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Brasil: Entrevistas a activistas sociales y dirigentes de distintos colectivos sobre elecciones generales

Realizada por: Gustavo Seferían, | Luis Bonilla-Molina | Israel Dutra

Helena Martins: Hoy en día, quienes más adquieren concesiones de radiodifusión en Brasil son el sector religioso, especialmente el fundamentalista religioso

Para nosotros, es una gran felicidad poder contar contigo, en esta continuación de entrevistas sobre la realidad política y la coyuntura en Brasil. Es esencial que podamos escucharte un poco sobre tu trayectoria,tu camino militante: cuáles fueron los pasos, dónde te comprometiste y dónde estás como luchadora.
Bueno, en el campo de la comunicación, en particular, empecé a ser militante en el movimiento estudiantil y, en 2006, también estaba desarrollando una militancia partidista, que comenzó el año anterior, tan pronto como entré en la universidad, en el PSOL, mi primer partido.

Desde 2006, en el movimiento estudiantil, teníamos la Ejecutiva Nacional de Estudiantes de Comunicación, que era muy activa. Había varios núcleos y ejes de trabajo, centrados en problematizar la calidad de la formación del comunicador, la lucha contra la opresión y la democratización de la comunicación. Así que pronto me involucré en esta agenda de democratización de la comunicación.

En ese momento, también teníamos una expectativa muy fuerte alrededor del gobierno de Lula, de avanzar en esta agenda de democracia en las comunicaciones, con la esperanza que esto también se ampliara a la esfera latinoamericana. Fue una época en la que contábamos con Chávez, pero también un fuerte movimiento de cambio en Argentina, Bolivia y en diferentes gobiernos. Estos gobiernos alternativos estaban siendo presionados por la sociedad, que llevaba décadas acumulando expectativas y experiencias de construcción de políticas democráticas de comunicación desde abajo, y que consideraban que en ese momento histórico, de gobiernos progresistas, podía llegar a ocurrir una reforma en las comunicaciones.

Así que, aquí en Brasil, tuvimos todo un movimiento de presión en esta dirección, que culminó, por ejemplo, con la celebración de la Primera Conferencia Nacional de la Comunicación, en 2009. En este contexto de la Conferencia, pasé a formar parte del colectivo Intervozes, Coletivo Brasil de Comunicação Social, un agrupamiento en el que mantuve mi participación hasta 2022, cuando, debido a diferencias internas, algunas personas de Intervozes y otras fundaron DiraCom, Derecho a la Comunicación y la Democracia, que es el colectivo del que formo parte hoy.

Además deDiraCom, también formo parte de otras entidades, como la Coalición por los Derechos en la Red, que es un tejido de organizaciones con más de 60 grupos en Brasil y que debate derechos digitales, y también del Foro Nacional para la Democratización de la Comunicación, que existe desde principios de los años 90 y del que ahora soy secretaria general, en la FNDC.

Así que, desde el punto de vista de la comunicación, aquí es donde estoy, además de otros espacios más vinculados a la academia, que también tienen una dimensión militante porque siempre hemos abrazado la perspectiva crítica y marxista, que culmina en la relación entre teoría y acción.

Por ello, participo en grupos de investigación, como el grupo CLACSO, siempre y cuando se tenga la intención permanente de dialogar con movimientos sociales. Y, en este contexto, por ejemplo, el año pasado creamos la Red para la Comunicación Democrática, una articulación de grupos CLACSO con sectores de la sociedad civil latinoamericana que también trabajan en este campo de la democracia y el derecho a la comunicación a escala regional.

Helena, tu campo es la democracia de la comunicación, pero cuéntanos un poco sobre la perspectiva con la que trabajas en términos de producción, circulación y consumo de la comunicación. Cuando hablamos de democracia de la comunicación, ¿a qué nos referimos como campo alternativo?
La idea de democracia en las comunicaciones tiene una perspectiva histórica, en Brasil, especialmente al conseguir que diferentes sectores ocupen el espectro radioeléctrico y, ahora, también las plataformas digitales. Así que, la idea de democracia en las comunicaciones es una perspectiva que disputa ganar espacios para lo público, para la comunidad, en tensión con el Estado y también con el sector privado.

Es cierto que hubo más momentos, yo diría radicales en el pasado reciente. Por ejemplo, cuando Brasil discutió su Constitución en 1988, al final de la dictadura, la Federación Nacional de Periodistas defendió la nacionalización del sistema de comunicación. Así que en ese momento hubo una perspectiva mucho más audaz, en el sentido de comprender realmente que este es un sector estratégico que no debería permitirse que fuera ocupado por agentes privados que, obviamente, usan la radiodifusión para obtener sus beneficios políticos y económicos.

Pero fue una batalla perdida y, aunque la comunicación ha sido, en la Constitución, objeto tanto de lecturas progresistas como liberales, que culminaron en un texto que contiene estas dos corrientes y que, de alguna manera, también reflejan a los mismos movimientos que actúan en este campo, acabó habiendo un declive en esta perspectiva más general. De hecho, una batalla perdida por la ocupación de estos otros segmentos en el ámbito de la comunicación, porque en Brasil tenemos una comunicación esencialmente privada.

Por ejemplo, durante los años 90, el movimiento que lucha por la democracia en las comunicaciones actuó mucho en defensa de las radios comunitarias, para garantizar espacio a este segmento. Pero, al mismo tiempo, también ha actuado para que podamos tener otras políticas y otros agentes en el campo de internet, dada la concentración de poder en torno a las plataformas digitales.

Así que creo que siempre estamos muy en esta perspectiva de ocupación. Pero mi generación, digamos, una generación que viene de los años 2000, fue muy influenciada por una discusión que tuvo lugar a nivel internacional y que culminó en la formulación de la idea del derecho a la comunicación.

Así, mucho más que compartir espacios de comunicación entre diferentes agentes, entendemos que la comunicación es un derecho y que esto implica garantizar para toda la población la posibilidad no solo de recibir información, sino también de producir y difundir dicha información.

Así que creo que también es una perspectiva diferente: no solo tener este espacio compartido entre los diferentes agentes, que sería algo que encajaría incluso en una perspectiva liberal, sino afirmar la comunicación como un derecho humano fundamental y que, por tanto, debe ser garantizado por el Estado, incluso a través de políticas públicas.

Nos gustaría conocer un poco sobre cuáles fueron los saltos, o al menos las expectativas que se depositaron en los primeros gobiernos del Partido de los Trabajadores al abordar este asunto, y también sobre los retrocesos derivados del golpe y la escalada neofascista ocurrida en nuestro país en el periodo posterior.
Bueno, cuando el primer gobierno de Lula asumió el poder, hubo una intensa movilización en torno a esta agenda. Fue un momento de reanudación de este tema, incluido el esfuerzo del Foro Nacional para la Democratización de la Comunicación. Fue la hora de la discusión interna sobre comunicación, dentro del marco de la campaña que llevó al gobierno de Lula al poder. Incluso hubo un programa progresista sobre este tema que se estaba debatiendo en ese momento, en 2002.

Así que, de hecho, cuando el gobierno de Lula inicia, era de esperar que surgiera una perspectiva optimista respecto a la agenda democratizadora de las comunicaciones. Sin embargo, esta agenda fue bloqueada y la expectativa fue frustrada desde el inicio del gobierno. Esto se debe a que en todos los gobiernos de Lula y Dilma, el Ministerio de Comunicaciones ha estado esencialmente ocupado por representantes de empresas e intereses empresariales.

Por ejemplo, durante el gobierno de Lula, creo que el ministro de Comunicaciones que permaneció más tiempo, al principio, fue Hélio Costa, quien era representante de Globo. Más tarde, también tuvimos otros representantes de estos segmentos, que se turnaban al frente del despacho de comunicación. Así que, de alguna manera, analizamos que los primeros gobiernos perdieron una oportunidad histórica para avanzar en esta agenda.

Considero que los logros obtenidos en este sector fueron, en gran medida, resultado de las acciones de los movimientos sociales. Pienso aquí, por ejemplo, en el Marco de Derechos Civiles para Internet y, más tarde, en algunas medidas de transparencia en relación con la radiodifusión, de demandas que siempre han ocurrido aprovechando los espacios que se abren en la coyuntura, que eso sí, que acabaron conduciendo a algunos logros concretos.

Pero, de hecho, nunca hemos podido avanzar en garantizar por parte de los gobiernos, una perspectiva más estratégica sobre las comunicaciones.

Así que es un poco frustrante lo que ha ocurrido; Por ejemplo, en 2009, logramos que se empezara a celebrar la Conferencia Nacional de Comunicación. Sin embargo, toda la movilización interna del gobierno fue en el sentido de acordar con el sector empresarial cómo sería esta Conferencia, y cuál sería el enfoque hacia las propuestas aprobadas. Por eso los resultados que obtuvimos al finalizar la Conferencia se expresaron en la aprobación de más de 600 propuestas, de las cuales ninguna se materializó por parte del gobierno.

Después de la Conferencia, en el gobierno de Dilma, el ministro del SECOM, Franklin Martins, movilizó toda una discusión interna para la formulación de un proyecto de Ley quedemocratizaría  las comunicaciones. Pero el movimiento social no lo conociamos. Este proyecto solo se hizo público después del golpe, tras el gobierno de Bolsonaro. Es decir, una iniciativa de esta magnitud y ni siquiera el documento preliminar se conocía, saliendo a la luz tiempo después cuando ya el PT estaba fuera del gobierno.

Además, debido a la dificultad de avanzar institucionalmente con el gobierno, la sociedad civil, en ese momento, inspirada por los movimientos que se estaban produciendo, por ejemplo, en Argentina, en torno a la Ley de Medios, formuló un proyecto de ley que pasó a conocerse como el Proyecto de Ley de Medios Democráticos y comenzó a recolectar firmas para presentarlo, a través de la sociedad y una iniciativa popular.

Así que fue en ese momento cundo ocurre el golpe contra Dilma, cuando en términos de militancia el Foro Nacional actuaba en defensa de esta Ley de Medios Democráticos recogiendo firmas, llevando a cabo movilizaciones locales, formulando propuestas con los sindicatos. Es muy sintomático observar la forma como ocurre esto.

También se me olvidó mencionar, algo muy importante, el gran avance en el gobierno de Lula — mencioné el Marco Civil, que aún estaba en el gobierno de Dilma — fue la creación de EBC, Empresa Brasileira de Comunicación, que le dio nueva forma al sistema de comunicación pública del país.

También en ese momento hubo mucha tensión interna, porque una parte del gobierno realmente pensaba que tendría más espacio con Globo y los grandes medios. En el caso del ministro José Dirceu, hay una frase bien conocida en la que expresó: «No, podremos acercarnos a Globo, tener el apoyo de Globo». A pesar de eso, por contextos particulares, se creó la EBC.

Después del golpe, es importante mencionarlo, la primera medida que toma Temer, aún como presidente interino, es modificar la ley EBC, la ley que crea Empresa Brasileira de Comunicación.Así quedaba muy clara la intención de desmantelar cualquier perspectiva pública y de control social en esta empresa. En la práctica, modifica el Consejo de Administración de la EBC, que era una instancia con impacto en la programación, que incluso podía llevar al despido del presidente de la empresa,porque contaba con la participación de la sociedad civil, pasando por un proceso electoral, etc.

La ley modifica esto y también hace que los mandatos del presidente de la República y del presidente de la EBC coincidan, lo que, obviamente, supone un intento de hacer que esta independencia que la ley EBC preveía pase a servulnerable políticamente.

Además, el gobierno de Temer y, más tarde, el gobierno de Bolsonaro, ambos gobiernos, desarrollarán toda una agenda para servir a la radiodifusión. Así, hay una serie de modificaciones normativas para facilitar la concentración de la radiodifusión, facilitar la expansión de la radiodifusión comercial hacia otros sectores y, entre comillas, «desburocratizar» la radiodifusión.Esta fue la agenda histórica de este sector, que se encontró con obstáculos relacionados a las presiones internas que se observaron desde otros gobiernos, y a la reacción de la propia sociedad. Así, estos gobiernos, en el campo de la radiodifusión, avanzaron en el sentido de permitir la continuidad de la liberalización de la radiodifusión.En el ámbito de las telecomunicaciones, estos gobiernos también operan en lo que llamé, en un artículo que escribí, una continuidad de la privatización de las telecomunicaciones.

Las telecomunicaciones en Brasil se privatizaron en 1998. Después de eso, hubo todo un debate sobre los diferentes mecanismos y tipos de empresas que explotan las telecomunicaciones. Y tuvimos, por ejemplo, la coexistencia, desde la privatización, de dos sistemas. Por una parte, un sistema de telefonía que estaba anclado en la perspectiva pública y, por tanto, sometido a toda una idea de universalización, obligaciones y control de precios; por eso, en Brasil, teníamos teléfonos públicos repartidos por los rincones más diferentes del país.Por otro lado, también existía la convivencia con un sistema más vinculado a la telefonía móvil, que era la base de internet, que ya era mucho más liberal, donde no había control de oferta ni de precios.No es casualidad, de hecho, que este fuera el sistema más explotado por las empresas transnacionales y que esa fue la base de todo el modelo de internet, que se desarrolló sin ningún tipo de control social, incluyendo los temas de acceso y modalidades arancelarias.Así que, en los gobiernos de Temer y Bolsonaro, lo que tenemos es la la finalización de este proceso, con prácticamente la anulación de cualquier perspectiva de servicio público en telecomunicaciones. Y esta será la base para la expansión de internet.

En el contexto de internet, lo que tenemos en estos gobiernos es, por un lado, apoyo a facilitar la presencia de plataformas digitales y su difusión en Brasil.Una medida que es sintomática de esta orientación es el permiso, por ejemplo, que da forma a los mecanismos de involucramiento en las campañas electorales, lo que acaba constituyendo un gran espacio para que estas empresas extraigan recursos, incluidos los públicos. Eso sí, hubo todo un debate sobre cómo hacer la presencia de estas empresas más flexible y un veto a cualquier posibilidad de regular estas plataformas, algo que ya se había debatido desde el Marco de Derechos Civiles para Internet, aprobado en 2014.

Esto surgió de ese momento, en el que la sociedad tomó conciencia y comprendió lo absurdo de lo que ocurría alrededor de las plataformas digitales, especialmente tras las denuncias de Edward Snowden, en Estados Unidos. Así que hubo un momento político en el que se reconoció esta necesidad de regulación, y los gobiernos de Temer y Bolsonaro frenaron este proceso, además de operar, obviamente, todo un mecanismo de desinformación y vigilancia desde internet.

Es una respuesta larga, debido a que en la comunicación estamos tratando al menos con estos tres sectores y con un cuarto sector, que es la comunicación popular. Lo que podemos decir respecto a esto último -en perspectiva de comparación-es que dentro del ámbito de los gobiernos de Lula y Dilma, de hecho, nunca tuvimos una política sólida de comunicación popular.La radiodifusión comunitaria, por ejemplo, siempre ha mantenido limitaciones históricas, pero, de alguna manera, también es cierto que durante los gobiernos del PT hubo apoyo para blogs a través de la publicidad, algunos canales alternativos, etc.Estas medidas fueron completamente desfiguradas y atacadas en los gobiernos de Temer y Bolsonaro, que entonces no tenían ninguna política de apertura a este segmento de comunicación popular.

Al contrario, lo que tenemos, de hecho, es que la comunicación no empresarial, que es la pública, también es atacada y tratada mucho más como un instrumento de estos gobiernos, incluso aplicando políticas de control, censura, etc., con el propósito de poner esta comunicación al servicio de sus intereses.

Así que, para concluir, tenemos un movimiento que combina el avance de una perspectiva liberal sobre las comunicaciones y que facilitará la explotación de estos distintos segmentos de comunicaciones por grupos privados, ya sea en el campo de la radiodifusión, por grupos locales, pero, sobre todo, por grupos transnacionales, que tendrán mucho más espacio tanto en telecomunicaciones como en internet, culminando en este control por parte de plataformas digitales.Y, desde el punto de vista de la comunicación popular, alternativa o incluso pública, tenemos toda una política de debilitamiento o instrumentalización.

El ámbito de la comunicación es uno de los que más ha sufrido por las tensiones del capital a nivel internacional en las últimas décadas. Es un amplio espacio de debate, especialmente en el ámbito de la revolución científico-tecnológica y digital.

Gran parte de lo que señalas forma parte de la disputa histórica por el derecho público a la comunicación y, exagerando un poco, diría que, quizás, esto fue más evidente desde la perspectiva analógica. Sin embargo, en el ámbito digital, parece que la disputa no es tan evidente.

Por ejemplo, hoy en día, las universidades, las universidades federales y las universidades públicas en general, no cuentan con una plataforma sólida para la autonomía en la gestión del correo electrónico o el acceso a Internet. Muchas de estas dinámicas están en manos de empresas privadas, y esto no genera debate más allá de las universidades o de los miembros del grupo de comunicación de CLACSO.

En muchas de las universidades federales, sus correos electrónicos no están en la esfera pública, sino en la privada, y esto se ha naturalizado.

Cuando se inauguró el reciente Mundial de futbol, el canal de YouTube de una gran empresa brasileña, CazéTV, por ejemplo, tenía más de 5 millones de personas conectadas. El manejo de datos, el volumen de datos que circulan y la forma en que se utilizan estos datos no parecen estar presentes en el debate público sobre la comunicación.

