…………………………………………………………………………ISBN: 978-607-96690-5-8
CRESUR. SEP. et al.
México – Chiapas
Octubre de 2015
México
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Película/ España/01-07-2016/Dirigida por Eduard Cortés/
fuente: http://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/7035/sinopsis.php
Reseña:
Otoño 2007. Sonia, una joven de treinta años que tras perder su trabajo, no puede hacer frente al pago de la hipoteca. El empleado de la oficina bancaria que se enfrenta al drama de dejar sin casa a sus vecinos de toda la vida. Un policía que vive atormentado porque debe sacar a familias enteras de sus pisos y dejarlas en la calle… Son algunas de las situaciones que se suceden en esta historia de lucha, solidaridad y esperanza.
Sinopsis argumental
Año 2007. En España se ejecutan los primeros desahucios, tras la explosión de la burbuja inmobiliaria. Se trata del inicio de lo que acabará siendo un verdadero tsunami. Un tsunami que dejará sin vivienda a miles de personas. Las primeras víctimas de esas ejecuciones hipotecarias no eran conscientes de lo que se les venía encima, ya que, que a pesar de haber perdido su casa, continuaban con una deuda que ahora también amenazaba la vivienda de sus avaladores. Sin techo, sin información y sin recursos para salir del agujero negro al que el sistema les había precipitado, su drama, al ser de los primeros, no tuvo ninguna repercusión mediática. Lo vivieron prácticamente en soledad, como un fracaso personal que los dejaba absolutamente impotentes y con la autoestima por los suelos.
CERCA DE TU CASA explica uno de esos dramas, el de Sonia y su familia, quienes, tras perder su trabajo, no pueden hacer frente a las cuotas de la hipoteca y son desahuciados junto a su hija de 10 años. Como no tienen adónde ir, se instalan en el piso de sus padres. La falta de espacio, la tensión por los problemas económicos y la sensación constante de frustración los arrastran a continuos desencuentros, reproches y discusiones. La madre de Sonia, además, considera que el fracaso de su hija es una vergüenza que se debe ocultar.
Por si fuera poco, el piso que Sonia ha perdido no es suficiente para saldar la deuda con el banco, que aún le reclama una importante suma de dinero. Sin ingresos no puede hacer frente a los pagos que el banco le exige cada mes. Se inicia entonces un proceso de ejecución y desahucio sobre la casa de sus padres por constar como avaladores.
Esos primeros desahucios trajeron también otro tipo de dramas paralelos. Como el de Jaime, un policía que tras realizar el desahucio de la familia de Sonia, sufre una crisis laboral. No puede apartar de su cabeza el modo en que fueron expulsados de su piso y abandonados en medio de la calle. Eso lo llevará a investigar de forma obsesiva el paradero de Sonia y su familia para comprobar qué ha sido de sus vidas.
También Pablo, el empleado de la agencia bancaria en la que se firmaron la mayoría de las hipotecas del barrio, sufre en carne propia el drama de sus vecinos, a quienes, de algún modo, siente que ha traicionado. Para él las ejecuciones hipotecarias significan dejar en la calle a amistades con las que incluso compartió juegos de infancia, y en el caso de Sonia, nuestra protagonista, a la persona de la que siempre ha estado enamorado. Pablo siente que les está destrozando la vida a los suyos y se debate entre seguir en el banco o abandonarlo. Pero la hipoteca de su propia casa le impide prescindir de su trabajo.
Ante tanta frustración, tanta indefensión, sólo hay una salida: comprender que el suyo no es un drama individual, que cada vez hay más gente en la misma situación. Que la peor medida es vivirlo como un fracaso personal que se debe ocultar por vergonzante.
Es por eso que nuestros protagonistas no podrán recuperar su dignidad hasta que no entiendan que su caso no es más que uno de los primeros de los muchísimos que se producirán en los próximos años. Que es imprescindible que la gente empiece a saber lo que está pasando, que tenga repercusión mediática, que la gente entienda que no son ellos los que han fallado, sino el sistema, y que la única manera de combatirlo es la unión, la solidaridad y la resistencia
fuente: http://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/7035/sinopsis.php
Fuente imagen : http://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/7035/cerca_de_tu_casa-cartel-6952.jpg
Vivir En Otra Lengua Por: Esther Andradi
América del Norte/México/ 02-07-2016/ Autor: Ricardo Bada / La Jornada Semanal Núm. 718
Ensayo:
Intento meterme en la piel de un español o un hispanoamericano con vocación de escritor o periodista, o amb as cosas, que emigra a Estados Unidos, a Suecia, incluso a Australia, y que quiere salir adelante con esa vocación. Sé de lo que hablo porque llegué a Alemania en febrero de 1963 con el propósito de aprender el idioma alemán, pero de seguir escribiendo en el mío. Tuve la inmensa fortuna de que al poco tiempo de estar en el país me contrataran en la redacción latinoamericana de la emisora Radio Deutsche Welle, y así fue que pude realizar mi sueño , aunque a decir verdad nada más lo conseguí a medias, porque si bien me gané la vida escribiendo en castellano, mi alemán oral deja mucho que desear.
