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PDFDad, 4 herramientas gratuitas y online para trabajar sobre archivos PDF

Redacción: Tekcrispy

Son muchas las herramientas online para trabajar sobre archivos PDF que puedes encontrar con una búsqueda simple en internet. Sin embargo, no todas se adaptarán a tus necesidades o estilo de trabajo por lo que lo ideal es dar con la que incorpora los procesos que requieres ocupar con frecuencia.

En ese sentido, te presentaremos una solución gratuita con la que podrás realizar labores de conversión a imagen y viceversa, así como unir y separar hojas del documento. Su nombre es: PDFDad.

4 procesos específicos para trabajar sobre PDF

PDFDad no incorpora decenas de funciones como las que encontrarías en sitios al estilo de PDF24, sin embargo, los 4 que ofrece los hace muy bien. En ese sentido, si requieres pasar archivos PDF a imagen o imágenes a PDF, podrás lograrlo de inmediato con solo arrastrar los archivos. Lo mejor de todo es que el sitio no cuenta con ningún requisito para uso de manera que, todo es cuestión ingresar al sitio y servirte del proceso que necesites.

3 aplicaciones para convertir todo tipo de archivos en Android

Para empezar a usar PDFDad, dirígete al sitio y de inmediato tendrás en frente las cuatro funciones que ofrece, al alcance de un click. Elige la que quieras y te llevará al área de trabajo en donde deberás agregar él o los archivos que quieres procesar. Puedes hacer del modo convencional haciendo click y eligiéndolos desde el navegador o arrastrándolos hacia la interfaz.

Acto seguido, los archivos serán cargados y empezarán a procesarse, para mostrar el botón de descarga al finalizar.

La intervención con PDFDad es mínima y esto lo hace excelente para personas con poca experiencia que necesiten convertir, unir o separar hojas de un archivo PDF. El procesamiento es bastante rápido y los resultados no dejan espacios para quejas.

Fuente: https://www.tekcrispy.com/2019/08/13/pdfdad/

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Venezuela: Creada Fundación para unificación técnica de universidades y centros científicos en el desarrollo agroalimentario

Redacción: VTV

Este miércoles el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, autorizó la creación de una fundación que unirá a todas las universidades y centros científicos en una sólida institución, cuya misión central será unificar el esfuerzo nacional en función de que la ciencia y la tecnología se apliquen al desarrollo agroalimentario en favor del pueblo venezolano.

“Autorizo la creación inmediata y puesta en funcionamiento de la Fundación para la Unificación Técnica, la Investigación, Capacitación y Extensionismo, para el fortalecimiento en el sector agroalimentario nacional llamado UTICE, proceder a su creación. ¡Autorizado!”, expresó el Jefe de Estado.

Desde el Palacio de Miraflores, donde el Primer Mandatario encabezó una jornada de trabajo mostrando los avances de Miércoles Productivos, procedió a la firma del decreto que establece el funcionamiento de esta Fundación del Estado venezolano “para unificar la técnica, la investigación, la capacitación y la formación del sector agroalimentario nacional”.

La nueva institución pública tendrá 3 grandes funciones en los ámbitos de investigación, formación y capacitación agroalimentaria del país, mediante el desarrollo de 10 elementos fundamentales:

  • Semilla y genética animal
  • Sustrato y estudio de suelos
  • Bioinsumos y biocontroladores
  • Banco proteico alternativo para alimentación animal
  • Prácticas agronómicas de mínima labranza
  • Equipos e implementos agrícolas, manejo de recursos hídricos y sistemas de riego
  • Medicina veterinaria
  • Procesos agroindustriales y agroalimentarios en pequeña y mediana escala
  • Preservación de alimentos
  • Empaque y sistemas de almacenamiento

 

Universidades deben adaptarse a la producción nacional

El Presidente Maduro destacó que en el ámbito de formación y capacitación, esta fundación contará con el acompañamiento fundamental de las universidades venezolanas, para lo cual solicitó al nuevo ministro de Educación Universitaria, César Trómpiz, que las carreras y la currícula se adapten a las tareas necesarias para el desarrollo agroalimentario nacional.

“Todas las universidades deben entrar en la onda de la producción y soberanía alimentaria nacional”, ordenó.

Pidió que se formen a los nuevos ingenieros y economistas agrónomos, veterinarios, y administradores para la producción agrícola y pecuaria.

“Ustedes ministros, siéntense a incorporar a las universidades. Todos los años ingresan miles de estudiantes y es una gran inversión que hace el Estado. Más de 2 millones 500 mil estudiantes que cursan nobles carreras, como abogados y administradores, pero ¿y los agrónomos, ingenieros agrícolas, los veterinarios, la gente que va a producir los alimentos?. Hay que formarla”, instruyó.

Al estampar su firma en el decreto, para que inmediatamente se publique en Gaceta Oficial y entre en vigencia esta inédita fundación para el desarrollo agroalimentario nacional, el Jefe de estado mostró su optimismo ante el avance que Venezuela tendrá en la producción gracias a la ciencia y el esfuerzo de todos.

“Venezuela lo tiene todo, compañeros. Lo tenemos todo, voluntad, conocimiento, el proyecto Nacional Simón Bolívar y el Plan de la Patria 2025 en la mano”, dijo, mostrando el documento de esta Ley de la República.

Fuente: http://vtv.gob.ve/creada-fundacion-unificacion-tecnica-universidades-agroalimentario/

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Marco Somarriba: vigor, fuerza y fuego revolucionario (texto, fotos y video)

Redacción: Radio La Primerísima

Por Carlos Núñez Téllez, Comandante de la Revolución fallecido el 2 de octubre de 1990. Discurso pronunciado el 10 de agosto de 1984. Publicado en la Revista Correo de agosto de 2013

¿Quién era Marco Antonio Somarriba? Me hago esta pregunta ahora, cuando pronuncio su nombre, poblado de un mar de recuerdos. En la clandestinidad, cuando leíamos las experiencias revolucionarias de otros países centroamericanos, compartíamos en las conversaciones el pensamiento de otros revolucionarios. Recuerdo, leyendo la experiencia de la guerrilla guatemalteca, el pensamiento de una combatiente que llena del dolor producido por la caída de sus compañeros, decía: «Hay que dejar en paz a los muertos». Y su decir era como un convencimiento para adquirir convicción de la dureza de la lucha, de la circunstancia de la muerte, que sin el menor aviso nos arrebata en segundos a los mejores hombres y a las mejores mujeres, sin tomar en cuenta cuánto invierte una organización política en forjar sus cuadros y que un día de tantos nos dejan solos. No totalmente, claro está, pero siempre quisiéramos contar con la presencia de nuestros hermanos queridos continuando la construcción de los sueños ya convertidos en realidad.

