Argentina / 16 de septiembre de 2018 / Autor: FM La Tribu / Fuente: La Mar en Coche
Los maestros y maestras de escuelas públicas y privadas y las y los docentes universitarios de todo el país ratificaron la convocatoria a un paro nacional con movilización al Congreso para el próximo jueves 13.
La medida de fuerza es en rechazo al ajuste presupuestario para el sistema público de educación –que el Gobierno profundizará en 2019 en busca del déficit cero, según denuncian los gremios– y se da también en el marco del conflicto universitario en todo el país, con facultades paralizadas por tomas estudiantiles y huelgas de profesores
La semana próxima va a ingresar el Presupuesto 2019 para su tratamiento en el Congreso y trae un ajuste en educación muy importante. No va a incluir por primera vez lo que es inversión en educación técnica y las becas escolares.
María Bielli, referente de El Hormiguero, rectora del Instituto de Formación Superior Dora Acosta en la Villa 31 explica cómo ve el debate del proyecto de UNICABA y da un panorama de toda la situación educativa nacional.
Los programas de educación emocional contribuyen a disminuir los comportamientos disruptivos en el aula a la vez que aumentan el rendimiento académico de los alumnos. Con todo, explica Rafael Bisquerra que son especialmente importantes para los mismos maestros, uno de los sectores profesionales con más bajas por ansiedad, estrés y depresión. ¿Se puede educar desde el malestar?, se pregunta Bisquerra.
Por Víctor Saura12/9/2018
A la hora de hablar de educación emocional, Rafael Bisquerra (Artà, Mallorca, 1949) es la gran referencia. Catedrático de Orientación Psicopedagógica de la Universitat de Barcelona, de la que hace 42 años que es profesor, Bisquerra explica que se empezó a interesar por el trabajo de las emociones a mediados de los años noventa, cuando “nadie hablaba de ello”. En 1997 impulsó el GROP (Grupo de Investigación en Orientación Psicopedagógica) en la UB, cuyo objetivo es la investigación y divulgación en educación emocional, y de aquí surgió en 2002 el Posgrado en Educación Emocional y Bienestar. Bisquerra es también autor de un montón de libros sobre la materia, y ha asesorado también a varios países de Latinoamérica. Actualmente desde el GROP se está impulsando una Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar.
Cuando habla con un maestro ¿qué le aconseja sobre educación emocional?
Nuestra función no es tanto dar consejos como sensibilizar, porque el profesorado sensibilizado está en predisposición para formarse y poner en la práctica programas de educación emocional. Por lo tanto, nuestro modelo sigue estas tres fases: sensibilización, formación y puesta en práctica de programas.
¿En qué consiste la sensibilización?
No se trata de imponer nada, sino de hacer una tarea indirecta para tomar conciencia de cuáles son las necesidades sociales que no están suficientemente atendidas en las áreas académicas. La educación en el siglo XX ha sido eminentemente cognitiva y centrada en la transmisión de conocimientos, lo que es muy importante, pero hay otros aspectos que también lo son y a los que no se ha dado la importancia que merecen. La educación emocional parte de un análisis de necesidades. En este análisis observamos que en nuestro entorno hay una prevalencia de ansiedad, estrés, depresión, comportamiento de riesgo, conductas violentas, embarazos no deseados… y toda una serie de comportamientos que son una manifestación del analfabetismo emocional. La prensa es un escaparate de este analfabetismo emocional, sólo hay que leerla.
Pues sí que estamos mal.
Fijémonos en la estadística. En España se consumen unos 40 millones de paquetes de ansiolíticos y 38 millones de paquetes de antidepresivos cada año. Estos datos nos dan algunas pistas. Una parte de esto se podría prevenir con educación de las emociones, pero no es fácil, que quede muy claro, porque después nos piden que con una conferencia resolvamos estos problemas. Hace falta sensibilización, que es el paso previo para la asignación de presupuestos. Y esta sensibilización tiene que ir dirigida al profesorado, a los directores de centros, a las familias, a la sociedad en general y a la clase política.
Imagine que ya tenemos al maestro sensibilizado que entiende que su tarea va más allá de la transmisión de conocimientos. ¿Cómo se forma?
La formación del profesorado, tanto la inicial como la continua, no contempla mucho la educación emocional. Si alguien que estudia para maestro recibe alguna formación es puramente por azar, porque hay algún profesor que se ha sensibilizado y se ha formado, y que intenta difundirlo a través de la materia que está impartiendo. Por esta ausencia de formación creamos el posgrado en educación emocional y bienestar, que ofrecemos en versiones presencial y semipresencial. Aquí nos llega gente de todo el mundo, pero muy especialmente de Latinoamérica.
Entre infantil, primaria y secundaria, ¿cuál sería la etapa en la que hay que poner más el acento en relación al trabajo emocional?
Lo ideal es empezar con las familias desde el nacimiento, y que esté presente en la educación infantil, primaria, secundaria, universitaria, en las empresas y a lo largo de toda la vida. La educación emocional adopta un enfoque del ciclo vital. La necesitamos durante toda la vida porque es como un entrenamiento. Hace 50 años, quienes empezamos a hacer footing por la calle nos conocíamos, en el pueblo éramos media docena, pero también en Barcelona se saludaban cuando se encontraban. En los últimos 50 años ha proliferado la práctica del deporte, del correr, también han proliferado los gimnasios, y por lo tanto tengo la esperanza de que dentro de 50 años haya un montón de gimnasios emocionales y que se haga entrenamiento emocional durante toda la vida, porque el desarrollo integral de la persona es cognitivo y es físico, pero también es un desarrollo emocional, social y del bienestar interior.
Si nos comparamos con otros países, ¿cómo estamos?
Tenemos que tener presente que los cambios educativos son muy lentos. El país que podríamos pensar que es puntero en todas las cosas, y por lo tanto también en esto, sería Estados Unidos. Pero ni siquiera ahí está implantada de forma generalizada la educación emocional. Se hace desarrollo de la inteligencia emocional en centros que tienen a la dirección o al profesorado sensibilizado, o por impulso de una institución, como por ejemplo la Universidad de Yale, que es la referencia y hace investigación en centros educativos. Yo diría, con toda modestia, que la sensibilización que actualmente empieza a haber por parte del profesorado, en España, nos permite situarnos como uno de los países de vanguardia en este tema. No quiere decir que estemos como sería de desear, pero partiendo de cero hace veinte años, actualmente como mínimo se habla y no sólo dentro de los profesionales de la educación. Piense que cuando empezamos a utilizar la expresión “educación emocional” a mediados de los años noventa, estuvimos tiempo pensando si podía ser la expresión más adecuada.
