La hora del magisterio

Por: Pedro Hernández Morales*

El próximo 17 de diciembre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) celebrará 42 años de existencia. En ese lapso ha enfrentado reformas educativas que buscaron conformar cambios profundos en la educación pública y su privatización, estrategias para su aniquilación o cooptación. No sólo resistió “el vendaval neoliberal”, sino que construyó alternativas de organización sindical y propuestas educativas que han desarrollado una educación emancipadora en comunidades y regiones a lo largo y ancho del país.

En el sexenio peñista la CNTE enfrentó una guerra contra el magisterio que dejó una cauda de asesinados, presos, cesados, descuentos y la aplicación de una reforma que no era educativa, sino laboral y administrativa para mejorar el control sobre los trabajadores de la educación. La CNTE desarrolló una resistencia política, jurídica y pedagógica; las oleadas de movilización se sucedieron una tras otra, e impactaron en amplias capas del magisterio nacional, generando una interlocución con el pueblo y sectores importantes de la academia y de los medios, pese al control estatal.

La reforma educativa fracasó por la desobediencia del magisterio a someterse a un régimen de excepción laboral. El actual mandatario prometió en campaña cancelar la “mal llamada reforma educativa” y concitó apoyos importantes del magisterio que respaldó su candidatura. A su arribo al gobierno, con bombo y platillo anunció una iniciativa para derogar la reforma “educativa” anterior que, si bien eliminó la evaluación punitiva para la permanencia de los docentes en el servicio educativo, perfeccionó el control para el acceso a la docencia al imponer la llamada Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y su unidad administrativa la USICAMM, que se ha convertido en verdugo al aplicar disposiciones que han afectado el ingreso a la docencia de normalistas y negado la continuidad de quienes ya habían ingresado al servicio docente, recreando un sistema de excepción laboral.

Manteniendo la esencia de la reforma educativa del sexenio anterior. La promesa de impulsar la democracia en los sindicatos se ha quedado en el discurso, obligados por la reforma laboral a un cambio en los estatutos. En el caso del SNTE, desde las secretarías del Trabajo, de Gobernación y el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, se han permitido relevos en algunas secciones, con un reglamento a modo, para remontar la deslegitimación de la camarilla de Alfonso Cepeda que se mantiene en la cúpula sindical bajo dos premisas: las millonarias cuotas de los agremiados, que religiosamente le entrega la SEP, y la recuperación de la interlocución con el gobierno federal y su incondicionalidad con la política laboral y educativa.

Con la pandemia enfrentamos la falta de una estrategia integral de la SEP para la atención oportuna a los estudiantes. La respuesta de los maestros fue continuar con los procesos educativos aun sin el apoyo de las autoridades educativas (véase https://brigadaparaleerenlibertad.com/libro/docentes-de-a-pie-ensenar-en-lapandemia).

La educación no se detuvo, una nueva educación democrática, emancipadora y alternativa se abre paso en medio de esta crisis agravada por la pandemia del Covid-19, maestras y maestros nos negamos a regresar a la normalidad de un capitalismo devastador de la naturaleza, de relaciones de desigualdad y explotación que nos llevó a esta crisis.

Los desafíos que enfrenta la CNTE en el actual régimen en los terrenos laboral, educativo, sindical, de seguridad social y, sobre todo, ante la falta de interlocución durante 11 meses con el Ejecutivo federal, tras un periodo donde se desarrollaron 18 mesas de diálogo en Palacio Nacional, y la suspensión en el resarcimiento de los daños de la reforma educativa peñista, se requiere de la mayor inteligencia y la activación de la estrategia de movilización-negociación-movilización.

En su última Asamblea Nacional Representativa, la CNTE diseñó un plan táctico-estratégico que se iniciará con una movilización nacional en la Ciudad de México los días 13 y 14 de diciembre. Continuará en la estructuración de sus ejes político-organizativo, laboral, educativo, alianzas y medios. La CNTE tiene enfrente la posibilidad de convertirse nuevamente en la caja de resonancia de las luchas de resistencia que se mantienen en el territorio ante una política de devastación de recursos, personas y culturas.

