“Creamos un sistema que privilegia la información falsa (…) porque
la información falsa rinde más dinero a las empresas que la verdad”
Es probable que en algún momento, navegando por la web, haya quedado atrapado en medio de una polémica sobre los temas de moda: el cambio climático y las conspiraciones. Tales polarizaciones no son fortuitas, las propician quienes obtienen beneficios de ello: los poderosos concentradores de la riqueza. Para las corporaciones dueñas de los medios de información es relativamente fácil inducir la confrontación entre quienes creen en dichos fenómenos y sus negacionistas. Indudablemente, el discutir y confrontar ideas en las redes es bueno, el problema es hacerlo sin fundamento ni sentido crítico o, peor, porque se responde a una provocación. Lo común en ellas no es el diálogo tolerante sino la batalla de fanatismos. El resultado directo de esta tendencia en la red ha sido el explosivo crecimiento de la polarización social que, como se verá más adelante, beneficia a las empresas propietarias de los medios digitales, porque utilizan a los internautas ya convertidos en seres manipulables, incapaces de descubrir a quienes encubren la verdad.
Afortunadamente no hay crimen perfecto, muchos profesionales de las tecnologías digitales e inteligencia artificial han identificado el origen de los daños que la industria de la información esta ocasionando a millones de seres humanos y, en consecuencia, a la sociedad y a el PLANETA. Se sabe con certeza, por ejemplo, que las plataformas digitales se disputan la atención de la gente empleando datos sobre sus preferencias, gustos, fobias, filias, habilidades, capacidades, etcétera, recolectados mediante ALGORÍTMOS (programas) que almacenan dicha información en enorme centros computacionales ubicados en cavernas, incluso marinas. Con esos datos biográficos consiguen aplicar psicotecnologías, aprendidas en la universidad de Stanford, entre otros centros de estudios, para atrapar la mente del usuario y manipularlo. El propósito es legal (ganar dinero) no así los métodos, como se verá más adelante.
La tarea de concentrar la información personal de cada individuo conectado a la web es permanentemente actualizada, de ese modo se optimiza el programa. Después, la máquina elabora un AVATAR o CLÓN DIGITAL de cualquier usuario que use un celular, tablet o computadora en el mundo. Lo que sigue es sencillo; partiendo de las preguntas ¿qué le digo?, ¿qué imagen, video o texto le pongo?, ¿qué le gusta? principalmente, logran mantenerlo pegado a la red, volviéndolo un ADICTO a ella. Naturalmente, eso implica elevados gastos en recursos materiales y humanos, ¿de dónde provienen, si sus servicios son GRATUITOS? ¿por qué invertir tiempo, tecnología y espacio (memoria) para conocernos mejor? o ¿cómo es posible que esas compañías se hayan convertido en las mas acaudalas del mundo?
“Si NO se paga por el producto, uno mismo es el producto”
Algunos dicen que sus miles de millones de dólares provienen de la publicidad o el pago de internet, pero eso es parcialmente cierto; lo que realmente venden es la atención de PERSONAS VIRTUALES. Los clientes de esas industrias son las demás empresas que requieren ESCLAVOS DIGITALES sumisos, azombizados y adictos para venderles lo inimaginable y así seguir concentrando riqueza y poder. Por supuesto, no todo es negativo en la web; sería necedad no reconocer los beneficios y placeres que las redes proveyeron a las nuevas generaciones, pero no se puede ignorar que los impactos negativos, de continuar sin regulación social, superarán en cantidad y gravedad a los beneficios.
Las siguientes entrevistas, realizadas por el director de cine Jeff Orlowski a personajes que trabajaron para las más poderosas plataformas de internet (Facebook, Tweeter Google, Youtube, etc) expuestas en el documental “El Dilema de las redes Sociales” (2020) prueban que los impactos NEGATIVOS (suicidios, depresiones, adicciones, alteraciones de la personalidad, confusión, soledad, trastornos nerviosos, superficialidad) en las nuevas generaciones son ocasionados, en muchos casos, por el modo de operar dichas empresas. Los entrevistados accedieron brindar su testimonio sólo después de darse cuenta que fueron colaboradores inconscientes de lo que hoy es cada vez más cuestionado: la manipulación de las personas en las redes sociales. Es en cierto modo un “mea culpa” de quienes laboraron en Silicon Valley. Al director del film, Orlowsky, preocupado por la otra amenaza que polariza al mundo, (cambio climático) y a partir de conocer la enorme cantidad de negacionistas del calentamiento global, le surgió la idea de filmar los documentales “En busca del coral” (2017) y “Persiguiendo el hielo”(2012) ¿Por qué había tantos y por qué estaban tan convencidos de que el calentamiento global NO es cierto? Se preguntó. Su intuición le dijo que “algo” o “alguien” influenciaba las posturas fanáticas desde las redes sociales. Incluso, él mismo reconoce que en 2017 había cuestionado su fanatismo (adicción) por las redes y relación con el mundo. Produce terror enterarse que la misma gente que trabajó y diseñó dichas plataformas se hayan convencido de que algo está podrido en ellas. Por razones de espacio, en este y en el siguiente artículo, se citarán partes resumidas de las confesiones de algunos, escritores, creativos, ejecutivos, ingenieros y científicos que sirvieron a los monstruos propietarios de la web, tales como Tim Kendall (Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Justin Rosenstein (Asana), Tristan Harris (Google), Aza Rakin (Mozilla y Firefox), entre otros.
