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España: Save the Children denuncia un aumento de los intentos de suicidio en niños y jóvenes en la ciudad siria de Madaya

MADRID

El número de intentos de suicidios y enfermedades mentales en niños y jóvenes ha aumentado notablemente en la ciudad siria de Madaya, sitiada como parte de la guerra civil, según ha denunciado la organización Save the Children, que ha alertado de que la ayuda humanitaria necesaria desde hace cuatro meses para hacer frente a la situación continúa sin llegar a la zona.

Según fuentes médicas en la zona, al menos seis adolescentes y siete jóvenes han intentado suicidarse en los últimos dos meses, una situación que prácticamente no se había dado antes de que la ciudad fuera sitiada en julio de 2015.

Los miembros de las organizaciones humanitarias en la región han advertido de que cientos de personas están sufriendo problemas psicológicos y enfermedades mentales, como la paranoia o la depresión, debido a las condiciones de vida a las que se encuentran sometidas.

En la ciudad de Madaya no hay especialistas en salud mental ni servicios médicos básicos, según Save the Children, que ha señalado que, además del aumento del número de suicidios, la zona sufre un brote grave de meningitis. La situación llegó a su punto más crítico a principios de 2016, cuando se registraron al menos 65 muertes por inanición, según la ONG.

«Los niños están muy afectados psicológicamente. Cuando hacemos actividades en las que les pedimos que canten canciones, no reaccionan, no se ríen como lo hacían antes. Dibujan imágenes de niños asesinados durante la guerra, de tanques, asedios o escasez de comida», ha aseverado Rula, una profesora de Madaya.

MALNUTRICIÓN

«La mayoría sufre malnutrición y tiene problemas para digerir los alimentos. Además, tienen infecciones en su sistema digestivo y padecen enfermedades, como la meningitis. El hambre y el asedio vuelven a asentarse otra vez, como ya ocurrió el invierno pasado. No necesitamos compasión o lástima sino ayuda», ha añadido.

A principios de 2016, el acceso a la ayuda en Madaya se reabrió ante la gravedad de la situación, permitiendo que convoyes de alimentos y medicinas entraran en la zona. Sin embargo, el acceso volvió a cerrarse en abril, según la ONG, que ha señalado que los niños se han visto forzados a separarse de sus familias.

«Hemos oído que muchos niños han muerto de hambre. Nuestra madre nos dijo que la situación era mala y que ella estaba intentado salir de allí, como mi padre. Ella está ayudando a los niños. Yo no quiero que le pase nada malo», ha manifestado Samar, hija de Rula, que fue trasladada a Líbano un día antes de que se declarara el estado de sitio.

Save the Children, así como otras organizaciones humanitarias, temen que la privación de alimentos, agua, combustible y medicinas en Madaya y otras zonas de Siria esté siendo utilizada por las partes enfrentadas en el conflicto para forzar a la población a abandonar sus casas y asegurar así el territorio.

A finales de agosto, toda la ciudad de Daraya fue evacuada tras cuatro años de asedio, una situación que podría repetirse en Moadamiya y en el barrio de Al Waer, en Homs. «El largo asedio de Madaya y otras ciudades sirias está afectado mentalmente y físicamente a la población.

MENORES BAJO ASEDIO

La presión a la que están sometidos por vivir en estas condiciones durante años es demasiado difícil de afrontar, especialmente para los niños. Hay más de 250.000 menores viviendo bajo asedio en Siria y podemos ver claros síntomas de trauma y angustia», ha afirmado la directora de Save the Children en Siria, Sonia Kush.

«Madaya, así como otras áreas que se encuentran sitiadas, ha sido olvidada. Esta vez el mundo no debe esperar a que la gente se muera de hambre para poder actuar. Está claro que la población está a merced de los objetivos militares. La comida, el agua potable, la libertad de movimiento y la sanidad siguen siendo derechos a pesar de estar en guerra», ha señalado Kush.

«Necesitamos que se facilite el acceso a la ayuda humanitaria y que se produzca un mayor esfuerzo por parte de la comunidad internacional para detener las evacuaciones forzosas de ciudades y comunidades enteras», ha añadido.

Según los últimos datos, el acceso a la mayoría de zonas sitiadas en Siria se encuentra muy restringido. La ONU señala que, en agosto, las ONG sólo pudieron acceder a 19 áreas sitiadas. En julio, únicamente recibió ayuda el 9 por ciento de los 5,4 millones de personas que viven en estas áreas.