Creía que era una expresión importada de Estados Unidos.
No, es nuestra. En aquellos tiempos en que ni teníamos Google ni las redes de comunicación de ahora, en Estados Unidos empezó a funcionar casi al mismo momento otra expresión: social and emotional learning, que traducido sería “aprendizaje social y emocional”. Por lo tanto, en la literatura internacional funciona social and emotional learning, emotional intelligence, y educación emocional en castellano, mientras que emotional education en inglés se empieza a usar ahora, pero no mucho.
| Foto: Guillem Espun
¿Qué tendría que cambiar, en cuanto a sistema educativo, ratios, currículum, etc, para poder trabajar bien las emociones en el aula?
Vuelvo a insistir en la sensibilización, es el punto desencadenante. Es probable que un alumno no tenga problemas graves a la hora de distinguir un coleóptero de un lepidóptero, o de resolver una ecuación de segundo grado, y en cambio es probable que tenga problemas por estados emocionales descontrolados que le predispongan a ansiedad, estrés, a respuestas violentas, a veces incluso con la pareja o los hijos. Hace falta, pues, sensibilizar para hacer entender que muchos de los problemas que tendrá el alumno cuando sea adulto tendrán más que ver con problemas emocionales que cognitivos. Pero de esto no somos todavía conscientes. No somos conscientes de que la violencia es uno de los grandes problemas de la humanidad y que muchas veces se activa a partir de la ira, la rabia, el enfado, que nos remueve por dentro de manera descontrolada y nos comportamos de tal forma que no controlamos y después nos arrepentimos. Las emociones funcionan como un volcán, y nosotros nos podemos entrenar para dar respuestas reguladas y adaptativas, y que esto contribuya a la prevención de conflictos de violencia y en definitiva del malestar.
Sensibilizar sin dar herramientas parece más bien frustrante.
Una vez que el profesorado está sensibilizado la recomendación que le haría es que pida formación, ya sea a través de la dirección del centro, de los ICE de las universidades o de la administración. A veces la formación que se da es puntual e insuficiente, y por eso consideramos que con el posgrado, que es de todo un año, se podía dar una formación completa y fundamentada. En este posgrado hay una parte práctica que consiste en poner en marcha un programa de educación emocional en un centro educativo.
A los centros y al profesorado les damos tres razones para formarse. Primera, porque toda persona necesita esta formación y, por lo tanto, el profesor, como una persona más, también la necesita. Pero es que además la necesita porque trabajar con chicos, y más si son adolescentes, es vivir emociones continuamente a flor de piel. Hay que tener presente que hablamos de uno de los sectores profesionales con un indicador más alto de bajas por ansiedad, estrés y depresión. Y una tercera razón es para poder contribuir al desarrollo de las competencias emocionales de los estudiantes.
¿O sea que los primeros que tienen que trabajar las emociones propias son los maestros?
Exactamente. Se habla mucho del malestar del educador, pero yo me pregunto: ¿un profesor puede educar desde el malestar?
Diría que no.
Por lo tanto el profesorado tiene que tomar conciencia de que una educación eficiente y con sentido sólo puede ser desde el bienestar y por el bienestar. Y tenemos que educar para eso. El profesorado necesita competencias emocionales para poder gestionar su bienestar porque la educación es una experiencia profesional de tensión permanente, que activa el malestar si uno no tiene los recursos para revertir la situación en un reto y gestionar las emociones propias para valorar aquello que es positivo. Creo que hay que insistir que la profesión de profesor es una de las más dignas y honorables que hay, y que desgraciadamente no tiene el reconocimiento social ni salarial que debería tener.
Pero es un trabajo muy vocacional.
Con un matiz: probablemente lo es más en infantil y primaria que en secundaria, que es donde hay más problemas. El profesional de la educación desgraciadamente tiene que contar con la falta de agradecimiento. Muy pocas veces el estudiante o la familia le dicen al profesor “gracias por todo el que has hecho por mí o por mi hijo”.
Si los maestros están poco valorados, los orientadores todavía menos…
Sí, y son una pieza clave. De hecho, la educación emocional sale de la orientación. No hay una sensibilidad social ni política en cuanto a su importancia en el desarrollo integral. Quizás porque a veces los orientadores han tendido a adoptar un planteamiento más psicoterapéutico, es decir, de atención a los problemas, que no psicopedagógico, que quiere decir intervenir en todos los estudiantes para la prevención y para el desarrollo integral del estudiante, que es su misión dentro del sistema educativo.
Volviendo a los maestros, ¿entonces tiene que trabajar sus propias emociones para después trabajar las de sus alumnos?
Y en tercer lugar se tiene que trabajar con las familias. Desde el centro educativo también se puede gestionar la formación de las familias en competencias emocionales.
¿Esto forma parte del programa?
Exacto.
¿Hasta qué punto no hacer un buen trabajo con las emociones incide en el fracaso escolar?
Hay una correlación entre el desarrollo de competencias emocionales y el rendimiento académico. Y sabemos que los programas de educación emocional, si son realizados con los requisitos de calidad que recomienda la investigación y el marco teórico, producen una mejora en el rendimiento académico que se ha llegado a estimar en el 11% de mejora. Si en España se pusieran en práctica programas de educación emocional –con todos los requisitos– en todos los centros educativos y el rendimiento aumentara este 11% nos pondríamos en la punta de lanza de las pruebas PISA.
¿Los países líderes en PISA trabajan mejor las emociones?
Precisamente Finlandia, que es un referente, ha tomado conciencia de esto y cada vez lo trabaja más.
¿Qué otros aspectos trabaja el programa?
Los programas de educación emocional han evaluado distintos aspectos. Cuando se ponen en práctica, insisto cumpliendo todos los requisitos, lo que no es fácil, se observa una disminución de los comportamientos disruptivos dentro del aula, de la conflictividad, de la violencia, mientras que, como hemos dicho, mejora el rendimiento académico pero también el clima de aula… en general mejoran las actitudes frente al aprendizaje.
