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La pobreza multidimensional también es problema étnico

En India, cinco de cada seis personas que viven en pobreza multidimensional -que mide ingresos, salud, educación y nivel de vida- pertenecen a las llamadas «tribus o castas bajas», de acuerdo con un índice del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El origen étnico, la casta y el género tienen un impacto enorme en la probabilidad de que las personas vivan en pobreza multidimensional, la que es medida con indicadores de ingreso, salud, educación y nivel de vida, expuso un nuevo informe del PNUD divulgado este jueves 7.

En nueve grupos étnicos encuestados por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y la Iniciativa de Oxford para la Pobreza y el Desarrollo Humano, más de 90 por ciento de su población está atrapada en la pobreza.

La investigación para el informe se realizó en 109 países donde viven 5900 millones de personas, hizo un desglose por etnia, raza y casta en 41 naciones, y dio como resultado el Índice de Pobreza Multidimensional del PNUD.

En los países en desarrollo hay 1309 millones de personas en situación de pobreza multidimensional, y de ellos 1100 millones viven en zonas rurales y 209 millones en áreas urbanas. Dentro de un país, esa pobreza puede variar enormemente entre los distintos grupos étnicos.

Los pueblos indígenas de América Latina, por ejemplo, se encuentran entre los más pobres. En Bolivia, las comunidades indígenas constituyen 44 por ciento de la población, pero representan 75 por ciento de los pobres multidimensionales.

En India, cinco de cada seis personas en situación de pobreza pertenecen a “tribus o castas inferiores”, de acuerdo con la investigación.

Los dos grupos étnicos de Gambia tienen más o menos el mismo valor en el Índice, pero con diferentes privaciones, mostrando que se necesitan diferentes acciones políticas para encontrar soluciones efectivas en casos distintos.

En Vietnam, las minorías étnicas constituyen una sexta parte de la población total, pero casi la mitad viven en pobreza multidimensional.

El Índice “nos recuerda que, si queremos aprovechar esta crisis para construir mejor en el futuro y diseñar respuestas efectivas que no dejen a nadie atrás, es necesario obtener una imagen general de los efectos de la pobreza sobre las personas, saber quiénes son y dónde viven”, dijo Achim Steiner, administrador del PNUD.

En cuanto a la cuestión del género, el estudio muestra que cerca de dos tercios de las personas multidimensionalmente pobres, es decir, 836 millones, viven en hogares donde ninguna mujer o niña ha completado al menos seis años de escolarización.

“El Índice de Pobreza Multidimensional nos recuerda que, si queremos aprovechar esta crisis para construir mejor en el futuro y diseñar respuestas efectivas que no dejen a nadie atrás, es necesario obtener una imagen general de los efectos de la pobreza sobre las personas, saber quiénes son y dónde viven”: Achim Steiner.

Además, una sexta parte de todas las personas en esta situación, unos 215 millones, viven en hogares en los que al menos un niño o un hombre completó seis o más años de escolarización, pero ninguna niña o mujer lo ha hecho.

El informe también constata que estas mujeres y niñas corren un mayor riesgo de sufrir violencia doméstica.

En África subsahariana, 556 millones de personas (53 por ciento de la población) viven en pobreza multidimensional, y 532 millones en el sur de Asia (29 por ciento). Los países con más personas en esa condición son India, Nigeria, Pakistán, Etiopía y la República Democrática del Congo.

En América Latina y el Caribe la pobreza multidimensional alcanza a 37,4millones de personas, y en los Estados árabes a 45,6 millones,

Vivir en la pobreza multidimensional puede significar cosas muy distintas, pues por ejemplo 1000 millones de personas se ven expuestas a riesgos sanitarios debido al uso de combustibles sólidos para cocinar, otros 1000 millones viven con un saneamiento inadecuado, y otros 1000 millones habitan en viviendas precarias.

Unos 788 millones viven en hogares con al menos una persona desnutrida, y 568 millones carecen de fuentes de agua potable en un radio de 30 minutos a pie.

Casi la mitad de las personas que viven en la pobreza multidimensional (644 millones) son niños: uno de cada tres es multidimensionalmente pobre, en comparación con uno de cada seis adultos.

El PNUD expuso que la pandemia covid-19 evidenció que, más allá de los ingresos, las personas experimentan la pobreza de formas superpuestas, al quedarse atrás en salud, educación y nivel de vida, de acuerdo con indicadores como la falta de agua potable, adecuadas nutrición y vivienda, o la educación primaria.

Para esa entidad de las Naciones Unidas “la pandemia covid-19 ha revelado que nos estamos quedando cortos en nuestro compromiso de no dejar a nadie atrás”, y ofreció el Índice como “ayuda a los legisladores para abordar las brechas a través de evidencias que colocan a las personas en el centro de la planificación”.

Fuente: https://ipsnoticias.net/2021/10/la-pobreza-multidimensional-tambien-es-problema-etnico/

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ONU y CIDH llaman a reducir la brecha digital de personas mayores

La brecha digital, marcada por el acceso deficiente o inexistente a internet, y menores recursos y habilidades tecnológicas, dificultan para muchas personas mayores acceder a trámites y servicios, más aún duante la actual pandemia, e incluso a la comunicación con sus seres queridos.

NACIONES UNIDAS – En el Día Internacional de las Personas Mayores, la Secretaría General de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) destacaron la necesidad de que los Estados intensifiquen sus esfuerzos para reducir las brechas digitales que afectan a la gente de mayor edad.

António Guterres, secretario general de la ONU dijo que “la igualdad digital debe incluir a todos los segmentos de la sociedad, independientemente de la edad”, y las personas mayores “son tal vez quienes más apoyo necesitan” para encarar el reto que plantea la creciente dependencia tecnológica del mundo actual.

