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Uno de cada cuatro niños podría quedarse sin escuela en Beirut a causa de la explosión

Asia/Líbano/semana.com

Una cuarta parte de los niños de la capital libanesa podrían haber quedado privados de escuela tras la devastadora explosión ocurrida en el puerto de Beirut a principios de agosto. Estas proyecciones no tienen en cuenta la deserción por la pandemia.

“Con 163 escuelas dañadas durante la explosión en Beirut, al menos un niño de cada cuatro en la ciudad podría haberse quedado sin escuela”, consideró el IRC en un comunicado la ONG International Rescue Comittee (IRC).

La gigantesca explosión ocurrida en el puerto de Beirut el 4 de agosto causó la muerte de más de 190 personas e hirió a otras 6.500, al tiempo que arrasó barrios enteros de la capital. El estallido fue causado por un incendio en un almacén que contenía desde hace seis años varias toneladas de nitrato de amonio, según las autoridades.

El ejército libanés indicó que más de 85.000 inmuebles resultaron dañados, incluyendo viviendas, hospitales y escuelas.

“Había más de 85.000 alumnos inscritos en las escuelas dañadas y hará falta hasta un año para reconstruir los edificios más destruidos”, agregó el organismo.

“De forma general, esperamos que haya muchos menos niños inscritos en las escuelas y una alta tasa de abandono escolar a medida que vaya avanzando el año”, agregó el director del IRC en Líbano, Mohammad Nasser.

Este potencial abandono escolar podría deberse a una eventual lentitud en la reconstrucción, a la preocupación de los padres por los costes adicionales y por la seguridad de sus hijos durante su trayecto hasta el nuevo establecimiento o a que los niños se vean obligados a trabajar para ayudar a su familia.

El IRC basa sus estimaciones en la escolarización teniendo únicamente en cuenta las consecuencias de la explosión y dejando de lado las relacionadas con la pandemia.

Sin embargo, las escuelas libanesas todavía no han reabierto a causa de un importante repunte en el número de casos de covid-19 en las últimas semanas, y no prevén hacerlo hasta mediados de octubre.

Según las cifras oficiales, en Líbano se registraron más de 35.000 contagios de coronavirus, incluyendo 340 decesos.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/uno-de-cada-cuatro-ninos-podria-quedarse-sin-escuela-en-beirut-a-causa-de-la-explosion/202046/

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Los más vulnerables en Beirut tras la explosión: los niños

Asia/Líbano/15 septiembre 2020/elpais.com

Un mes después de la explosión que sacudió la capital del Líbano, numerosas organizaciones internacionales y locales han lanzado campañas de ayuda humanitaria para paliar los efectos de la catástrofe entre los más pequeños

La explosión en el puerto de Beirut dejó 190 muertos, 6.500 heridos y 300.000 personas afectados por la destrucción o daños en sus hogares, y el impacto del desastre sobre los niños ha sido grave. Según los últimos datos de la agencia de Naciones Unidas para la Infancia, entre los fallecidos había cuatro niños y 1.000 heridos, y se estima que unos 100.000 se vieron desplazados de sus hogares. Desde entonces numerosas ONG trabajan en el terreno para dar apoyo humanitario y protección urgente a los más pequeños y sus familias.

“Un mes después de las devastadoras explosiones, las necesidades siguen siendo graves y debemos mirar hacia el futuro”, declaró Yukie Mokuo, representante de Unicef en Líbano, en una rueda de prensa celebrada en Karantina, uno de los barrios más damnificados por la explosión del 4 de agosto, cuando se cumple un mes del trágico suceso.

Tras guardar un minuto de silencio en homenaje y recuerdo de las víctimas de la detonación, la responsable de Unicef en el Líbano ha asegurado que, aunque haya “pasado un mes de la explosión, el corazón de todos está roto. Todo el mundo ha quedado conmocionado después del gran impacto”. Ahora “el bienestar de los niños es nuestra prioridad” y “el futuro del Líbano depende de que los niños crezcan sanos, en un entorno seguro”.

Actualmente, la repuesta de Unicef se centra en mantener seguros a los niños y rehabilitar servicios básicos como el acceso a la atención médica, educación y agua segura. En este sentido, la entidad ha enviado 18 cargamentos de ayuda humanitaria esencial, ha reconectado más de 160 edificios al sistema público de agua, ha instalado alrededor de 870 tanques de agua en hogares afectados, y ha distribuido 4.485 kits de higiene y 462 para bebés entre las familias. Asimismo, Unicef ha proporcionado apoyo psicosocial a 1.406 niños, padres y cuidadores y planea facilitar apoyo para que las familias puedan reconstruir sus casas y medios de vida. Todo ello, junto con la movilización de 2.000 jóvenes que se han echado a las calles para limpiar, hacer pequeñas reparaciones en viviendas y distribuir comidas.

Para cubrir las necesidades más inmediatas de los niños y sus familias durante los próximos tres meses, la agencia de la ONU para la infancia dijo que necesitaba 42 millones de euros y ha lanzado un llamamiento a la comunidad internacional para recaudar estos fondos.

A los esfuerzos de Unicef se suman los de otras organizaciones de la sociedad civil libanesa como la Cruz Roja, que hasta el momento ha podido ofrecer kits de higiene y paquetes de comida a más de 51.000 personas y asistencia médica y psicológica a otras 11.000. Además, ha organizado una campana de donación de sangre en sus centros de transfusion, ha completado alrededor de 11.500 evaluaciones de edificios dañados y reubicado a más de 100 familias que no pueden regresar a sus hogares.

Por su parte, la ONG libanesa Offrejoie respondió rápidamente poniendo en marcha un programa de rehabilitación de emergencia en dos de los vecindarios más golpeados, —Karantina y Mar Mikhael— e iniciando obras de rehabilitación en 44 edificios y pequeñas viviendas. “El objetivo es ayudar a más de 300 familias a volver a su vida normal con dignidad y seguridad antes del invierno”, explica Carla Jreidini, jefa del equipo de comunicación y captación de fondos de Offrejoie. Además, la asociación distribuye diariamente desayunos y almuerzos calientes a unas 80 familias y organiza actividades psicosociales una vez a la semana para decenas de niños de diversos orígenes afectados por la explosión.