Imaginemos a una maestra de primaria. ¿Qué tiene que hacer por la mejora de la autoestima o de la autoconfianza de sus alumnos?
Lo que puede hacer es contribuir a la conciencia emocional. Tomar conciencia de las propias emociones quiere decir, en primer lugar, conocer el vocabulario emocional. Para referirnos a las emociones y para tomar conciencia de cuando me empiezo a enfadar, y cuando esto pasa tengo que ser consciente de que se acelera el ritmo cardíaco, se empieza a acelerar la tensión sanguínea, empiezo a notar cambios en el organismo, y si esto lo puedo parar enseguida no tiene mucha trascendencia. Pero si pulso el acelerador puedo montar un pollo, y esto pasa a veces desgraciadamente. Por lo tanto, tomar conciencia para regularlo, y esta regulación se hace mediante entrenamiento con técnicas de relajación, respiración, meditación, mindfullness, reestructuración cognitiva, cambio de atribución causal, relativización de las relaciones causa-efecto, estimulación del pensamiento consecuencial y alternativo… precisamente montamos el posgrado para impartir y desarrollar este conjunto de técnicas.
Esto sería en el caso de un alumno que necesita más autocontrol. ¿Pero qué pasa por ejemplo con el alumno que se siente un don nadie, que no participa, que se queda al margen… pero que no es disruptivo?
Hay un principio muy importante de la educación emocional, que es identificar los méritos, las virtudes y competencias de todo estudiante. Cada uno tiene que ser consciente de que sirve por algo, que tiene competencias para algo, y que hay algún adulto que conoce y valora. Todo esto tiene que ver con la estimulación de la autoestima, autoconfianza, automotivación, lo que en definitiva es la autonomía emocional.
¿Cómo ayuda o cómo no ayuda la evaluación al bienestar emocional de los alumnos?
En la evaluación institucional la educación emocional no está contemplada. Es importante tener presente que el sistema educativo funciona a través de las evaluaciones institucionales, que son principalmente las pruebas de competencias básicas, las pruebas PISA y la selectividad. Lo que evalúan estas tres pruebas condiciona lo que se está haciendo. A veces pensamos ingenuamente que el profesor hace un programa que después es evaluado, pero la cosa no funciona así, sino que hay unas pruebas de evaluación que condicionan todo el currículum académico. Especialmente las pruebas de selectividad.
Condicionan todo el bachillerato.
Y la ESO indirectamente también. Por lo tanto, si en selectividad lo que se pide son matemáticas, lengua, sociales, etc, que me parece muy bien, esto será en lo que se insistirá. Dado que en selectividad no hay nada ni de criterios éticos ni morales ni de competencias emocionales, esto quiere decir que el sistema educativo no le da importancia y, por lo tanto, no está presente dentro de la educación reglada. Me consta que como mínimo quienes gestionan las pruebas PISA han empezado a tomar conciencia sobre la importancia que tiene esto y tienen intención de introducirlo. El problema es cómo lo evaluamos. Tenemos un problema de fondo. Estamos acostumbrados a evaluar conocimientos a través de pruebas de papel y lápiz. Y no sabemos cómo evaluar competencias. Y cuando hablamos de educación emocional estamos hablando de competencias.
En Cataluña precisamente ahora la evaluación por competencias se introduce en la secundaria. ¿Vamos por el buen camino?
Se está avanzando en esta línea. Pero fijémonos cómo muchas veces cuando hablamos de competencias nos centramos en la parte del conocimiento de la competencia. Dentro de la competencia hay un conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades, actitudes y valores, y muchas veces evaluamos sólo la parte de conocimiento. Porque evaluar competencias es muy difícil. Para medir las competencias de forma ecológica tienen que ser observadas en el comportamiento habitual de esta persona.
Hacer esto en un aula con 30 alumnos parece complicado.
Es un reto y me parece muy importante insistir e ir avanzando por este camino, aceptando la gran dificultad que tiene evaluar por competencias, que es un cambio de mentalidad.
América del sur/Colombia/13 Septiembre 2018/Fuente: Semana
María Figueroa, directora del Instituto de Evaluación, conversó con Andrea Escobar, directora de Semana Educación, sobre las transformaciones que vive la entidad bajo su dirección.
El Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes) es uno de los bastiones que sostiene el sector educativo: está encargado de entender cómo está el país en términos de aprendizaje, en qué competencias y habilidades son fuertes los estudiantes, universitarios y profesores y qué falta por fortalecer. En otras palabras, mide el desempeño y la calidad, crucial en un campo como la educación, que constantemente debe actualizarse y entender las necesidades de desarrollo y las exigencias del mundo.
Este año, las pruebas dieron varios giros: por primera vez no se realizaron los exámenes de tercero, quinto y noveno (que evalúan únicamente las habilidades en matemáticas y lenguaje) porque la entidad necesitaba autoevaluarse y analizar qué elementos estaban quedando por fuera en estas mediciones. Un pare en el camino para reinventarse.
María Figueroa, directora del Icfes, llegó al cargo para asumir un barco que está en pleno proceso de latonería y pintura. Ella, experta en la evaluación y la docencia, le explicó a Andrea Escobar, directora de Semana Educación, y a usuarios de Facebook el presente y el futuro de la entidad.
Andrea Escobar (A.E.): Su hoja de vida y la trayectoria demuestran que lleva muchos años trabajando en el sector educativo. ¿Cómo llegó a él?
María Figueroa: Estoy acá un poco por azar. Soy bióloga de formación y mientras trabajaba con los monos araña en La Macarena me picó una raya. Tuve que volver a Bogotá y para ganar dinero me puse a dictar clases particulares de ciencias. Me encantó hacerlo y luego me llegó la oportunidad de trabajar en un colegio dictando clases en esta misma área. Así me metí en el cuento de la educación.
Durante los siguientes años trabajé con profesores, jalonando los procesos de formación de los docentes del Distrito. Gracias a esa experiencia llegué a la conclusión de que es a través de la evaluación que podemos tener un impacto en las políticas públicas de educación. Es decir, trabajar desde el campo de la evaluación puede contribuir a entender su impacto y moldear mejor la información que las pruebas entregan.
Con eso en mente, hice mis estudios de maestría en educación y luego me enfoque en el tema de valoración, lo que hago hoy en día como directora del Icfes. Luego de todo eso, uno ya no quiere salir del mundo de la educación.
