Page 621 of 1008
1 619 620 621 622 623 1.008

México: Imparte UAT cursos a profesores de educación básica

América del Norte/México/20 Agosto 2017/Fuente: metronoticias/Autor:metronoticias

En el marco de la vinculación institucional, la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades (UAMCEH) de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), llevó a cabo un amplio programa de capacitación y actualización para profesores y directivos de educación básica de Tamaulipas.

El Director de la UAMCEH, Obidio Sánchez López, informó que en base a las acciones de vinculación que impulsa el Rector Enrique Etienne Pérez del Río, el programa se llevó a cabo en acuerdo con autoridades de la Secretaría de Educación en Tamaulipas (SET).

En este marco, comentó que se dieron un total de 11 cursos de capacitación a 31 grupos donde se concentran 1121 Docentes y Técnicos docentes de Educación Básica (Preescolar, Primaria y Secundaria), Supervisores Escolares y Directores de Escuela de diversos municipios de la Entidad.

Destacó que en los cursos se abordaron los temas: Evaluación del aprendizaje, enseñanza y evaluación del inglés; La investigación de campo y la práctica docente; Estrategias didácticas, enseñanza y evaluación de las matemáticas; Gestión y liderazgo para la función directiva; estrategias para la comprensión de textos; autorregulación de las conductas y emociones; La inclusión educativa y los objetos de aprendizaje, entre otros.

Añadió que los cursos se impartieron en la modalidad en línea y fueron diseñados por profesores de la UAMCEH a solicitud expresa de la Dirección de Formación Continua y Actualización Docente de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET), que responden al perfil, parámetros e indicadores para Educación Básica y a los lineamientos para la operación de la Estrategia Nacional 2017.

Fuente de la noticia: http://www.metronoticias.com.mx/nota.cgi?id=307717

Fuente de la imagen: http://www.metronoticias.com.mx/fotos/uat-tam-36741.jpg

Comparte este contenido:

Investigación: Alternativas para la evaluación del trabajo académico

Queríamos evaluar y terminamos contando: alternativas para la evaluación del trabajo académico

Investigadores: Angélica Buendía, Susana García Salord, Rocío Grediaga, Monique Landesman, Roberto Rodríguez-Gómez, Norma Rondero, Mario Rueda y Héctor Vera.

Una de las políticas públicas de mayor impacto y continuidad para orientar, regular e incentivar el desempeño del personal académico de tiempo completo en las universidades públicas del país está sustentada en los programas de estímulos a la productividad, los cuales surgieron con el propósito de mejorar la calidad de la educación superior universitaria. El supuesto básico de estas políticas asoció los incentivos económicos con el impulso al personal académico para obtener posgrados, atender las tareas involucradas en la formación docente y participar en los programas institucionales de investigación y difusión.

En los programas de estímulos subyace un efecto de agregación: si la mayor parte de la planta académica de tiempo completo cumple con los requisitos establecidos, el resultado deberá ser la mejoría en la calidad esperada. En esencia, están orientados a premiar, mediante cuotas de sobresueldo, la productividad académica expresada básicamente en el número y la calidad de los productos de investigación, así como la actividad docente, medida por el número de asignaturas, tutorías y tesis dirigidas. Estos programas de estímulos representan, así, una fórmula de pago por méritos.

Aunque los múltiples programas de estímulos coinciden en ciertos rasgos, difieren en aspectos como el monto del sobresueldo asignado, los requisitos a cumplir y los procedimientos de evaluación correspondientes. En su origen, cumplían principalmente una función compensatoria del deterioro salarial ocurrido en la década de los ochenta y su intención era retener en las universidades al personal de mayor calificación. En la actualidad operan como un segundo régimen y tabulador que gobierna la actividad académica en las instituciones. Aunque conservan su carácter voluntario para los profesores e investigadores, es un hecho que por su implicación en el ingreso económico, la mayor parte del personal académico de tiempo completo –a gusto o disgusto– acude a su convocatoria.

Como la asignación de las categorías es por periodos determinados, previa evaluación, , los aspirantes pueden ascender, conservar la categoría, o descender. Esta condición se traduce en una presión continua para enfocar la actividad individual a la acumulación de tareas y productos contemplados en los protocolos y reglas operativas. De esta manera, los estímulos se han consolidado e institucionalizado como rutas de la trayectoria académica y profesional del personal académico generando un orden donde son prioridad el trabajo individual, el enfoque de competitividad de tareas y resultados, la producción documentable, y el uso del tiempo de trabajo en las actividades que acreditan la satisfacción de requisitos.

Se trata de una racionalidad meritocrática que tiende a desplazar a otras lógicas académicas, principalmente aquellas relacionadas con la simple satisfacción de contribuir, desde la vocación, la responsabilidad y el compromiso compartido, a los ejes centrales de la misión universitaria: formar estudiantes, generar bienes de conocimiento y cultura, y participar en su difusión social. La tensión entre ambas racionalidades –académica e instrumental– explica la aparente paradoja entre el éxito de la política asociada con los programas de estímulos (su permanencia, su progresiva extensión en el ámbito de la educación superior pública y su amplia capacidad de convocatoria) y las críticas que diversos actores, como especialistas, responsables de la instrumentación e incluso los propios académicos, han repetido prácticamente desde sus inicios.