Comencemos con el poeta y escritor Tim Kendall, un ex – adicto a las redes.
TIM KENDAL : Siendo presidente de pinterest, cuando llegaba a casa no podía desprenderme de la red, tenia dos hijos pero era cautivo de mi mismo; preso de la tecnología. A veces no podía controlarme, aún sabiendo lo que hay detrás del telón. Eso asusta. Traté miles de veces con pura fuerza de voluntad dejar el teléfono en el auto, no llevarlo a la alcoba cuando llegara a casa; para las nueve de la noche ya había regresado por él. Yo lo tengo muy claro, estos servicios (redes) MATAN PERSONAS y causa que se quiten la vida. Decir que la tecnología es una amenaza existencial es una gran afirmación; aunque no en si misma sino por su capacidad de sacar lo peor de la sociedad. Puede crear caos masivo, indignación, incivilidad, falta de confianza en los demás, soledad, alienación, POLARIZACIÓN, fraudes electorales y populismos con relativa facilidad. Al distraernos de los problemas reales hace incapaz a la sociedad de curarse a si misma. Esto afecta a todo el mundo incluso si no se usan estos productos. Estas cosas se han convertido en el Frankenstein digital que están transformando al mundo a su imagen. Altera la salud mental de los niños, invade la política sin hacerse responsable de nada. Lamentablemente la carrera por retener la atención de la gente (con técnicas fascistas) no va a desaparecer. Los algoritmos van a mejorar y el enganche va a empeorar, si no se regulan antes las acciones de estas empresas. Continuará el 12 de julio…
La violencia y el acoso en el trabajo son una problemática de repercusiones amplias que afecta a un gran número de personas a nivel global, sus manifestaciones son diversas y durante el periodo de confinamiento derivado del brote y propagación de COVID-19 se ha puesto aún más de relieve.
Es en este contexto, que entrará en vigor el próximo 25 de junio el primer tratado internacional sobre violencia y acoso en el trabajo, esto a dos años de su adopción por la Conferencia Internacional del Trabajo celebrada en la ciudad de Ginebra, Suiza.
Hasta el momento el Convenio sobre la violencia y el acoso núm. 190 (C190) ha sido ratificado por Argentina, Ecuador, Fiji, Namibia, Somalia y Uruguay, al tener un carácter vinculante, estos países han adquirido la obligación de cumplir las disposiciones establecidas en dicha normativa internacional un año después de su ratificación.
En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que tanto la Recomendación número 206 (2019) como el C190, reconocen el derecho a una vida libre de violencia y acoso en el contexto de trabajo, además prevén un marco común para la acción basado en la dignidad y el respeto, así como un “enfoque inclusivo e integrado con perspectiva de género”. De acuerdo con el C190, la violencia y el acoso en el mundo del trabajo son:
“un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género”
Además, define la violencia y acoso por razón de género como aquellos que “van dirigidos contra las personas por razón de su sexo o género, o que afectan de manera desproporcionada a personas de un sexo o género determinado, e incluye el acoso sexual”.
En efecto, la violencia y el acoso en el ámbito laboral tiene diferentes manifestaciones, así como repercusiones a corto, mediano y largo plazo, impactando en mayor medida a las mujeres y los grupos históricamente vulnerados. Por esta razón la OIT ha iniciado la Semana de Acción Mundial, la cual se desarrollará del 21 al 25 del presente mes, con el fin de realizar “un llamamiento a los países para que renueven el compromiso de ratificar y aplicar el Convenio”, así como, explicar en términos sencillos qué es y cómo procura poner un alto a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.
En definitiva, para erradicar los comportamientos y prácticas violentas y de acoso, es preciso realizar cambios que involucren la participación decidida de los gobiernos, empleadores, trabajadores y sus organizaciones, pues solo así se podrán garantizar espacios laborales seguros para todos.
Internet nos esta convirtiendo, y especialmente a nuestros hijos, en cabezas de chorlito acelerados e incapaces de meditaciones profundas[1] .
Una característica común en la juventud es su capacidad de rebeldía contra los abuso del poder. Actualmente, por ejemplo, esa facultad humana es mostrada por los jóvenes palestinos y colombianos que no aceptan sumisos las atrocidades de que son objeto. En México, los normalistas de Mactumactzá y Ayotzinapan son quienes, al considerar que “El que ve la injusticia y no la combate, la comete”[2], la expresan dignamente. Conscientes de su condición saben que estudiar no es (exclusivamente) un ACTO DE CONSUMIR ideas sino de crearlas y recrearlas (Paulo Freire).
Esta clase de juventud es un peligro para la permanencia del Sistema depredador. Por esa razón, a través de las redes, centros escolares, tv, radio, cine intentan eliminarle su CAPACIDAD de INDIGNACION extrayéndoles el sentido de solidaridad para con el débil. Utilizando el internet, los monopolios del entretenimiento y la “educación” formal, los señores del capital lograron distorsionar en millones de jóvenes el sentido de colectividad, sustituyéndolo por un individualismo extremo basado en la CODICIA. Con ese propósito, la reforma educativa neoliberal reformó las leyes relativas a la Educación que permitieron crear más normales particulares y recortar el presupuesto a las públicas. Se favorecieron los “valores” empresariales de COMPETENCIA y EMPRENDEDURISMO[3] en detrimento del trabajo, el amor a la Patria y el respeto por el otro.
