Grupo de Trabajo CLACSO Educación popular y pedagogías críticas Boletín Educación popular y pedagogías críticas en América Latina y el Caribe Año 4 – Número #5 Tensiones y posibilidades de la educación popular y las pedagogías críticas en el escenario latinoamericano actual
Agosto 2023
ÍNDICE
La educación popular y las pedagogías críticas en la construcción de proyectos
que pongan la centralidad en la vida
María Mercedes Palumbo
Fernando Santana
Victor Díaz Esteves
El Estado y lo alternativo en educación. Conversaciones con Massimo Modonessi
Massimo Modonessi
María Rosa Goldar
Natalia Baraldo
Stephany Hernández Mahecha
María Mercedes Palumbo
“Estamos en tiempos de reinventar la emancipación y por eso, hay que reinventar las educaciones populares”. Entrevista a Marco Raúl Mejía
Marco Raúl Mejía
Piedad Ortega
Anahí Guelman
Fernando Santana
Pensamiento accional y prácticas agrietadas en defensa de la vida.Entrevista a Catherine Walsh Catherine Walsh
Bruno Hennig
Andrea Zilbersztain
Ixkik’ Chajal Siwan /Alicia Herrera
Victor Díaz Esteves
Juntos por el Cambio, Unión por la Patria, al igual que los libertarios, se disputan en las campañas discursos vacíos sobre educación. La derecha habla del “modelo mendocino”. La realidad es que reivindican una combinación de niñeces y juventudes con crecientes necesidades insatisfechas, los salarios más bajos del país, ataque a las condiciones laborales, subejecución presupuestaria y cada vez más ajuste. Ante esto hay que construir una alternativa. #LevantáLaIzquierda por la educación pública.
Desde políticos en campaña hasta “especialistas” hablan de una “situación muy grave” en la educación. Una trágica confesión de una realidad desde hace décadas. Desde el Gobierno nacional y Unión por la Patria apuntan a la herencia macrista. Desde Juntos por el Cambio y los liberales apuntan contra el gobierno nacional, la llamada casta política y los sindicatos docentes. Pero también, y curiosamente, destacan el caso de Mendoza.
Todos y todas contra la educación pública
En medio de la campaña, aquel periodista que acusó a las maestras mendocinas de querer vivir “panza arriba”, le dio voz en la radio a la especialista Guillermina Tiramonti que disparó: “la escuela pública …es un lugar a donde van, hay contención y si aprende o no es problema secundario” y que no hay diferencias sustanciales entre los resultados de las evaluaciones de “calidad” entre las escuelas públicas y privadas. También cuestionó los métodos de enseñanza, la formación docente, “desprofesionalización docente”, la ingerencia del “sindicalismo” y que hay una relación entre la pobreza y la pelea por la calidad de la educación. Un catálogo de estereotipos y generalidades, como tanto gustan difundir los candidatos en TV.
El modelo “mendocino” ¿de qué?
La excepción mendocina presenta datos de la vergüenza. El modelo que levantan como ejemplo tiene una ecuación temeraria: los salarios docentes más bajos del país, el ataque al derecho a huelga con el ítem aula, subejecución presupuestaria con problemas muy graves de infraestructura, un laboratorio de negocios editoriales para la alfabetización inicial y una realidad de la niñez que da pavor.
Los datos del informe anual de la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) sobre las Condiciones de Vida de la población en Mendoza, no solo revelan una situación crítica, sino que además preocupa pensar que son datos correspondientes al año 2022. Pasó sobre ellos más de 115% de inflación.
Tenemos una provincia rica, de grandes y exportadoras bodegas y regalías petroleras, con salarios por debajo de todos los promedios nacionales. El modelo mendocino incluye un 40,1% de la población que no alcanza a cubrir alguna de sus necesidades básicas y el 27,9 de los hogares mendocinos está bajo la línea de pobreza. La indigencia es de casi un 5%.
La situación de la niñez, en este contexto, debe preocupar. Hay un 4% de los hogares tiene al menos un componente de sus necesidades básicas insatisfechas en las zonas urbanas y el 8% en las rurales. Un 30% de las viviendas no tienen servicios de calidad (agua, cloacas, conexión de gas, etc) es decir que hay cientos de miles que, o no tienen baño o viven hacinados, o, directamente, los chicos no van a la escuela…6,3% recibe un plato de comida en comedores. “Si se agrupan los niveles educativos de Preescolar/ Sin instrucción/ Primario incompleto y Primario completo/ Secundario incompleto, se observa que el 44,4% de la población de 15 años y más que vive en zonas urbanas no completó la educación obligatoria básica (secundaria completa) mientras que este porcentaje asciende a 67,7% en las zonas rurales”.
