En el 2016, unos 59 millones de niños en el continente sufrían retrasos en el crecimiento
LaOrganización Mundial de la Salud (OMS) ha reclamado este martes una «acción urgente» para conseguir que en el 2030 se acabe con la malnutrición y se consiga instaurar una cobertura sanitaria universal en el continente, algo «poco probable» si se tienen en cuenta los datos actuales.
La directora de la OMS para África, Matshidiso Moeti, lamentó que «las cifras actuales no solo implican que sea poco probable que se consiga cumplir los objetivos globales de nutrición en el 2025, sino que también lo es que se acabe con todas las formas de malnutrición hacia el 2030», en un comunicado emitido en Nairobi.
En el 2016, unos 59 millones de niños en África sufrían retrasos en el crecimiento y unos 14 millones, de emaciación o bajo peso en relación a la altura, que supone un sólido indicador de mortalidad en menores de cinco años.
Por otro lado, el número de niños obesos en el 2014 era de 10 millones, casi el doble que en el 2000.
Las principales causas de la malnutrición en África son la pobreza, el hambre y las enfermedades, factores vinculados a la falta de educación, la inestabilidad en las posibilidades de ganarse la vida y la falta de acceso a servicios básicos como sanidad o a alimentos sanos y nutritivos.
Sanidad universal
«La carga de una insuficiente alimentación sigue persistiendo en la región africana, y hoy su impacto se siente junto al del sobrepeso, la obesidad y enfermedades relacionadas con la dieta en muchos hogares pobres«, explicó la directora de la división de Familia y Salud Reproductiva de la OMS en África, Felicitas Zawaira.
«En estos últimos años nos hemos concentrado en enfrentarnos al hambre, pero lo que debemos reconocer es que acabar con el hambre no garantiza una mejora de la nutrición», agregó.
Otro de los factores relacionados con la nutrición que repercuten en el continente es la deficiencia de micronutrientes, que afecta al desarrollo de los niños pequeños, a la salud reproductiva y a la capacidad de trabajo.
«Mejorar de forma sostenible la nutrición requiere tener en cuenta cómo producir, distribuir y asegurar el acceso a dietas saludables y nutrientes esenciales, no solo a tener mayores cantidades de comida», alertó Zawaira.
Acerca de la sanidad universal, el documento asegura que, cada año, unos 11 millones de africanos caen en la pobreza debido a pagos sanitarios demasiado altos para ellos, y advierte de que, a menos que los países del continente atajen los problemas nutricionales, conseguirla en el 2030 será «un camino lleno de obstáculos».
Dos de cada diez estudiantes abandonan la escuelaantes de los 16 años, edad en que la educación deja de ser obligatoria. La cifra, reprobada por la Comisión Europea que urge a España a rebajarla (en Catalunya la tasa de abandono es ligeramente inferior), no explica del todo la sensación de fracaso que sienten otros muchos estudiantes en su proceso de formación y que afecta a sus expectativas de vida. Existe lo que la investigadora en educación y profesora de sociología de la UAB, Aina Tarabini, denomina como “microexclusiones escolares”.
“Hablamos de repeticiones de curso (casi un tercio de los alumnos de 15 años ha repetido una o dos veces), de separaciones de alumnos por grupos de nivel, de chavales a los que gradúan sin tener las competencias suficientes, de abandonos en el primer mes de bachillerato, de adaptaciones curriculares que quedan en mínimos o de expectativas de docentes sobre el rendimiento del alumno en función de su situación socioeconómica, el nivel cultural de los padres, su origen familiar…”. Todo esto no consta en las estadísticas oficiales pero “hace que los jóvenes no sientan su modelo educativo como propio”, explica Tarabini, que ha publicado La escuela no es para ti.
La experiencia del fracaso mina la autoestima. “Poco a poco los chavales se apartan y se colocan en el lugar en el que el sistema quiere que estén: fuera de la clase”, añade la profesora. Fuera de la clase de una forma literal (absentismo u abandono) o metafórica (ausencia), y es un desencadenante de deficiencias educativas, conductas disruptivas, fragilidad emocional… Sin embargo, Tarabini considera que si a los alumnos se les ofrece una educación más personalizada, acorde con su ritmo, y un acompañamiento auténtico se lograría no sólo un sentimiento de pertenencia real a la escuela, sino la vinculación del chaval con sus ganas de aprender y encontrar un lugar en la sociedad.
