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Copiar o no copiar, el dilema de los exámenes online en casa

Por: Laura Peraita

La tentación de hacer «trampas» en las pruebas está ahí; la responsabilidad ética, también.

La prolongación del cierre de las escuelas y universidades por miedo al contagio del coronavirus ha motivado que no solo las clases se realicen de manera online, también los exámenes. Pero, ¿cómo se garantiza que los alumnos no copien durante estas pruebas que hacen en la habitación de su casa con todo el material de estudio a mano? ¿Debo ayudar como padre a que mejore sus respuestas para que obtenga una mejor calificación? La tentación está ahí; la responsabilidad ética, también.

Para César del Hierro, director del colegio concertado Ábaco, el alumno debe ser siempre responsable y autónomo en todas sus tareas y ahora, «por estar en casa no debe ser distinto». Asegura que los docentes parten de la confianza «de que los estudiantes están actuando correctamente y que sus padres son coherentes con el modelo pedagógico que se les transmite».

Explica que los niños en Primaria son más honestos y suelen respetar más estas «reglas del juego» de no copiar en los exámenes, «pero en primero y segundo de Secundaria, por edad, tienen más picaresca y pueden tener la tentación, también con la intención de mejorar su nota para no dar más disgustos en casa, donde puede que sus padres tengan problemas laborales o de salud por la situación actual. No obstante, los profesores conocemos a los alumnos, su trayectoria en el curso y, en la mayoría de los casos, desde que iniciaron Infantil por lo que cualquier cambio inminente en sus calificaciones nos daría una pista».

Pese a todo, en el Colegio Ábaco han puesto en marcha una serie de herramientas a partir de Secundaria como, por ejemplo, la realización de exámenes orales, o la posibilidad de solicitar a los alumnos que, días después de la prueba, realicen una defensa oral de su examen.

Alejandra Velasco, directora de Infantil y Primaria del Colegio Arcángel Rafael, reconoce que cuando los profesores se conectan con sus alumnos en alguna ocasión han visto en su pantalla la mano de un adulto que intentaba pasar desapercibida mientras ayuda al alumno a hacer sus tareas, voces sigilosas corrigiendo errores… Por este motivo, en las tutorías que se llevan a cabo en este centro con los padres, «intentamos recordarles que deben poner el foco en el aprendizaje y no en la inmediatez de la respuesta ni en el resultado final de una nota. Se trata de todo un proceso y lo importante es que el alumno vaya asimilando conceptos poco a poco, sobre todo en Primaria, donde a los estudiantes no es habitual que se les ocurra copiar. Para los de Secundaria, lo que hacemos es que en los exámenes no les preguntamos tantos conceptos, fáciles de copiar, sino que realicen cuestiones más competenciales o respondan cuestiones tipo test que requieran reflexión».

Ruth Ferrero, presidenta del APA del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro, es madre de tres hijos que cursan cuarto y quinto de Primaria y segundo de Secundaria. En su opinión, los padres deben dejar que sus hijos hagan tanto los deberes como los exámenes de forma independientes. «Los alumnos deben hacer cada día en casa una serie de pruebas y enviarlas y con ellas, y su participación, comportamiento, etc., los profesores califican. Influye todo y deben ser los propios niños los que deban enfrentarse a hacer sus tareas. En mi caso solo les ayudo si tienen alguna duda o problema técnico que no sepa solventar. Esta época es un auténtico reto para conseguir que sean más autónomos y responsables, aunque no aprendan tanto, porque ya tendrán tiempo de reforzar contenidos».

El primer objetivo para José Luis Serer, profesor de Lengua y literatura en ESO y Bach del Colegio CEU San Pablo Valencia, es transmitir a los alumnos que «el valor real de una prueba o tarea —nosotros hemos eliminado durante el confinamiento la palabra examen— es el beneficio que le genera en su propio aprendizaje y que le permite evaluarse así mismo en su esfuerzo. Lo otro es un engaño. Los padres están teniendo una gran oportunidad durante todas estas semanas de confinamiento para transmitir a sus hijos una serie de valores como la responsabilidad frente a sus tareas».

Este profesor reconoce que es muy importante mantener un clima de confianza y responsabilidad en el proceso de aprendizaje para lograr los objetivos propuestos. «Una vez superada la barrera técnica, los estados emocionales son nuestra prioridad». Señala que «de nada sirve una buena técnica si la relación de los actuantes ha perdido emoción. Aquí es donde ha intervenido de forma directa la labor del tutor, pieza indiscutible de la estructura organizativa y formativa de nuestro centro. Las tutorías se han mantenido a través de canales privados y de una transmisión directa entre tutores y familias».

