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Precarizados: los olvidados de la cuarentena

Precarizados: los olvidados de la cuarentena

¿Qué pasa cuando sos joven en la provincia de Buenos Aires en medio de una pandemia? En Argentina el 61% de los jóvenes ocupados trabaja en la informalidad. 3 relatos distintos pero con un mismo problema: la precarización.

Diego, trabajador eventual despedido en fábrica de colchones

“Lamentablemente la cuarentena que anunció el gobierno me afecto muchísimo porque quede sin empleo, la empresa despidió a todo el personal eventual porque el presidente pidió reducir el personal.

Fernández se olvido de suspender los despidos y de los que trabajan el día a día, que si no laburan no comen. Creo que tuvo que poner en cuarentena desde un principio a los que bajaban de los aviones en el aeropuerto.

A las personas que trabajan en negro o por cuenta propia deberían darle un subsidio en lugar de gastar millones para ir a buscar a los que se quedaron en otro país. Hay que cancelar el pago de la deuda obviamente.

El estado de los hospitales es deplorable, falta insumos y médicos, hay precarización y bajos salarios. Médicos y enfermeros sin descanso que vienen de años sufriendo los recortes del área de la salud».

Melina 19 años, trabajadora informal

“La cuarentena me afecta en que no puedo salir a buscar laburo. Ya por el hecho de empezar sin esa experiencia que piden en todos lados y por lo poco que hay para los jóvenes, se me hace complicado encontrar algo. Y ahora eso empeora mi situación.

No me parece una buena medida la cuarentena por si sola, poniendo plata para tanto despliegue policial y no para salud, test e insumos.

El estado de los hospitales es deplorable, falta insumos y médicos, hay precarización y bajos salarios. Médicos y enfermeros sin descanso que vienen de años sufriendo los recortes del área de la salud».

Melina 19 años, trabajadora informal

“La cuarentena me afecta en que no puedo salir a buscar laburo. Ya por el hecho de empezar sin esa experiencia que piden en todos lados y por lo poco que hay para los jóvenes, se me hace complicado encontrar algo. Y ahora eso empeora mi situación.

No me parece una buena medida la cuarentena por si sola, poniendo plata para tanto despliegue policial y no para salud, test e insumos.

Kevin 21 años, trabajador en negro

“La cuarentena no solo me afecta a mi sino también a mis viejos, ya que vivimos con mi hermano menor y los tres trabajamos en negro. Se nos complica porque ahora ninguno puede laburar. Yo trabajo de mozo en un servicio de catering, nos cancelaron todos los eventos por el tema de que viene mucha gente de afuera y corremos el riesgo de contagiarnos.

Mi viejo trabaja de remisero y no puede laburar. La policía no te deja circular, te saca el auto si te ve. Mi mamá trabaja de limpieza y cuida nenes pero no lo puede hacer porque con la cuarentena están todos en sus casas sin salir y le dijeron que no vaya.

Tratamos de aguantar con la poca plata que pudimos juntar los últimos días que se trabajo y así mantenernos. Pero hay miedo porque si la cuarentena se extiende más ¿de dónde vamos a sacar plata para comprar la mercadería?”

Según el INDEC 2 de cada 10 jóvenes están sin trabajo. La tasa de desempleo de este sector súplica a la de los adultos. En Argentina el 35% de los trabajadores están en la informalidad, pero si consideramos a los mas jóvenes el porcentaje es del 60%. 6 de cada 10 pibes laburan en la precariedad. La juventud precarizada es la gran perdedora de las medidas que impuso el gobierno.

La cuarentena total con las fuerzas represivas en las calles no sirve como principal medida sino se implementan los test masivos, un reclamo que este fin de semana fue tendencia en Twitter y que está respaldado por científicos de todo el mundo. Su aplicación permitiría utilizar de una manera más eficiente los recursos, el equipamiento hospitalario y el tiempo de los trabajadores de la salud

También haría más efectivas las medidas de distanciamiento social entre los infectados y el resto de la población, donde los mas vulnerables están dejados a su suerte, como es el caso de los trabajadores informales. Se deberían prohibir los despidos, subsidiar a los trabajadores en negro y monotributistas y unificar el sistema de salud público y privado. Tienen que implementarse test masivos con la plata que se destina al pago de la deuda. Los millones precarizados que la peleamos día a día no pueden esperar más.

