Cómo gestionar el ESTRÉS DOCENTE con éxito

España / 23 de junio de 2019 / Autor: Antonio Ciudad Real / Fuente: Imágenes Educativas

Algunos estudios, como el llevado a cabo por FETE-UGT, demuestran que los docentes son propensos a sufrir agotamiento emocional durante el curso escolar. Además, este mismo estudio afirma que el colectivo más vulnerable son los que se dedican a la Enseñanza Secundaria. Dicho agotamiento puede traducirse en estrés o, en un estado más avanzado, en el Síndrome de Burnout.

A continuación nos gustaría mostrar a través de dos infografías una serie de consejos orientados a modificar diferentes aspectos para comenzar a superar el estrés docente.

1. En primer lugar consejos de tipo personal para comenzar a tomar conciencia de nuestras emociones, respetar espacios de tiempo durante la semana para dedicarlos a nosotros o nosotras y fomentar hábitos saludables para fortalecernos.
2. Por último, una serie de ideas y estrategias para comenzar a modificar el contexto que nos rodea, principalmente el aula, en donde se produce la principal fuente de estrés docente, la disrupción. Herramientas orientadas a modificar la metodología de trabajo en el grupo de clase, cambiar el ambiente físico través de la decoración  y psíquico a través del humor y el trabajo participativo.

Fuente: http://www.eduforics.com/es/estres-docente-estrategias-comenzar-superarlo/

SEIS CONSEJOS PARA RECUPERAR EL BIENESTAR

Los siguientes consejos pueden ayudarte a evitar el círculo vicioso del estrés y recuperar el bienestar emocional y laboral.

  1. Toma las riendas de los conflictos. Un alumno o un grupo que genera enfrentamientos diarios amenaza la disciplina y rompe la estabilidad de la clase, creando un clima muy complicado para el docente. Por eso, la gestión y manejo de los conflictos en el aula es uno de los caminos más importantes para reducir el estrés diario del profesorado.
  2. Trabaja tus habilidades comunicativas. Una buena comunicación es esencial para transmitir los mensajes adecuados a los alumnos, familias o compañeros, a través de palabras y también a través de gestos, posturas y todo lo que implica la comunicación no verbal. Comunicarse correctamente previene el estrés y minimiza sus efectos. Trabajar la asertividad puede ser una excelente herramienta para lograrlo.
  3. Céntrate en aquello que te gusta hacer. Las emociones y sensaciones positivas nos ayudan a sentirnos mejor y, aunque en ocasiones los problemas nos agobien, hay que buscar siempre un espacio para la diversión y la felicidad de las pequeñas cosas. Recuerda todas las satisfacciones de la docencia que a veces se te olvidan: esos alumnos que te enseñaron tanto, las clases que te apasionó dar, esa actividad que resultó un éxito, la gratitud de aquellos padres, aquel trabajo preparado con tanta ilusión con tus compañeros…
  4. Establece metas. El día a día a veces no deja ver el presente y el futuro en perspectiva, pero es importante que encuentres tiempo para definir tus objetivos a medio y largo plazo. No se trata solo de que anotes lo que quieres hacer en clase la siguiente semana o la parte del temario que tratarás en los próximos dos meses, sino también los grandes objetivos que quieres conseguir con tus alumnos, la meta hacia la que quieres que se dirija tu trayectoria laboral, tu idea de hacia dónde quieres que discurra tu vida o cómo te ves dentro de cinco años. Planificar te ayudará a controlar tu trabajo y tu propia vida y evitar en la medida de lo posible la sobrecarga y el agobio.
  5. Afronta los problemas. Analiza lo que te preocupa, las personas o situaciones con las que tienes problemas, los retos concretos que te generan estrés o sufrimiento y decide cómo puedes solucionar cada uno de ellos: rechazarlo, aceptarlo o cambiarlo. Una vez establecida la estrategia, comprométete con ella y, si no estás contento con algo actúa en consecuencia.
  6. Pon en práctica el mindfulnessOtra de las causas del estrés es la rapidez que inunda nuestra vida cotidiana y la falta de tiempo para ser realmente conscientes de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. La atención plena o mindfulness es una actitud ante la vida que busca experimentar cada momento y retomar ese contacto con nuestro interior y nuestro exterior. Para ello, basta con comenzar dedicando un rato al día a saborear la vida, a fijarnos en lo que sentimos y lo que tenemos a nuestro alrededor, a parar, respirar y observar.

Fuente: https://www.aulaplaneta.com/

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ove/mahv

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