Con vista a una posible reactivación de las clases presenciales, el Ministerio de Educación prepara varios escenarios a aplicarse para los estudiantes.
Para mediados de agosto está previsto el retorno a aulas de dos escuelas unidocentes de la isla Puná. En varias entrevistas con medios de comunicación nacionales, la ministra Monserrate Creamer señaló que no hay una fecha exacta para que todas las escuelas unidocentes, bidocentes hasta 35 alumnos sino que deben cumplir varios lineamientos como la infraestructura y acuerdos con la comunidad, en donde se incluye a los COE.
Justamente será la entidad nacional la encargada de determinar el retorno presencial a clases si las condiciones se dan. En cada localidad se evaluará la decisión. Para esto el Ministerio de Educación ya cuenta con los lineamientos para que esto se cumpla; actualmente los estudiantes desarrollan sus actividades bajo el modelo Aprendemos juntos en casa, pero una vez que sea autorizado se pasará a la fase 2 que es Juntos aprendemos y nos cuidamos.
«Es la corresponsabilidad de las familias y las instituciones educativas de nuevas formas de convivencia en el caso de volver, no volveremos sino progresivamente y cuando estén listas las unidades educativas y cuando las familias opten por eso», señaló en una entrevista con Teleamazonas.
Existen tres modalidades que se aplicarán y cada institución educativa decidirá aplicar, además los padres también podrán optar por el modelo que prefieran:
Presencial (Semipresencial)
El retorno a las clases será con alternancia, los estudiantes acudirán por jornadas más cortas o días los diferentes niveles educativos.
Abierta o en línea
Las instituciones deben garantizar que toda su comunidad educativa (estudiantes y docentes) pueda acceder a las plataformas y formarse a través de esta.
El pasado 24 de julio, el Ministerio de Educación ya emitió el acuerdo ministerial que regula la implementación de la educación abierta en el Sistema Nacional de Educación. Allí se establece que las instituciones educativas interesadas en implementar la Educación Abierta, deberán obtener la autorización respectiva ante el Nivel Zonal de su jurisdicción.
«Las instituciones educativas fiscomisionales y particulares de régimen Costa-Galápagos que cuenten con permisos de funcionamiento vigentes, podrán solicitar la ampliación del servicio de Educación Abierta para ofertar a partir del segundo quimestre del año lectivo 2020-2021, para lo cual deberán observar los requisitos y costos de pensiones y matriculas determinados en el presente Acuerdo Ministerial», se explica en la disposición transitoria tercera del acuerdo.
El inicio de clases en el régimen Sierra-Amazonía está previsto para el 1 de septiembre.
Educación en casa o homeschooling
Aquí la responsabilidad principal la tendrá la familia, pero tendrá el acompañamiento de un tutor vinculado a una unidad educativa.
«Una vez elegida una de ellas obviamente es necesaria continuarla durante todo el año lectivo», recalcó Creamer. (I)
El programa Uruguay Estudia lo lleva adelante la ANEP, el Inefop financia los apoyos económicos, y la coordinación entre las partes corre por cuenta del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). El objetivo es “brindar orientación y apoyo pedagógico a través de tutorías, para la culminación de ciclos educativos a personas jóvenes y adultas que dejaron de asistir a la educación formal”.
Estela Alem, responsable de la Dirección Sectorial de Educación de Jóvenes y Adultos de la ANEP, que coordina el programa, aseguró a la diaria que la decisión de Inefop de no financiar las becas este año “fue una sorpresa”, porque el procedimiento no varió con respecto a años anteriores y los resultados siguen siendo “excelentes”.
Por su parte, el representante del MEC en el directorio de Inefop, Guillermo Dutra, explicó a la diaria que “la gerencia de Formación Profesional de Inefop elaboró un informe en enero y aconsejó a este Consejo Directivo que se debería tener más información respecto al pago de las becas, en temas como los informes de resultados y trayectorias de los beneficiarios, informe de proyección, conteniendo descripción y pertinencia de cada una de las poblaciones atendidas, fundamentación de los criterios de asignación de las becas y un protocolo de administración, con roles y contrapartes en cada etapa del proceso de gestión”.
Según Dutra, el Consejo Directivo anterior de Inefop le solicitó esa información a la ANEP, por intermedio del MEC, y como “hubo una demora por parte de la ANEP” en la respuesta, “este programa se quedó sin financiamiento para el año 2020”. El representante detalló: “Como Consejo Directivo nos encontramos con una recomendación en la cual se hacía un llamado de atención sobre la falta de información que había con respecto a la aplicación de la beca, y sobre todo en los mecanismos de control. Nos respondieron en junio, cuando teníamos el presupuesto 2020 ya armado; en abril asumimos y sin esta información tuvimos que avanzar sobre las prioridades que teníamos definidas”.
Sin embargo, Alem asegura que la información solicitada fue brindada y que los resultados respaldan el programa. Según explicó la directora, el procedimiento normal consiste en entregar los resultados académicos de los estudiantes antes de fin de año, porque las becas se aprueban en las primeras sesiones de enero del Consejo Directivo de Inefop. Esto implica que los informes no estén cerrados, porque el período lectivo abarca los exámenes de febrero.
Este año Inefop esperó hasta marzo para obtener los resultados finales y tomar una decisión. Entre tanto, “nos hicieron varias preguntas a través del MEC y todas se respondieron, aunque siempre eran detalles de la planilla, algún nombre que no coincidía o una cédula incompleta”, afirmó la directora.
Gonzalo Baroni, director de Educación del MEC, dijo a la diaria que respecto de la situación no tiene “mejor información que Inefop o ANEP”, organismos a los que consideró “los directamente involucrados en el tema”.