Otra de las organizaciones que también está ayudando a paliar las consecuencias de la deflagración es el Banco de Alimentos Libanés (LFB). La entidad ha repartido aproximadamente 100 toneladas de alimentos entre las familias más necesitadas y planea preparar paquetes de alimentos para niños que incluyan dibujos, juguetes y comida infantil, según ha explicado por teléfono Soha Zaiter, directora ejecutiva de LFB.

No obstante, a pesar de la gran cantidad de asistencia facilitada o prometida, algunas personas que se vieron afectadas por la explosión lamentan que la ayuda aún no les ha llegado. Tres familias asiladas sirias que viven en la zona cristiana de Achrafiyeh (otro vecindario muy dañado por la detonación), aseguran a Planeta Futuro que, aunque vino gente de distintas ONG a comprobar cómo estaban y prometieron ayudarles, todavía no han recibido ningún tipo de apoyo. “La ayuda solo la está dando la comunidad local”, afirma Mohammad, padre de una de las familias sirias y cuyo hogar resultó parcialmente destruido por el efecto de la onda expansiva.

El último golpe a un país en crisis

Las secuelas de la apocalíptica explosión en la zona portuaria de Beirut se han entremezclado con los numerosos problemas que arrastra el Líbano desde hace meses. El país de los cedros atraviesa una profunda crisis económica y política, agravada por la pandemia, y que ha provocado que la moneda nacional haya perdido más del 80% de su valor, que los precios de productos básicos se hayan disparado un 60% y que la tasa de paro aumente hasta el 35%; todo ello en un país que con el mayor número de refugiados per cápita del mundo.

Con más de un millón y medio de desplazados sirios, el Líbano alberga a unos 630.000 niños refugiados de entre 3 y 18 años y, además acoge a más de 400.000 de origen palestino y a 20.000 de otras nacionalidades.

Precisamente, la difícil coyuntura que atraviesa el país ha perjudicado, sobre todo, a las familias y niños en contextos más frágiles. Alrededor de 3,3 millones de personas en el Líbano —más de la mitad de la población total— está clasificada como vulnerable, y se estima que 2,7 millones están clasificadas como «pobres». En un estudio publicado a final de julio, Save the Children advirtió que más de 900.000 personas, entre ellos aproximadamente 550.000 niños, no tenían suficiente dinero para comprar productos básicos como alimentos.

Ahora, tras la devastadora explosión en la capital libanesa, los niños y las familias desfavorecidas están más expuestas que nunca. Por ello, organizaciones como Save the Children ha puesto en marcha un fondo de ayuda para la infancia en el Líbano con el que dar respuesta a las necesidades más urgentes de niños y familias vulnerables.

Voluntarios de la ONG libanesa Offrejoie realizan juegos con los niños del barrio de Karantina.
Voluntarios de la ONG libanesa Offrejoie realizan juegos con los niños del barrio de Karantina. OFFREJOIE

Otro factor peligroso para los niños y familias es la interrupción de la atención médica primaria. Por un lado, al menos 16 centros sanitarios de atención primaria, que atienden a 160.000 personas, sufrieron daños. La detonación también dejó totalmente destruida la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos del Hospital de Karantina. Igualmente, una decena de contenedores con cientos de miles de guantes, batas y mascarillas fueron destruidos, al igual que cinco de las siete cámaras frigoríficas para vacunas de un almacén de cuyo mantenimiento se encarga Unicef.

Además de los daños materiales en los centros médicos y hospitales, el caos y las aglomeraciones tras el brutal estallido aceleraron la expansión de la covid-19 en el Líbano. En el ultimo mes se ha registrado un aumento significativo de los contagios y, desde el inicio de la pandemia en febrero, se han contabilizado más de 20.426 positivos y 191 muertes, según datos del Ministerio de Salud Pública libanés.

Ante esta situación de emergencia sanitaria, Unicef ha adquirido dos neveras solares nuevas que se instalarán en el Hospital Rafic Harriri y ha suministrado más de 430.000 mascarillas de tela a la población y Equipos de Protección Personal (EPI) a centros de atención primaria. Del mismo modo, la Cruz Roja Libanesa ha estado trabajando las 24 horas del día para dar apoyo en el transporte en ambulancia de casos confirmados y sospechosos de COVID-19 y de tests PCR.

Una vuelta a las aulas marcada por la incertidumbre

La interrupción del año escolar vinculada a las manifestaciones antigubernamentales en octubre-noviembre y, más tarde, al caos económico y al cierre de las escuelas por la pandemia, ha hecho que muchos niños no hayan podido mantenerse al día con su trabajo escolar debido a un aprendizaje remoto inaccesible o inadecuado, revela una encuesta de Save the Children. A esto se añade que, tras la explosión muchas familias han visto reducidos sus ingresos a cero, por lo que sus hijos corren el riesgo de tener que renunciar a su educación.

De nuevo, esto afecta principalmente a los niños y jóvenes en situación de desplazamiento, quienes a menudo ya habían perdido años de educación debido a la guerra y, además, el 70% de ellos viven en hogares bajo el umbral de pobreza. Así, incluso antes de los cierres, más de la mitad de los niños sirios entre 3 y 18 años (el 58%) estaban fuera de la enseñanza formal, de acuerdo con datos de la ONU.

Actividades de juego que organiza la ONG libanesa Offrejoie en el barrio de Karantina.
Actividades de juego que organiza la ONG libanesa Offrejoie en el barrio de Karantina. OFFREJOIE

Por otro lado, la explosión también ha dejado huella en muchas escuelas del Líbano y unos 183 centros educativos están dañados o destruidos, algo que afecta a más de 77.000 niños y adolescentes.

