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Las clases sin aulas, las escuelas imposibles de miles de niños de Afganistán

En muchas provincias remotas de Afganistán, miles de niños y niñas que todavía pueden ir al colegio lo hacen sin un edificio al que acudir: estudian a la intemperie, sin aulas, sin pupitres y, a veces, sin libros de texto.

 

Bajo el calor extremo del verano afgano y las gélidas condiciones del invierno, quienes logran acceder a la educación bajo el régimen talibán asisten a clase sin paredes, una carencia que agrava una crisis educativa ya marcada por la pobreza, la falta de fondos y las restricciones impuestas desde la toma de Kabul en 2021.

 

Tras el regreso de los talibanes al poder, Afganistán se ha hundido en una crisis financiera agravada por el bloqueo de fondos internacionales y la congelación de sus reservas exteriores, mientras el sistema educativo arrastra décadas de guerra, pobreza y abandono.

 

«A pesar de los esfuerzos, seguimos necesitando edificios educativos en varias provincias, distritos y zonas remotas del país. El Ministerio de Educación ha intentado resolver estos problemas de manera gradual», declaró a EFE Zabihullah Himat, portavoz del Ministerio de Educación del régimen talibán.

 

Escuelas sin paredes

 

Estudiantes caminan para ir a la escuela en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Estudiantes caminan para ir a la escuela en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Para muchas familias de los distritos rurales de Afganistán, la falta de escuelas no es una estadística ni un problema administrativo, sino parte de la vida diaria de sus hijos.

 

Uno de los ejemplos más visibles está en Herat, una provincia vulnerable y sísmicamente activa del oeste del país, donde profesores y residentes locales afirman que muchos menores siguen sin aulas tras los terremotos que destruyeron aldeas y edificios escolares.

 

«Aunque el Ministerio de Educación ha proporcionado tiendas de campaña y algunos materiales de refugio temporal para ciertas escuelas, miles de niños siguen estudiando en espacios abiertos porque sus escuelas no tienen edificios», explicó a EFE Bashir Zubair Sadat, director de educación del distrito.

 

En las aldeas dispersas de Shindand, las aulas son a menudo campos polvorientos o tiendas de campaña temporales. Padres y líderes locales aseguran que esas condiciones ya afectan a la salud de los menores.

 

«Nuestros hijos viajan largas distancias para ir a la escuela y estudian tanto en climas cálidos como fríos sin edificios escolares adecuados», señaló a EFE un líder local de la zona, Mohammad Tahir Popalzai. «Muchos niños se enferman con frecuencia o se quejan de dolor en las piernas”»

 

Estudiar bajo el sol

Una clase en el distrito de Achin, en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Una clase en el distrito de Achin, en Afganistán. EFE/EPA/STRINGER

Mohammad Laiq, un niño de Shindand, describe una escuela donde incluso lo más básico falta.

 

“Nuestra escuela no tiene edificio. Solo hay una estructura que puede albergar a un pequeño número de estudiantes, mientras que el resto de nosotros nos sentamos a veces en tiendas de campaña y otras veces directamente bajo el sol”, relató a EFE.

 

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calcula que casi la mitad de las escuelas públicas de Afganistán carecen de una infraestructura utilizable o han sido destruidas tras décadas de conflicto armado.

 

En Kandahar, profesores consultados por EFE aseguran que muchas escuelas continúan funcionando sin edificios permanentes, incluso en zonas cercanas a las capitales provinciales.

 

“Tenemos una base de datos completa de estas escuelas. Hay cientos de escuelas que carecen de edificios y de libros de texto adecuados”, declaró un funcionario de educación talibán bajo condición de anonimato.

 

Sin libros de texto

A la falta de aulas se suma la escasez de manuales. Estudiantes y profesores aseguran que muchas clases avanzan con libros incompletos, viejos o compartidos entre varios alumnos.

 

“Nos faltan la mayoría de los libros de texto, y los pocos que hay son viejos, no tienen portadas y les faltan algunas páginas”, contó a EFE Zaman, un estudiante de 11 años de una escuela pública del distrito de Achin.

 

El Gobierno talibán aseguró a EFE que en los últimos cuatro años ha distribuido alrededor de 40 millones de libros de texto en escuelas de todo el país y que otros 10 millones están siendo impresos y repartidos.

 

Un informe conjunto de la Unesco y Unicef reveló que más del 90 % de los niños afganos de 10 años no pueden leer ni comprender un texto básico, una crisis que los organismos describen como “escolarización sin aprendizaje”.