Fuente de la Información: https://www.laizquierdadiario.com/Precarizados-los-olvidados-de-la-cuarentena

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Higher Education in the Time of COVID-19

Higher Education in the Time of COVID-19

 

Desperate attempts to curtail the spread of the Corona Virus are turning many localities in different parts of the world into phantom cities. Universities and other higher education institutions have not been immune to this process. They are closed institutions, with academics urged, if not compelled, irrespective of their training for this purpose, to place their courses and carry out their teaching online. This has led many to herald the ‘brave new world’ of online learning as the panacea for the crisis. There are those who would consider the present period as the potential watershed in establishing this already widely practiced mode of delivery as the dominant form of teaching in Higher Education. This reaction, couched in phrases such as “every cloud has a silver lining”, is to be expected and falls in line with the neoliberal tenets that have been underlying most common sense thinking about mass-oriented Higher Education. I argue for caution in this regard.
The history of education is full of episodes whereby necessity, through crises in the form of occupation, led to ingenuity. Under Nazi occupation, Polish universities went underground and operated as distance learning (DL) institutions; material flew from one place to another. This became known as the ‘flying university’. It was innovative and attested to the resilience of the Polish academic community (students and professors) involved. The good thing about the present crises is that it makes those who are resistant to modern digitally mediated technology take the plunge, whether adequately trained for this purpose or not. Many academics from Greece, Italy, Cyprus and the UK revealed that online learning is a new experience foisted on unprepared academics. It might enable them to transcend archaic ways. Most universities throughout the world have placed their courses and are delivering their teaching online. Some universities already have had adequate preparation for this as a good percentage of their students are DL students. It is likely that the teachers involved have had adequate training, in one case of a year’s duration. A former tutor at the UK’s Open University, which backs distance learning with a variety of other approaches, including tutorials carried out by academics ensconced in different parts of the country, spent a year’s preparation period before joining the university staff. The present crisis however recalls, in certain cases, the situation during the immediate post revolution literacy campaigns in Latin America and elsewhere when young literacy workers were rushed to the field without adequate preparation.

This mass scale online learning approach can have the same effect. It can extend beyond a crisis response as the institution begins to see the lucrative side of it, a means of spreading one’s net far and wide. Now it would be foolish to overlook online learning’s positive aspects reaching communities at the furthest remove from universities and centres. It reaches communities with problems of physical access and time. However once the dust settles, will there be space for critical reflection as to how technologically mediated delivery complements what is good about ‘face to face’ delivery and adequate teacher student human interaction? Online learning can address mass students anywhere and at any time throughout the world. All academic staff really need to think about the appropriate pedagogical approach to take and how to use most modern technology in appropriate ways. Development of good learning environments requires specialist skills and is a team effort that requires collaboration between academics and learning designers. And by appropriate ways I mean avoiding the use of this technology as another surveillance mechanism. Recorded sessions, ostensibly for the benefit of those who could not tune into the live session, can inhibit student participation in the discussions.To what extent is it part of the blended approach to learning which reserves space for different forms of interaction including human to human and human to earth interaction? The push for a lucrative share of the global education market can easily make institutions forget the second aspect of the blended learning approach. Meanwhile elite schools continue to enjoy a monopoly in the latter type of University learning.

How do we strike a happy medium between online and face to face teaching? Will online learning continue to drag higher education along the business route or will it play its part in an overall conception of education as a public good? To end on an optimistic note, as hope springs eternal, I reproduce the words of one of the US’s most prominent educators, Ira Shor who wrote to me on this matter, stating “Critical teachers who question the unequal, toxic status quo will deliver critical education no matter the delivery system”.

Peter Mayo is Professor at the University of Malta and author of Higher Education in a Globalising World: Community engagement and lifelong learning (Manchester University Press, June 2019).

Fuente de la Información: https://www.counterpunch.org/2020/03/23/higher-education-in-the-time-of-covid-19/

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Universidades de la región trabajan con clases virtuales para no tener que suspender las clases por la pandemia

Universidades de la región trabajan con clases virtuales para no tener que suspender las clases por la pandemia

El Coronavirus COVID-19 y la educación superior: impacto y recomendaciones

Estado actual
Los coronavirus (CoV) son una gran familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves. El Coronavirus COVID-19 fue detectado por primera vez en China en diciembre de 2019 y, desde entonces, se ha extendido por todas las regiones del mundo. La Organización Mundial de la Salud facilita información contrastada y permanentemente actualizada acerca del COVID-19 y su propagación y sugiere igualmente qué medidas sanitarias, a escala individual y colectiva, deberían tomarse preventivamente y también para evitar la propagación.