Unicef —actor clave en la provisión de educación en el Líbano— ha recordado que se necesita actuar urgentemente y aumentar la ayuda para garantizar que todos los niños afectados por las explosiones de Beirut puedan tener acceso a la educación cuando a finales de mes cuando comience el nuevo curso escolar.

“Cuando se produce un desastre como este, la educación puede suponer un salvavidas para los niños cuyas vidas se han vuelto del revés, ya que proporciona un espacio seguro si pueden ir a la escuela, y una sensación de normalidad en medio del caos”, expone la representante de Unicef en Líbano, Yukie Mokuo. Por ello el organismo ha pedido a la comunidad internacional que aumente con urgencia su apoyo a la educación de los niños en Beirut y los recursos se están movilizando con rapidez para iniciar la rehabilitación de las instituciones educativas menos dañadas (un 80% de los centros totales) y que puedan estar operativas antes del comienzo del nuevo año escolar en octubre.

Asimismo, la covid-19 es una dificultad añadida y, debido a ella, todas las escuelas planean implementar un enfoque mixto que combine la educación presencial con la online. “Debemos asegurarnos de que los niños estén protegidos contra la infección por la covid-19”, ha incidido Mokuo en la rueda de prensa, haciendo hincapié en que la planificación del “nuevo año escolar con el apoyo de la educación a distancia” es una “prioridad máxima”.

Sin embargo, estos planes también se han complicado debido al impacto de la explosión. Dado que muchas familias perdieron sus hogares y sus medios de subsistencia, ahora se enfrentan a problemas para tener conectividad y adquirir materiales educativos.

“Es fundamental que encontremos soluciones urgentes para que los niños retomen su educación —también en remoto— lo antes posible”, sostiene Mokuo. “Con el tiempo que puede llevar reconstruir y rehabilitar las escuelas dañadas y reemplazar los muebles y el material escolar perdido, urge impulsar alternativas de aprendizaje remoto para los niños afectados”, agrega. Para ello Unicef ha adelantado que durante los próximos tres meses suministrará material escolar y dispositivos electrónicos y proporcionará Internet a los estudiantes, así como capacitación y apoyo a los maestros “para garantizar que los niños, especialmente los de las áreas afectadas más pobres, reciban no solo un aprendizaje remoto de calidad, sino también el nivel de atención psicosocial que necesitan para superar el trauma”, detalla la responsable de Unicef en el Líbano.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/09/07/planeta_futuro/1599466838_440585.html

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Líbano: Socorristas dijeron que ya no encuentran “ninguna señal de vida” entre los escombros de la explosión en Beirut

Socorristas dijeron que ya no encuentran “ninguna señal de vida” entre los escombros de la explosión en Beirut

Los socorristas libaneses, ayudados por un equipo de “topos” chilenos, indicaron este sábado por la noche que no habían encontrado “ninguna señal de vida” en las ruinas de un edificio siniestrado de Beirut, un mes después de la devastadora explosión ocurrida en el puerto.

Un equipo de socorristas chilenos, pertenecientes a la unidad Topos Chile, que ayuda en las tareas de rescate en la capital libanesa detectó el jueves latidos cardíacos débiles bajo los escombros de un edificio gracias a un perro rastreador y escáneres térmicos. Esta noticia suscitó la esperanza de encontrar un superviviente de la trágica explosión en el puerto de la capital, que destruyó el 4 de agosto vecindarios enteros y dejó al menos 191 muertos y más de 6.500 heridos.

Después de tres días apartando una gran cantidad de escombros, sobre todo a mano, Francesco Lermanda, un socorrista especializado chileno, indicó el sábado por la noche que no se había detectado ninguna otra señal de vida entre las ruinas del inmueble.

“Lamentablemente, hoy podemos decir que técnicamente no tenemos ninguna señal de vida dentro del edificio”, declaró a la prensa.

Dos socorristas se introdujeron el sábado por un túnel hasta el último reducto de aire en el que podría haberse encontrado víctimas, pero no hallaron a nadie, precisó.

“Sin perjuicio de eso, la cooperación y los protocolos continúan para poder dejar la zona segura y seguir buscando alguna victima en el interior”, explicó Lermanda.

Por la tarde, el ingeniero que supervisa las operaciones, Riyadh al Asad, comentó que se habían evacuado varias capas de escombros, en vano.

“Llegamos al hueco de la escalera y no había nada”, lamentó. “El perro nos dio esperanzas pero eso también puso de manifiesto los fallos de todo el sistema. Este edificio debería haber sido despejado hace varias semanas”, dijo.

El Líbano no cuenta con material ni con personal capaz de llevar a cabo ese tipo de operaciones de búsqueda y rescate. Por ello, llegaron al lugar expertos procedentes de Chile, Francia y Estados Unidos.

Todavía quedaban escombros por retirar en la escalera pero la operación parecía haberse complicado.

El director de operaciones de la Defensa Civil libanesa, George Abou Moussa, había declarado el sábado por la mañana que las probabilidades de encontrar supervivientes eran “bajas”.

Por su lado, uno de los socorristas chilenos, Walter Muñoz, dijo a los periodistas que la esperanza de encontrar un superviviente es del “2%”.

El gobernador de Beirut, Marwan Abboud, declaró el jueves a la prensa que podría haber uno o dos cuerpos e incluso un superviviente.

Este anuncio, un mes después de la explosión apocalíptica causada por varias toneladas de nitrato de amonio almacenadas durante años en el puerto sin medidas de seguridad, suscitó una esperanza entre gran parte de la opinión pública traumatizada.

“Es nuestro último latido”, escribió el viernes en Facebook Nasri Sayegh, artista visual y actor beirutí.

Con información de Infobae – AFP

Fuente de la Información: https://lahora.com/2020/09/06/socorristas-dijeron-que-ya-no-encuentran-ninguna-senal-de-vida-entre-los-escombros-de-la-explosion-en-beirut/

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Los problemas profundos de Líbano que desvela la explosión en el puerto de Beirut

Por: Alberto Rodríguez García

 

El 4 de agosto de 2020 a las 18:08 el tiempo se paró en Beirut. El almacén doce del principal puerto de Líbano estallaba haciendo desaparecer parte de la ciudad y destruyendo definitivamente toda esperanza para un país que se dirige hacia su colapso. Porque la explosión del puerto de Beirut no es el síntoma de que algo falla, sino la consecuencia de un sistema cleptocrático, sectario, clientelar y disfuncional.

