La ONU llama al Reino Unido a liberar a Julian Assange

La ONU llama al Reino Unido a liberar a Julian Assange

Fuentes: Proceso

La Organización de las Naciones Unidas urgió al gobierno de Reino Unido a liberar a Julian Assange, quien ha vivido violaciones graves a sus derechos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió nuevamente al Reino Unido liberar inmediatamente a Julian Assange, quien se encuentra recluido en una prisión de máxima seguridad en espera de ser extraditado a los Estados Unidos.

El relator especial sobre torturas de la ONU, Nils Melzer, denunció que “durante más de una década, se han violado gravemente los derechos de Assange” e insistió al gobierno británico no extraditarlo, debido a “serias preocupaciones en materia de derechos humanos”.

El experto consideró que el confinamiento de Assange puede equivaler a tortura, tratos y castigos crueles y degradantes, no es proporcionado y no tiene base legal, ya que el fundador de Wikileaks no es un criminal convicto y no supone una amenaza para nadie.

El llamado del relator se da a unos días de que se decida si se extradita o no a Assange a el próximo 4 de enero a Estados Unidos. La justicia de ese país lo acusa de espionaje luego de que este diera a conocer crímenes de guerra y otras acciones del país en Iraq y Afganistán.

Fuente: https://www.proceso.com.mx/internacional/2020/12/8/la-onu-llama-al-reino-unido-liberar-julian-assange-254151.html?fbclid=IwAR3wAqYXKU_MOlOLjmwW45GA7rbaA6xXIhI4cxeTpaknhy_FV0ABmv0ayWI

Fuente de la Información: https://rebelion.org/la-onu-llama-al-reino-unido-a-liberar-a-julian-assange/

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Sudán: Masacre y revuelta en Jartum

En la madrugada del lunes 3 de junio, fuerzas paramilitares atacaron la acampada situada frente a la sede del Alto Mando del Ejército en Jartum, disparando contra los manifestantes y poniendo fin a seis meses de revuelta en gran medida pacífica. Los soldados cruzaron las barricadas que protegían la acampada, pusieron fuego a las tiendas y dispararon y golpearon a los manifestantes. Testigos informan de que los soldados abrieron fuego indiscriminadamente, arrojaron cadáveres de manifestantes al Nilo y violaron a dos de las médicas presentes en la acampada. En 48 horas, el número de muertos ascendía al centenar, y se recuperaron decenas de cadáveres del Nilo. Otros 500 resultaron heridos en lo que solo puede calificarse de masacre premeditada.

La acampada delante del cuartel general del ejército se había convertido en el centro neurálgico de la revolución sudanesa, donde estudiantes y trabajadores estaban concentrados para protestar contra el régimen militar desde comienzos de abril. Encabezada por la Asociación Profesional Sudanesa, la confederación de sindicatos que el régimen había declarado ilegal, la revuelta conservó un carácter no violento y bien organizado, y culminó con una huelga general de dos días a finales de mayo. Sin embargo, dos meses después de las manifestaciones iniciales que obligaron a dimitir al dictador Omar al Bashir, los revolucionarios seguían reclamando la misma demanda principal: poner fin al gobierno militar en Sudán y formar un gobierno civil de transición que organice elecciones libres y democráticas. Las negociaciones con el ejército se estancaron, pues los militares se negaron a perder el control.

El ataque del pasado lunes estuvo dirigido por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), una unidad controlada por el Estado, derivada de los Yanyauid, una milicia responsable de crímenes de guerra en Darfur. Después de asaltar y masacrar brutalmente a los acampados y acampadas de Jartum, las FAR se trasladaron a los barrios periféricos, donde también se habían producido manifestaciones contrarias al régimen y se seguían concentrando manifestantes, a fin de continuar dispersando, golpeando y disparando contra los y las activistas. Mohamed Elnaiem, residente en uno de los barrios periféricos, activista sudanés y estudiante de doctorado, nos ha proporcionado un informe de primera mano sobre el ataque represivo. Ha descrito la escena de la que fue testigo aquella madrugada:

Las FAR vinieron primero en un pequeño grupo, unos tres o cuatro camiones, y se pusieron a hablar con los militares. Pensamos que tal vez el ejército –eran soldados rasos– estarían de nuestro lado. Pero las FAR cruzaron las barricadas que habíamos montado y el ejército no hizo nada. Poco después, los vehículos del ejército que estaban por ahí se fueron y entonces la mayoría de la gente se dio cuenta de lo que iba a suceder acto seguido y comenzó a despejar la zona. Nos percatamos de que el ejército y las FAR actuaban coordinadamente y que las FAR estaban totalmente controladas por el alto mando. Empezaron a disparar contra nosotros y todos comenzamos a alejarnos corriendo de las barricadas para ir a casa a escondernos. No he sido suficientemente valiente para salir y reconstruir las barricadas, como han hecho algunos. Es terrible. Hay disparos por todas partes. En mi barrio dicen que hay un francotirador en un edificio abandonado. No sé dónde, concretamente, de modo que esto es realmente peligroso. Quieren aterrorizarnos en casa.

Las FAR también atacaron tres hospitales de Jartum, disparando contra manifestantes heridos que habían sido llevados allí para curarlos. En el Royal Care Hospital, el pasado martes, los soldados obligaron a 50 manifestantes heridos a abandonar el hospital y detuvieron a uno de los médicos, que había formado parte del equipo médico de la acampada. Otras acampadas revolucionarias en diversas ciudades de todo el país, incluida la de Port Sudan, en el norte, y Gadarif y Sinja, en el este, también fueron atacadas por las FAR. En una nueva demostración de fuerza, el ejército impuso el bloqueo de internet, paralizando la mayoría de servicios telefónicos y en línea de todo el país. El apagón de internet todavía se mantiene. Y como han informado los activistas, Jartum sigue estando ocupada por el ejército.

El propósito de la masacre matutina de la semana pasada y la represión subsiguiente está claro: dispersar a los revolucionarios, poner fin a la acampada central y anular la reivindicación de la gente de quitar el poder al ejército. La brutal represión se produce seis años después de la masacre de Rab’aa en El Cairo, capitaneada por el entonces general y ahora presidente Abdel Fatah el Sisi, donde murieron tiroteados más de mil manifestantes de la Hermandad Musulmana. Así culminó el golpe llevado a cabo por el ejército egipcio y se inició una fase más aguda de la contrarrevolución en Egipto. Ahora, la masacre de la acampada de Jartum marca un hito contrarrevolucionario en Sudán, aunque en este país ha sido el régimen asociado con la Hermandad Musulmana el que ha perpetrado la matanza.

Las fuerzas de la contrarrevolución en Sudán son derivaciones de la reciente historia de guerra genocida del país. Como han dicho muchos comentaristas de la brutal represión de las FAR, Darfur ha venido a Jartum esta semana. En efecto, las FAR tienen un historial de casi dos décadas de represión racista en Darfur, en el oeste de Sudan, así como de colusión con la iniciativa de la Unión Europea de impedir la migración a través de su territorio. El dictador Omar al Bashir creó en 2003 la predecesora de las FAR, la milicia de los Yanyauid, que sería el principal instrumento del gobierno en su guerra contra Darfur. Los dos años que siguieron a la creación de los Yanyauid fueron testigos de los máximos niveles de violencia en Darfur, con más de cien mil personas asesinadas y hasta dos millones de víctimas de la limpieza étnica. La política de tierra quemada de Al Bashir en Darfur dio pie a la solicitud de detención del dictador, acusado de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Casi una década más tarde, en 2013, Al Bashir reconoció formalmente las FAR y nombró jefe de esta unidad a Mohamed Hamdan Dagalo (general Hemedti), quien había ascendido en las propias filas de los Yanyauid. La milicia había pasado de una fuerza paramilitar sectaria a convertirse en una milicia oficial, subordinada formalmente al régimen militar. Esto está más claro que nunca en estos días, ya que Hemedti, jefe de las FAR, también es vicepresidente del llamado Consejo Militar de Transición (CMT), acaparando quizá más poder que nadie en el país.