Tanto Guterres como la CIDH expresaron, este viernes 1, preocupación por el impacto, sobre las personas mayores, de las desigualdades en el acceso a tecnologías digitales durante la actual pandemia covid-19.

“La herramienta internet determina en muchos casos la posibilidad de tener o no interacciones familiares, sociales y de vida en comunidad, así como la realización de los derechos fundamentales”, recordó una declaración de la CIDH.

Entre otros, mencionó el acceso a la información, los derechos de reunión y asociación, los derechos civiles y políticos, el derecho a la educación, a la salud y a participar en la vida cultural.

La CIDH observó que durante la pandemia “se pudo ver que se acentuó el impacto de la brecha digital en las personas mayores, debido a la creciente digitalización de un amplio espectro de servicios públicos y socio-sanitarios, como la telemedicina, trámites bancarios, información sobre transporte público y plataformas educativas”.

“Si bien las herramientas digitales cumplen un papel facilitador en la gestión de bienes y servicios públicos, también pueden representar un obstáculo para quienes enfrentan obstáculos para acceder a ellas, debido a la falta de conectividad y de las habilidades digitales para su uso”,  subrayó la CIDH.

Guterres también dijo que las personas mayores corren un riesgo más elevado frente a la amenaza del ciberdelito, por lo que “debemos fortalecer sus capacidades digitales” al tiempo que se sostiene la lucha contra los delincuentes.

Su despacho recordó que en 2019, de los 7700 millones de habitantes del planeta, al menos 703 millones tenían más de 65 años, y durante las próximas tres décadas se duplicará la cifra, para llegar a 1500 millones en 2050. De ellos, 1100 millones estarán en los países del Sur en desarrollo.

A pesar de la rápida innovación digital, la mitad de la población mundial aún no está conectada a internet y existe un gran contraste entre los países más desarrollados, con 87 por ciento de conectividad, y los más pobres, con apenas 19 por ciento. La inequidad la padecen más las personas mayores y las mujeres.

En Europa, por ejemplo, sólo una de cada cuatro personas mayores tiene habilidades digitales básicas o superiores a las básicas, en comparación con dos de cada tres en el grupo de edad de 35 a 44 años, tres de cada cuatro entre los jóvenes de 25 a 34, y cuatro de cada cinco entre los de 16 a 24 años.

Un sondeo de 2019 mostró que en la Unión Europea sólo uno de cada cinco encuestados de 75 años o más participa al menos ocasionalmente en actividades de internet, en comparación con 98 por ciento de los que tienen entre 16 y 29 años

En América, un reporte de la CIDH y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión sostuvo que desde 2015 las personas entre 15 y 29 años utilizan internet entre siete y nueve veces más que las personas mayores de 60 años.

También mostró que las desigualdades estructurales refuerzan a brecha digital, incluso entre las propias personas mayores, de acuerdo con niveles socioeconómicos o zonas geográficas en las que residen, y esas situaciones se habrían profundizado durante la pandemia.

La CIDH recordó que la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos de las Personas Mayores, de 2015, establece el compromiso de los Estados de adoptar medidas que aseguren el acceso de la persona mayor, en igualdad de condiciones con las demás, a la información y las comunicaciones.

Finalmente, se reiteró un llamado a “acelerar las políticas de acceso universal y de calidad a internet”, y a promover “la educación y el acompañamiento de las personas mayores en el desarrollo de competencias y habilidades digitales”, con un enfoque que considere las desigualdades socioeconómicas, geográficas y de género.

A-E/HM

Fuente de la información e imagen: https://ipsnoticias.net

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Estados Unidos: La ONU predica la transparencia fuera pero no la practica dentro

NACIONES UNIDAS – Las Organización de las Naciones Unidas (ONU) predica desde hace mucho tiempo la sabiduría de la transparencia y la rendición de cuentas al mundo exterior, pero no practica esos mismos principios en su propio patio interno y menos aún en el piso 39 de su sede en Nueva York, el de la oficina del secretario general.

La opacidad, irónicamente, es visible en la mayoría de los nombramientos de los cargos de alto nivel en el sistema de la ONU, dos de los cuales quedarán vacantes en breve: los de las directoras ejecutivas de ONU Mujeres y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En el caso del sucesor o sucesora de la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, se sabe que probablemente será Estados Unidos quien imponga el nombre del sucesor o sucesora, como ha sucedido siempre. Por ello, es la sucesión en ONU Mujeres la que despierta más interés, también porque la defensa de los derechos de las mujeres está en juego.

Antonia Kirkland, lideresa mundial de los programas para la Igualdad Jurídica y el Acceso a la Justicia de la organización  Igualdad Ahora (Equality Now), dijo a IPS que “nos preocupa que el proceso de selección de la tercera directora de ONU Mujeres haya sido tan poco transparente”.

Consideró que la actual directora ejecutiva de ONU Mujeres, la sudafriana Phumzile Mlambo-Ngcuka, ha trabajado bien tanto con la sociedad civil como con los gobiernos “para hacer avanzar nuestra agenda conjunta para la igualdad de género, que culminó con más de 40 000 millones de dólares de compromisos en el Foro de Generación Igualdad”.

“Para tener éxito en lograr la igualdad de las mujeres y las niñas, ONU Mujeres debe ser dirigida por alguien que tenga credenciales impecables en el campo de los derechos de las mujeres y una experiencia significativa en la conducción de procesos intergubernamentales con excelentes habilidades para construir puentes y negociar”, argumentó Kirkland.

Pero hasta ahora, lamentó, “no hemos tenido ninguna transparencia en torno a los criterios utilizados en las entrevistas y el proceso que se utiliza para tomar la decisión, lo que ha provocado aprensión y peticiones de responsabilidad”.

