El 18 de agosto de 2026, el Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó su alerta de viaje para Ecuador. El país se mantiene en nivel 2 de una escala de cuatro; sin embargo, determinadas zonas están clasificadas en los niveles 3 y 4, debido a riesgos asociados con delincuencia, terrorismo y secuestros (U.S. Department of State, 2026).
De acuerdo con el U.S. Department of State (2026), la clasificación territorial comprende las siguientes zonas:
Nivel 3: Reconsidera los viajes. Guayaquil, al norte de la Avenida Portete de Tarqui; El Oro, fuera de las ciudades de Huaquillas y Arenillas; Los Ríos, fuera de Quevedo, Quinsaloma y Pueblo Viejo; todas las zonas al sur de la ciudad de Esmeraldas; Sucumbíos; Manabí; Santa Elena y Santo Domingo.
Nivel 4: No viajar: Distritos de Nueva Prosperina y Pascuales, zonas al sur de la Avenida Portete de Tarqui en Guayaquil; Huaquillas y Arenillas en la provincia de El Oro; Quevedo, Quinsaloma y Pueblo Viejo en la provincia de Los Ríos; Durán en la provincia del Guayas; Esmeraldas ni a ninguna zona al norte de la ciudad de Esmeraldas.
Esta clasificación está dirigida formalmente a ciudadanos estadounidenses que pretenden viajar a nuestro país. Sin embargo, los territorios señalados no constituyen únicamente destinos turísticos: son espacios donde viven miles de familias, funcionan escuelas, colegios, universidades y donde cientos de docentes deben trasladarse diariamente para garantizar el derecho a la educación. Por tanto, el problema adquiere una dimensión mucho más profunda, ya que sus efectos alcanzan directamente al sistema educativo y, particularmente, a miles de comunidades escolares ubicadas en los territorios que actualmente concentran elevados niveles de riesgo, como se observa en el cuadro adjunto.
El cruce de estas alertas con los datos abiertos del Ministerio de Educación correspondientes al año lectivo 2024 -2025 entre todos los sostenimientos (público, particular, municipal, fiscomisional) permite identificar que, en los territorios considerados dentro de los distintos niveles de alerta, funcionan aproximadamente 8.091 instituciones educativas, en las que estudian 2.588.591 niños, niñas y adolescentes y trabajan alrededor de 121.330 docentes.
Nota: Estos datos no incluyen a las instituciones de educación superior; por lo tanto, la magnitud de la problemática es mayor.
Si el Estado y el Gobierno asumen con seriedad estas alertas y datos, deberían reformular su visión. El problema ya no debería limitarse a indagar solo los efectos que tiene la inseguridad sobre quienes desean visitar el Ecuador, sino que obliga a plantear una cuestión de mayor alcance: ¿qué significa garantizar el derecho a la educación de millones de niños, niñas y adolescentes en territorios atravesados por la inseguridad y las distintas formas de violencia?
Cuando una comunidad enfrenta asesinatos, extorsiones, secuestros, enfrentamientos entre grupos criminales, amenazas, restricciones de movilidad o temor permanente, el trayecto entre el hogar y la escuela deja de ser una actividad cotidiana y se convierte en un factor de riesgo para estudiantes, familias y trabajadores de la educación. Esta realidad se traduce, a su vez, en reclutamiento forzado de niños (as), adolescentes por parte de la delincuencia, exclusión escolar, cambios de institución, dificultades para cubrir vacantes docentes, suspensión de actividades presenciales. Como muestran los datos analizados, es necesario colocar la educación en el centro del debate nacional sobre seguridad. Cuando los territorios bajo distintos niveles de alerta concentran miles de establecimientos educativos, más de dos millones de estudiantes y cientos de docentes, la inseguridad deja de ser únicamente un problema policial, económico o turístico. Es también una emergencia educativa.
Garantizar el derecho a la educación va más allá de mantener abiertas las puertas de las escuelas.
En el marco de una potente jornada de lucha de 48 horas (con movilización el martes 25 y paro el miércoles 26), con la docencia bonaerense volvimos a demostrar la enorme capacidad de resistencia frente al ajuste nacional y su expresión en la Provincia más rica del país. Medidas que convocamos del Plenario Provincial de las seccionales combativas y la Multicolor de SUTEBA, de la cual participamos activamente como Alternativa Docente.