Fuente: http://www.teinteresa.es/mundo/Save-Children-intentos-suicidio-Madaya_0_1647435439.html

Imagen tomada de: https://c2.staticflickr.com/8/7208/6811543948_35e0b3550e_z.jpg

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Libro: Escuelas Creativas por Ken Robinson con Lou Aronica

Europa/ Reino Unido/Septiembre 2016/ Reseña/http://www.casadellibro.com/

Resumen :

Un enfoque revolucionario sobre como educar.Robinson desarrolla enEscuelas creativaslas ideas de su famosa charla TED Como la escuela mata la creatividad y ofrece soluciones innovadoras y revolucionarias para uno de los problemas mas relevantes de nuestra sociedad: como transformar un sistema educativo que no funciona.En una epoca en la que los procesos de evaluacion se estandarizan, las escuelas pasan por momentos dificiles y tanto estudiantes como educadores sufren una presion enorme, Robinson nos ofrece soluciones practicas para terminar con el caduco sistema educativo actual heredado de la Revolucion Industrial. Para lograrlo, propone darle a la educacion un enfoque personalizado. Sugiere aprovechar el potencial de los recursos tecnologicos y profesionales disponibles y fomentar asi la participacion de los estudiantes para que pierdan el miedo a equivocarse, desarrollen su pasion por aprender y su creatividad, y esten preparados para afrontar los retos que les depare el futuro.Repleto de anecdotas, casos, investigaciones y consejos de profesionales pioneros en el tema,Escuelas creativasapasionara a cualquier interesado en la educacion, porque le hara replantearse muchas ideas preconcebidas…

 

Fuente:
http://www.casadellibro.com/libro-escuelas-creativas/9788466335041/3052235

Fuente imagen

https://lh3.googleusercontent.com/JWPfLPfa7UuwN2FhnhQ-_LnaIoXUVQzgBcya-Mzb_-O1q9oG5cECoCFPXUam_Og8tRtY=s85

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Libro: la pedagogia del caracol: por una escuela lenta y no violenta

 Europa/Italia/Septiembre 2016/Reseña/http://www.casadellibro.com/
Resumen:
Vivimos en la época del tiempo sin espera. Las teorías psicológicas están de acuerdo en que una de las diferencias entre niños y adultos reside en el hecho de que los niños viven según el principio del placer (“todo y ahora”), mientras que los adultos viven según el principio de la realidad (“saber hacer sacrificios hoy para disfrutar mañana”). Yo diría que en la actualidad, los adultos, también en parte a causa de la sociedad del consumismo exacerbado, viven exactamente como los niños, según la modalidad del “lo quiero todo ahora mismo”. ¿Sabremos, entonces, volver a encontrar los tiempos naturales? ¿Sabremos esperar una carta? ¿Sabremos plantar una bellota o una castaña con la certeza de que serán los hijos de los hijos de nuestros hijos quienes disfrutarán de su majestuosidad secular? ¿De verdad sabremos esperar?
Fuente:
http://www.casadellibro.com/libro-la-pedagogia-del-caracol-por-una-escuela-lenta-y-no-violenta/9788499800370/1833645
Fuente imagen

https://lh3.googleusercontent.com/OdcWeOzMd6hGjlDjvcvgCTvbSq5yzsu1lWiPUAozneaC37vUsqEXUqeUTKk-EE7KrhXRXA=s85
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El Salvador: Club estudiantil se alista para campeonato de robótica

Centroamérica/El Salvador/09 de Septiembre de 2016/Fuente: La Prensa Gráfica
Con la visión de innovar y capacitar a los jóvenes en actividades de provecho para la vida, el Liceo Ladislao Leiva dio el banderillazo de salida a un proyecto de robótica educativa dirigido a los estudiantes de bachillerato.

Hasta la fecha, 16 alumnos se han inscrito en este programa y en poco tiempo han creado propuestas robóticas de gran interés académico.

El ingenio plasmado en cada uno de los proyectos presentados, se convirtió en el pase que les permitirá participar en un campeonato de ciencia y tecnología robótica que se desarrollará en el país en octubre. En este certamen los estudiantes expondrán sus proyectos y compartirán experiencias con otros jóvenes de países como Guatemala y México.

Para Saúl Rivera, profesor de la materia de Habilitación Laboral y encargado de guiar a los integrantes del club, esta es una oportunidad para demostrar que en El Salvador hay jóvenes emprendedores y con deseos de innovar. “Tenemos dos meses de haber arrancado con el proyecto, a pesar de ello el resultado ha sido motivador. Soñamos con llegar en un futuro a una competencia mundial”, agregó el profesor.

Con el interés de querer aprender algo nuevo, Andrea Hernández de primer año de bachillerato, se unió al grupo. Nunca pensó que en tan poco tiempo clasificarían a un competencia en esta especialidad. Junto a los demás estudiantes están preparando diferentes proyectos, entre ellos un decorador de huevos.