Purnima Mane, ex subsecretaria general de la ONU y directora ejecutiva adjunta del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), dijo a IPS que los nombramientos de altos cargos en las organizaciones de la ONU “siempre han sido un tema de interés y preocupación para la sociedad civil”.

“La sociedad civil considera que la ONU es un organismo clave que influye en los temas que le preocupan profundamente y en los que quiere tener una mayor participación. Los derechos de la mujer son uno de esos temas, por lo que el nombramiento de la directora ejecutiva de ONU Mujeres es de gran interés”, afirmó.

La antigua alta funcionaria recordó que la ONU siempre ha manejado los nombramientos de altos cargos de manera muy confidencial y como un asunto determinado en gran medida por los Estados miembros.

La mayoría de los socios de la ONU son conscientes de las negociaciones que se llevan a cabo entre bastidores entre los países en el caso de los nombramientos de alto nivel de la ONU para asegurarse de que se nombra al aspirante que prefieren.

“Pero ahora se reconoce cada vez más que la sociedad civil tiene un papel clave en la aplicación de la agenda de la ONU y en el control del cumplimiento de los compromisos asumidos por sus Estados miembros”, señaló.

Por eso, argumentó “no es de extrañar que la sociedad civil pida una mayor apertura en los nombramientos de altos cargos para garantizar que su voz sea escuchada. También quiere asegurarse de que una declaración de visión pública haga que la agenda de un posible candidato sea transparente y a la que se le pueda pedir cuentas”.

La principal intención, según Mane, es ver que se nombra al candidato con el mejor historial y las mejores capacidades y que el director ejecutivo entrante defiende un programa de acción sólido, basado en los derechos y en las pruebas, y respeta la voz de la sociedad civil.

En la primera semana de agosto, una coalición de unas 380 organizaciones de la sociedad civil y 746 reconocidas figuras públicas y feministas expresaron su “preocupación por el proceso de contratación de una nueva directora ejecutiva de ONU Mujeres”.

La carta conjunta dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, planteó que “debido a la importancia de ONU Mujeres en nuestro trabajo por los derechos de las mujeres en todo el mundo, muchas de nosotras hemos firmado dos cartas anteriores para enfatizar la importancia de un proceso transparente informado por la sociedad civil”

“A medida que se desarrolla este proceso, no hemos visto que se respeten esos principios”, expresan en la carta.

Cuando presentó el informe del Grupo de Alto Nivel sobre Rendición de Cuentas, Transparencia e Integridad Financiera Internacional, en febrero de 2021, Guterres dijo que el grupo ofrecía una visión de un sistema mejor que funcionara para todos, así como “recomendaciones para crear sistemas más sólidos de rendición de cuentas, transparencia e integridad”.

Hablando de la corrupción como la máxima traición a la confianza pública, Guterres dijo en 2017: “Juntos, debemos crear sistemas más sólidos para la rendición de cuentas, la transparencia y la integridad sin demora”.

Pero, lamentablemente, los tres elementos están ausentes en la mayoría de los nombramientos de alto rango y de responsabilidad en la ONU.

Andreas Bummel, director ejecutivo de Democracia Sin Fronteras, dijo a IPS que la legitimidad de la próxima directora ejecutiva de ONU Mujeres depende de un proceso de selección abierto, transparente y competitivo.

Para que ello sea así, argumentó,  es necesario ver las declaraciones sobre su visión de los candidatos y que la sociedad civil participe en audiencias públicas y entrevistas a las personas postulantes.

“Esto debería ser en el mejor interés de la propia ONU, ya que influye en la futura eficacia de ONU Mujeres. A estas alturas, esto debería ser un procedimiento estándar para todos los altos cargos de la ONU”, declaró Bummel.

Mane, que también fue presidenta y directora ejecutiva de Pathfinder International, una organización que promueve mundialmente el derecho a la salud sexual y reproductiva, dijo que es probable que muchas de las demandas de la carta colectiva y organizaciones y personalidades no sean bien recibidas por los Estados miembros de la ONU.

El proceso propuesto para el nombramiento de la nueva máxima funcionaria de ONU Mujeres rompe con el habitual proceso de selección de la ONU, por lo que de aceptarse podría sentar un precedente para todos los nombramientos de alto nivel futuros.

Eso conduciría a la reticencia de incorporar nuevos actores y procedimientos en la selección de la sucesora de Mlambo-Ngcuka y de la chilena Michelle Bachelet, la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres.

“Esto es especialmente cierto en el caso de la sociedad civil, a la que algunos Estados miembros, lamentablemente, ven como su adversaria y no como su aliada”, señaló Mane.

Por otra parte, una mayor participación de la sociedad civil y una mayor transparencia en los nombramientos sería, de hecho, el paso correcto si la ONU tiene que ser respetada por todos sus socios y partes interesadas, argumentó.

También, consideró, enviaría un mensaje de que la ONU reconoce el papel clave que desempeña la sociedad civil, junto con los gobiernos nacionales, en la traducción a la realidad de la agenda del organismo mundial.

Mane consideró que la participación de las organizaciones de la sociedad civil en el panel de entrevistas es quizás la petición más radical incluida en la carta.  Es poco probable, a su juicio,  que los Estados miembros modifiquen el proceso para incluir a la sociedad civil de manera más formal en el comité de selección, tal como se solicita.

“Pero pedir lo ideal es lo correcto, aunque pueda parecer difícil.  Una asamblea (telemática)  en la que las candidatas puedan dialogar con la sociedad civil es, sin duda, factible y merece ser considerado seriamente”, consideró la antigua alta funcionaria de la ONU.

De hecho, la sociedad civil ya ha organizado en el pasado este tipo de intercambios con posibles candidatos, lo que ayuda a elegir al mejor aspirante, según la opinión de la sociedad civil, aunque no esté formalmente representada en el proceso de selección.

