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Política y defensa en las organizaciones docentes

Por: Diane Woloschuk

Puede que los sindicatos de docentes que trabajan para impulsar la causa de la educación pública y mejorar la situación de la profesión docente no elijan el desarrollo de políticas como su primera estrategia. Comparado con la defensa pública, las reuniones con gobiernos o la negociación colectiva, la política organizativa puede parecer pasiva y abstracta, meras palabras de un manual al que nos referimos de vez en cuando.

Sin embargo, lo más sorprendente para los sindicatos en el actual contexto mundial es la lucha, bien con los gobiernos, con los promotores de la ideología neoliberal o con ambos, acerca de qué valores fundamentales deberían subyacer tras la educación de nuestros niños y jóvenes y, desde luego, de la sociedad en su totalidad. El objetivo neoliberal de comercializar y controlar los servicios públicos, minuciosamente impulsado en los últimos 30 años, ha contribuido a un cambio de mentalidad, al menos en los países de la OCDE: de unos valores más humanistas expresados mediante un modelo comunitario de sociedad y gobierno a unos valores más individualistas y competitivos expresados con un modelo empresarial. Tanto los sindicatos como el sistema de educación pública surgieron en un periodo de la historia en que el modelo comunitario y la búsqueda del bien común estaban en auge.

En muchos países de la OCDE, los sindicatos de docentes trabajan para impedir los ataques a los derechos laborales, la profesionalidad de los docentes y los sistemas escolares de financiación pública. En algunos países y regiones, la «reforma» educativa ya ha ocasionado un abandono total por parte del gobierno hacia la educación pública y los sindicatos de educación han tenido que reagruparse ante las incesantes campañas contra sindicatos y docentes.

En los países en desarrollo, los sindicatos de docentes se esfuerzan por ayudar al gobierno y al público a reconocer la importancia de la educación pública y los principios de justicia natural y de los derechos laborales de los docentes, tales como tener salarios adecuados y que se les pague por su trabajo y de forma puntual. A diferencia del hemisferio norte, el sur está intentando hacer esto cuando el modelo comunitario está siendo atacado. La puesta en marcha de la Educación para Todos (EPT) ha logrado que gran cantidad de niños se incorporen al sistema escolar público. Sin embargo, los gobiernos nacionales han tenido muchas dificultades para prepararse para esto dadas las restricciones presupuestarias creadas por la normativa del FMI que ha limitado la financiación para los servicios públicos y los salarios. Como consecuencia se ha producido una escasez extrema de instalaciones escolares adecuadas y de recursos para el desarrollo y la implantación del currículum, unido a la incapacidad para educar a suficientes docentes lo bastante rápido para atender la demanda. Con una financiación inapropiada, unas clases excesivamente numerosas y una falta de docentes cualificados, no es extraño que los estudiantes obtengan unos resultados de aprendizaje malos. Los defensores del neoliberalismo y la privatización de la educación no han tardado en culpar del fracaso a los docentes y al carácter público del sistema educativo.

En todo el mundo, por tanto, se están poniendo en entredicho los valores y convicciones que representan el fundamento de la educación pública. Los docentes y sus sindicatos defienden su profesión y la educación pública, lo cual no debería sorprendernos porque la enseñanza es un trabajo capaz de transformar socialmente[1]. Como afirma Shaker en la edición de otoño de 2013 de Our Schools Our Selves, «Los docentes y sus sindicatos han luchado en primera línea por unas escuelas más seguras e inclusivas y por comunidades de aprendizaje que permitan que todos los estudiantes y educadores sean capaces de prosperar».[2] La visión de los docentes acerca de la educación pública (las convicciones, valores y principios colectivos y pactados que defienden) se expresa en la política de su sindicato, que es la base de sus declaraciones y acciones.

El desarrollo y la aplicación de políticas persiguen dos objetivos distintos. En el sindicato, el desarrollo de políticas crea consenso acerca de las convicciones y valores y proporciona una lengua y un entendimiento comunes sobre qué es importante. A nivel externo, el desarrollo de políticas facilita y fomenta un diálogo real e influyente con el gobierno y otros actores de la comunidad educativa que pueden contribuir al cambio progresivo.

