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¿Por qué los niños aprenden más rápido que los adultos?

Los científicos descubren la razón por la que en los menores el aprendizaje es más eficaz

Un nuevo estudio sugiere que los niños son capaces de captar nueva información y habilidades más rápidamente que los adultos y que la razón de ello es que los niños y los adultos muestran diferencias en un mensajero cerebral conocido como GABA, que estabiliza el material recién aprendido, según publican en la revista ‘Current Biology‘.

«Nuestros resultados demuestran que los niños en edad escolar pueden aprender más cosas en un periodo de tiempo determinado que los adultos, lo que hace que el aprendizaje sea más eficaz en los niños», afirma Takeo Watanabe, de la Universidad de Brown, en Estados Unidos.

Sus resultados mostraron que los niños tienen un rápido impulso de GABA durante el entrenamiento visual que dura después de que el entrenamiento termina. Esto contrasta notablemente con las concentraciones de GABA en los adultos, que se mantienen constantes. Los resultados sugieren que los cerebros de los niños responden al entrenamiento de una manera que les permite estabilizar más rápida y eficazmente el nuevo aprendizaje.

«Se suele suponer que los niños aprenden de forma más eficaz que los adultos, aunque el apoyo científico a esta suposición ha sido, en el mejor de los casos, escaso, y, si es cierto, los mecanismos neuronales responsables de un aprendizaje más eficaz en los niños no están claros», afirma Watanabe.

Proceso de aprendizaje

Las diferencias en el GABA eran un lugar obvio para buscar respuestas. Aunque estudios anteriores ya lo habían hecho, los investigadores observaron que el GABA en los niños sólo se había medido en un punto temporal. Tampoco se midió en un momento que tuviera una importancia especial en términos de aprendizaje.

Por ello, en el nuevo estudio se propusieron ver cómo cambian los niveles de GABA antes, durante y después del aprendizaje. También querían ver las diferencias entre niños y adultos.

El estudio examinó el aprendizaje visual en niños en edad escolar y en adultos utilizando técnicas de comportamiento y de neuroimagen de última generación. Descubrieron que el aprendizaje visual provocaba un aumento del GABA en la corteza visual de los niños, el área del cerebro que procesa la información visual. Ese aumento del GABA también persistió durante varios minutos después de terminar el entrenamiento.

Lo que vieron en los adultos a los que se les ofreció el mismo entrenamiento visual fue notablemente diferente. En los adultos, no hubo ningún cambio en el GABA.

El descubrimiento predice que el entrenamiento con elementos nuevos aumenta rápidamente la concentración de GABA en los niños y permite que el aprendizaje se estabilice rápidamente. Otros experimentos también lo corroboraron.

«En experimentos conductuales posteriores, descubrimos que, efectivamente, los niños estabilizaban los nuevos aprendizajes mucho más rápidamente que los adultos, lo que concuerda con la creencia común de que los niños superan a los adultos en su capacidad de aprendizaje -explica Sebastian M. Frank, ahora en la Universidad de Ratisbona (Alemania)-. Nuestros resultados apuntan, por tanto, a que el GABA es un elemento clave para que el aprendizaje sea eficiente en los niños«.

Función cerebral

Los resultados sugieren que los niños pueden adquirir nuevos conocimientos y habilidades más rápidamente que los adultos, dicen. Esto debería animar aún más a profesores y padres a dar a los niños muchas oportunidades de adquirir nuevas habilidades, ya sea aprender las tablas de multiplicar o montar en bicicleta.

Los resultados también pueden cambiar la concepción de los neurocientíficos sobre la madurez del cerebro de los niños.

«Nuestros resultados implican que los niños muestran un procesamiento inhibitorio y GABAérgico muy eficiente a pesar de los fallos inhibitorios que se han observado en otros ámbitos como el control cognitivo o la atención –afirma Frank-. Esto implica que el procesamiento GABAérgico implicado en diferentes aspectos de la función cognitiva podría madurar a diferentes velocidades».