Entretanto han pasado ya cuarenta años y soy abuelo de nietos alemanes, pero sigo pensando en el problema de la vocación, sobre todo cuando me reúno con mi amigo José f. a. Oliver, español de pura cepa, español de corazón. Pero nació de padres malagueños nada menos que en la Selva Negra y hoy cuenta como uno de los mejores poetas alemanes de los últimos tiempos. Hasta del mítico Instituto de Tecnología de Massachussets lo ha invitado para que vaya a Boston a dar recitales de su poesía. Debe ser porque José vale, ya que en Boston, y sin llamarte Cabot o Lowell, no te invitan tan fácilmente. [Recuerden la acerada observación de Juan Ramón Jiménez en Diario de un poeta recién casado: “Andan por New York –mala amiga ¿por qué? de Boston, la culta, la Ciudad-Eje– unos versillos que dicen así: ‘Here is to good old Boston/ The town of the beacon and the cod,/ Where the Cabot’s only speak to the Lowell’s/ And the Lowell’s only speak to God.’ He conocido bien a una Cabot. ¡Cómo deben de aburrirse los Lowell’s! He leído La fuente de Lowell. ¡Cómo debe de estarse aburriendo Dios!”].
Pero volvamos al caso de Oliver. Él fue a la escuela alemana y su idioma materno no es el de sus padres, sino el único que es de veras materno: el de la escuela. Y si bien José habla castellano, y no se le da nada mal, cuando se expresa poéticamente la lengua que le sale natural es la de Goethe, Hölderlin y Humboldt. Y no la de Cervantes y Borges o, mejor dicho, ya que estamos en ello: la de Cervorges. Me tomo la libertad de traducir uno de los poemas breves y menos hölderlinianos de Oliver, titulado “De dónde”, y que dice así: “Crisis de identidad/ se nos achaca/ a la segunda generación/ Crisis de identidad/ Cómo puede hablarse/ de una crisis/ si nunca/ tuvimos/ una/ identidad.” Y a propósito de identidad: hasta hacerse famoso, José Francisco Agüera Oliver, que siempre firmó José f. a. Oliver, tuvo problemas de ese tipo. Al extremo de que una vez lo programaron en un recital de Berlín como Josefa Oliver: “Cuando llegué –me contó riéndose todavía–, aquello era un mitin de feministas.”
Hay otras experiencias que a su vez provienen de algunas otras bastante traumáticas. Son las de gente muy valiosa en América Latina que un mal día tuvo que abandonar sus lugares (Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, El Salvador) y debió abrirse paso en el extranjero. Varios fueron los países donde se acogieron en Europa, desde la gélida Finlandia hasta la tórrida Italia. Y el único capital que avalaba su futuro era el machihembraje de una vocación y un idioma: querían ser escritores o periodistas, y querían serlo en español.
Increíble o no, muchos de ellos lo consiguieron. Hablaré primero del caso que mejor conozco, el ámbito del idioma alemán, entendiendo por tal no sólo Alemania, sino también Austria y la Suiza germanoparlante. Aquí hay una cosecha auténticamente granada de gente que escribe en castellano y ha fundado tertulias literarias, asociaciones y centros culturales, y –¡asombro!– hasta editoriales, donde no se habla ni se publica nada más que en nuestro idioma. Pienso por ejemplo en la tertulia El Butacón de Hamburgo (con más de treinta años de acrisolada existencia) y en el sello editor Lateinamerika Verlag, del argentino Fabián Diez, en Suiza.
