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Los saberes docentes bajo un contexto de pandemia

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

 

Ha sido el texto clásico de Maurice Tardif, “Los saberes del docente y su desarrollo profesional”, Editorial Narcea, 2005) quien nos has aportado una serie de elementos que sirven para entender el origen y desarrollo de los saberes docentes, dicho autor reconocía de inicio que hay pocos estudios consagrados a los saberes de las y los profesores y veía la importancia de relacionar el trabajo docente con los saberes pedagogos o los saberes profesionales en Pedagogía. De hecho Tardif reconoce desde el año 2005, en que concluye parte de sus investigaciones, ahí reconoce e que el saber docente se compone en realidad de diversos saberes provenientes de distintos campos disciplinares: saberes disciplinarios, curriculares, profesionales y psicopedagógicos entre otros, todos ellos se articulan en la acción, y Tardif le da una especial importancia a la experiencia docente, los saberes disciplinares se articulan desde o a partir del saber experiencial.

La pregunta que hacemos ahora, a partir de todo lo anterior, es ¿si aplica que los saberes docentes se movilizan igual en un contexto de pandemia? La respuesta que podemos dar es que no es así. Si bien existe una base de relación o vinculaciones entre las distintas formas de saber docente para cualquier contexto la pandemia debería de articularse con todo lo anterior.

Pero la hipótesis que hemos impulsado desde hace varios artículos y que forma parte de una investigación que venimos desarrollando un grupo de colegas en la Universidad Pedagógica Nacional (campus Guadalajara) es afirmar que la pandemia ha generado una serie de exigenedicvas nuevas (inéditas), que van más allá de los saberes prácticos tradicionales que los docentes han acumulado durante tantos años.

Y se puede decir que este es el quid de nuestro trabajo, la pandemia ha confrontado y por lo tanto paralizado en varios casos, muchos de los sobres de los docentes al exigir nuevos contenidos para la acción que no estaban contemplados en el esquema tradicional de acumular conocimientos prácticos y de hacerlos evidentes en la acción pedagógica.

En las nuevas exigencias o en las exigencias inéditas, cuando menos se reconocen tres grandes componentes:

  1. El conocimiento práctico en el uso de dispositivos electrónicos, manejo de plataformas digitales y educación bajo un esquema basado en la virtualidad, etc.
  2. El saber para ser capaz de crear un clima de aprendizaje basado en formatos remotos o a distancia y poder mantener una tendencia y proponer y consolidar aprendizajes con los sujetos a cargo de dichos docentes y
  3. El conocimiento para la atención de alumnas y alumnos bajo un contexto de educación a distancia.

De esta manera entonces, se reconoce categóricamente que el contexto de pandemia exige y requiere nuevos saberes que se enlacen con los saberes docentes clásicos (por llamarles de esta manera) para poder responder a la nueva demanda que reclama el entorno social y educativo. Muchos docentes hombres y mujeres han intentado responder de la mejor manera, pero también han reconocido algunas incapacidades prácticas para responder ante este nuevo escenario.

La pandemia ha servido entre muchas cosas para interpelar fuertemente a las y los docentes, los conocimientos acumulados y el sustento en donde descansa su práctica de todos los días. Pero también la pandemia ha servido ineludiblemente, para abrir nuevas posibilidades de desarrollo profesional. Se trata por lo tanto de conocer en dónde están esos obstáculos y de qué manera se pueden aprovechar las oportunidades para el cambio y la mejora que ofrece la misma pandemia, e incrementar exponencialmente los saberes docentes y que respondan ante cualquier contexto.

Por ultimo habría que pensar en un esquema de capacitación que reconozca esta realidad compleja ante la que estanos, dicha realidad no sólo está asociada a nuevos escenarios; sino también a la capacidad para responder a ellos, en términos de prácticas educativas. Todo se sintetiza en una última pregunta ¿Cómo es que se sugiere que sea la práctica educativa en un contexto de pandemia y cuáles son los sobres docentes que deberán hacerse evidentes en la acción para dar una respuesta positiva ante todo ello?

Fuente de la información e imagen: https://www.educacionfutura.org

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La importancia de encontrar alternativas metodológicas para docentes

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

Hablar de la práctica que realizan maestras y maestros se ha tornado en muchas ocasiones como un lugar común, las alternativas para pensar en la innovación, la reflexión y la búsqueda para los cambios se han acotado teórica y metodológicamente. Muchos docentes creen que el estudio en programas oficiales como maestrías o especializaciones es la vía para la mejora y la experiencia ha demostrado que solo parcialmente.

