Page 1769 of 6179
1 1.767 1.768 1.769 1.770 1.771 6.179

La lucha contra una mina china que empoderó a un grupo de tailandesas

Asia/Tailandia/12 Septiembre 2019/El país

Un proyecto extractivo en Wanon Niwat movilizó a las mujeres de este pueblo tailandés para proteger las tierras donde viven y el medioambiente

Esa mañana, en cuanto vio el extraño cartel, plantado sobre un suelo que había sido removido poco antes, Mali Senbunsiri recordó la advertencia que su cuñada le había hecho años atrás. “Presta atención a cualquier pancarta o señal desconocida que aparezcan”, le avisó. “[Si aparece alguna] significa que se están preparando para abrir la mina”, le dijo la mujer.

Tras el hallazgo, Mae Mali, o Madre Mali, como la conocen en Wanon Niwat, el pueblo tailandés en el que siempre ha vivido, corrió al templo a avisar a las otras mujeres que estaban enfrascadas en los preparativos de un festival. Era 2015, y así comenzó una guerra, liderada por las mujeres del pueblo, contra una gran empresa china que quería perforar su suelo. “Al principio solo éramos mujeres”, explica Mali, de 52 años y madre de tres hijos ya independizados. “Probablemente porque nos quedamos en casa y vemos qué ocurre en la comunidad”, asegura esta abuela, quien ahora cuida de cuatro de sus nietos con los ingresos que obtiene, junto a su marido, de sus campos de arroz y otros pequeños negocios.

En los años setenta, el Gobierno tailandés encontró reservas de potasio bajo el suelo de Wanon Niwat, pero durante décadas nadie se atrevió a perforar debido a la fuerte oposición que los proyectos de minería han tenido en el país asiático. Sin embargo, gobiernos y empresas siempre mantuvieron un ojo en este elemento químico, fundamental para fabricar los fertilizantes de los que depende la potente industria agrícola tailandesa y que ahora tiene que importar. En mayo de 2014, una junta militar tomó el poder en un golpe de Estado y, pocos meses después, concedió una licencia de exploración de más de 15.000 hectáreas a la China Ming Ta Potash Corporation, una empresa con capital chino, para que estudiara la apertura de una mina de potasio en la zona. Fue cuando aparecieron las primeras señales.

Pocos días después de encontrar el cartel, cuando las mujeres ya ultimaban los preparativos del festival, escucharon que la empresa estaba intentando obtener muestras de la composición del suelo. “En cuanto lo oímos, dejamos todos y nos fuimos hasta allí para pararlos”, asegura Nongluck Oupadeng, otra de las mujeres que participó desde el primer día en los movimientos de resistencia. “Al principio no estábamos muy bien organizadas, solo lanzábamos acciones cuando oíamos que iban a perforar”, explica Mali. Aquel día, consiguieron frenar la perforación pero sabían que era solo la primera batalla de una guerra que ganaría fieles rápidamente —sobre todo, mujeres— y que revolucionaría las relaciones de género en la comunidad.

“He aprendido a tener más confianza en mí misma. Ahora tengo el reconocimiento de la comunidad y me dan más responsabilidades”, asegura Nongluck Oupadeng, quien se ha convertido en una de las principales negociadoras del grupo con las autoridades. “Me ha cambiado de verdad. Antes simplemente me quedaba en casa. Ahora soy una líder. Me siento empoderada y más valiente”, añade Samrit Boranmun, quien ha utilizado sus conocimientos en redes sociales para obtener información y publicitar el movimiento.

Según Naciones Unidas, aunque Tailandia ha experimentado progresos en igualdad de género en las últimas décadas, aún se necesitan mejoras en “las actitudes tradicionales y estereotipos que refuerzan la violencia doméstica y la violencia contra la mujer, su baja participación en política y en puestos de toma de decisiones y la discriminación y vulnerabilidades [en zonas] rurales e indígenas así como en el sector informal”, entre otros. Sin embargo, según un informe reciente sobre las defensoras de derechos humanos en Tailandia, el gobierno de la junta militar, que prohibió de forma sistemática protestas y otras actividades de la sociedad civil, ha supuesto un retroceso y estas defensoras “tienen cada vez un mayor riesgo de violencia, discriminación y otras violaciones de derechos”. Además, según el informe firmado por varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, “las mujeres han sido excluidas de forma sistemática de las consultas públicas y de los procesos de toma de decisiones, especialmente en asuntos relacionados con la tierra y los recursos naturales”. Tailandia celebró elecciones el pasado mes de abril tras casi cinco años de dictadura militar, pero el general golpista Prayuth Chan-ocha ha vuelto a formar Gobierno a pesar de no haber ganado los comicios, gracias a que un tercio de los escaños eran designados a dedo.

Una de las herramientas más empleadas durante el gobierno de Prayuth Chan-ocha ha sido el acoso judicial de los activistas por parte de las empresas y el Gobierno. Así, varias de las mujeres de la comunidad, entre ellas Mali, han sido denunciadas en varias ocasiones por no respetar el orden público o por provocar daños a la empresa. “Yo me he declarado inocente. No he causado ningún daño a la empresa. Solo participé en una sentada para que nos dieran información”, explica enfadada Pisamai Sukkha, una viuda de 53 años cuyos ingresos mensuales se han desplomado porque debe pasar su tiempo yendo y viniendo de los tribunales.

En esa frágil situación de las mujeres, los recursos naturales se han convertido en un elemento clave en la supervivencia de formas de vida igualitarias en zonas rurales, explica Kitima Khunthong, profesora de Ciencias Sociales y Humanidades que estudia las relaciones de las comunidades rurales con el medioambiente en la Universidad tailandesa de Rajabhat. “Las comunidades dependen mucho de su entorno sobre todo en zonas rurales, porque les asegura sus formas de vida, su red social, sus lazos culturales, su seguridad económica y su salud”, asegura. “Dañar su entorno puede tener consecuencias sociales”, continúa. Los derechos comunitarios han estado reconocidos en las Constituciones de Tailandia desde 1997, explica la académica, pero ninguno de los gobiernos, ni civiles ni militares, que el país ha tenido desde entonces los ha respetado por completo. “Está solo sobre el papel. Los gobiernos nunca respetan los derechos comunitarios, especialmente los gobiernos militares”, concluye la investigadora.

El carácter cooperativo de las tailandesas

Cuando Mali habla, todo el mundo escucha. Su carácter fuerte la hace una líder nata, tanto que, a diferencia de sus compañeras, ella no siente que el conflicto haya cambiado las relaciones en casa. “Las mujeres controlamos las finanzas. Somos simplemente más importantes socialmente”, sentencia. El marido de Mali, Anan Senbunsiri, asiente: “Yo la apoyo completamente. Creo que es más adecuada que yo para desempeñar ese papel”.

Sin embargo, para Pranom Somwong, coordinadora en Tailandia de Protection International, una ONG que trabaja por la protección de los defensores de los derechos humanos, la diferencia fundamental es el carácter más cooperativo de las tailandesas. “Las mujeres tienen una forma de liderazgo más colectiva. No es esa figura del héroe fuerte de los hombres”, asegura la activista. “A pesar de eso, ellas han sido aceptadas como líderes [en Wanon Niwat]”, asegura Pranom.

Desde aquella protesta espontánea surgida en el templo, las mujeres de Wanon Niwat, con el apoyo de maridos, padres y hermanos, han organizado sentadas y marchas, que han reforzado los lazos de la comunidad pero que las ha llevado también a las poblaciones vecinas para pedirles que se unan al movimiento. La mayoría de ellas, sin embargo, nunca pensó que su oposición a la mina pudiera revalorizarlas en una sociedad aún muy machista. Sus inquietudes eran más inmediatas. Sompan Srimarat, una mujer que tiene a su cargo a dos hijos con autismo, se unió a las protestas preocupada por cómo la mina podría afectar a los campos de arroz y las plantaciones de caucho que les dan de comer. “Mi vida depende del entorno aquí. No podemos arriesgarnos”, asegura. No en vano, su vecina, Somboon Duangpromyao, ya le ha advertido de que la extracción de sal, procedente de las mismas reservas que el potasio, está haciendo que el suelo ceda a 40 kilómetros de Wanon Niwat. “Cada vez que voy por aquella zona, veo un agujero nuevo”, asegura Somboon. “Si eso está pasando allí, que las minas son a pequeña escala, imagina lo que puede ocurrir con una gran mina de potasio”.

Las minas de potasio han sido relacionadas con la contaminación por sal de ríos y de reservas de agua subterránea, reduciendo la biodiversidad acuática, así como con la subsidencia o hundimiento del suelo, explica Miguel Cañedo, un investigador en ecosistemas acuáticos de la Universidad de Barcelona. “Si no se diseñan acciones preventivas, el impacto medioambiental de estas minas puede ser muy alto”, asegura el investigador. “Puede tener un impacto también sobre la salud humana, no solo en los ecosistemas. Las sales pueden interactuar con otros residuos y generar sustancias cancerígenas”, continúa.

Estas consecuencias sobre la salud humana son la principal motivación en la lucha de Thawatchai Chanchemsri, antiguo director del departamento municipal de salud, quien renunció en noviembre de 2018 como protesta al proyecto minero. “Me preocupa que la mina tenga un impacto sobre el medioambiente, pero sobre todo sobre la salud de los residentes y sobre las generaciones futuras”, afirma. Según Thawatchai, el departamento para el que trabajaba había estudiado el impacto de las minas de sal cercanas y había encontrado varios efectos negativos en el entorno inmediato, incluyendo un incremento en la salinidad del agua y una caída de la producción de los campos de arroz.

Según el gobierno de Tailandia, la nueva Ley de Minería, que entró en vigor en agosto de 2017, concede una mayor papel a las comunidades para decidir qué tipo de proyectos quieren que se desarrollen en las regiones en las que residen. “Si las comunidades se oponen, habrá una votación antes de que se otorguen licencias”, explica Ubol Ritpech, directora de la división legal del Departamento de Industrias Primarias y Minas de Tailandia. Sin embargo, al igual que el reconocimiento de los derechos comunitarios, la voluntad de las zonas rurales probablemente se quede en el papel, teme Lertsak Kamkongsak, uno de los principales activistas antiminas del país. “Es cierto que [según la ley] las autoridades tienen que involucrar a la comunidad local […] Pero hay un problema en cómo el gobierno va a implementar la ley, porque según nuestra experiencia, siempre se favorece la inversión y no el respeto a las formas de vida locales”, asegura el activista.