León Santiago de los Caballeros, a como la bautizaron los colonialistas españoles, es una tierra cálida, con historia, tradiciones de lucha, de espíritu indígena. Tierra del algodón y del azúcar, de volcanes, de hombres y mujeres creativos e inteligentes, de combatientes férreos y seguros. León fue el centro de reproducción de centenares de combatientes que provenientes de otras ciudades del país se convirtieron en luchadores ejemplares en las aulas de la universidad, en los centros de estudio, en los barrios, en las trincheras; fueron capaces de hacer posible el sueño de ese gran organizador que fue Pedro Aráuz Palacios, al convertir a la ciudad de León en una inclaudicable trinchera de lucha contra el somocismo.

Las calles de León son calientes, tan cálidas como sus hombres y mujeres. Ahí nació Marco Antonio («Salvador», en las luchas de barricadas), un 28 de abril de 1953. Procreado por Marco Somarriba, carpintero, y Gudelia García, costurera. Ninguno de ellos se imaginó que aquél chavalo delgado, tímido, con la sonrisa a flor de labios, llegaría a convertirse en un destacado dirigente del Frente Sandinista. No lo imaginaron, como es natural, porque en ese entonces, aunque el pueblo nicaragüense de una u otra forma luchaba contra la dictadura, el FSLN todavía no nacía a la vida política. Eso sí, la herencia de Sandino, su ejemplo, su legado combativo, cubría todo el territorio nacional guiando a su pueblo a pesar de todos los intentos del somocismo de sepultar en el olvido su memoria.

Yo no conocí a Marco durante su infancia. Vivíamos en barrios diferentes: él en El Calvario y yo en Zaragoza. Fueron las luchas, los ideales, la causa revolucionaria, lo que nos convirtieron en hermanos. Lo conocí en 1971, cuando los dos éramos estudiantes del Instituto Nacional de Occidente (INO). No estábamos organizados en el FSLN, mucho menos nos involucrábamos en las actividades políticas en los centros de estudio de secundaria. Por causa del alienamiento de la sociedad somocista, nuestra pretensión era alcanzar el título de bachiller; es decir, eran las mismas costumbres de la época: estudiar, obtener buenas calificaciones y graduarse para asegurar el porvenir egoísta e individual que la sociedad de ese tiempo nos imponía. No se pueden olvidar tampoco las medidas represivas prevalecientes en esa época, tomadas por el somocismo en los centros estudiantiles después del movimiento magisterial de 1970.

La agitación producida entre los jóvenes por el heroico ejemplo de Julio Buitrago, combatiendo contra más de 200 guardias, y luego el último poema «Que se rinda tu madre», gritado y escrito con sangre por Leonel Rugama junto a sus compañeros Róger Núñez y Mauricio Baldizón, y finalmente la huelga de hambre de los prisioneros políticos exigiendo su libertad, fueron los factores detonantes para romper el miedo y las medidas represivas en los centros de estudio de secundaria en todo el país. No importó la represión, ni exponer la vida o alcanzar la muerte, cuando los revolucionarios encarcelados, desde las mazmorras somocistas, desafiaban al régimen para alcanzar su libertad. ¿Por qué nosotros, pertenecientes a una nueva generación, íbamos a permanecer indiferentes al ejemplo heroico de un puñado de combatientes que justamente reclamaban su libertad?

Los primeros trabajos

En esa lucha, sin estar organizados, nos encontramos Francisco Meza, Marco Somarriba, Rafael Mairena, otros compañeros y yo. Cada quien desde sus aulas se rebeló. El espíritu solidario despertó en cada uno de nosotros. No nos importó la represión ni las amenazas de expulsión ni la cárcel. Una idea nos invadía a todos y era contribuir de la misma manera a como lo hacían en otros centros de estudio, a formar parte del movimiento integral para conseguir la libertad de los compañeros encarcelados. Esa decisión, ese coraje, esa lucha, contribuyó posteriormente a eliminar las medidas represivas impuestas por la Dictadura en el INO, a iniciar la organización de los estudiantes y a estructurar la Directiva Central del instituto. Por supuesto, la organización no fue nada espontánea: detrás del trabajo se encontraba el Frente Estudiantil Revolucionario (FER). Así se iniciaron los primeros trabajos para la creación en León del Movimiento Estudiantil de Secundaria (MES).

Ese mismo año, Marco, Francisco y Rafael se graduaron de bachilleres y correspondió a Francisco, Presidente de la Directiva, decir el discurso central. Por supuesto, no se pareció en nada a las tradicionales diatribas de la burguesía. Fue un discurso político dedicado a la lucha estudiantil, a sus reivindicaciones, a sus aspiraciones. Se pronunció el discurso percibiendo la rabia de los lacayos de Somoza, que no ocultaban su indignación al contemplar el temple de una nueva generación que, con todos los riesgos, comenzaba a alzarse, a rechazar la opresión de siglos y que particularmente comenzaba a establecer un precedente: se sumaba a la lucha por derrocar al somocismo.

Después, Marco, Francisco y Rafael ingresaron a la universidad y cada quien fue reclutado por el Frente Sandinista, cumpliendo en 1972 diversas tareas. De cuando en cuando nos encontrábamos, estrechando la amistad fraterna, cultivada en el curso de la lucha. Una vez, por casualidad, encaminado a una reunión, los sorprendí conversando con Carlos Roberto Huembes sobre la creación del MES. Ninguno preguntaba lo que el otro hacía: no había respuesta. Era la ley de la compartimentación del trabajo, esa práctica del Frene Sandinista tan valiosa para una organización de carácter conspirativo, y decisiva para preservar las estructuras y el trabajo clandestino que forjamos a lo largo de 18 años de lucha. Era esa ley tan necesaria en la lucha, que en la presente época algunas veces se olvida, sin tomar en cuenta que fue decisiva para la configuración del Frente Sandinista como organización nacional, lección transmitida por Pedro Aráuz y Carlos Roberto Huembes, excelentes conspiradores del FSLN.

A Marco lo volví a encontrar a finales de 1975. Ya se había producido la toma de Radio Corporación, encabezada por Tomás Borge, y la crisis política del Frente Sandinista. Lo encontré diferente, callado, reservado. Ya no era aquel muchacho flaco, desgarbado y sonriente. Estaba en la clandestinidad. Era Joaquín. Conversamos mucho esa noche, acumulando el dolor producido por la división de la organización a la que nos habíamos entregado y queríamos tanto. ¿Qué hacer? ¿cómo contribuir a superar los problemas? ¿cómo conocer con mayor realismo lo sucedido? Y no éramos nosotros solamente: ahí estaban Oscar Pérez Cassar y Rosalba Carrasco. Estábamos solos, completamente solos. Fueron una Navidad y un Año Nuevo muy tristes.

