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India: las mujeres están en riesgo de sufrir abuso sexual en el trabajo

Asia/India/Octubre 2020/https://www.hrw.org/

Leyes mal aplicadas dejan a las trabajadoras informales sin ningún recurso

El hecho que el gobierno indio no vele adecuadamente por el cumplimiento de su ley de acoso sexual deja a millones de mujeres expuestas a abusos en el lugar de trabajo sin acceso a ningún tipo de remedio, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. El gobierno debe garantizar urgentemente el cumplimiento de su Ley de 2013 sobre el Acoso Sexual a Mujeres en el Lugar de Trabajo (Prevención, Prohibición y Reparación), popularmente conocida como Ley POSH.

El hecho que el gobierno indio no vele adecuadamente por el cumplimiento de su ley de acoso sexual deja a millones de mujeres expuestas a abusos en el lugar de trabajo sin acceso a ningún tipo de remedio, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. El gobierno debe garantizar urgentemente el cumplimiento de su Ley de 2013 sobre el Acoso Sexual a Mujeres en el Lugar de Trabajo (Prevención, Prohibición y Reparación), popularmente conocida como Ley POSH.

El informe de 56 páginas “‘No #MeToo for Women Like Us’: Poor Enforcement of India’s Sexual Harassment Law” (“‘No hay #MeToo para mujeres como nosotras’: la inadecuada aplicación de la ley de acoso sexual en la India”) concluye que, si bien las mujeres en la India se están pronunciando cada vez más en contra del abuso sexual en el trabajo, en parte impulsadas por el movimiento global #MeToo (YoTambién), muchas, particularmente en el sector informal, todavía se ven limitadas por el estigma, el miedo a las represalias y las barreras institucionales a la justicia. El gobierno central y los gobiernos locales no han promovido, establecido ni monitoreado los comités de quejas –una característica central de la Ley POSH– para recibir denuncias de acoso sexual, realizar investigaciones y recomendar acciones contra los responsables de abusos.

“El movimiento #MeToo ayudó a arrojar luz sobre la violencia y el acoso en el trabajo, pero las experiencias de millones de mujeres en el sector informal de la India siguen siendo invisibles”, dijo Meenakshi Ganguly, directora de Asia meridional para Human Rights Watch. “India tiene leyes progresistas para proteger a las mujeres del abuso sexual por parte de sus jefes, compañeros de trabajo y clientes, pero no ha tomado medidas básicas para velar por el cumplimiento de estas leyes”.

Human Rights Watch llevó a cabo una investigación de campo y más de 85 entrevistas en Tamil Nadu, Haryana y Delhi a mujeres que trabajan tanto en el sector formal como en el informal, dirigentes sindicales, activistas de derechos laborales y de las mujeres, abogados y académicos. Los hallazgos también se basan en investigaciones realizadas por organizaciones indias.

Inspiradas por el movimiento global #MeToo, las mujeres que han presentado denuncias contra hombres en puestos de alto nivel a menudo han enfrentado reacciones violentas, las cuales incluyen amenazas, intimidación, represalias, intentos de soborno, vacíos y prejuicios en los procedimientos legales y estigma. Los acusados ​​con frecuencia han utilizado la ley de difamación penal de la era colonial contra las mujeres que se atreven a denunciar los abusos. Esto produce un efecto escalofriante que disuade a otras víctimas de alzar la voz.
La presunta violación en grupo y asesinato en septiembre de 2020 de una mujer dalit de 19 años en el estado de Uttar Pradesh puso de relieve tanto la violencia desenfrenada contra las mujeres en India como la violencia estructural contra las comunidades pobres y marginadas. La respuesta de las autoridades ilustra las barreras que enfrentan las mujeres para acceder a la justicia.

La gran mayoría de las trabajadoras de la India –el 95 % (195 millones)– están empleadas en el sector informal, con trabajos que van desde la venta ambulante, trabajo doméstico, agricultura y construcción, hasta trabajos a domicilio como tejer o bordar. También hay 2,6 millones de trabajadoras dedicadas a la nutrición y atención de la primera infancia bajo los Servicios Integrados de Desarrollo Infantil del gobierno; más de 1 millón de Activistas de Salud Social Acreditadas (ASHA, por sus siglas en inglés) que trabajan como trabajadoras comunitarias de la salud; y 2,5 millones de cocineras del “Programa Comida del Mediodía”, que preparan los almuerzos gratuitos que se ofrecen en las escuelas públicas.

“Para mujeres como yo, ¿qué es el #MeToo? La pobreza y el estigma significan que nunca podemos alzar la voz”, dijo una trabajadora doméstica a tiempo parcial que fue acosada sexualmente por un guardia de seguridad. “No hay un lugar seguro para mujeres como nosotras”.

La Ley POSH de 2013 obliga a los empleadores a tomar medidas para proteger a las empleadas del acoso sexual en el lugar de trabajo y proporcionar procedimientos de resolución, conciliación o enjuiciamiento. Amplió la definición de lugar de trabajo y abarca el sector informal, incluidas las trabajadoras domésticas. Protege a todas los trabajadoras en cualquier lugar visitado por la empleada durante el curso de su empleo, incluidos medios de transporte.

La ley se basa en las “Directrices Vishaka” establecidas por la Corte Suprema en 1997, que obligan a los empleadores a tomar medidas para proteger a las empleadas del acoso sexual en el trabajo después de que Bhanwari Devi, una trabajadora social del gobierno, fuera violada en grupo en 1992 como represalia por sus esfuerzos por impedir un matrimonio infantil en su familia.