A.E.: Una vez en el cargo de directora del Icfes, ¿cómo recibe la institución? ¿Cómo está el Icfes en estos momentos y cuáles son los desafíos de la entidad en cara a los próximos cuatro años?
M.F.: El Icfes es una institución técnica, robusta y, por su naturaleza jurídica, no hace parte del presupuesto de la nación. El Icfes vive del recaudo de las pruebas de Estado y de los proyectos propios. Entonces, recibo una institución fortalecida y mi equipo llega con muchas ideas sobre lo que se puede hacer para enriquecer el trabajo de la entidad. Queremos ofrecer las mejores pruebas, pero no solo eso. La apuesta está en usar la información que estas arrojen para aportar en los lineamientos de las políticas públicas. La idea es hacer las pruebas de una forma más eficiente, en el sentido que no nos cueste tanto realizarlas. Creo que como país debemos apostar a implementar el Saber y el Saber Pro en computador. Estamos en mora con ese objetivo.
Cuando llego a la dirección ya se había implementado un proyecto de inclusión en el que estudiantes en condición de discapacidad cuentan con apoyos (según su necesidad) para realizar las pruebas: ya sea entregarles un cuadernillo particular, omitir algunos apartados de las pruebas o concederles más tiempo para llevarla a cabo, todo esto en favor de obtener más información sobre el desempeño de estos estudiantes. De conocer sus habilidades.
Por ejemplo, los estudiantes con discapacidad auditiva reciben las pruebas en video, y los que tienen discapacidad visual cuentan con un acompañante para efectuar el examen. Es un elemento que genera más acceso a estas poblaciones, es un tema de equidad.
A.E.: Una de los asuntos más interesantes que acabó de mencionar es el tema de las pruebas por computador. ¿Sí son posibles? ¿Cómo funciona?
M.F.: Claro que es posible y se puede emplear de varias formas. Por ejemplo, hay pruebas adaptativas que se aplican para aplicar a estudios de posgrado. En ellas, el aparato tecnológico lanza preguntas al aspirante y, dependiendo del desempeño en la primera respuesta, el computador lanza la siguiente con mayor o menor grado de dificultad. Esto es realmente importante porque es una dinámica evaluativa que da muchas más luces sobre el desempeño del estudiante y sobre lo que es capaz de hacer.
Pruebas por computador se pueden hacer en línea. En el caso de Colombia no se aplicarían en línea, pero sí a través de otros mecanismos porque no todos los territorios tienen acceso a internet. Aplicarlas así nos ahorraría un montón de tiempo en la lectura y transcripción de las respuestas.
A.E.: ¿Y eso ayudaría a que tampoco se copien tanto? Realmente, ¿cuánto se copian en las pruebas?
M.F.: El tema de fraude es un tema complicado como país. Cada vez es más fuerte el tema de corrupción, y yo creo que es un fenómeno que nos permea a todos como sociedad. La apuesta es que nuestras pruebas resuelvan temas de equidad (con el proyecto de inclusión), pero también de legalidad. Las pruebas por computador nos puede ayudar a disminuir el fraude en estos exámenes.
A.E.: Durante la carrera electoral, Duque planteó mirar las pruebas no solo en términos cuantitativos, sino también cualitativos, de manera que la evaluación sirva para mirar más allá de los resultados y mirar el contexto estudiantil, entender qué pasa con las personas. ¿Van a seguir esta línea? ¿Qué planes hay en torno a este tema?
MF: El objetivo del Icfes es monitorear la calidad de la educación. Nosotros debemos leer información sobre cómo le va a los estudiantes en matemáticas, lenguaje y ciencias sociales. Pero la función de la educación no es solo esa. Está también desarrollar otras habilidades y competencias.
Por ejemplo, las pruebas Pisa (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, realizado por la Ocde) en sus próximas pruebas va a medir pensamiento creativo, entonces es un tema que definitivamente hay que tener en cuenta y que es posible observarlo a partir de los resultados cualitativos. Teniendo esto en cuenta es muy importante que como país nos preguntemos qué queremos desarrollar en nuestros estudiantes para saber en esas pruebas qué queremos medir. Es decir, son muy importantes las habilidades cognitivas, pero también lo son las habilidades sociales y emocionales.
En este momento, en el Icfes estamos creando una unidad que se encargará de evaluar otras habilidades como pensamiento creativo y trabajo en grupo, porque son sin duda elementos que aportarán a entender las habilidades socioemocionales. Esto servirá para poder trabajar con los maestros en desarrollar esas otras habilidades.
M.F.: En este momento, las pruebas de tercero, quinto y noveno miden únicamente matemáticas y lenguaje. Las decisiones sobre estas tres evaluaciones están ligados a su razón de ser: aportar a entender cómo va Colombia en su sistema educativo. Por eso, en este momento estamos analizando qué debemos medir en los estudiantes de tercero, quinto y noveno.
Para ello vamos a hacer unas mesas de trabajo en las que probablemente se decida reintegrar las competencias ciudadanas en las mediciones. Como país y la coyuntura de posconflicto en la que estamos es muy importante tener coyuntura sobre esto. También queremos repensar la medición para ciencias sociales, pues somos un país diverso y pluricultural y entendernos en ese sentido es importante.
A.E.: ¿Cuando regresan estas pruebas?
MF: En el 2019.
A.E.: En estos términos, ¿cómo están nuestros jóvenes en su aprendizaje?
M.F.: Los jóvenes han mejorado dos puntos en las pruebas, lo cual no es mucho. Sin embargo, lo que si arrojan estos resultados es que los jóvenes se están tomando más en serio las pruebas Saber. Las instituciones también se lo están tomando con seriedad y tienen en cuenta el desempeño pero para tomar medidas de mejora en sus planteles.
Aún nos falta mucho, pero por eso tenemos que trabajar como sistema articulado con el ministerio de Educación y con el Icbf para que podamos tener mejores resultados en el aprendizaje de los estudiantes A.E.: ¿De qué tanto sirve que un estudiante se prepare para las pruebas Saber 11?
M.F.: Hay un tema y es que cuando aparecen estos lugares donde preparan a los estudiantes ya no estamos midiendo el desempeño sino habilidades de memoria y otros elementos. Con esto, pienso que como Icfes debemos ofrecer ese tipo de preparación. Actualmente ofrecemos el Pre-Saber que lo que intenta es que los estudiantes le pierdan el miedo al examen y sepa a qué se van a enfrentar. La clave entonces es perderle el miedo y estar familiarizados con ella.