A la generación nacida entre 1980-1996, (millennial) y posterior, desde el nivel básico hasta el superior les repitieron incesantemente que ser pobre es decisión personal; que las “oportunidades” siempre están al alcance de TODOS, ¡por igual!; que su pobreza es culpa propia porque no supieron aprovechar las oportunidades para ser EXITOSOS; o que no fueron suficientemente “valientes” para asumir los riesgos de enriquecerse sin medida.
Dicho discurso, acompañado de una parafernalia visual y auditiva, promueve a personajes famosos por su riqueza como modelos a seguir. Con esa basura nutren diariamente el espíritu de quienes aspiran ser TRIUNFADORES en la vida persiguiendo la acumulación monetaria. Los pocos que logran convertirse en millonarios estafando al prójimo, tarde se dan cuenta del mal que se ocasionan a sí mismos y a los demás. Rechazan o desconocen lo que escribió antes de morir el prototipo mundial del emprendedor exitoso, Steve Jobs[4]: “No dejar de perseguir la riqueza, sólo puede convertir a una persona en un SER RETORCIDO, igual que yo”. Steve sacrificó sus sueños dedicando su existencia a la acumulación … de cosas materiales. Su carta publicada póstumamente demostró cuan destructivo resulta tal aspiración.
Por otro lado, quienes no logran salir de su pobreza a pesar de intentarlo, sufren un proceso de autoinmolación psicológica, autoculpándose de su condición de “perdedores”. Su enemigo ya no es quien causa su pobreza sino ellos mismos; o, si acaso, el colega, el amigo, el compañero; el hermano de clase.
Con el internet, esa perversa manipulación se amplió abrumadoramente impactando el cerebro de niños, jóvenes y adultos con misiles de alta precisión provocándoles confusión, miedo, desconfianza y una sensación de vulnerabilidad total. Es un modo efectivo de romper los lazos comunitarios. Los monopolios de Facebook, Google, Amazon, tweter y Apple son ahora las cárceles donde aprisionan la mente de millones de usuarios. Basta ver el documental “El dilema de las redes sociales” o leer el libro “Superficiales” de Nicholas Carr, para descubrirlo. El intenso flujo de imágenes, sonidos y datos, logran dejar al internauta sin posibilidad de desarrollar un pensamiento profundo. Ya bloqueada su capacidad de concentración y reflexión, termina transformado en un Ser tan SUPERFICIAL que hace de la ignorancia, la estupidez y la incultura, antes vergonzantes, ufanas preseas.
Pocos internautas superan su indiferencia ante las injusticias. Decía Héctor Suárez que la mayor muestra de rebeldía de algunos mexicanos es gritar “¡puto!” a un jugador, desde el anonimato que permite la muchedumbre alcoholizada en las tribunas de un estadio de futbol. Algo no esta bien en la red, pues a pesar de la enorme disponibilidad de información está procreando más analfabetas funcionales que sabios. El acto de comprar (compro luego existo, Guadalupe Loeza) se convierte esencialmente en un evento de realización personal. Las actividades de dormir, consumir chatarra y chatear así como las actividades extremas y explosivas complementan ese falso sentido existencial.
Resulta natural que así sea, pues el Sistema mercantilista, al mismo tiempo de vaciarles el cerebro, les estimula el deseo obsesivo de poseer cosas, sin trabajar. Ya desposeídos de su voluntad de SENTIDO del SER, los jóvenes son sumergidos en la SUPERFICIALIDAD total resultando incapaces de luchar por un ideal fundado en el esfuerzo honesto y desinteresado.
Le propongo un ejercicio para indagar que tanto se encuentra afectado por la SUPERFICIALIDAD. Si contesta afirmativamente las preguntas siguientes, ya no indague más la causa de su frustración:
¿Intenta transformar su dolor o culpa en algo positivo dañando a otros? ¿Piensa que perder dinero es una tragedia? ¿Su prioridad es ser admirado y obedecido? ¿Busca con delirio el placer y el ocio? ¿Las causas sociales son causas perdidas? ¿Cree merecer todo sin dar nada a cambio?[5].
Por supuesto, hay padres que se ocupan de sus hijos supervisándoles el uso de internet y demás tecnologías digitales, les enseñan a respetar lo ajeno, trabajar, leer libros y amar su cultura. Son jóvenes que caminan por el mundo levantando en alto la utopía de sus sueños o la posibilidad de invertir la pirámide de la ignominia globalizada. Como ya se dijo en el inicio, en México, los normalistas de Ayotzinapa y Mactumactzá son ejemplo de esa hermosa juventud rebelde.
[1] John Horgan; Wall Street Journal. Tomado del libro “Superficiales“ de Nicholas Carr, pág. 4.
[2] Frase escrita en el patio central de la Escuela Normal de Ayotizinapan.
[3] Palabra derivada del término anglosajón “entrepreneurship”.