«Aunque los cerebros de los niños aún no han madurado del todo y muchas de sus funciones conductuales y cognitivas no son tan eficientes como en los adultos, los niños no son, en general, superados en sus capacidades por los adultos -añade Watanabe-. Al contrario, los niños son, al menos en algunos ámbitos como el aprendizaje visual, superiores en sus capacidades a los adultos».

Los investigadores dicen que estas diferencias en los ritmos de maduración entre regiones y funciones cerebrales deberían examinarse en detalle en futuros estudios. También quieren explorar las respuestas del GABA en otros tipos de aprendizaje, como la lectura y la escritura.

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Entrevista a Koncha Pinós: «Los niños son buenos por naturaleza pero la bondad, que es una inteligencia superior, está denostada»

Entrevista con Koncha Pinós, autora de ‘La belleza de ser bueno’ (Neurociencia de la bondad para padres)

En su libro ‘La belleza de ser bueno’ (Sinequanon) Koncha PInós ha puesto negro sobre blanco las intensas inquietudes de su infancia. «Esta obra nace después de ver tanto sufrimiento en el mundo, deshumanización y horror por todas partes. Trabajar muchos años en zonas de conflicto y vulneraciones de derechos humanos me llevó hasta esas preguntas que no podían esperar más: por qué existe gente tan mala, capaz de hacer tanto daño a los demás, y qué ha sido de la bondad».

-Lo bondadoso, lo bellamente generoso, no está de moda.

-Lo primero quisiera decir es que las personas confunden el término de bondad. Cuando nos planteamos hacer el libro lo primero era definir qué es la bondad desde distintas miradas: desde la filosofía, la ciencia, la educación… Y poder comprender así para poder llegar a un punto en común. La bondad está en todas las tradiciones y en todas las religiones, pero nos hemos olvidado de tenerla presente. Ahora de hecho somos una sociedad con alergia a la bondad.

-En efecto. La bondad está incluso denostada.

-Por eso me pregunté, ¿por qué no la valoramos? ¿Cómo podríamos valorar la bondad de una forma nueva e incluso medirla? El libro pretende eso en cuatro partes, la primera parte te plantea un marco sobre qué es la bondad y cómo se puede medir.

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El valor de humanizar

Antonio Piñas Mesa, profesor de Filosofía de la Universidad CEU San Pablo CEU, explica en este artículo la necesidad de «seguir apostando por el ‘valor de los valores’ pues de ello dependerá una sociedad en las que el cuidado del otro sea un cuidado humanizado, es decir, a la altura del ser humano y su valor»

La larga marcha del hombre a lo largo de la historia bien podría ser descrita como un periplo en el que hemos ido aprendiendo el arte de humanizar nuestras relaciones personales y nuestro entorno. Eso sí, hemos tenido y tenemos capítulos en los que la barbarie ha oscurecido este esperanzador proyecto de humanización.

En la actualidad tenemos algunas luces que nos hacen seguir creyendo en la voluntad del hombre por seguir construyendo una cultura de la humanización que alienta también una mejora de las prácticas del cuidado, sobre todo a los más vulnerables.

El humanismo, paradigma que parte del valor de lo humano y que se traduce en una práctica de vida consecuente con esa creencia en que el ser humano tiene un valor singular, es el pilar fundamental de la humanización. Este humanismo tiene que ser alimentado para que sea fuerte ante los vendavales de los antihumanismos y transhumanismos que nos azotan, con el potencial de los saberes humanísticos.

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¿Por qué es tan importante adaptar los espacios de un colegio a su modelo educativo?

Melanie McGeever, coordinadora del Programa PEP/PYP (3-12 años) del Bachillerato Internacional del Colegio Europeo de Madrid, explica cómo debe ser el mobiliario para el máximo provecho del aprendizaje

Si hay algo en lo que las familias se basan a la hora de elegir colegio para sus hijos, sin duda, es en el modelo educativo por el que quieren apostar. Mientras muchos padres tienen claro que prefieren una metodología en concreto, otros apuestan por centros educativos que apuesten por los idiomas, otros se fijan en cómo la tecnología o el arte forman parte de la educación que los más pequeños van a recibir… Por suerte, vivimos en un país con una amplia oferta en cuanto a modelos educativos y eso nos permite poder elegir aquella opción que más se ajuste a nuestras necesidades, dentro de las posibilidades que queden cerca de nuestro hogar.