A comienzos del siglo XX, en las barberías de EE UU a los hombres les dio por cantar a capela mientras esperaban su turno para afeitarse. Así se popularizó la llamada música de barbería (barbershop music), reservada durante años a los oídos de los hombres. Los laboratorios científicos no eran entonces muy diferentes a las barberías. La melodía de la ciencia estuvo mucho tiempo vetada a los oídos de las mujeres. Patricia Contreras Tejada, nacida en Madrid en 1992, es una muestra de lo caducados que están estos clichés. Estudió Matemáticas y Física en la Universidad de Bristol, un máster en Filosofía de la Física en la Universidad de Oxford y ahora se doctora en los fundamentos matemáticos de la mecánica cuántica en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT). Y en sus ratos libres canta en The Barbees, un coro femenino de música de barbería en Madrid. La semana pasada, con el apoyo económico de la Fundación BBVA, Contreras Tejada coorganizó un encuentro de jóvenes matemáticos de todo el mundo. En el ICMAT, solo el 12% de los investigadores son mujeres.
Pregunta. ¿Qué pasaría si ahora mismo rigieran las leyes del mundo cuántico en el mundo macroscópico de esta habitación?
Respuesta. Si rigieran en lo macroscópico sería muy divertido porque podríamos interferir tú y yo y entonces podríamos trasladarnos muy rápidamente a otros espacios. No tendríamos necesariamente que recorrer todo el camino intermedio.
P. ¿Por ejemplo?
R. Pues tú y yo podríamos ir de aquí al hall, pero alguien que nos buscara por el camino nunca podría saber por cuál de las dos posibles rutas habríamos pasado.
«No tenemos lenguaje para explicar la mecánica cuántica»
P. ¿Por qué dos personas?
R. Porque podemos interferir constructivamente el uno con el otro, es decir, podemos sumar nuestra probabilidad de que los dos estemos en un sitio o restarla. La cuestión es que nunca podrías saber por cuál de los dos caminos has pasado.
P. Eso es lo que se denomina superposición cuántica.
R. Sí.
P. ¿La idea de que algo puede estar en dos sitios a la vez es una excesiva simplificación?
R. Sí, es muy simplificado. La cuestión es que tú nunca sabes en cuál de los dos sitios está. Y a ciertos efectos te interesa decir: matemáticamente se escribe que está en la suma de los dos sitios. Y entonces, claro, el lector ingenuo, o el estudiante de Física de primero, lee eso y dice: “Ah, vale, eso claramente quiere decir que está en los dos sitios a la vez”. Pues no. El problema está abierto porque evidentemente la mecánica cuántica no casa con nuestra intuición, es más que obvio. Entonces no tenemos lenguaje, porque el lenguaje lo hemos construido con mesas y sillas que sabemos perfectamente dónde están.
P. Su tesis trata del entrelazamiento cuántico. ¿Eso qué es?
R. Pongamos que las dos personas se han juntado antes, han metido dos dados en un laboratorio y los han sacado. En vez de al hall vamos a mandar a una persona a la Luna, porque así es más divertido. Si yo estoy en la Luna, tiro mi dado y me sale un 1, y yo sé que tú vas a tirar tu dado, sé que te va a salir un 1. Tú no sabes que te va a salir un 1, porque no sabes lo que me ha salido a mí. Entonces, en cierta manera yo puedo predecir el futuro, pero eso no es muy útil, porque no te lo puedo contar a ti antes de mandarte el mensaje por la vía normal, que es la velocidad de la luz como máximo. No es muy útil inmediatamente, pero sí podemos explotar esas correlaciones. Lo bonito de esa relación es que no necesita ningún medio físico, ninguna cuerda, ninguna onda, que exista entre las dos partículas.
«Un ordenador cuántico podría transmitir información de forma más barata y más rápida»
P. ¿De qué sirve tener dos fotones de la luz, o los dos dados del ejemplo, entrelazados?
R. Supongamos que tenemos un dado tú y un dado yo, hemos pasado por el laboratorio, están entrelazados y yo me voy a la Luna. Yo te quiero transmitir a ti que me ha salido un 1. Entonces tengo que elegir entre seis posibles mensajes, del 1 al 6, y me las puedo ingeniar para transmitir eso de la forma más eficiente posible. Pongamos que la forma más eficiente posible son tres bits. La cuestión es que si los dados están entrelazados a lo mejor con que yo te transmita a ti un solo bit tú puedes deducir que a mí me ha salido un 1. ¿Qué ventaja tiene eso? Que la información es cara de transmitir, porque el cable lo cobran. Tenemos tarifas planas, pero a alguien le cobran por cada bit transmitido. Y, además, cuantos más bits tengas que mandar más tiempo tarda. Así que un ordenador cuántico podría transmitir información de forma más barata y más rápida.
P. ¿En qué consiste su tesis doctoral sobre entrelazamiento cuántico?
R. Ahora supongamos que en vez de dos dados tenemos tres. Y hemos invitado a una amiga, Ágata, y la mandamos a Saturno. ¿Qué relación tiene que existir entre esos tres dados —yo con mi dado en la Luna, tú con tu dado en la Tierra, Ágata con su dado en Saturno— para que yo pueda comunicar la información de la forma más eficaz posible?
P. Una pregunta que le surge a cualquier persona que se acerca a la mecánica cuántica es: ¿A partir de qué tamaño dejan de regir las leyes de la mecánica cuántica y funcionan las de la física clásica?
R. Hay una línea difusa. Experimentalmente está todo más o menos atado: tú te vas mañana al CERN [la Organización Europea para la Investigación Nuclear, en la ciudad suiza de Ginebra], entrevistas al primero que pase y te dirá: si tengo dos protones va bien [el funcionamiento de las leyes de la mecánica cuántica]. ¿Por qué no tenemos un ordenador cuántico hoy? Porque en lo grande dejan de funcionar. Un ordenador cuántico de pocas partículas te sirve para muy poco, porque una calculadora de bolsillo te sale más barata y te lo hace igual de rápido. Lo que queremos es un ordenador cuántico muy grande. Problema: que en lo muy grande se nos rompen las leyes de la mecánica cuántica. ¡Oh, oh! Sabemos más o menos dónde está la frontera, pero la estamos cambiando, porque vemos que estamos un poquito más cerca del ordenador cuántico, que cada vez conseguimos entrelazar más partículas y meterlas todas en una caja para no se destruya esa relación.