[4] Empresario en el sector informático y la industria del entretenimiento estadounidense. Cofundador y presidente de Apple. Máximo accionista de The Walt Disney Company. https://www.youtube.com/watch?v=K9vmAd45lHw (1955-2011).
[5] Preguntas elaboradas con base al libro de Víktor Frankl, titulado “En el principio era el sentido”
Fuente e imagen: https://insurgenciamagisterial.com/dominados-por-la-superficialidad/
La dinámica social educativa ha sido trastocada por los efectos de la pandemia por el COVID-19. Este ensayo está conformado por una serie de reflexiones en torno a los efectos de ésta en la educación normal y
¿Qué es la entropía?, en términos simples… En física se habla de entropía (simbolizada con la letra S), para referirnos al grado de equilibrio o de desorden molecular de un sistema termodinámico (Raffino, 2020). La entropía, desde esa visión, se puede entender desde dos perspectivas: a) Entropía positiva, o sea, desorden creciente en un sistema, el cual, muchas veces puede ser un mecanismo de reorganización (Cazau, 1995), o puede ser síntoma de un sistema desarticulado, sin una hoja de ruta, sin una finalidad, o con finalidades disímiles y dispersas y b) la negentropía, entendida como entropía negativa, una tendencia a la organización, a la coherencia, o a la minimización del azar, es la eterna distinción entre el ser y el deber ser. La entropía es un concepto clave para la Segunda Ley de la termodinámica, es decir, la entropía es la energía excedente, desechable, producto de la acumulación de la energía residual en la transformación en procesos industriales, sólo por citar alguno, por lo que podríamos afirmar que nuestra civilización, a partir de la Revolución Industrial es una civilización entrópica, cuyo ejemplo más sentido es el calentamiento global y sus efectos.
El concepto de entropía se ha filtrado hacia algunas explicaciones sobre fenómenos sociales, ¿existe una entropía social?, ¿existen fenómenos sociales que tienden al caos, a la entropía?, ¿qué implicaciones tiene en la educación?… No son preguntas que conlleven una respuesta sencilla, en virtud de que utilizar la teoría entrópica a los ámbitos sociales corre el riesgo de no ser precisa, ni responder de forma natural a la teoría que la generó, pero, hagamos el ejercicio de tratar de responder a las preguntas anteriores.
Si pensamos en una sociedad de la entropía, el desorden y el caos, estos se traducen, como ejemplo, en una forma de gobierno. La confusión e incertidumbre son el escenario, mientras que la división es la herramienta política (England, 2015). Contextualizando esto a nuestro ámbito social, y desde una perspectiva epistemológica, podríamos decir que la nueva política que estamos viviendo en México conforma una visión del mundo radicalmente diferente, sustento de la llamada Cuarta Transformación. En esa lógica, se ha venido utilizado el conflicto, desorden y confusión para afirmar que una transformación se está ejecutando, está surtiendo efecto y se está cumpliendo con las propuestas de campaña más contradictorias y, con ello, validarla, evidenciar su transición al cambio y comprobar que el “nuevo” modelo de gobierno no es igual a los anteriores. Nos encontramos en un proceso irreversible de búsqueda de un nuevo equilibrio entre dinámicas económicas y sociales, en un momento de entropía que toca la vida política, económica y, en el caso de este ensayo, la educativa (Linari, 2005).
Ejemplos de esta vinculación los presentan Linari (2005), quien ha abordado el concepto en su obra: “Entropía educativa, desde el sistema educativo y desde la perspectiva del sujeto”, y Vicuña (2018) en su obra “La entropía pedagógica”, cuando asume la entropía como fenómeno visible en un sistema educativo, pero, ¿qué implicaciones se advierten en la educación?, ¿existe una entropía educativa? La educación, como parte del ADN social y que debiera responder a las condiciones cambiantes de un entorno, adaptando sus prácticas y sus contenidos a las necesidades del estudiantado y a sus intereses de formación, está sometida a altos niveles de entropía. En contraste, la realidad muestra que las prácticas educativas son altamente tradicionales, organizadas, con bajos niveles de entropía. Esta negentropía, si bien permite un cierto control (un poco ilusorio) del proceso educativo, no permite que se introduzcan al sistema, nuevas formas de comprensión del mundo y de construcción de sentidos (Linari, 2005).
Las condiciones que desde hace más un año dominan el ámbito educativo en México, son las de un alto nivel de entropía, la cual tienen diversas implicaciones que van desde el ámbito académico hasta el administrativo. El distanciamiento social, la utilización de las herramientas tecnológicas y las pocas opciones organizativas, de ajuste a los programas y de evaluación, que la autoridad educativa “proporciona”, así como los programas o propuestas institucionales, no han sido pensados ni dirigidos a enfrentarla, y han llevado a muchos docentes al cumplimiento (cumplo y miento) de su tarea académica, de su horario, de sus cargas cotidianas, sin mucho interés por el aprendizaje, en medio de una pandemia que llegó para quedarse.