“La ONU debe evolucionar para adaptarse a los tiempos, y la inclusión y la transparencia son fundamentales para esta evolución”, consideró Mane.

Puede leer la versión en inglés de este artículo.

Según PassBlue, un medio conducido por mujeres que cubre en forma independiente a la ONU, se ha ampliado el plazo del 28 de junio para presentar candidaturas a dirigir ONU Mujeres, lo que sugiere que se quieren más y nuevas solicitudes.

Aunque la lista de aspirantes no es pública, hasta ahora se cree que las actuales jefas adjuntas de ONU Mujeres, la sueca Asa Regner y la india Anita Bhatia, han solicitado el puesto.

Otras candidatas que se rumorea que han presentado sus nombres, según PassBlue, son la ex secretaria general adjunta de la ONU Radhika Coomaraswamy, de Sri Lanka, Kang Kyung-wha, de Corea del Sur, y Mereseini Rakuita Vuniwaqa, de Fiyi.

Y entre los candidatos de la región árabe figuran Zineb Touimi-Benjelloun, de Marruecos, y Sima Sami Bahous, de Jordania, según PassBlue.

La ONU anima encarecidamente a los jóvenes a presentar su candidatura. Pero de la lista conocida, Vuniwaqa, de 47 años, es la única menor de 50 años. Todas las aspirantes, eso sí,  tienen una impresionante experiencia de liderazgo en la ONU, en sus gobiernos o en ambos.

Mientras tanto, en su carta, la coalición de organizaciones y figuras dedicadas a defender los derechos de las mujeres destacan entre sus planteamientos los siguientes:

  • La lista de candidatas al cargo de directora ejecutiva de ONU Mujeres debería hacerse pública. Este proceso de selección debería seguir el precedente del proceso de selección para otros puestos de liderazgo de las Naciones Unidas, como el de alto comisionado para los Derechos Humanos y el secretario general, haciendo públicos los nombres. Aunque la confidencialidad es vital en la contratación ordinaria, los nombres de los candidatos en esta y en todas las búsquedas de las personas a conducir las agencias de la ONU deberían hacerse públicos.
  • Las candidatas deben tener una motivación o declaración pública sobre su visión. Es importante que todas las candidatas proporcionen una declaración sobre su motivación o visión para que la sociedad civil pueda entender lo que esperan lograr como jefa de ONU Mujeres.
  • Debería celebrarse una asamblea virtual de candidatas para la sociedad civil. Dado que la directora ejecutiva debe ser capaz de interactuar eficazmente con la sociedad civil, todas las partes interesadas deberían tener interés en ver a las candidatas en un formato virtual en directo. Esa asamblea debería celebrarse antes del panel de entrevistas para que el evento pueda alimentar la información recopilada para el proceso de entrevistas.
  • La sociedad civil debe estar debidamente representada en el panel de entrevistadores. Lo ideal es que la mitad de los miembros del panel de selección sean representantes de organizaciones de la sociedad civil. Como mínimo, debe haber un representante del Norte Global y otro del Sur Global.

La próxima directora ejecutiva de ONU Mujeres es de vital importancia para la sociedad civil feminista y otras partes interesadas a nivel mundial. Es fundamental que sea un proceso transparente e inclusivo.

“Como organizaciones feministas de la sociedad civil que colaboran habitualmente con ONU Mujeres, esperamos que nuestras peticiones se reflejen adecuadamente en el proceso, y estamos dispuestas a trabajar directamente con el comité de búsqueda o con los representantes designados para alcanzar este objetivo”, insiste la carta.

T: MF / ED: EG

Fuente de la información e imagen: https://ipsnoticias.net

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Reimaginando la educación con imaginación

Por: Yasmine Sherif

 

Para alcanzar el SDG 4 (Objetivo de Desarrollo Sustentable 4) en educación inclusiva de calidad, debemos priorizar la salud mental

En varios países del mundo, el mes de mayo es el mes de la concientización sobre la salud mental o contiene la semana de concientización sobre la salud mental. Muchas personas habrán leído publicaciones y blogs sobre la importancia de hacer ejercicio y estar a la luz del sol para evitar deprimirse, sobre formas de lidiar con el estrés de la pandemia y sobre cómo lidiar con los desafíos cotidianos que dificultan nuestra búsqueda de la felicidad.

En cambio, para los niños y jóvenes atravesados por emergencias y crisis prolongadas, que viven al extremo el estrés y la adversidad de los conflictos armados, de ser desplazados por la fuerza, de los ataques a las escuelas y los desastres climáticos, la necesidad de servicios de apoyo psicosocial y de salud mental se extiende mucho más allá de ejercicios y remedios para el bienestar. .Se requiere una comprensión sincera de su sufrimiento y un profundo reconocimiento de su resiliencia.

Mientras buscamos cuidar nuestra propia salud mental, también es crucial que tomemos medidas para cuidar la de los más vulnerables del mundo : las niñas y los niños en crisis, con sus vidas destrozadas, despojados, con miedos y experiencias conmovedoras que pueden definirlos o quebrarlos.

La importancia de continuar invirtiendo y profundizando en la salud mental y el apoyo psicosocial nos es muy clara tanto para Education Cannot Wait (“La educación no puede esperar”, por sus siglas en inglés ECW), como para el sector de la educación en su conjunto. De hecho, en la amplia cartera de inversiones de ECW hay un hashtag para eso: #MHPSS.

