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México: La educación por la paz vs. las amenazas de guerra.

La educación por la paz vs. las amenazas de guerra.

Miguel Ángel Pérez Reynoso

En solidaridad con toda la afición del club Atlas

Por los incidentes en Estadio La Corregidora de Querétaro

y a favor de la paz tanto dentro

como afuera de los estadios deportivos.

 

La guerra siempre ha sido letal y destructiva, es una de las acciones más in-humanas que hacemos las y los humanos. Hoy la humanidad de nueva cuenta está ante la amenaza latente de un entorno de guerra. La guerra (cualquiera que esta sea) está asociada a la destrucción, a la amenaza, a la intimidación, a partir de las disputas por expansión territorial, por ganar un mercado por imponer medidas sobre todo de tipo económico o imponer un bloqueo o restricciones de un país a otro, o por cualquier cosa absurda.

El siglo XX, también referido como el siglo pasado, ha sido testigo de dos guerras mundiales, hay una generación llamada entre guerras, las personas nacidas después de la década de los 20 y antes de los 40 (por decir algo muy genérico); dicha generación vivió -y sufrió- en carne propia lo que se le lama el trauma de guerra.

Pero la guerra no es nueva, es decir el afán de dominio, de expansión de hegemonizar y controlar territorios o mercados, viene desde mucho tiempo atrás, nos remitimos al imperio romano, (tal vez desde mucho antes), pero ahí puede ser fecha de referencia. En el siglo XV asociado a los llamados grandes descubrimientos, se vive fuertemente desde occidente un deseo de expansión, por dominar el mundo nuevo, (España y Portugal primero y más adelante Francia Inglaterra y Holanda) se encargarían de conquistar, colonizar e imponer su visión sobre los pueblos recién “descubiertos”.

La historia nos ha enseñado que la guerra está asociada al abuso de los imperios, a partir de la creencia de que existen países mas poderosos que otros que tienen el derecho (dado por ellos mismos), y que pueden y deben hacer valer su supremacía.

El siglo XXI ha llegado con esta nueva edición entre vínculo conquistadores y conquistados, los imperios ahora ejercen su dominio a partir del control financiero, ejerciendo bloqueos económicos, o en última instancia a partir la invasión y el control militar.

La reciente amenaza de guerra entre Rusia en conta de Ucrania no es solo un conflicto territorial. No, ahora en un mundo globalizado la amenaza de guerra es para todas y para todos. Efectivamente Rusia y Ucrania nos quedan distantes en términos de lejanía geográfica y cultural pero la amenaza cada vez está más acerca, porque al norte de nuestro país tenemos a otro imperio, igualmente sanguinario y devastador.

Rusia es un imperio (nunca ha dejado de serlo), pero también lo son los EU, y China, es paradójico que los 5 países más poderosos del mundo y que están encargados de salvaguardar la paz y la seguridad mundial, son los países mejor armados y con el terrible deseo de apostarle a la guerra cuando se habla de paz o hasta firman tratados al respeto. Y porque ahí hay un componente adicional, el negocio de la guerra, la producción masiva y el armamento que deberá venderse es otra de las aristas del mundo de la guerra. En la contraparte la paz no vende, no es rentable, no genera ganancias a las grandes empresas multinacionales, ¿Entonces?

Aspirar a la paz es desplazar a la guerra de otra manera. La paz edifica, armoniza, humaniza los entornos, el mundo ya fue repartido y dividido muchas veces a lo largo de una larga historia; la geografía y sus divisiones políticas se suponen ya han sido actualizadas. Entonces ¿por qué este afán de guerra para seguir invadiendo territorio y dominar a pueblos distintos al que invade? Porque la tendencia de muerte y el afán y poder no tiene límites.

Educar en y para la paz no es un asunto idílico, conlleva cruzar las dimensiones del individuo, las relaciones con el entorno y llegar hasta la aldea global. Una amenaza de guerra no solo sirve para derrotar a las y los otros a los supuestos enemigos, también hay una garantía de destrucción propia. Todas y todos salimos perdiendo con un entorno de guerra, de ahí que la educación por la paz sea una más de las alternativas. El problema es complejo porque además no existe una mediación mundial que sirva para poner orden y para garantizar (como sucedió después de la segunda guerra mundial) un alto al fuego, entrega de las armas y desmantelamiento de las bases militares. Hoy parece que los imperios y los poderosos no aprenden las lecciones de la historia o más aprenden en sentido contrario, su afán es continuar haciendo más grande su poderío. El problema es el choque de trenes cuando dos imperios se confrontan entonces la humanidad corre peligro y esto sí, es de pronóstico reservado.