Si bien las y los docentes son los que pueden acceder o pueden llegar a formas nuevas de desarrollar la práctica de todos los días, si no existe como requisito central la disposición para lograrlo, todo esfuerzo puede ser infructuoso.

Los dispositivos pensados en modificar las prácticas educativas en realidad son un conjunto de decisiones que están en el propio sujeto que realiza la práctica, el cambio no viene de afuera. El cambio de las prácticas no depende de las políticas públicas (por muy bondadosas que éstas sean), ni de la injerencia de los organismos sindicales, por muy entremetidos que estos puedan ser, ni tampoco solo de los buenos deseos por cambiar y hacer cosas mejores.

La disposición para mejorar las prácticas está en función de mover parte de las piezas que integran a la propia practica y dentro de esas piezas a modo de componentes estructurales está la historia social y académica de los propios sujetos en educación, las distintas representaciones que han sedimentado en su propia experiencia con respecto a ser docente, la rigurosidad en el estudio para saberse un intelectual práctico de la educación y el compromiso que se tiene con el contexto y con su propia persona para mejorar sustantivamente lo que se hace todos los días.

En este sentido se trata de iniciar validando los sobres prácticos de las y los docentes como saberes en la acción, pero para darle un correctivo de un recurso mediacional está las narrativas vinculadas con la práctica o en la recuperación en contexto de todo eso que se hace.

Las y los docentes deben escribir desde la práctica, poner por escrito todas las vivencias, situaciones, búsquedas y caminos recorridos relacionados con su trabajo. En este sentido la metodología de las narrativas como un recurso valioso sirve como puente, espejo, y alternativa para conocer-se un poco más y aprovechar (al lado de las y los pares docentes) las distintas alternativas de cambio y de mira.

En educación desde hace muchos años y gracias a la crisis global y estructural que ha sacudido a nuestro país y a la mayoría de los países del mundo vivimos de manera deficitaria, existe un reclamo social y un incumplimiento histórico de lo que se hace la escuela pública, los docentes de todos los niveles etc.

Es por ello que las búsquedas de alternativas son necesarias y pertinentes, lo que buscamos son mejores docentes para una mejor educación y una mejor educación para garantizar mejores docentes. Este es el núcleo de esta dialéctica del cambio, en ello los dispositivos deberán de cambiar y hacerse más flexibles, más gratificantes y validar la capacidad intelectual de las y los docentes junto con la producción académica que está por venir.

Fuente de la información e imagen: https://www.educacionfutura.org/

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México: Los grandes laberintos de la educación en tiempos de pandemia

Los grandes laberintos de la educación en tiempos de pandemia

Miguel Ángel Pérez Reynoso

La llegada de la pandemia a nuestro país y a la mayoría de los países del mundo trajo consigo el agotamiento de los modelos tradicionales de atención educativa y la exigencia ineludible de innovar todo lo que implica atender educativamente a niñas, niños y jóvenes.

De esta manera la pandemia generó un enorme y complejo laberinto a todos los sistemas educativos en el mundo, dicho laberinto se convirtió en una serie de senderos, caminos, brechas y recovecos jamás explorados por el propio sistema. Pasar de una forma de atención directa y escolarizada a otra virtual remota y a distancia, fue la primera gran bifurcación que se generó en el laberinto del sistema. La segunda bifurcación fue el darnos cuenta de la capacidad real y operativa de los y las docentes para demostrar que estaban preparados para migrar a otras formas (a nuevas formas de atención escolar). Y la tercera gran bifurcación del laberinto del sistema se dio cuando se pasa de un sistema normalizado y legitimado basado en la atención escolar a otro, en donde las niños y los niños deberán conectarse der alguna maneras con sus profesores y en donde también se ha exigido que madres y padres de familia se invocaren en mejores formas de acompañamiento en favor de la atención escolar de sus propios hijos e hijas.

Estos nuevos trazos de las líneas y senderos del laberinto del sistema educativo de nuestro país, se van marcando a partir de un tejido jamás trazado y de la exigencia de transitar por caminos poco transitados.