El ECW y nuestros socios invertimos todos los días en nuevas formas de brindar seguridad, esperanza y oportunidades a través de una educación de calidad que sea verdaderamente significativa a niños y jóvenes afectados por las crisis. Para que la educación tenga un impacto duradero, la salud mental debe ser parte integral de las respuestas educativas en contextos de crisis y desplazamiento. Nuestro objetivo es empoderar a estas niñas y niños para que encuentren sentido en su sufrimiento, como el gran psicoanalista Victor Frankl escribió en su best-seller «El hombre en busca de sentido». Porque, en ECW creemos que el dolor y el sufrimiento pueden convertirse en un punto de inflexión para el cambio y el logro si se convierte a la educación en una herramienta poderosa de cambio y logro, con el enfoque correcto de MHPSS (red de apoyo de salud mental y psicosocial).

Imagínense niñas como Janat Ara, una adolescente rohinyá que huyó una noche y vivió escondida en los bosques hasta que encontró algo de esperanza en los campos de refugiados de Cox’s Bazaar en Bangladesh. Janat y otros adolescentes en su situación ahora han vuelto a recibir educación, pero para poder recuperar su seguridad mental y psicosocial necesitan de mayor apoyo, para poder convertirse en jóvenes agentes de cambio para su comunidad, su sociedad y su gente.

Los programas “Objetivos de Desarrollo Sostenible” y “Agenda para la Humanidad” preparan el escenario para que el ecosistema humanitario y de desarrollo delinee un nuevo camino a seguir para garantizar que la educación en situaciones de emergencia y crisis prolongadas cree entornos seguros y de protección que promuevan el bienestar y el desarrollo saludable de todas las niñas, niños y adolescentes a través de una educación integral significativa, relevante y de calidad.

Estos compromisos han llevado al ECW a adoptar una postura firme: una MHPSS bien pensada y basada en la escuela constituye una inversión necesaria en cada país bajo el ECW. La lógica detrás de esto es que todos los niños y jóvenes afectados por crisis tienen un gran potencial y sus experiencias pueden permitirles no solo aprender plenamente, sino alcanzar su verdadero potencial si la MHPSS es del más alto nivel.

Del mismo modo, los profesores no podrán apoyar con éxito a los alumnos, si el bienestar de unos y otros no es atendido y apoyado y no se comprende con mayor nivel de profundidad lo que han vivido y lo que pueden lograr.

Crédito: UNICEF

Acelerar el apoyo
Para crear bienes públicos de alto impacto que acelerarán el apoyo de MHPSS para niñas, niños y adolescentes como Janat Ara, ECW apoya una serie de iniciativas clave:

  • Justo este mes, ECW anunció una nueva subvención para apoyar el » Programa de mejor aprendizaje (BLP)» del Consejo Noruego para Refugiados. El BLP es un conjunto diverso de intervenciones de MHPSS basadas en la evidencia, basadas en la evidencia y las mejores prácticas que está ayudando a niños y adolescentes en todo el Medio Oriente y África del Norte a curarse y hacer frente al desplazamiento, la adversidad y el estrés.
  • El ECW también está anunciando una nueva subvención para el Área de Responsabilidad de Protección Infantil.Esta área, dirigida por UNICEF, se enfoca en fomentar la localización y la coordinación de niños y adolescentes marginados para garantizar que estos tengan acceso a apoyo en sus escuelas y comunidades, especializado y orientado a la MHPSS.
  • Los niños y jóvenes refugiados tienen necesidades únicas, y el ECW trabaja con la Agencia de la ONU para los Refugiados (por sus siglas en inglés, ACNUR) para garantizar que las niñas y niños que han sufrido desplazamientos y crisis prolongadas tengan acceso a apoyo y a servicios de salud mental como parte de su educación. Juntos, estamos cambiando la forma en que se protege y se atiende a los estudiantes refugiados.
  • El ECW también trabaja con el Centro Psicosocial de la Federación Internacional de la Cruz Roja (por sus siglas en inglés, IFRC), como codirector del Grupo de Referencia de MHPSS del Comité Permanente entre Organismos (por sus siglas en inglés, IASC). Durante los cierres de escuelas en el período sin precedentes de COVID-19, el ECW apoyó al IASC y el IFRC para brindar orientación, capacitación y herramientas rápidas sobre la MHPSS a padres, cuidadores y maestros de todo el mundo.
  • El bienestar de los maestros tiene un impacto significativo en el bienestar de los estudiantes. El ECW junto con el Grupo Colaborativo de la Red Internacional para la Educación en Situaciones de Emergencia (por sus siglas en inglés, INEE) sobre Apoyo psicosocial (por sus siglas en inglés, PSS) y Aprendizaje Socio-emocional (por sus siglas en inglés, SEL) han unido fuerzas para garantizar que se promueva y proteja la salud mental y el bienestar de los docentes en contextos de emergencia y crisis.
  • Por último, aunque no por ello menos importante, el ECW está implementando un nuevo enfoque sin precedentes en la MHPSS, basada en la Logoterapia de Victor Frankl mediante la cual la salud mental transforma el sufrimiento en significado y esperanza para el futuro.

Satisfacer las necesidades del niño en su totalidad y cumplir de manera eficaz los Objetivos Mundiales, especialmente el ODS 4, requerirá un cambio radical en la forma colectiva de trabajar con nuestros socios: un trabajo colaborativo para la educación, la protección infantil y la salud, a través de la programación conjunta y la coordinación por medio de las redes y los canales existentes. Puede obtener más información sobre el trabajo del ECW aquí en nuestra Nota de orientación técnica de la MHPSS .

Hoy más que nunca, las niñas y los niños afectados por crisis en todo el mundo necesitan el apoyo psicosocial y de salud mental que merecen y que les corresponde. Con esto, como dijo una vez Alice Walker, “son los que estábamos esperando”. Con esto es posible cambiar el mundo.

