este modelo es muy exigente para los docentes”, constata la parte del informe donde se ha encuestado el profesorado. La “implicación emocional que supone su papel”, así como “la exigencia que demanda esta metodología tan continua” -más basada en proyectos que en clases magistrales tradicionales-, hace que tengan que soportar “un alto volumen de trabajo”.

Esta percepción de desgaste, sin embargo, de la mano de un mayor convencimiento de maestros y profesores en su tarea diaria. “Todos afirman que no volverían atrás”, sentencia la investigación, que observa que una docencia más compartida con otros colegas, y que deja más autonomía al alumno, “conecta más con su vocación”. +

Más allá de cómo lo ve el profesorado, otros elementos en los que el Horizonte 2020 necesita mejorar, según sus propios impulsores, es en la participación de las familias – “no ha sido tan intensa como esperábamos”, afirma Aragay-, y en garantizar la sostenibilidad del modelo a nivel de recursos. En este último caso, reconocen que el proceso de cambio ha generado algunas tensiones en el seno de las escuelas que tienen cursos dentro del programa de innovación y otros que aún no lo están.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/02/24/los-jesuitas-detectan-que-su-proceso-de-innovacion-mejora-el-clima-de-aula-y-la-cooperacion-entre-alumnos/

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España: ‘Y tú ¿que sabes de Derechos Humanos?’, nuevo concurso escolar promovido por la Diputación

España/27 febrero 2017/Fuente:  el templete los barrio

‘Y tú ¿que sabes de Derechos Humanos?’, el lema del concurso.

El concurso ‘Y tú ¿qué sabes de Derechos Humanos?’, destinado a alumnado de centros escolares de la provincia alcanza su segunda edición. Se trata de una iniciativa de la Fundación Baltasar Garzón (Fibgar) en la que colaboran la Diputación de Cádiz, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Algar.

El proyecto fue presentado esta semana en el Palacio Provincial por el vicepresidente primero de la Diputación, Juan Carlos Ruiz Boix, el director de programas de la Fundación Baltasar Garzón (Fibgar), Victor Praxede Saavedra; el delegado territorial de Educación de la Junta, Juan Luis Belizón; y la alcaldesa de Algar, María José Villagrán.

Este proyecto tiene como objetivo dar a conocer los Derechos Humanos entre la juventud, para que pueda comprender su alcance y aplicarlo en su conducta diaria. El programa se desarrolla en tres ejes: la identificación de vulneraciones de los Derechos Humanos, la formulación de reclamaciones ante dichas vulneraciones y la organización colectiva para la denuncia total.

El proyecto está dirigido al alumnado de Centros Públicos de los niveles de tercero y cuarto de ESO, primero de Bachillerato, F.P.B y Ciclos Formativos de Grado Medio. Se puede participar en cuatro modalidades: cartel, fotografía, relatos cortos y cortometrajes y los trabajos siempre han de tratar un tema relacionado con algún Derecho Humano. Quienes participan pueden presentar sus trabajos hasta el 28 de abril. Bases.

El vicepresidente de la Diputación, Juan Carlos Ruiz Boix, ha hecho hincapié en la importancia de trabajar con la juventud en la promoción de valores como estos, relacionados con la defensa de Derechos Humanos, y ha destacado la buena respuesta que ya tuvo el año pasado esta iniciativa en El Bosque.

Los autores de los cuarenta mejores trabajos entre todas las modalidades tendrán como premio la participación con todos los gastos pagados en las II Jornadas de Derechos Humanos que se celebrarán en el Complejo Turístico ‘Tajo del Águila’ en Algar, del 28 de junio al 2 de julio.

Víctor Praxede Saavedra, de Fibgar, ha explicado los tres temas que se tratarán en la jornada: diversidad de géneros e identidad sexual, libertad de expresión y violencia de género y micromachismos. Estos asuntos han sido elegidos atendiendo a un doble criterio: el interés que mostraron los jóvenes participantes en las jornadas del curso anterior y su vigencia en el día a día.

Durante esos días participarán en encuentros con expertos en Derechos Humanos como herramienta fundamental para la promoción no sólo del aprendizaje, sino de la construcción de conocimiento colectivo y la toma de decisiones, para favorecer la asunción de compromiso social. El objetivo final es promover entre los jóvenes una ciudadanía futura ética y socialmente comprometida en la lucha contra la injusticia y en la defensa de los Derechos Humanos.