 

Con una tasa nacional de alfabetización estancada en torno al 37 %, la falta de aulas, materiales y maestros amenaza con dejar a otra generación de niños afganos en una educación apenas nominal, incluso entre aquellos que todavía logran sentarse frente a un profesor.

 

Las clases sin aulas, las escuelas imposibles de miles de niños de Afganistán

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Estados Unidos: La prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas: qué revelan las investigaciones más recientes

La prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas: qué revelan las investigaciones más recientes?

En la última década, el rendimiento académico de los estudiantes se ha estancado o incluso disminuido en todo el mundo, a medida que los teléfonos móviles se han convertido en accesorios prácticamente omnipresentes para las generaciones Z y Alfa. Educadores de Florida, Suecia y Río de Janeiro están respondiendo con una táctica cada vez más popular: restringir o prohibir el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar.

Pero la primera oleada de investigaciones rigurosas sobre estas políticas —incluidos dos importantes estudios estadounidenses— no apunta claramente en una sola dirección. Algunos estudios han encontrado modestas mejoras académicas gracias a las restricciones al uso del teléfono móvil. Otros han encontrado poco o ningún efecto en las calificaciones de los exámenes, incluso cuando el uso del teléfono por parte de los estudiantes disminuyó drásticamente. Algunos estudios sugieren beneficios para los estudiantes con bajo rendimiento, otros para las niñas y otros para los niños. En algunos lugares, la asistencia o el bienestar estudiantil mejoraron. En otros, no.

El proceso científico puede ser complejo. Las diferencias culturales podrían explicar por qué las prohibiciones son más efectivas en algunos lugares que en otros. Sin embargo, casi cualquier reforma educativa arrojará resultados distintos en diferentes lugares, incluso dentro de un mismo país. Además, la confusión actual podría deberse a la dificultad de estudiar las prohibiciones de teléfonos móviles en la práctica.

Idealmente, los investigadores asignarían aleatoriamente a algunos estudiantes a entregar sus teléfonos mientras que otros los conservarían, y luego medirían el efecto en el rendimiento académico, lo que equivaldría a un ensayo clínico para una política educativa. Sin embargo, estos experimentos son difíciles de implementar en las escuelas, y hasta ahora solo un estudio , realizado entre estudiantes universitarios en la India, ha intentado un ensayo controlado aleatorio. Este estudio produjo una mejora notable en las calificaciones de los estudiantes con menor rendimiento.

En cambio, la mayoría de los estudios se basan en comparaciones menos precisas con el mundo real que solo capturan efectos parciales de las restricciones al uso de teléfonos móviles.

Un estudio nacional publicado este mes por investigadores de Stanford, Duke, la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Michigan analizó más de 40.000 escuelas de todo el país utilizando datos de Yondr, una empresa que fabrica fundas con cierre magnético para teléfonos móviles de estudiantes.

Los investigadores descubrieron que la actividad de los teléfonos móviles en las escuelas disminuyó drásticamente después de que estas adoptaran las fundas. Las señales de los teléfonos móviles en las instalaciones escolares se redujeron en un 30 por ciento, y los profesores informaron de un uso mucho menor del teléfono para fines no académicos en clase.

Sin embargo, el estudio halló efectos prácticamente nulos en las calificaciones, la asistencia y el acoso cibernético, incluso tres años después de que las escuelas adoptaran las bolsas Yondr. Los investigadores compararon las escuelas que implementaron el sistema con escuelas que presentaban características demográficas y un rendimiento académico similares.

A primera vista, esos hallazgos parecían contradecir un estudio sobre escuelas en Florida publicado el año pasado, que encontró pequeñas mejoras académicas un año después de que las restricciones al uso de teléfonos celulares en todo el estado entraran en vigor en 2023.

Los investigadores responsables de ese estudio, de la Universidad de Rochester y RAND, compararon escuelas donde el uso de teléfonos móviles por parte de los estudiantes había sido históricamente alto con escuelas donde dicho uso ya era relativamente bajo antes de que comenzaran las restricciones estatales. Su razonamiento era que las escuelas con un mayor uso de teléfonos móviles antes de la prohibición deberían experimentar un mayor impacto por el cambio de política.

En cambio, el estudio nacional de Yondr comparó principalmente escuelas que aplicaban una medida de control particularmente estricta con escuelas que a menudo ya contaban con restricciones más flexibles sobre el uso de teléfonos móviles. Algunas escuelas del grupo de comparación aún exigían a los estudiantes que guardaran sus teléfonos en las mochilas o fuera de la vista durante la clase.

En otras palabras, el estudio nacional comparaba principalmente restricciones más estrictas con otras más laxas, mientras que el estudio de Florida comparaba escuelas con un alto y un bajo uso de teléfonos celulares antes de la prohibición.