“Estoy emocionada. Será una experiencia nueva en la que ampliaremos nuestros conocimientos sobre programación”, puntualizó Hernández.

La oportunidad de formar parte del club, ha abonado a que los alumnos desarrollen sus habilidades en Matemática, Física y Biología; además de permitirles la oportunidad de poner sus destrezas al servicio de los demás.

Para la próxima expociencia un grupo de estudiantes propondrá en una maqueta, la elaboración de un ascensor que funcionará por medio de energía solar. “La idea surgió a raíz de apoyar a las personas con discapacidad que trabajan en el liceo”, concluyó el alumno Douglas Alvarado.

Fuente: http://www.laprensagrafica.com/2016/09/09/club-estudiantil-se-alista-para-campeonato-de-robotica
Fuente de la imagen: http://www.fundacionmustakis.com/interescolar-de-robotica-educativa/
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Libro: Juventudes, políticas públicas y particiación

Un estudio de las producciones socioestatales de juventud en la Argentina reciente

Melina Vázquez. [Autora]
ISBN 978-987-1309-17-7
Grupo Editor Universitario. CLACSO.
Buenos Aires.
Septiembre de 2016
¿Qué lugar han cobrado las juventudes en el contexto político argentino actual?, ¿cuáles son las principales políticas públicas y regulaciones socioestatales dirigidas hacia ellas en el presente?, ¿de qué Ministerios, organismos y funcionarios dependen?, ¿cómo y por qué proliferan políticas públicas que apuntan a impulsar la participación juvenil?, ¿existe una correlación entre la movilización juvenil y la construcción de las juventudes desde una mirada participativa? Estos son algunos de los interrogantes que dieron origen a este libro y en relación con los cuales se presentan los resultados de una investigación empírica acerca de las relaciones entre activismo y compromiso militante juvenil durante el kirchnerismo. El estudio aborda las condiciones sociológicas y las diferentes modalidades a través de las cuales la juventud es producida como categoría estatal, así como también las interesantes e inexploradas relaciones entre los jóvenes y los procesos de organización y movilización política. El trabajo da cuenta de la confluencia de heterogéneos sentidos en torno a la idea de participar por parte de diversos grupos, actores y sujetos, algunos sin evidente relación, vinculados con la creación y la implementación de políticas públicas participativas. De esta manera, el libro constituye un sustantivo aporte a la producción de conocimiento, no solamente académico, que permite salir de falsas dicotomías, densificar el análisis, elaborar hipótesis y proponer nuevos interrogantes para comprender el lugar y la construcción sociopolítica de las juventudes en el contexto argentino actual.
Para descargar el libro, haga click aquí:
Descargar .pdf
Fuente de la Reseña:
http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=1172&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1110
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Sudáfrica: Debunking Misconceptions Surrounding Free Education

África/Sudáfrica/10 de Septiembre de 2016/Autor:

RESUMEN: Las protestas por las tasas universitarias están siendo títulares otra vez, después de la conflagración en la Universidad de KwaZulu-Natal. El debate sobre cómo financiar la educación gratuita no es nuevo, está evolucionando y sigue siendo una pregunta abierta a pesar de el aparente «consenso» entre los vicerrectores universitarios. Aquí hay cuatro mitos sobre la viabilidad de la enseñanza gratuita que tienen que ver ahora mismo.

Protests over university fees are making headlines again, following the conflagration at the University of KwaZulu-Natal. The debate on how to fund free education is not new, is evolving and remains an open question despite what the apparent «consensus» seems to be from university vice chancellors. Here are four myths about the viability of free education that need to go right now.

1. Free education can be thought of separately from the vision of a decolonised society

There’s a deep misunderstanding within public discourse that free education is simply a matter of funds and accessibility. While access to education is fundamentally a social concern relating to historic inequality, the problem is inseparable from our vision of a decolonised South Africa.

Part of the discussion on decolonisation critiques the model of education embodied by the US education system, where education has become predominantly a matter of getting a certificate that ensures economic viability. In this model, education is a commodity that serves the interest of a production-based system where individuals are simply «rational» market agents.

The challenge to this model, posed by movements such as #RhodesMustFall and #FeesMustFall, is the ideal of the university as a liberatory site of knowledge production – a space where scholars are provided with the knowledge, skills and training they need to better serve society.

To this end, the institutional culture, makeup of staff and management and question of curriculum cannot be separated from the question of university funding. Funding, in fact, provides the backdrop from which all these questions might be posed.