La parte más teórica se complementa con la ejecución de actividades al aire libre, lúdicas o deportivas, y la visita a centros de interpretación medioambiental o histórico, con objeto de favorecer el contacto de los participantes entre ellos y con el entorno natural de Algar y El Tajo del Águila.

Con los trabajos presentados a concurso se montará una exposición a disposición de los centros educativos que la soliciten.

Juan Luis Belizón ha destacado que este tipo de iniciativas sirve para dar visibilidad sobre la labor que se realiza desde la Consejería de Educación en materia de sensibilización sobre Derechos Humanos, y se ha mostrado partidario de seguir potenciando la coeducación y este tipo de actividades extracurriculares que ayudan a completar una formación integral para el alumnado.

Por otro lado, la alcaldesa de Algar ha agradecido la elección de su localidad para la celebración de la segunda edición de estas jornadas y ha mostrado su deseo y confianza de que quienes asistan conozcan mejor las bondades de esta zona de la Sierra de Cádiz, y disfruten de su belleza y condiciones naturales.

Fuente:http://www.eltempletelosbarrios.com/2017/02/sabes-derechos-humanos-nuevo-concurso-escolar-promovido-la-diputacion/

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Políticamente correcto

Por: Rafael Cerro

La historia del eufemismo nacional tocó techo hace un par de temporadas, cuando el diario más políticamente correcto le atribuyó un delito a “un ciudadano de origen romaní”. El periódico acababa de emplear el nombre de una lengua, romaní, para referirse a una persona, a un gitano.

El Diccionario ha terminado admitiendo este uso, pero eso es lo de menos: lo importante es que los lectores no se enteraron de nada. Un responsable del secretariado gitano en España me dijo en una entrevista: “Los gitanos queremos que nos llamen gitanos. Sin endulzarlo con ciudadanos ni con nada, porque ser gitano no es malo”.

Parecen pensar lo contrario los numerosos redactores que se sientan a escribir con miedo: prefieren publicar una estupidez antes que afirmar algo políticamente incorrecto. Un gitano casi siempre es “un ciudadano de origen gitano”, como un árabe suele ser “un ciudadano de raza árabe”, mientras un murciano es un murciano, a secas. Redactores racistas, en realidad. Los árabes son “hombres de raza árabe”.

Medimos a la micra nuestras palabras para escribir solo aquello que no pueda ofender y no hay un tope para la sensibilidad a las ofensas.

Hoy perseguiríamos a aquel escritor que llamaba a los árabes por su nombre académico: “Moros, moros hay en la tierra; moros, moros, arma, arma”. El mismo indeseable que publicó aquella novela sobre Andrés, el español que se enamoró de la gitana Preciosa y se incorporó a su caravana para poder estar cerca de ella, trashumando con los gitanos. Robaba como ellos, pero de noche regresaba al lugar del delito y devolvía el dinero para dormir en paz con su conciencia. La novela es una joya literaria y su autor brilló como una supernova, aunque nunca consiguió ganar mucho dinero. Miguel de Cervantes Saavedra se llamaba. Cuatro siglos después, hemos retrocedido bastante ideológicamente y hoy habría que censurar tanto La Gitanilla como El Quijote, nombre de la primera novela que cité.

La corrección política y la obsesión por no molestar forman una cuadrícula de hierro que amenaza nuestras libertades de expresión y pensamiento. Medimos a la micra nuestras palabras para escribir solo aquello que no pueda ofender y no hay un tope para la sensibilidad a las ofensas, para la urticaria de la piel demasiado fina. Los correctos sublimes quieren controlar nuestro discurso para controlar nuestro mismísimo pensamiento. Si no lo dices, difícilmente podrás pensarlo. La corrección política está íntimamente relacionada con la estupidez, pero no es estúpida en absoluto. Quiero decir que genera imbecilidad, pero de puertas adentro es un mecanismo de control mental muy inteligente. La prevención del agravio. Preferentemente, de la ofensa a colectivos minoritarios o desfavorecidos.

Lo políticamente correcto intenta sistemáticamente imponer las tesis del establishment porque es un pensamiento reaccionario. Una reacción contra el libre albedrío. Se trata siempre de las ideas afines al poder y habitualmente difundidas desde este mismo.

