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Argentina: La educación prohibida

La educación prohibida

En casa. Hay que dejar de lado la mirada restrictiva hacia la formación virtual. FOTO: CEDOC

Paulo Falcón

La educación a distancia no puede ser desarrollada para estudiantes menores de 18 años, salvo en los casos de ruralidad y en los últimos años del secundario; así lo marca la Ley de Educación Nacional en su art. 109. Por lo que claramente tanto el Covid-19 como la definición del aislamiento social, preventivo y obligatorio como política de Estado para evitar la propagación del coronavirus condicionan las definiciones adoptadas en la legislación educativa en Argentina, que hace eje en lo presencial como opción pedagógica para niñas, niños y adolescentes que son nativos digitales. Ante la emergencia, una de las respuestas del Ministerio de Educación de la Nación, junto a Educar SA y Contenidos Públicos SA, fue el impulso del programa Seguimos Educando, que según la información publicada por la propia cartera educativa viene a acompañar “las resoluciones emitidas por la cartera educativa sobre la suspensión de las clases presenciales en todos los establecimientos educativos del nivel inicial, primario y secundario”.

A su vez, este programa tiene el objetivo de “colaborar con las condiciones para la continuidad de las actividades de enseñanza en el sistema educativo nacional a través de un sistema multiplataforma”. A esto se le debe agregar un abanico de políticas que se han generado para garantizar la continuidad educativa y que han puesto en valor la educación mediada por tecnologías. Por eso es legítimo plantearnos una serie de cuestiones, ya que si se sigue educando en contexto de aislamiento y emergencia, pero docentes y estudiantes no comparten espacio, ¿eso es educación a distancia? Si están cerradas las escuelas, ¿cómo se enmarca la actividad de docentes y estudiantes en este tiempo? ¿Cómo se justifican legalmente algunas iniciativas del Estado, las provincias, las escuelas y sus docentes?

La urgencia puso en crisis definiciones que van a contramano de las necesidades actuales. Notoriamente, es imperioso dejar de lado la mirada restrictiva desde lo legal hacia la educación a distancia; en un país en el que un joven de 16 años puede elegir presidente pero no formarse a distancia, el sostenimiento de esta prohibición es un absurdo. Lo segundo debería ser que el Consejo Federal de Educación genere marcos de referencia que permitan salir de la urgencia para dar reconocimiento a las acciones que en estos días se llevan adelante con tanta dedicación y a futuro permitirán contar con instrumentos que mejoren el empleo de entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje (EVEA) y los recursos educativos puestos en funcionamiento en este tiempo.

La educación en emergencia precisa definiciones que le den contención, y el Estado tiene los medios para resolver estos temas y aquellos que se han expuesto aunque no son novedosos, como la brecha digital y los déficits formativos o de conectividad, por citar algunos. La crisis es una oportunidad para eliminar limitaciones innecesarias a la educación a distancia como opción pedagógica y didáctica para sostener y fortalecer el vínculo docente/estudiante, ya que hoy hay instrumentos y mecanismos para asegurar pisos de calidad educativa y tecnología que permite potenciar el acceso a la educación de calidad a niñas, niños y adolescentes, e incluso para enriquecer y complementar la educación presencial, más allá de la pandemia. Los desafíos del presente –que no han sido pocos– evidencian la necesidad de amparo legal a la educación a distancia para menores de 18 años. El Estado ha generado acciones muy valiosas para sostener la educación a través de la tecnología y los medios, y estas medidas deben servir de enseñanza para trabajar en la educación post Covid-19 y hacerla más abierta, y por lo tanto más inclusiva. *Miembro del Consejo de Gobierno de Ielsac/Unesco.

Fuente de la Información: https://www.perfil.com/noticias/opinion/la-educacion-prohibida.phtml

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Perú: Los docentes ante la emergencia: la importancia de la colaboración

Los docentes ante la emergencia: la importancia de la colaboración

“La heterogeneidad de situaciones hace recordar la importancia que tienen las redes docentes para algo que es esencial en la labor profesional: el trabajo colegiado que se traduce en compartir y aprender de experiencias».

Por Hugo Díaz Díaz, miembro del Consejo Nacional de Educación

La emergencia sanitaria pone a los maestros ante un gran reto. Son los actores que permitirán que el año escolar sea aprovechado por los casi 10 millones de estudiantes en el sistema educativo. Enorme responsabilidad que los obliga a liderar procesos de aprendizaje muchas veces en condiciones difíciles, diversas y sin la preparación debida.

