¡Hola! Esta página es para darte la bienvenida. Y para decirte que la Coleccion de cuentos que vas a leer relata historias verdaderas. No porque hayan sucedido auténticamente, sino porque desde la fantasía nos hablan de la vida cotidiana.
La Coleccion de cuentos consta de catorce, que hemos dividido en dos entregas, cuentos de personajes que nunca existieron pero a los que les pasan cosas reales: sufren cuando se sienten rechazados, disfrutan de los juegos y el amor, buscan protección y respeto.
La Abuela electronica derecho a Amor y Comprension
The 2022 GEM Report Fellowship offers an opportunity to be part of a select group of scholars and researchers, collaborating with the GEM Report team on one or both aspect of its core objectives:
(1) to monitor and report on progress in the SDG 4 on education and education-related aspects in other SDGs;
(2) to report on the implementation of national and international strategies to help hold all relevant partners to account for their commitments as part of the SDG follow-up and review.
The 2022 Fellowship edition will be the fourth round of the Fellowship programme, adding to a growing, diverse network and community.
Criteria for selection include originality, potential to influence the global education agenda, analytical rigour, feasibility of analysis within the time frame and research that highlights equity and accountability.
The extent to which GEM Report’s data resources are used, such as household and school surveys linked to the World Inequality Database on Education (WIDE) or the GEM Report’s Profiles Enhancing Education Reviews (PEER), is also considered. Submissions that aim to contribute new insights on monitoring indicators, focus on implementation challenges mid-way into the 2030 Agenda, and those that support the themes of forthcoming GEM reports, i.e. the 2023 GEM Report on technology and the 2024 GEM Report on education leadership, will be taken into account.
The deadline for proposals is 1 December 2021. The review process will last for two months, with an expected start date of 1 February 2022.
The GEM Report Fellowship programme, supported by OSF, aims to strengthen the evidence base on comparative and international education and reinforce the links between research, policy, and practice in education. It offers an opportunity to be part of a select group of researchers and scholars who are advancing knowledge in this field, while working with the GEM Report team. The 2022 Fellowship Programme is the fourth round and the new fellows will join this growing community.
Recipients of a fellowship will have the opportunity to work with the GEM Report team’s specialists, one of the world’s leading teams in this field, to conduct research and analysis of education data with a primary focus on SDG 4, the global education goal. The fellowships will help build new skills and deepen the participants’ capacity, while also sharing their experience and knowledge with the team as well as, where possible, with regions and countries. Learning from their experience with the team, the fellows will also be able to participate in and influence the work of the GEM Report.
The work will be carried out remotely, with a two-week-long visit in Paris (with travel allowance) if the sanitary conditions allow. The GEM Report team will provide:
A stipend (US$19,500) for the duration of the fellowship (up to 11 months).
A mentor from the team of GEM Report researchers, to provide regular mentoring, guidance and engagement with the GEM Report work.
Monthly meetings engagement across the research team and Fellows
Examples of work produced and in production by previous fellows are listed here:
2021
– Leena BHATTACHARYA (India): Changes in educational indicators of children in India: Evaluating the Right to Education Act of 2009 (forthcoming)
Fernanda GÁNDARA (Chile): Language considerations for the global monitoring agenda: Insights from a large-scale bilingual assessment of literacy from the DRC (forthcoming)
Emmanuel MANYASA (Kenya): Assessing the impact of ICT integration policy on equity in access to quality education in African contexts: The case of Kenya (forthcoming)
Saba SAEED (Pakistan) and Muhammad AFZAN MUNIR (Pakistan) : Coping with COVID-19 in the Global South using technology: Evidence from Pakistan and Ethiopia on ECE students and the workforce (forthcoming)
Danqing YIN (China): The importance and relevance of home education: Global trends and insights from the United States (forthcoming)
Venezuela está lista para lograr el récord Guinness de «la orquesta más grande del mundo». 12.000 niños y jóvenes llevan dos meses ensayando para interpretar la Marcha Eslava de Tchaikovsky. Este viernes es el ensayo general. Y el sábado, el gran día.
Se trata de una iniciativa del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. El Sistema, programa estatal fundado en 1975, que ha dado formación musical a miles de chavales de clases populares en Venezuela, tiene como máximo exponente a Gustavo Dudamel, el actual director musical de la Ópera de París.