Su papel es la defensa de los derechos laborales, la mejora de las condiciones de trabajo y el imperativo de avanzar autónomamente en sus proyectos educativos, y consolidar sus estructuras y prácticas sindicales democráticas, así como enfrentar al charrismo sindical, que de estar en la lona, ahora ha empezado a levantar cabeza, de la mano de autoridades educativas y laborales.

En el terreno de las alianzas, la CNTE debe tejer fino respaldando las luchas que no han tenido respuesta del gobierno, a los pueblos y comunidades que han sido afectados con los megaproyectos y políticas que privilegian a los consorcios y trasnacionales, rebasando lo gremial y emprendiendo jornadas amplias de información y movilización. La CNTE puede ser la articulación de la verdadera transformación de una sociedad que tiene aspiraciones de cambio. La apuesta, como en sus orígenes, sigue siendo la democratización de los sindicatos, de la educación y del país y es necesaria la autocrítica y la construcción de otros paradigmas. Nuevas batallas se avizoran, el presente es de lucha, el futuro es nuestro.

*Secretario General Sección 9 Democrática SNTE-CNTE
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Democratización de la educación

Por: Pedro Hernández Morales*

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) cumplió 40 años en diciembre de 2019, su capacidad de enfrentar a un Estado que ha cambiado de máscaras del poder en los pasados ocho sexenios es resultado de su resistencia, persistencia y temple ante políticas educativas neoliberales. Un elemento fundamental de la resistencia pedagógica es la puesta en marcha en miles de escuelas de todo el país de una educación alternativa que hemos construido desde sólidos principios pedagógicos, el compromiso de los maestros democráticos y una visión de una educación integral y emancipadora.

Después de un año de un gobierno que abrió amplias perspectivas de cambio, aún no termina de abrogarse la mal llamada Reforma Educativa peñista. Si bien se avanzó en cancelar el aspecto punitivo de la evaluación a los docentes gracias al combate frontal de miles de maestros de la CNTE, mediante cambios a la legislación en materia educativa, pervive un modelo educativo heredado del antiguo régimen. Pocos cambios en las aulas se suceden a cuentagotas, los compromisos con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico siguen primando sobre el anhelo de una verdadera transformación de la educación. La profesionalización docente mediante una vigorosa actualización y capacitación profesional sigue siendo una aspiración. Los consejos técnicos siguen guiones diseñados centralmente, la autonomía escolar y los proyectos educativos son acotados por autoridades que no cambiaron más que de color de camiseta, pero que siguen teniendo un ADN evaluador y persecutor hacia el cambio.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) administra la educación en el país mediante disposiciones que intentan paliar las coyunturas y dificultades que se van presentando. Falta una política de largo aliento, un plan educativo que trascienda los marcos estrechos de una visión efectista. En lugar de desatar la disposición que tienen millones de maestros, padres de familia y estudiantes, el compromiso de comunidades a hacer escuela, la SEP y su titular refrendan compromisos con quienes han hecho de la educación un gran negocio.

En la Ciudad de México, que cuenta con miles de maestros comprometidos, tampoco las autoridades locales los han convocado a desarrollar un amplio debate sobre el presente y futuro de la educación básica. Los avances en la basificación a docentes empiezan a generar expectativas de mayor certidumbre laboral; sin embargo, aún hay miles de interinos y carencia de maestros en todas las funciones en varias escuelas. Las actividades de capacitación y actualización son limitadas y muchas sólo por el esfuerzo, tiempo y recursos de los maestros.

Las carencias de mobiliario, equipamiento e infraestructura se mantienen; algunos programas cambian de nombre, pero mantienen su esencia neoliberal. Una política social de apoyo a estudiantes con graves carencias debe ponerse en marcha.