¿De cuánto estamos hablando?
Según Alem, “estas becas económicas son necesarias de verdad” y las respaldan los “muy buenos” informes de impacto. “Hay un porcentaje altísimo de la población que tiene buenos resultados educativos, es un promedio superior al 80% de éxito educativo, claramente superior a la población que no recibe becas. Hay un impacto positivo en la trayectoria y en la continuidad educativa” de los beneficiarios. Este resultado, agregó, “se demuestra todos los años, de todas las maneras posibles, en todos los componentes que reciben esta beca”.
Alem recordó que los problemas con los apoyos económicos al PUE comenzaron a fines del año pasado. Según la directora, pasada la primera mitad del año, llegó un comunicado desde el Inefop que afirmaba que las becas aprobadas en enero se iban a reducir, alegando que “están sujetas a disponibilidad”. “Por eso ya el año pasado algunos estudiantes se quedaron sin su prestación. Fundamentamos e insistimos en la importancia de que todos la recibieran, pero no se llegó a volver a tenerlas y este año directamente no dieron ninguna”.
La solicitud que hizo la ANEP para 2020 responde a las necesidades de cada subsistema; el Consejo de Educación Técnico Profesional advirtió que necesitaba aumentar el cupo, por lo que se pasó de poco más de 8.000 becas en 2019 a 10.115 en 2020. Sobre esto Alem comentó: “Sabíamos que podían decirnos que no había margen para aumentar más, pero lo que no esperábamos nunca es que no dieran ninguna”.
El monto que se solicitó a Inefop asciende a 186.618.000 pesos, similar al de años anteriores; el ex director general de Inefop Eduardo Pereyra había destacado en la presentación de las becas de 2019 que 10% de los ingresos de Inefop son invertidos en las becas de apoyo a la educación.
Sobre la situación actual Dutra comentó: “Estamos con un déficit importante, reviendo prioridades. Claramente es a los grupos en situación más vulnerable a los que más nos interesa apoyar, y los jóvenes se destacan como un grupo objetivo”.
Según adelantó el representante del MEC en Inefop, “hay que hacer una evaluación del impacto del programa, ver si los móviles que llevaron a promocionar este programa se mantienen vigentes y si la forma de instrumentarlo debe mantenerse en los mismos términos”. También agregó que este tema es algo que “está pendiente de trabajo con la ANEP: para 2020 ya no tiene presupuesto, hay que ver para después”.
Una nueva alerta feminista tuvo lugar en el Centro de Montevideo. Por la avenida 18 de Julio circularon cientos de mujeres exigiendo el fin de la violencia contra las mujeres.
En esta oportunidad se recordó a tres mujeres asesinadas en distintas circunstancias.
El femicidio de Oriana Oviedo ocurrió en Barcelona, España. Tenía 20 años y fue asesinada por su pareja, Germán González, de 35 años, también uruguayo, en el apartamento que compartían. La atacó con un arma blanca frente a su hijo de tres años. Su familia en Uruguay reclamó la repatriación de sus restos y el traslado del niño a nuestro país.
Mayra Acosta tenía 36 años y fue desaparecida los primeros días de diciembre de 2019. Su familia presentó la denuncia en enero y fue considerada por el Ministerio del Interior como una “persona ausente”. Algunos de sus restos óseos aparecieron en junio próximos a un contenedor en el barrio La Unión, en Montevideo. El resto de sus huesos aparecieron en una fosa séptica del barrio.
En la alerta también se reclamó por una mujer que fue encontrada calcinada en la intersección de Camino Tomkinson y Las Pitas, en un descampado a metros del arroyo Pantanoso, en Montevideo. En el lugar también se encontró ropa de la víctima y una bolsa de supermercado con pertenencias. El caso está siendo investigado por la Fiscalía.
El Ministerio de Educación (Minedu) está evaluando la posibilidad de reiniciar las clases presenciales antes de la aparición de una vacuna contra la COVID-19, así lo informó el titular del sector, Martín Benavides.
El ministro explicó a RPP Noticias que, junto al Ministerio de Salud, buscan «hitos más cercanos» que les den la seguridad de que los niños y los maestros pueden volver a los colegios sin ponerlos en riesgo de contraer el nuevo coronavirus.
«Ya estamos conversando con la ministra de Salud (Pilar Mazzetti) para que nos ayude a identificar cuál sería el hito de salud a partir del cual podamos abrir los colegios… Hay que trabajar la confianza en los padres y profesores, y tener la seguridad de que no habría ningún inconveniente en salud si se toman las precauciones y si hay un cierto hito que nos permita decir que estamos en condiciones para abrir los colegios», señaló.
«Pensar que para esto se deba conocer la vacuna es quizás un poco alejado, tenemos que buscar hitos más cercanos a esa posibilidad y para eso estamos conversando con la ministra«, agregó Benavides.
Asimismo, indicó que su sector ya cuenta con los protocolos de bioseguridad ante un eventual retorno a las aulas. Este se ejecutaría en cuanto surja «cualquier situacion en la que se necesite regresar a la presencialidad», destacó.
En esa línea, recordó que ya se había dispuesto el regreso a las clases presenciales en zonas rurales donde no haya infectados con la COVID-19. «Aquellas localidades donde hay cero contagio y la comunidad se pone de acuerdo, las direcciones regionales de educación podrían abrir las escuelas».
Nueva compra de tablets
Por otro lado, el ministro de Educación informó que su portafolio ya inició un nuevo proceso de adquisición de más de un millón de tablets para los escolares de las zonas rurales del Perú, luego que se cancelara la compra por incumplimientos de la empresa postora, y que a partir de la próxima semana las compañías interesadas podrán presentar sus cotizaciones, a fin de acelerar la distribución de estos equipos.
