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Este es el impacto que ha tenido la pandemia en la niñez del mundo

Mundo/06-12-2020/Autor(a) y Fuente: www.elespectador.com

Cerca de 6,7 millones de niños más podrían sufrir retrasos en su crecimiento y malnutrición debido a los impactos socioeconómicos del COVID-19. 1.500 millones de niños no han ido a la escuela, lo que ha provocado una crisis educativa.

Si bien se considera que los niños tienen un riesgo bajo de contraer una infección grave por COVID-19, la pandemia ha afectado sus vidas de innumerables formas. Por ejemplo, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, 1.500 millones de niños no han ido a la escuela, lo que ha provocado una crisis educativa, unos 370 millones de niños han perdido las comidas escolares gratuitas (que en Colombia equivaldrían al Programa de Alimentación Escolar-PAE) y 80 millones de niños menores de un año podrían estar en riesgo de contraer otras enfermedades debido a la interrupción de los programas de inmunización.

Así es como el coronavirus ha afectado la vida de los jóvenes de todo el mundo, especialmente a los más pobres:

1. Malnutrición

En marzo de 2020, cuando la pandemia aún estaba en su infancia, la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y el Grupo del Banco Mundial publicaron sus estimaciones conjuntas de desnutrición, que analizaban el retraso en el crecimiento, la emaciación y la obesidad.

En 2019, 47 millones de niños menores de cinco años sufrían emaciación, y 14,3 millones sufrían emaciación grave. La falta de nutrientes y / o enfermedades pueden causar emaciación, lo que reduce la inmunidad de los niños, conduce a retrasos en el desarrollo a largo plazo y es potencialmente mortal en su forma más grave. “Estos niños necesitan alimentación, tratamiento y cuidados urgentes para sobrevivir”, dice el informe.

Otros 6,7 millones de niños menores de cinco años podrían sufrir emaciación debido al impacto socioeconómico de la pandemia, advirtió UNICEF en un informe más reciente. “Cada vez es más evidente que las repercusiones de la pandemia están causando más daño a los niños que la propia enfermedad”, dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.

“Las tasas de pobreza e inseguridad alimentaria de los hogares han aumentado. Se han interrumpido las cadenas de suministro y los servicios de nutrición esenciales. Los precios de los alimentos se han disparado. Como resultado, la calidad de la dieta de los niños ha disminuido y las tasas de desnutrición aumentarán “.

2. Educación

En agosto, más de mil millones de niños en todo el mundo seguían afectados por el cierre de escuelas. En marzo, esa cifra era de más de 1.500 millones, según la UNESCO, o el 94% de los estudiantes jóvenes del mundo, con hasta un 99% en países de ingresos bajos y medianos bajos.

Antes de COVID-19, la cantidad de niños que no asistían a la educación era de más de 250 millones. El Policy Brief de la ONU “Educación durante COVID-19 y más allá” advierte sobre una crisis de aprendizaje, en la que otros 23,8 millones de niños y jóvenes “pueden abandonar la escuela o no tener acceso a la escuela el próximo año debido únicamente al impacto económico de la pandemia”. El Banco Mundial estima que esta generación de estudiantes perderá $ 10 billones en ganancias con el tiempo.

El movimiento Salvemos nuestro futuro, una coalición mundial guiada por la UNESCO, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), pide a los líderes que den prioridad a la educación a medida que se reconstruyen mejor después de la pandemia.

3. Refrigerios

En el pico de la pandemia, el cierre de escuelas en todo el mundo significó que 370 millones de niños no recibieran comidas escolares gratuitas.

4. Salud Mental

Durante el encierro en el Reino Unido, la salud mental de los niños pequeños se resintió, y los padres de niños de cuatro a diez años informaron un aumento en el apego y la preocupación. Una encuesta de la Universidad de Oxford pidió a más de 10,000 padres que registraran el comportamiento de sus hijos y cómo se sentían, durante un período de un mes encerrados.