Impacto en educación
La UNESCO, por su parte, está monitorizando el impacto del Coronavirus en educación. Al 18 de marzo, 102 países de tres continentes diferentes han decretado el cierre de escuelas y universidades. Hace apenas tres semanas, China era el único país que había tomado esa medida. 102 países han cerrado las escuelas y las universidades de todo su territorio, lo que ha afectado a 849.349.941 millones de niños y jóvenes. Otros 11 países han aplicado cierres localizados de escuelas para prevenir o contener el COVID-19. Si estos países ordenaran también el cierre de todas sus instituciones educativas, otros millones de niños y jóvenes dejarían de asistir a sus clases.

Recomendaciones de UNESCO IESALC para las instituciones de educación superior
Es urgente que los gobiernos y las instituciones de aquellos países donde se está empezando a manifestar la epidemia planifiquen medidas adecuadas que protejan la salud de la ciudadanía evitando conculcar el derecho a la educación. En todos los niveles educativos, las autoridades deben velar por la puesta en práctica de medidas que favorezcan que los estudiantes sigan aprendiendo a pesar de la clausura temporal de las instituciones educativas. En este sentido, UNESCO-IESALC, basándose en la experiencia de algunos de los Estados miembro que se encuentran enfrentando ya la epidemia, recomienda a las instituciones de educación superior tomar las siguientes medidas:

1. Difundir entre la comunidad universitaria única y exclusivamente las informaciones y recomendaciones que faciliten las autoridades sanitarias nacionales y la Organización Mundial de la Salud, evitando el alarmismo o la propagación de rumores o noticias falsas.

2. Utilizar regularmente el propio sitio web y las redes sociales para que la comunidad universitaria esté puntual y verazmente informada sobre el COVID19, incluyendo recomendaciones sobre las conductas a seguir preventivamente o en caso de contagio, así como los últimos avances en investigación, y contrarrestando de forma activa actitudes y comportamientos racistas o discriminatorios que pudieran emerger como resultado de tergiversaciones.

3. En aquellas instituciones que cuenten con facultades de medicina o escuelas de salud pública, facilitar el desarrollo de cursos de libre acceso sobre el COVID-19 y que contribuyan, de este modo, a una mayor calidad de la educación sanitaria de la población en general y a conformar una actitud positiva hacia la investigación científica. Cuando estas iniciativas son consorciadas, entre varias instituciones, su impacto es mayor.

4. Atender a las instrucciones y recomendaciones de las autoridades nacionales y participar activamente en los mecanismos de coordinación interuniversitaria para desplegar de forma coordinada y coherente a escala nacional posibles medidas que se acuerde tomar como:

  1. Cancelar o posponer los programas de intercambios internacionales o de salidas al extranjero, por lo menos aquellos que incluyan entradas o salidas de países afectados por el COVID-19, tanto de estudiantes como de profesorado e investigadores.
  2. Cancelar o posponer las reuniones académicas y congresos internacionales. Y hacer lo mismo con las de carácter nacional si el COVID-19 se ha manifestado ya en el propio país.
  3. Suspender las actividades académicas presenciales.

5. Preparar un plan de contingencia a escala institucional anticipando la eventualidad de que la institución deba cerrar sus puertas que prevea:

  1. La operatoria de los mecanismos de gobierno e información pública a distancia y la posible creación de un comité de crisis.
  2. Tomar medidas para que las unidades técnicas puedan seguir operando los sistemas de información y comunicación en remoto.
  3. La utilización de la propia plataforma de aprendizaje en línea, o el campus virtual, para seguir facilitando el aprendizaje de los estudiantes a distancia. O, en el caso de que no se disponga de ninguna propia, instalar alguna de las múltiples aplicaciones y plataformas educativas abiertas, teniendo presente que parte de los estudiantes tal vez solo puedan utilizar dispositivos móviles.
  4. Esto exigirá contar, a su vez, con mecanismos de formación y apoyo en línea al profesorado y a los estudiantes que deberán ser debidamente reforzados.Estas informaciones están siendo actualizadas y pueden ser verificadas a través del mapa COVID-19 Interrupción educativa y respuesta de la UNESCO. De igual manera, las recomendaciones se irán actualizando regularmente.