El director del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, Eduardo Méndez, habla de cómo se han enfrentado a este reto en plena pandemia, que ha dejado en este país de 30 millones de habitantes unos 5.000 muertos:
«El intento consiste en ejecutar una obra sinfónica del repertorio universal que tenga una duración superior a cinco minutos. (…) __Hubo algunas reacciones al principio un poco de temor por el tema de la bioseguridad, pero una vez explicado todo el proceso, todo el protocolo, como dijo el ministro, se hicieron las pruebas PCR a todos y cada uno de los muchachos participantes. Eso generó muchísima confianza».
El anterior récord Guiness de la mayor orquesta del mundo fue impuesto en 2019, en la ciudad rusa de San Petersburgo. Lo logró una orquesta de 8.097 músicos del Fondo de Iniciativas Sociales de la petrolera Gazprom.
El galardón la distingue por su trabajo al frente de la Unidad sanitaria y de medio ambiente en la República Democrática del Congo. Su contribución ha sido crucial durante la actual pandemia de COVID-19, los pasados brotes de ébola y las crisis naturales y humanitarias, como la erupción volcánica de la ciudad de Goma el pasado mes de mayo.
Una casco azul nepalesa que presta servicio en la República Democrática del Congo ha recibido el Premio a la mujer policía del año de la ONU.
Malla, profesional médico de formación, ayudó a crear esta unidad, que se encarga de aplicar las políticas y los procedimientos relativos a la salud y el bienestar del personal, así como las iniciativas medioambientales de la Policía de las Naciones Unidas.
Seguridad durante las crisis
Su contribución ha sido crucial durante la actual pandemia de COVID-19, los pasados brotes de ébola y las crisis naturales y humanitarias, como la erupción volcánica de la ciudad de Goma el pasado mes de mayo. Durante esa emergencia, su unidad fue la que alertó a la población local y al personal de la ONU sobre las medidas de precaución.
“Me siento honrada de recibir este premio, y espero que anime a más mujeres jóvenes de mi país y de todo el mundo a seguir la carrera de policía, que todavía se considera con demasiada frecuencia un «trabajo de hombres», dijo.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, le entrega el premio hoy martes en una ceremonia virtual.
Sangya Malla
La superintendente Sangya Malla de Nepal, Premio a la mujer policía del año de la ONU, actualmente presta servicios en la Misión de Estabilización de la ONU en la República Democrática del Congo.
Representar lo mejor de la ONU
Guterres ha elogiado a la «casco azul» por su labor en la mejora de la seguridad y el bienestar del personal de mantenimiento de la paz de la ONU, que ha permitido mitigar los riesgos ante el COVID-19 y otras amenazas a las que se enfrentan el personal de paz.
«Y ella representa algo mucho más grande: las numerosas contribuciones de las mujeres policías en la promoción de la paz y la seguridad en todo el mundo», añadió el titular de la ONU. «Con su trabajo, la superintendente Malla encarna lo mejor de las Naciones Unidas».
Malla ha contribuido también a elaborar las directrices para prevenir y mitigar la propagación del COVID-19.
Este año ha organizado más de 300 sesiones de concienciación sobre la prevención del coronavirus y la protección del medio ambiente para la población local, las autoridades congoleñas y el personal de la ONU.
Como punto focal de la policía sobre el COVID-19 en la Misión de la ONU también ha trabajado en la difusión informativa sobre las vacunas y en la promoción de los esfuerzos de vacunación.
Docenas de estudiantes se enfermaron el lunes en la escuela secundaria Starmount (Starmount Middle School). Los líderes escolares aún no saben qué causó que los estudiantes se enfermen repentinamente.
El superintendente de las escuelas del condado de Yadkin, Todd Martin, dijo que unos 45 estudiantes se quejaron de varios síntomas, como dolor de cabeza y náuseas. Se informó que algunos estudiantes habían vomitado.
Martin dijo que los servicios de emergencia y los bomberos junto con las enfermeras escolares evaluaron y cuidaron a los estudiantes.
Solo los estudiantes de sexto grado se vieron afectados, ni los de séptimo u octavo grado informaron haberse enfermado, según el superintendente de las escuelas del condado de Yadkin.
El superintendente dijo que la mayoría de los estudiantes se sentían mejor antes de que terminara la jornada escolar.
Investigando el incidente
Los funcionarios del Departamento de Salud del condado de Yadkin están investigando el incidente.
«Esta tarde tuvimos aproximadamente 40 estudiantes de sexto grado que se enfermaron,” escribió la escuela secundaria Starmount en sus redes sociales. «Se reporta que la causa fue una fuga de CO2 o una intoxicación alimentaria pero en este momento, se desconoce la causa. El Departamento de Salud del Condado de Yadkin, la administración de emergencias y la escuela están investigando.”