En ese tiempo ocurrieron dos hechos importantes. Uno, esperando la reunificación del FSLN, conocimos la presencia en Nicaragua del Jefe de la Revolución, Comandante Carlos Fonseca, y del Comandante Carlos Agüero, que había bajado de la montaña para coordinar el envío de un contingente a la zona de combate, entre ellos, Edgard Lang; el otro, la participación nuestra en el operativo de evacuación del Comandante Fonseca a la casa de seguridad donde se encontraba con otros compañeros, incluido Tomás, que había sido detectada por la Seguridad Somocista. Marco, Oscar, Rosalba y otros compañeros, participamos del operativo de vigilancia de toda la zona, en tanto se impulsaba un plan de evacuación de los combatientes.

Inmensamente humano

Para 1976, Marco se dedicaba con ahínco a la organización de los movimientos juveniles de los barrios orientales de Managua, de la atención del FER, y del Movimiento Cristiano Revolucionario (MCR). Marco Antonio era un revolucionario y a la vez una persona inmensamente humana. Pensaba en su familia, en su compañera, en su hija, en el futuro de todos. Esto lo sensibilizaba, le producía inquietud, angustia. Es difícil mantener una relación en la clandestinidad entregándose plenamente a la lucha y por las circunstancias de la misma, no poder hacer nada, solamente enterarse por correspondencia o la noticia ocasional. Después del cumplimiento de su trabajo, ello lo inquietaba, parecía una persona enjaulada caminando por el estrecho cuarto de la casa de seguridad que nos albergaba. Trataba de sonreír y comportase normalmente, pero detrás de esa actitud se encontraba el hombre, el ser humano, que así como sentía en carne propia la caída o el encarcelamiento de los hermanos más queridos, o el martirio del pueblo, también poseía la sensibilidad, aunque lo quisiera ocultar, de mantener presente en todos los momentos, las imágenes y los problemas de su familia.

Algunas veces, su ánimo decaía por no poder estar presente en la solución de los problemas, pero como se dice popularmente, «se echaba los güevos a tuto» y seguía adelante cumpliendo sus responsabilidades, orientando, organizando, preparándose políticamente, consciente de la situación política del país, convencido de que la causa revolucionaria era la primera tarea, aunque ello significara llevar por dentro los dolores, las angustias, los sinsabores, y las preocupaciones que como seres humanos enfrentamos.

En agosto de 1976, Carlos Roberto Huembes, miembro suplente de la Dirección Nacional, ingresa al país. En el interior ya se encontraban los Comandantes Daniel Ortega y Eduardo Contreras, cumpliendo tareas unitarias para resolver la crisis del Frente Sandinista, abocados con los comandantes Pedro Aráuz Palacios y Bayardo Arce.

Todavía no conocíamos la caída de Carlos Fonseca y Eduardo Contreras, cuando Marco, pálido, demacrado, con un tic nervioso en los ojos, con la voz entrecortada y buscando donde apoyarse, seguramente para asimilar mejor el golpe, llegó a la casa de seguridad donde permanecíamos Jaime Wheelock, Luis Carrión y yo, a anunciarnos la caída de Carlos Roberto Huembes.

Marco no tenía instrucciones ni órdenes para llegar a la casa de seguridad, pero como por un momento no habló nada y solamente quedó con la mirada fija buscando las palabras para dar la noticia, pensamos que había desacatado las órdenes, y yo personalmente le reclamé sobre su presencia en una casa de seguridad donde no estaba autorizado a llegar.

Marco se dejó caer en uno de los sillones de la sala. Jaime, que no lo conocía, había empuñado su pistola 45; yo dejé la máquina de escribir y me levanté a preguntar qué le ocurría. Se acomodó en el sillón, entrecruzó las manos, se las llevó al rostro y nos lanzó la respuesta como un cañonazo: «quebraron a Eloy». No le creímos. Furiosamente lo acosamos a preguntas, exigimos detalles, la certeza de si estaba herido o muerto, el lugar del enfrentamiento, y no nos quedó la menor duda: habían quebrado a Eloy. ¿Por qué? Al día siguiente, Novedades, el diario de Somoza nos trajo la respuesta: aparecían las fotos de Eduardo Contreras, Rogelio Picado, Silvio Reñazco (habitante del reparto El Dorado, lugar donde es detectado Eloy), caídos en combate y en una nueva edición del diario, apareció la gloriosa imagen del Jefe de la Revolución Popular Sandinista, Carlos Fonseca, con los ojos abiertos hacia el futuro, desde Zinica, lugar donde cayó abatido por las balas criminales de los esbirros somocistas.

El severo golpe asestado al Frente Sandinista con la caída del Jefe de la Revolución, Comandante Carlos Fonseca, Eduardo Contreras y Carlos Roberto Huembes, el 7 y 8 de noviembre del mismo año, significó una sacudida para Marco. Fue la penetración a una etapa superior de su desarrollo político como militante y como cuadro; significó la entrega absoluta a sus tareas, a la defensa de la causa revolucionaria; fue un salto en su madurez, su talento, inteligencia y capacidades.

Prisionero y torturado

A partir de 1977, Marco se dedica con ahínco a la organización estudiantil en los barrios y en los centros de estudio y es uno de los fundadores de la Juventud Revolucionaria Nicaragüense. A la vez, se dedica a la preparación militar de los compañeros combatientes de esa organización. En 1978, durante varios días, ninguno de nosotros conocíamos de su paradero y comenzó a surgir la idea de una probable captura. En efecto, así fue. Había sido capturado en 1978 en la ciudad de León, cuando se dirigía a una escuela militar improvisada en el municipio de Malpaisillo.

Marco fue encarcelado, golpeado, torturado, amenazado de muerte, sino confesaba su militancia sandinista y sus responsabilidades. Marco permaneció en silencio, sin mencionar ninguna de las casas de seguridad conocidas por él. Su martirio duró diez largos días sometido a toda suerte de atropellos en las mazmorras somocistas. Ni el encierro ni la tortura ni la posibilidad de la muerte, fueron capaces de vencer su inquebrantable fidelidad al Frente Sandinista. A la Dictadura Somocista no le quedó más recurso que ordenar su salida de la prisión.

Inmediatamente después de obtener su libertad, Marco ingresa de nuevo a la clandestinidad, refugiándose en la casa de Osmín Torres. Retorna a su responsabilidad como miembro del Comité Militar de Managua, dedicando sus energías a la organización, preparación militar y operatividad de los destacamentos milicianos de los barrios orientales y de la Carretera Norte, cuya responsabilidad era impulsar la limpieza de todos los esbirros, orejas, colaboradores y agentes de la Seguridad Somocista. Durante la Insurrección de Septiembre, integrado al Estado Mayor de Managua, dirige el combate de sus unidades militares contra las tropas somocistas, multiplicando su trabajo en la organización de centenares de jóvenes que en la ciudad y en especial en los barrios orientales, se alzaron en pie de lucha contra el somocismo.