Adrián, Andrea, Sergio, David y Coral son ejemplos de esas dinámicas de expulsión inconsciente del sistema educativo. Todos llevan una pesada mochila personal más allá de lo que han vivido en el centro educativo. Son alumnos de la escuela de segunda oportunidad El Llindar, escogidos al azar, que hablan brevemente de su experiencia de exclusión y fracaso y de qué les ha funcionado para reengancharse de nuevo a la formación.
La soledad en el patio
“Cuando llegué al instituto con 12 años pensé que sería tan guay como se veía en las películas”, relata Adrián. “Y no”. En el patio había el grupo de chicos populares que quedaban y se veían fuera de la escuela. También estaban los de los móviles. Y los de deporte. “Yo era muy cerrado y quedé fuera de cualquier grupo”. El curso resultó ser inesperadamente difícil y se encontró también solo frente a sus dificultades. Suspendió 1.º de la ESO y tuvo que repetir la dolorosa experiencia de la soledad en el patio con chavales más jóvenes. Suspendió tres asignaturas, lo que le abocaba a una nueva repetición. Abandonó y se abandonó.
Acude al Llindar desde el pasado septiembre. Está matriculado en el curso de Ventallers, un programa que acompaña y orienta a los alumnos mayores de 16 años en un abanico de talleres profesionales distintos. En contra de su primera idea, seguir una formación profesional inicial (PFI) de imagen y estética “porque un tío mío tiene una peluquería”, está viendo otras posibilidades después de hacer talleres de escalada, cocina, electricidad, mecánica… “No sabía que me gustaban tantas cosas”, responde locuaz. Valora el acompañamiento de su tutora Irene, tan distinto a sus docentes de instituto. “No sé qué haré aún, pero quiero sacarme el acceso al grado medio de FP”.
Años de aburrimiento
“Los profesores estaban sólo para los niños de la primera fila”, explica Andrea. A mí siempre me colocaban detrás porque no me enteraba. Pregunté si yo podía sentarme junto a los que compañeros que aprendían, y el profesor dijo que no”. El fracaso de 1.º de ESO se convirtió en un lastre. “Pasé de todo porque pensaba vaya aburrimiento hasta los 17 años que pueda librarme de esto”. Ahora tiene 16 y cursa desde hace dos años un programa personalizado que combina la teórica de la ESO con aprendizajes profesionales. “Somos 10 en clase y aprendemos a diferentes ritmos, por eso los exámenes son distintos”. Le gusta acudir al centro. “Aquí no nos machacan, te lo explican hasta que lo entiendes y te animan a seguir”. Sueña con matricularse a un ciclo de auxiliar de enfermería y saltar a un grado de educación infantil después. “Tengo muchas ganas de llegar a 4.º de ESO porque ya estaré cerca de lo que quiero hacer. Me he caído del camino pero, como dicen aquí, puedo llegar de otras maneras”.
El desafío y la expulsión
Un día el profesor de ESO se dirigió a Sergio como “el tontito de la gorra”. Y reaccionó al desprecio no con la palabra sino con los recursos más primarios: le pegó. “Sé que no está bien”, admite para justificar que sabe que la violencia no es la manera de resolver los conflictos, “pero en el fondo se lo merecía”. Se queja de los intentos de los profesores de ignorar su presencia en el aula, de querer borrarlo de la clase, de expulsarlo por sus desafíos y mala conducta, según su versión. “Estás en clase 45 minutos sin enterarte de nada y encima te riñen. Y cada vez entiendes menos y, al final, todo te da igual”, se queja. Pero fracasar no estaba entre sus objetivos. La cuestión era cómo y en qué tener éxito. “Aquí no te aburres nunca. Para empezar, no estás con la libreta y el boli todo el día. Aprendes cosas interesantes, útiles. Haces proyectos y pruebas actividades, como la escalada. ¿Qué iba a saber yo que me gustaba?”. En cuanto a los estudios, disfruta con geografía. “He sacado un notable en la exposición del cometa Halley. Eso mola”.
