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Moninne Griffith, activista irlandesa por los derechos de la comunidad LGTBI: “Todavía hay enormes niveles de intimidación hacia las personas LGTBI en Irlanda”

En conversación con La Tercera, la activista admite que, pese a que en 2015 Irlanda se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual mediante un referendo, aún existen desafíos al respecto.

En momentos en que Irlanda cumple seis años de la aprobación del matrimonio homosexual mediante un referendo, la activista irlandesa Moninne Griffith es una pieza clave del movimiento. No solo participó activamente de la campaña sino que también ahora sigue trabajando como directora general de BeLonGTo, una organización nacional irlandesa que entrega apoyo a jóvenes lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI+).

También es una de las protagonistas del documental La 34ª: La historia del matrimonio igualitario en Irlanda (que desde el viernes y hasta mañana está siendo transmitido en la plataforma digital del Centro Arte Alameda), que narra, a través de entrevistas y archivos, la campaña que desembocó en el referendo del 22 de mayo de 2015, donde más del 62% de los irlandeses votó a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Irlanda se convirtió así en el primer país del mundo que autoriza por voluntad popular este tipo de uniones.

Gente caminando por la Cámara de Comercio de Dublín durante el confinamiento por Covid-19. Foto: AFP

Griffith, quien el jueves participó de un conversatorio organizado por la Embajada de Irlanda junto con Isabel Amor, directora de Fundación Iguales, se refiere en esta entrevista con La Tercera a la campaña para el referendo sobre el matrimonio gay y los desafíos que aún enfrenta la comunidad LGTBI en su país.

Usted trabajó por años en llevar adelante una campaña para lograr la legalización del matrimonio homosexual. ¿Cómo describiría este proceso considerando lo conservadora que puede ser la sociedad irlandesa, por el factor religioso, al igual que la chilena?

Creo que hay muchas similitudes entre los irlandeses y la experiencia en Chile también, aunque de alguna manera ustedes están a la delantera de nosotros en relación con algunos derechos LGTBI como, por ejemplo, el reconocimiento de género. Pero en cuanto a matrimonio igualitario, logramos esa ley en 2015 después de una larga campaña que duró unos 10 años, previo al referendo de 2015. Había una pareja irlandesa que se casó en Canadá y llevó el caso a los tribunales de Irlanda para intentar ayudar al reconocimiento de su matrimonio canadiense. Y en muchos sentidos, ese fue el nacimiento del movimiento por la igualdad en el matrimonio en Irlanda, porque ciertamente dio visibilidad a las parejas del mismo sexo de una manera que nunca antes había ocurrido en el país. Hay que tener en cuenta que la homosexualidad fue despenalizada en 1993 y las cosas han mejorado porque somos parte de la Unión Europea. Así que había muchas directivas, reglamentos y leyes de la Unión Europea que se habían introducido y obligado a Irlanda a actualizar nuestras leyes en términos de igualdad y discriminación. Y así, las personas LGTBI estuvieron protegidas de la discriminación en el lugar de trabajo. Las cosas estaban empezando a mejorar, pero de una manera muy calmada. Había muy poca visibilidad de las personas LGTBI en lugares públicos, en cargos públicos, en los medios de comunicación. Entonces, cuando vimos a la pareja de mujeres que llevó el caso a los tribunales, de repente aparecieron en los medios de comunicación y en las noticias hablando sobre su caso judicial. Creo que esta fue la primera vez que el público en general en Irlanda realmente comenzó a pensar en las personas gay y lesbianas que querían casarse. Creo que muchos de ellos probablemente ni siquiera habían considerado esto antes. El caso no tuvo éxito y no cambió la ley. Pero creo que hizo comenzar la lucha por la igualdad en el matrimonio. La campaña en sí misma se construyó en torno a una estrategia de comunicación y de humanización del debate, haciéndolo sobre personas y su familia y su comunidad, en su vecindario, sus amigos, y no en un debate teórico junto con una campaña política. Hicimos una estrategia de movilización y hablamos con los sindicatos, con organizaciones de niños, organizaciones de jóvenes, organizaciones de mujeres y muchas organizaciones diferentes que estaban trabajando por los derechos de diferentes grupos de personas para construir solidaridad, generar un impulso y construir un movimiento. Cuando llegó el referendo todos nuestros aliados ya estaban informados. Estaban a bordo.

Un miembro de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) participa en el Belfast Pride Parade 2019 en Irlanda del Norte, el 3 de agosto de 2019. Foto: AFP

¿Qué ocurría con los sectores más conservadores y qué hicieron para conseguir apoyo?

Al principio habían varias personas que no apoyaban el matrimonio homosexual, ellas pueden haber pensado, bueno, el matrimonio es una institución patriarcal. Y entonces tuvimos que construir apoyo y la capacidad entre la comunidad LGTBI para abogar y ver cómo compartir sus historias, ya sea entrando y hablando con su político local o teniendo conversaciones con amigos o con la familia o en el lugar de trabajo. La idea era mover a la comunidad por todo el país. Así que no fue solo en el momento del referendo y no fue solo un grupo de activistas en Dublín quienes pidieron (una ley de matrimonio homosexual). Había personas en todas las ciudades pequeñas y grandes de toda Irlanda que se movilizaron, activaron, sabían cómo llevar a cabo la campaña local, sabían cómo hablar con los medios locales y había que hablar con los residentes locales en los barrios, en las comunidades y los representantes electos locales. Entonces tomó tiempo. Tomó mucho tiempo. Y, ya sabes, cuando comenzamos en 2007, mucha gente pensó que nunca sucedería en nuestra vida. Pero hicimos muchas encuestas e investigaciones y sabíamos que realmente se trataba de educación, concientización y luego de responder a algunos de los miedos y preocupaciones que la gente tenía en torno a las personas LGTBI, el matrimonio y tener hijos y qué significaría eso para la sociedad en grande. Entonces respondimos esas preguntas. Por ejemplo, les pedimos a los jóvenes que habían crecido con padres gays y lesbianas que contaran sobre cómo fue crecer con padres gays y lesbianas. Las personas hablaban de sus miedos y se dieron cuenta de que esos miedos eran infundados.

