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Laura Baldini: «María Montessori estaría hoy decepcionada al ver cómo muchas de sus demandas siguen sin aplicarse»

Por: Laura Peraita

Laura Baldini, autora de «La escuela de la vida», explica que aún queda mucho por hacer por un trato respetuoso a los niños.

Laura Baldini, autora de «La escuela de vida», explica en esta novela basada en la historia real de María Montessori cómo creó su propio modelo educativo para ayudar a los niños más vulnerables a principios del siglo pasado.

¿Cuál es el motivo por el que la protagonista tiene hoy tantos seguidores y actualmente haya 65.000 escuelas Montessori en todo el mundo?

En el periodo de entreguerras, las ideas de la reforma educativa cayeron en terreno fértil en toda Europa. María Montessori consiguió dar a conocer su método en todo el mundo. Hoy en día, sus reivindicaciones continúan siendo de lo más actuales. Ella colocó al niño en el centro de su pedagogía. Exigía respeto para el niño y trataba de promover su independencia. La frase «ayúdame a hacerlo yo mismo» proviene de ella.

¿Qué es lo que buscan las familias que confían a sus hijos en estas escuelas?

Mis tres hijos estuvieron en guarderías Montessori y posteriormente en escuelas Montessori. Tomé esta decisión porque quería que mantuvieran la alegría de aprender. Por desgracia, el sistema escolar de Austria está muy orientado al déficit. Por ejemplo, si un niño está especialmente dotado en alemán, pero es muy malo en matemáticas, tiene que torturarse durante años, cansado de disfrutar de lo que se le da bien. El niño aprende que nunca es suficientemente bueno. En el peor de los casos, pierde la alegría de aprender. Pero nuestra época de rápidos cambios requiere un aprendizaje permanente.

En las escuelas Montessori, los niños aprenden a su propio ritmo. Nadie exigiría que un niño de un año fuera capaz de caminar por sí mismo en ese momento. Algunos niños caminan a los 8 meses, otros a los 16, y ambos casos son normales. Cuando aprendemos a leer y escribir, todos los menores se rigen por el mismo patrón. No importa cuándo muestren interés por esta técnica cultural.

¿Cree que ha habido desde entonces una revolución igual en las aulas?

En los últimos cien años han cambiado muchas cosas. Los profesores ya no pueden disciplinar físicamente a los niños. Eso está muy bien. Desgraciadamente, se ha replanteado muy poco en lo que respecta a los métodos de aprendizaje. Todavía se enseñan demasiadas cosas de forma frontal. Las clases interdisciplinarias son demasiado infrecuentes. En lugar de promover el pensamiento independiente, se examinan los contenidos. Las habilidades sociales siguen sin ser importantes. Sin embargo, los complejos problemas de nuestro mundo sólo pueden resolverse si las personas piensan en conjunto y adoptan enfoques comunes para las soluciones.

Fue pionera en su tiempo, ¿qué imagina que diría hoy ante tanta tecnología y disparidad de metodologías en las aulas?

Tal vez se sentiría decepcionada al ver cómo muchas de sus demandas todavía siguen esperando ser aplicadas. Sobre todo, el trato respetuoso a los niños y los esfuerzos por educarlos para que sean independientes.

María Montessori fue una brillante científica natural. Estoy convencida de que habría intentado estar al día y, en particular, habría utilizado las redes sociales para ella y su causa. Era una oradora talentosa capaz de convencer a la gente. Hoy sería capaz de hacerlo igual que entonces.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-maria-montessori-estaria-decepcionada-como-muchas-demandas-siguen-sin-aplicarse-202108300230_noticia.html

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Más de la mitad de los niños ve adecuado prohibir el móvil en colegio para evitar el acoso y las distracciones

Por: Laura Peraita

Según el informe «La opinión de los estudiantes» el acoso escolar se ha reducido significativamente en el curso 20-21 respecto a las cifras de 2016.

Con la vuelta al cole en ciernes, no son pocas las familias que opinan que hay una asignatura pendiente que arrastran los centros escolares desde hace años: el acoso escolar. Miles de alumnos vuelven a clase con temor a revivir esta pesadilla, tras la tregua que quizá concedió el verano y el confinamiento, a pesar de que este tipo de violencia se ha subido al tren de las nuevas tecnologías y las redes sociales se encargan de extender hasta cualquier rincón.