Los primeros sondeos sobre al acceso a las modalidades de educación a distancia en las escuelas públicas señalan que el mayor porcentaje de estudiantes lo hace mediante la radio o la televisión.

Hay abundante material que se difunde, pero el diseñado para trabajar exclusivamente en casa es escaso y en localidades donde priman los bajos niveles de educación, muchos padres manifiestan su incapacidad para apoyar a sus hijos en aprendizajes cuya complejidad es mayor que en el pasado.

Frente a estudiantes que viven en hogares a veces muy dispersos, hay docentes que buscan el apoyo de miembros de la comunidad para orientar o retroalimentar a sus alumnos; otros procuran que la radio extienda sus espacios de emisión de mensajes educativos o aprovechan el celular que posee la mayoría de padres de familia.

El Estado podría negociar con las empresas respectivas para que, mientras dure la situación de emergencia, las comunicaciones entre docentes, padres y estudiantes referidas exclusivamente al aprendizaje, sean gratuitas. Nótese que la comunicación no es solo importante por los aprendizajes sino también para dar seguimiento al estado socioemocional que es un elemento clave en su desarrollo.

Quienes utilizan el Internet disponen de recursos variados y pueden utilizar metodologías de trabajo colaborativo, por proyectos, estudios de caso. Van conociendo el momento en que sus estudiantes disponen del equipamiento tecnológico en casa y se adaptan a las variadas situaciones. A veces deben llenarse de paciencia cuando la comunicación es lenta.

Un grupo de docentes se ha adaptado rápidamente a la nueva forma de trabajo, otros están en proceso y un tercer grupo necesita mucha ayuda.

La heterogeneidad de situaciones hace recordar la importancia que tienen las redes docentes para algo que es esencial en la labor profesional: el trabajo colegiado que se traduce en compartir y aprender de experiencias y buenas prácticas, colaborar para solucionar problemas comunes o particulares y enfrentar la situación lo mejor que se pueda.

La mejor capacitación de cualquier profesional, incluidos los docentes, es el trabajo con colegas. La capacitación oficial vendrá en el camino, los estudiantes que aprovechen las tecnologías podrán aumentar al igual que la variedad de los recursos de aprendizaje.

Mientras tanto, los beneficios potenciales del trabajo de docentes en redes no necesitan demostrarse, más bien extenderlos y generar las condiciones para que, con más autonomía que la habitual, se descubra un creciente número de iniciativas capaces de darle vuelta a la adversidad, aún en los casos en los que no se tenga acceso a ninguna de las modalidades a distancia que el Ministerio de Educación ha organizado.

Será clave contar con una normatividad que no sea frondosa, detallista, excesiva en procedimientos que funcionan, si acaso, en un escenario normal, pero no en la situación actual. Confiemos en los maestros y hagámosle la vida más fácil para enfrentar los retos que asumen, muchos en condiciones muy precarias.

Fuente de la Información: https://peru21.pe/opinion/los-docentes-ante-la-emergencia-la-importancia-de-la-colaboracion-educacion-noticia/

 

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Colombia: El mundo es todavía más líquido

El mundo es todavía mas líquido

Autor: José Angel Pernett C.

Karl Popper o el filósofo de la experiencia, apuntaba en cada instante que la idea y no la observación era lo que abría paso a los nuevos conocimientos; por lo que siempre será la experimentación lo que nos sacará de los atolladeros. Así se hicieron, decía, todas las nuevas rutas hasta hoy encontradas.

Pues bien, haciendo este ejercicio desde el pensamiento de Popper y pensando que el principal problema filosófico es tratar de comprender el mundo y a nosotros como parte de él, hemos acudido a Zygmunt Bauman[1]para afirmar que el mundo es aun más líquido, más que como él lo concibió. Lo digo desde su propia teoría, porque el que el mundo sea líquido no es un tema, es un problema.

¿Qué viene después de esta pandemia? La única certeza que tengo es que no es momento para detenernos y decir hasta aquí.Hay que seguir adelante y mejorarla actitud de cambio hasta ahora asumida y “comprender que la vía del cambio es la única posible y la única necesaria”, pero sobre todo oportuna, para impedir que los conflictos sociales se profundicen y continúen infectando las condiciones de vida humana.

Frente a esa pregunta, otra pregunta: ¿Qué mejoraremos? Mi punto de vista es que nadie hasta ahora logró adaptarse a los cambios ocurridos en el mundo, por mucho que se convocara para ello desde universidades, asociaciones científicas,entidades religiosas o mediante cursos, conferencias y otras tantos ejercicios académicos o espirituales. Cerca de 200 Estados independientes, que a la larga han sido un estorbo (Harari,Noah 2015) porque en su mayoría no pudieron definir los caminos para comprender cual actitud de cambio o cual de las habilidades humanas serían las necesarias para hacer que muchos jóvenes, sobre todo ellos, no sientan la tentación de quedarse al margen y de no participar en la sociedad.