2. NSFAS and loans to fund education are progressive funding mechanisms

Loans are not an equitable way of funding education because student debt primarily affects poor and historically disadvantaged students.

Additional debt for these students would simply add to the burden of «black tax». Many black students have more than just their own individual expenses to consider, and bear the responsibility of contributing to household and extended family expenses straight out of school. After graduation, debt decreases the social mobility of students, who are hampered in their ability to afford their own housing, transport and expenses – expenses that more privileged students may already have covered through generational wealth.

Fear of debt also affects the career choices students make. For example, a poor student who wants to become a teacher in order to help address South Africa’s education crisis, might choose a more lucrative career path in order to pay off their student debt more quickly.

Many argue that that loans take financial pressure off of government. Yet these loans are assured by the state – meaning that the state must pay back the debt when students default on repayments. As NSFAS continues struggling to recover the R21 billion in loans, the state remains under financial pressure irrespective.

3. Getting in bed with corporates is a viable alternative for funding

Another prevalent argument is that to fund free education, universities have to resort to private partnerships in order to meet socially progressive ends.

But corporate funding, like government funding, comes with strings attached. It is willfully ignorant to assume that private interests may impact university autonomy any less than government interests. Corporations are profit driven and will only be involved if it serves their interests or if there is commercial benefit. Private funding affects what gets approved for research. This directly influences the intellectual output of universities and the freedom of academics. Scholarships and bursaries tend to favour studying STEM disciplines – the science, technology, engineering and mathematics streams – which again affects the decisions poorer students make when selecting a course of study. Corporations are also more likely to fund historically white universities such as UCT and Wits as they have more marketable exposure – this further entrenches inequality between universities.

When universities begin to operate like businesses, we see a similar commodification of education to meet commercial ends.

4. Government ain’t got the cash, brah

One of the main arguments we hear for why free education is unattainable claims that the taxes collected by government are not enough to fund free education and that taxpayers are already overburdened.

But there have been several suggestions for how tax could be used to fund free education.

Most government tax revenue comes from Private Income Tax (PIT) and Value Added Tax (VAT). As some have proposed, we could increase the PIT for the top 10% of income earners to increase tax revenue and still be taxing less than other developing countries. A study recently released by the University of Stellenbosch showed that 90-95% of all wealth (assets such as property, shares, cars etc.) is owned by just 10% of SA’s population. Wealth speaks a lot more directly to intergenerational inequality, and thus taxing it more heavily also falls in line with redistributive justice. Tax of wealth itself currently only accounts for 0.1% of tax revenue.

It may also be possible to reallocate funds in the national budget to prioritise issues like education and housing, while decreasing spending in other areas, like military spending. Heck, we could even rescind on a costly – and dodgy – nuclear deals.

Higher education is currently chronically, historically and comparatively underfunded by government and so, irrespective of the schemes involved, government has not been pulling its weight.

Fuente: http://allafrica.com/stories/201609081111.html

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Los Maestros y la lucha política en México

Poco a poco y con enormes esfuerzos, serios golpes, dificultades internas y varios errores sobre los que reflexionar, los maestros disidentes han logrado abrir camino a su rebelión contra la reforma impulsada por el gobierno de Peña Nieto y ser oídos en buena medida por una sociedad que había sido capturada por el discurso empresarial que difunden persistentemente los medios de comunicación. Han ido, en efecto, ganando terreno, desmontando mentiras, resistiendo el encarcelamiento de algunos de sus dirigentes y los asesinatos y la violencia sufrida durante las protestas.

En unas cuantas semanas de intensa movilización, los mentores lograron que las ideas-fuerza del gobierno peñista, la cuales propagaban el discurso doble de que la reforma acabaría con los “privilegios” de sectores de maestros al imponer la llave maestra de la “evaluación” de los docentes para alcanzar la “calidad” educativa, se desgastaran y, hasta cierto punto, dejaran de tener sentido. La batalla, no obstante, no está aún ganada, y todo augura que el proceso será largo.

En el transcurso, el movimiento protagonizado por los maestros ha producido ya, particularmente en los últimos meses, un conocimiento que vale la pena recuperar y analizar. En realidad, todo auténtico movimiento permite ver aspectos de la realidad que permanecen ocultos o ignorados hasta el momento mismo de la acción colectiva. En ese sentido, con frecuencia se repite que dejan valiosas experiencias. Pero, adicionalmente, este movimiento se produjo en momentos de particular desgaste de las fuerzas políticas del país y en medio de un escandaloso deterioro social marcado por la violencia y una crisis económica no declarada, todo lo cual le imprime una dimensión que es necesario examinar.