Miembros de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) y simpatizantes participan en el desfile del Orgullo de Belfast 2019 en Belfast, Irlanda del Norte, el 3 de agosto de 2019. Foto: AFP

¿Ustedes pensaban legalizar el matrimonio homosexual mediante referendo o querían hacerlo con una ley en el Parlamento?

No, al principio esperábamos que fuera a través de los tribunales o de nuestro Parlamento. En el referendo tuvimos una gran victoria, ni siquiera fue una victoria estrecha, fue de un 62%. Y fue lo más afirmativo para mí como lesbiana y también para otras personas LGTBI, el hecho de poder entrar en una tienda o estar en público e incluso si experimentas algo de homofobia, porque no ha desaparecido, sabíamos que no desaparecería de la noche a la mañana. Pero en todo caso puedes sentirte bien, por el hecho de que la mayoría de las personas piensa que merezco la igualdad y piensa que soy un igual. Y eso te da más resiliencia y más sentido de pertenencia y que estás seguro y apoyado. Entonces es una afirmación increíblemente poderosa. Pero creo que no habría sido nuestra primera opción, si era posible hacerlo en el Parlamento y en los tribunales, esa siempre sería nuestra preferencia. Pero el fiscal general de Irlanda le dio un consejo al gobierno y le dijo que no sería posible debido a la posición única de la familia casada en la Constitución irlandesa.

Después de cinco años en que hay una ley de matrimonio homosexual en Irlanda, ¿cuáles son los desafíos que aún enfrentan?

Desafortunadamente hay tantos desafíos. Yo como mujer lesbiana blanca, de clase media y sin discapacidad, la vida es mucho mejor. Puedo decir que lo es y me siento mucho más segura de estar en público y cuando uso los servicios, cuando voy al médico, al hospital o cualquier otra cosa, ya sabes, me siento más segura. Pero para las personas LGTBI más jóvenes y para las personas LGTBI que tal vez sean solicitantes de asilo o que sean miembros de la comunidad romaní que viaja aquí, la vida todavía puede ser muy, muy difícil. Trabajamos con jóvenes LGTBI de 14 a 23 años y la gran mayoría es gente joven y el 73% de ellos no se siente seguro en la escuela.

La icónica Guinness Gate en Dublín en mayo de 2019. Foto: AFP

Eso iba a preguntarle, sobre el acoso, la burla que pueden enfrentar algunos jóvenes LGTBI en el colegio…

Depende de la escuela. Entonces, algunas que son muy duras frente al acoso escolar. No aceptan ni toleran la intimidación de ningún tipo. Y son realmente buenos en eso. Pero muchas escuelas no lo son. Y a veces es porque no se sienten cómodos o confiados. Los profesores no se sienten seguros de cómo abordar esto, o si un joven se les acerca, no saben cómo apoyarlos. Y es por eso que es tan importante que continuemos con nuestro trabajo y capacitemos a los maestros y apoyemos realmente a los estudiantes LGTBI. Así que sí, sigue siendo un problema. Todavía hay enormes niveles de intimidación, aislamiento y exclusión. Y la repercusión de eso es que las personas LGTBI tienen un riesgo mucho mayor de problemas de salud mental, autolesiones, ideación suicida y uso indebido de drogas y alcohol, y también un mayor riesgo de faltar a la escuela y abandonarla antes. Así que todavía queda mucho trabajo por hacer para que la escuela sea un lugar y un hogar más seguros. Por tanto, tomará tiempo hacer algo porque está profundamente arraigado en la cultura y tradición irlandesas y en la forma en que pensamos. Y luego, en el otro lado, está el ascenso de la extrema derecha, a quienes se les han dado plataformas para hablar especialmente sobre personas trans y cuestionar su existencia misma. Es una narrativa realmente muy dañina y peligrosa, y está provocando mucho miedo.

¿Qué deberían hacer los países para proteger los derechos de las personas LGTBI?

El Estado tiene el deber de garantizar que los estudiantes LGTBI estén seguros cuando están en la escuela, en sus comunidades y en sus hogares. Y parte del trabajo en torno a eso es la educación, a reducir los estigmas, los prejuicios, el miedo, que a veces es inconsciente.

 Fuente: https://www.latercera.com/la-tercera-sabado/noticia/moninne-griffith-activista-irlandesa-por-los-derechos-de-la-comunidad-lgtbi-todavia-hay-enormes-niveles-de-intimidacion-hacia-las-personas-lgtbi-en-irlanda/KM2GHK5BSVGTBBY6ZXZIPSSKM4/

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Mejorar calidad e indicadores en educación, otro reto ofrecido por Lenín Moreno y que queda inconcluso en Ecuador

Gobierno saliente propuso para el 2021 subir del 72,25% al 80% la tasa neta de asistencia en bachillerato, pero no se cumplió. Y hubo recortes en presupuesto.

Por ley, como dispone la Constitución, cada año se debe incrementar el presupuesto para el sector educación en al menos el 0,5% del producto interno bruto (PIB). Pero el gobierno de Lenín Moreno termina con reducciones en este rubro. Solo en el 2020 le restaron alrededor de $ 900 millones al sector educación y en este año, la asignación iba a ser menor a la del 2020 por la caída del PIB, se dijo. Esta disminución fue atribuida a la crisis económica que ya se arrastraba y a las consecuencias de la pandemia del COVID-19.

No obstante, las reducciones se proyectaban desde el 2018, como en ese entonces denunció Fander Falconí, quien era ministro de Educación. Él renunció, en noviembre de ese año, por estar en desacuerdo con “el recorte a la educación pública” para el 2019.

El acceso a la educación —gratuita, universal y de calidad— es uno de los derechos garantizados en la Constitución. Y aquello se reafirma en el Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021, Toda una vida, que planteó el gobierno de Moreno para los cuatro años de gestión, donde resaltaba los logros de su antecesor en esta materia.

Y por ello en su plan de gobierno habla de incrementar la calidad educativa e inclusiva en todos los niveles, incluyendo el inicial (para menores de 5 años), además de garantizarla, y que los jóvenes puedan acceder a la educación superior. Este último era parte de los llamados “sueños” de Moreno.

En aquel plan de tres ejes programáticos y nueve objetivos nacionales de desarrollo —como se los define—, la educación entra en el primer eje, titulado Derechos para todos durante toda la vida.