De la misma manera que ningún Estado ha logrado eludir las consecuencias del daño climático, de esa misma forma, ningún Estado puede eludir la condición todavía más líquida de este mundo.

En efecto, se ha creado un imperio global y todas las profesiones y oficios miran hacia ese lado, mientras las sociedades asumen comportamientos y actitudes impávidas, aparentemente particulares, pero también globales; y lo que es peor, desorientadas mediáticamente por corrientes de información.

La escuela como institución asumió, para la comprensión de este fenómeno y adaptación al mismo, metodologías algorítmicas, de pasos o etapas con las que se han pretendido inculcar los aprendizajes y las actitudes globales.La verdad es que no sirvieron, no sirven ni servirán para este mundo más líquido. Un tsunami virulento como el coronavirus planetario, casi se ha llevado todo por delante, así sea todavía ínfimo el numero de contagios y muertes comparados con el tamaño de la población planetaria.

En una situación como la que estamos viviendo, donde lo que teníamos por seguro que íbamos a hacer, los planes que habíamos especulado, acordado, cerrado, se han visto dinamitados de una forma sorpresiva y aplastante, sólo nos deja una lección: la realidad bajo el sistema que nos cobija, no se amolda a lo que queremos; la realidad es lo que ella quiera ser.

Y en ese sentido ni la ciencia ni la técnica domeñaron las fuerzas naturales ni tampoco las sociales, porque habiéndolas puesto a su servicio, la han tratado sin consideración ni respeto. Los desarrollos tecnológicos y científicos hasta hoy alcanzados, volvieron más líquida la realidad tanto natural como social.

La globalización despertó un mundo superindividualista que siempre va en procura del autointerés y… “de ahí no pasarás”. Mercantilización extrema que no posibilitan las relaciones estables ni respetuosas a cambio de “conexiones” como en la internet que comienzan y terminan con solo apretar un botón.

Mundo líquido que no podrá transformarse, ya no para comprenderse (Karl Marx), con estrategias rigurosa de pasos y métodos inflexibles propios de “la modernidad sólida”. Acertar en las soluciones a los problemas críticos económicos, sociales y políticos que se generarán por cuenta del Covid-19 y que padeceremos mundialmente, será posible si dichas soluciones poseen características de agilidad, adaptabilidad, pero sobre todo de participación, que parecen ser las claves para darle nuevo rumbo a la vida y al mundo. La única certeza que hoy tenemos, es que cualquier metodología, así sea encubierta, pero que defienda unos pasos por encima de todo, se estrellará contra una realidad tan evidente y tan flexible como a ella se le antoje.

¿Que por qué? Porque históricamente hemos preferido competir en lugar de compartir, ya sean pensamientos, palabras, acciones y hasta omisiones. Descontando que se comparte menos la producción y muchísimo menos la riqueza. Los conceptos de colaboración, comunidad y solidaridad los derrumbó el individualismo con el“muérete, de algo hay que morir; yo estoy seguro”.

Hay que empezar la revisión de todo, pero no con el manual en mano ni a través de los algoritmos, o poniendo como los más, a los coach, consultores, asesores o gurúes empresariales. Tal revisión no debe anteponer a la esencia humana lo que vaya en contra vía de la naturaleza humana. Con el cuidado de que será una revisión bajo un contexto capitalista como sistema planetario, que rige a través de una estructura económico-productiva y una superestructura de valores científicos, jurídicos, éticos y estéticos. Es un cambio hacia reformas, no lo negamos,pero ese es el límite.

Un funcionario de la Apple en estos días explicaba en redes sociales sobre la donación que duplicaba para China; textualmente dijo que “no se trata de donaciones únicas, ya que seguirán apostando por este tipo de ayudas económicas pasado un tiempo, hasta que todo se “normalice” o entre en una situación más controlada.

Es en expresiones de esta índole donde divisamos el peligro:  pretender soluciones con la mentalidad de que la crisis de hoy no es más que una contingencia(Darin McNabb, 2020)y que, una vez superada tal contingencia todo volverá a la normalidad, o sea, a como eran antes las cosas es un error que no debe ocurrir.El mundo que se dejará atrás no es un mundo normal, es un mundo también contingente[2] y como tal, no hay que aspirar a que el mundo por venir vaya a ser como fue antes de la pandemia; ese mundo que no deseamos ni desea la sociedad planetaria.