Los correctos sublimes quieren controlar nuestro discurso para controlar nuestro mismísimo pensamiento

Un ejemplo: los partidos políticos y administraciones que intentan implantar a la fuerza el famoso «Querid@s niñ@s”, un amasijo de faltas de ortografía porque la arroba no se puede incrustar en ese lugar. Sencillamente, no es una letra. Cada político progre que intenta atraer el voto femenino saluda a sus “compañeros y compañeras”. Sabe que la letra o cubre a ambos sexos en español en ese caso, pero intenta imponer este uso forzado que podríamos llamar inclusivo. Den por seguro que la arroba estará un día en el Diccionario porque el poder lo ha decidido así. Sencillamente, es rentable en votos. Pero la expresión no llegará al libro sanamente, a través del uso, sino por la vía antinatural de la imposición política.

Nadie querrá gritar que el emperador está desnudo y todos terminaremos por decir esa sandez… y por pensarla. Nadie tampoco cuando el expresidente andaluz José Antonio Griñán dijo, durante un ataque de efervescencia demagógica en un mitin, que no le importaba que le llamasen presidenta. Todo sea por los votos.

Los chinos son “ciudadanos de origen chino” y los negros se han convertido en “hombres de color” aunque en realidad muchos prefieran que les llamen negros porque no se avergüenzan de serlo. Todo el que cree necesario ocultar la palabra negro es racista, por supuesto. Y tras la raza, el género.

El políticamente correcto es capitán del eufemismo, coraza del débil y señor de la ética

El esquema va prohibiendo alusiones a las mujeres. El debate axial no está en si los piropos son buenos o malos, sino en si debemos aguantar que el poder nos diga cómo tenemos que hablar para proteger a personas que ni siquiera sabemos si se sentían ofendidas. Las expresiones que no llegan a piropo pero molestan a las feministas radicales se llaman en la Red “micromachismos” y son igualmente censurables. La lista crece todos los días con nuevas propuestas en las redes. No existen los microfeminismos, pues se entiende que los varones no son una minoría débil que pueda ser ofendida.

Cuando hundimos el mercado laboral y con él las expectativas de trabajo de los jóvenes, se nos presentó una encrucijada: o arreglarlo o salir del paso con una sandez políticamente correcta. Surgió la expresión “la generación mejor preparada de la historia”. Una afirmación que ni siquiera se puede comprobar, pero que repetimos a diario. Cualquier cosa menos reconocer que hace falta mejorar la calidad de la educación y dejar de hacerla ideológica.

El políticamente correcto es capitán del eufemismo, coraza del débil y señor de la ética. Él decide qué es ofensivo para los demás, pues la sensibilidad es una cualidad subjetiva. Los correctos proponen tácitamente para protegerlas todas que renunciemos a nuestra libertad de expresión. Eso es lo que intenta la cruzada de censura llamada corrección política con su lista de ideas permitidas y prohibidas, esculpida en piedra.

 Fuente: http://www.bez.es/560680975/Politicamente-correcto.html
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España: El unicornio educativo

España/27 de Febrero de 2017/El Mundo

Si el tiempo que dedicamos en España a debatir sobre el deterioro de la educación lo empleáramos en educarnos, quizá ya no tendríamos que dedicar más tiempo a debatir sobre el deterioro de la educación. Pero como la educación sigue deteriorándose y aún no hemos perdido como especie la curiosidad por los primeros principios -todo se andará-, ayer echamos la mañana debatiendo sobre la asignatura pendiente de la educación en España, título del tercer encuentro del ciclo de ideas que organiza Unidad Editorial.

Que nadie extraiga de este exordio una conclusión precipitada. No es que crea que la educación no es importante: es que creo que es lo único importante. Tanto que quizá sea un error dejarla en manos de pedagogos. El mayor error del régimen del 78 no es la politización de la justicia, ni la cultura del pelotazo, ni que Gran Hermano haya alcanzado la decimoséptima edición impunemente: es haber abandonado la legislación educativa en manos de la moderna pedagogía.