El ministro detalló que, a diferencia de la estrategia pasada, que era integradora, ahora se ha cambiado la modalidad de compra, se ha tomado contacto directamente con las marcas para contar con más de un proveedor, se van a realizar procesos paralelos, y se va a dividir la distribución de los equipos.
«Estamos cambiando por completo la estrategia, tenemos un marco legal que nos permite hacer adjudicación directa, hemos estado conversando directamente con los proveedores y estamos invitando a la cotización a partir del lunes, y esperamos en la siguiente semana tener los resultados de ese proceso y poder acelerar la distribución», precisó.
«Ahora estamos haciendo varios procesos en paralelo. Primero es tener las tablets, pero también tenemos que ver el tema de la distribución (…) vamos a tener una estrategia que va a dividir la distribución de manera tal de poder pasar rápidamente a tener tablets en el servicio educativo», agregó.
«No existe una manera perfecta de reabrir las escuelas durante una pandemia».
La frase de Robert Spires, profesor de la Universidad de Richmond (Inglaterra) especializado en educación comparada, refleja uno de los mayores dilemas actuales de la pandemia de covid-19: qué tan seguro es el retorno a las clases presenciales.
Según el artículo publicado por Spires a fines de julio en el portal académico The Conversation, «incluso cuando un país tiene a la covid-19 bajo control, no hay forma de garantizar que las escuelas puedan reabrir de manera segura».
Sin embargo, aclaró, «las políticas y prácticas de los países que han tenido cierto éxito inicial con las escuelas apuntan en la misma dirección«.
Y Uruguay, de acuerdo a su análisis, se encuentra en la dirección correcta.
«Somos el primer país de América Latina que retoma la presencialidad y lo estamos haciendo con muchísima responsabilidad, profesionalismo, compromiso y orgullo«, dijo a la prensa Robert Silva, titular de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) de Uruguay, el 29 de junio.
Ese día Uruguay daba por iniciada la cuarta y última fase del retorno a las aulas a nivel primario, secundario y terciario en todo el país.
Un mes después, no se han registrado contagios en los centros educativos y, según Unesco, el país sigue siendo el único de la región en volver a las clases presenciales desde que el coronavirus obligó a suspenderlas.
Entonces, ¿qué pueden aprender los otros países de América Latina de la estrategia de Uruguay al momento de reabrir las escuelas?
Controlar la pandemia
Aplanar la curva de la pandemia, esa frase tan escuchada en lo que va de 2020, es condición sine qua non para avanzar en el regreso a aulas.
Datos en detalle
* Proporción de muertes por 100.000 habitantes
EE.UU.
150.489
46,0
4.410.182
Brasil
90.134
43,0
2.552.265
Reino Unido
45.961
68,5
301.455
México
45.361
35,9
408.449
Italia
35.129
57,9
246.776
India
34.956
2,6
1.582.028
Francia
30.238
46,5
185.196
España
28.441
60,9
282.641
Perú
18.816
58,8
400.683
Irán
16.569
20,3
301.530
Rusia
13.778
9,5
832.993
Bélgica
9.836
85,7
67.335
Colombia
9.454
19,0
276.055
Chile
9.278
49,5
351.575
Alemania
9.137
11,0
208.892
Canadá
8.962
24,2
117.357
Sudáfrica
7.497
13,0
471.123
Holanda
6.147
36,0
53.632
Pakistán
5.924
2,8
277.402
Suecia
5.730
57,5
79.782
Turquía
5.659
6,9
228.924
Ecuador
5.623
32,9
83.193
Indonesia
5.058
1,9
106.336
Egipto
4.728
4,8
93.356
China
4.658
0,3
87.363
Irak
4.603
12,0
118.300
Argentina
3.288
7,4
178.996
Bangladesh
3.083
1,9
234.889
Arabia Saudita
2.816
8,4
272.590
Bolivia
2.808
24,7
73.534
Rumania
2.304
11,8
49.591
Suiza
1.980
23,2
35.022
Filipinas
1.962
1,8
85.486
Guatemala
1.835
10,6
47.605
Irlanda
1.764
36,6
25.942
Portugal
1.725
16,8
50.613
Polonia
1.709
4,5
45.031
Ucrania
1.697
3,8
70.300
Panamá
1.374
32,9
63.269
Kirguistán
1.364
21,6
35.223
Afganistán
1.271
3,4
36.542
Honduras
1.259
13,1
40.944
Argelia
1.186
2,8
29.229
República Dominicana
1.123
10,6
66.182
Japón
1.004
0,8
34.553
Nigeria
873
0,4
42.208
Kazajistán
793
4,3
87.664
Moldavia
