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España: Clásicos en peligro de extinción: así han cambiado las lecturas en clase

España/ 03 de marzo de 2017/Autor: M.R. Martín/ Fuente: http://www.libertaddigital.com/

Parece un hecho que los alumnos han dejado de leer algunos clásicos en clase: ¿qué ha cambiado en estos años?

De El Quijote que hace unas décadastodos los alumnos españoles tenían que leer en la adolescencia se ha pasado a una situación muy distinta: los cambios en las leyes educativas, la mayor independencia de centros y profesores, la disminución de horas para Lengua y Literatura y la descentralización han llevado casi a la extinción a algunos clásicos antes imprescindibles en las aulas españolas.

La tónica ahora es perseguir que el adolescente se acerque por sí mismo a la lectura y eso pasa por identificar los libros con placer y no con obligación, lo que hace que, en muchos centros, hayan caído en el olvido los clásicos que forzaban al alumno a enfrentarse a un lenguaje y una época distintas, a una lectura exigente y a muchas páginas de extensión. Aunque la situación, hoy por hoy, depende de cada profesor y es distinta en cada centro -y en muchos todavía hay que leer a Cervantes- sí es un hecho que los grandes autores de la literatura española se leen menos que antes.

¿Qué se leía hace unos años?

El extinto bachillerato implantado en los 70 y los sistemas anteriores establecían la obligatoriedad de leer una serie de clásicos españoles. Así lo recogía el decreto de 1975 que regulaba el currículo del extinto BUP:

«Se llevará al alumno al conocimiento e interpretación de las obras literarias, poniendo de relieve los aspectos de la cultura de un pueblo que se manifiestan en el idioma».

En BUP, el alumno, ya fuera de Ciencias o Letras, tenía cinco horas semanales de Lengua y Literatura. La lectura obligatoria de los clásicos españoles, de la Edad Media al XX, recaía fundamentalmente en el tercer curso, aunque en primero y segundo se establecía la «obligación» de leer seis obras de entre un listado diseñado la Dirección General de Ordenación Educativa entre los que se encontraban, por ejemplo, obras de Buero Vallejo, Miguel Delibes o Torcuato Luca de Tena. En cuanto a los «clásicos» que había que leer en tercero, eran los siguientes:

Cantar de Mio Cid o Milagros de Nuestra Señora o El Libro de Buen Amor

La Celestina y Las Coplas de Jorge Manrique

Lazarillo de Tormes o Libro de la Vida o De los Nombres de Cristo

– Obra poética de Garcilaso de la Vega o San Juan de la Cruz o Fray Luis de León

El Quijote

El Buscón o una antología de Góngora o una antología de Quevedo

Fuenteovejuna o La Vida es Sueño o El condenado por desconfiado o El burlador de Sevilla o La verdad sospechosa

– Textos de Feijóo o Jovellanos, o Las Cartas Marruecas o El sí de las niñas

– Artículos de Larra o El Estudiante de Salamanca o las Rimas de Bécquer o Traidor, inconfeso y mártir o Don Álvaro o la fuerza del Sino

– Una obra de Galdós (se citan como ejemplo Miau y Fortunata y Jacinta) o La Regenta

Además, se incluía el «estudio especial» de tres obras extranjeras: alguna obra de Shakespeare, alguna de Moliere y alguna de Dostoyevski.

En COU, la literatura -no así la lengua- dejó de ser obligatoria para ser optativa para alumnos de Letras. La asignatura incluía también una serie de lecturas obligatorias para la prueba de acceso a la Universidad, del siglo XX español. Entre ellas estaban San Manuel Bueno, mártir; La Casa de Bernarda Alba o Luces de Bohemia; La Colmena o Tiempo de Silencio, Pedro Páramo o Cien años de Soledad

¿Qué se lee ahora?

Las reformas educativas y la descentralización han cambiado drásticamente el concepto de lectura obligatoria, que prácticamente desaparece de la normativa estatal. En las indicaciones del Ministerio de Educación sobre bachillerato, se establece que «es importantefavorecer la lectura libre de obras de la literatura española y universal de todos los tiempos y de la literatura juvenil». «Se trata de conseguir lectores que continúen leyendo», añade el texto, que enfatiza que se procurará fomentar su comprensión lectora a través «de una lectura analítica y comparada de distintos fragmentos y obras». En el desarrollo del currículo del actual Bachillerato, tampoco hay mención a obras obligatorias. Esto es lo que se indica:

«Lectura libre de obras de la literatura española y universal y de la literatura juvenil como fuente de placer, de enriquecimiento personal y de conocimiento del mundo para lograr el desarrollo de sus propios gustos e intereses literarios y su autonomía lectora. Introducción a la literatura a través de los textos. Aproximación a los géneros literarios y a las obras más representativas de la literatura española de la Edad Media al Siglo de Oro a través de la lectura y explicación de fragmentos significativos y, en su caso, textos completos (…)»

Las generalidades transmitidas desde Educación se traducen en que la situación puede variar radicalmente de una comunidad autónoma a otra y, sobre todo, de un colegio a otro. Desde las consejerías de Educación de distintas autonomías consultadas por LD, se coincide en que no hay libros «obligatorios» porque la decisión última recae en el claustro del centro educativo y en el propio profesor, «en el uso de su autonomía pedagógica». La administración educativa sólo tiene como competencias supervisar los materiales didácticos entre los que se incluyen tanto los libros de texto como las lecturas.