En este momento, como en cualquier otro de la historia reciente, los políticos andan detrás de ese animal mitológico al que llaman Pacto de Estado por la Educación (PEE). El PEE es un unicornio transversal sobre el que podrán cabalgar, una vez cazado, tan cómodamente las izquierdas como las derechas, los católicos y los ateos, los partidarios del esfuerzo y los obsesos del igualitarismo. Se rumorea que Méndez de Vigo es el cazador idóneo, más que nada por la minoría parlamentaria que obliga al acuerdo; le deseamos con sinceridad la mejor de las suertes. Hará bien en escuchar a los cuatro ponentes que ayer compartieron su punto de vista sobre la cuestión, amparados en experiencias indiscutibles al frente del ministerio del unicornio: Gustavo Suárez Pertierra, Esperanza Aguirre, Pilar del Castillo y Ángel Gabilondo.

Me tocó moderarlos a mí. Uno está acostumbrado a que lo moderen, no a moderar. Resultó facilísimo, lo cual reafirma mi antipopulismo congénito: cuantos más políticos conozco, menos me gusta la gente. Bromas aparte. Si todos los políticos mejoran drásticamente como ponentes, ¿por qué fracasan luego como gestores? ¿Qué pasaría si toda la sensatez, toda la voluntad de acuerdo, todo el reconocimiento de las verdades que pronuncia el rival fueran actitudes trasladadas de la retórica al Parlamento, a despecho del interés de sigla, y plasmadas en el BOE? ¿No montaría entonces cada español sobre su propio unicornio inmaculado?

Pero no ocurrirá. No todavía, al menos, en un país que aún polemiza con los restos del general Franco. La educación no renta políticamente sino al término de una generación (15 años según Ortega), y para entonces el ministro de turno no suele seguir en política (salvo Rajoy). La reforma educativa -absolutamente necesaria, digámoslo ya, desde la guardería hasta el posgrado- sólo renta socialmente. ¿Desde cuándo el bien de una generación nutre la motivación de un político? ¿Desde cuándo su sucesor no ha llegado al cargo jurando derogar lo anterior? Por lo demás, el PEE ha de manipular sustancias tan inflamables como la religión, la ideología, la emoción paternal, la conciliación laboral. Los mantras caen sobre el bienintencionado legislador como lluvia sobre el náufrago que frota dos palitos para una hoguera. Aconfesionalidad no significa laicismo agresivo. A mi niño lo matan a deberes y su profe le tiene manía. La segregación por capacidades es el apartheid. Algo tendremos que decir los sindicatos. Los docentes no somos atendidos. Faltan recursos. Y en este plan.

La revolución digital afectará de lleno las aulas, a los programas, a los métodos. Pero el conocimiento aún no se adquiere por implantación de chips, y basta leer las noticias para descubrir que se puede ser lerdo con cinco millones de seguidores en tu canal de YouTube. Como recuerda Gregorio Luri, no hay alternativa pedagógica a los codos. Está muy bien que su hijo aprenda jugando, pero luego que no llore en unos años, cuando un surcoreano o un finés le pida otra caña en el chiringuito.

Fuente: http://www.elmundo.es/espana/2017/02/21/58ab329ce2704e3b588b45b3.html

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Cuestión de educación, no de edad mínima de acceso

Por: Antonio Rial Boubeta 

Últimamente se me ha dado por participar asiduamente en jornadas, seminarios, tertulias radiofónicas y saraos de diversa índole en los que siempre, siempre, siempre alguien termina haciendo la misma pregunta: ¿A partir de qué edad es conveniente que los niños tengan móvil? Yo me pregunto si alguien se cuestiona a partir de qué edad pueden salir, beber su primera cerveza o tener su primer beso. «Cada casa é un mundo», diría mi madre. Por eso lo verdaderamente importante en cada uno de esos casos no es la edad concreta a golpe de calendario, sino más bien qué hemos hecho antes de ese momento y qué pensamos hacer a continuación, como madres y como padres.