La nota positiva en este asunto es que el acoso escolar ha descendido, puesto que en 2020 y 2021 se alcanzan los niveles más bajos, pasando de un 50,1% de casos de bullying en 2016 al 15,2% actual. El motivo está en que desde que se decretó el estado de alarma los escolares se vieron privados de ir a clase, lo que redujo significativamente la interacción física entre ellos y, por tanto, la probabilidad de que se pudiese producir el acoso presencial.

Posteriormente, con la vuelta al colegio, las medidas sanitarias de distancia fomentaron un control por parte del profesorado mucho mayor, puesto que la ratio docente-alumno se redujo. Al menos así lo señala el estudio “La opinión de los estudiantes. III Informe de Prevención del Acoso Escolar en Centros Educativos en Tiempos de Pandemia 2020/21», elaborado por Fundación Mutua Madrileña y Fundación Anar.

Lorenzo Cooklin, director general de Fundación Mutua Madrileña, explica que aunque este resultado era «algo esperado por las circunstancias de la pandemia», se muestra optimista como resultado de la eficacia de las campañas de concienciación realizadas en los últimos años sobre este asunto. «Bien es cierto –matiza– que el acoso físico cede terreno al ciberacoso, no solo mediante WhastApp, sino sobre todo a través plataformas más recientes como son Instagram, TikTok e, incluso, a través de juegos en línea».

«No olvidemos que también existe un acoso muy dañino: el aislamiento hacia los estudiantes en WhatsApp o en otras redes sociales»

Según este informe –en el que han participado 18.510 alumnos y casi 500 docentes–, el acoso más frecuente es aquel que afecta a una sola persona del aula y, sin embargo, aumentan las agresiones en grupo, suponiendo el 72,4% de los casos detectados en 2020 y 2021 (43,7% en 2018 y 2019). Además, entre los diferentes tipos de agresiones aumentan los insultos, motes y burlas (86,3% de los casos), la difusión de rumores (46,9%), así como los empujones y las collejas (45,3%). «Pero no olvidemos —recalca Cooklin— que también existe un acoso muy dañino: el aislamiento hacia los estudiantes en WhatsApp o en otras redes sociales».

En cuanto a los motivos para acosar a un compañero destaca, en primer lugar, el aspecto físico (52,5%), seguido de ser diferente(46,4%), las cosas que dice o hace (39,1%), que no se relaciona bien (34,2%)…, ocupando como una de las razones últimas tener mucho o poco dinero (14,2%).

Actuar sin conocimiento

No obstante, para Benjamín Ballesteros, director de programas de Fundación Anar, resulta muy llamativo que el 21,8% de los niños reconocen haber participado en alguna situación de bullying sin darse cuenta, «y el 96% aseguran que, de haberlo sabido, no lo hubiera hecho. El problema es que hay muchos chicos que no son conscientes de que determinadas acciones son acoso. Para ellos, poner un mote, por ejemplo, puede resultar gracioso porque no saben medir el impacto negativo que puede producir en quien lo recibe. De ahí la importancia de sensibilizar sobre qué es el acoso y sus consecuencias».

También incide en mejorar la formación de los profesores, «ya que son ellos quienes la demandan» para tener mecanismos que les permitan detectar y afrontar una situación de riesgo. «Curiosamente –matiza Ballesteros–, los docentes apuntan que las medidas punitivas en los agresores, como castigos o la expulsión del centro, no son tan eficaces como las charlas informativas».

Del chivato al héroe

Lorenzo Cooklin también coincide al señalar que las campañas de concienciación que se realizan desde hace años están dotando de mejores herramientas tanto a alumnos como a profesores para saber cómo hacer frente a estas situaciones de acoso. «Además, las consejerías de educación de cada comunidad autónoma han creado protocolos para que se pongan en marcha en los colegios. Protocolos que deben activarse a la mayor celeridad posible con el fin de evitar el más mínimo sufrimiento en los escolares y que pueda provocar situaciones dramáticas. El acoso no puede robar la infancia ni adolescencia a ningún estudiante».

Ballesteros considera también muy importante que con esta labor se está logrando dotar de cada vez más valor al testigo del acoso, «puesto que pasa de tener el rol de chivato a desempeñar un papel de héroe que salva a una víctima. De hecho, los alumnos encuestados creen que la forma de resolver un suceso de estas características es avisar al profesor y a la familia».