La Ley POSH requiere que los empleadores creen un Comité Interno en cada oficina con 10 o más empleados. Para otros establecimientos con menos de 10 empleados y para mujeres que trabajan en el sector informal, el funcionario de distrito o recaudador del gobierno estatal debe formar un Comité Local en cada distrito.

Estos comités procesan las denuncias y recomiendan acciones que van desde una disculpa por escrito hasta el despido, las cuales proporcionan alternativas a la presentación de una denuncia penal ante la policía. Según la Ley POSH, el gobierno también es responsable de desarrollar materiales de capacitación y educación, organizar programas de concientización, monitorear la implementación de la ley y mantener datos sobre el número de casos de acoso sexual presentados y resueltos en el lugar de trabajo. Pero los estudios muestran que muchos de estos Comités Locales simplemente no existen y que, cuando existen, no hay información disponible públicamente sobre cómo acceder a ellos.

“La mayoría de las mujeres sufren en silencio hasta que se vuelve insoportable, y luego simplemente intentan conseguir otro trabajo”, dijo Sonia George, una alta funcionaria de un sindicato. “Tampoco quieren decírselo a sus familias porque temen que se les impida trabajar”.

Las trabajadoras domésticas corren un riesgo especial de sufrir acoso sexual y violencia debido a su aislamiento en hogares privados y su exclusión de muchas protecciones laborales claves garantizadas a otros trabajadores. Para las trabajadoras del hogar, la Ley POSH dice que los Comités Locales deben remitir el caso a la policía, lo cual las deja sin recurso civil alguno. El gobierno indio debería enmendar la ley para garantizar que las trabajadoras del hogar tengan el mismo acceso a la justicia con plazos determinados a través de los comités locales que otros trabajadores, dijo Human Rights Watch.

Si bien la mayoría de las empresas del sector privado tienen Comités Internos, muchos existen únicamente en el papel para demostrar el cumplimiento de las leyes, sin ningún compromiso por mejorar la cultura del lugar de trabajo. Los empleadores toman pocas medidas para cumplir con sus otras funciones, como la prevención, la sensibilización sobre lo que constituye el acoso sexual y las consecuencias de ese comportamiento.

Tanto en el sector formal como en el informal, el gobierno debería establecer sistemas de seguimiento eficaces para los comités y publicar informes periódicos para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas. El gobierno debe establecer Comités Locales en todos los niveles del gobierno local para garantizar fácil acceso y realizar capacitaciones periódicas para los miembros del comité, los magistrados de distrito y otros funcionarios de distrito pertinentes.

En junio de 2019, el gobierno de la India, los representantes de los grupos de trabajadores de la India y los representantes de las asociaciones de empleadores de la India votaron a favor de la Conferencia General sobre la Violencia y el Acoso de la Organización Internacional del Trabajo, un tratado histórico que establece estándares globales para prevenir y responder a la violencia y el acoso en el lugar de trabajo.

India debería ratificar el tratado de la OIT y hacer cumplir plenamente la Ley POSH, dijo Human Rights Watch.

“El gobierno indio debe defender los derechos de las mujeres, ya sean empleadas domésticas, trabajadoras de programas gubernamentales o empleadas administrativas, a trabajar con seguridad y dignidad”, dijo Ganguly. “El gobierno debería coordinar con las organizaciones de trabajadoras y los grupos de derechos humanos para abordar el acoso sexual y la violencia como un problema clave en el lugar de trabajo, participar en campañas de información y garantizar que quienes enfrentan abusos puedan obtener el apoyo y los remedios que merecen”.

Casos ilustrativos del informe

Shanta (seudónimo), trabajadora sanitaria
Shanta, de 38 años, trabajadora sanitaria de ASHA en Haryana, dijo que las trabajadoras sanitarias son particularmente vulnerables cuando son convocadas para trabajar de noche. Si presentan una denuncia, se ven sometidas a una intensa presión por parte de la familia del acusado, la sociedad y su propia familia para que la retiren. En enero de 2014, un contratista de una obra en construcción llamó a Shanta para que ayudara a una mujer que estaba a punto de dar a luz. Dijo que acompañó a la mujer a un hospital, pero que el conductor de la ambulancia trató de abusar de ella en el camino de regreso:
No dije nada en casa porque tenía miedo, pero llamé al médico encargado y le conté lo sucedido. El personal y los supervisores me ayudaron y encontramos al conductor tres días después. Pero luego la policía y otros trabajadores de ASHA me pidieron que transigiera. Se disculpó frente a decenas de trabajadores de ASHA y me pidieron que no presentara una denuncia oficial. Pero nadie me dijo que había una ley y que podía presentar una denuncia ante un Comité Local.

Kainaat (seudónimo), trabajadora doméstica
Kainaat, de 25 años, se convirtió en trabajadora doméstica cuando tenía 12 años después de que su familia emigrara de Bengala Occidental a Gurgaon en busca de trabajo. Durante los primeros años, de niña, trabajó como empleada doméstica interna en varios hogares, sufriendo palizas y amenazas. En 2012, cuando tenía 17 años, un hombre mayor la acosó sexualmente:

Cuando sus hijos y nietos salían, él se quedaba en casa a propósito y me seguía. Me daba palmaditas en la espalda, pero luego empezaba a manosearme por otras partes. Traté de ignorarlo. Una vez, cuando hizo esto, no había nadie en casa, así que fui al baño y no salí hasta que volvieron los demás. Sabía que nadie me creería si se lo contaba, así que guardé silencio. Ese hombre solía decirme: “Ponte un vestido corto, te verás mejor en él”. Lo aguanté porque tenía que ganar dinero para mantener a mi familia. Pero finalmente renuncié porque estaba muy frustrada y decidí no trabajar más como empleada doméstica.