Me aburre leer en los medios que la policía recomienda prohibir el uso del móvil antes de los 12 años y no permitir el WhatsApp hasta los 16, como si se tratase de una frontera exacta que pueda delimitar lo que puede o no puede hacerse, o como si fuese cuestión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sentar cátedra al respecto. Madres y padres debemos ser muy conscientes, eso sí, de que detrás del móvil hay un verdadero riesgo, no solo en los contenidos a los que nuestros hijos pueden acceder y la cantidad de líos en los que pueden meterse, sino sobre todo en lo que dejan de hacer y en lo que pueden llegar a convertirse. Algo tan aparentemente inocuo como un smartphone ha demostrado una capacidad enorme de influir en nuestras vidas. El móvil, queramos o no, puede modificar la rutina y el estilo de vida de grandes y menores mucho más de lo que podemos imaginar… y al final terminamos siendo lo que hacemos cada día, las cosas en las que ocupamos cada minuto y cada hora de nuestras vidas.

La clave, por tanto, no está en la edad a la que permitimos que nuestros cachorros tengan móvil, sino la educación (y también el ejemplo) que le proporcionemos y las pautas, normas y límites que establezcamos en el día a día. Una de las formas más básicas de educar consiste precisamente en establecer una buena rutina: en los horarios, en las comidas, en el sueño, en la higiene. Vivir y enseñar a vivir de una determinada manera. Paralelamente intentamos educar en valores y fomentar unas buenas habilidades de vida (asertividad, empatía, autonomía, solidaridad, respeto…).

El problema no son, por lo tanto, los móviles. El problema es que vivimos en una sociedad cada vez más individualista, estresada, atolondrada y despistada, en la que el lugar que ocupa la familia ya no es el que era y, a menudo, conscientes de nuestro error como padres e invadidos por un recurrente sentimiento de culpa, pretendemos sustituir la falta de atención a nuestros hijos con regalos, tablets y smartphones último modelo, que terminan por convertirse en nuestro peor enemigo. Sentido común, señores, que por desgracia es el menos común de los sentidos.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/02/26/cuestion-educacion-edad-minima-acceso/0003_201702G26P14992.htm

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Pacto educativo: ¿seguimos en Esparta?

Mientras no haya debates como en la época de los Voluntaristas, obviamente, mucho más amplios que los que puedan tener los miembros de la Subcomisión de Educación, seguiremos en Esparta.

Por: Adria Perez Marti.

300, la película sobre la gesta de un puñado de espartanos contra las hordas persas fue un gran éxito artístico y de taquilla. Sin embargo, no fue la falange espartana la herencia más destacable de aquella polis, sino algo muy coherente con los resultados del último barómetro del CIS. De acuerdo con la encuesta de enero de este organismo, la educación es el séptimo asunto más importante en nuestro país, lejos, por tanto, de las primeras posiciones. ¿Y qué tiene que ver Esparta con la educación?, y para ponerlo más difícil, ¿con que no interese en exceso a los ciudadanos? Casi todo o una parte muy importante.

Esparta ha pasado a la historia, también, por ser una pieza clave en el modelo de educación estatal

Los espartanos fueron un pueblo esclavista, no el único, por supuesto. El problema es que esa querencia por tener esclavos tenía un contratiempo: cuando tuvieron que afrontar grandes catástrofes, un terremoto en el V a.C., o las guerras del Peloponeso, los esclavos aprovechaban esa debilidad para tratar de liberarse. Un pequeño inconveniente que la sociedad espartana resolvió implantando un austero régimen militarista. La base fundamental de ese régimen era Esparta, y los medios eran los espartanos, que debían someter su vida a esa idea: unos entrenándose para ser soldados imbatibles y otras trayéndolos al mundo y criándolos (eugenesia aparte), sólo hasta los 5-7 años, pues como bien muestra la película, a partir de entonces era Esparta, es decir, el Estado espartano, el que se ocupaba de su educación, por el bien del Estado.

Así, Esparta ha pasado a la historia, también, por ser una pieza clave en el modelo de educación estatal. Una idea de modelo que, por supuesto, el grupo de políticos de la Subcomisión parlamentaria que se constituyó la semana pasada para definir el pacto educativo, no abandonará. Sin embargo, ahí se encuentra el problema: ¿cómo tratar de mejorar la educación y sus problemas cuando no se quiere rediseñar las bases de ese sistema legal que crea esos problema?