No se pueden entender los problemas actuales del Líbano sin echar la vista atrás; hasta su configuración como estado moderno bajo el mandato francés. El Líbano de hoy lejos de ser el resultado de un proceso de construcción y liberación nacional, es el hijo maldito del colonialismo francés.

Cuando Francia llegó a Siria tras desintegrar el Imperio Otomano con el tratado de Sèvres, se encontró con un pueblo que bajo el liderazgo del rey Faisal, no quería someterse a otro imperio. Y fue tras la batalla de Maysalun de 1920 en la que las tropas francesas masacraron a la revuelta árabe, cuando Henri Gouraud después de escupir sobre la tumba de Saladino entendió la importancia del «divide y vencerás» en la región. Es por ello que en septiembre del mismo año anunció la creación del ‘Gran Líbano’ como campo de prácticas para la cantonalización del resto de la Siria natural.

A falta de una identidad colectiva, la población se ha refugiado durante años en sus líderes espirituales, dividiendo incluso los barrios en base a la confesión, los partidos y las milicias.

Bajo el mandato, los franceses establecieron una élite rentista de cristianos maronitas principalmente. Dedicados al mercadeo, el estado libanés se mantenía dependiente de su vecino sirio, del mismo modo que los sirios (divididos en cantones) dependían de Beirut como el principal puerto de entrada y salida de materias en la zona. Mantener las divisiones en un puzzle étnico y religioso tan complejo como el de la región resultó ser la mejor estrategia para mantenerla débil, sumida en disputas internas y, como ha sucedido con Líbano desde el 75, en guerras fratricidas. De este contexto nacen los actuales problemas de Líbano y su clase dirigente. A falta de una identidad colectiva, la población se ha refugiado durante años en sus líderes espirituales, dividiendo incluso los barrios en base a la confesión, los partidos y las milicias. Cuando el estado no existe, cada uno encuentra refugio en su Fé, tanto espiritual como mundana, materializada en el partido. Si hubiese que simplificar algo tan complejo, no sería desacertado afirmar que Líbano, hasta cierto punto, es la simbiosis entre el sistema tribal y el estado moderno.

Un modelo económico volátil basado en el sistema financiero, en la especulación inmobiliaria y el turismo, puesto en práctica en un país donde la élite corrupta, depredadora, ha arrasado con todo y es incapaz de proveer a sus ciudadanos de los servicios más básicos, como luz y agua de grifo potable, y un sistema que sobrevive gracias a los préstamos, acumulando una deuda que las instituciones ocultan. Así podríamos resumir ahora lo que es Líbano.

Y para entender el contexto en el que se ha dado la explosión en el puerto de Beirut deberíamos sumar todavía más elementos a un cóctel de por sí venenoso: una crisis sin precedentes y la pandemia del covid-19, que ha impedido a muchos trabajar y ha hecho desaparecer el turismo. Desde octubre de 2019, cuando apareció en el vocabulario diario de los libaneses la palabra Thawra (revolución), la Libra Libanesa se ha devaluado un 90 % y la deuda suma 90.000 millones de dólares; alrededor del 170 % del PIB libanés. Y en un escenario de por sí catastrófico, sucedió la peor de las catástrofes, con la desaparición del principal puerto de un Líbano que importa prácticamente todo, con la destrucción del silo que guardaba grano para todo un año, con la muerte de cientos, el dolor de miles y una clase política incapaz de proponer soluciones. 300.000 beirutíes han perdido sus hogares o se han visto obligados a desplazarse.

El sistema es el problema

Entendiendo que la política libanesa no funciona en base al bien colectivo, sino al beneficio de cada bloque político y confesional, es fácil deducir por qué no se pueden solucionar los problemas del país si no se reforma el sistema y se sustituye a la élite política por perfiles que no sean los actuales señores de la guerra civil (Aoun, Berri, Geagea, Gemayel, Joumblatt…). Pero el cambio es complicado, porque la sociedad civil dispuesta a extirpar el tumor, es todavía una minoría.

Una parte nada desdeñable de la sociedad, aunque consciente de los problemas y hastiada del statu quo, sigue pensando en clave sectaria y colonial. Por un lado, el bloque del 14 de Marzo, con una clara tendencia occidental y liberal, no propone más que el sometimiento al mercado. ¿Por qué? Los humildes, generalmente los más empobrecidos del norte (Trípoli), anteponen el acercamiento a Arabia Saudí a un sistema propio y soberano. Los cristianos de Fuerzas Libanesas representan a esa población afrancesada, a esa élite establecida durante el mandato que desde 2006 ha visto cómo sus privilegios cada vez están más amenazados por una población chií reforzada con Hezbolá, que demográficamente no para de crecer mientras que los cristianos en Oriente Medio no dejan de disminuir.

Con un sistema impuesto desde fuera pero apuntalado por las élites de dentro, dan igual las promesas, porque ni el gobierno va a ser justo, ni la comunidad internacional va a ser justa.
El bloque del 8 de Marzo, por su propia unión forzada y artificial, no puede articular una estrategia de éxito. El Movimiento Patriótico Libre intenta jugar a varias bandas, con un modelo liberal, mientras se encuentra con fuerzas socialistas que tienen objetivos muy distintos. Por otro lado, Amal, la principal fuerza chií en el gobierno, está dentro del 8 de Marzo, pero bien podría ser parte del 14 de Marzo; con una agenda propia y un Nabih Berri que ha negociado la disolución de su propio gobierno con Walid Jumblatt como representante de los intereses del 14 de Marzo (y sus redes clientelares dentro de la comunidad drusa).