Un marco muy útil para establecer las necesidades de política lo encontramos en la campaña de la Internacional de la Educación «Unámonos por la educación pública», que abarca tres estrategias integradas para la educación de calidad: docentes de calidad, herramientas de calidad y entornos de aprendizaje de calidad. La defensa de unos docentes de calidad se basa en las políticas de formación y certificación de docentes, la profesionalidad y la autonomía de los docentes, el desarrollo profesional de los docentes, la colaboración y la colegialidad y la conducta y la competencia profesional, entre otros. En cuanto a las herramientas de calidad, las políticas relativas al desarrollo curricular, la puesta en marcha y los recursos y la financiación de la educación son buenos ejemplos. Por último, las políticas relacionadas con las instalaciones escolares, la inclusión, la seguridad escolar, la equidad de género, los derechos de las lenguas minoritarias, la educación indígena y otros sustentan la defensa a favor de entornos de aprendizaje de calidad. Los temas de política y las políticas en sí mismas, varían en función del sindicato y de su contexto nacional. Sin embargo, las convicciones, valores y principios fundamentales que subyacen tras las políticas de un sindicato de docentes probablemente se basan en su mayoría en los principios universales relacionados con el respeto por la dignidad de los niños, el valor de la educación pública y la profesión docente y el bien común. ¿Cuáles serán esas convicciones, valores y principios fundamentales?

1. La educación pública como bien común y derecho humano fundamental

El párrafo 7º de la Declaración de los Derechos del Niño[3] afirma que todos los niños tienen derecho a una educación obligatoria y gratuita y que los responsables del sistema educativo serán quienes sirvan los intereses de los niños. El que los docentes aboguen por los derechos de todos los niños a una educación de calidad tiene la capacidad de influir y educar a los padres y al público y puede contribuir a crear grupos de defensa dedicados a este principio.

2. La voz de los docentes

Los docentes entienden sus responsabilidades profesionales y las necesidades de sus estudiantes. Los sindicatos de educación deberían participar en las decisiones acerca de los cambios en el sistema educativo público y/o los requisitos que afecten a la profesión docente y los docentes. Los docentes también deberían participar en la planificación y puesta en marcha de los cambios propuestos.

3. Los docentes como profesionales

Según la OCDE, los países que disfrutan de sistemas educativos eficaces cuentan con sindicatos de docentes fuertes y con recursos. Abordar los temas de bienestar del docente es una labor sindical fundamental. Además, cuando los sindicatos de docentes trabajan para mejorar la calidad de la enseñanza mediante programas de desarrollo profesional y la definición de estándares profesionales, otorgan autenticidad e integridad a su papel como actores de la comunidad educativa nacional, especialmente si existe una falta de docentes cualificados. Por ejemplo, según el Uganda National Teachers’ Union (UNATU), la formación continua (IN-SET) y los programas de Teacher Action for Girls (TAG, Acción docente por las niñas) han contribuido al reconocimiento del UNATU como un sindicato moderno que no solamente lucha por el bienestar de los docentes sino que también contribuye a otros aspectos de la agenda educativa valorados por el gobierno, como las tasas de abandono y los logros de aprendizaje en alfabetización y matemáticas. Los docentes del mundo desarrollado también se están dando cuenta de que «tal vez sean los únicos agentes capaces de restaurar el papel de las escuelas como espacios al servicio del bien común».[4]

4. Justicia social y equidad

Los sindicatos de docentes han sido grandes defensores de las escuelas inclusivas, apoyando los derechos fundamentales como la libertad de expresión, la libertad de asociación y la defensa de los derechos de las minorías. Han luchado por los derechos de los niños, mujeres, docentes y estudiantes LGBTQ y muchos más. Han luchado por la inclusión de las personas discapacitadas e incapacitadas. Han luchado por la democracia. La justicia social y la equidad son la base y el alma de la educación pública y son esenciales para la democracia. La justicia social y la equidad son fundamentales para apoyar una visión de la sociedad en la que todos los niños tengan las mismas oportunidades de aprender, desarrollar sus habilidades e intereses y ser miembros responsables de la sociedad.

5. El valor de las relaciones

Los docentes conocen bien la importancia de la relación entre docente y estudiante, que no es de carácter económico, sino una relación profesional y profundamente humana. Los sindicatos de docentes consideran que las políticas de enseñanza y aprendizaje deben reflejar el interés y el respeto de los docentes por los niños a los que enseñan. Los docentes son conscientes del poder de transformación que tiene la relación con sus compañeros, no solamente en sus propias escuelas, distritos o países, sino en el mundo entero. Vengan de donde vengan, la pasión que comparten por la enseñanza y el compromiso con sus estudiantes crea un vínculo inmediato entre ellos. Cuando trabajan juntos, crece su entendimiento de la pedagogía, lo cual puede ser profundamente transformador y enriquecedor. Los miembros de los sindicatos saben muy bien que cuando la gente trabaja en equipo puede conseguir una relación laboral más justa con sus empleadores y una sociedad más democrática. Conocen bien la importancia de las relaciones democráticas en sus propias organizaciones. Los sindicatos de docentes no poseen el poder que dan una gran riqueza económica o las conexiones con los medios de comunicación. Nuestro poder reside en la gente.

