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EEUU y las guerras del siglo XXI

Autor: Franklin González

“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro. Si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganaras otra. Si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”

(SUN TZU).

 

En 1940, durante la segunda guerra mundial, la célebre antropóloga norteamericana Margaret Mead, publicó un artículo titulado: “La guerra es sólo una invención y no una necesidad biológica”. Ese artículo comienza con una pregunta: ¿Es la guerra una necesidad biológica, una fatalidad sociológica, o sólo una invención desastrosa?

La primera, la expresada por el pragmático y psicólogo estadounidense William James, en su ensayo titulado: La equivalencia moral de la guerra (The Moral Equivalente of War), donde este autor sostiene que la naturaleza humana es belicosa, competitiva y agresiva, y, por tanto, propenso siempre a las guerras.

La segunda, la guerra es la inevitable consecuencia del desarrollo del Estado, de la lucha por la tierra y los recursos naturales de las sociedades de clases que surgen, no de la naturaleza del hombre, sino de la naturaleza de la historia. En consecuencia, ella es inevitable, a menos que se cambie el sistema social y se aniquilen las clases, los conflictos por el poder y la propiedad.

La tercera, es la de quienes afirman que toda agresión proviene de la frustración de los impulsos del hombre biológicamente determinados, y como todas las formas de cultura están condenadas al fracaso, cada nueva generación será agresiva y la agresión encontrará su natural e inevitable expresión en la guerra de razas, en la guerra social, en la guerra nacionalista y en otras formas de guerra.

Para la autora Margaret Mead, la guerra será entendida como un conflicto organizado entre dos grupos (con aliados o sin ellos) para luchar y matar, es una invención como cualquier otra: las maneras de vivir,  de casarse,  cocinar los alimentos al fuego en lugar de comerlos crudos, saludar estrechando la mano o haciendo una reverencia, enterrar a los muertos (o cremarlos), celebrar cultos de acción de gracias, etc. Por tanto, la guerra no es una necesidad biológica, es simplemente una invención y como tal, las sociedades se resisten a abandonarla fácilmente.

Por su parte, el militar prusiano Carl Von Clausewitz, en su obra De la guerra sostiene que la guerra, aun si denota polaridad y fragmentación, aun si es exacerbada y continua, siguen siendo fundamentalmente política. Así lo dice: “la guerra no es más que la continuación del intercambio político con una combinación de otros medios”.

Vladimir Ilich Lenin dirá: “Nosotros, los marxistas, diferimos tanto de los pacifistas como de los anarquistas en que reconocemos la necesidad de estudiar históricamente (desde el punto de vista del materialismo dialéctico de Marx) cada guerra en particular” (El Socialismo y la Guerra).

El papa Francisco ha sostenido insistentemente que la guerra es “un acto bárbaro y sacrílego y que “no puede ser algo inevitable” a lo que la gente acabe acostumbrándose, que se produce por falta de diálogo. “Basta, paren, dejen las armas, dialoguen seriamente por la paz”

Ha realizado llamados a los “responsables políticos para que reflexionen” y comprendan que “cada día de guerra empeora la situación de todos”.

En una entrevista con la agencia argentina de noticias Télam cuestionó el papel de la ONU en estos términos: «Después de la Segunda Guerra Mundial hubo mucha esperanza en la Organización de las Naciones Unidas. No quiero ofender, pero en este punto no tiene poder para imponerse. Ayuda, sí, a evitar guerras. Pero para parar una guerra, para resolver una solución de conflicto, no tiene poder» (https://www.forbes.com.mx/onu-no-tiene-poder-para-detener-las-guerras-papa-francisco/).

EEUU y las guerras

Mientras tanto, los Estados Unidos desde que se conformaron como nación (a partir de 1776), lo hicieron bajo el modo de producción capitalista y su historia está plagada de intenciones expansionista, que se fueron acrecentando en el tiempo. En ella podemos encontrar que la utilización del instrumento de la guerra ha respondido a una necesidad biológica (son los elegidos de Dios), a una fatalidad sociológica (su Estado siempre ha sido un Estado empresario, como una vez dijo José Saramago y por tanto, responde a los intereses del capital), a una invención desastrosa (el excepcionalísimo americano) o a una invención como cualquier otra (Estados Unidos siempre ha buscado hegemonizar)

El que fuera el 39º presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, habría dicho en un discurso pronunciado, en la escuela dominical de la Iglesia Bautista Maranatha en Plains, Georgia, que durante los 242 años de su existencia, Estados Unidos ha estado en paz solo durante 16 años. Y si se toman en cuenta todas las guerras, los ataques militares y las ocupaciones de territorios extranjeros, en la historia de Estados Unidos solo hubo cinco años de paz: 1976 (el último año del Gobierno de Gerald Ford) y los que van de 1977 a 1980 (https://www.conclusion.com.ar/internacionales/jimmy-carter-dijo-que-estados-unidos-es-la-nacion-mas-guerrera-de-la-historia-del-mundo/04/2019/)

Ahora, más allá de esas apreciaciones, lo cierto del caso es que en lo que va de siglo XXI, siglo que se auguraba como de paz, Estados Unidos ha acudido al expediente de imponer por la fuerza (la guerra) sus “valores” y la “democracia” que dicen defender. En unos casos utilizando la guerra clásica o convencional (primera, segunda y tercera generación) y en otros casos utilizando las guerras actuales o hibridas (cuarta, quinta y sexta generación).

En el primer caso, los resultados no han sido muy favorables que digamos para sus intereses y en el segundo, por el contrario, han logrado cosechar algunos éxitos que deben llamar poderosamente la atención de los pueblos del mundo.

En estas reflexiones, estableceremos esos contrastes y para ello desarrollaremos las siguientes tesis:

  1. En lo que va del siglo XXI, cuando Estados Unidos ha acudido a la utilización del instrumento clásico o convencional de la guerra, ha tenido resultados no favorables para sus intereses hegemónicos en el mundo. Los casos emblemáticos lo constituyen: Afganistán, Irak, Libia y Siria. En este caso el factor predominante ha sido el externo.
  2. En lo que va del siglo XXI, cuando Estados Unidos ha acudido a la utilización del instrumento de las guerras híbridas (cuarta, quinta y sexta generación), ha tenido resultados favorables para sus intereses hegemónicos, al menos en el Continente Americano. Los casos emblemáticos lo constituyen los golpes de estados propinados contra varios gobiernos de América Latina. Aquí el factor interno ha predominado.

Desarrollo

1.a) El instrumento de la guerra convencional o clásica (resume las tres primeras generaciones de la guerra).

La primera, la que se sitúa alrededor del siglo XVII, donde ya hay una distinción clara y generalizada entre militares y civiles y batallas formales en un campo de batalla lineal. El objetivo es siempre la consecución de la victoria en el enfrentamiento buscando la superioridad numérica, técnica, táctica o estratégica.

El declive de esta generación de la guerra comienza a finales del siglo XIX. Los ejércitos se empiezan a masificar y la tecnología se vuelve obsoleta. El armamento y munición se quedan anticuados para la gran cantidad de hombres que conforman los ejércitos.

La segunda generación de la guerra pone el énfasis con la frase, acuñada en la batalla de Verdún (Francia) en 1916, de que “la artillería conquista, la infantería ocupa” (Joseph Nye). Su paradigma es la Primera Guerra Mundial, donde se puso en práctica la ofensiva sin vacilaciones de ninguna clase, valentía y tenacidad, destrucción de la voluntad del adversario y donde las batallas están por encima de las luchas morales.

El paradigma de la tercera generación de la guerra lo será la Segunda Guerra Mundial, donde se agrega como características fundamentales la sorpresa y la velocidad. Es conocida también como guerra Blitzkrieg (o guerra relámpago). Se busca la superioridad tecnológica frente al enemigo y la coordinación de una fuerza aérea y terrestre.

Bajo este último esquema ha operado Estados Unidos en las guerras más emblemáticas (Afganistán, Irak, Libia y Siria) puestas en ejecución por las administraciones gubernamentales de George W. Bush. Barack Obama y Donald Trump.

Aquí ha sido el factor externo predominando, esto es, la invasión y el combate directo del ejército, conformado mayoritariamente por mercenarios, al servicio de los intereses de Estados Unidos.

Veamos.

Afganistán

El 08/07/2021, el presidente de EE. UU Joe Biden, ante la pregunta de si la victoria talibán era inevitable respondió: “No, no lo es. Porque tienes a 300.000 soldados afganos bien equipados, tan buenos como los de cualquier Ejército en el mundo, y una Fuerza Aérea, contra unos 75.000 talibanes. No es inevitable”.

Pero una semana después los talibanes entraban a Kabul y se hacía con el poder de ese país.

Esa afirmación del presidente estadounidense, que se estrelló de lleno con la realidad, puede deberse a la costumbre anidada en las elites de ese país de mentirle a su propio pueblo y al mundo o también a una desacertada información de los organismos de inteligencia y seguridad de EEUU, lo que no habla muy bien de los mismos en un contexto en el cual su hegemonía está seriamente amenazada.

En todo caso, la retirada de EUU de Afganistán ha generado un conjunto de incógnitas y/o acertijos sin respuestas definitivas.

Si algo ha quedado claro es que la operación llevada a cabo por EEUU en Afganistán, tras 20 años, fracasó producto de un desconocimiento de la idiosincrasia de ese pueblo en términos culturales, tradiciones, religiosas y en su formar de pensar e interpretar la vida.

Detrás de lo que ocurrió en Afganistán está una actuación con total irrespeto hacia el otro, con desprecio a lo distinto y el creerse la única y universal cultura.

El otro existe y por tanto hay que comprenderlo, conocer y entender su mentalidad, inquietudes y aspiraciones. Hay que aplicar, según Enrique Dussel, la analéctica, que significa ponerse en el lugar del otro.

A quienes mandan en EEUU se les olvidó ver la película Rambo II, estrenada en 1988 por uno de sus principales instrumentos de domino cultural –Hollywood-, en la cual se ensalza el valor de los combatientes afganos contra el ejército soviético. Allí el coronel Trautman, instructor y mentor del protagonista –John James Rambo, un veterano de Vietnam encarnado por el actor Sylvestre Stallone- prisionero de los soviéticos y ante el interrogatorio por parte de un oficial ruso, responde:

“Si conocieran su historia, sabrían que esa gente jamás se ha rendido ante nadie. Prefieren morir antes que ser esclavizados por un ejército invasor, no pueden ganarle a un pueblo así. Nosotros lo intentamos, ya tuvimos nuestro Vietnam; ahora ustedes tienen el suyo”.

Recuérdese que los afganos acabaron con el imperio británico, luego lo hicieron con el soviético y también lo hicieron con la OTAN completa. Naguará, diría un larense.

La canción “Volver”, de Carlos Gardel, dice que 20 años no es nada. Pero en este caso, diríamos que 20 años después fueron muchas vidas perdidas, millones y millones de dólares gastados y las preguntas de rigor: ¿Para qué sirvió? ¿Qué se consiguió?

Aunque Henry Kissinger lo llamó un “revés autoinfligido”, lo cierto de todo es que el “síndrome de Vietnam” para EEUU se convirtió, con Afganistán, en el “eterno retorno” nietzscheano.

Irak

En el año 2003 el gobierno de George W. Bush emprendió la invasión contra Irak y su pueblo.

Después de eso Irak se fragmentó en tres grupos que disputan la hegemonía del gobierno y del territorio iraquí. De un lado, los chitas, que dominan la capital, Bagdad, y sus alrededores (constituyen alrededor de 60% de la población). Los sunitas, los que conformaron siempre el apoyo de Saddam Hussein, controlan gran parte del sur de ese país (son alrededor de 20%) y en el norte se encuentran los kurdos que luchan por su nación Kurdistán (constituyen el otro 20%).

Aunque hayan cantado victoria, es indudable que el cataclismo social y político que supuso el derribo de Sadam, los errores de EE UU, la guerra sectaria que desató la ocupación y el vergonzoso desempeño de la mayoría de los dirigentes han tenido un elevadísimo coste humano para los iraquíes.

En Bagdad, beber agua del grifo resulta peligroso, el servicio eléctrico es irregular, no hay transporte público y la recogida de basuras deja mucho que desear. En las provincias la situación es peor.

Se asegura que Irak constituye un Estado fallido y eso no es una buena noticia para EEUU.

Libia

Muammar al-Gaddafi fue el líder que en 1969 encarnó la revolución verde con la cual dio al traste con la Monarquía del rey Idris. Siempre había sido enemigo de Estados Unidos.

En la lucha contra el terrorismo lo ubicaron como miembro del “Eje del Mal” pero repentinamente pasó a ser “amigo” de Occidente, hasta tal extremo que le entregaron la llave de oro de la ciudad de Madrid en 2007. En ese mismo viaje, su primera visita oficial a España, también fue recibido por José Luis Rodríguez Zapatero y por el rey Juan Carlos de Borbón, incluso se le permitió pasar revista a una compañía de la Guardia Real al tiempo que la banda de música interpretaba una marcha militar: “El viejo almirante”.

Los máximos dirigentes de Occidente lo abrazaron, desde Silvio Berlusconi hasta Barack Obama y con toda seguridad todas las veces que se reunieron hablaron del infinito respeto por los derechos humanos.

Sin embargo, la “realpolitik” es más importante que los “amigos”. Muammar al-Gaddafi se convirtió en objetivo militar y había que eliminarlo, para lo cual se fueron preparando progresivamente las condiciones. El 20 de octubre de 2011 fue humillado, torturado y asesinado.

Libia es un agujero negro. Un Estado sin esqueleto donde conviven casi 7 millones de habitantes y se habla de que hay hasta 20 millones de armas de fuego. Hay unos cuantos miles de desplazados internos por la guerra, la corrupción infecta a gran parte de sus instituciones, los terroristas islámicos atentan de forma intermitente, los secuestros son habituales y las milicias se disputan a tiros barrios e instalaciones clave.

La “unidad nacional” no existe, por el contrario, se está en presencia de un país en tribus y clanes, que tienen su propio gobierno. Todo ello como consecuencia de la política intervencionista de Estados Unidos y sus aliados de occidente y de la región.

Siria

Desde mediados de marzo de 2011, Siria vive fuertes disturbios y matanzas indiscriminadas, planificadas desde el exterior.

Todo fue planificado para derrocar al presidente de ese país, Bashar Al Asad. Crearon y financiaron incluso al “Estado Islámico”.  Hoy este último se le salió de su control, se convirtió en una especie de Frankenstein, que ha realizado acciones contra sus aliados más importantes de Europa.

El presidente sirio sigue en el gobierno y el presidente Donald Trump anunció en su momento el regreso a casa de las tropas estadounidenses que se encuentra en territorio sirio.

En Siria como en los otros casos, la política imperial ha fracasado.

Cabe destacar que, según un estudio realizado en noviembre de 2018 por el Instituto Watson de Relaciones Internacionales y Públicas de la Universidad Brown, desde 2001, Estados Unidos había gastado 5,9 billones de dólares en guerras en Irak, Siria, Afganistán, Pakistán y otros países.

2.b) Las guerras actuales o híbridas (cuarta, quinta y sexta generación).

En el texto: Guerras Híbridas. De las revoluciones de colores a los golpes (2015), Andrew Korybko, define a este tipo de guerra como la combinación entre revoluciones de colores y guerras no convencionales. En otras palabras, aquella donde se utilizan herramientas de propaganda y estudios psicológicos combinados con el uso de redes sociales con el objetivo de desestabilizar gobiernos por medio de manifestaciones de masas en nombre de reivindicaciones abstractas como democracia, libertad, defensa de los derechos humanos, “ayuda humanitaria”, etc.

Lo importante es encontrar la chispa que encienda la “pradera, genere un conflicto interno, se logre derribar y sustituir al gobierno (“golpe suave”).

Si esto no se logra, entonces se avanza a otro estadio, el de guerra no convencional, aquellas combatidas por fuerzas no regulares, sean guerrillas, paramilitares, milicias o insurgencias (“golpe duro”).

Para Joseph Nye, el que fuera ideólogo del gobierno de Barack Obama, las guerras híbridas: “Se libran con armas muy variadas, no todas con potencia de fuego. Con cámaras en todos los teléfonos móviles y programas de edición de fotografías en todos los ordenadores —para no hablar de la importancia de las redes sociales—, las campañas de información se han convertido en un aspecto crucial de la guerra moderna”.

Las guerras actuales, las denominadas de cuarta, quinta y sexta generación, tienen las siguientes características:

Dejan de ser los Estados los sujetos que emprenden de manera directa el conflicto, aun cuando asuntos geopolíticos y geoestratégicos siguen siendo el objetivo de la guerra.

Se manipula a la opinión pública, al pueblo, con la finalidad de socavar los vínculos sociales y la legitimidad del Estado.

Se hace uso de los “métodos no violentos” (Gene Sharp).

Son asimétrica pero no necesariamente violenta, en tanto que trasciende el plano físico y se cierne sobre al plano cultural y psicosocial, generando emociones primarias negativas, tales como odio, miedo y tristeza.

Se levanta la defensa de los derechos humanos y al mismo tiempo se utiliza indiscriminadamente el derecho individual para violentar derechos colectivos.

El enemigo deja de estar definido y se convierte más en un ente de naturaleza etérea. Es una “guerra sin contacto y silenciosa” (Roy Alderman). Básicamente se fundamenta en el aprovechamiento masivo de los medios cibernéticos y en el “dominio de la mente”. Sería la “psicopolítica” o el “panóptico digital”, según el filósofo Byung Chul Han.

Constituyen una herramienta que sirve para alcanzar, mantener o intensificar el control de la población sin la necesidad de emplear armas convencionales que representan un elevado costo, sino a través de la propaganda, el rumor, declaraciones oficiales en medios de comunicación, manipulación de contenidos en artículos de opinión y empleo de las redes sociales.

También se hace uso de la ciencia, la semántica, semiótica y psicología social para atacar el cerebro reptilito, que es la zona del cerebro en donde se generan las emociones básicas o primarias.

Se trata de la preponderancia en el uso de la información en beneficio propio por medio de vías tecnológicas en medio de un conflicto o de un no conflicto. El objetivo es influir en la opinión pública. Todo esto concierne al ciberespacio y en él se fundamenta toda una estructura de ciberdefensa. En este medio surgen las operaciones de información como las acciones coordinadas para influir en la toma de decisiones del adversario generando confusión e interfiriendo en sus capacidades de mando y control.

La información tiende a desestabilizar a las naciones. La opinión colectiva se posiciona en función de la cantidad de información generada en medios de comunicación o redes sociales. Dicha información generalmente está adulterada, tergiversada o deliberadamente hacen uso de falsas noticias (fake news).

Se utilizan organizaciones criminales como mercenarios.

En estas guerras actuales y sus modalidades o tipología, predomina, fundamentalmente, el apoyo del factor interno, ya no es la invasión e intervención militar, ahora son otras expresiones del instrumento de la guerra, siendo utilizados con participación de actores e instituciones nacionales.

Aunque siempre es bueno acotar que detrás de un conflicto interno, local, entre dos bandos, en cualquier país del mundo, siempre estarán los intereses de potencias extranjeras.

América Latina

Veamos los casos, todos de América Latina, donde Estados Unidos se juega su hegemonía. Según el filósofo y teólogo Enrique Dussel, EEUU se habían alejado de América Latina, pero como fueron derrotados en lo otros lugares ya mencionados, vuelven por esta zona del mundo y la quieren recuperar. Ahora con nuevas formas.

Venezuela

Este 11 de abril de 2002 en Venezuela se produjo un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez.

Así se recogió por los medios nacionales e internacionales esos sucesos. En ese entonces, en cadena nacional, el general Lucas Rincón, ministro de la Defensa, anunciaba que se le había solicitado la renuncia al presidente y que este había aceptado.

Estas fueron sus palabras:

“Los miembros del Alto Mando Militar de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital en el día de ayer. Ante tales hechos, se le solicitó al señor presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los integrantes del Alto Mando ponen sus cargos a la orden los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades”.

Palabras de derrota y mensaje de entrega.

Aunque la realidad es que la renuncia nunca se produjo, puesto que no se firmó ningún documento.

Militares y civiles trasladaron al líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, a distintos lugares, inicialmente al Fuerte Tiuna, en Caracas, intentando evitar que el pueblo lo rescatara, para posteriormente ser llevado hasta la isla venezolana de La Orchila, hasta su regreso el 13 de abril.

Por su parte, los medios de comunicación nacionales festejaron su caída, mientras que el presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), Pedro Carmona Estanga, era presentado en televisión como líder del movimiento golpista.

Se realizaron allanamientos y agresiones por todo el país a diferentes funcionarios del Gobierno. Detienen sin orden judicial al (para ese entonces) diputado Tarek William Saab y al ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín.

Liderado por el entonces alcalde del municipio Baruta, Henrique Capriles, se realiza un ataque contra la embajada de Cuba en Venezuela, secuestrando a las personas que se encontraban en el lugar.

Consumado el golpe de Estado, Pedro Carmona Estanga, acompañado de políticos de la ultraderecha venezolana y representantes de la Iglesia Católica, se autojuramentó como presidente de Venezuela.

Se leyeron los decretos de Constitución del Gobierno transitorio con los cuales se disolvieron los poderes públicos y simultáneamente se produce un silencio informativo sobre los primeros actos de los golpistas.