A esto hay que sumarle, la “resistencia argumentada” a los cambios necesarios que la situación requiere y que se convierte en una defensa de la razón, o de la verdad concebida desde las propias experiencias, podría sintetizarlo en una frase: “las cosas siempre se han hecho así…”. Bordieu (1984) planteaba en su teoría, que los habitus se definen a partir de las prácticas sociales repetitivas, sociales o individualmente incorporadas, y que responden a lo concebido como adecuado, correcto o tradicionalmente validado. Se puede inferir aquí una especie de resistencia paradigmática sobre la cual ya nos había advertido Kuhn (1962), en su “Estructura de las revoluciones científicas”. Esta pandemia ha evidenciado, desgraciadamente, prácticas de simulación que hoy se descubren y magnifican, provocando múltiples reacciones en cadena, más aún si de lo que se trata es de cubrir un calendario con ciertos días efectivos de estudio y trabajo; de desarrollar en ese tiempo las competencias necesarias para conformar un perfil de egreso y poder informar cómo la escuela mexicana “atiende puntualmente” lo solicitado por la autoridad, no importando si los estudiantes aprenden al pasar largas horas frente a un monitor, con apenas un respiro para alimentarse y medio descansar; todo sea por cumplir.
Maestras y maestros exigen a sus alumnos y a sus familias realizar actividades, muchas de ellas sin un sentido formativo claro, que a menudo implican gastos adicionales: imprimir o comprar materiales; no se diga las tareas, a menudo absurdas: repeticiones de la repetición, resúmenes, memorizaciones o las “actividades” que, simplemente, no se comprenden, como “subir” al Facebook una tarea para que, a partir de cierto número de “likes”, se concrete la aceptación o no de ésta como referencia de evaluación, ¡que creativo!…. En este contexto, el magisterio se encuentra en el umbral de un riesgo gravísimo en su labor: el de estar entrando en una normalización sobre la explotación, la precarización, la obediencia, la incertidumbre, aderezado con una buena dosis de miedo, con el cual se pretende mantener cierto orden, cumplir de manera exhaustiva con las exigencias y directrices, competencias a desarrollar, perfiles de egreso, estándares, lineamientos, currículo mínimo sugerido, mejorar los puntajes obtenidos en las pruebas nacionales e internacionales, atención a los proyectos institucionales, entre otras fundamentaciones bastante estáticas. En este escenario, lograr que el proceso educativo se transforme/contextualice/adapte/evolucione en la medida que la teoría y la realidad se transforman, es poco probable.
¿Existe una relación entre la entropía y la Educación Normal? Como mencioné en el principio de este escrito, el concepto de entropía (del griego ἐντροπία que literalmente significa “vuelta”), tiene su origen en el nivel de desorden molecular de un sistema. Lo que contrasta con lo anterior es que, en la educación, cuando existe caos, dudas, desorden, conflictos cognitivos, casi siempre se genera aprendizaje, pero, ¿en qué nivel de atención a la entropía se encuentra la Educación Normal en México?
Es innegable que la Educación Normal mexicana se mantiene anclada a su pasado, a lo conseguido, lo instituido, donde cada quien permanece en su lugar y donde los cambios o reformas no se articulan, no producen alteración alguna y no se crea algo nuevo. Está más preocupada por justificar y asegurar su supervivencia y estabilidad, dejando de lado responder a las necesidades de los alumnos y de la sociedad contemporánea. El normalismo se ha convertido en una barrera para la incorporación de enfoques y propuestas educativas que rompan el status quo del mismo que, con sus principios, valores, preceptos y aportaciones, ha quedado muy lejos del siglo XXI, mientras que los retos actuales de la complejidad de la formación parecen continuar olvidados. La formación para la docencia ha sido conceptualizada e interpretada en términos exclusivamente del hacer, esto es, desde el punto de vista instrumental y técnico, enfoque que se mantiene vigente desde la última mitad del siglo pasado hasta el día de hoy.
Por lo anterior, es muy fácil entender por qué, en la situación actual, las autoridades educativas responsables de “hacer funcionar” a las escuelas normales, no han entendido que la educación normal es un sistema de altos niveles de entropía, con la capacidad y la obligación de reorganizarse y re-significarse permanentemente, tal como lo plantean las reflexiones sobre las pedagogías activas (Ausubel, 1983; Garner, 1987; Berstein, 1988), y las más contemporáneas reflexiones sobre pedagogías sociales (Quintar, 1998; Bauman, 2000; De Sousa, 2012), las que proponen comprender la realidad social como un sistema o un conjunto de sistemas altamente cambiantes, a los cuales la educación debe dar respuesta como subsistema del macro sistema cultural.
En contraste, la respuesta oficial ha sido estandarizar siempre. Una solución económica y técnicamente viable, que, sin embargo, no garantiza respuestas a las preguntas específicas de las regiones, ni soluciones a las problemáticas propias de cada escenario educativo. Tal es el caso del escenario que vivimos hoy. Existen varios ejemplos de que la educación normal no contempló ajustes a sus procesos, un caso claro y preocupante, son los criterios de evaluación, cuya operación en la realidad va completamente contra el pensamiento pedagógico contemporáneo. Así mismo, la educación normal, parece desconocer propuestas que abonarían a mejores procesos educativos, por ejemplo, que la verdadera pedagogía es la de la potenciación de las capacidades del sujeto (Quintar, 1998), que el desarrollo colectivo es posible en la medida que se propicie individualmente (Sen, 1999), o incluso que el desarrollo debe ser a escala humana, reconociendo las particularidades económicas, sociales culturales y cognitivas de cada región y de cada sujeto (Max Neef, 1993), sólo por citar a algunos. La formación de maestros en México está más alejada que nunca de funcionar a partir de la diversidad propia de la escena humana en la ciencia, la técnica, el arte y las humanidades, todas enmarcadas en sus propias realidades crono-geográficas, histórico-geográficas (De Sousa, 2012), lo que evidencia de forma alarmante la brecha que hay entre la educación y la realidad.