 

Shalini (seudónimo), trabajadora doméstica
Shalini fue acosada sexualmente durante meses por un guardia de seguridad del complejo de apartamentos en Gurgaon, Haryana, donde trabajaba como empleada doméstica a tiempo parcial:

Me decía que me amaba. Me esperaba junto al ascensor cuando terminaba mi turno y, cuando estaba sola en el ascensor, hacía comentarios lascivos. Un día fue demasiado lejos cuando sacó dinero, me lo puso en las manos y me pidió que lo acompañara. Ese día lloré sin cesar cuando volví a casa y le dije a mi esposo que quería volver al pueblo. Mi esposo y mi cuñado fueron a la colonia y se quejaron ante el jefe de seguridad, a quien conocían, y el guardia fue discretamente trasladado. Si mis empleadores se hubieran enterado, probablemente me habrían culpado a mí. Por eso preferí callarme.

“Para mujeres como yo, ¿qué es el #MeToo? La pobreza y el estigma significan que nunca podemos alzar la voz. No hay un lugar seguro para mujeres como nosotras. No en nuestros lugares de trabajo, ni en nuestros hogares, ni en el camino por el que transcurrimos.

Fuente: https://www.hrw.org/es/news/2020/10/14/india-las-mujeres-estan-en-riesgo-de-sufrir-abuso-sexual-en-el-trabajo

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Los niños vuelven al colegio en Yemen, en escuelas en ruinas

Asia/Yemén/Octubre 2020/https://www.swissinfo.ch/

La escuela Al Wehdah, cerca de la ciudad de Taiz (suroeste de Yemen), recibe a sus alumnos al inicio del año escolar con paredes pulverizadas por los bombardeos, techos destrozados y vigas que se tambalean, en un país devastado tras seis años de guerra.

No hay puertas, ni ventanas, ni mesas. Los niños se conforman con viejos cuadernos para asistir a las clases que valientes maestros dictan bajo techos de hormigón que corren el riesgo de derrumbarse en cualquier momento.

Ali Sultan, padre de un alumno, muestra a la AFP una pared en la que se lee en color rojo «peligro de minas». Esta escuela, destruida en parte por un bombardeo en 2016, se encuentra en medio de un campo minado que ha sido limpiado para permitir el regreso de los alumnos de manera gradual.

«Tuvimos que tomar una decisión difícil: o los dejábamos en casa o tomábamos el riesgo de hacerlos estudiar bajo los escombros», asegura Sultan.

«Pasamos momentos muy difíciles», remarca el padre del alumno haciendo referencia a los combates que tuvieron lugar en esta gran ciudad entre las fuerzas oficialistas y los rebeldes hutíes, que no dudan en disparar contra cualquier objetivo para responder a los ataques.

 

Según el director de Educación de toda la provincia de Taiz, Abdel Wasseh Chaddad, solamente en la capital homónima «al menos 47 escuelas fueron destruidas totalmente en los combates».

– «Peligro de derrumbe» –

Chaddad se refiere también a la difícil decisión que debió tomar.

Asegura haber sido obligado a cerrar las escuelas destruidas y a dirigir a los estudiantes hacia los lugares donde pudieran recibirlos, incluso si eso implicaba que algunos de ellos tuvieran que hacer varios kilómetros para llegar allí.

Sin tener un pizarrón, Jamila al Wafi escribe el tema de la clase en lápiz sobre una viga de soporte. Los alumnos, sentados en el suelo, escuchan con atención y escriben en sus cuadernos.

Terminada la lección, bajan del aula, ubicada en el primer piso, utilizando un techo colapsado que hace las veces de escalera.

«Tenemos 500 alumnos», asegura a la AFP Wafi, vestida de negro con el rostro cubierto por un niqab, aclarando que niños y niñas asisten a clases por separado.

«Pedimos al mundo entero y a los empresarios que salven esta escuela que puede derrumbarse en cualquier momento», implora.

En el patio, los niños y las niñas se alinean en silencio mientras esperan para ingresar a las aulas o hacer deporte.

– «¿Una generación perdida?» –

En todo Yemen, más de 2.500 escuelas quedaron sin funcionamiento en 2019 según la ONU, de las cuales dos tercios fueron dañadas por los ataques, un 27% cerradas y un 7% son utilizadas por el ejército o como refugios para personas sin hogar.

Dos de los siete millones de niños yemeníes en edad escolar no están escolarizados, según la misma fuente.

La guerra en Yemen enfrenta a los rebeldes hutíes, cercanos a Irán –que controlan Saná– y gran parte del norte del país- con el gobierno, apoyado militarmente por una coalición liderada por Arabia Saudita.

El conflicto se ha cobrado decenas de miles de vidas, en su mayoría civiles, según oenegés internacionales y ha provocado lo que la ONU ha descrito como la peor crisis humanitaria del mundo.

Alrededor de 3,3 millones de personas han tenido que partir y más de 24 millones –más del 80% de la población– necesitan asistencia, según la ONU.

Fuente: https://www.swissinfo.ch/spa/los-ni%C3%B1os-vuelven-al-colegio-en-yemen–en-escuelas-en-ruinas/46087338

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Reino Unido: Es más probable que los niños contraigan coronavirus en casa que en la escuela

Europa/Reino unido/semana.com

El Gobierno del Reino Unido llevó a cabo un estudio en el que buscó determinar si la reapertura de instituciones educativas podría generar nuevos focos de infección, Estos fueron los resultados.