Estos programas se desarrollaron a mediados de la década de los ochenta; su origen se fundamentó en el pago por mérito asociado a la evaluación, visto como la única vía para mejorar las deterioradas condiciones de los académicos de carrera —es decir— se dirigen únicamente a un sector de la profesión académica (aproximadamente a un 30 por ciento del total). El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) es el programa más visible de estas políticas pero actualmente la mayoría de las instituciones de educación superior cuentan con un programa de este tipo. Además, en paralelo al SNI, la Secretaría de Educación Pública, en colaboración con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), puso en marcha programas basados en fondos extraordinarios concursables para las universidades públicas, que implicaban también procesos de evaluación individual. Este fue el caso del Programa Nacional de Superación del Personal Académico (Supera), el Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep, hoy Prodep) y el Programa de Estímulos al Personal Docente.

Efectos del actual sistema de evaluación

Aunque las políticas buscaban instaurar una cultura de la evaluación, lo que los distintos programas de evaluación generaron fue un aparato burocrático dedicado al recuento curricular. Aunque no exento de algunas virtudes, ese resultado no instituyó prácticas que les permitieran a los evaluados contar con guías y retroalimentación para mejorar su quehacer profesional; lejos de ello, los académicos se toparon con pesados aparatos administrativos que los empujaban a producir más, sin que hubiera modelos que especificaran el sentido y los estándares de calidad de sus actividades docentes y de investigación. En resumen, se implementó, un sistema de recompensas para quienes entregaran cierto tipo de productos y no una evaluación que los orientara para ser mejores académicos.

Los programas en curso, más que hacer una evaluación académica, han institucionalizado el recuento curricular pues no cumplen con la función de valorar integralmente el aporte de los resultados a la acumulación de conocimientos, la calidad en la formación de recursos humanos ni la retroalimentan a los evaluados para que los resultados les permitan mejorar su desempeño. Los programas miden lo que se puede medir, no lo que se requiere sistematizar para promover la calidad de las actividades académicas. Es más fácil contar las publicaciones que evaluar los resultados de las labores docentes, por lo que éstas se han menospreciado entre los indicadores, minimizando el esfuerzo que los académicos destinan a ellas. La evaluación actual ha llegado a confundir el indicador con el trabajo que “cuenta”, pero no valora, reconoce o retroalimenta, más bien segmenta y etiqueta desempeños individuales, disociándolos de los objetivos de desarrollo institucional. Esta condición genera, a su vez, que los programas sobrevaloren ciertas actividades sobre otras —por ejemplo, la investigación por encima de la docencia, la difusión de la cultura y la vinculación social— sin analizar los aportes y su calidad en el marco de los campos de conocimiento o institucionales, el tipo de resultados, las tradiciones disciplinarias y la etapa de la trayectoria de los sujetos evaluados.

Por otro lado, los programas actuales, más que instancias que busquen mejorar los resultados de académicos e instituciones, parecen mecanismos de supervisión y control, basados en la desconfianza mutua entre gobierno e instituciones, y entre las instituciones y sus académicos.

Dada la multiplicación de programas, la frecuencia de las evaluaciones, la diversidad de formatos, el tipo de requisitos y el incesante incremento del número de instituciones, programas y académicos a evaluar, los académicos —especialmente los más reconocidos— cuando fungen como evaluadores destinan una parte importante de su tiempo, concentración y energía a procesos rutinarios. De igual forma, los evaluados consumen también una gran cantidad tiempo para cubrir los requisitos y proporcionar las evidencias solicitadas.

La periodicidad y cantidad de los programas de evaluación desalienta los trabajos de investigación de largo plazo, que frecuentemente son desplazados por proyectos de corto alcance. Esto ha conducido a la institucionalización de vicios y simulaciones, promoviendo un productivismo sin impacto organizacional ni disciplinario que se asocia directamente con la búsqueda de recursos económicos adicionales.

La evaluación del trabajo académicoafecta más directamente a una minoría selecta de instituciones y académicos. Los graves problemas de los profesores de tiempo parcial se han atendido poco, porque en general se hace énfasis en la investigación y en la diversidad de actividades y funciones que sólo realizan los académicos de tiempo completo. En la mayoría de las instituciones de educación superior la desatención a la evaluación del trabajo académico de un extenso grupo de profesores de tiempo parcial que sostienen la docencia en un alto porcentaje —sobre todo a nivel de licenciatura— ha ampliado la brecha en las condiciones laborales y los ingresos entre los profesores de tiempo completo y los de tiempo parcial. Además, las repercusiones de los premios, “estrellas” y “medallitas” de los distintos programas son inequitativos y estratifican a los académicos, quienes compiten en desigualdad de condiciones para alcanzar los indicadores, debido a las diferencias en términos contractuales, en contextos formativos y en apoyo institucional.