Hay que darse cuenta que el sistema tiene que cambiar y repetimos, el peligro es ver el mundo económico, social, político y hasta cultural que desaparece, como un mundo normal y hasta necesario. Si toda contingencia es aleatoria y repentina o casual, también el mundo humano que se deja atrás es todo contingente, incluyendo todas sus instituciones.

A pesar de la cruda circunstancia que nos rodea, la verdad es que existe una posibilidad real de cambiar la convivencia mundial, además porque existen otras amenazas que podrían azotar al mundo de nuevo, relacionadas con el tema del clima o la automatización que traerá consigo el desempleo, etc.

No solo son los sistemas económicos y políticos los que deben revisarse y cambiar.Por encima de todo ello, hay que profundizar en la necesidad del CAMBIO EN NOSOTROS MISMOS. Cambiar el apestoso pensamiento individualista de “sálvese el que pueda”.

También revisar los valores con los que educamos en la escuela, esos que más tarde en el mundo laboral, productivo o artístico no ponen en práctica y que se anteponen al Ser por el Tener. Deben ser los maestros y maestras los llamados a encontrar la falla y el error educativo, ese que ni siquiera desde los hogares se percibe. Respondiendo igualmente a preguntas como ¿Por qué deposita la escuela demasiadas expectativas en la familia? ¿Por qué deposita la familia demasiadas expectativas en la escuela?, para prepararnos a participar en una convocatoria que se hará desde todas partes del mundo. No preguntaremos por el Estado porque ya sabemos su respuesta.

Agilidad, Adaptación y Participación, parecen ser las claves del mundo que se nos viene.

[1] Bauman, Zygmunt, Sobre la educación en un mundo líquido, Editorial Paidós

[2]Darin McNabb, La Fonda Filosófica, Reflexiones sobre el coronavirus, Abril 2020

Autor: José Angel Pernett C.

Fuente: OVE

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Chile: Las luchas sexuales también son de clase

Las luchas sexuales también son de clase

Fabián Álvarez Muñoz Domingo 17 de mayo 2020 10:08 hrs

Claves: 

Con la actual crisis sanitaria hemos visto las contradicciones sociales reventar y los antagonismos agudizarse. Mientras unos salen a jugar golf a las plazas y se ríen entre ellos diciendo que “los tuertos de la Revuelta de Octubre son puros tongos de los rojos”, muchos de quienes vivimos del trabajo propio debemos hacerlo con los pocos ahorros que nos da el seguro de cesantía –si es que tenemos–, pero quienes somos parte de la comunidad LGBTIQ+ vivimos la discriminación en forma estructural, en todo nivel y peor en los tiempos del COVID-19, porque como dijo nuestro querido Pedro Lemebel “ser pobre y maricón es peor”.

Según el último Informe Anual de DD. HH. del Movilh, entre 2019 y el año anterior hubo un incremento del 58% en los casos sobre discriminación contra la comunidad LGBTIQ+. La discriminación más básica es al buscar trabajo, porque en un Chile homo-lesbo-transfóbico, nos cuesta particularmente más encontrarlo y cuando encontramos generalmente es precario. El mismo estudio del Movilh revela que en 2019 hubo un 157% más denuncias que el 2018 por casos de discriminación laboral, principalmente exclusión, contra personas de la comunidad LGBTIQ+.

El problema de acceso al trabajo tiene como consecuencia gravosos menoscabos en el acceso a otros derechos fundamentales como alimentación, vivienda, educación y especialmente salud, porque el sistema de salud que tenemos es tan deplorable, que en más de tres décadas no ha podido ponerle atajo a la pandemia tabú del VIH/Sida. El último reporte mundial del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/Sida reveló que, mientras a nivel mundial los nuevos reportes sobre esta pandemia disminuyen, entre 2010 y 2018 en Chile hubo un aumento de los casos de VIH+ en un 35% y las muertes relacionadas con el SIDA aumentaron en un 34%, poniéndonos entre las más altas cifras de Latinoamérica.

La pandemia del VIH/Sida, aquella que en el pasado diezmó a nuestra comunidad, aún está vigente, sin embargo, el no reconocimiento de nuestras identidades diversas y disidentes, además de discriminación, es un problema de derechos civiles que nos afecta aún peor.