Polémico uso del móvil en el colegio

Por último, al director de la Fundación Anar le resulta muy llamativo que la mitad de los niños valora positivamente la prohibición de los teléfonos móviles en los colegios. «Tan solo un 23% lo perciben como una medida inadecuada –matiza, no sin negar su asombro–. El 18,6% consideran que esta medida ayuda a evitar la tentación de hacer fotos o vídeos con intención de dañar a los demás y las distracciones (16,5%)».

A finales de 2019 la comunidad de Madrid prohibió el uso de móviles en las aulas. Era la tercera comunidad que lo hacía tras Galicia y Castilla-La Mancha. Los profesores se suman a esta tendencia, puesto que el 78,8% consideran que el teléfono móvil no es necesario para el aprendizaje, y su prohibición en los centros escolares ayudaría a detener el acoso.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-mas-mitad-ninos-adecuado-prohibir-movil-colegio-para-evitar-acoso-y-distracciones-202109150046_noticia.html

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Enrique Escandon: «Estar tan pendientes de ese suspenso, de los repasos… crea un mal ambiente en casa que no aporta nada positivo»

Por: Laura Peraita

Según Enrique Escandon, director de Alameda International School, para un alumno sin dificultades académicas, «hacer deberes en vacaciones es como un castigo porque pensará que si ha hecho lo que tiene que hacer durante el curso, ¿por qué tengo que seguir haciendo tareas?»

Enrique Escandón, experto en Educación y director de Alameda International School, asegura que el año escolar que acaba de finalizar ha sido muy intenso y complejo debido fundamentalmente al peso de la mochila emocional de los alumnos después de los meses de confinamiento.

¿Han logrado concluir el curso reforzados por su flexibilidad y capacidad de hacer frente a la adversidad o, por el contrario, han tenido mayor desconexión de sus obligaciones educativas?

En general nos tenemos que quitar el sombrero con los alumnos. Sin duda, han salido reforzados. Emocionalmente hemos tenido altibajos porque nos hemos enfrentado a algo desconocido y hemos tenido que improvisar, y en educación a veces se nos da regular esta cuestión porque trabajamos bajo la planificación. Hay que recordar que el pasado septiembre nos cambiaron las reglas del juego para impartir las clases y en espacios diferentes, con profesores nuevos para cubrir los diferentes grupos… Hemos aprendido sobre la marcha y esa parte emocional nos ha costado más asumirla. Pero los alumnos han demostrado que tienen una valentía y fuerza enorme porque se han adaptado fenomenal a estos cambios y peticiones. No podemos decir que educativamente haya sido el mejor de los años, pero lo que hemos conseguido como sociedad, sí.

Han llegado las notas finales, ¿quién sufre más cuando hay un suspenso: los alumnos o los padres?

¡Cuantas veces he escuchado de un padre: «Es que me han suspendido!». Pero, no, quien suspende es el hijo. Extrapolamos como padres lo que les sucede a nuestros pequeños por ese vínculo emocional que nos puede. Tenemos que conseguir que sean ellos los que estudien, aprueben, suspendan. Y, por otro lado, debemos tener claro que el suspenso es simplemente un momento puntual que hay que aprovechar para decirles que hay que esforzarse más y analizar cómo hacerlo. No hay que magnificar un suspenso porque es una oportunidad de mejorar y aprender más. Hay alumnos que necesitan a veces ese parón para darse cuenta de que tienen que ponerle remedio. Pero el estudiante, no los padres, que suelen tener gran sensación de angustia, generan mayor tensión en casa y, al final, consiguen empeorar la situación.

¿Qué les dirías a esos padres que piensan que son ellos quienes han suspendido?

Sobre todo que relativicen, salvo que su hijo sea un alumno de Bachillerato o EVAU. Hay que valorar qué hemos hecho para que tengan esa calificación y qué se puede hacer para mejorar. A veces es cuestión de tiempos en el estudio; otras, de atención, de que los hijos son adolescentes con muchos cambios hormonales, corporarles y su concentración se dispersa muchísimo o su capacidad de dormir. Hay que entenderles y saber cómo motivarles.

Por cultura, en España nos focalizamos mucho en el error, en lo que hacen mal, mientras que en otras se potencian los aciertos, de manera que se fortalece la autoestima, la confianza. Por ello, relativicemos esa parcela en la que no van a brillar en su vida.