Toda la publicidad del éxito mendocino se basa en la medición de palabras por minuto que es capaz de leer un/a estudiante, pero los datos estadísticos son escalofriantes: en la población entre los 0 y 14 años se concentran altos índices de pobreza y particularmente de indigencia (34,2% y 35,3). Y todos los índices suben si solo se toma en consideración la población rural.
Y, en ese contexto la política del gobierno de Mendoza es el ajuste sobre las infancias. Tal como demuestra el informe de La Inversión Educativa en Argentina, su Heterogeneidad Geográfica y su Impacto Social del CIEC, Mendoza está entre las tres jurisdicciones del país que menos invierten en sus estudiantes: un 23% menos por debajo del promedio nacional. “Mendoza en el 2021 destinó $118.600 por estudiante, compartiendo el podio de las provincias que menos invierten en su educación con Tucumán ($116.700) y Santiago del Estero ($103.900)”.
Pero luego se sorprenden y ensayan explicaciones cuando fallan sus propios mecanismos. En las pruebas Aprender del 2022, en el que se midieron los rendimientos de estudiantes de 5to años de la secundaria. fue la provincia que más bajó en lengua y matemática desde 2019 a la fecha. Fue la única provincia que bajó más de 10 puntos.
Desde la DGE salieron en los medios a dar una explicación, diciendo que el problema no era el rendimiento si no que había aumentado la matrícula de estudiantes que llega al último año. Pero el mismo informe del CIEC explica que “los resultados del 2022 nos dicen que 3 de cada 10 niñes tienen un nivel básico o por debajo del básico en Lengua, 4 de 10 un nivel satisfactorio y 3 de 10 un nivel avanzado”.
Entonces hablan de educación “modelo”, escondiendo las realidades y sobre la base de una pobreza infantil creciente. La mayoría de los chicos menores de 14 años vive en hogares pobres, lo cual muestra la hipoteca social que hay hoy por hoy en la Argentina. Niñeces y juventudes mal alimentadas, con privaciones de todo tipo, en materia de salud y educación. Es una realidad innegable que incluso quienes logran egresar, lo hacen con problemas serios de comprensión lectora y dificultades con la escritura. Las voces de la derecha, en todo su espectro, acusan a la escuela, a docentes y las familias como responsables. Pero si los chicos y las chicas no leen, ¿dónde poner las culpas? Un eterno debate, sin nuevas fórmulas. ¿Y si alguna vez se escuchara a los verdaderos protagonistas? Hace rato vienen con los ataques y la cruzada.
No se discuten las causas profundas de la deserción masiva, las condiciones de vulnerabilidad de los y las estudiantes, las consecuencias de años desinversión. De todo esto parece que de eso mejor no hablar. Porque ahí, hay acuerdo general que lo que se tiene que imponer es ajuste.
¿Quién sostiene la educación pública?
Las escuelas están siendo sostenidas por los aportes de la comunidad a través de sus cooperadoras, cobro de inscripciones, de certificados, cajas chicas, rifas, ferias de plato, etc. Celadores y celadoras asumen tareas de infraestructura sobre todo en los arreglos cotidianos. Frente a la realidad, más que desparramar culpas sobre quienes sostienen día a día las escuelas, hay que dar vueltas las prioridades con un programa contra el ajuste del FMI y a favor de la educación pública.
Levantá la izquierda por la educación pública
Desde el PTS en el Frente de Izquierda Unidad venimos difundiendo una serie de medidas y un programa para defender y transformar la educación de Mendoza. A nivel nacional junto a Myriam Bregman y Nicolás del Caño. En Mendoza, junto a Lautaro Jiménez y Noelia Barbeito, que son docentes y candidatos a Gobernador y vice gobernadora. También Laura Espeche, Esteban Rodríguez y decenas de compañeros y compañeras trabajadores de la educación que integran las listas a legisladores. No hablamos detrás de un escritorio o un micrófono de un medio con pauta, estamos en las escuelas y sabemos de qué se trata. Desde ese lugar proponemos, no solo cuestionar la realidad de la educación que nos preocupa y ocupa cada día sino verdaderamente dar vuelta las prioridades y conquistar más y mejor educación.