Un gremio clave

Ciertamente, una de las cualidades del gremio educativo es estar en todas partes, desde el rincón más alejado y agreste del país hasta el barrio más céntrico de cada ciudad. Como conjunto, sólo a los maestros les es dado este don de ubicuidad. Los curas, los policías y, si hay suerte, los médicos llegan donde sea (al menos como posibilidad), pero no hay tantos para estar en todas partes. En México hay casi 1.5 millones de maestros de todos los niveles escolares, distribuidos en poco menos de 250 mil escuelas, que atienden a un aproximado de 30 millones de niños y jóvenes. Es esto lo primero que hace peligrosos a los maestros y por lo que se les intenta tener siempre bajo control.

Todo poder estatal interviene, de una manera u otra, en esa formidable herramienta de estructuración social que es la escuela. Pero un Estado interventor y autoritario como el que ha sufrido México a lo largo de su historia, y especialmente el emanado de la contienda revolucionaria de principios del siglo pasado, consideró como una de sus prioridades el control del sistema educativo y la sujeción de sus actores como extraordinario medio de consolidación y proyección estatales. No hay que olvidar, como señala Raymond Williams, que “Las instituciones educativas suelen ser los principales agentes transmisores de una cultura dominante efectiva, implicando actualmente una importante actividad económica y cultural; y ciertamente es ambas cosas en el mismo momento.”1

En México, los trabajadores de la ciudad y el campo fueron incorporados a través del partido oficial y de un conjunto de instrumentos de control político a la estructura misma del Estado, impidiendo por diversos medios (concesiones, corrupción y represión combinadas) toda forma de organización y actuación autónomas e independientes. El gremio magisterial fue particularmente disputado, pues la nueva burocracia estatal confiaba, además, en que podría cumplir un relevante papel en la edificación del país posrevolucionario que comandaba, de manera que el gremio desempeñó siempre un papel destacado en el marco del corporativismo mexicano.

La resistencia de segmentos de los maestros a tales pretensiones viene, por tanto, de muy lejos. La lucha magisterial por mejorar sus condiciones de trabajo y salariales, así como las batallas por alcanzar la autonomía y la democracia de su organización sindical, ha sido una constante. Tras haber sido un pilar de las reformas cardenistas de finales de la década de 1930, los maestros fueron severamente golpeados y su organización cayó en manos de líderes charros, sostenidos por el poder estatal quienes, a cambio de la posibilidad de agenciarse jugosos negocios, han estado al servicio del priismo para coartar la acción magisterial, corromper a parte de sus agremiados y entregar (o negociar) su apoyo al gobierno en turno.

No obstante, someter a los maestros no ha sido fácil, y la segunda mitad del siglo xx da plena cuenta de las múltiples luchas, sección por sección del sindicato, de quienes han buscado incansablemente liberarse de ese yugo y defender las condiciones laborales del magisterio. Recordamos a Othón Salazar y al movimiento impulsado por él como parte ejemplar de esas batallas, sin las cuales sería difícil comprender la enjundia y determinación de los maestros que hoy luchan en muchas partes del país.

A golpes y con toda clase de triquiñuelas, los líderes abyectos han logrado mantener hasta ahora el control de la dirección nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de la mayoría de las secciones estatales, pero no han podido evitar que en varios estados y en buena parte de la capital del país triunfase la disidencia respecto al oficialismo.

Aunque la fuerza principal de los maestros independientes ha estado históricamente en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, ahora los contingentes opuestos a la reforma peñista han ido en consistente aumento, produciéndose movilizaciones de profesores en lugares donde el priismo los tenía bajo riguroso y añejo control. Frente a la nueva ofensiva gubernamental, el proceso ha sido lento y dificultoso, pero durante los últimos tres años las razones de la protesta se han discutido de manera incansable escuela por escuela con los mentores no involucrados y con los padres de familia. Ese debate ha llegado a las comunidades y los pueblos, a las casas pobres que dan particular valor al trabajo de sus maestros, ampliando la base social que apoya la lucha magisterial, formando en entidades como Chiapas y Oaxaca un movimiento popular de profundo alcance.

Y es que, sin duda, la torpeza gubernamental ha sido acicate fundamental y alimento cotidiano de este movimiento, pues lleva a cabo en forma despótica –apostando al uso de la violencia estatal y al control corporativo– el proceso de evaluación que evidencia sus inconsistencias y pende como amenaza para miles de maestros que han perdido o podrán perder el empleo. Pero también se han conjugado las luchas pasadas cuyas razones persisten, el malestar que recorre el país, el hartazgo y la determinación que empiezan a dar forma a una voz popular que, articulada por la lucha magisterial, va más allá de sus importantes reivindicaciones y perfila programa, organización y medios de lucha que repercutirán en el futuro próximo.