Para que un modelo educativo sea realmente eficaz, también debemos prestar atención a los espacios que el centro escolar oferta y es algo que los colegios, cada vez más, ponen también en valor, apostando por reformas que consigan adaptar sus aulas, pasillos y estancias para que el concepto global acaba siendo un resultado de éxito.

Está claro que la reforma de las instalaciones responde siempre a dos necesidades. La primera es una respuesta directa a las valoraciones, comentarios y sugerencias que los padres hacen en las encuestas internas de cada colegio y la segunda es dotar de espacios modernos y acordes con la metodología del centro a las aulas y demás espacios. Y es que, desde el punto de vista de los profesionales, además de buscar la vanguardia de manera constante en la educación y el día a día en clase, también se debe hacer en las instalaciones donde la misma se va a desarrollar.

Por ello, cada vez son más los colegios que invierten en renovar sus espacios con el fin de cumplir con estos objetivos. Por supuesto, es importante que esta apuesta consiga una mejora notable en los mismos dentro de cada etapa educativa. Por ejemplo, de cara a la etapa de Infantil, es importante apostar por el uso de colores suaves para crear espacios más luminosos.

En este sentido, no solo es importante usar este tipo de colores en las paredes y suelos, sino que también ayuda hacerlo en el mobiliario. Además, de cara a alumnos tan pequeños, es preferible apostar por un mobiliario moderno, lejos de los tradicionales pupitres y sillas más rígidas. Así pues, apostar por la incorporación de pufs, que permitan crear un entorno más distendido en el aula, siempre será una buena opción que, además, le darán a los más pequeños la oportunidad de tener más libertad, algo realmente esencial en sus primeros años, tanto de vida como académicos.

De cara a los primeros años de Primaria, si un centro apuesta por un modelo educativo donde el aprendizaje se lleva a prácticas reales, como proyectos o actividades que los preparen de cara al futuro real que les espera, apostar por la creación de aulas prácticas. Estas aulas, divididas en dos estancias y comunicadas entre ellas nos darán la opción de tener en un lado el espacio de pupitres y sillas y, en el otro, un aula práctica donde se fomenten y desarrollen otras habilidades con la incorporación de distintos elementos.

Sin duda, el diseño de los espacios de aprendizaje y la flexibilidad con respecto a los diferentes tipos de mobiliario respaldan la filosofía IB PYP de agencia (que hace referencia a la facultad de emprender acciones significativas e intencionales) y colaboración. Dentro de esto, los estudiantes tienen voz, capacidad de elección y autonomía sobre su aprendizaje, algo que les beneficiará durante su etapa académica pero que, además, les ayudará a fortalecer estos valores también de cara a su vida social y su futuro profesional. De este modo, los alumnos pueden elegir con quién trabajar, cómo y en qué espacios de aprendizaje; esto siempre pueden hacerlo de manera individual, en parejas, en pequeños grupos o toda la clase.

Otros de los espacios importantes de los centros educativos, aunque no formen parte de las aulas donde pasan la mayor parte del tiempo, son el comedor y la biblioteca. ¿Cómo podemos mejorarlos para que estos vayan en sintonía con el resto del colegio y con el modelo educativo de cada centro?

Aunque el comedor cuente con un menor componente educativo, sigue siendo un espacio donde el estudiante adquiere distintos valores (respeto en situaciones más relajadas y fuera de clase, hábitos saludables en cuanto a alimentación…). Por eso, es necesario vincularlo al estilo de las aulas, aunque con un toque más informal. Para ello, se puede apostar por una gama de colores similar a la de estas, manteniendo la uniformidad en toda la etapa educativa. Además, es importante que en este espacio haya elementos que fomenten la sostenibilidad (como el reciclaje) o la importancia de mantener una dieta sana y equilibrada.