Y si bien en aquel primer eje (en los objetivos 1, 2 y 6) —y a lo largo de todo el plan de 132 páginas (sin contar anexos)— se habla reiteradamente de mejorar la calidad educativa, se plantearon metas para el 2021, enfocadas en reducir cifras o brechas como el rezago y la deserción escolar, así como aumentar la matrícula universitaria, fortalecer la educación técnica, rural, entre otras.

Sin embargo, la mayoría no se cumplieron. Aquello lo evidencian las cifras disponibles al momento y lo dicen también expertos y representantes de gremios educativos.

La reapertura de escuelas rurales, como las unidocentes, (que se cerraron en el mandato de Rafael Correa para dar paso a las llamadas Unidades del Milenio); la inclusión de institutos técnicos y tecnológicos en la cuota de cupos para acceder a la educación superior gratuita; el llamado a un solo concurso de méritos y oposición (Quiero ser maestro 6) para el magisterio y la convocatoria para otro ya al finalizar su periodo (Quiero ser maestro 7) son parte de acciones que destacan varios docentes.

Unos le suman “el trabajar con un poco más de respiro” porque paró la “intensa persecución política” que, afirman, tuvieron en el gobierno que antecedió a Moreno y que era parte de su misma tienda política. Otros dicen que la “persecución continúa para quienes piensan diferente”. También resaltan el mantener la entrega de libros gratuitos para estudiantes, el desayuno escolar y otros planes sociales.

Entre las metas que debían cumplirse para el 2021 constaba incrementar del 72,25% al 80% la tasa neta de asistencia ajustada en bachillerato; incrementar del 27,81% al 31,21% la tasa bruta de matrícula en educación superior; incrementar del 5,91% al 9,02% la tasa bruta de matrícula en educación superior de nivel técnico…

“Él (Moreno) tenía un enfoque basado en la universalidad del acceso a la educación… se puso hitos muy claros, incluso con indicadores. Se planteaba en la meta del bachillerato bruto, la tasa neta de bachilleres que tiene el Ecuador, que en el 2017 era aproximadamente de 72%, llegar al 80%. Hasta finales del 2019, antes de la pandemia, iba al 71%, es decir, no logró la meta, sino más bien disminuyó un punto del porcentaje”, expone Max Núñez, director de fundación Edúcate, involucrado en temas educativos.

Cuenta que una de las deudas más grandes que tiene Ecuador en educación es la del aprendizaje, que pasará factura, seguida de la conectividad y otros problemas que se hicieron más evidentes con la llegada de la pandemia. “En Ecuador, en el examen estandarizado que se tomó hasta el 2020, los bachilleres se gradúan con conocimientos elementales e insuficientes en Matemáticas y Lenguaje, son casi 75 de cada 100 (casi 8 de cada 10)… es gravísimo”.

Hilario Beltrán, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en Guayas; y Agustín Lindao, de la Red de Educadores del Ecuador, coinciden en que los recortes del presupuesto del Estado para educación afectaron programas (como los de alfabetización), la reapertura de planteles, la dotación de infraestructura acorde y con servicios básicos, así como la calidad educativa y la conectividad.

Afirman que incluso algunos proyectos, programas y planes educativos se eliminaron y que tampoco se ha podido cubrir el déficit de docentes (ni siquiera de los jubilados, fallecidos y de los que desvincularon) en el sector público, en especial ahora que tienen más alumnos con la migración de estudiantes del sistema privado al fiscal.

Según Beltrán, en el sector urbano, el 25% de los planteles, antes de la pandemia, no lograban tener servicios básicos como agua potable, saneamiento, y mucho menos internet. La situación era y es peor en las zonas rurales.

Lindao sostiene que este gobierno le queda debiendo a la educación, que se ha visto también salpicada por casos de corrupción denunciados.

Mientras, el Ministerio de Educación, en sus rendiciones de cuentas, habla de accesos y mejoras en diversas áreas, incluyendo la calidad, así como la educación virtual que surgió en 2020 por la pandemia.

4′314.777 estudiantes en 16.209 planteles y con 206.304 docentes (entre fiscales y particulares) registraba el Min. de Educación en 2020.

4′374.799 estudiantes en 16.003 planteles y con 215.255 docentes (entre fiscales y particulares) registraba el Min. de Educación en 2019.

76% de alumnado en 2020 fue fiscalcon 161.031 docentes, frente al 74%, con 168.029 profesores del 2019.

Educación técnica no despuntó como se ofreció

El bachillerato técnico representó, en el 2020, el 35% de los alumnos de bachillerato matriculados en planteles fiscales, según el documento preliminar de rendición de cuentas del Ministerio de Educación. Y “potenciar” la formación técnica y tecnológica fue otra de las promesas. Se quiso aumentar de 6% a 9% la tasa bruta del registro en educación técnica, pero antes de la pandemia cayó a 4,15%.

“Lenín Moreno consiguió un crédito con el Banco Mundial de aproximadamente $ 90 millones para hacer once institutos técnicos. Anunciaron que iban a construir 44 en el país…, no conozco de ninguno… Hay cuatro, pero comenzaron en el Gobierno de Rafael Correa”, asegura Max Núñez, de la fundación Edúcate.

Estabilidad laboral y capacitación

Docentes del magisterio aún recuerdan una carta que habría firmado en campaña Lenín Moreno referente a la estabilidad laboral que les ofrecía, a través de la entrega definitiva de nombramientos. Pero aquello, aseguran, quedó en el aire porque solo durante la pandemia del COVID-19 en Ecuador desvincularon a unos 4.000 profesores, según los registros que llevan. Y a eso, dicen, le suman la falta de capacitación exhaustiva y masiva para mejorar la educación.

El Ministerio de Educación, en cambio, enumera cientos de capacitaciones (incluyendo la virtual), como planes, proyectos y becas para docentes, que se dieron incluso en pandemia, resalta informe preliminar de rendición de cuentas. Docentes sostienen que ahora tienen más carga laboral, más alumnos y materias que dictar, así no sean su fuerte.