«Yo nunca me he parado a decir: ‘Uy, como soy mujer lo he tenido más difícil en este punto de mi carrera’. Yo eso no lo he vivido, pero muchas de mis amigas, sí»
P. El físico teórico Oriol Romero-Isartpropuso atrapar con láser una esfera diminuta de vidrio de 100 millonésimas de milímetro, enfriarla y llevarla a un estado de superposición cuántica. O sea, poner esa bolita en dos sitios diferentes a la vez, para explorar dónde está la frontera a partir de la cual la mecánica cuántica no es válida. También propuso hacerlo con virus e incluso con ositos de agua, unos animales microscópicos que viven en musgos y helechos. Desde un punto de vista filosófico, abre la posibilidad mental de poner a una persona en dos sitios a la vez. ¿Teóricamente se podría hacer?
R. Teóricamente, si consideramos solo la mitad de la teoría, sí. Con los postulados de la mecánica cuántica puedes describir matemáticamente a una persona y ponerla en dos sitios a la vez rápidamente, en un papel, sin problema. ¿Qué pasa? Que experimentalmente se han dado cuenta de que existe otra ley, la decoherencia, que afecta a las cosas grandes. ¿Cómo de grandes? Lo estamos cambiando, estamos en ello. ¿Pasaremos de partículas de vidrio a virus y llegaremos a personas? Pues confío en que no y me extrañaría un montón. Por muy grandes que sean los ordenadores cuánticos no creo que hagamos esto con personas. Para gestionar algo así en un ordenador cuántico la gracia sería tener las partículas cada una por su sitio, no integradas todas en una persona. Son dos cosas distintas. Aunque tengamos un ordenador cuántico de dos metros de altura no será posible interferir con personas, hasta donde yo sé.
P. Usted afirma que iniciativas como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra el 11 de febrero, o incluso el reciente congreso de jóvenes matemáticos celebrado en el ICMAT sirven para promover un ambiente académico «más inclusivo». ¿No es inclusivo hoy en día?
R. No es tan inclusivo como podría ser. Siempre me gusta pensar que podría existir una ley natural que dijera que a los hombres se le dan mejor las matemáticas que a las mujeres, en cuyo caso nos podría aún así interesar meter a más mujeres en el campo, pero tendríamos también una razón de peso para decir: esto es así, porque parece que la evolución hizo que sea así. ¿Qué pasa? Que las mejores explicaciones que hay hasta la fecha de por qué menos de la mitad de los matemáticos son mujeres son patrones que tenemos muy arraigados en la sociedad, pero que no tienen ninguna razón de ser, más allá de la costumbre y otras desigualdades que tampoco tienen ninguna razón de ser. Es decir, que se nos cae todo el tenderete de las razones por las que existe. Entonces, vamos a cambiarlo. Yo personalmente nunca me he parado a decir: «Uy, como soy mujer lo he tenido más difícil en este punto de aquí de mi carrera». Yo eso no lo he vivido, afortunadamente, pero muchas de mis amigas sí, tanto matemáticas como no matemáticas. Yo creo que un ambiente inclusivo es saludable porque estás potenciando a la persona y le estás diciendo que puede hacer lo que quiera. Y eso es sano.
P. Hay un discurso que argumenta que si ahora en la carrera de Medicina hay un 65% de mujeres y un 35% de hombres, nadie exige despertar más vocaciones de los hombres hacia la Medicina.
R. Sigue habiendo un poco de techo de cristal, por muchas mujeres que entren en el campo de la medicina. Las estructuras de poder están en los hombres, así que sobra el comentario de que es igual de malo que se incline la balanza de un lado que del otro, porque no se inclina del otro todavía. Cuando se incline, hablaremos. Y yo hablaré encantada, pero es que de momento no se inclina. Lo que hay que hacer, para mi gusto, es, si la balanza se inclina muy hacia uno de los lados, empujar todo lo que podamos del otro. Y, si nos pasamos, ya hablaremos, pero de momento hay que empujar con todas nuestras fuerzas.
«Claro que faltan figuras femeninas de referencia en los medios de comunicación»
P. ¿Cuántas mujeres investigadoras hay en el ICMAT?
R. Yo hice un conteo en la web el día del 8 de marzo y me salió un 12%.
P. ¿Cuando usted hizo la carrera cuántas mujeres eran?
R. Como hice el doble grado tenía dos comunidades de personas. En física éramos aproximadamente un 20%. En matemáticas, aproximadamente un 50%. Yo estudié en la Universidad de Bristol, en Inglaterra, pero eso también se observa aquí en España. En las carreras de físicas hay una gran mayoría de hombres y en las de matemáticas hay más o menos mitad y mitad. En el salto al máster, olvídate. Muchas mujeres se van. ¿Y eso por qué es? Yo no soy socióloga ni soy experta en el área, pero por lo que se lee las mujeres valoran mucho la estabilidad y dudan más de sus propias capacidades. La investigación no te da ni estabilidad ni razón para confiarte. Entonces, eso tira a muchas mujeres a por salidas laborales fuera de la investigación. Por eso no continúan y por eso aquí no hay muchas.
R. Claro que faltan, y esa es una buena manera de hacer ver que el talento está. Lo que hay que hacer, yo creo, es dar visibilidad al buen trabajo que ya hacen algunas mujeres en las matemáticas.
P. Solo una mujer ha ganado la medalla Fields desde su creación en 1936 y ninguna ha ganado en los premios Abel, instaurados en 2003. ¿Esto es explicable por la ausencia histórica de mujeres en las matemáticas o se ha ignorado a mujeres merecedoras?
R. Primero, claro, ha habido ausencia de mujeres en matemáticas. Y no se valoraba el trabajo de las pocas que había, con lo cual, complicado. Así nadie gana nada. Ha habido ausencia de mujeres que supieran leer y escribir, lo primero; estudiando matemáticas, lo segundo; e investigando matemáticas, lo tercero. Entonces, claro, pocas papeletas hay para que ganen las mujeres los premios.
Entrevista a Rosa Cobo, profesora de Sociología del Género y directora del centro de estudios Feministas de la Universidad de A Coruña, señala que «la consideración de las mujeres como propiedad está estrechamente relacionada con las estructuras patriarcales, capitalistas y raciales de nuestras sociedades».