Desmotivación
David quisiera aprobar el 3.º de la ESO este curso pero no sabe si lo logrará.“No me gustaría verme otro año más así”, reconoce aunque le gusta el centro actual al que compara como una mano extendida dispuesta a ayudar. “Puedes cogerla o no pero allí está y una vez te coges, ya no te suelta. Eso es nuevo para mí”. Le gustan los talleres, especialmente el de cocina (la escuela tiene un restaurante propio que cuenta con el apoyo del grupo Tragaluz). Y estudiar arte y filosofía, una materia que el centro introdujo este curso con buena aceptación por parte de los alumnos. “Me gusta hablar de la vida, de paranoias que todos tenemos en la cabeza”. Aspira a encontrar un trabajo en un supermercado para poder mantenerse y hacer lo que más le gusta: escribir poesías.
El abstencionismo como salida
Coral tiene 14 años y llegó al centro el pasado septiembre. El curso anterior las faltas de asistencia al instituto fueron muy altas después de ver que sus compañeros continuaban progresando y ella repetía curso… “No me enteraba de nada y no me interesaba nada, ¿para qué iba a ir?”. Aquí muestra interés en algunas actividades, especialmente las más profesionalizadoras. “Son útiles”, afirma. Está volviendo a engancharse a la rutina escolar. Le gusta porque en esta escuela de segunda oportunidad le dejan fumar en la hora del patio y no se encabronan los profesores si llega tarde por las mañanas. Quizás estas transgresiones adolescentes quedan compensadas si puede decir: “He pensado que quiero aprender y buscarme la vida”.
El próximo 3 de mayo se estrena «Último año», documental de Viviana Corvalán y Francisco Espinoza que relata la historia de cinco amigos de una escuela pública y especial para sordos que deben enfrentar el mayor dilema de su existencia.
La cinta busca retratar la dificultad que enfrentan los niños sordos de concluir la enseñanza básica y continuar sus estudios en escuelas para oyentes.
Uno de los objetivos de los realizadores es visibilizar las dificultades que enfrentan las personas sordas para acceder e integrarse en el sistema educativo chileno.
Los datos son estremecedores: En el mundo existen 72 millones de personas sordas y 500 mil viven en Chile. De ellos, sólo el 18% accede a la educación.
Baluarte acoge la proyección, esta tarde a las 19.00 horas Se trata de la primera película hecha 100% por un equipo saharaui
Está realizada por la Escuela de Cine del Sáhara, centro creado en 2011
Bajo el marco de las Jornadas de Paz, Convivencia y Derechos Humanos que organiza el Gobierno de Navarra, Baluarte acoge esta tarde la proyección de Patria dividida, la primera película saharaui de la historia. Rodada en 2013, es el relato de un joven saharaui perseguido por la policía marroquí que debe huir de las zonas ocupadas y atravesar el muro que separa el Sáhara Occidental. La proyección comenzará a las 19.00 horas y cuenta con entrada libre, previa retirada de invitación en las mismas taquillas del auditorio.
El largometraje, que se ha proyectado en varios certámenes y ganó el Premio del Público en el Festival Internacional del cine del Sáhara (Fisahara) en 2013, pudo realizarse gracias al trabajo de la Escuela de Cine del Sáhara, un centro que se construyó en 2011, en colaboración del Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática y CEAS (Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara). Hoy día es ya el alma cinematográfica saharaui y desde aquellos inicios, más de treinta jóvenes han terminado sus estudios y actualmente trabajan en labores relacionadas con el mundo audiovisual.
Uno de aquellos estudiantes más destacados fue Brahim Chagaf, actual docente en el centro y también el protagonista de Patria dividida. Sobre la película, Brahim reivindica lo histórico del proyecto, al ser el primer filme donde “desde la idea hasta sacar los DVD, y todos los actores, equipo técnico y de producción han sido 100% saharauis”. Sin embargo, lamenta la escasa distribución de este histórico largometraje, que contó con un presupuesto de 100 euros. “Para pagar transporte a los actores que no eran de la escuela y ofrecer bocadillos algún día”, aclara.