Para la Ofensiva Final en junio de 1979, Marco asume la jefatura de la Carretera Norte. Ahí se revela como un excelente jefe político-militar y, conjuntamente con Ramón Cabrales (Nacho), se encarga de defender, organizar a la población de la Carretera Norte y levantar las barricadas para impedir a sangre y fuego que el enemigo avanzara más allá del kilómetro 5. Bajo su dirección y la de Nacho, surgen los célebres «Cazaperros» en el barrio Santa Rosa, quienes armados de garrotes y cuchillos logran conformar excelentes unidades de combate, a base de la recuperación audaz de las armas del enemigo.

Marco estuvo presente en la decisión de El Repliegue Táctico, y como otros compañeros, sufrió el dolor de la decisión, aún cuando la consideraba muy justa. En Masaya asume la responsabilidad de reforzar los puntos estratégicos de la ciudad, con la finalidad de impedir la penetración del enemigo. Cuando se hable de los combates de la Hielera de Masaya, o de la INCA, debe mencionarse el nombre de Marco Antonio Somarriba. Por sus méritos, cuando el Comandante Hilario Sánchez (Camión), es herido por charneles de morteros disparados desde el Coyotepe, pasa a formar parte del Estado Mayor de Masaya, en compañía de los sub comandantes Róger Miranda y Rafael Solís.

Cuando se produce el triunfo popular, ya tomados los departamentos de Carazo y Granada, ya ha sido ejecutado el criminal «Macho Negro», cuando las fuerzas victoriosas del Frente Interno inician su avance hacia la ciudad de Managua, sitio al cual habíamos jurado regresar victoriosos, Marco ya es el Jefe Político Militar indiscutible del Batallón César Augusto Silva.

La herencia de un héroe

Posterior a la victoria, por sus capacidades políticas, organizativas y militares, es nombrado por la Dirección Nacional del Frente Sandinista, Jefe Nacional de las Milicias Populares Sandinistas; luego, jefe de la Dirección Política del Ministerio del Interior (MINT), después, viceministro del Instituto Nicaragüense de la Costa Atlántica (INNICA) y finalmente, delegado del Ministerio del Interior para la Zona Especial I (hoy Región Autónoma del Atlántico Norte).

En León, como resultado de sus tradiciones religiosas, el 14 de agosto se celebra la Gritería Chiquita. Un día antes, en 1982, en un accidente de aviación, cumpliendo con sus responsabilidades como delegado del MINT, preocupado por resolver los problemas de esa parte del territorio nacional, Marco Antonio Somarriba muere al estrellarse el avión que lo conducía junto a otros compañeros a su zona de trabajo.

Marco Antonio muere a los 29 años. Apenas comenzaba a transmitir al movimiento revolucionario sus experiencias, su talento y su capacidad de dirigente. Muere cuando apenas comenzaba a cristalizar sus sueños de revolucionario a su querido pueblo. Ya no era de León ni de Chinandega ni de Managua ni de todos los lugares donde dejó su cansancio y desvelos por la liberación de Nicaragua. Marco a sus 29 años de edad pertenecía a toda la nación. Forjador de las organizaciones juveniles, fundador del MES, de la Federación de Movimientos Juveniles de Managua y de la Juventud Revolucionaria Nicaragüense.

Incansable defensor de los intereses del pueblo trabajador, nos ha dejado una herencia y una responsabilidad: garantizar la continuidad del proceso revolucionario, impulsar las transformaciones políticas, económicas y sociales, profundizar la Revolución en beneficios de los humildes y de los pobres de Nicaragua.

Es resultado de las generaciones de veteranos combatientes que se convirtieron en maestros de las nuevas generaciones a las cuales pertenecemos. Marco Antonio es parte del vigor, de la fuerza y del fuego que almacena la Revolución. Ojalá así lo entiendan los jóvenes de hoy y en este legado comprendan lo afirmado por Leonel Rugama: «Los héroes no dijeron que morían por la Patria, sino que murieron».

Marco: independientemente de todo, como Camilo Ortega, Francisco Meza, Walter Mendoza, Carlos Arroyo, Adolfo Aguirre, Perla María Blandón, Edgard Munguía, Emir Cabezas y tantos hermanos caídos, podés tener la certeza que para la Juventud Sandinista 19 de julio eres bandera, estandarte, símbolo, machete, cuchillo y fusil para enfrentar al enemigo.

Te fuiste, has muerto, pero tu historia permanecerá imborrable por los siglos de los siglos, como lección para las generaciones venideras.

Militante ejemplar

El comandante Tomás Borge describía así al comandante Somarriba

Marco supo imprimir en las tareas que la Revolución le encomendó el mismo espíritu de entrega que caracterizó su larga y destacada trayectoria. Los méritos de Marco son tan excepcionales que recibir la Orden Carlos Fonseca y el ascenso a Comandante de Brigada, son apenas un modesto homenaje que trata de expresar el cariño del FSLN y del MINT hacia el ejemplar militante sandinista y el abnegado combatiente del Ministerio del Interior. Sepan ustedes que su memoria permanecerá en la conciencia y en las acciones de nuestros combatientes, y que su ejemplo de consecuencia revolucionaria se albergó para siempre en el corazón de nuestro indoblegable pueblo sandinista.

Carta a mi madre

Poema del Comandante Marco Somarriba

Ayer hace muchos días
descalzo y con calzones chingos,
trepado por entablado derruido de la casa,
siempre te miraba a vos
con tu sudor y tus ojos tristes
y tu costura a máquina
y esas señoras ricas a quienes
les hacías vestidos por un precio irrisorio.
Muchos días atrás
cuando usé pantalones largos
y en aquella casona que daba mucho miedo
siempre te miraba
siempre tus ojos tristes
y tu cara enferma y cansada.
Hoy, desde hace muchos años
siempre te miro igual
siempre tu sacrificio y abnegación
siempre querida mamá
siempre te miraré como a toda madre de pueblo
como a toda madre proletaria.

Tu hijo que te quiere

Marco A. Somarriba

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ONU señala necesidad de mayor educación inclusiva para jóvenes

Redacción: Radio Mundial

El secretario general de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, señaló este lunes la urgencia de que haya una educación inclusiva, accesible y relevante en el mundo, en pro de las nuevas generaciones, a propósito de celebrase el Día Internacional de la Juventud.

«La educación de hoy debe combinar conocimiento, habilidades para la vida y pensamiento crítico, debe incluir información sobre sostenibilidad y cambio climático, debe promover la igualdad de género, los derechos humanos y una cultura de paz», indicó Guterres, a través de su cuenta en Twitter, reseña Prensa Latina.