De acuerdo con datos de la Unesco, a la fecha en todo el mundo hay 978 millones de estudiantes afectados por el cierre de escuelas, es decir, el 55.9 por ciento del total de estudiantes matriculados. Si bien la reapertura de escuelas ya se está dando en algunos países, aún la inmensa mayoría de niños, niñas y jóvenes permanecen alejados de las aulas.

En el caso de Colombia, desde septiembre algunas instituciones iniciaron con planes pilotos de reapertura, no obstante, la inmensa mayoría de los padres de familia aún no quieren enviar a sus hijos a los colegios a pesar de las ya documentadas afectaciones en salud mental y aprendizaje, así lo manifestó el 79 por ciento de familias a la Secretaría de Educación de Bogotá. En redes sociales muchos padres de familia aseguran que prefieren seguir con la educación en casa, a arriesgar a sus hijos a un contagio.

Un estudio llevado a cabo por el gobierno de Reino Unido, adelantado a través Public Health England ( PHE ), derribó algunos mitos sobre los riesgos de la reapertura de las instituciones educativas, siempre y cuando esta se haga bajo todos los protocolos de bioseguridad.

El estudio se realizó entre junio y julio en las escuelas de Inglaterra, momento en el que el número de alumnos que asistían a clases presenciales pasó de 475.000 a 1.646.000. Tras las muestras en las escuelas, solo se detectaron 67 casos individuales de estudiantes afectados, y 30 brotes entre alumnos y profesores, es decir que solo el 0.01 por ciento de los entornos educativos abiertos tuvo un brote, “los niños tenían más probabilidades de contraer la infección por SARS-CoV-2 en el hogar que en la escuela”, dice el informe, que aclara que solo se generaron casos en las escuelas cuando las infecciones en la comunidad en general también incrementaron.

El estudio del PHE evidenció que era más probable que hubiera brotes en aquellas áreas que también tenían una alta incidencia de covid-19, lo que sugiere que la transmisión en la comunidad estaba impulsando la propagación en las escuelas. Esto demuestra la necesidad continua de controlar la propagación de la infección en la comunidad para ayudar a mantener abiertas las escuelas.

“Los brotes de coronavirus fueron poco comunes en los entornos educativos durante el primer mes después de la flexibilización del bloqueo nacional en Inglaterra (…) Las intervenciones adicionales deben centrarse en reducir la transmisión dentro y entre los miembros del personal. y que todos desempeñen su papel al lavarse las manos, cubrirse la cara, mantener la distancia y hacerse una prueba si tienen síntomas», explicó el Dr. Shamez Ladhani, del PHE.

El experto recordó que durante el mismo período en el que se registraron 67 casos de contagios en las escuelas, se registraron 25.470 casos en Inglaterra.

En cuando a la forma en la que se originaron los brotes en las escuelas, la investigación indicó que se dio principalmente por cuenta de los trabajadores y no los estudiantes. La fuente probable en 20 de los 30 brotes que se registraron en los colegios fue la transmisión de personal a personal o de personal a estudiante. La transmisión de estudiante a personal fue la fuente probable en 6 casos y de estudiante a estudiante en 2. La fuente de transmisión no pudo establecerse en 2 brotes.

“Cuando los niños contrajeron la infección, era más probable que contrajeran covid-19 en casa, generalmente de uno de los padres. La mitad de los brotes no involucró a ningún estudiante y la transmisión entre estudiantes fue muy rara”, concluye la investigación que ya fue enviada a The Lancet.

Cifras similares en Francia

A mediados de septiembre, tras dos semanas de reapertura de todos los colegios, Francia tuvo que cerrar 80 escuelas por la detección de casos de coronavirus. A pesar de esto, y que esta noticia hizo que en Colombia se cuestionara la decisión de iniciar con la reapertura, en ese país calificaron como positivo el retorno a las aulas.

Jean-Michel Blanquer, ministro de Educación de Francia le explicó a SEMANA que no se trató de una situación grave: “Hemos tenido uno o dos casos en algunas instituciones, por esa situación cerramos cerca de 80 colegios o escuelas de un total de 60.000 que hay en todo el país, es decir 0,13 por ciento del total. En los colegios que se cerraron por brotes no hubo casos graves, así que no debería generarse temor por esto”, dijo.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/es-mas-probable-que-los-ninos-contraigan-coronavirus-en-casa-que-en-la-escuela-estudio/202038/

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Camboya quiere prohibir las minifaldas y las transparencias

Asia/Camboya/elpais.com

El país del sureste asiático debate una ley de orden público que criminaliza el uso de ropa «sexi» en mujeres y el torso desnudo en hombres

Las minifaldas pueden tener los días contados en Camboya. El país del sureste asiático debate una ley de orden público que incluye cláusulas contra la ropa “sexi”, en concreto los vestidos “demasiado cortos” y las “transparencias” femeninas, así como el “torso desnudo” en el caso de los hombres. Defendida por las autoridades como un intento de proteger la cultura jemer y las tradiciones nacionales, su tramitación suscita el temor de que sea utilizada para castigar, sobre todo, a las mujeres que lleven determinadas prendas y dilapide los avances en materia de igualdad logrados desde hace años.

“Está bien llevar algo que cubra más de la mitad del muslo”, ha asegurado Ouk Kim Lek, portavoz del Ministerio del Interior y encargado de la redacción del borrador de ley. El texto se finalizó el 16 de junio, y desde entonces está siendo revisado por las autoridades provinciales, antes de someterse a votación en el Parlamento. Hasta ahora ha recibido el apoyo de 20 de las 24 provincias del país, gobernado por Hun Sen desde 1985. El primer ministro, exjemer rojo que acabó uniéndose a la coalición vietnamita para derrocar al régimen genocida de Pol Pot en 1979 —que aniquiló a una cuarta parte de la población camboyana—, ha conducido al país hacia la autocracia en los últimos años.