Pero si bien Patria dividida fue la primera película saharaui, tras aquel debut han sido varios los proyectos que se han realizado en la escuela, un lugar que Omar Ahmed, director del centro, define como vital. “No solo damos formación -con una capacidad para 20 alumnos internos-, sino que también está ligado el festival Fisahara, están los cines móviles, la producción que hacemos en cooperación con gente extranjera…”, concreta.
Por ello no duda en señalar la escuela cinematográfica como una necesidad para los saharauis, pese a que haya “muchas dificultades para que la gente lo comprenda”. En ese sentido, continúa, parten de que “la lucha por el Sáhara es una lucha por la identidad, y por tanto hay que fortalecer la cultura”. Y la mejor vía para ello, en su opinión, es “dar formación y herramientas nuevas a los jóvenes para que ellos mismos fortalezcan su propia identidad cultural”.
Así lo corrobora Brahim Chagaf, ya que según su experiencia propia, pese a que dotan de total libertad creativa a los alumnos, “muy raras veces se salen de ficcionalizar un hecho que ha ocurrido o tratar un tema que les preocupa, siempre relacionado con la causa”. Los proyectos realizados durante estos años, hablan de “víctimas de las minas que hay en el muro de la vergüenza, ese que divide el Sáhara Occidental”, también se retrata la situación de “los saharauis que están bajo la ocupación, que por el simple hecho de salir a manifestarse en la calle se enfrentan a detenciones arbitrarias, encarcelamientos y desapariciones…”, o también se muestra la situación en los propios campamentos, pero desde la visión de “una situación con escasez de medios, en la que estamos porque queremos, porque estamos resistiendo y reivindicando un derecho”.
Así, el cine se ha convertido en su mejor espejo y “gracias a la escuela nuestra voz ha llegado a muchos lugares a través de los proyectos realizados”, concluye Chagaf, que no duda en agradecer a Carlos Cristóbal, coordinador de la escuela, su apoyo tanto personal como económico. De hecho, él fue quien cubrió aquel presupuesto de 100 euros para rodar Patria dividida.
colaboración y apoyo Acerca de la situación de la escuela, Carlos Cristóbal apunta que si bien el centro nació “en un momento en que la cooperación vivía un momento más brillante en cuanto a recursos, tanto en Comunidades Autónomas, como Ayuntamientos, Diputaciones y gente de a pie”, actualmente tiene una situación muy limitada. Por ello, no oculta su orgullo hacia “los resultados que se logran”, ya que sus profesores y alumnos “viven en una situación muy precaria”.
Respecto al material de grabación, Chagaf recuerda que empezaron “casi con nada”, con dos trípodes -uno de ellos roto-, una cámara mini dv de cinta y otras cámaras de plató de conexiones muy antiguas, además de un ordenador -“la joya del centro”- para editar los proyectos. Actualmente, gracias al apoyo económico que ha recibido la escuela, han podido renovar equipos y ahora disponen de tres cámaras réflex, varios trípodes y más ordenadores para el montaje. “Conseguimos un resultado de buena calidad, en cuanto a imagen y sonido, con medios muy limitados”, comenta Chagaf.
Sobre el futuro de la escuela, Brahim señala que desde el pueblo saharaui tienen que “conservar y proteger su identidad, porque el propio enemigo está vendiendo una versión de que somos marroquís”. De ahí la importancia, a sus ojos, de “mostrar nuestra identidad, cultura y nuestras costumbres y trabajar desde el cine no solo mostrándolo, sino también trasladándolo a generaciones que continuarán la lucha”. Ese es el pilar fundamental de la escuela concluye. Patria dividida fue su primera piedra, Y tras la proyección de hoy, Brahim Chagaf, Omar Ahmed y Carlos Cristóbal explicarán sus claves.