Firmemos, por la paz, actuemos por la paz, manifestémonos por la paz, con congruencia, desde la escuela. A partir del deseo de paz, de las y los niños pequeños debemos hacer que los grandes aprenden. Todas y todos los ciudadanos el mundo no queremos un entorno de guerra entonces ¿Por qué la paz no se impone de una vez y para siempre?

 

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/la-educacion-por-la-paz-vs-las-amenazas-de-guerra/

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La educación por la paz vs. las amenazas de guerra.

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

En solidaridad con toda la afición del club Atlas

Por los incidentes en Estadio La Corregidora de Querétaro

y a favor de la paz tanto dentro

como afuera de los estadios deportivos.

La guerra siempre ha sido letal y destructiva, es una de las acciones más in-humanas que hacemos las y los humanos. Hoy la humanidad de nueva cuenta está ante la amenaza latente de un entorno de guerra. La guerra (cualquiera que esta sea) está asociada a la destrucción, a la amenaza, a la intimidación, a partir de las disputas por expansión territorial, por ganar un mercado por imponer medidas sobre todo de tipo económico o imponer un bloqueo o restricciones de un país a otro, o por cualquier cosa absurda.

El siglo XX, también referido como el siglo pasado, ha sido testigo de dos guerras mundiales, hay una generación llamada entre guerras, las personas nacidas después de la década de los 20 y antes de los 40 (por decir algo muy genérico); dicha generación vivió -y sufrió- en carne propia lo que se le lama el trauma de guerra.

Pero la guerra no es nueva, es decir el afán de dominio, de expansión de hegemonizar y controlar territorios o mercados, viene desde mucho tiempo atrás, nos remitimos al imperio romano, (tal vez desde mucho antes), pero ahí puede ser fecha de referencia. En el siglo XV asociado a los llamados grandes descubrimientos, se vive fuertemente desde occidente un deseo de expansión, por dominar el mundo nuevo, (España y Portugal primero y más adelante Francia Inglaterra y Holanda) se encargarían de conquistar, colonizar e imponer su visión sobre los pueblos recién “descubiertos”.

La historia nos ha enseñado que la guerra está asociada al abuso de los imperios, a partir de la creencia de que existen países mas poderosos que otros que tienen el derecho (dado por ellos mismos), y que pueden y deben hacer valer su supremacía.

El siglo XXI ha llegado con esta nueva edición entre vínculo conquistadores y conquistados, los imperios ahora ejercen su dominio a partir del control financiero, ejerciendo bloqueos económicos, o en última instancia a partir de la invasión y el control militar.

La reciente amenaza de guerra entre Rusia en conta de Ucrania no es solo un conflicto territorial. No, ahora en un mundo globalizado la amenaza de guerra es para todas y para todos. Efectivamente Rusia y Ucrania nos quedan distantes en términos de lejanía geográfica y cultural pero la amenaza cada vez está más acerca, porque al norte de nuestro país tenemos a otro imperio, igualmente sanguinario y devastador.

Rusia es un imperio (nunca ha dejado de serlo), pero también lo son los EU, y China, es paradójico que los 5 países más poderosos del mundo y que están encargados de salvaguardar la paz y la seguridad mundial, son los países mejor armados y con el terrible deseo de apostarle a la guerra cuando se habla de paz o hasta firman tratados al respeto. Y porque ahí hay un componente adicional, el negocio de la guerra, la producción masiva y el armamento que deberá venderse es otra de las aristas del mundo de la guerra. En la contraparte la paz no vende, no es rentable, no genera ganancias a las grandes empresas multinacionales, ¿Entonces?

Aspirar a la paz es desplazar a la guerra de otra manera. La paz edifica, armoniza, humaniza los entornos, el mundo ya fue repartido y dividido muchas veces a lo largo de una larga historia; la geografía y sus divisiones políticas se suponen ya han sido actualizadas. Entonces ¿por qué este afán de guerra para seguir invadiendo territorio y dominar a pueblos distintos al que invade? Porque la tendencia de muerte y el afán y poder no tiene límites.