 

Fuente de la información e imagen:  https://www.pressenza.com/es

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El Banco Mundial teme un retroceso en la educación

La covid-19 ha creado la peor crisis para la educación y el aprendizaje en un siglo y se requieren medidas urgentes para mitigar esos impactos en todo el mundo, sostuvo un informe del Banco Mundial a un año de haberse desatado la pandemia.

Las alteraciones causadas por la covid en las sociedades y las economías agravan la crisis de la educación preexistente en el mundo y la afectan de maneras sin precedentes, según la institución multilateral que tiene como socios a 189 países.

Antes de la pandemia “ya había una crisis del aprendizaje”, pues unos 258 millones de niños en edad escolar no asistían a la escuela primaria ni secundaria, y la tasa de pobreza de aprendizajes en los países de ingreso bajo y mediano era de 53 por ciento.

Eso significa que más de la mitad de los niños de 10 años no podía leer ni entender un texto simple. En África al sur del Sahara la cifra era cercana a 90 por ciento.

La covid “ha agravado la crisis del aprendizaje, y es probable que el impacto en el capital humano de la actual generación de estudiantes se prolongue”, según el banco.

En abril de 2020, cuando se cerró el mayor número de escuelas, 94 por ciento de los estudiantes  -1600 millones de niños y jóvenes- dejaron de asistir a la escuela en todo el mundo, y todavía unos 700 millones de alumnos estudian hoy desde su casa, en un contexto de gran incertidumbre.

Familias y escuelas debieron elegir entre opciones de aprendizaje híbrido y remoto, o ningún tipo de escolarización, y en la gran mayoría de los países no se vislumbra el término de esta incertidumbre, según el banco.

Los niños pequeños están especialmente expuestos a riesgos, ya que la pandemia agrava las disparidades existentes en materia de nutrición, salud y estimulación, y los servicios para apoyarlos a menudo se omiten en la respuesta a la pandemia.

Audrey Azoulay, directora de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha dicho que “los cierres prolongados de los centros educativos tienen un creciente coste psicosocial para los estudiantes, aumentando las pérdidas de aprendizaje y el riesgo de abandono escolar”.

A este impacto en los sistemas educativos se suman las repercusiones negativas de la contracción económica global sin precedentes en los ingresos familiares, que aumenta el riesgo de deserción escolar y reduce los presupuestos de los gobiernos.

El banco calculó que, debido a las pérdidas de aprendizaje y los aumentos en las tasas de deserción, la actual generación de estudiantes podría perder 10 billones (millones de millones) de dólares en ingresos, casi 10 por ciento del PIB mundial.

Los países se desviarían aún más del objetivo de reducir la pobreza de aprendizajes, que podría trepar 10 puntos, hasta 63 por ciento de la población escolar.

Por ello, el banco considera que “se está gestando una catástrofe de desigualdad. Se observan inmensas diferencias en las situaciones de los estudiantes pobres y ricos en todos los países del mundo”.

La covid “representa un riesgo aún mayor para la educación y el bienestar de las niñas, ya que es mayor la probabilidad de que ellas abandonen la escuela, son más vulnerables a la violencia y enfrentan el matrimonio infantil y la fertilidad adolescente”, señaló el reporte.

Asimismo, los niños con discapacidad, las minorías étnicas, los refugiados y las poblaciones desplazadas tienen menos probabilidades de acceder a materiales de aprendizaje remoto y de regresar a la escuela después de la crisis

El sistema de educación terciaria también atraviesa una crisis profunda. En el momento más crítico, 220 millones de estudiantes de educación superior se vieron afectados por los cierres de los centros educativos en todo el mundo, y se prevén importantes reducciones del número de estudiantes actuales y futuros.

Además se registró una interrupción sin precedentes en la enseñanza y formación técnica y profesional. Un resultado de todos esos cierres es que posiblemente

la actual generación de estudiantes, y especialmente los más desfavorecidos, nunca reciba una educación completa ni el máximo de ingresos potenciales.

Como las pérdidas de aprendizaje van en aumento y es fundamental que los niños y los jóvenes vuelvan a participar en el proceso de aprender, ya sea con clases a distancia eficaces, opciones híbridas o mediante alternativas seguras de educación presencial, el banco propone una especie de decálogo a sus socios.

En primer lugar, evaluar las pérdidas de aprendizaje y monitorear los avances, cuando los niños regresen a la escuela y durante la instrucción a distancia.

Luego, proporcionar clases de nivelación y apoyo socioemocional a los estudiantes, reestructurar el calendario académico para hacer ajustes por los días escolares perdidos debido a la pandemia, y adaptar el plan de estudios para priorizar el aprendizaje fundamental, teniendo en cuenta el tiempo perdido.

Se debe preparar y apoyar a los maestros para manejar el agotamiento profesional, mejorar las habilidades digitales, identificar a los estudiantes que necesitan apoyo e implementar planes que garanticen la continuidad del aprendizaje y las condiciones de salud y seguridad cuando los niños regresen a las escuelas.

También se debe fomentar la reinscripción, minimizar la transmisión de enfermedades en las escuelas, y apoyar el aprendizaje en el hogar a través de la distribución de libros, dispositivos digitales cuando sea posible y paquetes de recursos para el aprendizaje a distancia.

El Banco Mundial se declaró dispuesto a agregar 6200 millones de dólares a los 5300 millones que ha desembolsado para proyectos que alcanzan a la educación y reportan beneficios a 400 millones de alumnos y 16 millones de profesores en 65 países.

Fuente: https://www.ipsnoticias.net/2021/01/banco-mundial-teme-retroceso-la-educacion/

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La exclusión sigue marcando la educación en todo el mundo

La educación en todo el mundo permanece signada por la exclusión que afecta sobre todo a los pobres, las minorías y las mujeres, y esa marca se agrava con la pandemia covid-19, señaló un informe de la situación divulgado este martes 23 por la Unesco.