De esta manera el sistema educativo visto como un complejo laberinto generó en los hechos, aglomeraciones, atropellamientos y un colapso de tránsito parecido a una ruta vial del periférico a las 2 de la tarde. El laberinto del sistema se ha congestionado de mas, nos hemos visto paralizados y lo que le ha hecho falta son ideas y propuestas para poder avanzar en orden y dejar que los demás avancen.

La metáfora no es ociosa ni tampoco impertinente, estamos en realidad ante los trazos de un nuevo laberinto el cual supimos en donde fue la entrada pero desconocemos el camino a la salida y desconocemos también en donde nos encontramos en estos momentos. El laberinto del sistema educativo nacional no cuenta con GPS, ni mecanismos virtuales para darnos cuenta de la ubicación en tiempo real en donde nos encontramos parados hoy en día. Estamos perdidos en una selva pedagógica llena de confusiones y de preguntas sobre las cuales no es posible generar respuestas certeras y convincentes. ¿Qué hacer ahora para salir de este complejo laberinto en el que nos encontramos muchos y muchas? No lo sé, creo que pocos lo saben, de entrada reconocer que esta es nuestra nueva realidad, la nueva normalidad, entender que el espacio y el camino por recorrer son nuevos, y por ultimo caminar con mesura con ojos de investigador para poder aprender del nuevo camino que recorremos.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/los-grandes-laberintos-de-la-educacion-en-tiempos-de-pandemia/

 

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Retos para la formación docente post-pandemia: ¿Hacia dónde dirigir la mirada?

Por: Miguel Ángel Pérez

Comienzan a abrirse algunos espacios pensados en reflexionar y debatir en torno a la formación de las y los nuevos docentes después de la pandemia. Existen algunos convocatorios en torno a la realización de Congresos de Educación Normal tanto a nivel local como en el ámbito nacional, cuyo centro de discusión y deliberación está relacionado con la formación docente en medio de la pandemia. Sin embrago el error que pueden volver a cometer las instituciones formadoras de docentes (escuelas Normales y otras instituciones formadoras de docentes), es dirigir la mirada hacia el pasado hacia lo que ya hacíamos y era exitosos en un contexto que ya no es este contexto.

Dentro de las diversas enseñanzas que nos ha dejado la pandemia, es que la mirada deberá estar dirigida en prospectiva, pensar en lo que viene o en lo que está por venir por encima de lo que ya ha pasado. La pandemia nos enseñó que no todo es virtualidad ni educación remota o a distancia; la pandemia nos enseñó también lo frágiles y lo vulnerables que somos no solo en el aspecto médico o biológico también en lo educativo

Formar docentes hoy en día bajo este contexto post-pandémico tiene que ver con ser sensibles a una realidad inédita que ha movido casi todo de la vida cotidiana de las personas y por su supuesto también de las instituciones que hacen educación, que forman docentes, junto con las diversas tendencias que hablan de formación docente (ahí ya es posible hablar de una pedagogía de la pandemia), etc.

Por lo tanto, la formación docente comienza por reconocer la diversidad de posibilidades de atención educativa y la exigencia de formarse para reconocer dicho abanico de posibilidades.

Formar docentes bajo esta nueva serie de exigencias, está relacionado con lo que se llama la “versatilidad curricular” a partir de reconocer que han cambiado los contextos (se han hecho diversos) han cambiado los sujetos y se han modificado los medios y las formas de atención escolar. Al final de ello se puede hacer una matriz que abra las distintas posibilidades de atención educativa. Entonces la exigencia ahora es formarse para un mundo lleno de elementos impredecibles y de los cuales no se tiene control, solamente (y de manera parcial) de la capacidad profesional de quien realiza la tarea.

El rol o el perfil de las y los docentes que habrán de arribar a las instituciones en el escenario post-pandémico, deberán ser lo suficientemente competentes para crear ambientes de aprendizaje bajo distintos formatos (virtual, presencial, híbrido), deberán saber hacer adaptaciones curriculares para distintos sujetos de contextos muy diversos. Y, por último, la claridad y la verificación del logro de aprendizajes deberá ser a partir de nuevos aprendizajes, en este último aun no tenemos propuestas claras, ni evidencias de instancias que hayan sido exitosas con sus propuestas educativas y con la forma de evaluar los aprendizajes esperados durante este contexto de ninguna instancia, que eduqué o que evalué los aprendizajes esperados.