Resulta igualmente pertinente mencionar dos situaciones económicas vinculadas con las evaluaciones: los salarios y la jubilación. En el primer caso, se ha desatendido la discusión del tema central de los salarios dignos, pretendiendo que con la incorporación de remuneraciones no salariales se resuelve el problema de recuperar los ingresos y se logra estabilidad para garantizar la autonomía necesaria para producir conocimiento y formar los recursos que se requieren para el desarrollo social. Al no encarar la discusión en los salarios base, se desvía la atención hacia medidas parciales en vez de concentrarse en la búsqueda de mejores condiciones de trabajo para los miembros de la profesión académica. Por otra parte, los programas de recompensas han contribuido a obstaculizar el retiro de los académicos. Esto en la medida en que los estímulos representan un alto porcentaje del ingreso, pero no repercuten en el monto de la jubilación ni en otras prestaciones. La planta académica ha envejecido, lo que, sumado a las restricciones presupuestales para la creación de nuevas plazas, dificulta la renovación de la planta académica y propicia el desempleo de los egresados de los programas de posgrado, que por su expansión son un número cada vez mayor. Por consiguiente, los procedimientos de evaluación en curso han afectado el relevo generacional.

Una propuesta para transformar la evaluación del trabajo académico

Podemos afirmar que las evaluaciones que hoy se realizan en el marco de los diferentes programas de incentivos no cumplen con varios de los requisitos esenciales en cualquier proceso de evaluación académica:

– que la evaluación tenga la finalidad de promover el desarrollo de los evaluados y no la de premiar o castigar;

– que los evaluadores emitan recomendaciones que aporten a mejorar los resultados y a propiciar la confluencia entre los objetivos de las trayectorias personales y las metas de las instituciones en que se participa;

– que los criterios de evaluación respondan a las particularidades de lo que se evalúa y que consideren las múltiples dimensiones del trabajo académico;

– que las reglas y los procedimientos sean explícitos y claros para todos los participantes (por ejemplo, las reglas para subir o bajar de nivel en un programa de estímulos o escalafón);

– que los resultados sean transparentes;

– que existan recursos de revisión.

Nuestra propuesta para mejorar las evaluaciones del trabajo académico es establecer a la evaluación como una estrategia institucional de valoración sistemática del trabajo global que realiza cada académico en pro del cumplimiento de los objetivos institucionales y del desarrollo del conocimiento en su campo de especialización. Se trata de abrirle paso a la función diagnóstica y formativa, propia de la evaluación académica, cuyo propósito central es la mejora sistemática de los procesos de trabajo, la superación continua de las personas, los grupos y las instituciones encargadas de llevarlos a cabo.

Para esto proponemos reemplazar el recuento curricular por una evaluación académica concebida como una evaluación diagnóstica, no centrada exclusivamente en los productos sino en el análisis integral de los procesos de trabajo, con la intención de identificar: los objetos de trabajo y los propósitos que cada académico se planteó; los retos y las dificultades que encontró y las formas de resolverlos; los recursos de que dispuso y el tiempo que invirtió; los avances y aportes que logró en distintos ámbitos; los puntos vulnerables y los pendientes que restan por encarar; los intereses y preocupaciones que surgieron y pretende trabajar y sus necesidades de superación académica.

La evaluación diagnóstica será una evaluación formativa en la medida en que se lleve a cabo como un ejercicio de reflexión colegiada, de retroalimentación y de intercambio informado entre colegas que asumen el papel de interlocutores y no de jueces. Y, ciertamente, dicho potencial será una realidad en la medida en que el proceso de evaluación cuente con la participación activa y comprometida de evaluados y evaluadores.

Proponemos, pues, propiciar el tránsito hacia la evaluación diagnóstica y formativa. Se pueden introducir cambios significativos en la medida en que el recuento curricular periódico de los productos se inscriba en la evaluación y autoevaluación de los procesos, entendidas como apreciaciones integrales del trabajo en las que se toma en cuenta el proyecto institucional, las condiciones objetivas en las que se realiza el trabajo, el tipo de nombramiento de cada académico, la disciplina de referencia, el momento de la trayectoria individual, la edad y el género.

Este tipo de evaluación tendría lugar en los grupos, equipos o unidades de adscripción más próximos, donde el académico realiza su trabajo cotidiano. Sus instrumentos serían el plan de trabajo y el informe de actividades anuales, y todo el proceso de evaluación estaría a cargo de los mismos involucrados. Los resultados de la evaluación se presentarían en el cuerpo colegiado de la institución encargado de dictaminar los planes e informes anuales de todos los académicos.

Para realizar una valoración integral de los expedientes proponemos que –al margen de que se trate de un programa de incentivos, de becas o de una evaluación colegiada del trabajo individual, en el interior de un grupo o de un equipo– el resultado de la evaluación sea una apreciación global del trabajo de cada académico, en la que consten en breve dos cuestiones: 1) un balance general que valore la calidad del trabajo realizado en función de la trayectoria del académico, las condiciones institucionales y personales de trabajo, apoyado en los productos reportados; 2) sugerencias que, a modo de retroalimentación, le permitan al académico hacer los ajustes necesarios para reorientar su plan de trabajo hacia el logro de un mejor desempeño.

De la misma manera, independientemente de la modalidad de evaluación de que se trate, siempre deberá garantizarse el derecho al recurso de revisión y a solicitar, según el caso, una nueva evaluación a cargo de evaluadores distintos de los que emitieron el primer resultado.