Desafortunadamente no hay un manual que nos diga cómo educar a un hijo. Debemos analizar su grupo de amigos, su personalidad, cómo es su centro educativo… Hay muchos aspectos. A los padres, un suspenso en verano nos sienta mal porque implica que hay que estudiar en vacaciones, lo que es complejo, pero hay que establecer prioridades.

¿Qué posibilidades tienen los padres de que su hijo adquiera durante el verano mayor interés por ciertas asignaturas y por el colegio cuando no es un buen estudiante?

Invitándoles a realizar todas esas actividades que les gustan y que no pueden hacer durante el año, como puede ser robótica. Hay que potenciar esa parte que les motiva para que el verano sea interesante para ellos y en el colegio desarrollen ciertas inquietudes y dirijan mejor su futuro.

¿Por qué hay tanto dilema cada año en si deben o no hacer deberes en verano?

Porque hay quienes pensamos que cuando vamos de vacaciones no nos gusta llevarnos trabajo para poder disfrutar de la familia, hacer cosas que no se puede durante el año… Tenemos 10 meses para trabajar mucho en clase y, en el mejor de los casos, los alumnos disponen de dos meses para descansar, de los cuales solo uno es para estar con sus padres. Ese mes debe ser para la familia, para estar juntos de viaje, ir al pueblo, tener tiempo de disfrute… porque ese tiempo de aprendizaje también es muy importante. Sin embargo, si estamos muy pendientes de esa mala nota, de ese repaso de matemáticas, se crea un ambiente en casa que no nos va a ayudar nada positivo.

Otro tema es qué hacemos con el otro mes. Si los resultados han sido buenos, los estudiantes pueden hacer mil actividades, desde campamentos a talleres donde se lo van a pasar bien. Lo que no podemos es tener a un niño o adolescente en casa y pretender que esté motivado con deberes. Es muy difícil. ¿Qué sentido educativo tiene acabar el curso, hacer el libro de deberes y entregarlo en septiembre, si tras hacerlo hay un mes en el que van a desconectar totalmente? Cuando llegue septiembre no se van a acordar de nada. Es una forma de cumplir con el expediente que pide el colegio, pero pedagógicamente, ¿ha mejorado tu hijo?, ¿ha afianzado conceptos en un mes de julio al que ha llegado cansado? Hay que medir muy bien esta herramienta pedagógica que está muy bien, pero quizá debería emplearse para realizarse en los últimos 15 días antes de empezar el colegio para que el alumno esté más cerca del inicio de curso. Quizá nos deberíamos centrar más en cómo cambiar las clases durante el curso que en cómo lograr que sigan conectados en el verano.

En un alumno sin dificultades hacer deberes en vacaciones lo veo más como un castigo porque pensará que «si he hecho lo que tengo que hacer durante el curso, ¿porqué tengo que seguir con tareas en el verano? Si se estandariza esta herramienta pierde su sentido.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-dialogos-familia-estar-pendientes-suspenso-repasos-crea-ambiente-casa-no-aporta-nada-positivo-202106290104_noticia.html

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«Hijo, aléjate de Pablo que dio positivo en Covid-19»

Por: Laura Peraita

Algunos niños podrían quedar «señalados» por sus compañeros tras pasar el coronavirus.

«Hijo, tu no te acerques a Pablito en el cole que fue positivo en Covid-19». La incertidumbre y el miedo está provocando que algunas familias –sobre todo aquellas que se han visto afectadas seriamente por el coronavirus o que conviven con personas mayores o vulnerables–, alienten a sus hijos a alejarse de aquellos compañeros que han pasado el Covid. «Acabamos de empezar las clases y todavía es pronto, pero en cuanto haya un niño que dé positivo y vuelva a clase, somos conscientes de que habrá padres que “obliguen” a sus hijos a que no se junten con él», asegura Andrés Cebrián, presidente del Sindicato Independiente de Enseñanza Anpe.

Precisamente, hace tan solo unos días, el Consejo General de Enfermería ha advertido de la posibilidad de que el contagio por Covid-19 traiga consigo «un estigma para los niños infectados e, incluso, para los que han pasado la enfermedad», por lo que ha pedido a los centros educativos que estén preparados y tomen medidas.