Todos los años, en octubre, en la Feria del Libro de Francfort, la mayor del mundo en su género, se puede ver un pabellón chiquito (pero matón, como Pancho López) en el cual se expone la obra de estos escritores latinoamericanos a quienes las tormentas de la Historia hicieron naufragar –hablo metafóricamente– en las playas alemanas. Los organizadores del pabellón intentaron catalogar semejante riqueza, alcanzando a listar media centena de nombres, desde los mexicanos Berenice Ammann y Salomón Derreza hasta la argentina Esther Andradi (una colaboradora ya conocida de los lectores de este suplemento), pasando por los cubanos Jorge Pomar, Amir Valle y Jorge Luis Arzola; los chilenos Víctor Farías, Hernán Valdés y Mauricio Toro; los españoles Pilar Baumeister, Víctor Canicio y Fernando Aramburu; los colombianos Sonia Solarte y Ricardo Colmenares; los peruanos Julio Mendívil, Leopoldo Chariarse y Walter Lingán, y el ecuatoriano Israel Pérez. And last but not least, el salvadoreño David Hernández, quien fue, antes de regresar a su país, algo así como el aglutinador de todos los empeños habidos y por haber en Alemania, para que se sepa que de la lengua española no nos arrancan ni con fórceps. Digamos, pues, que a él “dele Dios buen galardón”, parafraseando –pero en positivo– uno de los más bellos romances de nuestra lengua.
Y a quien también habría que darle buen galardón, y ahora me salgo del mero ámbito alemán, es a la ya mencionada Esther Andradi, argentina santafesina pero berlinesa de adopción, por la antología que ha publicado en Buenos Aires, en las ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos; una antología titulada Vivir en otra lengua (Literatura latinoamericana escrita en Europa) y en la que se agavillan trabajos de una docena de autores: el chileno Omar Saavedra Santis, el panameño Luis Pulido Ritter, la peruana Teresa Ruiz Rosas, el colombiano Luis Fayad y el salvadoreño David Hernández [este último mientras residió acá] escriben en Alemania; la colombiana Helena Araújo en Suiza, la argentina Rosalba Campra en Italia, la uruguaya Ana Luisa Valdés y su compatriota Leonardo Rosiello en Suecia, el ecuatoriano Ramiro Oviedo y la argentina Luisa Futoransky en Francia, y la mexicana Adriana Díaz Enciso en Inglaterra.
Se trata de un libro admirable por muchos conceptos, sobre todo porque, como dice Esther Andradi cerrando su prólogo, “es una aproximación a la literatura en español que escriben quienes viven en otra lengua. Más allá de las circunstancias que motivaron el extrañamiento, permanecen en el país que los acogió y tienen en común la continuidad de la escritura en la lengua materna. […] El idioma original se percibe entonces como aquellas casas edificadas en las riberas del río, construidas sobre pilotes, por cualquier cosa. Y aunque reciben el lujo de la ribera y gozan de su humedad, sus alimañas y sus beneficios, se defienden de la corriente, afirmadas en las preposiciones entre y desde y hasta, ahí donde estén.” La escritura es el ancla con la que tejen el vínculo con el país lejano, una suerte de istmo en el mar de otro idioma. Sumergidos en la vida en otra lengua, arrasadas la jerga, el habla cotidiana, el sonido de lo insustancial, las interjecciones y, en fin, todo aquello que es el sedimento de lo literario, estos escritores y escritoras cultivan la lengua original con la persistencia de la grama, que cuanto más se la arranca, con más fuerza crece. Matas salvajes de un territorio indomable. Siempre se vuelve al primer amor, como dice el tang
Por supuesto, y eso lo sabe muy bien Andradi, este fenómeno de la transterración del escritor no es algo novedoso, ni siquiera notable, y así lo dice expresamente en ese prólogo: “Que gran parte de la literatura llamada latinoamericana se ha escrito en Europa, no es nuevo. Los grandes del Boom escribieron sus novelas en Barcelona o París, pertenecen al jet set del mundo editorial internacional, son las estrellas de congresos internacionales y los ecos de su escritura siguen rebalsando los programas de universidades europeas!”
Pero ella recoge en su antología a los que se realizan fuera del canon, de los grandes circuitos: “La gran mayoría de los autores y autoras de diversos países latinoamericanos radicados en una lengua distinta a la que escriben, viven entre dos aguas, buscando el reconocimiento en el país de origen, destinatario de sus ficciones. ‘Vivimos en París’, como escribía Darío, pero ‘París no nos conoce’. No tuve que buscarlos porque están en todas partes; antes bien fue difícil limitar una muestra de esta literatura.”
Explica luego la razón –evidente desde el título– de haber excluído a los residentes en España (“se trata de un extrañamiento dentro del mismo idioma”) y constata que a pesar de que se ha limitado en su antología a la prosa narrativa, tampoco faltan los poetas latinoamericanos en este catálogo del desarraigo : bástenos recordar al venezolano Enrique Moya, en Viena; el peruano Américo Ferrari, en Ginebra, y la uruguaya Martha Canfield, en Florencia, y cómo el también peruano Jorge Eduardo Eielson “hizo de Roma su residencia definitiva, en todos los sentidos”. Eso para no hablar además de sus compatriotas Héctor Bianciotti y Juan Rodolfo Wilcock, tránsfugas al francés y el italiano, respectivamente.