Educar en y para la paz no es un asunto idílico, conlleva cruzar las dimensiones del individuo, las relaciones con el entorno y llegar hasta la aldea global. Una amenaza de guerra no solo sirve para derrotar a las y los otros a los supuestos enemigos, también hay una garantía de destrucción propia. Todas y todos salimos perdiendo con un entorno de guerra, de ahí que la educación por la paz sea una más de las alternativas. El problema es complejo porque además no existe una mediación mundial que sirva para poner orden y para garantizar (como sucedió después de la segunda guerra mundial) un alto al fuego, entrega de las armas y desmantelamiento de las bases militares. Hoy parece que los imperios y los poderosos no aprenden las lecciones de la historia o más aprenden en sentido contrario, su afán es continuar haciendo más grande su poderío. El problema es el choque de trenes cuando dos imperios se confrontan entonces la humanidad corre peligro y esto sí, es de pronóstico reservado.

Firmemos, por la paz, actuemos por la paz, manifestémonos por la paz, con congruencia, desde la escuela. A partir del deseo de paz, de las y los niños pequeños debemos hacer que los grandes aprenden. Todas y todos los ciudadanos el mundo no queremos un entorno de guerra entonces ¿Por qué la paz no se impone de una vez y para siempre?

Fuente de la información: http://www.educacionfutura.org

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El desarrollo profesional docente: avances, retrocesos y estancamientos

Por: Miguel Ángel Pérez

Uno de los engranajes claves del funcionamiento del sistema, educativo nacional, está relacionado con el trabajo docente, el desempeño profesional de maestras y maestros viene siendo la pieza clave para garantizar buenos o malos resultados, para cumplir con metas y aspiraciones en el plano de la política y de la pedagogía y para legitimar que los recursos y los esfuerzos que se invierten en educación vale la pena hacerlo.

La formación, el desarrollo, el prestigio y las distinciones de ser docente tienen una larga historia, dentro de la nuestra historia nacional. Existen distintos modelos que asocian la formación de docentes, con las ideas pedagógicas de la época y junto a las necesidades sociales por atender y que se concretizaron en el ideal de ciudadano de cada época.

Todo el siglo XX está asociado a modelos educativos que integran los elementos anteriores, desde la escuela rural antes y después de la revolución de 1910, hasta el modelo educado post revolucionario, la llegada el cardenismo, el modelo educativo del industrialismo y de la unidad nacional, hasta llegar a la crisis económica que aparece en la década delos setenta y que no tiene un modelo específico. La última década del siglo pasado se vive con el auge de los distintos constructivismos, cuyas ideas o principios le dan una vuelta de tuerca a las concepciones y hacen que las y los docentes cedan un poco su protagonismo intelectual para dar lugar a la actividad y las acciones de alumnas y algunos.

El eje que articula el trabajo docente de todos los modelos del siglo XX tienen como denominador común el protagonismo, la responsabilidad social de quien educa, pero también un alto prestigio y respeto a la imagen profesional de las y los docentes.

La llegada del siglo XXI viene acompañada de distintos cambios en los paradigmas vigentes, aparece la evaluación del desempeño docente como una obsesión pensada no en la mejora sino en la exclusión y el castigo. Se comienza a dudar de las y los docentes y hay una guerra mediática (Televisa a la cabeza) para dudar del magisterio y para intensificar el desprestigio social.

En esta segunda década del siglo, la tarea docente se complejiza, hay que hacer adaptaciones curriculares, superar barreras para el aprendizaje, atender las diversidades con la intención de garantizar un clima inclusivo, hay que asistir a cursos, evaluaciones con el fin de que las y los docentes deben de seguir siendo estudiantes estudiosos de su propia realidad profesional.

Después de un largo recorrido, la profesionalización sigue siendo un concepto ambiguo, que va más allá del salario y de las condiciones laborales, toca elementos simbólicos, identidades profesionales y una larga historia que ha servido para sedimentar los valores y el significado de ser docente y trabajar en educación.

Como un hilo que de manera paralela ha corrido en este largo proceso, tenemos la organización gremial de las y los docentes, desde el año de 1943 en que se funda el SNTE se copa y corporativizar las voluntades y la organización de las y los educadores. La democracia es una aspiración utópica que no llega y que no ha llegado aún al estilo de organizarse, gestionar la profesión y de garantizar condiciones de intercambio de saberes entre las y los pares docentes. El SNTE a lo largo de la historia, se convirtió en el componente perverso que antepuso los intereses de pequeños grupos que se enriquecieron y trafican con las influencias políticas, para ponerse por encima del gran grueso de las y los trabajadores de la educación, de sus demandas específicas y de su deseo de profesionalización digna.