A este panorama actual de la educación normal, hay que sumarle un problema de los estudiantes: el uso de dispositivos e internet. No me refiero a que cuenten con el internet o no, me refiero al impacto de la información y lo informacional, de la tecnología y de la globalización de las relaciones sociales, entendiendo como información al grupo de datos ya supervisados y ordenados, que sirven para construir un mensaje basado en un cierto fenómeno o ente. La información permite resolver problemas y tomar decisiones, ya que su aprovechamiento racional es la base del conocimiento, mientras que lo informacional se refiere al saber cuándo y por qué necesitas información, dónde encontrarla, y cómo evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera ética (Cuevas y Vives, 2005).
El problema que yo veo, con preocupación, es que los estudiantes normalistas han tenido que continuar con sus procesos de aprendizaje en el distanciamiento y sus efectos emocionales, económicos y familiares, resolviendo (en el mejor de los casos), las exigencias y prácticas muy particulares de sus maestros, y pensando que el hecho de contar con internet en cualquier dispositivo, es sinónimo de éxito en su formación. Con la tecnología (las TIC), el internet y la llamada educación a distancia las trampas se vuelven más sutiles. La pantalla y los buscadores nos llevan a creer que tienen la biblioteca en casa y pueden enterarse y leer sin comprar libros. El cómputo, su velocidad y los instrumentos sofisticados, nos distraen y han llegado al punto de conceptualizarse como herramientas “indispensables”, más allá de lo que podemos lograr con ellas.
El problema que se presenta en esta era de la información, no es cómo utilizar el internet o la biblioteca para encontrar o canalizar información, sino cómo transformar esta información en conocimiento y cómo transformar el conocimiento en sabiduría. Los estudiantes deben saber cernir, desgranar la información que entra por nuestros sentidos, como la corriente de agua subterránea que se purifica al pasar por el manto de piedra. La palabra epistemología se refiere a ello: episteme es un término griego vinculado a crisis, construcción de juicio, criterio, de ahí significa por derivación cernir. Nuestro conocimiento es lo que hemos experimentado hasta ahora en la vida cotidiana, nuestros valores y lo que observamos, la concepción del mundo poseída desde nuestro particular punto de vista.
Por si fuera poco, cuando nos conectamos a internet ya no vemos el bosque, bueno, ni siquiera los árboles, vemos sólo hojas y ramas, pues entramos a un ecosistema de tecnologías de interrupción, donde tanto Google como Microsoft nos presentan pedazos o fragmentos de la realidad a través de sus buscadores (Carr, 2010). El peligro de esto es que la misma escuela prioriza entender textos y dejar de entender el mundo, lo que equivale a separar texto de contexto. El error está en entrar en un mundo de palabras como única manera de entender la realidad, cuando vivimos en un mundo de no-palabras, un mundo de relaciones complejas (Morin, 1999). Actualmente se extiende la confusión entre texto y contexto; entre lo que leí, planeé o encontré en algún texto y lo que la realidad me exige. Por esa razón proliferan, ante las limitaciones y las condiciones de la educación en México, aquellos que creen que se educan porque saben “copiar y pegar” o “cortar y pegar” o asisten a cursos y diplomados.
Reflexiones finales
¿Cómo darle la “vuelta”, a partir de lo expuesto, sin pretender ofrecer una receta de lo que “debe hacerse”?, considero necesario que la educación normal, atienda lo que planteo en las siguientes reflexiones finales:
Poner en perspectiva el efecto multiplicador y amplificado que tiene la educación normalista y su importancia estratégica, en virtud de que la función del profesor ha sido reducida a fungir como un operador de planes y programas educativos. Se ha promovido la idea de que el profesor no es más que el último eslabón en la maquinaria educativa, cuyo papel consiste en reproducir los modelos, contenidos y pautas en turno, atendiendo a los intereses de las organizaciones internacionales que buscan la globalización de la educación y la cultura a través de reformas educativas estandarizantes.
La educación normal requiere urgentemente de autonomía académica suficiente. Esto conlleva un cambio estructural del Sistema Educativo: que las escuelas normales sean reconocidas administrativa, académica y presupuestalmente como escuelas de educación superior. Esto permitirá que propuestas, como las expuestas en este documento, sean motivo de discusión, implementación y evaluación y su operación no dependa de imposiciones centralizadas, que pocas veces (por no decir ninguna) son resultado del conocimiento de los procesos de formación docente y las necesidades de atención locales-regionales que deben atender los egresados de la Educación Normal.