762
18,8
23.947
Armenia
728
24,7
38.196
Sudan
725
1,7
11.496
Austria
718
8,1
20.955
Dinamarca
614
10,7
13.634
Hungría
596
6,1
4.484
Serbia
558
8,0
24.892
Bielorrusia
553
5,9
67.665
Israel
497
5,9
68.769
Yemen
485
1,7
1.711
Macedonia del Norte
476
22,9
10.503
Kuwait
444
10,7
65.903
El Salvador
439
6,8
16.230
Azerbaiyán
438
4,4
31.221
Omán
421
8,7
79.159
Camerún
391
1,6
17.255
República Checa
378
3,5
16.093
Bulgaria
368
5,2
11.155
Emiratos Árabes Unidos
349
3,6
60.223
Marruecos
334
0,9
22.213
Finlandia
329
6,0
7.423
Bosnia y Herzegovina
316
9,5
11.127
Kenia
311
0,6
19.125
Corea del Sur
300
0,6
14.269
Noruega
255
4,8
9.172
Etiopía
253
0,2
15.810
República Democrática del Congo
215
0,3
9.010
Grecia
203
1,9
4.336
Senegal
200
1,3
9.961
Kosovo
196
10,6
7.846
Australia
190
0,8
16.303
Ghana
175
0,6
35.142
Qatar
171
6,1
110.460
Haití
159
1,4
7.378
Mauritania
156
3,5
6.273
Venezuela
154
0,5
17.158
Albania
150
5,2
5.105
Zambia
146
0,8
5.249
Bahréin
145
9,2
40.311
Croacia
141
3,4
4.993
Costa Rica
133
2,7
16.800
Uzbekistán
132
0,4
22.872
Malasia
124
0,4
8.964
Mali
124
0,6
2.521
Eslovenia
117
5,6
2.139
Nicaragua
116
1,8
3.672
Luxemburgo
114
18,9
6.533
Madagascar
105
0,4
10.748
Malawi
103
0,6
3.738
Costa de Marfil
99
0,4
15.813
Somalia
93
0,6
3.212
Cuba
87
0,8
2.588
Territorios Palestinos
80
1,6
11.284
Lituania
80
2,9
2.062
Libia
76
1,1
3.222
Chad
75
0,5
926
Liberia
72
1,5
1.179
Estonia
69
5,2
2.051
Níger
69
0,3
1.132
Sierra Leona
67
0,9
1.803
Tayikistán
60
0,7
7.320
República Centroafricana
59
1,3
4.605
Yibuti
58
6,0
5.081
Tailandia
58
0,1
3.304
Líbano
55
0,8
4.205
Congo
54
1,0
3.200
Burkina Faso
53
0,3
1.105
Nepal
52
0,2
19.547
Andorra
52
67,5
918
Guinea Ecuatorial
51
3,9
3.071
Túnez
50
0,4
1.488
Gabón
49
2,3
7.352
Angola
48
0,2
1.078
Montenegro
47
7,5
3.016
Islas del Canal de la Mancha
47
27,6
587
Guinea
46
0,4
7.183
Paraguay
46
0,7
4.866
Sudán del Sur
46
0,4
2.322
Guayana Francesa
43
15,2
7.647
San Marino
42
124,3
699
Zimbabue
41
0,3
2.879
Esuatini
40
3,5
2.551
Siria
40
0,2
717
Mayotte
39
15,0
2.905
Benín
36
0,3
1.805
Uruguay
35
1,0
1.237
Letonia
31
1,6
1.228
Eslovaquia
28
0,5
2.265
Singapur
27
0,5
51.809
Guinea-Bissau
26
1,4
1.954
Surinam
26
4,5
1.607
Isla de Man
24
28,5
336
Cabo Verde
23
4,2
2.373
Nueva Zelanda
22
0,5
1.560
Tanzania
21
0,0
509
Guyana
20
2,6
398
Chipre
19
1,6
1.080
Togo
18
0,2
896
Georgia
17
0,4
1.160
Maldivas
15
2,9
3.567
Santo Tomé y Príncipe
15
7,1
868
Martinica
15
4,0
269
Isla de San Martín (Francia)
15
40,3
126
Guadalupe
14
3,5
244
Crucero Diamond Princess
13
712
Lesoto
13
0,6
576
Sri Lanka
11
0,1
2.811
Mozambique
11
0,0
1.748
Jordan
11
0,1
1.187
Bahamas
11
2,9
484
Islandia
10
3,0
1.872
Jamaica
10
0,3
856
Mauricio
10
0,8
344
Namibia
9
0,4
1.986
Malta
9
2,0
729
Bermudas
9
14,3
156
Gambia
8
0,4
326
Trinidad y Tobago
8
0,6
156
Taiwán
7
0,0
467
Comoras
7
0,8
378
Barbados
7
2,4
110
Myanmar
6
0,0
353
Ruanda
5
0,0
1.963
Reunión
4
0,5
657
Mónaco
4
10,3
120
Brunéi
3
0,7
141
Aruba
3
2,8
119
Antigua y Barbuda
3
3,1
91
Uganda
2
0,0
1.140
Botsuana
2
0,1
804
Islas Turcas y Caicos
2
5,3
104
Papúa Nueva Guinea
2
0,0
63
Belice
2
0,5
48
Crucero MS Zaandam
2
9
Burundi
1
0,0
387
Islas Caimán
1
1,6
203
Liechtenstein
1
2,6
88
Curazao
1
0,6
29
Montserrat
1
20,0
12
Sahara Occidental
1
0,2
10
Islas Vírgenes Británicas
1
3,4
8
Vietnam
0
0,0
464
Mongolia
0
0,0
291
Eritrea
0
0,0
265
Camboya
0
0,0
234
Islas Feroe
0
0,0
220
Gibraltar
0
0,0
186
Seychelles
0
0,0
114
Bután
0
0,0
101
Polinesia Francesa
0
0,0
62
San Vicente y las Granadinas
0
0,0
52
Fiyi
0
0,0
27
Timor Oriental
0
0,0
24
Granada
0
0,0
24
Santa Lucía
0
0,0
24
Nueva Caledonia
0
0,0
22
Laos
0
0,0
20
Dominica
0
0,0
18
San Cristóbal y Nieves
0
0,0
17
Groenlandia
0
0,0
14
Islas Malvinas o Falkland
0
0,0
13
Vaticano
0
0,0
12
San Bartolomé
0
0,0
7
San Pedro y Miquelón
0
0,0
4
Anguila
0
0,0
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Esta visualización se basa en datos periódicos de la Universidad Johns Hopkins y puede que no refleje la información más actualizada de cada país.