En estos tira y aflojas, en estos tejemanejes donde se disuelven gobiernos, se crean otros nuevos de rostro tecnócrata para volver a disolverlos… no se cuestiona el problema esencial del sistema, porque todos los partidos son el problema. Para la élite no es más que un juego. Lo que hoy quiere uno, mañana lo quiere el otro y donde diije digo… digo Diego; lo que da fuerza a una de las consignas más políticas de los manifestantes antigubernamentales: «Todos es todos». Sin excepción.

Ahora que la población está al borde del abismo de nuevo, es cuando se abren las heridas más profundas de Líbano. De un país creado desde la segregación y el individualismo colectivo (por comunidades ). De un Gran Líbano que nunca fue tal. Con una clase dirigente incapaz de aportar soluciones, cada vez más ciudadanos se refugian en la resistencia islámica en el sur, en Francia en el centro y en Turquía en el norte.

El gobierno se ha desmoronado con dimisiones en bloque, forzando la disolución del mismo, cara a forzar unas nuevas elecciones bajo la ley sectaria de siempre, abriendo un abanico de escenarios inciertos fruto de la improvisación. Ya se intentó crear algo nuevo con Hassan Diab –un perfil tecnócrata– a la cabeza, pero bajo las viejas dinámicas, es imposible. Con un sistema impuesto desde fuera pero apuntalado por las élites de dentro, dan igual las promesas, porque ni el gobierno va a ser justo, ni la comunidad internacional va a ser justa.

Líbano no puede permitirse volver a apostar por su viejo sistema, como tampoco puede permitirse apostar por los amigos lejanos de fuera. La única solución para el país debe ser entorno a dos claves: identidad y comunidad.

  • Identidad

La mafia sectaria se ha beneficiado durante un siglo de las redes clientelares para servir a ‘los suyos’. Mientras la comunidad fuese bien, no había problema… pero el estado poco a poco iba muriendo. Nunca se rompió realmente con el mandato, y Líbano nunca perteneció a los libaneses. Incluso tras la guerra civil, no se rompió con el sistema sectario en pos de la unidad para evitar la repetición de los errores del pasado. En 1989 se firmó el acuerdo de Taif, que apuntalaba el Líbano desigual, en el que los ciudadanos no valen lo mismo, en el que la gente vota en base a sus intereses religiosos; en el que el voto cristiano vale dos tercios y el del resto un tercio.

Ni Irán, ni el Golfo, ni Francia, ni EE.UU.; Líbano pertenece al Levante. Y frente al divide y vencerás, no hay más fuerza que la unidad: la social y la regional

Sin una identidad colectiva, nacional, es imposible que haya políticas colectivas, nacionales. El libanés no es el chií que porta las banderas de Amal y Hezbolá. No es el cristiano que se envuelve en las banderas de las Fuerzas Libanesas o, si es más de izquierda, en las del Movimiento Patriótico Libre. No es el suní que apoya al Movimiento Futuro de Hariri. No es un tonto útil de los partidos corruptos; es algo más. Es mucho más.

  • Comunidad

Líbano no es «la Suiza de Oriente Medio». Tampoco es «la pequeña París». Líbano es Líbano, punto. Y un libanés tiene muchas más opciones de prosperar si en lugar de creerse cercano a París, asume que sus vecinos están en Damasco y en Amán. El mandato francés quiso convertir el Líbano en un territorio aislado, escondido entre el mar y la montaña, ajeno a Oriente Medio. Líbano no puede dar la espalda a los hechos, y es que el 28 % de todos los dólares de sus bancos, son dólares de sirios. Integrar la economía de ambos países, es volver a introducir al Líbano en su espacio natural.

Las limosnas francesas que ahora recauda Macron no son nada en comparación con lo que podría resultar de integrar al país en la Nueva Ruta de la Seda de China. Ni Irán, ni el Golfo, ni Francia, ni EE.UU.; Líbano pertenece al Levante. Y frente al divide y vencerás, no hay más fuerza que la unidad: la social y la regional. Esa fue siempre la pesadilla de Gouraud.

Fuente e imagen:  https://actualidad.rt.com/opinion/alberto-rodriguez-garcia/362777-problemas-profundos-libano-explosion-puerto-beirut

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Líbano: Las necesidades humanitarias en Beirut son enormes e inmediatas, alertan las agencias de la ONU

Las necesidades humanitarias en Beirut son enormes e inmediatas, alertan las agencias de la ONU

El Líbano vive una crisis triple: una situación socioeconómica grave, la pandemia de COVID-19 y la explosión de nitrato de amonio ocurrido esta semana. Las Naciones Unidas han liberado 15 millones de dólares de sus fondos de emergencias y piden ayuda a la comunidad internacional para atender la emergencia, donde todavía se están encontrando personas bajo los escombros y cientos de miles más han quedado sin refugio. La ONU también insta a que se esclarezcan los hechos que llevaron a la catástrofe, ya que los ciudadanos merecen explicaciones y justicia.

Las necesidades humanitarias son enormes e inmediatas en todo Líbano tras la explosión del 4 de agosto que destruyó el puerto de la ciudad de Beirut, afirmaron este viernes las agencias de las Naciones Unidas.

Los últimos informes cifran en al menos 150 muertos y miles de heridos el saldo humano del estallido, pero es probable que esa cantidad aumente, ya que los equipos de rescate aún buscan sobrevivientes entre los escombros.

Este viernes el director de la Oficina de Asuntos humanitarios anunció la liberación de seis millones de dólares del Fondo Central para Emergencias de la ONU, ampliando el presupuesto de ayuda de la Organización para la catástrofe a 15 millones (9 millones ya habían sido liberados por la oficina local en el país). El dinero será destinado para la reparación de hogares dañados, operaciones logísticas y apoyo inmediato al sistema de salud.

El portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Christian Lindmeier, dijo que aún hay muchas personas desaparecidas y que los hospitales están desbordados.

Tres de esas instalaciones sanitarias son «no funcionales», dos más han sido parcialmente dañadas, y el desastre dejó un total de 500 camas de hospital fuera de acción.

La gente sigue bajo los escombros.