Cerca de 3.000 trabajadores de la educación concentramos este martes en la Plaza San Martín de La Plata para protagonizar una importante movilización, como hace tiempo no se veía, recorriendo las calles de la capital bonaerense. A su vez, hubo otra muy potente movilización, de un millar de docentes en Bahía Blanca y, también, hubo acciones en otros distritos de la provincia.
La acción, que tuvo su continuidad hoy miércoles con un importante paro provincial, dejó en claro que, frente a los salarios de pobreza y la falta de presupuesto para la escuela pública, las bases están dispuestas a romper cualquier intento de inmovilismo.
La marcha superó todas las expectativas y se transformó en una demostración de fuerza indiscutible. Fuimos una columna inmensa, avanzando con muchísima combatividad y dejando en claro la calentura que hay por abajo.
Sumado a esto, el peso territorial también se hizo sentir fuerte. Por ejemplo, desde La Matanza llegaron cerca de 400 docentes en una decena de micros —que pagamos colectivamente por la docencia para superar el ahogo financiero que hace la burocracia sobre esta combativa seccional— y Tigre aportó lo suyo con otros dos micros bajo esa misma modalidad. También se sumaron compañeros de otros distritos: entre ellos, Lomas de Zamora movilizó a 80 compañeros en unidad de acción con los trabajadores estatales de ATE Sur. A esto hay que sumarle la destacada presencia de las delegaciones de La Plata y Ensenada.
La marcha también fue un enorme abrazo entre laburantes: durante la concentración en las inmediaciones de la gobernación, la docencia confluyó con las trabajadoras despedidas del Astillero Río Santiago, quienes tomaron la palabra y recibieron el respaldo absoluto de toda la movilización.
El malestar de las bases tuvo destinatarios claros a lo largo de todo el recorrido. En primer lugar, señalando y responsabilizando al gobierno de Milei, que recortó el salario docente robando el Incentivo, atacando el presupuesto en educación técnica y profundizando un ajuste como no se veía en casi un siglo. En segundo lugar, el reclamo apuntó al gobierno provincial, que denuncia la motosierra nacional, pero tiene que tomar medidas urgentes para que la crisis no la paguen la escuela pública, sus trabajadores, las familias y los estudiantes.
Y, en tercer lugar, la bronca apuntó directamente a la burocracia: el repudio a la pasividad y el inmovilismo de la conducción Celeste del SUTEBA se hizo sentir con mucha fuerza y cánticos en toda la columna, para luego avanzar y dejar formalmente los reclamos.
El punto cúlmine fue la llegada a la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE). A pesar del amedrentamiento que supuso encontrar el edificio custodiado por un operativo de Infantería, no retrocedimos un milímetro. Al contrario, logramos que las autoridades recibieran más de 5.000 presentaciones formales exigiendo la inmediata devolución de los brutales descuentos aplicados por el gobierno provincial por el simple hecho de ejercer el derecho a huelga.
Sobran los motivos para copar las calles y esta es la respuesta obligada ante un ajuste feroz que pulveriza el poder adquisitivo de quienes sostenemos las escuelas todos los días.
Para graficar esta realidad, Ana Paredes Landman, directiva del combativo SUTEBA La Matanza, antes de comenzar la movilización fue tajante: “En la Provincia más rica del país hay recursos: el ajuste no debe recaer en quienes educamos ni sobre nuestras escuelas. Una maestra que se inicia cobró $892.536 en julio y llegará a solo $918.438 con el sueldo de agosto, ante una canasta de pobreza de $1.564.716. Por eso exigimos un salario que cubra la canasta familiar, el reintegro del Incentivo y los fondos nacionales que Milei recortó, y decimos basta al pluriempleo y la precarización“.
La cuenta es clara y da mucha bronca. Mientras el gobierno de Axel Kicillof sostiene el pago de la deuda externa, banca a las escuelas privadas con subsidios billonarios y no pone impuestos para que paguen los “dueños de la Provincia”, desde la docencia nos vemos obligados a multiplicar cargos para llegar a fin de mes en escuelas donde urgen más cupos para los comedores, becas, útiles y obras de infraestructura seguras.
Y todo este plan de lucha de 48 horas vale el doble si tenemos en cuenta la campaña de aprietes que hubo en la previa. El gobierno provincial y la burocracia Celeste de SUTEBA montaron un operativo conjunto para intentar vaciar la marcha y el paro: en un claro intento de boicot, la DGCyE metió jornadas institucionales superpuestas, mientras la conducción del sindicato convocó a reuniones de delegados en los distritos exactamente los mismos días de la medida de fuerza.