Parte de las metas en educación que fijó el gobierno de Lenín Moreno para el 2021:

  • Incrementar del 72,25% al 80% la tasa neta de asistencia ajustada en bachillerato.
  • Incrementar del 63% al 65% las personas de 18 a 29 años con bachillerato completo.
  • Incrementar del 27,81% al 31,21% la tasa bruta de matrícula en educación superior en universidades y escuelas politécnicas.
  • Incrementar del 5,91% al 9,02% la tasa bruta de matrícula en educación superior de nivel técnico y tecnológico.
  • Reducir de 12,65% a 11,65% la prevalencia de último año de consumo de droga ilícita en estudiantes de noveno de Educación Básica, primero y tercero de Bachillerato del Sistema Nacional de Educación.
  • Incrementar el porcentaje de instituciones educativas fiscales con oferta intercultural bilingüe en los circuitos con población mayoritaria de una nacionalidad o pueblo, del 65,9% al 75% a 2021.
  • Aumentar la cobertura, calidad, y acceso a servicios de educación, con pertinencia cultural y territorial, en zonas rurales: incrementar de 64,47% al 75% la tasa neta de asistencia ajustada a bachillerato en el área rural.
  • Aumentar la cobertura, calidad, y acceso a servicios de educación, con pertinencia cultural y territorial, en zonas rurales: incrementar del 7,3 a 8 la calificación a la educación pública en el área rural. (I)
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El plan de Japón para crear vehículos supersónicos que conecten las grandes capitales del mundo en menos de 2 horas

  • El Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Japón (MEXT) ha anunciado recientemente su intención de desarrollar una nave espacial que logre viajes comerciales en poco tiempo, cuyo protagonismo recaerá en las empresas del país para 2040.
  • Japón no es el único país que busca un nuevo modelo de negocio con la tecnología espacial; Estados Unidos tiene sus propias empresas e, incluso España, quiere conseguir esta hazaña.

Aunque Japón haya pasado desapercibido en los logros espaciales de los últimos tiempos, sonando más SpaceX o la agencia espacial de China, el país nipón cuenta con JAXA (Japan Aerospace Exploration Agency), la homónima para la exploración del mundo extraterrestre.

Fruto de la importancia de esta para el país, el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología (MEXT o Monkashō) anunció el  12 de mayo un plan cuyo objetivo pasa por desarrollar naves espaciales intercontinentales comerciales que puedan volar entre ciudades en tan solo 2 horas, haciendo uso de la tecnología de cohetes de la que ya disponen.

Según The Mainichi, este plan parte de la colaboración público-privada y se encuentra dividido en 2 fases: la primera, mediante la reutilización de las piezas del cohete H3, cuyo coste está previsto en 5.000 millones de yenes (unos 38 millones de euros), para lanzarlo este mismo año; la segunda, con la entrada de empresas privadas que hagan viajes frecuentes al espacio, con pasajeros a bordo.

Ilustración de un artista que muestra las naves espaciales que despegarán y aterrizarán horizontalmente.

Ilustración de un artista que muestra las naves espaciales que despegarán y aterrizarán horizontalmente.JAXA

En cuanto a la fase inicial, MEXT ha asegurado que el sucesor de H3 se lanzará al espacio para 2030, reduciendo aún más su coste, hasta un 10%, a principio de la década de 2040.

«Se prevén 2 formas de naves espaciales: una que pueda despegar y aterrizar en pistas como aviones, y la otra que pueda despegar y aterrizar verticalmente, como el vehículo de lanzamiento Starship desarrollado por SpaceX en los Estados Unidos», ha añadido The Mainichi.

La importancia de Japón en el espacio

La realidad es que JAXA ha sido una de las agencias que más ha colaborado con otras a nivel internacional. Tanto es así que, en la Estación Espacial Internacional (EEI) existe un entorno de microgravedad desarrollado por Japón, denominado Kibo. Este, a finales de abril, acumula 4.324 días en funcionamiento, con 276 satélites desplegados.

Kibo.

Kibo.JAXA/NASA

Aparte de este hecho reseñable, JAXA desarrolló un vehículo de transferencia encargado del transporte de suministros entre la Tierra y la EEI, los Kounotori (HTV). Entre los suministros más importantes, se pueden contar dispositivos y equipos de experimentación que han sido indispensables para el funcionamiento de la EEI.

Kounotori (HTV).

Kounotori (HTV).JAXA

En este sentido, realizaron, entre 2009 y 2020, 9 misiones de suministros. Sin embargo, el año pasado el vehículo fue retirado para dar paso a su sucesor, el HTV-X, que servirá como la puerta de entrada a nuevas tecnologías de vuelos espaciales. Por ello, no es de extrañar que JAXA quiera también entrar en el terreno de los viajes de pasajeros.

Los vuelos con pasajeros, cada vez más cerca

Aunque parezca aún algo propio de la ciencia ficción, los vuelos comerciales con pasajeros están muy cerca. Así lo aseguró MEXT, que se encargó de analizar la demanda del transporte de alta velocidad conectando ciudades en tiempos nunca antes vistos.

Más allá de Japón, SpaceX, la compañía de tecnología espacial de Elon Musk, está desarrollando y probando con éxito el Starship SN15, para fletar viajes a la órbita terrestre baja, a la Luna e incluso a Marte, para regresar de nuevo a la Tierra y, así, sucesivamente. Aquí puedes ver este logro de SpaceX:

Por su parte, Jeff Bezos está inmerso en Blue Origin, su propia empresa espacial para vuelos comerciales; por otra, se encuentra Virgin Galactic. Aunque estos 2 últimos caminan algo lejos de Musk en sus objetivos, ya que este ha firmado un acuerdo incluso con la NASA.

Finalmente, en España, existe EOS-X, una startup que aseguró que podría llevar a 10.000 personas a la frontera del espacio, a lo largo de esta década, aunque en una cápsula presurizada impulsada por un globo. Sin duda alguna, la carrera espacial pasará por fletar vuelos comerciales, un negocio que aún está dando sus primeros pasos.

Fuente: https://www.businessinsider.es/naves-espaciales-supersonicas-japon-volar-2-horas-ciudades-868833

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India: las mujeres explotadas de Tamil Nadu en las mil fábricas pirotécnicas

Este estado indio tiene una de las tasas de población activa femenina más alta del país. Ellas representan el 75% de mano de obra, cobran la mitad que los hombres y carecen de seguridad social y derechos laborales.