Patriarcado, prostitución, desigualdad, negocio, capitalismo y explotación. Son los conceptos sobre los que Rosa Cobo Bedía (Cantabria, 1956) reflexiona y sobre los que ha publicado distintos materiales. Libros, ensayos, artículos en prensa y centenares de conferencias en los que señala la relación entre el sistema capitalista y la prostitución; del trato de las mujeres como mercancía
Profesora de Sociología del Género en la Universidad de A Coruña y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la misma institución, ha publicado cinco ensayos para analizar (y desmontar) el patriarcado moderno. El último de ellos, publicado el pasado mayo, es ‘La prostitución en el corazón del capitalismo’, que presenta este jueves en la Universitat de València, un concienzudo análisis de la industria del sexo y del negocio que mueve millones a nivel mundial.
Pregunta: ¿Existen datos sobre cuántas mujeres ejercen la prostitución de forma voluntaria?
Respuesta: La voluntariedad de las mujeres en prostitución es muy discutible. La mayoría de las mujeres que están en la industria del sexo son extranjeras. Y la mayoría de ellas están en situación irregular. Además, son mujeres con escasísimos recursos económicos y culturales, muchas de las cuales vienen de situaciones de pobreza extrema. Y otra parte significativa son objeto de trata. Con este punto de partida, hablar de voluntariedad es un sarcasmo. Están en la prostitución porque difícilmente pueden encontrar un espacio en el mercado de trabajo.
¿Regularizar la prostitución ayudaría a combatir la trata de mujeres?
No hay ninguna relación directa entre la regulación de la prostitución y la disminución de la trata. Al contrario, la regulación de la prostitución tiene como efecto el crecimiento de la industria del sexo; ese aumento exige mayo número de mujeres para satisfacer la demanda. En ese proceso, la trata aparece como un mecanismo fundamental de abastecimiento de mujeres para esa industria.
¿Cuál cree usted que sería el método más efectivo para combatir a las mafias?
La prohibición de la industria del sexo, la penalización de los puteros y proxenetas y políticas públicas de apoyo integral a las mujeres en prostitución. Sin negocio no hay beneficios y sin beneficios no hay prostitución. Lo que desde luego no hay que hacer es penalizar a las mujeres que están en esta industria.
Para aquellas que ejercen la prostitución por voluntad propia ¿Dónde está la frontera entre disponer del propio cuerpo y el convertirse en un objeto sexual?
No hay frontera. La sexualidad, y el cuerpo de las mujeres, es una mercancía en la industria del sexo. Son tratadas como objetos, como mercancías, tanto para la industria del sexo, como para los proxenetas y puteros. Las mujeres en prostitución son el centro del negocio que ocupa el tercer lugar en términos de beneficios a escala global de todas las economías ilegales. La prostitución es una industria que mueve miles de millones de euros anuales y que sirve para activar economías que no tienen tejido productivo. Las mujeres que migran a países con altas tasas de bienestar envían remesas de dinero a sus países de origen que de esa manera revierten en consumo interno.
¿Cómo influye el nivel de vida de una sociedad y el nivel de igualdad de la misma en las cifras de negocio de la prostitución?
Los altos niveles de bienestar en una sociedad no determinan el tamaño de la industria del sexo. Esta industria es fundamental para los procesos de acumulación capitalista y, además, es muy importante para las economías de algunos países con bajas tasas de pobreza porque la exportación de mujeres para la prostitución es la forma de engancharse a la economía global. Sin embargo, el bienestar de una sociedad reduce al mínimo el número de mujeres autóctonas que se dedican a la prostitución. Esa es la libre elección: cuando existen estados de bienestar, la prostitución autóctona casi desaparece.
Usted defiende que no hay consentimiento en la relación que se establece entre una mujer prostituida y un cliente. Me gustaría que explicara un poco esta tesis… ¿Cómo se concreta el consentimiento?
¿Qué consentimiento puede existir entre dos partes en la que una de ellas tiene una posición de poder y la otra de extrema precariedad? Cuando existe una desigualdad tan marcada no hay legitimidad en el contrato prostitucional. Puede haber mujeres que están en prostitución y que se autoperciben libres, pero eso no cambia la naturaleza del consentimiento. La cuestión es la prostitución como institución, que en sí misma es una fuente inagotable de explotación sexual y económica de las mujeres prostituidas.
En un sistema que no fuera el capitalista ¿Las mujeres podrían ser un objeto de consumo y una propiedad?
La consideración de las mujeres como propiedad, como mercancías y como objetos está estrechamente relacionada con las estructuras patriarcales, capitalistas y raciales de nuestras sociedades. En sociedades libres y sin desigualdades económicas, patriarcales y raciales muy marcadas las relaciones sexuales entre hombres y mujeres se pactarán libremente entre ambos sexos sin precio.
Neus Samartí (Barcelona, 1943), profesora emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona y todo un referente en didáctica de las ciencias, ha participado estas semana en los encuentros de Didáctica de las Ciencias Experimentales que se han celebrado en A Coruña.
Firme defensora, aunque también crítica, de una enseñanza basada en los proyectos en lugar de las asignaturas, Sanmartí asegura en una entrevista con Efe: «Estamos aprendiendo a enseñar» y todavía «no sabemos mucho».
Encuentros como el celebrado esta semana en A Coruña se convierten en un espacio de debate y reflexión sobre los retos más importantes que deben de abordarse en la metodología de la enseñanza.
La profesora reconoce que está gratamente sorprendida por «el cambio de percepción» que ha encontrado en muchos profesores y explica que «hasta ahora, muchos esperaban que les diesen órdenes, desde el ministerio, las instituciones Pero ahora hay muchos profesores que están tomando la iniciativa y prescindiendo de las indicaciones».
Para Sanmartí esto es positivo porque implica ganas de hacer y cambiar las cosas cuando los profesores constatan que en el momento actual «lo que hacen no sirve de mucho», dice.
Neus Sanmartí hace hincapié en que la gran diferencia que existe en el sistema de enseñanza en España con respecto al resto de Europa es el «problema histórico» que arrastra nuestro país de un cambio constante de currículums y orientaciones «en función de criterios ideológicos».