En cuanto a la biblioteca, y siendo conscientes de los grandes beneficios que la lectura tiene como, por ejemplo, potenciar su imaginación, ejercitar su cerebro o fomentar su interés por descubrir cosas nuevas, es importante que nos encontremos con un espacio realmente atractivo y que invite al relax. Para ello, apostar también por un espacio luminoso que nos dé la sensación de paz y tranquilidad será fundamental. Asimismo, en este espacio es importante que se cuente con un mobiliario más cómodo y desenfadado que incentive a los alumnos a utilizarlo también como aula de trabajo.

Además, si el modelo educativo apuesta por potenciar la importancia de cuidar nuestro medio ambiente, es importante que para estas reformas se haga uso de materiales sostenibles. Con ello, reforzaremos la coherencia y el empeño del colegio por aplicar sus valores a todos los niveles y demostrando que, incluso sus instalaciones, que, con los espacios de aprendizaje, reflejen el modelo educativo del colegio.

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Las conmociones cerebrales en adolescentes pueden afectar al rendimiento académico

Por: ABC

Los síntomas más comunes son la pérdida de conciencia, los mareos, la mirada vidriosa, el dolor de cabeza, la amnesia, los vómitos, los problemas de memoria y la pérdida de concentración.

Los adolescentes que han sufrido una conmoción cerebral en los últimos 12 meses podrían tener un 25% más de probabilidades de tener una mala situación académica que aquellos que no la han padecido, sugiere un estudio publicado en línea en la revista ‘Injury Prevention’ al que ha tenido acceso Ep.

Una conmoción cerebral es una lesión temporal causada por un golpe, un impacto o una sacudida en la cabeza o por un golpe en el cuerpo que hace que el cerebro se mueva rápidamente de un lado a otro. Los signos más comunes son la pérdida de conciencia, los mareos, la mirada vidriosa, el dolor de cabeza, la amnesia, los vómitos, los problemas de memoria y la pérdida de concentración.

Faltan pruebas sobre el impacto que las conmociones cerebrales pueden tener en el rendimiento académico del adolescente. Por ello, un equipo de investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, se propuso investigar si existía o no una asociación entre el historial de conmociones cerebrales y el nivel académico de los estudiantes de secundaria.

Para ello, analizaron los datos de 10.756 adolescentes de la Encuesta de Comportamiento de Riesgo Juvenil de 2019, una encuesta semestral que monitoriza los riesgos de salud entre los estudiantes de todo Estados Unidos. De los más de 10.000 estudiantes de secundaria analizados, el 14,9% informó que había tenido al menos una conmoción cerebral relacionada con deportes y actividades en los últimos 12 meses.

La mayoría de los adolescentes que declararon no haber sufrido conmociones cerebrales eran mujeres (50,9%), mientras que la mayoría de los que declararon haber sufrido una o más de dos conmociones cerebrales eran hombres (53,1% y 63,5% respectivamente).

Los estudiantes que se autoidentificaban como negros o afroamericanos representaban una mayor proporción de estudiantes con dos o más conmociones cerebrales (15,6%) en comparación con los estudiantes con cero o una conmoción cerebral (10,6% y 9,4% respectivamente). En general, una gran mayoría de los adolescentes (78,8%) declaró tener un buen nivel académico.

Los investigadores calcularon que tener al menos una conmoción cerebral en los últimos 12 meses se asociaba con un riesgo un 25% mayor de tener una mala posición académica y esta asociación era más fuerte con un historial de conmociones cerebrales repetidas.

La asociación variaba según la raza/etnia, pero los autores señalan que se necesitaban estudios futuros para examinar la interacción de la raza/etnia en la asociación.

Los autores reconocen que su estudio tenía algunas limitaciones, ya que no les permitió evaluar el cambio en la situación académica antes y después de las conmociones cerebrales notificadas, no se comprobó la verificación de los informes de los estudiantes sobre su conmoción cerebral y el resultado, y el estudio no incorporó variables socioeconómicas como los ingresos familiares y el lugar de residencia.

No obstante, concluyen que «el historial de conmociones cerebrales se asoció significativamente con una mala posición académica y el hecho de sufrir múltiples conmociones cerebrales podría ser especialmente perjudicial para los resultados de los estudiantes«.