La lectura de Vivir en otra lengua se convierte luego en una especie de juego del escondite con las referencias, o una especie de rara carrera de eslalon entre las biografías de los escritores y el mundo de sus creaciones. Para nada resulta raro que un porteño chileno (de Valparaíso, pues), residente en Berlín, haga protagonista de su cuento a un paisano suyo de visita en Roma; es el caso de Omar Saavedra: o que una colombiana que vive en Lausana, Helena Araújo, haga viajar a otra colombiana de Ginebra a Suiza. Menos raro aún es encontrar personajes compatriotas del autor en su país de origen: es el caso de los cuentos de Ramiro Oviedo, Ana Luisa Valdés, David Hernández, Luis Pulido Ritter y Luis Fayad, aunque si bien en este último caso no se dice expresamente, está claro como el agua que esa ciudad de su agobiante relato no puede ser otra sino Bogotá.
La paleta, sin embargo, no se agota en ese juego del escondite de las personalidades, ni en ese eslalon entre biografía y creación. La protagonista del cuento de la peruana Teresa Ruiz Rosas es una agente literaria islandesa que vive en Reikiavik; el de la argentina Rosalba Campra, un arcángel en el Río de la Plata durante la época de la conquista de América; y el del uruguayo Leonardo Rosiello, nada menos que un enviado del rey de España a la corte de un sultán chino. Sólo la mexicana Adriana Díaz Enciso elude los parámetros tópicos: su narración discurre en un No man’s land, durante un otoño homicida.
Rancho aparte, en todo sentido, el texto de Luisa Futoransky, un ensayo sobre el “mal de ojo” que funciona como un cuerpo extraño en la estructura total de esta antología, siendo ello tanto más extraño si pensamos que su autora tiene buena pluma para la narrativa, demostrada en sus tres novelas publicadas hasta la fecha.
Como la pescadilla que se muerde la cola, intento una vez más meterme en la piel de un hispanoamericano con vocación de escritor o de periodista, o de ambas cosas, y que llega a Estados Unidos, a Suecia, incluso a Australia, y quiere salir adelante con esa vocación. Sólo sabría decirle: el alemán es bastante, bastante más inhóspito que el inglés y hasta puede que el sueco, pero hemos sobrevivido a su garra helada. La que cuando se deshiela llega a producir semejantes milagros: “¿Y a mí qué más me da?, / digo a punto de llorar.” O bien:
“De este árbol del Oriente,/ a mi jardín venido,/ un secreto sentido/ su hoja guarda latente./ ¿De un ser vivo se trata,/ partido en dos mitades?/ ¿O son dos unidades/ juntas de forma grata?/ Pienso que es lo más noble/ aunar dos universos : / ¿no sientes en mis versos/ que soy sencillo y doble?”
Son poemas de un tal Goethe. Que tampoco era manco. Pero claro está; para manco, Cervantes.
ESTHER ANDRADI es escritora y periodista argentina residente en Berlín, autora entre otros títulos de la novela Berlín es un cuento, antologadora de Vivir en otra lengua: literatura latinoamericana escrita en Europa.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2008/12/07/sem-ricardo.html /
La Jornada Semanal Núm. 718, suplemento semanal del periódico.
Fuente: Foto: tomada de www.andradi.de
VIVIR EN OTRA LENGUA
Datos del libro
Nº de páginas: 137 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALCALA GRUPO EDITORIAL
Lengua: CASTELLANO
Las venas abiertas de América Latina
América del Sur/Uruguay /01-07-2016/Autor: Peter Roman /www.elresumen.com
Resumen:
Las venas abiertas de América Latina, es un ensayo periodístico del escritor uruguayo Eduardo Galeano, contiene crónicas y narraciones que dan pruebas del constante saqueo de recursos naturales que sufrió el continente latinoamericano a lo largo de su historia a manos de naciones colonialistas, del siglo XV al siglo XIX, e imperialistas, del siglo XX en adelante.
«Escribí Las venas para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?.
Este libro fue escrito con la intención de divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente. Sé que pudo resultar sacrílego que este manual de divulgación hable de economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas.Creo que no hay vanidad en la alegría de comprobar, al cabo del tiempo, que Las venas no ha sido un libro mudo».»Bienvenida sea esta historia de América Latina que recoge los hechos, tiene profundidad teórica y es sumamente legible. Un excelente trabajo.Peter Roman, ‘Science and Society’, USA.»Un gran escritor y una gran obra, que hoy me parece más actual y necesaria que cuando apareció».