Las dificultades emocionales aumentaron para los niños menores de 10, y también los comportamientos difíciles y la atención. Al comentar sobre la investigación, Tom Madders, director de campañas de YoungMinds, dijo que sugería que “a muchos niños más pequeños les resulta cada vez más difícil de sobrellevar a medida que avanza el período de bloqueo, lo que puede deberse a la soledad, los temores sobre el coronavirus o la pérdida de las rutinas y el apoyo que viene con la escuela”.

Hoy en día, el 99% de los niños del mundo viven bajo algún tipo de límite de movimiento relacionado con la pandemia; El 60% vive en países bajo bloqueo total o parcial y 1.500 millones de niños no van a la escuela. Esto es especialmente trágico para los niños más pobres, que dependen de los programas de alimentación escolar para su única comida diaria constante.

Los niños más pequeños corren un gran riesgo, ya que los altos niveles de estrés y aislamiento pueden afectar el desarrollo del cerebro, a veces con consecuencias irreparables a largo plazo. Muchos niños y jóvenes también se enfrentan a separaciones familiares, al cuidado de parientes enfermos e incluso a la muerte de seres queridos.

Las niñas se ven particularmente afectadas, con medidas de contención que dan como resultado un aumento de la violencia de género, el embarazo infantil e incluso el matrimonio infantil. Todo esto mientras asume una mayor responsabilidad en las tareas del hogar y en el cuidado de los familiares.

Es posible que no se llegue a los niños y familias migrantes y desplazados con información vital en un idioma que entiendan, lo que alimenta la ansiedad.

5. Vacunas

Se cree que alrededor de 80 millones de niños menores de un año corren un mayor riesgo de contraer enfermedades como el sarampión, ya que COVID-19 ha interrumpido las campañas de vacunación. Los datos de la OMS, UNICEF y Gavi, la Alianza de Vacunas, mostraron que los servicios de inmunización de rutina contra enfermedades como la poliomielitis y la difteria se habían visto afectados en al menos 68 países desde marzo.

“Más niños en más países están ahora protegidos contra más enfermedades prevenibles con vacunas que en cualquier otro momento de la historia Debido a COVID-19, este inmenso progreso ahora está amenazado, con el riesgo de que resurjan enfermedades como el sarampión y la poliomielitis. Mantener los programas de inmunización no solo evitará más brotes, sino que también garantizará que tengamos la infraestructura que necesitamos para implementar una eventual vacuna COVID-19 a escala mundial”, dijo el Dr. Seth Berkley, director ejecutivo de Gavi.

La advertencia se produjo antes de una Cumbre Mundial sobre Vacunas en Londres el 4 de junio, que recaudó $ 8,8 mil millones en promesas para ayudar a Gavi a proteger a 300 millones de niños en 68 países de bajos ingresos contra enfermedades mortales entre 2021 y 25.

Fuente e Imagen: https://www.elespectador.com/noticias/educacion/impacto-que-ha-tenido-la-pandemia-en-la-ninez-del-mundo/

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Comité Directivo SDG-Educación 2030 : El Progreso en educación ODS ‘está muy por debajo del objetivo’

Europa/Paris/universityworldnews

El progreso para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 o el ODS 4 en educación «está muy por debajo de lo que se necesita para alcanzar su objetivo para 2030», según una declaración del Comité Directivo SDG-Educación 2030 distribuido en la reunión ministerial sobre educación superior en la 40ª Conferencia General de la UNESCO en París.

Esto a pesar de «los excelentes esfuerzos de los gobiernos y socios para avanzar en esta visión transformadora de la educación», dijo el comité, que es una plataforma para la cooperación y coordinación universal en el ODS 4.