«El enfoque inmediato ahora está en el cuidado de los heridos y en la búsqueda y rescate, por supuesto, eso es muy importante. Todavía hay cuerpos bajo de los escombros y todavía hay personas vivas atrapadas por lo que podemos ver en los informes de los medios; y esa es la prioridad ahora y, por supuesto, entregar suministros, comida, refugio, medicinas, así como equipo médico para situaciones de trauma y para todas las otras enfermedades que no se pueden tratar ahora en los hospitales”, informó Lindmeier a la prensa en una videoconferencia desde Ginebra.

En medio de las preocupaciones sobre el polvo potencialmente dañino creado por la explosión de unas 2750 toneladas de nitrato de amonio, el portavoz de la OMS señaló que el Ministerio de Salud libanés aseguró que hubo una disminución en el nivel de toxicidad dos horas después de la explosión.

Los niños están en peligro

La prioridad más apremiante de las agencias de la ONU es contar con suministros de asistencia para los más vulnerables, incluidos aquellos que requieren ayuda médica de emergencia de hospitales ya abrumados por pacientes con COVID-19.

Esta tarea se ha vuelto aún más desafiante ya que muchos contenedores de envío con equipo de protección personal necesarios para la respuesta a la pandemia se perdieron en la explosión.

«Lo que sabemos hasta ahora es que diez contenedores de material de protección que fue adquirido por el Ministerio de sSalud Pública han sido destruidos», señaló la portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Marixie Mercado. “Estos contenían cientos de miles de máscaras, guantes, batas, todos críticos para la respuesta. Ya hemos realizado pedidos para reemplazar parte de este material y ahora hemos priorizado la entrega de pedidos preexistentes para el Líbano.”

Mercado afirmó que unos 80.000 niños fueron desplazados por la destrucción de sus casas en la ola expansiva y que muchos hogares que sobrevivieron el impacto se han quedado sin agua ni electricidad.

Existen numerosos informes de niños que han sido separados de los miembros de su familia, algunos de los cuales todavía están desaparecidos. Al menos doce centros de atención primaria de salud, centros maternos, de inmunización y de recién nacidos en Beirut han sufrido daños, lo que ha afectado los servicios de casi 120.000 personas.

Cinco de los siete cuartos refrigerados de almacenamiento de vacunas apoyados por UNICEF fueron destruidos en la explosión, lo que afectará los programas críticos de vacunación.

Además, muchas escuelas han reportado daños en Beirut y sus alrededores, con evaluaciones en curso sobre el nivel del impacto.

Para garantizar la ayuda continua inmediata, la Organización Mundial de la Salud solicitó a la comunidad internacional 15 millones de dólares, y UNICEF, 8,25 millones.

Se disparan los casos de COVID-19

“Los casos de COVID-19 se dispararon con un récord de 255 infecciones registradas el jueves”, detalló Mercado.

Hasta la fecha, Líbano ha visto 70 muertes por COVID-19 y 5672 casos en total. Las áreas alrededor del sitio de la explosión se encuentran entre los grupos de transmisión más activos.

«Es imposible para los afectados practicar el distanciamiento seguro y hay una necesidad desesperada de mascarillas, pero para la mayoría de las personas en este momento el COVID-19 no es lo más importante», indicó la funcionaria de UNICEF.

Ayuda de alimentación

El Programa Mundial de Alimentos anunció que importará harina y granos de trigo para apoyar a Líbano mientras se trabaja para reconstruir el puerto, donde se destruyeron los lugares más grandes de almacenamiento de cereales del país.

Además de llevar a cabo programas de ayuda en efectivo y comida, el PMA también puso a disposición del Gobierno su experiencia en logística y cadenas de suministro.

La explosión empeorará una situación de seguridad alimentaria ya sombría que ha coincidido con una profunda crisis financiera y la pandemia de COVID-19.

“El Líbano exporta el 85% de su comida, el daño al puerto limitará la entrada de alimentos al país, y empujará los precios más allá del alcance de la mayoría de los ciudadanos”, explicó Elisabeth Byrs, portavoz del PMA.

Una oportunidad para atender las quejas del pueblo

La horrible explosión de esta semana en Beirut puso de manifiesto la necesidad de que la comunidad internacional dé un paso adelante y ayude a Líbano y a su gente en este momento de crisis, apuntó este viernes la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

“Solo una respuesta internacional rápida y un compromiso sostenido evitarán que se pierdan muchas más vidas. Hace cuatro semanas, la Alta Comisionada emitió una severa advertencia de que la situación en Líbano se estaba deteriorando rápidamente. Luego, instó al Gobierno, a los partidos políticos y a los líderes a promulgar reformas urgentes y a abordar necesidades esenciales como refugio, alimentos, electricidad, salud y educación”, expresó Rupert Collvile, portavoz de Michelle Bachelet.

Con grandes extensiones de la ciudad no aptas para vivir, el puerto principal del país casi destruido y el sistema de salud de rodillas, la situación es grave, subrayó el portavoz.

“Se debe escuchar el llamado de las víctimas a la rendición de cuentas, incluso mediante la realización de una investigación imparcial, independiente, exhaustiva y transparente sobre la explosión”, agregó.

Collville dijo que a medida que la ciudad y el país se reconstruyan, la necesidad de proteger los derechos de los más pobres y vulnerables a través de la acción colectiva y la reforma será más importante que nunca.

“Este trágico evento debe ser un punto de inflexión para que los líderes del país superen los estancamientos políticos y aborden las quejas de la población emitidas por primera vez durante las protestas de octubre de 2019”, puntualizó.

Collville aseguró que, aunque se sabe que los orígenes de la explosión tienen que ver con las reservas de nitrato de amonio en un almacén del puesto, todavía hay muchas interrogantes.

“Cómo llegó allí y por qué ha estado en ese almacén durante siete años. Eso es importante y es importante que la investigación satisfaga al público. La ira en las calles de Beirut es comprensible, la situación es tensa y esto se evidenció con el presidente de Francia Emmanuel Macron caminando por las calles y con lo que la gente le decía; así como con lo que la gente dice en general sobre la situación «, concluyó.