Mientras, en Wanon Niwat, ha empezado la cuenta atrás. La licencia de exploración de la empresa expira a finales de este año, y las mujeres de Wanon Winat están decididas a dejar claro un mensaje: no quieren que nadie perfore el suelo sobre el que viven. Y la lucha, asegura, continuará aunque el Gobierno se niegue a escuchar sus demandas. “Si renuevan la licencia, seguiremos luchando. Ahora son más fuertes que nunca”, asegura Mali.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/09/06/planeta_futuro/1567778245_807883.html

Comparte este contenido:

.Cartografiar la contraofensiva: el espectro del feminismo

Estamos presenciando un momento de contraofensiva: es decir, de reacción a la fuerza desplegada por los feminismos en la región. Es importante remarcar la secuencia: la contra-ofensiva responde a una ofensiva, a un movimiento anterior. Esto supone ubicar la emergencia de los feminismos en relación con el posterior giro a la derecha en la región, incluso con tonalidades protofascistas, y a escala global. Se desprenden de aquí dos consideraciones. En términos metodológicos: ubicar la fuerza de los feminismos en primer lugar, como fuerza constituyente. En términos políticos: afirmar que los feminismos, en su capacidad de devenir masivos y radicales, ponen en marcha una amenaza hacia los poderes establecidos y activan una dinámica de desobediencias que se intenta contener contraponiéndole formas de represión, disciplinamiento y control en varias escalas. La contraofensiva es un llamado al orden y su agresividad se mide en relación con la percepción de amenaza a la que está respondiendo. Por eso, la feroz contraofensiva desatada hacia los feminismos nos da una lectura a contrapelo, en reversa, de la fuerza de insubordinación que se ha percibido como ya aconteciendo y a la vez con posibilidad de radicalización.

Veamos las líneas de la contraofensiva para luego volver sobre los contornos de la caracterización de qué es lo que se delinea como «amenaza», ya que eso nos permitirá entender por qué estamos presenciando la construcción del feminismo como nuevo «enemigo interno». O por qué el feminismo funciona como espectro al que distintos poderes se proponen conjurar.


Uno: la contraofensiva eclesial

Mediante el concepto de «ideología de género» se sintetiza hoy una auténtica cruzada encabezada por la Iglesia católica contra la desestabilización feminista. «La ideología de género es una estrategia discursiva ideada desde el Vaticano y adoptada por numerosos intelectuales y activistas católicos y cristianos para contraatacar la retórica de la igualdad de derechos para mujeres y personas lgbti«, argumenta Mara Viveros Vigoya. Eric Fassin señala que la embestida contra el término «género» empieza abiertamente a mediados de la década de 1990 desde grupos católicos de derecha estadounidenses, en ocasión de la Conferencia sobre Población y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (onu), realizada en El Cairo en 1994, y durante las reuniones preparatorias de la Conferencia de Beijing (1995) en Nueva York. Varias crónicas señalan como la lobbista más activa del Vaticano a Dale O’Leary, una periodista católica conservadora que plasmó esta discusión en el libro The Gender Agenda [La agenda de género], cuyo argumento principal es que el género se presentaba como «una herramienta neocolonial de una conspiración feminista internacional». Según Mary Anne Casey, el ataque surge primero contra leyes y políticas y luego se concentrará en la teoría y señalará a Judith Butler como la «papisa del género». Son campañas impulsadas desde arriba, como argumenta Sonia Corrêa en una entrevista con María Alicia Gutiérrez: «no han sido gestadas en la base de nuestras sociedades, sino más bien en las altas esferas de las negociaciones internacionales y la elucubración teológica».

Uno de los textos más emblemáticos de la «cruzada» es (editado originalmente en italiano por Edizioni Dehoniane de Bologna en 2003). La «entrada» género está escrita por (1952-2010), teóloga católica alemana que traza las coordenadas de la discusión apuntando a Butler como responsable de desacoplar el sexo biológico de la categoría «cultural» de género y de habilitar su proliferación indiscriminada. Como también se constata en otros tantos textos eclesiásticos, Burggraf muestra preocupación por la recepción de la palabra «género« en organismos internacionales como la onu y la vía de recursos que estas instancias implican. Pero lo que más me interesa remarcar –para luego seguir el hilo de esta argumentación– es la afinidad que ella traza entre la ideología de género y una «antropología individualista del neoliberalismo radical«.

Antes de Butler, el linaje teórico que se describe en estas publicaciones de pelaje variado se remonta a Friedrich Engels y Simone de Beauvoir. De manera particular, sin embargo, el énfasis del antecedente de la «ideología de género« se traza con las teorizaciones de la Escuela de Fráncfort en la década de 1930 y, en particular, con el modo en que sus conceptos se diseminaron en las revueltas de los años 60 en los movimientos radicales. El «marxismo cultural« de la Escuela de Fráncfort sería el enemigo de la cristiandad occidental. La conversión del vocablo «género« en un anatema, una maldición, recrea y actualiza toda la fábula de la amenaza a la civilización cristiana y occidental, pero con un agregado: destacando su capacidad de «transversalidad« ideológica y, por tanto, su fuerza de propagación que iría más allá de la reconocible «izquierda«.

La disputa es enorme. Según la Iglesia católica, lo que está en juego es la naturaleza humana porque se está cuestionando el binarismo de género que constituye la célula base de la reproducción heteronormada; es decir, la familia. Por eso, en la cruzada toman también progresiva relevancia las identidades y corporalidades trans y las tecnologías dedicadas a la reproducción. Ambas «cuestiones» son representadas como una etapa superior de la ideología de género, la consagración del desacople del sexo respecto del género y, por tanto, la amenaza a la teoría antropológica-teológica cristiana de la complementariedad entre lo masculino y lo femenino. Para resumirlo en palabras de Sarah Bracke y David Paternotte: «El Vaticano considera la noción analítica de género como una amenaza a la Creación Divina». La noción de género, entonces, usurpa –y por eso amenaza– el poder divino de creación. Crear géneros diversos –o poner «el género en disputa» para usar el título más famoso de Butler– aparece, desde la Iglesia, como una disputa directa con Dios.

En 2017, los investigadores David Paternotte y Roman Kuhar se preguntan algo fundamental: cómo se ha producido la traducción de un concepto teórico a los discursos religiosos y, especialmente, cómo luego esos discursos pasan a convocar movilizaciones a escala global. La hipótesis que exploran es, en el contexto europeo, su intersección con el nacionalismo y los populismos de derecha. Con la misma preocupación por su articulación política con la derecha, Agnieszka Graff y Elżbieta Korolczuk subrayan –a partir del análisis del caso polaco, pero luego extendiéndose a Europa– que el ataque antigénero identifica a quienes propagan la ideología como liberales, miembros de elite, mientras que la cruzada religiosa estaría defendiendo a las clases trabajadoras, que portarían una suerte de conservadurismo que emana de la condición de ser las «víctimas» de la globalización: «los ‘generistas’ estarían bien financiados y conectados con las elites globales mientras que la gente común estaría pagando el precio de la globalización». La asociación entre neoliberalismo y género insiste por varias vías y prepara el terreno para argumentar –como lo veremos en relación con el debate argentino– que el antineoliberalismo solo puede venir de la mano de una conservación de los «valores familiares» y de la disciplina del trabajo a los que estos están íntimamente asociados.Uno de sus voceros argentinos se jacta de estar a la vanguardia de esta teorización. El abogado católico cordobés Jorge Scala publicó en 2010 el libro La ideología de género. O el Género como herramienta de poder (según afirma el autor, con más de 10 ediciones en España). Allí caracteriza la «ideología de género» como un «totalitarismo»: «La ideología de género busca imponerse de forma totalitaria, mediante el ejercicio del poder absoluto, en especial a nivel supranacional –y desde allí recalar en los distintos pueblos y naciones–, mediante el control de los medios de propaganda y de elaboración cultural», sintetiza en su publicidad. Dice detectar tres vías por las cuales la «ideología de género» se expande: el sistema educativo formal, los medios de comunicación y los derechos humanos. Lo totalitario sería lo propio de un sistema cerrado, de un «lavado de cerebro global». En 2012, el libro fue traducido y publicado en Brasil. En marzo de 2013, ante la consagración de Jorge Bergoglio como papa Francisco, Scala escribió:

Hay una coincidencia que me resulta particularmente significativa: el 13 de marzo de 2012 la Corte Suprema de Justicia de la República Argentina dictó un fallo inicuo pretendiendo legalizar el aborto a petición en dicha Nación. Exactamente un año después, el 13 de marzo de 2013, el Colegio Cardenalicio eleva a la Sede de Pedro al cardenal primado de la Argentina. Es como una caricia del Espíritu Santo.

Para Mary Anne Casey, los dos papas que han encarnado «la guerra del Vaticano contra la ideología de género» son Benedicto xvi y Francisco. El hecho de que provengan de Alemania y Argentina respectivamente no pasa inadvertido:

De maneras no previamente analizadas, Ratzinger parece haber estado reaccionando directamente a los acontecimientos recientes de entonces en Alemania, incluyendo, por un lado, la presencia de libros de feministas que subrayaban la construcción social de los roles de género (…) en las listas de best-seller locales y, por otro lado, el mandato constitucional
de la legislación federal alemana que garantiza a los individuos la oportunidad legal de cambiar de sexo. Los reclamos de derechos trans fueron, junto con los reclamos feministas, un componente fundacional, y no un agregado reciente, a la esfera de preocupaciones del Vaticano sobre el «género» y al enfocar tal preocupación en el desarrollo de las leyes seculares. Tal como Ratzinger puede haber llevado con él a Roma su memoria de los acontecimientos en Alemania, lo mismo Jorge Mario Bergoglio, quien viajó a Roma en 2013 para convertirse en papa Francisco, dejando atrás una Argentina que solo un año antes había aprobado, con la oposición de Bergoglio pero sin ninguna oposición legislativa, una ley sobre identidad de género que está entre las más generosas del mundo respecto a las personas que desean legalmente cambiar de sexo.Según la investigadora, sin embargo, lo que caracteriza a Francisco es haberle encontrado un giro táctico al combate: la «ideología de género» pasa a ser asociada por el papa argentino con una «ideología colonizadora», especialmente impulsada por ong y organismos internacionales. De este modo, el papa que viene del «Tercer Mundo» moviliza una retórica pseudoantiimperialista para librar la batalla contra los derechos de mujeres y lgtbi+. Un segundo logro le atribuye Casey a Francisco: haber conseguido unificar distintos credos (especialmente católicos, evangélicos y mormones) en la cruzada contra la «ideología de género», amalgamados por la expansión de la «amenaza». Fue en los últimos pocos años cuando la doctrina eclesial devino hashtag multiuso y herramienta de movilización que salió a disputar las calles: . En ella se inscriben, por ejemplo, las manifestaciones alrededor del eslogan «Con mis hijos no te metas». La «ideología de género» sería, en este caso, el contenido de una nueva currícula escolar que al incorporar nociones como «igualdad de género» e «identidad de género» promovería, según los manifestantes en Perú, por ejemplo, «la homosexualidad y el libertinaje sexual en los escolares». En Argentina, hay que notar la ofensiva contra la ley nacional 26150 que crea el derecho a recibir Educación Sexual Integral (esi) desde el inicio de la escolaridad; ley que fue defendida por organizaciones que popularizaron la consigna «La educación es una causa feminista», mientras monseñor Héctor Aguer (arzobispo de La Plata) declaraba que «el aumento de los femicidios tiene que ver con la desaparición del matrimonio». En Colombia, la llamada «ideología de género» jugó un papel clave en la campaña que agitó la «amenaza del género» a favor del triunfo del «No» a los Acuerdos de Paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) de 2016. Sonia Correa agrega sobre el mapa latinoamericano:

A principios de 2017, las campañas antigénero estallaron en el contexto de la Reforma Constitucional del Distrito Federal en México y poco después un autobús «antigénero» comenzó a circular por todo el país. Dos meses después, el mismo autobús estaba viajando por Chile, justo antes de la votación final de la reforma a la ley que dejó atrás la prohibición de la terminación del embarazo promulgada por el régimen pinochetista en los 80. Llevaron a cabo también una campaña contra la «ideología de género» en el plan de estudios de la educación pública en Uruguay, un país conocido por su laicismo. En Ecuador, una disposición legal que intentaba limitar la violencia de género fue atacada por grupos conservadores religiosos antigénero. La Corte Constitucional boliviana derogó la Ley de Identidad de Género recientemente aprobada, argumentando que la dignidad de la persona tiene su raíz en el binario sexual de lo humano.