Este hecho plantea al magisterio un reto mayúsculo que implica a su fuerza y experiencia políticas. Hasta ahora han pesado la dinámica gremial y las demandas del ámbito laboral que el gobierno ha atropellado, pero la crisis evidente de la educación entretejida con la situación deplorable del país pone en otra tesitura a los maestros.

Esto quizás explica que el poder del Estado haya echado mano de su viejo arsenal, que combina la negociación con la amenaza y la represión brutal para intentar detener las protestas y sacar adelante su proyecto.

Lo desnudado por la lucha magisterial

En México se habla desde hace tiempo de cambios que supuestamente han permitido dejar atrás el régimen político de partido de Estado; incluso, algunos han llegado a la impostura de considerar que ha habido una transición democrática. Pero durante el movimiento de los maestros se han hecho evidentes no sólo la persitencia del régimen autoritario, que sigue luciendo sus lados más dañinos, sino las rearticulaciones del sistema de partidos de Estado que validó las reformas de Peña.

Por un lado, debe reconocerse que la tranquilidad o el cinismo con que el gobierno peñista enfrenta las atrocidades cometidas da cuenta de los asideros que le restan aún. Para muestra, señalemos la actitud de todos los gobernadores (formalmente de filiación política distinta) y, en particular, la complicidad con que ha actuado Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México, prestándose el virtual jefe del perredismo a ser parte del atropello de las libertades políticas magisteriales.

Pero, por otro lado, es notable que se trata de un régimen carente de la legitimidad de tiempos pasados, bastante menos eficaz políticamente y que de forma cada vez más frecuente requiere hacer uso de las peores formas priistas contrarias a la convivencia democrática, como la difamación, la amenaza, la persecución, la imposición, el encarcelamiento y, por último, la violencia armada, que ha causado ya la pérdida de vidas.

Pero el magisterio no sólo ha tenido que enfrentar la fuerza gubernamental. En este conflicto hemos visto a un sector empresarial sumamente activo y beligerante, que muestra su tradicional torpeza política, pero también la avidez con que está dispuesto a defender los intereses que ve en juego con la reforma peñista.

Junto con el surgimiento del Partido Acción Nacional, las derechas clerical y empresarial desplegaron una persistente oposición a los principios laicos y sociales que antaño inspiraban la educación pública y, junto a esto, desplegaron un agresivo discurso contra los mentores, quienes escapaban en general a su influencia ideológica. A tal propósito respondieron las diversas agrupaciones de padres de familia creadas el siglo pasado. Hoy han renovado sus formas y se presentan con mayores pretensiones hegemónicas, pero el contenido es el mismo.

El proceso de privatización neoliberal tiene en realidad diversas expresiones, y una de ellas es el protagonismo del sector privado en áreas reservadas (aunque siempre disputadas) que forman lo público o, en el caso de México, también en el espacio de la lucha política abierta, que antes le era vedado. Claudio X. González hijo y sus huestes de Mexicanos Primero constituyen la parte más activa y agresiva de un empresariado que hace tiempo busca, particularmente en contubernio con Televisa, el negocio educativo, camino que ha venido abriendo a través de las distintas fundaciones donde participa y de las cuales ha sacado buen provecho.

Es el negocio de los servicios educativos, pero también una pretensión de predominio ideológico, como muestra la agresiva injerencia de los medios de comunicación. Con claro tinte clasista y hasta racista, la televisión en particular se ha empeñado en denigrar y difamar la figura del maestro. No sólo construye un discurso sobre las formas violentas que, según esos medios, caracterizan este movimiento, sino que busca apuntalar la intolerancia de la respuesta gubernamental. Partidarios del uso de la fuerza y la represión, estos dueños del dinero no miden las consecuencias, pues forman parte definitoria del deterioro del país.

El tercer frente que han tenido los maestros en lucha es el propiamente sindical. Es cierto que el charrismo golpeado del SNTE aparece tan dócil y servil ante la iniciativa gubernamental que resulta poco útil, pero en el ámbito interno es un instrumento que busca minar la dirección del movimiento, golpea a los maestros en cada lugar que puede, y se presta a cualquier maniobra para hacer fracasar el movimiento.

En medio de una tendencia mundial de reestructuración del trabajo, que con el desempleo estructural amenaza severamente sus condiciones, recorta derechos y tiende a desaparecer la seguridad social, los sindicatos han sido desprestigiados y denigrados como una manera de socavar la resistencia de los trabajadores. En México, además, el Estado se ha empeñado en combatir con todos los medios a los sectores independientes, como lo recuerda el caso del Sindicato Mexicano de Electricistas. De tal forma, los mentores saben que en este movimiento se juega también la subsistencia de los reductos democráticos logrados en el snte.