Hoy los intentos políticos de profesionalización vuelven a caricaturizar un nuevo deseo o un anhelo histórico, de reconocimiento, salario, prestigio y por supuesto respeto ante una de las profesiones más controversiales como lo es el ser docente o profesional de la educación.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-desarrollo-profesional-docente-avances-retrocesos-y-estancamientos/

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¿Regresar a las escuelas o regresar al encierro y al confinamiento?

Por: Miguel Ángel Pérez

El contexto de la pandemia apenas nos dejó respirar un poco y sus amenazas regresan justo al final de las vacaciones invernales. Los anuncios políticos no son claros ni tampoco generosos. De nuevo se anuncia un regreso a la escuela sin escuelas, los aparatos volverán a encenderse y al otro lado de las pantallas estará la voz y las imágenes de los sin rostro junto con las y los de docentes.

Esta historia que ya la vivimos recientemente, en pleno corazón de la pandemia y sirvió para muy poco, solo nos demostró que nos hace falta mucha imaginación e inventiva para encontrar mejores alternativas para atendernos escolarmente.

En este país los bares, los antros permanecen abiertos mientras se decide cerrar las escuelas, esa es la peor paradoja que nos deja el actual contexto pandémico. En cambio, con la decisión de mantener las escuelas abiertas, las cosas han demostrado que se vive mejor, los alumnos y las alumnas encuentran a sus pares, se ven y platican cara a cara. En estos momentos la socialización y la convivencia es mucho más educativa que los contenidos curriculares formales.

El asistir a la escuela tiene un alto valor simbólico, por la legitimidad de los aprendizajes, por el encuentro cara a cara entre docente y estudiantes y por la ratificación que los espacios de riesgo pueden ser cualquiera, menos las escuelas.

A las escuelas se les concibe o se les debiera concebir como espacios seguros, cuyo cuidado está en los propios actores que asisten a ella: docentes, alumnos y alumnas, directivos y padres de familia (cuando así sucede).

Poco se ha difundido en cuanto a los ámbitos más riesgosos para el contagio, y en ello valorar a las escuelas como espacios seguros que garantizan la protección de sus usuarios, debería ser al concebir a dichas instituciones como espacios blindados que garantizan la interacción social y la sana convivencia.

Cerrar las escuelas nuevamente en este momento, es cancelar la posibilidad de diseñar y construir alternativas educativas para el uso de los espacios escolares abiertos y también en la contraparte se desmitifica el uso de la virtualidad como alternativa única y los supuestos grandes beneficios que ofrece.

En todo caso, es importante recuperar la experiencia anterior, darle la palabra a maestras, maestros y padres de familia y también a los escolares para conocer cómo nos fue, qué representa tomar las clases desde el hogar, qué representa asistir a la escuela y valorar cuál es el ámbito que garantice mayores y mejores beneficios en términos educativos.

Regresar a las escuelas sin escuelas es demostrar que la lección de la fase anterior no la aprendimos satisfactoriamente.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/regresar-a-las-escuelas-o-regresar-al-encierro-y-al-confinamiento/

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México: El Congreso de las Escuelas Normales: ¿Es la hora para fortalecer el normalisimo o es la hora para pensar en un nuevo modelo de formación inicial docente?

El Congreso de las Escuelas Normales: ¿Es la hora para fortalecer el normalisimo o es la hora para pensar en un nuevo modelo de formación inicial docente?

Miguel Ángel Pérez Reynoso

Con la aprobación de la Ley General de Educación Superior, la cual fue promulgada desde el año 2019, se genera visibilidad y una nueva forma de organización de las instituciones de educación superior (IES), al dividirlas en tres tipos:

  • Universidades tradicionales.
  • Institutos tecnológicos.
  • Instituciones abocadas en las tareas de formación docente.