Hay autonomías, como Castilla y León, que sí citan como recomendación dos obras concretas: El Lazarillo y El Quijote. Otras se remiten a la decisión del centro o a las indicaciones, en su caso, del Consejo de Universidades para la prueba de acceso. Tampoco aquí hay acuerdo: según el año o la autonomía, ha habido, o no, exámenes sobre libros específicos. Así, en Galicia se ha pedido la lectura, según el curso, de La fundación, Plenilunio, Campos de Castilla, El Aleph o Crónica de una Muerte anunciada. En Andalucía, se ha «recomendado» la lectura para la prueba de El árbol de la ciencia, Luces de Bohemia, Crónica de una muerte anunciada y Los girasoles ciegos. Lo habitual en muchas autonomías, en cualquier caso, es que se valore en el examen el comentario en sí, y no la lectura de un libro en particular.

Hoy por hoy, por tanto, hay tantas listas de libros como centros educativos, y el motivo para seleccionarlos puede ser tan arbitrario como el origen del propio autor: en Andalucía, desde la Junta también se recomienda la lectura de «algunos poetas andaluces del 27», es decir: Lorca y Alberti sí, pero Pedro Salinas y Jorge Guillén no. Hay colegios que sí piden leer clásicos como El conde Lucanor o La Celestina, pero pocos son los que piden ambos. El Cid ha desaparecido de la inmensa mayoría de centros y lo mismo ha ocurrido con clásicos del siglo XX como Cien Años de Soledad o La Colmena, sustituidos por libros más cortos de García Márquez y Cela, como la citada Crónica o La familia de Pascual Duarte u otras novelas de la segunda mitad del siglo XX, en principio más accesibles, como Sin noticias de Gurb.

El cuento también se impone sobre las grandes novelas del realismo: es más habitual leer alguna antología de Clarín que su obra cumbre: La Regenta. Y también priman las antologías de poemas del 27 o del 98 frente a libros como Platero y yo, Campos de Castilla o el Romancero Gitano -aunque García Lorca sigue siendo muy leído en las aulas-. Entre tanto, Carlos Ruiz Zafón y libros como Cometas en el cielo han ganado frente al teatro de Buero Vallejo en Secundaria. En general, la lista total de libros por curso se ha reducido a tres o cuatro: un instituto público madrileño sigue pidiendo El Quijote, La Celestina y El Alcalde de Zalameaa los alumnos de 16 años. Otro, concertado, manda leer el Lazarillo, El Conde Lucanor y Don Juan Tenorio. Toca elegir.

La estrategia pasa en muchos colegios por tratar de hacer atractiva la lectura con libros más cercanos al alumno en el tiempo o la temática, sobre todo en secundaria pero también en los últimos cursos: se intenta que sigan leyendo cuando terminen su formación y no que se alejen de los libros por la lectura forzosa de obras consideradas no adecuadas a su edad. Entre tanto, serán muchos los alumnos que jamás lean algunos de los libros más importantes de la literatura española.

Fuente de la Noticia:

http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2017-03-01/clasicos-en-peligro-de-extincion-asi-han-cambiado-las-lecturas-en-clase-1276593698/

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Entrevista con Toni Ramoneda: La única certeza es que no existe ningún método para aprender. Y es una suerte

Entrevista con Toni Ramoneda: La única certeza es que no existe ningún método para aprender. Y es una suerte

Hector G. Barnés

Este libro está escrito desde la distancia que supone escribir en español cuando se vive en Francia, pero la distancia también que separa los tres componentes del relato”, escribe Toni Ramoneda en la introducción de su último libro, ‘La escuela más fea del mundo’ (Clave Intelectual). Se trata de una obra en dos movimientos y un intermedio articulados entre una conferencia sobre Europa, el colegio donde imparte clase y el cabezazo de Zinedine Zidane en la final del mundial de 2006.

Ramoneda (Barcelona, 1978) es doctor en Ciencias de la Comunicación y profesor de español en el instituto Louis Aragon de Givors, además de miembro del equipo de investigación ELLIAD de la Universidad de Besançon. Hijo del periodista y filósofo Josep Ramoneda, su segunda obra después de ‘Europa como discurso’ (RBA) se encuentra en un punto intermedio entre el ensayo, la conferencia, la divagación filosófica y la narración.

Desde su posición privilegiada –o, mejor dicho, única–, nos internamos con él a través de un cuestionario por correo electrónico en su colegio, su ciudad, su país, su sistema educativo y lo que le aguarda a la Unión Europea. ¿Fue todo un sueño?