S. Rathinam, de 39 años, escapó de la muerte por los pelos aquella tarde. El 13 de febrero de 2021 tuvo que correr junto con centenares de personas para salvar su vida cuando una explosión sacudió la fábrica de pirotecnia en la que trabajaba en el pueblo de Achakulam, cerca de Sivakasi, al sur de Tamil Nadu. Un total de 26 personas, la mayoría mujeres, murieron, y varias resultaron heridas.

“Todo sucedió en un instante”, recuerda Rathinam. Como trabajadora en el sector de la pirotecnia en la región de Sivakasi, no era la primera vez que veía la muerte tan de cerca. Y puede que no sea la última.

El incidente se coló en la campaña durante las elecciones a la Asamblea, celebradas el 6 de abril. El líder de la oposición y jefe del Dravida Munnetra Kazhagam (Partido Progresista Dravídico), Mutuvel Karunanidhi Stalin, acusó al Gobierno de Edappadi K. Palaniswami de hacer caso omiso de los problemas crónicos de las peligrosas factorías de fuegos artificiales y cerillas del distrito. Entre febrero y marzo de 2021 hubo al menos cuatro explosiones en varias fábricas. Según datos facilitados por la Administración del distrito de Virudhunagar, 204 accidentes le robaron la vida a 298 personas e hirieron a otras 236 en la última década.

En sus discursos electorales, Palaniswami prometía regularizar el sector si su partido –All India Anna Dravida Munnetra Kazhagam (AIADMK)– resultaba reelegido.

Sin embargo, pocos prestan atención a una particularidad destacada de estas tragedias: las más afectadas son las mujeres mal pagadas, como Rathiam, que constituyen la columna vertebral de la industria pirotécnica. El 95% del trabajo en las factorías es manual e incluye desde el manejo directo de productos químicos al relleno, montaje, etiquetado y empaquetado de los petardos; y el 77% de quienes realizan estas peligrosas tareas son mujeres, según el informe Condiciones socioeconómicas de las trabajadoras de la industria fosforera publicado por el Ministerio de Trabajo en 2014-2015.

Las estructuras económicas, el sistema educativo y las iniciativas de desarrollo social de Tamil Nadu han asegurado durante décadas una tasa de participación femenina en la población activa (30%) superior a la media de India (19%), de acuerdo con los últimos datos disponibles recogidos en la Encuesta Periódica de Población Activa 2018-2019. Las de las zonas rurales del estado representan un porcentaje superior de la mano de obra (35%) que las de las zonas urbanas (24%), cifras que también superan a las medias nacionales de un 20% y un 16%, respectivamente.

Sin embargo, las mujeres de otras industrias de Tamil Nadu que cuentan igualmente con abundante mano de obra femenina (alrededor del 75-80%, según los líderes sindicales), como las de componentes para automóviles, electrónica y confección, también se quejan de que sus salarios son más bajos, sus jornadas laborales más largas y que se les niegan los derechos básicos.

Las empresas pequeñas y medianas situadas en el corredor industrial que rodea Madrás emplean a mujeres con contratos que permiten no aplicar subidas salariales y facilitan la contratación y el despido. Por otro lado, las de confección del oeste de Tamil Nadu, tienen un historial de prácticas de empleo y remuneración que las ponen a ellas en desventaja. Lo que tienen en común es la promesa de empleo remunerado para las mujeres; siempre que sean mano de obra joven, vulnerable y sin apenas derechos laborales.

Sivakasi, fuegos artificiales y falta de lluvia

La industria pirotécnica de Sivakasi nació fruto de la desesperación económica de una región sin apenas lluvias, con pocas reservas de agua subterránea y escasas opciones de empleo agrícola. La primera fábrica de fósforos se levantó en la década de 1920, después de que dos empresarios locales, P. Ayya Nadar y su primo, Shanmuga Nadar, viajasen a Calcuta para aprender cómo funcionaba la industria cerillera. Más tarde, la familia instaló también fábricas de fuegos artificiales y pirotecnia en la ciudad. Pronto surgieron imprentas y talleres de etiquetas para dar servicio a esas manufacturas.

Actualmente, las 1.070 fábricas pequeñas y medianas de Sivakasi representan casi el 90% de la producción de petardos y cerillas de India

Y familias enteras empezaron a trabajar para las factorías. “El resultado fue la generalización de una cultura de búsqueda de empleo no agrícola que involucraba a toda la unidad familiar y se traducía en altas tasas de participación en la población activa”, detalla el periodista Hamish Damoradan en su libro India’s New Capitalists: Caste, Business, and Industry in a Modern Nation. “Ya en el censo de 1991, mientras que el porcentaje promedio de población activa de Tamil Nadu era del 44%, en Sivakasi y en las secciones adyacentes rondaba el 60%, lo cual indica el considerable empleo de mano de obra femenina e infantil para complementar los ingresos familiares”.

Actualmente, las 1.070 fábricas pequeñas y medianas de Sivakasi representan casi el 90% de la producción de petardos y cerillas de India. La industria da empleo directo a 300.000 trabajadores, y a más de 500.000 a través de los sectores afines.

Tras la aprobación de una legislación estricta para reducir el uso miserable de mano de obra infantil, las fábricas de Sivakasi pasaron a contratar sobre todo a trabajadoras. Según el mencionado informe del Ministerio de Trabajo de 2014-2015, por entonces ya las mujeres representaban el 74% del total de las plantillas empleadas en la industria cerillera de Tamil Nadu y Kerala. Solo la primera aporta alrededor del 75% de la producción de fósforos de seguridad del país.

Una mujer cobra alrededor de 300 rupias diarias, (unos tres euros), mientras que los hombres de la familia reciben entre 600 y 800 rupias (entre siete y nueve euros)

Lo normal es que a las trabajadoras de las pirotecnias de Sivakasi se les pague la mitad del salario que cobran los hombres. Hemos comprobado que una mujer cobra alrededor de 300 rupias diarias, muy raramente 500 (entre tres y seis euros), mientras que los hombres de la familia ‒es frecuente que familias enteras realicen este trabajo‒ reciben entre 600 y 800 rupias (entre siete y nueve euros).