Tampoco en los titulares de la prensa se encuentran muchos artículos u opiniones que discutieran de manera alternativa este problema de la privatización masiva de los datos: ¿qué ocurre con los datos generados a partir de las conexiones de YouTube, qué significa eso en términos de acumulación, pero también en términos de seguridad estratégica del país?

Y este debate parece ausente. El tema digital no está en el centro, a pesar de que hoy representa una parte importante de la acumulación.

¿Cómo está llevando a cabo esta discusión y cuál ha sido el diálogo con el gobierno, especialmente en esta última etapa de los gobiernos de Lula?
Tuvimos dos movimientos, paralelos e interconectados. Por un lado, una reestructuración capitalista que sitúa las tecnologías de la información y la comunicación en el centro de la dinámica no solo de la producción, sino incluso de la reproducción de la vida. Así que toda la reorganización sistémica pasa por estas tecnologías.No habría globalización del capital, no habría financiarización, sin redes de telecomunicaciones e internet. Así como hoy no tendríamos desplegadas toda las formas y  posibilidades de vigilancia y control social existentes a través de la internet, sin esta dinámica de captura de datos y sin un control tan grande de los espacios de comunicación por unas pocas empresas, que se mueven en un espacio transnacional. Así que este movimiento, digamos, desde el punto de vista del capital, se llevó a cabo con todas las ideas neoliberales, con la desregulación — o una re-regulación, como prefiero llamarla — etc.

Por otro lado, dentro del ámbito de las propias teorías de la comunicación, hubo un desmantelamiento de la perspectiva crítica. Mientras que, en las décadas de 1960 y 1970, los autores críticos entendían tan claramente el lugar de las tecnologías en la división internacional del trabajo, en los problemas relacionados con el desarrollo y en las desigualdades entre países, desde los años 80 y, especialmente, en los 90, comenzó a promoverse una perspectiva muy instrumental sobre la comunicación.Fue una perspectiva instrumental que incluso se anunció como crítica.

Así que, los estudios culturales latinoamericanos, por ejemplo, parecen — e incluso me fueron presentados de esta manera — perspectivas críticas que situaban el lugar del receptor en el centro, con su capacidad de interpretación y uso diferenciado, incluso contrahegemónico. Y parecía que cualquier análisis más general era un análisis totalizador y universalizador, que ignoraba la agencia de la población.Y, de hecho, esto acabó llevando a una lectura muy instrumental de las comunicaciones, que luego fue protegida por otra perspectiva, especialmente de Europa y bastante tecnodeterminista: la perspectiva de Manuel Castells, por ejemplo, que habla de una sociedad en red y una sociedad de la información y que ve cómo las tecnologías estarían reorganizando prácticamente las relaciones sociales e incluso superando relaciones de opresión.Se habló de una perspectiva de compartir el poder debido a la disponibilidad de tecnología.Por lo tanto, era una perspectiva muy tecnodeterminista, pero muy hegemónica, al menos hasta 2010. Diría aún más, hasta aproximadamente 2015, a nivel global y, en el caso de Brasil, hasta hace unos diez años.

Y hablo de hegemonía, ni siquiera hablo de permanencia, porque son perspectivas que aún perduran, pero que hoy ya están más contrastadas con la realidad misma y otros enfoques críticos mucho más situados de las comunicaciones que están creciendo.

Considero que es esencial entender esto. Es decir, la reorganización capitalista en el sector estuvo acompañada y justificada por todo un desarrollo teórico que naturalizó este estado de cosas y que incluso vio en este desarrollo una oportunidad. Y así desmanteló nuestras armas de crítica, dificultando el análisis justo en el momento en que estas tecnologías se estaban volviendo tan importantes y omnipresentes en las instituciones más variadas.

Y creo que hay otro hito importante en este proceso, que es la pandemia, y que está muy relacionado con este tema que mencionas sobre las universidades.Si ya teníamos todo este movimiento histórico en marcha, la pandemia hizo que esta perspectiva más instrumental ganara mucho espacio. Y las plataformas aprovecharon este momento histórico para interiorizarse en las instituciones más diferentes.

Así que, es en este momento, por ejemplo, cuando los gobiernos empiezan a tener más aplicaciones y, en consecuencia, necesitan más bases de datos, más centros de datos para almacenar estas bases. Y ya no tienen sus propias bases de datos y servidores, empezando a alquilar servidores a Amazon, por ejemplo.

Hay que decir que este tema es muy engañoso, pero está siendo estimulado institucionalmente. Tenemos fallos de los Tribunales de Cuentas que, por ejemplo, afirman que es económicamente más eficiente para el Poder Judicial utilizar los centros de datos existentes que ampliar sus capacidades internas.Y esto también ocurrirá en las universidades.

En las universidades existían una serie de sistemas propios. No solo porque las universidades brasileñas fueron pioneras en la constitución y difusión de internet en el país. Por lo tanto, existía una tradición histórica de tener sus propios sistemas, y estos sistemas se están descontinuando a medida que las universidades empiezan a adherirse a las plataformas, que inicialmente ofrecen sus servicios de forma gratuita y, más tarde, empiezan a cobrar cantidades muy altas por el acceso a ellos.

Por tanto, en este contexto, se consolida un escenario de dependencia de las instituciones brasileñas más variadas en relación con estas grandes plataformas digitales.Así que esta es la situación que tenemos hoy.No obstante, afortunadamente, creo que se reanudan los debates sobre soberanía, sobre políticas públicas, e incluso un avance en la comprensión de que la regulación en sí es importante, pero no suficiente.

Creo que hoy estamos en un momento de comprensión, por parte de los movimientos que trabajan en esta agenda y, cada vez más, también dentro del ámbito académico, de la importancia de la idea de soberanía.Y también hay todo un debate sobre lo que significa esta soberanía.

En resumen, podría decir que hoy existe la comprensión de que es necesario construir alternativas: no solo para regular las plataformas y evitar esta acumulación continua en relación con las esferas más diferentes de la vida, sino también para fomentar alternativas.Y esto implica comprender la necesidad de contar con sus propias tecnologías, por ejemplo, en universidades, sistemas de salud, justicia y otras áreas muy estratégicas del país.

Helena, como sabemos, tu trabajo también está muy dedicado al movimiento sindical y al proceso de organización de los trabajadores. También nos gustaría escuchar un poco sobre las relaciones laborales en el ámbito de la comunicación, tan marcadas por la dominación tecnológica del capital y su desarrollo. Más recientemente, tenemos la plataforma, pero los trabajadores de la comunicación también han sido afectados por la precariedad muy temprano en nuestra historia brasileña. Así que nos gustaría escucharte un poco sobre estos temas que involucran al mundo laboral y también sobre sus intersecciones en la propia libertad de promover las actividades laborales del periodista, en este contexto de crisis que nos aqueja y que, con las marcas autoritarias que, en cierta medida, hemos podido experimentar, también ha atrofiado el buen ejercicio de la profesión de periodista.
Bueno, creo que este movimiento de reestructuración capitalista que mencioné antes tiene, obviamente, como elemento muy central, la reestructuración del mundo laboral. Así que toda la dinámica de la precariedad — entre comillas, de la «flexibilización» — se está desarrollando en las actividades y ocupaciones más variadas.

A pesar de esta, digamos, generalización de estos cambios, es importante darse cuenta de que, en el caso de la comunicación, este proceso comienza muy pronto en relación con otras profesiones. Los periodistas han vivido con la política del emprendimiento Individual durante mucho tiempo. Y, desde un punto de vista teórico, la economía política de la comunicación entiende que esto también tiene una explicación. El periodista ocupa un papel muy central como mediador social. Traduce la dinámica de la sociedad a la población en su conjunto. Así que, el hecho de que él mismo sea el objeto de esta transformación es fundamental para que pueda comunicarla en este sentido.

Por supuesto, siempre hay resistencia, distanciamiento y crítica aquí, pero es funcional para el sistema que el trabajador que traduce estas transformaciones en la sociedad sea él mismo el objeto de ellas y naturalice dichas transformaciones.Así que los ataques, tanto desde el punto de vista de la regulación como ideológico, así como por una convicción ideológica de estos trabajadores, siempre han sido medidas muy codiciadas por el sector, por el capitalismo en general y por sus empleadores en particular.

Siempre comentamos que los periodistas tienen dificultades para reconocerse como clase trabajadora. Y esto no es un problema individual, sino que ha sido todo un proceso, que realmente se fue constituyendo para debilitar esta categoría y su capacidad de intervenir en la sociedad.Esto se radicalizó durante los años 90 y 2000, con todos estos procesos de fragmentación de la profesión. Y, con lo que llamamos convergencia, este proceso se radicalizó aún más.

Antes, se contrataba a trabajadores para laborar en un periódico específico. Con estas transformaciones derivadas de la reestructuración capitalista, que, en el campo de las comunicaciones, culminará en la convergencia entre sectores – lo que significa una aproximación y casi ausencia de diferenciación, por ejemplo, entre audiovisual, telecomunicaciones y tecnologías de la información – ya que ahora no se contrata a comunicadores para trabajar en un vehículo, se les contrata para trabajar en un sistema, en un conglomerado mediático.Esto afectará enormemente su capacidad para investigar, reflexionar, escribir y actuar.

Hoy en día, un trabajador que antes estaba ocupado en una redacción impresa va a una historia para producir, más o menos, siete productos. Incluso hay casos en los que va a una historia no solo para ser el escritor, la persona que emite o la que va a producir un audio, etc., sino también el que hace cámara y, en algunos casos, incluso el papel de conductor.Así que existe una lógica de precariedad general en la profesión de comunicadores y, específicamente, de periodistas, que socava la capacidad de leer críticamente la realidad.

¿Cómo vas a entrevistar a alguien si te preocupa su imagen, si todavía estás montando su equipo? Así es como está ocurriendo hoy en día.Como mencionaste, de hecho, comencé mi actividad sindical en el ámbito periodístico, inicialmente tras el Sindicato de Periodistas de Ceará y, más tarde, organizando las primeras huelgas de la Empresa Brasil de Comunicação, de los trabajadores de la EBC.

En ese momento, entendíamos no solo que había una serie de problemas internos, obviamente relacionados con la dinámica laboral de la empresa, sino que también entendíamos que tener una empresa pública que estableciera otra relación laboral era esencial para poder visualizar una relación comunicacional diferente.Se trataba de ser, en la práctica, un ejemplo de relaciones laborales para el campo de la comunicación en general, porque el escenario privado de las comunicaciones está absolutamente marcado por la precariedad laboral.

Y hay otros mecanismos también, como el de la censura, que, desafortunadamente, es algo absolutamente recurrente en la vida diaria de los periodistas.Así que la posibilidad de una disputa diaria en torno a cada agenda es algo muy específico de esta profesión.Incluso recuerdo que, un momento en el que organizaba esta huelga de la EBC, un colega, que también era servidor público y militante, me preguntó:»¿Pero luchas contra los jefes todos los días?»Y yo respondí:»Sí, todos los días, para todos los motivos.»

Porque en la práctica tienes que disputar el título, la fuente, todo. Así que la comunicación es un espacio de conflicto muy intenso, muy diferente de aquellos en los que participan otros funcionarios públicos, que quizá no tengan tanta proximidad con las políticas que se desarrollan y con la operativización diaria de dichas políticas.

Y, en tiempos recientes, lo que hemos visto, tras estos cambios en la comunicación, han sido movimientos como la reducción del requisito de obtener un título de periodista.Allí podemos debatir todas las críticas que hacemos a la lógica de la certificación, etc., pero, concretamente, este movimiento se insertó en una perspectiva de precariedad.

Estas flexibilizaciones, y ahora, más recientemente, la creación de la figura del productor multimedia, ya encuentran apoyo para una producción que no está regulada y que no aporta la carga de trabajo de los periodistas, una carga históricamente conquistada de cinco horas.

Así que siempre hay intentos de hacer que los trabajadores laboren más duro, que puedan producir para más vehículos y que no se les haya ganado históricamente las protecciones.Este es el escenario.

Y cuando ahora vemos el problema de las plataformas, esto se intensifica, porque tenemos toda una lógica diferente de controlar esta producción intelectual y transformarla en software e inteligencia artificial, en el sentido de buscar reemplazar a estos profesionales.Digo «buscar reemplazar» porque, de hecho, hoy en día hay radios, por ejemplo, que trabajan con IA y que realizan toda su programación basada en inteligencia artificial.

Pero también siempre soy muy prudente y cuidadosa con esta idea de sustituir el trabajo periodístico por inteligencia artificial porque, volviendo al punto anterior, el periodista tiene este papel fundamental de mediación social.El trabajador cultural, en general, tiene este papel de mediador social que, creo, explica una dependencia política y cultural con estos trabajadores, algo que la inteligencia artificial no puede reemplazar.

Pero, de hecho, hemos observado el avance de esta plataforma y la introducción de la inteligencia artificial no necesariamente en el sentido de una sustitución total, sino ciertamente como un instrumento para comprimir actividades y hacer que los trabajadores produzcan más en el mismo tiempo. Me refiero aquí al uso de la inteligencia artificial para la verificación, corrección de texto, producción de texto, producción de infografías y producción de imágenes.

Esta es, en mi opinión, la dinámica más presente hoy en la producción de la comunicación es la inteligencia artificial, utilizada en una lógica de complementación, y una complementariedad empobrecida, sin duda, en términos de creatividad, análisis y lectura de la realidad.

Precisamente empezando por el último punto que señalas, Helena, a veces, quienes no son especialistas en el área de la comunicación sienten que el debate ha estado, en cierto modo, estancado en lo digital y en el tema del software libre.

De hecho, el tema del software libre ha sido mitificado, pero es posible construir, con el software libre, plataformas que reproduzcan capital. En otras palabras, esto no significa que haya una ruptura real.

Así que parece que la disputa sobre qué tipo de tecnología queremos y cómo debe construirse se ha estancado, porque los códigos se elaboran en el centro capitalista y no precisamente en los países del Sur.

Entonces, ¿cómo desarrollarse de forma autónoma? Por ejemplo, ahora llega la ola de plataformas educativas, pero todas diseñadas con taxonomías norteamericanas.

Por lo tanto, no basta con democratizar en el sentido de tener más plataformas o mejor contenido si no dominas un modelo alternativo de cómo se construye la plataforma en sí. Así que este es un primer problema.

El segundo problema tiene que ver con lo que señalas: el auge de la inteligencia artificial. Y, en este caso, el debate también parece centrarse en hasta dónde limitarla, pero no en preguntarse qué hay detrás de la construcción de la inteligencia artificial y cómo, siendo una tecnología, podemos o no pensarlo de una manera alternativa desde el Sur.

Así que toda la discusión gira en torno a hasta qué punto la usamos o limitamos. Pero, por ejemplo, las universidades ya están modificando el porcentaje de uso permitido de la inteligencia artificial en artículos académicos.

Ya se habla, por ejemplo, del 30%, de una revisión de estilo, de una revisión de la lista de referencias, es decir, que su introducción se está normalizando, creyendo que, estableciendo un límite porcentual, habremos hecho un esfuerzo suficiente en el área de la democratización de las comunicaciones.Creo que este problema es mucho más profundo.

Y, en este sentido, me interesa mucho saber cuál es su valoración sobre lo que el gobierno ha hecho en los últimos tiempos en términos de regulación – o no regulación – de la inteligencia artificial y la creación de las condiciones para el desarrollo de su propio conocimiento en todo el campo tecnológico.

Hay algunas iniciativas, incluidas las del capital, en la Unión Europea, que fue la primera en intentar crear una norma sobre inteligencia artificial. Pero no se trata solo de estandarizarla, sino de pensar en cómo construir la arquitectura de esta nueva tecnología. Necesitamos una arquitectura del Sur.

¿Es posible esperar esto de un gobierno progresista? ¿Ha habido avances en este sentido? ¿Forma parte de la agenda de un nuevo gobierno de Lula? ¿Cómo abordaría usted este asunto, como especialista en el campo de la comunicación?
Empezaré mencionando los pasos del gobierno para que, al final, podamos pensar más allá de ellos, en términos programáticos, qué sería la soberanía digital y cuál sería esta elaboración más general de alternativas.

En relación con el último gobierno de Lula, tuvimos, al inicio del gobierno – aún durante la transición – todo un proceso participativo que culminó en la elaboración de un programa para este gobierno. Incluso participé en este proceso. La sociedad civil estuvo muy presente, y teníamos muchas expectativas de nuevo, aunque ya conocíamos las disputas internas que se planteaban en esta área.

Lo que ocurrió fue que, desde el punto de vista del Ministerio de Comunicaciones, se adoptó la misma política de entregar el Ministerio a un sector no comprometido con esta agenda. Esto desmontó gran parte de la capacidad del gobierno para intervenir y guiar una agenda digital, como incluso se contemplaba en el documento de transición.

Este fue el primer punto del documento de transición, me refiero a la formulación de una agenda digital. Además, había otros puntos, como la ampliación de la conectividad, la garantía de los derechos humanos a los medios de comunicación y una serie de otros temas.