PREGUNTA. Europa es el tema principal de su libro. Sin embargo, ¿se ha construido Europa desde las escuelas, ha habido un verdadero proyecto? Es más, ¿debería haberlo?

RESPUESTA. Yo no diría exactamente que Europa sea el tema de mi libro. Su hilo conductor es más bien la manera en que al aprender construimos un mundo común. Eso, con la particularidad de que este libro está escrito en Francia y que en francés el verbo aprender significa a la vez enseñar y recibir. A partir de ahí, de este movimiento que intento trasladar también a la escritura, Europa surge en el libro como una realidad que se construye a sí misma. Y llego a sus preguntas. Porque Europa es una realidad que estamos construyendo y por lo tanto que también desmontamos, destruimos y reconstruimos por momentos.

En términos institucionales, es decir como conjunto de tratados, de edificios, de directrices y demás, esta realidad tiene cincuenta años. Por lo tanto, Europa como institución no se ha construido, sino que todavía se construye y eso –la capacidad de otorgarnos reglas comunes, espacios de representatividad, formas de reconocimiento mutuo, dispositivos para el debate y también, por supuesto, sus contrarios, es decir imposición de normas mediante una negociación falseada, debates sin espacio para la crítica o formas de representación alejadas de las realidades que representan– de algún modo lo hemos aprendido en las escuelas y forma parte también de un cierto proyecto ligado a la ilustración. Pero insisto: todo. El debate real y el consenso burocrático, la representatividad y el ‘marketing’ político, el reconocimiento mutuo y el falso reconocimiento de la negociación desigual.

A mi parecer el proyecto Europeo tendría que ver, y eso pretende expresar mi libro, con la capacidad de construir espacios comunes que no se reduzcan a formas de pertenencia y esto es el acto de aprender: construir lo común mediante las palabras, cada uno desde su propia posición, sin pretender convertirnos en una unidad. Supongo que volveremos a ello, pero una clase no es un equipo de fútbol que debe competir unido, una clase es un grupo de personas interdependientes que construyen un espacio común. Ya sé que suena naïf y pasado de moda, pero este, a mi entender, es también el proyecto europeo. Por lo menos el de ‘La escuela más fea del mundo’.

P. Señala que los alumnos creen que la escuela debe proporcionarles un buen trabajo (y, por extensión, un buen salario). Lamenta que, además, parezca algo contradictorio con ser más sabios. ¿Corren el peligro tanto la escuela como la universidad de convertirse en fábrica de trabajadores, pero poco sabios?

R. Lo creen sobre todo los padres, que son antiguos alumnos, claro, y probablemente lo creerán mis alumnos cuando sean padres. No hay que olvidar que todos hemos sido alumnos, también los profesores. Pero sí, lo que lamento es el aspecto utilitario, incluso cuando se reviste de ideas muy loables como crear personas o incluso contribuir a la realización personal de los alumnos, incluso así, atribuir una función a la escuela es ya un indicio de lo poco que creemos en el aprendizaje como experiencia. Aprender, insisto, es construir. Aprender y enseñar es apoderarse de un presente, de un tiempo que nos es propio, que nos pertenece a los alumnos y al profesor y que puede estar contenido en las cuatro paredes de un aula, en un jardín botánico o en un taller de mecánica, pero un tiempo que es nuestro y que sirve para ese momento, es decir para estar ahí juntos, porque si no el utilitarismo se carga el aprendizaje y el futuro viene a robarnos este presente. No digo que nos dé igual el futuro, digo que vamos a ir hacia él desde aquí y no al revés.

P. Hay una expresión muy potente en su libro: «aulas colonizadas por la angustia del futuro». ¿Se ha trasladado la angustia propia de la edad adulta a los niños, a los que les exige que elijan su destino a una temprana edad, y por lo tanto dejen de ser niños?

R. Es cierto que yo, cuando veo a chicos de catorce años a los que les exigimos que sepan lo que quieren hacer de mayores, me siento muy mal. ¡Pero también es posible que sea porque yo mismo no sé todavía qué quiero ser de mayor! En fin, sea como fuere, tanto ellos obligados a decidir, como yo incapaz de hacerlo estaríamos colonizados por este futuro del que hablo. No sé si el problema es dejar de ser niños, tampoco me gusta la idolatría de la inocencia en la que se cae a veces, pero una vez más, lo que me parece problemático es la desconfianza que mostramos hacia el aprendizaje como experiencia. Desde el momento en que estamos articulando de manera tan insistente el aprendizaje a una elección y a una situación futura, estamos impidiendo esta experiencia que, por sí misma, ya nos puede ir guiando. Insisto, creo que no confiamos en el aprendizaje. En la experiencia de aprender.

P. En España hay una cierta idealización de la educación extranjera; sobre todo Finlandia, pero también países como Francia. Sin embargo, cita una «nueva tautología republicana» de manera bastante ácida: «somos un país culto porque somos un país culto». ¿Qué pasa en la escuela francesa?