A esto se volvieron a sumar las amenazas de pasar los paros como faltas injustificadas y negar ausencias bajo el artículo 115 (constancia gremial a la que apenas siempre la burocracia para sus movilizaciones), luego de exponer a la docencia a quitas salariales de hasta $200.000 por los paros anteriores. Un claro ataque al derecho a la protesta.
Pero todo ese operativo para asustar no les sirvió de nada. La marcha en La Plata fue masiva. Y fue muy importante en Bahía Blanca. El paro del miércoles tuvo un alto nivel de adhesión en el Conurbano y en muchas localidades de la provincia.
La tremenda presión de las bases y la contundencia del plan de lucha motorizado por la Multicolor terminaron rompiendo el dique de contención de la burocracia y los aprietes del gobierno, demostrando que la bronca por los salarios de miseria, el pluriempleo, el alto endeudamiento y la falta de presupuesto pudieron más que cualquier intento de aislamiento o amenazas.
Toda esta demostración de fuerza ratifica el cambio de ánimo y la tonificación de las bases docentes y el activismo que se abrió tras el duro golpe y la derrota a Milei del 6 de agosto, cuando se trató la Ley de Tierras y del manejo del fuego. Las bases están rompiendo las barreras del apriete, asumiendo que la defensa de la educación y el salario no se negocia.
Con ese envión, la Multicolor refuerza la exigencia a CTERA para que convoque a un verdadero plan de lucha y ponemos primera hacia la construcción masiva de la Gran Marcha de la Bronca, que ganará las calles de todo el país el próximo 19 de septiembre.
Porque es necesario también dar pasos hacia una alternativa de los trabajadores y de la izquierda, ya que la lucha sindical demanda una salida de fondo política en defensa de la escuela pública de calidad.
Cerca de treinta mil centros educativos y alrededor de cuatrocientos mil niños, niñas y adolescentes afectados son el balance preliminar del trágico terremoto que sacudió a varios departamentos del país. Las consecuencias que esto puede tener trascienden de lejos el corto plazo. Si no se priorizan las soluciones en este campo, se van a seguir incrementando las brechas sociales, pero sobre todo se violaría un derecho fundamental y un servicio público establecido en el artículo 67 de la Constitución. Además, establece que el Estado, la sociedad y la familia son responsables de la educación.
Evidentemente la magnitud de la tragedia genera inmensos retos en todos los frentes: recursos humanos, económicos, políticos y sociales. Tomará mucho tiempo la reconstrucción física pero, mal que bien, llegará. Lo que no da espera es la educación de miles de niños que se han quedado sin colegios y escuelas. Esta debe ser una de las principales prioridades del Gobierno, alcaldes, gobernadores, el sector privado y ciudadanos. Además del dolor que deben estar sintiendo por las pérdidas humanas y materiales, no se los puede privar del derecho de derecho que tienen de aprender, compartir con amigos y jugar, un derecho que puede cambiar su vida, el de su familia e incluso el de su comunidad. Por eso, todos debemos visibilizarlos y darles voz.
La otra cara de la moneda es el deber exigirles a quienes sí tienen voz que rindan cuentas sobre sus actuaciones y decisiones. En especial, a funcionarios responsables del manejo de recursos públicos, de tomar decisiones que pueden afectar la soberanía del país, generar violencia y desconocer la Constitución; esto incluye las violaciones de derechos humanos como la libertad de expresión, la laicidad y la libertad de cultos, la igualdad entre hombres y mujeres en derechos y oportunidades, la identidad de género, la protección del patrimonio nacional, el acervo documental del país y decisiones que ponen en riesgo la soberanía nacional, entre muchos otros.
Los ciudadanos no debemos ser indiferentes frente a los que no tienen voz, pero tampoco con los que sí la tienen. Los primeros como, por ejemplo, los niños, y millones de hombres y mujeres que reclaman ser escuchados. Y los segundos, que con frecuencia solo se escuchan entre ellos. Ojalá que la solidaridad que ha despertado el terremoto tanto a nivel nacional como internacional nos una en la diferencia, y no en el odio, la discriminación, la violencia verbal y física. Solidaridad y dolor que comparto con los niños, aún en su indefensión, para darles la voz que necesitan.