Entendimos que era necesario construir esta agenda porque ya no es algo sectorial, sino algo que realmente reorganiza el conjunto de relaciones sociales y que Brasil podría tener su propia configuración, no necesariamente la de Estados Unidos, China o Europa, sino desarrollar su propio marco que incluso pueda influir en otros países latinoamericanos.

Así que esta era un poco nuestra perspectiva, pero fue realmente frustrante en este sentido de entregar el Ministerio de Comunicaciones a Unión Brasil.

Lo que ocurrió entonces fue un ajuste, con la creación de una Secretaría de Políticas Digitales dentro de la Secretaría de Comunicación. Por ello, existe una Secretaría de Políticas Digitales responsable de supervisar y proponer, a lo largo del gobierno de Lula, 3 medidas relacionadas con la regulación de las plataformas.

Y creo que es importante mencionar, de hecho, el trabajo de esta Secretaría porque, aunque es una secretaría pequeña y está ubicada en un Ministerio con mucha menos capacidad para intervenir en políticas públicas – porque Secom no tiene esta función, ya que su perspectiva es organizar la comunicación institucional del gobierno –trataba la desinformación, tanto a nivel nacional como internacional.También desarrolló algún tipo de política de educación mediática, debatió medidas para ampliar el acceso a fondos publicitarios y actuó con firmeza en el debate sobre la regulación de las plataformas.

Por ejemplo, hace un momento tuvimos la regulación, mediante decretos regulatorios, de la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) sobre el Marco de Derechos Civiles para Internet, y esta Secretaría desempeñó un papel muy central en la articulación, incluso con otros Ministerios, como el Ministerio de Justicia.

También desempeñó un papel central en el Digital ECA [Estatuto del Niño y del Adolescente], que fue, quizás, la principal norma aprobada en el gobierno de Lula en relación con las plataformas, destinada a proteger a niños y adolescentes en el entorno digital.

Además, siguió la formulación del proyecto de ley sobre inteligencia artificial.Es un proyecto de ley que aún no ha sido finalmente votado y que enfrenta muchos obstáculos debido al lobby de las grandes tecnológicas, en alianza con la extrema derecha. Pero el proyecto de ley existe y contiene medidas muy progresistas para proteger a la sociedad de desarrollos, especialmente aquellos de alto riesgo, relacionados con la inteligencia artificial.

Pero eso es todo. Podríamos decir que hay una configuración en este sentido.

Otra característica de este gobierno es la existencia de varias políticas sobre tecnologías digitales en diferentes ministerios. Más recientemente, se creó un Consejo de Transición Digital, del que soy miembro. Para que te hagas una idea, este Consejo reúne a representantes de siete ministerios, y todos están desarrollando algún grado de política digital.

Lo que falta, en mi opinión, es lo que habíamos propuesto: una agenda que establezca estratégicamente cuál es el lugar de Brasil y cuál es su intención en relación con las tecnologías de la información y la comunicación.

Así que diría que esta es la caracterización general, un sector específico que toca la agenda que estamos discutiendo aquí y una fragmentación de las políticas digitales, desarrolladas en los ministerios más variados, sin que aún exista una comprensión estratégica de lo que queremos de este sector.

Y lo digo para culminar con la formulación de mi perspectiva sobre la soberanía digital.Me parece, que es necesario retomar una idea de soberanía no simplemente como control estatal, ni, en el caso de lo digital, como localización de datos, que es una perspectiva de soberanía presente, por ejemplo, en la Unión Europea.

He pensado en la soberanía como la capacidad de elegir en relación con nuestro desarrollo económico, científico, tecnológico y cultural.Esta es una formulación que presenté en un texto escrito con César Bolaño y Ezequiel Rivero, en el que reanudamos el debate sobre la soberanía llevado a cabo por Celso Furtado.No es soberano, por ejemplo, replicar el mismo modelo de Instagram para construir su propia red o replicar el mismo modelo de Google forEducation para universidades.

La idea de soberanía que estamos considerando es hacer que los sectores más variados reflexionen sobre para qué quieren la tecnología. Porque no es soberano simplemente adoptar una lógica general de digitalización que formaba parte del proyecto de Estados Unidos para recuperar su hegemonía. Lo que ocurre en la práctica es que no hay soberanía en esto. Se trata de replicar, de formar parte del conglomerado imperialista, con sus propias aplicaciones, etc., pero sin alterar fundamentalmente el significado de la historia.

Y creo que lo que estamos pensando es que la soberanía debería ser esa capacidad de las poblaciones para formular estas alternativas basándose en el reconocimiento de sus necesidades.

Y también enfatizo esta dimensión de las poblaciones porque puede haber una soberanía popular, una soberanía pensada desde abajo hacia arriba, que encontrará, obviamente, al Estado.

Creo que el Estado tiene un papel en la promoción de estas solicitudes, etc., pero también es necesario que exista una base ascendente.Porque hay muchas soluciones tecnológicas que podrían contribuir a satisfacer las demandas locales. Y este es un modelo en el que apenas hemos pensado y que, para mí, es muy importante, tanto para la cuestión de satisfacer las necesidades locales como para toda una lógica de control de datos e infraestructuras más pequeñas.

Estas infraestructuras podrían inspirar otro modelo, diferente al que tenemos hoy, que es este modelo de concentración de todo, concentración tanto de capital como de datos y capacidad de procesamiento, que generará un impacto ambiental completo, por la propia lógica de operación.

Así que eso es todo: combinar nuestra capacidad de elegir con la capacidad de producir estas elecciones, también de soluciones tecnológicas locales, para que podamos tener nuestra propia configuración de nuestro desarrollo tecnológico.

Helena, para concluir, pensando en las perspectivas que se plantean para un futuro gobierno que elegiremos, ¿cuáles serían las medidas concretas para la realización de las demandas populares, de las demandas que vienen desde abajo por la soberanía en el plan comunicativo, en la relación con el aparato burocrático del Estado, ya que no es nuestro ni lo será? Lo nuestro será sin duda otro. Pero, dentro de las posibles mediaciones, ¿cuáles serían las medidas concretas que usted, puntual y telegráficamente, podría presentarnos y que compondría una agenda programática para la comunicación en un futuro gobierno?
Mira, principalmente, es necesario entender la comunicación como algo estratégico. No es posible entender la comunicación simplemente como infraestructura o telecomunicaciones.

El Ministerio de Comunicaciones, generalmente, entra en la división cuando ya han llegado los ministerios de Puertos y Aeropuertos, que son los ministerios de infraestructuras. Hay una primera división, compuesta por los ministerios centrales; una segunda, formada por quienes son de interés, digamos, para el campo progresista o la base aliada; y el tercer escalón de los ministerios es el que va a cualquier aliado.

Así que, invertir esta lógica es fundamental. Es necesario entender que la comunicación es absolutamente estratégica y que debemos formular políticas para ello.En este sentido, digamos que, si logramos llegar a este lugar, algunas agendas también serán muy importantes.

Es necesario diseñar esta estrategia respecto a dónde Brasil quiere estar. ¿Quiere Brasil ser un almacén de datos? ¿Quiere ser un desarrollador de tecnologías? Y, basándose en esto, es necesario tener políticas que desencadenen, una línea dirigida a desarrollar sus propias tecnologías y vinculada a las demandas de cada sector de la sociedad.

También es necesario ampliar una conectividad significativa. Es decir, ya no es posible vivir con una desigualdad de acceso tan grande como la que tenemos. Los datos muestran que Brasil tiene el 80% de la población con acceso a internet, etc., pero, cuando vamos a comprobarlo, es un acceso muy malo, precario y caro, que encierra a la población en estas aplicaciones, como redes sociales, Instagram, Facebook, WhatsApp, etc.

Si queremos que la población produzca tecnología, también necesitará un acceso significativo, un acceso realmente de calidad. Y aquí no hablo solo de la población individual, sino también de escuelas, centros comunitarios y plazas.

Pero, para esto, también, en una tercera medida, tendríamos que desarrollar nuestras propias aplicaciones, porque no se trata simplemente de conceder acceso para ampliar el número de consumidores de plataformas existentes y someter a toda la población a una lógica de pago para visualizar.

Voy a dar un ejemplo muy claro de esto, necesitamos más Tela Brasil, una plataforma nacional de streaming que acaba de lanzarse, o MEC Livros, una plataforma de lectura.

Así que necesitamos tener esto, y creo que incluso esto puede calibrar, no solo nuestra imaginación política y nuestra capacidad de formular, sino incluso la economía.

Así que creo que hay algunas medidas para que podamos avanzar en esta dirección.Es necesario regular las plataformas digitales. Es necesario tener una agenda regulatoria para este sector que, para mí, consiste en una medida táctica para estos desarrollos más estratégicos.

Si no regulamos las plataformas, seguiremos sometiendo a gran parte de la población a su control sobre la circulación de contenidos, su extenso mecanismo de captura de datos y el desmantelamiento de otros sectores de la propia economía. ¿Qué es hoy el sector de las librerías? ¿Qué es el sector de reparto?

Por tanto, varios sectores económicos se ven perjudicados por la lógica de funcionamiento de estas plataformas. Así, la regulación también tiene un papel en contener estos efectos más dañinos.Y no pudo terminar sin dejar de comentar que también existe la agenda de las comunicaciones tradicionales.

Hemos enfatizado estos desarrollos más recientes y el lugar de las plataformas, pero la población brasileña tiene una relación histórica con la radiodifusión.

La radiodifusión sigue siendo un sector muy relevante para la formación ideológica y cultural de la población brasileña, y este es un sector cada vez más capturado por el conservadurismo.Ya sea a través de una agenda conservadora internalizada por grupos como Globo, o directamente a través de la ocupación de la radiodifusión por parte de los sectores religiosos.

Hoy en día, quienes más adquieren concesiones de radiodifusión en Brasil son el sector religioso, especialmente el fundamentalista religioso.Por tanto, es esencial que entendamos que sigue siendo necesario democratizar las comunicaciones y, por tanto, apoyar y promover las radios comunitarias, los medios locales y los periódicos de barrio.

La comunicación se está volviendo cada vez más transnacional, pero eso no significa que la comunicación local no tenga espacio. Al contrario, puede tener mucho espacio, mucha conexión y mucha proximidad a esta población. Y es necesario que haya políticas públicas para fomentar y apoyar estos arreglos comunitarios tan diversos: de personas negras, de personas LGBT, de movimientos indígenas, para que también podamos llevar a cabo una disputa ideológica en cada lugar de este país. Porque la disputa ideológica se lleva a cabo a diario mediante la radiodifusión. Y necesitamos mecanismos para impulsar nuestro campo también, para que tenga más espacio en esta disputa ideológica.

Gracias Helena

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Brasil elecciones generales 2026: Entrevista A Alan Coelho

Realizada por: Gustavo Seferían, | Luis Bonilla-Molina | Israel Dutra

[El mes de octubre Brasil estará inmerso en plena campaña electoral 1. El 4 de octubre se celebra la primera vuelta y el día 25 la segunda si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria en la primera. Estas elecciones se realizan en un contexto político (tanto en Brasil como a nivel continental y mundial) especialmente crítico. 

La polarización extrema que vive el país, con un envalentonamiento de la derecha y ultraderecha brasileña tras la última elección de Lula (que llevó al golpe abortado del 8 de enero de 2023, con la implicación del antiguo presidente, Jair Bolsonaro), así como la ola reaccionaria que conoce la región tras la elección de Milei en Argentina, Kast en Chile o, más recientemente, la elección de Keiko Fujimori en Perú y Espriella en Colombia…, jy la injerencia cada vez mayor y menos disimulada de EE UU en la región, otorgan una importancia singular a estas elecciones en las que (a pesar del balance muy criticable del Gobierno de Lula) la mayoría de las fuerzas a la izquierda del PT han decidido aportar un apoyo crítico a su candidatura desde la primera vuelta para evitar que el candidato de la ultraderecha, Flávio Bolsonaro, obtenga la presidencia del país.

Dada la singularidad de estas elecciones y del posicionamiento de los partidos y organizaciones a la izquierda del PT, hemos acordado publicar una serie de entrevistas a activistas sociales y dirigentes de distintos colectivos para tratar de comprender mejor su posicionamiento. Comenzamos con Alan Coelho y Valter Pomar].

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Alan Coelho
«Participamos con todo nuestro cuerpo en la campaña de reelección del presidente Lula, pero discrepamos radicalmente de la política medioambiental que se está implementando»

Queremos agradecerte enormemente que aceptes esta invitación, por la oportunidad de estar aquí intercambiando ideas y contando contigo en esta iniciativa. Con tu entrevista iniciamos un ciclo de sistematizaciones de los análisis sobre la coyuntura en Brasil en el contexto de la campaña electoral presidencial. No se trata de análisis en abstracto, sino de escuchar voces de los movimientos sociales populares, de los militantes de las buenas causas, quienes reconocen que en este momento (2026), es vital contener e impedir el avance del neofascismo en Brasil. Se trata de desatar un amplio movimiento democrático –con sus límites, críticas que formulamos y equilibrios que deben hacerse– para asegurar que el Partido de los Trabajadores y el propio Lula se constituyan en instrumentos que contribuyan a frenar a la extrema derecha. Contamos de partida con las condiciones para que esto ocurra, fundamentalmente porque tenemos claro que, si finalmente ocurriera un revés electoral, no estaríamos los próximos años en la misma situación para avanzar en los derechos sociales y los logros ciudadanos. Pero como todo en la vida, en la política brasileira las cosas no pueden entenderse con la dicotomía blanco o negro, sino que tienen una complejidad muy particular.

Alan, en este ciclo de diálogos comenzaremos todos los encuentros con una primera invitación a conocer de su propia voz el recorrido militante de nuestros invitados.  Alan, cuéntanos tu trayectoria militante, es decir, tus orígenes en el movimiento social y cómo te convertiste en el luchador social que eres hoy.

Gracias por la invitación. Vengo de las afueras del Gran São Paulo, crecí en la ciudad de Guarulhos, que en los años 90 era bastante desigual. Si hoy hay una enorme desigualdad social, en ese momento era principalmente una ciudad de migrantes y gente muy pobre. En ese momento, en la ciudad de Guarulhos, había un fuerte movimiento organizado de comunidades eclesiásticas de base, y fue en esta corriente donde empecé a militar, a participar como activista social.

A través de este encuentro con la Iglesia Católica, se me presentaron varias posibilidades de militancia. Una de ellas, con el movimiento de las favelas en las afueras de Guarulhos; la otra, el compromiso con el movimiento estudiantil, donde comencé mis actividades militantes, en las uniones estudiantiles, en la escuela primaria, y la tercera fue el compromiso político partidista.

En ese momento, a principios de los años 90, prácticamente todos los militantes de las comunidades eclesiales de base acabaron uniéndose al PT, el Partido de los Trabajadores. Así que mi militancia en el PT comienza a través de la comunidad eclesial de base.

Curiosamente, teníamos un sector del PT en Guarulhos vinculado a los pastorales, pero empecé a luchar con sectores más a la izquierda del partido, considerados comunistas revolucionarios.

Desde entonces, mi activismo giró en torno a los derechos humanos, organizando estas comunidades de base en Guarulhos, hasta que llegué a la Cuarta Internacional. Mi grupo, todo mi colectivo, que debería haber tenido unos 50 o 60 militantes, tomó la decisión, durante el Foro Social Mundial de Porto Alegre, de unirse a la Cuarta Internacional. Desde entonces, hemos mantenido, esta militancia partidista junto con la Cuarta Internacional.

Hoy soy profesor universitario, trabajo en investigación en el área de la Educación y soy militante en un comité local, aquí en São Paulo, por la justicia social y climática. Por lo tanto, asociamos las mismas luchas de antes, con la agenda ecosocialista en este contexto actual.

Alan, nos gustaría que nos proporcionaras más información sobre tu experiencia con el alterglobalismo, y cómo llegaste a ser un militante que combina posiciones en el campo religioso con militancia social radical.

Precisamente a principios de los años noventa, la teología de la liberación, que guía este movimiento cristiano en torno a las comunidades eclesiales en la lucha por la justicia social, atravesó un periodo muy difícil. Esta situación no solo estuvo asociada con la caída del Muro de Berlín y la crisis del mundo socialista, del imaginario socialista en general, sino también con la fuerte oposición institucional de la Iglesia Católica a lo que habíamos estado haciendo. El Papa Juan Pablo II desempeñó un papel muy importante en la persecución, castigo y destitución de decenas de grandes líderes, y esto se asociaba con los conflictos que estábamos viviendo en las luchas locales, en el contexto en el que América Latina resistía ante la ofensiva neoliberal que llegaba con fuerza. Así, los conflictos locales de lucha por la justicia, por la dignidad, por los derechos sociales, ocurrían en un contexto internacional más general de represión del imaginario de la revolución social que fue la inspiración general de la Teología de la Liberación.

Cuando llegué a este camino, ya teníamos cierta dualidad en la participación, política y social, que era, en cierto modo, nuestra forma de entender la construcción de la sociedad civil. Pues, desde nuestro punto de vista, se trataba de construir una sociedad civil que ocupara el espacio de los movimientos sociales, basada en la mentalidad de que, con la redemocratización y el proceso de lucha por la Asamblea Constituyente, estábamos construyendo una sociedad brasileña menos desigual, con mayor justicia social. Y, por otro lado, en nosotros no desapareció de la noche a la mañana la mentalidad de una transformación radical de la sociedad, porque, al fin y al cabo, incluso en los años 90, teníamos a parte de los cristianos de base en América Latina asociados con movimientos de lucha armada, de lucha radical por la transformación. Estas dos mentalidades siguen siendo constituyentes de la misma tradición.