** Los datos históricos de nuevos casos son una media de tres días seguidos. Debido a la revisión del número de casos, la media no pudo ser calculada en esta fecha.
Fuente: Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EE.UU.), autoridades locales
Última actualización de cifras: 30 de julio de 2020 12:19 GMT
De acuerdo con el informe «Seguimiento del retorno a las clases presenciales en escuelas en Uruguay» de la oficina local de Unicef que se publicará en agosto y al cual BBC Mundo tuvo acceso, el «rápido control» de la pandemia en el país «facilitó la definición del regreso a las aulas».
Desde que el nuevo coronavirus llegó al país, el 13 de marzo, hasta el 28 de julio se han registrado 1.218 casos positivos de covid-19 y 35 muertos, según datos del gobierno.
De acuerdo con el informe «Seguimiento del retorno a las clases presenciales en escuelas en Uruguay» de la oficina local de Unicef que se publicará en agosto y al cual BBC Mundo tuvo acceso, el «rápido control» de la pandemia en el país «facilitó la definición del regreso a las aulas».
Desde que el nuevo coronavirus llegó al país, el 13 de marzo, hasta el 28 de julio se han registrado 1.218 casos positivos de covid-19 y 35 muertos, según datos del gobierno.
Unicef concuerda con el análisis e incluso asegura que el regreso temprano a las aulas uruguayas se basa en este periodo de virtualidad, puesto que permitió «sostener el componente educativo y el vínculo de los estudiantes con los docentes y la comunidad educativa».
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionSi bien el Plan Ceibal es conocido por haber entregado una computadora a cada escolar, hoy en día funciona más como un laboratorio de innovación pedagógica.
Según Leandro Folgar, presidente de Plan Ceibal, su plataforma CREA se convirtió en el centro de las clases virtuales tanto en la educación pública como en 80% de los centros privados del país, a los cuales se les permitió un acceso gratuito a la herramienta.
«Pasamos de tener 90.000 usuarios activos en el pico más alto de 2019 a 730.000 usuarios activos este año«, dice a BBC Mundo.
«Fue una curva de aprendizaje muy empinada en un periodo muy corto de tiempo», reconoce Folgar, quien, como el resto de las autoridades del gobierno uruguayo, no llevaba ni dos semanas en el cargo cuando el coronavirus llegó al país.
Pero como destacan Folgar y el informe de Unicef, si algo enseña la experiencia de Uruguay es el carácter cambiante de la situación.
Lento y en etapas
Spires escribió en The Conversation que una de las claves de un regreso exitoso a las aulas está en que el proceso sea «lento y en etapas».
En este punto, Spires dio a Uruguay el puntaje máximo: «A».
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Final de la publicación de Youtube número de BBC News Mundo
El retorno escalonado a clases comenzó el 22 de abril con la apertura de las escuelas rurales, que son las que tienen menor cantidad de estudiantes.
«Luego de esta primera etapa, que ofició como piloto para el retorno generalizado, se definieron tres etapas (empezando el 1 de junio), con una diferencia de 15 días entre ellas, en las cuales gradualmente fueron retornando todos los niveles de la educación, excepto la universidad», dice el informe de Unicef.
Y agrega: «En todos los casos europeos, el escalonamiento de la vuelta a clases se ha programado por niveles educativos, lo cual es una diferencia con Uruguay«.
Como explica Pérez Alfaro, la estrategia uruguaya «se construyó sobre tres gradualidades»: «Una regional, iniciando por el interior (afuera de la capital) donde existió menor difusión de casos de covid-19; otra de vulnerabilidad, donde se privilegiaron las zonas de contexto crítico; y la última, pedagógica, que privilegió la conclusión de ciclos».
De carácter voluntario
Así como en Uruguay la cuarentena nunca llegó a ser obligatoria, concurrir a clases tampoco lo es.
Derechos de autor de la imagenREUTERSImage captionEl uso de tapabocas está extendido entre los uruguayos, a pesar de que nunca se llegó a reglamentar oficialmente su uso.
«La asistencia es voluntaria porque tiene que quedar liberado a que la familia se sienta lo suficientemente segura o no de mandar a sus hijos a un centro educativo«, explica Folgar.
El presidente de Plan Ceibal agrega que en este tiempo han constatado que los motivos de las familias son «muy diversos»: «Algunos no mandan a los hijos por no confiar o por miedo, otros porque no tienen cómo organizarse para llevarlos y traerlos, por ejemplo».
En contraste, Spires explicó que en Suecia, donde las escuelas nunca cerraron y la asistencia siguió siendo obligatoria, el gobierno hasta «amenazó con castigar a los padres que no enviaran a sus hijos».
De acuerdo con Unicef, en Uruguay «la voluntariedad para asistir a los centros parece haber amortiguado los temores y habilitado un período de adaptación que permitió a las familias ir ganando confianza«.
A mediados de julio, en el primer balance del retorno a escuelas, el gobierno anunció que más del 70% de los estudiantes de educación media retornaron a las aulas, mientras que en educación primaria fue del 63% y en las rurales, de más del 60%.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionSegún datos del gobierno publicados a mediados de julio, más del 70% de los estudiantes de educación media retornaron a las aulas.
El porcentaje restante de los alumnos siguieron con la modalidad virtual. Pero no son los únicos.
