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Santiago Corcuera, el mexicano que ayuda a buscar a los desaparecidos en el mundo… pero no en México

17 de noviembre de 2016/Fuente: bbc.com

Santiago Corcuera es una especie de equilibrista.

Este abogado mexicano de 56 años es desde el mes pasado el presidente del Comité de Desaparición Forzada de la ONU.

Y apenas se supo de su nombramiento las suposiciones sobre qué significa su nueva responsabilidad, dada la crisis de desaparecidos que enfrenta un país con casi 30.000 personas en paradero desconocido, no se hicieron esperar.

Por su cargo hay muchas cosas que no puede decir en referencia a México y otras tantas que sólo las comenta, se encarga de aclarar, a título personal. Y en una entrevista con BBC Mundo, explica por qué es importante precisar ciertos puntos.

Las expectativas generadas porque haya un mexicano en la presidencia del comité, asegura, son «absolutamente erróneas» y apunta que no es que la ONU haya querido destacar la situación de México con su nombramiento. «Absolutamente no», repite tres veces.

«Cualquier expectativa o psicoanálisis», explica, «que haya querido hacer cualquier persona de que es una señal o un mensaje al gobierno diríamos pamplinas, son pamplinas».

Es práctica corriente en los comités de Naciones Unidas que cuando se va a tratar la situación de un país determinado, el nacional de ese país se abstiene de participar. No es parte siquiera de las deliberaciones, abandona la sala, no puede conocer los documentos privados y se entera al mismo tiempo que la prensa de lo resuelto o discutido por el comité.

Es así que, en su cargo, Corcuera no puede hablar sobre la situación de desaparecidos «haciendo eco de las posiciones del comité», pero sí puede hacerlo como abogado mexicano. Y es allí donde empieza el equilibrio que debe hacer.

«Tender puentes»

El comité que preside nació como consecuencia de la Convención Internacional para la protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, en vigor desde diciembre de 2010, que al ser un tratado relativamente joven, 96 países lo firmaron, 53 son parte y 32 lo han ratificado.

El artículo 2 de la convención define la desaparición forzada de la siguiente manera:

«El arresto, detención, secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con su autorización, apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley».

De los 53 países que conforman el tratado, apenas 20 han realizado las declaraciones necesarias para que el comité tenga la competencia «para recibir y examinar las comunicaciones presentadas por personas que se encuentren bajo su jurisdicción o en nombre de ellas, que alegaren ser víctima de violaciones por este Estado Parte de las disposiciones de la presente Convención».

Al no ser México uno de ellos, el país no acepta que particulares, luego de agotar las instancias de jurisdicción nacional, presenten casos ante el comité. De hecho, es tan inusual que ocurra esto que solamente una vez este órgano atendió una situación así.

Entonces, explica Corcuera, lo que puede hacer el comité es «tender puentes de comunicación con los Estados» y aclara que no están dedicados a buscar desaparecidos.

Protesta contra las desapariciones en MéxicoImage copyrightAFP
Image captionEl caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es uno de los más emblemáticos de los últimos años.

Consultado sobre si la situación mexicana es la más grave en el mundo en cuanto a desapariciones, evita ir al grano: «De acuerdo con el más reciente informe, los países que más acciones urgentes han recibido son Irak y México». El pedido está contemplado en el artículo 30 de la convención que determina que el comité podrá examinar «de manera urgente» una petición «a fin de que se busque y localice a una persona desaparecida».

La labor del comité, explica, es «formularle al país observaciones y recomendaciones para la adecuada implementación de la convención (…) si se llevaran a la práctica, se solucionarían los problemas».

Existe cierto escepticismo sobre la efectividad de un comité de este tipo a la hora de lidiar con una situación de la magnitud de la mexicana, pero Corcuera se defiende.

«La culpa no tiene la comunidad internacional, la tiene el gobierno de aquel país que no adopta las medidas por falta de voluntad«, afirma.

Para explicarlo utiliza una metáfora médica y dice que como quien va al doctor y se le formula un diagnóstico, se habla con el paciente y se emite una receta que, en este caso, serían las recomendaciones.

«Lo que se espera con el paciente», señala Corcuera sin referirse de forma específica a México, «es que no se enoje con el doctor que le está formulando la receta y la recomendación sobre qué medidas debe adoptar para el mejoramiento de su salud».

Búsqueda de desaparecidos en fosas comunesImage copyrightAFP
Image captionEl país, pese a la crisis, todavía debate una Ley General de Desaparición Forzada.

En febrero de 2015 el comité recibió a una delegación del gobierno mexicano y emitió una serie de recomendaciones. En ese entonces la ONU señaló que en México la desaparición de personas «es un fenómeno generalizado que ocurre en gran parte del territorio, y en muchos de estos delitos hay participación de servidores públicos».

«Es urgente», añadió, «que las autoridades lleven a cabo acciones para resolver dicho problema, entre ellas, crear una unidad especial de búsqueda y un registro único de víctimas a escala nacional».

Las autoridades mexicanas señalaron en ese entonces que las observaciones de Naciones Unidas «no reflejan adecuadamente la información presentada» por el gobierno y que hubo «algunas inexactitudes en el reporte que realizó el comité».

Poco ha cambiado desde entonces. El país, pese a la crisis, todavía debate una Ley General de Desaparición Forzada.

Falta de sensibilidad y empatía

Corcuera entra ahora en una fase de la entrevista en la que aclara que habla a título personal, como mexicano. Más suelto, se refiere a la falta de voluntad para enfrentar la situación de desapariciones en el país y de cómo parte de la sociedad carece de la empatía necesaria.

Protesta contra las desapariciones en MéxicoImage copyrightAFP
Image captionPor la magnitud del fenómeno de desapariciones que enfrenta México, Corcuera admite que «todos hemos perdido algo de sensibilidad».

Cuenta que en una conferencia dijo la frase «Vivos se los llevaron, vivos los queremos», que se ha convertido en lema de los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos desde septiembre de 2014, y que una persona le reclamó diciendo que eso era un cliché.

«¿Cómo que ‘cliché’, ¿te parece? Tú le dices eso a una madre de un desaparecido y te insulta, eso no es un cliché es una realidad, habla con una hermana, con una esposa, de una persona desaparecida y ella qué grita desde el fondo de su corazón, vivo se lo llevaron, vivo lo quiero».

Por la magnitud del fenómeno de desapariciones que enfrenta México, admite que «todos hemos perdido algo de sensibilidad».

Cuando el gobierno mexicano dio su «verdad histórica» sobre lo ocurrido con los estudiantes, Corcuera recuerda que llegó a dar clases a la Universidad Iberoamericana y les contó a sus alumnos que no había podido dormir bien y que tenía un nudo en la garganta.

Y les dijo: «Sé que lo tengo que trabajar, esta sensación de angustia que tengo, pero si ustedes no sienten nada, ustedes están muchísimos más enfermos que yo, los que tendrían que ir al terapeuta serían ustedes».

«Si creen que una situación como esa no les provoca ni siquiera inquietud», continuó, «es que viven una realidad completamente ajena y que viven afuera de la realidad, y vivir fuera de la realidad es una enfermedad».

«Nos falta a todos», sentencia, «una educación en derechos humanos».