El comité describe tres tendencias que muestran que el mundo enfrenta una «crisis de aprendizaje» que «amenaza toda la Agenda 2030», porque:

  • • Según las tendencias actuales, 225 millones de niños de entre 6 y 17 años no asistirán a la escuela en 2030, una caída ‘simple’ del 14% desde 2017.
  • • Solo el 50% de los jóvenes completan la escuela secundaria y seis y de cada 10 niños y adolescentes en todo el mundo no alcanzan una competencia mínima en lectura y matemáticas.
  • • La participación en el nivel terciario sigue siendo «muy desigual» dentro y en todos los países, con el 20% de los jóvenes de 25 a 29 años más ricos del mundo que completan cuatro años de educación superior, mientras que menos del 1% de los más pobres lo hacen.

El comité pidió «compromiso político al más alto nivel, acción colectiva más fuerte y asociaciones reforzadas para realizar nuestro compromiso y responsabilidad compartidos».

Decía: «No se trata solo de cumplir el derecho a la educación, sino de dar forma al futuro que queremos para nuestras sociedades».

El Comité de Educación ODS dijo: “Cuatro años después de la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, seguimos convencidos de que una educación de calidad equitativa e inclusiva y un aprendizaje permanente son la clave para lograr esta agenda universal y transformadora para transformar el mundo en un mundo sostenible. y camino resiliente, social, ambiental y económicamente «.

Pidió un enfoque político más audaz e intervenciones para abordar la inclusión, especialmente para los refugiados y las personas desplazadas, una mayor atención al reclutamiento y capacitación de docentes, mejorar la relevancia y calidad del aprendizaje y acelerar la igualdad de género en todos los niveles de la educación.

Dijo que esto requeriría una mayor capacidad para implementar reformas, invertir en datos para informar la acción, movilizar financiamiento interno y coordinar la cooperación internacional para llenar el vacío de financiamiento y garantizar la educación pública gratuita.

A medida que la comunidad de educación superior se reunió en la UNESCO, París, para mejorar la inclusión, la equidad y la movilidad en la educación superior, incluso mediante el aprovechamiento del potencial de las tecnologías, el comité reconoció el «papel determinante de la educación superior en el logro de todos los ODS» y su enfoque en sostenibilidad ambiental, prosperidad y justicia social e inclusión a través de la investigación, la innovación y los nuevos programas de estudio, y en el apoyo al progreso hacia el ODS 4, a través de la capacitación docente y las oportunidades de aprendizaje permanente, en particular.

Más de 100 ministros y 100 representantes de universidades que forman parte del programa de Cátedras UNESCO se reunieron en la reunión del 13 de noviembre. Fue la primera vez en la historia de la UNESCO que los ministros de educación y los líderes universitarios se unieron para prever medidas internacionales para mejorar la inclusión y la movilidad en la educación superior.

Examinaron las formas en que los gobiernos y las instituciones de educación superior pueden trabajar juntos para enfrentar el desafío apremiante de crear un campus global más inclusivo que pueda manejar el rápido crecimiento de la matrícula en la educación superior y aumentar la movilidad de los estudiantes. También contemplaron formas para que el sector de educación superior del mundo contrarrestara las crecientes desigualdades e incluyera grupos marginados.

Y se prepararon para adoptar una Convención Global sobre el Reconocimiento de Calificaciones relativas a la Educación Superior dirigida a facilitar la movilidad de los estudiantes y mejorar el acceso a la educación superior en todas las regiones y continentes.

«Necesitamos tomar medidas para mejorar la cooperación internacional en educación superior, reforzar el intercambio de conocimientos, los intercambios académicos y la movilidad, y crear un campus global justo, transparente e inclusivo que ofrezca oportunidades de aprendizaje de calidad, inclusivas y de por vida para todos», argumentó Stefania Giannini, Subdirector general de educación de la UNESCO.

«Uno de los desafíos que tenemos en educación es la democratización del proceso de acreditación», dijo Tina Beaudry-Mellor, ministra de educación avanzada de Saskatchewan y miembro del Consejo de Ministros de Educación de Canadá.