El Gobierno defiende que el objetivo es preservar las tradiciones nacionales de Camboya, de mayoría budista. “No se trata totalmente de un asunto de orden público, sino de mantener las tradiciones y costumbres”, agregó Kim Lek.

La iniciativa, que de aprobarse podría acarrear multas y penas de cárcel para quienes se vistan de forma inapropiada, surgió en respuesta a la preocupación en las filas del Gobierno por el éxito de la venta online de ropa por parte de mujeres vestidas de modo supuestamente “sexi”. Hun Sen urgió en febrero a censurar esas cuentas en las redes sociales, un ataque dirigido en particular contra una de las empresarias, Ven Rachna. La mujer fue detenida so pretexto de una publicación que había colgado en Facebook y pasó dos meses en prisión.

Ese arranque y la tendencia de la policía a culpabilizar a las víctimas de casos de violencia sexual llevan al Centro para los Derechos Humanos de Camboya a pensar que las autoridades utilizarán la ley fundamentalmente contra ellas, aunque los atuendos en hombres y el que no puedan aparecer con el torso desnudo también son mencionados en el borrador. Esta y otras organizaciones temen que la ley se use como herramienta para oprimir más a las mujeres y arrebatar sus libertades más básicas, lo que ha llevado a una iniciativa en change.org en su contra que ya reúne más de 21.000 firmas.

Una de sus firmantes, Sothea Ines, de 31 años, explica desde Phnom Penh por qué la ley no le gusta. “No alcanzo a entender por qué el Gobierno la defiende… Para mí es una forma de oprimir a las mujeres y no debería ser aprobada”, enfatiza la cineasta, y añade que no han obtenido ninguna respuesta por parte de las autoridades a la petición de change.org.

Camboyanas como Sothea Ines temen que normativas así refuercen el sistema patriarcal contra el que llevan décadas luchando. Unas prácticas reflejadas en el poema Chbab Srey (“Leyes para Mujeres”), un código de conducta que dicta que una mujer “correcta” debe callarse incluso si su marido la golpea. Transmitido oralmente durante siglos hasta que fue transcrito, cuenta con un fuerte arraigo en el país y se enseña en las escuelas.

No obstante, Camboya ha logrado importantes avances en materia de igualdad en las pasadas décadas: prácticas como la ceremonia de “lavado de pies” de la novia al novio durante el enlace nupcial han caído en desuso. Hay datos igualmente alentadores: la tasa de alfabetización en mujeres mayores de 15 años ha aumentado del 57% en 1998 al 75% en 2015. Las mujeres, además, están al frente de la mayor parte (un 61%) de los negocios del país.

Contribuciones y avances que muchos esperan se tengan en cuenta a la hora de reconsiderar ciertas cláusulas del borrador. Según el diario South China Morning Post, que ha tenido acceso al texto, este va mucho más allá de la ropa. La posible ley criminaliza desde hacer demasiado ruido hasta la venta de alcohol entre la medianoche y las seis de la mañana sin permiso especial. Asimismo, propone prohibir cualquier forma de “mendicidad” y “el uso de máscaras faciales y otros disfraces” en público, contraviniendo las recomendaciones del Ministerio de Salud, que incluyen el uso de mascarillas en escuelas, transporte público y cines debido a la pandemia de coronavirus. Una singular batería de disposiciones que hasta 65 organizaciones locales han denunciado como posibles violaciones de leyes internacionales de derechos humanos.

El tiempo dirá si Hun Sen y su Gobierno escuchan o no a la sociedad civil, y si Camboya continúa adentrándose en el túnel del pasado.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2020/10/09/mundo_global/1602230466_260999.html
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Semipresencialidad en Madrid: jaque a la igualdad de oportunidades

Europa/España/eldiariolaeducacion.com

  • El formato semipresencial está asestando un duro golpe a la equidad educativa. La atención online al alumno varía enormemente según sea su hogar y el centro al que acude. Miles de estudiantes siguen sin poder sacar provecho alguno del aprendizaje remoto, que en condiciones ideales ya ofrece numerosas dudas. El alejamiento del aula podría suponer para muchos chavales su condena definitiva al fracaso. Analizamos el caso de Madrid.

Pensemos, por ejemplo, en Julián. Demos nombre ficticio a un alumno prototípico en la cuerda floja del abandono. Julián lleva sobre sí el peso de la adversidad. Recibe escaso apoyo familiar y en su barrio no abundan los referentes de éxito en los estudios. Con casi 18 años, no tiene aún la ESO y está matriculado en FP Básica. El último trimestre sin clase del pasado curso frenó en seco su creciente implicación escolar. Antes del cerrojazo le gustaba, por primera vez en su vida, ir a clase.

Este curso ha vuelto a su instituto con ganas. Pero pasa la mitad de su tiempo lectivo en casa, sin wifi ni dispositivos con que realizar el sucedáneo práctico que le envía el centro. Una idea ronda su cabeza: buscarse la vida con lo puesto.

Son muchas las caras de la semipresencialidad, modelo que impera a partir de 3º de ESO en Madrid. Para la mayoría de chavales supone un intermitente alto en el camino. Tienen clase cuando acuden al centro y se limitan a hacer tareas a mansalva desde casa. Algunos afortunados notan menos sus efectos: desde sus habitaciones se conectan —manteniendos horarios— a lecciones virtuales que retransmite en streaming el colegio o instituto. Para otros, sin embargo, podría representar el punto de inflexión que marcó su futuro con el estigma del fracaso.