Esta lista de principios no es exhaustiva. Se basa en las convicciones, valores y experiencias de la Canadian Teachers’ Federation. Todos los sindicatos de docentes deben explorar sus más profundas convicciones, convertirlas en políticas y luego, junto con sus miembros, emplearlas para explicar al gobierno y al público en general la visión de los docentes acerca de la educación pública y su profesión. Esa visión es la base del liderazgo de los sindicatos de docentes para defender y cultivar la democracia. En palabras de John Ralston Saul, un famoso filósofo y escritor canadiense,

“… la única estructura pública de que disponemos capaz de llegar a todos los ciudadanos en cualquier parte del país y hacerles sentir parte de una gran familia de ciudadanos es el sistema de educación pública. En el sentido estricto de democracia inclusiva, esos edificios simples de ladrillo y mortero que llamamos escuelas públicas, son en realidad el único lugar de reunión de los ciudadanos. El sistema de educación pública y su estructura de base no solamente no está anticuada, sino que dependemos más de ella hoy de lo que lo hacíamos en gran parte del siglo XX

[1]Weiner, L. This Labor Day, Thank a Teacher. Consultado el 16 de septiembre de 2013 en http://jacobinmag.com/2013/09/this-labor-day-thank-a-teacher/

[2]Shaker, E. (2005). On the Front Lines. Our Schools Our Selves, 23, 1, 17.

[3] Naciones Unidas. Declaración de los Derechos del Niño. Consultado el 22 de diciembre de 2013 de www.un.org/cyberschoolbus/humanrights/resources/child.asp.

[4]Green, R. (2013). Why America’s Teachers Are Going Badass and Why Canada’s Need to Consider Doing the Same. Our Schools Our Selves, 23, 1. 24.

Publicado originalmente en: http://worldsofeducation.org/new/spa/magazines/articles/223

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Absentismo Escolar: más allá del alumno.

Por: Iván Barroso.

Al revisar diferentes estudios e investigaciones referidas al absentismo escolar podemos encontrar distintas definiciones y criterios utilizados para explicar y cuantificar esta situación social, que ya supone un porcentaje representativo a tener en cuenta dentro del total de alumnado en edad de escolarización.

Absentismo
Generalmente, se suele considerar que un/a alumno/a presenta absentismo escolar cuando, estando en edad de escolarización obligatoria, acumula un número determinado de faltas de asistencia reiteradas sin justificación válida pero, ¿qué factores pueden ser los causantes del absentismo escolar en un alumno/a?¿es razonable responsabilizar únicamente al alumno/a o/y a su familia?

Se suele considerar que los principales causantes del absentismo escolar son las familias y el propio alumnado, pero si conseguimos visualizar la situación desde una perspectiva más amplia podremos observar que la existencia de muchos de los casos de absentismo escolar no es más que el resultado de una situación social de inestabilidad y empobrecimiento económico, social y cultural.

Familias que dejan en un segundo plano la asistencia de sus hijos/as al colegio ya que están más preocupadas por no perder su vivienda, por encontrar trabajo o simplemente por cómo llegar a final de mes; familias que han pasado a considerar más importante la asistencia de sus hijos/as a determinados encuentros, que hasta ahora eran consideradas de ocio y que han pasado a ser más prioritarias que la formación escolar; alumnos/as y familias que ven el futuro con pesimismo y no entienden la formación académica como una solución a su situación socio-económica actual; etc, etc

A la hora de trabajar el absentismo escolar debemos tener en cuenta la influencia del entrono y la situación socio-económica actual, no cabe responsabilizar únicamente a quienes se ven afectados directamente (alumnnado y familia) sino que debemos tener la suficiente perspectiva para entender, de forma más amplia, todos aquellos factores que influyen en la situación y de esta manera coordinar el trabajo desde diferentes áreas y recursos (servicios sociales, servicios de absentismo escolar, centros escolares, asociaciones vecinales, ONG´s, etc) que deben intervenir para erradicar esta problemática social.

 

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Llevar a los niños al Zoo, ¿es educativo para ellos?