Cabe mencionar aquí otra ausencia notoria en las modalidades de evaluación vigentes: la evaluación de la evaluación, que incluya tanto el trabajo de los evaluadores como el funcionamiento y resultados de la aplicación de los programas mismos. Para ello, es conveniente establecer criterios y procedimientos claros. Se podrían tomar en cuenta, entre otras cosas, las horas que requiere; la cantidad de expedientes a cargo de cada evaluador; la dinámica de trabajo de las comisiones dictaminadoras; el tipo de dificultades más frecuentes; los índices de aprobación y rechazo; el contenido y el número de las solicitudes de revisión; las valoraciones de los académicos sobre el proceso y el grado de avance en los objetivos planteados. A partir de esto se harían los ajustes que se consideren necesarios para las siguientes evaluaciones.

Dada la gran cantidad de expedientes que típicamente hay que atender, haría falta estimar con mayor seriedad el número necesario de evaluadores en función del tiempo real que exige la evaluación rigurosa de cada expediente. No es recomendable recargar a los evaluadores con un número excesivo de expedientes, como sucede en la actualidad. Es deseable que los evaluadores sean elegidos por los profesores de las unidades académicas de una lista de sus pares, y que éstos no sean las autoridades de la institución. Finalmente, cabe recordar que el nivel alcanzado en los programas de estímulos —sean del SNI o de algún otro—, no representa un criterio que garantice ser un(a) buen(a) evaluador(a).

Conclusión

Cualquier intento por mejorar sustancialmente los procesos de evaluación del trabajo académico tendrá que afrontar el problema medular de que hoy la evaluación está unida a la administración de los ingresos económicos de los académicos en forma de estímulos y sobresueldos. Esto hace que sea urgente poner sobre la mesa de discusión la necesidad de un salario base digno y suficiente para todos los académicos.

La presente propuesta representa un acercamiento para atender las limitaciones y los efectos de los actuales programas de estímulos y pretende ofrecer a las instituciones de educación superior un nuevo horizonte de referencia para la transformación de la evaluación de sus académicos. Se trata de transitar del recuento curricular a la evaluación diagnóstica y formativa, introduciendo nuevos fundamentos y criterios en los programas vigentes. Las virtudes de nuestra propuesta son la construcción de un sistema real de evaluación que sea equitativo y transparente, que fomente la participación de los académicos en el proceso, que esté articulado a un proyecto institucional, que permita mejorar la calidad de las prácticas académicas y que respete la heterogeneidad de las instituciones, sus posibilidades reales de cambio, la diversidad de disciplinas y trayectorias. También pretende simplificar la maquinaria burocrática que participa en las evaluaciones, evitar las contradicciones entre los distintos mecanismos vigentes, contribuir a la autonomía de las instituciones y reducir el costo en trabajo y dinero de los procesos. Nuestro objetivo, en última instancia, es presentar sugerencias, criterios y cuestiones de carácter operativo para avanzar en la implementación de la propuesta general, que cada institución adaptaría a sus características específicas.

Angélica Buendía es profesora investigadora del Departamento de Producción Económica de la UAM-Xochimilco.

Susana García Salord es investigadora del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la UNAM.

Rocío Grediaga es profesora investigadora del Departamento de Sociología de la UAM-Atzcapotzalco.

Monique Landesman es profesora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM.

Roberto Rodríguez-Gómez es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Norma Rondero es profesora investigadora del Departamento de Sociología de la UAM-Atzcapotzalco.

Mario Rueda es investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.

Héctor Vera es investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM.


1 El presente documento nació con el interés de propiciar una discusión colectiva para mejorar los sistemas de evaluación del trabajo académico en las instituciones de educación superior en México. Nuestra intención es que las ideas aquí vertidas circulen y se debatan entre el mayor número posible de académicos. Este texto es una versión resumida de un escrito más extenso que puede consultarse aquí. Además nos interesa escuchar los comentarios y reacciones de todos los interesados en este tema.

Fuente reseña de investigación: http://educacion.nexos.com.mx/?p=588

Comparte este contenido:

Inicia programa de análisis educativo, en alianza con Insurgencia Magisterial y Agendamx

América del Norte /México, 19 de agosto de 2017.

Les anunciamos la alianza estratégica entre Portal Insurgencia Magisterial y Agendamx, para la realización de un programa de análisis educativo, el cual iniciará su transmisión el martes 22 de agosto, en punto de las 10 de la mañana, desde Luze Terraza Cafe.