Advirtió que esto a necesario ante la crisis de aprendizaje que se encuentran en las escuelas. «Actualmente estamos ante una crisis de aprendizaje, la escuela no está equipando a los jóvenes con las habilidades que necesitan para navegar en medio de la revolución tecnológica», enfatizó.

De acuerdo con cifras de la ONU, actualmente hay mil 800 millones de jóvenes de 10 a 24 años en todo el mundo.

«Esta es la población juvenil de mayores proporciones de la historia, pero más de la mitad de los niños y adolescentes de seis a 14 años carecen de habilidades básicas de lectura y matemáticas, a pesar de que la mayoría asisten a la escuela», explicó Guterres.

La ONU declaró el Día Internacional de la Juventud el 12 de agosto de 1999, con el fin de promover el papel de los jóvenes como socios esenciales en los procesos de cambio y crear una oportunidad para generar conciencia sobre los desafíos y problemas a los que estos se enfrentan.

Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/article/onu-se%C3%B1ala-necesidad-de-mayor-educaci%C3%B3n-inclusiva-para-j%C3%B3venes

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Greta Thunberg: un año de huelgas por el clima para cambiar el paradigma sobre la crisis climática

Redacción: Climática

Un año después de que iniciase una huelga por el clima, la activista sueca de 16 años es una referente que ha logrado impulsar el movimiento ecologista.

Hace justo un año, era una chica sueca de 16 años que comenzó a faltar al colegio una vez a la semana como forma de protesta ante la inacción frente al calentamiento global. Hoy, ha dejado de ser habitual encontrar esta descripción al lado de Greta Thunberg. Su nombre y apellido son tan conocidos como sus dos largas trenzas y su discurso sobre hacia dónde estamos llevando el planeta. Es tal su repercusión, que la versión británica de la revista GQ acaba de nombrarla ‘Game Changer of the Year’.

Thunberg habla de «crisis» y «emergencia climática», términos que hasta hace unos meses eran utilizados, sobre todo, en ámbitos activistas y científicos, pero que ahora, gracias, en parte, a ella, se han normalizado también en los medios de comunicación.

La acción individual de Thunberg ha impulsado los Fridays For Future, las movilizaciones que la comunidad educativa está llevando a cabo para visibilizar las cuestiones climáticas y en las que las personas más jóvenes, organizadas en colectivos, están siendo las principales protagonistas —la semana pasada, estudiantes de 40 países se reunieron en Lausana para definir y consensuar las líneas del movimiento—.

Sin embargo, aunque ahora se haya convertido en un icono, Thunberg no deja de ser la estudiante adolescente que era el 20 de agosto de 2018 cuando subió a su cuenta de Instagram la primera foto con su ya conocida pancarta, en la que puede leerse «Skolstrejk för klimatet» —Huelga escolar por el clima—. Ese día, acompañó la imagen con un texto en sueco. Enseguida se pasó al inglés en un perfil en el que ya acumula más de 2 millones de seguidores.

«Lo importante es qué se quiere transmitir y no quién lo transmite»

De la misma forma en que ha contribuido a cambiar la terminología que los medios de comunicación utilizan para abordar las cuestiones climáticas, también ha estado en el foco mediático por todas y cada una de sus acciones. La última: viajar hasta Nueva York en un yate de alta velocidad para asistir a la Cumbre sobre la Acción Climática que Naciones Unidas ha convocado para el 23 de septiembre.

«Los medios son dados a personalizar, a buscar protagonistas. Creo que ya consideran a Greta como un icono, porque también lo es para parte de la sociedad», explica Rogelio Fernández Reyes, periodista ambiental e investigador. Es por eso que ahora, además de hablar de ella como un «fenómeno», también hay periodistas que la critican y menosprecian. «Su discurso por el bien común es peligroso para numerosos intereses particulares. Eso es un riesgo para ella y para todo lo que está ligado a ella. Entra dentro de la dialéctica de intereses», añade Fernández Reyes.

De hecho, en un reportaje sobre Greta Thunberg que la revista TIME publicó el pasado mes de mayo en un especial sobre líderes de la próxima generación, la periodista Suyin Haynes escribe que «los comentaristas de derechas y los negacionistas de la crisis climática la han llamado «marioneta de relaciones públicas» (…) Otros han criticado su apariencia y su «voz monótona». A lo que ella responde, según el mismo artículo: «No voy a dejar que eso me detenga porque sé que esto es mucho más importante».

En este sentido, Samuel Martín-Sosa, responsable de Internacional en Ecologistas en Acción, apunta que «tendemos a buscar este tipo de figuras, un liderazgo. Pero un liderazgo no es solo una persona que hace de portavoz sino que tiene que ayudar a vehicular un movimiento. En este sentido, Greta no es portavoz de nadie y lo que está haciendo es estimular otros movimientos, acelerar la lucha frente a la crisis climática. Esto no es el capricho de una niña, como a veces se quiere hacer creer».

En la misma línea se explica el político de Equo Juan López de Uralde: «Cada vez que aparece alguien hablando de manera clara y contundente sobre crisis climática y que trata de levantar a la sociedad se le busca alguna crítica. Esto desvía la atención y propicia una agenda anticlimática. La aparición de Greta es impagable porque ha sido catalizadora de un movimiento juvenil muy renovador. Lo importante es qué se quiere transmitir y no quién lo transmite».

Su exposición mediática y su responsabilidad como activista han servido, además, para que muchas y muchos jóvenes se fijen en ella como una referente. Desde la perspectiva educativa, Míriam Leirós, maestra de primaria, educadora ambiental y parte del movimiento Teachers For Future, analiza que «Greta es un personaje muy positivo que ha recuperado la importancia de los valores». Leirós ha visto cómo su alumnado busca constantemente referentes en la música o en personajes «de moda» y ahora han encontrado esa inspiración en la joven sueca.

Greta y su repercusión

En una investigación en la que participó el periodista Rogelio Fernández Reyes se pone de relieve que, entre mediados de agosto de 2018 y marzo de 2019, Greta Thunberg cuadriplicaba la presencia en los medios respecto al movimiento Fridays For Future. «No es raro, pues dicho movimiento surgió a raíz de ella. Nos encontramos ante un referente, muy necesario hoy en distintos ámbitos. Thunberg habla con la contundencia que lleva sembrando la educación ambiental y el ecologismo desde hace décadas. Es fruto de ello y ha levantado una bocanada de esperanza digna de agradecer», apunta Fernández Reyes.

¿Puede el protagonismo que ha recibido Thunberg llevar a invisibilizar a otros colectivos y otras personas que también luchan frente a la crisis climática? El periodista Fernández Reyes explica que «no es incompatible: la causa es común y se trata de sumar y de no dejar de enfocar a otros colectivos desde los medios». En este sentido, añade además que «una red siempre tiene más resiliencia que una sola persona».