Salud emocional

El presidente de Anpe señala que es un problema «del que somos conscientes y del que ya hablamos en el mes de julio con la Consejería de Educación». Explica que la salud emocional de los alumnos es muy importante, pero el problema es que los profesores están «relativamente preparados» para dar respuesta a estas nuevas situaciones porque ahora mismo «tienen una sobrecarga de trabajo enorme al tener que hacer de maestros, sanitarios, psicólogos… Un docente no va a saber qué hacer si se encuentra con niños solos porque sus compañeros no quieren estar con él por haber pasado el Covid-19».

Pedro José Caballero, presidente de Concapa, asegura que cuando haya un positivo en una clase, el coordinador Covid del colegio será el encargado de llevárselo a una habitación especialmente habilitada para ello. Este coordinador avisará a los padres para que vayan a recoger a su hijo y llamará al centro de salud para que indique los pasos a seguir. Al avisar al resto de familias de escolares de su clases, en ningún caso se facilitará el nombre del niño afectado por protección de datos pero, al final, como ocurre en otros casos –como cuando un niño es el que tiene piojos–, todo se sabe y el nombre sale a relucir, lo que puede ser un problema para el afectado».

Reconoce Caballero que ese alumno puede quedar marcado «y no es un problema baladí». «Los psicólogos del colegio –prosigue– deberán mediar para que su regreso sea lo más óptimo posible. Hay que trabajar, no obstante, con todos los alumnos porque llevamos meses diciéndoles que no se acerquen a otras personas porque hay un bicho muy malo que mata cuando ahora se ven metidos en un aula con sus compañeros. Hay que transmitir seguridad sin restar importancia a la situación. Es una contexto nuevo para todos y la Administración también debe ofrecer respuestas adecuadas a este problema».

Sin malas intenciones

Para la doctora en Psicóloga Silvia Álava Sordo, las familias también tienen un papel importante. «Es esencial que cuenten a sus hijos que no hay mala intención por parte de un compañero que ha tenido Covid, sino que es mala suerte. Se puede aprovechar para enseñarles a empatizar, a ponerse en el lugar del niño afectado y saber cómo se siente si nadie quiere estar con él. Y, muy importante, hacerle saber que mañana puede ser él el que tenga Covid y pase por esa misma situación. Los padres, no obstante, deben tener cuidado con lo que dicen delante de sus hijos porque están muy atentos y actuarán o dirán lo que escuchan a los adultos».

En la misma línea se manifiesta Rocío Ramos- Paul, directora de Ramos- Paul Psicólogos, al hablar de la necesidad de empatizar con los demás. «La labor se tiene que realizar conjuntamente desde casa y el colegio. La solución es parecida a una situación de acoso. Los niños necesitan que les demos herramientas y explicarles que es verdad que su amigo ha pasado el Covid, pero que es suficiente con tomar medidas de distanciamiento, lavado de manos… para evitar contagios. No hay que bajar la guardia, pero tampoco estigmatizar a nadie».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-hijo-alejate-pablo-positivo-covid-19-202009090140_noticia.html

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Cómo afrontar con éxito el paso a la universidad

Por: Laura Peraita

Consejos para sacar el máximo partido a esta nueva etapa educativa.

Dar el salto del instituto a la Universidad siempre genera cierto respeto. En pocas fechas muchos estudiantes se enfrentarán a ese primer día con la incertidumbre de qué se van a encontrar en un sitio en el que profesores, alumnos, aulas… todo es nuevo.

Nicanor Tocino, coordinador de Admisiones en la Universidad Europea y experto en Orientación Educativa, explica que en el primer año el universitario se va a encontrar:

—Un entorno multicultural único donde prepararte para el mundo global y donde alcanzar tus aspiraciones, tus sueños.

Un claustro formado por profesionales comprometidos, expertos en sus disciplinas y excelentes docentes, sensibles a las innovaciones, a la transformación, en el ámbito de la educación superior.

Un modelo académico experiencial. Estarás a la altura de las necesidades del mundo profesional real, aprenderás en entornos seguros, entornos simulados, con diferentes niveles de complejidad, adquiriendo conocimientos más allá de la disciplina.

—Aprenderás a trabajar en equipo, relacionándote con agentes de otras profesiones, clientes, pacientes, empresas, y en diferentes entornos que enriquecen tu experiencia formativa y te adaptan a un futuro donde la colaboración interprofesional es fundamental. Más de 6.000 convenios con empresas te esperan, para elegir dónde realizar tus prácticas curriculares y otras actividades de acercamiento a todas las posibilidades de ramas profesionales.