Manipular explosivos sin seguro

Las casetas donde se trabaja en Sivakasi son particularmente peligrosas debido a los múltiples incumplimientos de las leyes de seguridad en lo que concierne al alquiler, el número de trabajadores y la utilización de sustancias químicas autorizadas. Las licencias para productos pirotécnicos pequeños las expide el funcionario de ingresos del distrito (DRO, por sus siglas en inglés), mientras que la Organización de Seguridad del Petróleo y los Explosivos (PESO, por sus siglas en inglés), un organismo nodal que regula el uso de sustancias peligrosas como explosivos, gases comprimidos y petróleo, autoriza la producción de fuegos artificiales peligrosos de alta gama pensados para ofrecer un despliegue espectacular de luz y sonido.

Las licencias concedidas a los propietarios de pirotecnias difieren dependiendo de la naturaleza del trabajo que se lleve a cabo, los petardos producidos y los ingredientes utilizados. Las normas especifican el número de trabajadores por sala y el número de salas necesarias en función del volumen del material.

“Solo está permitido que trabajen cuatro personas en una caseta, pero en la temporada alta somos más de ocho”, denuncia G. Shanthi, una trabajadora de 30 años de una de las fábricas de Sivakasi.

Los trabajadores denuncian que las casetas están abarrotadas, y que las bolas de productos químicos se secan al sol, y no a la sombra (los productos con un alto contenido de azufre se tienen que secar antes de las 8.30 de la mañana para evitar accidentes). Durante la temporada álgida de actividad, las manufacturas subarriendan sus instalaciones a un contratista para aumentar su producción por encima del límite estipulado en la licencia, según el testimonio de ellas mismas. Las investigaciones de la explosión de febrero revelaron que los locales habían sido subarrendados a cinco personas. Una práctica ilegal.

Solo está permitido que trabajen cuatro personas en una caseta, pero en la temporada alta somos más de ocho”, denuncia G. Shanthi, una trabajadora de 30 años

La Asociación India de Fabricantes de Fuegos Artificiales (TIFMA, por sus siglas en inglés) reconoce que algunas factorías se saltan las normas de seguridad. “La principal causa de accidentes es, sin duda, el arrendamiento y subarrendamiento sin escrúpulos. Como asociación, lo máximo que hemos podido hacer es advertirles. El Gobierno debería intervenir y tomar medidas severas”, reclama T. Kannan, secretario general de la TIFMA.

En los últimos dos meses se han suspendido las licencias de 90 pirotecnias de Virudhunagar por incumplir las normas de seguridad, afirman los miembros de la asociación.

Un estudio publicado en la revista International Journal of Environmental Engineering and Management, los trabajadores de las fábricas también se quejan de dolores de cabeza crónicos, mareos y úlceras debido a los elevados niveles de exposición al manganeso. Los que trabajan sin mascarillas ni guantes, como ocurre en muchas factorías de Sivakasi, corren el riesgo de inhalar altas concentraciones de cromo, manganeso y plomo, todos ellos metales pesados que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), conllevan el riesgo de padecer cáncer tras una prolongada exposición.

J. Kanagalakshmi, una trabajadora de 28 años de Kiliampatti, cerca de Sivakasi, se queja de que tiene menstruaciones dolorosas, irregulares y muy abundantes que atribuye al calor extremo y a la exposición a sustancias químicas en el trabajo. “A muchas que solo tienen algo más de 40 años les han tenido que extirpar el útero por esto. En las revisiones médicas en la fábrica nos aconsejan siempre que comamos fruta y azúcar de caña, pero no nos lo podemos permitir. Debería dárnoslo la empresa”, protesta.

“Hago 200 mechas al día por 500 rupias”

Igual que sus padres, Shanthi cobra 300 rupias al día (algo más de tres euros), pero no es un salario estable. Depende del volumen de trabajo que le dé su contratista. La joven es una trabajadora de segunda generación de una pirotecnia de Sivakasi. La educación les habría proporcionado a ella y a su hermana una vida mejor, señala, pero las dos se casaron con hombres del mismo pueblo, y ahora sus familias llevan más de una década dedicadas a esta labor.

Hasta hace un par de años, Kanagalakshmi trabajaba en una fábrica en la que su tarea consistía en rellenar tubitos químicos con barro para producir sofisticados fuegos artificiales con complicados efectos y sonidos. “Solía hacer unas 200 mechas al día, y ganaba 500 rupias (menos de seis euros). Pero el trabajo con el contratista era irregular. Algunos días no había nada”, cuenta. Ahora, en otra empresa le pagan solo 300 rupias diarias, su tarea es más fácil y tiene acceso a los lavabos, algo que no tenía antes.

Ahora trabaja en una fábrica en la que le pagan solo 300 rupias diarias (tres euros), pero el trabajo es más fácil y tiene acceso a los lavabos, algo que no tenía en su trabajo anterior

Eswari, de 32 años, está traumatizada por el recuerdo de una explosión en su antigua fábrica que mató y mutiló a sus amigas y compañeras. No consiguió regresar hasta pasados unos días de la tragedia. “¿Qué puedo hacer? Es el único empleo que he tenido en toda mi vida. No conozco otro. Trabajo mucho para que mis hijos reciban una buena educación y consigan algo mejor”, se resigna. Ese anhelo es lo que une a todas las obreras de Sivakasi.

Pero las familias a menudo “no tienen manera de escapar de la industria que antes ofrecía la tan necesaria movilidad económica ascendente a los trabajadores sin tierra y les ayudaba a abrirse camino por el sistema feudal de propiedad de la tierra”, observa Muniraj, un activista que se dedica a defender los derechos de los trabajadores desde que perdió a dos miembros de su familia en accidentes en las pirotecnias. “No ha habido ninguna mejora en sus condiciones laborales y muchas siguen trabajando en el sector al menos durante dos o tres generaciones”.