Centros, sindicatos y asociaciones de familias no se cansan de alertar sobre el tremendo retroceso para la igualdad de oportunidades que conlleva este formato. La experiencia híbrida, denuncian, varía enormemente según el contexto socioeconómico del alumno. Y un mantra emerge diáfano: a menor tiempo de escuela, mayor relevancia de la variable hogar.

El factor suerte también se extiende al centro. “Dependiendo de dónde esté el alumno matriculado, de la dedicación de profesores y equipo directivo, así será la atención educativa que reciba”, subraya Carmen Morillas, presidenta de la FAPA Giner de los Ríos. Máxima eterna que la distancia y su consiguiente necesidad de soluciones creativas acrecientan.

Al sesgo de partida y las dudas pedagógicas de base (menor concentración y motivación), se une un rosario de escollos técnicos y logísticos. Algunos inevitables. Otros, al parecer, derivados de la falta de previsión de la Consejería. “Estamos agotados. Han sido unas semanas de locura. Si todo esto se hubiera empezado a preparar en julio, el comienzo de curso hubiera sido mucho más fácil”, lamenta Marian González Martín, directora del IES Juan de Mairena, en San Sebastián de los Reyes.

Mundo feliz en la concertada

Las diferencias en el impacto educativo del modelo mixto dependen también de la titularidad del centro. Muchos privados se las están apañando para sortear la semipresencialidad y aun así garantizar los estrictos protocolos sanitarios. En principio, la exigencia de alternancia para los centros financiados con fondos públicos no les atañe. Con claustros abudantes y amplias instalaciones, están en condiciones de conjugar presencialidad plena y distancia social.

Aunque no es un todo homogéneo, la concertada procura transmitir a las familias una sensación de armonía y control. “Asegura que todo les funciona genial. Te hablan de un mundo feliz en el que ningún estudiante tiene problemas de conexión”, afirma Esteban Álvarez León, presidente de ADIMAD, la asociación de directores de la pública en la Región. Al frente del IES Sierra de Guadarrma, en Soto del Real, Álvarez León ve en este mensaje una cierta operación cosmética. Pero ante todo la constatación de un hecho: la pública escolariza en Madrid a la inmensa mayoría del alumnado más vulnerable.

Los directores del Juan de Mairena y el Sierra de Guadarrama admiten que, dentro de la red pública, parten con ventaja. Sus institutos se ubican en zonas de clase media, con madres y padres por lo general comprometidos y tecnología decente en los hogares. La semipresencialidad, aseguran, supone un trastorno sobrellevable para sus comunidades educativas. La directora González Martín cifra en un 10% su población estudiantil vulnerable. “Ya durante el confinamiento conseguimos salvar la brecha digital. Colaborando con el AMPA y las administraciones, hicimos llegar portátiles a todos los alumnos. La brecha social es más difícil de abordar, aunque también procuramos llevar a cabo un seguimiento y prestar ayuda personalizada”.

Ambos IES cuentan además con un parque tecnológico adecuado para seguir enseñando a distancia. Tras un gran esfuerzo, mezcla de planificación y ensayo-error, están simultaneando sus sesiones presenciales con la retransmisión en directo para los chicos y chicas a los que ese día o franja les toca casa. El Sierra de Guadarrama apostó fuerte por las TIC hace años, incluida una potente red wifi. De forma que ha logrado una transición suave hacia los nuevos formatos impuestos por la pandemia y su gestión educativa desde arriba. “Somos la excepción”, destaca el presidente de ADIMAD, “pocos institutos cuentan con infraestructura para soportar 20 clases en streaming al mismo tiempo”. Así que recurren a la fórmula habitual: presencialidad + deberes.

González León cuenta que su centro vive semanas gloriosas de colaboración docente. Mediante la formación en cascada, los profesores más tecnófilos comparten conocimiento con sus compañeros menos duchos en competencias digitales. Intercambian soluciones imaginativas y de aplicación directa. “La oferta de la Consejería es escasa y excesivamente teórica”, afirma. Tampoco ayuda, en su opinión, “el empeño de la Administración por centralizar la actividad online desde el portal EducaMadrid, que ha mejorado pero sigue mostrando importantes deficiencias”. Otras comunidades (Canarias, Extremadura, Cantabria…) sí han alcanzado acuerdos con gigantes como Google o Microsoft, que canjean afán promocional por libre acceso a sus productos y servicios educativos. Estos funcionan soportados por servidores “con los que la Consejería no puede competir”, añade el director del Sierra de Guadarrama.

Por su parte, el Juan de Mairena sí ha precisado de una reconversión de urgencia, un poco a matacaballo. Ha adquirido portátiles y cámaras en tiempo récord, rebuscando en un mercado al borde del agotamiento. Las conexiones empiezan a fluir sin contratiempos, pero siguen cogidas con alfileres. “Este fin de semana [la entrevista se produjo el pasado viernes] vienen unos padres a revisar el wifi”, destaca su directora.

Redes de solidaridad

El panorama se antoja muy distinto en amplias zonas del sur de la capital y la región. Allí se concentra la mayoría de familias madrileñas con recursos escasos. Los institutos gueto, con carencias socioeducativas de toda índole, son moneda común.