A pesar de las diferentes metodologías y preguntas de investigación, los investigadores de ambos estudios estadounidenses destacaron en entrevistas la similitud de sus resultados. El estudio de Florida calculó que las mejoras académicas, que se materializaron el segundo año después de la prohibición, fueron inferiores a un punto porcentual, lo que equivale a que un estudiante pase del percentil 50, justo en el medio, al percentil 51. En la práctica, la diferencia entre una mejora mínima y efectos prácticamente nulos puede resultar irrelevante.

Ambos estudios también documentaron un aumento inicial de los incidentes disciplinarios antes de que el comportamiento se estabilizara, y ambos encontraron indicios de beneficios no académicos, incluidas mejoras en el clima escolar o el bienestar de los estudiantes.

Sin embargo, la investigación internacional en general sigue arrojando resultados realmente dispares.

El primer estudio cuantitativo sobre la prohibición de los teléfonos móviles, publicado en Inglaterra en 2016, concluyó que las restricciones al uso de estos dispositivos mejoraban las calificaciones en los exámenes, principalmente para los estudiantes con bajo rendimiento académico. Sin embargo, un estudio sueco de 2020 no halló beneficios académicos ni conductuales.

Los investigadores suecos especularon que sus resultados podrían reflejar la larga tradición del país en la integración de ordenadores en las aulas. En la década de 1970, Suecia fue uno de los primeros países europeos en adoptar la tecnología escolar, por lo que los alumnos ya dependían en gran medida de los ordenadores portátiles y otros dispositivos digitales durante las clases, incluso antes de la omnipresencia de los teléfonos móviles. Otro estudio de caso sueco también reveló que los alumnos solían usar sus teléfonos entre tareas, en lugar de durante el horario lectivo.

Desde entonces, estudios realizados en España , Noruega , Brasil e India han encontrado beneficios académicos derivados de las restricciones al uso de teléfonos móviles, aunque las ganancias variaron considerablemente. El ensayo aleatorio en India produjo algunas de las mayores mejoras académicas registradas en la literatura. Allí, los investigadores asignaron aleatoriamente a estudiantes universitarios, según su área de estudio, a guardar sus teléfonos en casilleros de madera antes de clase, mientras que otros los conservaron. A diferencia de muchas universidades estadounidenses, en estas aulas indias no había muchos portátiles ni tabletas. Eliminar los teléfonos, en efecto, pudo haber eliminado todas las distracciones digitales del aula.

Una posible explicación de los decepcionantes resultados en Estados Unidos es que los estudiantes siguen rodeados de distracciones digitales incluso cuando no tienen teléfonos. David Figlio, autor principal del estudio de Florida, afirmó que los estudiantes suelen recurrir a los mensajes de texto, los videojuegos o las redes sociales en las computadoras portátiles y las tabletas que aún están permitidas en la escuela.

Otra posibilidad es que los perjuicios académicos de la tecnología moderna no se deban principalmente a la distracción en el aula. Los teléfonos inteligentes pueden influir en el sueño, los hábitos de estudio, la atención sostenida y la capacidad de lectura fuera del horario escolar de maneras que una prohibición de siete horas de clase no puede revertir fácilmente.

“Los teléfonos móviles aún podrían estar influyendo significativamente en el rendimiento académico de los estudiantes, incluso si las prohibiciones no logran revertir esta situación de manera drástica”, afirmó Figlio. “Los estudiantes podrían estar descuidando sus estudios o trasnochando y durmiendo menos”.

Tom Dee, investigador educativo de Stanford que dirigió el estudio nacional, afirmó que los hallazgos «preocupantes» en este país no deberían desalentar a las escuelas a seguir experimentando con políticas sobre el uso de teléfonos móviles.

“Deberíamos seguir innovando, algo que hacemos con demasiada poca frecuencia en política educativa”, dijo Dee. “No nos dejemos llevar por la siguiente moda pasajera. Este tema es demasiado importante como para no seguir luchando por encontrar la manera de gestionar de forma responsable el uso que hacen nuestros hijos de los dispositivos digitales”.