Además, «esto es algo que ha pasado siempre en las luchas sociales», comenta Míriam Leirós. «Se necesita un icono, un referente, pero Greta no sería el personaje que es sin miles de integrantes de Fridays For Future y los movimientos ecologistas subyacentes. Aun así, era necesaria una Greta porque es el ejemplo, el referente», añade Leirós, quien ve más consecuencias positivas que negativas en cómo se ha ‘utilizado’ la figura de Greta Thunberg.

«Ha cambiado la conversación social»

Los expertos coinciden en una afirmación: la activista sueca ha catalizado un movimiento en el que diversos colectivos ya llevaban trabajando mucho tiempo y ha contribuido a su impulso. «No sale de la nada, no es solo una persona, pues se construye a partir de algo existente», explica Samuel Martín-Sosa, que compara a Greta Thunberg con Severn Cullis-Suzuki, una escritora y activista ambiental que en 1990 -con 10 años- fundó la Organización Infantil del Medio Ambiente con un discurso parecido al que hoy tiene Thunberg. Como ella, Cullis-Suzuki apelaba a la responsabilidad de las personas adultas para cambiar el paradigma climático.

«En aquel momento, Severn Cullis-Suzuki no tuvo el efecto que ha tenido Greta Thunberg, aunque también era una chica joven. Esto se explica porque han cambiado muchas cosas y el problema se ha agravado: hay un mayor cabreo socialy más conocimiento e información sobre el tema. Greta ha conectado con sentimientos como el hastío y la desconfianza hacia el sistema; también con la parte más emocional: el miedo de la gente joven al futuro. Su figura ha sido fundamental y ha cambiado la conversación social: hace un año no se hablaba tanto en términos de crisis y emergencia climática», concluye Martín-Sosa.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/greta-thunberg-un-ano-de-huelgas-por-el-clima-para-cambiar-el-paradigma-sobre-la-crisis-climatica/

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El acceso a la anticoncepción no es una «bala de plata» para detener el crecimiento de la población en África

Redacción: Europa Press

Un importante estudio demográfico publicado este jueves en la revista ‘PLOS ONE’ ha revelado que un mayor desarrollo económico en África en los próximos años podría hacer que su población crezca a un ritmo aún más rápido que las proyecciones actuales y que la anticoncepción y el acceso a la planificación familiar no frenará ese crecimiento.

Según estimaciones de la ONU, la población del África subsahariana se duplicará para 2050, lo que podría sumar mil millones de personas adicionales a la población mundial. Sin embargo, los nuevos hallazgos argumentan que la cifra eventual podría ser aún mayor, desafiando los conceptos erróneos comunes sobre las razones del cambio de la población en África.

La investigación, de la demógrafa de la Universidad de Bath, en Reino Unido, la doctora Melanie Channon, sugiere que un enfoque en la anticoncepción y el acceso a la planificación familiar como un medio para frenar el crecimiento de la población, si bien es importante, no aborda los factores culturales importantes que afectan las decisiones de las mujeres en toda África.

Aunque muchos creen que el aumento de los niveles de prosperidad económica y los niveles más altos de educación deben equipararse con las mujeres que desean automáticamente menos hijos, los resultados de África están desafiando este supuesto. En todo el África subsahariana y, a pesar del aumento de la prosperidad y el aumento de la educación, muchas mujeres todavía quieren familias numerosas.

Los investigadores sugieren que las razones para esto son complejas, sin embargo, apuntan a factores como los niños que proporcionan estatus y seguridad social como posibles razones por las cuales las mujeres aún pueden desear familias más grandes.

La investigación analizó el desajuste entre la cantidad de hijos que quieren las mujeres y la cantidad de hijos que realmente tienen. El equipo utilizó datos de encuestas de 58 países de ingresos bajos y medios de África, América Latina y Asia.

El acceso a la anticoncepción no es una «bala de plata» para detener el crecimiento de la población en África

Según estos, en el África subsahariana en su conjunto, las mujeres tienen poco más de 5 hijos (pero quieren 5,9). Para la misma región, en promedio, las mujeres con educación superior tienen 2,7 hijos (quieren 3,7).

Además, no hay países en África donde las mujeres quieran menos de 2,5 hijos y en la mayoría quieren más de 4 hijos. Estos hallazgos contrastan con los resultados observados en Asia y América del Sur, donde la fertilidad y el crecimiento de la población son mucho más bajos, donde el acceso a la anticoncepción es generalmente mejor y donde es mucho más común que las mujeres tengan más hijos de los que quieren.

En promedio, las mujeres en África sin educación quieren 2,4 hijos más que en otras partes del mundo; Las mujeres en África con educación superior quieren 1 niño más que las mujeres en una posición equivalente en otros países de ingresos bajos y medios.

Al describir esta situación como ‘desconcertante’ y un ejemplo de ‘excepcionalismo africano’, el equipo detrás del estudio sugiere que los altos niveles de mujeres que desean tener más hijos podrían explicar la inusual transición de fertilidad en el continente, que comenzó más tarde y continúa más lentamente que en otras regiones.  Destacan cómo la disminución de la fertilidad no solo ha sido modesta en África, sino que la disminución de la fertilidad se ha estancado en varios países, algo raramente visto en otros contextos.

La doctora Melanie Channon, del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Bath, explica que, «si bien es cierto que las mujeres en muchos países africanos están empezando a tener menos hijos, es común que esto suceda a pesar de sus preferencias y no de ellos».

«Puede haber muchas razones por las que existe una discrepancia entre el número deseado de hijos y el número real de hijos que tienen las mujeres, pero sobre la base de estos resultados, no debemos ignorar la posibilidad de que las mujeres en África puedan realmente elegir tener más hijos si sus circunstancias mejorar», apunta.

Según el documento, un pequeño grupo de países africanos (República Centroafricana, Chad y Níger) se destacan en que, incluso cuando tienen educación superior, muchas mujeres aún quieren 5 hijos o más. Esto se describe en el estudio como «un número extraordinariamente alto para un nivel tan alto de educación» y sugiere que lo que está sucediendo en África en términos de crecimiento de la población es único en el resto del mundo.

El acceso a la anticoncepción no es una «bala de plata» para detener el crecimiento de la población en África

La doctora Channon destaca que «hay una fuerte tendencia, en particular en Occidente, a suponer que las mujeres africanas tendrían menos hijos si tuvieran un mejor acceso a la anticoncepción y una educación de alta calidad y que el aumento de la población se deba a una planificación familiar insuficiente. Pero este concepto erróneo presupone que las mujeres quieren tener menos hijos, lo que según nuestra investigación a menudo no es el caso.  El mayor acceso a la anticoncepción y la educación son importantes, pero puede que no den lugar a una disminución de la fertilidad tan importante como hemos visto en otras partes del mundo».