Así, cuando surgió la idea del Foro Social Mundial y la construcción de un bloque radical anticapitalista, esto se mezcló con la idea de que otro mundo posible solo tenía sentido si llegaba a constituirse en un mundo radicalmente anticapitalista. Cuando surge esta perspectiva, parece crearse un espacio desde el cual articular estas dos dimensiones, la de las luchas comunitarias locales por los derechos sociales, con la perspectiva de una revolución que, si ya no era a través de la lucha armada en América Latina, sería fundamentalmente una revolución política, social, plural, desde las bases para la construcción de otro sistema económico. Es en este contexto es donde el Foro Social Mundial se convierte, para este sector del cristianismo, en un espacio con el que tenía perfecto sentido promover la articulación.

Desde un punto de vista internacional, ¿cómo ha ocurrido la articulación con otros movimientos católicos de base en la región? Esto, porque, por ejemplo, en Paraguay las Ligas Campesinas Cristianas fueron muy importantes, un movimiento que ya estaba siendo sistematizado por militantes de las comunidades eclesiales de base como Margarita Durán Estragó. Así como en Colombia este sector estaba vinculado a la movilización social por la educación, en Panamá, una parte importante de los líderes de los gremios de maestros proviene de la corriente de la teología de la liberación. Por ello, nos interesa saber ¿Cómo fue esta articulación continental, con movimientos sociales, sindicales o campesinos que compartían la misma perspectiva de compromiso social con los pobres? ¿Cuál era la relación con Brasil?

Esta articulación se da en dos perspectivas que son básicamente muy autónomas, aunque se reconocen como parte del mismo proceso. En cierto modo, parte de esta articulación la hicieron –y la siguen haciendo– los grandes líderes eclesiásticos, no los militantes de base. Esto es una contradicción, porque aunque existe un movimiento de base, sus relaciones internacionales son asumidas por líderes eclesiásticos. Grandes obispos como Don Tomás Balduíno, Don Pedro Casaldáliga, Don Paulo Evaristo Arns cumplieron la tarea de llevar a cabo esta articulación junto a otros grandes obispos como Don Oscar Romero. Parte de esto también fue cumplido por quienes se constituyeron como líderes locales, los teólogos de la liberación, como Frei Betto, Leonardo Boff y otras figuras, que son –insisto– teólogos institucionales, quienes acabaron desempeñando este papel. Ahora, este es un aspecto importante. Otro proceso que fue ocurriendo al mismo tiempo, no fue construido por cristianos, porque no existe –ni ha existido– exactamente una articulación internacional de cristianos, sino que se constituyó en paralelo, promoviendo el encuentro entre los movimientos sociales a los que los cristianos estaban asociados. Estamos acostumbrados a señalar que, en la construcción del MST, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra y la propia Vía Campesina, hubo procesos en los que los cristianos estuvieron presentes, no como cristianos, sino como militantes de este movimiento. Y los cristianos que, desde esta perspectiva, participaron, por ejemplo, en la vida sindical, buscaron construir sus relaciones a través de frentes sindicales tradicionales, los cuales ya existían, sin la creación de frentes sindicales cristianos. Esto ocurrió de la misma manera con nuestra presencia en partidos políticos. Así, podemos decir que parte de esta articulación internacional la hizo la Cuarta Internacional, no porque tenga espacio para cristianos, sino porque dentro de ella hay militantes cristianos, que contribuyen a su propia construcción.

Hoy la situación es un poco más cómoda, porque tras la llegada del Papa Francisco, y ahora con el Papa León, algunos espacios institucionales pasaron a estar orientados hacia nuestra perspectiva de la transformación radical de la sociedad. Así, hoy, incluso el CELAM, que es el Consejo Episcopal Latinoamericano, es socio en la construcción de una serie de diálogos que, paradójicamente, se había dedicado previamente a destruir. Porque CELAM cumplió en el pasado la tarea de perseguir y desmovilizar a los cristianos de la Teología de la Liberación, pero hoy ha pasado a ser un espacio para la promoción de esta tradición libertaria.

¿Cómo combinas lo que has dicho con los procesos de construcción del partido, dinámicas en las que participaste? Nos gustaría conocer su valoración, basada en la experiencia de militancia organizativa, inicialmente en el Partido de los Trabajadores. Se sabe que el PT tuvo en sus orígenes, entre sus fuerzas sociales más importantes, a la Iglesia católica, especialmente movida por el cristianismo popular y la teología de la liberación, así como al movimiento sindical y una intelectualidad de izquierdas de inspiración marxista que acabó contribuyendo, con un conjunto de ideas, a la construcción de este importante bloque. ¿Cuál fue su experiencia de compromiso con la construcción del PT y que le llevó a romper con esta organización para comenzar a construir el PSOL? ¿Puede contarnos un poco sobre el camino tomado en este sentido?

Podríamos pensar que la relación entre este sector del cristianismo y las fuerzas de la izquierda se ha desarrollado en Brasil de diferentes maneras. Una de ellas ocurre cuando militantes cristianos participan en los frentes de luchas más radicales, como la lucha armada en la resistencia a la dictadura. O cuando este sector se convierte en un socio fundamental en la defensa de quienes son encarcelados y perseguidos por dictaduras militares en América Latina, especialmente en Brasil. Así que tenemos diferentes modelos de relaciones que no son una única forma de entender lo que se ha hecho.

Si pensamos en el papel de los dominicos, que incluso fueron encarcelados por su asociación con Marighella 2 y la ALN, entonces tenemos una perspectiva. Otra es cuando pensamos en la Comisión de Justicia y Paz, que se creó y que hizo el trabajo de defender a los presos políticos, los procesos de su liberación y las denuncias contra el régimen militar, dinámica expresada en la organización del libro Brasil: Nunca más.

Una tercera perspectiva son estas personas que, organizándose desde sus comunidades, dan sentido y orientación a las luchas por el centro de salud, por la escuela, por el transporte público, por las cuestiones ecológicas –que aún no tenían ese nombre, sino que se definían como la lucha por los problemas medioambientales– en su propio barrio, quienes, de esta manera, ayudan a constituir lo que serían los núcleos base, sobre los que se constituía el Partido de los Trabajadores. Obviamente, este movimiento tenía una perspectiva muy fuerte de justicia por los derechos sociales. Este fue el lema principal que los organizó. Estos cristianos iban desde las corrientes más izquierdistas del PT hasta las más moderadas. Había personas dispersas a lo largo de este espectro.

Pero pensemos que esta relación entre cristianos y política, desde la izquierda, forma parte de lo que llamamos excepciones históricas, porque tradicionalmente los cristianos tienden a bendecir gobiernos de derechas –al menos las estructuras eclesiásticas lo hacen– gobiernos opresivos, gobiernos de dominación. Sin embargo, tenemos un fenómeno histórico que no es nuevo, porque desde la constitución de América Latina, ha habido, con la voz profética de Bartolomé de las Casas y otros, voces que expresa una visión diferente, de resistencia a lo injusto. Esta singularidad tiene cierta permanencia, pero en general, es un sector expresivo, importante, ruidoso, pero pequeño. La excepción que tuvimos en los años 70 y 60 es que este sector se volvió casi hegemónico en América Latina, perdón, hegemónico puede ser una exageración; de hecho, diría que fue expresivo con una participación masiva en la región.

Por tanto, es evidente que todo este proceso se configura alrededor de las campañas electorales del llamado campo popular, como ocurrió con la elección de Lula en Brasil, pero también como ocurrió en varios países, en la mayoría de los países latinoamericanos.

Ahora, evidentemente, durante la constitución del gobierno de Lula, desde el primer Lula, las tensiones comenzaron a surgir rápidamente. Y las tensiones más importantes giraban –como ahora– en torno a la conquista de los derechos sociales. Por lo tanto, todas las políticas consideradas de emergencia, de asistencia, eran bienvenidas, porque encajaban perfectamente en el imaginario cristiano. Pero este sector del cristianismo no solo veía las políticas de bienestar social como emergencias, sino que buscaba una transformación radical de las propias estructuras de la sociedad.

El proceso de decepción, la frustración de un sector del cristianismo, llegó rápidamente. Uno de los ejemplos más importantes, que podemos destacar, es la agenda de la reforma agraria. Porque la reforma agraria se entendía como una prioridad nacional, como si hubiera habido una gran revolución cultural sobre la tenencia de la tierra y la función social de la tierra, basada en la reforma agraria que se suponía debía ser ampliamente promovida en los primeros años del gobierno de Lula, pero esto no ocurrió.

La otra hipótesis que estaba gestando era la de la participación popular en el gobierno estatal. La idea que muchos tenían era la de una reforma del Estado con control social de los municipios, por los ayuntamientos, del presupuesto participativo y otras lógicas que pondrían el modelo del Estado brasileño en conflicto con el modelo tradicional, movilizando a la población para su transformación hacia una perspectiva socialista.

Así que estos dos ejemplos, de eventos que evidentemente no ocurrieron, y que se asociaron, por ejemplo, con un hito importante, que fue la reforma de la Seguridad Social, que redujo los derechos de los trabajadores en lugar de ampliarlos, generaron mucha decepción.

Por supuesto, cuando digo esto, es comprensible que un sector en torno a los cristianos organizados se haya convertido rápidamente en una voz profética. A menudo digo que este sector del cristianismo tiene la idea de denunciar la injusticia y anunciar otra utopía socialista, como estructura de su lógica de pensamiento, parte del imaginario religioso, la llamada profecía.

Así que es muy fácil para un cristiano ponerse del lado de quienes parecen ser víctimas y hacer su denuncia. Cuando digo esto, me refiero a un sector, obviamente, que hasta hoy forma parte del campo mayoritario del PT, que sigue compuesto por cristianos, que están masivamente presentes allí. Pero, en el contexto de la ruptura, personas como Plínio de Arruda Sampaio, junto con otros diputados que eran cristianos o provenían del cristianismo, fueron esenciales.

Si revisamos los nombres, vemos que parte de estos militantes que llegaron a la nueva organización se originaron en este sector del cristianismo liberador. Aquí en São Paulo, permaneció Orlando Fantazzini. Pero Plínio de Arruda Sampaio y Orlando Fantazzini fueron esenciales para organizar todo un proceso de consulta para decidir si debíamos permanecer en el PT, con todas las contradicciones, y seguir insistiendo en la tesis de la disputa desde dentro, o si era hora de constituirnos como una alternativa a la izquierda. Por supuesto, la idea no era luchar contra el gobierno de Lula, sino defender el programa histórico del PT, para el gobierno del PT. La ruptura fue un proceso largo, que duró casi un año de consultas, debates, negociaciones que incluyeron diálogos con líderes sociales, miembros del clero, obispos, etc., hasta llegar a una votación que fue la culminación del proceso en el que se decidió la salida para la constitución del PSOL.

Es importante recordar que, en este proceso de construcción del gobierno de Lula, en los años 2000, el PT en general pasó por un proceso de acercamiento con los sectores evangélicos más tradicionales. En este contexto, no pensábamos que fuera algo malo, al contrario, era lo correcto. Si podemos negociar con parte del pueblo que es conservador, desde un punto de vista cultural y religioso, pero sensible a los derechos sociales y dispuesto a ayudar a construir un gobierno de transformación, desde una perspectiva socialista, nos parece bastante interesante.

Al fin y al cabo, la Asamblea de Dios, la Iglesia Universal y otras cuentan con la presencia de las masas populares, lo cual es importante. Es necesario especificar que esta fue una negociación que incorporó a los gobiernos del PT en general, porque no solo era el gobierno central de Lula, sino también los gobiernos locales de São Paulo, Marta Suplicy, Eloy Pietá, la región ABC, estas administraciones controladas por el PT iniciaron un movimiento de diálogo, que incorporó la participación de autoridades, consejeros, diputados del PT, en los servicios pentecostales, en las reuniones de los obispos. Cabe señalar que la lógica que constituyó la alianza del PT con el sector evangélico no fue –ni es– la misma lógica del cristianismo de liberación, porque en este último caso, las bases ayudaron a construir el partido y se unieron a uno. Para los cristianos de base, influenciados por la Teología de la Liberación, no hay fusión de la Iglesia con el partido, porque la Iglesia no negocia con el partido, son los militantes quienes disputan sus ideas dentro del partido y los movimientos sociales. Con el movimiento evangélico, se celebraban reuniones entre la dirección del partido y la dirección de la Iglesia, y la dirección del partido se presentaba al público eclesiástico en eventos oficiales. Así que había otra lógica de asociación.

Si vamos a usar la tesis 1 de Walter Benjamin, que es la famosa tesis del títere y el enano, donde habla de la importancia de la alianza entre marxismo, materialismo histórico y teología, para que una revolución pueda ser victoriosa, vemos que cuando hablamos de los movimientos sociales del PT, pero no solo en el PT, en los movimientos sociales en general, ya sabes, en el MST, en el movimiento de la lucha por la vivienda, en la lucha por la salud y luego en la participación en otros partidos de izquierdas – porque el PT no fue el único en recibir militantes que surgieron de esta trayectoria, ahí encontramos una materialización de la tesis 1 de Benjamin, donde un espíritu, una concepción teológica se une con un proyecto de sociedad y transformación desde la perspectiva del materialismo histórico.

Normalmente digo que la inversión de la tesis 1 ocurre perfectamente hoy en día, porque hay un sector del fundamentalismo cristiano asociado con el fundamentalismo neoliberal, y con los neofascistas, en el que en ambos casos hay una alianza histórica. Pero en los años 2000, me atrevo a decir que la alianza entre los sectores del movimiento evangélico y los gobiernos progresistas del PT, PSB, etc., no había elemento de alianza histórica, había un compromiso puntual y específico.

Existe una percepción generalizada de que, aunque el movimiento de la Teología de la Liberación sigue muy activo, el sector protestante más conservador vinculado a la derecha ha pasado a la ofensiva, incluso penetrando en gobiernos progresistas. En el caso de Venezuela, por ejemplo, la alianza más fuerte del madurismo fue con el sector más conservador de los evangélicos. ¿Es esta percepción del crecimiento del protestantismo solo en los medios, o es real, implicando un retroceso del sector de la Teología de la Liberación en el mundo?

Sin duda hay un fenómeno de crecimiento en este sector, que ya no es el tradicional evangélico, que es este sector pentecostal. Este crecimiento es evidente y está ocurriendo. Ahora, la gente debe aproximarse al tema con los matices adecuados. América Latina es muy grande, Brasil es muy grande. Y, por supuesto, hay sectores en los que la Teología de la Liberación se ha vaciado, pero también hay sectores de este enorme continente en los que la Teología de la Liberación sigue siendo el modelo pastoral predominante. Cuando miramos los grandes centros urbanos, a menudo se dice: «la Teoría de la Liberación está en crisis», pero inmediatamente la gente de sectores de Piauí, Maranhão, responde: «¿Crisis de qué? ¿De qué crisis hablas? Porque no conocemos esa crisis».

Por ello, existe una variedad de opiniones y perspectivas de análisis sobre el tema. Curiosamente, los colegas estudian la relación que aparece, ya que en los sectores donde hay mayor persecución del movimiento de Teología de la Liberación, son los lugares donde surge más comunidades neopentecostales; así, esta relación sociológica puede evidenciarse, por ejemplo, en una ciudad como Río de Janeiro, donde la Diócesis de Río de Janeiro fue el bastión de la lucha contra la Teoría de la Liberación en toda América Latina.

Ahora, ¿qué resulta más curioso cuando miramos la religión como un hecho social? La verdad es que, así como tenemos sectores del catolicismo que son fascistas, podemos encontrar otros sectores pentecostales que son revolucionarios, socialistas. Tenemos el fenómeno de la aparición de pequeñas comunidades, de líderes pentecostales carismáticos, asociados con el movimiento de transformación radical de la sociedad.

Así que, con esta evidencia, debemos abordar el tema con más cuidado. Y, por supuesto, en la participación en estos gobiernos se construyeron alianzas específicas, basadas en intereses concretos. En el caso de Brasil, casi todos los sectores que apoyan al gobierno de Bolsonaro participaron activamente en los gobiernos del PT.

Cuando miramos atrás y vemos lo que ocurrió, es muy fácil para alguien de la izquierda brasileña recordar las fotos de la presidenta Dilma Rousseff en un camión de sonido con Marcelo Crivella, un candidato que fue obispo de la Iglesia Universal. Los dos protagonistas de esta imagen representan una cierta unión estratégica coyuntural, que no fue una integración de proyectos sociales. Lo que realmente ocurrió fue un acuerdo limitado y muy pragmático.

Una buena parte de los sectores que participaron en el golpe contra Dilma Rousseff, y que apoyaron activamente al gobierno de Bolsonaro, aprendieron a participar en la institución política, a partir del intento de cooptación promovido por el Partido de los Trabajadores en los años noventa.