Fuente: Jill Barshay / hechingerreport.or

Fuente de la Información: https://www.redem.org/la-prohibicion-de-los-telefonos-moviles-en-las-escuelas-que-revelan-las-investigaciones-mas-recientes/

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Venezuela: Magisterio invita a padres y representantes sumarse al paro general convocado para el #10Jun: «Sean los amigos fieles del maestro»

Carmen Teresa Márquez subrayó que esta medida se toma por la negativa del ministerio de Educación de atender a las organizaciones sindicales, de continuar con la discusión de convención colectiva, suspensión de más de 50.000 maestros de las aulas sin procedimientos administrativos, y la reducción de porcentajes en sus primas y bonificaciones, entre otras | Texto: Josmer Díaz- @Ronaldo_Diiaz

 

La presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), Carmen Teresa Márquez, envió este viernes un mensaje a los padres y representantes de los estudiantes del país para que se sumen al paro general convocado para el próximo 10 de junio como protesta contra las condiciones laborales y salariales por las que actualmente pasa el sector.

En este sentido, Márquez, en entrevista concedida a Contrapunto.com, invitó a los representantes convertirse en «amigo fiel» de los educadores ante la problemática actual y, además, ser «consecuentes» con los maestros que día a día enseñan a sus hijos pese a las condiciones con las que laboran.

«Los representantes que sean consecuentes con los maestros de sus hijos, que los acompañen en esa actividad, que sean los amigos fieles de los maestros para que realmente cumplan con la actividad el 10 de junio (…) Los padres deben estar conscientes de que todos estamos sufriendo los avatares de esta crisis económica que tiene el país y los padres no escapan de eso», manifestó.

Foto: @Ronaldo_Diiaz

Con detalles, Carmen Teresa Márquez subrayó que esta medida se toma por la negativa del ministerio de Educación de atender a las organizaciones sindicales, de continuar con la discusión de convención colectiva, suspensión de más de 50.000 maestros de las aulas sin procedimientos administrativos, y la reducción de porcentajes en sus primas y bonificaciones, entre otras.

«Son muchas las cosas que han hecho en contra del Magisterio venezolano. El Magisterio venezolano está en pésimas condiciones, no vive con dignidad, no le alcanza el dinero que tiene. Nosotros no queremos bonos, queremos salario», dijo al tiempo que lamentó que el pago del bono vacacional que pronto pagarán, posiblemente alcance los 900 bolívares.

«Nosotros nos declaramos en emergencia», mencionó al destacar que el magisterio en las últimas dos semanas inició una serie de actividades que incluyeron asambleas de dirigentes sindicales, de maestros, reuniones con padres y representantes y protestas en la sede del Ipasme.

Consideró que este paro general no es una decisión tardía, puesto que el sector se ha mantenido en protesta activa y ha llevado a cabo visitas a diferentes entes gubernamentales para entregar oficios.

«Queremos que se nombren unas mesas de diálogo para tocar todos estos puntos y realmente, entre todos, resolver el problema educativo que tiene Venezuela», sostuvo.

Foto: @Ronaldo_Diiaz

Escasez de profesores

Por otra parte, Carmen Teresa Márquez realizó un balance sobre estos últimos días del período 2025-2026. Mencionó que este año escolar termina con una «gran escasez» de docentes en las aulas de clases.

«Ya las clases pronto van a terminar y este período culmina con mucha escasez de docentes y, a la vez, los están botando. O sea, no entiendo al ministro», dijo al tiempo que recordó que la última vez que un representante gubernamental se reunió con el magisterio fue hace seis meses.

 

https://contrapunto.com/nacional/educacion/magisterio-invita-a-padres-y-representantes-sumarse-al-paro-general-convocado-para-el-10jun-sean-los-amigos-fieles-del-maestro/

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La derecha y los maestros

Por: Hugo Aboites
Estamos ante la resistencia del Estado a devolver a las maestras y maestros las pensiones que durante décadas ya les había otorgado. Esto es algo que puede verse en su justa dimensión si se considera la historia larga del magisterio mexicano. Luis Villoro dice que al final de la Colonia eran ellos los “depositarios de las semillas de cualquier cambio”. Porque “su mayor sensibilidad crítica ante las desigualdades e injusticias, los llevó a oponer al orden existente otro más justo” (pág. 497, Historia General de México).

Pusieron los docentes su esperanza en las ideas de libertad, y precisamente por eso impulsaron con gran fuerza la guerra de Independencia. Sin embargo, pronto se hizo evidente que las ideas del liberalismo no incluían romper las cadenas de la explotación y de la pobreza que sufría el grueso de la población, sino que, al contrario, en nombre de la libertad de comercio incluyó el inicio de lo que sería el Gran Despojo de territorios. Y de ahí que apenas dos décadas después de la Independencia, planteaban ya la necesidad de nuevas ideas para interpretar lo que veían y una educación distinta, libertaria y respetuosa de niñas y niños.