Jean Ziegler, ‘Afrique-Asie’, Francia.
Acerca del autor:
Eduardo Galeano es escritor y periodista, unas de las figuras más destacadas de la literatura Iberoamericana. Sus obras van más allá de géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia
Las Venas Abiertas de América Latina
Autor: Eduardo Galeano
Género: Literatura Latinoamericana
Idioma: Español
Fuente: http://www.elresumen.com/libros/las_venas_abiertas_de_america_latina.htm
Fuente Imagen: http://www.elresumen.com/tapas_libros/las_venas_abiertas_de_america_latina.jpg
Sinopsis: Moacir Gadotti Margarita Victoria Gomez Jason Mafra Anderson Fernandes de Alencar [compiladores]. Buenos Aires: CLACSO, enero de 2008.
Este libro presenta trabajos riquísimos por su valor académico y por las experiencias pedagógicas llenas de vida que nos aproximan a nuevos conocimientos. En este sentido, los textos se destacan por reinventar a Paulo Freire y no por la repetición de su obra. Aquí hallamos experiencias llenas de vida pero no libres de conflictos y dificultades realizadas en tiempos concretos de expansión de los intereses del mercado sobre el derecho de las personas a educarse en espacios públicos. Al dar cuenta de la singularidad de aquellos que por medio de esta obra se expresan, establecemos nexos con la pedagogía freireana dialogando con las grandes corrientes filosóficas, los principios de la educación popular, los círculos de cultura, los movimientos sociales y la formación docente. La participación es destacada como dimensión fundamental de la praxis del hombre y la mujer que se manifiestan por la comunicación y el diálogo.
Disponible para su descarga en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/formacion-virtual/20100720020314/gomez.pdf
Autoras: María Mies y Vandana Shiva
ISBN: 978-84-9888-692-4
¿Existe una relación entre la opresión patriarcal y la destrucción de la naturaleza en nombre del progreso y el beneficio? ¿Cómo debería contabilizarse la violencia inherente a este proceso? ¿Existe alguna relación entre el movimiento de mujeres y otros movimientos sociales? Esta nueva edición, revisada y ampliada, de Ecofeminismo de las autoras María Mies y Vandana Shiva es hoy tan vigente y necesaria como cuando se publicó por primera vez.
Este libro sitúa la responsabilidad y las respuestas que las mujeres pueden dar a los mayores problemas actuales del planeta, tanto medio ambientales como económicos. La destrucción ecológica y las catástrofes industriales de hoy en día constituyen uno de los trazos constitutivos de nuestra vida diaria, el mantenimiento de la cual es habitualmente responsabilidad de las mujeres. Junto a esta situación, las nuevas guerras que el mundo experimenta, los conflictos étnicos y el mal funcionamiento de las economías se presentan para el ecofeminismo como urgentes cuestiones a resolver, tanto en las sociedades industrializadas como en las del Tercer Mundo.
Shiva y Mies muestran el ecofeminismo como una potente corriente de pensamiento y un movimiento social que liga el ecologismo y el feminismo. Se trata de una filosofía y una práctica activista que defiende que el modelo económico y cultural occidental “se constituyó, se ha constituido y se mantiene por medio de la colonización de las mujeres, de los pueblos “extranjeros” y de sus tierras y de la naturaleza”. A partir de su trabajo, se revela que la subordinación de las mujeres a los hombres y la explotación de la naturaleza son dos caras de una misma moneda y responden a unas lógicas comunes: la ilusión de poder vivir al margen de la naturaleza, el ejercicio del poder patriarcal y del sometimiento de la vida a la exigencia de la acumulación.
El ecofeminismo, y de forma profunda en la obra de Shiva y Mies, somete a revisión conceptos clave de nuestra cultura: economía, progreso, ciencia… mostrando como estas nociones hegemónicas son incapaces de conducir a los pueblos a una vida digna, y destacando la urgencia de adoptar un nuevo paradigma que ponga freno a esta guerra declarada a la vida.
El ecofeminismo denuncia cómo la inmanencia de la vida humana y los límites ecológicos quedan fuera de las preocupaciones de la economía y del desarrollo. Esta denuncia trastoca las bases fundamentales del paradigma económico capitalista y desvela que su lógica es incompatible con la de un mundo sostenible y justo.
Fuente: http://www.tendencias21.net/libros/Ecofeminismo_a617.html