Decimos, en primer lugar, que el estado ni siquiera cumple con la ley: exigimos el cumplimiento pleno de destinar el 35% del Presupuesto Provincial a la Educación establecido constitucionalmente, revirtiendo el desfinanciamiento educativo de los gobiernos nacional y provincial. Aumento del Presupuesto en base a una escala progresiva de impuestos sobre las grandes fortunas y las regalías de los recursos provinciales estratégicos. Sin presupuesto todo es demagogia, farsa o discurso de campaña. Sus inventos, experimentos y reformas fracasan una y otra vez.
En un país donde 2 de cada 3 niños y niñas son pobres, y los datos de Mendoza están por encima del promedio, es imposible pensar una educación de calidad. El desarrollo intelectual precisa de la satisfacción de necesidades básicas, y es lo que más se está degradando, pero también de libros, planes de cultura, acceso a herramientas tecnológicas, bibliotecas, edificios en condiciones, maestras que puedan acceder a satisfacer sus necesidades, a la capacitación, a la cultura. La realidad de la niñez y las juventudes no soporta más ajuste, ni de este ni del gobierno que venga. Levantemos la izquierda como opción a los políticos del ajuste, que atacan la educación pública. organicemonos para defender la educación pública y pelear por plata para educación, no para el FMI.
Cada uno debe encontrar la modalidad que más se adecue a sus preferencias.
Según Unicef, esto contribuye al desarrollo económico, la prosperidad y la cohesión social.
Invertir en la infancia, en ocasiones con la ayuda del sector privado, mejoraría considerablemente no sólo las condiciones de vida de los niños, sino incluso las posibilidades de América Latina de salir del subdesarrollo, aseguran funcionarios de organismos internacionales y responsables empresariales.
«Sabemos que la inversión en la niñez, aún más si es durante los primeros años de vida, contribuye al desarrollo económico, la prosperidad y la cohesión social de la región«, manifiesta a EFE el director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, el haitiano Garry Conille, y en ese sentido «el sector privado puede ser un aliado clave», agrega.
Según la Organización Panamericana de la Salud, en América Latina y el Caribe mueren a diario 255 bebés antes de cumplir su primer mes de vida, riesgo que es 2,5 veces superior al que existe en los países ricos. En muchas ocasiones, las causas de los decesos son evitables.
«La mortalidad infantil, los nacimientos prematuros y muchas enfermedades están directamente relacionadas con la falta de acceso que tienen muchas familias durante el embarazo, el nacimiento y los primeros meses de vida a profesionales y centros de salud, es decir a una atención de calidad», subraya a EFE el presidente de Kimberly-Clark Latinoamérica, Gonzalo Uribe.
Latinoamérica “es una región que necesita de esfuerzos conjuntos entre organizaciones como Unicef y compañías como la nuestra para generar un impacto en la sociedad«, sostiene Uribe. «Hay mucho trabajo por hacer, pero somos optimistas», subraya Uribe.
Su compañía, Kimberly-Clark, referente a nivel mundial en la fabricación de productos de higiene, colabora desde 2019 con Unicef y ahora acaba de renovar una alianza que permitirá destinar cinco millones de dólares en los próximos dos años a programas para la mejora de las condiciones de la infancia en la región.
Los destinatarios de la ayuda son 4,5 millones de bebés, sus familias, los cuidadores y los profesionales de la salud mediante la distribución de pañales en 16 países de la región (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Paraguay y Uruguay).
El hilo colaborador incluye a los consumidores, quienes, con sus compras, han contribuido en esta iniciativa que tiene como objetivo que más de 1,5 millones de bebés y niños crezcan en un entorno más seguro e inclusivo.
Los primeros mil días
Según los expertos, los primeros mil días en la vida de un ser humano son claves, porque es un período en el que el cerebro se desarrolla a una velocidad de más de un millón de nuevas conexiones neuronales por segundo, y es una oportunidad de crecimiento que ocurre una vez en la vida crea las bases para el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y social.
Cuando los niños están bien alimentados, permanecen protegidos de las enfermedades, el abandono y el maltrato, reciben un cuidado cariñoso y sensible, y son estimulados tienen muchas probabilidades de crecer sanos y desarrollar todo su potencial.
Por el contrario, los que carecen de esos cuidados y estímulos suelen presentar bajos resultados en el desarrollo cognitivo, del lenguaje y psicosocial, así como de las funciones ejecutivas, lo que se traduce en un menor rendimiento académico en la escuela primaria y abandono escolar.
Por eso, entre los programas de la agencia de Naciones Unidas figuran el Método Mamá Canguro, el de capacitación de comadronas tradicionales o el Portal de la Crianza (‘Parenting Hub’ Regional), que abarcan muchas de esas áreas de cuidado.