Guiados por esta visión, organizaron escuelas para “los hijos de las vendedoras de legumbres, curtidores, carniceros y gente dedicada a los oficios más humildes…” (Ávila, Enrique: Educación, rebeldía y resistencia. 22). Y pudieron presenciar e incorporar a su visión crítica no sólo hecho de que se arrebataba en nombre de la ley los territorios indígenas, sino también las hasta 20 rebeliones que en respuesta las comunidades organizan en la década de los años 1840 (Meyer en Warman).

Se fue creando así un sustrato de resistencia primero intelectual en el periodo posterior a Maximiliano, en contra de los 30 principales personajes liberales que se hicieron del país (12 militares y 18 intelectuales –entre ellos Justo Sierra que sería secretario de Educación y Bellas Artes), (Luis González, H istoria General…). Y resistencia también en contra el robo masivo del campo. Sólo en cuatro años del porfiriato, 1889-1893, “más de 10 millones de hectáreas pasaron de las comunidades indígenas a los latifundistas” (un millón de hectáreas equivale a todo el Edomex) y las “compañías deslindadoras”, en seis años, recibieron gratuitamente 12.7 millones de hectáreas con lo que sus terrenos sumaron 27.5 millones (Garmendia, 1990: Chapingo: pág. 23). Los liberales se enfrentaron a un magisterio cada vez más inquieto que demandaba justicia social… y pensiones. Nuevas ideas, más abiertamente sociales y campesinas crearon entre el magisterio la base intelectual de la Revolución de 1910.

Se entiende entonces que Zapata planeara con dos maestros (Montaño y Burgos) el comienzo de la rebelión en el Sur (Meneses) y que cientos de docentes se incorporan luego a la lucha armada (L.E. Galván).

Sin embargo, Zapata y Villa perdieron frente a Obregón y Carranza, ambos terratenientes, y eso marcó el futuro. Se vieron obligados a incorporar las demandas de tierra y derechos laborales, pero no tenían desde donde pensar la educación distinta a la liberal, porfirista y decimonónica (autoritarismo, orden, centralización, homogeneidad, fragmentación, diferenciación social, separación de la comunidad, predominio ciencia occidental).

A pesar de esto las y los maestros sí pensaron una educación distinta a la del porfiriato, y en su apogeo (1920-1940) con la alianza implícita y fuerte con el cardenismo (“educación socialista”), pudieron generar la Casa del Pueblo, Misiones Culturales, como alternativa o complemento comunitario a la escuela, y crearon la educación y el normalismo rural, para construir la nación desde abajo y desde el conocimiento. Sin embargo, comenzando con Ávila Camacho y Torres Bodet se impuso luego la educación ajena, centralizada y autoritaria, los bajos salarios, el control del SNTE, la indiferencia y represión a los proyectos alternativos y la represión permanente a las protestas y, más recientemente, la eliminación de las pensiones solidarias. Todo esto fortaleció a la derecha y creó un clima de tensión. Desde entonces en México no hay una sola década sin maestros o estudiantes reprimidos, encarcelados o muertos, y hoy hasta crean símbolos poderosos: un Zócalo cerrado, un maestro ciego por un disparo en la cara.

Calderón entregó la riqueza pensionaria del magisterio a la administración de los banqueros y a pesar de las diez promesas de la 4T en Guelatao (“ninguna reforma más sin los maestros”) la modificación constitucional y las leyes de 2018-2021 se redactaron sin los maestros, pero sí con el PAN: Romero Hicks, Corral, Delgado. Incluir a la derecha en la educación, y al mismo tiempo castigar al magisterio, despojándolo de un derecho es doblemente regresivo y es una ecuación que no suma fuerza para el país. Al contrario, es una herida decisiva al lado progresista de su propia historia. Y más tensión y conflicto.

https://www.jornada.com.mx/2026/06/06/opinion/015a1pol

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Hacia una alfabetización digital emancipadora (Video)

CII-OVE

¿Cómo evitar que la Inteligencia Artificial (IA) profundice los procesos de estandarización, curricularización y despedagogización que avanzan sobre nuestras escuelas?

Frente al discurso corporativo dominante que nos invita a aceptar la tecnología como un instrumento «neutral» y meramente técnico, esta ponencia propone un giro radical desde las pedagogías críticas latinoamericanas. Toda herramienta tecnológica incorpora una visión del mundo, una teoría del conocimiento y determinados intereses económicos. Por ello, el debate de fondo no es metodológico, sino profundamente político y epistemológico.

A través de este encuentro, analizamos cómo la IA amenaza con desplazar el diálogo, la investigación colectiva y la relación pedagógica viva para sustituirlos por instrucciones algorítmicas y métricas verificables. Ante este escenario de deshumanización y automatización del aula, se vuelve urgente transitar de ser simples usuarios a ser investigadores activos de la tecnología.