La autonomía tiene sus beneficios, a) el de crear métodos de enseñanza dirigidos a las generaciones actuales, lo que permitirá guiar a los adolescentes y jóvenes a ser sensibles y responsables con el mundo que les rodea, prepararlos hacia resolver problemas actuales y situaciones de la vida diaria; es decir, crear métodos de desescolarización ( Illich, 1985). b) cuestionar si la escuela normal cumple su cometido como institución educativa al continuar con técnicas de enseñanza obsoletas para adolescentes y jóvenes, ya que los adolescentes de hoy no piensan como los del pasado; en consecuencia, las técnicas de enseñanza que se siguen aplicando ya no son eficientes para lograr la reflexión y un pensamiento crítico. c) Cuestionar si el método pedagógico resulta eficiente para la enseñanza, admitiendo su obsolescencia para las necesidades educativas, es decir, si ya no es coherente con el tiempo y los problemas actuales.
Otro aspecto importante se relaciona con la naturaleza de la educación normal. Me refiero a que esta institución del estado necesita desarrollar una línea pedagógica orientadora, buscando que el sistema de educación normal en México se transforme en un sistema abierto, permeado de las realidades exteriores, en la medida que este no se forme, no se apropiará de nuevas perspectivas teóricas, no incorporará el uso de nuevas tecnologías a su praxis, o desarrollará cierto activismo pedagógico que producirá una intencionalidad pedagógica clara (Ranciere, 2003).
Desde la perspectiva de las funciones sustantivas, en la medida en que no fomentan la investigación, no propician espacios de reflexión pedagógica ni la incorporación de modelos activos o sociales que se acerquen más a la realidad de los contextos que se atienden.
Concluyo con la siguiente síntesis: a mayor entropía (caos, incertidumbre), mayores posibilidades de emancipación intelectual (Ranciere, 2003), mayores posibilidades de constitución de capitales sociales de contexto (Bordieu, 1984), y mayor posibilidad de incorporación de modelos educativos propios de las dinámicas contemporáneas de los sujetos (Garner, 1987). En contraparte, menor entropía, mayor organización estandarizada, menor capacidad de adaptación a los cambios, mayor riesgo de pérdida de utilidad práctica del sistema educativo formal y menor capacidad de respuesta a los cambiantes problemas de la sociedad contemporánea (Bauman, 2000), cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia…
Fotografía: unicoos
REFERENCIAS
Arriaga, J. L. (2017). Sistema, autopoiesis y entropía en los desafíos educativos
contemporáneos. Educación y Humanismo, 19 (33), 271-288. doi: http://dx.doi.org/10.17081/eduhum.19.33.2644
Ausubel, D. (1983). Psicología educativa: Un punto de vista cognitivo. México: Trillas.
Bauman, S. (2000). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Berstein, B. (1988). Poder, educación y conciencia. Santiago: CIDE.
Bordieu, P. (1984). Sociología y cultura. Argentina: Grijalbo.
Carr, Nicholas (2010), The Shallows: What the Internet Is Doing to Our
Brains, New York: W. W. Norton & Company, ISBN: 978-0393072228
Cazau, P. (1995). La teoría del caos. Recuperado de
En las elecciones presidenciales de 2018 el magisterio fue una pieza clave para el triunfo de AMLO. MORENA impulsó diversas estrategias para lograr los votos de las cúpulas del SNTE, la CNTE y el CEND-SNTE. Se prometió tirar la reforma del Pacto por México y se asignaron varios “puestos” a personajes vinculados a las cúpulas magisteriales.
En las elecciones federales del 2021, las cosas son distintas, MORENA da por sentado que cuenta con los votos del magisterio, por ello, ya no plantea ningún compromiso en materia de educación pública o de mejora de las condiciones laborales de las maestras y maestros.
MORENA llama al magisterio a un VOTO MASIVO sin asumir ningún compromiso con el desmantelamiento del NEOLIBERALISMO, lo cual no se ha concretado.
Los invitamos a revisar la Plataforma Electoral que MORENA registró ante el INE y así conocer los compromisos que asumen ante los ciudadanos que voten por los Candidatas(os) que postulan. Por ejemplo, en materia educativa la plataforma dedica un apartado a la educación denominada: DERECHO A LA EDUCACIÓN. Éste se compone de 5 párrafos, en los dos primeros MORENA culpa a los gobiernos anteriores de la devastación de la educación pública y en los dos últimos hacen un reporte cuantitativo de las Universidades para el Bienestar.
Transcribimos textualmente el tercer párrafo, que es lo que más se acerca a lo que podríamos denominar COMPROMISOS:
“Ante esta circunstancia, nos hemos comprometido desde un inicio a mejorar las condiciones materiales de las escuelas del país, a garantizar el acceso de todos los jóvenes a la educación y a revertir la mal llamada reforma educativa. La Secretaría de Educación Pública tiene la tarea de dignificar los centros escolares y el Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión y el magisterio nacional se encuentran en un proceso de diálogo para construir un nuevo marco legal para la enseñanza.”
El primer enunciado alude a un compromiso del año 2018, el cual no se ha cumplido y en el segundo se informa de una atribución de la SEP y de un supuesto proceso de diálogo, el cual es inexistente. No existe ni un compromiso puntual de MORENA con la educación pública, ni con la mejora de las condiciones laborales del magisterio.