Regreso parcial y protocolos de sanidad
Al igual que sucede en Japón, otro caso exitoso según Spires, las clases presenciales en Uruguay no volvieron todos los días ni durante todo el horario habitual.
«Lo que tenemos hoy en día es un ecosistema de semipresencialidades muy diverso», dice Folgar.
Los protocolos vigentes, acordados entre las autoridades de la educación y sanitarias más los docentes, indican que las jornadas no pueden extenderse por más de 4 horas diarias, por ejemplo.
A su vez, cuando los salones no permiten los 2 metros de distancia social, los compañeros de clase son divididos en dos grupos: unos concurren lunes y martes, por ejemplo, y otros jueves y viernes.
Además, los recreos son escalonados y sin juegos que habiliten el contacto físico.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLos protocolos de regreso a las aulas incluyeron apartados sobre sanidad específicos para estudiantes y funcionarios.
Respecto a la sanidad en particular, los salones se higienizan, desinfectan y ventilan después de cada jornada, pero la toma de temperatura a los alumnos quedó librado a la voluntad de cada centro.
Los tapabocas, por su parte, son obligatorios, una costumbre que se ha extendido en la sociedad uruguaya a pesar de tampoco estar reglamentado.
Tal es así que, en el artículo de Spires, Uruguay comparte con Japón la calificación «A» en las categorías de uso de mascarillas e implementación de distancia social en los centros educativos y en la comunidad.
Escuchar para actuar
Además de las tres «A» ya mencionadas, Spires calificó a Uruguay con dos «B»: una en la categoría «decisiones basadas en datos actualizados» y otra en «comunicación oportuna con el público y los padres».
Reapertura lenta y en etapas
Mascarillas y distancia social en las escuelas
Mascarillas y distancia social en la comunidad
Decisiones basadas en datos actualizados
Comunicación oportuna con el público y los padres
Suecia
F
D
C
D
D
Israel
F
B
C
C
C
Japón
B
A
A
A
B
Uruguay
A
A
A
B
B
Fuente: Robert Spires, The Conversation
Y, sin embargo, al preguntarle a Folgar qué recomendaría a otras autoridades educativas, dice que hay que «escuchar muchísimo» tanto a docentes como a estudiantes y familias.
«Cada vez que evolucionamos un paso con respecto a la gestión de la pandemia y queremos volver un poco a la normalidad, les estamos cambiando las condiciones», explica.
Además, dice, es importante estar atentos a lo que pasa en otros lugares del mundo para aprender y actuar.
Según Unicef, la próxima etapa de la presencialidad «prioriza un diagnóstico del estado de situación mediante encuestas a docentes y estudiantes«, además de una prueba de conocimientos a los alumnos.
En base a esta experiencia empírica se decidirá «si se extiende el calendario anual o si se alteran las vacaciones previstas, cuestiones todas que implican tensiones con los trabajadores del sistema educativo, así como con las familias».
Pero el proceso de reapertura no se termina ahí.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionIntervención en el monumento a Enriqueta Compte y Riqué, referente de la educación uruguaya y de la región por haber creado el primer jardín de infantes de Sudamérica.
«El gran desafío que tenemos por delante es no confundir una buena respuesta de emergencia con un modelo educativo funcional«, asegura Folgar.
«Que Uruguay haya reabierto los centros educativos no quiere decir que se parezcan en nada a lo que eran antes de la pandemia», dice, reconociendo que «es mucho mejor que estar encerrados en casa», pero que está lejos de su potencial real.
Además, para Folgar, la pandemia ofreció una ventana a un cambio todavía mayor.
«Lo cierto es que el mundo cambió para todos y la concepción que cada uno tenía de la tecnología y su aporte en la educación también cambió«, dice.
Para cuando termine el año, «cualquier docente va a tener una aproximación pedagógica distinta a la que tenía antes. Tenemos que tomar esas experiencias para poder continuar hacia adelante tratando de mejorar nuestro sistema educativo».
En palabras de una inspectora anónima citada en el informe de Unicef: «Lo peor que nos puede pasar es que en la virtualidad nos olvidemos de lo que extrañamos de la presencialidad y en la presencialidad, de las conquistas de la virtualidad«.
La zona de la Triple Frontera entre Colombia, Perú y Brasil es el enclave idóneo para el tráfico ilegal, no solo de droga o recursos naturales, también de personas. Casi siempre, mujeres y niñas
Ni se nos ocurriría mencionarla. Si nos preguntaran por un lugar donde se sufra la trata, pocas veces contestaríamos la Amazonia o la triple frontera amazónica entre Colombia, Perú y Brasil. Sin embargo, ningún país se libra de este delito que comercia con las personas como si fueran mercancía, que en el 62% de los casos son mujeres y en el 23% niñas, en torno al 80% de las veces, con objetivo de explotarlas sexualmente.
Con el confinamiento forzoso y toda la atención puesta en los más de 699.252 casos confirmados y 19.917 personas fallecidas por covid-19 en toda la Panamazonia (hasta el 28 de julio), la acción humanitaria y el fortalecimiento de la sanidad pública, resulta más difícil que nunca medir el impacto de la trata, pero los expertos en terreno aseguran que la crisis económica ha incrementado el narcotráfico, la tala ilegal y el tráfico y la explotación de personas.
La ubicación fronteriza de las localidades de Puerto Nariño (Colombia), Caballococha (Perú) y Atalaia do Norte (Brasil), unidas y separadas por el río Amazonas, son el caldo de cultivo idóneo para el tráfico ilegal, no solo de droga o recursos naturales, también de personas. Aquí, toda la comunicación se realiza dentro y a través del río Amazonas. Las lanchas, botes y demás embarcaciones cruzan constantemente de una orilla a otra y, sin apenas controles, cambian de país.