Un paisaje que cambia rápidamente

El panorama mundial de la educación superior está cambiando rápidamente, con una creciente internacionalización, diversificación de proveedores y nuevos modos de aprendizaje. Unos 220 millones de estudiantes están actualmente matriculados en educación superior en todo el mundo, el doble que hace 10 años, y se espera un mayor crecimiento, especialmente en África.

Sin embargo, el aumento de la matrícula no es un indicador confiable del progreso en el logro de la meta de la Agenda 2030 acordada internacionalmente de garantizar que los sistemas educativos «no dejen a nadie atrás» y de proporcionar una educación superior equitativa, asequible y de calidad.

Las instituciones enfrentan el desafío de proporcionar educación de buena calidad a una población estudiantil cada vez más diversa, incluidos los estudiantes no tradicionales y los grupos desfavorecidos, como los migrantes, los refugiados y los pueblos indígenas.

«En demasiadas instituciones de educación superior, las barreras estructurales hacen que la educación universitaria esté disponible solo para aquellos nacidos en los grupos más privilegiados de la sociedad», dijo Fernando Reimers, profesor de educación internacional en la Universidad de Harvard, Estados Unidos, y miembro de Futuros de la UNESCO. Comisión de Informe de Educación. «Abordar el desafío de la inclusión requerirá en muchos lugares ampliar el acceso a la educación superior».

Joanna Newman, directora ejecutiva y secretaria general de la Asociación de Universidades de la Commonwealth, que cuenta con más de 500 instituciones miembros en 50 países, dijo a University World News : “El comité directivo de Educación 2030 ha hecho una declaración poderosa que enfatiza la necesidad de cumplir El derecho a la educación para dar forma al futuro que queremos para nuestras sociedades. Debemos adoptar un enfoque sectorial completo para impulsar el cambio en todos los niveles de educación, no solo a nivel escolar ”.

Ella dijo que ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible se puede lograr sin la contribución de la educación superior y terciaria. “A través de su enseñanza, investigación y participación comunitaria, las universidades ayudan a impulsar el desarrollo social y económico, producen conocimiento e innovación para abordar los desafíos globales y proporcionan evidencia para una política pública informada.

«La investigación contribuye a los problemas representados por los 17 ODS, desde el cambio climático hasta la desigualdad y el desplazamiento».

Ella dijo que para el ODS 4, la educación superior tiene un papel que desempeñar en la educación de calidad desde la cuna hasta la tumba. “Las universidades realizan investigaciones críticas sobre el desarrollo de la primera infancia y proporcionan el contenido y la pedagogía para todos los niveles de educación.

“También debemos recordar que las personas necesitan acceso a la educación durante toda su vida. La Cuarta Revolución Industrial ha impactado los tipos de trabajos disponibles, y se necesitan nuevas habilidades para los roles del futuro. Las universidades crean currículos relevantes para el nuevo mundo del trabajo y brindan oportunidades para el aprendizaje permanente ”.

La UNESCO dijo en un comunicado que al convocar a los responsables políticos y las universidades a la reunión sin precedentes en París, tiene como objetivo fomentar la voluntad política, la cooperación internacional y las capacidades en educación superior para lograr la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y obtener una comprensión del valor agregado de la Convención Global en facilitar este proceso.

Newman dijo que durante años la Asociación de Universidades de la Commonwealth, la Agencia Universitaria de la Francofonía y la Asociación Internacional de Universidades han presionado para que se reconozca la contribución esencial de la educación superior a los ODS.

«Damos la bienvenida a la declaración del comité directivo de Educación 2030 que enfatiza el papel crucial de la educación superior en el ODS 4, en particular».

Fuente: https://www.universityworldnews.com/page.php?page=UW_Main

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“Escolaridad sin aprendizaje es una oportunidad desperdiciada”

Bolivia / 25 de enero de 2018 / Autor: Alejandro Zegada / Fuente: El País en Expansión Nacional

“En todo el mundo, cientos de millones de niños alcanzan la adultez joven sin desarrollar las destrezas y habilidades más básicas”, advierte un reciente informe publicado por el Banco Mundial (BM, aunque producido por contribuidores externos), titulado “Reporte de Desarrollo Mundial 2018: Aprendiendo a Realizar la Promesa de la Educación”.