En la primera fase de la alianza entre Kimberly-Clark y Unicef, entre 2019 y 2022, que también se llevó a cabo en una quincena de países, la empresa contribuyó con 7,2 millones de dólares a los programas regionales de Unicef dirigidos al desarrollo de la primera infancia, de los que fueron beneficiados 2,7 millones de niños.
«Alianzas como la que tenemos con Kimberly-Clark permiten a Unicef mostrar buenas prácticas y resultados a favor de la niñez, y además inspiran a otros potenciales aliados a sumarse a nuestros esfuerzos», subrayó el director regional de Unice, Garry Conille. La oficina de Unicef para América Latina y el Caribe suma «aliados del sector privado para que, junto con los Gobiernos, contribuir a la creación de un entorno propicio para la primera infancia», destacó.
Antes del inicio del ciclo escolar 2023-2024, en la mayoría de las escuelas se están revisando los decretos publicados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) el pasado 15 de agosto para “ver si van a la par de los libros de texto gratuitos (LTG), conocer a fondo los planes de estudio y definir cómo se trabajará con los nuevos materiales educativos en las aulas”, afirmaron directores y docentes de prescolar, primaria y secundaria.
Luego de condenar la quema de libros de texto el pasado fin de semana en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, aseguraron que la “prueba de fuego” de los ejemplares “no será en la hoguera, sino en las aulas, con los alumnos, padres y profesores”.
Pedro Hernández Morales, dirigente del magisterio disidente en la Ciudad de México, destacó que al inicio del taller intensivo de formación continua para docentes, que se realiza de este lunes al viernes, “se está haciendo una revisión más profunda del plan y programas de estudios, así como de los libros que se entregarán el 28, en el primer día de clases”.
Indicó que en la mayoría de las supervisiones de la capital del país “se nos informó que este jueves se hará entrega de los grados que aún no llegan a las escuelas, para que los alumnos cuenten con todos sus libros desde el primer día de clases”.
En entrevista, Francisco Bravo, director de la primaria Leonardo Bravo, enfatizó que cada plantel “trabaja en su propia revisión de materiales y planes de estudios, y avanzamos en el diseño del proyecto de la escuela, que dependerá del diagnóstico de nuestros alumnos, el cual se realizará en las primeras dos semanas del nuevo ciclo escolar; nos indicará qué necesidades tienen los niños y qué quieren aprender”.
Destacó que ante la carga de proyectos a desarrollar propuestos por la SEP, “cada plantel va a definir temas y revisar qué propuestas son más acordes con sus contextos, porque hay grados en los que se sugieren hasta 70”.
Respecto a las controversias constitucionales interpuestas por los gobiernos de Chihuahua y Coahuila, subrayó que se trata de una “imposición que afectará el trabajo del magisterio y el aprendizaje de los niños, porque si bien el libro de texto es una herramienta, no deja de ser un instrumento importante para la enseñanza”.
Hernández Morales insistió en que “no se va a poder detener su revisión y consulta, porque entre más prohibido sea, más se leerá”. Subrayó que ambos gobiernos estatales “se arrogan la representación de toda la comunidad escolar, sin dar el derecho, que todos tenemos, a discutir, analizar y proponer las adecuaciones que se consideren necesarias a los libros de texto”.
Nunca hubo una generación tan vigilada como la actual. Niños y adolescentes son víctimas de la recolección excesiva de datos por parte de aplicaciones, y objeto de un intenso direccionamiento de contenido publicitario específico, una intromisión que puede causar riesgos y perjuicios en sus vidas offline. Aunque es una realidad global, la vigilancia se esparce por el mundo de manera desigual: los niños y adolescentes de Europa disfrutan de niveles más altos de privacidad y protección de datos que aquellos que viven en el llamado Sur Global.
En Brasil, el 93% de los niños y adolescentes entre 9 y 17 años tiene acceso a Internet, según la investigación “TIC Kids Online Brasil”, realizada en 2021 por el Centro Regional de Desarrollo de la Sociedad de Información (Cetic.br), una organización que trabaja en colaboración con la Unesco. Son 22,3 millones de pequeños usuarios los que están detrás de las pantallas. De ellos, el 78% usa redes sociales, el 62% tiene un perfil en Instagram y el 58% participa de TikTok. Se trata de una generación de “nativos digitales” que creció conectada y desde los primeros años de vida tiene interacciones mediadas por las nuevas tecnologías. La identidad y la autoestima de esos niños están moldeadas en el ambiente virtual, y toda su actividad en la red produce datos valiosos en la era del “capitalismo de la vigilancia”.