Desde entonces, mientras que los servicios que han podido prestarse libremente han ido evolucionando, los cambios en la educación estatal han brillado por su ausencia

Quién sea el suministrador de un servicio y qué tipo de incentivos acostumbre a crear dentro de su organización impacta de lleno en el diseño del producto que se ofrece. Las bases de los servicios del Estado son la minimización del usuario o cliente, pues se financia coactivamente a través de impuestos y no en función de su satisfacción (y las elecciones democráticas no revelan las opiniones de los usuarios), la creación de grandes organizaciones burocráticas cuyo cambio es lentísimo, si es que se existe, y la asunción de un modelo educativo mecanicista inspirado en las organizaciones fabriles imperantes en la revolución industrial y los medios de entonces. Desde entonces, mientras que los servicios que han podido prestarse libremente han ido evolucionando, los cambios en la educación estatal han brillado por su ausencia.

De hecho, Platón, el gran admirador de Esparta y su modelo educativo, trató de justificar su rechazo a la innovación y su querencia por la uniformidad estática. Una de sus preocupaciones fue que los niños fueran igual que la generación precedente para que no quisieran instituciones o leyes nuevas, llegando a hablar de censura y adoctrinamiento para tal fin (en Las Leyes y La República). La misma idea de fondo que tenía Aristóteles: el Estado debía ofrecer la educación que al Estado interesaba, sin dar entrada a la complejidad de la sociedad y su evolución.

Platón, el gran admirador de Esparta y su modelo educativo, trató de justificar su rechazo a la innovación y su querencia por la uniformidad estática

Uno de los grandes intelectuales a favor de la planificación de la sociedad por parte de un Estado benevolente, y uno de los padres del Estado del Bienestar, el sociólogo Lester Frank Ward, pensaba que uno de los méritos de la educación estatal era la de evitar y proteger a los educadores de «los caprichos» de la variedad y heterogeneidad de las mentes de los clientes, es decir, de atender a las diferentes opiniones y creencias de los padres.

Y esas ideas contra la innovación, la diversidad, y a favor de la uniformidad y la congelación de un servicio que sigue esencialmente igual desde que empezó a suministrarse, son rasgos que muchos liberales trataron de hacer ver en debates como el acaecido en Inglaterra en el siglo XIX cuando el Estado británico comenzaba a apoderarse de la educación. Se les denominó Voluntaristas, y precisamente lo que defendían, principalmente, era la voluntariedad. La libertad educativa es esencial porque es una rama más de la libertad, señalaban. Y cuando se mencionaban el modelo uniformizador espartano como solución a la decadencia de la cultura británica, los voluntaristas defendían la diversidad y la competencia como las precondiciones del progreso del conocimiento. Y no sólo la diversidad, sino la diferencia de opiniones (la disensión como respuesta al control arbitrario, según Herbert Spencer).

Es decir, aplicaban los mismos principios para exigir la libertad de prensa, la libertad de conciencia, la libertad de religión, la separación Iglesia y Estado, para demandar la libertad educativa. Sus imperfecciones no pueden ser una excusa, puesto que de lo contrario deberían establecerse Ministerios de la Prensa, de la Religión, de la Alimentación, etc. Alertaron del peligro de la incoherencia de tener libertad en unas esferas y en otras no, y de la rigidez, uniformidad, burocratización y de la consideración de los estudiantes como «tropas», que finalmente se ha ido viendo en la educación actual (a pesar de los ímprobos esfuerzos de una parte de los maestros del sistema).

Es necesario alejar a la escuela de esa concepción de burbuja, que haya más diversidad de currículos, materias y formatos en el proceso de aprendizaje

Estos son los problemas que hoy día tienen que afrontar unos elegidos, que terminarán por modificar el sistema, sin cambiarlo. Sin añadir el elemento de la voluntariedad (los padres eligen y pagan a los educadores que quieren para sus hijos, o lo son ellos mismos) que propicie dotar al modelo de enseñanza actual de una variedad y diversidad de enfoques, es imposible pedir una educación en la que se sea más respetuoso con los alumnos, en la que en lugar de regirse por el ordeno y mando se usen reglas más parecidas a la realidad (contratos, acuerdos, autonomía entre partes) alejando a la escuela de esa concepción de burbuja, en la que haya más diversidad de currículos, materias y formatos en el proceso de aprendizaje, diversidad de métodos de evaluación, una educación más personalizada gracias a ganar eficiencia en el servicio y por la adopción verdaderamente real de los avances tecnológicos, abaratamiento del coste de las matrícula, etc.