Puerto Nariño (Colombia) es un destino vacacional muy popular en la región. Un pequeño y tranquilo municipio, de calles peatonales y cuidados jardines, a orillas del río Loretoyaco, ideal para pequeños cruceros fluviales y ver a los delfines rosados en su hábitat. En esta idílica población las estudiantes del internado indígena de San Francisco de Loretoyaco son el objetivo de muchas miradas de deseo. Hombres mayores las seducen a la salida del colegio para que naveguen en su compañía a Caballococha durante el fin de semana, prometiéndoles diversión, regalos, ropa, un móvil o pequeñas cantidades de dinero.
Las adolescentes, con las circunstancias de precariedad que asolan a sus familias, no prevén un futuro próspero, por lo que consideran esas propuestas una oportunidad para mejorar sus vidas. Las redes de trata conocen bien esa situación de vulnerabilidad y se aprovechan. No son grandes organizaciones criminales, sino individuos que frecuentan o residen en la zona. Dominan el contexto y se organizan para captar, trasladar y explotar. Así, los fines de semana, se genera en la zona mucho movimiento de adolescentes desplazadas a locales de alterne conocidos como “prostibares”, generalmente, propiedad de traficantes de coca y utilizados para todo tipo de negocios ilícitos, a menudo con la connivencia de las autoridades locales.
El confinamiento de la covid-19 ha agravado aún más esta realidad. En su aspecto positivo, la pandemia ha implicado la cohesión comunitaria, el refuerzo de las actividades de pesca y cultivo, y el fortalecimiento de la práctica de la medicina tradicional para combatir los síntomas del virus. Pero, respecto a la trata, se ha dado un paso atrás creándose un falso imaginario de protección, ya que se creyó que el cierre de fronteras y la paralización del turismo ofrecería más protección, pero no ha sido así. Las economías ilegales siguen operando y ahora encuentran más necesidades y grupos de jóvenes desocupados más fáciles de captar.
Esta zona de la Triple Frontera acumula (hasta el 28 de julio) 14.927 personas contagiadas y 362 fallecidosy casi no se habla de las implicaciones sociales del confinamiento en niños y adolescentes. Pero la pandemia ha aumentado el abandono escolar, los centros educativos están cerrados y sin conectividad, han aumentado las carencias diarias por culpa del desempleo, el turismo es nulo y el casi abandono del Estado en los territorios ha hecho que las economías ilegales sigan ofreciendo —ahora como una de las pocas alternativas posibles— un sustento básico a las familias a través del narcotráfico, talas ilegales y otras actividades ilícitas, entre ellas, la explotación sexual.
Una red protectora de orilla a orilla
Nathalia Forero vivió en este internado de Loretoyaco. Hoy es la coordinadora de la RETP-Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas en la Triple Frontera que nació hace cuatro años para luchar contra esta realidad y como fruto de un trabajo previo de investigación. Se identificaron dos modalidades fuertes de explotación: una sexual comercial de niños, niñas y adolescentes; y otra, la laboral, es decir, el trabajo esclavo. Pero la investigación también puso de relieve que muchas situaciones de abuso y explotación se habían naturalizado como parte de una economía de subsistencia.
Ella y otros miembros de la red, antes del confinamiento impuesto por la covid-19, recorría las comunidades fronterizas visibilizando las amenazas a las que estaban expuestas las jóvenes: “Lo que aquí ocurre es explotación sexual y trabajo esclavo a la vez. Y vimos que es esencial trabajar en red, independientemente pero pensando en la Amazonia como en un todo conectado”.
Forero no está sola. Cuenta con personas que actúan como enlaces en las tres orillas de este enclave internacional. En Islandia (Perú), Ivanés Favretto, alerta siempre que ve algún movimiento extraño: “Islandia es conocida como la Venecia del Amazonas, por sus canales y sus casas en palafitos. Pero también es un enclave esencial para el tráfico de mercancías y de personas”. En Leticia (Colombia) es el padre Valerio Sartor, brasileño jesuita miembro del SJPAM-Servicio Jesuita a la Panamazonia y de la REPAM-Red Eclesial Panamazónica, quien ayuda a detectar, formar y sensibilizar sobre la trata para que se pueda evitar. “Es muy difícil poder rescatar a las personas que ya se han visto arrastradas a esa situación. Sin embargo, con los jóvenes y con las familias, podemos actuar antes”, dice el religioso. En Atalaia do Norte (Brasil) está la madrileña Marta Barral, que también lucha contra el maltrato machista y otro tipo de abusos. “Es siempre igual: los padres de los niños, las niñas y los más jóvenes de la comunidad son engañados. Alguien llega al poblado y les ofrece una vida mejor para los más pequeños de la casa, estudios o quizá un pequeño empleo y formación profesional para lograr algunos ingresos para la familia”, explica Barral.
La realidad de pobreza y necesidad de estas comunidades, en su mayoría indígenas, hacen que ese método siempre funcione, pues lo primero es la supervivencia. Pocos intuyen que detrás de esas promesas de una vida mejor se esconda la trata, la esclavitud, los abusos o el comienzo de un camino sin retorno. Por eso la sensibilización debe ser trasversal y generalizada y también el trabajo con la Justicia, porque a pesar de que muchos países tienen leyes contra la trata, es frecuente que las víctimas sean criminalizadas y los traficantes queden impunes.