Se estima que en los Estados Unidos un niño de 13 años ya ha producido 72 millones de puntos de datos recogidos por empresas de ad-tech. “Es un capitalismo que se alimenta de datos, del monitoreo continuo y de la vigilancia ininterrumpida de todo lo que hacemos online y extrae valor de esa vigilancia, y así prevé nuestro comportamiento e influye en él”, comenta Fernanda Bruno, profesora de Comunicación y coordinadora del MediaLab de la Universidad Federal de Rio de Janeiro. “El objetivo es producir compromiso y más datos, pues eso es lo que genera valor en las plataformas. En ese universo, el niño es, de modo intenso, blanco de la extracción de datos, del direccionamiento de contenido y de la propaganda”, agrega.
Privacidad violada
Aún se desconocen las consecuencias que la recolección intensiva de información tendrá en el futuro para esta generación. Sin embargo, hoy sabemos que su privacidad está amenazada. Un estudio de Human Rights Watch (HRW) lanzó una señal de alerta al revelar que entre marzo y agosto de 2021, en plena pandemia de Covid-19, niños y adolescentes de todo el mundo fueron vigilados sistemáticamente mientras asistían a a clases online por medio de aplicaciones pedagógicas. La privacidad de los niños quedó en riesgo o fue directamente violada en 49 países, incluido Brasil, en 145 de las 163 plataformas de aprendizaje investigadas por la organización.
Entre otros datos, las plataformas podían recoger información sobre la identidad de los niños, sobre su lugar de residencia, su actividad en las clases y sobre su familia. Las tecnologías de rastreo instaladas podían incluso “seguir” a los alumnos fuera del horario de clases. “Esa recolección excesiva de datos es preocupante, en primer lugar, por una cuestión de seguridad. Algunas de esas aplicaciones extrajeron la dirección de IP del alumno, que puede determinar su localización en el radio de un kilómetro. Si esa información se filtra, puede exponer a los niños a peligros offline, a algún ataque real”, alerta Marina Meira, abogada y coordinadora de proyectos de Data Privacy Brasil.
Direccionamiento y manipulación
Human Rights Watch mostró, además, que las aplicaciones enviaron datos o permitieron el acceso a datos de menores a empresas de publicidad, la mayoría de las veces en secreto o sin el consentimiento de los padres. Meira señala que en Brasil la publicidad infantil es ilegal, y que el tratamiento de los datos personales de niños y adolescentes debería ser en su “mejor interés”, según la Ley General Protección de Datos, que entró en vigor en 2020.
“Niños y adolescentes en edad de desarrollo tienen derecho a conocer y saber cuáles son sus intereses, gustos y hábitos. A partir del momento en que hay un direccionamiento de contenido publicitario específico para cada perfil, se termina anulando ese espacio de experimentación y comprensión de la propia personalidad. La intención de esos anuncios es, en realidad, manipular a los consumidores”, afirma Meira.
Riesgos y beneficios
Con el cambio brusco de la enseñanza presencial a la enseñanza remota, también los docentes se adaptaron a las nuevas herramientas digitales como pudieron, muchas veces ignorando los riesgos y los beneficios que tenían las aplicaciones. Según la investigación “TIC Educação”, hecha también por Cetic.br en 2021, los docentes no suelen escoger una herramienta de su preferencia para usar en las clases virtuales: apenas el 45% de los docentes interviene siempre en las decisiones sobre el uso de las tecnologías digitales en las actividades escolares. Para Tel Amiel, profesor de Educación de la Universidad de Brasilia, la adopción de esas plataformas educativas que se revelaron abusivas durante el aislamiento social fue una solución paliativa, de emergencia, resultado de “años de desatención de la infraestructura de la educación básica” en Brasil.
Amiel critica la falta de transparencia de los contratos entre las redes de enseñanza y las empresas que desarrollan las plataformas. Muchos de esos contratos se hacen sin audiencia pública, tanto en la enseñanza primaria y secundaria como en la enseñanza superior. “Había una infinidad de plataformas alternativas completamente viables, plataformas importantes, por ejemplo, Moodle, usado por casi todas las universidades públicas, o Conferência Web, de videos, que funcionan perfectamente y son softwares libres”, dice también el activista y defensor de recursos pedagógicos abiertos.