«Los esfuerzos de prevención de lesiones basados en la escuela, incluyendo la promoción del uso del casco, la detección de conmociones cerebrales en la escuela y el cumplimiento de las directrices de retorno al juego y al aprendizaje, para reducir las conmociones cerebrales múltiples en los deportes, en particular para los grupos raciales y étnicos más afectados, pueden resultar beneficiosos para los estudiantes con conmoción cerebral», subrayan.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/conmociones-cerebrales-adolescentes-pueden-afectar-rendimiento-academico-20220914120402-nt.html

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Las conmociones cerebrales en adolescentes pueden afectar al rendimiento académico

Los síntomas más comunes son la pérdida de conciencia, los mareos, la mirada vidriosa, el dolor de cabeza, la amnesia, los vómitos, los problemas de memoria y la pérdida de concentración.

Los adolescentes que han sufrido una conmoción cerebral en los últimos 12 meses podrían tener un 25% más de probabilidades de tener una mala situación académica que aquellos que no la han padecido, sugiere un estudio publicado en línea en la revista ‘Injury Prevention’ al que ha tenido acceso Ep.

Una conmoción cerebral es una lesión temporal causada por un golpe, un impacto o una sacudida en la cabeza o por un golpe en el cuerpo que hace que el cerebro se mueva rápidamente de un lado a otro. Los signos más comunes son la pérdida de conciencia, los mareos, la mirada vidriosa, el dolor de cabeza, la amnesia, los vómitos, los problemas de memoria y la pérdida de concentración.

Para ello, analizaron los datos de 10.756 adolescentes de la Encuesta de Comportamiento de Riesgo Juvenil de 2019, una encuesta semestral que monitoriza los riesgos de salud entre los estudiantes de todo Estados Unidos. De los más de 10.000 estudiantes de secundaria analizados, el 14,9% informó que había tenido al menos una conmoción cerebral relacionada con deportes y actividades en los últimos 12 meses.

La mayoría de los adolescentes que declararon no haber sufrido conmociones cerebrales eran mujeres (50,9%), mientras que la mayoría de los que declararon haber sufrido una o más de dos conmociones cerebrales eran hombres (53,1% y 63,5% respectivamente).

Los estudiantes que se autoidentificaban como negros o afroamericanos representaban una mayor proporción de estudiantes con dos o más conmociones cerebrales (15,6%) en comparación con los estudiantes con cero o una conmoción cerebral (10,6% y 9,4% respectivamente). En general, una gran mayoría de los adolescentes (78,8%) declaró tener un buen nivel académico.

Los investigadores calcularon que tener al menos una conmoción cerebral en los últimos 12 meses se asociaba con un riesgo un 25% mayor de tener una mala posición académica y esta asociación era más fuerte con un historial de conmociones cerebrales repetidas.

La asociación variaba según la raza/etnia, pero los autores señalan que se necesitaban estudios futuros para examinar la interacción de la raza/etnia en la asociación.

Los autores reconocen que su estudio tenía algunas limitaciones, ya que no les permitió evaluar el cambio en la situación académica antes y después de las conmociones cerebrales notificadas, no se comprobó la verificación de los informes de los estudiantes sobre su conmoción cerebral y el resultado, y el estudio no incorporó variables socioeconómicas como los ingresos familiares y el lugar de residencia.

No obstante, concluyen que «el historial de conmociones cerebrales se asoció significativamente con una mala posición académica y el hecho de sufrir múltiples conmociones cerebrales podría ser especialmente perjudicial para los resultados de los estudiantes«.

«Los esfuerzos de prevención de lesiones basados en la escuela, incluyendo la promoción del uso del casco, la detección de conmociones cerebrales en la escuela y el cumplimiento de las directrices de retorno al juego y al aprendizaje, para reducir las conmociones cerebrales múltiples en los deportes, en particular para los grupos raciales y étnicos más afectados, pueden resultar beneficiosos para los estudiantes con conmoción cerebral», subrayan.