Como podrá verse la tarea no es sencilla de ahí la urgente necesidad de cambiar la mirada y de dirigirla ahora ante un escenario totalmente nuevo y mucho más demandante de que lo hacinamos o conocíamos con anterioridad.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/retos-para-la-formacion-docente-post-pandemia-hacia-donde-dirigir-la-mirada/

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Retos para la formación docente post-pandemia: ¿Hacia dónde dirigir la mirada?

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

Comienzan a abrirse algunos espacios pensados en reflexionar y debatir en torno a la formación de las y los nuevos docentes después de la pandemia. Existen algunos convocatorios en torno a la realización de Congresos de Educación Normal tanto a nivel local como en el ámbito nacional, cuyo centro de discusión y deliberación está relacionado con la formación docente en medio de la pandemia. Sin embrago el error que pueden volver a cometer las instituciones formadoras de docentes (escuelas Normales y otras instituciones formadoras de docentes), es dirigir la mirada hacia el pasado hacia lo que ya hacíamos y era exitosos en un contexto que ya no es este contexto.

Dentro de las diversas enseñanzas que nos ha dejado la pandemia, es que la mirada deberá estar dirigida en prospectiva, pensar en lo que viene o en lo que está por venir por encima de lo que ya ha pasado. La pandemia nos enseñó que no todo es virtualidad ni educación remota o a distancia; la pandemia nos enseñó también lo frágiles y lo vulnerables que somos no solo en el aspecto médico o biológico también en lo educativo

Formar docentes hoy en día bajo este contexto post-pandémico tiene que ver con ser sensibles a una realidad inédita que ha movido casi todo de la vida cotidiana de las personas y por su supuesto también de las instituciones que hacen educación, que forman docentes, junto con las diversas tendencias que hablan de formación docente (ahí ya es posible hablar de una pedagogía de la pandemia), etc.

Por lo tanto, la formación docente comienza por reconocer la diversidad de posibilidades de atención educativa y la exigencia de formarse para reconocer dicho abanico de posibilidades.

Formar docentes bajo esta nueva serie de exigencias, está relacionado con lo que se llama la “versatilidad curricular” a partir de reconocer que han cambiado los contextos (se han hecho diversos) han cambiado los sujetos y se han modificado los medios y las formas de atención escolar. Al final de ello se puede hacer una matriz que abra las distintas posibilidades de atención educativa. Entonces la exigencia ahora es formarse para un mundo lleno de elementos impredecibles y de los cuales no se tiene control, solamente (y de manera parcial) de la capacidad profesional de quien realiza la tarea.

El rol o el perfil de las y los docentes que habrán de arribar a las instituciones en el escenario post-pandémico, deberán ser lo suficientemente competentes para crear ambientes de aprendizaje bajo distintos formatos (virtual, presencial, híbrido), deberán saber hacer adaptaciones curriculares para distintos sujetos de contextos muy diversos. Y, por último, la claridad y la verificación del logro de aprendizajes deberá ser a partir de nuevos aprendizajes, en este último aun no tenemos propuestas claras, ni evidencias de instancias que hayan sido exitosas con sus propuestas educativas y con la forma de evaluar los aprendizajes esperados durante este contexto de ninguna instancia, que eduqué o que evalué los aprendizajes esperados.

Como podrá verse la tarea no es sencilla de ahí la urgente necesidad de cambiar la mirada y de dirigirla ahora ante un escenario totalmente nuevo y mucho más demandante de que lo hacinamos o conocíamos con anterioridad.

Fuente: https://www.educacionfutura.org

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El Congreso Universitario de la Universidad Pedagógica Nacional: Un pasito pa’ delante, dos pasitos para atrás

Por: Miguel Ángel Pérez

Hace meses se dio a conocer el arranque formal de lo que se conoce como el Congreso Nacional Universitario (CNU) en el seno de la Universidad Pedagógica Nacional (U.P.N.), con una estructura nacional pensada para organizar y promover dicho congreso por Unidades y sub-sedes, estados, regiones e incluyendo la Unidad del Ajusco a la cual se le ha definido como la unidad central de la Universidad.

El congreso en cuestión ha caminado demasiado lento debido a la formalidad en sus reglas y al centralidad y exceso de atribuciones que ha tenido el Consejo Universitario de la Universidad, órgano facultado para cuidar de dicho proceso y que lo han cuidado tanto que el proceso camina despacio y con poca o pobre participación por parte de la comunidad universitaria.