El primero en visitar el palacio de Miraflores para felicitar al golpista fue el embajador de los Estados Unidos, Charles Shapiro. Seguro estaban que habían logrado su objetivo, sin invasión alguna.

Pero se les escapó un “pequeño” detalle: la “astucia” no del Príncipe de Nicolás Maquiavelo –que también lo fue-, sino del valeroso pueblo venezolano.

La revolución bolivariana se ha convertido para los gobernantes estadounidenses, demócratas y republicano, en un “hueso duro de roer”.

Casi todas las modalidades de la guerra actual se han activado para lograr su propósito de roer ese hueso. Han mencionado que todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo una guerra clásica.

Más allá de especulaciones y divagaciones, lo cierto es que la bitácora con Venezuela hasta ahora no han funcionado, pero el “león” está herido y sigue acechando.

Haití

El 29 de febrero de 2004, el presidente electo de Haití Jean-Bertrand Aristide, fue secuestrado por un comando de fuerzas élites militares estadounidenses, luego de recibir las amenazas de “emisarios” franceses. El presidente fue obligado a abandonar su país, y llevado a la República Centroafricana y a Jamaica, finalmente lo dejaron en Sudáfrica.

No hizo falta invasión alguna, operó otra modalidad (el secuestro por la fuerza) y lograron sus objetivos.

Honduras

En 2009, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, pretendía realizar una consulta popular para convocar una Asamblea Nacional Constituyente, con la intención de modificar la constitución de 1981. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia, junto al Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía General y el Congreso Nacional se opuso a la consulta, al estar manejado por conservadores y opositores al Gobierno de Zelaya.

Eso sirvió como excusa para que el 28/06/2009, el Ejército secuestrara al presidente y a la fuerza lo llevaron para Costa Rica.

El gobierno de Barack Obama, detrás de bastidores, fue con su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, los autores intelectuales de este golpe de Estado. No hubo necesidad de intervención o invasión militar alguna.

Si alguien tiene dudas al respecto puede consultar el libro Decisiones Difíciles de esta exsecretaria de Estado.

Paraguay

Bajo los cargos de “mal desempeño en sus funciones” y una masacre sobre sus hombres (Curuguaty), Fernando Lugo, quien asumió la presidencia de Paraguay el 20 de abril de 2008, se vio obligado a dejar el cargo como mandatario de esa nación el 22 de junio de 2012 por un juicio político calificado de exprés e impulsado por la oposición.

“Hubo un golpe de Estado parlamentario en el que los argumentos para un juicio político no tienen ningún valor y fueron rebatidos ampliamente por los defensores”, denunció para el 2012 el presidente Constitucional de Paraguay, Fernando Lugo.

Lugo fue apartado del cargo a pedido de la Cámara de Diputados (instancia acusadora). Por mayoría (76 votos contra 1), la Cámara Baja aprobó el libelo acusatorio para someterlo a juicio político.

Federico Franco, quien era el vicepresidente de Lugo, fue el que asumió ilegalmente la presidencia de la República tras el golpe parlamentario.

El golpe de estado parlamentario a Lugo formó parte de la nueva estrategia impulsada por Estados Unidos para el restablecimiento de la derecha neoliberal en la región.

El Lawfare se puso en desarrollo.

Brasil

En diciembre de 2015 se abrió un proceso de acusación por corrupción contra la mandataria constitucional de Brasil, Dilma Rousseff y tras recorrer un largo camino por la cámara baja y la cámara alta del Congreso, de recolección de pruebas, presentación de testimonios y otras diligencias por parte de una comisión especial del Senado, Rousseff fue hallada culpable y destituida definitivamente el 31 de agosto de 2016, y de esa forma se consumó el golpe de Estado en Brasil. ,

Para nadie en Brasil era un secreto que el impeachment contra Rousseff se trataba de un “golpe blando”, tal como lo calificó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “Los golpes blandos ya se pusieron en práctica en el continente en países como Honduras (con Manuel Zelaya) y Paraguay (con Fernando Lugo). Ahora, la misma metodología, que no necesita a las Fuerzas Armadas, se está utilizando aquí en Brasil”.

Tras la destitución de la exmandataria, Michel Temer, quien en la época se desempeñó como su vicepresidente, asumió la Presidencia de Brasil en agosto del 2016.

El 18 de septiembre de 2019, ese mismo personaje reconocería que la destitución de Rousseff fue un “golpe” de Estado, con lo cual se desacató la voluntad soberana del pueblo que la eligió.

Otro golpe parlamentario, otro Lawfare. Nada de intervención e invasión militar.

Ahora volvió Luiz Inácio Lula da Silva, pero hay que estar pendiente porque la República Federativa de Brasil es una sociedad profundamente polarizada y dividida y la mayoría del Parlamento está en manos de la derecha, siempre dispuesta a todo.

Así que mosca con eso.

Ecuador

A finales de septiembre de 2010 una notica estremeció a América Latina. Se difundieron las imágenes que mostraban el secuestro del presidente Rafael Correa por la policía ecuatoriana en el Hospital de la Policía, en Quito.

Se informaba que el Ejército, aunque había declarado que apoyaba a su comandante en jefe, es decir al mandatario, no había salido a la calle a repeler el accionar de la Policía.

La Fuerza Pública se reveló ante la Ley Orgánica de Servicio Público votada y aprobada por el Congreso, en la cual, según los complotados, se les quitaban muchos beneficios y bonos. Por ello, generales y efectivos policiales de Ecuador entraron en rebeldía, incluso quemando neumáticos y bloqueando calles con el uniforme puesto.

Eso no generó mayores consecuencias por la firmeza del presidente Correa y la reacción de sus partidarios que salieron a las calles a protestar contra ese intento de Estado.

Diría Rafael Correa: “Si lo que quieren es matar al presidente, aquí lo tienen, pero el proceso que ha iniciado este Gobierno no se detendrá. No echaremos un pie atrás”.

Pero la procesión iba por dentro. No hubo necesidad de intervención militar alguna: Los “poderes fácticos” de EEUU, lograron cooptar para sus intereses a quien operó como vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, quien terminará, de la mano de Rafael Correa, siendo candidato presidencial del movimiento Alianza País (AP) y en el año 2017 es electo presidente de Ecuador.

No pasaría mucho tiempo para que este personaje, por arte de birlibirloque, diera una voltereta, se trasmutara en un anticorreísta, sacara a Ecuador de la ALBA y de UNASUR, se uniera a Luis Almagro en su obsesión contra la revolución bolivariana, se convirtiera en un defensor a ultranza del “Grupo de Lima” y en un “niño mimado” del gobierno de Estados Unidos.

Así operan también los golpes. La traición y los cooptados también sirven para el propósito buscado.

Bolivia

Lo sucedido en noviembre de 2019 contra Evo Morales y la revolución de los indígenas que encarnaba, venía preparándose con antelación. Fue la respuesta de quienes se resisten a perder sus privilegios. Ante la imposibilidad de derrotar al MÁS por elecciones, se escogen los atajos. Es la venganza de los sectores de la Media Luna del año 2008.

Debe recordarse que Bolivia ha sido un país fracturado geográfica y socialmente.

De una parte, se encuentra el departamento ubicado en la región de los llanos: Tarija y los del oriente boliviano: Beni, Pando y Santa Cruz. Eso se conoce como la Media Luna, su relevancia económica es crucial, representan casi la mitad del PIB boliviano, el PBI per cápita es muy superior al resto del territorio, y ha sido decisiva en la política interna de Bolivia (la identidad camba).

De otra, se encuentran los departamentos de Cochabamba, Potosí, Oruro y La Paz. A pesar de contar con el peso de La Paz como centro político, cultural y financiero de Bolivia, la influencia económica de la región es considerablemente menor a la de la Media Luna. Además, la zona occidental de Bolivia cuenta con una amplia mayoría de población indígena, principalmente provenientes de las etnias quechua y aymara (La identidad colla)

El sector político y económico de la Media Luna siempre se opuso a la política llevada a cabo por el Movimiento al Socialismo. La Constitución del año 2008, la declaración de la plurinacionalidad del Estado y la dignificación del indigenismo supusieron un enorme golpe de efecto positivo en el ánimo general del país, así como, en paralelo, un golpe muy duro para los ánimos racistas del Oriente boliviano.

La Media Luna tiene en Santa Cruz de la Sierra a su ciudad más grande y al centro neurálgico de sus tensiones políticas. En sus tierras también se encuentran importantes yacimientos de gas y enormes llanuras agroganaderas, y esto les sirvió a sus élites para chantajear constantemente a la nueva institucionalidad del MAS, siempre bajo la amenaza de declarar la autonomía regional y desatar conflictos sociales en las calles.

Por tanto, entre los primeros, siempre sintiéndose superiores, y los segundos desarrollando su resistencia, se encuentra mucha de la explicación a lo ocurrido en Bolivia.

Solo una muestra: Jeanine Áñez, quien usurpa la presidencia, dijo en el inicio de legislatura que su gran miedo era que Bolivia se convirtiera en el Kollasuyu que tuviera como enseña la Whipala, la bandera indígena

Dicho lo anterior, se pueda afirmar que en el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales se concretaban algunas de las tendencias que tienen lugar en América Latina contra gobiernos progresistas:

Una, el profundo racismo y odio hacia el otro, hacia lo distinto, hacia el indígena. El blanco que desprecia al indígena.

Dos, la autoproclamación de presidentes ilegítimos, pero reconocidos por Estados Unidos y otros países que se hacen llamar democráticos.

Tres, la utilización de la Biblia, no la católica, por cierto, sino la evangélica. Es una biblia evangélica que viene de las sectas norteamericanas que cambia la subjetividad.  Toma la cultura popular de los pueblos originarios como un horrible paganismo que el cristianismo debe reemplazar a rajatabla.

Al respecto, el filósofo y teólogo Enrique Dussel sostiene que Estados Unidos propicia una “guerra santa” para provocar derrocamientos en la región. “Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista burguesa”.

Los evangélicos, señala Dussel, “le dan un sentido: Deja todas esas costumbres nefastas, hazte un hombre austero, trabajador, bien organizado y saldrás de la pobreza porque Dios te va a bendecir con una riqueza aceptable”. La riqueza es considerada como en el antiguo calvinismo como una bendición de Dios. La Pachamama es el origen de la pobreza.

Un año después de ese golpe volvió el MAS a ganar contundentemente con la fórmula de Luis Arce y David Choquehuanca, pero la derecha no descansa y ahora vuelve por sus fueros utilizando cualquier excusa para desestabilizar al gobierno boliviano.

Allí hay que estar pendiente del desarrollo de los acontecimientos

Perú

Lo ocurrido a finales de 2022 con Pedro Castillo en Perú es una evidencia de cómo actúa la derecha. Para ello no importa que Castillo haya repetido en la Cumbre de Las Américas, realizada en EEU, en junio de 2022, la frase que se asocia con la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Tampoco bastó que haya solicitado la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y, muchos menos, que en su discurso de anuncio de la disolución del Congreso peruano dijera: «Se respetará escrupulosamente el modelo económico basado en una economía social de mercado” y «se respeta y garantiza la propiedad privada». Muy a pesar de lo anterior, fue derrocado. La derecha no perdona y mucho menos a los que van un rato para adelante y casi siempre para atrás.

De la OEA recibió estas perlas: “La Secretaría General de la OEA se declara del lado de la democracia, del estado de derecho y la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades” y que al disolver el Congreso de la República sin base constitucional, legal ni normativa, constituye una alteración del orden constitucional en el país, según “lo previsto en el capítulo cuarto de la Carta Democrática Interamericana“.

La OEA manifestó su apoyo a Dina Boluarte como nueva presidenta de la República y declaró que el Grupo de Alto Nivel enviado al país hizo un gran trabajo y que sus recomendaciones “debieron haber sido de recibo por los actores políticos peruanos, especialmente por Pedro Castillo“.

Para rematar y como es costumbre, se pronunció el dueño del circo en los siguientes términos: El gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, calificó a Pedro Castillo como expresidente. Al respecto, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo: “Tengo entendido que, dada la acción del Congreso, ahora es el expresidente Castillo”, y añadió que los congresistas peruanos tomaron “medidas correctivas” de acuerdo con las reglas democráticas.

También afirmó: “Rechazaremos categóricamente cualquier acto que contravenga cualquier Constitución, cualquier acto que socave la democracia en ese país”.

Así que a través de un “golpe parlamentario”, la derecha, interna y externa, cumplió con una máxima de Gabriel García Márquez: “Crónica de una muerte anunciada”. Eso lo tenían clarito desde el mismo inicio del gobierno de Pedro Castillo.

Conclusiones

Las tendencias que se están expresando en América Latina para dar al traste con los gobiernos no afectos a los intereses de Estados Unidos, tienen las siguientes características:

-Según el juez Baltazar Garzón, en el artículo: “El sueño de la razón produce monstruos en Bolivia” publicado y difundido por las redes sociales el 03/12/2019:

“Ya no hace falta, como antaño, dar golpes de Estado con tanques y aviones que bombardean el palacio de gobierno. Ahora basta con sembrar la duda respecto del recuento rápido (preliminar) de votos en unas elecciones, regar de incertidumbre su resultado con interpretaciones parciales que no se basan en hechos contrastados, para generar un estallido social. Y para que policías y militares salgan a la calle, cuales garantes de la democracia, a reprimir severamente a tan sólo uno de los dos bandos y presionar al presidente para que renuncie, por el bien del país, a fin de evitar un derramamiento de sangre, que de todos modos se ha producido, provocado por ellos mismos, por cierto”.

– La autoproclamación de presidentes ilegítimos (Ejemplos: Venezuela y Bolivia)

– La “guerra santa”, con la biblia y los grupos evangélicos, como la nueva “guerra” de lo que hace uso Estados Unidos para producir los golpes en Latinoamérica y así seguir hegemonizando en el Continente Americano.

-Se utiliza la justicia (Lawfare) para eliminar a prominentes dirigentes del progresismo latinoamericano (Brasil, Argentina, Ecuador, Perú).

– Se hace uso de mayorías parlamentarias para producir golpes de Estados (Paraguay, Brasil, Perú)

– Se utiliza la psicopolítica, que se difunde por las redes sociales, para generar miedo y odio en la población.

– En la creencia de la “nueva clase media”, la que es producto de las políticas sociales de los gobiernos progresistas, de que ella constituye una especie de “nuevos ricos” y por tanto, tienen otras aspiraciones y otras subjetividades. Según Enrique Dussel: “Se pasa a la subjetividad consumista que cree que ciertos proyectos de derecha pudiesen solucionar sus nuevas aspiraciones”.

En definitiva, es el factor interno predominando, ya no es la invasión e intervención militar, ahora son otras expresiones del instrumento de la guerra, cuyos protagonistas son “actores e instituciones nacionales”.

Finalmente, frente a los ilusos, a los traidores, a los que anda guabineando, debe decirse, con mucha fuerza: la derecha tiene su ontología clara, no anda dando bandazos. El desiderátum de la vida es el capital, y éste no tiene ética ni tampoco moral. Es capaz de cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos.

Referencias bibliográficas

Carter, Jimmy. Fuente: https://www.conclusion.com.ar/internacionales/jimmy-carter-dijo-que-estados-unidos-es-la-nacion-mas-guerrera-de-la-historia-del mundo/04/2019/)

Clausewitz, Carl V. (2002). De la guerra. Editado por Libro dot.com. En PDF

Corrochano Pérez,  Carlos /2019) “Bolivia: la venganza de la Media Luna”. Publicado en su Blogs el 14/11/2019.

Dussel. Enrique (2019). “Grupos evangélicos son nueva arma de EEUU para golpes en Latinoamérica” Fuente: http://www.conslusion.com es en Latinoamérica.

Forbes Staff (https://www.forbes.com.mx/onu-no-tiene-poder-para-detener-las-guerras-papa-francisco/).

Garzón, Baltazar, (2019). “El sueño de la razón produce monstruos en Bolivia” publicado y difundido por las redes sociales el 03/12/2019.

Korybko Andrew, (2015). Guerras Híbridas. De las revoluciones de colores a los golpes. Consultado por internet.

“Las generaciones de la guerra; la guerra proxy”.  Del 25 agosto, 2018. Consultado por internet

Lenín, Vladimir (1915) El socialismo y la guerra (la actitud del p. o. s. d. r. ante la guerra). Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976. En PDF.

Mead, Margaret, (1940). “La guerra es sólo una invención y no un  necesidad biológica”. En Relaciones Internacionales. El pensamiento de los clásicos. J. A. Vásquez (1994), Editorial Limusa, S. A/, Noriega Editores, México.

Nye,  Joseph  (2015).  “El futuro de la fuerza”. Publicado por el Diario El País, España, el 12/02/2015.

Pérez E., Adolfo (2016). “Dilma es víctima de un golpe blando”. Información consultada en Telesur por internet.

 

 

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¿Nos invade el pragmatismo?

Franklin González*

 

«Cuando todo se vuelve calculable, la felicidad desaparece. La felicidad es un acontecer que escapa a todo cálculo. Hay una íntima conexión entre la magia y la felicidad. La vida calculable y optimizada está ayuna de magia y, por tanto, de felicidad”. (Byung-Chul Han).

 

La sociedad actual está llena de incertidumbres y se caracteriza por la vertiginosa rapidez de los cambios que ha debilitado los vínculos humanos. Según Zigmunt Bauman, se caracteriza por su estado fluido y volátil (sociedad líquida) y para Byung Chul Han, la sociedad necesita una revolución en el uso del tiempo.

Podríamos afirmar que estamos en presencia de la ausencia de la ideología y del rechazo al largo plazo, se impone más bien la «filosofía» del «me gusta», de lo inmediato y de las “no cosas”. Por eso se vive, de un lado, el tiempo lineal, más enfocado a la productividad, al rendimiento, y a la ganancia y, por otro, la anulación o sometimiento del hombre a la máquina. El recién finalizado mundial de fútbol así lo puede atestiguar.

Todo se vuelve calculable.

Aquí haremos algunas reflexiones sobre el pragmatismo y su accionar político.

El pragmatismo

El término pragmatismo tiene su origen en la palabra griega prâgma (πρᾶγμα), que significa acción o hecho y desde el punto de vista del término alemán pragmatisch, que se relaciona con lo empírico..

Se podría decir que el pragmatismo es una corriente teórica centrada en la vinculación de la práctica y la teoría. Describe un proceso en el que la teoría se extrae de la práctica y se aplica de nuevo a la práctica.

Se sostiene que el pragmatismo nació en EEUU a finales del siglo XIX y sus máximos exponentes serían Charles Sanders Peirce, William James y John Dewey. No constituye una teoría acabada de la disciplina de Relaciones Internacionales, sino un marco analítico que puede ser utilizado para describir y explicar el proceso de toma de decisiones de la política exterior.

El término pragmatismo se emplea para indicar que una persona o una filosofía centran más su atención en la obtención de resultados, que en los detalles del procedimiento mismo. Esto significa que una persona enfoca sus esfuerzos en la resolución de problemas.

Pero existe una tipología del pragmatismo. Aquí tocaremos algunos.

El pragmatismo intervencionista

Este siempre lo ha practicado Estados Unidos, que ante determinados gobiernos que les son incondicionales o sus posturas se alinean con su proceder en el campo internacional, muestra indiferencia o les importa un bledo si se violan o no los derechos humanos, pero si hay un gobierno que ose levantar banderas de independencia, soberanía o autodeterminación, ipso facto se les arma un expediente con la acusación de violadores de los derechos humanos, de la democracia y la libertad, y si debe acudir al intervencionismo lo hace sin remordimiento de conciencia alguna.

El pragmatismo diplomático

Cuando se investiga sobre el pragmatismo diplomático, de inmediato debe hablarse de la República Popular de China, quien siempre ha aplicado, en lo internacional, la máxima de: “diplomacia más comercio”.

En 1978 dijeron: “No importa si el gato es negro o blanco, mientras pueda cazar ratones es un buen gato”. Frase con que Deng Xiaoping enfatizó su visión para el futuro de la República Popular China.

Ahora, los ideólogos del Partido Comunista de China (PCCh), sostienen que cada país debe encontrar su propio camino a partir de una premisa básica: cualquiera que sea el modelo, debe servir “para resolver los problemas de la gente”.

Y China puede decir que los resultados le han sido favorables. El 26/12/2022”, el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en el Simposio sobre la Situación Internacional y las Relaciones Exteriores del país asiático, declaró: “No nos hemos dejado intimidar por ninguna potencia hegemónica ni por su acoso, y hemos actuado con determinación para salvaguardar los intereses esenciales y la dignidad nacional de China”.

Asimismo, ha agregado que el tema de Taiwán es el núcleo de “los intereses fundamentales de China” y es “la piedra angular de los cimientos políticos de las relaciones entre China y EE. UU., y una línea roja que no debe cruzarse en dichas relaciones”.

Subrayó que Pekín ha tomado “medidas firmes y decididas” que han disuadido “enérgicamente a los elementos anti-chinos de Estados Unidos y a las fuerzas independentistas de Taiwán” y han demostrado “la voluntad de hierro (de China) para proteger la soberanía y la seguridad nacionales”.

Wang aseveró que las autoridades de China utilizaron con éxito la plataforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para contrarrestar a Estados Unidos y otros países occidentales y defender sus intereses nacionales, y pudieron recibir el apoyo de muchos países.