Este 2019 se abrió con el estreno del extremista de derecha Jair Bolsonaro en Brasil, cuyo primer discurso presidencial estuvo referido al combate contra la «ideología de género». Unas semanas después, el joven empresario Nayib Bukele ganó la Presidencia de El Salvador con la misma bandera. La batalla del siglo xxi va así tomando diversas escenas y modalidades. Pero lo que cabe resaltar es de qué manera se declina esta batalla como contienda política en cada situación local y cómo logra justamente presentarse enhebrada a coyunturas bien diversas, construyendo un paisaje del giro conservador en la región. Es imposible entender este devenir en consigna de movilización de la cruzada religiosa fundamentalista –es decir, fabricarle su «movimiento social»– sin tomar en cuenta el auge de masividad y radicalidad de los feminismos que han tomado las calles en dinámicas transnacionales.

En Argentina hay un punto de quiebre: es la «marea verde» a favor de la legalización del aborto que durante 2018 inundó las calles y difundió su impacto a escala mundial. La ampliación del debate sobre el aborto en términos de soberanía, autonomía y clase, su radicalización militante por las nuevas generaciones y la proyección política de sus demandas en la atmósfera feminista desataron una virulencia nueva de la contraofensiva eclesial. Hemos visto el lanzamiento a las calles del movimiento «celeste», las frases de defensa sobre las «dos vidas» y llamamientos al odio en escuelas religiosas y púlpitos. Pero, sobre todo, una militancia enardecida en hospitales, en juzgados y en los medios de comunicación contra el aborto. Esta campaña llegó a la aberración durante 2019 con los casos de una niña de 12 años en Jujuy y otra de 11 en Tucumán y la reivindicación de la violación y maternidad forzada de las menores por un editorial del diario La Nación.

Espiritualidad política. Como movimiento múltiple, el feminismo pone en escena la disputa por la soberanía de los cuerpos. Y claro está: de los cuerpos feminizados en términos de su jerarquía diferenciada. De esos cuerpos que históricamente fueron declarados no soberanos. Sentenciados como no aptos para decidir por sí mismos. Es decir: de los cuerpos tutelados.

Pero el feminismo habla de los cuerpos al mismo tiempo que pone en disputa una espiritualidad política. Y que es política justamente porque no separa el cuerpo del espíritu, ni la carne de las fantasías, ni la piel de las ideas. El feminismo (como movimiento múltiple) tiene una mística. Trabaja desde los afectos y las pasiones. Abre ese campo espinoso del deseo, de las relaciones amorosas, de los enjambres eróticos, del ritual y la fiesta y de los anhelos más allá de sus bordes permitidos. El feminismo, a diferencia de otras políticas que se consideran de izquierda, no despoja a los cuerpos de su indeterminación, de su no saber, de su ensoñamiento encarnado, de su potencia oscura. Y por eso trabaja en el plano plástico, frágil y a la vez movilizante de la espiritualidad.

El feminismo no cree que haya un opio de los pueblos: cree, por el contrario, que la espiritualidad es una fuerza de sublevación. Que el gesto de rebelarse es inexplicable y, a la vez, la única racionalidad que nos libera. Y que nos libera sin volvernos sujetos puros, heroicos ni buenos.

La Iglesia ha entendido esto desde todos los tiempos. Podemos referirnos una vez más a Calibán y la bruja, de Silvia Federici, para recordar por qué la quema de brujas, herejes y sanadoras fue una escena predilecta para desprestigiar el saber femenino sobre los cuerpos y aterrorizar su efervescencia curadora y su fuerza de tecnología de amistad entre mujeres. O al aún más clásico Witches, Midwives and Nurses: A History of Women Healers [Brujas, parteras y enfermeras. Una historia de las mujeres sanadoras] de Bárbara Ehrenreich y Deirdre English, donde por ejemplo se analiza la guía de quema de brujas del siglo xv –Malleus maleficarum [El martillo de las brujas], que aseguraba que «nada le hace más daño a la Iglesia católica que las parteras», que por supuesto son también las aborteras.

Hoy vemos en las calles, en las casas, en las camas y en las escuelas una batalla por la espiritualidad política (que, en su movimiento masivo, tiñe todo de verde, como un principio-esperanza). Y por eso, de nuevo, la Iglesia católica, a través de sus representantes y voceros varones, siente que tiene una misión que cumplir, una tarea de salvación de almas que se traduce en una guerra por el monopolio del tutelaje sobre los cuerpos femeninos. Hay un punto fundamental en la actualidad de esta cruzada y es el rol del papa Francisco, especialmente por su conexión en Argentina con varios movimientos sociales.

La Iglesia de los «pobres». Con particular énfasis, esta disputa por los cuerpos se despliega cuando se trata del tutelaje de mujeres «pobres». Y sucede justo en el momento en que el feminismo se hace fuerte desde los barrios, desde las generaciones jóvenes pero al mismo tiempo como nueva alianza entre madres e «hijes», y cuando hay un debate clasista sobre la diferencia de riesgos que comporta el aborto. Como lo expuso en el Congreso de la Nación una joven de la organización Orilleres de la Villa 21-24 y Zavaleta, en la ciudad de Buenos Aires: «En nuestros barrios intervienen instituciones como las iglesias que se encargan de moralizar nuestros cuerpos, nuestras decisiones, y que operan para que las mujeres no tengamos acceso al aborto legal. Sin derechos sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas estamos condenadas a seguir siendo vulneradas».

Unos días antes, un conocido cura «villero» había insistido en que el aborto no es un reclamo popular. Argumentó que «el fmi [Fondo Monetario Internacional] es aborto» (título con el que circuló mediáticamente su discurso). Con esto, la Iglesia pretende instalar que
la autodeterminación de las mujeres, el propio derecho a decidir sobre el cuerpo, es una cuestión neoliberal. Desconocen y falsean tanto las luchas históricas por el aborto como la actualidad del movimiento feminista, donde esta demanda está asociada a un reclamo de vida digna y contra el ajuste neoliberal, y en cuya amalgama se hicieron pañuelazos en muchos barrios y villas.

En su pretensión de mostrarse como los únicos antiliberales, los voceros de la Iglesia refieren esta argumentación a las «mujeres pobres»: a quienes ellos consideran que deben conducir especialmente, a quienes quitan la capacidad de decisión en nombre de su condición social, a quienes visibilizan como resistentes solo si son madres. De este modo, la trampa que tienden parece reivindicarse «clasista», pero en verdad es justamente lo contrario: intentan trazar una distinción de clase que justificaría que a las mujeres pobres no les queda más alternativa que ser católicas y conservadoras, porque solo tienen como opción su maternidad. De este modo, se intenta reducir el abortar (es decir, decidir sobre el deseo, la maternidad y la propia vida) a un gesto excéntrico de la clase media y alta (que, claro está, puede poner en juego recursos económicos diferentes). El argumento «clasista», que por supuesto existe en términos de posibilidades diferenciadas para acceder a un aborto seguro, se invierte: pasa a funcionar como justificación de la clandestinidad. El derecho a decidir, para la Iglesia, debe permanecer así alejado de los barrios populares. Esta cruzada por infantilizar a las mujeres «pobres» es la punta de lanza, porque si se desarma, la Iglesia misma se queda sin fieles. Lo más brutal es el modo en que, para sostener esto, tienen que hacer oídos sordos –desconocer y negar– lo que dicen las propias mujeres de las villas y las organizaciones que trabajan en ellas. Aun cuando ellas están insistiendo en todos lados con la consigna «dejen de hablar por nosotras».

Queda claro que la Iglesia, a través de sus voceros varones, no quiere dejar de legislar sobre el cuerpo de las mujeres y que encuentra en el movimiento feminista una amenaza directa a su poder, edificado sobre el control de los cuerpos y las espiritualidades feminizadas. Porque es el control de la vida y de los modos de vida (toda una guerra se despliega sobre el propio vocablo «vida») lo que está en juego para hacer de la espiritualidad un sinónimo de obediencia y de renovadas formas de tutelaje.

Volvamos al argumento que se renueva y refuerza: querer asociar feminismo y neoliberalismo. El aborto como sinónimo de «cultura del descarte» que enarbola la propaganda eclesial tiene este propósito. Pero es justamente un feminismo anti-neoliberal lo que se ha venido fortaleciendo en los últimos años y lo que pone en jaque esta falaz argumentación de la institución que es del reino celeste.


Dos: la contraofensiva moral… y económica

Estamos hablando de la disputa por la definición de neoliberalismo y, en particular, de qué sería el antineoliberalismo. Y aún más: de qué prácticas implica lo popular en su capacidad estratégica de construir antineoliberalismo. Ahí está el corazón del debate. Quienes denuncian la «ideología de género» proponen un combate al neoliberalismo a través de un retorno a la familia, al trabajo disciplinado como único proveedor de dignidad y a la maternidad obligatoria como reaseguro del lugar de la mujer.