En este sentido, el reporte explica que incluso si los niños van a la escuela, “muchos salen sin las habilidades para calcular el cambio correcto de una transacción, leer las instrucciones del doctor, o interpretar las promesas de una campaña política; mucho menos construir una carrera satisfactoria o educar a sus hijos”.
Esta crisis de aprendizaje es, por tanto, una “crisis moral”. Según los expertos que elaboraron el estudio, cuando se cumple bien, la educación cura una multitud de enfermedades sociales. “Para los individuos, promueve el empleo, las ganancias, la salud y la reducción de la pobreza. Para las sociedades, estimula la innovación, fortalece las instituciones y fomenta la cohesión social”.
Sin embargo, estos beneficios dependen en gran medida del aprendizaje. Y es que escolaridad sin aprendizaje es una oportunidad desperdiciada. “Más que eso, es una gran injusticia: los niños a los que la sociedad les falla son quienes más necesitan una buena educación para triunfar en la vida”.

Aprendizaje como prioridad
Algunos casos sirven de ejemplo de que, cuando el aprendizaje se vuelve una prioridad, se puede lograr muchos avances.
Es el caso de Corea del Sur, que a principios de la década de 1950, era una sociedad desgarrada por la guerra y anclada al subdesarrollo por sus bajísimos niveles de educación. Pero para 1995, ese país alcanzó escolaridad universal en educación de alta calidad a través de la escuela secundaria.
“Hoy en día, sus jóvenes rinden a los niveles más altos en las evaluaciones internacionales de aprendizaje”, destaca el informe del BM.
Otro ejemplo emblemático es el caso de Vietnam, país que “sorprendió al mundo” el año 2012, con sus resultados del Programa para Evaluación de Estudiantes Internacionales (PISA, por su sigla en inglés), que mostraron que los estudiantes de 15 años de edad estaban rindiendo al mismo nivel que los de Alemania, pese a que Vietnam es un país de ingresos medios-bajos.
El caso de Perú también es destacado por los expertos del BM. Entre 2009 y 2015, el vecino país “logró uno de los crecimientos más altos en cuanto a resultados de aprendizaje en general, una mejora atribuible a políticas concertadas”.
Tonga, Liberia y Papua Nueva Guinea lograron que la lectura de comprensión en los primeros cursos mejorara de manera “sustancial en un periodo muy corto” gracias a “esfuerzos enfocados basados en evidencia”. Y recientemente, Malasia y Tanzania lanzaron enfoques colaborativos a nivel de toda la sociedad para mejorar sistemáticamente el aprendizaje.
“Lograr progresos como estos requiere un diagnóstico muy claro, seguido de acciones concertadas y bien enfocadas”, sintetiza el reporte.

Aprender para crecer
Los expertos coinciden en que la educación debería “equipar” a los estudiantes con las habilidades necesarias para tener vidas saludables, productivas y significativas. Aunque estas habilidades pueden variar de un contexto sociocultural a otro, hay algunas que son consideradas universales.
Por ejemplo, todos necesitan aprender a interpretar muchos tipos de pasajes escritos, “desde etiquetas de medicamentos a ofertas laborales, desde declaraciones bancarias a grandes obras literarias”.
Todas las personas necesitan también saber entender “cómo funcionan los números, para así poder comprar y vender en los mercados, prepara presupuestos familiares, interpretar contratos de préstamos o escribir software de ingeniería”.
En pocas palabras, necesitan el “razonamiento de orden superior y la creatividad que se basa en estas habilidades fundacionales”, además de las habilidades socioemocionales –como la perseverancia y la habilidad de trabajar en equipo- que les ayudan a adquirir y aplicar las demás habilidades.
Sin embargo, muchos países no están logrando estos objetivos. Los expertos del BM han identificados algunas dimensiones de la crisis del aprendizaje que ayudan a apuntar sus causas.