La especialista Fernanda Bruno recuerda que la extracción y la distribución de datos para fines ajenos a la educación generaron una “bola de nieve” preocupante, ya que se pierde el control sobre los datos. “La aplicación Descomplica, por ejemplo, podía monitorear los clics y movimientos del mouse de cada alumno en la plataforma. Y una de las empresas con que la aplicación compartió los datos es Hotjar, que investiga el comportamiento de los usuarios en determinada página para mantenerlos conectados a ese sitio web. Es decir, es una empresa claramente orientada a la influencia del comportamiento online y en el caso del público infantil y adolescente eso es muy grave.
Políticas ilegibles
La falta de transparencia de las plataformas acaba transfiriendo a los padres la responsabilidad de buscar información y de protegerse de los eventuales riesgos en el uso de las aplicativos. Sin embargo, muchas veces los padres no tienen capacidad ni tiempo para dedicar a documentos oscuros y difíciles de descifrar.
“Las políticas de privacidad son ilegibles e incomprensibles para la mayoría de las personas. Es muy difícil que alguien se detenga a leer la letra chica, pero a la vez eso es una señal de que no existe una preocupación general en relación con la protección de datos”, afirma Meira, de Data Privacy Brasil. “Es injusto poner esa pesada carga en las familias. Debemos exigir del Estado y las empresas que dominan el mundo digital una actitud más activa, para que los derechos de los niños y adolescentes se respeten de modo efectivo y se creen productos que ofrezcan protección en el mundo digital”.
Vigilancia asimétrica
Aunque ya es es una realidad global, la vigilancia online se esparce por el mundo de modo desigual. En general, los niños y los adolescentes de Europa disfrutan de niveles más altos de privacidad y protección de datos que aquellos que viven en el llamado Sur Global, que cuenta con legislaciones menos rígidas. Un adolescente de 17 años que instale TikTok en Brasil, Colombia o Sudáfrica, por ejemplo, tendrá por defecto su cuenta definida como “pública”. Si estuviera en Reino Unido o Alemania, por el contrario, la aplicación ofrecería de inmediato la opción de cuenta privada. Plataformas como Instagram y Whatsapp también muestran variaciones semejantes en el tratamiento de datos según en qué país se encuentre el niño, una “discriminación por medio del diseño”, algo que critican las organizaciones de protección de la infancia.
“La vigilancia al final resulta asimétrica y aprovecha las debilidades de los países del Sur Global”. Brasil tiene una buena ley de protección de datos, pero no un buen sistema de supervisión que garantice la aplicación de la ley”, afirma Bruno. “Y hay otra cuestión que nos hace más vulnerables: la población brasileña, que padece una pobreza mayor, tiene muchas menos posibilidades de elegir la plataforma adecuada para la protección de los datos personales. En general la gente utiliza la primar aplicación que le aparece. Ya las condiciones mismas de elección están más limitadas en países como el nuestro”.
Desde hace muchos años los teléfonos celulares dejaron de ser teléfonos y se convirtieron en computadoras. ¿Qué tanto podemos aprovechar este potencial? ¿Quién decide que puedo y qué no puedo instalar en mi teléfono? Las grandes empresas monitorean nuestra actividad en los dispositivos móviles, ¿se puede hacer algo al respecto?
Gran parte de nuestras vidas suceden en los teléfonos móviles. Las interacciones personales o profesionales a través de chats de WhatsApp, las búsquedas en Google, la búsqueda de romance a través de aplicaciones de citas o el uso de mapas para movilizarnos por las ciudades. Todas estas interacciones están mediadas por aplicaciones y empresas que lucran de nuestros datos, que son en gran medida representación de nuestra vida privada.
En esta columna explicaré como podemos utilizar nuestro teléfono celular de una forma distinta a la que se acostumbra utilizando aplicaciones alternativas o incluso sistemas operativos alternativos. Esta no es una columna sobre seguridad digital, es una columna sobre privacidad y libertad frente a las grandes corporaciones que están en nuestros teléfonos.
Los celulares con sistema operativo Android son los más utilizados en América Latina por lo que este artículo se enfocará en este tipo de dispositivos. La primera característica de estos teléfonos es que son dependientes de Google. En un teléfono nuevo, lo primero que se pide es una cuenta de Google que permitirá instalar aplicaciones, acceder al correo electrónico de Gmail, pero además se generará un perfil asociado a cada persona. La georeferenciación, las búsquedas, los videos vistos en Youtube son algunos de los datos recolectados por Google. Al ingresar con una cuenta de Google a “Mi Actividad en Google” se puede tener una idea de lo que Google sabe de nosotres.