 Ejes centrales de la propuesta:

  • Desnaturalizar la IA: Estudiar su infraestructura oculta, visibilizando la minería de datos, el precariado digital y su colosal huella ecológica.

  • Frente a las respuestas, más preguntas: Mientras la máquina automatiza respuestas, la escuela emancipadora debe especializarse en la formulación de problemas y el pensamiento crítico colectivo.

  • La Tríada Pedagógica de Carlos Lanz: Asumir el compromiso militante de Investigar las condiciones de producción tecnológica, Comunicar críticamente sus discursos y Organizar alternativas soberanas desde abajo.

La tarea no es adaptar la escuela al ritmo del capital tecnológico, sino fortalecer la inteligencia colectiva para someter a los algoritmos al escrutinio crítico de las comunidades educativas.

Ver ponencia completa en YouTube:

No te pierdas este debate indispensable para la defensa del trabajo docente y la educación pública.

Haz clic en el enlace para ver la transmisión:

 

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Chile: Kast manda a reprimir a manifestantes que protestan contra su ajuste en Educación

Matones del Cuerpo de Carabineros reprimieron este miércoles a manifestantes que participaban de una movilización masiva convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y el Colegio de Profesores contra la reforma que promueve el presidente, José Antonio Kast, que contempla recortes presupuestarios en salud y educación, una reducción de impuestos a los sectores ricos y otras medidas contra el medioambiente y los derechos de las comunidades originarias.

La imagen de la estudiante de derecho terriblemente golpeada, y que posteriormente tuvo que ser operada con anestesia total, se hizo viral y obligó al régimen a salir a defender a los represores. La estudiante mostraba claramente un pase como observadora.

Los estudiantes se movilizaron por el recorte de 197,7 mil millones de pesos chilenos, lo que equivale aproximadamente a US$221 millones, mayoritariamente en Educación Superior.

Carabineros empleó carros lanza aguas, bastonazos y gases lacrimógenos contra transeúntes y manifestantes que se movilizaban de manera pacífica en Alameda Ahumada. Además, utilizó perros sin bozal para amedrentar a los jóvenes, reportó Prensa Latina.

Se informó de al menos cuarenta detenciones. Los manifestantes se movilizaban bajo la consigna “La educación defiende las calles”.

​La marcha de este miércoles se desarrollaba en medio de fuertes tensiones debido a las restricciones en el diagrama de la marcha impuestas por el aparato estatal.

La Confech denunció que la Delegación Presidencial Metropolitana modificó de manera arbitraria el recorrido originalmente solicitado.

Esta es la primera gran convocatoria estudiantil masiva desde la instalación del Gobierno de Kast, y cuenta con el respaldo activo del gremio docente, consolidando un frente de rechazo contra las políticas de recortes presupuestarios en derechos sociales y las medidas económicas impulsadas por el Ejecutivo.

Según denunciaron las organizaciones, estas políticas benefician directamente a los grandes grupos empresariales mientras afectan los servicios estatales básicos de las familias trabajadoras.

Las comunidades educativas manifestaron su oposición al proyecto de ley “Escuelas Protegidas”, recientemente despachado por el Congreso -que permitirá revisar las mochilas a la entrada, la presencia de policías en el interior de las escuelas y otras medidas represivas-, al denunciar que dicha normativa implementa medidas punitivas y de castigo.

Chile. Kast manda a reprimir a manifestantes que protestan contra su ajuste en Educación

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A 11 años de Ni Una Menos, la marea feminista que convirtió el dolor en una fuerza política continental

Por Alejandra Rizzo*

El 3 de junio de 2015 una multitud desbordó las plazas argentinas bajo una consigna que nació en las redes sociales y se volvió un grito colectivo: “Ni Una Menos, vivas nos queremos”. Aquella movilización, convocada luego de cuantiosos femicidios que conmocionaron al país, marcó un punto de inflexión en la historia política y social de Argentina y de América Latina. A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, las cifras siguen evidenciando la persistencia de las violencias por motivos de género. Según el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”, entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género en Argentina. En estos once años ocurrió, en promedio, un femicidio cada 31 horas, una realidad que da cuenta de la vigencia de una lucha que transformó para siempre la agenda política y social del país.

