Page 3 of 25
1 2 3 4 5 … 25

Los maestros y el Programa Sectorial de Educación

Por: Carlos Ornelas

 

El PSE compromete a la Secretaría de Educación Pública y otras autoridades a formar docentes con el fin de hacer frente a retos derivados de las políticas vigentes (las de la 4T), prácticas educativas emergentes (como las que genera la pandemia) y los cambios sociales

En discusiones sobre los maestros en México y América Latina —y en otras partes del mundo— se tiende a conceptuarlos en términos polares, héroes o villanos, como apunta Beatrice Dávalos, o como víctimas o culpables, según registró el bien recordado Juan Carlos Tedesco.

El Programa Sectorial de Educación 2020-2024, con diferentes términos, retoma esa disputa. El texto asegura que los docentes fueron maltratados y hostigados en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el Servicio Profesional Docente era un instrumento punitivo. En cambio, el gobierno de la Cuarta Transformación los contempla como agentes fundamentales del proceso educativo (Objetivo prioritario 6.3); agrega que gozan de plenos derechos a partir de tres atributos, dos instrumentales: desarrollo profesional y mejora continua; y uno existencial: vocación de servicio.

La imagen clave para separarse —aunque no tanto, ni aun en el uso de palabras— de la Reforma Educativa del gobierno anterior es “revalorizar a las maestras y maestros”; transmutarlos de villanos a héroes. Para ello, el PSE compromete a la Secretaría de Educación Pública y otras autoridades a formar docentes con el fin de hacer frente a retos derivados de las políticas vigentes (las de la 4T), prácticas educativas emergentes (como las que genera la pandemia) y los cambios sociales.

Para el desarrollo profesional y la mejora continua, el PSE critica al pasado. “La oferta de cursos no atiende, de manera pertinente y suficiente, las necesidades del personal docente, directivo, de supervisión y de asesoría técnica pedagógica”. Pero no ofrece alternativas. La transformación de las normales es una tarea pendiente, asevera el texto —y parece que así seguirá—, pues con todo y que propone acciones puntuales, no les pone plazos ni les asigna recursos.

Además, no es seguro que se revalorice a los maestros si se apuntala la formación inicial del magisterio y se adecua el crecimiento de las escuelas normales. Ni será suficiente que se mejoren las condiciones de su personal docente y directivo, se les otorgue —si es que alguna vez llegase a suceder— autonomía de gestión y emprendan proyectos de mejora continua, innovación, investigación, extensión. Tampoco si se integran en los planes curriculares contenidos y prácticas educativas para adquirir estilos de vida saludables, perspectiva de género, interculturalidad y cultura de la paz. Pero, si no se asignan recursos a las propuestas —al contrario, se avecinan recortes— se quedarán en eso, en meras promesas.

En cuanto a la vocación, parece que el PSE olvida que esa es una cualidad intrínseca de cada persona, ni el Estado ni la sociedad pueden modularla, menos reglamentarla. Ésa no necesita revalorarse, sólo existir en la práctica de cada docente.

En la retórica del PSE los maestros son héroes, pero si no hay fondos para poner en práctica los objetivos, ellos seguirán considerándose víctimas y quizás otros aún los verán como villanos.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-maestros-y-el-programa-sectorial-de-educacion/

Comparte este contenido:

Nueva Escuela Mexicana: el futuro como legitimación

Por: Carlos Ornelas.
En el Plan Sectorial de Educación 2020-2024, que el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, presentó la semana pasada, hay una frase que sintetiza la creencia del gobierno de la 4T sobre el poder de la educación, en concreto, de la Nueva Escuela Mexicana, para conquistar el futuro. “[…] la Nueva Escuela Mexicana [NEM] sentará las bases para la regeneración moral del país, a partir de una orientación integral basada en valores como la honestidad, honradez, ética, libertad y confianza” (p.5).

La legitimidad de un gobernante, de acuerdo con postulados de Max Weber, descansa en la credibilidad que los gobernados le otorguen. Y ésta depende de la eficacia del hacer gubernamental. Si la gente piensa que lo hace bien y entrega resultados palpables, su legitimidad crece. Pero si no hay frutos específicos, puede suceder lo contrario.