 

Fuente: https://www.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=sN1uZipZDEI&app=desktop

Comparte este contenido:

Aprendizajes esperados de todos los grados de primaria en México. Un apoyo a docentes

Aprendizajes esperados de todos los grados de primaria en México. Un apoyo a docentes.
Util para los proceso de planificación, mediación y evaluación educativa.
Enseguida les dejo los links de cada grado, solo den clic al material que necesiten:
https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=65B768667135794!166&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AMY4YN-bZ-6MNdU
https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=65B768667135794!165&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AFcqLpL6Xtsu71Y
     https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=65B768667135794!168&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AP9788TCp_DpzV8
Fuente documentos: http://apoyoparaelmaestro.blogspot.mx/2015/11/aprendizajes-esperados-de-todos-los.html
Comparte este contenido:

UNAM y Comipems: el error de agosto

América del Norte/México, 19 de agosto de 2017. Fuente: www.jornada.unam.mx. Autor: Hugo Aboites

Ante las protestas de aspirantes y sus familiares por el error que afectó a más de 11 mil 600 aspirantes el presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dijo: no es un problema mayor(www.notisistema.com/noticias/inee-pide-esclarecer-error…Agosto 8). Con una declaración así, se entiende entonces por qué la evaluación del INEE a los maestros se diseña y aplica con total indiferencia a sus repercusiones humanas y educativas. La UNAM, en cambio, no sólo reconoció de inmediato el error y, en consecuencia, planteó su voluntad de resolverlo, sino que, por voz del director general de Evaluación Institucional (noticiero Radio Educación, agosto 10) también reconoció lo que ha sido estadísticamente patente: que el examen estandarizado que se utiliza para el ingreso al bachillerato tiene fuertes sesgos de género y clase social. En otras palabras, que este instrumento que aparta lugares para los mejores, está hecho de tal manera que coloca en desventaja a los jóvenes de familias pobres y especialmente a las jóvenes, sin importar los buenos promedios.

En este contexto, es alentador lo que informa un boletín del Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (Maes): que el miércoles 16, en reunión con la Comipems (que incluye a la UNAM) se acordó analizar conjuntamente una propuesta distinta para el ingreso a la educación media superior. Alentador, cualquier avance que sirva para reparar el grave error en que incurre un procedimiento cuyo instrumento de medición no mide bien cuando se trata de mujeres y jóvenes de ciertos grupos sociales (los más desprotegidos socialmente). Constituye un paso positivo para humanizar el ingreso al bachillerato; un nivel escolar que desde hace años en la Constitución expresamente se reconoce como un derecho de atención obligatoria. Y para corregir eso, ni siquiera se necesitaría regresar al sistema anterior donde cada institución hacía su propio examen.

Ocasión también propicia para analizar otros problemas del procedimiento: 1) Obliga a más de 300 mil aspirantes cada año a pagar una cuota de 350 pesos para poder ingresar a un nivel educativo público y obligatorio. Y el destino principal de esos millones de pesos es el Ceneval, agencia privada de exámenes. 2) Hace que cientos de aspirantes ingresen a la UNAM sin haber presentado el examen de esa institución. Porque las reglas Comipems señalan que si se escoge a la Nacional como segunda opción no es necesario presentar el examen de esa universidad, sino el del Ceneval. 3) No tiene supervisión propia, da un voto de confianza al Ceneval y eso genera que deban ser los evaluados y sus protestas los que detecten errores como el de este mes, pero también otros: reactivos defectuosos, condiciones deplorables en que se presenta la prueba, distorsiones académicas que genera un examen deliberadamente diseñado para que sólo unos cuantos de los aspirantes tengan altos puntajes. 4) Se aplica sin que esté claro el fundamento legal que tiene la Comipems para hacer cobros y asignar estudiantes a instituciones disímiles, incluyendo a la UNAM, IPN, Conalep, Cetis. 5) Igualmente, no existe un marco de derechos humanos o legalidad propio y público que se proponga como referencia a la hora de crear reglas, requisitos, cobros y criterios de asignación que tienen profundas repercusiones en las vidas de cientos de miles de jóvenes cada año.

La masiva discriminación afecta las vidas y la salud sicológica de muchos jóvenes –hay verdaderas oleadas de depresión–, pero además trae consigo altísimos costos sociales. La enorme cantidad de jóvenes sin escuela y sin trabajo en la Ciudad de México se está convirtiendo en el ejército de reserva del narcotráfico y de la corrupción, y constituye una poderosa fuerza de deterioro social. Y las escuelas e instituciones de educación media superior y superior –lugares de procesos educativos– comienzan a ser cada vez más seriamente rebasados. Y lo ocurrido en Tláhuac no es más que una señal de una nueva etapa en que ha entrado la Ciudad de México. Si antes era una de las entidades con menos deserción en el país, con el inicio del procedimiento coercitivo Comipems (1996) se convirtió en la primera, luego disminuyó, pero últimamente ya ha vuelto al segundo lugar más alto de abandono en el país. Son cerca de 100 mil jóvenes que dejan cada año las escuelas de la ciudad y cada vez más de ellos se ven obligados a vivir de choferes mal pagados, en peserosbicitaxis, la venta informal, y muy cercanos al creciente clima de distribución de drogas, robos, asaltos y violencia (www3.inegi.org.mx/sistemas/sisept/default.aspx?t=medu24s=est&c=21784).

Deberíamos preocuparnos más por estos efectos que por las resistencias meritocráticas o eficientistas a adoptar un procedimiento más humano y socialmente sensible. Las protestas son la única fuerza que frente a evaluadores y autoridades, señalan con claridad un camino distinto al que sigue hoy el país en el terreno educativo. La batalla por una educación emancipadora, libre de temor y persecución; incluyente; llena de solidaridad; conocimiento y apoyo mutuo puede parecer perdida, pero no mientras haya maestros y estudiantes, padres de familia que defiendan todo lo humano que puede tener.