El canciller chino indicó que las relaciones entre Pekín y Washington se complican por el enfoque de confrontación de la Administración estadounidense. Y ha dicho que debido a que “Estados Unidos siguió considerando obstinadamente a China como su principal competidor y emprendió flagrantes acciones de bloqueo, represión y provocación contra China, las relaciones entre China y Estados Unidos se vieron sumidas en graves dificultades”.

De este modo, China busca fortalecer sus lazos con otros países, así como Rusia. Las relaciones entre Pekín y Moscú “se han profundizado” y, conforme al canciller, ahora “son fuertes como piedra”.

“China y Rusia se solidarizaron con otros países para impulsar firmemente la multipolaridad y una mayor democracia en las relaciones internacionales, se opusieron firmemente a la hegemonía y rechazaron una nueva Guerra Fría”.

El pragmatismo de resistencia y sobrevivencia,

Este lo ejemplificamos con Venezuela.

Se sostiene que la Revolución Bolivariana está transitando su cuarta etapa, la cual se inició con la celebración del Bicentenario de la Batalla de la Campaña y de la victoria de Carabobo y constituye el punto de no retorno. Su principal característica es la transición al socialismo denominado las 3R.Nets rumbo al 2030, que tiene que ser la unión de los venezolanos y las venezolanas, la unión en el objetivo grande de la patria por encima de cualquier pequeña diferencia, es un presente que nace signado por la innovación del espíritu nacional con que se han enfrentado las sanciones y el bloqueo criminal; que abre un camino nuevo hecho por la voluntad de superar la vieja cultura del petróleo y de construir la verdadera independencia económica, científica y tecnológica. A esta cuarta etapa se le llama del renacimiento nacional, donde la fuerza de su historia con sus momentos más difíciles se aclara en el aprendizaje y en las acciones cotidianas de cara al futuro rumbo al 2030, cuando se conmemorará el Bicentenario del paso a la inmortalidad de nuestro Libertador Simón Bolívar.

El presidente Nicolás Maduro Moros, en su alocución en fecha 06/12/2022, en el marco de  la firma de contratos entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la empresa Chevron, dijo: “Todo el petróleo y productos refinados que necesitan para la estabilidad energética y el funcionamiento estable del mercado energético de Estados Unidos, Europa y del mundo está en Venezuela y nosotros estamos en posibilidad y disponibilidad de ser proveedores seguros de petróleo y productos refinados y lo que está creciendo es la riqueza no petrolera, la economía no petrolera y vamos a mantener esa línea . A Venezuela no la pueden sacar de la ecuación energética del mundo, Venezuela es una potencia energética, queremos construir una economía libre del rentismo petrolero y la estamos construyendo. Las relaciones comerciales y energéticas no se pueden ideologizar, hay que desideologizar las relaciones comerciales”. (Subrayado nuestro)

También dijo que «Venezuela está lista para exportar petróleo y gas a EE.UU. y Europa para auxiliar al mundo», subrayando que la nación está preparada para abastecer con sus productos a «todos los mercados que hagan falta», previendo que la crisis podría tornarse «trágica y espantosa» con la llegada del invierno al hemisferio norte.

El presidente Nicolás Maduro, aseguró que Venezuela está dispuesta a exportar todos los productos que sean necesarios para sortear la actual crisis energética global y enfatizó: «Le digo a Europa y a la Unión Europea, y al presidente Joe Biden, de EE.UU.: ‘Venezuela está aquí. Venezuela siempre estará aquí y a la orden nuestro petróleo y nuestro gas para estabilizar al mundo y auxiliarlo'».

Estas declaraciones se producen mientras crecen las discrepancias entre los líderes en Europa y algunos altos cargos que alertan sobre las consecuencias de la crisis en el continente, especialmente en vista de la alta inflación en la eurozona y las dificultades energéticas ante el recorte de los suministros del gas ruso.

Según algunos analistas, esta postura aumenta la confianza en que estamos jugando inteligentemente como lo hacen los chinos y eso tiene que ver con que Maduro se forjó precisamente en la candela de la Cancillería no de cualquier gobierno, sino en el de Hugo Chávez, que tuvo un papel estelar en la geopolítica de los primeros doce años del siglo. Se agrega que, además, ha sido un presidente al que le ha tocado sortear todas las vicisitudes, ataques, bloqueos e injerencias externas.

El futuro es sabio y con seguridad indicará cómo terminará ese juego dialéctico entre los principios y el pragmatismo.

El pragmatismo fracasado.

Este lo ejemplificamos a través de la situación ocurrida en Perú

El presidente Pedro Castillo repitió en la Cumbre de Las Américas, realizada en EEU, en junio de este mismo año, la frase que se asocia con la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Solicitó formalmente la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y, en su discurso de anuncio de la disolución del Congreso peruano, dijo: «Se respetará escrupulosamente el modelo económico basado en una economía social de mercado” y «se respeta y garantiza la propiedad privada». Nada de eso le valió para impedir que lo desalojaran del gobierno, irrespetándose la voluntad popular una vez más en ese país.

De la OEA recibió estas perlas. Luis Almagro, dijo: “La Secretaría General de la OEA se declara del lado de la democracia, del estado de derecho y la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades”. También expresó que al disolver el Congreso de la República sin base constitucional, legal ni normativa, constituye una alteración del orden constitucional en el país, según “lo previsto en el capítulo cuarto de la Carta Democrática Interamericana“.

Almagro indicó que “la preservación de la democracia al amparo de la constitución y de sus garantías, debe ser valor central en estos trabajos“.

La OEA manifestó su apoyo a Dina Boluarte como nueva presidenta de la República y declaró que el Grupo de Alto Nivel enviado al país hizo un gran trabajo y que sus recomendaciones “debieron haber sido de recibo por los actores políticos peruanos, especialmente por Pedro Castillo“.

Sobre este pragmatismo, entreguista y fracasado, se erigió otro pragmatismo, el del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien, ante la vacancia de Pedro Castillo, comentaría: “Siempre hay que lamentar que un presidente elegido democráticamente tenga ese destino, pero entiendo que todo caminó dentro de los moldes constitucionales”.

Conclusión.

Ser pragmático es aceptar las ideas con su utilidad, practicidad y buen funcionamiento.

Ser pragmático es aceptar que el significado se debe buscar en sus consecuencias prácticas.

Ser pragmático es aceptar que la función del pensamiento es guiar la acción y que la verdad debe ser examinada por las consecuencias prácticas de la creencia.

Ser pragmático no es signo inequívoco de victoria, también la derrota está en el ambiente.

Finalmente, ante la pregunta que titula este artículo, debemos responder Sí se vive la época del pragmatismo y eso: ¿Es bueno o malo? La respuesta sería: depende con el cristal que se mire o, en todo caso, repetir, con Jean Paul Sartre, lo siguiente: “Todos los medios son buenos cuando son eficaces.”

*Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV y analista nacional e internacional.

 

 

 

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Venezuela y su derecho a la insurgencia

Franklin González*

*Sociólogo (UCV). Doctor en Ciencias Sociales (UCV). Profesor Titular. Ex director de la Escuela de Estudios Internacionales. Estudios Posdoctorales en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”. Autor de diez libros (10). Profesor de postgrado en la UCV, en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual”, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Investigación y Postgrado de la Escuela Nacional de la Magistratura. Fue embajador en Polonia 2005-2006, Uruguay y Grecia y Decano de Postgrado de la Unerg. Conferencista en eventos científicos y políticos, nacionales e internacionales y articulista de periódicos y revistas. framongonzalez@gmail.com.

“El problema de todo intelectual es un problema de responsabilidad. Frente a sus lectores, o sea su pueblo. Y ese problema de responsabilidad, si no es ético, ¿qué es? Es una cuestión de opciones: está el tipo que se queda en su “torre de marfil” y sigue escribiendo sonetos -perfectamente en su derecho-, pero no es un hombre que asume una responsabilidad de tipo histórico”. (Julio Cortázar: Reportaje publicado en la edición impresa de diario Clarín del 3 de diciembre de 1983).

Introito

En América Latina y El Caribe al iniciarse el siglo XXI comenzó a evidenciarse un panorama de cambios políticos que marcaron una inflexión respecto a lo que era la “normalidad” existente. La llegada de Chávez en Venezuela (1999), Lagos en Chile (2000), Lula y Kirchner en Brasil y Argentina (2003), Vázquez en Uruguay (2005), Morales en Bolivia (2006), Correa y Ortega en Ecuador y Nicaragua (2007), y si se agrega a Castro en Cuba, hizo que se hablara de un giro hacia el progresismo con banderas contrahegemónicas en los discursos y programas de la inmensa mayoría de estos gobernantes.

Uno de esos gobiernos, que le dará un sello particular a ese giro hacia el progresismo, lo constituyó, sin lugar a dudas, el gobierno de Hugo Chávez Frías en Venezuela, quien desde un inicio introduce propuestas que van a generar impacto y mucho ruido en quien era y sigue siendo el hegemón en esta zona del mundo.

En este ensayo, utilizando conceptos de la insubordinación fundante de Marcelo Gullo, del nuevo constitucionalismo y del pluralismo jurídico emancipador, intentaremos dar cuenta de un proyecto emancipador, antihegemònico, como el de la Revolución Bolivariana, que ha levantado las banderas de la resistencia pero también de la insurgencia, bajo el derecho de transición social que le asiste a su pueblo y que ha sido acosado por el todo el poder imperial de EEUU.

El poderoso y el débil en la RI

Tucídides en la Historia de la guerra del Peloponeso (1986: 14), al referirse al diálogo entre los embajadores de Atenas y Melos, dice:

“Vosotros sabéis, como nosotros sabemos, que, tal como suceden las cosas en el mundo, el derecho es un tema del que tratan sólo los que son iguales entre sí por su poder, en tanto que los fuertes imponen su poder, tocándoles a los débiles padecer lo que deben padecer”.

En el artículo: “Apuntes para una teoría crítica de las Relaciones Internacionales”, el escritor argentino Marcelo Gullo (2011: 2-3), sostiene que los estados no son iguales unos a otros, sencillamente, porque algunos tienen más poder que otros y que:

“Por la propia naturaleza del sistema internacional, donde rige, en cierta forma, una situación que se asemeja al estado de naturaleza, los estados con poder tienden a constituirse en estados líderes o a transformarse en estados subordinantes y, por lógica consecuencia, los estados desprovistos de los atributos del poder suficiente para mantener su autonomía tienden a devenir en Estados vasallos o estados subordinados, más allá de que logren conservar los aspectos formales de la soberanía”.

Cuando están en juego los intereses vitales de las grandes potencias el principio de la igualdad jurídica de los estados se transforma en una ficción que apenas sirve a fines decorativos. La política internacional comporta siempre un choque de voluntades: aquella que busca imponerse y la que lucha por no dejarse imponer la voluntad del otro, porque está constituida por estados que pretenden determinarse libremente.

En términos jurídicos y siguiendo con Gullo, se estaría hablando de Estados subordinantes y estados subordinados. Los primeros en el ejercicio de su dominio, utilizan tanto el poder militar, como el poder económico y el poder cultural, que es el que últimamente le está dando mucho rédito.

Para los segundos, el querer decidir sobre su propio destino implica, siempre, una tensión dialéctica entre el temor a las sanciones que pueda recibir y el deseo de alcanzar la libertad o la máxima capacidad de autonomía posible que es capaz de conquistar. Situados como subordinados y pensando cómo salir de esa condición, es imperativo entonces elegir entre ser simples espectadores o protagonistas de la historia.

De allí que sea siempre importante tener una visión totalizadora de las relaciones internacionales, que contemple no sólo la mirada desde el “poder”, sino también desde la carencia del mismo, las características y el funcionamiento del sistema mundial, las posibilidades que tienen sus miembros de actuar en función de sus propios intereses y la perspectiva desde la que uno se ubica, para comprender el funcionamiento del sistema.

Con el escritor ruso Alexander Dugin (2018), diríamos que: o somos sujetos de la historia nuestra o seguimos siendo objetos de la historia hecha por otros. Hay que tener presente que las relaciones internacionales, nació como una disciplina occidental, con una particular visión -la etnocèntrica-, y que dentro de una concepción de reconocimiento del otro, no se debe negar o ignorar, pero que nos conmina a desarrollar construcciones propias en el campo epistemológico.

En el caso particular del derecho, debemos, como diría Boaventura de Sousa Santos, en Derecho y emancipación (2012), tener claro que existe el pluralismo, esto es,  hay varios tipos de derecho que coexisten y no operan uniformemente sobre la base de una misma racionalidad ni sobre los mismos espacios sociales. Estos distintos derechos operan articulados y jerarquizados, pero sin reflejar un criterio homogéneo de unión en todos los casos.

El derecho del poderoso

En el texto El Imperio norteamericano (1970: 11-12)), el periodista francés Claude Julien afirma que Estados Unidos es el imperio sin fronteras al ser «no únicamente el más poderoso que jamás haya conocido la historia” y que “tiene entre sus manos el destino de la humanidad”, sino que es, sobre todo, “extraordinariamente voraz”.

Ese imperio, que no respeta norma ni ley internacional alguna, siempre ha aplicado lo que la profesora Aleida Hernández Cervantes (2014) llamaría, con toda propiedad, el Pluralismo Jurídico Transnacional como expresión jurídica de la globalización hegemónica.

Con la Venezuela bolivariana sustentamos la siguiente tesis: todos los presidentes de EEUU, que se han turnado, han aplicado, en política exterior, el liberalismo y el realismo, simultáneamente, esto es, una versión del Pluralismo Jurídico Transnacional

Una vez que en Venezuela se aprobó una nueva constitución y se comenzó su implementación, los distintos inquilinos de la Casa Blanca (desde hace veinte años), se han planteados qué hacer con un país “débil” como la República Bolivariana de Venezuela que “osa” desafiar sus intereses hegemónicos en el Continente Americanos, simplemente porque defiende su independencia, soberanía y autonomía. Esa pregunta se la hizo Bill Clinton, George W. Bush, también el afrodescendiente Barack Obama, se la hizo Donald Trump, representante de los WASP (White Anglo-Saxon and Protestant) y ahora se la hace el demócrata Joe Biden. Todos, y más allá de la frase latina mutatis mutandi, respondiendo a los intereses de los que realmente mandan en ese país: los «poderes fácticos» (constelación de fuerzas económicas, sociales, políticas, militares e intelectuales que diseña, elaboran y ejecutan la política exterior de ese país, entre las cuales se encuentran el Pentágono, la Casa Blanca, los thing than, los lobbys de distintos tipos, las transnacionales, los grandes grupos económicos) o el “Estado profundo” (una especie de gobierno en la sombra).

Después del breve interregno de Bill Clinton (1999/2001), donde hubo un respeto mutuo, las dos presidencias del republicano George W Busch (2001/2009) significaron el comienzo de las relaciones de presión y acoso de EEUU sobre Venezuela. Es así como se acusó al presidente Chávez de mantener un “patrón preocupante de comportamiento provocador” y “derrochador de la riqueza del petróleo en un esfuerzo por promover su visión anti-estadounidense y hostil”. También se dijo que la política de Chávez fomentaba la inestabilidad regional y se le endilgó el calificativo de “terrorista y demagogo”, lo cual se dijo en el contexto de la política de seguritización puesta en marcha por EEUU después de los sucesos del 11/09/ 2001.

El golpe de estado de Abril 2002 fue aupado y apoyado por el gobierno de Bush. En febrero del año 2006 ambos gobierno expulsaron a representantes diplomáticos de las embajadas de los respectivos países. Pero esa teoría del realismo siempre la acompañó este gobernante con la acusación de que en Venezuela se violaba la libertad, la democracia y los derechos humanos (principales postulados del liberalismo). El 31/07/2006,  el presidente Bush, durante una entrevista concedida a la cadena de televisión Fox News, afirmó: “Me preocupa mucho un Gobierno que pueda minar los principios de la democracia (…) la amenaza mayor que afrontamos en la vecindad es el debilitamiento de los valores e instituciones de la democracia” y a Chávez lo veo como una amenaza para la democracia” (https://www.lavanguardia.com/internacional/20060731/51278193354/bush-asegura-que-chavez-es-una-amenaza-para-la-democracia.html)

Luego, los dos períodos del demócrata Barack Obama (2009/2017), llevaron a su máxima expresión esas relaciones tirantes contra Venezuela, hasta tal extremo que el 9 de marzo de 2015, faltándole menos de un año para dejar la presidencia, dejó la siguiente declaración:

“Yo, BARACK OBAMA, Presidente de los Estados Unidos de América, entiendo que la situación en Venezuela, incluida la situación del Gobierno en cuanto la erosión de las garantías de derechos humanos, la persecución de opositores políticos, restricción de la libertad de prensa, el uso de la violencia y violaciones y abusos de los derechos humanos en respuesta a las protestas contra el gobierno, y el arresto arbitrario y la detención de manifestantes que están en contra del gobierno, así como la presencia exacerbada de corrupción pública significativa, que constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, declaro por medio de la presente una emergencia nacional a los fines de hacer frente a dicha amenaza”.

En otras palabras, nada más y nada menos, que la teoría del liberalismo combinada con la teoría del realismo en una misma declaración.

Después vendrían los cuatros años del republicano Donald Trump (2017/2020), que siguió la línea trazada por el “Estado profundo” aplicándole a Venezuela realismo puro, al renovarse cada año el decreto de Obama, aderezado con otros ingredientes, como las medidas unilaterales, el bloqueo económico, financiero y comercial, la máxima presión con “sanciones” de todo tipo y con “todas las opciones sobre la mesa”, incluyendo la amenaza de una invasión militar directa o, en todo caso, una “guerra proxy”.

Se desarrollaron cualquier cantidad de fórmulas para acabar con la revolución bolivariana a través de la “guerra híbrida”, “guerra multiforme” o “guerra difusa”. Se intentó asesinar al presidente Nicolás Maduro (agosto/2019/), se sabotearon servicios públicos (permanentemente) y se intentaron invasiones del país por la frontera con Colombia (febrero/2019) e incluso por las costas del mismísimo estado La Guaira (mayo/2020)., que se encuentra muy cerca de la capital, Caracas.

Todo ello se acompañó con la acusación permanente de la violación a la libertad, la democracia y los derechos humanos. Se desconocieron las elecciones de mayo de 2018 donde el pueblo eligió como presidente a Nicolás Maduro; se estimuló y apoyó, sin fundamento jurídico alguno, la autojuramentación, a principios del año 2019, como presidente del país de Juan Guaidó, quien para ese entonces era el presidente de la Asamblea Nacional (AN), poder que se encontraba en desacato, según sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Se presionó para que otros gobiernos actuarán en el mismo sentido y así que constituyó el Grupo de Lima (agosto/2017), como mampara regional contra la revolución bolivariana, una vez que fracasaron con la Organización de Estados Americanos (OEA) en la aplicación contra Venezuela de la “Carta Democrática Interamericana”.

Han insistido una y otra vez en la existencia en Venezuela de una dictadura y que, por tanto, deben endurecerse las presiones contra nuestro país para lograr la “restauración plena” de la democracia y la libertad.

El gobierno de Trump presionó y atosigó a Venezuela hasta más no poder. No fue el instrumento de la diplomacia el que utilizó esa administración sino los ataques directos y frontales. El Departamento amplió sus medidas unilaterales. En agosto de 2017, Trump promulgó el Decreto número 13808, a través del cual prohibió la compra directa o indirecta de valores procedentes del gobierno de Venezuela; recrudeciendo el boicot financiero y la política de aislamiento de la banca privada y pública, y afectando gravemente las operaciones de la estatal petrolera Petróleos de Venezuela (PDVSA). La medida impidió que el país tuviese acceso a los mercados financieros de los EE.UU. y significó el inicio de una fuerte caída en la capacidad importadora de la nación.

En marzo de 2018, Trump dictó el Decreto número 13827, que prohibía toda transacción relativa a la expedición y el uso de cualquier tipo de dinero electrónico,

Moneda digital o token digital por parte del Gobierno de Venezuela., quien semanas había lanzado la criptomoneda «Petro».

Después, el 21 de mayo de 2018, tras la reelección de Maduro, Trump arremetió con el Decreto 13835, que recrudeció las prohibiciones de transacciones u operaciones de refinanciamiento de la deuda venezolana, aplicadas no solo al Gobierno, sino a todos los entes estatales, entre ellos el Banco Central de Venezuela (BCV) y nuevamente PDVSA.

Estas sanciones afectaron el comercio de bienes desde y hacia Venezuela, las transacciones financieras internacionales del Estado y de las entidades económicas que tienen vínculos con éste, la capacidad de emitir deuda soberana nueva y la capacidad de refinanciar la deuda ya asumida, así como el comercio petrolero y la cadena de suministros asociada a esta industria.

El 1 de noviembre de 2018, con el Decreto 13850, Trump estableció un marco para bloquear los activos y prohibir las transacciones de personas que operaran en el sector oro o «en cualquier otro sector de la economía que determine el Secretario del Tesoro».

De hecho, el 28 de enero de 2019, según ese mismo decreto, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro clasificó como «empresa designada» a PDVSA. Como consecuencia, todos los bienes y las participaciones de la estatal petrolera que se encuentran dentro de la jurisdicción de los EE.UU. (incluyendo la filial CITGO) fueron bloqueados, y se prohibió en términos generales que los ciudadanos y las compañías estadounidenses realizaran operaciones con la empresa.