La severidad de las conclusiones de Ineed y Unicef exige la atención oficial negada hasta ahora
Las alertas sobre las carencias en la educación pública y los riesgos que conllevan para el país no han logrado hasta ahora horadar el muro oficial de desaprensión e incompetencia. Merecen mejor atención las advertencias más recientes, ya que no provienen de opositores políticos o técnicos privados sino que están contenidas en un informe conjunto de un organismo estatal y Naciones Unidas. Un estudio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) y Unicef concluyó de manera tajante que si Uruguay no sale del rezago educativo, los estudiantes de hoy tendrán dificultades más adelante en encontrar empleo y sufrirá «la competitividad global del país». Y en momentos en que sindicatos docentes presionan por más recursos para la educación pública sin ofrecer contrapartida de resultados, el informe, al enfatizar «los bajos niveles» actuales en la formación estudiantil, destaca la probable inutilidad de asignar mayores partidas presupuestales si paralelamente no se reforma el sistema.
Ineed, organismo estatal autónomo, y Unicef concuerdan en reconocer avances en la generalización educativa para la primera infancia y la incorporación de tecnologías para uso pedagógico, especialmente con el Plan Ceibal. Pero advierte contra el atraso en que se encuentra Uruguay en el mundo actual en materia de calidad de la educación. Destaca que la situación es especialmente grave en la enseñanza media, por lejos el eslabón más flojo en la cadena de la enseñanza pública por sus deficiencias curriculares y docentes, y altos niveles de deserción y repetición. Enfatiza además que para llevar el país a las exigencias del siglo XXI se necesitan «consensos de largo plazo tanto políticos como con actores relevantes».
La observación está dirigida directamente a los dos sectores responsables de la pobreza educativa. La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que preside Wilson Netto, se niega una y otra vez a implementar cambios que todos conocen pero nadie pone en marcha. Incluyen adecuadas propuestas específicas planteadas por los técnicos de Eduy21 y otros muchos expertos del sector privado. Y los tres gobiernos del Frente Amplio han mostrado una incomprensible tolerancia con la renuencia de ANEP. Todo empezó con la defectuosa ley de educación, aprobada durante la primera administración del presidente Tabaré Vázquez y resistida hasta en ámbitos docentes. Siguió con la vacua promesa del expresidente José Mujica de modernizar la educación pública y ha culminado bajo el gobierno actual. Vázquez le puso a la intrascendente ministra de Educación, María Julia Muñoz, dos laderos técnicos para llevar adelante las reformas. Pero ambos desaparecieron prontamente de la escena oficial cuando Netto frenó cambios que hubieran puesto el país a rueda del mundo actual, aprovechando la tolerancia culposa del Poder Ejecutivo.
El informe de Ineed y Unicef reclama «garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos», destaca como «factor de riesgo» la baja formación docente, especialmente en secundaria, y propone metas para corregir las deficiencias. La severidad de las conclusiones de ambos organismos exige la atención oficial negada hasta ahora, a menos que se acepte denigrar el futuro de la juventud uruguaya y el desarrollo del país.
Así como la década de los ochenta fue reconocida por las especialistas como la década perdida de la educación en el mundo, en donde prácticamente no pasó nada, de igual manera el presente sexenio puede considerarse como un periodo perdido en la historia de la educación en nuestro país. Se nos anunció al inicio que tendríamos una reforma educativa de gran calado, y terminamos con la caricatura de una serie de ajustes en la regulación laboral y admisntrativa de los y las docentes de educación básica y media superior en nuestro país. ¿De qué se trata? A este gobierno le gustó jugar a las mentiritas a dar gato por liebre, desde un inicio y hasta el final. El problema no ha sido el mal manejo en el plano de la política en la esfera gubernamental, el problema en el fondo, muy en el fondo, es el deterioro que se ha generado en el tejido institucional de la educación en México. Paso a hacer un recuento de dicho deterioro:
La educación en México ha perdido legitimidad. Es decir, se duda mucho o ya muchos no creen en la efectividad del servicio educativo que ofrece el sistema.
Los y las docentes viven asediados por la persecución de la evaluación. La evaluación lejos de percibirse como área de oportunidad se sigue percibiendo como una furente amenaza, que perturba e incomoda a los y las docentes y que ha inaugurado un escenario inédito poco estudiado, la paranoia profesional de muchos docentes.