«Dados los desafíos que presenta el crecimiento de la población en África, debemos escuchar por qué las mujeres quieren tantos hijos. Debemos reconocer que el acceso a la anticoncepción no es la ‘bala de plata’ para enfrentar el crecimiento de la población que muchos creen», concluye.

Fuente: https://www.infosalus.com/actualidad/noticia-acceso-anticoncepcion-no-bala-plata-detener-crecimiento-poblacion-africa-20190725065944.html

 

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«La mujer descalza» es el primer libro traducido al castellano de Scholastique Mukasonga, la escritora del genocidio de Ruanda

Redacción: Página 12

“Me tomó diez años encontrar la fuerza para volver a casa, a Ruanda, a Nyamata, donde mi familia había sido deportada en 1960 y de donde salí hacia el exilio en 1973. Ahí es donde toda mi gente fue asesinada en 1994. Pero cuando finalmente regresé, no encontré nada. Fue entonces cuando me di cuenta de que yo era el único recuerdo de todos los que habían sido exterminados en mi pueblo”.

Cae la tarde en Normandía, Francia, y en la cocina de su casa, la escritora franco-ruandesa Scholastique Mukasonga ha apoyado la computadora sobre la mesada para responder la entrevista y volver a contar su historia. La primera vez que lo hizo fue en 2006 y, desde entonces, esa memoria hecha libros fue reconocida con uno de los dos galardones literarios galos más importantes: el Premio Renaudot por su novela Notre-Dame du Nil en 2012. Ahora, Editorial Empatía incluyó la traducción al castellano de su novela La Femme aux pieds nus (La mujer descalza) en una colección que se propone “dar a conocer historias que nos acerquen a tiempos y geografías sobre las que, hasta ahora, han circulado escasas ficciones”. Así llega por primera vez a la Argentina la voz de esta mujer que, dice, se transformó en escritora “por un deber de memoria”.

“Mis dos primeros libros, Inyenzi ou les cafards La Femme aux pieds nus, son totalmente autobiográficos. En los recuerdos de mi infancia, cuento la deportación de mi familia con muchos otros tutsis en el hostil monte de Nyamata, cerca de la frontera con Burundi, y la lucha de estos ‘exiliados internos’ para sobrevivir a pesar de la persecución y las repetidas masacres que sufrieron”, señala la autora mientras la acompaña el rugido del mar. Aunque no pueda verlo desde su casa, el agua helada del canal de la Mancha enmarca sus días desde que llegó al norte de Francia tras dejar Burundi, tras dejar Nyamata, tras dejar Ruanda. Porque el genocidio que los sectores hutu emprendieron para exterminar a sus coterráneos minoritarios no se explica solo en el millón de personas de origen tutsi liquidadas entre el 7 de abril y el 15 de julio de 1994: esos machetazos que asesinaron a la mayor parte de las victimas fueron amasados durante décadas de enfrentamientos, de atentados, de deportaciones y de sometimientos. Desde las entrañas de ese camino de odio es que narra Scholastique Mukasonga.

“Cuando yo muera, cuando ustedes me vean muerta, tendrán que cubrir mi cuerpo. Nadie debe verlo, el cuerpo de una madre no puede quedar expuesto. Serán ustedes, hijas mías, las encargadas de cubrirlo, solo a ustedes les corresponde hacerlo”. Así comienza La mujer descalza, con un mandato ancestral que quedó trunco. Cuando la madre de la escritora fue masacrada, ella ya estaba refugiada en Francia. De modo que no pudo cubrirla ni tampoco despedir al resto de su familia: los 27 miembros de su estirpe fueron asesinados en las semanas que duró el genocidio. Solo ella queda. Y con todo, el libro no tiene la sordina de un lamento: por el contrario, es un cofre de memoria y de identidad que recupera saberes, tradiciones, una lengua y una cultura rica y añeja de la que apenas permanecen unos pocos sobrevivientes. “En este libro, rindo homenaje a la valentía incansable de mi madre y, a través de ella, a todas las madres de Nyamata que nunca se rindieron, inventaron y reinventaron todos los medios para salvar a sus hijos”.

La autora también es madre. Tiene dos hijos franceses que nunca se vieron empujados a los padecimientos y humillaciones que poblaron la infancia de su mamá. A cambio, quedaron huérfanos de historia familiar. “Nacieron en el exilio. No se les permitió conocer a su familia materna ni dejarse arrullar por el amor de una abuela. Con el tiempo, se enteraron del genocidio pero nunca hicieron preguntas. Por eso, sin duda, escribí: les debía su historia. Fueron mis primeros lectores”, anota en su teclado la escritora. Hay en sus palabras, en las que enlaza para esta entrevista pero también en las que pueblan sus libros, la música de las narraciones orales. Son los cuentos que le escuchaba a su propia madre y a las otras mujeres tutsis, en las tardes comunes en las que todas compartían tareas domésticas y conocimiento. “Escuchando a mi madre, sus recuerdos, sus proverbios, su respeto por los rituales antiguos, su preocupación por salvar y preservar las variedades de plantas antiguas, pude reunir algunos elementos de esta rica y despreciada cultura ancestral combatida por el cristianismo y falsificada por una antropología racista. Muchas de estas mujeres, como mi madre, fueron asesinadas. Uno de los deberes de quienes trabajan en la reconstrucción de Ruanda es recuperar esta riqueza. Por mi parte, lo hago a través de la escritura”, explica.

SALVACIÓN POR LA LENGUA

El manual periodístico señala que, tras las presentaciones del caso, es posible referir a la protagonista solo a través de su apellido. Sin embargo, el manual no contempla la singularidad de esta escritora que tiene dos nombres de pila y ningún patronímico. “Me llamo Mukasonga. No es un apellido. En Ruanda, las denominaciones no se transmiten de una generación a otra. El padre asigna solo un nombre de pila a cada uno de sus hijos. Un niño o una niña, llevará este nombre toda su vida y no lo transmitirá a sus hijos”, ha explicado alguna vez. Por su parte, Scholastique es el nombre del bautismo, el que imponen las costumbres del colonizador. “En Gitagata, casi todos los niños iban a la escuela. Los únicos que no asistían eran los que no estaban bautizados. Para ser admitido en el curso había que tener un nombre cristiano”, cuenta en La mujer descalza. A ella, a Mukasonga, fue su nombre cristiano y el idioma francés los que la salvaron de los machetes.