Hasta diciembre de 2020 el Gobierno de Tamil Nadu no creó una junta específica para las pirotecnias y las fábricas de cerillas “no organizadas”, como venían pidiendo los trabajadores desde hacía tiempo. El primer paso del organismo consistirá en asegurar que 62.661 obreros ‒tan solo el 12% de la mano de obra del sector‒ que ya forman parte de la Junta de Bienestar de los Trabajadores Manuales del estado, reciban ayudas. El Gobierno anunció que se animará a los trabajadores informales a registrarse gratuitamente. “Cada año recurrimos a los tribunales contra la prohibición de los petardos. Quienquiera que forme el Gobierno de Tamil Nadu debe garantizar una solución permanente a este asunto”, reclama Kannan, de la TIFMA.

A medida que el coro de voces que pide la prohibición de los fuegos artificiales se vuelve cada año más sonoro con múltiples demandas judiciales, crece la preocupación de las trabajadoras por su futuro. “Desde la mera supervivencia hasta la búsqueda de un empleo remunerado, tenemos la sensación de estar viviendo siempre al límite”, se lamenta Shanthi.

El Gobierno tiene que intervenir en representación de los empleados, opina Kannan. “No han hecho nada por el bienestar de los obreros de las pirotecnias, aunque genere un volumen de negocio de 25.000 millones de rupias (casi 300.000 euros)”, se queja el secretario general de la asociación. “Teniendo en cuenta que se trata de un trabajo peligroso, el Gobierno debería garantizar que las fábricas cumplan estrictamente las normas establecidas y proporcionen la seguridad social necesaria”.

Contratos “manipuladores”

En Tamil Nadu también se violan los derechos laborales en otros sectores en los que predomina la mano de obra femenina. En concreto en dos de ellos: la industria auxiliar situada en las afueras de Madrás, y las fábricas de confección de la zona oeste del estado.

Ruby (un nombre ficticio para proteger su identidad) es una contratada en una factoría de componentes para automóviles de Maraimalai Nagar clasificada en la categoría de fabricante de equipos originales (OEM, por sus siglas en inglés). Ruby, cuya familia vive de su sueldo, trabaja en una cadena de montaje que fabrica los sistemas de cableado de los volantes.

La creciente externalización de la contratación de la mano de obra en India está teniendo como consecuencia el descenso de los salarios, la reducción de las prestaciones y el deterioro de las condiciones laborales

Los trabajadores de estas fábricas, el 75% de los cuales son mujeres ‒como informaron diversos empleados de las OEM‒, son reclutados por agencias externas que les pagan los salarios y se encargan de garantizar otras prestaciones a los empleados de estos centros. Las entrevistadas declararon que sus sueldos se mantienen durante años prácticamente igual de bajos que cuando entraron, y que no tienen seguridad laboral ni oportunidades de progresar. “En la fase de formación cobraba 8.000 rupias (90 euros); cuatro años después mi sueldo es de 10.000 rupias (111 euros) nada más”, afirma.

La creciente externalización de la contratación de la mano de obra en India está teniendo como consecuencia el descenso de los salarios, la reducción de las prestaciones y el deterioro de las condiciones laborales, así como menos responsabilidades para las empresas, a pesar de que estas están aumentando su beneficios, como informaba IndiaSpend en marzo de 2019.

Coser y denunciar

La industria textil y de la confección de Tamil Nadu, concentrada en gran parte en los distritos al oeste del estado, tiene un historial de prácticas de explotación de la mano de obra que han provocado denuncias por los bajos salarios, jornadas laborales excesivas, violencia física y sexual, restricción de movimientos y la denegación del derecho a la sindicación.

Poco después de acabar el instituto, G. Kokila, de 20 años, empezó a trabajar en una hilandería del distrito de Dindigul, en Tamil Nadu, por 230 rupias diarias (poco más de dos euros). Cuatro años después gana 300 (tres euros). Antes, el sector era conocido por su represivo Plan Sumangali, el cual obligaba a las jóvenes solteras a trabajar por un pago único de entre 30.000 rupias (335 euros) y un lakh en concepto de compensación por los gastos de la boda. Las mujeres no cobraban sueldo ni recibían otras prestaciones como el fondo de previsión o el seguro estatal para empleados.

Estas prácticas han sido sustituidas por otras que solo han cambiado el carácter de la explotación. Mediante planes como el Pradhan Mantri Kaushal Vikas Yojana y el Deen Dayal Upadhayaya Grameen Kaushalya Yojana, integrados en la iniciativa India Skill, muchas jóvenes de este y otros estados ‒Odisha, Assam, Bengala Occidental y Bihar‒ son traídas a las hilanderías y fábricas de confección de Tamil Nadu. “Las normas y los métodos en vigor en las décadas de 1980 y 1990 como parte del plan [Sumangali] se han modificado para adaptarlas a estrategias más flexibles, como contratar a chicas de entre 16 y 18 años y mantenerlas solo uno o dos años”, revela S. Thivya, del Sindicato del Textil y el Trabajo Común de Tamil Nadu.

Srinivasan, un trabajador de campo de la Alianza Tamil Nadu, una coalición de organizaciones de la sociedad civil que lucha por la mejora de las condiciones del sector textil, denuncia que a las jóvenes se las contrata como aprendices y se las hace trabajar turnos de más sin remuneración adicional. Según el activista, “en la mayoría de los casos, los guardas de los albergues son los encargados de las tarjetas bancarias de las trabajadoras, en las que se les abonan los salarios”.

Este artículo se realizó en colaboración con Behanbox, una plataforma digital para el periodismo de género, y fue publicado originalmente en IndiaSpend.

Fuente: https://elpais.com/planeta-futuro/2021-05-20/india-las-mujeres-explotadas-de-tamil-nadu-en-las-mil-fabricas-pirotecnicas.html

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México: Los maestros ante el regreso a clases: “Probablemente nos contagiemos, pero con la vacuna no vamos a morir»

Aunque buena parte de los docentes en México ya están vacunados contra el coronavirus, existen incertidumbres sanitarias, emocionales y educativas.

Incertidumbre y emoción, pero sobre todo temor ante un posible contagio de la covid-19 son los principales sentimientos que abundan entre los docentes de México ante un posible regreso a clases de modo presencial. Mientras la Secretaría de Educación Pública (SEP) afirma que ya se han vacunado más de un millón y medio de profesores a nivel nacional, aún persiste un sentimiento de desconfianza para regresar a las aulas.