En 2014, las FAR asumieron la misión de controlar la migración, colaborando con la Fortaleza Europa cuando comenzó a cerrar el paso a los migrantes que enfilaban hacia Europa procedentes de África y Oriente Medio. Un año antes de que Europa se centrara en Turquía para frenar la migración procedente de Siria e Iraq, procuró detener el flujo de migrantes a través de Sudán, y lanzó lo que se llamaría el Proceso de Jartum, destinado a impedir que migrantes africanos accedieran a Europa. Las FAR se desplegaron para cerrar el paso a los migrantes de diversos países que pretendían cruzar Sudán. Encargadas de detener y deportar a centenares de migrantes, las FAR recibieron 250.000 dólares para criminalizar a los migrantes a petición de Europa. De este modo, el racismo antiinmigración europeo contribuyó a profesionalizar el terror que esta semana se ha volcado sobre los manifestantes.

La masacre del 3 de junio se produjo apenas unos días después de que los dirigentes del CMT, el general Abdel Fatah Abdelramán al Burhan y su vicepresidente, el general Hemedti, asistieran a una serie de reuniones, convocadas por los saudíes en La Meca, con la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo. Burhan y Hemedti están relacionados desde hace tiempo con Arabia Saudí en virtud de su participación en la guerra de Yemen, lanzada por los saudíes y que ha hundido el país en una grave crisis humanitaria. La coalición de Arabia Saudí con los Emiratos Árabes Unidos ha recurrido a soldados sudaneses para intervenir en Yemen, reduciendo así el número de bajas saudíes a fin de amortiguar las disensiones internas.

Se dice que entre las decenas de miles de soldados sudaneses enviados a combatir a Yemen había niños de la región de Darfur. El motivo de la guerra contra Yemen radica en la rivalidad imperial de Arabia Saudí (con el apoyo total de EE UU) con Irán por el predominio regional. Conviene señalar asimismo que esta alineación anti iraní ha llevado a los países del Golfo a estrechar lazos con Israel, una de cuyas consecuencias es la próxima conferencia de Bahréin, donde el gobierno de Trump tiene previsto desvelar el llamado “pacto del siglo” sobre el sacrificio del pueblo palestino.

La competición con Irán, en parte a instancias de EE UU, da pie al apoyo activo al Consejo Militar de Transición (CMT) por parte de las fuerzas contrarrevolucionarias de la región y sus esfuerzos frenan las aspiraciones del pueblo sudanés. El domingo 2 de junio, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos prometieron enviar 3.000 millones de dólares a Sudán. El príncipe heredero emiratí, Mohamed bin Zayed, expresó su deseo de “preservar la seguridad y estabilidad de Sudán”. El presidente egipcio –y destacado contrarrevolucionario– Sisi ha aprovechado su cargo de presidente de la Unión Africana (UA) para apoyar al CMT y bloquear los intentos en el seno de la UA de condenarlo, pese a que la masacre del pasado lunes hizo que la UA suspendiera a Sudán. El baño de sangre se programó sin duda bajo la supervisión y con el visto bueno de estas potencias regionales.

Aunque EE UU haya emitido declaraciones condenando los excesos de la violencia reciente, esto no debe confundirse en modo alguno con el apoyo a la revuelta, ya que la crítica no es más que cosmética. Las acciones saudíes se llevan a cabo dentro del marco de la estrategia coordinada con EE UU, encaminada a aislar a Irán. Los planes de Trump de cortocircuitar al Congreso de EE UU para mantener el flujo de suministro de armas para la guerra de Yemen representa un pequeño ejemplo de ello. Rusia, por otro lado, ha adoptado una postura más beligerante, haciéndose eco de las anteriores declaraciones de las FAR en que justificaban la masacre y afirmando que la violencia del 3 de junio fue “necesaria para combatir a los extremistas”. Es el mismo lenguaje que solía emplear Rusia para expresar su apoyo a la carnicería perpetrada por Bachar al Asad en la revolución siria.

Ni que decir tiene que la revolución sudanesa tendrá que enfrentarse al hecho de que las fuerzas combinadas del capitalismo mundial, aunque en ocasiones rivalicen entre ellas, no toleran ningún movimiento democrático como el que ha florecido en las calles de Sudán desde el mes de enero. Los revolucionarios de Jartum lo saben, lanzando consignas como “No queremos vuestro dinero” ante el anuncio de la ayuda saudí-emiratí en abril. La manera en que la lucha afronte este reto y conecte con la solidaridad internacional a medida que se intensifique la contrarrevolución será crucial. La revolución no tiene amigos en los salones oficiales, sino en las calles.