Google sabe mucho de las personas que usan sus servicios, probablemente más que ellas. Pero no es la única empresa que conoce nuestra actividad, Meta, Tik-Tok, Twitter, Waze o cualquier aplicación que funciona como servicio en la nube, lucran de nuestros datos y tienen información sensible que nos describe. El primer paso para proteger nuestra privacidad es usar aplicaciones alternativas que respeten nuestra privacidad.
En lugar de utilizar WhatsApp, se puede utilizar una aplicación como Signal que es software libre, utiliza cifrado fuerte y además su trabajo es gestionado con por una organización sin fines de lucro. Probablemente no es el modelo ideal, pero al menos no es una empresa que lucra de nuestros datos.
Si se piensa en una aplicación de mapas, estas normalmente requieren acceso a internet y una cuenta para funcionar, entonces es muy probable que esta aplicación esté monitoreando la actividad de las personas que la usan. OSMand es una aplicación alternativa de software libre que permite descargar mapas de todo un país o regiones y utilizar el GPS sin necesidad de internet. No es perfecta, la función ofrecer rutas donde existe menor tráfico vehicular no es algo que se tendrá con esta aplicación, pero sí podrás saber como llegar a tu destino sin que tu privacidad sea invadida.
Aquí cité dos ejemplos, pero existen muchas más aplicaciones y sitios como Privacy Guides, Privacy Tools, Prism Break u otras se puede encontrar recomendaciones.
De manera predeterminada para instalar una aplicación en Android se quiere utilizar Google Play, pero existen otras tiendas de aplicaciones. F-Droid es una tienda de dónde se pueden descargar aplicaciones sin necesidad de registrar una cuenta donde todas sus aplicaciones son software libre. Adicionalmente F-Droid alerta sobre posibles características controversiales en las aplicaciones. Por ejemplo si una aplicación es libre, pero depende de una red centralizada como es el caso de Telegram se nos informará.
Desde F-Droid se puede instalar otra tienda de aplicaciones que se llama Aurora Store. La misma permite instalar aplicación desde los repositorios de Google sin usar Google Play. Hasta hace poco se la podía utilizar de forma anónima, pero lamentablemente al momento de escribir este artículo Google ha bloqueado esta posibilidad.
Si realmente se quiere sacar a Google de nuestro teléfono un paso a seguir es probar un sistema operativo alternativo. Gran parte de Android es software libre y existen versiones modificadas de este sistema operativo. La más popular se llama LineageOS y está disponible para decenas de modelos de teléfono. Lamentablemente no siempre estos teléfonos se venden en todos los países de América Latina o los modelos soportados son antiguos.
LineageOS trae muy poco software instalado, por lo que se puede instalar solo el software necesario. Menos software significa mejor rendimiento y mayor seguridad. Para instalar software es se puede utilizar tiendas como F-Droid o Aurora Store, sin embargo también existe la posibilidad de instalar las aplicaciones de Google y sus servicios.
Además de LineageOS existen otras versiones modificadas de Android. GrapheneOS y CalyxOS son alternativas a destacar porque se enfocan en la seguridad y la privacidad. Replicant también tiene este enfoque pero además está pensada para funcionar solamente con software libre. A diferencia de LineageOS, estas distribuciones tienen muchos menos modelos de teléfonos soportados.
Si bien Android es un sistema operativo basado en Linux, es una versión muy limitada de este sistema operativo. Existen otras versiones que también se pueden instalar en varios teléfonos móviles y algunas de las más conocidas son PostmarketOS, Ubuntu touch o PureOS. Estos sistemas son Linux completo y se puede hacer prácticamente lo mismo que harías en una computadora. Una desventaja a tomar en cuenta es que las aplicaciones de Android no funcionan de forma nativa pero se las puede ejecutar con un emulador.
Estos sistemas operativos están disponibles para varios modelos de teléfonos celulares, sin embargo existen teléfonos que vienen con estos sistemas pre-cargados. Algunas de los modelos más conocidos son Librem de Purism y Pinephone. Estos teléfonos permiten, a través de un adaptador USB C, conectar un teclado, monitor y ratón al teléfono conviertiéndole en una computadora de escritorio.
Si bien somos muy pocas las personas que utilizamos aplicaciones como OSMAnd, Fdroid o un sistema operativo alternativo en los celulares, es positivo que esto pueda hacer. Que se puede instalar y que no en un dispositivo por el que se pagó es algo que debería decidir la persona dueña del teléfono, no su fabricante, ni Google.