España/13 abril 2016/Autora: Pilar Fonseca/ Fuente: http://www.bebesymas.com/

Despertar en nuestros hijos el amor por la naturaleza es una responsabilidad que tenemos como padres y no siempre sabemos o podemos estar a la altura.

Que ellos sean los principales interesados en cuidar y proteger el medio ambiente es una necesidad de cara a su propio futuro y todo el empeño que pongamos en ello estará bien empleado.

Libros, películas, excursiones y ¿visitas a los zoológicos? Llevar a los niños al zoo ¿es educativo para ellos? ¿Vosotros qué pensáis?

Es evidente que los zoológicos actuales no son las “casas de fieras” de hace algunas décadas donde las jaulas se sucedían una detrás de otra y los animales mal vivían en unas condiciones penosas y tremendamente complicadas pero aún así, los sentimientos al visitar los zoológicos son a veces muy contradictorios.

Hay zoológicos y zoológicos

Sí, eso es innegable. Algunos de los zoológicos de nuestras ciudades se han quedado simplemente obsoletos, muchos de ellos necesitan de una inversión económica que parece que nunca llega para adecuarlos a las necesidades de los animales pero también hay otras formas de acercar a los animales a los visitantes de estas instalaciones y sobre todo a los niños que acuden a las mismas.

Hay entornos amables como el del Parque de Cabárceno en Cantabria que hay que recorrer en vehículo para poder ver en semi-libertad a los elefantes africanos y después en otro hábitat completamente distinto a los osos pardos, por ejemplo.

Hay parques que desarrollan entornos en los que no se ven (o casi no se ven) ni las rejas, ni las jaulas, ni las mamparas como ocurre en los Bioparc de Fuengirola oValencia, donde los animales se puede sentir a los animales más cerca de lo que realmente están.

La sensación en estos centro para los niños es de una especie de inmersión, somos nosotros los que los vamos a ver “a su casa” y les supone menos impacto que otros zoos más convencionales y que poco a poco se han quedado quizás algo limitados en el espacio que dedican a cada ejemplar que allí vive.

Zoo Madrid

El trabajo que no se ve

También es cierto y es de justicia señalarlo y hacer que nuestros hijos lo sepan, quela labor de los zoológicos no es sólo la de exponer a los animales, hay una labor conservacionista que muchas veces se nos escapa, de hecho hay especies que gracias a este trabajo ya sólo podemos ver en cautividad, o lo que es lo mismo en las instalaciones de algún zoológico en alguna ciudad del mundo.

Por poner sólo un ejemplo, el Zoo Aquarium de Madrid participa activamente en el programa de conservación ex situ del oso panda gigante, una especie clasificada en grave peligro de extinción de la que se calcula que no llegan a 2000 los ejemplares que viven en libertad y en estos días ha conseguido fertilizar a una de las hembras que vive en sus instalaciones, algo que es vital para la supervivencia de esta especie.

Zoo Madrid 2

Especies que desaparecen

Es duro pero es una realidad, hay cada vez más especies animales que deben su supervivencia como tales al trabajo que se hace desde distintos zoos.

Especies a las que el ser humano las está llevando a la desaparición como elAddax del desierto a la que acosa hasta el sector turístico, el Okapi que ya se creía desaparecido en 2006, el “unicornio asiático” como se conoce al Saola, uno de los animales con más riesgo de desaparecer, el Gorila de Montaña que sobrevive a la caza furtiva gracias a que los guardabosques arriesgan sus vidas para protegerlos, el Tigre de Siberia del que se estima que quedan unos 400 individuos, el Leopardo del Amur del que apenas hay 50 ejemplares en estado salvaje y unos 200 en cautividad, la Vaquita Marina que es uno de los cetáceos más pequeños del mundo y sólo quedan 97 ejemplares estando en estado inminente de desaparición por culpa del ser humano, el Canguro de Manto Dorado también en peligro crítico de desaparición, el Sunda Pagolin único mamífero con escamas en la piel o el Aye Ayedel que se estima que hay sólo 2.500 ejemplares vivos en el mundo.

Es muy complicado no sentir una profunda tristeza cuando miramos a los ojos de algunos de los animales que viven en la cautividad de los zoológicos de cualquier país, pero también es bien cierto que para muchos de nuestros hijos es una forma de conocer la naturaleza, de sacarla de los libros de texto y de las películas de dibujos, de amarla incluso y sobre todo y lo más importante, de defenderla desde que son niños y durante toda su vida.