Probables víctimas refugiadas

Varios refugiados podrían hacer parte de las víctimas de la explosión, aseguró la Agencia de la ONU que se encarga de protegerlos.

El Líbano alberga a 1,5 millones de personas desplazadas por el conflicto, muchas de ellas de la vecina Siria.

«Algunas de las áreas severamente afectadas por la poderosa explosión incluyeron vecindarios que acogen a refugiados», dijo el portavoz delACNUR, Charlie Yaxley.

“Hemos recibido informes iniciales, aunque no confirmados, de varias muertes entre la comunidad de refugiados. Trabajamos con los equipos de rescate y otros trabajadores humanitarios para ayudar con la identificación y el apoyo a las familias en duelo”, añadió.

Las evaluaciones iniciales muestran que los hogares de cientos de miles de personas se han destruido, creando una necesidad «masiva» de refugio, según la Agencia de la ONU para los Refugiados.

«ACNUR está poniendo a disposición sus existencias en el país de kits de refugio, láminas de plástico, vestíbulos y decenas de miles de otros artículos básicos de socorro, incluidas mantas y colchones para su distribución y uso inmediato», especificó Yaxley.

En un intento por impulsar la respuesta de salud de la ONU al COVID, y ahora ante el desastre del martes, la agencia con sede en Ginebra ha proporcionado suministros y equipos médicos, ventiladores y camas para pacientes.

«Una segunda fase se está acelerando a la luz de la saturación de los hospitales», enfatizó Yaxley. «Este apoyo ayudará a disminuir la presión sobre los hospitales actualmente agobiados y permitirá que más pacientes sean tratados con prontitud».

Fuente de la Información: https://news.un.org/es/story/2020/08/1478552

Fuente de imágenes: UNOCHA

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Cómo una generación de niños sirios en el Líbano fueron despojados de su Educación

El racismo, la xenofobia y la corrupción convirtieron a cientos de miles de niños sirios en «una generación perdida».

l Día Mundial de los Refugiados de este año se celebró en medio de un aumento en los movimientos antirracistas en todo el mundo.

Pero, la respuesta humanitaria a la crisis de los refugiados todavía está muy influenciada por la geopolítica, el racismo y la xenofobia, que fueron explotados por muchos políticos en el Líbano para obtener sus ganancias económicas.

Nueve años después del comienzo de la crisis de refugiados sirios, con cientos

de millones gastados en educación pública en el Líbano por donantes, los resultados son decepcionantes por decir lo menos.

¿CUÁL FUE EL IMPACTO DE LOS ACUERDOS ENTRE DONANTES INTERNACIONALES Y POLÍTICOS LIBANESES SOBRE LOS POSIBLES RESULTADOS DE LA ESCOLARIZACIÓN DE LOS NIÑOS SIRIOS EN EL LÍBANO?

Por desgracia, los niños refugiados sirios fueron víctimas de este acuerdo informal que comprometió sus oportunidades de escolarización.

El periodista libanés Riad Kobeissi realizó una investigación sobre el plan de respuesta educativa dirigido por el Ministerio de Educación y Educación Superior de Líbano (MEHE), que se emitió el 28 de mayo de 2020.

Kobeissi alegó que el ministerio malversó fondos de donantes destinados a la educación de niños refugiados sirios.

Durante su investigación, Riad Kobeissi se centró en el número de estudiantes sirios matriculados en escuelas públicas libanesas que MEHE ha inflado en un intento de obtener más fondos de los donantes. Sin embargo, las tasas de inscripción presentan solo una pieza del rompecabezas.

Si examinamos otros indicadores de la Unidad de Gestión del Programa (PMU), encontramos que el 40% de los niños en edad escolar no tienen educación, mientras que el 1% de los matriculados están en el grado 9, y menos del 4% llegan a la etapa secundaria.

El acuerdo entre los donantes y los políticos libaneses se resume mejor por el ex ministro de Educación, Elias Abu Saab, quien se dirigió al ex primer ministro británico, David Cameron, en su visita a Beirut, declarando: “Una de cada 50 personas que vinieron a Europa era miembro de ISIS «.

LOS PAÍSES RICOS DEL NORTE GLOBAL TIENEN UNA POLÍTICA CLARA, MOTIVADA POR EL RACISMO Y LA XENOFOBIA, DE PAGAR A LOS PAÍSES PARA MANTENER A LOS REFUGIADOS ALEJADOS DE SUS FRONTERAS.

Esta compensación fue bien entendida por los políticos libaneses que ahora podrían exigir cualquier precio para seguir «acogiendo a los refugiados», incluso si esto fue a expensas del derecho a una educación de calidad para muchos niños sirios.

En una entrevista realizada con un funcionario de una agencia de la ONU que pidió permanecer en el anonimato, señaló que un funcionario de la Unión Europea, durante el pico de la crisis de refugiados en 2015, le dijo que la Unión Europea está dispuesta a cubrir los costes del Programa de educación infantil sirio en el Líbano a cualquier coste, siempre y cuando permanezcan allí.

LAS DONACIONES

Si bien la decisión de los donantes de invertir en el sector público puede generar resultados y desarrollo más sostenibles, esto ha sido a expensas de la educación de los niños sirios.

Que la educación llegase a todos los niños fue el primer plan de 3 años desarrollado por agencias de la ONU y el Ministerio de Educación.

Fue financiado por donantes como el Banco Mundial, el DFID, la UE y otras embajadas, lo que sin duda es un paso necesario en la dirección correcta.

El ministerio limitó el acceso a la educación formal a las escuelas públicas, incluso cuando solo podía absorber a la mitad de los niños sirios en edad escolar.

Según el plan RACE I, el ministerio necesita duplicar su capacidad para poder inscribir a la mitad de los estudiantes, lo cual es bastante ambicioso considerando las debilidades que ha sufrido la educación pública libanesa durante décadas.