R. Pues precisamente yo diría que sufre, quizás como Francia en general –pero esto ya sería otra cuestión–, de una falta de confianza en sí misma tremenda. Nadie confía ya en el proyecto republicano de una escuela emancipadora, igualitaria y laica. Por eso lo extendía al país en su conjunto que no confía en su propio proyecto republicano. En la educación, esto significa que nadie se cree ya que el sistema educativo sirva para romper las dinámicas de reproducción social. Desde el famoso libro de Bourdieu ‘Los herederos’, en el que este sociólogo demostraba como la escuela está construida por y para quienes ya saben cómo funciona y por lo tanto se manejan mucho mejor que los demás en ella y parten con una ventaja añadida, además de la de pertenecer a una clase superior, desde entonces se ha seguido reflexionando y se han multiplicado dispositivos, programas, métodos y directrices para tratar de ofrecer las mismas posibilidades a todos los alumnos.

Ahora, por ejemplo, nos centramos en la individualización, es decir en tratar de ofrecer a quienes no tienen los medios, ya sean económicos o culturales, en su casa para comprender las reglas del sistema, la posibilidad de manejarse en él. Dicho de otro modo, adoptamos como profesores un rol de tutor ilustrado. El problema es que esto ya existía antes en forma de dispositivos, con profesionales que trabajaban y cobraban por hacerlo y alumnos que podían recibir esta ayuda como parte de su educación. Se cerró porque era muy caro y ahora lo transformamos en seguimiento individual. Un poco como cuando un país no controla su deuda y llegan los expertos de Bruselas. En el mejor de los casos, lo que transmitimos a los padres es algo como ‘no se preocupe, usted no sabe hacerlo muy bien, pero ya me ocupo yo de su hijo’.

De hecho mi respuesta cabría en una frase: la escuela francesa es extremadamente cara y hay que reducir la deuda. La cuestión, por lo tanto, más allá de si está bien o mal sacrificar la educación pública para salvar la deuda es ¿por qué hoy Francia, que ha hecho de la educación uno de sus mitos fundadores, está dispuesta a sacrificarla? Pues porque ya no confían en la escuela. De ahí mi frase, que usted llama ácida.

P. «Podría tratar de explicar ahora las razones por las que somos tantos los que sufrimos con un trabajo que debería hacernos sentir partícipes de nuestro mundo común», escribe a propósito de su labor diaria. ¿Por qué no me lo explica ahora?

R. ¿Cómo se sentiría usted si tuviera la impresión de que cada vez más personas están dejando de confiar en su trabajo? De hecho, deslegitimar el periodismo como profesión es uno de los ejes discursivos de Donald Trump, pero también lo vemos en la derecha francesa ahora que se acercan las elecciones y en la extrema derecha de Marine Le Pen. Lo que quiero decir es que la educación, como el periodismo, además de profesiones, son instituciones ligadas a la democracia y por lo tanto las vivimos como un ejercicio que contribuye al bien común. Eso, como todo, puede derivar en abuso de poder, ya sea en el caso del periodismo mediante la voluntad de ejercer un poder, digamos, fáctico o en la educación cuando se cae en el adoctrinamiento, ya sea moral o ideológico.

Pero sin perder nuestra capacidad crítica, creo que podemos estar de acuerdo en que muchas personas deciden hacer periodismo o meterse a enseñar en un aula para contribuir al debate público o a la construcción de este mundo común del que ya he hablado. Por lo tanto, cuando uno se encuentra en que no solo este trabajo es mucho más exigente en términos incluso psicológicos y morales, porque los adolescentes son más crueles entre ellos y con los demás de lo que pensaba, sino que además no se le reconoce ningún otro valor más allá de la evaluación en términos de resultados, pues sí, uno sufre. Pero insisto, el sufrimiento está presente en muchos trabajos, lo dramático es cuando a la falta de confianza en sí mismo que uno puede sentir frente a treinta alumnos que muestran desdén se le añade la falta de confianza que uno siente por parte de la sociedad en su conjunto.

P. «La obligación del profesor, decía, es llevar a los alumnos a la frontera para que naveguen en un discurrir extraño que no harían de otro modo y que podrán seguir haciendo en el futuro»: se dirá que ahora los nuevos profesores, o los de los colegios de excelencia, sí que saben hacerlo, no como «los de antes». Pero eso no es verdad, ¿verdad?

R. Sí. Ahora parece que todo el mundo ha descubierto los llamados métodos accionales, la necesidad de sorprender a los alumnos para que deseen aprender, la motivación extrínseca que hay que aportarles sin esperar que estén motivados por sí mismos, el desarrollo de competencias, en fin, todo lo que ya sabemos desde hace más de cien años. Y no hay nada que decir, pues mejor si al fin se pone de moda. Pero vuelvo al principio: ¿qué discurso hay detrás? El discurso de que así se aprende mejor, de que así los alumnos son competentes y se adaptan mejor a cualquier situación, de que con estos nuevos profesores y estas nuevas pedagogías, que no tienen nada de nuevas repito, el aprendizaje es, en suma, más eficaz.