El neoliberalismo, así, queda definido como una política y un modo de subjetivación de la pura disgregación del orden familiar y laboral. Que ese orden sea patriarcal, por supuesto, no es problematizado, sino ratificado. Llegamos a una suerte de contradicción lógica: ¿puede el antineoliberalismo sustentarse en un orden patriarcal cuya estructura biologicista y colonial es indisimulable? Esto es justamente lo que han dejado claro los feminismos en su radicalización masiva: no hay capitalismo neoliberal sin orden patriarcal y colonial. La trinidad es indisimulable.El argumento que intenta instalar la doctrina de Francisco es que la «ideología de género» es «colonial» y «liberal». Parece paradójico que la institución que debe sus cimientos en nuestro continente a la colonización más cruenta enarbole un discurso «anticolonial». Parece paradójico que, en un momento en que la jerarquía de la Iglesia católica se ve impugnada por las denuncias de abuso sexual a menores por parte de sus integrantes, surja por arriba la bandera de un antineoliberalismo de corte miserabilista y patriarcal para señalar al feminismo como enemigo interno. Parece paradójico que en un momento en que el «inconsciente-colonial» como lo llama Suely Rolnik o las «prácticas descolonizadoras» de las que habla Silvia Rivera Cusicanqui tienen en los feminismos un enorme espacio de problematización y resonancia, sea la Iglesia católica apostólica romana la que quiere presentarse como anticolonial.

Veamos cómo se articula la contraofensiva eclesial con la contraofensiva económica. El ajuste económico de los últimos años, que en el caso de Argentina se traduce en inflación y aumento de tarifas básicas, en despidos y en recortes de servicios públicos, tiene especial impacto sobre las mujeres y, de modo más general, sobre las economías feminizadas. Varias integrantes de organizaciones sociales cuentan que no cenan como modo de autoajuste frente a la escasez de comida y para lograr repartir mejor lo que hay entre hijos e hijas.

Técnicamente se llama «inseguridad alimentaria». Políticamente, evidencia cómo las mujeres ponen de manera diferencial el cuerpo, también así, ante la crisis. Esto se ve reforzado por la bancarización de los alimentos mediante las tarjetas «alimentarias» (parte de la bancarización compulsiva de las ayudas sociales de la última década), que se canjean solo en ciertos comercios y que están «atadas» a la especulación de algunos supermercados a la hora de fijar precios. El fantasma del saqueo a los comercios de alimentos se agita como amenaza de represión e incentiva la persecución de las protestas en nombre de la «seguridad».

Encierro, deuda y biología. Con la contraofensiva económica vemos un rasgo fundamental del neoliberalismo actual: la profundización de la crisis de reproducción social que es sostenida por un incremento del trabajo feminizado, que reemplaza las infraestructuras públicas y queda implicado en dinámicas de superexplotación. La privatización de servicios públicos o la restricción de su alcance se traducen en que esas tareas (salud, cuidado, alimentación, etc.) deben ser suplidas por las mujeres y los cuerpos feminizados como tarea no remunerada y obligatoria.

Varias autoras han destacado el aprovechamiento moralizador que se articula a esta misma crisis reproductiva. Acá surge una clave fundamental: las bases de convergencia entre neoliberalismo y conservadurismo. Como sostiene Melinda Cooper, necesitamos situar cuándo el neoliberalismo, para justificar sus políticas de ajuste, revive la tradición de la responsabilidad familiar privada y lo hace en el idioma de… ¡la «deuda doméstica»! Endeudar a los hogares es parte de su llamado a la responsabilización neoliberal, pero al mismo tiempo condensa el propósito conservador de plegar sobre los confines del hogar cisheteropatriarcal la reproducción social.

Encierro, deuda y biología: tal es la fórmula de la alianza neoliberal-conservadora. La reinvención estratégica de la responsabilidad familiar frente al despojo de infraestructura pública permite esta convergencia muy profunda entre neoliberales y conservadores.

Esto lo vemos claramente en cómo la contraofensiva económica es también contraofensiva moralizadora y saca su fuerza del empobrecimiento acelerado, que tiene como espacio de expansión la financiarización de las economías familiares que hace que los sectores más pobres (y ahora ya no solo esos sectores) deban endeudarse para pagar alimentos y medicamentos y para financiar en cuotas con intereses descomunales el pago de servicios básicos. Si la subsistencia cotidiana por sí misma genera deuda, lo que vemos es una forma intensiva y extensiva de explotación que encuentra en las economías populares feminizadas su laboratorio.

Pero la torsión conservadora es un aspecto fundamental que intenta reforzar, por un lado, la obligación de contraprestación de la ayuda social con exigencias familiaristas como lógica de cuidado y responsabilidad; por otro, hace que las iglesias sean hoy canales privilegiados para la redistribución de recursos. Vemos consolidarse así una estructura de obediencia sobre el día a día y sobre el tiempo por venir que obliga a asumir de manera individual y privada los costes del ajuste y a recibir condicionamientos morales a cambio de los recursos escasos.

Caracterizamos así la contraofensiva económica como terror financiero porque se despliega como «contrarrevolución» cotidiana en dos sentidos: porque nos quiere hacer desear la estabilidad a cualquier costo y porque opera sobre el tejido del día a día, el mismo que los feminismos ponen en cuestión porque es allí donde se estructura micropolíticamente toda forma de obediencia. No es casual entonces que militancias políticas cercanas al Vaticano quieran construir un falso antagonismo: feminismo versus hambre. De nuevo, la operación consiste en infantilizar el feminismo como política trivial, de clase media, frente a la urgencia popular del hambre. Más bien lo contrario es cierto: no hay oposición entre la urgencia del hambre a la que nos somete la crisis y la política feminista. Es el movimiento feminista en toda su diversidad el que ha politizado de manera nueva y radical la crisis de la reproducción social como crisis a la vez civilizatoria y de la estructura patriarcal de la sociedad. A eso se contrapone una asistencia social
focalizada (forma predilecta de la intervención estatal neoliberal), que busca reforzar una jerarquía de merecimientos en relación con la obligación de las mujeres según sus roles en la familia patriarcal: tener hijos, cuidarlos, escolarizarlos, vacunarlos.

Lo que la contraofensiva religiosa no soporta es que enfrentando al hambre se desafíe también el mandato patriarcal de la reproducción de la norma familiar, del confinamiento doméstico y de la obligación de parir. Lo que la contraofensiva religiosa busca en la contraofensiva económica es una oportunidad para reponer una imagen de lo popular como conservador y de lo conservador como genuino porque, de nuevo, trae una idea de lo «antineoliberal» que no hace más que ocultar la alianza entre neoliberalismo y conservadurismo que vemos hoy en el giro neofascista regional y global.El movimiento feminista crece dentro de organizaciones diversas y por ello está presente en las luchas más desafiantes del presente, y desde ahí realiza los diagnósticos no fascistas de la crisis de reproducción social. El hambre no es una definición biologicista. Las jefas de hogar sacan las ollas a la calle y le ponen el cuerpo a la denuncia del ajuste, la inflación y la deuda. Las pibas en situación de calle discuten qué son las violencias de las economías ilegales. Las presas denuncian la máquina carcelaria como lugar privilegiado de humillación. Pero es necesario desconocer estos potentes lugares de enunciación para poder sostener el falso antagonismo «hambre versus feminismo».

Pero demos una vuelta más al vínculo actual entre neoliberalismo y conservadurismo. ¿Por qué se amalgaman en economías de la obediencia impulsadas desde la moral religiosa y desde la moral financiera? ¿Por qué esta alianza encuentra en las economías ilegales un flujo paralelo y a la vez explotable de armas y dinero? Podemos ir a una pregunta anterior que hemos desarrollado para hacer una lectura feminista de la deuda: ¿qué pasa cuando la moralidad de los trabajadores y las trabajadoras no se produce en la fábrica y a través de sus hábitos de disciplina adheridos a un trabajo mecánico repetitivo? ¿Qué tipo de dispositivo de moralización es la deuda en reemplazo de esa disciplina fabril? ¿Cómo opera la moralización sobre una fuerza de trabajo flexible, precarizada y, desde cierto punto de vista, indisciplinada? ¿Qué tiene que ver la deuda como economía de obediencia con la crisis de la familia heteropatriarcal? ¿Qué tipo de educación moral es necesaria para una juventud endeudada y precarizada? Como lo escribimos en Una lectura feminista de la deuda:

No nos parece casual que se quiera impulsar una educación financiera en las escuelas al mismo tiempo que se rechaza la implementación de la Educación Sexual Integral (esi), lo cual se traduce en recortes presupuestarios, en su tercerización en ong religiosas y en su restricción a una normativa preventiva. La esi es limitada y redireccionada para coartar su capacidad de abrir imaginarios y legitimar prácticas de otros vínculos y deseos, más allá de la familia heteronormativa. Combatirla en nombre del #ConMisHijosNoTeMetas es una «cruzada» por la remoralización de lxs jóvenes, mientras se la quiere complementar con una «educación financiera» temprana.

La respuesta eclesiástica a la contraofensiva económica es la reposición familiarista de la reproducción, el apuntalamiento de la obediencia a cambio de recursos, la despolitización de las redes feministas para enfrentar el hambre y la desestructuración de las familias como norma y el intento de remoralizar el deseo. La respuesta económica a la contraofensiva religiosa es unificar la moralidad deudora con la moralidad familiarista.

Tres: la contraofensiva militar

El asesinato de lideresas territoriales, la criminalización de las luchas de las comunidades indígenas y la persecución judicial, así como formas de represión selectivas en las manifestaciones, se han incrementado en los últimos años. El asesinato de la activista lesbiana negra Marielle Franco en 2018 condensa el de muchas y en particular apunta a las mujeres negras y a las disidencias como nuevo «enemigo» y enemigo «principal».

Entonces, ¿cómo explicar la alianza actual entre neoliberalismo y neofascismos?

El fascismo actual es una política que construye un enemigo «interno». Ese enemigo interno está encarnado por quienes históricamente han sido considerados extranjeros en el ámbito «público» de la política. Hoy el enemigo interno al que apunta el fascismo es el movimiento feminista en toda su diversidad y los y las migrantes, como sujetos también feminizados. El fascismo actual lee nuestra fuerza de movimiento feminista, antirracista, antibiologicista, antineoliberal y, por tanto, antipatriarcal.

La agresividad del fascismo actual, sin embargo, no tiene que hacernos perder de vista algo fundamental: expresa un intento de estabilizar la continua crisis de legitimidad política del neoliberalismo. Tal crisis está siendo producida como despliegue de fuerzas por el movimiento feminista transnacional, plurinacional, que actualmente inventa una política de masas radical justamente por su capacidad de tramar «alianzas insólitas», para usar el término de Mujeres Creando, ahora en una escala inédita. Son esas formas prácticas de transversalidad las que materializan el carácter anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal del movimiento. Las alianzas, como tejido político construido pacientemente en temporalidades y espacios que no suelen ser reconocidos como estratégicos, formulan una nueva estrategia de insurrección entre los históricamente considerados no ciudadanos del mundo.