Para absorber a este gran número de estudiantes, el ministerio lanzó turnos por la tarde en muchas escuelas públicas y cobró a los donantes 600 dólares por estudiante, mientras que el costo de inscribir a los estudiantes sirios por la mañana aumentó de 150 a 300 dólares.

Sin embargo, los padres sirios estaban menos interesados. para inscribir a sus hijos en el segundo turno, que consideraron de menor calidad en comparación con el turno de la mañana, algo que está respaldado por las estadísticas de PMU.

LA EXPLOTACIÓN DE LOS LIBANESES DE LA CRISIS SIRIA

Hasta la fecha, la hegemonía del ministerio, que fue apoyada y financiada por los donantes, dejó al 40% de los niños sirios fuera de la escuela debido a la falta de escuelas, aulas superpobladas y costes de transporte.

Todas estas razones revelan que la participación de escuelas privadas podría haber aumentado la capacidad de las escuelas en el Líbano para inscribir a más niños sirios.

El racismo, la xenofobia y la corrupción, ya sea en el Norte Global o entre algunos políticos libaneses que explotaron la crisis siria para obtener ganancias financieras o ganar favores con su base electoral local, convirtieron a cientos de miles de niños sirios en «una generación perdida».

Una reforma educativa inclusiva y estructural podría haber arrojado mejores resultados para los refugiados y los nacionales.

La magnitud de la crisis siria requiere la colaboración de todas las partes, públicas, privadas, ONGs y la comunidad de donantes.

Fuente: https://timis.es/como-una-generacion-de-ninos-sirios-en-el-libano-fueron-despojados-de-su-educacion/

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Líbano: sindicato llama la atención sobre la situación de los refugiados en medio de la pandemia del COVID-19

Africa/Libano/PrensaIE

El cierre de escuelas en el Líbano ha afectado a más de 1,3 millones de estudiantes a todos los niveles de la educación. El país alberga a un gran número de refugiados que se encuentran en situación de mayor riesgo durante la crisis. Los educadores y educadoras están trabajando con el Gobierno para implementar las mejores soluciones disponibles y pedir solidaridad y apoyo para las personas vulnerables.

El cierre de escuelas en el Líbano ha afectado a más de 1,3 millones de estudiantes a todos los niveles de la educación. El país alberga a un gran número de refugiados que se encuentran en situación de mayor riesgo durante la crisis. Los educadores y educadoras están trabajando con el Gobierno para implementar las mejores soluciones disponibles y pedir solidaridad y apoyo para las personas vulnerables.

El sindicato de docentes de escuelas públicas de enseñanza primaria, Public Primary Schools Teachers League in Lebanon (PPSTLL) está enfocando sus esfuerzos en reducir el impacto de la crisis del COVID-19 en estudiantes y comunidades desfavorecidas y desplazadas, ya que muchos viven en ciudades con poco acceso a servicios de salud. Según Jawad Hussein, presidente de PPSTLL, el deber del Líbano de atender a los grupos vulnerables es particularmente difícil en este momento, teniendo en cuenta la crisis política y económica que enfrenta el país. El sistema de educación pública también corre el riesgo de sufrir daños a largo plazo. 

Llamamiento a una mayor solidaridad 

PPSTLL ha hecho hincapié en la necesidad de una mayor solidaridad en tiempos de crisis y ha pedido a todos sus miembros que aporten donaciones al fondo COVID-19 establecido por el Ministerio de Salud del Líbano. A quienes les sea posible, se pide que proporcionen alimentos y asistencia a los necesitados. No damos la espalda a los más vulnerables entre nosotros, sino que estamos buscando soluciones en tanto que personas en lo individual y en tanto que sindicatos, afirmó el Presidente de PPSTLL. 

Brindar una educación de calidad al mayor número posible de estudiantes  

En respuesta a la crisis de aprendizaje, el Ministerio de Educación ha puesto en marcha programas de educación a distancia. El PPSTLL participa en el desarrollo de los programas, trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Educación a fin de aportar asesoramiento y experiencia. El sindicato afiliado de la Internacional de la Educación está decidido a ser parte de la solución y ha alentado a sus miembros a contribuir activamente en los programas. El enfoque es proporcionar una educación de calidad para todos, incluidos los grupos marginados. 

Con el fin de asegurar que la brecha digital no impida el aprendizaje de los estudiantes, la estrategia nacional se ha centrado en los programas de televisión. Los educadores/as están trabajando para asegurar la entrega de contenidos educativos en televisión, un medio al que puede acceder el mayor número posible de estudiantes, incluidos aquellos que no tienen conexión a Internet, así como grupos vulnerables, independientemente de su situación. El sindicato hizo un llamamiento a sus miembros a participar en el desarrollo de los contenidos y muchos se han ofrecido como voluntarios para preparar e impartir las clases televisadas. 

Con la intención de asegurar la comunicación interactiva entre docentes y estudiantes, el Ministerio de Educación ha proporcionado aplicaciones gratuitas en línea. Sin embargo, el sindicato ha expresado su preocupación por la falta de apoyo para los/las docentes, la brecha digital que impide a algunos estudiantes la utilización de estas herramientas y las desigualdades de aprendizaje que se crean. El PPSTLL ha alentado a los/las docentes a comunicarse con los padres por teléfono y a trabajar facilitando deberes escolares, orientación y comentarios a los estudiantes. 

Los educadores/as están decididos a seguir brindando una educación de calidad a todos los estudiantes. En palabras de Manal Hdaife, docente y miembro activo de PPSTLL, “antes de los cierres habíamos establecido en mi escuela un sistema de doble turno para que pudiera asistir un mayor número de niños. La situación que enfrentamos es muy difícil, pero no nos desalentaremos. Continuaremos trabajando para que todos los niños y niñas en el Líbano tengan acceso a la educación. No importa de dónde vengan, todos merecen una buena educación y todas las oportunidades que esta abre. 

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16712/l%C3%ADbano-sindicato-llama-la-atenci%C3%B3n-sobre-la-situaci%C3%B3n-de-los-refugiados-en-medio-de-la-pandemia-del-covid-19

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