O sea, que lo que nació como una forma de desligar el aprendizaje de la transmisión, es decir de la idea de que hay un saber que tiene que pasar de un punto A, el profesor, a un punto B, el alumno. Esta idea, que es absurda porque es lo propio de las máquinas, no de los hombres, sigue estando presente como discurso. Se le llama eficacia. Pues para eso, que desarrollen la inteligencia artificial y sí, seguro que transmitirán datos completos de A a B, pero el acto de aprender, la experiencia del aprendizaje, habrá desaparecido. En definitiva, lo que me da miedo en algunos de estos discursos que leo u oigo sobre educación actualmente en España es que se centran en la presentación o en la búsqueda de métodos, del ¡método final!, diría. Y la única certidumbre que tengo en lo que respeta a la educación es que no existe ningún método para aprender. Lo cual es una suerte, por cierto.

P. Como profesor de lengua extranjera en Francia, ¿cuáles son las diferencias entre la escuela española y la francesa? Y, sobre todo, ¿qué tienen en común?

R. Nunca he ejercido en España así es que la verdad es que no lo sé. Pero a nivel anecdótico, una cosa que es muy sorprendente en Francia y que comparto con otros compañeros españoles es la obsesión por el silencio. El silencio como símbolo de respeto hacia el profesor y de la autoridad que representa. Yo me obligo a dar clase con la puerta abierta para quitarme la vergüenza de encima si en mi clase se oye ruido. Pero no es fácil porque entre compañeros se sabe en qué clases hay silencio y en cuáles no. Cuando uno enseña un idioma, que lo valoren en función del silencio que impone, pues tiene su gracia…

P. En una entrevista explicaba que busca en sus clases «crear un deseo de aprender pero a la vez crear conciencia de lo que no se sabe». Como profesor, ¿cuáles son sus principios, a nivel práctico?

R. Lo de ser conscientes de lo que no sabemos ya sé que es el primero de los tópicos del aprendizaje, pero es que muchos alumnos todavía no lo han oído y hay que transmitírselo. A nivel práctico, mi obsesión principal es construir ejercicios que nunca se puedan acabar. Esto es muy difícil y rara vez lo consigo, porque claro, tampoco puedes frustrar al alumno con algo que no podrá hacer o que tendrá la impresión de no haber conseguido hacer. El equilibrio, en este sentido, aparece cuando consigo encontrar una actividad en la que un alumno dice «ya he acabado» y entonces le puedo señalar otra cosa en la misma actividad y decirle pues yo creo que todavía puedes seguir y así, de manera ideal, hasta el infinito. A parte de mostrar el hecho de que el aprendizaje es un movimiento y una experiencia y no sólo la adquisición de un conocimiento, esto permite que cada alumno pueda a la vez participar de un trabajo colectivo, porque todos tienen que realizar la misma actividad y llegar hasta donde le lleve su propio trabajo y su propio ritmo.

P. ¿A qué clase de personas da lugar el sistema educativo actual?

R. No lo sé. Pero precisamente creo que deberíamos dejar de pensar que el sistema educativo tiene que dar lugar a determinadas personas porque así es como nos quitamos de encima nuestra responsabilidad como miembros de una sociedad. Las personas las creamos en las escuelas, en los bares, en casa mirando la televisión, en las redes sociales, en los campos de fútbol, cuando vamos de vacaciones y en el Congreso de los Diputados. Nadie se escapa y los profesores, cuando caemos en la tentación de pensar que jugamos un papel diferente, nos atribuimos una responsabilidad que no nos incumbe, al tiempo que se la quitamos a los demás. La escuela es una institución democrática, cierto, como lo es el periodismo, ya lo dije antes, pero ello no significa que produzca algo. Eso ocurre, precisamente, cuando se la utiliza como lugar de adoctrinamiento, pienso en los regímenes totalitarios. En democracia, una escuela no debería producir nada. Algo así como un gran silencio en medio de un mundo que produce ruidos sin parar.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-02-25/entrevista-toni-ramoneda-escuela-fea-mundo_1336906/

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Pedagogía

Por: Fernando Savater

Soy tan anticuado que aún considero imprescindible para la izquierda una cierta dimensión pedagógica. No solo se trata de transformar lo que está mal y defender lo que está bien (aunque suene a trillado, a veces lo más difícil), sino también hacer comprensible para los ciudadanos el juego institucional en que transcurre la democracia. O sea, lo contrario de soltar como ideal “Estado plurinacional” sin aclarar qué naciones serán esas, si también serán plurales por dentro, y qué relación tendrán con el Estado. Sobre todo, dónde quedan los ciudadanos: lo serán del Estado o de cada una de esas naciones, decidirán sobre el Estado o sobre la nación a la que les ha tocado pertenecer, etcétera… En ese no aclarar tales pequeños detalles reside el truco, el más antipedagógico: se deja todo en el aire para que cada cual crea que la propuesta colma sus anhelos, federal-nacionalista para los nacionalistas, federal-constitucionalista para los demás, todo para todos al modo paulino. Lo único que se remacha es que el resultado no será de derechas y descabalgará al PP, como si en esas dos simplezas se escondiese el Santo Grial.