Fuente:

Imagen: ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/37E1/production/_92250341_gettyimages-144143066.jpg

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Entrevista a Fernando Santamaría: “La educación está en estado constante de cambio”

17 noviembre 2016/Fuente: tiching

¿Qué entendemos por educación digital?
La educación, y en su gran extensión el aprendizaje, son totalmente digitales en la actualidad. Me gusta más hablar de aprendizaje digital, ya que lo digital, su idiosincrasia, está más relacionado e inmerso en cómo se aprende actualmente. El aprendizaje se produce en todas las áreas y dominios, lo digital lo ha expandido y se ha vuelto informal y ubicuo.

Entonces, ¿la innovación se basa en la digitalización de las aulas?
El mero hecho de digitalizar las aulas no produce innovación en sí. Se debe establecer estrategias, planificación y ciberpedagogías acordes con el proceso de aprendizaje que se quiere llevar a cabo con artefactos digitales. Lo analógico no tiene la misma estructura de acción y contexto que lo digital.

¿Qué herramientas cree que debe proporcionar la educación a los chicos y chicas de hoy en día para ser competentes en la vida el día de mañana?
Por mi experiencia en entornos de aprendizaje y el uso de plataformas, las herramientas y artefactos digitales cumplen un función básica y cada una de ellas tiene unas competencias a desarrollar. El uso de herramientas y las competencias a adquirir son distintas en los estudiantes de hoy en día que en los de hace 10 o 15 años. Las herramientas en la era de los datos masivos y de la analítica del aprendizaje tienen que estar siempre soportadas por lo visual. La visualización de los datos es fundamental y la representación del conocimiento ha generado herramientas de infografía, de videoresumenes (los vídeos de 5 minutos son muy largos), de esquemas visuales, de presentaciones dinámicas tipo Prezi…

En cuanto a ser competentes para la vida, cada vez es más habitual encontrar personas que han triunfado en el mundo de la tecnología sin haberse formado “regladamente”. ¿Los títulos académicos están sobrevalorados?
Sobre esto, está la capacidad de emprender e innovar que te lo pueden enseñar escuelas de negocios o universidades, pero para la creación de este tipo de empresas con jóvenes adolescentes no es necesario formarse de manera formal. Los títulos son incompatibles con los ecosistemas de emprendimiento. El gran dilema en la educación es que este es un gran negocio.

¿A qué se refiere?
Los sistemas formales no dejarán que la acreditación y los títulos se “abran” y que cualquier organismo informal pueda certificar lo que alguien está haciendo más allá de la propia institución educativa. Otro problema asociado a ello es la globalización del aprendizaje, cuyo mayor exponente son los MOOC. El problema es que los gobiernos no dejarán abrir y hacer valer certificados y acreditaciones de Universidades fuera del país que sean principalmente un MOOC. Esta competencia global por másters, maestrías y demás títulos es una guerra que tendrá lugar los próximos años, donde habrá países que serán arrasados por los mecanismos de la globalización y será de gran importancia la demanda de títulos en los países emergentes a nivel educativo.

Actualmente, ¿la tecnología digital está revolucionando en profundidad la educación o los docentes se limitan a sustituir los soportes sobre los que se aprende?
Yo creo que los procesos de innovación requieren de mucho andamiaje y estructura, no es fácil. Por otro lado, toda tecnología a lo largo de la historia imita en un principio a lo que había antes. Un  gran ejemplo de esto es la imprenta en el siglo XV. Por eso a veces las tendencias  se limitan a sustituir al soporte o a cambiar un proceso analógico en un proceso digital. Es un porcentaje elevado, pero cada vez hay más de modificaciones profundas con tecnologías digitales y en algunos casos post-digitales. Estamos entrando en la cuarta revolución industrial y los cambios serán muy profundos en la concepción del aprendizaje.

¿Qué tipo de formación cree que requieren los docentes para poder aplicar la educación digital real?
La formación del profesorado es algo a lo que no suele hacerse mucho caso, tanto de manera interna en la institución como de manera externa. La formación debe ser práctica y de ejemplificación de buenas prácticas, de generar comunidades creando estructuras horizontales de aprendizaje, de puestas en común conjuntas, de creación de redes sociales de amplio espectro.

La obsolescencia en el campo digital es constante. ¿Cómo puede afectar esta variabilidad constante de herramientas y contenidos a la formación de los alumnos?
Los aprendizajes de los alumnos deben tenerse y manejarse en la pluralidad y la complejidad de la misma vida, la educación está en estado constante de variabilidad y de cambio. Afecta si no se sabe manejar tanto esa obsolescencia como la sobrecarga informativa o la infoxicación, de la que debemos prevenirnos.

¿La educación formal actual está limitada por el currículum?
Sí, por decirlo de alguna manera, la educación formal no es expansiva, ni creativa ni establece criterios de innovación. Son procesos muy estandarizados de aprendizaje formal, de evaluación sobre criterios fijos.

¿Y cómo pueden los docentes encontrar espacio para innovar?
Los docentes deben tomar confianza en ellos mismos, sobre lo que se puede hacer y no hacer. Está dentro de los planes de elaborar una cultura del cambio. De espacios informales para hacerlo posible y de conexiones entre nodos de su área de conocimiento. Reconocer lo que se hace y generar el interés por innovar como hecho normal para los docentes.

Fuente:http://blog.tiching.com/fernando-santamaria-la-educacion-esta-en-estado-constante-de-cambio/

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Christian Hausner: “La educación tradicional no contempla al estudiante en su totalidad”

16 de noviembre de 2016 / Fuente: http://blog.tiching.com/

Por: Christian Hausner

Vuestra escuela ha retado las convenciones de la enseñanza tradicional. ¿Por qué han querido revolucionar el modelo educativo?
Una de las principales preocupaciones de la educación tradicional es que los estudiantes van a la escuela a escuchar ciertos contenidos que deben memorizar y utilizar para superar un examen. El problema es que después de hacer el test los estudiantes tienden a olvidar lo que han aprendido. Por todo ello, consideramos que éste no es el método educativo más adecuado. Además, la educación tradicional contempla la memorización de contenido por parte de los estudiantes, pero olvida educarlos a actuar de forma conjunta.

¿A qué se refiere?
Consideramos que la educación tradicional no contempla al estudiante como una persona en su totalidad y, por consiguiente, los deja sin educar en términos de quiénes son en la sociedad, cuáles son sus posibilidades para cambiar el mundo o cómo pueden afrontar los retos del futuro. En cambio, nuestro modelo educativo tiene en cuenta estas cuestiones y se basa en investigaciones académicas sobre, por ejemplo, la igualdad social.

¿Podría poner un ejemplo práctico?
En Alemania existe un sistema muy restrictivo de selección de estudiantes que fomenta la desigualdad social. Se trata de un elemento estructural del sistema educativo que queríamos solventar eliminando cualquier proceso de selección. En este sentido, todos nuestros estudiantes de primaria tienen el derecho de quedarse en nuestra escuela durante la educación secundaria, independientemente de sus notas.

¿Qué otros elementos han revolucionado?
Un aspecto que queríamos abordar era la discriminación de edad en las clases. Es decir, replantearnos si lo mejor es agrupar a los estudiantes por edades dentro de un aula. En nuestra escuela los alumnos están mezclados y tenemos clases en que conviven estudiantes de sexto, séptimo y octavo curso.