Desde que empezó la crisis en marzo, el imperativo tecnológico se eleva sobre el resto. Y es condición sine qua non para los alumnos con mayor desventaja. Sin equipamiento TIC, el tiempo lectivo que el chaval pasa en casa es tiempo perdido. “Durante el confinamiento se repartieron unos 3.000 portátiles a cuenta del MEC, un número totalmente insuficiente. Para el resto, solo quedó la opción de recurrir a las redes de solidaridad, muchas veces promovidas por las AMPA, que han hecho un trabajo excelente”, explica Isabel Galvín, secretaria de Enseñanza en CCOO.

Cuando se decantó a última hora por la semipresencialidad, con el inicio de curso a tiro de piedra, la Consejería prometió 70.000 dispositivos. “Nos comunicó el consejero [Enrique Ossorio] que empezarían a repartirse gradualmente en octubre, pero aún no ha llegado ninguno”, destaca Álvarez León. Galvín se sorprende de la contradicción surgida tras la reciente prohibición de usar el móvil en las aulas madrileñas: “No permites utilizarlo en clase pero a miles de chavales no les dejas otra alternativa que hacerlo para aprovechar algo el tiempo que se quedan en casa”.

Con la semipresencialidad en Madrid, llueve doblemente sobre mojado. Los formatos a distancia ensanchan, como en cualquier otro lugar, el inmenso tajo que abrieron los tres meses de confinamiento el pasado curso. Y lo hace en una región especialmente golpeada por la desigualdad, “tal y como atestiguan recientes informes de Save the Children o el mismo PISA”, dice Galvín. Según Morillas, el propio consejero Ossorio sabe que la presencialidad es la única opción para un sistema que aspira a la igualdad de oportunidades: “Lo dijo en la última Comisión de Educación en la Asamblea de Madrid del 15 de septiembre”.

Galvín y Morillas enfatizan su preocupación por el alumnado de FP Básica. “Son el eslabón más débil, más de la mitad no promocionan. Necesitan enfoques integrales que solo puede garantizar la escuela presencial”, sostiene Morillas. Como Julián, nuestro alumno ficticio, unos 12.000 estudiantes madrileños caminan sobre el alambre, aferrándose al estudio en este programa salvavidas esencialmente práctico. Si la semipresencialidad se prolonga durante meses, quizá vean pasar —víctimas de la desidia y la indiferencia— al último tren.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/10/13/semipresencialidad-en-madrid-jaque-a-la-igualdad-de-oportunidades/

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As cold sets in, Spanish schools face dilemma: leave windows open or risk coronavirus contagion?

Europe / Spain / author: Ana Torres Menárguez / Source: english.elpais.com


The safety protocols negotiated between central and regional education authorities make no provisions for the drop in temperature, and some students are forced to sit near wet, drafty spots.

It was raining last Friday in Puerto de Santa María, in Spain’s southern Cádiz province. Pablo del Pozo, a music teacher at a local secondary school, was asked by a student if they could close the window. He answered no, due to coronavirus protocols. Del Pozo shared this episode on social media, along with a photograph showing the wet window sill and a student desk placed just centimeters away. The post triggered a deluge of reaction.

Following coronavirus safety protocols, there are 23 students per classroom at this particular school, and a distance of 1.5 meters between each desk. This means that some students are forced to sit very close to the windows. “It’s already cold, but we are forced to keep all windows and doors open to prevent contagion. We are being told that it’s better for a child to catch pneumonia than Covid-19,” says Del Pozo, who criticizes the fact that the government has not come up with a protocol for class ventilation specifically adapted to the fall and winter months.

The same concern has been spreading across schools in all parts of Spain after the scientific community last Monday warned that the risk of coronavirus contagion in indoor settings could be nearly 20 times higher than outdoors. Educators and parents are now wondering how to manage proper ventilation while preventing students from feeling cold inside classrooms where they are forced to sit for prolonged periods of time.

Secondary school students standing within their designated area in Aljaraque, in Huelva province.
Secondary school students standing within their designated area in Aljaraque, in Huelva province.

The coronavirus protocol negotiated between central and regional health authorities does not contemplate a different scenario for the winter. The recommendations are for at least 10 to 15 minutes of ventilation at the beginning and end of each school day, and also during recess and between classes. In general, windows should remain open “as long as possible.” The regional governments of Extremadura, Murcia, Andalusia and the Canary Islands have recommended keeping doors and windows open during class as well.

“Ventilating only during recess and in between classes is clearly insufficient,” explains María Cruz Minguillón, a researcher at the Spanish National Research Council (CSIC)’s Institute of Environmental Assessment and Water Research. “The windows must stay open and the children must wear a coat and scarf if necessary,” adds this expert in airborne aerosols.

Ever since schools reopened in September, most of them have been keeping doors and windows open to achieve cross ventilation and reduce the risk of coronavirus transmission. So far, only 0.73% of classrooms across the country (around 2,300) have had to shut down due to positive cases among students or teachers, according to the Education Ministry.

But temperatures are starting to drop in some Spanish regions, particularly in the north, and keeping windows open all day is becoming a problem. Bárbara Menéndez, a deputy principal in charge of coronavirus management at a public school in Asturias, reports that some “children’s heads” are situated right next to the windows, and that due to safety protocols, it is always the same children because they cannot change desks. Last week, a storm forced the school to roll the window blinds halfway down so that the rain would not “come pouring in.” Menéndez notes that “in Asturias, we have cold and rainy weather eight months out of the year.”

A teacher takes children's temperature at Rafael Casanova school in  Badalona, in Catalonia.
A teacher takes children’s temperature at Rafael Casanova school in Badalona, in Catalonia.JOAN SANCHEZ

Researchers are now insisting on the need to review school ventilation protocols, and to consider purchasing mechanical ventilation systems in areas with less benign weather conditions. “If a school is thinking about closing windows, it will have to use tools such as CO2 sensors and air purifiers with HEPA filters,” warns Minguillón.