UNESCO-IESALC

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/03/universidades-de-la-region-trabajan-con-clases-virtuales-para-no-tener-que-suspender-las-clases-por-la-pandemia/

 

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La traducción de poesía como tiempo soberano

La traducción de poesía como tiempo soberano

Por Miguel Casado

Cada vez que he de escribir algo relacionado con la traducción releo “La tarea del traductor”, de Walter Benjamin; es uno de los textos más extraños que conozco, nunca parece el mismo: ese modo de hablar extremadamente abstracto que, sin embargo, se compone de palabras tan fuertes y consistentes, tan materiales, de metáforas tan precisas y directas. Desde hace años, la lectura en estos casos se me ha duplicado y releo también el ensayo de Paul de Man sobre “La tarea del traductor”, que tiene efectos similares aunque su lengua asuma tanto poder analítico. Esta vez volvió a ser así, y me detuve donde Paul de Man se pregunta por qué, si Benjamin quiere proponer una poética, se pone a hablar de la traducción: “¿Por qué se recurre al traductor en relación con las preguntas generales sobre la naturaleza del lenguaje poético que el texto hace?” Me detuve ahí y traté de pensar qué clase de libro es Sombra de paraíso, de Claudia Sierich (Caracas, 1963): un libro acerca de la traducción de poesía, que no es un ensayo ni tampoco un poema o colección de poemas, aunque consigue sugerir un solo campo común a todo ello, con su poder de pensamiento y su poder de vida. Me pregunto si, en su forma fragmentaria, en su haz de lenguas y posiciones, no quedará para mí también abierto, invitando a la repetición, a la relectura.

Fragmentario y móvil, con su subtítulo: “Astillas en tres cuerpos de lenta lectura”, pertenece a la tradición que tiene su raíz en Friedrich Schlegel, aquel que escribió: “¡Hay tanta poesía y, sin embargo, nada es más excepcional que un poema!” Y quizá es en este difícil fiel, entre la repetición y la excepción, donde se sitúa Sombra de paraíso. Pero el modo que elige Sierich para hacerlo es un desplazamiento, generar un tercer espacio: “Pienso la traducción de poesía –son sus primeras palabras– como un medio para alcanzar un fuero que quiero llamar tiempo soberano”, y en eso que ambiguamente llama medio caben el trabajo de la reflexión y el pálpito de una utopía ganada para la vida; y en verdad no hay un medio porque el fin es el mismo hacer. “A contracorriente del tiempo físico trabajo el texto poético como lento tránsito”: juego de velocidades, de tempos y ritmos, de construir y desmontar, de voz propia y voz entregada, la traducción del poema genera un tiempo que se cumple como ley de vida, íntimo y perdido de sí. Esta es la intuición de Sombra de paraíso, la posibilidad de un paraísoen este momento, al alcance de la mano; muy distinto del determinado, tendente al absoluto, de Sombra del paraíso –del Nobel español Vicente Aleixandre–, y más bien con la virtud real, contable, de El segundo paraíso, de la alemana Hilde Domin. Repetición y excepción.

El “tiempo soberano” es a la vez experiencia y sentido, y únicamente se ofrece en el curso de una práctica, la de traducir el poema. No se parece al de los agobios cotidianos, de la economía o la sociedad, “tiempo en obra: el que no se va, no se encoge, no se pierde, el que siempre de nuevo se queda conmigo”. Desde ahí, el libro es, literalmente, autobiografía. No se podría haber concebido sin una lógica poética; su compás, sus saltos y asociaciones son poéticos; pero habla de un objeto externo, lo recorre como prosa, no es poema. Como ocurre con todos los textos realmente nuevos, cuesta hablar de él con otras palabras, cuesta explicar lo que deja dicho o calla en su tensión.

El tiempo, pues, está en obra cuando se habla y en el silencio, cuando una luz ilumina hacia dentro o gira hacia el exterior. Se hace de inestabilidad y de cambio, los continuos desplazamientos del texto se guían por un criterio que no es de eficacia, sino de contacto, de encuentro. Traducir es una relación entre cuerpos: cuerpos sonoros, lenguas que se tocan entre sí en una inmediatez previa al sentido: “a veces avanzo por zonas en las que no sé en qué lengua ando”. Si leemos pensando en el especialísimo gesto que es traducir, asistir a esa doble corporeidad, podemos entender la poética que se deriva: el tiempo soberano es presente, sin medida pero presente, porque su grado mayor es el regocijo, y este quizá sea una de las formas más elementales y puras de la presencia.

Junto a los fragmentos que, durante la práctica de la traducción, van reconociéndola en el tiempo habitable que genera, hay otros, tal vez más extensos, más descriptivos, un núcleo de relato a veces, que se refieren a formas de la música, a los relojes del espacio público, a distintos tipos de silencio, a la danza, al tronco de una ceiba centenaria: se imagina entonces el acuerdo entre los instrumentos, la ejecución de una partitura, componiendo un catálogo de formas del tiempo, más alejadas o cercanas de la experiencia de su soberanía. Esta vigilia de la sensibilidad se percibe también en la continua variedad de los tonos y las hablas, en la multiplicación de los contextos, como si mirar o escuchar en el mundo fuera un espacio paralelo a los laberintos íntimos de la traducción: “El lugar de las innúmeras decisiones: el pasillo de las interminables puertas abiertas, cerradas y basculantes”. Los poemas de Claudia Sierich –sus dos libros publicados: Imposible de lugar dicha la dádiva­– dan cuenta, por su parte, como vio Gina Saraceni, de esta simultaneidad de lenguas que proliferan en una rara quietud.