La calidad se mantiene en el mismo punto o con una tendencia hacia la baja. Aquí es relativamente sencillo corroborarlo, consultando los indicadores, sondeos y resultados en comparativo de las pruebas estandarizadas (la prueba OPISA por ejemplo). Desde la vitrina de la OCDE México sigue siendo un país que no mejora sus indicadores, y ellos explican porque no se ha cumplido plenamente con sus recomendaciones. Visto desde nosotros, la calidad educativa en México se ha paralizado debido al gran engaño que ha significado la supuesta reforma educativa.
Los ajustes al sistema producto de la reforma han sido involutivos. Es decir se había avanzado mucho en institucionalizar una serie de reglas y regulaciones de la profesión docente, de los esquemas para la promoción laboral, salarial y profesional de los y las educadores de este país. Hoy todo eso, es letra muerta, hoy las nuevas reglas tienen como intención central crear un escenario de vulnerabilidad laboral, con un alto nivel de inseguridad del mismo tipo. Creo que eso lo han conseguido con relativa facilidad.
El dilema entre centralismo o descentralización ha violentado el verdadero espíritu federalista del constituyente. ¿Qué si la nomina y los recursos pasan a los estados que si la nomina se centraliza a través del FONE, etc.? En el fondo lo que está en juego es el margen de maniobra de los gobiernos estatales, pero aquí el problema es el cáncer de la corrupción, hay una competencia para ver quiénes son más corruptos si el gobierno federal o los gobiernos estatales.
Niños y niñas padres, de familia y la sociedad en su conjunto, comienzan a dudar del servicio que reciben de los espacios escolares y buscar alternativas sin encontrarlas fácilmente a la mano. Esta es la parte más triste miles de niños y niñas sobre todo miles de jóvenes asisten a sus escuelas en turno, sin creer, ni aceptar el paquete formativo que reciben, dudando de que la educación que reciben les servirá para la vida presente y futura.
Cuando se habla del deterioro en el tejido institucional de la educación pública de muestro país, se afirma que el proyecto estratégico del actual sexenio ha sido un rotundo fracaso, primero porque no fue reforma lo que vivimos mucho menos educativa a lo único que asistimos es a un “batidero” de los componentes del sistema para tensionarlos y confrontarlos contra sí mismos: los docentes contra la sociedad, la sociedad en contra de los docentes, los medios en su campaña de desprestigiar a los docentes, los docentes en su proyecto de movilización para sacudirse las amenazas de una reforma que lo que único que pretendía era descreditar la profesionalización de los y las educadores, la esfera del gobierno que ha visto como enemigos a todos y todas que hemos estado en desacuerdo con argumentos las propuestas surgidas de su proyecto de reforma, la sociedad que se mueve buscando salidas pero con la brújula perdida. De esta manera, va a ser mucho más difícil recuperar lo que ya teníamos que haber perdido lo que ahora perdemos. ¿Por qué? Porque en educación así son las cosas, en un día se puede arrojar al cesto de la basura lo que ha costado largos años construir.
El tejido institucional de la educación pública no sólo se integra de elementos instituidos, de acuerdos tácitos, de prácticas y tradiciones, de costumbres hechas ley; también se integra de búsquedas y expectativas basadas en el deseo de mejores cosas y de un mejor escenario. Estoy seguro que en miles de maestros y maestras está el firme propósito de hacer mejor su trabajo, tal vez no sea sencillo conseguirlo, faltan cosas por hacer. Las piezas del sistema que se han movido lejos de facilitar estos procesos hacia la mejora, los han distanciado.
Necesitamos no sólo una nueva y mejor disposición para mejorar sino también, acciones congruentes de dicha diferencia. La pregunta con la que cierro para que alguien la abra más adelante es. No todo lo que uno se pregunta se puede responder: ¿De qué manera es posible recuperar y recomponer el tejido institucional de la educación pública en nuestro país, a partir del profundo y estructural deterioro que vivimos al interior del sistema educativo nacional?