Con tres grandes ejes programáticos:

  • Diagnostico institucional.
  • Definición de la figura jurídica y
  • Proyecto académico y de desarrollo institucional.

En estos momentos y después de haberse agotado el punto sobre el Diagnostico, la comunidad universitaria de una buena parte de la UPN a nivel nacional, comienza a adelantarse y a buscar consensos con respecto a la figura jurídica, perdón lo pondré así FIGURA JURIDICA debido a su importancia.

Como ya ha sido discutido y publicado por otros colegas, este CONGRESO es especialmente relevante, el cual se enmarca en un momento histórico relevante, nos coloca en una posición no solo de poder decidir el presente sino incluso el futuro de nuestra Universidad (aquí hablo en primera persona porque forma parte de la comunidad de esta Universidad pública).

Fundada en el mes de agosto de 1978, como organismo público desconcentrado del gobierno federal, con muchos logros y aciertos a lo largo de 40 años de historia, en estos momentos la comunidad de la UPN debe decidir sobre la base de una agenda y una serie de prioridades que se han ido acumulando con el paso del tiempo.

En la primera fase del Congreso, los resultados del diagnóstico por región y a nivel nacional demostraron las distintas carencias y las condiciones desfavorables bajo las cuales se encuentra la UPN a nivel nacional y algo sorprendente ha sido la pobre participación de los integrantes de la comunidad en la conformación de propuestas y en la integración de debates y discusiones informadas.

Al tener el año de 1992 como fecha clave para entender en un contexto global un poseso paulatino de perdida y de desprendimiento del proyecto nacional de la Universidad Pedagógica, en términos institucionales la Universidad se tornó en una losa pesada difícil de sostenerse desde el centro, no sólo en términos financieros, sino también operativos. Si bien la Universidad vivió su primera década con grandes apoyos, con el paso del tiempo pasamos a lo que le llano un descuido institucional tanto de adentro como de afuera de la propia UPN.

Las condiciones innequitativas en cuanto a recursos y apoyos, la contradicción insalvable en la relación Ajusco vs Unidades del país, dan cuenta de una Universidad fragmentada y segmentada en pequeñas parcelas. Hoy en día, el sistema de unidades en el país (se decía en los resultados del diagnóstico) se vive con los mismos recursos que hace 20 o 30 años, pero con un incremento incalculable en la incorporación de nuevas tareas, el incremento de asuntos de diversa naturaleza: la diversificacion de la oferta académica ha hecho que la UPN entre a un escenario de complejidad, pero bajo de implicación y el ninguneo institucional. Hace años los proceso de reclutamiento de nuevos docentes (concurso de oposición) y de recategorización o reclasificación para avanzar en la carrera académica eran regulares año con año, hoy en día sin justificación alguna vivimos en una constante nacional de inestabilidad en el empleo (la plantilla nacional da cuenta de que del 60 al 70% del personal docente labora bajo condiciones distintas a la basificación por falta de concurso y que muchos docentes ya dictaminados por la CAD, no pueden avanzar en el logro de categorías más altas en la carrera cadencia, debido a esta parálisis institucional que falta de los últimos años. Si bien este es un asunto laboral no es problema menor y afecta estructuralmente las condiciones de trabajo y la vida entera de las 76 unidades UPN en el país.

Bajo este marco, y bajo este contexto me surgen algunas preguntas:

¿De qué manera aprovechar este congreso universitario para fortalecer un proyecto nacional que atienda necesidades regionales y que beneficie a todas y todos?

¿Después de un largo y turbulento proceso de 40 años ahora a qué tipo de Universidad aspiramos y cómo pretendemos lograrlo con los recursos y las condiciones actuales?

¿Cómo resolver el asunto de los consensos y la legitimidad de los acuerdos de tal manera que este congreso se aproveche para avanzar estructuralmente, no para retroceder?

Al ser la UPN una universidad grande y diversa en pluralidad y en perspectivas. La diversidad de las propuestas es una de sus distinciones identitarias.  Desde hace años se ha arraigado una serie de grupos, bloques, agrupamientos, expresiones, corrientes, expresiones etc., que conforman iniciativas a académicas con un fondo ideológico por llamarlas de alguna manera al abanico de posibilidades que actualmente tenemos, ello nos coloca ante una realidad la cual no es posible ni negar ni tampoco evadir. Y el congreso está obligado a avanzar bajo esta realidad o a pesar e ella.