Hablan los textos de un “despilfarro” o un “derroche”, en el que se evocaría a Lezama; pero la singularidad de esta mirada toma, en Sombra de paraíso, la forma dinámica de una inversión. A partir de la muletilla que persigue a los traductores: “lo que en la traducción se pierde es ene”(o, con más frecuencia, es casi todo), Sierich ofrece una “lógica del incremento”, el retrato de una materia que no solo se transforma, sino que también crece. Las distorsiones, las alteraciones que se dan en el tránsito entre lenguas, ¿no generan espacios nuevos?, ¿no abren lugares que no preexistían? Las pequeñas rupturas en el filo de las palabras usuales, la inestabilidad porosa de las categorías morfológicas, todo un pulular de microfenómenos sonoros y semánticos, llevan cada texto a un estado imprevisible, que pide otra lógica que la que le había traído hasta allí. Lógica del incremento: “un poema desencadena acontecimientos inesperados”. Traducir sería “trocar la pérdida en tesoro”; disolvería “la angustia de la pérdida” en la multiplicación del saber, “la dádiva de las muchas lenguas”, la bendición de Babel. La única lengua universal deseable y posible es la traducción.

Lecturas.–

Claudia Sierich, Sombra de Paraíso. Caracas, Oscar Todtmann editores, 2015.

––, Imposible de lugar. Caracas, Monte Ávila, 2008.

––, dicha la dádiva. Caracas, Equinoccio, 2011.

Walter Benjamin, “La tarea del traductor”, en Angelus novus. Traducción de H.A. Murena. Barcelona, Edhasa, 1970.

Paul de Man, “La tarea del traductor, de Walter Benjamin”, en La resistencia a la teoría. Traducción de Elena Elorriaga y Oriol Francés. Madrid, Antonio Machado, 1990.

Friedrich Schlegel, Fragmentos. Traducción de Pere Pajerols. Barcelona, Marbot, 2009.

Gina Saraceni, “Tinglado de lenguas (notas sobre dicha la dádiva, de Claudia Sierich)”. Prodavinci (http://historico.prodavinci.com/2012/11/03/artes/tinglado-de-lenguas-notas-sobre-dicha-la-dadiva-de-claudia-sierich-por-gina-saraceni), 3 noviembre 2012.

(Texto publicado en Tamtam-Press)

Autor: Miguel Casado

Fuente de la Información: https://rebelion.org/la-traduccion-de-poesia-como-tiempo-soberano/

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El «embudo» del sistema educativo en Mesoamérica

El «embudo» del sistema educativo en Mesoamérica

Los países de Mesoamérica, entre ellos El Salvador, viven un «efecto embudo» en sus sistemas educativos, es decir que a medida que los niños y jóvenes crecen, son cada vez menos los que van a la escuela y adquieren los conocimientos y habilidades específicas de cada nivel educativo.

De acuerdo con una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la educación primaria se ha casi universalizado. «Sin embargo, ir a la escuela es condición necesaria, pero no suficiente para que los niños aprendan», puesto que solo el 46 % del total de infantes logra los «aprendizajes mínimos».

«En cinco de los ocho países con datos hay más niños que asisten a la escuela y no aprenden que niños aprendiendo en la escuela», dice la publicación.

El «efecto embudo» se hace evidente en la transición de la primaria a la educación secundaria, puesto que un tercio de los jóvenes queda excluido del sistema, en la gran mayoría de los casos porque abandona la escuela. Este porcentaje varía según países: desde 14 % en México hasta 57 % en Honduras. En El Salvador el 41 % no cursa la secundaria, y de los que sí lo hacen, el 44 % no la termina.

«El problema del abandono escolar es masivo y afecta a prácticamente todas las regiones del país… La exclusión también se hace notar en los aprendizajes. El porcentaje de jóvenes que cursa la secundaria y aprende lo mínimo es de 16 %, comparado con 43 % que no aprende lo mínimo a pesar de cursar la secundaria».

Según las estimaciones, de los 623,101 jóvenes de entre 20 y 24 años que viven en El Salvador, solo 87,234 terminan la secundaria con los aprendizajes mínimos esperados; 261,702 termina la secundaria sin lograr los aprendizajes mínimos, y 274,164 no termina la secundaria.