La izquierda critica mucho a Lula porque hizo un acuerdo de concordato con el Vaticano, creo que en la época de Benedicto XVI, solo que más serio que eso, eran los acuerdos que no se hicieron públicos, por ejemplo, los tratados comerciales firmados con los gobiernos de Mozambique y Angola, en los que se incluía como cláusula, la necesidad de permitir la regularización del acceso de iglesias como la Iglesia Universal en estos países africanos. Así, el gobierno brasileño parecía estar negociando con países que provienen de la llamada tradición de la revolución socialista, pero con una agenda opuesta. Aunque es necesario debatir mejor el carácter de los gobiernos de Mozambique y Angola, también era cierto que tenían legislaciones que creaban muchos obstáculos para la implementación del formato de la Iglesia Universal, y fue el gobierno de Lula quien, además de actuar como embajador de empresas brasileñas, también lo hizo como embajador de estas iglesias. Sabemos que, en Angola, más tarde, parte del patrimonio construido por estas iglesias sería expropiado y su operación prohibida. En Mozambique, la situación es un poco más compleja.

Tengo la impresión de que el acuerdo de este sector del cristianismo que es fundamentalista y fascista, con fascistas como Bolsonaro y otros, es mucho más programático. Tienen esta alianza, como la tesis 1 de Walter Benjamin, pero lo contrario. Pero este proceso solo fue posible después de que fueron ganando espacios y fuerza política en las estructuras de gobiernos progresistas, como el liderado por el PT en Brasil.

Hablaste de cierta expectativa en el campo del cristianismo de liberación con políticas de naturaleza social. De hecho, no hay forma de no recordar, por ejemplo, a Frei Beto, que participó directamente en la construcción de Fome Zero, en el primer gobierno de Lula. Consideramos que un tema interesante que debemos abordar en este momento está asociado a la revelación de las tensiones, contradicciones y disputas que surgen, en el corazón del cristianismo, en torno a la cuestión ecológica. Consideramos que esto adquiere cierto significado, no solo por la encíclica Laud del Papa Francisco, sino también por la construcción de un nuevo paradigma en la esfera institucional de la Iglesia Católica, expresado en iniciativas centradas en la cuestión socioambiental, en el compromiso de los religiosos en la construcción de luchas socioambientales, en la decisión de afrontar cuestiones relacionadas con megaproyectos de naturaleza progresista dentro del ámbito del desarrollismo, como el tratamiento de la minería. Tenemos una serie de experiencias muy interesantes, que implican un cierto reposicionamiento de la Iglesia Católica de naturaleza ecológica, en defensa de nuestro hogar común. Me gustaría conocer un poco más sobre su postura al respecto.

Bueno, este análisis del problema medioambiental que se ha construido como ecológico en los últimos años no es nuevo aquí, de hecho, es un tema que siempre ha estado presente. Y si miramos de cerca, la forma en que se constituye el sector del cristianismo de liberación en América Latina, en general, gira en torno a la lucha por la tierra, y esta lucha por la tierra nunca ha sido por la tierra mercancía, sino por la tierra, como naturaleza, condición, espacio para la vida, para la realización de la vida.

Así, la disputa por la tierra han sido conflictos en sí mismos, desde el principio, conflictos a través de los cuales las comunidades organizadas se han colocado en defensa de la tierra como un regalo de la vida, frente a la tierra como empresa capitalista, esta última típica de la visión de los terratenientes.

Curiosamente, este camino, ya en los años 70 y 80, generó experiencias de crítica a la idolatría que perjudica a la naturaleza. Así, Enrique Dussel, Alberto Moreira, quien es teólogo de Goiânia, y otros autores, como haría Leonardo Boff más tarde, dicen que bajo el capitalismo, la naturaleza se convierte en mercancía y, como cualquier mercancía, solo tiene valor cuando produce beneficio; cuando no produce, se descarta como todas las demás formas de vida, como las y los trabajadores.

Por lo tanto, la cuestión ambiental y ecológica forma parte de la tradición de la teología de la liberación. Siempre está presente. Tenemos una historia de campañas de fraternidad que han tratado cuestiones ecológicas, ya sea sobre la tierra, el agua, los árboles, el cuidado de nuestro hogar común. Obviamente, con el Papa Francisco esto adquiere otra dimensión. Leonardo Boff ha aclarado este tema desde la conferencia de la ONU en Río 92. Y con el Papa Francisco esto gana más fuerza. Con el Papa Francisco tenemos una tríada. Por un lado, la necesidad de cuidar el hogar común, no el hogar común en sí, pero porque garantiza la vida de los pobres, garantiza la vida de todos. Por otro lado, tenemos la crítica a la economía que mata, en Evangelii Gaudium, y la crítica al fascismo y al totalitarismo en Fratelli Tutti. Así que tenemos tres puntos del programa que una buena parte de la izquierda puede compartir, sin demasiada preocupación. Eso no significa que empecemos a compartir el programa del Papa, sigue siendo el Papa, sigue siendo el líder de una institución ambigua, que tradicionalmente y a menudo se ha posicionado del lado de la opresión y en contra de las luchas de los oprimidos. Pero en estos puntos principales, permite un intercambio muy interesante.

¿Qué tenemos? Este reposicionamiento del magisterio de la Iglesia por parte del Papa Francisco fortalece los movimientos sociales. Y aquí, no tengo miedo de parecer arrogante desde un punto de vista cristiano, porque los movimientos cristianos obtienen fuerza de esto. Sabemos que en América Latina hoy, la mayoría de las veces, cuando ocurre una lucha ecológica, encontramos la participación de cristianos juntos.

La lucha contra la minería es una lucha que hoy tiene a un sector específico de la Conferencia Episcopal Latinoamericana responsable de coordinar una estrategia de resistencia. El cardenal Pedro Barreto puede ser criticado por algunas cosas en Perú, pero él, en la lucha contra la minería, es uno de los primeros activistas. Así que este movimiento gana fuerza.

Otros movimientos que no son cristianos, pero que se sienten llamados por la advertencia del Papa Francisco, también están ganando fuerza. Y hemos visto, por ejemplo, en una ciudad como São Paulo, pequeños grupos que no se organizaron por ser cristianos, o porque leyeron Laudato Si, sino porque entienden que hay una llamada urgente de nuestro tiempo y ya tienen sensibilidad y encaja.

Curiosamente, el nuevo clero de América Latina y Brasil es un clero conservador. Es un clero conservador que ha dado poca importancia a lo que dijo el Papa Francisco: cambiar el sistema económico, defender el hogar común es cuidar de las plantas, contra el fascismo han cerrado los ojos. El nuevo clero es conservador, pero también es un clero posmoderno. Un clero que hace estudios de posgrado, una constitución de identidad subjetiva posmoderna, con una referencia conservadora. Sin embargo, tenemos un fenómeno cultural difícil de entender, porque a pesar de todo esto, alrededor del 80 % del nuevo clero en América Latina, que está completamente abierto a cuestiones ecológicas, está a favor de la defensa del medio ambiente y es sensible a estas causas. Pero no hacen nada al respecto, votan por candidatos que están en contra de estas banderas. Distanciandome de estas contradicciones posmodernas, hoy tengo la impresión de que nuestra lucha por la justicia socioambiental es una lucha que puede ser un buen canal de diálogo, incluso con aquellos sectores del cristianismo que, de alguna manera, son propensos al fascismo, que sin ser ellos mismos, apoyan y sostienen la llegada al poder de estos proyectos fascistas. Esta puede ser una de nuestras puertas más importantes para el diálogo, porque es una generación conservadora, que se autodenomina conservadora tradicionalista, pero completamente sensible al problema ecológico.

Una de las áreas del movimiento social en las que la Teoría de la Liberación ha estado más presente es la educación. En Brasil, cuna de todo el movimiento de Paulo Freire, que impactó a América Latina de un lado a otro. Dado que en las últimas décadas ha habido una enorme influencia del PT en el gobierno, ¿cómo evalúa la política educativa del PT a la luz, precisamente, de la Teología de la Liberación, la propuesta de Freire en cuestiones educativas? Y aún más ahora, con la reciente encíclica del Papa sobre inteligencia artificial, Magnifica humanitas, que también implica un llamado a la atención sobre el sistema educativo en general, sobre las posibilidades de la educación basada en el uso de la tecnología. ¿Cómo ve esta relación en términos de políticas públicas, este vínculo en el debate teórico general, asociado con políticas concretas en torno a proyectos para la emancipación de los pobres? Es decir, la educación que reciben, el acceso a la tecnología, qué tecnología aprenden a usar, qué tecnología usan.

La pregunta es buena y amplia. En cuanto a la conexión entre la educación y la perspectiva de Paulo Freire, he estado trabajando con la idea de que solo podemos entender lo que Paulo Freire pensó sobre su propuesta de educación si la situamos dentro de este grupo social que es el cristianismo de la liberación. Así que, metodológicamente, afirmándome en la línea de pensamiento de nuestro camarada Michael Löwy, digo que Paulo Freire es una expresión del cristianismo liberador. Aunque no es teólogo, Freire elabora una teoría que presenta varios elementos de esta cosmovisión.

Desde este punto de vista, Paulo Freire se convierte en la gran figura de contradicción de nuestro tiempo. Genera contradicción, hasta el punto de que la extrema derecha le acusa de dos cosas, primero de algo verdadero y segundo de algo falso. Una cosa es segura: la educación de Paulo Freire conduce a la transformación de la sociedad, desde una perspectiva socialista; esto es cierto, aunque no es bolchevique como dicen, pero sí lo es en un sentido más amplio. Lo absolutamente falso es la afirmación de culparle de que el sistema de Paulo Freire y la pedagogía de Paulo Freire son responsables del fracaso de la educación en Brasil. Esto es extremadamente falso, porque la propuesta de Freire nunca se aplicó como un sistema de educación pública, como una orientación del sistema de educación pública, ni siquiera cuando era Secretario de Educación de la ciudad de São Paulo. Porque uno de los principios de Paulo Freire era que la democracia debía ejercerse en las escuelas y que las escuelas tenían derecho a elegir su perspectiva pedagógica. Esta dualidad lleva a algunas personas en Brasil a creer, de hecho, que la educación pública está funcionando mal debido a la teoría de Paulo Freire. Este es un punto.

Otro punto, que es contradictorio, es que las políticas desarrolladas en Brasil, en todos los gobiernos anteriores, incluidos los del PT y los que no lo eran del PT, avanzaron en una perspectiva bastante diferente a la propuesta por Paulo Freire. A veces, tuvimos algunos proyectos que se acercaban un poco a la propuesta de Freire. Pero en general, la política pública brasileña avanzó dentro de lo que proponían los marcos de la reforma empresarial internacional. En otras palabras, lo que propuso el mercado para la educación se hizo en Brasil con un rostro social, con una pequeña apariencia de ciudadanía inclusiva.

Ahora, este tema de la educación es tan importante en este contexto que ha llevado a rupturas como las de Frei Betto. En cierto momento, tuvimos personas muy cercanas al movimiento que también estaban cercanas al gobierno de Lula, por ejemplo, Gilberto Carvalho y Frei Betto, ambos procedentes de la misma tradición de cristianismo de liberación. Gilberto Carvalho sigue ocupando cargos cercanos al presidente Lula, mientras Frei Betto se aparta. ¿Cuál es la principal razón de la salida de Frei Betto del programa? Porque pensó que las políticas de Hambre Cero, para combatir el hambre, debían asociarse con políticas educativas populares, con la constitución de comités de ciudadanía a través de procesos educativos. Y esto nunca estuvo en la agenda del gobierno. Esto solo aparece durante la campaña electoral, pero en las políticas públicas nunca tuvimos una iniciativa en ese sentido.

Hoy Frei Betto asesora al gobierno cubano sobre la constitución de esto, sobre la organización del movimiento de educación popular, la constitución de los comités, que es básicamente la propuesta hecha para Brasil en ese contexto, pero aquí no había espacio. Así, uno de los puntos de inmovilización, quizás el más importante de la ruptura de Frei Betto con el gobierno de Lula, se basa en la perspectiva de no permitir la implementación de un proceso educativo amplio, desde el punto de vista de Freire, que movilice a la población para construir la sociedad que deseamos.

¿Y qué hay de la encíclica del Papa sobre inteligencia artificial?

Esta encíclica ofrece una vez más una concepción muy interesante de la educación, porque sitúa la educación como discernimiento. Lo que ahora aparece en la encíclica del Papa León ya es perceptible, en cierto modo, en algunos de los discursos pronunciados por el Papa Francisco.

Aunque el Papa Francisco hace poca referencia directa a Paulo Freire, su pensamiento aparece en algunos pasajes. Sabemos que en algún momento de la vida de Bergoglio, antes de convertirse en arzobispo y cardenal, vivió un momento en el que estuvo muy tenso con la Compañía de Jesús, y como resultado fue enviado a un territorio en condiciones de exilio. Es en este contexto, donde las comunidades de base le presentan a Paulo Freire y la Pedagogía de los Oprimidos a Bergoglio.

Más tarde, desarrollaría una forma de pensar, en la que evidencia un diálogo con el pensamiento de Freire. En esta teoría, que el Papa Francisco presenta en sus documentos, el proceso educativo no se ve como la transmisión de ideas, aludiendo al hecho de que no basta con tener una idea correcta si no sabemos qué estamos haciendo con esa idea correcta. No basta con saber que el consumo de tal producto causa una crisis medioambiental, si aún quiero ese producto y si forma parte de mis aspiraciones más profundas.

Así que, ante esto, lo que propone Francisco es el discernimiento, que ahora reaparece como el eje estructurador de la nueva encíclica del Papa León, que, más que nada, la sitúa en oposición a lo que proponen los movimientos conservadores, que proponen poner al ser humano en el centro

La humanidad magnífica es precisamente un contrapunto, no solo al sector fundamentalista cristiano, sino al sector fundamentalista del fascismo, que considera que solo una parte de la humanidad es magnífica, y todo lo demás es escoria. En cierto modo, es muy importante, en mi opinión, porque el fascismo sigue la misma idea que tiene cierta afinidad con la religión, que es la idea de la reforma de los seres humanos, de construir un hombre nuevo.

El fascismo siempre propone construir un hombre nuevo y una nueva mujer. Y todas las corrientes, todas estas corrientes, ahora como esta, podemos mirar a Trump, a Marine Le Pen, a Bolsonaro, tienen la idea de reconstruir al ser humano como ser humano. Y en esta construcción, al final del día, es el proceso educativo lo más fundamental, incluso más allá de los sistemas escolares.

Y lo que propuso el Papa León allí, creo que aún no es suficiente, necesitamos profundizar lo que se está poniendo ahí, que es un contrapunto. Un contrapunto como este: el ser humano necesita ser reformado, pero no es una reforma que transforme a algunos en mejores humanos y otros inferiores, sino que reconoce la magnífica humanidad que toda humanidad posee sin ninguna lógica de meritocracia.

Alan, para concluir, queremos enfatizar que, en este momento, nos enfrentamos a una enorme encrucijada política en Brasil. Aunque reconocemos los límites de lo que vivieron bajo la batuta del Partido de los Trabajadores y los gobiernos social-liberales, los gobiernos de conciliación de clases y la coalición, estamos seguros de que una victoria, por parte de cualquier expresión del neofascismo brasileño, significa, sin duda, la agravación de los males sociales, de las condiciones de vulnerabilidad con las que pasa y siempre ha pasado nuestra clase en nuestro país. La elección de Lula parece urgente y necesaria. En este sentido, nos gustaría escucharle un poco sobre lo que considera agendas programáticas, las cuestiones importantes que deben asumirse y esperar de un gobierno futuro.

Estoy sacando de mi biblioteca, para revisar, un material que escribí hace un tiempo [y muestra un libro]. Hay algunos desafíos que creo que deberían plantearse en el debate público actual, no solo para la campaña electoral, sino que son cuestiones que deberían estar presentes en esta disputa sobre los imaginarios públicos, que nos ponen en abierta oposición al proyecto del fascismo bolsonarista, los Fujimori o Espirella, cualquiera de ellos, que analizamos en América Latina, donde encontramos estos problemas.

Así que una de ellas es la lógica del mérito, que debe combatirse con decisión. Para los cristianos, la inspiración cristiana es la lógica de la gracia. Es la lógica de que las personas tienen su dignidad porque son personas, hagan lo que hagan, nadie merece más ni menos. Esta es una de las enseñanzas teológicas cristianas que se remontan al origen del cristianismo y que ahora están pervertidas, están invertidas en la meritocracia. Por lo tanto, debemos combatir esta lógica desde un punto de vista teológico.

La segunda idea es la rebelión contra los derechos humanos promovida por los neofascistas. Los neofascistas quieren acabar con la igualdad entre las personas. La idea de la igualdad radical entre las personas es también la defensa de la dignidad humana fundamental, y forma parte de cierta tradición teológica. Por lo tanto, necesitamos esta rebelión contra quienes niegan los derechos humanos.

La tercera cosa es que, desde un punto de vista teológico, la idea de esta piedad, esta piedad agresiva que tienen, es contradictoria con el programa del neofascismo. Curiosamente, hablan en nombre de Dios, defienden los valores del cristianismo, la paz y el amor, pero cada vez que hacen esto es agresivamente contra alguien, siempre intentan destruir al otro, siempre intentan eliminar a alguien, ya sea una persona trans, un feminista o un luchador en el movimiento social. Así que necesitamos ser capaces de demostrar que esta agresividad no es, no es una expresión de compasión, es la canalización de la frustración y la agresividad que son resultado del propio sistema capitalista. La única respuesta a esta frustración y agresividad que fortalece el movimiento neofascista es la fuerza de la sensibilidad social, la solidaridad y la compasión.