El reciente femicidio de Agostina, en la provincia de Córdoba, irrumpe como un recordatorio brutal de la vigencia de las demandas que dieron origen a Ni Una Menos. En un contexto de retroceso de políticas públicas destinadas a prevenir y erradicar las violencias de género, y de discursos que buscan relativizar las desigualdades estructurales que atraviesan a mujeres y diversidades, su asesinato vuelve a interpelar a toda la sociedad. Once años después de aquella movilización histórica, la pregunta sigue siendo la misma: ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo las mujeres seguirán siendo asesinadas por el solo hecho de ser mujeres? El nombre de Agostina se suma a una larga lista de vidas arrebatadas por la violencia patriarcal y a una memoria colectiva que el movimiento feminista transformó en organización, lucha y exigencia permanente de justicia. Su historia reafirma que Ni Una Menos sigue siendo una urgencia política y social de nuestro presente.

El 3J no fue solamente una movilización multitudinaria o un fenómeno viral, la marea feminista logró instalar en el centro de la discusión pública problemáticas históricamente invisibilizadas y construir una nueva gramática política para pensar la violencia, los cuidados, las desigualdades y las condiciones materiales de la vida. Once años después, su potencia sigue vigente no sólo en las calles, sino también en la memoria colectiva de una generación que entendió que lo personal también es político y que la organización popular podía transformar el miedo y la bronca en una fuerza capaz de disputar el sentido del sistema, y que la heterogeneidad puede organizarse en torno a un enemigo común, el capitalismo patriarcal.

La magnitud de aquella convocatoria no puede comprenderse sin el papel central que tuvieron las redes sociales. Facebook, Twitter y otras plataformas digitales funcionaron como espacios de encuentro, difusión y planificación que permitieron amplificar rápidamente el reclamo y conectar experiencias atravesadas por una misma violencia sistemática. En muy pocos días, y disputando el territorio virtual, una consigna impulsada inicialmente por periodistas, escritoras, artistas y activistas feministas se volvió un fenómeno social de calle. Según relevamientos de aquel momento, más del 60% de quienes participaron de la movilización se enteraron de la convocatoria a través de redes sociales, mostrando cómo la disputa del territorio virtual se convirtió en una herramienta decisiva para producir poder y disputar sentidos en el espacio público.

De Ciudad Juárez a Buenos Aires, los antecedentes de una consigna

La consigna “Ni Una Menos” tiene una genealogía latinoamericana. Fue inspirada en la frase “Ni una menos, ni una muerte más”, utilizada por la poeta y activista mexicana Susana Chávez Castillo para denunciar los feminicidios en Ciudad Juárez. Chávez fue asesinada en 2011.

En Argentina, el proceso comenzó a consolidarse en marzo de 2015, tras el asesinato de Daiana García. Periodistas, escritoras y activistas organizaron una maratón de lectura en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires para visibilizar la violencia patriarcal. Entre las organizadoras estaba Vanina Escales, quien propuso utilizar el nombre “Ni Una Menos” para la convocatoria.

Ese mismo año, otros casos de femicidio atravesaron al país, como los casos de Melina Romero que apareció asesinada tras haber desaparecido luego de festejar su cumpleaños, el de Katherine Moscoso que fue enterrada viva en un médano, y en mayo el caso de Chiara Páez, asesinada a golpes a los 14 años, el cual terminó de detonar la indignación social.

La periodista Marcela Ojeda escribió entonces en Twitter: “Actrices, políticas, artistas, empresarias, referentes sociales… mujeres, todas, ¿no vamos a levantar la voz? NOS ESTÁN MATANDO”. Ese tuit funcionó como disparador de una articulación profunda entre periodistas, escritoras, activistas y usuarias de redes sociales.

Cuando las redes hicieron posible la masividad

Ni Una Menos nació primero como un poema y luego como un hashtag, antes que como organización formal. Las plataformas digitales permitieron transformar experiencias individuales de violencia en una narrativa colectiva capaz de construir legitimidad política y movilización territorial, como herramientas de realización del poder popular.

El territorio virtual funcionó, y funciona, como una herramienta donde el feminismo y el transfeminismo global se encuentran, planifican y difunden consignas y actividades para luego ser realizadas en las calles de cada provincia, estado, ciudad o municipio. Twitter y Facebook funcionaron como aquella infraestructura organizativa, donde se compartieron convocatorias, materiales gráficos, testimonios y consignas.

Durante el 3 de junio de 2015 el hashtag #NiUnaMenos fue mencionado más de 516 mil veces. Según L’Internationale, el fenómeno se define como una experiencia de “tecnopolítica feminista, capaz de producir comunidad, identidad afectiva y presión pública sostenida’’.