*Rector de la UACM

Fuente de la noticia: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/19/politica/014a2pol

Comparte este contenido:

México: Un proyecto que busca formar profesionales y maestros que inspiren

América del Norte/México/19 Agosto 2017/Fuente: Publimetro

Aulas Amigas capacitará mensualmente de manera gratuita a profesores de 200 escuelas en Ciudad de México

Con el objetivo de formar ciudadanos competentes para la sociedad y profesionales mejor preparados en las empresas, la organización Aulas Amigas presenta su iniciativa de capacitar a empleados mexicanos de manera gratuita.
“A través de nuestro programa Plan Padrino, queremos impartir talleres presenciales que promueven la profesionalización digital y eficiencia en los profesionales de pequeñas y grandes empresas que se verán beneficiados con diferentes cursos gratuitos como Macros, Excel, PNL y otras herramientas que ayudarán a que sus presentaciones y desempeño en el trabajo sea efectivo, optimizando el tiempo de trabajo y haciendo un ambiente productivo”, expresa la entidad en declaraciones a este medio.

Los talleres serán dictados en las instalaciones de cada empresa, por formadores especializados, a un grupo máximo de 15 colaboradores quienes recibirán un certificado oficial de Aulas Amigas al finalizar, que hará constar la duración y las competencias desarrolladas durante el mismo.

Además, mediante esta contribución las empresas estarán participando en la Fundación Aulas Amigas, que promueve la filantropía sostenible para el apadrinamiento de niños de escasos recursos de diferentes comunidades que no tienen acceso a la educación y mucho menos a herramientas tecnológicas que faciliten su desarrollo académico.

La citada organización afirma que ha transformado más de 20 mil aulas, capacitado a más de 50 mil maestros e impactado positivamente a más de 87 mil profesionales de la educación con tecnología en Colombia, México, Brasil, Ecuador, Chile, Argentina, Centro América e India.

Este proyecto educativo surge de la visión Juan Manuel Lopera, CEO de Aulas Amigas, quien vivió una infancia dura debido a la violencia del barrio en el que creció y decidió darle una perspectiva diferente a su presente creando un proyecto que transformara la educación del mundo con tecnología.

Fuente: https://www.publimetro.com.mx/mx/plus/2017/08/17/proyecto-busca-formar-profesionales-maestros-inspiren.html

Comparte este contenido:

¿El nuevo modelo educativo mexicano se ocupará de la sanidad mental y emocional de los alumnos y maestros?

Por: Daniel Suárez

Psicoterapia Gestalt para la Educación Mexicana: Una alternativa de cambio.

El propósito de la Psicoterapia Gestalt es brindar ayuda a la gente para que pueda redescubrir creativamente su capacidad de darse cuenta, percatarse de lo que realmente está vivenciando cualquiera que sea su experiencia; favoreciendo así el aprendizaje necesario para que la persona pueda conocerse mejor estando cerca de sí y viviendo en el aquí y en el ahora con la total intención de que abandone pensamientos o conductas que le generan sufrimiento, promoviendo la expresión de sentimientos y emociones sinceros para evitar la emisión de juicios y la manipulación de otros seres vivos y/o humanos; además de auxiliar, se encarga de proporcionar a las personas alternativas diversas basadas en la filosofía ZEN con las que podrá conectar de mejor manera con la realidad y el Planeta, a dejar de vivir en el pasado o pensar aceleradamente en un futuro incierto. Es ayudar a compartir y relacionarse con lo que tienen y no con lo que no poseen, generando así consciencia sobre la importancia de escuchar, responder clara y asertivamente, para que cuando se presenten situaciones en donde el dolor sea evidente, lo puedan recibir como un conjunto de experiencias y sepan quedarse ahí lo suficiente para crecer y no para estancarse, sino para poder identificar aquellas acciones que ya es importante dejar atrás porque generan inhumanidad; de manera concreta es orientar y sugerir con amor a las personas a que sean responsables de sus actos, a que se acepten tal cual son, pero sobre todo, que busquen a cada momento de su existencia la felicidad, el último grado de evolución humana.

Quienes somos Psicólogos y Psicoterapeutas Gestalt, tenemos una gran responsabilidad: la vida humana de quienes se acercan a solicitar ayuda, por tal, debemos atender de una manera afectiva y efectiva a la gente, considerando que las técnicas a utilizarse deben aplicarse hábilmente con la metodología científica y clínica, ya que si no es así, se afectará a todos los aspectos vitales en los que se desenvuelven las personas; por tal, esto debe respetarse siempre, ya que el no respetar la experiencia de una persona durante su trabajo terapéutico se convierte en una acción de agredir su humanidad. Por tal, hay que dejar muy claro que la Psicoterapia Gestalt dirige hacia una total estabilidad, ya que esta es un ideal que promueve la idea de que la vida no es lineal, es decir, que no sucede lo que nosotros creemos que debería, llegando así a transmitir al paciente, la responsabilidad que él tiene en su vida, la capacidad de elegir y por supuesto que ninguna elección es gratuita, todo tiene un precio (consecuencia), si elegimos algo dejamos otra cosa, pero es más que nada hacer consciente a la persona de que es ella y no los demás quien debe elegir lo mejor para su vida. No se olvide que lo más importante en la psicoterapia es la relación terapéutica, y dentro de ella, como base fundamental, se encuentra el vínculo que permite a nuestro paciente sentirse seguro, confiar, cambiar y crecer. El vínculo terapéutico es aquello que permite al paciente atreverse a enfrentar sus más temidos sucesos y a vivir durante el proceso, con la finalidad de conseguir que lleve ese vínculo presente, aunque no se encuentre el Psicoterapeuta físicamente con él, que se sienta seguro porque cuenta con esa presencia vincular que le protege.