Fuente del Artículo:

http://www.bebesymas.com/actividades-bebes-ninos/llevar-a-los-ninos-al-zoo-es-educativo-para-ellos

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Los alimentos no son mercancía

ALAI/14 de abril de 2016

Si bien desde hace décadas, en instancias internacionales, los gobiernos han asumido compromisos para lograr un planeta que garantice una alimentación digna para todos y todas, el hambre perdura como un asunto crítico irresuelto.  En 1974, la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Alimentación, precisamente, estableció como objetivo: “dentro de una década ningún niño se irá a dormir con hambre… ningún ser humano se verá afectado por la desnutrición”.

Hoy, alrededor de 795 millones de personas padecen hambre en el mundo.  Más de 34 millones son de América Latina y el Caribe, región que produce y exporta más alimentos en el planeta, pero también donde hay mayor desigualdad e injusta distribución de la riqueza.  Según declaraciones de José Graziano da Silva, Director General de la FAO, en la XXXIV Conferencia Regional de este organismo, realizada en México del 29 febrero al 3 marzo de 2016, se acordó “acabar con el hambre y la malnutrición en menos de diez años”.

Buenos propósitos, magros resultados.  ¿Por qué?  Por insistir en soluciones erradas, pero que benefician con creces a los grandes intereses que se mueven en este campo sobre la base, entre otros, de dos mitos: la escasez y el incremento de la producción y la eficiencia.  La realidad es que no hay falta de alimentos, pues el sector campesino está en capacidad de producir alimentos para todo el mundo, pero sí abundantes intereses mercantiles en la alimentación que se traduce en una distribución inequitativa.

En los años ’60, como “solución” se impulsa la llamada revolución verde de la agricultura que con el tiempo terminó por establecer un reparto cada vez más injusto, la pérdida de diversidad biológica y de suelos fértiles, y una creciente dependencia alimentaria supeditada al agronegocio.  Y, hoy, como relevo, se pretende dar continuidad a lo mismo a partir de una nueva revolución tecnológica: la biotecnología asociada a la ingeniería genética, impulsada por un puñado de corporaciones que busca el control monopólico del sistema alimentario global.

De hecho, desde la década de los ’90 asistimos a una nueva fase del capitalismo hegemonizada por el capital financiero y las corporaciones transnacionales[1], que pasan a controlar la producción y el comercio mundial de las principales mercancías.  Situación que repercute en cambios estructurales en la producción agrícola, debido al despliegue de un nuevo modo de producir basado en el monocultivo, con el uso extensivo de la tierra y la búsqueda de la mayor escala posible, el empleo intensivo de agrotóxicos y de la mecanización, y la imposición de semillas propietarias y transgénicas.

En esta nueva fase, se va diluyendo la distinción entre banca y empresas comerciales de materias primas, al tiempo que los bienes comunes –como la tierra, el agua, la energía, los minerales, etc.- se tornan en meras mercancías.  Y es así que la presencia de actores financieros en el sistema alimentario global ha dado pábulo para que se monte la manipulación especulativa del mercado de alimentos, porque ahora éstos se transan en las bolsas de valores internacionales.  ¿Se acuerdan de la crisis alimentaria que explotó en 2008?

 

Una alternativa político-estratégica

Reivindicando el principio que la alimentación es un derecho humano y no una mercancía más, el movimiento internacional Vía Campesina propone la noción de la soberanía alimentaria como alternativa político-estratégica al agronegocio y su matriz socialmente injusta; económicamente inviable; subordinada a grandes corporaciones (cuyo propósito es el incremento de sus ganancias), insustentable para el medio ambiente; y con una producción de alimentos con graves consecuencias para la salud[2].

Esta propuesta aborda cuestiones estructurales para impulsar un modelo de producción alternativo, como el uso de la tierra y el territorio, la apropiación y gestión de los recursos, la agroecología, el comercio local e internacional, el desarrollo sostenible, la acción participativa, derecho a la alimentación, etc.

Específicamente, para la Vía Campesina, la soberanía alimentaria es el derecho de la población a producir y consumir comida saludable y culturalmente adecuada, obtenida con métodos ecológicamente sostenibles; lo que solo es posible si se fortalece la agricultura campesina y sus sistemas de producción.  En tal sentido, abarca y supera el concepto de seguridad alimentaria planteada por la FAO –que hace referencia sólo a la disponibilidad y acceso a los alimentos para combatir el hambre– y el derecho a la alimentación.

Es decir, no se trata únicamente de producir una cantidad de alimentos que permita dar de comer al conjunto de la población, tal como se define la seguridad alimentaria, sino también de contemplar la calidad de esa producción, es decir, definir qué, dónde, cómo y cuánto se produce, que son las preguntas que hay que responder a través de la construcción de la soberanía alimentaria.