El movimiento también desarrolló consignas virtuales propias: hashtags como #VivasNosQueremos, #NosMueveElDeseo y #ParoDeMujeres, transmisiones en vivo, coberturas colaborativas; ilustraciones feministas y el pañuelo verde se convirtieron en símbolos de un movimiento feminista que comenzaba a fortalecer su legitimidad.

La potencia de esa articulación virtual permitió sostener la continuidad organizativa entre movilizaciones, internacionalizar las consignas y universalizar las luchas, las cuales incorporaron demandas vinculadas al reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, la feminización de la pobreza, la brecha salarial, la precarización laboral y el endeudamiento, además de denunciar la violencia institucional, la criminalización de la protesta social y el vaciamiento de políticas públicas.

La masividad de Ni Una Menos también permitió construir una genealogía política que enlazó al movimiento con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, los Encuentros Nacionales de Mujeres y las luchas LGBTIQ+, sindicales, indígenas, migrantes y piqueteras.

Una región atravesada por la violencia machista

La experiencia argentina se expandió rápidamente por América Latina y Europa. Chile, Bolivia, Perú, Uruguay, México, Colombia, Ecuador, Guatemala y El Salvador replicaron movilizaciones, articulaciones feministas y estrategias de ciberactivismo.

En Perú, la movilización de agosto de 2016 fue considerada la protesta más grande de la historia del país. En México, la consigna retomó la lucha de Susana Chávez y denunció los femicidios sistemáticos y la impunidad estatal. En Italia, el movimiento transfeminista Non Una Di Meno se convirtió en una de las expresiones feministas más importantes de Europa y en Estados Unidos y Francia impulsó los movimientos como el #MeToo.

La lucha continúa. América Latina continúa siendo una de las regiones más peligrosas para las mujeres y diversidades. Según el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, al menos 19.254 feminicidios fueron registrados en América Latina y el Caribe en los últimos cinco años. Entre seis y ocho de cada diez mujeres de la región atravesaron algún episodio de violencia física, sexual, económica o psicológica a lo largo de sus vidas.

La violencia se profundiza en contextos de pobreza, ruralidad y discriminación étnica. Las mujeres indígenas, afrodescendientes y campesinas enfrentan mayores obstáculos para denunciar y acceder a protección estatal. A nivel global, ONU Mujeres advierte que menos del 40% de las víctimas busca ayuda institucional y que menos del 10% recurre a la policía. Solo el 55% de los países penaliza integralmente la violencia doméstica y más del 60% carece de leyes de violación basadas en el consentimiento.

La violencia digital también se convirtió en una dimensión central del problema. El auge de discursos misóginos en redes sociales y comunidades virtuales, como la llamada “manósfera”, amplifica el acoso y las amenazas contra mujeres periodistas, activistas y dirigentes políticas.

En Argentina, los datos económicos muestran cómo las desigualdades de género siguen estructurando el acceso al trabajo y a los ingresos. Según datos de CEPA y relevamientos publicados en 2026, las mujeres representan el 64,2% del sector con menores ingresos. La brecha salarial ronda el 27% y alcanza el 40% entre trabajadoras informales. La tasa de actividad femenina es del 52,6%, muy por debajo del 70,1% registrado entre los varones.

La informalidad también golpea más fuerte a las mujeres: el 38% trabaja en condiciones precarias. Además, destinan en promedio tres horas más por día al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Los sectores más feminizados son, a su vez, los peores remunerados: el 98,8% del trabajo doméstico registrado es realizado por mujeres.

En un escenario atravesado por el ajuste, el avance de discursos antifeministas y el debilitamiento de políticas públicas destinadas a garantizar derechos, el 3 de junio vuelve a funcionar como una fecha de memoria, protesta y articulación política continental.

El movimiento continúa recordando que la lucha por una vida libre de violencias está inseparablemente ligada a la disputa por condiciones materiales dignas para vivir. Por eso, cada 3 de junio no solo se exige justicia para quienes ya no están también se reafirma la necesidad de construir sociedades más humanas, democráticas y solidarias. Porque si algo nos deja la lucha feminista es la certeza de que frente al miedo, la indiferencia y la violencia de este sistema capitalista y patriarcal, la organización popular sigue siendo una de las herramientas más poderosas para imaginar y construir otros futuros posibles.

Porque, once años después, la consigna sigue condensando una urgencia que atraviesa fronteras: ni una menos, vivas y libres nos queremos.

*Alejandra Rizzo, militante feminista argentina e integrante de la Colectiva Aquelarre Feminista en la provincia de San Luis, Argentina. Analista de NODAL

A 11 años de Ni Una Menos, la marea feminista que convirtió el dolor en una fuerza política continental – Por Alejandra Rizzo

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