Educación especial requiere ser protegida, apoyada y extendida a todos los estudiantes que la requieran, sin más requisito que la necesidad de atender la diversidad en las escuelas de educación básica.

Es tiempo de que los maestros de la novena democrática ejerzamos la autonomía pedagógica y exijamos los cambios que correspondan a una verdadera transformación y democratización de la educación, junto a la democratización del SNTE y del país, ejes estratégicos de la CNTE.

* Director de la Escuela Primaria Centauro del Norte

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/03/14/opinion/012a2pol

Imagen: https://www.blogger.com/profile/10561188282917124746

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Méjico: ¿Una Nueva Escuela Mexicana?

¿Una Nueva Escuela Mexicana?

 

 

Autor: Pedro Hernández Morales

En la ceremonia de bienvenida a becarios del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, el pasado 5 de agosto, Esteban Moctezuma Barragán, Secretario de Educación Pública, afirmó que la Nueva Escuela Mexicana, como producto del Acuerdo Educativo Nacional, deberá “construirse con todos y para todos” y que su enfoque considera el reconocimiento al talento y la inclusión, como pilares fundamentales enunció la excelencia educativa y la equidad. Previamente había declarado que la Nueva Escuela Mexicana ofrecerá “una educación humanista, integral y para la vida”.

Se esperaría que después de 8 meses al frente de la SEP presentaría la propuesta pedagógica curricular del actual gobierno, sin embargo, como en los anteriores cambios sexenales solo se ha quedado en el intento de establecer un nuevo punto de partida en educación enmarcado en el cambio constitucional al 3º y los balbuceos en las leyes secundarias que no han terminado de aprobarse. Por tanto, no hay una política educativa clara con estrategias para su concreción y si un listado de buenos deseos.

“La definición de otro modelo educativo, ya contemplado, debiera incluir el modelo pedagógico y el modelo de enseñanza además del modelo curricular, el modelo de gestión escolar y el modelo de aprendizaje. Es necesario definir explícitamente los principios de la

Nueva Escuela Mexicana para garantizar la concreción en las aulas”1

El calendario escolar 2019-2020 marca que los días 12, 13 y 14 de agosto se recibirá la capacitación sobre la Nueva Escuela Mexicana, después de la filtración de una versión del cuadernillo de la capacitación donde pedían aplausos para el presidente por su determinación de abrogar la reforma educativa del sexenio pasado y que fue exhibido en las redes sociales y que produjo el deslinde en su autoría por parte de la SEP.

Con fecha 2 de agosto de 2019 ha empezado a circular el documento “Hacia una Nueva

Escuela Mexicana. Taller de capacitación”. En su Anexo 4 “Hacia una Nueva Escuela Mexicana” se afirma que la primera gran acción del nuevo gobierno se ha alcanzado: “la derogación de la reforma legal y administrativa… que señaló a los maestros como responsables directos y únicos de los bajos resultados del aprovechamiento escolar”; aun cuando se mantiene un número importante de los postulados de la reforma peñista. También afirma que “El poder legislativo ha aprobado (sic) ya una nueva Ley General de Educación y en septiembre analizará y decidirá el contenido de dos leyes secundarias, sobre la Carrera Docente y el Sistema para la Mejora Continua de la Educación”. Sin embargo, no se ha aprobado la reforma a la LGE.

Este documento enuncia 6 acciones realizadas como primeros pasos de la Nueva Escuela Mexicana:

  1. Hacer un alto en la implementación del plan de estudios 2017, pero mantenerlo en preescolar, 1º y 2º de primaria y 1º y 2º de secundaria. Dice que de tercero a sexto de primaria y en tercero de secundaria “se aplicará el plan de estudios 2011, y los componentes de Autonomía Curricular y Desarrollo Personal y Social del plan de estudios 2017”