Cuando me refiero al no reconocimiento de nuestro derecho a la identidad, no hablo solamente del nombre de las personas trans, sino que también de nuestras apariencias, nuestra forma de vestir, el modo en que hablamos y la manera en que concebimos los afectos y el placer. Resulta increíble pensar que esta clase de discriminación totalmente injustificada está muy presente en nuestra comunidad, no solamente porque somos víctimas de ella, sino porque también la ejercemos contra nuestros pares, algunos haciendo uso de sus privilegios otorgados por esta sociedad heteronormada y además capitalista.

Es por lo anterior que quiero traer a colación una cuña muy polémica que dijo años atrás –en 2016– Víctor Hugo Robles (reconocido periodista y activista gay nacional, también conocido como El Che de los Gays). Él dijo que “La primera lucha es siempre la de clases, las sexuales vienen después“ y en general le encuentro razón con que la primera lucha es siempre la de clases.

Mientras en esta sociedad capitalista somos usados como maquillaje de transformación social, la comunidad LGBTIQ+ es una de las más precarizadas y la actual crisis sanitaria nos golpea fuerte, poniendo aún más en evidencia la discriminación en nuestra contra y extremando la precariedad que vivimos muchos. Pero mientras algunos quieren vivir en su «barrio propio con un supermercado gay, con un perrito gay, un lorito gay», como dijo satíricamente Víctor Hugo, lo que realmente queremos los que vivimos la falta de oportunidades y la precariedad a la que nos empuja la discriminación, es reconocimiento y respeto de nuestras otredades.

En un nuevo Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, hago un llamado a todos a que denunciemos la discriminación y a quienes no dudan en valerse de ella para obtener ventaja o deshacerse de nosotros; llamo a que formemos redes de apoyo, que nos hagamos visibles, nos organicemos y luchemos en cada pequeña o gran acción contra la sociedad capitalista y neoliberal, teniendo presente que las luchas sexuales no vienen después, sino que también son luchas de clase.

El autor es miembro de la Corporación Chilena de Prevención del SIDA (ACCIONGAY) y de ONG CERES Política Social. Refundador y consejero nacional Comisión Chilena Pro-Derechos Juveniles (CODEJU). Activista en Derechos Humanos y Diversidad Sexual.

Fuente de la Información: https://radio.uchile.cl/2020/05/17/las-luchas-sexuales-tambien-son-de-clase/

 

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Argentina: Según el ministro de Educación, ¿cuándo sería la vuelta a clases?

Según el ministro de Educación, ¿cuándo sería la vuelta a clases?

Nicolás Trotta dio una fecha estimativa para reanudar el ciclo lectivo.

17 DE MAYO DE 2020 – 18:16

El ministro de Educación, Nicolás Trotta, volvió a referirse a la vuelta a clases, hasta ahora sin fecha, en el marco de la emergencia sanitaria por el coronavirus.

“Estimamos que podría ser en agosto o septiembre”, vaticinó.

«Todavía es prematuro cuál va a ser el camino definitivo, hay que ver cómo se comporta el nivel de contagio con la reapertura de la economía en las diferentes regiones del país”, aseguró el funcionario.

En diálogo con FM La Patriada, Trotta destacó que el Ministerio de Educación ha “constituido un comité que está trabajando en los protocolos para poder aplicarlos en cada una de las escuelas una vez que podamos regresar”.

“No tenemos fecha cierta, pero estimamos que agosto o septiembre podría ser el momento en donde se puedan empezar a habilitar las aulas”, sostuvo el ministro.

El Consejo Federal de Educación definió la semana pasada que no habrá calificaciones durante la cuarentena.

Asimismo, el ministro de Educación indicó que el regreso a las aulas podría ser paulatino, dando prioridad a los alumnos que estén en el último año del ciclo (/mo grado de Primaria y 5° año de Secundaria) y los que estén iniciando su proceso de alfabetización.

Para Trotta, el Estado debe tener una “mayor presencia” en un momento que “hay que darle mucha más centralidad en términos sociales y políticos a la agenda educativa a partir de un proceso de recuperación de nuestro país”.

“Implica consolidar consensos, el diálogo con las provincias, con organizaciones sindicales y sostener los procesos de inversión, que también han sufrido fuertes retrocesos en los cuatro años de (Mauricio) Macri”, criticó.

Fuente de la Información: https://www.datachaco.com/segun-el-ministro-educacion-cuando-seria-la-vuelta-clases-n144811

 

 

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Con o sin recorte, la educación superior pública en Ecuador sigue en riesgo

Con o sin recorte, la educación superior pública en Ecuador sigue en riesgo

Después de la decisión de la Corte Constitucional de suspender el recorte presupuestario destinado al pago de nómina de las universidades públicas, el panorama en la Academia sigue siendo algo incierto. Se evitó el mal peor, sin embargo, algunas de las 33 universidades públicas del país ya enfrentaron otro recorte a inicios de año, a lo que se suma una deuda de $131 millones que el Ministerio de Economía y Finanzas mantiene con las Universidades y Escuelas Politécnicas.