Jean-Luc Mélenchon, creador del Partido de la Izquierda francés, se presentó en las legislativas del 2012 por Hénin-Beaumont, localidad que no había pisado en su vida. Los adversarios le acusaron de paracaidista y repuso, ofendido: “Cada francés está en su casa en cualquier lugar de Francia”. Buena lección. El derecho a decidir sobre el país corresponde a todos los ciudadanos, sea cual fuere el territorio en que viven. En Francia también hay catalanes, vascos, bretones, corsos, provenzales… pero no es un Estado plurinacional cuando llega la hora institucional de la política. La ciudadanía siempre se comparte, nunca se parte. Allí lo entienden hasta los radicales de izquierda…

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/02/23/opinion/1487872495_693660.html

 

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¿Para qué el pacto de estado sobre la violencia?

Por: Lidia Falcón

Cuando se acumulan los cadáveres de mujeres asesinadas por sus maridos, parejas, amantes, amigos, empresarios, proxenetas, los partidos políticos parlamentarios se han decidido a crear una Subcomisión para elaborar lo que llaman un Pacto de Estado contra la Violencia contra la Mujer.

Ya se han pactado los nombres de las personas que comparecerán en las reuniones previas, que dicen que durarán tres meses. Entre los y las comparecientes nos encontramos además de cargos institucionales, representantes de asociaciones de mujeres de diverso pelaje, ya que de algunas nunca se conoció su afán de eliminar la violencia machista, sobre todo relacionadas con los partidos que las convocan. Así, el más escandaloso de los casos, están invitadas las llamadas Hetairas que se han dedicado durante dos décadas a hacer apología de la prostitución, reclamando su legalización por tratarse de un trabajo “igual a otro cualquiera”, que denominan a las mujeres prostituidas “trabajadoras del sexo” y que incluso han montado una “Escuela de prostitución” en Barcelona, para enseñar a las neófitas a proporcionar a los hombres el placer al que tienen derecho. Como si prostitución no fuera una de las mayores manifestaciones de la violencia contra las mujeres.

El 13 de diciembre de 2016, el Frente Feminista, compuesto por el Partido Feminista y personas de IU, Podemos e independientes, entregó a todos los grupos parlamentarios un Manifiesto elaborado por juristas, que llevan doce años trabajando en el tema, teórica y en la práctica procesal, donde se contienen las reformas imprescindibles de la Ley de Violencia vigente para asegurar una mayor protección a las víctimas. Ninguno de esos grupos políticos ha tenido a bien convocarnos a las sesiones de información de la subcomisión.

En lo tratado hasta ahora en esa Subcomisión, que se ha filtrado, nadie pone en cuestión el articulado de la famosa Ley de Violencia. Los temas que se plantean: falta de recursos económicos en la atención a las víctimas, educación en la escuela, publicidad sexista, estadísticas fiables, perfil del agresor y de la agredida, cuestiones que aunque importantes, sobre todo la de los presupuestos, bordean el meollo del problema sin plantearse modificar la Ley de Violencia de 2004. La educación en la que tanto insisten, significa dejar la solución a 20 años vista. Así es bueno para todos los responsables.

Sobre todo para el PSOE que se niega, como gato panza arriba, a modificar una ley que considera la “mejor de Europa”, como se denominó cuando organizó que la premiaran sus compañeros de bancada europea.

Mientras tanto, es fundamental que se apruebe:

1.- Denominar la violencia machista como lo que es; las agresiones de un hombre contra la mujer, sea cual sea la relación que sostengan entre sí.
2.-
Disponer que la carga de la prueba recaiga sobre el denunciado.
3.- Limitar la exigencia de la citación del denunciado a 72 horas, transcurridas las cuales se adoptarán las medidas de protección a la víctima necesarias, in inaudita parte.
4.-Establecer que se dicte orden de alejamiento por el Juzgado en el término de 72 horas, desde que se presenta la denuncia.
5.- Que se ordene el ingreso en prisión de los maltratadores cuando su peligrosidad así lo aconseje, especialmente cuando incumplan la orden de alejamiento y siempre que se haya dictado sentencia de cárcel contra ellos, aún cuando esta no alcance los dos años de prisión.
6.-Que se exijan responsabilidades a todos los funcionarios de la Administración de Justicia que incumplan su obligación de proteger a las víctimas de la violencia machista.
7.- Que  a raíz de que la madre denuncie malos tratos o  abusos sexuales a los menores, infligidos por el padre de la víctima, se interrumpa inmediatamente el régimen de visitas del acusado a los hijos e hijas.
8.- Que se dote del suficiente personal a las unidades de la policía en los servicios de atención a las mujeres víctimas de violencia.
9.-Que se aumente el número de juzgados y la dotación de personal cualificado para ello, con preparación específica para atender a las víctimas de la violencia machista.
10.- Que se proceda a la formación de médicos, asistentes y trabajadoras sociales, policías, jueces, fiscales, personal de la administración de justicia.