Ahora, lo último que me resulta más peligroso es la noción neofascista de destrucción redentora, que moviliza la imaginación cristiana, desde una lógica pervertida. ¿Cuál es la idea de destrucción redentora? Que si hay una catástrofe climática, más vale que la haya, porque si no hay destrucción general, no habrá posibilidad de que Dios reconstruya la sociedad. Así que venden la idea, anuncian la destrucción como si fueran buenas noticias para los pobres, para el pueblo. Aquí, la buena noticia es un juego de palabras con el Evangelio. Esto se puede ver en el cine estadounidense, donde imaginan la destrucción del mundo de muchas maneras, llevando a la gente a decir: es más fácil imaginar la destrucción del planeta con meteoritos, con alienígenas, con inundaciones, con tiburones, con delfines asesinos, que con el fin del capitalismo.

Pero ese no es el punto, el punto, en mi opinión, es que movilizan una interpretación distorsionada del lenguaje apocalíptico, para anunciar que el mal es bueno, que la destrucción puede ser construcción. Y lo que debemos decir es que esto es idolatría, es una imagen falsa de Dios. Porque la imagen de Dios, el propio paso de la mentalidad apocalíptica es la mentalidad de que, solo a través de la justicia, la misericordia y la compasión, puede construirse otra sociedad.

Así que esta, esta disputa de lo imaginario, para mí, es una disputa que implica aspectos teológicos y políticos. Ahora, obviamente, en lo que respecta a la política pública, creo que tenemos algunas cuestiones fundamentales que necesitábamos defender. La cuestión de la reforma agraria nunca saldrá de la agenda en América Latina, porque la tierra, una vez más, es un lugar de disputa, como tierra para la producción de alimentos y fuente de vida sin pesticidas.

El tema ecológico sigue siendo nuestro, nuestra gran diferencia, así que obviamente participamos cuerpo y alma en la campaña de reelección del presidente Lula, pero estamos radicalmente en desacuerdo con la política medioambiental que se está implementando. Por lo tanto, la política medioambiental sigue siendo uno de nuestros talones.

Por otro lado, los movimientos sociales de la iglesia proponen como iniciativa importante el debate sobre el papel de la vivienda. Así que hoy, la Campaña de la Fraternidad, que fue Fraternidad y Vivienda, está terminando. Estamos intentando construir movimientos populares para reconstruir los movimientos que luchan por la vivienda en todo Brasil, porque la vivienda nos permite pensar en las condiciones de vida y la dignidad, de cualquier modelo familiar que imaginemos, y nos permite debatir la ocupación de las ciudades frente a la lógica del capital y la especulación financiera. Desgraciadamente, hasta ahora, la vivienda ha sido tratada por el gobierno de Lula según la lógica comercial, ya sea financiándola con préstamos o contratando grandes contratistas.

Así que la lucha por la tierra, la lucha por la vivienda, la lucha por la ecología nos asocia con la discusión sobre la transición de empleos frente a las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Este no es un programa nuevo, es un programa antiguo que el Papa Francisco tradujo con cuatro T: tejado, trabajo, tierra y tecnología. Cuatro, cuatro ejes principales alrededor del problema ecológico.

Gracias Alan, ánimo en la lucha.

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Entrevista Fereshta Abbasi “Afganistán sufre una de las peores crisis de derechos humanos del mundo”

Por: Nejma Brahim

[Cinco años después de la caída de Kabul y la toma del poder por los talibanes, la investigadora de Human Rights Watch, Fereshta Abbasi, traza un balance muy sombrío de la vida cotidiana de la población, entre violaciones de los derechos fundamentales, detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas.]

¿Quién recuerda aún aquel mes de agosto de 2021 en el que el anuncio de la caída de Kabul, y posteriormente de la toma del poder por los talibanes, resonó como una explosión en todo el mundo? Desde entonces, Afganistán no ha dejado de sumirse en la oscuridad. Las mujeres y las niñas ya no tienen ningún derecho allí; ni siquiera el de recibir educación. Los defensores y defensoras de los derechos humanos y periodistas son duramente reprimidos por el régimen: a veces son detenidos de forma arbitraria, otras veces son torturados o desaparecen sin dejar rastro. Solo el exilio logra salvar a los más afortunados y afortunadas.

En un momento en el que los talibanes buscan legitimidad en la escena internacional, el 23 de junio también lograron un golpe maestro: ser recibidos en Bruselas, invitados por la Comisión Europea, para debatir sobre la repatriación de los exiliados afganos que la Unión Europea (UE) ya no quiere en su territorio. “Han recorrido un largo camino”, analiza Fereshta Abbasi, investigadora especializada en Afganistán de la ONG Human Rights Watch. Desde Londres, Inglaterra, sigue de cerca la situación en su país de origen, por el que, según afirma, hay que seguir informando y alzando la voz.

Mediapart: Cinco años después de la toma del poder por parte de los talibanes, ¿cuál es la situación en Afganistán?

Fereshta Abbasi: Cinco años después, en 2026, Afganistán sigue siendo el único país del mundo donde las mujeres y las niñas no tienen acceso a la educación secundaria y superior, y donde las mujeres se enfrentan a severas restricciones para acceder a un empleo y ejercer la libertad de circulación y la libertad de reunión y de asociación. Afganistán se ha convertido en el escenario de una de las peores crisis de derechos humanos del mundo y sufre la peor crisis mundial en materia de derechos de las mujeres.

Durante los últimos cinco años, las fuerzas talibanes han mostrado una gran agresividad en la región. Han llevado a cabo detenciones arbitrarias, actos de tortura y desapariciones forzadas contra defensores de los derechos humanos, periodistas y antiguos empleados del gobierno, en particular antiguos agentes de las fuerzas de seguridad. Es evidente que existen restricciones que afectan a los derechos de determinados ciudadanos en general; por lo tanto, los hombres también son víctimas de abusos en Afganistán.

Al mismo tiempo, persiste una crisis humanitaria. Según las últimas estadísticas de la ONU, más de 17 millones de afganos y afganas ‒lo que supone aproximadamente el 40 % de la población del país‒ sufren inseguridad alimentaria. Lamentablemente, las restricciones impuestas por los talibanes no hacen más que agravar la situación.

Mediapart: Parece que ya no se oyen tantas voces (aparte de las ONG internacionales y los defensores y defensoras de los derechos humanos) que denuncien la situación en Afganistán. ¿Cómo lo explica?

Fereshta Abbasi: Los talibanes controlan activamente la circulación de la información en el país. La libertad de expresión está restringida y ya no existen medios de comunicación locales independientes. Cualquiera que sea considerado crítico con los talibanes se arriesga a ser detenido y torturado. Por eso la gente no puede expresarse y por eso no oímos sus voces: los talibanes hacen todo lo posible por silenciarlos.

En cuanto a Occidente, para muchos Estados que, sin embargo, se habían implicado profundamente en los últimos veinte años, Afganistán ya no figura entre sus prioridades. Se ha vuelto muy difícil llamar la atención sobre la situación en Afganistán. No lo conseguimos a pesar de que expresamos muy claramente nuestras preocupaciones. No oímos que alcen la voz sobre los derechos humanos o la situación de los derechos de las mujeres. En cambio, observamos iniciativas encaminadas a celebrar acuerdos migratorios con los talibanes, por ejemplo.

Mediapart: ¿Diría usted que los talibanes han logrado su objetivo de suavizar su imagen y normalizar sus relaciones con los países occidentales?

Fereshta Abbasi: Eso es lo que buscan, por supuesto. Forma parte de su estrategia y han avanzado bastante. Pero es muy difícil justificar las acciones de los talibanes. Por eso creo que la comunidad internacional ha cometido errores que han supuesto victorias para los talibanes en los últimos cinco años, sobre todo con la invitación de esta delegación por parte de la Comisión Europea en junio.

Los talibanes han sacado más provecho de esta visita que la propia Unión Europea (UE). De hecho, la han presentado como su primera visita histórica a la UE. Por eso es importante que los países europeos se abstengan de cualquier acto que pueda conferir algún tipo de legitimidad a los talibanes.

Mediapart: El hecho de que algunas instituciones europeas o Estados europeos estén considerando repatriar a los exiliados afganos a Afganistán ¿es señal de una victoria de los talibanes a medio plazo?

Fereshta Abbasi: Sí, y es extremadamente preocupante. Porque llevamos cinco años alertando sobre los talibanes. Hemos instado a los países europeos a centrarse en este punto. Si desean dialogar con los talibanes, ese diálogo debe versar sobre la situación de los derechos humanos y los derechos de las mujeres en Afganistán, ¿no? Traer a su delegación a Bruselas únicamente para hablar de migración… No se puede hablar de Afganistán sin mencionar la espantosa situación que reina allí.

Human Rights Watch ha documentado casos de personas obligadas a regresar a Afganistán, que fueron detenidas a su llegada por las fuerzas talibanes y torturadas. Fui a Bruselas antes de la visita de los talibanes en junio para hacer balance con la Comisión Europea y llevar a cabo una labor de defensa de los derechos. Les advertimos de que Afganistán no es un país seguro al que se pueda devolver a nadie.

Mediapart: Da la sensación de que la labor de defensa ya no basta…

Fereshta Abbasi: Sí, sin duda es una cuestión que debería abordarse con los países de la UE para saber cómo piensan proceder. En el marco de nuestro mandato, no hemos dejado de recordarles que Afganistán no es un país seguro. Abundan las pruebas que lo demuestran. Y también existen obligaciones internacionales: corresponde a la UE decidir si desea o no cumplir con sus obligaciones. No obstante, mantenemos nuestro principio de que nadie debería verse obligado a regresar a Afganistán en estos momentos.

Mediapart: ¿Qué se puede hacer para ayudar a los exiliados afganos, pero también a las personas que aún se encuentran en Afganistán?

Fereshta Abbasi: Creo que uno de los principales retos es hablar de la situación en Afganistán. Disponemos de muy poca información sobre este país; ya nadie sabe realmente lo que está ocurriendo allí. Dado que la crisis de los derechos de las mujeres en Afganistán es la más grave del mundo, es fundamental que sigamos poniendo el foco en ella y dando la voz de alarma.

Nejma Brahim, Mediapart

Traducción: viento sur / DeepL

https://vientosur.info/afganistan-sufre-una-de-las-peores-crisis-de-derechos-humanos-del-mundo/

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Entrevista: Apremia experto a no dejar soberanía educativa en manos de tecnológicas

Laura Poy Solano

Frente a la creciente irrupción de tecnologías digitales en la educación, incluida la inteligencia artificial (IA) generativa, debemos reflexionar cuál es su origen, cómo y con qué objetivo se insertan, porque “la soberanía educativa es tan importante que no podemos dejarla en manos de empresas tecnológicas, cuyos intereses están muy lejos del bien común”, advierte Mauro Jarquín Ramírez, experto en temas educativos y profesor de la Facultad de Filosofía de la UNAM.

En entrevista con La Jornada, aborda su obra más reciente: Pedagogía ludiata. Contra la megamáquina educativa del capitalismo digital, editada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), con la que convoca debatir sobre el “complejo panorama que la producción y el control capitalista de la tecnología digital para la educación, y el conjunto de ensamblajes sociales que la impulsan, representan para la posibilidad de construir una educación crítica y orientada al bien común”.

–¿Qué es el capitalismo digital y cómo está impactando nuestro sistema educativo?

Cuando hablamos de tecnología digital debemos entender que no sólo son herramientas, sino articulaciones sociotécnicas que intervienen en nuestra vida cotidiana. Son entidades en las que elementos técnicos y concepciones del mundo se articulan para generar un artefacto que condiciona nuestra vida.

“Son tecnologías que desde su diseño y la forma en que nos dicen se deben aplicar incluyen una ideología. Además, tienen un importante peso político, pues hemos visto cómo pueden incidir en elecciones, como la de Donald Trump, o en procesos como el Brexit en Reino Unido, pero también debemos subrayar que son producto de nuestro trabajo, no sólo es invención, y con la tecnología digital también nos jugamos el futuro de la humanidad como especie.

“Estos procesos también los vemos en la educación. Constatamos que al igual que las grandes empresas, hay dependencia de los servicios e infraestructura digital que proveen las llamadas Big Five de Silicon Valley (Google, Apple, Meta, Amazon y Microsoft), que son las cinco grandes empresas que han impulsado la adopción de la tecnología educativa (EdTech) en el mundo, y México no es la excepción.”

Jarquín Ramírez, colaborador de esta casa editorial y quien trabaja con colectivos y sindicatos docentes en el desarrollo de proyectos educativos alternativos y democráticos en México y América Latina, alerta que “estamos en un momento en el que el capitalismo ha digitalizado distintos segmentos de su reproducción”.

Y al mismo tiempo, afirma, en la educación se ha acelerado “el proceso de incorporación acrítica de una tecnología privada que es propiedad de los principales actores del capitalismo digital en términos de concentración de poder. Y en este contexto, la educación es posicionada como un espacio de reproducción del capitalismo digital”.

–¿Cómo podemos entender este proceso?

Lo que estamos enfrentando no es la inclusión únicamente de nuevas herramientas de productividad a los espacios educativos, sino la imposición de entramados sociotécnicos, que incluyen formas de entender el mundo, que condicionan el trabajo docente e implican determinadas formas de creación del conocimiento.

“Esto no es como cuando comenzó el uso de la calculadora, pues no implicó el desplazamiento de la función cognitiva de las personas ni el uso de modelos de lenguaje. Además, hay una nueva disposición en el ejercicio del poder en los centros de enseñanza, pues incide directamente sobre el trabajo docente, cuya creatividad es expropiada por tecnologías como deep learning, que son formas de aprendizaje que dan forma a la IA generativa.”

–¿Qué riesgos genera una adopción acrítica de la tecnología digital en la educación?

Cuando hablo de pedagogía ludita, que no significa ser tecnófobo, me refiero a construir una lectura materialista de la tecnología, es decir, saber qué está llegando a nuestras escuelas, cómo se produce y diseña, y cuáles son sus efectos. Y una vez realizado este análisis colectivo, revisar hacia dónde podemos caminar.

“La adopción acrítica de la tecnología, como se ha promovido en muchos espacios, e incluso en las universidades, puede ser un problema futuro, porque estamos dejando en manos de las empresas tecnológicas no sólo nuestro conocimiento expropiado, sino también nuestra capacidad para decidir por nosotros mismos qué queremos hacer.

“Hay que preguntarnos en manos de quién está toda esa información de nuestro sistema educativo que se ha depositado en la nube, y considerar que no es sólo tecnología, sino un proyecto expansionista e imperialista.”

https://www.jornada.com.mx/2026/08/17/politica/006n1pol?fbclid=IwZnRzaAT5uVJwZG9mBWZkaWQWUNEVkGqPUuFA7ZU_-kwN4gBY1wDbfWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkCjY2Mjg1NjgzNzkAAR5Qvzh722ybi_mJUn1qtyiHcloc6XRrNTqvv8Oh94cOGWckgeJy8FOCH9mLsA_aem_BIdzn8elfCwJK_EPOrR-0w

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Entrevista a Mariana Fernández: «Pensar en sociedades desmilitarizadas… en sociedades que cuidan en vez de controlar»

Contra el gasto militar y las narrativas: Una conversación urgente

En  Asunción, Paraguay, los primeros días de julio, se realizó un encuentro de organizaciones sociales de nuestro continente con el fin de ir tejiendo, como un ñanduti, una agenda latinoamericana por la paz y la desmilitarización. La convocatoria fue realizada por Jubileo Sur, SERPAJ-Paraguay,  LIMPAL, y por la Fundación Rosa Luxemburgo, y reunió por varios días a dirigentes de diversas organizaciones de Ecuador, Uruguay, Colombia, Cuba, México, Chile, Argentina, Perú, Bolivia, y  Brasil, junto a paraguayos, quienes realizaron un análisis de la situación que atraviesa nuestra región y el mundo. El aumento del gasto militar y del fenómeno de la militarización, violencia policial, control territorial de organizaciones criminales, corrupción, aplicación de estados de excepción, represión a las protestas sociales y a migrantes; aumento de la presencia militar de EE.UU. en nuestro continente, entre otros, fueron parte del diagnóstico realizado como también la necesidad de seguir resistiendo y defendiendo nuestro derecho de vivir en paz.

En la ciudad de Asunción conversamos sobre este encuentro con Mariana Fernández, coordinadora de proyectos sobre desarme, desmilitarización y seguridad humana, de la Fundación Rosa Luxemburgo.

¿Cuáles son los motivos, por qué han convocado a este encuentro en Paraguay?

El encuentro es una iniciativa de la campaña “10 % por la vida”, que es una campaña que se lanzó el año pasado desde la fundación, pero con apoyo de organizaciones de todo el mundo. Tenemos organizaciones de las Américas, de Europa, África y Asia, y la campaña se centra en una idea bastante simple que tiene que ver con imaginar qué se podría hacer si en vez de invertir en armas, en guerra, en control, en vigilancia, usáramos ese dinero para invertirlo en justicia climática, justicia social. Digamos, en las prioridades de la gente, de las personas, en las preocupaciones diarias de las personas.