¿Cómo surgió la idea de crear una escuela con este modelo educativo?
En 2007 se creó un comité fundacional de padres que procedían de la escuela protestante de primaria. Ellos fueron quienes originalmente crearon el modelo educativo con la misión de establecer una escuela de secundaria que funcionara de forma distinta, que fuese radicalmente libre y progresiva. Este cambio fue liderado por Margret Rasfeld, directora del colegio hasta este año en que se ha retirado.

¿Cuál es la filosofía que se esconde tras este modelo educativo?
Margret Rasfeld fue la que proporcionó las principales ideas del modelo, basándose en los cuatro pilares de la enseñanza identificados por la UNESCO: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. Tomando estos pilares como base, se construyó toda la estructura educativa que hemos implementado en nuestra escuela.

A nivel práctico, ¿cuáles son las principales diferencias ente su escuela y las demás?
Podemos dividir las diferencias en dos, estructurales y prácticas. Las primeras ya las hemos comentado anteriormente: clases mixtas y la eliminación del proceso de selección. Por lo que se refiere a las prácticas, la principal diferencia es la existencia de espacios de aprendizaje.

¿En qué consisten?
Cada mañana y durante un periodo de hora y media los alumnos escogen libremente si quieren estudiar inglés, alemán, matemáticas o ciencias sociales. En estos espacios los alumnos son quienes seleccionan lo que quieren aprender y, conjuntamente con sus tutores, deciden la unidad de esa asignatura con la que deben empezar a trabajar.

¿En estos espacios se trabaja de forma individualizada?
No forzosamente, los alumnos pueden estudiar de forma individual o por equipos. Además, si tienen cualquier duda lo primero que hacen es preguntar a los demás estudiantes. Deben encontrar a algún alumno mayor que ellos que ya haya hecho esa unidad para que le ayude. Si no pueden resolver sus dudas los profesores le facilitarán una lección individualizada sobre ese contenido en concreto.

¿Se examinan de estas unidades?
Una vez el estudiante finaliza una unidad de aprendizaje debe hacer un test de conocimiento. Estas pruebas se hacen de forma individualizada para evitar la competitividad entre los estudiantes dentro del aula. Son los propios alumnos quienes se corrigen sus respuestas, por lo que les transferimos mucha responsabilidad y confianza. Este método les hace tomar conciencia que son los responsables de su propio aprendizaje.

¿Todos los estudiantes evolucionan de la misma manera?
Hay distintas vías para superar estas unidades de conocimiento, unas más fáciles y otras más avanzadas. Estas diferenciaciones permiten que aquellos estudiantes mejor preparados puedan seguir sintiéndose retados para aprender y avanzar. Pero al mismo tiempo, aquellos que tienen más dificultades no se sienten apartados del resto, ya que estudian en el mismo espacio sin  ninguna discriminación.

¿Cuál es la importancia de no separar a los alumnos por conocimientos?
Como estudiante no sientes tanto ese miedo de que te estás perdiendo, de que te quedas atrás, de tener una mala nota, de que los estás haciendo peor que tus compañeros… Un sentimiento que, al menos en Alemania, es muy común en la educación. También se evita que el profesor culpabilice a un determinado alumno frente a sus compañeros.

¿A qué se refiere?
A veces los profesores no son conscientes de las consecuencias de sus actos. Cuando un docente públicamente hace saber que un estudiante es más débil que otro, sin pretenderlo, lo está culpando. Y esto tiene consecuencias muy duras para ese estudiante, según hemos podido corroborar en distintas investigaciones académicas. También, estructuralmente, el hecho de que haya estudiantes que abandonen la escuela porque sienten que no pueden seguir como los demás es muy negativo para su inclusión social.

¿También funciona su sistema educativo con los estudiantes menos motivados?
El hecho es que los estudiantes sólo aprenden de forma libre e individualizada durante una hora y media al día. El resto del día tenemos experiencias de clase y muchos proyectos comunitarios que no están únicamente enfocados a nivel individual, sino a cómo interactúan conjuntamente en una clase. Nosotros entendemos que las experiencias conjuntas como comunidad son la base del aprendizaje individual.

¿Puede poner un ejemplo de algún proyecto que implementen?
Durante las tres primeras semanas de curso los estudiantes de entre 13 y 15 años se van fuera de Berlín para superar retos que ellos mismos organizan y se proponen. Les asignamos 150 euros por alumno y deben sobrevivir con ello durante tres semanas en solitario. Con esta práctica pretendemos retarlos más allá de las propias aulas.

¿Cómo afrontan los padres este reto?
La mayoría de padres deciden de manera consciente enviar a sus hijos a nuestra escuela, por lo que están de acuerdo con nuestro método. Muchos encuentran el reto muy atractivo, pero cuando llega el momento de hacerlo realidad algunos se sienten un poco nerviosos y preocupados. Como escuela también les ayudamos a gestionar esta práctica, si bien siempre puede surgir algún conflicto o discusión. A pesar de ello, para nosotros es fundamental trabajar este reto conjuntamente con los padres.

¿Cuál es el rol de los padres en la escuela?
Los padres están obligados a trabajar tres horas al mes en la escuela. La verdad es que contamos con mucha participación por su parte, por lo que cuando hay conflictos es más sencillo encontrar soluciones conjuntamente. Algunos pueden sentirse preocupados por este tipo de retos pero estamos convencidos de que es una buena experiencia y les proporcionamos redes de seguridad para que sea un éxito. Pero es importante tener en cuenta que en la escuela no jugamos un rol de seguridad, ya que queremos que nuestros estudiantes tengan coraje, sean creativos y sepan dónde encontrar el conocimiento correcto.

¿Cree que es fácil encontrar docentes que puedan llevar a cabo este método educativo?
Lo positivo es que atraemos a muchos profesores que buscan un método de enseñanza distinto. Por lo que tenemos un equipo de profesionales que está muy motivado y muy bien preparado. El problema es que la enseñanza tradicional de educadores no proporciona las capacidades necesarias para trabajar en instituciones educativas como la nuestra. En la formación de los profesores aún no hay el equilibro necesario entre práctica y teoría y las universidades son bastante conservadores en términos de implementar reformas.

¿Por qué cree que la educación de los futuros profesores no es suficientemente buena?
Porque no se caracteriza por la creatividad y por buscar maneras distintas de hacer las cosas, y se sigue centrando mucho en la seguridad, en aprender mediante test… Creo que la educación de los futuros docentes tendría que reformarse porque las escuelas están cambiando muy rápido. Tenemos que cuestionarnos cómo socializan nuestros estudiantes, cuáles son las necesidades de nuestra sociedad, y cómo podemos reaccionar a ello desde las escuelas. Necesitamos pensadores creativos y pragmáticos, pero si no se les fomenta estas capacidades es complicado encontrar profesores con este perfil.

¿Qué capacidades y habilidades básicas deben tener sus profesores?
Lo más importante es que deben olvidarse de la idea de que todo debe ser seguro. Tampoco queremos a profesores que piensen que deben tener el control de cada minuto escolar. No se trata de no preparar las clases, pero deben tener una gran capacidad de adaptación e improvisación. Lo que hace interesante y emocionante el trabajo del docente es que en el día a día suceden cosas que no puedes prever y que no habías pensado que podrían pasar. El trabajo del profesor es el mejor del mundo porque somos gestores de situaciones complejas.

Fuente entrevista: http://blog.tiching.com/christian-hausner/

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Los mensajes a los alumnos sobre los deberes no pueden ser contradictorios.