La profesora emérita de la UAB lamenta, en la conversación mantenida con Efe, que España no haya sido capaz de llegar a un consenso en esta área: «Aquí no ha habido manera de llegar a un pacto por la educación».
«Esto es algo que condiciona mucho añade- ya que en el resto de los países occidentales los cambios en la enseñanza no se deben tanto a un cambio de partido político sino a cambios más fundamentados en la investigación».
«Cambiar cada cuatro años un currículum no sirve para nada», sentencia la investigadora, que asegura que esto es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la enseñanza en España.
Pero no todas las cuestiones son negativas en el panorama educativo, de hecho Neus Sanmartín considera que la creatividad es la mayor virtud con la que cuenta el sistema español.
«Existe una proporción elevada de profesores que son creativos, que inventan y que en las aulas hacen lo que quieren y no lo que manda el director o el jefe de departamento Aunque en principio esto es un defecto también es una cualidad», explica.
Aun así, matiza que la mayoría de los docentes continúan impartiendo sus clases en función de lo que dicta el libro de texto y, «evidentemente, escogen el que se parece a sus ideas».
Neus Sanmatí que aboga por una enseñanza por proyectos deja claro que estos han de estar bien hechos y remarca que asegurar la calidad en la innovación es uno de los retos a los que se enfrentan los profesionales de la educación.
«A veces en la innovación se improvisa y se hace muy superficialmente hay que mejorar mucho», apunta.
Con respecto a la enseñanza por proyectos, Sanmartí afirma que está más que comprobado que las clases típicas con el libro de texto, explicando de forma tradicional una asignatura sin conectar con la realidad de los estudiantes ni con sus preguntas, «no funciona para la mayoría de los alumnos, funciona solo para los que aprenden con cualquier método».
Los estudiantes que tienen más dificultades para aprender, apunta Sanmartí, con el método de los proyectos afianzan conocimientos «como mínimo hacen cosas en el aula» y no se limitan a no entender nada.
Para esta especialista en didáctica de las ciencias, la autoevaluación de los alumnos es otro de los grandes retos a los que ha de enfrentarse la enseñanza de nuestro país.
«Que un alumno sepa valorar si lo hace bien o si lo hace mal, y no solo ponerse nota, tiene un gran impacto», explica, ya que hay muchos educadores que trabajan por proyectos «pero a la hora de la evaluación continúan haciéndolo como siempre, no cambian nada».
Insiste en que este es uno de los retos más difíciles «porque aquí se juega todo; la comunicación con las familias, los resultados Y da miedo innovar porque existe una inseguridad mucho más grande».
¿Qué hace una olla de barro en un aula?, para Paulo Freire, considerado el principal pedagogo de la denominada educación popular, este utensilio de cocina no solo es útil para cocer los alimentos sino que le servía a él para despertar conciencias entre la gente.
Freire (1921-1997) comenzaba a preguntar a los presentes qué era, para qué servía y qué tipos de olla existían, de qué estaban hechas. Luego venían las preguntas de fondo.
¿El gobernador tiene ollas en su cocina? ¿Él las fabrica? ¿Él cultiva alimentos? ¿Pero tiene alimentos? Y usted que hace ollas y cultiva alimentos, ¿por qué no tiene comida?, les preguntaba.
Esto es educación popular, afirma Ranulfo Pelosa Da Silva, un pedagogo también brasileño que está en el país para apoyar los programas de educación popular en el territorio nacional. “La educación popular es una pedagogía que sirve a los trabajadores, la educación popular es liberadora”, afirma en entrevista con canal Gentevé.
A diferencia del método educativo tradicional, “la educación popular sirve para resolver con la gente los problemas del cotidiano”, a través de un método donde no hay maestros ni alumnos, sino que todos son educandos, pues todos tienen algo que aportar desde su experiencia diaria con la realidad y su entorno.
Aquí Pelosa Da Silva recurre a otra anécdota de Freire cuando el pedagogo, en su búsqueda de aplicar la educación popular, interactúa con su auditorio integrado por campesinos y obreros y les propone un juego donde quien haga una pregunta y nadie le responda ganará un punto.
“Freire empezó preguntando ¿cuál es la concepción hegeliana de la dialéctica? La gente no sabía, entonces un punto para mí otro para usted. Pero siempre hay un campesino despierto y este le dice: ¿usted que sabe todo, usted que es un doctor, sabe hacer un injerto de tomate? ¿No sabe? Entonces uno para nosotros cero para usted. En conclusión nadie sabe todo”… “Nunca se encuentra a una persona que no sabe, todos saben diferentes cosas”, concluye Pelosa.
También la educación popular busca hacer conciencia en el pueblo sobre su potencialidad y capacidades, además de mejorar la autoestima de la gente. “La persona que se concientiza, es la persona que decide”, afirma.
“Los trabajadores los obreros, los campesinos, todos al final son un potencial pero ellos no saben que saben, por eso la educación popular es para despertar, pero hay que despertar, y el contexto, no se puede separar la educación del contexto”.
El pedagogo manifestó que para la educación popular la lectura no solo es el acto de leer letras, sino que también de leer en contexto y el entorno. “La gente transformó la palabra leer como que significase leer letras, pero leer significa, capturar, captar, leer letras es poquito, es el complemento de ese 99% que es leer el entorno. Antes que leer las letras hay que leer el mundo, decía Paolo Freire”.
Pero no solo es leer el entorno y el mundo sino también transformarlo, por ello quien no actúa, aunque tenga conocimiento acumulado, para la educación popular es un ignorante.
“En la educación popular, no basta leer, no basta tener los conceptos; si no se aplica no se tiene conocimiento. El que sabe cómo hacer, pero no lo hace, aún no sabe. Solo cuando lo aplicas, tú sabes. Mucha gente lee mucho, hace muchos cursos pero no se mueve para nada, es un erudito nada más, eso no sirve, es una enciclopedia ambulante para nada. Una persona que sabe leer y no lee es una analfabeta”, señaló.
Pelosa Da Silva se refirió también al ambiente político pre electoral del Brasil donde el expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva lidera las encuestas para la presidencia, pero está sometido a un proceso judicial que mantiene en la incertidumbre su participación en los comicios.
Agregó que cuando se aplicó el golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff todo se acabó y los programas sociales fueron echados por el gobierno derechista de Michel Temer.
“Al votar la gente tiene que pensar cuáles son las consecuencias de ganar o perder”, afirmó.
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