Los gremios que representan a los docentes y NODOCENTES de las universidades nacionales se reunirán hoy para evaluar “un plan de lucha” luego de la fallida reunión entre los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Gobierno que fueron citados el viernes de la semana pasada por el juez, Martín Cormick.
En medio de este panorama de indefiniciones en el cual el gobierno nacional sigue sin cumplir con la ley de financiamiento universitario que lo obliga a transferir los fondos para becas, presupuesto y salarios para docentes y nodocentes, en las universidades se avecina un nuevo factor y es que los rectores ya proyectan el 96 plenario en el que diagraman los fondos que las casas de estudios superiores requerirán para 2027.
La dilación del conflicto de parte del gobierno libertario ya augura que con esto se abrirá un nuevo frente de reclamos de parte de las universidades nacionales.
“En el día de hoy se realizó la audiencia de conciliación, a pedido de la UBA, entre el CIN y el Gobierno nacional. A continuación relatamos brevemente lo que se informó al respecto. El acta recoge lo que dice cada parte: cada una ratificó su posición, y culmina manifestando que no hay acuerdo y que la causa sigue conforme el estado en que estaba”.
Plan de lucha en las universidades
El juez deberá resolver la continuidad en los próximos días, por lo que el CIN pidió que fuera con celeridad, para esta semana.
En tal sentido, el gremio que representa a los trabajadores NODOCENTES de las universidades (FATUN), que encabeza Walter Merkis, apuntó que este lunes 24 de agosto “tendremos una reunión virtual entre el CIN, el Frente Sindical Universitario y la FUA para analizar y resolver en consecuencia las próximas acciones dentro del plan de lucha acordado”.
El gremio de NODOCENTES adelantó que “como es costumbre, serán comunicadas desde la FATUN al colectivo NODOCENTE. Sigamos en Unidad, Solidaridad y Organización”.
La falsa imagen de la inteligencia artificial: no es “artificial” ni “inteligente”
Este sería la última parte de la serie de artículos dedicados a las tecnologías y sus consecuencias «ocultas». En este caso sobre la IA. Como decía al principio de la serie, la academia y la sociedad confunde o identifica tecnología con cibernética, y útimamente con Inteligencia artificial. Es un error, como hemos mostrado. Como se ha escrito tanto y tan bien sobre las consecuencia nocivas de la IA, este artículo se centrará en las consecuencias sobre la ciencia y la medicina, aspectos, considero, menos trabajados.
El sumum de la fetichización de la tecnología viene con la mal llamada «inteligencia artificial» (IA). Entrecomillado porque ni es “artificial” ni es inteligente. Como en la película Her, hay aplicaciones IA que se hacen pasar por una novia sexy. IAs para flirtear. La realidad es menos «atractiva», al otro lado de los cables hay miles de personas, no solo escribiendo código, y entrenando a la IA, sino escribiendo las respuestas. En India, en Filipinas, en Kenia, y en otros países del Sur Global, trabajan por muy poco dinero alimentando modelos de IA, etiquetando imágenes, corrigiendo textos, filtrando contenido violento, respondiendo consultas como si fueran “chatbots”. Algunos sistemas de “compañía” por IA incluso utilizan mujeres contratadas que responden manualmente, simulando ser una IA conversacional.
Tampoco es “inteligente”. La IA no entiende sino que predice palabras. Su funcionamiento esencial es estadístico y está entrenada para complacer. Esto genera fenómenos como las alucinaciones: datos inventados que parecen reales, referencias científicas falsas, afirmaciones sin fundamento que la IA presenta con total seguridad. Es un problema grave en ciencia y medicina, porque un sistema venerado y diseñado para no decir nunca «no sé” puede ser peligroso.
Inventarse una referencia puede no parecer grave, pero se está generalizando (y entrenando) su uso en el genocidio en Gaza y en el ataque a Irán. Parece seguro que la matanza de niñas en la escuela iraní por parte de EEUU fue «decisión» de una IA, en concreto de la empresa Palantir.
Un aspecto de la IA muy bien estudiado y difundido es el de sus costes en agua y energía, por lo que seré conciso. Los grandes modelos de IA necesitan GPU muy potentes, granjas de servidores que funcionan 24/7 y millones de litros de agua dulce para los sistemas de refrigeración intensiva.
Pero mejor os dejo referencias: Ana Valdivia como experta en IA y sus costes socio ambientales, y Alicia Valero experta en los minerales necesarios para las tecnoogías emergentes. También recomiendo la organización «Tu nube seca mi río».