Resurrección Pascual acaba de tomar posesión del cargo como directora provincial de Educación.

Por: Miguel Angel Lopez.

Directora provincial de Educación en Segovia desde primeros de mes, cuando se jubiló Antonio Rodríguez Belloso, Resurrección Pascual Santa Matilde (Cabezuela, 1966) conoce a la perfección la administración, pues ha estado en los últimos años al frente de la jefatura de Programas Educativos y, además, es profesora de Economía en el instituto Andrés Laguna de Segovia. Su trayectoria docente comenzó en 1988 en Alcalá de Henares y se prolongó luego en los institutos de Secundaria María Moliner de Segovia capital, el Jaime Gil de Biedma de Nava de la Asunción y el Andrés Laguna, donde también ha ocupado los cargos de jefa de estudios y secretaria; entre medias trabajó como asesora en el Centro de Formación e Innovación Educativa (CFIE) de Segovia y desde su nuevo cargo y por convicción afirma que en Educación, sobre todo, «debemos ser tolerantes».

Resurrección atiende en seguida la petición de entrevista. Dice que no está acostumbrada a tratar con los medios, pero se le ve segura; al fin y al cabo ha trabajado con Rodríguez Belloso durante más de 17 años, en el IES Andrés Laguna y en la Dirección Provincial: «Ha sido un placer trabajar con él porque creo que ha sido un buen director que ha trabajado mucho por la educación en la provincia de Segovia». Sobre la mesa de su despacho hay un montón con una decena de expedientes. Conoce bien los temas, y si no dispone del dato lo dice.

–Imagino que su nombramiento no le cogió por sorpresa.

 –Sí, pero nunca fue mi objetivo. Creo en el trabajo bien hecho, y ese es mi objetivo de cada día, de verdad que no tengo otras aspiraciones.

Se nota que su interés por la educación es vocacional, que le preocupa cualquier asunto que toque de cerca el ámbito educativo. Antes de que concluya la entrevista está dispuesta a opinar sobre uno de plena actualidad. Quiere hablar del ‘debate’ sobre los deberes escolares; lo ha meditado porque sabía que los medios le preguntarían.

–¿Cuál es su opinión sobre este asunto que ha generado polémica entre padres y profesores?

–Creo que hay que respetar a las dos partes, a los padres y los profesores, y considerar que en el lugar intermedio están los alumnos. Lo más importante es que las familias confíen en los centros y en el juicio de los profesores, porque son los mejores posicionados para decidir qué tareas deben hacer los alumnos en su casas. Tiene que haber un mensaje tranquilizador a las familias y a los profesores, y debemos propiciar el diálogo desde los padres con los tutores y con los equipos directivos de los centros, y también desde los órganos de participación, los consejos escolares, para buscar un punto de encuentro. El objetivo es dialogar, hablar, que se vea que los deberes son adecuados, moderados y proporcionales a lo que necesitan los alumnos. Pero hay que decir una cosa, los alumnos, que están en medio, son los más vulnerables, no podemos darles mensajes contradictorios, son lo mejor del sistema educativo y a quienes hay que cuidar. No hay que olvidar que están en los centros y en las familias, y también en la sociedad. Y tenemos que hacer una sociedad formada, con unos valores y unos principios y respetando siempre la libertad de los padres, que tienen la tutela de sus hijos.

Al hablar de los asuntos concretos de Segovia surge en seguida el esperado nuevo instituto de Secundaria de San Lorenzo, y comenta que «está en fase de redacción del proyecto. Es una obra centralizada de la Consejería, no es una obra que nosotros gestionemos, pero el director general de Política Educativa ha dicho que va por buen camino».

–¿Qué plazos se manejan para que esté en funcionamiento este instituto de San Lorenzo? ¿Va a suponer cambios en la oferta de FP?

–No hay ningún plazo establecido, pero en el mejor de los casos esta obra va a llevar dos o tres cursos. Lo previsto es que la primera fase sea para albergar los ciclos formativos que ahora están en el IES Ezequiel González, las familias de Sanidad y de Carpintería. Luego habrá que valorar la oferta en función de la demanda y de las necesidades, y estamos abiertos a cambiar todos los cursos.

– ¿Hay este curso algún problema de escolarización?

–No hay problemas. La comisión de escolarización asigna plaza a todos los alumnos que lo solicitan.

–¿Cómo estamos de alumnado extranjero, qué evolución ha tenido?

–No tengo ahora los datos exactos, pero el número de alumnos con necesidades de compensación educativa ha descendido en la provincia. Hace seis o siete años el alumnado extranjero suponía un porcentaje importante, pero ahora es menor, por los datos que maneja el departamento de atención a la diversidad.

–¿Se nota más en alguna nacionalidad que en otras?

–El año pasado hicimos un estudio y es curioso, se daba la característica que era por centros y por barrios donde se concentraban determinadas nacionalidades. Por ejemplo, había institutos donde predominaban alumnos de Bulgaria o Rumanía, en otros de nacionalidad marroquí, y en otros de todos los países sudamericanos. Va por zonas, en todos hay de todo, pero yo creo que hay mayor concentración de una nacionalidad u otra en función de la disponibilidad de viviendas en los barrios y de la situación social.

–¿En Segovia capital puede haber cambios en la adscripción de centros por las vacantes de alumnos en los colegios que ocasiona la desertización del casco histórico?

–Hay una adscripción única, y hay que entender que los ciudadanos tienen derecho a elegir, de tal manera que se abre un periodo de escolarización y cada uno puede pedir dónde quiere ir. Tenemos que garantizar los derechos, y si hay plazas hay que concederlas. Ha habido una situación económica determinada y un desarrollo de población que se llevó a los jóvenes a San Cristóbal y luego a Palazuelos, donde hay necesidades de escolarización. Pero los centros de Segovia siguen funcionando exactamente igual y no podemos coartar la libertad de elegir. Y los padres, salvo algún caso excepcional, han podido escolarizar a sus hijos donde han querido.

–¿En la provincia hay algún centro en riesgo de cierre?

–No, no. El año pasado hubo una reorganización funcional. Por ejemplo, el CRA de Santiuste de San Juan Bautista se quedó con un solo colegio y se le unió a Nava porque cuando concentras recursos los rentabilizas y das mayores opciones, mayores actividades, puedes dotar de profesorado especialista… Pero no ha cambiado, las aulas siguen estando en el mismo sitio, están en Santiuste y unidas a las de Nava, los pasillos son las carreteras.

–La problemática en los últimos cursos de los comedores escolares parece resuelta, que las medidas de control han sido eficaces.

–En principio, hemos tenido la reunión de la comisión de comedores y todavía no hemos tenido ningún problema, y esperamos que no los haya. Los controles son exhaustivos y se han pasado las evaluaciones, que han ido incrementando la valoración del servicio. La Consejería lo que pretende es que sea un servicio de calidad.

–¿Las reválidas se van a suspender?

–No van a tener valor académico. Sobre si se van a realizar o no las pruebas estamos a expensas de lo que diga el Ministerio de Educación, y también pendientes de la regulación de la prueba que sustituiría a la PAU, l aprueba de acceso a la universidad. El ministerio dio una fecha, hasta el 30 de noviembre, y el viernes mismo el ministro, nada más ser designado, convocó a todas las comunidades autónomas para intentar llegar a un acuerdo en este tema, que yo creo que es el que más preocupa a los alumnos de segundo de Bachillerato, en qué condiciones van a acceder a la universidad. Creo que es el que más nos preocupa a todos.