Al principio, la respuesta del CMT consistió en justificar los asesinatos, pero después ha pasado a quitarles importancia y minimizar el número de víctimas. En una clásica maniobra del policía bueno, también ha declarado que ahora –después de haber desmantelado uno de los centros simbólicos de la resistencia y sembrado terror y muerte– está abierto a volver a negociar, si bien impone el bloqueo de internet para ocultar sus crímenes.

Desde la ruptura de las negociaciones, el CMT ha anunciado una vez más que se celebrarán elecciones en no más de nueve meses, rompiendo el acuerdo anterior de establecer un periodo de transición de tres años, tal como había exigido la oposición. Esta última reclamaba este plazo antes de celebrar elecciones con el fin de poder organizar fuerzas políticas independientes del régimen. Algunas partes del país (Darfur, Nilo Azul y Kordofán del Sur) todavía están recuperándose de sendas guerras civiles que han durado más de una década. El adelanto de las elecciones solo haría que los elementos favorables al régimen estuvieran en mejores condiciones de llevarse la palma debido al carácter no democrático del entramado político que apenas comienza a abrirse bajo la presión de las movilizaciones populares.

La Asociación Profesional Sudanesa (el núcleo de las Fuerzas de la Declaración de Libertad y Cambio) ha declarado que no negociará más con el CMT y ha convocado una huelga general política indefinida y actos masivos de desobediencia civil para derribar el régimen militar como “única medida que queda” para salvar la revolución. Cuando estamos escribiendo este artículo nos llegan las primeras noticias de las campañas de desobediencia civil y un “apagón social” ha dejado vacías las calles en respuesta al llamamiento a permanecer en casa. Sectores de la industria petrolera también están en huelga. La huelga y la desobediencia civil incluirían el boicot organizado a las elecciones si el ejército insiste en celebrarlas unilateralmente.

Esto pondrá a prueba algunas de las divisiones en el interior del campo revolucionario. Algunos de los partidos de oposición más tradicionales, como el Partido Nacional Umma de Sadiq al Madhi (el primer ministro depuesto por Omar al Bashir en el golpe de 1989), el Partido del Congreso Sudanés y algunos de los movimientos armados alrededor de Yasir Arman y Malik Agar, forman parte de la alianza Llamamiento Sudanés. Estos partidos –además del Partido Comunista Sudanés, que forma parte, junto con algunos pequeños partidos baasistas y nasseristas, en la alianza de Fuerzas del Consenso Nacional– han constituido durante años la oposición institucionalizada al gobierno de Bashir y su Partido del Congreso Sudanés. Muchos de ellos, como Al Mahdi y el Partido del Congreso Popular (PCP) del difunto Hassan al Turabi, han formado parte de gobiernos anteriores (el PCP se unió a un gobierno de unidad nacional en 2017, cosa que las fuerzas revolucionarias no han olvidado). Sus hábitos políticos de negociación con el régimen y de oposición parlamentaria al mismo harán que se muestren más propensos al acuerdo con el ejército y la contrarrevolución.

Sin embargo, conviene señalar que los comunistas se han opuesto hasta ahora firmemente a transigir en la cuestión del gobierno civil. La política de quienes ven claramente los peligros de ceder en este terreno ha determinado los avances de la revolución hasta el momento. Como observaron los manifestantes inmediatamente después de la caída de Al Bashir, a pesar de los cambios habidos en el gobierno, el aparato estatal se mantiene en gran parte intacto y esta batalla con el poder del Estado siguen siendo el principal obstáculo para la revuelta. En efecto, a pesar de que incluye la palabra transición en su nombre, el CMT representa el mismo orden que el antiguo régimen. El ejército ha demostrado que es quien quita y pone rey en la política sudanesa y protagonizó los golpes militares de 1969 y 1989. Las huelgas generales y movilizaciones de masas se presentan como la vía que permitirá llegar a una solución alternativa.

La revolución no surgió por iniciativa de los partidos de oposición, sino de las masas del pueblo sudanés y nuevas formaciones como la Asociación Profesional Sudanesa, que a su vez se creó durante la lucha. Ahora nos hallamos en un momento crucial y veremos cómo, tras la masacre del otro lunes, se mantiene la lucha en oposición al régimen militar. Mohamed ha descrito el momento actual en Jartum:

A pesar de todo este terror, todavía hay gente montando barricadas. Arriesgan sus vidas y les meten miedo, vuelven a casa por unas horas y después van y reconstruyen las barricadas.