Quisiera terminar con una pregunta recientemente lanzada por Butler, porque nos permite situar aún más precisamente la investigación que nos queda por delante: «Entonces podemos preguntarnos ahora si el movimiento de la ideología antigénero es parte del fascismo, o si podemos decir que comparte algunos atributos, que contribuye a los fascismos emergentes, o que es en algún sentido sintomático del nuevo fascismo».

Nota: este artículo es un adelanto del libro La potencia feminista. O sobre el deseo de cambiarlo todo (Tinta Limón, Buenos Aires, en prensa).

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article15097

Comparte este contenido:

.Irak: El sindicato de la educación reafirma su compromiso con la educación pública de calidad para todos en Kurdistán

En su 30ª reunión del Consejo Ejecutivo, el Kurdistan Teachers’ Unionrecalcó la necesidad de que las autoridades públicas de la región iraquí garanticen tanto una formación docente como un entorno educativo de calidad y combatan la galopante privatización en el sector.

El 4 de agosto, los dirigentes del Kurdistan Teachers’ Union (KTU) debatieron sobre la aplicación de las resoluciones aprobadas en el 8º Congreso Mundial de la Internacional de la Educación (IE), celebrado el mes pasado en Bangkok (Tailandia). También formaron parte del orden del día las elecciones generales del KTU que se celebrarán el 31 de noviembre de 2019, antes de la 13ª Conferencia del sindicato, así como la visita de una delegación de la IE a Irak y la Región del Kurdistán que tendrá lugar a finales de noviembre de 2019.

Photo: Laura Mougel / Flickr

Dirigiéndose a los participantes en la reunión del KTU, Pishtiwan Sadiq, ministro de Educación del Kurdistán, presentó su programa de trabajo que consistía en:

  • Organizar al personal docente.
  • Prestar atención a la cualificación y la formación de los docentes.
  • Garantizar que la institución de supervisión de los docentes funcione sin complicaciones.
  • Gestionar la educación privada y sus métodos y reducir las diferencias entre la educación pública y privada: en la actualidad el 4% de los centros educativos en Kurdistán son privados.
  • Proporcionar instalaciones escolares de calidad y encontrar soluciones a las deficiencias de las instituciones educativas.

El discurso del ministro fue seguido por una sesión de preguntas y respuestas en la que los miembros del KTU expresaron sus preocupaciones con respecto al nombramiento de los docentes, la especialización requerida y la provisión de vacantes ocasionadas por bajas y jubilaciones.

Asimismo, el KTU puso de manifiesto la necesidad de que los sindicalistas docentes contribuyan a todas las resoluciones y propuestas sobre políticas docentes y educativas y exigió que los consejos y comités del Ministerio de Educación comprendan a representantes sindicales.

Fuente de la Información: https://ei-ie.org/spa/detail/16397/irak-el-sindicato-de-la-educación-reafirma-su-compromiso-con-la-educación-pública-de-calidad-para-todos-en-kurdistán

Comparte este contenido:

.Hablemos de la violación

Las definiciones incorrectas y desfasadas de violación perpetúan la peligrosa práctica de culpar a la víctima en toda Europa.

Las cifras de una reciente encuesta realizada en la Unión Europea muestran que, a partir de los 15 años de edad, una de cada 20 mujeres de la UE ha sido violada. Eso representa alrededor de 9 millones de mujeres. Un estudio británico concluyó el año pasado que una de cada 10 mujeres dijo que había sido violada mientras estaba en la universidad.

Como estudiante universitaria, me he dado cuenta de que muchas personas jóvenes no tienen muy claro qué constituye una violación o una agresión sexual. Hay demasiadas “líneas borrosas” o “zonas grises” y, a diferencia de otros delitos como el robo, la agresión o el fraude, parece que muchas personas no tenemos claro qué constituye violación.

Pero a pesar de esta confusión, la propia definición de violación debería ser muy sencilla. A saber: se comete una violación cuando una persona penetra deliberadamente en la vagina, el ano o la boca de otra persona sin el consentimiento de ésta.

Es muy sencillo. Un acto sexual es ilegítimo cuando se realiza sin el consentimiento de la otra persona.

Aun así, a pesar de que parece clara la definición legal de violación contenida en las normas internacionales, aparentemente la sociedad no termina de reconocerla.

La investigación reveló también que más del 25 por ciento de la población de la UE cree que las relaciones sexuales sin consentimiento podrían estar justificadas en ciertas circunstancias, por ejemplo si la víctima está borracha o bajo los efectos de drogas, va voluntariamente a casa con alguien, lleva ropa sugerente, no dice claramente que no o no se resiste físicamente.

Estas inquietantes conclusiones quizá no son tan sorprendentes dado que solo nueve países del Espacio Económico Europeo (EEE) reconocen actualmente que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación. En otros países europeos, las leyes se centran, en cambio, en la resistencia y la violencia en lugar de en el consentimiento. Suponer que la víctima da su consentimiento porque no se resiste físicamente es sumamente problemático, pues especialistas en la materia reconocen que la “parálisis involuntaria” o “bloqueo” es una respuesta fisiológica y psicológica habitual a la agresión sexual.

Como estudiante universitaria, me he dado cuenta de que muchas personas jóvenes no tienen claro qué constituye una violación o una agresión sexual.

Las definiciones incorrectas y desfasadas de violación perpetúan en todo el continente la peligrosa práctica de culpar a la víctima. El temor de las mujeres a que no las crean se confirma una y otra vez, y vemos que, a menudo, la ley no sirve a los intereses de las valerosas sobrevivientes que buscan justicia.

Pero las definiciones no bastan. Aunque la ley en Gran Bretaña dice claramente que la relación sexual ha de ser consentida, esto no siempre se traslada a la vida cotidiana. La popularización de las actitudes brutalmente machistas en las universidades británicas, que promueven la hipermasculinidad y la glorificación de las conquistas sexuales, perpetúa la idea de que los estudiantes varones deben tener acceso al cuerpo de las mujeres para su propia gratificación.

Esto, junto con la mentalidad “los hombres son así”, convierte el sexo en algo para hombres: algo que los hombres hacen a las mujeres con independencia de la felicidad o bienestar sexual de estas. Hay que abordar esta cultura tóxica que fomenta que los hombres consideren a las mujeres objetos sexuales pasivos.

Mucha gente cree que la violación se produce sólo cuando una persona lucha y dice activamente que no. No es así; si no hay consentimiento, es violación, incluso si la víctima no dice nada y no se resiste.

También es esencial darse cuenta de que el consentimiento no consiste meramente en no decir no, sino en el poder de decir que sí. Además, es la capacidad de cambiar de opinión, pues el consentimiento es un proceso y no una declaración única. El consentimiento empodera y da a todas y cada una de las personas poder sobre su propio cuerpo; para participar en actos sexuales voluntariamente o para detenerse antes de empezar a sentirse incómodas. Todo acto sexual que vaya en contra de estos principios es ilegítimo y saber esto es importante.

Ahora que empieza un nuevo curso universitario y hombres y mujeres jóvenes llegan a las aulas y los campus de todo el continente, es vital que estos sean espacios seguros para aprender y amar.

Por esta razón es tan necesaria hoy la campaña ¡Hablemos del SÍ! de Amnistía Internacional, centrada en la importancia del consentimiento y en el hecho de que éste se da de forma activa y no se presupone de la pasividad de una persona.

En esta campaña reivindicamos nuestro derecho a hacer solamente lo que queremos hacer en el dormitorio y en cualquier otro lugar, con el conocimiento de que dar activamente nuestro consentimiento tiene mucho peso ante los ojos de la ley.

El consentimiento es algo muy poderoso, pero tenemos que saber cómo funciona y usarlo para sentirnos todas a salvo y felices.

Ahora que empieza un nuevo curso universitario y hombres y mujeres jóvenes llegan a las aulas y los campus de todo el continente, es vital que estos sean espacios seguros para aprender y amar.

No tengamos miedo de hablar sobre la violación y el significado del consentimiento.

Cara Balen es miembro estudiantil de Amnistía Internacional.

Este artículo se publicó originalmente en Euronews.

Fuente de la Información: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/09/lets-talk-about-rape/

Comparte este contenido:

Chile: Día internacional de la mujer indígena en Chile, lo que el gobierno regional de Los Lagos y el alcalde de Ancud avalan

Equipo Comunicaciones Mapuche
Rebelion

 

El gobierno regional de Los Lagos a través del Gobernación Provincial y el Alcalde de Ancud (Chiloé), Carlos Gómez Miranda, avalaron la represión y violencia contra mujeres mapuches williches de Ancud, según declaraciones públicas. Posiciones impresentables ante evidentes violaciones a los derechos humanos.

 

El gobierno regional de Los Lagos y el Alcalde de Ancud cerraron toda posibilidad de diálogo y consultas de buena fe ante las comunidades opositoras a la intervención de un espacio territorial ancestral que está siendo evaluado para la instalación de un relleno sanitario en el sector San Antonio de Huelden, fundo Los Millanes, en un lugar donde nacen los ríos: Manao, Pichihuelden, Negro de Linao, Quebrada Honda, Huenque, Huicha de Lecam y el más importante el río Huicha que dotan de agua a muchas comunidades, incluso a algunas alejadas de San Antonio de Huelden.

También mencionar que este lugar se encuentra beneficiado por al menos 11 humedales los que se ven amenazados por este proyecto en evaluación. Durante la tarde del domingo 1 y mañana del 2 de septiembre, comunidades mapuches williches de Ancud, del sector San Antonio de Huelden, en el marco de una reivindicación territorial en los terrenos “Fundo Fiscal Los Millanes” donde la Municipalidad con el gobierno regional pretenden imponer un relleno sanitario, fueron violentamente reprimidas por Fuerzas Especiales, arrojando personas detenidas y lesionadas, todas mujeres mapuches williche.

Recursos fiscales

El gobierno regional de Los Lagos junto al Alcalde de Ancud, están haciendo uso de recursos fiscales, con millones de pesos de todos y todas las contribuyentes del País, en:

– Intervenir caminos de vialidad, puentes y diferentes accesos para el tránsito de camiones y maquinaria pesada para supuestos estudios de factibilidad para un relleno sanitario.

– Pago a empresas para realizar las obras y estudios de factibilidad.

– Uso y abuso de los tiempos y recursos de funcionarios públicos en campañas publicitarias en medios de comunicación para estigmatizar, discriminar y criminalizar a quienes se oponen a este nivel de intervención y exigen el cumplimiento de los derechos que estipulan las normas internacionales de derechos indígenas.

– El gobierno regional de Los Lagos y en particular, el Alcalde de la Municipalidad de Ancud, Carlos Gómez, pretenden llevar a un escenario de criminalización la protesta y manifestaciones de comunidades que se oponen legítimamente, legalmente y por derecho a la instalación de un relleno sanitario y a la afectación de una parte del territorio ancestral mapuche williche, que va más allá de la propiedad particular, sino del cuidado de lo que allí hay y su importancia para la vida y bienestar colectivo.