El dato más voluminoso es que hay 258 millones de niños y jóvenes totalmente fuera del sistema educativo y la pobreza fue el principal obstáculo para su acceso, según el estudio de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

De ellos, 93 millones (31 por ciento de población en edad escolar) están en África subsahariana, 94 millones en Asia meridional y central (21 por ciento), 33 millones en Asia oriental y sudoriental (nueve por ciento), 15 millones en África del norte y Asia occidental (17 por ciento), y casi 12 millones en América Latina y el Caribe.

De la población no escolarizada, 15 por ciento son niños y niñas con discapacidades.

La aparición de la pandemia y el consiguiente cierre de escuelas dejó a 40 por ciento de los países con ingresos bajos y medios-bajos sin apoyos para los alumnos desfavorecidos, según el informe, que aboga por la inclusión bajo el lema “Todos significa todos”.

La pobreza “incide en la asistencia, la finalización y las oportunidades de aprendizaje”, sostiene el texto, y muestra algunas disparidades.

En 65 países de ingresos bajos y medianos, la diferencia en las tasas de asistencia entre el 20 por ciento más pobre y el 20 por ciento más rico de los hogares era de nueve puntos porcentuales para los niños en edad de asistir a la escuela primaria.

Para los adolescentes en edad de acudir al primer ciclo de secundaria la diferencia era de 13 puntos, y de 27 para los jóvenes en edad de asistir al segundo ciclo de secundaria.

En todas las regiones, excepto en Europa y América del Norte, por cada 100 adolescentes del 20 por ciento de hogares más ricos que estudiaron y completaron el primer ciclo de secundaria, concurrieron a cursarlo 87 muchachos del 20 por ciento más pobre, pero solo 37 lo terminaron.

El segundo ciclo de secundaria lo terminan 18 jóvenes de los sectores más pobres por cada 100 de los sectores más ricos, y en 27 países del Sur para los que se dispuso de datos, prácticamente ninguna joven pobre de zonas rurales termina ese ciclo.

La directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, destacó que “es imperativo avanzar hacia una educación más inclusiva” y resaltó la necesidad de “repensar el futuro de la educación, especialmente tras las desigualdades que ha puesto de manifiesto la covid-19”.

Menos de 10 por ciento de los países del mundo poseen leyes que garanticen la plena inclusión en la educación.

Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, 29 por ciento de escuelas no han hecho cambios para admitir estudiantes con discapacidades, solo siete países reconocen oficialmente al lenguaje de señas, y en Brasil, México y Perú persisten rasgos de desigualdad por el origen indígena de los alumnos.

Algunos países de África prohíben la escolarización de las niñas embarazadas, 117 naciones permiten matrimonios infantiles y 20 aún no ratifican el convenio de la Organización Internacional del Trabajo que proscribe el trabajo infantil.

En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los más industrializados, “más de dos tercios de los estudiantes de origen inmigrante asisten a escuelas en las que representan por lo menos la mitad de la población estudiantil, lo que reduce sus posibilidades de éxito académico”.

En Asia, los estudiantes de grupos desplazados, como los rohinyá, aprenden en sistemas educativos paralelos, y en varios países de Europa central y oriental los niños romaníes son segregados en las escuelas normales.

Según el informe, “a menudo los sistemas educativos no consideran las necesidades especiales de los alumnos y, a nivel global, las escuelas están más interesadas en obtener acceso a internet que en atender a los alumnos con discapacidades”.

La inclusión no solo es un imperativo moral, recuerda el estudio, sino que “aporta beneficios, porque una educación inclusiva planificada e impartida de forma cuidadosa puede mejorar los logros académicos, el desarrollo social y emocional, la autoestima y la aceptación de los compañeros”.

El informe evoca los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y una de las metas del ODS 4 que pauta para el año 2030 “eliminar las disparidades de género en la educación y asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad”.

La Unesco reconoce que “el paso a la inclusión no es fácil” y recomienda, en primer lugar “entender la educación inclusiva de manera más amplia: incluir a todos los educandos, independientemente de su identidad, origen o capacidad”.

Luego, “centrar la financiación en los que se han quedado atrás” pues “la inclusión no existe cuando millones de personas no tienen acceso a la educación”.

A continuación recomienda compartir competencias y recursos, la cooperación entre ministerios y niveles gubernamentales y dejar espacio para que sectores no gubernamentales cuestionen y colmen lagunas.

Se debe también “preparar, empoderar y motivar al personal educativo: todos los docentes deben estar preparados para enseñar a todos los educandos” y consultar a las comunidades y los padres pues “la inclusión no se puede imponer desde arriba”.

Fuente: https://rebelion.org/la-exclusion-sigue-marcando-la-educacion-en-todo-el-mundo/

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Contra la violencia de género más educación y menos culpabilización

Por: Inter Press Service

Sally Mboumien todavía recuerda vívidamente el día en que apretó una piedra ardiente contra su pecho. En Bawok, una comunidad del oeste de Camerún, donde se crió, es una práctica habitual aplanar los incipientes pechos de las niñas con una plancha o un martillo calentados con carbón encendido.

Siempre escuchó que era bueno para las niñas porque las mantenía a salvo de los hombres. Cuando tenía 11 años, Mboumien aprovechó un día en que su mamá estaba ausente visitando a unos parientes para plancharse los senos con una piedra ardiente.

La alta temperatura lastimó su fina y delicada piel dejándole cicatrices negras. El insoportable dolor quedó solapado por el miedo. Aterrorizada, la niña no le mostró las heridas a nadie ni a su propia madre.

“Los 16 días se dan en un contexto de indignación mundial por la violencia y el acoso sexual. Es hora de actuar y poner fin a la violencia contra las mujeres”: Nanette Braun.