Parte del presupuesto que el Gobierno destina a las universidades se obtiene en base a una proyección de recaudación realizada por el Ministerio de Finanzas y el SRI, conformada por un 10% de la recaudación neta del IVA y por un 11% de la recaudación neta del Impuesto a la Renta. Terminado el año fiscal, si lo realmente recaudado es superior a lo proyectado, ese saldo debe ser reliquidado a las universidades, según la Ley del Fondo Permanente para el Desarrollo Universitario y Politécnico (FOPEDEUPO).

Un estudio técnico elaborado por el director de la FLACSO, Juan Ponce; y el rector de la Universidad Técnica del Norte, Marcelo Cevallos, asegura que existe un perjuicio a las Universidades de $131 millones por las reliquidaciones pendientes correspondientes a los años 2017, 2018 y 2019.

Este perjuicio ascendería a más, asegura el director de FLACSO, si consideramos el recorte de cerca de $138 millones que sufrieron ciertas universidades en enero de 2020. En el caso de la ESPOL este ajuste significó $4’770.065,23 de su presupuesto, y para la Escuela Politécnica Nacional fue de más de $5 millones.

“Lo que quiero decir es que ya había un perjuicio acumulado, anterior al COVID y que más bien el tema del COVID es como la gota que derrama al vaso, se viene atacando a la Universidad ecuatoriana con falta de estas reliquidaciones y con reducciones presupuestarias”, dijo Ponce a Revista Vistazo.

Ponce, quien es experto en Economía y tiene un Ph.D. en Estudios de Desarrollo, señaló que en 2016, cuando hubo una caída en la recaudación de impuestos debido al terremoto, se iba a hacer una reducción del presupuesto a las universidades, pero para no afectar a la Academia se reliquidaron los valores adeudados de 2012, 2013 y 2015. Lo mismo pudo haberse hecho este año, pero no fue así.

Gracias a una acción constitucional liderada por varias agrupaciones y estudiantes universitarios se consiguió suspender un recorte denominado como “criminal” de $ 98 millones, y que ponía en serio riesgo a las plantillas de docentes y de personal administrativo. Pero la realidad de las universidades públicas sigue siendo precaria. El porcentaje de gasto en educación de acuerdo al PIB de Ecuador, es inferior al de otros 14 países en América Latina, estamos por debajo de Costa Rica, Argentina, Colombia, México, Brasil, Chile, Perú, entre otros. Además, desde 2015 no se han incrementado los recursos destinados a las universidades.

“Somos el único país que recorta en educación en una crisis en la que lo que más se necesita es apoyo para que las universidades y escuelas sigan funcionando”, recalca Ponce.

La amenaza de posibles nuevos recortes
Los recortes y la falta de inversión en la Academia amenazan también al crecimiento de la investigación científica que se produce en el país. Según un reportaje del medio GK, si sumamos las publicaciones anuales de todas las universidades públicas, no alcanzamos a superar la producción científica de la Universidad de Chile.

La rectora de ESPOL, Cecilia Paredes, dijo a Revista Vistazo que hay decenas de investigaciones en peligro por los recortes del Gobierno. Actualmente por ejemplo, esta universidad investiga cómo contrarrestar el hongo del banano llamado ‘Fusarium Raza 4’, una plaga que apareció en Colombia y que en poco tiempo podría llegar a Ecuador, en donde arrasaría con nuestras plantaciones. Están desarrollando también mecanismos para mejorar los estándares del cacao fino de aroma, cuya exportación está en riesgo al no cumplir los modelos europeos.

“Tenemos un sinnúmero de otros proyectos de investigación en áreas de salud humana, animal y vegetal; cambio climático; energias renovables; desarrollo tecnologico; big data; inteligencia artificial. Desde el comienzo de la pandemia, en nuestro laboratorio de Biomedicina estuvimos listos para realizar pruebas de diagnóstico de COVID-19 y ahora ya las podremos ofrecer a la ciudadanía”, resalta.

Desde la Escuela Politécnica Nacional, su rectora Florinella Muñoz, teme que a causa de los recortes se termine afectando al talento humano. También desvirtúa las críticas hacia la cantidad de personal administrativo que tienen las universidades (en el caso de las públicas el promedio es de un docente por cada administrativo), asegura que aunque se les denomine como “administrativo” muchos son técnicos de laboratorios, médicos y especialistas que cumplen funciones sustanciales en la institución.