Luego, el 5 de agosto 2019, la orden ejecutiva 13884 amplió el programa de sanciones a la categoría de «embargo». Fue así como EE.UU. procedió al bloqueo de todos los activos del Estado venezolano en territorio estadounidense y autorizó la aplicación de sanciones secundarias contra empresas o países que tuvieran relaciones comerciales con Caracas. (Información que se encuentra en: https://actualidad.rt.com/actualidad/343356cincoanossancioneseeuuvenezuelacrimen)

Tampoco reconocieron las elecciones parlamentarias del 06/12/2020 y realizaron la presión necesaria y el lobby correspondiente, para lograr que otros gobiernos del continente americano y europeo los acompañaran en esa posición.

En febrero de este año 2021 la relatora especial de las Naciones Unidas sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas en el disfrute de los Derechos Humanos, Alena Douhan, presentó las observaciones preliminares sobre su visita a Venezuela para evaluar el impacto de las sanciones unilaterales sobre la población venezolana. En ese informe se constata que las sanciones impuestas a Venezuela especialmente a partir de 2014 han propiciado, entre otros, los siguientes resultados: Los ingresos públicos se han reducido en un 99%. El país vive actualmente con el 1% de los ingresos anteriores a las sanciones. Las remesas procedentes del extranjero han disminuido debido al bloqueo de los activos del Estados, a la complejidad de las transferencias bancarias y a los impedimentos para realizarlas. Los activos venezolanos congelados en bancos de Estados Unidos, Reino Unido y Portugal ascienden a 6.000 millones de dólares.

En su evaluación la relatora especial subraya que las sanciones unilaterales contra Venezuela constituyen una violación del Derecho Internacional, y por lo tanto son ilegales, e impactan gravemente contra la población del país e impiden el disfrute de los Derechos Humanos y califica como “efecto devastador” el impacto de las sanciones sobre el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, el derecho a la vida, el derecho a la educación y el derecho al desarrollo

(file:///F:/Informe%20UN%20Relatora%20Especial%20Medidas%20Coercitivas%20Unilaterales-%20Venezuela.pdf)

Producida la derrota electoral de Trump, la ilusión hizo presencia. Muchos cifraron la esperanza en que con Joe Biden habría un cambio en esa política de enfrentamiento frontal, que se pondría fin a la estrategia de “máxima presión” y se abriría una oportunidad para promover una solución política.

Pero esas ilusiones están pasando al terreno de la distopía. Las nuevas actuaciones han comenzado. Se están utilizando otros mecanismos buscando el mismo objetivo. Ahora el énfasis se coloca en la aplicación de lo que se llama el soft power (el poder suave) y en la utilización del “multilateralismo”.

No hay duda de que Venezuela es un objetivo asediado y apetecible y, por tanto, factores muy poderosos, desde afuera y desde adentro, la tienen en la mira. Pronunciamientos van y vienen, casi a diario, construyendo el expediente para declararla un “Estado fallido”. Es una nación acosada por múltiples factores que emplean cualquier cantidad de recursos para lograr lo buscado. La coordinación de esfuerzos en el mundo y el servilismo interno no tiene precedentes.

En conclusión, con la Venezuela bolivariana todos los gobiernos que han transitado hasta ahora por la Casa Blanca -republicanos y demócratas-, han implementado simultáneamente el realismo y el liberalismo o, en otros términos, el pluralismo jurídico transnacional. En el caso del realismo por lo estratégico que significa la ubicación geográfica y las riquezas internas de Venezuela y el liberalismo, por el “mal ejemplo“ que significa Venezuela para América Latina y El Caribe, al proponer y estimular mecanismos de integración antihegemónicos (EL Alba, Petrocaribe, Unasur y la Celac).

Simultáneamente, todos estos gobernantes, han levantado la bandera de tres valores contra la revoluciòn bolivariana: la libertad, la democracia y los derechos humanos. (González, Franklin “La revolución bolivariana y Joe Biden”, 2020)

El derecho a sublevarse y emanciparse

Pero nada ni nadie puede arrebatarle a un pueblo, que ha decidido ser independiente, libre y emanciparse, su derecho a sublevarse contra la opresión y contra las sanciones que representa la voluntad del poderoso.

Ese derecho a sublevarse, al ubicarlos en el contexto del derecho insurgente, nos lleva a realizar algunas consideraciones sobre este último.

El derecho insurgente es el “creado por los oprimidos para defender sus intereses y necesidades», siguiendo la lógica del profesor Antonio Carlos Wolkmer (2017). Este Derecho rompe con la fetichizaciòn de la ley, detrás de la cual siempre está la voluntad constituyente y del «estado de derecho» (por sobre la vida de los excluidos); también rompe con el poder constituido, trasciende el ámbito del Estado moderno que “carece de unidad cultural”, por tanto nace del pueblo, se anida en los “sujetos sometidos” (Foucault), en las diversas comunidades, en los movimiento sociales.

Transforma el sistema del derecho desde una nueva instancia de legalidad y legitimidad en tanto es el nuevo poder constituyente.

En la búsqueda de nuevas formas plurales y alternativas de legitimación contrahegemónicas a la tradición formalista y dogmática del derecho occidental, el derecho insurgente es un derecho contrahegemònico y emancipador, que rompe, además, el «mito» monista de la centralización del derecho. Se inscriben en una propuesta que se configura por un tipo específico de pluralidad jurídica, abierta, participativa, democrática e intercultural, y que es síntesis de todos los intereses cotidianos, individuales y colectivos y puede ser considerado una expresión de “pluralismo jurídico, de liberaciòn o juridicidades insurgentes, prácticas que se disponen ir más allá de las esferas de la modernidad monocultural y colonizadora, transformando las instituciones”, según Jesús Antonio de la Torre Rangel (2018).

El derecho insurgente sería una suerte de pluralismo comunitario, capaz de reconocer y legitimar normatividades extra e infra-estatales, generadas en virtud de las carencias y las necesidades fundamentales provenientes de nuevos sujetos sociales, y de captar las representaciones legales de sociedades emergentes en procesos de descolonización, marcadas por estructuras de igualdad precarias y pulverizadas por espacios de conflictos permanentes.

De allí que representa un avance democrático en dirección a una legalidad plural, fundada no más exclusivamente en la lógica de una racionalidad formal, sino en la satisfacción de las necesidades y en la legitimidad de nuevos sujetos sociales. Se inscribe, además, en los nuevos modelos plurales, participativos y democráticos de justicia que apuntan hacia el desarrollo de ciertas prácticas designadas de juridicidad alternativa. En este sentido, no es propiamente un «uso alternativo del Derecho», sino de un proceso de construcción comunitaria de otras formas jurídicas compartidas.

Podríamos  inscribirlo también en la llamada sociología de las emergencias, de la cual habla Boaventura de Sousa Santos, en tanto plantea una variedad de luchas, iniciativas, movimientos y organizaciones que en distintos ámbitos (local, nacional o global) acuden al derecho como recurso para propósitos emancipadores

En ésta el papel de la «crítica jurídica» es fundamental como estrategia pedagógica para crear las condiciones epistemológicas y político-ideológicas de una justicia material efectiva que pueda expresar la alternatividad de un espacio público realmente democrático, capaz de buscar una nueva hegemonía, síntesis de la «voluntad general», en la que coexistan con la pluralidad de los intereses particulares, en una igualdad fundada en las diversidades y en las diferencias.

Es necesario considerar que la constitución de una cultura jurídica antiformalista y pluralista, fundada en los valores del poder social compartido está necesariamente vinculada a los criterios de una nueva legitimidad. El nivel de esa eficacia pasa por la legitimidad de los actores sociales involucrados y de sus necesidades y reivindicaciones.

El objeto último de la teoría crítica es ella misma, transformarse en un nuevo sentido común, en un sentido común emancipatorio, que reconozca el poder científico del conocimiento del «común y como parte de la crítica jurídica opera en la búsqueda de liberar al sujeto de su condición histórica como un ser negado y como un ser excluido del mundo de la vida con dignidad. La «crítica», como saber cognitivo y ejercicio de la emancipación, tiene que mostrar el grado de alienación y de automatización.

Dicho lo anterior, afirmamos que los gobiernos de la revoluciòn bolivariana no han hecho otra cosa que sublevarse contra el dominio del poderoso del norte, con todo su andamiaje jurídico de dominio mundial y de pluralismo jurídico transnacional en función de la emancipación de Venezuela. Y para eso sustenta su accionar en los postulados recogidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), que fue el resultado de una Asamblea Constituyente originaria y de un referéndum popular realizado el 15 de diciembre de 1999  y que se inscribe en el desarrollo del nuevo constitucionalismo latinoamericano.

Es así como desde 1999 se comenzó un proceso de reformas políticas e institucionales con el propósito de extender el alcance y la intensidad de las prácticas democráticas al interior no solamente del Estado existente sino sobre todo en la sociedad venezolana. Dichas reformas implicaron la redacción de una nueva constitución que amplia y profundiza los derechos de los ciudadanos y actualiza sus contenidos, preocupándose especialmente por crear las condiciones necesarias para incluir amplios sectores de la población que fueron históricamente excluidos del disfrute de los derechos y servicios esenciales.

El Estado venezolano se define ahora como democrático y social de derecho y justicia (art. 2). Los artículos 3, 4, 5 y 6 introducen la noción de democracia participativa y el mecanismo de democracia directa, así como otros medios de participación política, tanto en lo referente a los derechos políticos y al referendo popular, como en todo su entramado normativo.

Esta nueva constitución le da poder al pueblo de revocar todo cargo a la magistratura de elección popular, al cumplirse la mitad del período para la cual fue elegido/a el funcionario/a (art. 72). Existen además los referendos aprobatorio y abrogatorio. Se establecen dos nuevos poderes. A los clásicos ya conocidos: el Poder Ejecutivo, liderado por el presidente de la República, el poder judicial, cuya cabeza es el Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Legislativo, integrado por la Asamblea Nacional, existen ahora dos nuevos poderes, el Poder Ciudadano (de fuerte inspiración bolivariana) integrado por la Defensoría del Pueblo (nueva institución), la Fiscalía General o Ministerio Público y la Contraloría General de la República y el Poder Electoral, erigido como un poder independiente.

En el preámbulo de esa constitución se aboga por una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para ésta y las futuras generaciones, asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; Promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no-intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad.

El artículo 152 establece que:“Las relaciones internacionales de la República responden a los fines del Estado en función del ejercicio de la soberanía y de los intereses del pueblo, ellas se rigen por los principios de independencia, igualdad entre los Estados, libre determinación y no-intervención en sus asuntos internos, solución pacífica de los conflictos internacionales, cooperación, respeto a los derechos humanos y solidaridad entre los pueblos en la lucha por la emancipación y el bienestar de la humanidad. La República mantendrá la más firme y decidida defensa de estos principios y de la práctica democrática de todos los organismos e instituciones internacionales”.

Frente a una política que acude a la fuerza como razón y considera a Venezuela enemiga y una amenaza a la seguridad nacional de EEUU y por extensión al resto del Continente Americano, no queda otra que abogar por la paz y la diplomacia, enfatizando el concepto de gran sociedad internacional en la que los estados colaborarían en base al Derecho internacional, la seguridad colectiva y la cooperación interestatal.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clara al plantearse la defensa de la paz como valor, pero, además, Venezuela es firmante de la declaración de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), acordada en La Habana, Cuba, los días 28 y 29 de enero de 2014 en la II Cumbre, que dice:

América Latina y el Caribe como Zona de Paz basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, incluyendo los instrumentos internacionales de los que los Estados miembros son parte, y los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”(https://www.fao.org/3/bl906s/bl906s.pdf).

Ello indica cuál es el camino a seguir desde Venezuela. Su Gobierno está en la obligación de defender esos principios nacionales y regionales y por tanto debe abogar permanentemente por la paz. Camino que hasta ahora ha operado como instrumento de resistencia.

En ese mismo marco, el de la resistencia e insurgencia, el gobierno de Venezuela interpuso, el 13 de febrero de 2020, ante la Corte Penal Internacional de La Haya una denuncia contra las autoridades de EE.UU. por «crímenes de lesa humanidad contra el pueblo venezolano» y emprendió una campaña que busca darle visibilidad a esa realidad, puertas adentro, con el lema «las sanciones son un crimen».

En razón de estos hechos y realidades podemos afirmar que la revolución bolivariana construye una alternativa de emancipación dentro del pluralismo jurídico en pleno desarrollo, sobre todo en un locus: América Latina y El Caribe, prácticamente ignorada desde el pensamiento dominante anglo y eurocéntrico.

Como decía Michel Foucault en “¿Inútil sublevarse?” que “si las sociedades se mantienen y viven, es decir, si los poderes no son “absolutamente absolutos”, es que, detrás de todas las aceptaciones y las coerciones, más allá de las amenazas, de las violencias y de las persuasiones, hay la posibilidad de ese momento en el cual la vida no se canjea más, en el cual los poderes no pueden ya nada y en el cual, ante los cadalsos y las metralletas, los hombres se sublevan”. (file:///F:/Foucault%20In%C3%BAtil%20Sublevarse.pdf).

En definitiva, el gobierno bolivariano es el principal obstáculo para que Estados Unidos logre su verdadero objetivo: apoderarse de Venezuela por lo que ella significa, geoeconómica y geopolíticamente y recuerda mucho lo dicho por el General Norman Schwarzkopf de EEUU, al mando de la coalición durante la Primera Guerra del Golfo (1990-1991), que habla por sí mismo: «Si todo Kuwait hubiese tenido zanahorias en lugar de petróleo, nunca me habrían enviado aquí»(https://www.nodo50.org/redoesteparia/CitasLa%20ganader%C3%ADa%20Elegida-3-Imperio,%20primac%C3%ADa%20y%20gobierno%20global.html)

Conclusiones

En la Venezuela bolivariana estamos en presencia de un proyecto que se inscribe en el Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano (NCL) en tanto representa una corriente de pensamiento que insurge contra el modelo de la democracia liberal, republicana y procedimental, pero al trascender la crítica se plantea entonces la construcción de un modelo de democracia, que sin negar los valores anteriores, los trasciende y levanta como bandera una democracia con olor a pueblo, que incluye la participación en términos reales y no sólo como delegación y además darle el protagonismo a quienes en el constitucionalismo vertical han sido los grandes olvidados.

En Venezuela, también dentro de la corriente del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano (NCL), se plantea que la soberanía tiene al pueblo como sujeto actor y no al Estado, que debe ser un aparato obediencial del primero y representante del pueblo, elegido por él. Para ello es fundamental la creación de una nueva participación institucional que el Estado moderno, bajo los principios del constitucionalismo tradicional y dominante, no ha creado. Por ejemplo, la construcción de las ciudades comunales.

Detrás de lo que ocurre en Venezuela está una actuación, por parte del imperio estadounidense, con total irrespeto hacia el otro, con desprecio a lo distinto y el creerse la única y universal cultura. El otro, esto es, el pueblo venezolano existe y por tanto hay que comprenderlo, conocerlo y entender su mentalidad, inquietudes y aspiraciones. Hay que aplicar la analéctica (Enrique Dussel), que significa ponerse en el lugar del otro. Pero eso no lo comprenden los “poderes facticos” o el “Estado profundo” que manda en EEUU.

Hoy más que nunca se necesita de soluciones comunes y no unilaterales, en un nuevo orden mundial más equilibrado y más equitativo. Con menos injusticia y diferencias entre los pueblos, donde se respeten las diferencias ideológicas, políticas y culturales. Donde la tolerancia sea base de los acuerdos y las conversaciones y las imposiciones sean cosa del pasado. Sin embargo, como sabemos todas las administraciones gubernamentales de EEUU han hecho todo lo contrario; han actuado al margen del Derecho Internacional Público, violentado el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y desconocido cualquier principio de respeto a las reglas de juego internacional. Esa visión es parte de una política hegemónica que no respecta a nada ni a nadie en el campo internacional.

En el pluralismo jurídico transnacional, representado por EEUU, se considera que los gobiernos no deben ser electos por sus pueblos. Es el “todo poderoso” que decide cómo y cuándo cambiar o colocar gobiernos. Sólo necesita que un gobierno no le agrade, lo acusan de dictadura y violador de los derechos humanos y ello justifica cualquier acción negadora del derecho público e incluso privado internacional.

Con toda razón, el jurista italiano, Danilo Zolo (2007), en el texto La justicia de los vencedores. De Nuremberg a Bagdad, dirá que la justicia internacional responde a los intereses de los victoriosos, generalmente las grandes potencias. Con el mismo autor agregaríamos que “Estados Unidos posee un poder imperial en un sentido complejo, tanto estratégico como normativo” (142). “Un poder imperial por fuera y encima del derecho internacional” (agregamos público y privado). “Es así como la potencia imperial se ha cristalizado en un policía internacional que justifica su acción con argumentos teológicos y éticos” (143).

Como nota final debe decirse que Venezuela como país “débil”, sigue en pie de lucha, en resistencia activa, insubordinado y sublevado, porque escogió el camino de no seguir siendo objeto de una historia hecha por otros, sino más bien ser sujeto de la misma.

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Fuente: El Autor escribe para el Portal Otras Voces en Educación

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El mundo está en guerra

Franklin González

“El mundo ha elegido -es duro decirlo- el patrón

de Caín y la guerra es implementar el cainismo,

es decir, matar al hermano»(El Papa Francisco).

.

La humanidad pareciera encontrarse sumida en una suerte de barbarie por cuanto lo que retumba por todos los rincones del planeta Tierra es la palabra guerra. La situación en Ucrania, las hambrunas anunciadas para los próximos meses y años en África, la mayor caída de los salarios reales y de la inflación en Europa en los últimos 40 años o las masacres que se producen en otros espacios (Yemen, Somalia, Irak, Palestina), son realidades que no se pueden ocultar.

De allí que una afirmación que no puede negarse es que el mundo está sumido en guerra, por doquier. Es una guerra fragmentada, una guerra donde las expresiones son multimodales, porque es económica, financiera y monetaria; social  (ganadores y perdedores); es espacial, tiene lugar en varios continentes; es por la hegemonía mundial; también sus expresiones políticas y en definitiva, es una guerra real y concreta, nada tibia y tampoco fría.

Una guerra económica, financiera y monetaria.

El 22/07/2022 el inversor estadounidense y autor del libro Padre rico, padre pobre, Robert Kiyosaki, ha hablado de que el mundo está en presencia del “efecto dominó” y advirtió que: «La inflación puede conducir a una gran depresión. Colapso inmobiliario. Las ejecuciones hipotecarias aumentaron un 700 % respecto al año pasado. Comenzaron los despidos”.

La inflación en EEUU se disparó en junio, llegando al 9,1 %, cifra que representa el ritmo más rápido de incremento inflacionario en esa nación para un periodo de 12 meses desde noviembre de 1981. Además, el mercado inmobiliario continuó debilitándose en junio, con las ventas de viviendas y la demanda de hipotecas cayendo a un mínimo de 22 años, debido al aumento de las tasas de interés y los temores de recesión. Se han incrementado las ‘propiedades zombis’ como resultado de las ejecuciones hipotecarias, y en el segundo trimestre más de 1,3 millones de viviendas se encontraban vacantes, lo que representa 1 de cada 76 hogares en todo el país.

Los despidos están en el orden del día en varias empresas tecnológicas (Netflix y Microsoft) y también eso está presente en Wall Street, donde los principales bancos como JP Morgan y Morgan Stanley anuncian masivos recortes de personal.

Este inversionista se pregunta: «¿Podría ser este el comienzo de la depresión más grande de la historia?».

Se ha dicho que la guerra en Ucrania, los confinamientos en China, los trastornos de la cadena de suministro y el riesgo de estanflación afectan el crecimiento y que para muchos países será difícil evitar la recesión.

El Banco Mundial sostiene que la coyuntura actual se asemeja a la padecida en 1970 por las siguientes razones: perturbaciones continuas del lado de la oferta que favorecen la inflación precedidas por un período prolongado de política monetaria altamente acomodaticia en las economías avanzadas; perspectivas de menor crecimiento y vulnerabilidades de los mercados emergentes y las economías en desarrollo a la hora de aplicar una política monetaria restrictiva, necesaria para frenar a la inflación.

El FMI, a través de su jefa, Kristalina Georgieva, ha rebajado su expectativa de PIB mundial. Antes de la guerra en Ucrania sus pronósticos eran de un crecimiento del 4.9% de la economía global, pero ahora lo ha reducido a 3.6%, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estimaba un PIB mundial del 4.5%, pero con la guerra lo ha reajustado al 3%.

La estanflación ya es un hecho para el FMI y la OCDE y el Banco Mundial ve cierto “riesgo”.

El 14/07/2022, la Comisión Europea volvió a revisar negativamente su pronóstico para los países de la Unión Europea y la zona euro, y afirma que “los choques provocados por la guerra [en Ucrania] impactan en la economía europea de modo directo e indirecto, encaminándola hacia un menor crecimiento y una mayor inflación. El crecimiento rápido de los precios de los alimentos y los combustibles atiza la presión inflacionaria global, debilitando el poder adquisitivo de los hogares y obligando a los reguladores a responder con su política monetaria más rápido de lo que se suponía antes».