Forero aclara que no es fácil cuantificar su acción, porque su trabajo se centra más en lo cualitativo. Pero da algunos datos: “En el primer semestre de 2019 se realizó prevención con más de 400 jóvenes en colegios. Llevamos procesos todo el año con 100 niños de nueve a 13 años, formándolos como «héroes defensores de vidas». Además, en encuentros bimensuales han participado 200 personas, sin contar otros talleres y visitas a las comunidades de los tres países, con un promedio de 150 personas presentes en esas actividades”.
En cuanto al compromiso de otros actores esenciales en el terreno, uno de los logros de la RETP es la firma conjunta del Manifiesto contra la trata que rubricó el compromiso contra la trata por parte de los tres obispos de las diócesis del Amazonas —dos de ellos españoles— por ser una realidad que “se ensaña en las comunidades y poblaciones más vulnerables”.
Mujer indígena y amazónica
“La mujer indígena amazónica es resiliente, inteligente, luchadora, hermosa y orgullosa. Siente, ríe, llora, se asombra, sufre y duda, como todas nosotras. La escuché exigir para sus hijos una educación que respete su cultura, los derechos de su pueblo, denunciar las injusticias y levantar la voz por la Madre Tierra. Está claro que no todas las mujeres en la Panamazonia son indígenas. Las hay ribereñas, quilombolas, mestizas y migrantes. Y muy lamentablemente muchas de ellas son víctimas de trata de personas, violencia y explotación sexual”, explica en un encuentro digital organizado durante el confinamiento Ariana Díaz Acuña, profesora de la Universidad Católica de Costa Rica, apasionada de la Amazonia y especialmente interesada en la situación de la mujer allí y su interrelación con el resto de contextos de la región.
“Una vez visité una región minera donde contamos 11 prostíbulos en 1,5 kilómetros y luego nos informaron que en cada uno de ellos había de ocho a 10 jovencitas, la mayoría menores de edad y explotaban sexualmente», relata indignada Díaz Acuña. «¡No puede ser! El clamor de esas niñas está estrechamente ligado al clamor de la Madre Tierra”, exclama.
Fany Kuiru Castro es la única mujer murui de la Amazonía colombiana graduada como abogada. Es líder desde que tiene uso de razón, nos cuenta en Bogotá mientras la acompañamos a su oficina en la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonia colombiana (OPIAC) en la que es coordinadora de la sección de Mujer, Niñez, Juventud y Familia.
El activismo de Fany y su influencia alcanza el ámbito institucional con incidencia política para garantizar las leyes que protegen a las comunidades, vigilar y alertar ante la vulneración impune de los derechos indígenas. Fany es una pieza clave en muchos paneles de discusión de los derechos indígenas y, en particular, de la mujer indígena. “Nuestra labor es dar a conocer a las mujeres indígenas sus derechos, a la soberanía alimentaria, a la alimentación sana y el goce de sus derechos económicos, sociales y culturales. Las motivamos para que sean emprendedoras, y a las que ya han llevado a cabo un emprendimiento local, orientarlas sobre cómo consolidarlo y darle más viabilidad a través de una economía propia, perspectiva de ecología integral, de solidaridad, de reciprocidad, con otra connotación distinta a la capitalista, que solamente desea lucrarse”, concluye Fany.
Sin duda, son muchas las voces que reivindican desde la Amazonia políticas sociales y acción ciudadana para fortalecer la protección de la frágil situación que viven estas niñas, niños y jóvenes que en esta crisis sanitaria mundial han visto incrementada su vulnerabilidad. La covid-19 está arrasando con su salud y también con sus derechos fundamentales.
Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/07/27/planeta_futuro/1595858396_100114.html
América del Sur/Colombia/30 Julio 2020/prensa-latina.cu
Más de 30 congresistas pidieron hoy al presidente de Colombia, Iván Duque, disponga los recursos necesarios o adicione nuevas partidas presupuestales a la medida denominada Matrícula Cero para universidades y garantizar el derecho a la educación.
Por medio de una carta, señalaron que la Covid-19 ha afectado al mundo no solo en términos de salud, sino que ha obligado a replantear la vida misma, la economía y las formas de interacción social.
En ese contexto la comunidad académica y familiares alrededor de las instituciones de educación superior manifiestan su preocupación frente a la situación de la mayoría de estudiantes de estratos socioeconómicos bajos y medios, refieren los congresistas en la misiva.
Estos estudiantes señalan las dificultades para pagar el costo de la matrícula en sus respectivas universidades, en particular ante los recursos que dejaron de recibir sus padres o ellos mismos en medio de la pandemia.
Los senadores puntualizan que, a pesar de un decreto aprobado por el gobierno en mayo pasado por el cual se crea el Fondo Solidario para la Educación con el fin de solventar el pago o auxilio de matrícula de los estudiantes mientras dura la crisis sanitaria, estos recursos son insuficientes y requirieron la concurrencia de las entidades territoriales, gobernaciones y alcaldías.
En tal sentido solicitan a Duque que disponga, en el marco de la medida denominada Matrícula Cero, asigne recursos adicionales para todas las Instituciones de Educación Superior, en especial a la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia.
Además, para aquellas cuyo presupuesto depende del gobierno nacional, de forma tal que se garantice la gratuidad en el semestre que está por comenzar.
‘Nos ponemos a su disposición para buscar alternativas junto con el movimiento estudiantil y sus familias para materializar este alivio, en medio de las difíciles circunstancias que vive el país’, expresan en el texto.
Desde hace varios días estudiantes de la Universidad Nacional mantienen un plantón en la instalación académica para exigir matrícula cero para el próximo semestre ante la falta de recursos para continuar estudios.
Hace dos días, estos pertenecientes a varias sedes de esa casa de altos estudios, se encadenaron en las instalaciones de la institución y montaron campamentos como medida de protesta.
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