Estas son las más elementales medidas legislativas que hay que adoptar rápidamente para asegurar que las instituciones del Estado no van a seguir desprotegiendo a las víctimas.

En el 30% de las asesinadas de estos años anteriores se había dictado orden alejamiento o de protección contra los asesinos. En muchos casos las víctimas habían presentado varias denuncias en los días anteriores o incluso horas antes del asesinato.  Tanto las fuerzas de seguridad del Estado como el personal de la Administración de Justicia y las unidades forenses se desentienden en numerosas ocasiones de la solicitud de ayuda de las mujeres. Y no tienen ninguna responsabilidad, según nuestro ordenamiento jurídico actual.

La Guardia Civil que se niega a reportar la denuncia, aconsejando a la mujer que presente una demanda de divorcio, para que el marido la asesine horas después, se inhibe de cualquier responsabilidad aduciendo que aquella no quiso denunciar. El juez o la jueza que cuando la víctima se niega a declarar deja en libertad al denunciado para que la asesine horas después, se queda en su puesto sin reproche alguno. El juez o la jueza que le niega a la víctima la orden de alejamiento o de protección o que no ingresa en prisión al maltratador, a pesar de las evidentes sospechas de ser peligroso, que tarda días y meses en tramitar un sumario de violencia, dando con ello lugar a que el asesino consume su crimen, y que absuelve al denunciado para que en poco tiempo mate a su víctima, siguen tranquilos en su puesto sin responsabilidad alguna.

Y lo mismo sucede con el cuerpo médico que no atiende las señales de maltrato machista en la paciente y no presenta la correspondiente denuncia, o la asistente y la trabajadora social que se inhibe de atender a la víctima.

Pero todas estas conductas, tan reprobables moralmente, son perfectamente legales, según el ordenamiento vigente. Mientras no se modifique la estructura misma de la Ley, impidiendo que se discrimine a las víctimas según la relación que sostengan con el verdugo,  que imponga que la mujer maltratada sea la que tenga que probar el delito, victimizándola doblemente con interminables declaraciones, interrogatorios capciosos, careos con el maltratador y sometiéndola a exploraciones psicológicas bajo la sospecha de estar falseando la denuncia, no se rebajará un ápice el nivel de violencia y el número de maltratadas y asesinadas. Sobre todo porque las víctimas, desmoralizadas por la falta de protección institucional, dejarán de denunciar.

Es conocido que las Comisiones se montan para enmascarar los hechos que se pretenden investigar, dilatar interminablemente los trabajos, hacer públicos los enfrentamientos entre los partidos que las componen y concluir sin resultado alguno.

Imagínense lo que sucederá con esa Subcomisión, que ni siquiera llega a la categoría de Comisión.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/02/28/para-que-el-pacto-de-estado-sobre-la-violencia/

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España: Padres de alumnos llaman a la huelga del 9 de marzo, hartos de que se juegue con la educación

España/Marzo de 2017/Fuente: 20 minutos

La Confederación Española de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), mayoritaria en la enseñanza pública, llama a secundar la huelga general del próximo 9 de marzo: «Estamos hartos de que se juegue alegremente con la educación de nuestros hijos».
En un manifiesto publicado este lunes, esta organización de padres, sostiene que «no es aceptable» seguir con la «imposición» de la LOMCE y los recortes y exige el cambio «drástico y urgente» de esta situación. «Mientras esto no ocurra, que no nos intenten acallar con el discurso falso de que buscan un pacto por la educación», asevera.
A su juicio, no se puede esperar algo que «no va a ocurrir nunca» y el mensaje de que no se haga nada mientras se negocia el pacto en el Congreso de los Diputados, solo sirve para que se siga aplicando la LOMCE y para que la Educación «deje de ser un derecho fundamental». «La huelga general del 9 de marzo volverá a ser un éxito porque sobran los motivos y estamos cansados de soportarlos», advierten estos padres.
Asimismo, afirman que esta huelga no es contra la Subcomisión parlamentaria para el pacto educativo sino contra las «nefastas políticas» del Gobierno, que «sigue legislando contra los derechos de los alumnos». Además, desde CEAPA indican que van a comparecer en la Cámara baja con la intención de «ayudar» para ese pacto, que será posible si «algunos partidos abandonan definitivamente la senda de la falta del diálogo». «El Gobierno no merece la menor credibilidad», apostillan.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/2971453/0/padres-de-alumnos-llaman-a-la-huelga-hartos-de-que-se-juegue-con-la-eduacion/

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Universidades de España y Bolivia acuerdan cooperación en formación superior

02 marzo 2017/Fuente: lavanguardia

El Campus de las Américas de la Universidad de Barcelona mantendrá cooperación académica con el Gobierno boliviano y la estatal Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) para la formación de profesionales de la salud y expertos en recuperación de patrimonio, informó hoy la Cooperación Española.

La ayuda se concretará mediante acuerdos firmados durante la reciente visita a La Paz de una delegación de la Universidad de Barcelona que se reunió con representantes de la UMSA y de los ministerios bolivianos de Educación y Salud.