Ellas estudian dónde se instalan los centros de datos, cuánta agua consumen, cómo afectan a los ecosistemas y comunidades locales, qué minerales necesitan los chips, de dónde vienen, en qué condiciones se extraen y la burbuja económica cuyo estallido podría arrastrar a la economía real. En definitiva, cómo el crecimiento ilimitado de la IA no es sostenible.
Pero centrémonos en la parte menos conocida, las consecuencias sobre la ciencia y la biomedicina.
A pesar de que el sistema científico de publicaciones y organización del conocimiento está reglado, organizado de manera que «la mejor evidencia disponible» se podía utilizar para tomar decisiones, en la actualidad, las alucinaciones de la IA se han infiltrado de tal manera en todos los niveles del conocimiento científico que si no se ataja, se pondrá en cuestión la credibilidad de todo el sistema, su armazón.
Y es que según esta publicación en The Lancet, entre el 30 y el 69 % de las referencias generadas por IA en biomedicina son inventadas. Eso es la mitad. Eso no quiere decir que las personas investigadoras las usen. Sin embargo, auditan 2.5 millones de publicaciones en ese ámbito, y encuentran que en 2023, aproximadamente una de cada 3000 publicaciones eran fraudulentas. En 2025 ya eran una cada 458 y los primeros dos meses de 2026 1 de cada 277 artículos científicos tenía al menos una. Y no parece que ese aumento vaya a parar.
No solo se inventa las referencias de las afirmaciones, sino que a partir de una serie de referencias científicas se inventa las afirmaciones y las conclusiones de las mismas. Según este estudio, más de las mitad de las conclusiones (o afirmaciones) eran falsas o equivocadas.
Y luego la seguridad. En este artículo titulado «Los agentes del caos», unos investigadores dieron archivos, información personal y datos diversos a una IA que les prometió (sic) que no usaría esos datos. Sin embargo, distribuyó información sensible, usó esos archivos y datos, y además lo hizo incorrectamente. Afirmó que había terminado determinadas tareas cuando no lo había hecho. Y un largo etcétera de despropósitos.
El problema es grave, porque pone en cuestión la futura generación de conocimiento epistemológicamente válido. Sin embargo, el sesgo solucionista del profesional de la ciencia hace que, como dice Alex Gaita, las recomendaciones sean poner detectores y extractores para retirar el humo, en vez de penar a los pirómanos y a sus cómplices con ánimo de lucro. O sea, se pretende desarrollar más IA que detecte la IA, en una carrera tecnológica secapantanos sin fin.
En mi día a día, tratando con cientos de investigadores, están utilizando la IA desde para calcular una concentración de un compuesto, hacer (horribles) presentaciones con personas de 6 dedos, buscar los precios de instrumentos, resúmenes de referencias científicas, redacción de propuestas científicas, e incluso de pliegos técnicos de concursos públicos de cientos de miles a millones de € que generan serios problemas.
Hay otra consecuencia interesante además que oculta, cómo la tecnología y la IA no solo crea dependencia material; también puede hacernos perder habilidades cognitivas y manuales esenciales.
Un ejemplo que me apareció en redes me parece representativo.
En La Ser, el periodista Javier Ruiz entra en un quirófano donde están utilizando un robot guiado por imágenes de rayos X en tiempo real para operar zonas muy difíciles, como la columna vertebral. El cirujano decía algo así: “Gracias a este sistema, los cirujanos jóvenes pueden operar igual de bien que yo después de años de experiencia.” A primera vista esto parece positivo: democratiza la habilidad, permite más cirujanos competentes, potencialmente reduce errores, reduce el tiempo de formación. El cirujano critica que antes de esta tecnología, tenía que recurrir al «instinto». Como si el instinto fuese algo contrario a la racionalidad o la ciencia. En realidad un cirujano en formación, cuando desarrolla ese «instinto» lo que en realidad está generando es conocimiento tácito: sentido del tacto, intuición sobre el tejido, comprensión espacial, precisión manual, experiencia gradual acumulada.
El ser humano se define por varias cosas, una de ellas es el «instinto». La toma de decisiones correctas, precisas, aprendidas, (por eso no son instintivas en sentido estricto), es un conocimiento, con base neuronal, que no se puede escribir en un manual ni enseñar con un tutorial. Se transmite de persona a persona. Es en buena parte artesanal.