Éste es un tema complejo que no podemos abordar aquí en todas sus dimensiones. Pero debe señalarse que, en efecto, las formas sindicales en general se han deteriorado. En el magisterio las cosas no son diferentes. Por tanto, en la medida en que la estructura sindical de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es su columna vertebral, el movimiento está ante la necesidad de sacudirse inercias y métodos de organización desgastados, que llegan incluso a atropellar la democracia interna. En particular, la misma acción masiva de los maestros y las definiciones que habrá de tomar el movimiento ponen sobre la mesa el requerimiento de formas y métodos colectivos de relación y organización de los mentores que construyan y respeten sólidas decisiones mayoritarias y constituyan así un blindaje para la fuerza adquirida.

El manto negro que quiere cubrir Nochixtlán

Los acontecimientos alrededor de lo ocurrido en la dramática jornada del 19 de junio en Asunción Nochixtlán, Oaxaca, expresan dolorosamente el estado que guarda la situación política del país, donde la impunidad es signo distintivo.

El paisaje tras la batalla en el pueblo mixteco resulta desolador. Una mezcla de rabia y miedo se ha instalado entre sus casi 15 mil habitantes. Y es que pasan los días, las semanas, y lo ocurrido está aún en la absoluta penumbra. La primera versión oficial no tardó en caer; mostró un poder al que le cuesta, incluso, mentir bien. Los videos que de inmediato circularon en las redes sociales mostraron que los policías federales entraron en el pueblo disparando contra la gente. Los pobladores han contado desde ese día una y otra vez lo vivido, y en sus relatos no ocultan la rabia con que resistieron el ataque y lograron que el bloqueo carretero se mantuviera. Pero detallan también las formas delictivas con que actuó la autoridad y las inhumanas formas con que fueron tratados los heridos y los niños.

Hoy es impreciso aún el número de muertos y heridos. Unos han hablado de 8 decesos, otros de 9, algunos más de 11 y, en la ancestral incredulidad, la voz popular opina que seguramente fueron varios más. Lo mismo sucede con los heridos: la danza de declaraciones y el manejo absurdo de las cifras (¿acaso no hay diferencia entre 30 heridos o más de 100?) los han obligado, junto a los familiares de los asesinados, a denunciar en la plaza del emblemático Tlatelolco el daño sufrido. ¿Realmente es tan difícil precisar cuántas vidas se perdieron ese día y cuántas sufrieron daños? No, a menos que se quiera ocultar. Por ello, sin la menor vergüenza, las autoridades declaran que “no se puede dar un número concluyente de fallecidos y heridos”.2

El gobierno, a través de la Secretaría del Gobernación, ha vuelto a mostrar, igual que con los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, que las vidas segadas y los hechos brutales en que están involucrados sus fuerzas policiales no lo inmutan ni conmueven. La ceguera que provoca tal insensibilidad los ha llevado a cometer, adicionalmente, el atropello de ofrecer reparación del daño, cuando lo urgente radica en hacer justicia y castigar a los culpables. Resulta dificil no creer que tal torpeza es en realidad un fallido intento de cooptación.

Son oscuras las razones de que el poder decidiera enfrentar de tan inadmisible manera, tras haber roto el bloqueo de la carretera internacional que va a Oaxaca, a los pobladores de Nochixtlán. El pueblo había expresado su decidido apoyo a la lucha magisterial, pero se sabe que no es el único, sobre todo en la región mixteca. ¿Se buscaba dar un castigo ejemplar? ¿Les enfurecía especialmente que estuviera bloqueado el acceso a la refinería Dovalí? Otras versiones corrieron en los medios de comunicación; lanzaban la provocación de que había sido realmente un enfrentamiento auspiciado por algún grupo armado (algunos señalaron directamente al Ejército Popular Revolucionario); así, además de contribuir a la confusión y según la cobarde versión gubernamental, los agresores resultaban las víctimas.

Nochixtlán es un acontecimiento que permite entender la naturaleza del régimen político del país y su nivel de degradación. Mentiras, difamaciones, violencia, deshumanización extrema que prueba sin sutilezas que importan más los intereses materiales afectados que la pérdida de vidas humanas. En ese ambiente se rearticula el priismo actual, y –en complicidad– la clase política se reproduce en este régimen.