Campeche, al sureste de México, fue el primer Estado en abrir los colegios tras un año de permanecer cerrados. Actualmente se plantea el regreso a las aulas en algunas comunidades con baja población escolar en el Estado de Coahuila, el próximo 17 de mayo, así como en Chiapas, Veracruz, Nayarit y Tamaulipas, a partir del 24 de este mes, casi todas estas entidades con el semáforo epidemiológico en color verde.

Pero no todos los docentes se sienten seguros de regresar a convivir con los estudiantes. Ana Lilia García, maestra en Educación que imparte clases de Español en un colegio en Oaxaca, cree que aunque ya haya sido vacunada, ni ella ni su familia están exentas de un contagio. “Como se nos ha dicho, quizá nos enfermemos, pero ya no nos vamos a morir, eso nos da tranquilidad emocional aunque no debemos confiarnos y seguir usando cubrebocas y siguiendo las medidas”, comenta la docente al teléfono.

Las más de 265.000 instituciones educativas (públicas y privadas) en territorio nacional aún no cuentan con condiciones necesarias para ofrecer condiciones de seguridad suficientes a maestros y trabajadores de limpieza. Según una encuesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un sindicato que reúne a más de 600.000 trabajadores del sector educativo, cuatro de cada 10 escuelas no tienen agua potable y solo dos de cada 10 cuentan con aulas amplias que permitan guardar la distancia entre alumnos.

La distancia entre alumnos y maestros es uno de los grandes temores de los profesores de las escuelas públicas, quienes en un periodo escolar ordinario cuentan con más de 40 estudiantes por aula. De acuerdo con los acuerdos publicados por la autoridad educativa mexicana antes del inicio de la contingencia sanitaria, las aulas debían contar con por lo menos un metro cuadrado de espacio para cada estudiante, un espacio que ahora resulta insuficiente para poder brindar seguridad a quienes estén inmersos en las clases.

Y aunque mucho se ha hablado de seguir protocolos de seguridad en el regreso a clases, no queda claro si será suficiente para evitar que haya enfermos de la covid-19. “Poner un gel antibacterial a la entrada de la escuela y un tapete en la entrada de los salones no basta”, dice Carmen Morales, profesora de cuarto grado en una escuela de Tlaxcala, en el centro de México. “Pienso que vamos a tener muchos casos de alumnos que se quiten el cubrebocas, algo que tenemos que enfrentar con todo y vacuna”, reflexiona la académica.

Una de las soluciones a la falta de espacio en las aulas es la asistencia de manera híbrida, es decir, separando por grupos a los alumnos para que estudien alternadamente desde casa y asistiendo al colegio. “Hay que ser conscientes de que tenemos grupos de por lo menos cincuenta alumnos, no hay la infraestructura idónea en las escuelas para mantener una distancia idónea”, refiere Carlos Santander, maestro de Historia en una escuela de grado medio superior.

El entorno escolar no se reduce a los colegios, sino a un universo de personas que se encuentran alrededor de los planteles. “Resulta difícil pensar en regresar porque todos los allegados a la escuela deberían de estar vacunados, incluyendo quienes venden comida a la salida”, dice Juan Manuel Raso, profesor de Educación Física en una escuela pública de Chimalhuacán (Estado de México).

Las carencias, tras estar un año estudiando desde casa

La mayoría de los profesores reconoce que el nivel académico de sus alumnos será menor que cuando asistían a clases presenciales. Algunos optimistas, como María Mónica Pérez Mosqueda, directora de un colegio en Tampico (Tamaulipas) creen que se tendrá que compensar con trabajo adicional por parte de los maestros. “Tenemos que ser conscientes de que los niños vienen con un desequilibrio, por muchos esfuerzos que hayamos puesto de nuestra parte”, refiere.

De acuerdo con una encuesta de la consultora EY realizada en varios países de Latinoamérica, 60% de los padres de familia consideran que los alumnos requerirán clases de regularización para recuperar los niveles de enseñanza que se tenían previos al inicio de la pandemia.

Pero la preocupación de los maestros no solo es a nivel educativo o por el grado de conocimientos que tengan sus estudiantes. “Muchos de los alumnos se hicieron más sedentarios que antes, viviendo en departamentos pequeños y saliendo poco de casa, se ha hecho poco en la materia física”, refiere el profesor Raso, de Educación Física. “Muchos de los niños están deprimidos, no podemos esperar que regresen con las mismas ganas que antes”, dice Karla Torres, maestra de Inglés de Ciudad de México.

La hora del recreo a mitad de la jornada ya no será la misma, y ni hablar de sentarse todos juntos en el piso a realizar una actividad recreativa. “Yo solía leer con mis alumnos sentados en círculos, pero esas cosas tendrán que cambiar”, refiere García, maestra de Español. “En mi caso es triste, pero los niños ya no podrán jugar fútbol o básquetbol ni ningún otro deporte de contacto”, refiere Raso.

Foto cortesía de la profesora Ana Lilia García Martínez, profesora de secundaria de Oaxaca. Los maestros reconocen que ante un eventual regreso a clases no se podrán llevar a cabo actividades con contacto físico, como se hacía antes de la contingencia sanitaria por covid-19.
Foto cortesía de la profesora Ana Lilia García Martínez, profesora de secundaria de Oaxaca. Los maestros reconocen que ante un eventual regreso a clases no se podrán llevar a cabo actividades con contacto físico, como se hacía antes de la contingencia sanitaria por covid-19.ANA LILIA GARCÍA MARTÍNEZ

Cada 15 de mayo en México se conmemora el Día del Maestro, en reconocimiento a los 1,2 millones de docentes que imparten clases y que desde hace más de un año han tenido que adaptar sus lecciones para hacerlo de modo remoto. Mientras que algunos se conectan mediante videollamadas, otros incluso se han dado a la tarea de dar asesorías a domicilio, ante la falta de una computadora o una televisión. “La pandemia nos cambió para siempre y tendremos que aceptar que las clases ya no serán las mismas”, reflexiona Morales, quien señala que aún no está del todo lista para volver a su escritorio con la misma seguridad que hace un año.

Fuente: https://elpais.com/mexico/2021-05-15/los-maestros-ante-el-regreso-a-clases-probablemente-nos-contagiemos-pero-con-la-vacuna-no-vamos-a-morir.html

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