Experiencias extracurriculares: participación en clubes, asociaciones estudiantiles y otras esferas de la vida universitaria. Las facultades y escuelas ofrecen actividades universitarias, programadas para cada año académico tanto en formato presencial como online, que se completan con estancias internacionales, desarrolladas a través de acuerdos con universidades y escuelas de negocio en todo el mundo.

—Una formación integral con el objetivo de construir una sociedad más equitativa en beneficio del bien común. Recibirás formación en valores, en sostenibilidad, estudies lo que estudies, y no como materias independientes, sino de forma transversal.

Asegura este experto que desde que el alumno se incorpora al aula va a sentir cómo se fomenta la cultura de emprendimiento, el trabajo en equipo y el liderazgo, que son valores que le ayudarán a su formación como profesional global, con conciencia social y ambiental, y a su capacidad para comprender cómo lo que haga, su actividad, interactúa con la sociedad.

Jorge Pérez Serrano, vicerrector de Estudios de Grado y Estudiantes de la Universidad de Alcalá (UAH), explica que esta etapa es muy diferente y a juicio de generaciones anteriores, «estos serán tus mejores años, los que más van a condicionar tu futuro profesional». Por este motivo recomienda aprovechar al máximo el tiempo, organizarse y rendir por igual ante el trabajo autónomo que haya que hacer, como ante la posibilidad de trabajar en grupo. «Por último, tienes que integrar los conocimientos, ser capaz de ello y ver que una carrera es el compendio de un todo, no de pequeñas cosas inconexas».

Trazar el propio recorrido

Nicanor Tocino coincide al insistir en que el estudiante será protagonista de su futuro. «Deberás relacionarte con el entorno universitario. Participarás en la toma de decisiones y en el propio diseño de tu proceso de aprendizaje». Explica que en educación superior cada estudiante debe trazar su propio recorrido formativo. «Deben aprender a adaptarse a un mundo cada vez más complejo, en constante movimiento. Para ello, dentro de esta autonomía madura, tanto en método como sistema de estudio, deben desarrollar conocimientos, destrezas, valores, competencias como: mentalidad global, análisis, inteligencia emocional, versatilidad, adaptabilidad, resiliencia, compromiso (ético y social), aptitudes tecnológicas (recursos digitales, datos), por mencionar los principales».

Sistema de estudio

En opinión del vicerrector de la Universidad de Alcalá (UAH) no es necesario que los alumnos cambien de metodología y sistema de estudio, pero vuelve incide en que sí deben realizar una muy buena planificación de su tiempo, que va a ser su bien más escaso. Respecto a la relación con los profesores será como en su etapa anterior. «El profesor de universidad está acostumbrado a ser preguntado y ello hace que le estimule más dar la clase. Si de algo nos quejamos en nuestro país es de la poca interacción entre el estudiante y el profesor, a diferencia de otras naciones, donde el diálogo es continuo entre docente y discente».

En la Universidad Europea el docente se relaciona con el estudiante de una manera directa y cercana. Acompaña al estudiante a lo largo de su proceso de aprendizaje, facilitando, guiando y ejerciendo la motivación necesaria para garantizar que se adquieran los resultados de aprendizaje previstos. los docentes de esta universidad tienen como rasgo esencial la innovación educativa orientada a la mejora continua. Constantemente, buscan oportunidades (dentro y fuera del aula), a través de la observación, el análisis, y de forma coordinada y colaborativa con otros docentes. Los estudiantes están en el centro.

La actitud y el esfuerzo son para el coordinador de Admisiones en la Universidad Europea y experto en Orientación Educativa, las claves de para un buen desarrollo del curso. «Ayudarán y servirán como base para desarrollar esas competencias antes mencionadas, tan necesarias e importantes en esta etapa de desarrollo. La empatía, la visión global, la escucha activa, la iniciativa y proactividad, la mentalidad de equipo, las ganas por aprender cosas nuevas, etc., son parte del resultado de aplicar esa actitud. Si además le añadimos constancia y compromiso, la probabilidad de alcanzar tus objetivos será mucho más alta».