En el Plan Sectorial de Educación 2020-2024, que el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, presentó la semana pasada, hay una frase que sintetiza la creencia del gobierno de la Cuarta Transformación sobre el poder de la educación, en concreto, de la Nueva Escuela Mexicana, para conquistar el futuro.

En un ensayo breve (mimeografiado), María del Carmen Ainaga Vargas resume las teorías de la legitimación de Norberto Bobbio. Uno de los asuntos que trata Bobbio es que los mandatarios se remiten a la historia y al futuro para legitimarse.

El PSE está lleno de frases que condenan al pasado, en especial al reciente: la corrupción, hostigamiento a los docentes, compra, venta y herencia de plazas. En suma, una crisis moral. Por ello, desde la SEP, con las herramientas de la política educativa, se inculcarán valores cívicos para la regeneración moral. Esta frase, por cierto, evoca la consigna del gobierno de Miguel de la Madrid, el primero de la época neoliberal, según la retórica de la 4T.

La remisión a la historia futura, abrevia Ainaga Vargas, constituye uno de los criterios para la legitimación del poder. Se trata de imponer un nuevo orden y destruir el viejo esquema. La NEM, sin embargo, no trata de desgajar un trazo viejo, sino a la “mal” llamada Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto. El PSE presenta al pasado como condición y al futuro como anhelo, pero poco del presente.

La tipología de la dominación legítima de Weber destaca tres caracteres: tradicional, carismático y racional. El Estado democrático moderno descansa en la dominación racional, en el derecho, no en la creencia en la infalibilidad del líder (“los hombres obedecen a las leyes, no al gobernante”). El presidente López Obrador apuntala cada día su carisma como eje de gobierno, invade el espacio público, centraliza el poder, mientras el proceso de toma de decisiones racional burocrático se desvanece.

En el gobierno de Peña Nieto, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación contradijo y se apoderó de porciones del espacio público. La fortuna, como diría Maquiavelo, es generosa con AMLO, pero él hace su tarea de seducción con las mañaneras, giras y videos a cada rato. No tiene un adversario orgánico, los partidos de oposición no pintan, pero en la plaza pública le llueven críticas; ése es su flanco débil.

Por lo pronto, hay ofertas de símbolos, la NEM es una venta de esperanza, sin asideros conceptuales firmes y con problemas inmensos inmediatos. La pandemia le da cierto respiro a la SEP, justifica la falta de resultados, pero no habrá mucho terreno para moverse en la nueva (a)normalidad porque la austeridad republicana abrumará al sector educativo. No sabemos cuáles serán las providencias para conocer si honestidad, honradez, ética, libertad y confianza imperan o siguen por el camino.

La CNTE, por lo pronto, no brega contra la SEP, pero el gobierno —aunque le haga concesiones— le niega su participación, no legitima sus textos ni materiales. A fe mía que cuando no haya fondos para más plazas y otras sinecuras, saltará al espacio público.

Además, sospecho que la falta de resultados de la Nueva Escuela Mexicana se hará patente ante los segmentos sociales que hoy creen en la palabra de AMLO, el carisma también se desgasta.

La legitimación por medio de la historia y del futuro tiene límites, el presente —la práctica— es más importante.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/nueva-escuela-mexicana-el-futuro-como-legitimacion/

Comparte este contenido:

Programa Sectorial de Educación: fe y bienestar

Por:  Carlos Ornelas

El artículo 26 de la Constitución asienta los principios de la planeación democrática, aunque se inspiró en cierto enfoque tecnocrático. Ordena que cada gobierno elabore un Plan Nacional de Desarrollo y programas sectoriales por dependencia. Establece guías, pero deja espacios de autonomía para introducir innovaciones o giros retóricos.

La Secretaría de Educación Pública publicó el Programa Sectorial de Educación 2020-2024 (PSE), en el Diario Oficial de la Federación, el 6 de julio. Es un documento de 126 páginas sobrecargadas que no he terminado de leer. Ergo, esta pieza no es una reseña (que quizá vendrá luego), sólo letras engarzadas al texto.