Bajo esta perspectiva, la ley de educación superior, establecer una serie de lineamientos normativos los cuales se vinculan con la obtención y administración de recursos, la gestión y la vinculación y las atribuciones generadas de cada IES. Pero el caso de las instituciones encargadas de la formación docente, Escuelas Normales y sistema de Unidades de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), ambas instancias deberán entrar en una diputa no sólo por los recursos sino también por hegemonizar el apoyo institucional y la visibilidad académica.

En ello tanto la UPN, como las Escuelas Normales han entrado en un proceso de consulta, deliberación para generar nuevos acuerdos en el marco de la realización de congresos para cada una de ellas.

En el caso de las escuelas Normales tendrán un Congreso Consultivo los días 29 y 30 del presente mes de septiembre, sus ejes de reflexión básicamente son: la reformulación curricular y la actualización de planes y programas a través de algo que ahí le laman: marco curricular, flexibilidad y autonomía curricular, otro aspecto ligado con el anterior es el co-diseño como estrategia que pretende fomentar la participación conjunta, todo lo anterior está entro en una estrategia global que desde hace muchos años se viene discutiendo al interior de las escuelas Normales y que se le denomina genéricamente “Programa nacional de fortalecimiento de las escuelas Normales”.

Como sabe todo mundo las Escuelas Normales son las instituciones que, en nuestro país, se han encargado desde hace más de 100 años, casi de manera monopólica de atender los asuntos de la formación de docentes de todos los niveles y modalidades de la educación básica, dejando de lado la formación docente en educación media y superior. La Universidad Pedagógicas Nacional en cambio tiene otras tareas y otras funciones, aunque también realiza actividades vinculadas con la formación inicial de agentes educativos en campos o en disciplinas ligadas con la educación, realiza otras tareas ligadas con la investigación, la difusión y la contribución a la conformación de una cultura pedagógica de avanzada.

Con respecto a las escuelas Normales lo que se debe reconocer es que su desarrollo forma parte de una trayectoria de muchos años, a partir del reconocimiento de tradiciones institucionales largamente sedimentadas, junto a ello algunas de sus problemáticas son la dispersión institucional, las formas y estilos diversos de entender la formación de docentes, también al normalísimo se le ha visto como espacio que les ha dado cobijo a grupos de poder ligados al sindicato de maestros.

Aunque no tengo un dato preciso, se habla de que existen en el país 278 escuelas Normales de todo tipo, urbanas, beneméritas y centenarias, rurales, experimentales, estatales, federalizadas y una segunda clasificación es por la especificidad del tipo de docente al que se pretende formar: escuelas Normales para educadoras, de educación primaria, Normales superiores de educación secundaria, de educación especial, de educación física, de educación indígena, de educación de adultos, de educación artística, etc. todo ello genera dispersión, distintas formas de entender y actuar en el campo de la formación y dificulta la conformación de un proyecto global unificado.

El normalísimo y el SNTE son dos piezas que han caminado de la mano, ya que de ahí se garantiza el control corporativo, la cultura clientelar y las formas patrimoniales de garantizar el control del gremio magisterial.  De ahí que poco se toque de un rubro que poco aparece en la agenda de este congreso: lo llamaría así “las condiciones institucionales y la cultura académica e institucional al interior de las Escuelas Normales”, dentro de ello se esconde el asunto del ejercicio de poder, de los grupos políticos ligados al SNTE y al magisterio y de las distintas hegemonías, que rodean al normalismo en nuestro país.

Antiguamente las comunidades académicas de las Escuelas Normales eran consumidoras de lo que se diseñaba por un pequeño grupo de personas, otra diferencia sustantiva con la UPN, es que en esta última toda la oferta académica y los distintos programas de formación desde la licenciatura hasta el doctorado son diseñados por sus académicas y académicos de la propia institución. Esta tradición que viene desde abajo y de manera participativa de frente a los pares académicos ha servido para que la UPN pudiera avanzar y adquirir un capital que la hace distinta del nomadismo.

Es probable que con la incorporación de Marcela Santillán a la dirección de la DEGESPE (en su momento), junto con un grupo de destacadas personas que provenían de la UPN, ello sirvió para compartir la cultura institucional y sirvió de fondo para reducir las diferencias y asimetrías.

El Congreso de las Escuelas Normales, es por delegados (se pidió un representante por cada Escuela Normal) ahí es obvio pensar que los que salgan electos serán afines a los grupos de poder en turno de cada escuela Normal.