En El Salvador entre los problemas asociados a esta brecha educativa, están la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades en el mercado laboral.

El país «sufre altos niveles de violencia, que se reflejan en que 23 % de los jóvenes que asisten a la escuela dice ser víctima de burlas, acosos o golpes», dice el BID, mientras que la pobreza «opera como otro filtro de exclusión», puesto que muchos jóvenes optan por realizar tareas domésticas en el hogar o salen a buscar trabajo remunerado en vez de estudiar.

Esto, abonado al desempleo juvenil, explica por qué 23 % de los jóvenes de El Salvador son categorizados como «ninis», es decir que ni estudian, ni trabajan.

«En Mesoamérica, el 11 % de la población migra de sus países; en El Salvador el porcentaje llega al 25 %. Las caravanas de miles de jóvenes marchando hacia el norte en busca de mejores oportunidades de vida sugieren que la migración también puede estar jugando su parte en el abandono escolar», afirma el estudio.

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Enseñar la utopía en tiempos de pandemia

Enseñar la utopía en tiempos de pandemia

Por Gustavo Hernández Sánchez

Rebelión

Escribo estas letras sin un propósito claro, preciso. No pretendo dar ninguna lección. Seguramente aclararme un poco a mí mismo y ver si con ello busco un punto de encuentro con alguien al otro lado de este confinamiento. Sí, definitivamente, esa es la intención de estas notas. Buscar alguien al final de este túnel hacia el que nos precipitamos, colectiva y, a la vez, solitaria e individualmente. Podríamos decir que estamos también ante un colapso introspectivo. Como en la novela de La Peste de Albert Camus, poco a poco, todo esto nos ha cogido completamente desprevenidos. Hubo quienes se rieron en los primeros días, como en la novela, al ver que el índice de ventas de este libro crecía al calor de las noticias que nos iban llegando sobre la evolución del virus, el cual arroja, igual que en ella, al ser humano frente al absurdo. El mecanismo es similar. Al menos, quienes tuvieron la suerte de poder comprarla durante los primeros días, hoy podrán disfrutar de una buena lectura, que habla del ser y la existencia, del apoyo mutuo y la libertad individual frente a la indiferencia y la autoridad. Bien es cierto que Camus hacía en ella una crítica a la restricción de las libertades en las dictaduras, especialmente a la ocupación nazi de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que la novela continuará siendo útil en los próximos meses. Guárdenla. No se desprendan todavía de sus enseñanzas, todavía no…

Cada uno hoy sabe cómo les sobrevino esta plaga. En mi caso, me encontraba explicando en un Instituto de la provincia de Ávila a mis alumnos y a mis alumnas de 2º de la ESO el Humanismo. ¿No les parece una buena paradoja? Una de las actividades que había programado consistía en explicar el origen etimológico de la palabra Utopía, a partir de la obra de Tomás Moro, la cual les he recomendado como lectura voluntaria para estos días. Muchas personas ya sabrán que la etimología de este concepto alberga dos significados, los cuales no son necesariamente incompatibles: el primero de ellos οὐ («no») y τόπος («lugar»), significa literalmente «no-lugar«; el segundo εὖ («bueno» o «bien») y τόπος («lugar»), haría referencia a «el buen lugar». Otro mundo mejor. Pues bien, resulta que la explicación se desarrolló en medio del inicio de esta crisis y gran parte de mi alumnado no habían oído siquiera mentar esta palabra, la cual desconocían completamente, por lo que me pareció importante incidir en ella, dedicándole toda una sesión. Por esos días, el tiempo todavía tenía un valor conforme a un régimen económico que nos disciplina, obligándonos a cubrir todo el temario, deprisa, deprisa… Durante el desarrollo de la misma, a pesar de mi empeño, me resultaba más fácil explicar su concepto opuesto (distopía) que la palabra en cuestión. Ya saben que la pedagogía recomienda buscar ejemplos cercanos, que nuestros alumnos y nuestras alumnas sepan identificar fácilmente. Es ya famosa la afirmación que plantea que en las sociedades actuales, las sociedades postmodernas, resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Y así es también para los y las más jóvenes. Al menos hasta la semana pasada. A pesar de las dificultades, entre todos y entre todas (todoas) conseguimos definir cómo sería nuestra particular isla. En ella el profesorado, por supuesto, no les mandaríamos muchos deberes. Pero ellos y ellas, claro, se portarían y atenderían tan bien en el aula que no sería necesario, tampoco los dichosos exámenes. Quedé bastante contento con la comprensión de un concepto tan nuevo para ellos y para ellas, y tan cargado de El principio esperanza para mí, tal y como plantease Ernst Bloch en su estudio clásico escrito entre 1938 y 1947, durante su exilio en Estados Unidos. No obstante, a nadie, tampoco a mí, se le escapó la sensación irreal que, como de paradoja, representaba hablarles de algo de este calado en medio de la propagación de una pandemia que pronto nos delegaría a (casi) todoas a nuestras casas.