Por lo mismo, la soberanía alimentaria incorpora el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción, respetando sus propias culturas y la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales, en los cuales la mujer desempeña un papel fundamental.

Integra, igualmente, componentes multiétnicos y culturales, la gestión del territorio, la prioridad a la alimentación de la población local y de los sectores más vulnerables, la reforma agraria, la agroecología, comida sana, la protección de las semillas criollas, políticas de distribución de alimentos no sometidas a las exigencias del mercado, rescate de saberes tradicionales, capacitación, y mucho más.

 

Principios clave

La soberanía alimentaria, en síntesis[3], se expresa en los siguientes principios:

  • Los alimentos no son mercancía; deben ser suficientes, nutritivos y culturalmente adecuados para los pueblos y las comunidades.
  • Los/as productores/as de alimentos, mujeres, hombres, pequeños agricultores, pueblos indígenas, pescadores artesanales, habitantes de los bosques y trabajadores/as agrícolas, deben ser revalorizados/ as por ser actores y actrices claves para su construcción; no deben ser subestimados por políticas ni programas que los/as colocan sólo como destinatarios/as de políticas asistencialistas.
  • Quienes producen y consumen alimentos deben ser el centro de la toma de decisiones sobre las cuestiones alimentarias, rechazando los acuerdos y prácticas que otorgan poder a las corporaciones transnacionales para decidir sobre nuestra alimentación.
  • La producción de los alimentos debe ser localizada para evitar enormes desplazamientos hasta llegar a los/as consumidores/as y el control del sistema alimentario debe ser local. Los/as productores/ as y la propia comunidad tienen que tener el control sobre el territorio, las semillas y demás bienes comunes, con el propósito de evitar su privatización y preservar la biodiversidad.
  • La soberanía alimentaria recupera las habilidades y los conocimientos tradicionales del campesinado y las comunidades indígenas, favoreciendo su transmisión a las generaciones futuras.
  • El sistema alimentario debe interactuar con la naturaleza, respetando sus ciclos, para lo cual son necesarios métodos de producción agroecológica que maximizan las funciones beneficiosas de los ecosistemas. Esta característica implica un claro rechazo a los monocultivos, las explotaciones ganaderas de factoría y la industrialización a gran escala.

Las organizaciones del campo identifican, a la vez, diversos factores que limitan el avance en la práctica de este modelo alternativo.  Éstos incluyen, entre otros, las distancias entre producción y consumo, en las ciudades, junto a la cultura consumista centrada en los centros comerciales y los supermercados.  Además, los sectores sociales urbanos de bajos ingresos no siempre están en posibilidad de permitirse pensar en una buena alimentación, cuando lo primordial es llenar el estómago, y al menor costo.

Mientras las experiencias de construcción de la soberanía alimentaria han avanzado principalmente en comunidades locales u organizaciones sociales, en la mayoría de casos aún no se han desarrollado suficientes estrategias específicas, instrumentos jurídicos ni infraestructura que permitan pensarla a niveles geográficos más amplios, provinciales o nacionales.

Por ello, la soberanía alimentaria implica considerar a la alimentación no como una cuestión personal y dependiente del poder adquisitivo, sino como un sistema alimentario que implica un proceso complejo que abarca la producción, el transporte, la comercialización, el consumo, las políticas económicas, sociales y científicas y las acciones de los movimientos sociales y de consumidores, que hacen que el alimento sea considerado un derecho.

Desde hace más de dos décadas, la Vía Campesina y otras entidades aliadas han venido desarrollando este concepto desde la teoría y la práctica, a nivel mundial, proceso que se ha plasmado en una serie de planteamientos y posiciones de consenso que se han venido afinando y que se ve reflejado en los acuerdos sucesivos de una serie de eventos internacionales.

Un logro importante en el escenario internacional es que se ha colocado el tema de la soberanía alimentaria en las Naciones Unidas e incluso en las constituciones y políticas públicas de algunos países.  Sin embargo, como suele suceder en tales casos, el sentido mismo del término “soberanía alimentaria” está en disputa, en vista de que las instituciones que lo adoptan luego pueden tratar de vaciar el contenido político, como está sucediendo en la FAO, cuando se lo pretende equiparar al concepto de agricultura familiar.