La libertad no es gratuita y la conveniencia es una droga muy adictiva. Los teléfonos inteligentes forman parte importante de nuestras vidas y sin embargo no son nuestros. Las grandes empresas ofrecen aplicaciones que resultan útiles a cambio de datos personales e interacciones sociales. La existencia de proyectos que buscan dar el control a las personas por sobre la tecnología es esperanzadora si queremos vivir en una sociedad libre y no en una dominada por pocas empresas tecnológicas.
Aunque ya haya pasado el Día del Niño, vale la pena tomarse un momento para reflexionar sobre esta etapa de la vida, los derechos vigentes, los que están vulnerados y los que se cumplen por esfuerzos particulares, convicción de padres y cuidadores y desde organismos que trabajan por el cuidado de la niñez. Por eso la convocatoria a la Lic. en Psicología Antonella Gross Aldecoa, para una entrevista en La Nueva Radio Suárez.
Se refirió la profesional consultada a “la complejidad del rol de los papás y las familias, en acompañar estas infancias un poco perdidas en el ciber espacio. El de hoy, es un mundo complicado y los chicos tienen una única brújula, que somos sus adultos. Si nos perdemos los adultos… ¿quién orienta a nuestros niños?”. Por esto, reflexiona Gross Aldecoa que “ser guía, ser brújula en este mundo de tanta información pasa mucho más por enseñar habilidades, por acompañar desde la educación emocional, que desde el lugar de pasarle una información que ellos ya tienen sumamente accesible, por todos los medios digitales que utilizan”.
Por lo que invitó a reflexionar sobre el rol que toca a los padres o cuidadores adultos. “posicionarnos en cómo son estas infancias, cómo acompañar”. Agrega que viró, “la forma de pensar estas infancias hacia un paradigma de derechos; en buena hora”. Por supuesto, dijo “que hay muchos derechos que siguen vulnerados, tanto por parte de los estados, como por parte de las familias, en términos de violencias, sobre todo, o del acceso a la educación, a la salud, a una alimentación saludable y completa”. Por lo que dice, “hay mucho para hacer para cuidar nuestras infancias. A gran escala, y también a pequeña escala. Creo, que hay mucho trabajo por hacer, y en eso nos tenemos que concientizar de que somos nosotros los que tenemos que hacerlo”.
Por lo que invita, a posicionarse desde el espacio de la casa y la familia, preguntándose qué se puede hacer para acompañar estas infancias, en este mundo complicado, se trata de “volver a estar con el otro, volver a mirarnos, volver a compartir, a escuchar, desde una escucha empática”. Lo que es importante para los adultos, no es importante para los chicos”, por lo que invita a tomar en cuenta que eso de lo que hablan, preguntan, dicen, “para ellos, es lo más importante”.
Por lo que los grandes, dice la profesional consultada, “debemos tener la sensibilidad suficiente para sostener una escucha activa, y comprensiva de eso que les pasa, eso también aprenden: a escuchar. Si dejamos de mirar las pantallas, y volvemos a mirarnos, ellos también aprenden a registrar las emociones en el otro. Hay mucho que hacer para volver al encuentro real, genuino, en esas dos personas”.
Consultada en torno a cuándo acudir a la ayuda profesional, en aquellas cosas que los padres se plantean y no saben cómo llegar, pidió, “volver a mirar, volver a escuchar y darme cuenta cuándo mi hijo está sufriendo por algo y si yo me detecto que no tengo las herramientas para acompañarlo en ese sufrimiento, siempre es importante hacer una consulta. Que tal vez no implique un tratamiento extenso, sino que tal vez, es una o dos entrevistas de orientación y ya está”.
Aclara la Lic. Gross Aldecoa que otra cosa es, “cuando yo como papá me doy cuenta que hay cosas que no se manejar, entonces, la consulta la tengo que hacer yo. Porque a mí me están faltando herramientas para acompañar esa crianza. Entonces, está bueno eso. No siempre el problema es el niño/a. A veces, somos los adultos los que nos quedamos sin herramientas, porque el cambio en los modos de crianza ha sido tan fugaz, que hemos recibido una cosa muy distinta a la que tenemos que dar ahora. Entonces, es lógico que no vamos a tener las herramientas, las tenemos que ir construyendo. En esos casos, es el padre/madre, el que tiene que ir a hacer la consulta, no llevar al hijo. Preguntando cómo puede hacer para acercarse a su hijo, como puede hablar con él. Asumir, que uno a veces, no se las sabe todas, y que a veces, puede recibir una mano de alguien, que estudió cosas que le pueden llegar a servir. Construir juntos, con el profesional, las herramientas que necesita esa mamá o ese papá”.
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