Aunque el  Programa Sectorial de Educación  se articula en la oratoria de la Cuarta Transformación, cuyo ánimo es separarse de la historia reciente, retoma asuntos que vienen de atrás. Por ejemplo, apoyo a normales y maestros, la escuela al centro, énfasis en el aprendizaje. Incluso, en un pasaje recupera el concepto educación de calidad, que la retórica actual trasfiguró a excelencia.

Dos sustantivos bien pudieran representar espíritu y propósito del Programa Sectorial de Educación, el primero, implícito: fe; el segundo, expreso: bienestar.

El documento enuncia, con corrección a mi juicio, que la corrupción es un mal que se encuentra en el corazón del sistema educativo mexicano: “[…] ha sido un lastre histórico para el desarrollo del país… En el sector educativo, el problema tiene diversas expresiones y la lista es larga: escuelas ficticias, diplomas falsos, carencia de manuales escolares, discrecionalidad en el otorgamiento de becas, venta de plazas, irregularidades en el ejercicio del gasto público y licitaciones a modo”. Lo expresa en tiempo presente.

Luego profiere el credo del grupo gobernante de que la entrega de recursos sin intermediarios de por medio en programas como Jóvenes Escribiendo el Futuro, Becas Elisa Acuña y La Escuela es Nuestra, se agotará la corrupción. Es más, serán instrumentos para que en la escuela empiece la democracia como el poder del pueblo (cualquier cosa que eso quiera decir).

Las transferencias directas de recursos a estudiantes y comunidades escolares, manifiesta con confianza el Programa Sectorial de Educación, acarreará bienestar a los más necesitados.

Además: la Nueva Escuela Mexicana sentará las bases para la regeneración moral del país a partir de una orientación integral basada en valores como honestidad, honradez, ética, libertad y confianza. Sugiere que tales ideales no existían antes.

El Programa Sectorial de Educación también plantea la expectativa para el plazo largo: “Para 2024, la Cuarta Transformación sentará las bases de un proyecto de nación caracterizado por un mayor bienestar de la población donde la educación inclusiva, equitativa y de calidad se posiciona como un pilar fundamental del desarrollo sostenible”.

El propósito es ambicioso, imposible estar en contra de él; sintetiza aspiraciones de pensadores con gran capacidad que postulan la justicia social, la equidad y la inclusión: “Los rezagos en la educación habrán quedado en épocas pasadas. Los resultados del logro del aprendizaje ya no replicarán las desigualdades del contexto socioeconómico, las y los estudiantes demostrarán un sólido dominio de los conocimientos y habilidades, teóricos y prácticos, necesarios para acceder a un trabajo decente y un mejor nivel de vida […] Gracias al equilibrio que se alcance, la población vivirá en un entorno de bienestar. El Sistema Educativo Nacional habrá impulsado la construcción de una sociedad intelectual, democrática, humanista y productiva, con oportunidades para todos”. ¿Quién puede oponerse a semejante designio?

Falta ver si el diseño de objetivos prioritarios, estrategias y acciones podrán conducir a que la SEP y el sector cumplan con lo que plantea el Programa Sectorial de Educación. Sería maravilloso. Aunque, si sólo acaba con la corrupción descrita, será un gran logro.

El tendón de Aquiles del Programa Sectorial de Educación: crisis económica y austeridad republicana. La falta de fondos quizá quiebre la fe y el bienestar quede en ilusión.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/programa-sectorial-de-educacion-fe-y-bienestar/

Imagen:  https://pixabay.com/

Comparte este contenido:

Pandemia y abandono escolar: rectificación obligada

Bernardo Naranjo llamó mi atención. Él y sus colegas de su firma de consultoría, Proyecto Educativo, elaboraron un estudio con el fin de encontrar vías para detener el abandono escolar. Coincide con algunas de las medidas que propone la SEP, pero su diagnóstico es diferente

Carlos Ornelas

En mi artículo del domingo 28 de junio referí que, según la Secretaría de Educación Pública, se corría el riesgo de que alrededor de 800 mil alumnos egresados de secundaria no ingresaran a la educación media, que abandonarían antes de empezar.

El jueves me llamó por teléfono el subsecretario de Educación Básica, Marcos Bucio Mújica, para comentarme que hubo una errata en el boletín. Que se refería a la tendencia pasada y que en el ciclo anterior la renuncia a inscribirse fue de cerca de 80 mil.