Fijar quién es el suministrador del servicio, ya sea directamente a través de escuelas públicas, o indirectamente, a través de una extensa legislación que diseña cómo debe ser obligatoriamente el sector, es la reforma que no tratarán quienes son juez y parte de este servicio (legislador y suministrador principal se confunden; los suministradores secundarios, los privados, están igualmente condicionados por el legislador).

En definitiva, limitar la responsabilidad de los padres explica por qué la educación sea «importante» para el sistema legal, para la definición del Estado, pero no urgente (como muestra el CIS). Será muy difícil introducir pedagogías diferentes y hábitos más acordes con el mundo real para un suministrador que no se basa en los principios del mundo real (acuerdos voluntarios, innovación, cambio, etc.). Mientras no haya debates como en la época de los Voluntaristas, obviamente, mucho más amplios que los que puedan tener los miembros de la mencionada Subcomisión, seguiremos en Esparta.

Fuente: http://www.vozpopuli.com/la_tribuna_de_adria_perez_marti/Pacto-educativo-seguimos-Esparta_7_1002269765.html

Imagen: http://images.vozpopuli.com/2017/02/23/la_tribuna_de_adria_perez_marti/Imagen-pelicula_1002210182_6053743_660x308.jpg

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Los maestros y el deseo de conocer.

Por: Javier María Prades López.

Educar es una tarea decisiva para cualquier sociedad y en cualquier época. En nuestro tiempo, sin embargo, ha llegado a ser frecuente hablar de una «emergencia educativa». ¿Por qué se habla ahora de emergencia?, ¿qué diferencias hay respecto al pasado? Los estudios nacionales e internacionales ofrecen datos que justifican esa valoración. En un informe publicado por la Fundación Europea Sociedad y Educación y la Fundación Areces (2015), Pau Balart y Antonio Cabrales señalan que «en una comparativa internacional, los malos resultados que obtiene España en las pruebas PISA son en gran parte consecuencia de su alto decaimiento en el rendimiento». Para ambos autores esa debilidad de los estudiantes puede estar relacionada con «las habilidades no cognitivas como podrían ser el esfuerzo, la motivación o la perseverancia».

No es poco identificar una causa de los malos resultados del sistema educativo precisamente en el ámbito de las «habilidades no cognitivas». Nos permite sugerir que educar no se limita a instruir. Así lo apunta el psicoanalista italiano Massimo Recalcati: «¿Puede contentarse la práctica de la enseñanza con quedar reducida a la transmisión de la información -o, como prefiere decirse, de competencias-, o debe mantenerse viva la relación erótica del sujeto con el saber?». ¿En qué consiste esta erótica del saber? Él mismo lo aclara: «La erótica de la enseñanza se sustenta sobre el amor por el saber que es amor por una carencia que nos atrae y causa el deseo de conocer».

Los datos de los informes sobre nuestro país podrían abrumarnos. Nadie duda de que los aspectos técnicos e institucionales del sistema educativo son indiscutibles a la hora de buscar remedios a través de una posible reforma legislativa. Entonces, poner en primer plano el deseo de saber ¿significa, acaso, minusvalorar el sistema de instrucción, sus estructuras y sus leyes? En absoluto, se trata exactamente de lo contrario: ver cuál es el mejor modo posible de volverlo útil para que cumpla su finalidad.

La inversión estatal y la de iniciativa social en el campo educativo, así como una legislación adecuada, son imprescindibles para ofrecer más y mejores recursos a los educadores. A partir de ahí, ¿qué margen queda para retomar con confianza el proceso educativo?, ¿sigue siendo posible educar? La respuesta será positiva si se trata, como señalan los expertos, de reforzar habilidades no cognitivas, y si la educación reclama una erótica, es decir, avivar el amor por el saber. He aquí un punto de partida sólido para afrontar la situación, realmente urgente, que describen los informes PISA sobre España.

El verdadero reto para quien educa es el de despertar el deseo. ¿Cómo enseñar a nuestros estudiantes a no temer la búsqueda de la verdad? ¿Cómo educarlos en la libertad? ¿Cómo hacer para que estén inquietos en la búsqueda? George Steiner no se ha resignado nunca a una postura derrotista o quejumbrosa. Sostiene que la relación entre maestros y discípulos puede siempre renacer y ofrece esta justificación: «La libido sciendi, el deseo de conocimiento, el ansia de comprender, está grabada en los mejores hombres y mujeres. También lo está la vocación de enseñar». Nuestro gran recurso es, precisamente, el deseo de conocer, deseo que mueve tanto a los educadores como a los educandos.