Ustedes se preguntarán ¿Por qué el análisis anterior?, yo les puedo escribir que en mi rol como docente (porque no solo soy agente del sector salud: Psicólogo y Psicoterapeuta Gestalt) al leer, revisar, analizar y reflexionar sobre el “Nuevo Modelo Educativo Mexicano” percibo que sus “creadores” no invirtieron nada por la sanidad mental y emocional de los alumnos y maestros, en ningún momento proponen brindar condiciones óptimas y humanas para que estos actores escolares se puedan desarrollar y lograr mejores aptitudes para generar habilidades de contacto que les ayuden a conocer y comprender su comportamiento, a lograr ampliar todos sus recursos creativos y a que conozcan nuevas maneras de funcionar en la vida, ¿Por qué no existe un apartado, algo, que promueva ayuda para mejorar la calidad de vida de los escolares y docentes?, ¿Para qué seguir estresando al magisterio con plataformas burocráticas “digitales”? ¿Aún no se dan cuenta que el maestro se desvive y desatiende a los grupos por estar registrando documentación innecesaria? ¿Realmente nuestros niños y jóvenes son números a los cuales hay que estresar para que obtengan más números y de ese modo se pueda determinar si saben o no?. Yo creo que el sistema lo único que quiere es favorecer el desarrollo de Trastornos mentales y emocionales, así como enfermedades crónico degenerativas; nuestros maestros, niños, jóvenes y padres mexicanos inmersos en la educación, se están enfermando de neurosis, trastornos del sueño, ansiedad, cáncer, estrés, diabetes, síndrome de burnout, violencia, discriminación, odio, etc.,etc; y si me sigo con la lista, podría hacer un libro con la infinidad de padecimientos que se están generando por la falta de un buen sistema educativo y por la exclusión de programas de salud en donde especialistas del área clínica no tienen intervención alguna; o ustedes saben ¿Qué escuelas de educación básica y pública poseen su médico, psicólogo, nutriólogo, dentista? Yo me pregunto: ¿Quién se ocupará entonces de la sanidad mental y emocional de los alumnos y maestros?

Por tal situación, al no identificar ni encontrar respuesta en el supuesto “nuevo modelo educativo”, propongo que la Psicoterapia Gestalt sea considerada como una alternativa de cambio, creo que puede ayudar a rescatar la educación mexicana; ya que esta, no solo son dinámicas, técnicas, y/o ejercicios, es una practica que promociona el autodescubrimiento a través de experiencias entre grupos de personas y de manera individual, para que faciliten el intercambio con el mundo, con todas las situaciones que los rodean y que se centran en el contexto biopsicosociocultural, como mencionaba líneas atrás, a partir de la Psicoterapia Gestalt se puede promocionar una forma o filosofía de vida centrada en el aquí y en el ahora, consciente de las oportunidades para darse cuenta del momento de cambio, de estar en un proceso constante de humanización. Por eso escribo de manera urgente, y manifiesto que se necesita la Psicología y Psicoterapia Gestalt inmediatamente dentro de todas las escuelas mexicanas de educación pública, desde la modalidad básica hasta la superior, la gente necesita despertar, curarse, darse cuenta y ser creativa, para que obtenga una visión holista de la vida, que sirva directamente para el propio crecimiento personal y el de los demás, con eso me refiero a un progreso colectivo, primero como nación, posteriormente como humanidad. De ahí que Castañeda (1998) cita a Hering y menciona que: la terapia Gestalt se centra en el aquí y ahora y propone que el hombre es creador de sí mismo, lo que se relaciona con el punto de vista de Adler, el cual menciona que el hombre es creador consciente de su propia vida, lo que significa que el individuo es responsable de sus actos por lo que en esta terapia se fomenta el auto-apoyo y la auto-responsabilidad. (p. 69)

Este darse cuenta comprende aquellos acontecimientos, sentimientos, sensaciones, todo lo que sucede en el mundo interior de la persona en definitiva, lo que a cada una experimenta en su cuerpo. El darse cuenta es una función de la manera de sentir, de la experiencia y la existencia, la terapia es un ejercicio, Gestalt es un estilo de vida, por tal ejercitamos la vida para llegar a ser personas íntegras en todos los aspectos existenciales. Con esto la transformación personal, se produce por la propia toma de conciencia de todo nuestro ser, permite ver la dimensión del daño que nos hacemos, hace que paremos, que busquemos realmente otra forma de relacionarnos con nosotros mismos basada en la confianza, la paciencia, el respeto y el amor; con la finalidad de conocer la verdad transparente y sin maquillaje de nosotros mismos. Dentro de la experiencia Gestáltica se pueden distinguir tres tipos de darse cuenta:

  1. a) Darse cuenta de sí mismo o del mundo interior.
  2. b) Darse cuenta del mundo exterior.
  3. c) Darse cuenta de la zona intermedia o la zona de fantasía. (Martín, 2012, p. 51)

Por tal, todo el tiempo vivimos en creatividad, porque desde la Gestalt no decimos que todo es fácil, iremos comprobando que es posible vivir la vida con mayor coherencia, transparencia y bienestar, y por qué no decirlo, también con un sentimiento de felicidad profundo más allá de las circunstancias que nos toca vivir, para que así cada respuesta que nos demos a nosotros mismos, resuene voces internas que tengan que ver con nuestro carácter y nuestra historia. Por otra parte, prestar atención a nuestro propio sentir, reconocer las sensaciones y emociones, nos ayudará a poder distinguir entre aquello que es sano y nos aporta vitalidad de aquello que es pura neurosis, obediencia autómata o ansiedad que nos agota y nos insensibiliza. La Psicoterapia Gestalt sin duda favorece el desarrollo de la personalidad creativa, todos las personas tenemos la capacidad pero mediante ella se genera un proceso psicológico que permite la autonomía, la comprensión del funcionamiento de nuestro self, la herramienta clave para que surja un mecanismo de lucha interna que ayude a resolver y a enfrentar grandes verdades sobre lo que realmente somos, queremos y anhelamos en la vida más allá de las autoimposiciones.

¿Pueden comprender ahora por qué le apuesto a que las escuelas estén equipadas con especialistas clínicos que vean por la salud mental y emocional? Si leen, son grandes los aportes que tiene la Gestalt, mi especialidad, y con base en la teoría y mi experiencia, considero que estas cuatro maneras para identificar momentos creativos en la vida deben ser consideradas para crear modelos educativos:

1)        No dejar pasar las ideas, pues ellas son muy veloces y desaparecen con la misma facilidad en que se presentaron.

2)        Afrontar desafíos: colocarse en una posición difícil con pocas posibilidades de salir airoso. El fracaso suele incentivar la creatividad.

3)        Ensanchar horizontes: cuantos más conocimientos se tengan, tanto mayor será la capacidad creativa. Busque no tanto la cantidad como la variedad de información.

4)        Dar variedad al ambiente: rodearse de estímulos diversos y cambiantes, aún en el propio hogar, estimula la creatividad.    

(Epstein citado por Cazau, 2000, p. 36).

 Para concluir, pienso que logrando implementar esas cuatro maneras gestálticas para identificar los momentos creativos en cada alumno y maestro de cada escuela de educación publica y tomando en cuenta que la Psicología abarca todos los campos existenciales, se puede lograr una re-evolución educativa; yo me enfoco de manera general a la fuerza de la Gestalt o de la “forma” que desde la perspectiva de la Psicoterapia y creatividad gestáltica, puedo asegurar que cada día tiene más alcance en el presente siglo, considerando que su origen es de principios del siglo XX y los principales teóricos a los que debemos esto son: Koffka, Köhler, Wertheimer, Brown, Voth y Fritz Perls; pues ellos fueron quienes lograron unificar aquellas teorías individuales y grupales que hicieron percibir y entender las emociones, sentimientos que procedían del interior de un individuo, llegando así a determinar las características fundamentales de la personalidad de cada ser humano. Como Gestaltista quisiera que mi rama esté más cerca de la educación pública, de ese día en que exista un gobierno que se ocupe por su pueblo, sus alumnos y sus maestros; sin embargo sea cual sea la rama psicológica, desde mi sentir y pensar, mientras esté a favor de un verdadero nuevo modelo educativo para el cambio en el país, bienvenido sea, ya que es indispensable y urgente tener más humanos sensibles con ideales de paz, respeto y evolución; y menos Salinas, Peñas, Duartes, Yarringtons, Azcárragas, Herreras, Montieles, Ceballos, Calderones, Moreiras, Marines, Morenos Valles, Ruizes, etc, etc; con ideales de corrupción, violencia e involución.

“Aprender no es más que descubrir que algo es posible. Enseñar es mostrarle a alguien que algo es posible”

FRITZ PERLS

“Un pequeño arancel, dos copias del papel donde consta que tú eres humano…”

REFERENCIAS:

ANTOLOGÍA DE LA MATERIA CREATIVIDAD CEIG: BIBLIOGRAFÍA 2: CAZAU, PABLO. Lic. en Psicología y Prof. de enseñanza media y superior en psicología Buenos Aires, julio 2000.

CASTAÑEDA; Patricia (1998). “Bases Psicológicas de la Guestalt”. En Revista Internacional de Guestalt. Vol. I. No.1.1998. 1er. Semestre,IMPG. México. pp. 18-22.

MARTÍN; Ángeles (2012). “Manual práctico de Psicoterapia Gestalt. 8ª. Edición. España. Editorial Desclée De Brouwer DDC. pp.207.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/el-nuevo-modelo-educativo-mexicano-se-ocupara-de-la-sanidad-mental-y-emocional-de-los-alumnos-y-maestros/

Comparte este contenido:
Page 621 of 1008
1 619 620 621 622 623 1.008