 La misión estuvo integrada por el delegado del rector y director de Proyectos Corporativos, Víctor Gómez; el coordinador del Máster en Investigación Clínica, Carlos Ascaso, y el vicedecano y coordinador de Másteres y Posgrados de la Facultad de Medicina, José Nicolás Arfelis, según un comunicado de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Los acuerdos incluyen el impulso de programas de formación a distancia y semipresenciales en líneas estratégicas sobre las que se basa el campus de excelencia internacional de la Universidad de Barcelona, indica la nota.

Desde 2011, el Campus de las Américas lleva adelante en Bolivia un programa de formación superior, posgradual y de máster en Medicina Tropical con la UMSA que cuenta con el apoyo de la Cooperación Española.

En educación superior, el Campus de la Universidad de Barcelona continuará reforzando a la Universidad Pedagógica, dependiente del Ministerio de Educación, en la formación posgradual de maestros del Sistema Educativo Plurinacional.

La delegación también comprometió su colaboración con la Facultad de Arquitectura de la UMSA para impulsar una maestría de Patrimonio, bajo la modalidad de doble titulación y con docentes de ambos centros académicos.

Además, firmó un acuerdo de colaboración con la privada Universidad Católica Boliviana (UCB).

Con el apoyo de la AECID, los programas de intercambio internacional tienen el objetivo de mejorar la calidad de la educación superior, aportando beneficios académicos y profesionales que contribuyen al desarrollo integral de la persona.

Fuente:http://www.lavanguardia.com/politica/20170301/42436975136/universidades-de-espana-y-bolivia-acuerdan-cooperacion-en-formacion-superior.html

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La nueva escuela digital

Por: Xavier Martínez Celorrio

Hablemos claro y directo. La LOMCE fue una ocurrencia de Wert, que el PP consistió sin supervisión de forma irresponsable. Se ha paralizado y se va desactivando por la exigencia de una nueva mayoría parlamentaria y por la oposición clamorosa de toda la comunidad educativa. No obstante, el daño lesivo que nos ha dejado la LOMCE es incalculable y no hay métrica que lo pueda calcular. Son años, recursos y energías despilfarradas que han secuestrado el auténtico debate de fondo que la sociedad española sigue sin abrir: la modernización del currículum. Es decir, acordar nuevos contenidos fundamentales, nuevos objetivos de aprendizaje y nuevas formas de evaluación teniendo en cuenta los cambios sociales externos de la última década. ¿Cómo redefinir y actualizar las funciones sociales que queremos, como sociedad y como democracia, que cumpla la escuela para el 2030? Es la pregunta estratégica que nadie coloca en la corriente principal ni, mucho menos, como tema de Estado.

La nueva escuela digital necesita un liderazgo público que ofrezca equilibrio entre la excelencia, la equidad y la innovación

Al contrario, en España asistimos a un ciclo de reformas y contrareformas determinadas por la vieja lucha ideológica entre derechas e izquierdas, entre el Estado y la Iglesia, que sigue irresuelta desde el siglo XIX. Es el gran matiz que nos diferencia del resto de países y que contamina todo debate educativo en una espiral perversa. El pasado no puede seguir condicionando el debate educativo durante más tiempo. Las nuevas generaciones no deben heredar los viejos antagonismos y conflictos que la generación de sus abuelos no ha sabido resolver o consensuar. El pacto educativo del cual se habla debería tomar este axioma de principio y enfocar el debate hacia las necesidades curriculares que acordemos para afrontar la sociedad digital y del riesgo.

Tenemos alumnos del siglo XXI en escuelas que usan métodos y libros de texto de una sociedad industrial que ha dejado de existir. Sabemos que el muro de separación entre la escuela y la vida exterior causa mayor desconexión y desmotivación entre los alumnos en una especie de alienación resignada. La escuela se resiste al cambio y a la redefinición de sus funciones en el nuevo ecosistema digital. Se resiste a usar los móviles y ‘tablets’, a aprovechar los recursos abiertos y a optimizar todos los dispositivos y fuentes de conocimiento que ofrece el entorno digital. Se resiste a recombinar las asignaturas en forma de aprendizaje por proyectos y pedagogías activas y personalizadas. Se resiste a evaluar capacidades como la curiosidad, la creatividad, la empatía o la asertividad. Todo eso suena muy bien pero no toca.

La escuela no se mueve de su matriz enciclopédica y conservadora y resiste al cambio. Las empresas tecnológicas, los gigantes de internet y el Mobile Congress son vistos como escaparates de una galaxia exterior pero que no moverán esa vieja matriz escolar. Para moverla sin resistencias ni recelos hace falta un liderazgo público y un discurso potente de modernización que ofrezca el justo equilibrio entre la excelencia, la equidad y la innovación. Es la ecuación a resolver para que nazca la nueva escuela digital.

Fuente noticia: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/nueva-escuela-digital-5869423

Fuente imagen: https://www.tuexpertoit.com/wp-content/uploads/2009/09/nina_internet.jp

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