–¿Faltan profesores en la provincia de Segovia, se cubren las bajas y las vacantes?

–No hay un problema de falta de profesores. Si hay un grupo de alumnos se ponen los profesores que se necesitan. Encontramos comentarios sobre la reducción de profesores, pero si se ha reducido el número de alumnos hay que reducir el de profesores, y se hace en función de las necesidades de alumnos y grupos. Hay veces que encontramos dificultades para la sustitución de profesores, porque hay funcionarios de carrera e interinos y todos los años hay listas de aspirantes para ocupar en régimen de interinidad. El problema es que los profesores tienen sus derechos y pueden optar entre coger una plaza o no; sí tenemos listas, pero a veces no hay docentes interesados en cubrir una determinada sustitución en un centro.

–¿Cómo se soluciona?

–La administración recurre a procesos extraordinarios cuando nadie de los listados está interesado. No es lo habitual pero pasa a veces. Un caso característico es el de una plaza de maestro en Boceguillas, que ha salido dos veces a sustitución y nadie la ha cogido; me preguntaban en la Consejería qué pasaba y yo les he dicho que no pasa nada, que Boceguillas está en la N-1, a una distancia no muy cercana de cualquier localidad importante, y no todo el mundo está dispuesto a ir allí.

–¿Qué planes hay para el Bachillerato de Excelencia?

–En principio, en Segovia hay tres autorizados, el de Ciencia y Tecnología del Andrés Laguna; el de Ciencias Sociales en el Giner de los Ríos, que no se ha puesto en funcionamiento porque no ha habido un número mínimo de alumnos, y el de Idiomas en el María Moliner. Yo creo que es una gran oportunidad para los alumnos, para adaptarlo a las necesidades. Debemos ser más tolerantes en educación, no es malo dar a cada uno lo que necesita, es lo justo porque si los alumnos se sienten atendidos vamos a conseguir mayor satisfacción en el alumnado y vamos a conseguir más éxito. En la práctica cada alumno es un mundo, pero tenemos que intentar llegar a todos.

Fuente: http://www.elnortedecastilla.es/segovia/201611/13/mensajes-alumnos-sobre-deberes-20161113141300.html

Imagen: http://www.elnortedecastilla.es/noticias/201611/13/media/cortadas/educaci%c3%b3n%2001%20TANARRO-kBYH-U20424877582761D-575×323@Norte%20Castilla.jpg

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Lápices en pie de guerra.

El boicot de una asociación de padres a los deberes de sus hijos en casa abre la polémica sobre estos trabajos: ¿Son abusivos o necesarios?

Por: Pascual Perea.

Ramiro Peláez se levanta cada día a las siete de la mañana, se asea, se ajusta la corbata ante el espejo, desayuna apresuradamente y parte hacia el trabajo como otros miles de vecinos de su ciudad. En el autobús consulta la agenda y recuerda que tiene que exponer ante sus superiores y compañeros el informe que le ha traído de cabeza los últimos días, así que repasa los datos una vez más; se juega mucho, no puede fallar. Afortunadamente, la evaluación transcurre sin problemas. Trabaja intensamente mañana y tarde -tiene la costumbre de comer en el tajo-, y a las cinco aprovecha el trayecto de regreso para echar una cabezadita en el autobús. Al llegar a casa se desanuda la corbata, cuelga la chaqueta y se asoma a la nevera. Luego suspira: como siempre, se ha traído un montón de trabajo a casa y no terminará hasta la hora de la cena.

Ramiro no es un ‘yuppie’ estresado, sino un niño de doce años. Por término medio, y según datos oficiales, cada escolar español carga semanalmente con seis horas y media de deberes para hacer en casa después de largas jornadas en el colegio. Que se multiplicarán por dos o por tres cuando comience el Bachillerato. Para muchos padres, estas tareas son el único medio de que los niños no den guerra al llegar a casa; para otros, una sobrecarga que agobia a los menores y a ellos les obliga a convertirse en maestros auxiliares. Harta de clamar en el desierto contra esta ‘explotación infantil’, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado, Ceapa, ha anunciado una huelga de ‘lápices caídos’: durante todo el mes de noviembre, los alumnos no harán ni un solo trabajo en casa.

«Exigimos que desaparezcan los deberes porque pertenecen a un modelo educativo que ya no funciona para educar integralmente a los alumnos del siglo XXI», expone José Luis Pazos, presidente de Ceapa. «Afirmamos que son excesivos y negativos para la educación porque son fuente de desigualdad, de fracaso y abandono escolar temprano. En el momento en que la escuela delega parte de la enseñanza del currículo formal en los hogares y obliga a que las familias quieran, sepan y puedan acometer esa labor están dejando a muchos niños en desventaja respecto a aquellos cuyas familias pueden hacerlo. Porque no todas pueden hacerlo, ni todas saben ni todas quieren».

En absoluto. Cuando nosotros planteamos que sea la escuela la que consiga el éxito escolar del cien por cien del alumnado, lo que queremos es igualar por arriba. Igualar por abajo, simplemente, sería decir: rebajemos los estándares y dejemos que cada cual haga lo que quiera. Nosotros no planteamos eso, lo que decimos es que esa función educadora del currículum formal, el que conduce a un título, corresponde a la escuela y a nosotros, los padres, se nos tiene que dejar tiempo para desarrollar otro currículum tan importante como aquél: el compañerismo, la solidaridad, la empatía, todo ese tipo de valores y formas de actuar que son imprescindibles en la educación integral. La sociedad nos reclama que las familias asumamos ese papel, que eduquemos a nuestros hijos y que lo hagamos bien. Nosotros queremos dedicar más tiempo a eso.

Los niños, entretenidos

¿Por qué en España se ponen tantos deberes?

Porque mantenemos un modelo que supone la preeminencia de la instrucción sobre la educación. Volcamos contenidos aislados, fragmentados, que se supone que tienen que memorizar para volcarlos en un examen, y para ello entendemos que les tenemos que hacer repetir hasta la saciedad tareas rutinarias. Para muchas personas es mucho más importante conocer la fecha en que se produjo la Revolución Francesa que comprender sus orígenes, motivos y consecuencias. Y tengo que decir que son muchos los docentes que quieren trabajar en esta óptica que Ceapa plantea, y son los padres y madres los que les dicen: ‘No, no, usted mándeles deberes porque si no ¿qué hago yo con el niño tantas horas?’. Hay padres y madres que entienden que si los críos están en su cuarto pegados a una mesa dan menos guerra y menos problemas que si hacemos actividades con ellos. Nosotros no participamos de esa premisa.

Si en vez de a hacer deberes este tiempo lo dedican a ver la tele, saldrán perdiendo.

Ese es un argumento falso por parte de quienes defienden los deberes. El hecho de que un niño no esté haciendo los deberes no significa que esté de brazos cruzados el resto del día. Incluso en el caso de que pueda estar en un momento determinado aburriéndose, tiene derecho al aburrimiento, que es necesario para la creatividad. Enfrentarse a la pregunta ‘¿qué hago ahora?’ es vital para ellos.

¿Cuántas horas dedican los colegiales a hacer deberes?