Agradecí la llamada y la corrección por las cifras. Transfiero el testimonio a los lectores. El subsecretario Bucio, además, me proporcionó información acerca de las medidas que la SEP tomará para prevenir la deserción en la educación básica.

No son pocas esas acciones: Difundir estrategias para continuar con la sana distancia en el regreso a clases, sistema de monitoreo de asistencia en cada escuela, reactivar el Sistema de Alerta Temprana (que la SEP diseñó para que los planteles estén en condiciones de prestar atención oportuna a alumnos que se encuentran en riesgo de abandono; este asunto merece un comentario amplio que haré en un artículo futuro), reconocimiento del estudio independiente, brindar apoyos sociales, establecer en el Consejo Técnico Escolar, hacer trabajo colegiado para tratar el abandono y rezago, promover la corresponsabilidad con las familias, elaborar materiales didácticos para el caso, e impulsar proyectos colaborativos escolares”.

Suena bien y espero que la SEP pueda cumplirlo, pero me pregunto ¿de dónde saldrán fondos para poner en práctica esas medidas?; es casi seguro que la hacienda pública sufrirá mermas por la crisis económica. Más republicana austeridad.

Bernardo Naranjo llamó mi atención. Él y sus colegas de su firma de consultoría, Proyecto Educativo, elaboraron un estudio con el fin de encontrar vías para detener el abandono escolar. Coincide con algunas de las medidas que propone la SEP, pero su diagnóstico es diferente.

En breve, en 2006 hubo una enmienda que permitió la inscripción de niños a primaria si cumplían seis años antes del 31 de diciembre. En consecuencia, las generaciones que ingresaron entre 2006 y 2008 fueron más grandes, “representaron una ‘burbuja’ que transitó ya por los niveles obligatorios y que, al egresar de la media superior, hacen que la matrícula descienda. Esto habría de ocurrir con o sin contingencia”.

Esta investigación aventura que la matrícula de educación media presenta circunstancias que pueden impulsar la demanda y reducir el abandono escolar. Por ejemplo, atolladeros económicos: ante la disminución de oportunidades laborales para jóvenes, muchos prefieren permanecer en la escuela. “En 2009, en la anterior crisis económica, la matrícula creció 3.3%, casi un punto porcentual por encima de la tendencia de años anteriores”.

La beca universal para la educación media puede ser un incentivo para continuar, pienso. ¡A lo mejor hasta crece la matrícula!

Fuente: http://www.educacionfutura.org/pandemia-y-abandono-escolar-rectificacion-obligada/

Comparte este contenido:

Reversa al pin parental en Aguascalientes

Por: Carlos Ornelas

¿Quién fuera a decirlo? En unas cuantas semanas la tuerca dio vuelta. En Nuevo León pasó y luego, tras una reconvención que la Secretaría de Gobernación aventó al Congreso local, el llamado pin parental no franqueó la puerta de entrada a la ley de educación local. Pero sí en Aguascalientes y por unanimidad, además.

En términos sencillos, el pin parental es una adaptación de las iniciales en inglés de personal identification number para dispositivos digitales o cajeros de bancos, es el nip. En canales de televisión de paga o en plataformas de internet, los padres usan ese pin para fiscalizar ciertos programas y evitar que sus vástagos los vean.

El partido político español Vox lo adoptó con el fin de ponerse a la vanguardia en la censura a la educación sexual y reproductiva que se estableció en programas de estudio y libros de texto. Invoca a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aunque también apela a la consigna de libertad de elegir y detrás de esos preceptos se encuentra una moral religiosa arcaica y dogmática.

El texto que propuso un diputado del Partido Encuentro Social quedó plasmado en artículo 4 de la Ley de Educación del estado de Aguascalientes:

[…] la autoridad educativa estatal dará a conocer de manera previa a su impartición, los programas, cursos, talleres y actividades análogas en rubros de moralidad, sexualidad y valores a los padres de familia a fin de que determinen su consentimiento con la asistencia de los educandos a los mismos, de conformidad con sus convicciones.

Este precepto asienta un veto que los padres de familia pudieran imponer a la enseñanza de valores cívicos, perspectiva de género, promoción de estilos de vida saludables, educación sexual y reproductiva que plasma el párrafo decimoprimero del artículo 3 de la Constitución.