“Solo fui una víctima de la ignorancia”, contó Mboumien, ahora una de las principales defensoras de los derechos de salud sexual y reproductiva de niñas y jóvenes.

El alisamiento o planchado de senos  afecta a unas 3,8 millones de mujeres en el mundo, en especial en Camerún, Benin, Costa de Marfil, Chad, Guinea-Bissau, Kenia, Togo, Zimbabwe y Guinea-Conakry, pero no solamente.

Además, es una de las cinco expresiones de violencia de género menos denunciadas, según la Organización de las Naciones Unidas.

Es una práctica que expone a las mujeres que la padecen a problemas de salud como infecciones, quistes, daños permanentes en el tejido, cáncer, además de, por supuesto, la completa desaparición de uno o ambos senos.

Pero también es una flagrante violación a la integridad y a los derechos físicos y sexuales de las niñas.

En el marco de la Campaña Naranja de ONU Mujeres, Mboumien, fundadora de Acción Común para el Desarrollo de Género, realiza una gira por su país sensibilizando sobre este tema.

La Campaña Naranja contribuye a promover los 16 días de activismo contra la violencia de género, desde el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de este mes, Día de los Derechos Humanos.

El planchado de senos está realmente arraigado en muchas culturas locales, lo que la convierte en una costumbre difícil de erradicar.

Dignidad negada es violencia

A miles de kilómetros de donde está Mboumien, la defensora de los derechos de las niñas en el estado indio de Rajasthan, Bharti Singh Chauhan, también participa en la Campaña Naranja, en el marco de la cual se propone ver un filme.

En ese estado, casi 40 por ciento de las niñas se casan antes de los 18 años, lo que las aleja de la educación, en especial a las de las comunidades más marginadas. En ese contexto, ver una película es simbólico y, de hecho, un avance.

Su organización, Praveenlatha Sansthan, empodera a más de 100 adolescentes para que luchen contra el matrimonio infantil y el analfabetismo.

Las adolescentes procedentes de las familias más marginadas sufren distintos tipos de violencia como matrimonio infantil, abuso físico y psicológico, lo que repercute en su educación, pues abandonan la escuela de forma voluntaria o porque sus padres dejan de mandarlas.

La organización de Chauhan ayuda a las niñas a regresar a la escuela para que no caigan en el círculo de analfabetismo, pobreza, abuso y matrimonio precoz.

En ese contexto, ir al cine es todo menos trivial. De hecho, se sienten libres por un día.

“Las ayuda a salir de las cuatro paredes de donde viven, a olvidarse de sus dificultades cotidianas y a aprender algo de la película, en especial porque elegimos alguna que tengan un fuerte contenido social”, explicó.

“Por último, estar sentadas en una sala con otras personas, las ayuda a sentirse como debe ser: que no son menos que nadie y que tienen los mismos derechos que cualquiera”, añadió Chauhan.

En esta ocasión, vieron “Secret Superstar” (Estrella Secreta), un filme indio sobre una adolescente de familia musulmana que lucha por ser una estrella de rock, y como su padre se lo prohíbe, decide revelarse subiendo vídeos a YouTube.

“Queremos que las adolescentes crean en ellas mismas y en que pueden tener un sueño y alcanzarlo”, añadió.

Un mal común global

En todas partes del mundo las mujeres sufren acoso sexual y violación, golpes, violaciones de sus derechos humanos, pasando por la negación de sus derechos de salud, privacidad y libertad para elegir una pareja hasta el derecho a decir que no a los embarazados no deseados.

En el marco de los 16 días de la Campaña Naranja, muchas activistas y mujeres de a pie toman las calles para reclamar el fin de la violencia de género.

“El 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y aprovecharé esta oportunidad para hablar sobre ‘no dejar a nadie atrás’ y sobre la necesidad de garantizar una educación segura para todos”, recordó Celine Osukwu, quien aboga por los derechos de los discapacitados en la ciudad nigeriana de Abuya.

La maestra canadiense de Toronto, Tamarack Verall, de 68 años, también está entusiasmada de participar en la campaña, en el marco de la cual se reunirá con indígenas para trabajar sobre su derecho a un mundo libre de violencia.

La oficial de comunicaciones de ONU Mujeres, Nanette Braun, coincidió: “Los 16 días se dan en un contexto de indignación mundial por la violencia y el acoso sexual. Es hora de actuar y poner fin a la violencia contra las mujeres”, subrayó.

Educación, no condena

Activistas como Mboumian y Chauhan consideran que hay que aprovechar esta oportunidad para abogar por el fin de la violencia en todas sus formas.

“Para poner fin al ciclo de violencia, también hay que escolarizar a las niñas y darles la libertad que necesitan para alcanzar sus metas y que tengan la dignidad que se merecen para llevar una vida feliz”, subrayó Chauhan, quien recibió un premio de la Presidencia de India por su trabajo.

Por su parte Mboumien explicó que las campañas sociales de los países occidentales suelen ignorar las coyunturas locales y los contextos culturales de algunas prácticas violentas.

La violencia debe entenderse en el contexto local y los hombres deben involucrarse. La gente debe entender que la campaña no trata de matar tradiciones, sino de salvarlas para que no se vuelvan un instrumento desestabilizador de toda la sociedad.

Con el lema “No nos condenen, edúquennos”, Mboumien trata de difundir la idea de que la violencia de género no solo perjudica a un género, sino que debilita el tejido social e impide su avance.

“No creo en condenas. Condenar a una comunidad o a un grupo de personas por una práctica cultural no es la forma correcta de deshacerse de ella. Lo que necesitamos es que la gente comprenda por qué es mala, qué daños causa y buscar su colaboración para poner fin a una práctica dañina”, explicó.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2017/12/contra-la-violencia-de-genero-mas-educacion-y-menos-culpabilizacion/

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