“En los años 60, los niños ruandeses ya aprendían francés en la escuela primaria. Luego, en la secundaria, ese idioma era el único permitido”, recuerda desde su cocina en Normandía. La ola de calor está asfixiando a los franceses, pero en la zona norte del país las temperaturas ni siquiera llegan a los 30 grados. En dos horas será de noche. Pero ahora, cuando todavía entra luz por las ventanas, Mukasonga anota que fue esa lengua la que le salvó la vida. Lo dice así: “Si mis padres querían que me exiliara en Burundi, no era solo porque mi vida en Ruanda estaba amenazada, sino también porque tenían una oportunidad excepcional: la de salvar al menos a uno de sus siete hijos. Yo había asistido a la escuela y, por lo tanto, tenía un pasaporte internacional: la lengua francesa. Así resultó que soy perfectamente francófona y mi relación con este idioma es amable, después de todo, le debo el ser una sobreviviente”. Con todo, las palabras que la enlazan a su estirpe no desaparecieron: “No he olvidado mi lengua materna: el kinyarwanda. Como todos los exiliados, la he conservado como mi posesión más preciada. Mi padre se aseguró de que sus hijos hablaran una lengua kinyarwanda hermosa: al menos de nuestra lengua, nadie podía privarnos”, dice. Y cuenta que cuando regresa a Ruanda (“voy siempre que puedo”), los jóvenes se sorprenden con su manera de hablar a mitad de camino entre lo elegante y lo demodé.

Pero antes de volver por primera vez a su país y al monte en el que estuvo deportada con su familia, antes de sentir el deber de escribir y legar su memoria ancestral, antes incluso de casarse con un francés y ser madre, antes de todo eso, Mukasonga ya era asistente social. “Ser asistente social ha sido siempre mi vocación, si se puede llamar así. Habiendo tenido la oportunidad de formar parte de la cuota del 10 por ciento tutsi que, según el apartheid impuesto por el régimen, permitía el acceso a la educación secundaria, esperaba, gracias a esto, volver a las aldeas a trabajar con las mujeres campesinas para mejorar sus condiciones de vida”, explica. Sus años de formación están narrados en su última novela, Un si beau diplôme: la llegada al instituto, las clases y su huida para salvarse de los linchamientos de sus compañeros hutus. Con todo, se graduó en Burundi, donde trabajó con agricultores para Unicef y para la FAO. En Francia, a donde llegó en 1992, su diploma no valía nada. De modo que volvió a estudiar y trabaja como asistente social en Normandía desde hace casi veinte años.

Has ganado premios muy importantes en Francia y podrías dedicarte solamente a tu carrera literaria. ¿Por qué seguir trabajando como asistente social?

– Escribo sobre las experiencias de la gente. Si he seguido trabajando no es solo por una cierta seguridad económica, sino también porque, gracias a esta profesión, sigo teniendo contacto con el mundo real, el de la pobreza, la soledad de los desatendidos, las mujeres solteras con hijos, los jóvenes desempleados, los drogadictos. Ese es mi trabajo: apoyarlos, defenderlos.

No solo con pobres, madres solteras y desempleados trabaja Mukasonga. También con decenas de jóvenes africanos que se amontonan en las playas de Normandía imaginando un camino que los lleve al Reino Unido. “Ouistreham es una playa frecuentada especialmente los fines de semana por los habitantes de la ciudad de Caen –que está a sólo 10 kilómetros– y por los parisinos –a menos de 200 kilómetros–. Es un pequeño puerto pesquero: a menudo voy allí a comprar mi pescado. En el muelle, se encuentra sobre todo la imponente masa blanca del Ferry que llega a Inglaterra dos o tres veces al día. Es este espejismo el que atrae irresistiblemente a los emigrantes: pasar a Inglaterra donde han puesto todos sus sueños y sus esperanzas. Es casi imposible embarcarse clandestinamente, pero su sueño es más fuerte, son jóvenes, nada los desanimará y si, según los acuerdos, son devueltos a Italia, donde la mayoría de ellos han desembarcado de África, regresarán. ¿Cómo podría no identificarme con ellos? Yo que, a su edad, vagaba sola y perdida en esa ciudad desconocida que era para mí Bujumbura. Me duele que estas generaciones de África se vean obligadas a emigrar, pero sus ojos están llenos del deseo inquebrantable de un futuro mejor”.

Son las 18 en Normandía. Y como es verano no anochecerá hasta las 22. “Eso siempre me hace sentir extraña: no puedo evitar pensar que en Ruanda, la noche siempre cae a las 6 de la tarde”, escribe ahora Mukasonga. Y cuenta que La mujer descalza es su primer libro traducido al castellano. Primero lo hizo Acnur en España, que repartió gratis el libro en escuelas y centros comunitarios como parte de una campaña para visibilizar a las escritoras africanas en la península Ibérica. Y ahora Editorial Empatía lo ayuda a cruzar el mar. En cambio, casi toda la obra de la autora se puede conseguir en portugués y ella misma ha visitado Brasil más de una vez. “Tengo buenos recuerdos de mi conversación con Conceiçao Evaristo y de mi encuentro con Marinete da Silva, la madre de Marielle Franco, asesinada por su acción política a favor de las mujeres y los jóvenes negros de las favelas”, menciona.

Si el odio no la hubiera arrancado de su patria primero y de los suyos más tarde, probablemente Scholastique Mukasonga habitaría ahora su propio inzu, la tradicional gran casa de paja de la Ruanda de antaño. “Entonces, aquí, intenté reconstruir el uruhimbi, un vestidor de cañas que seguía la curva de la cabaña y en el que se exponían los objetos más preciados”, escribe y recorre las piezas de cestería geométricamente decorada, las grandes calabazas, una tiara de hojas de maíz, una corona que las madres usan en los días festivos, un tambor, una espada, “y toda una colección de peines adaptados al pelo de nuestras mujeres africanas”, puntualiza. De toda esa colección, ella se detiene en un objeto especial: “Es para mí el tesoro más preciado: una pequeña jarra de leche para bebés. Está tallada en madera, como deben ser todas las jarras de leche. Y como todas, padeció bastante: fue pegada con savia y se afirmó su estructura con grampas de cobre. No es mi jarra de leche, la que dejé escapar con pánico en medio de los empujones con los que los soldados nos cargaban en camiones para ser deportados a un lugar desconocido. Pero tampoco es un simple sustituto: ahora, esta jarra de leche es para mi el símbolo de mi exilio”.

Afuera de su uruhimbi, la costa de Normandía está salpicada de cementerios militares. “Son los memoriales del desembarco del 6 de junio de 1944, americanos, ingleses, canadienses e incluso alemanes. Mis primeros libros, puedo decir que los escribí en uno de estos cementerios”.  Y describe un pequeño cementerio canadiense con pocos visitantes, a 3 kilómetros de su casa en el que había encontrado un hueco en la entrada por el cual colarse. Cae la noche en la cocina de la autora cuando recuerda: “Lo convertí en mi lugar de escritura. Entonces, me imaginaba que las tumbas sin nombre podrían ser las de los míos”.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/210692-la-mujer-descalza-es-el-primer-libro-traducido-al-castellano

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