Los funcionarios escolares dijeron que los estudiantes afectados recibirán una ausencia justificada el martes si todavía se sienten enfermos. Líderes escolares están pidiendo a los padres que lleven a sus hijos al médico que se lo informen a la escuela.
“Nuestra primera prioridad fue el bienestar de nuestros estudiantes,” escribió la escuela secundaria Starmount en su publicación en las redes sociales. “El personal de la oficina notificó a los padres de los estudiantes afectados. Se contactó a la gerencia de emergencias y se respondió a la escuela. Además, las enfermeras de otras escuelas también brindaron apoyo.”
Escuela secundaria Starmount
Starmount es una escuela pública ubicada en Boonville, Carolina del Norte. El distrito está aproximadamente a 75 millas al norte de Charlotte.
Inició este lunes en París la 41 Conferencia General del ente. Se extenderá hasta el 24 de noviembre.
La 41 Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (Unesco), inició este lunes en París, Francia, con el propósito de hacer frente a desigualdades educativas agravadas por la Covid-19 y propiciar debates sobre las políticas culturales, la necesidad de invertir más en educación y otros temas relevantes.
De acuerdo con la agenda, las deliberaciones se extenderán hasta el próximo 24 de noviembre, mientras que los días 10 y 11 tendrá lugar la Reunión Mundial de la Educación (GEM 2021) con la participación de numerosos jefes de Estado y Gobierno.
En la jornada inaugural, este lunes, se eligió al presidente de la Conferencia General, responsabilidad que recayó en el embajador de Brasil ante la Unesco, Santiago Mourao.
Se prevé que en la tarde sea ratificada la francesa Audrey Azoulay como directora general. Días atrás, el Consejo Ejecutivo de la Unesco propuso postergar su mandato. Para el cargo no se presentaron oponentes.
El evento más trascendental ocurrirá este miércoles y jueves, cuando tendrá lugar la GEM 2021, espacio en que se presentará la Declaración de París.
Dicho texto tiene como objetivo central comprometer a los Estados miembros con el futuro de la educación en el planeta y trazar pautas en este sector, uno de los más golpeados por la pandemia de la Covid-19.
La Unesco hace un llamado a los líderes de los Gobiernos y socios para que expresen su apoyo a la Declaración de París y se comprometan a invertir en educación para el futuro de la humanidad y del planeta.
La Conferencia General se realiza en el marco de la conmemoración del 75 aniversario de la Unesco, por lo que el próximo viernes se realizará una ceremonia especial alegórica a este hecho, con la participación de al menos 25 jefes de Estado y de Gobierno, además de una cifra elevada de ministros.
Según el director de Comunicación e Información Pública de la Unesco, Matthieu Guével, la comunidad internacional tendrá ante sí importantes decisiones a tomar.
En declaraciones a medios de prensa, Guével subrayó que desde 1946 el ente multilateral ha trabajado de forma incansable a favor de la cultura y la integración de las personas, bajo el criterio de que si podemos entendernos entre todos, seremos capaces de construir la paz y el progreso.
Biólogo de carrera, a Héctor Ruiz Martín siempre le picó el gusanillo de la educación. Desde muy joven le asaltaron los grandes interrogantes pedagógicos, con el cómo aprendemos a la cabeza. Buscó respuestas en la docencia, habiendo sido profesor de instituto y universidad. Durante un tiempo intentó diseccionar los misterios del aprendizaje a través de la neurociencia. Y cuando descubrió los encantos de la psicología cognitiva, se produjo algo así como un flechazo intelectual. Autor de varias obras con un enfoque divulgativo, hoy dirige la International Science Teaching Foundation, con sede en Barcelona.
¿Cómo das el salto de la neurociencia a la psicología cognitiva? ¿Fue una transición gradual o una especie de iluminación repentina?
Un poco ambas cosas. Yo descubro, a través de la neurociencia, que se pueda hacer ciencia del aprendizaje. Me meto en este ámbito con mucha fascinación. Pero en el fondo, más allá de mi interés fundamental como biólogo, siempre he buscado poder responder a las preguntas que nos hacemos como docentes y estudiantes, en especial cómo aprender más y mejor. Cuanto más me meto en la neurociencia (su estudio del cerebro a nivel molecular, celular, bioquímico), más me doy cuenta de que esta no puede responder a estas preguntas. Este proceso fue progresivo. Y luego está ese momento en el que descubro, cuando vivía en EEUU, la psicología cognitiva, un ámbito del que en España hay muy poca tradición. Veo que, al dedicarse a estudiar el cerebro como procesador de información pero más desde el comportamiento, resulta mucho más interesante en esa búsqueda de respuestas.