Por último, el asunto central de Marco curricular, de flexibilidad y autonomía curricular; son sólo algunos de los componentes de la agenda que deberá discutirse y acordarse. En el marco del fortalecimiento tradicional de las escuelas Normales, el tema curricular no es el más importante, para irlo agotando antes deberá discutirse y acordar asuntos como los siguientes: sobre los rasgos y el perfil profesional del docente y la docente para el siglo XXI, el modelo de formación para dicha propuesta y las nuevas tradiciones que pretenden generarse, el asunto del formador de formadores, etc.

Las Escuelas Normales del país deberán seguir siendo diferentes entre sí, sus tradiciones, su legado fundacional, la huella o la esencia que las ha caracterizado, deberán de conservarse. El desafío ahora es de otro tipo, se define a partir de pensar qué rasgos deberán ser comunes, qué capacidades y atributos deberán tener todas y todos los formadores de formadores.

Esta agenda tiene muchos años discutiéndose y poco, muy poco se ha avanzado. Entonces, la estrategia deberá cambiar, es necesario buscar relevos generacionales en las plantillas académicas de las escuelas, tal vez con docentes nuevos o formados en otra tradición, más rigurosa y potente, se pudiera dar el brinco y colocar a las Normales en la palestra de la formación de docentes en nuestro país.

Al igual que la UPN si las Escuelas Normales no aprovechan en serio esta oportunidad histórica, entonces seguramente, podrían pensarse como piezas del museo de la pedagogía el siglo XX en nuestro país.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/el-congreso-de-las-escuelas-normales-es-la-hora-para-fortalecer-el-normalisimo-o-es-la-hora-para-pensar-en-un-nuevo-modelo-de-formacion-inicial-docente/

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Los saberes docentes bajo un contexto de pandemia

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

 

Ha sido el texto clásico de Maurice Tardif, “Los saberes del docente y su desarrollo profesional”, Editorial Narcea, 2005) quien nos has aportado una serie de elementos que sirven para entender el origen y desarrollo de los saberes docentes, dicho autor reconocía de inicio que hay pocos estudios consagrados a los saberes de las y los profesores y veía la importancia de relacionar el trabajo docente con los saberes pedagogos o los saberes profesionales en Pedagogía. De hecho Tardif reconoce desde el año 2005, en que concluye parte de sus investigaciones, ahí reconoce e que el saber docente se compone en realidad de diversos saberes provenientes de distintos campos disciplinares: saberes disciplinarios, curriculares, profesionales y psicopedagógicos entre otros, todos ellos se articulan en la acción, y Tardif le da una especial importancia a la experiencia docente, los saberes disciplinares se articulan desde o a partir del saber experiencial.

La pregunta que hacemos ahora, a partir de todo lo anterior, es ¿si aplica que los saberes docentes se movilizan igual en un contexto de pandemia? La respuesta que podemos dar es que no es así. Si bien existe una base de relación o vinculaciones entre las distintas formas de saber docente para cualquier contexto la pandemia debería de articularse con todo lo anterior.

Pero la hipótesis que hemos impulsado desde hace varios artículos y que forma parte de una investigación que venimos desarrollando un grupo de colegas en la Universidad Pedagógica Nacional (campus Guadalajara) es afirmar que la pandemia ha generado una serie de exigenedicvas nuevas (inéditas), que van más allá de los saberes prácticos tradicionales que los docentes han acumulado durante tantos años.

Y se puede decir que este es el quid de nuestro trabajo, la pandemia ha confrontado y por lo tanto paralizado en varios casos, muchos de los sobres de los docentes al exigir nuevos contenidos para la acción que no estaban contemplados en el esquema tradicional de acumular conocimientos prácticos y de hacerlos evidentes en la acción pedagógica.

En las nuevas exigencias o en las exigencias inéditas, cuando menos se reconocen tres grandes componentes:

  1. El conocimiento práctico en el uso de dispositivos electrónicos, manejo de plataformas digitales y educación bajo un esquema basado en la virtualidad, etc.
  2. El saber para ser capaz de crear un clima de aprendizaje basado en formatos remotos o a distancia y poder mantener una tendencia y proponer y consolidar aprendizajes con los sujetos a cargo de dichos docentes y
  3. El conocimiento para la atención de alumnas y alumnos bajo un contexto de educación a distancia.