CO2 sensors, which are priced at around €35, detect the concentration of carbon dioxide in the air and determine the need for fresh air to reduce the risk of contagion. Air purifiers with HEPA filters, which can cost around €600 for a 40-square-meter room, clean the air by removing contaminants.

Minguillón has translated into Spanish the “Five-Step Guide to Checking Ventilation Rates in Classrooms,” published by the Harvard School of Public Health. This expert warns that buying a CO2 sensor is not enough. “After that, you have to make a series of calculations considering variables such as the number of students per classroom, their age, and the volume in cubic meters in each classroom, among others,” she notes.

But to many educators, terms such as CO2 sensors and HEPA filters sound unfamiliar. Neither the Health nor the Education ministries mention them in their protocols. Nor do the regional governments, although some are considering adopting new ventilation methods when the weather turns cold.

Jordi Sunyer, head of the Childhood and Environment Program at the Barcelona-based Institute for Global Health and one of Spain’s top experts on Covid-19 and schools, believes that the country still lacks protocols establishing how to ventilate classrooms that have no windows or just one. Sunyer believes that in these cases, authorities should consider options such as air purifiers with HEPA filters. “They filter all the ultrafine particles, they capture all the viruses,” he says. “They are portable, they can be used in more than one classroom, and they would only be necessary for rooms without good natural ventilation.”

An unwanted choice

Faced with a shortage of tools and information, many teachers feel all alone to deal with a dilemma that they say should not be in their hands. Should students be cold in class and receive their education in subpar conditions, or should windows be closed despite the increased risk of coronavirus contagion?

Some educators have taken the initiative. Francisco Espada, a teacher at the Cádiz public secondary school Antonio de la Torre, first heard about CO2 sensors and air filters two weeks ago on a television program. He has since been doing extensive online research and advising his school. “We are going to buy several CO2 sensors to check that our classrooms are safe. The principal thought it was a good idea,” he says.

But the CSIC expert Minguillón insists that just taking a reading from a sensor is not enough: other factors have to be taken into account, such as the classroom volume or the number of students in it.

Esteban Álvarez, the principal of a public secondary school in the Guadarrama mountains, in the Madrid region, has already figured out how much it will cost to keep the windows open in the winter. In a normal season, the school turns on the heating at 7am and turns it off at 11.30am. This comes out to around €20,000 to fill the diesel tank. This year, the heating will remain on until 2pm, bumping up the bill to €40,000.

“We can already feel the cold, and we are starting to open up half the windows. Nobody has told us whether it is a good idea to buy air purifiers; this subject has not been addressed by the administration, which will improvise as usual,” he notes.

The school does not have a lot of money anyway, he explains: they have received an additional check for around €50,000 from the government of Madrid to cover the costs of dealing with the pandemic, such as buying face masks, hand sanitizer, digital devices and improving the Wi-Fi connection.

English version by Susana Urra.

Source and image: https://english.elpais.com/society/2020-10-12/as-cold-sets-in-spanish-schools-face-dilemma-leave-windows-open-or-risk-coronavirus-contagion.html

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México: Ya no estamos dispuestos a vivir más en la calle»: otomís toman instalaciones del INPI

“No nos quedó otra alternativa más que tomar el Instituto para que las autoridades volteen a mirar nuestras necesidades”, dijo la mañana del  12 de octubre, Marisela Mejía Peréz, concejala del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), luego de que la comunidad otomí residente en la Ciudad de México tomara las instalaciones del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en el marco del 528 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América.


La concejala indicó que la comunidad otomí mantendrá la toma hasta que el titular del INPI, Adelfo Regino, y la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, entablen un diálogo para la resolución de sus demandas, entre las cuales se encuentra el cumplimiento de su derecho a una vivienda digna.

“Ya no estamos dispuestos a vivir más en la calle”, señaló Mejía. “Hoy estamos en tiempos de festejar, ¿pero festejar qué? Es el día de la raza, ¿y qué se festeja? ¿A las comunidades en la calle, las que no tienen en dónde vivir, a los que siempre los mismos los pisotean? Siempre nos ven hacia abajo. Ahorita sí dicen que hay que celebrar con las comunidades, pero nosotros no tenemos nada que celebrar. Llevamos tres años en la calle, ¿vamos a esperar otro año más?”, agregó.

Desde las diez de la mañana del  12 de octubre, los otomís entraron al Instituto a desalojar a los trabajadores de los cinco pisos del edificio. “Resistieron un poco, pero no pasó a mayores”, explicó la concejala otomí.

Los indígenas que el pasado lunes tomaron las instalaciones del INPI llevan tres años en campamentos improvisados, luego de que el sismo del 19 de septiembre de 2017 los obligara a abandonar sus casas. Desde entonces, las autoridades no han actuado para garantizarles su derecho a una vivienda digna.

“Según esta Cuarta transformación iba a llegar a cambiar, pero al contrario. Después de la pandemia hemos quedado peor, en los campamentos no hay agua, no hay nada”, explicó Mejía.

Los otomís señalaron que también tomaron el Instituto en solidaridad con las comunidad autónomas zapatistas en Chiapas y para exigir un alto al hostigamiento en contra del Ejército Zapatistas de Liberación Nacional (EZLN). “Si en Chiapas no los dejan en paz, no soltaremos aquí”, finalizó la concejala.

Fuente e imagen:  https://desinformemonos.org/ya-no-estamos-dispuestos-a-vivir-mas-en-la-calle-otomis-toman-instalaciones-del-inpi/

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