Pruebas Universitarias

Salvando las diferencias, Iñaki Bilbao, vicerrector de internacionalización y transformación digital de la Universidad CEU San Pablo, explica que la universidad pretende hacer un paralelismo entre lo presencial y lo online. Para ello asegura que cuentan con proctoring, una herramienta de vigilancia remota, que simula la función del profesor que camina por la clase mientras los alumnos realizan el examen. «A través de una cámara conectada al ordenador o móvil podemos captar la imagen del alumno, que previamente nos ha mandado una foto suya de ese momento —para verificar su identidad—, imágenes del lugar donde va a realizar el examen y de su mesa de estudio para comprobar que está vacía y, de este modo, garantizar la integridad académica de la prueba. Hay diferentes niveles de vigilancia, según sea la prueba».

No obstante, este docente matiza que los profesores tienen ya información de la evolución del alumno durante el curso y, si de repente sus notas suben mucho, «puede resultar sospechoso». Aun así, confiesa que, aunque la tentación de copiar esté ahí, «en las aulas también se han transmitido a los estudiantes valores como la capacidad de esfuerzo, el respeto, la integridad… para que sean honestos consigo mismos porque somos conscientes de que ninguna herramienta digital ofrece una seguridad absoluta de que no van a copiar, pero lo mismo que si estuvieran en una clase presencial», matiza.

No obstante, explica que este sistema no es nuevo, «ya se ha realizado en años anteriores, lo que ocurre es que ahora se está llevando a cabo de forma masiva por las circunstancias que marca el confinamiento. Lo que queremos es transmitir un mensaje de tranquilidad para que los alumnos hagan sus exámenes tal y como lo hacían en la modalidad presencial», concluye.

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Deberes: «Paciencia, somos conscientes de que cada casa y familia tiene una realidad»

Por: Laura Peraita

Celeste Molinero, directora de ESO y Bachillerato del Colegio Ábaco, reconoce que hay alumnos que se han ido al pueblo con los abuelos y no tienen acceso a internet para hacer las tareas del colegio.

Según Celeste Molinero, directora de ESO y Bachillerato del Colegio Ábaco, sus alumnos están respondiendo muy bien a los deberes online. Apunta que, en general, han observado que se conectan diariamente, preguntan dudas vía classroom, google, hangouts…

¿Cuáles son las principales dificultades que se encuentran?

Aunque los profesores están explicando las sesiones, creando videotutoriales, clases online, audios para las explicaciones de los contenidos. Existen contenidos de algunas materias que son difíciles de cubrir y de dar respuesta individualizada y en tiempo a todos los alumnos

Lo cierto es que no se ha contemplado esta opción. La mayoría de los alumnos tienen un dispositivo personal como parte de nuestro Proyecto Educativo. Es una herramienta más. En estos momentos no tenemos constancia de tener familias con ese problema. Lo único que nos han trasladado son los problemas de los alumnos que se van al pueblo con los abuelos y no tenían acceso a internet.

Y los padres, ¿están haciendo muchas preguntas al centro? ¿De qué tipo?

Durante estos días no han existido muchas dudas. Principalmente se han limitado a poner en valor el trabajo hecho. Las pocas dudas han sido relacionadas con temas de tutoría, seguimiento de alumnos y reuniones pendientes entre colegio y familia.

¿Cómo es el plan de un día para los alumnos? ¿Cuántas horas diarias deben estar con los estudios?

Los alumnos conocen el plan de trabajo diario el día anterior. Deben realizar las tareas que los profesores les indican en un documento compartido con todos los alumnos de cada grupo. Una vez visitan que el documento, desde allí se dirigen a las clases online (la mayoría classroom).

Muchas familias se quejan de las dificultades de teletrabajar, encargarse de los niños y ayudarles en sus deberes. ¿Cuál es el mensaje de los centros para estos padres?

Paciencia. Somos conscientes de que cada casa y familia tiene una realidad. La clave está en una buena organización y en que todos los miembros de la familia la conozcan cada día. Hacer un horario en el que figure el tiempo de trabajo, de ocio, de descanso, de comidas….

Por otro lado, y más importante, es entender que la situación que se ha generado a nivel emocional es muy difícil de gestionar. Los alumnos no se pueden comunicar con sus iguales de la manera que están acostumbrados, deben manejar y gestionar el uso de los móviles, videojuegos, tiempo de internet… Todo esto supone una gran dosis de responsabilidad y autonomía.

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«Muchos colegios están saturando de deberes online a los alumnos»

Por: Laura Peraita

Desde el Colegio Arcángel consideran que «es más la angustia de las familias que la de los alumnos»

David Carro, director de Secundaria y Bachillerato de Colegio Arcángel, considera que los alumnos de su centro están respondiendo muy bien a los deberes online porque, «no hay mayor carga de deberes que en cualquier otra situación». Considera que con la crisis del coronavirus «muchos centros han dado baterías de deberes, mientras que en nuestro caso, hemos seguido con nuestra labor de formar online sin saturación para el alumnado y la familia».