La crisis del aprendizaje
Aunque los niveles de escolaridad (cantidad de personas que van a la escuela, y los años que éstos permanecen en sus estudios) han aumentado mucho en las últimas décadas –Bolivia es un ejemplo importante de estas mejorías-, esto no necesariamente se traduce en una mejora del aprendizaje.
Y es que, como apunta el reporte del BM, escolaridad no es lo mismo que aprendizaje. “Los niños aprenden muy poco en muchos sistemas educativos alrededor del mundo: incluso después de varios años en la escuela, millones de estudiantes carecen de las habilidades numéricas y literarias básicas”.
Para cambiar este problema de forma efectiva, es necesario primero entender cómo las escuelas les están fallando a los estudiantes, y cómo los sistemas educativos están fallando a las escuelas.
El reporte del BM devela cuarto ingredientes clave para el aprendizaje en las escuelas: 1) estudiantes preparados, 2) enseñanza efectiva, 3) insumos educativos enfocados en el aprendizaje, y 4) la gestión y gobernanza cualificada que los reúne a todos.
Como se ve a continuación, los cuatro factores identificados están fallando en los países en desarrollo en general, y en Bolivia en particular.

Ingredientes para el aprendizaje
Sobre el primer punto, los expertos afirman que “los niños suelen llegar a las escuelas sin estar preparados para aprender –si es que llegan. La desnutrición, enfermedades, baja inversión de los padres y el duro ambiente relacionado con la pobreza, socavan el aprendizaje en los primeros años de la niñez”.
Así, incluso en buenas escuelas, los niños que sufren privaciones aprenden menos, y con el tiempo, romper con estas trayectorias de bajo aprendizaje se vuelve más difícil a medida que con la edad el cerebro se vuelve menos maleable. “Por tanto, los sistemas educativos tienden a amplificar las diferencias iniciales”.
Respecto al segundo punto, el reporte encontró que generalmente los profesores de escuela “carecen de las capacidades o la motivación para ser efectivos”. Esto es grave porque los maestros son “el factor más importante entre los que afectan el aprendizaje en las escuelas”.
Esto es así especialmente en los países en desarrollo más que en los países ricos, “pero la mayoría de los sistemas educativos no atraen aspirantes con buena formación. Estos problemas son aún más severos en comunidades remotas, ampliando las desventajas” que ya sufren los estudiantes rurales.
“Estos diagnósticos no buscan culpar a los profesores”, aclara el informe del BM, “sino llevar la atención sobre cómo los sistemas educativos socavan el aprendizaje por no apoyarlos adecuadamente”.
El tercer ingrediente, los insumos (equipamiento, infraestructura, etc.), pese a ser fuertemente priorizados por los gobiernos, “explican solamente una pequeña parte de la crisis de aprendizaje”.
Según el reporte del BM, tras analizar diferentes sistemas y escuelas, se encontró que “similares niveles de recursos están frecuentemente asociados con vastas diferencias en resultados de aprendizaje”, y que “incrementar los insumos en un lugar dado generalmente tiene pocos efectos en los resultados de aprendizaje”.
Parte de la razón de esto es que estos insumos en muchos casos no llegan a los profesores y estudiantes, o no los saben aprovechar. El reporte cita ejemplos de casos como Sierra Leona y Brasil. Pero Bolivia tiene sus propios ejemplos, sumamente ilustrativos.
Tal es el caso de las computadoras Kuua (ensambladas por la empresa estatal Quipus). El Gobierno entregó desde 2014 miles de computadoras a las unidades educativas del país, pero no se logró los resultados esperados, porque lejos de influir en la mejora de la calidad educativa, el buen uso de las máquinas dotadas enfrentó una cadena de dificultades, que derivó, en algunos casos, en la decisión de guardarlas en cajones y no usarlas.
Fueron los propios profesores de las escuelas beneficiarias quienes identificaron tres principales razones para el fracaso de esta iniciativa, que coinciden plenamente con lo que expone el informe del BM: la falta de infraestructura adecuada, ausencia de preparación o capacitación de los docentes y el deficiente o inexistente servicio de internet en las unidades educativas.
En este sentido, la falta de un enfoque realmente centrado en el aprendizaje, ha impedido que una medida que en principio fue buena, no sólo no tenga ningún impacto en la calidad educativa, sino que resulte en un esfuerzo desperdiciado, un gasto desaprovechado.
Finalmente, el cuarto ingrediente, se refiere a que la mala gestión y mala gobernanza frecuentemente socavan la calidad educativa. “Aunque un liderazgo escolar efectivo no mejora el aprendizaje de forma directa, sí lo hace indirectamente al mejorar la calidad de los educadores y asegurando un uso efectivo de los recursos”.
Tras analizar ocho países, el BM encontró una correlación entre la capacidad de gestión de las escuelas y el sistema educativo y los resultados en el aprendizaje de los estudiantes: por cada punto de mejora en la capacidad de gestión, había una mejora de entre 0,23 y 0,43 puntos en el aprendizaje.
Lo que está pasando es que “los directores de escuelas no estén activamente involucrados en ayudar a los profesores a resolver problemas, no proveen asesoría institucional, y no establecen metas que prioricen el aprendizaje”.