Aprovechar al máximo las clases

Con objeto de aprovechar al máximo las clases, Jorge Pérez Serrano aconseja que lo mejor es haber leido previamente lo que se va a dar en clase, que suele estar disponible en la plataforma virtual. De esa manera, se puede progresar más rápido en la adquisición de los conocimientos. «Los profesores solemos facilitar los recursos con tiempo, pero, a veces, el estudiante los ve por primera vez al llegar a clase y así es muy difícil entablar un dialogo académico próspero».

No niega que el primer curso suele ser difícil en casi todas las carreras, puesto que es donde están las asignaturas básicas y alguna obligatoria, por lo que son materias muy generalistas. «La carrera no debe pasar por ti, ni hacerla sin ilusión o solo fijándote en las dificultades, que las hay. Precisamente, estás ahí para aprender a afrontar dificultades y para soslayarlas y, sobre todo, que no te invada la desilusión. Como digo, estos van a ser los mejores años de tu vida», apunta este docente de la Universidad de Alcalá (UAH).

Escenario Covid-19

Este año, el principio de curso está marcado también por la incertidumbre del escenario que marcará el Covid-19. En el caso concreto de la Universidad Europea, «queremos que el proyecto académico de cada uno de los estudiantes continúe y adaptar nuestra propuesta educativa al nuevo contexto por lo que de cara al próximo curso avanzamos hacia un modelo académico de Aprendizaje Experiencial HyFlex».

«Se trata de un modelo híbrido porque nos permite ofrecer a los estudiantes vivir plenamente la experiencia y excelencia académica de la Universidad cuando no estén en el campus, y es flexible, porque podemos adaptarnos a todas las necesidades que puedan ir surgiendo y garantizar la formación de los estudiantes en cualquier escenario. En general —prosigue Nicanor Tocino— el objetivo es garantizar la mayor presencialidad posible y equiparar la experiencia de aprendizaje a nuestros estudiantes en el aula y en remoto. Para ello, hemos apostado fuertemente por la tecnología, digitalizando todas las aulas, incorporando las últimas innovaciones en tecnología educativa y relanzando el campus virtual. Además, para facilitar la adaptación de todo el claustro a la tecnología y a la digitalización, se crearán equipos de trabajo con el objetivo de definir los planes de formación adicional que sean necesarios».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-como-afrontar-exito-paso-universidad-202007161759_noticia.html

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«Las clases presenciales son imprescindibles para transmitir la pasión del aprendizaje, la ilusión»

Por: Laura Peraita

Javier Urra, el primer Defensor del menor, considera que las nuevas tecnologías han jugado un papel muy importante durante el confinamiento escolar.

Javier Urra, primer Defensor del Menor y Académico de Número de la Academia de Psicología de España, tiene muy claro que «la información no es conocimiento». Explica a ABC que muchos niños han descubierto durante el confinamiento que delante de una pantalla y a golpe de click se puede acceder a un montón de datos. «Uno de los problemas de este exceso de información es que, sobre todo los más pequeños, no saben diferenciar lo que es verdad, falso o dañino. No tienen criterio para descifrarlo y hay que insistir en que la información no es conocimiento —advierte—. Por eso es tan importante la figura del docente, que es el encargado de guiarle en materias como historia, matemáticas, ciencias.., en las que las nuevas tecnologías pueden aportar mucho siempre bajo las pautas del docente».

Añade que durante el confinamiento «hemos asistido a un acompañamiento tecnológico en los hogares sin el que no hubiera sido posible que los niños estudiaran, los padres teletrabajaran, los adolescentes mantuvieran sus contactos sociales… Pero en materia educativa, las pantallas cansan mucho, requieren grandes dosis de concentración y superación para no caer en la tentación de abrir nuevas ventanas en internet que nos desvíen de la materia que se está aprendiendo. Además, hay que insistir al alumno que aunque la información esté ahí es necesario seguir memorizando».

Precisamente para abordar este asunto este jueves 18 se celebró el encuentro virtual «El presente y el futuro de la educación es digital: Desafíos y oportunidades de la nueva educación para docentes y familias», co-organizado por la asociación GINSO; desde el programa RECURRA del que Javier Urra es presidente de la Comisión Rectora, y Microsoft. El evento contó con la participación de expertos en educación, psicología y tecnología, así como con la colaboración del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE).