El artículo del pin parental es la punta de lanza de una ofensiva más amplia que, por una parte, recupera parte de los debates del siglo XIX, cuando los liberales pugnaban por la enseñanza libre, es decir, al margen de la religión y del control de la Iglesia católica. Tras guerras civiles, el precepto se asentó en el artículo 3 de la Constitución de 1857.

Por otra parte, atenta contra la educación laica que los constituyentes de 1917 instituyeron tras largos debates, nada más la discusión del artículo 27 tomó más saliva de los congresistas. Éste daba por terminado un Estado oligárquico asentado en la hacienda, el 3 ratificaba que el monopolio de la conciencia nacional ya no pertenecía a la Iglesia.

La Segob (también Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación en un artículo en El Universal), que no la Secretaría de Educación Pública, debatieron con “los conservadores” (esta vez el vocablo se aplicó en el sentido histórico) porque atacaba el monopolio del gobierno para definir planes y programas de estudio. Fue la defensa burocrática del Estado educador.

Hoy va para atrás en Aguascalientes. Diputados locales de Morena, PRD y PRI, incluso uno del PES, lanzaron una iniciativa para reformar  la reforma porque, expresa su exposición de motivos: “Errar es de humanos, perdonar es divino, rectificar es de sabios”.

Más allá de que los proponentes se califiquen de sabios (elogio en boca propia…), la crítica de maestros, organizaciones de la sociedad civil, colectivos de defensa de los derechos humanos, académicos, periodistas y ciudadanos comunes, forzaron a los diputados hidrocálidos a meter reversa.

Estos detractores del pin parental salvaguardaron el derecho de la infancia y los adolescentes a una educación científica y libre de dogmas. El impulso a un estilo de vida sana implica a la educación sexual. Está comprobado, además, que una enseñanza de esa naturaleza disminuye prácticas de riesgo, retrasa el inicio de la vida sexual, aminora la violencia y la homofobia.

¡Qué bien que la reforma de mayo en Aguascalientes resultó fuego fatuo! La sociedad civil frenó la intentona derechista. Una pequeña victoria para celebrar.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/reversa-al-pin-parental-en-aguascalientes/

Comparte este contenido:

Abandono antes de empezar la educación media

Por: Carlos Onelas.

 

• ¡Qué bueno que la SEP lance una alerta temprana y motive a los maestros a ir a buscar en sus casas a los niños que no asistan a clases y traten de que no abandonen la escuela!

«Ninguna niña, niño, adolescente o joven abandonará del Sistema Educativo Nacional sin que la autoridad haga lo posible por apoyarlos y por atender las causas» 

Esteban Moctezuma Barragán

El jueves 25, el equipo que dirige la Secretaría de Educación Pública tuvo una sesión virtual para evaluar las secuelas de un ciclo irregular (pandemia obliga) en la educación básica y prepararse para el futuro inmediato. Observé dos mensajes encontrados.

El primero, de preocupación por lo que viene, por las dificultades que enfrentarán niños, padres de familia y maestros y cierto tipo de prevenciones para aminorar el daño que causó la suspensión del calendario por el c ovid-19. El epígrafe de este artículo resume esa postura. El segundo mensaje ratifica el tono triunfalista que caracteriza a este gobierno.

¡Qué bueno que la SEP lance una alerta temprana y motive a los maestros a ir a buscar en sus casas a los niños que no asistan a clases y traten de que no abandonen la escuela! Una señal importante y oportuna que, es casi seguro, respaldará la dirigencia formal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Aún no es posible medir las secuelas de la pandemia en la educación nacional, ni siquiera sabemos cuándo terminará. Por eso, varios sectores aplaudieron la declaración de la semana pasada del secretario Moctezuma de que no habrá clases hasta que todos los semáforos estén en verde.

Me pareció sincero el reconocimiento que el secretario Moctezuma y el subsecretario de Educación Básica, Marcos Bucio Mújica, hicieron los maestros por su labor en tiempos arduos.