“En el mundo público se clasifican como administrativos porque no existen otras clasificaciones, a técnicos de laboratorio que nosotros tenemos muchísimos, trabajan en análisis, trabajan en el Instituto Geofísico haciendo investigación de campo, tenemos un departamento de Ciencias Nucleares, tenemos el Centro de Educación Continua (CEC) que presta servicios y nos ayuda a trabajar en la autogestión, tenemos personal de Bienestar Politécnico…”, señala Muñoz.

El arte no queda fuera de esta ecuación. La crisis financiera que vive el país a causa de la pandemia del coronavirus también ha generado incertidumbre en las autoridades de la Universidad de las Artes y en sus estudiantes. Al anuncio del recorte en abril, le siguió la salida de los miembros de la Comisión Gestora -ordenada por las autoridades de Educación del Gobierno- entre los que se encontraban el hoy exrector Ramiro Noriega y el entonces director de la Escuela de Literatura, Raúl Vallejo, entre otros docentes y administrativos.

“Su salida súbita sin ningún tipo de notificación hace que a horas de arrancar el nuevo semestre tengamos un vacío docente, y tengamos que correr para ver a qué personas poníamos en esos espacios”, reclama Solange Rodríguez, directora subrogante de la Escuela de Literatura de la universidad. Su miedo es que la actual crisis desencadene más recortes que obliguen al cierre de esta institución creada en 2013: “Estamos cansados de sentir miedo, estamos cansados de sentirnos perseguidos porque resulta que hay gente que piensa que la producción artística no interesa. Uno tiene que esperar que la Universidad se consolide y que los alumnos empiecen a producir su trabajo”

La autonomía universitaria en peligro
La noche del 30 de abril las autoridades del Gobierno resolvieron unilateralmente hacer un recorte a la partida 51 de las universidades públicas, que afecta directamente a la plantilla de docentes y administrativos. Justo un mes antes, el secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), Agustín Albán, había acordado trabajar los recortes de manera conjunta con cada universidad, para optimizar y racionalizar el gasto. Pero esto nunca pasó. La noticia agarró de sorpresa a los rectores el 1 de mayo.

Esta decisión, tomada de forma inconsulta viola la autonomía de las universidades, ese principio esencial que no defiende una cuestión política, sino la libertad académica, para enseñar e investigar.

El diálogo entre Gobierno y Academia para la toma de decisiones que afecten a las universidades es fundamental. Así lo resalta la rectora de la Escuela Politécnica Nacional, para quien indudablemente se ha violado el principio de autonomía: “Se ha mermado la autonomía universitaria porque se ha imposibilitado que sea la universidad la que decida qué rubros podemos nosotros trabajar con el propio Ministro de Finanzas o con Senescyt, no hemos podido trabajar en este sentido, no hemos tenido ahí una capacidad de decisión”.

El rector de FLACSO coincide con Muñoz: “Es una violación a la autonomía universitaria que una entidad como Finanzas le diga a una universidad en dónde tiene que recortar, eso de entrada me parece una rigidez, una violación a la autonomía, que suena como hasta una falta de respeto, es decir, Finanzas decidiendo la política universitaria, de cada universidad además”.

Esa autonomía que no fue fácil conseguir y que encarna los valores democráticos de los países libres, otorga a las universidades públicas la independencia en el desempeño de sus funciones, les garantiza el derecho a organizar su estructura académica y la libre administración, disposición y control de sus recursos.

¿Qué recortar?
La adversa realidad del coronavirus que hoy deja más de 300.000 muertos en todo el mundo, ha desbordado los sistemas de salud y devastado las economías de decenas de países, entre esos la de Ecuador, que además enfrenta una histórica caída del mercado petrolero. La situación es crítica para todos los sectores del país, sin embargo, existen diversas propuestas para evitar afectar a los pilares de nuestra sociedad: la salud y la educación.

Entre varias medidas alternativas, el rector de la Universidad de Guayaquil, Roberto Passailaigue, insiste en que la reducción del tamaño del sector público es primordial, así como el ajuste y ordenamiento de las remuneraciones. Pero también habla de la focalización del subsidio a los combustibles y de garantizar la inversión extranjera y nacional: “crear incentivos y beneficios para los nuevos inversionistas que decidan traer recursos frescos para invertir en el país, con un periodo de gracia tributaria y estableciéndose nuevas modalidades de contratación laboral”.