Cuando yo empecé a hacer inyecciones en la cola de ratones se me daba bien, y algunos colegas querían entender cómo lo hacía, y no sabía transmitirles con palabras las sensaciones de saber cuándo la aguja estaba dentro de la vena o no, era algo táctil subjetivo a la vez que real, no puedes decir a media atmósfera de presión no sigas. Es pura sensación. Y así funcionamos en muchísimos ámbitos.
Un ejemplo maravilloso es el de las misiones Apolo a la Luna. Hay varias explicaciones de por qué el ser humano no ha vuelto a pisar la Luna: los estándares de seguridad actuales, la guerra fría, o la carrera armamentística. Pero hay uno muy interesante, y es que en la crisis de los 70, la NASA canceló el programa lunar, jubiló a los ingenieros y las empresas satélite cerraron. Cuando la NASA intentó revivir el programa en los 2000, fue incapaz de reconstruir algunas partes de los cohetes y módulos usados en los años 60–70 para llegar a la Luna. ¿Por qué? Porque a pesar de que los planos estaban bien, no describían todo al detalle, no podían describir un conocimiento como el de soldar juntas, y técnicas que dependían del conocimiento tácito de trabajadores expertos, que no se podía reproducir exactamente los materiales, ensamblajes ni procesos.
Estos ejemplos muestran la importancia del conocimiento tácito. Una cita atribuida a Michael Polanyi: “Sabemos más de lo que podemos escribir o decir.” Esto significa que gran parte de lo que sabemos hacer no es consciente, no se puede formalizar, no se puede escribir completamente, ni siquiera se puede transmitir sin imitación (neuronas espejo), práctica y repetición. Ejemplos cotidianos son montar en bicicleta, tocar un instrumento, reconocer una cara, operar un animal en un laboratorio, manipular una pipeta con precisión, etc.
La IA no puede aprender ese conocimiento tácito, porque no se puede traducir en datos explícitos. La IA, de nuevo, es un software que plagia, no inventa. Lee y escribe según probabilidades, pero por más que las llamen «redes neuronales», ni de lejísimos podrán imitar las biológicas. No ya las de un humano, ni siquiera la capacidad de aprendizaje de una babosa marina a los estímulos químicos.
Si la nueva generación aprende solo mediante un robot o una IA, pierde el conocimiento tácito, se vuelve dependiente del sistema y, si ese sistema deja de funcionar, pierde la capacidad de operar y, lo que es más dramático, pierde la capacidad de enseñar.
Hay una limitación si se quiere más mundana. Los Boeing 737 tenían una ampliación opcional (de pago) en el software que les alertaba de algún fallo, y el no tenerlo llevó a accidentes graves. Al final se hizo obligatorio. Os imagináis cuando ese cirujano experimentado se jubile y la nueva remesa se encuentre con que algunas de las opciones, las licencias, del software-IA, en el que se apoyan, se vuelven de pago y no se adquieren; o un ciberataque (han habido varios muy serios en hospitales españoles); o que quiebra la compañía y no hay actualizaciones o más soporte; o que falla el servidor en medio de la operación… ¿No querriamos que tumbados en la sala de operaciones nos operara una cirujana que se guíe por su instinto y no por una (inexistente) IA?
Y en general, las cibertecnologías (espero que después de esta serie de artículos no asociemos tecnología a cibertecnología) tienen consecuencias sobre nuestras habilidades intelectuales básicas. Por ejemplo, se está viendo que aprender escribiendo a mano desarrolla mejor la memoria, la comprensión, refuerza conexiones cerebrales que no se activan al teclear, y facilita el aprendizaje profundo. Y eso cambia la manera en que pensamos y recordamos. La escritura manual es un ejemplo básico de cómo una habilidad puede desaparecer en una generación por culpa del fetichismo cibertecnológico.
Y como conclusión general a esta serie de textos es que las «tecnosociedades» son muy frágiles. La tecnología es fantástica y necesaria. Pero si reemplaza nuestras habilidades sin permitirnos mantenerlas, nos vuelve frágiles, dependientes, vulnerables, y menos resilientes como sociedad. No se pretende ser “ludita” o antitecnología. Pero la tecnología debe acompañar, no sustituir, el conocimiento humano.
Debemos seguir desarrollando habilidades manuales, cognitivas y críticas, incluso cuando la tecnología nos ofrezca hacerlo todo “automáticamente”.
El ejercicio de enseñar adquiere otro significado después del terremoto. Por primera vez, los docentes deben poner como prioridad su salud mental para poder acompañar, educar y sostener a sus estudiantes.