El informe que España manda a Europa registra seis horas y media a la semana, pero nosotros sabemos que es muy superior en las etapas de secundaria porque los chicos de nuestro país están llegando a dedicar a los estudios medias de sesenta horas a la semana. Eso ningún adulto lo aceptaría para él, entre otras cosas, porque la ley lo prohíbe. Y, sin embargo, que los menores pasen tres o cuatro horas cada día después de clase trabajando en casa es algo muy habitual. No solo eso, sino que es lo que se recomienda en las tutorías de principio de curso a los padres. Se nos dice que además de la jornada en el instituto necesitan por lo menos dos o tres horas de deberes en casa, porque si no el curso no se aprueba. Ahora sume: siete horas de clase y tres de deberes cinco días a la semana, más las que meten el fin de semana, salen sesenta.

Dice que los deberes son fuente de desigualdad, pero si no se los mandan es probable que aquellos padres con mayor poder adquisitivo manden a sus hijos a hacer extraescolares, clases de inglés o de refuerzo…

La vida no es perfecta, nosotros defendemos que el centro público tiene que proveer de estas actividades. Faltan políticas y ayudas a la familia para acometer esa educación integral, pero en cualquier caso siempre va a haber desigualdades. Lo que tenemos que procurar es que la escuela garantice que lo básico, lo elemental, está resuelto. Si alguno quiere llegar más lejos, qué le vamos a hacer. Nadie va a hacer desaparecer de la noche a la mañana las diferencias entre ricos y pobres.

¿Realmente hay algún país que no mande deberes en casa?

Bueno, Francia los tiene prohibidos por ley. China ha vetado los deberes a todos los niños de once años para abajo. No creo yo que todos los chinos estén equivocados.

«Quitarse el marrón»

Resulta llamativo que, en un asunto tan importante para los alumnos, las dos asociaciones de padres más importantes del país discrepen radicalmente. «Nosotros somos partidarios de unos deberes proporcionados, lógicos y acordes al nivel educativo, que lo único que pretenden es afianzar lo que se ha estudiado por la mañana», expone Pedro José Caballero, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos, Concapa. «Lo que no podemos contemplar y nadie quiere es unos deberes que nos obliguen a estar hasta las nueve o las diez de la noche trabajando con los niños y que al final lleguemos a la triste situación de que los padres los terminen para quitarse el marrón de encima, porque no hay otra forma. Eso lo hemos vivido todos, te puede pasar una vez, pero no constantemente».

En su opinión, la culpa de que en España se impongan demasiados deberes es de la mala conciliación laboral y familiar. «¿De qué me sirve -se pregunta- que un niño no lleve tareas a casa si está solo hasta las ocho, cuando llegan sus padres de trabajar?». Caballero critica que la Ceapa «utilice a los menores como moneda de cambio en una situación que nos parece muy partidista y que no es nada pedagógica. Si buscamos la calidad educativa debemos enseñar a los alumnos que las cosas se consiguen con esfuerzo y con trabajo, no quitando autoridad al profesor y no haciendo nada. Tenemos que sentarnos todos a una mesa a hablar hasta llegar a un consenso en temas tan sensibles como éste, y nunca usar un boicot, una insumisión».

La convocatoria de huelga de deberes tampoco ha gustado nada en el sindicato de la enseñanza ANPE. «Este boicot cuestiona la labor del profesorado y atenta contra la libertad de cátedra y el principio de autonomía pedagógica y organizativa de los centros educativos», clama Sonia García Gómez, secretaria de comunicación de la central.

Este sindicato se posiciona a favor de los deberes escolares, por varias razones. «Porque van a afianzar lo aprendido en el aula, inculcan una serie de hábitos de estudio, fomentan el esfuerzo personal, incluso la planificación y organización del trabajo diario del alumno. Si un estudiante no ha desarrollado el hábito de hacer deberes en el bachillerato, cuando llegue a la universidad difícilmente lo conseguirá, eso no se coge de un día para otro. Eso sí, esos deberes deben ser adecuados, moderados y proporcionados a la edad y el nivel educativo del alumno. Lo que nunca pueden ser es algo nuevo que le sobrepase y le obligue a pedir ayuda externa. En la etapa infantil no los necesitan, en primaria se pueden prolongar unos veinte minutos, cuando pasan a secundaria en torno a una hora, y en bachillerato tendrán que dedicar a lo mejor dos horas diarias».

La posibilidad de aprender

«En este conflicto hay distintos intereses, y no todos miran por el desarrollo educativo de los niños», advierte el profesor de la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto Jesús Marauri. Si se consideran deberes aquellos trabajos mandados por el centro educativo y que el niño tiene que hacer en casa, Marauri sentencia: «Sí a los deberes, porque creo que no podemos quitar a los niños la posibilidad de aprender». Respecto a los contenidos, añade, «no tiene sentido que haga lo mismo que hace en el colegio. Este tipo de deberes repetitivos, memorísticos, son poco atractivos. En cambio, resulta muy valioso fomentar actividades como la lectura. Los deberes deben ser estimulantes y sugerentes: la búsqueda de información en internet, la elaboración de algún tipo de escrito… Y, por último, deben aprovechar las tecnologías del siglo XXI para aprender interactuando con personas de su entorno o con otros alumnos de su clase».

horas y media dedican a los deberes de media semanal los niños españoles, cifra que se triplica en el Bachillerato. España se sitúa entre los países que más trabajo casero mandan a los escolares, por detrás de Rusia, Italia, Irlanda y Polonia. En el otro extremo, con menos de la mitad de tiempo, Corea del Sur y Finlandia.

Fuente: http://www.laverdad.es/murcia/sociedad/201611/03/lapices-guerra-20161103013834-v.html

Imagen: http://www.laverdad.es/noticias/201611/03/media/104905960.jpg

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Sin filosofía en la aulas formamos a autómatas y no a personas autónomas y libres.

Por: Karen Estévez.

El filósofo Jordi Pigem intenta encontrar la respuesta a una pregunta: ¿Por qué la sociedad con mayor acceso a la información es la que está rompiendo con la base de su subsistencia, la naturaleza? En esa búsqueda ha dado forma a una decena de libros, el último, publicado este año, se ha convertido en un referente dentro del mundo de la filosofía en la actualidad: Inteligencia vital. Una visión postmaterialista de la vida y la conciencia. El hombre y su relación con la ecología son su fuerte, por eso, el autor estuvo presente en dos jornadas sobre sostenibilidad y medio ambiente propuestas el pasado lunes y martes por la Universidad de La Laguna.

-Empezó siendo periodista en una publicación sobre ecología y lo dejó, ¿por qué?
“Al terminar de estudiar filosofía, entré a trabajar en el mundo del periodismo ecológico con la revista Integral, que acabé coordinando, pero, en efecto, lo dejé. Constaté que por más que divulgáramos lo que ocurría, cómo estábamos destruyendo el equilibrio ecológico, no cambiarían las cosas; de hecho, en los últimos 25 años todos los parametros ecológicos han ido a peor. Tenemos más información que nunca y, sin embargo, lo hacemos peor que nunca. Lo dejé porque quería comprender por qué la sociedad con mayor acceso a la información estaba rompiendo la base de su subsistencia: la naturaleza. Entonces volví al mundo de la filosofía”.

-¿Cuál es para usted el principal problema que debe enfrentar el hombre actual?
“El mayor problema es encontrarle sentido a la vida contemporánea, buscarle una razón a nuestra participación en el cosmos, en la realidad. Necesitamos saber que no formamos parte de un mundo mecánico, sino que cada uno es importante. Tenemos que darnos cuenta de que somos cocreadores y participantes de una realidad mucho más prodigiosa de lo que pensábamos”.