Se mejora empezando
por el diagnóstico
El reporte del BM argumenta que para que los países puedan mejorar, se debe avanzar urgentemente en tres frentes: evaluar el aprendizaje, actuar en base a la evidencia concreta, y alinear a los actores bajo un mismo objetivo.
Sin embargo, el gobierno boliviano se niega a implementar evaluaciones de la calidad educativa, tal como el PISA (la más conocida y estandarizada), argumentando que esta es una medición “imperialista”, algo curioso considerando que países como China, Vietnam o Singapur encabezan los resultados en estas pruebas.
El año pasado se informó que Bolivia firmó un acuerdo con la Oficina Regional de Educación para América Latina (OREALC), con lo cual se adhirió al Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE).
“Actuar efectivamente requiere primero entender cómo las escuelas están fallando a los estudiantes, y cómo el sistema le está fallando a las escuelas”, sentencia el reporte.

Fuente del Artículo:

http://www.elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-16-26/local/item/279833-escolaridad-sin-aprendizaje-es-una-oportunidad-desperdiciada

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¿Cómo va la educación en América Latina?

Por: Revista Semana Educación

Según datos del Instituto de Estadística de la Unesco, la región y Colombia van por buen camino. Sin embargo, la calidad es un desafío pendiente y quedan todavía brechas que afectan particularmente a la población más vulnerable.

La educación se ha convertido en un tema de agenda y detectar las falencias de los sistemas educativos en los diferentes países es una prioridad para el progreso y desarrollo de las naciones. Sin embargo, a pesar de los múltiples esfuerzos, todavía queda mucho camino por recorrer; y eso es lo que está sucediendo en el mundo, América Latina y sobre todo en Colombia.

De acuerdo con los datos actualizados del Instituto de Estadística de la Unesco, un total de 617 millones de niños y adolescentes en todo el mundo carecen de un nivel mínimo en lectura y matemáticas. Según el organismo internacional, más de 387 millones de niños con edad para estar en primaria (un 56  por ciento) y 230 millones de adolescentes con edad para cursar el primer ciclo de secundaria (un 61  por ciento) no alcanzan ese nivel mínimo.

Se trata de una “crisis de aprendizaje” que podría amenazar con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se han trazado las Naciones Unidas para 2030.

Uno de los elementos que sorprenden más a la Unesco es que de los 387 millones de los niños con edad de cursar primaria en el mundo y que no saben leer, 262 millones van a la escuela.