¿Dónde se originó esta campaña?

La campaña empezó, el lanzamiento y primera reunión que tuvimos, fue en Costa Rica, con participación de organizaciones de todos los continentes, y después tuvimos presencia en espacios internacionales como la COP, como la Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo y, además, con mucha presencia también en Alemania, porque la Fundación Rosa Luxemburgo es una fundación alemana, bueno, de la izquierda alemana, y entonces también en este momento, en Alemania, se discute muchísimo el tema del rearme y del aumento de presupuestos para defensa.

¿Hay mucha preocupación de la Fundación por esta suerte de militarización de Alemania y del mundo?

Hay mucha preocupación, exacto. Mucha preocupación sobre ese tema y cómo se está corriendo la conversación, de la opinión pública también, se está corriendo desde los medios hacia la idea de que es necesario el rearme, que es necesario volver a invertir en defensa, que es necesario aumentar, por ejemplo, la inversión militar de la OTAN. Entonces este es un tema que preocupa mucho a la Fundación. Hoy estamos acá en Asunción porque  lo que empezamos a charlar en nuestras reuniones mensuales, semanales, con la gente que está más integrada a la campaña ya, con las organizaciones, es que bueno, la región de Latinoamérica ha tenido un viraje muy, muy extremo, hacia ese lado, y lo estamos viendo…

¿Ese viraje es un aumento del gasto militar también en nuestro continente?

Un aumento, exacto. Un aumento de las narrativas militaristas, también, un aumento de relatos, narrativas, discursos y, efectivamente, concretamente de presupuesto de defensa, para el control interno, y de las fronteras. Entonces, identificamos a Latinoamérica como un espacio donde esta conversación era muy urgente.  Realmente es muy urgente en todos lados, pero identificamos a Latinoamérica, en este momento, como un espacio donde se está perdiendo el carácter democrático de las sociedades, está avanzando la extrema derecha, avanzan estos discursos, y nos parecía muy importante que desde aquí se dé esta conversación que tal vez no está tan presente como en otros lados. En Europa, lo vemos un poco más presente el movimiento por la paz, el movimiento por el desarme, lo veo también un poco más en Estados Unidos, son movimientos muy débiles todavía, no quiero dar la impresión de que allí son fuertes, pero es un tema, el militarismo que sentimos que no está tan fuerte, ni tan presente en la conciencia de la gente.

Yo recuerdo, no sé si existe todavía, que en EE.UU. había una organización que trabajaba para que los impuestos no fueran destinados a la guerra.

Los taxs, sí, exacto. Hay una coalición que trabaja específicamente con el tema impuestos, y hay muchas campañas en EE.UU. que hablan sobre los gastos del Pentágono, y lo que se podría lograr en función de los presupuestos para salud, para la educación, temas centrales para la sociedad estadounidense que no tienen cubiertos, si se usara el presupuesto del Pentágono. Entonces es un tema mucho más, me parece, en el activismo…

¿Luchan para que los impuestos sean destinados a cuestiones sociales y no a la guerra?

Exacto, exacto. Nos parecía importante traer esta discusión a la región Latinoamericana y, especialmente, elegimos Paraguay porque es un país que suele ser olvidado por el resto de los países, suele estar muy aislado, y que está atravesando un proceso de militarización muy, muy fuerte,  que creo que el resto de los países de la región no están tan conscientes  como si lo ven tal vez en Ecuador, como se ven en otros lados, no son tan conscientes de lo que está pasando en Paraguay, entonces nos parecía bueno poner el foco  acá.

En la convocatoria ustedes cuestionan el modelo de seguridad que hay  en América Latina y en el mundo. ¿Me puedes contar un poco más de eso?

Sí, parte de las campaña también es, como ya decía, es cambiar las narrativas y empezar a entender la seguridad no como la ausencia de conflicto, simplemente, y como algo que se logra o se alcanza a través de la fuerza, de la violencia, de las armas, sino que también seguridad es tener un techo, tener empleo digno, tener acceso a comida, salud, educación. Entonces creemos que ese concepto de seguridad humana es muy importante para construir esta idea alternativa de lo que es una sociedad segura, porque sabemos que el tema de seguridad en Latinoamérica, en todas las sociedades, en todos los países, es una de las prioridades de los votantes, es una prioridad muy importante. Pero entonces, la idea es poder reformular qué es ser seguro, lo que son las comunidades seguras, desde el cuidado, desde el trabajo colectivo. Nos parece muy importante trabajar en esa reformulación de la idea de seguridad.

Esto plantea una idea de que los movimientos sociales tengan un diálogo con nuestros Estados y planteen esta propuesta para hacer mínimamente un 10 % de recorte en el gasto militar…

Exacto. La idea concreta de la campaña es una reducción coordinada de presupuestos militares del 10%. Es una idea muy moderada, y es a propósito que sea moderada. Si lográramos, de los billones de dólares que hoy se gastan por año, el 10 % nos ayudaría a cubrir cuestiones de alimentación, nos ayudaría a cubrir las inversiones que se necesitan para la adaptación al cambio climático que son cifras mucho menores a lo que se gasta hoy en guerra y en armamento. Es una propuesta moderada a propósito, digo, porque la idea es poder empezar la conversación, tener algo desde donde poder pensar en una idea realista, una idea moderada, una idea coordinada de vuelta. Esto, al pensar en una coordinación de los países y una reducción no cambiaría la correlación de fuerzas. Quien más gasta seguirá siendo quien más gasta; entonces, sabemos que no es una idea radical, pero sabemos que es una idea transformadora. Transformadora e inmediata en el sentido de obtener fondos que se necesitan urgentemente, por ejemplo, para la adaptación al cambio climático, pero también una idea transformadora en las ideas, en las narrativas, en los discursos de vuelta. Pensar en sociedades desmilitarizadas, en el sentido de sociedades que cuidan en vez de controlar.

En la propuesta plantean que ese 10 % de recorte al gasto militar una parte se destine a las problemáticas locales y la otra  parte vaya al apoyo internacional.

Correcto, correcto.

– ¿Los países más ricos deberían apoyar a los países que están con más dificultades?

Correcto. Ese es un punto importante de la iniciativa, que es el tema de la responsabilidad histórica de los países, principalmente del norte global, y hablamos principalmente de Europa y EE.UU, con respecto a lo que ha sido su accionar militar histórico. Entonces, creemos que es responsabilidad de esos países que más gastan, y que más han gastado históricamente, contribuir a ese fondo que imaginamos que se podría formar con ese dinero. Por otro lado, como decíamos antes, este diálogo que planteamos, entre movimientos y gobiernos, tiene que ver con esas prioridades nacionales algo que nos parece que también puede ser atractivo para las sociedades, para los pueblos, pensar en que ese dinero ahorrado se utilice en el mismo país. Esto nos parece muy importante, especialmente en países que no han tenido responsabilidad en temas de militarismo. Nos parece fundamental que esas prioridades sean planteadas desde los movimientos y para los pueblos. Nos parece fundamental que en todos los procesos de este diálogo que planteamos, los movimientos, las organizaciones sociales sean una parte principal de ese diálogo.

En Chile hemos tenido conversaciones con el Ministerio de Defensa, contra el entrenamiento militar de tropas chilenas en EEUU, contra una base militar que EEUU financió en el Fuerte Aguayo, contra la venta de carros de combate a Alemania que irían después a Ucrania.  Ese diálogo hay que profundizar y, efectivamente, la sociedad debería decidir cuáles son las prioridades de los presupuestos nacionales. Debemos ir construyendo esa conversación, que no comience en una sola reunión, sino sea una campaña, un proceso que estemos dando simultáneamente en muchos lugares, porque en la medida en que lográramos convencer a distintos gobiernos, esta idea puede ir avanzando…

Exacto, sí. Un poco esa idea de la coordinación de este recorte es justamente para darle un poco de oportunidad, o darle la oportunidad a los gobiernos para que no puedan decir: “no, esto va a disminuir la seguridad, vamos a quedar expuestos” Si una región entera lograra llegar a este acuerdo, creo que sería una muestra clara de que no es necesario este aumento continuo del gasto militar año tras año.

Yo creo que es un buen precedente la Proclama de la CELAC que declara a América Latina una Zona de Paz, libre de armas nucleares, lo que sugiere que sería interesante también, en el futuro, se podría pensar una declaración parecida que comprometa a América Latina y el Caribe para ir reduciendo gradualmente el gasto militar y destinarlo a temas sociales, a la vida…

Sí, correcto, eso imaginamos, imaginamos una serie de pasos hacia esa coordinación global, imaginamos tratados regionales o declaraciones regionales de ese estilo. Ojalá que Latinoamérica sea la cabeza de ese cambio.

Finalmente, ¿hay o no preocupación de la Fundación Rosa Luxemburgo de que pueda estallar una guerra mundial?

Es una pregunta complicada, bueno, a ver, sí. No es que en el análisis esté presente esa idea tan así, pero sí se observa un crecimiento de los conflictos alrededor del mundo, y sobre todo de conflictos donde la población civil está muy involucrada. No estamos hablando de ejército contra ejército, sino contra poblaciones civiles, entonces hay una preocupación muy grande por el tema de las guerras que hoy existen; hay una preocupación muy grande como ya dije antes sobre el papel de Alemania en estimular y ser parte de ese proceso de rearme y la fundación trabaja desde la idea de la paz positiva. Una idea, no de ausencia de conflicto, sino de crear las condiciones necesarias para que la gente pueda vivir en paz. Para eso hace falta desarrollo, hace falta acceso a alimentos, a salud, etc. y nos parece fundamental avanzar sobre esos temas y criticar lo que está pasando mientras insistimos con esta idea de que no sólo pedimos el fin de la guerra, sino que pedimos reparaciones, y pedimos que se inviertan en las prioridades sociales que hacen falta, que son urgentes.

Pablo Ruiz es periodista egresado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.  Es coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile (organización afiliada a World BEYOND War y a la International Peace Bureau). Es editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz www.derechoalapaz.org

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Entrevista a Bertha Zúñiga Cáceres: «Es posible tener modelos de desarrollo distintos al que nos ofrece el capitalismo»

Por: Sarah Babiker

La hija de Berta Cáceres e integrante del COPINH reflexiona sobre la lucha del pueblo Lenca, la necesidad de plantar cara a un extractivismo que solo deja miseria, y la urgencia de refundar profundamente una Honduras de nuevo bajo un Gobierno cómplice de Estados Unidos.

Hace diez años, el asesinato de Berta Cáceres generó una oleada de indignación en el mundo. La líder del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), y referente de la lucha del pueblo Lenca por defender la comunidad de Río Blanco y su río Gualcarque del Proyecto Hidrológico Agua Zarca, se convirtió en objetivo de la empresa DESA (Empresa Desarrollos Energéticos S.A), promotora principal de la represa, quien contaba para su proyecto con el apoyo del  Estado hondureño y la financiación de varios bancos europeos. Quien fuera entonces su directivo, David Castillo, fue condenado en 2021 como coautor intelectual del crimen.

Pero no fue hasta enero de 2026 cuando un informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) —designado para investigar el caso, como fruto de un acuerdo entre el Estado de Honduras y La Comisión Interamericana de Derechos Humanos— determinó hasta qué punto el Gobierno hondureño, el ejército, o los bancos financiadores estuvieron implicados en la muerte de Berta.

En este contexto, Bertha Zúñiga Cáceres, junto a Camilo Bermúdez, visitaron varias ciudades españolas el pasado junio como representantes del COPINH, de la mano de las Brigadas Internacionales de Paz (PBI). En uno de los encuentros en Madrid, acompañaron la proyección del documental Agua es vida, que recoge la lucha del pueblo Lenca a través de la figura de Berta Cáceres. El día posterior a esta cita, Bertha Zúñiga conversó con El Salto sobre el legado de su madre, los esfuerzos para que se haga justicia tras su asesinato, o la urgencia de defender otras formas de vida alternativas a un modelo capitalista y colonial enemigo de los territorios.

Han pasado diez años desde la siembra de tu madre, y, como comentabais ayer tras el documental, sigue presente en muchos lugares. Incluso el centro de igualdad de mi barrio se llama Berta Cáceres. ¿Cómo sientes este legado de tu madre, ver hasta dónde ha llegado la semilla?

Durante todo este proceso hemos recibido mucha solidaridad. Creo que es una práctica también de reparación hacia nosotras, sentir este reconocimiento tan fuerte de la memoria de mi mami en distintos lugares y territorios donde saben de su lucha y conocen también de la causa del pueblo Lenca.

A mí, personalmente, no es algo que me impresione tanto porque yo conocí, cuando ella estuvo en vida, el recorrido que ella tuvo. En el COPINH tuvo la responsabilidad de las relaciones internacionales, en ese momento fue a muchos territorios, acompañó muchas organizaciones, fue parte de varios procesos de articulación.

En el proceso de judicialización que ella sufrió por parte de la empresa DESA también se pronunció mucha gente a nivel internacional: por ejemplo, Norita Cortina, de las Madres de Plaza de Mayo, estuvo en una de las audiencias de los juicios que se hicieron en contra de ella. La exsenadora colombiana Piedad Córdoba también estuvo acompañándola. Entonces, ya se sabía que ella era una persona reconocida.

Lo que a mí sí me impresiona es ver a veces jóvenes o niñeces que hablan de ella y que conocen de su lucha. Ver que niños y niñas conocen estos hechos me parece algo bastante sorprendente.

En el documental Agua es Vida el río es central, pero un abogado de DESA plantea una falsa disyuntiva entre tener escuela o proteger el río. Algo así como elegir entre proteger la tierra o elegir el desarrollo.

Para nosotras es bien importante resaltar la visión de lucha de COPINH, que se expresa en sus documentos fundacionales, que es mejorar la calidad de vida de las comunidades. Ahí hay, por una parte, un debate más internacional que dar, en el sentido de que no siempre los proyectos de inversión en energía van a implicar el desarrollo de las comunidades sino que la inversión en energía puede seguir perpetuando la desigualdad, la esclavitud, la discriminación, pues son únicamente energías para el desarrollo del capitalismo, para el consumismo, no para los derechos de las comunidades.

Nosotros, como parte de los movimientos de lucha contra las represas, o de las personas afectadas por las represas, siempre decimos: energía para qué, energía para quiénes, qué es lo que verdaderamente está haciendo ese modelo de transición energética y cómo construir una transición energética que sea justa. Y obviamente defendemos los derechos de los pueblos indígenas. Los bancos niegan estos derechos fundamentales, como el de la consulta previa informada. Son entidades que reproducen el colonialismo, que reproducen la discriminación.

Nosotros, siendo periferia del capitalismo, lo que recibimos es la basura de este sistema de desarrollo

Cuando se habla de que el río Gualcarque es un río sagrado, la gente se burlaba, decía “qué tonta la gente”, o en los chats de los asesinos de mi mami, que se recogieron durante las investigaciones, también se habla desde esa visión racista y de desconocer la sabiduría ancestral. Eso por un lado.

Y por el otro lado, es bien importante para las comunidades, los pueblos originarios, reforzar la construcción de un modelo de vida alternativo en el que se entienda que los pueblos sí somos capaces de construirnos nuestros propios modelos de desarrollo y que sí es posible tener modelos de desarrollo distintos al que nos ofrece el capitalismo. Nosotros, siendo periferia del capitalismo, lo que recibimos es la basura de este sistema de desarrollo.

Para nosotros es esencial trabajar en las comunidades manteniendo viva la conciencia, como pueblo Lenca, de nuestra espiritualidad y también saciar nuestras necesidades fundamentales, a través de proyectos alternativos, de proyectos comunitarios. También profundizar en una forma de pensar lo internacional que no implique el saqueo de las comunidades.

En vuestro discurso y práctica está muy presente también el tema de la espiritualidad.

Para nosotras es bien importante la espiritualidad porque es el reflejo vivo también de nuestra identidad. Algo que hemos aprendido en la lucha de COPINH es que mientras tengamos nuestra identidad vamos a seguir salvaguardando nuestro territorio, pero en el momento en que perdemos nuestra identidad, pues ya vamos a perder nuestra lucha porque no vamos a tener esa visión de la vida comunitaria, del cuidado a la naturaleza, de construir ese modelo de vida alternativo y no seguir la línea que el capitalismo nos mete en la cabeza.

Creo que todas las organizaciones que hacemos lucha comunitaria, muchas veces enfrentamos lo que decimos nosotros, monstruos tan grandes y tan poderosos que tienen todo el capital, que tienen las armas, que tienen control sobre el sistema de justicia, que tienen control sobre los políticos, entonces para nosotras nuestra fuerza también es nuestra espiritualidad.

Hablabas también de identidad. La cuestión de la identidad, aquí en Europa, ha sido muchas veces secuestrada por las derechas, que hablan de una identidad bajo amenaza, una identidad que se define en oposición a los otros. ¿Cuál es vuestra idea de identidad? ¿se trataría de una idea contrahegemónica?