-Sus libros suelen girar en torno a la relación del ser humano y la naturaleza. ¿Existe una ruptura en esa relación?
“En el proceso de convertirnos en modernos perdimos por el camino la sensación de participación en la realidad, que sí tenían nuestros antepasados. Esta sociedad nuestra pasa de trabajar en el campo, en contacto con la naturaleza, a formar parte de un mundo donde se viene a consumir y a producir, donde las cosas pierden su sentido. Hemos perdido esa sensación de participación en el cosmos. Formamos parte de una sociedad consumista y materialista donde tenemos más que nunca y, sin embargo, el nivel de satisfacción de la gente está más bajo que nunca”.

-Cada año suenan más alto las amenazas de acabar con la asignatura de Filosofía en los institutos…
“Querer acabar con la asignatura de Filosofía en los institutos es un gran error. A este mismo sistema que nos lleva a ser materialistas y competitivos le interesa que la gente no piense por sí misma, que sea obediente y que solo se dedique a consumir. La filosofía, que es una invitación a pensar por ti mismo y tener criterio propio, es una verdadera amenaza. Retirar la filosofía es una manera de formar autómatas más que formar a personas autónomas”.

-¿Considera que a la clase política actual le hacen falta algunas clases de filosofía?
“Muchísimas clases. Lo que aquí predomina es la mentalidad materialista e individualista en la mayoría de los partidos políticos, por desgracia y en todas partes. A muchos políticos solo les interesa crecer dentro de su partido y tener más poder. Si pones eso por delante de tus ideales, te estás traicionando a ti mismo y  a la sociedad. La clase política y todos necesitamos tener la posibilidad de sentarnos y de pensar. Para eso necesitamos silencio y, en cambio, estamos en un ajetreo constante de comunicaciones y de presiones que hacen muy difícil tener un espacio para pensar”.

-¿Somos la sociedad de la información menos informada?
“Tenemos más información y menos conocimiento. Menos conocimiento y menos sabiduría. Para tener sabiduría no hace falta tener mucha información, solo hace falta tener la mirada limpia, clara. El exceso de información puede saturar e impedir que se vean las cosas con claridad. Hay una gran cantidad de información trivial que flota en los medios y en las redes, eso impide que estemos concentrados en nuestras vidas. Las nuevas tecnologías nos permiten acceder a la información como nunca antes, pero tienen un potencial deshumanizador, lo vemos en las cafeterías, cuando la gente no separa la vista de la pantalla del móvil”.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/sin-filosofia-en-las-aulas-formamos-a-automatas-y-no-a-personas-autonomas-y-libres/

Imagen: http://insurgenciamagisterial.com/wp-content/uploads/2016/11/eltiempo.jpg

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Inger Enkvist: «Hoy las escuelas son guarderías para adolescentes»

Entrevista/ 15 de noviembre de 2016/Fuente: el mundo/BERTAG. DE VEGA

«No hay ningún indicio de infelicidad generalizada entre los estudiantes con alto rendimiento escolar»

«Las chicas musulmanas europeas ven en el estudio un modo de escapar al control de sus familias»

«Conozco Cataluña y allí la educación ha sido obviamente el instrumento principal para el nacionalismo»

Su discurso no casa muy bien con los recientes entusiastas de la nueva educación, la que cree que los niños se aburren en clase por culpa de un sistema que no ha cambiado tan rápido como la tecnología. O sea, muchos de los acólitos del educador británico Sir Ken Robinson, los que piensan que los niños ya no pueden permanecer sentados en clase, los que creen que los colegios matan la creatividad, los que abominan de una mínima memorización.

Además, para los que confían en que un pacto educativo de todos los partidos es la panacea para los problemas de fracaso escolar que padecemos, Inger Enkvist no trae buenas noticias: quizás es más cuestión de lo que se respira en el ambiente, en casa, que en la letra pequeña de una nueva ley, como han demostrado los distintos estudios de los que ella se hace eco en La buena y la mala educaciónsobre distintas comunidades de inmigrantes por todo el mundo. Es incómodo pero, ¿por qué los descendientes de chinos lo hacen mejor que los de mexicanos en California con exactamente el mismo sistema educativo?

En España, hace años, la llamaron para escuchar su opinión sobre la ley catalana de Educación. Allí, en el Parlament, habló de resultados de la educación diferenciada entre niños y niñas. Pero un parlamentario de Esquerra le dijo que los colegios femeninos y masculinos en este país eran un símbolo de la Iglesia y de la dictadura. Quizás por eso, porque sabe lo fácil que se embarra aquí el debate, Enkvist se muestra cauta a la hora de abordar algunos asuntos. De los otros… aquí está ella.

Cuando lee o escucha que hay que cambiar la educación porque seguimos dando clase como en el siglo XIX, antes de que existiera Google, una de las frases más recurrentes entre los gurús de la nueva educación, ¿qué piensa?
Eso lo dice alguien que no es educador. En la educación de base, fundamentalmente la obligatoria hasta los 16 años, lo que necesitan aprender los alumnos no tiene que ver con Internet. Necesitan lengua, matemáticas, geografía, historia… Necesitan convertirse en buenos lectores con un amplio vocabulario y una sólida base de conocimientos generales sobre el mundo. Para conseguir esto, Internet es más una distracción que una ayuda. Internet les va a servir después de conseguir esa formación de base. Es magnífico para la persona que ya tenga conocimientos y necesite comprobar un dato o la ortografía de un nombre. Para sacar provecho de la Red, el usuario debe saber formular una pregunta y evaluar la respuesta, y eso no es el caso del alumno promedio. Se podría hablar también de un error de percepción. Hay mucho material en Internet, es cierto, pero el problema del educador de hoy no es tanto tener acceso a materiales para ilustrar lo que deben aprender los alumnos como el problema de la voluntad de hacer un esfuerzo prolongado para aprender.
En muchos países occidentales, por las encuestas de Pisa sabemos que los niños de familias sin recursos económicos apenas tienen oportunidad de llegar a la universidad. ¿Qué está pasando? La educación ha dejado de ser un ascensor social…
Tiene que ver con varias cosas pero se pueden señalar unos factores. El primero sería que, en el Estado del bienestar, los alumnos no sienten la urgencia de antes de estudiar para sobrevivir social y económicamente, y tampoco los padres ven así la situación. Segundo, con el Estado del bienestar se han difundido teorías permisivas en la educación que dicen que los profesores deben aceptar que no haya tanta disciplina en clase. Se dice que el aprendizaje debe ser divertido y, si no es así, los alumnos están en su derecho de rechazarlo. Esas teorías son negativas para todos, pero sobre todo para los que aprenden menos en su casa. Finalmente, esos factores han llevado a que no sea tan gratificante ser profesor, con lo cual los estudiantes más inteligentes e idóneos para ser profesores se dirigen hacia otras profesiones. Los nuevos docentes quizá no tengan la misma capacidad de ganarse a los alumnos con menos interés para los estudios.
En su libro de La buena y la mala educación, describe la educación en barriadas francesas como aterradora, con adolescentes que apenas se sitúan en el mundo. ¿Cómo se ha llegado a eso?
Mi explicación es que grupos de intelectuales han machacado a políticos y profesores diciendo que Occidente sería opresora y que su cultura sería «excluyente». Esto ha creado una duda de si es legítimo enseñar lo que se enseña desde siempre y en particular si es legítimo exigir que personas de otro origen étnico aprendan lo que típicamente contiene el currículum en una escuela occidental. El resultado es que los profesores no exigen un esfuerzo, los alumnos no aprenden y, a pesar de esto, obtienen el aprobado, y los políticos no intervienen porque no se sienten seguros de su mandato para intervenir. Se invierte un dineral en las escuelas pero no se obtienen resultados y se convierten en guarderías para adolescentes. Tras la edad escolar, estos jóvenes están desamparados ante la vida en una sociedad moderna.