Sacando algunas conclusiones del mundo que nos ha tocado vivir, y el cual tratamos de hacer conocer a nuestro alumnado de la mejor forma que podemos y que sabemos, esta plaga ha tocado las debilidades del sistema en el que estamos inmersos, recordándonos sus múltiples miserias, una vez más. Como si por algún motivo la realidad se empeñase en hacernos ver algo que no terminamos de comprender, a pesar de las nefastas consecuencias fruto de esa incomprensión. Como en todas las plagas a lo largo de la historia, no todas las personas la vivirán ni la están viviendo del mismo modo, y así nos lo recuerdan las redes sociales, las cuales continúan mostrándonos lo más íntimo de nuestras vidas, apelando al sentimiento de soledad que nos rodea. Como estas letras, esos vídeos, esas imágenes, no son más que mensajes en botellas que intentamos hacer llegar a los demás para escapar al aislamiento, el cual no se inició necesariamente con el estado de alarma, sino que, en buena medida, es un estado antropológico, existencial. Pues bien, dentro de este aislamiento que se solapa al interior, previo a la cuarentena, habrá quienes tengan más dificultades, que son dificultades que tienen un sesgo social, material, inmediato. Esta pandemia ha roto el statu quo que mantenía a Occidente aferrado a su torre de marfil, impenetrable. Ahora las fronteras se cierran también para nosotros, el enemigo es invisible y está entre nosotros, no lleva hiyab, ni habla otras lenguas, ni profesa otras religiones. Ahora somos nosotros y nosotras quienes solicitamos ayuda para salvarnos de este naufragio.

Otra paradoja de esta plaga es que ha hecho visibles a los invisibles, aquellos que, como aquel 1 de enero de 1994, en Chiapas (México), nacieron en la noche, “la larga noche de los 500 años”, casi tantos como la obra de Tomás Moro. Pues bien, cajeras, transportistas, mozos de almacén, limpiadoras, autónomos, jornaleros y jornaleras, y un largo etcétera, todoas aquellas a las que muchos miraban por encima del hombro hace apenas unos días, hoy se revelan como lo que son, la base del sistema. Absolutamente imprescindibles. Mientras el resto nos confinamos, y no podemos hacer otra cosa que mirarles como con gesto de agradecimiento: gracias por estar ahí; disculpad por no haberos echado cuentas antes, como dicen las personas mayores. Pero a pesar de esto, el olvido es otro de los grandes males en las sociedades actuales. Ya olvidamos las consecuencias de la última crisis económica, ¿volveremos a olvidar de nuevo lo que han hecho por nosotros y por nosotras todas estas personas hoy, en este preciso instante, imprescindibles? Repaso en estos días la Genealogía de la moral de Nietzsche (1887), en la que se preguntaba: “¿Cómo se hace para inculcar una memoria en el animal hombre?”. Y no encontraba otra respuesta que la de apelar al dolor: “el pasado, su parte más larga, más profunda, más dura, nos roza y resurge en nosotros cuando nos ponemos serios” (Obras completas, 1970, pp. 922-923).

En efecto, existen toda otra multitud de oficios y de personas anónimas que estos días se están revelando fundamentales: personal sanitario, profesorado y otro largo etcétera. La “multitud” que pone en marcha cada mañana el mundo, y que no son el Rey, ni Amancio Ortega y la patronal, que no son tampoco los políticos, ni “los mercados” (ese término inventado para ocultar a los inversores y capitales que, como los famosos fondos buitres, después de la última crisis, se han encargado de comportarse como auténticas aves de rapiña, a pesar y en contra de la idea de bien común, de la mayoría). Frente a ellos, se revelan también hoy fundamentales trabajadores y trabajadoras públicos a los que los ideólogos del denominado neoliberalismo, o totalcapitalismo, esa hidra de mil cabezas, ha maltratado durante tantos años, haciéndonos pensar que los individuos somos suficientes frente al mundo, en una suerte de darwinismo social. Cuando en realidad ahora volvemos a descubrir a fuerza de dolor que la base de la evolución no es la competencia ni el individuo, sino la cooperación y el colectivo. Sin esto, no hay supervivencia como especie. ¿Volveremos a olvidarlo de nuevo cuando todo esto pase?