La determinación y la voluntad política expresada por la actual ronda de huelgas generales y actos de desobediencia civil son cruciales. Asimismo, aunque la prensa no informe de ello, el desarrollo prometedor de consejos revolucionarios de barrio constituye un signo de esperanza, y su crecimiento y coordinación serán fundamentales. En cuanto a lo que está por venir, después de la masacre, Mohamed explica:

El CMT ha perdido legitimidad y por eso podemos tener un programa revolucionario mejor definido y exigir que en el consejo soberano, en vez de que esté formado por cinco [representantes] del ejército y cinco del gobierno civil, no comprenda a ningún representante del CMT.

Pese a que la revolución sudanesa ha demostrado de esta manera que es una de los mejor organizadas y políticamente avanzadas de la región, se enfrenta a enormes retos. Debemos estar atentas y atentos y solidarizarnos con el pueblo sudanés, que ha subido al escenario de la historia y lucha, y muere, por la libertad.

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article14923

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Red de intelectuales hace un “llamado a la conciencia del mundo por Venezuela”

Redacción: Últimas Noticias

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) – Capítulo Venezuela exhortó a la comunidad internacional a rechazar todo acto injerencista y coercitivo que se imponga sobre Venezuela de parte del Gobierno de Estados Unidos e hizo un llamado a acudir al Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra para denunciar las maniobras imperialistas.

Lea el comunicado completo:

Llamado a la Conciencia del Mundo por Venezuela

Nosotras y nosotros, apelamos a ustedes, ciudadanas y ciudadanos de todos los países del mundo que son personas preocupadas por la libertad y la justicia social y que como nosotras y nosotros comparten la idea de que todos los seres humanos tienen derecho a vivir y que somos igualmente libres y dignos. Lo hacemos cuando sabemos que ustedes sentirán que las instituciones internacionales y la prensa, les han dicho la verdad sobre la República Bolivariana de Venezuela y han actuado en apego a los ideales de la Carta de la ONU y de los Pactos que fijan los Derechos Humanos.

Lo hacemos porque sabemos que les han mentido y que no les han dado la oportunidad de saber en realidad qué es Venezuela, qué viene ocurriendo y por qué durante todos estos años solo se ha deformado la imagen de nuestro país.

Por eso no se les ha dicho que para crear la situación que se vive y para que se siga agravando, se han tomado medidas coercitivas ejecutadas por bancos, grandes industrias y corporaciones financieras y mediáticas, así como otras acciones realizadas directamente por gobiernos. En especial por el Gobierno de Estados Unidos que se ha propuesto sancionar y aislar al país hasta que las formas del gobierno y su ejercicio sean sencillamente inviables. Con estos elementos, lo que ocurre en Venezuela ha sido valorado por algunos expertos, como Alfred de Zayas, como crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, como él mismo lo ha advertido, los escenarios donde estos actos se conocen están cerrados a recibir información sobre lo que ocurre en Venezuela.

A ustedes nos dirigimos, a quienes sentimos hermanas y hermanos de los pueblos, a los fines de contarles la verdad y solicitar que rechacen desde la fibra que a todos los humanos nos une en una sola familia, los actos que se vienen ejecutando sobre Venezuela y que nos acompañen en el reclamo de justicia en nombre de un pueblo digno y libre que resiste:

Venezuela es un país habitado por treinta y dos (32) millones de personas, ubicado sobre tierras extraordinariamente ricas en petróleo, gas, oro y agua. Somos el pueblo donde inició el proceso de Independencia de América del Sur y hemos llevado un intenso proceso revolucionario que ha intentado ser revertido desde el primer momento por los sucesivos gobiernos de Washington. Pese a esto,  Venezuela ha demostrado en más de veinte elecciones, durante y después de dos intentos de Golpe de Estado su voluntad de tener un gobierno popular, socialista y anti-imperialista.