Pero Nochixtlán también revela el compromiso popular que se forja, la determinación y el valor con que pueblos enteros del país están dispuestos a enfrentar la violencia instalada por el entramado estatal y del crimen organizado, como expresa la lucha de las autodefensas y las policías comunitarias. Hay ahí una poderosa fuerza, cruzada aún por organizaciones muy disímbolas o marcada por la acción espontánea y esporádica, pero determinante.

Esto lleva de nueva cuenta a reflexionar sobre las formas que adquiere ahora la lucha política popular, donde los maestros han sido elementos decisivos gracias a su solidaria acción en todos los conflictos y agravios sufridos, particularmente en Oaxaca y Chiapas, por los desposeídos de la ciudad y el campo.

Desde hace tiempo se discute de forma superficial el tema de la radicalidad y su proceder en los movimientos y las protestas. En realidad, es un asunto tan viejo como la lucha política misma, pero no deja de sorprender la gran propagación de la idea (construida en los medios televisivos) de que la pugna de los maestros ha recurrido a métodos violentos inadmisibles. La respuesta del magisterio se ha centrado en que son falsas acusaciones, difamaciones y montajes provocados para despertar el repudio social a su movimiento y justificar la represión y los despidos. Incluso, intelectuales considerados progresistas y bien informados juzgan que, aun cuando tuvieran justeza las demandas, los profesores han cometido inaceptables excesos. ¿Es así? ¿Quién pone los límites? ¿Quién determina que un bloqueo carretero o un plantón es delito?

Vale la pena repensar el tema de las formas que adquiere la lucha social y política, pues las fuerzas políticas y los propios movimientos parecen estar presos de esas construcciones mediáticas que dan por válidas sólo ciertas formas y, en tono cada vez más elevado, desacreditan y condenan otras. Se trata de un tema delicado y clave en el éxito o el fracaso de su lucha.

Las herramientas de los maestros para exigir la derogación de la “reforma educativa” y defenderse de la agresión contra sus derechos han sido, por una parte, las que les ofrece estar organizados sindicalmente (el paro laboral y la movilización de sus agremiados, principalmente); y, por otra, las distintas conexiones e interacción del gremio con la sociedad en su conjunto.

Las multitudinarias marchas que desde décadas atrás han sido el principal medio utilizado por las protestas (recordemos las realizadas contra el fraude electoral, en reclamo por la asfixia en que se tiene al campo, para detener la violencia irracional y por la aparición de los normalistas de Ayotzinapa) han resultado, a los ojos de muchos, inútiles. El poder no escucha y, pese a eso, trata de limitarlas y desprestigiarlas.

El movimiento magisterial ha combinado diversas formas de acción, y eso le ha permitido poner al gobierno en la mesa de la negociación y abrir la posibilidad de debatir una verdadera y democrática reforma educativa. Las luchas necesarias buscan todos los medios que les permitan agrupar la mayor fuerza posible; por ello, en general son formas abiertas y democráticas. Pero cuando los agravios suben de tono (y Nochixtlán es el caso), resulta natural que la protesta también lo haga. Ese principio elemental parecen ignorarlo quienes hoy se asustan de la fuerza enérgica aflorada en el sur del país, pero no se revelan frente a la impunidad con que el gobierno ha actuado.

El movimiento pone esencialmente en juego su fuerza, pero el apoyo que logre en otros segmentos de la sociedad es fundamental en el resultado. Las alianzas y los reagrupamientos de diversas expresiones y organizaciones se vuelven por tanto indispensables para alcanzar los objetivos. En el caso de la lucha magisterial se ha desplegado un importante abanico político que la apoya, pero que carece aún de articulación y medios para impulsar sus acciones que permitan fortalecer el proceso, lo cual hace pensar que el movimiento no se ha desplegado aún en toda su potencia.

Por lo pronto, es claro que la reforma educativa requerida será posible sólo si se impide que los valores e intereses mercantiles se instalen como generales en el sistema público de educación. Y ésta supone una batalla que habrá de librar el conjunto de la sociedad mexicana.

Estamos por tanto ante un acontecimiento de la mayor relevancia, donde puede ponerse en juego la lucha por una nueva hegemonía que involucre el cambio en todo el entramado social. En México se avecinan batallas de gran envergadura, en la medida en que las pequeñas o locales se multiplican cada día. Nadie puede saber si la lucha magisterial abrirá el torrente de la acción popular en todo el país, pero sin duda está dando un aporte sustancial.


1 Raymond Williams. “Base and superestructure in marxist cultural theory”, en Roger Dale. Schooling and capitalism: a sociological reader, Londres: Routledge & Kegan Paul, 1976, página 205.

2 La Jornada, 1 de julio de 2016.

Fuente: http://revistamemoria.mx/?p=1196

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