No obstante, en el otro plato de la balanza se dispuso una exageración. El secretario afirmó que, gracias al programa Aprende en Casa, los alumnos alcanzaron los aprendizajes esperados y se cubrieron los planes y programas de estudio. Este tipo de aserciones que no tienen fundamento en la realidad, deprecia los esfuerzos que hizo la Secretaría en plazo breve y con recursos escasos.

La reserva del subsecretario Bucio, sin embargo, pone un aviso infausto, calcula que alrededor de 800 mil alumnos que acreditaron la secundaria no transitarán a la educación media. No se necesita ser adivino para prever que la mayoría de ellos proviene de las clases pobres. Tampoco para augurar que habrá migración de la educación privada a la pública debido a la crisis económica. Vienen tiempos difíciles.

El discurso de alabanza propia, al no tener refrendo en la mente de la mayoría, conduce a disminuir la credibilidad en la expresión de la autoridad. Y, con todo y que las intenciones de trabajar duro sean genuinas, no siembran confianza.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/abandono-antes-de-empezar-la-educacion-media/1390782

Comparte este contenido:

La escuela después de la pandemia

Por: Carlos Ornelas

• 1. La visión animada. La dirigencia formal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que encabeza Alfonso Cepeda Salas se coloca del lado del gobierno y de la Secretaría de Educación Pública.

La pandemia nos agarró descobijados. Con todo y que muchas cosas se pudieran haber previsto, de cualquier manera el daño no sería mucho menor. No echo flores a la Secretaría de Educación Pública, pero reconozco que hizo lo que pudo, más con la austeridad republicana —o franciscana— como una guadaña que siega recursos.

Hoy, surgen preguntas en la plaza pública que varios de mis colegas responden con imaginación y con base en su conocimiento experto sobre el sistema escolar y su funcionamiento. Tras revisar posturas en la prensa e internet, sintetizo tres respuestas típicas: una optimista (sin abonar por completo a la exultación que hace la SEP para el regreso a clases), otra descorazonada y, la tercera, con miras al equilibrio.

1. La visión animada. La dirigencia formal del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que encabeza Alfonso Cepeda Salas, se coloca del lado del gobierno y de la SEP, refrenda sus apuestas y asegura que la “nueva normalidad” abre resquicios para esquemas de trabajo conjunto. También apunta que sus afiliados pondrán todo de su parte para lograr que los niños recuperen el paso, que buscarán la forma de que las escuelas estén sanas y que los alumnos reciban apoyo socioemocional. Calculan que pocos abandonarán sus estudios o que sólo lo harán de forma temporal. Respaldan el dicho de la SEP, que el programa La Escuela es Nuestra acarreará beneficios económicos a las comunidades, en especial a los más pobres.

2. Todo está mal y así seguirá. Maestros, articulistas e investigadores escépticos critican —unos con acritud— lo que hizo la SEP al incurrir en la educación a distancia —y las alianzas con Google, Televisa y Televisión Azteca— como un paliativo a la escuela presencial. Aseguran que los maestros rechazan las apuestas de la SEP; incluso, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación levantó encuestas que dicen que el 78% de los docentes reprueba los programas emergentes y dudan del regreso a clases. Otros previenen que habrá miles de niños, en particular de las clases pobres y zonas marginadas, que ya no regresarán a clases porque los padres temen al contagio —la desconfianza es grande— o bien porque se quedaron sin empleo. La Nueva Escuela Mexicana es y seguirá siendo faramalla.

3. El atisbo ponderado. Una tercera opción persevera en las ideas de participación social. Sus procuradores —en especial de organizaciones de la sociedad civil— piensan que la SEP y las autoridades de los estados no podrán hacer mucho sin el apoyo decidido de padres y sociedad. Saben que habrá deserciones, pero no que sea un asunto fatal, la escuela puede ir a buscar a los niños que se alejen. Proponen medidas nuevas e inéditas para las condiciones de penuria a las que —eso sí de seguro— se enfrentará el sistema escolar.

Los postulantes de la tercera opción presentan innovaciones posibles que reseñaré en otra entrega. Sin embargo, también son dubitativos. La incertidumbre no se anda por las ramas.

Fuente: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/la-escuela-despues-de-la-pandemia/1389412

Imagen: https://pixabay.com/

Comparte este contenido:
Page 3 of 25
1 2 3 4 5 … 25