El tiempo para decidir el asunto de la figura jurídica ha comenzado su cuenta regresiva. En este sentido las posibilidades son varias: ¿autonomía, refundación, descentralización, desconcentración, el seguir igual, etc.? Y lo que se sume en este proceso. Sin embargo, el problema no sólo tiene que ver con el reconocimiento de identidades y pequeñas propuestas sino la forma en cómo vamos a abrir la discusión para lograr acuerdos, el problema no solo se decide a partir del sesgo institucional, no sólo se trata de pensar en lo que queremos, sino también en todo aquello que es viable, factible y lo que se espera (socialmente hablando) de una universidad nacional, temática y con una profunda tradición democrática.

Me parece que el primer punto sobre el que habría que consensuar es acerca de conservar el carácter nacional de la Universidad, pero también con un profundo respeto con respecto a las dinámicas y las necesidades regionales.

La nueva ley orgánica de la UPN por construirse, deberá ser lo sufrientemente clara que garantice definir no sólo lo que somos ahora (lo que es la UPN) sino también a lo que aspira, mantener los logros, el avance, definir necesidades del presente y una estrategia y ruta de acción que brinde claridad para el futuro inmediato.

El dilema consiste en pensar hacia dónde decidir en dónde colocarse. Si en el seno del mundo de las universidades (tipo ANUIES), con los beneficios de autonomía que ahí se tienen, pero también con la serie de limitantes sobre todo de corte financiero, o en el sub sistema de Normales (en la DGESPE), por el asunto de la formación en donde ya sabemos, la serie de limitantes que se viven sobre todo en los estados.

Esta contradicción no es poca cosa, por años hemos vivido una contradicción con distintos matices con el sub sistema de Normales. ¿a que aspiramos entonces, en dónde queremos estar?

Por lo tanto, las letras y los términos de la ley por escribirse deberán ser tan claros que no sólo resuelvan el problema del presente, sino que también contribuyan a prevenir los desafíos del futuro.

El reto al definir lo concerniente a la figura jurídica, es que se necesita que le soporte, sustento y legitimidad al marco de legalidad de la UPN de cara al futuro. Todo ello, no se podrá lograr, a partir de que una expresión (incluyo al Consejo Académico) se coloque por encima del resto, pero tampoco es posible pensar el tratar de acceder a una especie de eclecticismo en aras de avanzar. Se trata entonces de construir una propuesta potente que rescate los principales aportes de cada expresión, para ello se requiere disposición, diálogo y una profunda horizontalidad democrática. Se trata de que la UPN sea capaz de dar un gran salto y se piense como la Universidad Pedagógica del siglo XXI que México necesita. La descalificación de expresiones en diferencia, el madruguete de supuestos avances, son malos consejeros, que impiden la construcción de verdaderos consensos.

En todo este contexto la comunidad de la UPN a nivel nacional requiere de panqueas señales. De acciones que den cuenta de la una disposición verdadera por arribar a una Universidad que vive la democracia, no solo que habla de ella.

  • Se requiere regularizar las condiciones laborales de cerca del 70% de la plantilla nacional del personal académico.
  • Definir el asunto de la distribución equitativa de los recursos financieros.
  • Ordenar la oferta académica de los programas educativos nacionales y por estado.
  • Y el último punto de corto plazo, se trata de buscar un recurso que permita equilibrar las políticas y equilibrar la relación entre la autoridad nacional con las autoridades locales o estatales, delimitar funciones y atribuciones ¿Qué les toca a las autoridades de la Universidad y qué a los gobiernos estatales?

Necesitamos trabajar intensamente para construir consensos y que para que el Congreso Universitario resuelve un mejor futuro para la UPN en México. En todo ello y hasta ahora hay una serie de evidencias de excesos en la centralización de atribuciones y en la pobre participación de los integrantes de las comunidades universitarias.

Es necesario tomar con seriedad este congreso, y llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Parece que el concepto de democracia se ha tornado en retórica, se trata de vivir la democracia en cada espacio y para lograr cada consenso. Un asunto prioritario, es poder equilibrar los espacios de participación, todas y todos tienen derecho a expresarse, pero pareciera que el congreso está siendo controlado o hegemonizado desde una sola perspectiva universitaria. Se trata de dar voz y poder a los grupos o expresiones que tradicionalmente han estado silenciadas o marginadas en la Universidad.