El 21/07/2022 el Banco Central Europeo anunció la elevación de los tipos de interés en 50 puntos básicos para frenar la creciente inflación en los países de la Unión Europea en medio de la crisis energética y política que atraviesa el bloque y se destacó que estas «nuevas e importantes» medidas permitirán que la inflación vuelva a situarse en su objetivo del 2 % a medio plazo.

La inflación interanual en la eurozona alcanzó el 8,6 % el mes de junio, frente al 8,1 % registrado en mayo y el mayor impulsor de la subida fueron los precios de la energía, que crecieron un 42 % en junio.

La divisa europea también ha pasado por su peor período en 20 años en medio de crecientes temores de una recesión. El 13 de julio, un día después de que el euro y el dólar alcanzaran la paridad, la moneda estadounidense superó a la europea.

Europa, golpeada por los efectos colaterales de la crisis ucraniana y las sanciones impuestas a Rusia, enfrenta también el riesgo de crisis de deuda de la zona del euro que presentan los países más endeudados del bloque.

Lo anterior está en pleno desarrollo y EE.UU. sigue utilizando el dólar como un instrumento para sancionar y saquear otros países, pero eso, como rebote, genera que se debilite la confianza global en el dólar y obliga a los países a usar monedas alternativas, como el Yuan y el Rublo, grandes ganadores hoy por hoy.

Una guerra social

La pandemia del Covid-19 no sólo ha traído encierro, confinamientos y mayores niveles de desigualdad. También ha traído muy buenas noticias para un selecto puñado de personas. El sumo de la riqueza mundial, esto es, el 0,1% del 0,1%, vivió en 2021 uno de sus mejores años. Las 20 mayores fortunas del mundo vieron crecer su patrimonio conjunto en 500.000 millones de dólares (440.000 millones de euros), casi un 30% más.

Hubo rotación en el primer lugar de los ganadores. El fundador de Tesla, Elon Musk, rebasó al fundador y propietario del 10% de Amazon, Jeff Bezos, gracias al estirón bursátil del fabricante de coches eléctricos. Las acciones de Tesla se dispararon un 50% en 2021 y acumulan dos años consecutivos de ganancias exorbitantes, y eso se traslada directamente a las cuentas particulares del empresario de origen sudafricano.

De esos 20 primeros puestos 14 son de EEUU. Las mujeres están en franca desventaja en esta competencia. Sólo aparece la francesa Francoise Bettencourt, heredera del imperio L’Oréal en el undécimo peldaño y  Alice Walton de la cadena estadounidense de supermercados Walmart en la vigésima posición.

Mientras eso es parte de la realidad, el director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, advirtió que una catástrofe de hambre inminente está a punto de explotar en los próximos dos años, creando el riesgo de una presión política global sin precedentes y dijo que es probable que la actual crisis de asequibilidad de los alimentos se convierta en un verdadero peligro a menos que se encuentren soluciones.

Beasley escribió: “Los mercados mundiales de alimentos se han sumido en la agitación, con precios altísimos, prohibiciones de exportación y escasez de alimentos básicos que se extienden más allá de las fronteras de Ucrania. Las naciones de África, Medio Oriente, Asia e incluso América Latina están sintiendo el calor de este conflicto”.

Según diversas agencias de la ONU, los niveles de hambre en el mundo volvieron a aumentar el año 2021 tras dispararse en 2020 debido a la pandemia del COVID-19, y este año, con la guerra de Ucrania y el cambio climático, existe una amenaza de una hambruna y una migración masiva a una “escala sin precedentes”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la edición 2022 del informe de seguridad alimentaria y nutrición de la ONU, sostienen que hasta 828 millones de personas, o casi el 10% de la población mundial, se vieron afectadas por el hambre el año 2021, 46 millones más que en 2020 y 150 millones más que en 2019.

“Hay un peligro real de que estas cifras suban aún más en los próximos meses”, dijo David Beasley, quien agregó que el aumento de los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes derivados de la guerra entre Rusia y Ucrania amenazan con empujar a los países a la hambruna y añadió “el resultado será la desestabilización mundial, el hambre y la migración masiva a una escala sin precedentes”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que la guerra en Ucrania se ha sumado a los trastornos causados por el cambio climático, la pandemia del coronavirus y la desigualdad para producir una «crisis de hambre mundial sin precedentes» que ya afecta a cientos de millones de personas. Advirtió que el mundo se enfrenta a una «catástrofe» debido a la creciente escasez de alimentos en todo el planeta y «hay un riesgo real de que se declaren múltiples hambrunas en 2022″ y que “2023 podría ser incluso peor».

Guterres subrayó que las cosechas en Asia, África y América se verán afectadas, ya que los agricultores de todo el mundo luchan por hacer frente al aumento de los precios de los fertilizantes y la energía.

Repetirán los ganadores de esta guerra social, como se plantea en la Fábula de las abejas de Bernard Mandeville, lo siguiente: “Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado. Fraude, lujo y orgullo deben vivir, si queremos gozar de sus dulces beneficios».

Una guerra que amenaza la existencia misma del ser humano.

Según del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, desde que empezó el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, el temor de una posible guerra nuclear aumentó.

Actualmente, nueve países en el mundo tienen control de 13.000 armas nucleares y aunque algunas naciones se destacan más que otras como Estados Unidos, Rusia y China, la investigación concluye que “no importa” a quiénes se ataquen con este tipo de armas, pues los impactos serían los mismos en todo el planeta.

En ese sentido, se han realizado distintas simulaciones de guerras nucleares globales para evaluar los efectos que estallidos nucleares pueden tener sobre la Tierra. Los escenarios simulados fueron diversos, pero en la evaluación de una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia donde se utilizarían unas 4.400 armas nucleares de 100 kilotones (1 kilotón equivale a 1.000 toneladas) para bombardear ciudades y zonas industriales, los resultados fueron “incendios que expulsaron más de 330.000 millones de libras de humo y carbono negro” absorbiendo la luz solar, dirigidos a la atmósfera superior.

También se realizó una simulación más pequeña entre India y Pakistán. En esa prueba se planteó un escenario en el cual decidieran atacarse con 500 armas nucleares de 100 kilotones, lo que resultaría en arrojar de 11 millones a 103.000 millones de libras (46 000 000 millones de kilos) de humo y hollín a la atmósfera superior.

En cualquier caso, el equipo científico indicó que la liberación de humo y hollín bloquearía la luz solar en la Tierra y se perderían las cosechas de alimentos a gran escala.

Asimismo, en el primer mes, después de una explosión nuclear, las temperaturas caerían -10,56 grados Celsius, un cambio de temperatura mayor que en la última Edad de Hielo.

Así que la cuestión no es juego, más bien es muy sería para la existencia del planeta Tierra.

Una guerra por la hegemonía mundial

Como hemos dicho y se ha insistido en otros escritos, en el mundo actual si vive una lucha tripolar por la hegemonía del mundo. Sus actores están claros e identificados: EEUU, China y Rusia.

De esta guerra hablemos a través de dos verdaderos representantes del dominio occidental y de un disidente.

El 20/07/2022 el exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, criticó a los políticos europeos actuales y señaló que no tienen puntos de referencia y no entienden cuáles son sus verdaderas tareas.

Kissinger afirmó en una entrevista con Bloomberg que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el canciller de Alemania, Olaf Scholz, a diferencia de líderes anteriores, no entienden cuál es su misión. Los líderes europeos no tienen sentido de la dirección y la misión. En este sentido, recordó al excanciller alemán Konrad Adenauer, así como al expresidente francés Charles de Gaulle y señaló que se daban cuenta de su misión y cumplían su papel.

También aseveró que el presidente estadounidense Joe Biden y las Administraciones anteriores se han dejado influir demasiado por los aspectos internos de la visión de China.

Por supuesto, es importante evitar la hegemonía china o de cualquier otro país, reconoció Kissinger, agregando que eso no es algo que se pueda conseguir con enfrentamientos interminables. Hay que recordar que a principios del mes de julio había dicho que no creía que había un líder trascendente en la escena mundial que respondiera a las necesidades de la época, que eso era doloroso y le preocupaba que el liderazgo no surja, en parte porque la naturaleza de la información ha cambiado tanto, que el impacto diario de los acontecimientos invalida la reflexión sobre su significado.

El 17/07/2022, Tony Blair, quien ocupó el cargo de primer ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007 y fue un prominente líder del Partido Laborista, en un discurso durante una conferencia anual organizada por la Fundación Ditchley, dijo: «Estamos llegando al final del dominio político y económico de Occidente. El mundo va a ser al menos bipolar y posiblemente multipolar» y señaló que «el mayor cambio geopolítico de este siglo vendrá de China, no de Rusia» y subrayó que se trata de «la primera vez en la historia moderna que Oriente puede estar en igualdad de condiciones con Occidente».

Señaló que el gigante asiático «ya es la segunda superpotencia del mundo» y que, aunque Rusia «tiene un importante poderío militar», «su economía es un 70 % del tamaño de la de Italia», por lo que el poder de Pekín «está en un nivel totalmente diferente». Asimismo, detalló que China «tiene más de 1.300 millones de habitantes: muchos más que toda la población junta de Europa y Norteamérica», mientras que «su economía se aproxima a la de EE.UU.». «Durante las dos últimas décadas, ha mantenido un compromiso activo y exitoso con el mundo estableciendo conexiones con respecto a las cuales, como puedo atestiguar, existe una profunda reticencia, incluso por parte de los aliados tradicionales de Estados Unidos, a ceder».

Indicó que las autoridades chinas actúan cada vez con más agresividad, no ocultan que tratan a los países occidentales con desprecio, se acercan a Rusia y quieren resolver por fin el problema de la isla de Taiwán, que se autogobierna con una administración propia y se muestra firme en su determinación de defender su soberanía. Pero en este último punto Pekín la considera una provincia de la República Popular China. «No me malinterpreten. No estoy diciendo que a corto plazo China vaya a intentar tomar Taiwán por la fuerza, pero no podemos basar nuestra política en la certeza de que no lo haría. Incluso dejando de lado a Taiwán, la realidad es que China, bajo el liderazgo de Xi [Jinping], está compitiendo por la influencia y lo está haciendo agresivamente».

Opinó también que Pekín no estará solo y tendrá aliados: Moscú y, posiblemente, Teherán y subrayó que Occidente «debería aumentar los gastos de defensa y mantener la superioridad militar», siguiendo lo suficientemente fuerte como para enfrentarse al país asiático en cualquier escenario futuro, pero manteniendo al mismo tiempo los lazos con China, siendo pragmático pero no agresivo, y demostrando su voluntad de mantener relaciones de respeto mutuo.

Por último, instó a las naciones occidentales a hacer un mayor uso del ‘poder blando’ y dijo textualmente lo siguiente: «No solo China, sino también Rusia, Turquía e incluso Irán han estado vertiendo recursos en el mundo en desarrollo y echando gruesas raíces en las esferas de la defensa y la política. Mientras tanto, Occidente y las instituciones internacionales que controla han caído en la burocracia, han sido poco imaginativos y a menudo políticamente intrusivos sin ser políticamente eficaces».

Mientras que el 17/07/2022, el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov, recomendó a los países occidentales que «vuelvan a la tierra desde su mundo de ilusión» y manifestó que llegó la hora de «jugar limpio, no con las reglas de los tramposos, sino sobre la base del derecho internacional» y cuanto antes se dé cuenta todo el mundo de que no hay alternativa a los procesos históricos objetivos en cuanto a la formación de un mundo multipolar sobre la base del respeto al principio de la igualdad soberana de los Estados, que es fundamental para la Carta de la ONU y todo el orden mundial.

Asimismo, apuntó que, «si los miembros de la Alianza (se refiere a la OTAN) no son capaces de vivir según este principio y no están dispuestos a construir una estructura universal de seguridad y cooperación igualitaria, entonces que dejen en paz a todos los demás, que dejen de obligar a entrar en su campo con amenazas y chantajes a los que quieren vivir su vida con sensatez, que reconozcan el derecho a la libertad de elección de los países independientes que se respetan a sí mismos».

La guerra es espacial.

La guerra está en pleno desarrollo en muchos espacios del mundo.

En el viejo continente se desarrolla, con todas su secuelas, la guerra de Ucrania, que no ha debido comenzar nunca y ahora en el horizonte no se vislumbra su final.

En el continente africano, las guerras están en el orden del día. Aquí sólo hablaremos del caso de Somalia. Esta nación vive una de las peores crisis humanitarias del mundo, provocada por una grave sequía y el COVID-19 sumados a los efectos de décadas de conflicto. Unos 7,7 millones de somalíes necesitarán asistencia humanitaria en 2022, lo que supone un aumento del 30% en tan sólo un año. Este país, el más afectado por la sequía en el Cuerno de África, se encuentra en primera línea del cambio climático. Lleva tres temporadas consecutivas de lluvias por debajo de la media. A finales de 2021, más de 3,2 millones de personas se enfrentaron a una grave escasez de agua, alimentos y pastos, y casi 169.000 fueron desplazadas de sus hogares debido a la sequía.

La actual sequía ha devastado los medios de subsistencia y ha llevado a las familias al borde del desastre y existe un alto riesgo de que, sin ayuda humanitaria inmediata, niños, mujeres y hombres empiecen a morir de hambre. El ganado está muriendo de hambre y los precios de los alimentos, el agua y el combustible están aumentando rápidamente.

Y por si eso fuera poco, es probable que los conflictos y la inseguridad sigan siendo los principales motores de las necesidades humanitarias y los desplazamientos internos en Somalia a lo largo de este año.

En el continente asiático, encontramos en el Sur, la guerra que se libra en Afganistán desde hace décadas con resultados realmente devastadores para ese pueblo.

En Yemen, ubicado en el Oriente Próximo, la guerra dejó en 2021 más de 2.500 civiles muertos o heridos y obligó a unas 300.000 personas a desplazarse de sus hogares, elevando la cifra a 4.3 millones de 2015 al 2022 (Según la ONU). Al menos 47 menores fueron asesinados en este país entre enero y febrero de 2022.

En Asia Occidental se encuentra, por un lado, Irak que también sigue en guerra. Por ejemplo, el 20/07/2022, nueve civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron y 23 resultaron heridos en el norte de ese país por supuestos disparos de artillería. Las autoridades iraquíes acusaron a Turquía y denunciaron una «violación de la soberanía del país» y amenazaron con «tomar represalias» y por el otro, está Siria, en guerra desde hace más de 11 años. Aquí, en este país, un 90 % de la población vive actualmente por debajo del umbral de la pobreza. Dos tercios de ellos dependen de la ayuda humanitaria, mientras que más de la mitad de la población sufre inseguridad alimentaria y, sin embargo, el Ejército estadounidense, irrespetando la soberanía y la integridad territorial de Siria, sigue ocupando los principales campos petrolíferos y regiones productoras de grano de Siria y transporta para otros países «petróleo robado» en los yacimientos petrolíferos sirios ocupado, en acciones que China ha calificado de bandolerismo.

Sobre el drama de Siria, los presidentes de Turquía (Recep Tayyip Erdogan), Irán (Seyed Ebrahim Raisi) y Rusia (Vladímir Putin), se reunieron en el llamado proceso de Astaná, amparado por la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU, para buscar una salida a esa guerra.

Ante la gira reciente el presidente estadounidense, Joe Biden, por Oriente Próximo, el ambiente se ha calentado por esos lares.

Y en el continente americano también la guerra está presente. Tres países (Cuba, Venezuela y Nicaragua) en particular son objeto de guerra. Los que mandan en EEUU se “convencieron” que el instrumento de la guerra convencional o clásica no les da buenos resultados como otrora si lo fue. Ahora están acudiendo a las guerras de la tecnología comunicacional y en particular las redes sociales que, además de constituir hoy quizás el principal medio o instrumento de comunicación, representan un actor internacional de peso superlativo.

Ahora se utilizan herramientas de propaganda y estudios psicológicos combinados con el uso de esas redes sociales con el objetivo de desestabilizar gobiernos por medio de “manifestaciones de masas” en nombre de reivindicaciones abstractas como “democracia”, “libertad”, “defensa de los derechos humanos”, “ayuda humanitaria”. Buscan encontrar la “chispa que encienda la pradera”, genere un conflicto interno incontrolable y por esa vía se logre derribar y sustituir al gobierno “indeseable”, “represor”, “dictador” (“golpe suave”). Son las llamadas guerras híbridas. Una de la expresiones de esta guerra es aplicar “una política de asfixia económica» (bloqueo y medidas unilaterales, llamadas descaradamente sanciones) con el objetivo de provocar «estallidos sociales en el país». Todo ello acompañado por una «operación comunicacional de alta envergadura» para movilizar a los ciudadanos descontentos con los gobiernos. Las ONGs, la “sociedad civil” y los “defensores de los derechos humanos y la libertad” juegan papel de primer orden en esa guerra, que básicamente se fundamenta en el aprovechamiento masivo de los medios cibernéticos y en el “dominio de la mente”.

Una guerra que también tiene sus víctimas políticas

La guerra también tiene sus expresiones en la política y dos “líderes europeos” lo han padecido en carne propia. Por un lado, Boris Johnson, uno de los más entusiastas promotores de la guerra en Ucrania, que le hacía muchas carantoñas y el juego a EEUU, tuvo que dimitir a principio del mes de julio por una gestión gubernamental llena de muchos escándalos y el 21/07/2022, lo hizo el primer ministro italiano, Mario Draghi, tras perder mayoría parlamentaria y en medio de la crisis económica más grave en cuatro décadas, provocada por la pandemia y, además, adherirse a la promesa europea de independizarse del gas ruso.

La tasa de inflación de Italia aumentó en junio hasta el 8 % interanual, el nivel más alto desde 1986, principalmente por el alza en los precios de la energía, a causa de las sanciones con efecto adverso a Rusia.

Y el principal responsable de la guerra en Ucrania, Joe Biden, también es noticia permanente porque comete cualquier desaguisado cada vez que tiene una intervención pública o se le ocurre salir de su país. Es que ya se volvió habitual que en sus discursos tenga alguna equivocación grosera, por lo que sus lapsus en cierta medida ya tienen acostumbrado al público.

La salud de Joe Biden es un tema del que se viene hablando y cada vez con mayor frecuencia. En un discurso sobre el calentamiento global afirmó tener cáncer. Lo hizo casi como al pasar, sin atribuirle demasiada atención y como si se tratase únicamente de estadísticas: “Es por eso que yo y tantas otras personas con las que crecí tenemos cáncer y por eso, durante mucho tiempo, Delaware tuvo la tasa de cáncer más alta de la Nación”. Ante esto, la Casa Blanca tuvo que aclarar que su estado de salud estaba en condiciones para desarrollar sus funciones. Un nuevo lapsus de Biden que expondría una supuesta demencia.

Esta no es la primera vez que comete una equivocación durante su discurso. En abril tuvo dos episodios curiosos: primero junto a Barack Obama en la Casa Blanca y luego en un escenario durante su discurso en Auburn. Las dos veces saludó a personas imaginarias y quiso retirarse del lugar por una salida que no existía.

Y a principios de julio, en un homenaje a combatientes de la Guerra de Vietnam, puso la medalla al revés.

Lo anterior hace que cada vez se hable más de una posible demencia del presidente de Estados Unidos.

Recientemente la Casa Blanca confirmó que el mandatario dio positivo de Covid-19 y está transitando la enfermedad con “síntomas leves”.

Conclusión

Así está el mundo de hoy, caliente, muy caliente, en guerra permanente, y cualquier error o provocación puede ser fatal para la existencia misma del planeta tierra.

En este mundo donde “los trabajadores están siendo explotados, el planeta está siendo destruido y el capital sigue creciendo” (Douglas Rushkoff teórico estadounidense de medios digitales), diríamos que las contradicciones están incrementándose y la lucha de clases no está demodé, está viva y coleando.

Fuente: El Autor escribe para el Portal Otras Voces en Educación

 

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Notas de una hermeneútica sobre el mundo de hoy

Franklin González

“Hoy únicamente podemos albergar dos certezas: que hay pocas esperanzas de que los sufrimientos que nos produce la incertidumbre actual sean aliviados y que solo nos aguarda más incertidumbre” (Zygmunt Bauman. En busca de la política).

 

Aquí no consideramos la hermenéutica sólo como el arte de interpretar textos, sean estos de carácter sagrado, filosófico o literario, sino como la forma de interpretar lo que está ocurriendo en el mudo de hoy.

Hay distintas formas de interpretar ese mundo. Una, por ejemplo, sería la occidental, la que utiliza los grandes mainstream y la inmensa mayoría de las redes sociales, para marcar y posesionar las corrientes de opinión que, lamentablemente, son las que prevalecen. Es lo que podríamos denominar, en términos de la película Matrix, la Píldora Azul. Es lo inmanente. Pero hay otras formas de interpretar este mundo en desarrollo, donde se podría mostrar que detrás de los grandes titulares, que son los que se venden y compran, se encuentra la Píldora Roja, que vendría a ser lo trascendente y lo que la noticia rápida oculta.

En estas reflexiones intentaremos dar cuenta de esta última hermenéutica. Para ello y utilizando una metodología (la ontología, el episteme, método, la historia y también la axiología), dejamos unas notas que pueden servir para interpretar el mundo de hoy.