Fuente de la información e imagen: https://www.abc.es

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España: el acoso escolar repunta con el insulto, los motes y las burlas como principales armas

Por: Ana I. Martínez

El «ciberbullying» desciende tras la vuelta a las aulas, según un estudio de Fundación Mutua Madrileña y Fundación ANAR elaborado durante el pasado curso
«La mayoría de los estudiantes condenan el acoso, pero en grupo alimentan comportamientos de intimidación»

«¡Gordo!», «¡Cállate, loca!», «¡Eres una foca!», «¡Enano!», «¡Vales una mierda!», son algunas de las lindezas que gritan los acosadores a las víctimas del acoso escolar, que vuelve a coger fuerza tras el parón presencial en las aulas obligado por la pandemia. Según el IV Informe de Prevención del Acoso Escolar en Centros Educativos, elaborado por la Fundación Mutua Madrileña y Fundación ANAR durante el curso 2021-2022, 1 de cada 4 alumnos (24,4%) percibe que existe un caso de «bullying» en su clase, situándose por encima del 15,2% del curso anterior pero por debajo del 34,1% del curso 2019-2020.

«Es una cifra, en parte, esperanzadora. No sabemos hacia donde irán los datos en años venideros pero, de momento, parece que hay cierta esperanza. Estamos muy lejos de ese 50% sobre el que se situaba la percepción del alumnado sobre la incidencia del acoso escolar en 2016», afirma a ABC Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR.

La investigación, que recoge la opinión de estudiantes y docentes con una muestra de 5.123 alumnos y 229 profesores de 301 centros escolares, desvela también que el acoso afecta fundamentalmente a una sola persona (51,3%), principalmente chicos (55,2%); que la víctima sufre durante meses (42,9%) y que los responsables actúan grupo (72,6%).

Un problema real y de todos

«El acoso escolar existe. Representa el robo de la infancia y no hay derecho a que nadie le robe a un niño esta etapa vital de la vida en la que hay que ser feliz», reflexiona a este diario Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña. «Por ello, nosotros y Fundación ANAR llevamos muchos años trabajando en este sentido. Es un tema muy preocupante, del que antes no había conciencia, pero afecta a los niños, un colectivo muy vulnerable. No se debe normalizar y todo el mundo debe estar muy atento para detectarlo y atajarlo. Por suerte, la mayoría de los colegios ya no miran para otro lado, sino que tratan de solucionarlo».

«El acoso escolar existe. Representa el robo de la infancia y no hay derecho a que nadie le robe a un niño esta etapa vital de la vida en la que hay que ser feliz. Todo el mundo debe estar muy atento para detectarlo y atajarlo»
Lorenzo Cooklin/ Director general de la Fundación Mutua Madrileña

Según los profesores, la superioridad y la falta de habilidades sociales (empatía o sensibilidad, intolerancia, etc.) son las características que definen a los agresores. «Suelen tener problemas de carácter psicológico, poca tolerancia a la frustración y una tendencia a la superioridad. Se trata de un liderazgo negativo», explica Ballesteros, que «hay que tratar con atención». Según el experto, que también es psicólogo, «hay que estudiar y ver qué le pasa a ese niño que acosa, sin criminalizarlo, para poder actuar con eficacia. En muchas ocasiones, los agresores suelen tener problemas psicológicos por vivir situaciones de acoso, de abuso, de violencia de género… En otras ocasiones, hay detrás otras causas, como la hiperactividad. No hay que olvidar que ellos también son menores de edad».

Otro de los datos destacados del análisis tiene que ver con el «ciberbullying», cuya incidencia baja de manera notable: el 8,2% del alumnado piensa que alguien en su clase es víctima del acoso por internet, 16 puntos porcentuales menos que en 2020-2021. WhatsApp (66,9%), Instagram (53,1%) y Tiktok (48,6%) son los principales canales por los que actúan los acosadores.