Según el diagnóstico de la organización, estas estadísticas ponen en evidencia tres tipos de carencias. La primera se refiere a la de los niños que no están escolarizados, con pocas posibilidades de conseguir los conocimientos útiles en lectura y matemáticas. Las otras dos tienen que ver con la incapacidad para mantener escolarizados a los niños, así como la calidad de la enseñanza.

En cuanto a la región de América Latina y el Caribe, aunque todavía se presenten varias falencias, los sistemas educativos han podido cubrir las necesidades de la población y los resultados se están viendo. “Colombia participó en las pruebas Pisa en el año 2012 y sacó 376 puntos, luego en 2015, obtuvo un resultado de 416”, contó Atilio Pizarro, jefe de Planificación de la Unesco durante la XV asamblea anual de la Fundación Empresarios por la Educación.

De acuerdo con otras cifras presentadas por el experto, para 2030, América Latina tendrá un 96,6 por ciento de cobertura en educación primaria; y para 2042, se proyecta que la cobertura sea universal en este nivel. En cuanto a educación media, para 2030, se espera que la región tenga un 90 por ciento de cobertura y en 2066 sea total. Por último, en educación media superior, la cobertura será de un 72,7 por ciento en 2030 y se proyecta que la cobertura será universal para 2095 en la región.

En cuanto al tema de docentes, en la región de América Latina y el Caribe, solo el 85 por ciento de los maestros de primaria tienen formación. El análisis de encuestas de población activa de 13 países de la región mostró resultados muy similares a los países de la Ocde.

 Al mismo tiempo, un tema preocupante para la región es el de los maestros, su formación y salarios. Según contó Pizarro, los profesores de América Latina ganan menos que otros profesionales. “Los docentes de preprimaria y primaria ganaban el 76 por ciento de lo que logran otros profesionales o técnicos, mientras que los profesores de secundaria ganaban el 88 por ciento”, dijo.

Por último, un tema que tocó el representante de la Unesco fue el de Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Mundial. “En cuanto a la educación en derechos humanos, en muchos países, no más de dos tercios de la población está familiarizada con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El 68 por ciento de los estudiantes en la región apenas tienen conocimientos sobre este tema”, dijo.

Pero, ¿cómo mejorar?
A pesar de las falencias, hay que reconocer el avance de la región y de Colombia también en materia de educación. No obstante, la Unesco ha hecho una serie de recomendaciones para alcanzar las metas para 2030 en materia educativa.

Aún cuando América Latina presentó un importante avance en educación en los últimos 15 años, la calidad es un desafío pendiente en la región, donde quedan todavía brechas que afectan particularmente a la población más vulnerable. “La educación debe ser de calidad, formando estudiantes con habilidades que permitan enfrentar los desafíos del mundo de hoy, sin que nadie sea excluido. Más de la mitad de los estudiantes se concentran en los niveles más bajos de desempeño”, contó Pizarro.

Por otro lado, los expertos recomiendan un enfoque de aprendizaje que se dé a lo largo de la vida, y para ello se requieren políticas públicas más ambiciosas, integrales, de largo aliento y que articulen múltiples oportunidades educativas, tanto formales como no formales.

“Se necesita repensar los sistemas educativos tradicionales. Los gobiernos deben ofrecer a los jóvenes y adultos, oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida. Los jóvenes demandan una pedagogía activa, conectada con la vida y sus intereses”, explicó el jefe de Planificación de la Unesco.

Además, la Unesco recomienda que las políticas sobre docentes tienen que ser integrales y sistemáticas; pues la región debe avanzar en la certificación de sus profesores en los niveles de primaria y secundaria.

Por último, para poder impulsar la educación técnica, es clave impulsar la conexión de los distintos actores del sistema. De acuerdo con el organismo internacional, se necesita complementariedad, pertinencia y actualización de la formación que ofrecen las instituciones educativas. “El verdadero desafío de los sistemas de educación terciaria de la región es que se asegure la equidad de su expansión, transformándose en palancas de promoción y movilidad social”, concluyó el experto.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/informe-unesco-sobre-educacion-en-america-latina/542592

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