Es posible compartir el diagnóstico de Steiner porque tenemos un formidable aliado que nos permite afrontar la tarea con esperanza, incluso en tiempos de emergencia educativa: el corazón humano. Podríamos enumerar muchos factores que empeoran el decaimiento en el rendimiento, es decir, esa «anestesia» a la que ha aludido el papa Francisco para denunciar que el poder mundano busca adormecer el corazón y privar al estudiante de su ímpetu original. Pero nada podrá impedir que en cualquier joven o cualquier adulto perviva esa extraña desazón que el entonces cardenal Jorge Bergoglio describía con claridad: «el hombre no es un ser tranquilo en sus propios límites sino que es un ser en camino y cuando no entra en esa dinámica se anula como persona, o se corrompe. Ponerse en camino se debe a una inquietud interior que empuja al hombre a salir de sí. Hay algo fuera y dentro de nosotros que nos llama a emprender el camino».

La acumulación de factores adversos no podrá nunca silenciar por completo esta llamada. En la tarea educativa Steiner lo apuesta todo sobre la capacidad de identificar y acompañar esa inquietud: «Hasta en un nivel humilde -el del maestro de escuela-, enseñar, enseñar bien, es ser cómplice de una posibilidad transcendente. Si lo despertamos, ese niño exasperante de la última fila tal vez escriba versos, tal vez conjeture el teorema que mantendrá ocupados los siglos». Si lo despertamos… ¡Este es el meollo de nuestro desafío como educadores! El punto de Arquímedes en el que apoyar una revolución educativa, desde la escuela más humilde a la universidad más sofisticada, consiste en despertar el corazón del estudiante, poniendo en marcha su razón y su libertad.

Es de todo punto esencial el modo en que acompañamos la relación de cada estudiante con la vida entera, a través de las materias y las actividades académicas, precisamente, para que perciban su profundidad, su apertura al significado completo hasta llegar a descubrir el Misterio oculto y manifiesto en todas las cosas. De otro modo, la realidad perderá su atractivo y el estudiante se empobrecerá porque el corazón se anestesiará. No hay otra vía para lograr una educación a la altura del reto que afrontamos. Ahora bien, podremos acompañar a los estudiantes de este modo si también nosotros estamos implicados personalmente en la búsqueda del significado de la realidad entera.

La verificación de este planteamiento no puede consistir en una comparación abstracta entre varios sistemas de ideas ya confeccionados, para ver cuál incluye más elementos que los demás y así demostrar su adecuación. Se trata de emprender la tarea concreta, invitando a comprobar libremente una hipótesis, recorriendo un camino humano: pongamos manos a la obra y comuniquemos unos a otros lo que sucede. Bien lo entendió María Zambrano al describir la educación como un proceso nunca terminado: «Pues una lección ha de darse en estado naciente (…) la pregunta del discípulo, esa que lleva grabada en su frente, se ha de manifestar y hacerse clara a él mismo. Pues el alumno comienza a serlo cuando se le revela la pregunta agazapada dentro, la pregunta que, al ser formulada, es el inicio del despertar de la madurez, la expresión misma de la libertad. No tener maestro es no tener a quién preguntar y, más hondamente todavía, no tener ante quién preguntarse». Tener alguien a quien preguntar y, más aún, ante quien preguntarse puede ser una forma distinta de aludir a la «erótica del saber».

El profesor abre al estudiante el vínculo entre sus preguntas y las posibles respuestas, en la medida en que también él se pregunta y tiene a quien preguntar. Un estudiante que haya estado alguna vez delante de un maestro, que haya aprendido con él a preguntar y preguntarse, no sólo recordará siempre a su educador, sino que deseará seguir comprendiendo cada vez más el enigma fascinante y siempre dramático del Misterio de la vida. En consecuencia, podrá mejorar sus habilidades cognitivas y así contribuir a que los informes internacionales sobre España cambien de tendencia.

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/02/24/58af24eee2704edf2f8b45dc.html

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