Por no hablar de las personas mayores, aquellas a las que habíamos relegado al más oscuro de los olvidos, ese que surge cuando no vemos más allá de la idea de beneficio. Esta plaga se ceba con ellos y con ellas y nos recuerda que, hasta la semana pasada, hemos fracasado como sociedad, que no hemos sabido protegerles. Y serán, lo están siendo, las primeras víctimas de esta crisis, la cual apela a los principios sobre los que estábamos destruyendo la naturaleza, la posibilidad de vida en el planeta Tierra: el consumo, ahora paralizado, y el beneficio, que ha acabado por determinar las relaciones entre las personas. No es ahora el momento de ajustar cuentas, pero todo se andará. Por el momento, me parece que debemos afrontar esta crisis con la ética de la filosofía estoica “rebajada al nivel del pueblo”, tal y como reflexionaba Pasolini sobre las clases subalternas de la ciudad de Roma:

“Para vivir hay que luchar, no hay más misterio. Toca sufrir, pero también aguantar: y mientras tanto, apañárselas, incluso con rabia. Tal vez haya un dios, cristiano, católico, al que es necesario aplacar con velas o plegarias; y después apañárselas. Es aquí, en la tierra, donde se nos premia y se nos castiga” (La ciudad de Dios, 2019, p. 95).

Una ética aplicada y aprendida a lo largo de los siglos, de resiliencia, resistencia y rebeldía. Y después. Nadie sabe lo que vendrá después. Quizá sea útil emplear estos días de aislamiento para imaginar otros mundos lejos de esta realidad distópica. Imaginar la banda sonora de, como planteaba hace no mucho el sup. Insurgente Galeno: “un mundo nuevo que, insumiso, surge de los escombros de otro que ya cruje imperceptiblemente” (Baila una ballena, 2019). ¿Quién sabe? Quizá para ello tengan que pasar otros 500 años.

Gustavo Hernández Sánchez. Doctor en Historia. Grupo de Estudios Culturales A. Gramsci. Profesor en la Escuela Pública.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/ensenar-la-utopia-en-tiempos-de-pandemia/

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Educación explica plataforma virtual para uso de estudiantes

Educación explica plataforma virtual para uso de estudiantes

El Ministeriode Educación, a través del Plan de Apoyo Educativo (PAE), explicó el funcionamiento detallado de la plataforma puesta a disposición de la comunidad educativa para continuar el proceso formativo de enseñanza y aprendizaje durante el tiempo que se mantenga suspendida la docencia por la pandemia COVID-19. Hoy/Fuente Externa 22/03/20

El Ministerio de Educación, a través del Plan de Apoyo Educativo (PAE), explicó el funcionamiento de la plataforma puesta a disposición de la comunidad educativa para continuar el proceso formativo durante el tiempo que se mantenga suspendida la docencia por el coronavirus.
El director de Currículo de la institución, Remigio García, explicó que desde la plataforma enlinea.minerd.gob.do los estudiantes y docentes pueden acceder a diversos recursos y actividades por grado, nivel educativo y asignatura, seleccionado de acuerdo a lo establecido en el currículo dominicano.

Además, se cuenta con la aplicación móvil para estudios en línea ILLICH (competencias digitales) y las plataformas iq.edu.do para estudiantes de secundaria, así como el portal educando.edu.do, que tiene un repositorio de contenidos abiertos para uso del estudiantado. A estas plataformas se puede acceder desde el portal enlinea.minerd.gob.do.

Inicial. Remigio García explicó que para los estudiantes de Nivel Inicial se complementarán sus destrezas con fichas didácticas para el trabajo en casa con la participación activa de padres y tutores, herramientas pedagógicas que se complementarán con contenido audiovisual transmitido por radio y Televisión Educativa en programación regular.

Primario y secundario. Los estudiantes de primer y segundo ciclo de Nivel Primario ingresarán al portal y elegirán las opciones correspondientes a su grado, desde primero hasta sexto. Los del nivel secundario también podrán optar por esta facilidad.
Comisión
De acuerdo a una nota de prensa, el MINERD cuenta con una comisión de seguimiento, monitoreo y evaluación a los fines de afrontar los retos que representa esta modalidad de enseñanza, la cual estará vigente mientras se mantenga la suspensión de docencia presencial. La institución recomienda acceder a iq.edu.do que dispone de un espacio exclusivo por grado para el estudio de los contenidos.

Fuente de la Información: https://hoy.com.do/educacion-explica-plataforma-virtual-para-uso-de-estudiantes/

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