El mundo de hoy ontológicamente hablando

1 Este es un mundo muy completo -y parafraseando a Edgar Moran-,  harían falta, por tanto, también un pensamiento complejo. De allí, por ejemplo, que occidente concentra todo la información y comunicación en la guerra militar que ocurre en Ucrania, cuando resulta que se están en presencia de una guerra fragmentada, espacialmente hablando, multicausal y con distintas aristas. La guerra militar ciertamente tiene lugar actualmente en Ucrania pero tiene, por ejemplo, muchos años en Asia y en África. Sólo para mencionar unos casos. Siria lleva años en guerra y su población en sufrimiento. Según algunas fuentes,  5,6 millones de refugiados sirios están viviendo en la región. El 80% de ellos, se encuentra en situación de extrema pobreza y más de 13 millones de personas necesita ayuda humanitaria para sobrevivir y para reconstruir sus vidas. Más de 7.000 niños han sido asesinados o mutilados y alrededor de 3.000reclutados para combatir. Los supervivientes han dejado todo atrás en busca de un lugar donde sentirse a salvo de la guerra. Muchos han intentado llegar hasta las fronteras de países como Turquía, Líbano y Jordania. Otros han intentado cruzar el Mediterráneo para alcanzar Grecia o Italia. Los que lo logran, llegan descalzos, con ropas empapadas, en situaciones críticas y además rechazados en esos países. Yemen, por su parte, es un país objeto de ataques permanentes por parte de Arabia Saudita, lo que ha generado, según la ONU, cerca de 380.000 muertos y millones de desplazados, provocando una de las peores tragedias humanitarias del mundo, donde gran parte de la población se enfrenta a un hambre aguda, a veces cercana a la inanición. También se encuentra la guerra que desde hace décadas llevan a cabo los israelitas contra el pueblo palestino, negándole su derecho a tener territorio propio. Las víctimas de todas estas guerras son niños y niñas inocentes y gente de la población civil que sólo reclama el derecho a vivir.

Pero también la guerra actual tiene lugar contra la naturaleza, el ecosistema, tiene expresiones en la economía, en las finanzas, en las monedas y, sobre todo, en las mentes de los pobladores del mundo, sometidas, las 24 horas del día, a las posverdades y las fake news que imponen las redes sociales. Occidente no lo dice ni tampoco lo difunde, pero estamos en presencia de una verdadera guerra mundial.

  1. Estamos en presencia de un mundo donde predomina la hipocresía, en el cual hay quienes consideran que existen pueblos de primera y pueblos de segunda. Son los que ahora se rasgan las vestiduras, lo colocan en sus estados de whatsapp y lloran “lágrimas de cocodrilo” por lo que ocurre en Ucrania, pero nunca dijeron nada sobre los bombardeos y ataques del ejército ucraniano contra el Donbass en los últimos ocho (8) años, arreciados en los días previos a la “operación militar especial” rusa. Nada hablaron sobre la política lingüística de Ucrania que conculcaba los derechos de los ucranianos rusohablantes.

Tampoco dijeron esta boca es mía cuando se destruían escuelas, mataban a mujeres que llevaban bebés en brazos o cómo se bombardea una playa de niños por parte de Ucrania.

Se olvidan, además, que la OTAN descuartizó Yugoslavia en siete pedazos, acabó con Libia, y mantuvo guerras genocidas con falsos pretextos en países como Afganistán, Irak y Siria. Son los mismos que se callan ante el martirio que lleva a cabo Israel contra el pueblo palestino.

Es un mundo con unos hipócritas sin ninguna sensibilidad social y humana. Y son tan descarados que maldicen la guerra y aparentan suspirar por la paz.

  1. Un mundo donde la lógica del capital prevalece. Se sataniza la alternativa socialista que, además, no se otea en el ambiente, entre otras razones, porque quienes dicen encarnarla se han desdibujado y mimetizado.

Debe tenerse claro que hoy lo que existe es una disputa entre países y naciones que comparten, con grandes diferencias en el comportamiento internacional, el desiderátum del capital como el mejor modo de vida para los seres humanos.

También debe estar claro que en cualquier rincón del mundo donde se desarrolle un conflicto, éste debe inscribirse en la lucha tripolar por la hegemonía mundial entre EEUU, quien pretende seguir reinando solo, y Rusia y China, que avanzan “a pasos de vencedores”. La “trampa de Tucídides” parece resurgir y estar en desarrollo.

  1. Hoy, si algo es verdad, es que la lucha por un “nuevo orden internacional está en disputa. Al respecto, unas evidencias. El 26/05/2022, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, precisó que EE.UU. “seguirá centrándose en el reto más serio a largo plazopara el orden mundial”, que es -dijo- “la República Popular China”. Agregó que. “China es el único país que tiene tanto la intención de cambiar el orden mundial, como el poder económico, diplomático, militar y tecnológico creciente para hacerlo” y que China busca convertirse en “la potencia líder del mundo” y se moderniza rápidamente gracias al “talento, la ingenuidad y el trabajo arduo de la población”. “Sin embargo, en vez de utilizar su poder para reforzar y revitalizar las leyes, los acuerdos, los principios, las instituciones que hicieron posible su éxito, […] Beijing los está socavando”.

Ante ello, el 30/05/2022, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijian, dijo que “el discurso de Blinken sobre la política de China está lleno de mentiras e invierte el blanco y el negro, y la base de su ataque a China es precisamente lo que hace hoy EE.UU. EE.UU. es el mejor situado para llevar el sombrero de plantear el desafío más serio y a largo plazo al orden internacional».

Asimismo, señaló que las autoridades estadounidenses «no respetan el orden internacional basado en la Carta de la ONU y el derecho internacional», y subrayó que Washington «se ha convertido en la mayor fuente de caos para la paz y estabilidad internacionales y el mayor factor desestabilizador en el orden internacional». Citó un informe de la Universidad de Brown, en el que se indica que «solo desde el 2001, las guerras y operaciones militares llevadas a cabo por EE.UU. en nombre del antiterrorismo se han cobrado más de 800.000 vidas y han creado más de 20 millones de refugiados solo en Afganistán, Irak, Siria y otros países víctimas».

Calificó al país norteamericano como «el mayor destructor del orden internacional», que «se aferra a su centrismo americano y a su excepcionalismo americano, rompiendo tratados y retirándose de grupos a voluntad». Según Zhao Lijian, EE.UU. «se disfraza de árbitro de las normas internacionales, utilizando la llamada antorcha de las normas para iluminar a los demás, ignorando su propia ‘oscuridad'». «EE.UU. no está capacitado para hablar de normas en absoluto. En opinión de EE.UU., las normas internacionales siempre han estado subordinadas a sus propios intereses y a su hegemonía, y a los que le sirven. EE.UU. utiliza las normas como base cuando están en consonancia, y las trata como aire cuando no lo están». También apuntó que Washington es el «maestro de la diplomacia coercitiva» y «ha colocado el derecho interno por encima del derecho y las normas internacionales, imponiendo sanciones unilaterales ilegales y jurisdicción de largo alcance de forma indiscriminada».

  1. Este es un mundo con mucha desigualdad socialmente, al interno de sus naciones, pero también entre países, unos “fuertes” y otros “débiles”. La lucha de clase, aunque se busque negar, existe no sólo al interno de esos países sino también está presente en la arena internacional.

Desde el punto de vista epistémico.

Para Platón, el episteme significaba el conocimiento verdadero, absoluto, universal e inmutable en contraposición a la doxa, que sería aquel conocimiento que está formado por opiniones y creencias y que, por lo tanto, puede ser falso, relativo, particular y cambiante. Es el conocimiento de los sometidos.

Partimos de que para interpretar a este mundo ambos conocimientos deben ser tomados en cuenta. El de lo dominantes y el de los sometidos. El conocimiento es, en definitiva, el resultado de la relación que se da entre el sujeto cognoscente y el objeto cognoscible. La subjetividad está presente y la realidad es inobjetable. Pero uno sólo prevalece circunstancial o coyunturalmente, nunca para siempre. Con el episteme marxista diríamos que el hombre se realiza modificando la naturaleza para satisfacer sus necesidades en un proceso dialéctico en el que la transformación es mutua.

En ese sentido, en este mundo debe tomarse en cuenta aspectos como el desorden, el caos, la no-linealidad, el no-equilibro, la indecibilidad, la incertidumbre, la contradicción, el azar, la temporalidad, el espacio, la emergencia, la auto-organización, la continuidad, la discontinuidad, la otredad y la alteridad.

También tener claridad que en este este mundo no existen amigos en las Relaciones Internacionales, solo enemigos y rivales, que esconden una realidad: la lucha de clases que está en el fondo y donde existen unos ganadores y unos perdedores, potenciados en esta época de pandemia.

De allí que hace falta trascenderse el episteme positivista, propio del conocimiento occidental y anglófono, a la hora de interpretar el mundo de hoy.

Desde el punto del método.

El holismo, lo sistémico y el funcionalismo, que siempre están presente no deben hipostasiarse. Más bien es importante y necesario acudir al método de la dialéctica y de la contradicción. Incluso llegando a la analéctica, la otredad y la alteridad, aspectos absolutamente ignorados por el pensamiento dominante.

En ese sentido, debe darse cuenta de una interpretación de un mundo donde lo económico se relaciona con lo social, lo cultural, lo político, lo cognitivo y también lo religioso. La Geopolítica actual tiene que ver ciertamente con el dominio militar, pero también tiene que ver con la naturaleza, el ciberespacio, lo económico, las finanzas, las monedas y las mentes de los pobladores del mundo.

Por tanto, debe ser una hermenéutica que practique la máxima de que el análisis debe ser integrado.

Deseo el punto de vista histórico

En la interpretación del mundo de hoy debe utilizarse los tres tiempos verbales: pasado, presente y futuro.

Con Simón Bolívar, en Mi delirio sobre el Chimborazo, decir; «Miro lo pasado, miro lo futuro y por mi mano pasa en presente”.

Con Eduardo Galeano, en Las venas abiertas de América Latina repetir: “La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será”.

Con el historiador Alberto Methol Ferrè, en La América Latina del siglo XXI, decir que “para entender el presente y proyectar hipótesis sobre el futuro”, es necesario realizar “un viaje hacia las fuentes de las que surgen los fenómenos que hoy vemos, para volver al presente llevando un mejor bagaje de hipótesis explicativas con las que de nuevo partir para indagar el futuro”. E otras palabras: pasado, presente y futuro como trilogia inseparable.

Todo ello significa que, por ejemplo, para entender cualquier conflicto actual es absolutamente necesario buscar las causas que lo generan, dar cuenta de su desarrollo y, sobre todo, plantear las perspectivas y salidas, buscando construir escenarios. Si así se hace, se lograría trascender la píldora azul y pasar a la píldora roja. Esto es, trascender lo que dicen los grandes titulares de los grandes medios de comunicación y las posverdades y Fake news que prevalecen por las redes sociales.

Recordar que el relato de los vencedores es siempre teleológico y apologético, pero los vencidos existen, deben ser rememorados y su recuerdo ser portador de una “promesa de redención”.

De allí que sea necesario e imprescindible abogar por una historia desde la perspectiva de los vencidos, escuchar sus voces, generalmente subterráneas, inaudibles en la superficie, ignoradas por los archivos oficiales o borradas por el discurso dominante, que busca desviar siempre la atención hacia sus intereses de clase..

Desde el punto de vista axiológico

El sociólogo alemán Max Weber, defendía la tesis de la neutralidad valorativa, esto es, establecía una distinción entre el científico y el político y sostenía que el primero debía dedicarse a producir conocimiento y para nada decir qué hacer, ni cómo debería ser el mundo futuro, mientras que el segundo tiene eso como su razón de ser.

Frente a ese “neutralismo” debe asumirse posición; la hermenéutica no puede ni debe ser neutral, acéfala, imparcial.  Más bien debe identificarse con “Los condenados de la tierra” (Frantz Fanon) y  “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar” (José Martí). También restituyendo la voz de los humildes, los anónimos, aquellos que han sido borrados de la historia (Carlo Ginzburg). Recuperando el espíritu de los campesinos zapatistas en la Revolución Mexicana (Adolfo Gilly) o preocupado por escuchar la “pequeña voz” de los insurgentes indios del siglo xix, oculta entre las líneas de la prosa colonial (Ranajit Guha).

Y para concluir, compartir con Carlos Marx, en su tesis número 11 de Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, este mandato: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

*Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV y analista nacional e internacional.

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Cosas del sueño americano

Franklin González
Publicado.por Aporrea.
26/05/2022
“Estados Unidos como potencia económica es objeto de deseo mundial. Tanto entre las elites, que lo ven como lo más cercano a la utopía del libre mercado, la competencia y la privatización, como entre los más pobres, embebidos por un incesante imperialismo cultural que les graba a fuego el American Dream de la tierra de las oportunidades. Sin embargo, la realidad difiere bastante de la imagen que Washington proyecta ante el mundo, especialmente en el caso de la clase media y trabajadora, encadenada a producir beneficios sin descanso en un contexto de práctica ausencia de Estado del bienestar. Porque Estados Unidos es el país con más habitantes encarcelados del planeta, el país con más armas per cápita de todo el mundo, la esperanza de vida es similar a naciones latinoamericanas en desarrollo y compite en los primeros puestos de desigualdad”. (Escritora española Helena Villar en el libro: Esclavos Unidos. La otra cara del American Dream).
Si a alguien que tiene puesta su mira y su deseo de vivir en Estados Unidos se le pregunta qué significa el “sueño americano”, seguramente responderá que ello tiene que ver con el éxito personal, con la riqueza que se puede hacer en ese país, que cualquiera pueda llegar allí y convertir su vida en un éxito. Lo importante es decidirse a vivir allí y muchos lo hacen incluso a riego de morir en el intento.
Y ciertamente cualquiera es libre de tomar su propia decisión y experimentar lo que significa esa realidad. La otredad existe y debe practicarse. Así que estas reflexiones no dirigen su atención a cuestionar lo que el otro piensa.
Aquí, más bien, identificaremos algunas de las cosas que ocurren en ese país y que muchos medios buscan esconder o darle la vuelta para que la lectura siempre sea positiva. Y lo haremos sólo con informaciones de los medios de comunicación o con las redes sociales.
La economía y la política
1. El 17/02/2022 el senador demócrata y presidente del Comité de Presupuesto del Senado de EE.UU., Bernie Sanders, acusó en un discurso pronunciado en el Senado de ese país, a los multimillonarios y ejecutivos estadounidenses de empujar al país hacia un sistema oligárquico. Dijo textualmente: «Lo que quiero destacar esta tarde es que mientras la aplastante mayoría de personas en nuestro país están sufriendo emocionalmente, están sufriendo económicamente, estos no son tiempos difíciles para todos», porque para los más pudientes y los jefes de las corporaciones, «estos tiempos no han sido malos, de hecho han sido muy muy buenos” y “quizás se acerca el momento en el que deberíamos ofrecer una resolución unánime felicitando a la clase de los milmillonarios por su enorme éxito a la hora de mover este país hacia una forma de sociedad oligárquica que anhelaron durante largo tiempo».
«Cuando cantidades abrumadoras del pueblo estadounidense saben que está más allá de lo absurdo que algunos milmillonarios y grandes corporaciones lucrativas no paguen ni un centavo en impuestos federales sobre la renta, quizás, tan solo quizás, queramos cambiar nuestro sistema fiscal de modo que los ricos y poderosos comiencen a pagar su cuota justa de impuestos».
2. El 14/02/2022 se publicó una información según la cual el multimillonario, Elon Musk, dueño de la empresa, Tesla, que fabrica vehículos de alta gama, asegura que “la verdadera deuda nacional, incluidos los derechos no financiados, es de al menos 60 billones de dólares, aproximadamente tres veces el tamaño de toda la economía estadounidense”.
Según la misma información y de acuerdo con los cálculos del Gobierno, la deuda nacional bruta se ubica actualmente sobre los 30 billones de dólares. Sin embargo, esa cifra podría estar muy subestimada, ya que no reconoce los valores de las obligaciones futuras y podría ser mucho más alta.
3. Ya la inflación, que se sitúa entre un 7% y un 8%, está haciendo estragos en ese país y que eso aflige mucho tanto a la ciudadanía como a sus autoridades. Asi que la cosa en este sentido es bien sería a lo interno de EEUU.
4.El 03/04/2022, se informa que Joe Biden en una ceremonia pública para poner en marcha el submarino nuclear USS Delaware en la ciudad de Wilmington, en Carolina del Norte, se quedó medio dormido, mientras una delegación de alto rango del Ejército del país norteamericano estaba saludando durante la ceremonia oficial.
Esa no es la primera vez que ocurre. En agosto de 2021 se quedó dormido durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro israelí Naftali Bennett en la Casa Blanca. En noviembre de 2021, fue captado por la cámara luciendo soñoliento durante una conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en Glasgow.
Durante la campaña electoral tuvo varios lapsus mentales, confundió a su hijo fallecido con sus nietas y al final señaló a su otra hija, en algún mitin preguntó: ¿Qué hago yo aquí? Dice que su vicepresidente Harris es la presidenta de EEUU, en cierta ocasión olvidó al ministro de la defensa señalando «el tipo que dirige eso allí». En algunos discursos confunde el Covid19 con el hambre y el hambre con el hombre y a ucranianos con iraníes.
Más allá de lo anecdótico, la situación es crítica y llama la atención en las actuales circunstancias donde ese hombre pasea con la maleta que activa las bombas nucleares.
5. Según la encuesta The Assocated Press-NROC Center for Public Research, realizada a 1.172 adultos del 12 al 16 de mayo de este año, el índice de aprobación hacia el presidente Joe Biden cayó en mayo al punto más bajo de su mandato, al tiempo que se agudiza el pesimismo entre los miembros de su propio Partido Demócrata. Solamente el 39% aprueba el desempeño de Biden como presidente y apenas alrededor de 2 de cada 10 adultos dicen que Estados Unidos va en la dirección correcta o que la economía es buena.
El panorama luce feo para los demócratas.
Los tiroteos.
Los tiroteos permanentes son el “pan de cada día” del país del “sueño americano”. Veamos de las últimas muestras.
1. El 13/04/2022, cerca de una treintena de personas resultaron heridas en la ciudad de Nueva York durante un tiroteo que tuvo lugar a primera hora de la mañana en una concurrida estación de metro en el condado de Brooklyn. Los hechos ocurrieron en plena hora punta cuando al parecer un hombre armado detonó una granada de humo en el interior de un vagón de la línea R antes de salir al andén y disparar a bocajarro contra varios transeúntes.
Ese suceso tuvo lugar apenas un día después de que el presidente Biden anunciara nuevas medidas para controlar el uso de las llamadas «armas fantasmas» en el país, que son artefactos de fabricación casera imposibles de rastrear porque son ensamblados con piezas sin ningún tipo de registro o número de serie que se pueden encontrar por internet.
2. El 14/05/2022, al menos 10 personas perdieron la vida y otras tres resultaron heridas en la ciudad norteamericana de Búfalo (estado de Nueva York), donde un hombre vestido con ropa de camuflaje abrió fuego en un supermercado. Se informó que el atacante estaba entre los muertos y que ese el tiroteo fue motivado por odio racial, al señalar que de los 10 muertos y 3 heridos, 11 eran afroamericanos, mientras que el tirador detenido es un hombre de raza blanca.
«Tenemos testimonios de que las acciones del atacante tenían un componente racista», declaró ante la prensa un funcionario público.
3. El 15/05/2022 hubo un tiroteo dentro de la Iglesia Presbiteriana de Ginebra en el condado de Orange, California, que causó la muerte de al menos una persona y heridas de gravedad a otras cuatro.
Todas las víctimas eran adultos y una de ellas falleció en la escena. El sospechoso fue detenido.
4. El 15/05/2022 un tiroteo en un mercado de pulgas en el condado de Harris, Texas, dejó varias personas heridas y al menos dos muertos. Dicho suceso, según se informó, había surgido de un altercado entre dos partes que se volvió violento.
5. EL 22/05/2022 un tiroteo en el metro de Nueva York dejó a un herido por bala en el pecho después de que un hombre disparara contra un tren que se acercaba a una estación de Manhattan. El autor de los hechos, Frank James, fue arrestado un día después.
6. El 25/05/2022 al menos 21 personas (19 estudiantes y dos profesoras), fueron asesinados en un tiroteo en un colegio de educación primaria de Uvalde, Texas.. El autor de esta masacre fue un joven de 18 años que entró en el colegio fuertemente armado poco después de las 11:30 de la mañana. Según ha informado la policía de Texas, el agresor, identificado como Salvador Ramos, se atrincheró en un aula y empezó a disparar sin cesar. Finalmente, fue abatido.
Ante ese horrendo hecho, el presidente Joe Biden, se preguntó; «¿Cuándo, por el amor de Dios, nos vamos a enfrentar al lobby de las armas?» y en una declaración en la Casa Blanca dijo estar «asqueado y cansado y «estoy harto y cansado de esto. Tenemos que actuar».
En definitiva, según Everytown for gun safety, hasta ahora van más de 17.000 muertos en 2022 por violencia; 647 menores murieron por disparos y más del doble (1.594) resultaron heridos en lo que va de año. Desde principios de 2022 (en 145 días) EEUU ha sufrido 213 tiroteos masivos. En promedio, 40.620 personas mueren cada año por armas de fuego en ese país: 111 personas por día. .Más de 23 millones de armas se vendieron en 2020, un récord, y casi 20 millones en 2021.
Según Adam Lankford, un profesor asociado de justicia criminal en la Universidad de Alabama, EE.UU. tiene más armas que cualquier otro país. Hay alrededor de 270 millones a 310 millones de armas circulando en el país. Con la población de Estados Unidos de 319 millones, eso significa que casi cada estadounidense tiene un arma.
Sobre esa situación de violencia permanente en EEUU existen muchas explicaciones sociológicas y psicológicas. Hay quienes sostienen la tesis que todo está asociado con la modelación de conductas que asumen los jóvenes con los videojuegos, las películas, el internet y las redes sociales. También hay quienes sostienen que la falsa concepción de la libertad (porque favorecen los interés de las empresas privadas), hace que cualquiera en ese país pueda adquirir un arma sin restricción alguna. Otros hablan de un país con profundas grietas internas, entre ellas, la desigualdad, la discriminación y el racismo.
En todo caso, compartimos con Philip Alston, experto independiente de derechos humanos de la ONU, la siguiente afirmación: “El Sueño Americano se está convirtiendo rápidamente en la Quimera Americana”, porque el águila lleva “plomo en su alas”.
*Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV y analista nacional e internacional.
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El Paradigma Marxista en las Relaciones Internacionales

Por: Franklin González

Este ensayo es la actualización del que fuera publicado en Revista de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Nro. 3, en Noviembre del año 2001. Ahora lo publicamos de nuevo en momentos en los cuales la derecha se afirma más en sus concepciones y en su ontología y muchos sectores de la izquierda se van desdibujando y no quieren, ni por asomo, acercamiento alguno con los postulados planteados por Carlos Marx.

