Educación, vacunación y muerte

Por: Dinorah García Romero

Los Ayuntamientos deben implicarse en el trabajo de educación de la ciudadanía para que responda de manera positiva a la vacunación. Su función es nula, actúan al margen de la realidad.

El mundo que habitamos es interesante por muchos factores y uno de ellos es la diversidad. Sí, el hecho de que la uniformidad tenga poco o ningún espacio para liderar el dinamismo mundial adquiere mayor relevancia en este período de pandemia. Se parte de esta consideración en el presente artículo por la singularidad que se observa en un elevado porcentaje de personas con respecto a su posición sobre la vacunación, sus repercusiones biológicas, psicológicas y de carácter cultural. Con frecuencia personas jóvenes, adultas y ancianas  plantean sus reservas sobre la vacunación. Consideran que es un mecanismo de los gobiernos para avanzar sus planes orientados a controlar y disminuir la población mundial.Este es uno de los argumentos que se expresan para negarse a la vacunación exigida por la Organización Mundial de la Salud y por los organismos de salud de los diferentes países. Esta posición antivacuna es alentada por líderes políticos y figuras presidenciales marcados por la contradicción en sus discursos y en el comportamiento, como es el caso de Jair Bolsonaro en Brasil y  Donald Trump en la época en que ostentaba la presidencia en  Estados Unidos. Este expresidente continúa su acción antivacuna con la misma fuerza, desde su posición de líder político. Se observa, con pavor, la cantidad de personas que se adhieren al rechazo de lo que hasta este momento favorece la disminución de la letalidad de la COVID-19. La pretensión no es promocionar la vacuna; el objetivo fundamental es alertar a los líderes sociales, y a las autoridades educativas y del área de la salud para que se sienten a pensar con perspectiva integral la problemática.

El incremento de la muerte de personas sin la vacunación debida urge a que se establezcan estrategias efectivas e integrales. En la base de la negación a las vacunas está el déficit de educación de los ciudadanos. Se podrá argumentar que los presidentes citados tienen una educación exquisita y, sin embargo, se niegan a la vacuna. Aun así, es posible que haya vacíos significativos en su esmerada educación; por lo cual no se puede perder tiempo. El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, el de Educación y el de Salud Pública tienen que constituir una Mesa permanente que reconvierta las posturas antivacunación. Hay que pasar del llamado a la vacunación a la creación de una cultura de defensa y conservación de la vida. Una cultura se crea con algo más que un llamado unilateral a la vacunación. Es necesario el establecimiento de un sistema que incida en la mentalidad, en las actitudes y en la práctica de los ciudadanos. Para ello la planificación tiene que ser conjunta. Los esfuerzos desplegados para que la República Dominicana haya sido uno de los países más ágiles en la adquisición de vacunas se tienen que corresponder con una planificación sistémica.

El país cuenta con estrategas capaces de posibilitar la estructuración de un programa integral con resultados efectivos. Por ello el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo también debe integrarse a la Mesa que se propone. Este ministerio puede contribuir en el proceso de elaboración de la planificación sistémica que sugerimos. Trabajar en esta dirección es ganarle espacio a la muerte. Esta avanza y diariamente exhibe sus logros. Ante su acción avasallante, las autoridades tienen que agilizar el paso; no pueden sentirse satisfechos solo con el eslogan disecado: vacúnense. El énfasis debe hacerse en la  educación de la conciencia crítica y de la corresponsabilidad de la ciudadanía en el amor y en el respeto a la vida. La planificación sistémica requiere atención especial del proceso de acompañamiento a la ejecución de las decisiones que se toman para educar y para orientar a la población.

La eliminación del toque de queda en el Distrito Nacional se ha unido a la supresión del uso de mascarilla y al olvido de la distancia física y social. Para muchos, de pandemia no queda nada;  y, por lo tanto, se organizan para una vuelta a la normalidad creada por su imaginación. Pero esta realidad avanza sola. No se perciben estrategias de acompañamiento que  transformen esta práctica. Los Ayuntamientos deben implicarse en el trabajo de educación de la ciudadanía para que responda de manera positiva a la vacunación. Su función es nula, actúan al margen de la realidad. Hay que implicarlos para que trabajen en la articulación de más educación, respuesta positiva a la vacunación y reducción de muertes por ignorancia multiplicada. Es importante un trabajo en red para mayor cuidado y robustecimiento de la vida. La tríada educación, vacunación y muerte, demanda acción política razonada y holística.

Fuente de la información:  https://acento.com.do

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Dinorah García Romero

Investigadora del Centro Cultural Poveda- Directora del Proyecto: Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda.- Titular de Formación continuada en el Centro Cultural Poveda.- Docente de la maestría en Psicología de la Educación y Desarrollo Humano en Contextos Multiculturales, Universidad de Valencia-Universidad Autónoma de Santo Domingo.- Co-Directora de Tesis en el Programa de Doctorado en Educación, Universidad de Valencia-Universidad-Autónoma de Santo Domingo.

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