¿Hay desconfianzas, recelos entre ambos ámbitos? Quizá la neurociencia se arroga una especie de legitimidad de pureza empírica. Y la psicología cognitiva, una mayor capacidad de trasladar al aula sus hallazgos.
Nunca he visto neurocientíficos que resten validez a la psicología cognitiva, que en realidad tiene un enfoque más cercano a las ciencias naturales que a las sociales: causa-efecto, herramientas cuantitativas… Lo que sí observo es que, para el público general, todo es neurociencia, todo es neuroeducación, un término que personalmente no me gusta. La neurociencia tiene más sex-appeal, más caché, viene como con un sello de objetividad. Pero, en realidad, la inmensa mayoría de cosas bajo el paraguas de la llamada neuroeducación —digamos, más en rigor, de las ciencias del aprendizaje— vienen de la psicología cognitiva. Al atribuir a lo neuro esa preponderancia, hay psicólogos que se sienten ninguneados. Lo importante, en cualquier caso, es que ambas disciplinas interactúan, se retroalimentan continuamente.
Aprovechando esa fiebre neuro y esa confusión de términos, se cuelan muchos supuestos gurús que lanzan propuestas metodológicas barnizadas de pseudociencia.
Intrusos y oportunistas siempre ha habido. Incluso en ámbitos como la medicina —que tiene algo de arte pero se basa fundamentalmente en el conocimiento científico— sigue habiendo mucha pseudociencia. Con más razón en la práctica educativa, donde no hay una fuerte tradición investigadora. Y ocurre precisamente ahora, cuando se está tratando de crear puentes entre la investigación y el aula. Como en la publicidad, suelen ser propuestas que combinan emoción y razón (supuestamente científica) en un pack listo para vender.
¿Corremos el riesgo de menospreciar, en aras del rigor científico, ese componente artístico de la docencia: la intuición, la experiencia del profesor…?
Los propios científicos somos conscientes de las limitaciones de la ciencia. A destacar, que la ciencia solo puede responder a preguntas científicas. Esto deja fuera, por ejemplo, cuáles deben ser los objetivos de la educación, que siempre será un debate ideológico. Pero sí puede ayudar a informar sobre la manera más probable de alcanzar —en función del contexto, los recursos, etc.— esos objetivos. No hay que olvidar tampoco que la ciencia va avanzando, resolviendo cuestiones, consiguiendo un conocimiento cada vez mejor, pero nunca perfecto, absoluto. Cuando entran en juego variables que la investigación aún no ha tenido en cuenta, poco puede aportar la ciencia. Pero tampoco hemos de olvidar que la experiencia personal también tiene limitaciones. La primera es que está sesgada por nuestras preconcepciones. El famoso sesgo de confirmación, que nos empuja a sacar las conclusiones que ya queríamos sacar. Por ejemplo al llevar a cabo una actividad en el aula, cuyas conclusiones sobre el desarrollo y resultado tratará el docente de encajar en lo que ya pensaba. Ahí la evidencia científica puede complementar la experiencia docente.
La clave para aprender es dar sentido a lo que aprendemos. No hay nada más importante que implicarse cognitivamente en lo que uno está aprendiendo
Si tuvieras que destacar un hallazgo científico sólido sobre el aprendizaje, ¿Cuál sería?
Permíteme decir más de uno. El primero es que la clave para aprender es dar sentido a lo que aprendemos. No hay nada más importante que implicarse cognitivamente en lo que uno está aprendiendo, que al final significa interpretar el nuevo conocimiento a la luz de nuestros conocimientos previos. Es uno de los principios básicos de la psicología cognitiva: la memoria se construye conectando lo que sabemos con lo que estamos aprendiendo. Resulta clave para el profesor: si una actividad en el aula no va a hacer que los alumnos piensen sobre lo que están aprendiendo, no lo van a aprender.
El segundo, que aprender es un acto generativo, no meramente receptivo. Que el aprendizaje se consolide depende de lo que hacemos después en nuestra cabeza, de si somos capaces de recuperar, usar, evocar en definitiva —en un proceso de dentro afuera— lo aprendido. El tercero es que, para aprender, necesitamos diversos episodios, mucho mejor si se espacian en el tiempo en lugar de masificarse.
Justo lo contrario de la norma en España: currículos sobrecargados y sesiones de estudio maratonianas con un enfoque evaluativo puramente memorístico.