Este ensayo lo inscribimos en el contexto de una reivindicación de esos postulados marxistas y en este sentido haremos las reflexiones que se desarrollan a continuación, sobre todo cuando la existencia de la lucha de clases está más vigente que nunca en el campo internacional..

UN ABREBOCA

Frecuentemente se ha intentado probar o refutar la validez científica de los paradigmas en el estatuto de las ciencias sociales. El del post-modernismo levantó la bandera de “la crisis de los paradigmas” y del “vale todo”. Los cambios son tan bruscos que algunos sostienen que ya ninguna perspectiva teórica puede dar respuestas y que las respuestas científicas a los problemas que padece hoy la humanidad está también en crisis. La realidad es tan compleja que parece no aceptar reflexiones teóricas. Las teorías han quedado a la zaga y ninguna puede dar cuenta, por sí sola, del inmenso “huracán” que estremece los cimientos de la realidad fundada en los postulados de la ilustración y del occidentalismo. Estas reflexiones parecen ser la onda que cruza en los actuales momentos en los círculos académicos de las ciencias sociales por doquier.

No obstante, las disputas teóricas-metodológicas no se resuelven acudiendo a los “modismos” del momento ni mucho menos dirigiéndose inmediatamente a la “esencia de las cosas”. Es necesario, como paso previo, examinar la consistencia interna que funda cada paradigma, en cuyo lenguaje se nos transmite el conocimiento de la realidad

No existe una única lógica y, por tanto, no se puede postular un único método válido. En el ámbito formal todas las certezas pueden ser demostradas empleando lógicas; no hay lenguaje formal bien construido que carezca de un metalenguaje.

Ahora bien, la elección de una u otra lógica como lenguaje adecuado para la construcción de una ciencia social, no es una decisión indiferente. En sociología, por ejemplo, se utilizan distintas lógicas: la estructural-funcionalista, la empirista, la pragmática, la positivista y la dialéctica.

En el caso particular de las Relaciones Internacionales destacan los paradigmas realista e idealistas y sus versiones actuales: neorrealismo y neo idealismo. Sin embargo, existen otros paradigmas como, por ejemplo, el marxista, que se engloba en las llamadas teorías críticas, también el constructivismo, el estructuralismo y posestructuralismo.

En esta oportunidad examinaremos los fundamentos internos de la disciplina científica que considera el paradigma marxista como el pertinente para explicar la naturaleza de las Relaciones Internacionales de hoy. En este sentido, escudriñamos sus elementos “aparenciales” y “esenciales” para, posteriormente, hacer un ejercicio hermenéutico de aplicación a realidades muy concreta

EL MÉTODO DIALÉCTICO MARXISTA

La dialéctica permite “descubrir”, por un lado, el cambio que opera el conocer sobre el objeto conocido y, por otro, el objeto conocido sobre el conocimiento, todo lo cual configura la lógica adecuada para la praxis.

Esa lógica que fundamenta el método dialéctico nada tiene de revolucionaria. Es la misma aceptada en las ciencias naturales y humanas durante muchos años, hasta la canalización por el nominalismo del principio de no-contradicción. La dialéctica, como lógica aristotélica, deriva el principio de identidad del principio de no-contradicción.

El principio de no-contradicción plantea:

  1. a) El pensamiento progresa encontrando lo que opone a las categorías;
  2. b) Ahora bien, dos determinaciones atribuidas a una misma cosa no deben coexistir (en el pensamiento) cuando se pueda probar (en la realidad) que la existencia de la primera determinación no es compatible con la segunda.

De eso se deduce, que el pensamiento descubre la contradicción, aunque no puede probar su existencia hasta que no ha llevado a cabo el recurso a los hechos concretos que ocurren (en el presente o en el futuro).

Las características de esta lógica son:

1) El criterio de construcción del saber(a) es formal y no material (está a nivel de la génesis del conocimiento y del saber y no a nivel de la manifestación sensible de los objetos reales). La construcción del saber radica en el movimiento del pensamiento, único que pueda proponer contradicciones lógicas, porque si la realidad prueba la no-contradicción, no la muestra.

2) El criterio de verificación existencial (b) es material y no formal (está a nivel de los objetos reales y no a nivel de las relaciones entre los determinantes).

  1. a) Relación Sujeto Cognoscente y Objeto Cognoscible.

La organización y el cambio social dependen progresivamente de la acción del hombre. En consecuencia, el contenido y la forma del saber sobre la sociedad, también dependen cada vez más de la práctica. El propio conocimiento es una práctica social cuya actividad no se limita a la contemplación de las cosas, en tanto que está interesado en controlarlos. La verdad de la interpretación teórica de la realidad social termina demostrándose en la práctica.

Para Marx el conocer objetivo sobre la sociedad es un saber interesado, porque en la mediada que sirve de guía para la acción social, compromete la existencia social del propio sujeto cognoscente. El problema de la objetividad del conocimiento no puede ser abordado excluyendo de la actividad práctica a todo sujeto. La identificación entre conocimiento objetivo y “demostración” del sujeto cognoscente es una actitud empirista “origen de la conciencia cosificada de la sociología”. (El sujeto que conoce la sociedad es, al mismo tiempo un actor histórico social, porque con su actividad crea el objeto mismo de la sociología: la sociedad).

Para la dialéctica, el conocimiento contemplativo de la sociedad (es decir, aquel que no trata de verificar en sus consecuencias para la transformación de la sociedad) es un conocimiento que carece de objeto, y por lo tanto, de posibilidad de ser falsificado. En este sentido, vale la afirmación: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo” (1) De otra forma se podría decir: es posible conocer el propósito de la sociedad porque el hombre puede transformarla aplicando ese conocimiento al cambio de la sociedad.

La concepción de Marx renuncia:

1) A descubrir la realidad tal y como debería haberlo sido, con lo cual se racionaliza la sociedad y se hace lógica de la historia;  2) A aceptar la realidad social tal cual es, con lo cual se trasforma el estado social presente en normativo y se narra al acontecer sin valorarlo, actitud que impide captar lo objetivo de lo accesorio.

El conocimiento para Marx no privilegia el deductivismo (2) ni el inductivismo, sino que plantea que ambos contradictoriamente lo generan o producen. Por tanto, no es primero el sujeto cognoscente y después el objeto cognoscible, ni viceversa. En las ciencias sociales, el sujeto cognoscente es parte del objeto de estudio y se encuentran en una relación dialéctica (contradictoria) permanente.

  1. b) Totalidad – Partes y Relaciones

Karen Kosik, en el texto Dialéctica de lo concreto (3), distingue a menos tres concepciones de la totalidad y muestra que cada una de ellas ha dado origen a una epistemología distinta:

1) La concepción atomístico-racionalista. Procede de René Descartes y, a través de Ludwig Wittgenstein, ha llegado a la sociología empírica americana. Concibe el todo como totalidad de los elementos y hechos más simples.

2) La concepción organicista, nacida de Thomas Malthus, y transmitida por Herbert Spencer y Emilie Durkheim a los distintos funcionalismos, formaliza “el todo” y afirma la posibilidad del todo como “suma de las partes”.

3) La concepción dialéctica, originaria de Friedrich Hegel y difundida por Carlos Marx al historicismo marxista italiano, freudo–marxismo de la escuela critica alemana, logomarxismo de la escuela de Ginebra, marxismo estructural francés y marxismo lingüístico polaco, concibe la realidad como un todo estructurado y concreto que se desarrolla.

Kosik afirma que el punto de vista dialéctico de la totalidad concreta no tiene nada que ver con la totalidad holística, organicista y racionalista, métodos que hipostasian el todo sobre las partes y efectúan la mitologización del todo.

El conocimiento actúa siempre separando los hechos de sus contextos, escindiendo en partes la totalidad, luego trata de reconstruir, con los hechos previamente escindidos, una sistemática dotada de sentido cualitativamente distinta a la totalidad inicial. La dialéctica no niega el valor heurístico de las categorías abstractas deificadas por el conocimiento; les niega en cambio su pretensión de verdad absoluta y de eternidad histórica (universalidad).

Ejemplo, el valor de cambio. Esta es una categoría abstracta de la que Marx hace, sin embargo, la llave maestra para penetrar en el funcionamiento real del sistema de mercado:

-El tiempo de trabajo (que determina el valor de cambio de las mercancías en el mercado) no es el tiempo de trabajar vivo incorporado en los productos, tiempo individual gastado por cada trabajador, sino el promedio de tiempo de trabajo socialmente necesario en cada momento.

-El valor de cambio (tiempo de trabajo promedio socialmente necesario para producir el objeto), es una abstracción, algo meramente pensable y, sin embargo, tiene una función social objetiva como medida universal del valor de los productos en el mercado.

-Según la ley general de economía (capitalista), el trabajo se hace cada vez más productivo, o si se quiere, se realiza cada vez en menos tiempo promedio; dicho en otros términos: el tiempo de trabajo vivo, incorporado al producto (tiempo requerido en el momento X para producir la mercancía), se desvaloriza sin cesar con el paso del tiempo.

-El trabajo que fija el valor de cambio es, pues, trabajo general abstracto. La reducción del trabajo concreto al trabajo abstracto se presenta como una abstracción, pero es una abstracción que ocurre diariamente en el proceso orientada a la acumulación del trabajo excedente bajo la forma de valor para la capital.

  1. c) De los abstracto a lo concreto

Para Marx lo concreto es la unidad de la diversidad. Es por eso que aparece en el pensamiento como proceso de síntesis y como resultado, y no como punto de partida; haciendo, sin embargo, la salvedad que es el verdadero punto de partida de la intuición y de la representación. En las palabras de Marx sería: “El todo, tal como aparecen en nuestra conciencia, como una totalidad pensada, es producto de nuestro cerebro que se apropia del mundo de la única forma que le es posible, pero un modo que le es distinto a la manera de apropiación religiosa, practica espiritual de ese mundo” (4).

Aplicando la hermenéutica digamos que es el movimiento del pensamiento que se eleva de lo concreto a lo abstracto y de lo abstracto a lo concreto, es el último momento el esencial para llegar al conocimiento teórico del mundo. Es el método científico más correcto y es aquel en el cual: “las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento. Es un método específico, que es para el pensamiento la única manera de apropiarse de lo concreto (5).

De reproducirlo bajo la forma de un pensamiento concreto, sería el método que permitiría al teórico resolver su problema capital: la transformación en conceptos de todos aquellos datos aportados por la intuición y por la representación.

Lo que Marx entiende por concreto no es una simple imagen de la intuición, o la forma sensible del reflejo del objeto en la conciencia. De igual manera, lo abstracto no hay que concebirlo como un mero proceso de abstracción de espíritu.

La abstracción –según Marx– es una síntesis mediante la cual, el teórico reconstruye el mundo a través del pensamiento. El científico lo que hace es reproducir el mundo en conceptos (abstractum), pero tales conceptos no son sino aspectos mentales singulares de la realidad (concentrum).

Cada abstracción representa retratos, copias mentales de momentos particulares de la realidad objetiva misma.

Las definiciones usadas por la ciencia son todos resultados del movimiento de lo concreto dado en la representación hacia las abstracciones más depuradas. Es decir, la ciencia parte de lo real y lo concreto y este proceso conduce primero a las abstracciones, y de estas abstracciones se llega a un sistema, a una síntesis, a una combinación de abstracciones que dan lugar u originan una teoría. Así nace la ciencia, puesto que esta parte de la realidad y luego por un proceso de abstracción, la cual realiza el investigador científico, construye un aparataje conceptual que no es otra cosa que un sistema ordenado según ciertos principios referidos a una región óptica determinada.

En toda investigación teórica hay que buscar convertir la totalidad de la concreción real a su expresión conceptual abstracta mediante un sistema científico.

Elevarse de lo concreto a lo abstracto y de lo abstracto a lo concreto, son dos formas que se relacionan de manera reciproca y es el proceso mediante el cual el investigador se apropia teóricamente del mundo. Si no se procede de esta forma estaríamos en presencia de un procedimiento de tipo escolástico, de abstracciones sin sentido, vacíos de significados, algo totalmente metafísico.

La dialéctica de Marx indica la unidad de los contrarios. Ninguna generalización tomada aislada, atomizada, tiene sentido, sino a condición de considerarlo como un paso previo para la aprehensión concreta de la realidad por un camino que vaya del reflejo abstracto del objeto del pensamiento, hasta su expresión cada vez más concreta en el pensamiento.

El método dialéctico de Carlos Marx considera lo abstracto como un medio, un instrumento propio del proceso teórico. El fin es la reproducción de lo concreto en el pensamiento que determina el rasgo específico y la importancia de cada acto de generalización tomado por separado. Ahora bien, lo concreto en el pensamiento, en concepto, no es un fin en si mismo, sino que conduce a la teoría y esta tomada en su conjunto como un sistema, no es más que el medio que conduce a la consecución de la transformación del mundo. Pero no la teoría por si misma, sino que ella permite el paso a la práctica; y este proceso teoría–práctica, se puede considerar como el paso de lo abstracto a lo concreto; y, visto de esta manera, ya la praxis lograda en esta forma no es un remedio, sino un fin en sí misma.

Cada elaboración teórica, cada generalización, tiene que ser confrontada con las indicaciones de la practica y, a la vez, son devueltas a éstas como la meta suprema de la actividad teórica. Ahora bien, cada paso de este análisis, cada acto de la reducción de lo concreto a lo abstracto, debe tener en cuenta desde el principio “el todo” (la totalidad) que envuelve la representación, la intuición viva y cuyo reflejo es la meta última del trabajo teórico.

EL MARXISMO COMO PARADIGMA EN EL ESTUDIO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

El marxismo como teoría y metodología, se considera un paradigma en el estudio de las Relaciones Internacionales, en tanto supone la superación de la tradicional concepción estatocéntrica existente en esta disciplina. A partir de la categoría clase social como actor transnacional, de la noción de la lucha de clases y de la existencia de las contradicciones, se introduce una nueva manera de enfocar los asuntos en la arena internacional.

Este paradigma parte de afirmar que el carácter de la propiedad privada de los medios de producción y las relaciones de producción asociado a ello, determinan las características de la sociedad, lo cual supone superar la división entre la sociedad nacional y la internacional, y considerar el mundo más que dividido en Estados, dividido en clases antagónicas.

En ese sentido, el marxismo más que considerar el Estado como el centro de las relaciones Internacionales, presenta su propia metodología de análisis, cual es el materialismo histórico, utilizando la dialéctica como una forma lógica y como instrumento crucial en el análisis de la sociedad.

El planteamiento marxista, tiene un contenido revolucionario por cuanto ignora los postulados tradicionales de la disciplina y de la teoría de las RI.

¿Cuáles son los aspectos a resaltar del paradigma marxista?

  1. Su consideración sobre que es la clase social y no el Estado actor clave de las RI. Y la unidad de análisis de los mismos. El Estado es un efecto de las clases sociales, tiene una existencia terminal en el tiempo, nació en un momento (con la desaparición de la comunidad primitiva) y morirá en otro (cuando exista la sociedad comunista), no es la causa. Es un instrumento de la clase que domina en términos económicos. El Estado es un actor secundario, producto de las relaciones antagónicas entre las clase sociales, lo cual no supone desconocer su papel en la política internacional.
  2. El nivel de análisis sería el de Sociedad Mundial, es decir, se parte del concepto de totalidad como unidad de los fenómenos de la realidad social considerada globalmente. Desde el punto de vista del materialismo histórico toda realidad responde a un momento histórico, toda realidad responde a un momento histórico. Por ejemplo, el capitalismo nace después de la disolución del modo de reproducción feudalista, cuyas manifestaciones históricas más importantes la constituyeron la Revolución Industrial Inglesa (1740 – 1850), que le dio las bases materiales a esa nueva sociedad, y la Revolución Francesa de 1789, que le dio el andamiaje político – jurídico e ideológico.
  3. Su perspectiva es dinámica y progresiva, proporcionando una teoría de la transformación, que falta en las mayorías de las concepciones teóricas de las RI. Mientras que las teorías tradicionales se aferran al mantenimiento del status quo (Según Robert Cox, las teorías de resolución de problemas) dado su carácter estatocéntrico, donde los estados buscan el poder en un juego eterno, el marxismo ve a la sociedad en perpetuo cambio, en constante transformación (Según Robert Cox, las teorías críticas, de cambio).

El análisis de Carlos Marx se basa en la contemplación de la realidad social como un todo divisible en el que se distinguen los fenómenos esenciales: la infraestructura, esto es, el Modo de Producción y la superestructura, esto es el terreno de la política, de la religión, de lo jurídico y de lo ideológico.

En el capitalismo, los Estados son instituciones al servicio de la clase que domina, es decir, la burguesía. Una sociedad internacional en que los actores son las clases sociales, las RI se encuentran caracterizadas por la lucha de clases. Es conocida la afirmación que en la misma medida en que sea abolida la explotación del hombre por el hombre, en esa misma medida será abolida la explotación de una nación por otra. Al mismo tiempo, que el antagonismo de clase al interior de las naciones desaparecerá y con ello la hostilidad de las naciones entre sí.

El paradigma marxista como escuela en las Relaciones Internacionales no es homogéneo. Existe la Teoría de la Dependencia muy conocida en América Latina, para quien la economía internacional más que estar compuestas por una cantidad determinada de naciones –que lo está- compitiendo en igualdad de condiciones, se encuentra dividida en dos conjuntos de estados antagónicos, dentro de un patrón de competencia interestatal que claramente favorece a un grupo a expensas de otro. Para esta teoría el mundo se encuentra dividido entre un norte explotador, integrado por los países más desarrollados, en todos los campos; económico, tecnológico, científico, etc. Son los denominados países del Centro. En otro extremo se encuentra el grupo de países denominados del Sur, los explotados, integrado por las naciones menos desarrolladas y conocida por la jerga de los dependentistas como Periferia. Esta relación de explotación es histórica, viene desde la época colonial, cuando se instaló la primera división internacional de trabajo, que ha implicado una situación donde el Norte se concentra en la producción y exportación más lucrativa, en la tecnología de alto costo y en la manufactura de los productos, mientras que el Sur se ha concentrado en la producción y exportación de materias primas de precios relativamente bajos y de productos agrícolas, commodities y productos no determinados. Entre el Norte y el Sur se establece un intercambio asimétrico y desigual, lo cual explica la existencia de países ricos y países pobres. También se encuentra la corriente marxista que plantea la concepción de Sistema-mundo (Immanuel Wallerstein), que concibe igualmente que la economía global esté constituida por un centro y una periferia. No obstante, en este caso no se trataría de un enfrentamiento entre los Estados ricos y pobres, sino como una contienda entre las clases ricas y las pobres dentro de una sociedad mundial. En lugar de considerar las relaciones económicas internacionales como interacciones entre los Estados controlados por los gobiernos nacionales, esta concepción pone énfasis en las interacciones entre actores no estatales, es decir, entre las élites económicas y quienes no lo son, las cuales con frecuencia trascienden las fronteras nacionales. El enfoque Sistema Mundo argumenta que la economía internacional está configurada no por los intereses nacionales sino por las élites económicas en varios países, particularmente en las sociedades capitalistas desarrolladas, que compiten entre sí por la acumulación de la riqueza. En general, se supone que los gobiernos nacionales son los instrumentos de las élites económicas; sin embargo, pueden originarse conflictos entre los liderazgos de los ámbitos económicos y políticos. En lugar de los lugares claves para la toma de decisiones de carácter económico sean las capitales nacionales (Por ejemplo, Washington, Paris, Berlín, Tokio, etc.), son las capitales financieras los centros de poder (Por ejemplo, Nueva Cork, Toronto, etc.); en ciudades como Londres, Paris y Tokio, las capitales políticas y las capitales económicas coinciden. Estas tres ciudades están entre una docena de “ciudades globales”, que son, “los centros de comando y control” de la economía mundial. Donde se encuentran las sedes principales de las grandes corporaciones multinacionales y los bancos de mundo.