De esta manera entonces, se reconoce categóricamente que el contexto de pandemia exige y requiere nuevos saberes que se enlacen con los saberes docentes clásicos (por llamarles de esta manera) para poder responder a la nueva demanda que reclama el entorno social y educativo. Muchos docentes hombres y mujeres han intentado responder de la mejor manera, pero también han reconocido algunas incapacidades prácticas para responder ante este nuevo escenario.

La pandemia ha servido entre muchas cosas para interpelar fuertemente a las y los docentes, los conocimientos acumulados y el sustento en donde descansa su práctica de todos los días. Pero también la pandemia ha servido ineludiblemente, para abrir nuevas posibilidades de desarrollo profesional. Se trata por lo tanto de conocer en dónde están esos obstáculos y de qué manera se pueden aprovechar las oportunidades para el cambio y la mejora que ofrece la misma pandemia, e incrementar exponencialmente los saberes docentes y que respondan ante cualquier contexto.

Por ultimo habría que pensar en un esquema de capacitación que reconozca esta realidad compleja ante la que estanos, dicha realidad no sólo está asociada a nuevos escenarios; sino también a la capacidad para responder a ellos, en términos de prácticas educativas. Todo se sintetiza en una última pregunta ¿Cómo es que se sugiere que sea la práctica educativa en un contexto de pandemia y cuáles son los sobres docentes que deberán hacerse evidentes en la acción para dar una respuesta positiva ante todo ello?

Fuente de la información e imagen: https://www.educacionfutura.org

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La importancia de encontrar alternativas metodológicas para docentes

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso

Hablar de la práctica que realizan maestras y maestros se ha tornado en muchas ocasiones como un lugar común, las alternativas para pensar en la innovación, la reflexión y la búsqueda para los cambios se han acotado teórica y metodológicamente. Muchos docentes creen que el estudio en programas oficiales como maestrías o especializaciones es la vía para la mejora y la experiencia ha demostrado que solo parcialmente.

Si bien las y los docentes son los que pueden acceder o pueden llegar a formas nuevas de desarrollar la práctica de todos los días, si no existe como requisito central la disposición para lograrlo, todo esfuerzo puede ser infructuoso.

Los dispositivos pensados en modificar las prácticas educativas en realidad son un conjunto de decisiones que están en el propio sujeto que realiza la práctica, el cambio no viene de afuera. El cambio de las prácticas no depende de las políticas públicas (por muy bondadosas que éstas sean), ni de la injerencia de los organismos sindicales, por muy entremetidos que estos puedan ser, ni tampoco solo de los buenos deseos por cambiar y hacer cosas mejores.

La disposición para mejorar las prácticas está en función de mover parte de las piezas que integran a la propia practica y dentro de esas piezas a modo de componentes estructurales está la historia social y académica de los propios sujetos en educación, las distintas representaciones que han sedimentado en su propia experiencia con respecto a ser docente, la rigurosidad en el estudio para saberse un intelectual práctico de la educación y el compromiso que se tiene con el contexto y con su propia persona para mejorar sustantivamente lo que se hace todos los días.

En este sentido se trata de iniciar validando los sobres prácticos de las y los docentes como saberes en la acción, pero para darle un correctivo de un recurso mediacional está las narrativas vinculadas con la práctica o en la recuperación en contexto de todo eso que se hace.

Las y los docentes deben escribir desde la práctica, poner por escrito todas las vivencias, situaciones, búsquedas y caminos recorridos relacionados con su trabajo. En este sentido la metodología de las narrativas como un recurso valioso sirve como puente, espejo, y alternativa para conocer-se un poco más y aprovechar (al lado de las y los pares docentes) las distintas alternativas de cambio y de mira.

En educación desde hace muchos años y gracias a la crisis global y estructural que ha sacudido a nuestro país y a la mayoría de los países del mundo vivimos de manera deficitaria, existe un reclamo social y un incumplimiento histórico de lo que se hace la escuela pública, los docentes de todos los niveles etc.

Es por ello que las búsquedas de alternativas son necesarias y pertinentes, lo que buscamos son mejores docentes para una mejor educación y una mejor educación para garantizar mejores docentes. Este es el núcleo de esta dialéctica del cambio, en ello los dispositivos deberán de cambiar y hacerse más flexibles, más gratificantes y validar la capacidad intelectual de las y los docentes junto con la producción académica que está por venir.

Fuente de la información e imagen: https://www.educacionfutura.org/

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