“Una etapa de cambios les espera a los profesores de educación básica. Transitar de reforma en reforma. Desde un acuerdo en 1992, al compromiso del 2002, a la alianza del 2008, al pacto en 2012 y al acuerdo del 2019. El magisterio tendrá la compleja obligación de implementar tres modelos, 2011, 2017 y él que está en ciernes el próximo ciclo escolar… De nueva cuenta se le delega a los maestros, sin el apoyo necesario, la responsabilidad del [1]éxito o fracaso de la política educativa”[2]

  1. Señala que la ruta para el cambio curricular se reformulará en función de los cambios al 3º constitucional y que para julio del 2020 se tendrá un nuevo plan y programas de estudio, para el 2021 se aplicará en preescolar, en 1º y 2º de primaria y 1º de secundaria y hasta el 2022 en toda la educación básica.
  2. Enuncia que en marzo pasado se modificaron las normas de evaluación, simplificando el formato para el registro de calificaciones y definiendo la acreditación automática en preescolar, 1º y 2º de primaria “con el solo hecho de haber cursado el grado correspondiente”
  3. Afirma que la organización de clubes será decisión de los Consejos Técnicos de cada escuela, en caso de no continuar pide que se reoriente “ese tiempo para la formación académica y el desarrollo personal y social” Es decir, no se cancelan los clubes y su componente de privatización. Se restablecen los talleres en secundaria pero pueden coexistir con los clubes si lo decide el CT y esta medida no deberá tener impacto laboral (sic). e) Enuncia que en este ciclo escolar se reducirán la carga administrativa.
  4. f) Presenta al calendario escolar 2019-2020 como de avanzada al definir uno solo de 190 días centrado en los niños y en la convivencia escolar, agregando 3 días de capacitación sobre la NEM, 13 días de CT, 2 días para inscripciones, 3 días de descarga administrativa donde deberán presentarse los docentes (21 días más)

Como nuevas acciones a implementar en el ciclo escolar 2019-2020 establece 9 días “que buscan fortalecer la convivencia familiar… y la reflexión cívica de los acontecimientos que han marcado la transformaciones del país”  que en realidad son “puentes” para incentivar el turismo. También el fortalecimiento de la educación física a través del programa “suma minutos”; el Programa de Mejora Continua y el Mejoramiento de la Infraestructura.

Se pretende que al colocar la denominación de “Nueva” a la Escuela Mexicana se generaran en automático las transformaciones profundas que requiere el Sistema Educativo Nacional para superar los graves rezagos a que fue sometido 35 años por las políticas dictadas desde los organismos financieros. Con estas medidas “…es claro que hoy la SEP y los partidos no pretenden rescatar la escuela de la crisis de la conducción neoliberal gobierno-empresarios”[3]

“Sin una noción emancipadora de la transformación ni de los sujetos históricos, pedagógicos y políticos como agentes para llevarla a cabo, son mínimas las posibilidades de que la Nueva Escuela Mexicana se convierta en el generador de una revolución cultural, pacífica y profunda que acabe con la corrupción; pero sobre todo, que acabe con el pensamiento colonial, la subjetividad neoliberal y la relación de la formación con la producción de rentabilidad económica para una élite a costa de los niños, niñas, jóvenes y del planeta que habitamos”[1]

El reto para el movimiento democrático es avanzar en la concreción del Proyecto de Educación Alternativa que desde la resistencia pedagógica hemos construido, en las calles la protesta, en el aula la propuesta.

[1] Velázquez Barriga, Lev. Maestros ¿Agentes de transformación? La Jornada 26 de julio 2019

[1] Martínez Dunstan, Sergio. Nueva Escuela Mexicana 4T. Continente y Contenido. Educación Futura, 8 julio 2019

[2] Ibid.

[3] Aboites, Hugo. Nueva Escuela o Alternativa.La Jornada 3 de agosto 2019

rentabilidad económica para una élite a costa de los niños, niñas, jóvenes y del planeta que habitamos”[1]

El reto para el movimiento democrático es avanzar en la concreción del Proyecto de Educación Alternativa que desde la resistencia pedagógica hemos construido, en las calles la protesta, en el aula la propuesta.

Autor: Pedro Hernández Morales

 

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