La red compuesta por las grandes ciudades globales del mundo constituye el corazón de la economía. Las ciudades vecinas, las aldeas y las áreas urbanas del mundo constituyen las semiperiferia y la periferia, y de ellas la riqueza “fluye paulatinamente” hacia las masas en forma cada vez más lenta a medida que se va alejando de las ciudades globales

De todo lo dicho con respecto a las Relaciones Internacionales, cabrían las siguientes interrogantes:¿Existe o no una lucha de clases en el campo internacional? ¿O sólo es una lucha entre los Estados?

DE LA TEORÍA A LA REALIDAD

En esta parte y como guía para analizar el mundo de hoy, realizaremos un ejercicio de hermenéutica marxista aplicada puntualmente a algunos hechos y  variables propias del análisis socioeconómico a totalidades concretas.

La crisis actual del capitalismo

El análisis que recurrentemente se hace en relación a la crisis capitalista, está referido a su carácter, causas, consecuencias, responsables y salidas.

En este contexto, se encuentran quienes sólo hablan de que se está en presencia de una crisis coyuntural, sectorial, esto es, financiera y bancaria, constituyéndose en una especie de disfuncionalidad, que bien monitoreada serviría para catapultar al sistema capitalista.

Por otro lado, también se encuentran quienes sostienen que ésta no es una crisis puntual, coyuntural o sectorial, aunque tenga expresiones muy concretas. Se trata ciertamente de una crisis financiera, bancaria, hipotecaria, pero también es una crisis ambiental, energética, alimentaria, en definitiva, estamos en presencia de una crisis sistémica que atraviesa al modo de producción capitalista, en tanto todo lo ocurrido está asociado a un modelo de acumulación, que busca ampliar sus ganancias a través de todos los mecanismos, incluidos los que rayan con la inmoralidad y la especulación.

Para quienes hablan de que esta es una crisis disfuncional, lo importante es ubicar el origen del problema -la falta de liquidez, regulación y control del sistema financiero y bancario- por tanto, deben entonces tomarse las medidas pertinentes, por ejemplo, auxiliando las instituciones financieras y reorganizando las instituciones estatales de regulación y control. Es una visión que pone el énfasis en las causas y consecuencias, pero que incluso busca salidas con la participación de quienes sin duda alguna han sido responsables de tal situación.

Mientras que al considerarse que esta es una crisis sistémica, se busca ubicar por un lado, el origen, las causas y se intenta precisar las más importantes consecuencias, pero a la hora de hablar de las salidas no pueden dejarse de lado a los responsables del desastre económico y social, porque no es una cuestión simplemente de control y regulación, se trata de un modelo económico que aunque busca reinventarse, las secuelas que ha venido dejando en todos los campos son insalvables en el marco de ese mismo modelo de acumulación. Los despilfarros de bienes, tierras, deterioro del medio ambiente, necesitan de un tratamiento más allá de las ansias de acumulación de pocos; hace falta pensar en las mayorías nacionales.

Tanto Joseph Stiglitz (2012) como el Thomas Piketty (2014) en los textos El precio de la desigualdad y El capital en el siglo XXI, respectivamente, coinciden en afirmar que el capitalismo avanza por un crecimiento brutal de la desigualdad en las últimas décadas producto de la concentración salvaje de riquezas y pronostican un camino no sostenible de continuarse por esta vía.

Ahora veamos lo que plantea Carlos Marx.

Marx logra de alguna manera desentrañar el problema de la disposición de las categorías que identifican elementos comunes y específicos en el transcurso de la historia en su análisis de la sociedad capitalista. Nos manifiesta que, pretender interpretar el “todo social” desde lo aparencial, lo que se nos muestra en la superficie social, es decir, desde lo “concreto real” (las manifestaciones empíricas de la crisis inflación, PIB, desempleo, ingreso nacional, etc.), imposibilita per se un conocimiento real del objeto de estudio. Proceder de esta forma, aislando lo real del conjunto, mostrando un inventario de “variables” o indicadores que no hacen otra cosa que evidenciar la crisis, que por lo demás, ningún sector social o sujeto social pone en duda, no permite aclarar el porqué de la situación actual. Seguir un camino así significa partir de una representación “caótica”  y no precisa las conexiones internas de estas “partes” con el proceso del trabajo capitalista.

Si, por el contrario, se realiza un análisis más profundo del problema, cada una de estas manifestaciones empíricas de la crisis revelaría una serie de relaciones y vinculaciones comunes, simples o generales con, por ejemplo, trabajo asalariado, valor, etc., y ello, a  su vez, con el conjunto de factores que participan en la producción capitalista para una perspectiva empírica o aparencial, el esfuerzo intelectual se desvanece en mera identificación de categorías cada vez más simples (abstractas) sin conexión con el contexto que lo “sustenta” en tanto no sigue un orden lógico-histórico en la trayectoria del pensamiento para reconstruir las determinaciones y las relaciones que encierra cada concept

Cuando se trata de un análisis de la crisis de acuerdo con el paradigma de Marx, partir de lo que está a simple vista en las relaciones de producción, conduce necesariamente a abstracciones puras, sin sentido de sus mediaciones en el marco de la lógica capitalista de producción.

Dentro de un discurso basado en consideraciones empiristas o en simples manifestaciones de la crisis, sin relación con el resto de las “partes” del “todo”, podremos estar en presencia de la identificación de un conjunto ciertamente de efectos, pero no muestran ninguna vinculación orgánica con la dinámica que rige las relaciones de producción capitalistas. Por esta vía se reduce el fenómeno en cuestión a simples desajustes circunscritos al ámbito de la circulación sin dar cuenta del movimiento dialéctico de una totalidad económica integrada, que no es mera suma de partes, sino unidad de mediaciones de los distintos momentos que participan del ciclo económico.

Acudir a este tipo de interpretación, implica mostrar elementos como imponderables del proceso de producción, sin ningún tipo de casualidad interior, con lo cual asistimos entonces a una especie de fenómeno social natural, obviando de esta manera, el todo orgánico, la historia y el devenir de la lógica capitalista.

Intentar la explicación de la crisis a la luz de ciertas variables o indicadores económicos sin antes precisar el conjunto de relaciones y determinaciones de la dinámica que identifica la producción capitalista, sólo conduce a un sendero especulativo y superficial del conocimiento por cuanto se hace una valoración causal del fenómeno sin ninguna articulación con las distintas instancias que conforman la producción del capital.

Si partiéramos de lo aparencial (La recesión, el desempleo, la inflación, etc.) sólo tendríamos una aproximación ligera del todo, por cuanto obviamos los múltiples elementos que participan en la configuración de la crisis como fenómeno característico de las relaciones y las determinaciones de la economía capitalista.

“El método científico concreto” (Marx), es aquel que se proyecta desde la categoría más simple (valor, trabajo, intercambio, etc.), hasta llegar a las manifestaciones empíricas (concretas), expresión de múltiples relaciones y mediaciones históricamente determinadas. Lo correcto sería, de acuerdo a Marx, establecer un recorrido en el proceso de conocimientos que se desprenden de lo simple a lo complejo.

En la forma empírica del conocimiento se está en presencia de un laberinto de abstracciones vacías en tanto no se consigue fijar las determinaciones que las definen. En el método dialéctico del conocimiento, el pensamiento es puesto en función de la identidad real al tomar como punto de partida las categorías abstractas para alcanzar la representación de lo concreto de la única manera posible, esto es, a través de la asimilación, en el proceso del conocimiento, de la forma como se constituye lo concreto pensado o lo inmediatamente perceptible al campo de los sentidos.

En otras palabras, se trata de reproducir en el pensamiento “lo concreto como síntesis de múltiples determinaciones”, como expresión última del movimiento dialéctico que tiene lugar entre los distintos factores que participan del desenvolvimiento social-resultado- y no como punto de partida, tal cual como pretende el análisis superficial de la realidad social.

-Los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989.

Analizar un hecho coyuntural como los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989 en Venezuela para el paradigma marxista, supone recurrir a un conjunto de explicaciones, razones y consecuencias distintas radicalmente a las especulaciones abstractas incluso, a los mitos que se esbozaron en un momento, para tratar de dar cuenta de este “acontecimiento” que estremeció los cimientos de la sociedad venezolana.

Analizar los hechos del 27 y 28 de febrero de 1989 con el método dialéctico marxista, implica inscribirlo en el contexto de una sociedad capitalista donde tuvo lugar una lucha de clases, a veces velada, a veces manifiesta, pero que, en todo caso, estuvo presente a su interior. Los sucesos del 27 y 28 de febrero fueron una forma de esa lucha de clases, aunque sin mayor organización y sin mayor precisión de quiénes eran los enemigos de la clase.

Dentro de ese contexto, habría que descifrar científicamente lo que ocurrió el 27, 28 y días posteriores. Las características de la protesta, las semejanzas nacionalmente y particularidades en cada lugar o sitio del territorio venezolano. Inmediatamente habría que dar cuenta de las causas estructurales e históricas que posibilitaron dichos estallidos: las relaciones de producción existentes, el modelo de acumulación que había orientado las políticas económicas implementadas en más de treinta años de “democracia representativa”, las características de la industrialización “adoptada” o “inducida” para Venezuela que, de alguna manera, asentaron los problemas generados (inflación, desempleo, marginalidad, desnutrición, delincuencia, etc.); de manera tal, que no sólo fueron consecuencia, sino que se convirtieron en causa de una crisis padecida por la sociedad venezolana en todas sus “partes” (economía, social, política, cultural, en el modo de vida, etc.)

Posteriormente, debe conjugarse lo estructural a la luz de lo coyuntural, dándole la importancia que este último requiere. En este sentido, habría que dar cuenta de las políticas económicas, el despilfarro del dinero público, el engaño permanente, las manifestaciones populares, el aumento de la incredulidad en el bipartidismo y la aplicación en forma de “shock” de un conjunto de medidas económicas, como el aumento de la gasolina y, por esa vía, del transporte colectivo, sin previamente “sensibilizar” a la población para ello y sin una contraparte social. Todos estos constituyeron factores que, conjugados con los estructurales hicieron posible este estallido social de la manera y con los medios en que las condiciones lo permitieron.

Por último, es pertinente hacer referencia a las consecuencias económicas, políticas y sociales de tales acontecimientos; sobre todo, en la perspectiva de que no se trate de “interpretar” la realidad, sino de transformarla.

-Variables

Asumir el estudio de una totalidad concreta desde el paradigma marxista, supone la utilización de un conjunto de categorías que son pertinentes al interior del mismo y que plantean un análisis muy particular distinto al abordaje desde un paradigma funcionalista, empirista o positivista, que trataría como trasfondo el mantenimiento de las relaciones de producción existente, aunque no se niega la dinámica de los cambios.

Tómese cualquier país capitalista y se podrá constatar que desde el punto de vista del método dialéctico, constituye una totalidad abstracta y concreta. Abstracta, como “unidad” de conocimiento que puede ser abordada a partir del conjunto de categorías y conceptos que son propios del status epistemológico marxista. Concreta. Porque constituye un sistema social histórico muy específico con sus particularidades y su funcionamiento (Un país, una nación, por ejemplo).

Así estaríamos en presencia de una totalidad concreta en paso a la totalidad abstracta (las categorías del análisis del paradigma marxista en términos del capitalismo como modo de reproducción). Esa totalidad es el resultado del conjunto de relaciones contradictorias entre las partes que la constituyen: lo económico, lo social, lo político, lo cultural, lo ideológico, etc. Esta realidad u objeto de estudio, puede tener infinitas partes en tanto ella misma es infinita. Se trata en este caso de “adecuar” o de “utilizar” el método dialéctico aplicado por Marx en el abordaje del estudio de esa realidad socioeconómica a partir de un conjunto de variables. Por ejemplo, el Producto Interno Bruto, que busca medir el comportamiento de esa economía; el ingreso nacional que intenta explicar social y económicamente el bienestar de los habitantes de esa realidad y el desempleo como un “fenómeno” social estructural al modo de producción capitalista; en fin, son elementos “partes” estructurales del “todo” social capitalista. Para ello, el método dialéctico de Marx plantea un conjunto de categorías de análisis.

En el caso del producto Interno Bruto (PIB), se trataría del conjunto de bienes y servicios producidos por un país en un año determinado. Podríamos decir que, comparando un año con otro, se estaría en presencia de un crecimiento o retroceso de una economía. Si hubo crecimiento se puede entonces afirmar que la economía es prospera y, por tanto, el país globalmente marcha a buen ritmo. Esto es lo que aparencialmente se informa a través de las instituciones oficiales como aspecto fundamental de comportamiento de una economía, incluso, se puede llegar a constatar con el crecimiento de la población y derivar algunos análisis de tal comparación; pero todo esto se hace al margen o por encima de las clases sociales, de la distribución de esos bienes y servicios desigualmente, de acceso y de la distribución de los mismos; en fin acudir a una análisis bajo el paradigma marxista, implica ir mucho más allá de lo aparencial que sería valido científicamente, en tanto podría ser el punto inicial.

No obstante, no se entenderían y mucho menos se comprendería la “esencia de la cosa” si esta variable económica no se contrasta con otras variables sociales sobre la cual incide negativamente, incluso, estando en presencia de un resultado positivo del PIB en un año determinado. Esto ocurre con mucha frecuencia en América Latina, donde el PIB crece pero se distribuye desigualmente y además crece también la pobreza en general.

Con Carlos Marx se diría: “La población es una abstracción si dejo de lado, por ejemplo, las clases de las que se compone. Estas clases son, a su vez, una palabra vacía si desconozco los elementos sobre los cuales reposan; por ejemplo, el trabajo asalariado, el capital, etc. Estos últimos suponen el cambio, la división, el trabajo, los precios etc. El capital, por ejemplo, no es nada sin trabajo asalariado, sin valor, dinero, precios, etc.” (6).

El Ingreso Nacional (IN), es una variable que en las cuentas nacionales se toma para indicar la cantidad de divisas que recibe un país por concepto de las exportaciones que realiza y también indica los ingresos que recibe el fisco nacional por otros conceptos de orden interno, todo esto se expresa en moneda nacional. En caso de cualquier nación se trataría de la cantidad en dinero que obtiene y que expresado en dólares, por ejemplo, significa igualmente, una determinada cifra, digamos 100.000 millones de dólares anuales; luego, se precede a realizar una operación muy simple que significa, dividir dicha cantidad por el número total de la población y con ello se obtiene entonces el ingreso per càpita, dándose una información que siendo cierta aparentemente “encubre” el análisis real de esa sociedad

Esto es, en esa sociedad no todos reciben la misma cantidad de ese ingreso; hay unos, la minoría pudiente, los de la clase alta, que obtiene la mayor “tajada”. Otros, la inmensa mayoría, los que menos tienen, los de la clase trabajadora en general, obtienen la menor “tajada”, con lo cual estamos en presencia de una injusta distribución del ingreso nacional, y lo peor, es que eso es cada vez más regresiva e injusta. El capital se apropia tendencialmente del mayor porcentaje.

Ya Marx había previsto esto y lo que está a nivel de lo abstracto no es sólo una verdad cognoscitiva, sino que la realidad (la totalidad concreta) no hace otra cosa que verificarlo. En otros términos. El criterio de la construcción del saber es formal, radica en el movimiento del pensamiento pero al mismo tiempo, el criterio de verificación asistencial es material en tanto se encuentra al nivel de los objetos reales.

Hablar en términos del paradigma marxista del ingreso nacional, dice muy poco, si no se relaciona dialécticamente con la población, con las clases sociales, con el acceso a esos ingresos, con el poder económico que se tenga, con su pertenencia al sector del capital o del sector trabajo, en fin, es una madeja de relaciones contradictorias entre estas partes, sus cualidades y el todo, y su resumen cualitativo.

En cuanto al desempleo, digamos que al cierre de cada año, los gobiernos anuncian las cifras de desempleados en ese país de acuerdo con los estudios que realizan los organismos encargados para ello. Generalmente estos anuncios encuentran respuestas negativas de algunas instancias organizativas de la sociedad civil. Y ciertamente, debe decirse que esas cifras –en frío– pueden indicar una disminución, tanto en términos porcentuales como absolutos del desempleo. Sin embargo, estos datos “encubren” una realidad mucho más profunda que lo anunciada.

No se dice que las cifras esbozadas hacen referencia al desempleo abierto y no al desempleo “disfrazado” que en una sociedad en crisis, significa el problema de mayor urgencia del comportamiento de la fuerza de trabajo.

Si sólo se acude a lo empírico, a lo aparencial de los que se presenta como lo real -sin serlo-, se realizaría un análisis simple, superficial, que teniendo elementos de verdad, no internalizan o profundizan el objeto de estudio.

Si se acude a un análisis con el método dialéctico, se tendría que, no sólo contrastar la cifra de la oficina gubernamental encargada de dar esos datos, con la realidad; precisar si hubo aumento en los niveles de desempleo abierto, a qué se debió. También sería necesario relacionar contradictoriamente estas cifras con el desempleo “encubierto” donde se “refugian” o se dirigen quienes son despedidos por múltiples razones, o no encuentran empleo directamente, ni en la administración pública ni en la empresa privada. Esto es lo que hasta ahora se ha conocido como subempleo, es decir, formas de empleo totalmente inestables desde el punto de vista de los ingresos, de los beneficios y de la estabilidad.

En términos más precisos, los subempleados se han denominado sociológicamente como informales en contraste con el sector formal. Allí se encuentra los buhoneros, perrocalienteros, plomeros, albañiles, etc., que no se rigen por ninguna legislación laboral y cuya situación socioeconómica mayoritariamente es de total indigencia.

Luego se debe relacionar dialécticamente la variable empleo con el producto interno bruto, con la inversión pública y privada, con los precios de los hidrocarburos, etc., a fin de tener un conocimiento mucho más complejo del todo social.

Si así se procede, se estaría en presencia de un análisis que da cuenta de las múltiples determinaciones de la realidad socioeconómica y los datos sobre desempleo, no sólo seguramente estarán muy por encima  de las cifras oficiales, sino que lo cuantitativo queda contrastado con una realidad dinámica y cambiante, ante la cual las cifras en frío dicen muy poco.

Con el método dialéctico de Marx, se logra situar a la “parte” (el desempleo) con el “todo” (la realidad económico-social), como acto inverso del efectuado a la abstracción analítica.

Así se establece una relación dialéctica entre el “todo”, y las “partes” y sus relaciones propiamente dichas a interior de cada una de ellas, entre las “partes” y de “estas” con el “todo” cualitativamente distinto al existente en el inicial del estudio.

Citas

  1. Marx, Carlos. Tesis nro. 11 del texto Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana
  2. Hugo Calello y Susana Neuhaus nos hablan de un método hipotético-deductivo dialéctico que, según ellos, tiene sus raíces en Marx. Para nosotros tal postura es totalmente contraria al método dialéctico, en tanto privilegia la deducción y la hipótesis en el proceso del conocimiento.
  3. Kosik, Karen. Dialéctica de lo concreto. Editorial Grijalbo, México, 1976
  4. Marx, Carlos. Contribución a la Crítica de la Economía Política. Págs. 165-166.
  5. Ibíd., p. 165
  6. Marx, Carlos. Introducción General a la Crítica de la Economía Política, p.50.

Bibliografía

Arenal, Celestino (1993), Introducción a las Relaciones Internacionales, Madrid, Editorial Tecnos,

Cox, Robert (1994). “Fuerzas sociales, estados y órdenes mundiales: más allá de la teoría de las relaciones internacionales”. En Relaciones Internacionales, El pensamiento de los clásicos. Edición compilada por John A. Vásquez. México, D.F. Editorial Limusa, S.

Duseel, Enrique (1985), La producción teórica de Marx (un comentario a los Grundrisse). México, Siglo XXI Editores,

Kosik, Karen (1980), Dialéctica de lo concreto. México, Editorial Grijalbo.

Marx, Carlos (1957), Contribución a la Crítica de la Economía Política. Paris, Ediciones Sociales.

Marx, Carlos (1967) Tesis sobre Feuerbach, en Obras Escogidas en III Tomos. Moscú, URSS, Editorial Progreso.

Marx, Carlos (1987), Introducción general a la Crítica de la Economía Política/1857.España, Siglo XXI Editores

Piketty, Thomas (2014) El capital en el siglo XXI. Argentina, Fondo de Cultura Económica,

Stiglitz, Joseph (2012). El precio de la desigualdad. España, Prisa Ediciones.

Wallerstein, Immanuel (1974).  El moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI. Madrid, Siglo XXI Editores.

 

*Franklin González es Sociólogo, Profesor Titular, Jubilado. Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Doctor en Ciencias Sociales. Con dos Postdoctorados. Profesor de Postgrado en la UCV,  la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, en el Instituto de Altos Estudios “Pedro Gual” del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y en el Instituto de Investigación y Postgrado de la Escuela Nacional de la Magistratura. Fue Decano de Postgrado de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG) y embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

framongonzalez@gmail.com

Fuente: El Autor escribe para el Portal Otras Voces en Educación

 

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