La tecnología blockchain y los criptoactivos llegaron para quedarse y cada vez más y más usuarios se suman al crecimiento de estas innovaciones financieras. Incluso los más pequeños de la casa empiezan a familiarizarse con el tema. En este sentido, se han desarrollado iniciativas para explicarles a los niños qué es blockchain y qué son las criptomonedas.
Tal es el caso de Pigzbe, una cartera fría de criptomonedas con la que los niños pueden aprender jugando acerca del mundo criptográfico y el dinero. Una especie de alcancía digital para niños que se apoya en la creencia de que las criptomonedas serán parte de la cotidianidad de las nuevas generaciones.
Con la Piggy-wallet de Pigzbe los más pequeños de la casa se podrán relacionar de una manera didáctica y divertida con la idea del dinero y con la criptografía. El equipo ha desarrollado el token Wollo (WLO) con el que funcionará el juego y que se podrá conservar en la cartera.
Pigzbe ha contado con la colaboración de varias empresas como Pentagram, Studio.Build y está dirigido a niños de 6 años en adelante. El proyecto ha sido desarrollado de la mano de Stellar.org, y según uno de sus cofundadores, Filippo Yacob, Pigzbe busca «darle a la humilde alcancía una muy necesaria renovación del siglo XXI».
Han sido unos meses emocionantes, viendo cómo un producto mágico cobra vida en nuestro estudio, mientras se anticipa el enorme impacto que una generación de niños empoderados y con conocimientos financieros podría tener cuando se les da acceso a los servicios y herramientas adecuados. Filippo Yacob, Cofundador, Pigzbe.
Para darle mayor realismo al juego y al papel del ahorro en esta alcancía digital, la aplicación estará asociada a una tarjeta llamada Wollo Card que imita el funcionamiento y apariencia de las tarjetas de crédito. Según Yacob, la startup no solo quiere crear un producto para el microfinanciamiento familiar, sino una forma de crear nexos y accesibilidad a la tecnología blockchain, las criptomonedas, e integración de la tecnología a la cotidianidad de los hogares.
Otras iniciativas
Entre otras iniciativas para la educación financiera de niños con respecto a blockchain y criptomonedas, la revista digital Wired publicó, a través de su cuenta en YouTube, un vídeo en el cual la investigadora y cofundadora de Animal Ventures, Bettina Warburg, explicó el concepto de blockchain en cinco niveles distintos de dificultad a cinco personas de diferente edad y grados de preparación: una niña, un adolescente, una estudiante universitaria, un profesional y un experto.
En el caso específico de la niña, Warburg pudo colocar en palabras sencillas la complejidad de blockchain haciendo que la pequeña niña comprendiera perfectamente la idea central: una gran red descentralizada que permite eliminar la intervención de terceras partes en las negociaciones. Ante la explicación, la pequeña no hizo más que sorprenderse, consciente del cambio que hay entre cómo se han venido realizando este tipo de operaciones de la forma tradicional y lo que propone la tecnología de contabilidad distribuida.
Por otra parte, el reconocido canal de programación infantil Cartoon Network estrenó una serie animada llamada Craig of the Creek, en donde uno de sus personajes pregunta por Bitcoin en uno de los primeros capítulos. La primera criptomoneda del ecosistema apareció en el segundo capítulo de esta primera temporada, en un episodio que fue visto por 826 millones de personas en Estados Unidos.
De igual forma, para el segundo trimestre del presente año se tiene previsto el lanzamiento de la serie animada Meet the bitcoins, la cual pretende educar al público en general acerca de la tecnología de contabilidad distribuida y los criptoactivos.
La popularidad de Bitcoin ha promovido este tipo de iniciativas que han establecido un acercamiento de los niños hacia las criptomonedas, tecnología financiera que está llamada a transformar la manera en que conocemos el dinero. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional publicó a inicios de este año una información referente a las cosas que los niños nacidos en 2018 probablemente nunca conocerán, entre las cuales mencionaron al papel moneda, y en la que señalaron «En la carrera para destronar el papel moneda, las criptomonedas son punteras».
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!