El maestro Eduardo Galeano expresó en una de sus múltiples conferencias un pensamiento que describe lo que viven los pueblos del mundo en estos tiempos. Dominados por las élites a través de la tecnología, en esta actualidad la realidad ha superado a la ficción. ” Nos tienen de conejillos de indias y que quizás nunca fue tan impune la tecnología del terror en el manejo del mundo, creo es así. Este es un mundo condenado al miedo continuo, ese si es full time” dijo Galeano en uno de esos instantes lúcidos y proféticos que caracterizan a los grandes pensadores. Y son precisamente estos momentos inéditos que vive el mundo, en medio de una pandemia y de una globalización, que se está utilizando la tecnología y el distanciamiento social como armas de control masivo de la sociedad. Nada será igual después de esto. La sociedad debe desaprender y perder el miedo para ser mejor, evolucionar hacia un humanismo que se ha perdido y la educación es la ruta que debe trazarse.
Un enemigo invisible ha causado terror y miedo, aunado al bombardeo incesante de noticias manipuladas para generar una realidad virtual y aumentada de las cosas, así como el confinamiento social ha generado terror, miedo, zozobra y parálisis en la gente. La parálisis no solo es económica y social es también intelectual y educativa. Los estragos son múltiples y quizás irreversibles en el aspecto educativo. Los niños y jóvenes del mundo no pueden ir a la escuela. Y es tan importante este rubro social que la Educación sirve como un indicador de la pandemia: en cuando más pronto se regrese a clases se regresará también a la normalidad social, esa es la apuesta.
La educación es fundamental para recuperar la normalidad de la vida social y política en todos los países afectados por este flagelo. Eso es lo primero, luego vendrá la recuperación económica en cada país. Tomar acuerdos de manera global pone a la Educación en el ámbito de la importancia que debe tener para las sociedades. Cómo nunca antes se espera el momento de abrir las escuelas y un pronto regreso a las clases presenciales, a partir de ese momento surgirá una nueva escuela. Será sin duda un bálsamo de alivio social para cada país y que servirá para recuperar poco a poco esa normalidad de la vida en sociedad, dónde la escuela y la educación representan el regreso de la paz en los pueblos.
A nivel federal las celebraciones por el cumplimiento de los dos años del triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se centran en la exhaltación de dos aspectos: el fin del neoliberalismo y el combate a la corrupción. Sobre esos dos elementos se tejen diversas narrativas. Lamentablemente en el campo de la educación pública, el consenso apunta a que esto no ha ocurrido.
Pero más allá de que AMLO decidiera no impulsar una política educativa no neoliberal en el campo de la educación pública, lo cual fue una promesa de campaña, alarma que cedió la rectoría del Estado en este rubro a uno de los grupos empresariales más depredadores del país. Este grupo empresarial contaba desde hace años con una agenda privatizadora en materia de educativa, la cual se ha convertido ahora en política gubernamental.
A menos de dos años que este grupo empresarial capturó al gobierno de AMLO, sus decisiones ya empiezan a mostrar impactos en el desmantelamiento de la educación pública, que parecen ya irreversibles. A continuación presentamos tres impactos.
El contenido, los métodos y fines de la educación pública apuntan a la consolidación de la formación de un “sujeto neoliberal”. De manera acelerada se perfeccionan los mecanismos de construcción de ciudadanos funcionales para el neoliberalismo, incorporando el “aprendizaje” de nuevas herramientas que buscan resolver fallas de mercado, tales como el emprendedurismo, el “control” emocional, la “educación financiera” o la alimentación “sana”. Este enfoque funcional, se caracteriza por no cuestionar las causas estructurales que originan los “problemas”.
La centralización de la toma de decisiones y con ello el erosionamiento del federalismo, que implica que se estandaricen intervenciones, desconociendo las diferencias contextuales. Esta centralización del poder empieza a impactar en las decisiones que se están tomando en el rubro financiero, acelerando los procesos de privatización ya conocidos e incorporando otras expresiones como la venta de información del Sistema Educativo a redes corporativas.
El desmantelamiento, coptación o negociación con organizaciones magisteriales para nulificar puntos de resistencia o interpelación que pudieran poner en peligro el “arreglo” de AMLO con ese grupo de empresarios a los cuales “vendió la Secretaría de Educación Pública”. Esto lo ha logrado AMLO de manera sorprendente.
La CNTE está feliz con “mesas de negociación” que las atiende personalmente AMLO. Las críticas que realizan son “suaves” y dirigidas a la “nada”, han logrado una “bilateralidad” cómoda. A cambio se han desmovilizado y guardado un silencio cómplice. Un ejemplo es la declaración en Facebook del combativo líder de la Sección 9 hace unos momentos, dice: “Un supuesto “Encuentro de docentes con el Secretario de Educación” que resulto un monólogo desde el poder, ni los veo ni los oigo. Profr. Pedro Hernández Morales, Secretario General Sección 9 Democrática SNTE-CNTE”, a eso se reduce la combativa CNTE.
Otro “referente nacional, ” el CEND del SNTE, está ocupado en formar comités para defender a AMLO y con ello obtener candidaturas en las próximas elecciones. Al igual que la CNTE sus críticas a lo que ocurre en la educación pública en la 4T, no se traduce en una agenda de lucha.
Estos tres impactos combinados muestran un desmantelamiento acelerado de la Educación pública en México, algo que ni el PRI, el PAN o el PRD soñaron estando en la cúspide del “pinche” poder.
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