El aprendizaje no elaborado, sin oportunidades para la generación y la aplicación, resulta siempre efímero. Las estrategias de evaluación que animan al estudio masificado solo consiguen que lo supuestamente aprendido (o así parece en el examen) se olvide en dos días.
Me llama la atención que utilizas con frecuencia, al explicar las dinámicas de la memoria y el aprendizaje, la noción de evocar, que suele tener un matiz poético, en absoluto científico.
Llevar a la consciencia, a tu memoria de trabajo algo que ya sabes (y que permanece en tu memoria a largo plazo, en algún lugar del subconsciente) es técnicamente, según la RAE, evocar. Evocar un recuerdo, un conocimiento. En inglés, la palabra para referirse a este proceso es retrieval, algo así como recuperación, que en educación tiene otras connotaciones. Cuando decidí divulgar la psicología cognitiva en español, tuve que tomar una decisión sobre cómo traducirla. Me llevó tiempo y, tras ver las opciones, me decanté por evocación, que ciertamente se suele utilizar desde una óptica más poética.
Foto cedida
Por una parte, es más fácil aprender sobre un campo concreto cuanto más sabemos. Por otra, a partir de cierta edad, el tiempo juega en nuestra contra. ¿O la idea del niño esponja es un mito?
Son dos procesos independientes. Uno nos lleva a que cada vez seamos, en nuestros ámbitos predilectos, mejores aprendientes (término en desuso que también me gusta utilizar, más correcto que aprendiz, que se refiere al aprendizaje de un oficio). Otro tiene que ver con la mayor capacidad para aprender durante la infancia y la juventud, ya que la neuroplasticidad —que es la base del aprendizaje— es mucho mayor en esas edades. Yo, a mis 40 años, aprenderé más fácilmente cosas nuevas sobre psicología cognitiva que un neófito en la materia de 20 años. No solo a nivel de comprensión. También me será más fácil recordar lo aprendido. Pero en un ámbito completamente nuevo para mí, el joven de 20 años partiría con ventaja. Por otra parte, con la edad solemos ganar en autorregulación: esfuerzo, ser capaces de evitar la tentación de hacer otras cosas, de aplazar las recompensas… Son capacidades muy importantes para el aprendizaje, y aquí la edad suele jugar a nuestro favor.
Esa distracción permanente o saltos de atención continuos entre los jóvenes —la mal llamada multitarea— es campo abonado para la pseudociencia. Se escucha de todo. Que las nuevas generaciones son, cognitivamente, casi como superhombres. O lo contrario: que ese ir de una cosa a la otra les va a descalabrar el cerebro con secuelas irreversibles.
La visión científica es que ni una cosa ni la otra. Los jóvenes de ahora no son diferentes a los de hace 30 años. El cerebro es plástico, sí, pero los mecanismos cognitivos solo pueden cambiar a partir de la evolución biológica, y esto requiere de mucho tiempo. A los jóvenes siempre se les ha dado mejor ese cambio veloz de tarea, tienen una mayor velocidad de procesamiento, aunque está demostrado que, en el cambio continuo, el desempeño de cada tarea se ve afectado. Con la edad, las habilidades cognitivas van, en general, a la baja. De la misma forma, también sabemos que este entorno lleno de tecnología tampoco está cambiando negativamente el cerebro. Los alumnos de hoy en día siguen teniendo la misma capacidad de prestar atención, aunque también tienen más oportunidades para distraerse, más estímulos para elegir y evitar el aburrimiento, que es algo muy humano.
Los alumnos de hoy en día siguen teniendo la misma capacidad de prestar atención, aunque también tienen más oportunidades para distraerse
¿Y ese infinito surtido de estímulos no afecta a la concentración, la paciencia, la tolerancia a la frustración? Quizá a nivel más emocional, pero con efectos cognitivos que influyen en el aprendizaje, aunque estos no sean permanentes.
Más importante resulta la ausencia de momentos para desconectar de nuestra vida social. Antes, cuando volvías a casa, tu vida social se reducía a tu familia, que es mucho más fácil de manejar en cuanto a las preocupaciones por la imagen que proyectamos a los demás, cuál es nuestra posición en el grupo, qué piensan de nosotros. Con las redes sociales, nunca dejas de estar sobre el escenario, y esto es difícil de gestionar. Se genera un estrés que puede afectar no solo a tu capacidad de aprender, sino a tu vida en su conjunto. Podríamos conjeturar que nuestro cerebro no está preparado para, digamos, ponernos continuamente a prueba ante el grupo, y que esto está generando dinámicas negativas.
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