Estudiantes aislados

Cuando dice que en esas barriadas de París están desamparados y perdidos en el mundo, ¿podría explicar en qué sentido? Y no pasa tanto con las chicas musulmanas. ¿Por qué cree?
Si los alumnos del origen que sea no adquieren en la educación primaria un vocabulario amplio, unos conocimientos del mundo y una conducta socialmente aceptable, nunca llegarán a «entrar en el mundo del libro». No se acostumbran a ver el mundo desde diferentes perspectivas, como la de un adulto o la de un anciano, de alguien de otra cultura, de otra región geográfica o de otra etapa histórica. Así corren el riesgo de adquirir menos flexibilidad mental… Sin conocimientos previos sobre el mundo y sin un vocabulario que vaya más allá de las 500 palabras e incluya las abstractas, los chicos no entienden ni el telediario. No sólo es que se sientan aislados del resto de la sociedad, es que lo están. A su vez, eso lleva a que todas las noticias les lleguen de sus compañeros en el barrio y eso da por resultado una tendencia a juzgar todo desde la perspectiva del círculo inmediato de amigos y conocidos. Así pueden crecer Estados dentro del Estado, sociedades paralelas. Se trata de un círculo vicioso. El desarrollo descrito es más frecuente entre los chicos que entre las chicas porque las familias tradicionalistas suelen acostumbrar a las chicas al trabajo y al autosacrificio. Además, para ellas, el estudio suele verse como una manera de escapar del control de la familia y, por eso, se esfuerzan más. Finalmente, en bastantes ambientes machistas, suele estar más aceptado que estudie una chica porque suelen considerar que estudiar es algo femenino.
Ahora en España mucha gente fía la solución de los problemas de la educación a que se alcance un pacto de partidos políticos pero, en su libro, describe a comunidades de chinos que lo hacen muy bien en China y también en California. ¿Hasta qué punto el desempeño académico depende de los valores familiares más que del sistema educativo?
La cultura de la casa es muy importante y más importante que el nivel socioeconómico. El ejemplo de los chinos en Occidente no cuaja con la visión de algunos partidos políticos de que todo depende del nivel económico y no del respeto por la educación y de la voluntad de los alumnos y de sus padres.
Si alabamos la educación de los niños chinos en sus familias, los hay que enseguida traen a colación la felicidad y vienen a decir que esos niños no lo son. ¿Hay pruebas de que así sea? ¿Qué deberían aprender en algunas casas occidentales de esa cultura de los padres chinos?
No hay ningún indicio de infelicidad generalizada entre los alumnos de alto rendimiento escolar. Si antes en las escuelas occidentales existía una cultura del esfuerzo sin que nadie dijera que los alumnos exitosos eran infelices, ¿por qué ahora lo dicen?
La empatía es una palabra que se ha puesto de moda en la educación pero a veces da la sensación de que, cuando se conocen las circunstancias específicas de cada alumno, se puede caer en la tentación de sentir pena y exigirle menos de lo que puede hacer. ¿Es así?
Hay unas corrientes educativas que enfatizan la empatía y proponen una educación «del cuidado», terapéutica. Es una corriente fuerte en la educación preescolar y en la educación primaria. Esta empatía puede ser negativa si no se combina con un enfoque en el aprendizaje porque, aunque protege al joven al comienzo, podría dejarle sin conocimientos para la vida adulta.
Suecia es modelo en la introducción del cheque escolar, con el que los padres eligen el colegio que quieren para sus hijos, ya sea privado o público. Y los resultados se ven con cierto escepticismo. ¿Cómo cree usted que ha funcionado?
El cheque escolar fue introducido en una situación muy especial, y por eso lo que ha pasado en Suecia no se puede tomar como un ejemplo general de cómo funciona este sistema. El cheque escolar significa, en el caso sueco, que toda la educación se paga con el dinero de los contribuyentes pero la gestión de una escuela puede ser privada. Sin embargo, los currículos, la ley escolar y las reglas administrativas son iguales para todas las escuelas. Cuando se introdujo al comienzo de los años 90 había un gran descontento con la educación pública, y lo que sucedió fue que se crearon cadenas de escuelas gestionadas por empresas más que por profesores idealistas. Estas escuelas atraen cada vez a más alumnos porque, desde entonces, la situación general de las escuelas públicas ha seguido empeorando debido a varios factores. La situación no se ha arreglado y una de las causas es que la energía del sistema escolar se dirige hacia la integración de los nuevos grupos de refugiados asiáticos y africanos.

La politización

Según explica usted, la educación, al menos en algunos sitios, se ha mezclado con la ideología, sobre todo de izquierdas, como cuando se pone en cuestión el papel de Occidente en el mundo. ¿Cree que también ha desempeñado un papel el nacionalismo como ideología en Cataluña, región que usted conoce bien?
Sí, obviamente. La educación ha sido el instrumento principal para el nacionalismo.
En ambientes tecnológicos ahora no se ve machista poner a las niñas en clases diferenciadas, sólo para ellas, para aprender a programar, por ejemplo. ¿Cree que en España el debate de la educación diferenciada está contaminado por prejuicios de la dictadura y de la Iglesia?
Creo que el tema se ha politizado en España y que se ve conectado con la Iglesia católica. No se toma en consideración lo propiamente educativo.
Si el Estado de bienestar ha conseguido un nivel mínimo en el que no se incita a los más perjudicados a luchar por la excelencia académica, ¿eso cómo se arregla? ¿Cómo se puede motivar a los de más abajo a ser excelentes y, así, en cierta manera, acortar la brecha de la desigualdad?
Haría falta más tiempo para contestar a la pregunta pero, en resumen, sería preciso hacer lo contrario de lo que se hace ahora. No tener promoción automática, ofrecer itinerarios interesantes para los alumnos que se esfuercen, y atraer a excelentes profesores en todos los niveles, y sería muy importante especialmente en la educación primaria.
Ahora parece que andamos todos un poco obsesionados con Finlandia como modelo educativo, pero, si tuviéramos que imitar lo mejor de un país, ¿con qué modelo se quedaba usted?
Mejor que mirar hacia cierto país es asegurarse de que funcionen cuatro factores: los alumnos deben aceptar que estudiar significa esforzarse, los profesores deben estar cuidadosamente seleccionados y tener una formación sólida, los padres deben apoyar la educación escolar de sus hijos y tener confianza en los profesores y el Estado debe establecer currículos y tipos de exámenes adecuados para asegurar la calidad del sistema educativo.
Fuente: http://www.elmundo.es/cronica/2016/11/11/581f0cde268e3e502d8b456c.html
Imagen: e2-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2016/11/11/14788450166113.jpg
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