Este año, el regreso a clases será distinto para los venezolanos. Para muchos niños, el camino hacia el salón lleva consigo experiencias que no caben en un cuaderno y preguntas que no siempre tienen respuesta.Para los docentes, el retorno a las aulas tampoco será fácil.
Mientras los estudiantes intentan recuperar relativa normalidad, alguien debe acompañarlos en el proceso, sostener las dudas y abrir espacio para que puedan seguir aprendiendo y, ese alguien, suele ser los docentes. Si para los estudiantes volver a clases tiene un significado diferente, ¿qué ocurre con los que están al frente del aula?
CORTESÍA PEXELS
Andrea Vázquez, psicóloga clínica, pone el foco en una realidad que suele quedar en segundo plano: los docentes también necesitan apoyo para poder acompañar a otros.
Su primera recomendación es sencilla: aplicar la llamada regla de oro de los aviones. “Primero te pones tú la máscara de oxígeno antes de intentar ayudar a los demás”, explica. Para ella, un docente que se encuentra emocionalmente desbordado difícilmente podrá contener a un niño que atraviesa una situación similar.
Ese cuidado no necesariamente requiere grandes cambios. La experta propone dedicar algunos minutos al día a respirar, conectar con el cuerpo y buscar apoyo en otros docentes o profesionales de la salud mental. También plantea crear espacios entre colegas donde puedan hablar no solo de cómo regresar a clases, sino de cómo se sienten después de lo ocurrido.
A esto suma una palabra que considera fundamental: autocompasión. Bajar las exigencias profesionales y entender que también está permitido sentirse afectado puede ayudar a los docentes a recuperar estabilidad. “Si están bien van a poder ser garantes de la educación que tantos niños de este país necesitan”, afirma.
Para la experta, el papel del maestro en estas circunstancias va más allá de cumplir con un programa. Su estabilidad también puede influir en la de sus estudiantes y, a largo plazo, en una sociedad con mayor riqueza intelectual y, sobre todo, emocional.
Por eso cierra con una reflexión: “Que todos los docentes sigan iluminando a los niños, adolescentes y también a los universitarios para ayudar a construir una Venezuela mejor”.
La central sindical uruguaya PIT-CNT realiza este martes 11 de agosto un paro general parcial en Montevideo y su área metropolitana para exigir mayor presupuesto social, educación pública de calidad y combatir la pobreza infantil.
La movilización de los trabajadores comenzó en la Universidad de la República y avanza hacia el Palacio Legislativo para presentar sus reclamos presupuestarios en la Rendición de Cuentas.
Entre las demandas principales resalta la asignación de recursos específicos para la educación pública y para combatir la pobreza en la infancia del país suramericano.
Asimismo, la central obrera exige aplicar un gravamen del uno por ciento al Impuesto al Patrimonio de las Personas Físicas (IRPF) a los sectores con mayores ingresos y rechaza los incumplimientos estatales en materia de seguridad social.
La medida de fuerza, convocada entre las 9:00 de la mañana y las 13:00 hora local, recibe el respaldo de organizaciones docentes como la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM-TEP) y la Federación Nacional de Profesores de Secundaria (Fenapes), que ejecutan una paralización de 24 horas en escuelas y liceos.
Por su parte, la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) coordina la detención total de labores durante 24 horas en el sindicato vial Suutravi, la Biblioteca Nacional, la Corte Electoral, dependencias de operadores penitenciarios, el Ministerio de Educación y Cultura (ATEC) y el Sodre.
La protesta también abarca de forma parcial a ministerios e instituciones públicas, mientras que áreas estratégicas operan con esquemas mínimos para garantizar derechos fundamentales.
Sindicatos como la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) y el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa)mantienen guardias gremiales activas. Estas guardias aseguran de forma exclusiva la atención de urgencias, emergencias médicas, tratamientos oncológicos e internaciones hospitalarias.
Esta jornada de movilización nacional evidencia la tensión social en Uruguay ante el debate de la Rendición de Cuentas del Ejecutivo. La central obrera PIT-CNT busca presionar al Parlamento para que priorice la inversión en sectores vulnerables frente a las políticas de austeridad fiscal vigentes.
La unidad de los sectores educativo, sanitario y administrativo en esta huelga reafirma el compromiso de los sindicatos uruguayos con la defensa del Estado de bienestar y los derechos de la clase trabajadora.
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