Urra se muestra esperanzado con la vuelta al cole de septiembre. «Esperemos que se dé bien, aunque que se exija que los menores de 10 años no mantengan contacto entre ellos va a resultar algo complicado porque sus abrazos o besos son muy espontáneos. Cierto es que los más pequeños no se acuerdan mucho de cómo era su vida antes porque viven el presente sin pensar en el pasado ni planificar el futuro. También juega a su favor que se han acostumbrado a ver a sus padres con mascarillas, a ponérselas ellos y, lo mejor de todo, es que las normas son iguales para todos en el colegio, por lo que algunas resticciones las asumiran de forma más llevadera. Me preocupan más los niños autistas, los hiperactivos, los obsesivos compulsivos que necesiten echarse continuamente gel desinfectante… Aquí los profesores tienen una importante labor que desarrollar para que su vuelta sea la adecuada».

Concluye recomendando a los padres que no metan miedo a sus hijos «ni durante este verano cuando se vayan de vacaciones o se metan en la piscina, ni cuando regresen a las aulas y atraviesen la puerta del colegio».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-clases-presenciales-imprescindibles-para-transmitir-pasion-aprendizaje-ilusion-202006170207_noticia.html

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El mensaje diario de un profesor para animar a sus alumnos ante el trastorno causado por el Covid-19

Por: Laura Peraita

Quim Casas es profesor de teatro y se siente emocionado por la gran involucración de sus estudiantes.

Lo suyo sí que ha sido un cambio de escenario. El confinamiento ha modificado de forma radical las clases que imparte Quim Casas, director del grupo de teatro de la Universitat Abat Oliba CEU. Del escenario a la pantalla de un ordenador. Así son ahora las sesiones del grupo de artes escénicas. «¿Y por qué no?, nos preguntamos el equipo de docentes para poder dar continuidad a estas clases. Y, así fue como nos pusimos manos a la obra, en algo que, en un principio parecía complicado por la importancia del componente presencial para hacer teatro».

Asegura Quim Casas que los alumnos enseguida se manifestaron dispuestos a continuar su aprendizaje, aunque con la rabia de haber tenido que cancelar a finales de mayo el estreno de «Qué carácter», la obra en la que tanto habían trabajado.

«Jamás en mi vida me imaginé dar clases de teatro de forma online»

Cada día que toca clase se conectan de manera online y trabajan los textos y los personajes. «Profundizamos en las improvisaciones, matizamos los gestos, la mirada, las interacciones entre ellos, la entonación, la velocidad de expresión, los silencios… Todo a través de la pantalla. Es sorprendente porque hemos podido continuar con el mismo ritmo de ensayos que estábamos llevando de manera presencial. Y eso que jamás en mi vida me imaginé dar clases de teatro de forma online», confiesa aun perplejo.

El grupo de alumnos en una sesión presencial antes del confinamiento
El grupo de alumnos en una sesión presencial antes del confinamiento

Reconoce que al principio sintió bastante agobio por las limitaciones que suponía no poder llevar las dinámicas y corregir «in situ» cualquier fallo, «pero la predisposición de los alumnos ha sido espectacular. Estoy realmente emocionado con su involucración, que es la que ha hecho posible que avancemos en el curso».

En función de los consejos de las autoridades sanitarias su clase tiene previsto estrenar obra de teatro el próximo mes de octubre. «Nos encontramos muy motivados y con muchas ganas de cambiar de escenario, esta vez al escenario de verdad, al del teatro», puntualiza.

Este profesor imparte igualmente clases de Comunicación a 16 alumnos, algunos de otros países y que se han conectado de manera online a pesar de la diferencia horaria en sus destinos. «Hemos logrado igualmente clases muy participativas trabajando ejercicios de colocación del cuerpo, la mirada, los movimientos de las manos, el control de los nervios, la vocalización… A pesar de las dificultades técnicas, de las cargas de trabajo de otras asignatura y exámenes, de sus propios problemas familiares, no han faltado a la cita de su clase online. Mi mensaje de bienvenida ante las posibles dificultades que a cada uno de ellos les ha presentado el coronavirus siempre ha sido el mismo: «Chicos, hoy es un buen día» (#HoyEsUnBuenDía). Y, así día a día hemos superado nuestros objetivos», concluye orgulloso este docente.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-mensaje-diario-profesor-para-animar-alumnos-ante-trastorno-causado-covid-19-202005280207_noticia.html

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