Fuente: Texto introductorio de la edición de abril 2016 de la revista América Latina en Movimiento (No. 512) de ALAI, titulada “Por los caminos de la soberanía alimentaria”.  http://www.alainet.org/es/revistas/512

[1] João Pedro Stedile y Osvaldo León, Reforma Agraria Popular: “Una alternativa al modelo del capital”, En el año de la agricultura familiar: Políticas y alternativas en el agro, Revista América Latina en Movimiento Nº 496, ALAI, junio 2014.

[2] Basta constatar las cifras de la población afectada por la desnutrición, por un lado, y las referidas a quienes crecientemente padecen obesidad, por otro; y bien se puede añadir también las que dan cuenta del desperdicio de alimentos.  Según la FAO, con los alimentos que se pierden en la región se podría alimentar al 37% de quienes sufren hambre.

[3] Patricia Agosto y Marielle PalauHacia la construcción de la Soberanía Alimentaria. Desafíos y experiencias de Paraguay y Argentina, Asunción, BASE-IS, Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, CIFMSL, diciembre 2015.

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La discriminación que empieza en la misma cuna

 El País/14 de abril de 2016/Por: Juan Carlos Sanz
Las madres judías piden la segregación de las árabes que dan a luz, según una emisora.
 
La mayoría judía vive de espaldas a la población árabe de Israel, que representa una quinta parte de los ocho millones de habitantes. Se trata de una segregación territorial —que solo se ve rota en el norte del país, y en localidades mixtas como Jaffa (colindante con Tel Aviv)— y también económica, que conduce a esta minoría a disponer de una renta per capita tres veces inferior a la media nacional. Una investigación periodística acaba de reflejar ahora que la discriminación empieza desde la misma cuna.
Una reportera de la emisora estatal Voz de Israel se hizo pasar por una embarazada en avanzado estado de gestación para solicitar dar a luz en los principales hospitales con la condición de no tener que compartir habitación con “madres no judías”. En casi todos los centros sanitarios recibió respuesta favorable, a pesar de que la discriminación por razones de raza o religión está prohibida por el Ministerio de Sanidad.
Esta investigación constata una práctica que resalta la separación entre las sociedades judía y árabe. “Siempre lo hacemos, lo tenemos muy en cuenta”, contestaron a la periodista en dos grandes hospitales de Jerusalén. “Suele ser la norma que seguimos”, le comunicaron en varios centros del área de Tel Aviv. Tan solo en Beersheva (al sur del país, con numerosa población beduina) fue rechazada su propuesta.
Bezalel Smotrich, diputado del partido Hogar Judío (nacionalista religioso e implantado entre los colonos de los asentamientos de Cisjordania), ha echado leña al fuego en las redes sociales: “Mi mujer no es racista, pero después de dar a luz quiere descanso, y no esas grandes fiestas comunes entre las familias árabes [en la misma habitación]”. Tras el aluvión de críticas a su tuit, Smotrich enfatizó: “Es natural que mi mujer no quiera estar en una cama cerca de la de una mujer que acaba de tener un niño que puede querer asesinar a su bebé dentro de 20 años”.
La diputada israelí de la Lista Conjunta Árabe Aida Tuma Suleimanha ha expresado su perplejidad por la “naturalidad con la que los hospitales asumen una petición racista”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/13/opinion/1460567074_715689.html
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El modelo escolar tradicional a cuestas (en proceso)

Por: Rosa María Torres

El modelo escolar tradicional en Occidente no es solo un modelo de organización espacial sino un modelo pedagógico y un modelo mental de representación de la educación. Desde que se inventó la escuela, la palabra educación evoca este modo de hacer educación y esta organización espacial de la enseñanza y el aprendizaje. La educación escolar sigue siendo tomada como equivalente a educación, en general.

El modelo pedagógico que corresponde a este modelo escolar define las características del espacio, del mobiliario y del arreglo de los elementos dentro del aula (o del lugar usado para enseñar): enseñanza enciclopédica, transmisiva, ‘bancaria’; aprendizaje individual, pasivo;profesor sabe, alumnos ignoran; profesor habla, alumnos escuchan; profesor parado, alumnos sentados; profesor frente al grupo, alumnos en filas mirándose entre sí las nucas.