Falta de comunicación

Todos estos datos ponen en evidencia la gravedad del acoso escolar y la urgencia de poner en marcha medidas efectivas que reduzcan estas cifras para no volver a los elevados índices pasados. Sin embargo, el 61,7% de los jóvenes indica que su centro escolar no hace nada y el 93% de los docentes asegura que el caso se solucionó. «Aquí hay algo que no termina de funcionar», señala Ballesteros. «Hay una falta de comunicación entre los profesores, los alumnos y el acosado. Los propios estudiantes tienen constancia sobre casos que no trasladan y las familias, en ocasiones, tampoco son conscientes».

«Los acosadores suelen tener problemas de carácter psicológico, poca tolerancia a la frustración y una tendencia a la superioridad. Hay que estudiar y ver qué le pasa a ese niño que acosa, sin criminalizarlo, para poder actuar con eficacia»
Benjamín Ballesteros/Director de programas de la Fundación ANAR

Para el responsable de Fundación Mutua Madrileña, esta percepción del alumnado tiene que ver con que «somos herederos de una historia». «Tradicionalmente -continúa-, los centros escolares miraban hacia otro lado y ese cambio de actitud tiene que materializarse. También tiene que ver los protocolos y procedimientos que se llevan a cabo y que deberían acelerarse».

La misma inacción, creen el 45,4% los alumnos, tienen los profesores, quienes aseguran que estos no intervienen ante una situación de «bullying» a pesar de que casi la mitad del profesorado (45,9%) reconoce haber tenido conocimiento de algún caso de acoso escolar y principalmente por terceras personas (46,7%). Además, más de la mitad del profesorado (56,1%) opina que la intervención de los centros escolares es adecuada sólo en algunas ocasiones.

Los alumnos, a su vez, parece que tampoco terminan de concienciarse, ya que 1 de cada 4 reconoce haber acosado a algún compañero sin darse cuenta y el 46,8% reconoce que no hace nada para apoyar a las víctimas. Ante estas cifras, el director de Fundación ANAR, recuerda, «el poder de los testigos». Y es que los alumnos han de aprender que el acoso escolar es «un problema de todos y aquel que lo detecte tiene que saber que ha de contárselo a un adulto para ayudar y poder tomar medidas, sin miedo a convertirse en un chivato sino todo lo contrario: se convierte en un héroe que se posiciona a favor de la víctima».

Formación y prevención

Según los expertos, la lucha contra el acoso escolar pasa, principalmente, por la prevención. Y en el caso de que exista un claro caso de acoso, atajarlo cuanto antes. Para los alumnos, solucionar el acoso escolar pasa por comunicárselo a un tercero/a (43,8%), ayudando, defendiendo, uniéndose a la víctima (29,2%) y dialogando con el agresor/a (13,7%).

«La sensibilización como forma de prevención es fundamental porque es lo que permite que los colegios, profesores, alumnos o familias no normalicen el problema», reseña Cooklin, quien recuerda que el acoso escolar «acompaña durante toda la vida» al acosado y que urge «reducirlo al máximo».

Para la mayoría de los profesores, según el estudio, favorecer la escucha, el diálogo y la comunicación en la resolución de conflictos (94,8%), trabajar el respecto a las diferencias (92,1%) y observar las relaciones que se establecen en el aula entre los alumnos (90,4%), son las principales acciones para prevenir el acoso escolar. A su vez, consideran que las nuevas tecnologías y las redes sociales (95,2%), la presión del grupo de amigos/as (94,3%) y la falta de respeto a las diferencias (93%) son aspectos bastante o muy decisivos para que se produzca el acoso escolar.

Al mismo tiempo, los docentes consideran que las familias han de prestar más atención a sus hijos (88,5%), hacer buen uso de las nuevas tecnologías/redes sociales (88,1%) y educar en valores (86,7%). Pero también los centros escolares aún tienen mucho que hacer: la falta de recursos y la dificultad para diferenciar el acoso escolar de otros problemas de convivencia son las principales barreras que, según los docentes, encuentran para poder afrontar el problema.

Para Ballesteros, todas estas cifras demuestran que las acciones de educación, prevención y formación en torno al acoso escolar funcionan. «Hace unos años ni siquiera existían y hoy hay un amplio conocimiento al respecto, aunque aún queda mucho por hacer porque ese 24,4% debería desaparecer».

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