Uno de los grandes retos del Gobierno de Lenín Moreno ha sido la optimización del gasto público, que en la administración anterior llegó a acaparar hasta el 44% de nuestro PIB. Actualmente el promedio del tamaño del Estado medido a través del gasto público total es de alrededor del 36%, algo que para el economista y exministro de Finanzas, Mauricio Pozo, sigue siendo “sobredimensionado”.

“No ha habido un esfuerzo importante en el tamaño del gasto del sector público, el Estado sigue siendo absolutamente sobredimensionado y obeso, ha habido algunas reducciones, pero lamentablemente siguen siendo muy pequeñas, el gasto en lo que es nómina sigue siendo de 9000 millones de dólares, es decir que bajó cerca de 200 millones, sigue siendo absolutamente sobredimensionado”, señala Pozo.

El rubro más alto y que ocupa la cuarta parte de todo el gasto público está direccionado a sueldos y salarios de personal. Le sigue el pago de la deuda pública externa e interna, que para este año sumarían 7.600 millones de dólares. En servicio de deuda estamos pagando una cifra similar a lo que costarían 10 nuevos aeropuertos como el de Quito.

¿Qué hacer entonces? Pozo propone empezar a recortar o restructurar en sectores en donde el Estado no debería figurar: “El Estado no tiene por qué estar presente en compañías de aviación, es un rol que no le compete al Estado, no está para tener empresas farmacéuticas, no tiene por qué estar presente en distribuir gasolina, ese es un rol empresarial y tiene una lista de 50 instituciones que no tienen razón de ser para existir”.

La asambleísta de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, Jeannine Cruz, manifiesta que ha existido un mal manejo de las finanzas durante la emergencia sanitaria, asignándose fondos a rubros innecesarios o no primordiales en el escenario que vivimos. La legisladora reveló a Revista Vistazo una serie de contrataciones en instituciones públicas que bien pudieron hacerse después de la emergencia, o cuyos fondos pudieron haber sido priorizados para la salud y la educación.

“El Ministerio de Finanzas adjudicó el 30 de marzo 188.237 dólares en contratación de servicios de viajes para la emisión de pasajes aéreos en rutas nacionales e internacionales. En marzo todo estaba paralizado. Si estamos en crisis, si estamos tratando de cuidar cada centavo para que ingresen a salvar vidas, para proteger a los médicos, para darles kits a las personas de escasos recursos económicos y para no topar el presupuesto de educación, ¿cómo es posible que este recurso que está en las instituciones y que no es necesario invertirlo, lo hagan?”, criticó Cruz.

La crisis va a continuar todo el 2020, el coronavirus seguirá estando entre nosotros durante mucho tiempo más y hasta que no se encuentre una vacuna, seguiremos viviendo esta suerte de distopía sacada de película de ciencia ficción. Los recortes y las caídas seguirán siendo noticia, pero es importante saber que existen otras alternativas que pueden ayudar a disminuir el impacto en las poblaciones más vulnerables.

Fuente de la Información: https://www.vistazo.com/seccion/pais/actualidad-nacional/con-o-sin-recorte-la-educacion-superior-publica-en-ecuador-sigue-en

 

 

 

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Ecuador: Universidades de Ecuador y España apuestan por formación digital

América del Sur/Ecuador/17-05-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y 22 universidades de Ecuador anunciaron ayer un programa por la internacionalización y los estudios superiores en línea en tiempos de la actual pandemia por coronavirus.

«Es una excelente herramienta» en tiempos de coronavirus, «en los que la movilidad ha quedado recortada», aseguró el director académico de Relaciones Internacionales de UNIR, Manuel Herrera.

Herrera explicó que se trata de una experiencia en la que los participantes podrán «estudiar en una universidad online junto a alumnos de más de 90 países».

22 universidades del Ecuador se unieron a la UNIR para presentar la nueva modalidad de estudios.Los estudiantes de estas universidades podrán optar por una beca del 100% de la matrícula y cursar varias asignaturas en línea, que podrán elegir entre más de 10 grados, que serán validadas en su universidad de procedencia.

El plan pretende ofrecer una enseñanza virtual con clases magistrales, contenidos digitalizados y tutores personalizados a aquellos universitarios que, por sus obligaciones familiares o laborales, o falta de recursos, no pueden desplazarse, detalló UNIR en un comunicado online.

La Universidad Católica Santiago de Guayaquil, la Escuela Superior Politécnica del Ejército y la Universidad de Cuenca son algunas de las que participan en este programa, según Herrera, quien resaltó el papel de servicio de la universidad en línea junto con la sociedad y la educación superior ecuatoriana.

Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102318418/universidades-de-ecuador-y-espana-apuestan-por-formacion-digital

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