Lourdes Palero, directora del departamento Orientación de este mismo centro, explica que se ha cambiado la manera de trabajar, «pero los alumnos tienen que darse cuenta que es positiva y que gracias a su esfuerzo y constancia pueden hacer lo que se les pide. Es más la angustia de las familias que la de los alumnos».

Con las nuevas tecnologías ya implementadas en el centro desde hace tanto tiempo nos ha resultado relativamente sencillo el cambio. La mayor dificultad es la ausencia de contacto con el otro, que en un colegio es básico. Es la mayor dificultad de todos en estos días, y más los españoles tan eminentemente sociales.

¿De qué manera van a valorar y evaluar que haya hogares con un solo ordenador, y lo utilicen lo padres para teletrabajar, o que los niños estén con los abuelos sin herramientas tecnológicas?

No es nuestro caso, todos los alumnos tienen ordenador propio, chromebook, lo implementamos en el centro hace cuatro años.

¿Y los padres? ¿Están haciendo muchas preguntas al centro? ¿De qué tipo?

Realmente no, se muestran muy agradecidos con la rapidez con la que montamos el home schooling.

¿Cómo es el plan de un día par alos alumnos? ¿Cuántas horas diarias dedican a los estudios?

No difiere mucho a una jornada normal, se concentran las horas en la mañana, aunque damos libertad en función de las necesidades de los padres. Empezamos con una tutoría mediante la aplicación google meet cada tutor con su grupo. Después tienen tiempo de trabajo según la propuesta del día, a las 11:00 tienen una clase con un profesor que imparte materia, al no poderse conectar a todos los profesores a la vez, las sesiones se graban para que lo vean cuando quieran y cuantas veces sea necesario. Posteriormente pasan a realizar actividades propuestas. Y, finalmente, nuevamente contactan con el profesor. Las materias se distribuyen por días.

Los niños deben ser autónomos en el caso de Secundaria y organizarse ellos mismos, ayudar a sus familias y más en estos tiempos donde todos debemos colaborar todos.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-muchos-colegios-estan-saturando-deberes-line-alumnos-202003300217_noticia.html

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Lo que debes hacer y lo que no en la vuelta al cole de tus hijos

Por:  Laura Peraita

Los educadores ofrecen las claves para que no sea un momento angustioso.

Es inevitable sentir nerviosismo por la llegada del primer día de colegio de los niños, más aún si es la primera vez que padres e hijos se separan y van a estar unas horas sin saber uno del otro. Para afrontarlo con mayor tranquilidad, María de Andrés, coordinadora de Educación Infantil del Colegio Aldeafuente, explica que el primer día de colegio hay que trabajarlo con antelación. Es decir, varias semanas antes hay que hablarle de lo bonito que es su centro escolar, de lo divertido que va a ser conocer a otros compañeros que van a aprender muchas cosas interesantes gracias a una profesora que les va a cuidar mucho. La decisión de ocultarles que van a ir al colegio con la intención de que no sufran los niños, no tiene sentido, según los expertos, y hará que el momento de la separación sea un verdadero trauma porque no entenderán qué está pasando.

Tampoco es aconsejable que escuchen a sus padres conversaciones con otros familiares o amigos en las que se pronuncien frases como «pobrecito, ya al cole, con lo pequeñito que es», «creo que yo lo voy a pasar peor que él», «espero que no llore mucho porque sino yo también voy a llorar»…

Mensajes positivos

 Por su experiencia, María de Andrés aconseja transmitir a los pequeños mensajes siempre positivos y explicarles que se quedarán en una clase con más niños, pero sin papá y mamá. «Hay que huir de decirle que se irá buscarle por la tarde o a una hora determinada. Ellos no entienden el tiempo como nosotros. Es mejor decirles que será después de que coman, se echen la siesta y merienden. De esta forma tendrán referencias más exactas de cuando verán de nuevo a sus padres».

En algunos casos, la coordinadora de Aldeafuente también aconseja que los niños lleven algún muñequito u objeto al que tengan mucho apego para que sientan mayor seguridad. Aún así, advierte que las despedidas deben ser muy cortas. «Alargar este momento abrazándose fuertemente al niño, hacer intentos de hablar con la profesora más de un simple saludo, etc., ayudará a incrementar la ansiedad del pequeño que a buen seguro, se verá rodeado numerosos llantos de sus nuevos compañeros».

Los educadores recomiendan que al menos sea uno de los dos padres el que acuda al colegio el primer día, y si pueden ir los dos mejor aún. «Respecto a que vayan o no los abuelos dependerá de la decisión de cada familia y del apego que tengan, pero deben tener claro que no pueden alargar la despedida ni vivirlo como un trauma. A los cinco minutos de atravesar la puerta de la clase, la mayoría de los niños dejan de llorar». Ya queda menos para ver de nuevo a papá y mamá.

Fuente: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-debes-hacer-y-no-vuelta-cole-hijos-201609100150_noticia.html

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