La ilegalidad de las acciones

La crisis y conflicto generado por el gobierno regional y el alcalde de Ancud como consecuencia de acciones erráticas para solucionar los problemas de la basura, por muy tocho que parezca, abre a una tremenda oportunidad para que un tema que ya se ha instalado a nivel País e incluso está causando atención internacional, sea un ejemplo de resolución de conflictos a pesar de los recientes desenlaces de violación a los derechos humanos, más aún, considerando que este caso, con las diversas aristas que tiene, fue ingresado al Comité de eliminación de la discriminación Racial de las naciones Unidas, donde el estado de Chile deberá se examinado en noviembre de este año, con respecto a las diversas recomendaciones en el marco del cumplimiento de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, incluyendo las normas de derechos indígenas, incluyendo el cómo debería ser considerado temas de consulta indígena, temas de tierras antiguas o ancestrales, temas de espacios sagrado, integridad cultural e importancia tradicional, temas de naturaleza (recursos naturales) y proyectos de inversión público o privado.

Independiente de las acciones judiciales y administrativas de las comunidades para proteger los espacios que están amenazados por la acción del gobierno regional de Los Lagos y el alcalde de la Municipalidad de Ancud, queda de manifiesto la decisión arbitraria y de mala fe por parte de algunos agentes funcionarios estatales, que han demostrado incapacidad absoluta para el diálogo, para el respeto a la libertad de expresión y las legítimas reivindicaciones de defensores y defensoras de derechos humanos, reconocidas en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y en los mecanismos y procedimientos especiales de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Cabe consignar, que el objetivo del Convenio 169 de la OIT es superar las prácticas discriminatorias que afectan a los Pueblos Originarios y hacer posible que participen en la adopción de decisiones que afectan a sus vidas, por lo que los principios fundamentales de consulta previa y participación constituyen su piedra angular, lo que se potencia con lo establecido por la Declaración de la ONU sobre Los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Onu y la OEA..

A nivel local, estos temas, aún no son atendidos por las comisiones de fiscalización de la Cámara de Diputados/as pertinentes ni la Contraloría General de la República.

Fuente de la información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260282&titular=d%EDa-internacional-de-la-mujer-ind%EDgena-en-chile-lo-que-el-gobierno-regional-de-los-

Comparte este contenido:

.“El mar pone sus condiciones y hay que respetarlas. Tener muy claro que eres invitado y él manda en su casa. Lo sabe muy bien la ‘gente de mar’”

Jordi Salat es matemático por la Universidad de Barcelona (1973), y oceanógrafo del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (CSIC) desde 1974. Trabaja en oceanografía física descriptiva; interacciones físico-biológicas en ecosistemas marinos naturales y, dinámica de poblaciones marinas. Ha sido también profesor a tiempo parcial en la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona (1993-2010).

Tiene una amplia experiencia investigadora, con artículos publicados en revistas científicas y comunicaciones a congresos internacionales. Ha participado en unos 50 proyectos científicos y en más de 40 expediciones oceanográficas.

Tiene también experiencia en colaboración con agencias de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como con organismos nacionales, administraciones y fundaciones, como experto en oceanografía, medio ambiente marino, pesquerías y clima.

Estudiaste matemáticas en la UB pero poco después te convertiste en un oceanógrafo, del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona. ¿Por qué ese cambio? ¿Te dejaron de interesar las ciencias matemáticas?

En realidad no estoy seguro de que fuera un cambio.

En aquella época licenciarse en matemáticas suponía mayoritariamente entrar a formar parte del colectivo de profesores de secundaria. Es decir, dedicarse a enseñar matemáticas a adolescentes. ¿Se consideraba un cambio? Obviamente, no. No, por que era lo que todo el mundo hacía. Era «el camino a seguir». Te convertías en docente, pero el conocimiento que enseñabas quedaba bastante lejos de lo que se había aprendido en la Licenciatura. Visto así, ¿no era un cambio? Quizás los únicos que no experimentaban un el cambio −a quienes no se les habría podido atribuir una pérdida de interés por esta vía− eran los que se quedaban en la Universidad. Pero éstos no eran sino una minoría. Entre otras cosas por que la “casa” tampoco daba para más.

Volviendo, pues, a la pregunta.  

Volvamos a ella.

Dedicarse a la oceanografía, era un cambio, claro. Pero no creo que estuviera relacionado con una falta de interés por la ciencia matemática, sino más bien con un interés más amplio. O, por lo menos, es la impresión que ahora tengo. Ciertamente, un interés más amplio puede tener desventajas, especialmente en la situación competitiva que el Mercado ha ido imponiendo por doquier. Tal como dice el saber popular: «quien mucho abarca, poco aprieta». Claro que, en aquel momento no era consciente −si la había− de la necesidad de «apretar».

Y ya puestos… ¿por qué la oceanografía?  

Eso, por qué la oceonografía.

Aquí tenemos un nuevo protagonista, el azar. Es este personaje que casi siempre aparece en los momentos más trascendentales de nuestra existencia, y al que no siempre hacemos caso. Seguramente cuando no nos interesa lo que ofrece. No fue éste el caso, obviamente. Pero tampoco creo que pueda decir que fuera «lo que siempre había estado esperando» o «el descubrimiento que daba sentido a mi vida». No. Para nada. Cuando se presentó la situación y acepté es, seguramente, porque debía tener una predisposición a caer en los encantos del azar. Visto desde el presente, con la perspectiva de los años, creo que el principal motivo era que me ofrecía la posibilidad de «no seguir el camino marcado», pues si ha habido alguna constante en mi vida, ésta ha sido la de evitar el camino marcado. En plan pretencioso, podría asimilarse a ser un «espíritu rebelde».  

¿Y es el caso?

Sinceramente, no lo creo. Además, en los tiempos que corren, acabaría saliendo mal parado si lo asumiera. El caso es que, volviendo a la oceanografía, la propuesta ofrecía algunos alicientes extra para quien tenía (y tiene) cierta aversión a estar encerrado, algo de espíritu aventurero y bastante curiosidad hacia el territorio en sentido amplio. Un concepto geográfico, que con permiso de los geógrafos (y de la etimología de «territorio»), trasciende la parte emergida del Planeta (Gea). Es uno de los problemas de las lenguas latinas, que confunden todo el planeta con la parte que podemos pisar, pero da juego cuando muestras imágenes de la Tierra, vista desde el Espacio, en las que sólo se ve agua, en forma líquida: océanos y nubes, o sólida. 

Aunque sea una pregunta muy básica y algo hayas dicho ya antes: ¿qué es un oceanógrafo? ¿Qué tipo de ciencias son las Ciencias del Mar? ¿Qué investigan?

Creo que hay un párrafo anterior que responde, en cierto modo, a la primera pregunta. Concretando, un oceanógrafo sería un geógrafo especializado en la capa del Planeta que se encuentra mayoritariamente en estado líquido y que recibe el nombre genérico de Océano. Aquí, en esta definición que me acabo de sacar de la manga, se puede ver como a veces me sale la vena de matemático. 

Está muy bien esa vena matemática.

Sigamos. Desde mi punto de vista, las Ciencias del Mar son el nombre publicitario que se usa para «vender» la Oceanografía. En algunas lenguas –las eslavas, por ejemplo– se habla de Oceanología, pero en la práctica son sinónimos, a pesar de la diferencia etimológica. Yo creo que, en el fondo, tratamos de lo mismo. No obstante, por algún motivo, parece que el concepto de oceanógrafo no acaba de satisfacer a los que estudian algo que va más allá del agua. Por ejemplo, los seres vivos que pueblan esas aguas o los sedimentos del fondo del mar. Así, si hablamos de Ciencias del Mar, podemos incluir a todos los que estudian «cosas que pasan» en el mar sin que nadie se sienta incómodo. Últimamente, también se habla de Ciencias de la Tierra, para incluir a los geólogos. ¿Son distintos de los geógrafos? Pues parece que sí, aunque por la etimología, la diferencia sería la misma que entre oceanógrafos y oceanólogos… Mejor no seguir por aquí o acabaremos perdiéndonos. 

De acuerdo, no nos perdamos. He leído que trabajas en, copio la descripción, “oceanografía física descriptiva: dinámica oceánica y de masas de agua; oceanografía operacional; análisis de datos oceanográficos a largo plazo; interacciones físico-biológicas en ecosistemas marinos naturales y desarrollo de herramientas metodológicas para el procesamiento de datos oceanográficos y biológicos», así como «dinámica de poblaciones, análisis morfométricos y modelos bioeconómicos”. ¡Uf! ¿Nos haces una traducción al román paladino, una definición asequible de este conjunto de investigaciones?

Esto pasa cuando te piden que pongas lo que has estado haciendo a lo largo de tu vida profesional en un párrafo. Porque sabes que lo van a usar para decidir si los miembros del equipo en el que trabajas «merecen» que se financie su proyecto de investigación − normalmente por la mitad de lo que cuesta. Lo que dice la parrafada de mi CV es que he colaborado en sacar adelante proyectos sobre toda esta tira de temas, con diversos niveles de participación. Algunos de los proyectos son quizás muy especializados y no merece la pena detallarlos en el contexto de una entrevista. Lo que sí me parece que sería útil aquí es comentar que la lista incluye algunos aspectos necesarios para mejorar el conocimiento que tenemos del mar y que seguramente irán saliendo a lo largo de la entrevista, como por ejemplo: interacciones físico-biológicas, ecosistemas marinos, análisis de datos o dinámica oceánica y de masas de agua. La poca relación de los humanos con el mar nos lleva a la típica frase que dice, más o menos, «conocemos mejor la Luna que el Océano, a pesar de que lo tenemos aquí mismo». Pues en esto andamos. Como dices son muchas cosas pero no hay que abrumarse.  

¿Y por qué esa poca relación de los humanos con el mar? A nuestros antepasados griegos o fenicios no les era desconocido; tampoco a aquellos que emprendieron la vuelta al mundo.

Yo creo que se debe a cuestiones biológicas. Nuestra especie es terrestre. Está adaptada a vivir en un medio terrestre: anda sobre el suelo, respira a través de pulmones, tiene la vista adaptada al medio aéreo, etc. Es decir, se mueve en el agua con dificultades, no puede respirar el oxígeno disuelto y prácticamente no ve nada allá dentro. ¿Qué interés puede tener en el océano? Pues aprovechar algunos alimentos o utilizarlo para trasladarse. Lo que los fenicios o griegos empezaron aquí en el Mediterráneo y siguieron otros, que llegaron a dar la vuelta al mundo. Desde mi punto de vista, sin embargo, los que me parece que estaban mejor adaptados al mar y lo conocían mejor eran los polinesios. Por necesidad, sin duda. Necesidad que lamentablemente volverá al inundarse los arrecifes de coral de los llamados Mares del Sur, debido a la inevitable subida de nivel del mar a causa del cambio cimático.  