Para nosotros, la construcción de nuestra identidad está muy vinculada a nuestra propia historia como un pueblo que ha vivido la negación de su existencia, que ha visto cómo lo han querido hacer desaparecer como pueblo, que no exista como pueblo Lenca, incluso la negación por parte del Estado. Algo fundamental para el COPINH, de la lucha del pueblo indígena, es mostrar que existíamos como un pueblo vivo, que no solo aparecemos en los libros de historia.

En el pueblo Lenca tenemos una particularidad, y es que somos un pueblo diverso. Eso significa que para nosotras el valor de nuestra lucha, de la articulación popular, cultural, de trabajo, también parte de la diversidad, de la importancia de la diversidad de expresiones de lucha, de miradas sobre cómo hacerlo, de nuestra capacidad de poder tejer un proceso de resistencia que esté basado en la diversidad, que la tenga como principio.

Nosotros hemos compartido con los distintos pueblos, hemos aprendido de sus luchas, por ejemplo con el litigio estratégico, hemos aprendido de la sabiduría ancestral que tienen otros pueblos cuya cosmovisión es diferente, pero que al final es una cosmovisión de resistencia y como usted dice, contrahegemónica.

Nosotras creemos en nuestro deber, también, de dignificar nuestra lucha, nuestra existencia. La lucha de Río Blanco también representa eso, enfrentarse a bancos holandeses, que ellos en sus comunicaciones igual dijeron que ahí no había por qué hacer consulta previa porque no habían comunidades. Nosotros decíamos: quién es un banco holandés para decir dónde hay comunidades o dónde no. Esta es una autorreivindicación que hacemos de nuestra existencia.

Se ha hablado mucho del golpe de 2009 en Honduras como un laboratorio para todo un proceso antidemocrático que se fue extendiendo por América Latina. Ahora sois el país donde se ha constituido Próspera, otro experimento colonial. ¿Cómo valoras estos procesos de extractivismo de recursos, pero también de democracia?

Para nosotros, el golpe de Estado de 2009 —que fue el primer golpe de Estado del nuevo siglo en América Latina, replicado en otros lugares del continente y disfrazado de proceso democrático—  expresa la actividad y la estrategia de los grupos empresariales de poder, donde cada vez es más evidente el poder corporativo. Nosotras siempre decimos: la intención del golpe de Estado no era sacar un presidente, la intención del golpe de Estado era recrudecer, profundizar la privatización de los bienes comunes de la naturaleza y concentrar en que las familias más ricas de Honduras, que controlan la mayoría de negocios, el control del sector de la energía renovable, que es un mercado en crecimiento a nivel internacional y que tiene financiamiento y apoyo por parte de entidades financieras internacionales.

Las Zonas Especiales de Desarrollo Económico, como Prospera, suponen solo la profundización de un proyecto corporativo de privatización en el que los derechos de los pueblos indígenas, de las comunidades rurales campesinas, son un estorbo para poder implantar y desarrollar el proyecto capitalista que requiere también una expansión territorial, control territorial. Y cuando hablamos de territorio pues siempre nos referimos a toda la riqueza que existe en un territorio, como las aguas, las montañas y los suelos. Hasta el oxígeno, ¿verdad? que ahora también se comercializa. Las ZEDE suponen que existan ya también gobiernos empresariales sin regulación, sin reglamentación, donde nosotras al final solo somos, como decía antes, la periferia del capitalismo, a veces la mano de obra, a veces solo las víctimas. Es un choque de visiones del mundo. Creo que es lo que expresa el asesinato de mi mami: poner en el centro la ganancia por encima de cualquier cosa.

La intención del golpe de Estado no era sacar un presidente, la intención del golpe de Estado era recrudecer, profundizar la privatización de los bienes comunes de la naturaleza

¿Cuál es el rol de los distintos actores en este juego extractivista, ¿desde los Estados Unidos a los bancos de desarrollo pasando por DESA, y llegando hasta Israel?

Este modelo de vida del que hablábamos requiere cada vez de gobiernos más autoritarios, donde no exista una democracia real en la que las comunidades decidamos sobre nuestro futuro, donde haya más imposición, más violencia, más presencia militar, más armas, que esa es la lógica de la guerra. Que el negocio de la guerra siga creciendo en armas, en fuerzas militares, hasta en videojuegos, que son consumidos también para ir metiendo en nuestro cerebro la concepción de la guerra.

Por otro lado, respecto a los bancos como los que participaron en el asesinato de mi madre,  es muy claro que muchas entidades de financiamiento se han creado con falsos propósitos de llevar el desarrollo. Nosotros decimos: ¿cuánto de las entidades de financiamiento internacional realmente está basado en las necesidades que los pueblos tenemos en cuanto a nuestros derechos?, ¿cuánto tienen de respeto a las autonomías que existen en ese ejercicio del derecho? ¿o cuánto nos ven solo como territorio de explotación?

Vemos cómo la empresa DESA, como ya decíamos, articuló estructuras criminales locales sicariales, también instrumentalizó a las fuerzas de seguridad del estado y operó con fuerzas privadas de seguridad para neutralizar y atacar la lucha de COPINH. El estado de Honduras fue totalmente servil a los intereses de esta empresa y más bien prestó su institucionalidad para cumplir el propósito de imponer el proyecto hidroeléctrico con la judicialización, la persecución, las campañas de criminalización.

Incluso cuando mi mami fue asesinada, el titular de lo que en ese momento era el Ministerio de Seguridad de la República, responsable de las medidas cautelares que gozaba Berta, dijo que su muerte se debía a un lío de faldas. Y eso también habla de la discriminación que hay hacia las mujeres, hacia su lucha. Porque es muy fácil decir que cuando se asesina a una mujer que defendió los territorios se trataba de un crimen de faldas. Es una manera de buscar impunidad, pero también de seguir sembrando el juicio sobre las mujeres, el juicio sobre las mujeres especialmente que alzan la voz.

Respecto a cómo los bancos financiaron a DESA, no es que sea la excepción. Cómo operó el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, es un reflejo de un modelo que se impone no solamente en América Latina, sino en muchas partes. Y en esos lugares, hay comunidades alzando sus voces para defender sus derechos, su territorio o su capacidad para decidir.

Ayer hablabais de los límites de los gobiernos progresistas, dijisteis que solo con un Gobierno como el de Xiomara Castro fue posible la GIEI, pero también hablasteis de las limitaciones.

Es un tema bastante complejo, en el que se puede profundizar mucho pero, de manera general, se podría decir que la ola de gobiernos progresistas en América Latina, ha traído muchos aprendizajes de lo que un gobierno de carácter progresista, que se compromete con algunas demandas populares, puede hacer. Pero también de la importancia de mantener viva y activa una lucha territorial, una lucha popular. Que pueda existir una relación en la que se escuchen se le dé un lugar importante a las luchas populares, porque los sectores empresariales y de poder siempre van a tener sus presiones sobre los gobiernos. También creo que, por ejemplo, el Gobierno de Xiomara Castro tuvo mucho miedo de hacer muchas cosas porque tenía muy presente el golpe de Estado y siempre pensaba que si hacía esto o lo otro iba a haber un golpe de Estado, que si no tenía la venia de Estados Unidos no podría hacer su ejercicio de gobierno.

El Gobierno de Xiomara Castro tuvo mucho miedo de hacer muchas cosas porque tenía muy presente el golpe de Estado

Así que es fundamental mantener la lucha popular, mantener la fuerza comunitaria e incluso propiciarla desde el gobierno. Demandar el acompañamiento, la participación activa de los movimientos en cada acto, es lo que puede darle fuerza realmente a un gobierno más progresista, porque lo que pasa es que cuando ya retoman el control los actores de la derecha, estas personas no tienen miedo de actuar de manera contundente en contra de los derechos.

El aprendizaje que el COPINH ha tenido una vez sucedió el golpe de Estado es enfocarse en procesos de lo que nosotros llamamos la refundación de Honduras. No se trata de consignas, sino de tocar las constituciones que están pasadas de vigencia, donde casi no se mencionan los derechos de los pueblos indígenas, de hacer más evidentes, más claros también los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres y de las diversidades sexuales, los derechos humanos de todos los sectores populares y de hacer procesos de participación que transformen desde prácticas locales, que sean muy educativos, que toquen las mentalidades también, porque si no tendremos generaciones que serán autómatas, obedientes, que  solo podrán decir que sí o bajar la cabeza.

Son cuestiones muy importantes. Salió el tema del Hondurasgate, este escándalo de Trump, donde se habla de, por ejemplo, el papel que Israel ha tenido en su intervención ya no solo en Honduras sino en otros países de América Latina para que den la venia a esta propuesta de guerra y discriminación que se está haciendo, al genocidio. Para que apoyen esa visión militarista y de ocupación y de despojo a los pueblos.

Ayer comentabais que era difícil organizarse con otros movimientos en este momento histórico en el que las comunidades están bajo ataque, cuando la represión y la violencia se intensifican. Me preguntaba, sin embargo, si en esa necesidad de defenderse frente a la ofensiva del capital, también puede propiciarse una mayor articulación, y si, la propia articulación entre los movimientos, también es una forma de defensa.

Sí, yo creo que sí, siempre es necesario poder hacer esa labor. Por ejemplo, mi mami fue muy activa en Honduras en hacer ese trabajo de conectar realidades y de propiciar, dar fuerza, a otras comunidades o aprender de ellas. En la medida en que se puedan compartir esos conocimientos, saber más sobre qué cosas han funcionado y evitar repetir algunos errores, o tener un poco más de claridad en las estrategias que tengamos, pues es muy importante articularse.

Aunque estamos conectados de alguna manera todos en esa resistencia por la libertad, a veces conociéndonos, a veces sin conocernos, a veces de un mismo continente, a veces de distintos continentes, es importante el diálogo honesto, auténtico y el trabajo para darnos fuerza entre comunidades.

En este sentido, pareciera que el internacionalismo se ha quedado un poco corto, tal y como están las naciones, ¿podríamos pensar en una mirada intercomunitaria?

Sí, sin duda, yo creo que hay muchas experiencias culturales, de trabajo sobre la agroecología, de distintas expresiones del resistir, un poco diferentes entre sur global y norte global, pero que son importantes. Es importante poder conectar las distintas experiencias de resistencia y conectar también los distintos procesos, las distintas miradas. Escuchar también de lo que pasa en otros lugares del mundo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/honduras/bertha-zuniga-caceres-es-posible-tener-modelos-desarrollo-distintos-al-nos-ofrece-capitalismo

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Entrevista a Cynthia Santacruz: «La escuela debe volver a la relación, al tú a tú y al contacto»

Diego Francesch
La psicoterapeuta y formadora Cynthia Santacruz defiende que la dimensión emocional es el centro del aprendizaje y reclama más cuidado para el profesorado, más presencia del cuerpo en la escuela y una mirada más profunda sobre el trauma infantil, la convivencia y el acoso escolar.

La psicoterapeuta Cynthia Santacruz en un momento de la entrevista con Diego Francesch.

Cynthia Santacruz es psicóloga, psicoterapeuta, comunicadora y formadora, especializada en trauma emocional y vínculos afectivos. Con casi 20 años de experiencia, ha desarrollado una trayectoria centrada en el acompañamiento profundo de procesos emocionales desde un enfoque integrador que articula modelos dinámicos, sistémicos y neurobiológicos.

A lo largo de su carrera, ha trabajado con población adulta, infantil y familias, experiencia con la que ha consolidado una mirada terapéutica centrada en el vínculo como eje fundamental del bienestar psicológico.

No hay educación sin educación emocional

La psicoterapeuta y comunicadora sostiene que el debate educativo se ha quedado muchas veces en la superficie. Para ella, la cuestión no es si la emoción debe entrar o no en el aula, sino cómo se ha podido llegar a construir aprendizaje sin colocarla en el centro. ¿Cómo hemos conseguido llegar a crear aprendizajes sin llamar a las cosas por su nombre? Esa es, a su juicio, la gran pregunta. Santacruz insiste en que la dimensión emocional no es un añadido, sino la base sobre la que se sostiene cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje. En un contexto marcado por la tecnología, la sobreestimulación, la multiculturalidad y la creciente preocupación por la salud mental, recuerda que la escuela no puede seguir ignorando lo que sucede en el plano afectivo y relacional.

A su entender, el problema no es nuevo, pero ahora resulta más visible. Antes había más cercanía, menos estímulos y más espacios de encuentro. Hoy, en cambio, la escuela convive con el desgaste de la prisa, la fragmentación y la dificultad para sostener vínculos.

La relación docente-alumno como clave

Santacruz defiende que la relación entre profesor y alumno es determinante. De hecho, recuerda que ya existen estudios que apuntan a una correlación directa entre el éxito escolar y el vínculo con el maestro. ¿Eso también es cosa de los profesores? Su respuesta es tajante: sí. No solo de los docentes, sino de cualquiera que trabaje con personas. Para ella, entrar en el alma del otro exige respeto, presencia y destrezas emocionales. En esa línea, rechaza la idea de que el profesorado deba limitarse a transmitir contenidos. Considera que el gran reto no es llenar el horario de programas emocionales, sino transformar la manera en que los adultos se relacionan con los niños y adolescentes. Según explica, no basta con enseñar qué es la alegría o la tristeza en un bloque semanal: lo verdaderamente importante es que el docente se conozca, revise su propia historia y pueda intervenir desde una posición madura y disponible.

¿Es necesario ser buena persona para ser buen profesor? Santacruz cree que sí, con rotundidad. Matiza, eso sí, que tener heridas no impide ser una buena persona. El problema surge cuando esas heridas no se miran y acaban proyectándose sobre el alumnado. De ahí que insista una y otra vez en la importancia del autoconocimiento y del trabajo personal del profesorado.

Trauma, cuerpo y aprendizaje

Uno de los ejes de la conversación es el trauma infantil. La especialista explica que muchos comportamientos que en clase se interpretan como desafío, indisciplina o mala actitud son en realidad respuestas biológicas de un organismo que intenta sobrevivir a un contexto estresante. Habla de grandes traumas y de traumas pequeños, esas heridas cotidianas asociadas a la prisa, a la falta de escucha, a hogares desbordados o a entornos donde el niño apenas encuentra tiempo para ser mirado.

Para Santacruz, cuando un alumno llega al aula cargado de tensión, no puede sostener la atención de la misma manera que otro que llega regulado. Por eso reclama pequeños protocolos de descarga y más atención al cuerpo, un gran ausente en muchos sistemas escolares. ¿Qué le pasa a ese niño que no para quieto o a ese otro que se encierra en sí mismo? La respuesta, dice, no siempre está en una etiqueta diagnóstica. A veces el cuerpo está hablando. A veces el movimiento, el silencio o la hipotonía son una forma de pedir ayuda.

Una escuela que cuide a quien cuida

La psicoterapeuta también pone el foco en el profesorado, al que considera una pieza central de cualquier cambio educativo. A su juicio, los maestros son la verdadera base del sistema, aunque muchas veces no reciben el reconocimiento social, la formación ni el cuidado que necesitan.

¿Qué hacemos con un profesor quemado? Santacruz cree que un docente agotado no puede sostener adecuadamente al grupo y que la escuela debe revisar también sus estructuras, sus cargas burocráticas y sus criterios de permanencia. Propone un modelo más flexible, donde el talento del profesorado pueda reorientarse si el aula ya no es el mejor lugar para esa persona.

A lo largo de la charla insiste en que la escuela no puede seguir funcionando como una máquina que absorbe esfuerzo y devuelve desgaste. Necesita adultos regulados, comprometidos y emocionalmente disponibles.

Bullying, violencia y búsqueda de poder

El acoso escolar aparece como una de las expresiones más dolorosas de esa desconexión emocional. Santacruz sostiene que no se erradica solo con campañas o protocolos, porque el problema está en la raíz: la violencia se reproduce cuando no se trabaja la propia agresividad, cuando los vínculos se debilitan y cuando el poder sustituye al amor como forma de relación.

¿Por qué sigue reproduciéndose el bullying? Porque, según explica, aún no se ha logrado construir una auténtica cultura de buenos tratos. Y eso requiere mirar no solo al niño que agrede, sino también al contexto familiar, escolar y social en el que aprende a relacionarse. En muchas ocasiones, añade, el alumno no expresa su sufrimiento en casa, sino en el colegio, porque allí encuentra por primera vez a un adulto capaz de verlo.

Escuelas emocionalmente seguras

Al final de la conversación, Cynthia Santacruz resume su idea de escuela ideal en una noción sencilla: seguridad. Una escuela emocionalmente segura es aquella que ofrece señales claras al sistema nervioso del niño, con adultos responsables, espacios reguladores y una presencia capaz de contener.

¿Qué caracteriza a una escuela emocionalmente segura? Que el alumno pueda aprender, hablar, jugar y relacionarse sin estar en estado de alerta permanente. Que encuentre figuras adultas a las que dirigirse cuando algo duele. Que haya cuerpo, vínculo, escucha y respeto. Para Santacruz, ese es el camino realista y urgente. No uno hecho de fórmulas vacías, sino de relaciones más humanas. Porque, como deja claro a lo largo de toda la entrevista, el futuro de la escuela pasa por devolver al centro aquello que nunca debió salir de él: la relación entre personas.

Cynthia Santacruz: «La escuela debe volver a la relación, al tú a tú y al contacto»

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