Arribaremos a mejores consensos cuando verdaderamente logremos sentir que este congreso es de todas y todos los integrantes de la UPN y entendamos que el mismo, es la oportunidad histórica para definir un mejor rumbo para la UPN.

Reconocer que somos herederos de una cultura de debate informado, que aportamos y aprendemos en comunidad, que el diseño de la oferta académica (amplia y diversa), se ha creado a partir de una cultura de participación hecho por todas y todos, que esa es la mística y la vocación que tenemos como huella fundacional, Construir de manera plural y colectiva. El congreso entonces será la principal obra que la UPN construya en esta segunda década del siglo XXI.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-congreso-universitario-de-la-universidad-pedagogica-nacional-un-pasito-pa-delante-dos-pasitos-para-atras/

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La fragmentación de la actual coyuntura educativa

Por:  Miguel Ángel Pérez Reynoso

Las maestras y los maestros siguen siendo las y los responsables del sostenimiento del sistema, siguen esperando las acciones puntuales que dignifiquen su trabajo…

La coyuntura educativa del presente está integrada por varias piezas: por una reforma educativa que se niega a dar claridad y sentido hacia delante de sus intenciones reales, la reforma a los estatutos junto con la definición de las nuevas reglas para elegir a las dirigencias nacional y seccionales del SNTE, el reconocimiento al trabajo y la labor profesional de las maestras y los maestros de pasar de la calidad a la excelencia y el cumplimiento de las metas anunciadas al inicio del actual sexenio.

Es por lo anterior, que se puede afirmar que la actual reforma educativa se caracteriza por la fragmentación en sus propuestas y la falta de claridad en lo que concierne a los asuntos ligados con los fines de la política pública en educación.

En lo relacionado al magisterio nacional aquí se mueven tres piezas de un mismo rompecabezas:

1. Por un lado la ley de la carrera de las maestras y los maestros, si bien incluye asuntos de equidad y de justicia de género, ya cuando se haba de los esquemas de promoción vertical y horizontal se convierte en un verdadero galimatías muy parecido al viejo esquema de promoción que se llamó carrera magisterial el cual fue producto del Acuerdo Nacional de 1992. Tanto en la formación inicial como en la formación permanente y en la definición de las condiciones para iniciar y seguir en la carrera académica en educación básica (preescolar, primaria, secundaria, especial e indígena), los esquemas de incorporación al sistema y de promisión se han tornado sobradamente burocratizados, La carrera docente sigue siendo una carrera de obstáculos.

2. En la parte de la organización gremial y sindical de las y los trabajadores de la educación, ella se ha traducido en una serie de ambigüedades, a partir de la promesa original de que en el SNTE se instalaría por fin la democracia sindical “quien tenga la mayoría, tendrá la dirección del sindicato” decía con energía el presidente al inicio del sexenio y hoy a tres años de distancia las cosas siguen igual o peor. Parece que la democracia tiene que negociarse con los distintos grupos de poder y la negociación implica ponerse de acuerdo para aclarar acerca de las reglas no para elegir a los mejores o a las mayorías sino más bien para legitimar las formas veladas que le den continuidad al charrísimo sindical.

3. Y en el tercer punto, el que se refiere a la profesionalización ese es aún más delicado. No podemos presumir que hoy en día tenemos mejores maestras y maestros, por el contrario existe una especie de refuncionalización de los vicios en la carrera docente.

Todo lo anterior ha sido aderezado por un contexto de pandemia, que afectó todo, precarizó las condiciones de trabajo y vulnerabilizó (aún más) a los sujetos educativos.

La coyuntura educativa es fragmentada porque no tiene claridad de la direccionalidad de hacia dónde queremos arribar y también porque los pronunciamientos en torno a ella, son solo retórica y las acciones verdaderas se negocian y operan por debajo de la mesa.

Las maestras y los maestros siguen siendo las y los responsables del sostenimiento del sistema, siguen esperando las acciones puntuales que dignifiquen su trabajo y los mecanismos de cambio y transformación que garanticen que su organización sindical sea democrática. Requerimos dar un gran salto en esta coyuntura y hacer aparecer las verdaderas propuestas democráticas aquellas que vienen desde abajo del sistema, y que se tejen de manera plural y cooperativa por todas las personas de hacer la educación no solo de hablar de ella.

Fuente: https://profelandia.com/la-fragmentacion-de-la-actual-coyuntura-educativa/

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