Antes has hablado un momento de ello. ¿Qué instancias financian vuestros proyectos o programas de investigación?

Las fuentes de financiación de nuestros proyectos –como la mayor parte de proyectos de investigación en España– suelen ser de origen público, especialmente de programas y planes estatales (Plan Nacional de I+D+i) en los que hay bastante concurrencia. También tenemos financiación de la UE, a través de los llamados Programas Marco, ahora vamos por el 8º, que se llama “Horizonte 2020”. Todos estos proyectos son de duración limitada a 3 o, 4 años, como mucho, y con ellos se pretende dar respuesta a algunas preguntas abiertas. En algunos casos, se preparan proyectos sobre temas de interés para alguna agencia o ente público, como podrían ser los cuestiones sobre pesca o contaminación, para las correspondientes administraciones. En estos casos son proyectos más dirigidos o –directamente– encargos. Finalmente, muy raramente, ha sido el sector privado quien ha propuesto determinadas investigaciones, pero en nuestro campo creo que han sido muy puntuales. Digamos que, normalmente, lo que investigamos no suele ser lucrativo como en otros sectores. Yo no recuerdo haber participado en ninguno, sí en algunos financiados por fundaciones.  

Has sido también profesor a tiempo parcial en la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona (Departamento de Economía y Empresa, 1993-2010). ¿Qué tienen que ver la Oceanografía y la economía?

Seguramente tienen que ver pero no lo sé. No sé casi nada de Economía. En realidad, en este caso, la supuesta relación no es más que una cuestión de estructura y funcionamiento de la Universidad. O, por lo menos, eso es lo que yo percibo, aunque no he pretendido nunca profundizar en la estructura universitaria. ¡Dios me libre! Me parece que los «Departamentos» se encargan, entre otras cosas, de suplir profesores para que presten su servicio a las Facultades y Escuelas Universitarias, que es donde los alumnos cursan sus estudios. En 1993 me ofrecieron la posibilidad de dar el curso de «informática» como profesor asociado en la recién estrenada Escuela de Relaciones Laborales de la UPF y, he aquí que este «puesto de trabajo» estaba «asignado» al Departamento de Economía y Empresa.

A partir de este punto, la pregunta se podría reducir a: ¿qué relación tiene la Oceanografía con las Relaciones Laborales?, aparte de la relación obvia de todo trabajador por cuenta ajena − también los oceanógrafos. La respuesta, creo, es ninguna. Simplemente sucedía que por aquellas fechas todavía no se había generalizado el uso de los ordenadores y algunos profesionales − los oceanógrafos entre otros − llevábamos años utilizándolos, así que que estábamos mejor situados que otros colectivos para dar aquel curso. En realidad el curso era un intento de que aprendieran el uso «adecuado» de procesadores de textos y hojas de cálculo. Creo sinceramente que hicimos un buen trabajo para conseguir un uso eficiente de las herramientas de ofimática. Lamentablemente, los avances en la electrónica y la programación se han dirigido más a “perdonar” un uso ineficiente que a mejorar la eficacia − cosa que ha mejorado las ventas − en la vía contraria de lo que proponíamos. Pero ese ya es otro tema. Lo dejé en 2010.  

Es otro tema, de acuerdo, pero, ¿puedes concretar un poco tu crítica? ¿Qué tienen de malo las aplicaciones ofimáticas? ¿Incluyes también las generadas en el ámbito del software libre?

Bueno… Como decía, este es claramente otro tema. A diferencia de la oceanografía, no estoy al corriente de su evolución, y más hoy en dia en que es tan rápida. En este terreno soy un “usuario” más, como cualquier ciudadano, pero llevo cerca de 50 años “usando” esta tecnología. Esta “antigüedad” me da cierta perspectiva que me permite soltar frases como la del párrafo anterior. Son impresiones, no certezas. Difícilmente podría tener certezas en algo –el desarrollo del software– en lo que no trabajo. La impresión, digo, es que se ha evolucionado hacia el concepto amigable (user friendly) de la informática para el “gran público”. Ahora el ordenador es como un “colega”. Ya no presenta aquella “rigidez” que te obligaba a ser muy preciso en tus relaciones con él sino que “se adapta” a tu comportamiento. ¿Flexibilidad? No. Al fin y al cabo no deja de ser una máquina. Se trata, en todo caso, de una flexibilidad programada. Para ello, los esfuerzos de los ingenieros de software se han dirigido más hacia para darle al ordenador un aspecto más “humano” y menos a mejorar sus prestaciones, que también. Un ejemplo sencillo, los controles automáticos en el procesador de textos. “Deciden” que un párrafo debe empezar en mayúscula, o si empiezas un párrafo con un número, el siguiente párrafo llevará el número siguiente, y los formateará como lista numerada, etc. Evitarlo, por ejemplo, para escribir una poesía o un texto con fórmulas, supone navegar por el menú hasta dar con los controles. Cuando yo daba clase, lo primero que les hacía hacer a mis alumnos era suprimir todos los controles automáticos (están en varios menús), diciendo que eran ellos, los autores del texto, quienes debían decidir, no el programa. Es un tema de poner cada uno en su sitio. Este es sólo un ejemplo sencillo, podría poner muchos más a nivel de ofimática o de sistemas operativos. En esta crítica –seguramente no exenta de polémica– incluyo también el software libre ya que, en general, sigue las tendencias marcadas por las grandes empresas y ellas siempre van por delante. Por lo menos a escala de “gran público”.  

Ya que hablas del software libre. Más allá de esta razonable crítica que señalas, ¿qué opinión te merece este movimiento de programadores y ciudadanos interesados en el ámbito de la informática?

Siempre he tenido un gran respeto por los movimientos colaborativos y de ciudadanos que, de manera desinteresada, ponen esfuerzos en causas diversas para mejorar nuestras condiciones de vida. Si la sociedad funcionara sólo con las reglas del “mercado” no existirían este tipo de movimientos. Así pues, sirven para demostrar (no en sentido matemático, por supuesto) que el “mercado” no lo es todo. Que existen otras “fuerzas” más allá del puro egoísmo que son capaces de motivar a las personas. No sé si éste es el caso del software libre, ya que su existencia no deja de ser un mecanismo para propagar el uso de ordenadores y de servicios de comunicación que están en manos de corporaciones con fines lucrativos. En todo caso, la mayor parte de ciudadanos que participan en este movimiento no lo hacen con fines lucrativos.  

He leído que has participado en 40 expediciones oceanográficas, en 14 de ellas como científico responsable. ¿Qué es una expedición oceanográfica? ¿Qué se pretende con ellas?

Es lo que en la mayoría de disciplinas se llama «trabajo de campo». Si quieres saber lo que pasa, tienes que ir a verlo. En nuestro caso, esto significa ir al mar. Muy a menudo hay que meterse en un barco y pasar una temporadita navegando mientras sacas muestras y haces − o por lo menos, lo intentas − todo tipo de observaciones. Para ello, siempre se trabaja en equipo. Por regla general cada expedición tiene unos objetivos marcados por uno o varios proyectos de investigación. A veces los objetivos se consiguen y otras no. El mar pone sus condiciones y hay que respetarlas. Hay que tener muy claro que tú eres el invitado y él –el mar– es quien manda en su casa. Esto lo sabe muy bien la “gente de mar”.  

¿En quiénes piensas cuando hablas de la “gente de mar”?

Esta es una expresión bastante genuina, por lo menos en catalán aunque creo que también lo es en español. Se trata de gente cuya vida está muy relacionada con el mar: marineros y pescadores, en general. En catalán hay un cuento que narra el origen de “Cal Mariner” en Sant Pau de Seguries, un pueblo cerca del Pirineo. Dice la leyenda que la casa fue fundada por un marinero a quien el mar dejó sin nada y quiso alejarse de la costa hasta dónde el mar fuera algo desconocido. Se fue tierra adentro con un remo a cuestas recorriendo el territorio hasta que llegó a Sant Pau y allí se instaló, al comprobar que nadie sabía qué era el remo que llevaba.  

Decías que en las campañas había que pasar una temporadita navegando. ¿Cuánto tiempo sería en estos casos?

Es muy variable. Depende del alcance, el recorrido y el trabajo a realizar. Digamos que va desde unos pocos dias a uno o dos meses. Normalmente si las expediciones son más largas hay cambios de equipo de trabajo.  

¿Nos cuentas alguna campaña en las que hayas participado en estos últimos años?

Voy a comentar dos de ellas, del año pasado. Una de escala oceánica y otra de escala local.  

Adelante con ellas. Hablamos de 2017

Una de ellas se desarrolló en aguas del Atlántico Suroccidental, entre Tierra de Fuego y el sur de Brasil. El principal objetivo de la expedición era la interacción entre las aguas frías de la corriente de Malvinas, desde el Sur, y las cálidas de la corriente de Brasil, desde el Norte. Se trata de un proyecto sobre “dinámica oceánica y de masas de agua”, de aquellos de la lista interminable de más arriba.

Me acuerdo de esa lista interminable.

Las dos corrientes se encuentran en una zona situada a la altura del Rio de la Plata, en mar abierto, muy lejos de la costa. En esta zona de encuentro se observa un cambio de temperatura muy brusco. En menos de 5 millas náuticas (~9 km) el agua de superficie pasa de 12 a 20 ºC. Un contraste muy fuerte. Es como pasar de invierno a verano en media hora de navegación. Esta zona, que denominamos frontal por que pone dos «mundos» distintos en contacto, es muy dinámica. La forma del frente y su posición varían constantemente. Estos movimientos y la interacción entre estas masas de agua comportan grandes intercambios de energía. Hay que tener en cuenta que hablamos de corrientes que transportan entre 40 y 60 Hm3 de agua por segundo. Es una cifra difícil de asimilar desde nuestra experiencia cotidiana pues estamos hablando de flujos de agua que llenarían todos los pantanos de Cataluña en menos de un minuto. En general, las corrientes marinas y sus interacciones son los responsables de la distribución del calor en la superficie terrestre (de Tierra) desde las latitudes bajas a las altas. Es, entre otros aspectos, nuestro «sistema de calefacción» a escala planetaria.