Es un país que fue declarado por Estados Unidos “amenaza inusual y extraordinaria”, lo que acumuló en su rechazo más de 10 millones de firmas; que ha sido perseguido financieramente de un modo que ha generado pérdidas por un monto que estimamos supera el dinero que hubiese requerido este mismo país para dar educación universalmente durante 26 años, en todos sus niveles y en condiciones óptimas; es un país que está siendo perseguido internacionalmente, dejando de lado los principios consagrados en el Derecho de Ginebra y en el Derecho de La Haya, los principios constitutivos de los organismos internacionales, hasta llegar a sufrir que el Banco de Londres le confiscara sus ahorros en oro, y que Estados Unidos diera la administración de sus bienes a personas que no han sido nombradas por las autoridades legítimamente electas.

De igual forma, es un lugar donde se está jugando la noción misma de la democracia, no para el país sino en su concepto, en tanto pretende determinarse que puede un sujeto que no se ha presentado a elecciones presidenciales, por ende, que nadie eligió, declararse Presidente sobre la base de tener el aval de Washington.

Pero sobre todo, Venezuela somos 32 millones de personas. Una población a la cual se le amenaza diariamente, a través de declaraciones de prensa y comunicaciones digitales, de voceros de Estados Unidos que señalan que no escatimarán esfuerzos para torcer el brazo de Caracas; para maximizar el dolor de los venezolanos, para lograr una América libre de bolivarianismo y sobre la que dicen, como si fuera la política internacional una saga de ciencia ficción, usarán toda la fuerza y tecnología disponible.

Antes de ser sancionada, Venezuela había alcanzado la tasa más alta de alfabetización de la región, la mayor escolaridad universitaria, nuestro mejor desarrollo deportivo, alcanzamos el menor nivel de desigualdad y el mayor nivel de desarrollo humano y nos abrimos a brindar petróleo y oportunidades a personas de pueblos más pobres como los de los países de Centroamérica y el Caribe.

Pero mientras esto no fue contado, según la retórica de la prensa internacional, en Venezuela desde el año 2016 se da una “crisis humanitaria”, argumento insostenible porque en el país, incluso pese a la crisis, no se han alcanzado los niveles de hambre y miseria que la caracterizan. Omitiendo que, por el contrario, en este país diariamente se libra una batalla para evitar el hambre mientras se nos imponen medidas coercitivas unilaterales, se cometen actos de agresión y actos terroristas, como la destrucción parcial del sistema eléctrico venezolano. Las corporaciones mediáticas internacionales omiten que cada día miles de mujeres y hombres del pueblo siembran y distribuyen alimentos casa a casa, junto al Gobierno, y emplean su ingenio para mantener los servicios públicos en marcha.

Venezuela también somos las madres de jóvenes que en el año 2017 fueron quemados vivos por parecer chavistas y de cuya muerte no existen si quiera reseñas internacionales, por ser responsabilidad, con toda evidencia, de factores contrarios al Gobierno.

Estos elementos nos permiten poner en su conocimiento que en Venezuela existe un pueblo que clama porque se le reconozca la capacidad de tener Derecho, que no se anulen sus derechos por la vía de la asfixia financiera y, finalmente, que haya justicia para los miles de casos que deben ser conocidos por el mundo.

Por eso, nuestra intención es pedir su apoyo para que se convoque y accione ante el Tribunal Russell u otras instancias, que permitan que las voces del pueblo venezolano sean escuchadas, se deje constancia del sufrimiento que viene padeciendo nuestro país por acciones que están proscritas por el Derecho Internacional Público y que atentan contra la idea de que los pueblos pueden definir su forma de gobierno y deben ser respetadas sus decisiones por todas las demás naciones.

Lo hacemos porque queremos que las angustias que tenemos por vivir todos los días bajo la amenaza latente de una invasión militar, cuando aumentan la muerte y la enfermedad por causas prevenibles que podrían evitarse si el país pudiera disponer de sus recursos y participar en los mercados internacionales, no queden en el olvido porque entendemos que la única manera que tiene el mundo de ser un mejor lugar es que, aun siendo oprimidos, los pueblos nos negamos a que nos opriman y actuamos en consecuencia a pesar de la permanente mentira mediática de las grandes corporaciones trasnacionales.

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH)- Capítulo Venezuela.

Colectivo Psicólogos y Psicólogas por el Socialismo

Movimiento Periodismo Necesario

Movimiento Constitucionalismo Bolivariano

Contactos:
@humanidadenred

redintelectualesvenezuela@gmail.com

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/general/red-de-intelectuales-hace-un-llamado-a-la-conciencia-del-mundo-por-venezuela/

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