La otra expedición se desarrolló en el Mediterráneo noroccidental, frente al litoral de Cataluña. Al lado de casa, como quien dice. Se intentaba cubrir de observaciones la zona de plataforma y talud continental, hasta fondos de 2.000 m, para estudiar la influencia de las condiciones invernales sobre el desarrollo de algunos peces comerciales, como la sardina y la maire (en catalán; bacaladilla en español). En este caso, pues, tratamos de “interacciones físico-biológicas y ecosistemas marinos”, de la mencionada lista anterior. Este proyecto, aunque por la situación parece más de «estar por casa», en realidad no es tanto así por que los resultados pueden ser comparables a otras zonas y ayudar a entender impactos sobre las poblaciones de cambios en las condiciones climáticas. Desde el punto de vista operativo, las condiciones de trabajo en invierno aquí son bastante complicadas, con fuertes vientos que levantan el mar muy rápidamente. Además, la cosa se complica al no disponer de un barco tan grande como el del caso anterior. Como he dicho, se trataba de ver como actuaban las condiciones invernales sobre unas especies pero, a diferencia de lo que uno puede hacer en el laboratorio, estas condiciones no se controlan. Así, resulta que el invierno del año pasado fue un invierno muy suave, desde el punto de vista de temperaturas, por lo que las condiciones oceanográficas que encontramos eran más propias de una primavera que de invierno. Esto evidencia la diferencia entre observar y experimentar pero aún así, salen cosas aunque requieren mucho esfuerzo y presentan un cierto grado de incertidumbre.  

Te pregunto ahora por estos barcos. Un descanso

Como quieras.

Fuente de la Información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260311

Comparte este contenido:

.Argentina: trabajadores estatales se movilizaron por la reapertura de paritarias y la emergencia alimentaria

Jornada de paro y movilización de ATE por reapertura de paritarias

“Estamos reclamando la reapertura de paritarias, el pase a planta permanente de trabajadores precarizados y fundamentalmente que el Gobierno deje de querer perpetuar en los cargos a 2500 funcionarios jerárquicos con sueldos de privilegio para boicotear al futuro gobierno, mientras el resto padece salarios de hambre”, enunció Hugo “Cachorro” Godoy, secretario general de Asociación de Trabajadores Estatales (ATE), a nivel nacional.

Desde la concentración en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el dirigente estatal reiteró el reclamo por la Emergencia Alimentaria, la cual consideró “una urgencia que se debe resolver y el Gobierno tiene la obligación de dar respuesta ahora”. En ese sentido indicó que “si no sale la ley el jueves, se tiene que sacar por decreto y dejar de boicotear una necesidad de nuestro pueblo”.

“El hambre es un mecanismo de explotación, subordinación e indignificación al pueblo, por eso no la quieren implementar”, aseveró, respecto al reclamo por emergencia.

 

Por su parte el titular de ATE Capital, Daniel Catalano, coincidió en la centralidad de reclamar “la reapertura de paritarias y que se materialice el pase a planta permanente”, a lo que sumó la exigencia de que “el bono llegue también a los trabajadores provinciales y municipales”.

Respecto a los agentes de tránsito, quienes acompañaron la columna de estatales porteños, señaló que “detrás de esa tragedia, se visibiliza que la precarización no ayuda en nada cuando no tenés garantías laborales”, situación por la cual señaló que “es una pena que Larreta no haya pasado a toda la gente a planta”.

https://www.facebook.com/grafica893/videos/744823292637338/?t=0

Paro Nacional: ATE movilizó con la CTA-A y gremios estatales

En el marco de la jornada nacional de lucha de la CTA Autónoma y del Paro Nacional de ATE, miles de trabajadores estatales, judiciales, docentes, de la salud, junto a otras organizaciones sociales y sindicales, marcharon por Avenida de Mayo hacia Plaza de Mayo. Exigieron la reapertura de paritarias, la reincorporación de lxs despedidos, que lxs trabajadores provinciales y municipales también perciban el bono para palear la pérdida salarial y la emergencia alimentaria.

La masiva movilización estuvo encabezada por la Comisión de Despedidxs en la Era Macri (CORREDMA) y signada por la reivindicación a quienes perdieron la vida producto de la política de desguace del Estado y la precarización laboral. Entre ellxs, a Cinthia Choque, la trabajadora de Tránsito de la Ciudad de Buenos Aires asesinada esta semana, que desde hacía seis años estaba precarizada por el gobierno de Horacio Larreta.

“Los compañeros y compañeras que perdemos son para nosotros bandera de lucha”, expresó Silvia León, Secretaria de Organización de ATE y de Género de la CTA-A al presentar el homenaje.

En el acto frente al Cabildo, Hugo “Cachorro” Godoy, Secretario General de ATE, saludó las medidas que, en simultáneo, ATE y la CTA-A estaban llevando adelante a lo largo y ancho de todo el país. Asimismo, se refirió a las demandas de la jornada de lucha: “Estamos reclamando que se reabran las paritarias, pero también, esta movilización defiende el derecho de los jubilados a percibir un haber mayor a la canasta básica”, indicó.

A su vez, rechazó el acuerdo de Macri con UPCN para perpetuarse en el Estado: “Están nombrando a funcionarios del Pro en el Hospital Posadas y también en el Estado Nacional. Estos compañeros que están hoy aquí y que fueron despedidos cobraban salarios de 10 mil pesos y en su lugar nombraron a funcionarios con sueldos de 150 mil, y con este convenio trucho lo quieren llevar a 250 mil. Macri: No lo vamos a permitir”, denunció.

“El Gobierno puso al Estado al servicio de las trasnacionales, de la fuga de capitales y de la especulación financiera. Hoy ATE, la Fesprosa, Judiciales, la CONADUH y todas las organizaciones aquí presentes, sostienen la unidad en la calle, la única unidad que vale para defender los derechos de nuestro pueblo”, expresó y resaltó: “En las calles se debe sostener la perspectiva de un plan económico y social que este en las antípodas del FMI. ¡Fuera Macri y fuera el FMI!”.

Por su parte, Ricardo Peidro, Secretario General de la CTA Autónoma expresó: “La resistencia se replica en todo el país. Acá están los que en los sindicatos y en el territorio son protagonista de la lucha. No le damos tregua al Gobierno. La CTA está orgullosa de ganar las calles”.

El dirigente también rechazó duramente la política de destrucción del trabajo de Macri. Por ello, “abrazo a todos los compañeros que hoy están de paro. Lo que pasa en los trabajadores del Estado se replica en los privados”, indicó. Y concluyó: “Es imprescindible que, si ellos toman la decisión política de hambrear al pueblo, nosotros tomemos la decisión de construir poder popular para construir el país que queremos”.

Bono para todxs

Claudia Baigorria, Secretaria General de CONADU Histórica y Adjunta de la CTA-A, apuntó: “Este Gobierno no da respuestas a la crítica situación que atravesamos por su política económica de devaluación, ajuste e inflación, y ha hecho que el sistema universitario y sus obras sociales colapsen”.

“Salud, educación, seguridad social, trabajo, alimentos, ningún derecho garantiza este gobierno. Con la especulación han hecho que de enriquezcan los mismos de siempre: hay pobres cada vez más pobres y ricos cada vez más ricos. Ese es el sello de este Gobierno”, manifestó. Por eso, agregó, “los docentes universitarios seguimos defendiendo la educación pública, exigimos presupuesto para las universidades, para salud y educación en todos los niveles y que nuestros salarios no sigan pagando las consecuencias de este modelo, y pedimos al gobierno que nos pague el bono de 5 mil que nos corresponde como trabajadores del Estado”. “La gente no da más, por eso los trabajadores hemos decidido que no vamos a abandonar la calle”, subrayó.

Por Fesprosa, habló su Presidente, Jorge Yabkowski: “Estoy feliz de compartir hoy la calle con ustedes como lo estamos haciendo en todo el país en una jornada histórica. Hoy tenemos un emblema y ese emblema es Chubut”, dijo y le pasó la palabra a la compañera Noelia Fernández, de SISAP, gremio de salud en esa provincia.

Fernández destacó: “Hoy Chubut está en lucha, está en llamas, hace más de 60 días que los estatales no cobramos los salarios en tiempo y forma. Este mes nos hicieron un pago en cuotas, tenemos una caja previsional quebrada y estamos sin obra social”. “Seguiremos en lucha hasta que tengamos una propuesta”, afirmó.

Hugo Blasco, de la Federación Judicial Argentina, celebró esta “muestra de unidad en todo el país”. A su vez, manifestó su solidaridad con las y los trabajadores de Chubut, “que luchan contra esos gobiernos que están al servicio de las multinacionales de espaldas al pueblo”.

Sobre el reclamo del sector afirmó: “Hoy los judiciales de todo el país están en lucha por las paritaria porque aún no se cerró la de 2018”. “Todos estamos comprometido parque estos tipos son los enemigos históricos del pueblo. Vamos a seguir en la calle por qué nuestros derechos no tienen fecha de vencimiento”, advirtió.

ATE


Paro de Conadu Histórica por aumento salarial, bono de 5 mil pesos y más prepuesto universitario

En declaraciones a FARCO, el Secretario General de la Conadu Histórica Luis Tiscornia explicó que las y los docentes universitarios están de paro debido a la falta de respuestas del gobierno nacional. «Nosotros dependemos del Ministerio de Educación de la Nación. El gobierno es responsable de la agudización de la inflación producto de la devaluación post elecciones o producto del castigo que quiso imponer a la población por haber decidido democráticamente el domingo 11 de agosto. Esto implica una pérdida del poder adquisitivo muy importante, que no estaba en las pautas con las cuales se firmaron los acuerdos salariales de este año» manifestó.

El dirigente recordó que la paritaria se cerró con una proyección de inflación de un promedio del 2 por ciento para agosto, septiembre y octubre, y actualmente ya está por arriba del 4 o 5 por ciento. «Esa pérdida salarial es la que estamos reclamando al gobierno que sea compensada» señaló.

Audio Player

Use Up/Down Arrow keys to increase or decrease volume.

«El reclamo es que se incluya a la docencia universitaria en el bono de cinco mil pesos, que se adelante una cuota que se va a cobrar en octubre del 8 por ciento del incremento pautado, y que se incluya un refuerzo presupuestario urgente a las universidades y a las obras sociales universitarias, y que también se haga extensivo a los jubilados universitarios» enumeró Tiscornia.

«Hemos tenido casi cuatro años de una política de ajuste y desmantelamiento del sistema científico tecnológico, de la educación pública, al que le hemos puesto algunos límites a partir de la movilización y la lucha» advirtió el titular de la Federación. Sin embargo dijo que este gobierno se acaba en diciembre y el que venga va a tener «la mochila de las expectativas de cambio que hay en la población».

«Hasta el último dia a este gobierno tenemos que exigirle que no empeore las cosas. Por eso, hacemos el paro: queremos la compensación salarial por las perdidas del poder adquisitivo y la compensación del presupuesto en las universidades y las obras sociales» concluyó.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2019/09/argentina-trabajadores-estatales-se-movilizaron-por-la-reapertura-de-paritarias-y-la-emergencia-alimentaria/
Comparte este contenido:
Page 1769 of 6179
1 1.767 1.768 1.769 1.770 1.771 6.179