Este modelo mental se lleva a cuestas e instala incluso donde no hay escuela ni aula ni paredes, y a menudo también en edificaciones nuevas, equipadas con mobiliario vistoso y modernas tecnologías. Romper con este modelo ha probado ser, históricamente, una de las rupturas más difíciles en el terreno de la educación y de la propia innovación educativa.Modernizar el mobiliario y cambiar/flexibilizar la organización del aula pueden ayudar a modificar la pedagogía pero no aseguran por sí mismos un cambio sustantivo y profundo como el que se requiere (ver mi relato «Un aula de clase ancha, ancha» sobre una experiencia personal en Tailandia). Superar el viejo modelo pedagógico implica un golpe mayor a la cultura escolar convencional y va mucho más allá de adecentar o modernizar el entorno físico de la enseñanza. Es indispensable trabajar el cambio pedagógico con los docentes, de manera específica y sostenida, poniéndolo en el centro de su proceso de formación y capacitación. Y trabajarlo además con los estudiantes, con los padres de familia y con toda la sociedad (Ver «Campaña de Renovación Pedagógica»).

Escenario 1: La vieja escuela

La vieja escuela es fácilmente reconocible hoy por su aspecto físico (incluido el color de las fotos): atuendos y porte de alumnos y profesores, mobiliario, recursos didácticos,disposición de los elementos en el aula, ambiente general. Mucho menos visible y reconocible resulta la vieja pedagogía en el contexto actual, sobre todo con los espejismos que crean nuevas construcciones y tecnologías. Entre el aula con pupitres de madera conagujero para el tintero y ranura para la pluma de fines de 1800, y el aula de las primeras décadas del 2000 puede haber, sorprendentemente, muchos menos cambios en la enseñanza y el aprendizaje que lo que sugieren los nuevos looks.

El aula convencional sobrevive en sus aspectos esenciales. Aula cerrada sin contacto con el exterior, modelo pedagógico frontal, pizarrón monopolio del profesor, pupitres en fila (a menudo con valor clasificatorio-discriminatorio atribuido a la primera y la última filas: niñas y niños, ‘buenos’ y ‘malos’ alumnos, molestosos, repitentes, etc.), rigidez, formalidad.

Escenario 2: La escuela del futuro

Así es como artistas franceses, en 1899, imaginaron que sería la escuela en el año 2000, un siglo después. «Moderna» tecnología de enseñanza convierte los libros en material de audio (presuntamente sustituyendo incluso el rol y la voz del profesor), pero intactos el mobiliario y la organización del aula: alumnos sentados en bancos y mesas, en filas, escuchan de auriculares que cuelgan del techo. Aprendizaje rigurosamente individual.

 

 

Escenario 3: Pedagogías alternativas e innovaciones en la organización escolar

Justamente una de las innovaciones de pedagogías alternativas como la Montessori fue proponer modificaciones en la configuración del aula y en el ambiente de aprendizaje. Esto, como exigencia de la propia pedagogía, de la concepción de la enseñanza y del aprendizaje,del rol atribuido a maestros y a alumnos, de la búsqueda de un aprendizaje sintonizado con la libertad, la independencia, la experiencia, el juego, el aprendizaje autodirigido, en grupo y entre pares.

 

 

Escenario 4: Viejo modelo escolar y pobreza 

La combinación entre viejo modelo escolar y pobreza suele producir engendros. A diferencia de culturas en las que sentarse en el suelo es parte de la cotidianeidad y está naturalizado también en la cultura escolar, aquí el intento por plasmar el aula convencional obliga aconstruir mesas y bancas a partir de lo que se encuentra a mano: troncos, piedras, plásticos, chatarra.

Para el modelo escolar tradicional, estudiar, aprender, implican sentarse y elevarse sobre el suelo. En contextos de gran pobreza puede verse profesores y alumnos tratando de mantener el equilibrio sobre asientos endebles, incómodos, y tratando de escribir sobre mesas destartaladas o bien sobre los muslos.

Escenario 5: La escuela al aire libre

 

Millones de maestros en el mundo conocen un solo modelo escolar. Este es el modelo en el que son formados, el que les muestra el texto escolar, el que propone el currículo. No tienen modelos alternativos en los cuales inspirarse y nadie espera que lo hagan. Por eso, a falta de escuela física esta maestra la edifica a la intemperie, levantando paredes invisibles en medio del verde natural. Coloca la pizarra y se coloca ella misma al frente y sienta a sus alumnos en pupitres escolares, organizándolos por edades. Un aula-escuela multigrado al aire libre, rodeada de montañas.

Escenario 6: Las tecnologías en el aula 

 Los sistemas escolares han acogido sucesivamente diversas tecnologías. En el siglo XX fueron las máquinas de escribir, en el siglo XXI las computadoras. Estas últimas fueron incorporadasentusiastamente al modelo escolar tradicional, en espacios específicos creados para ellas o bien en las aulas, también en filas y con el mismo mobiliario, sin las adecuaciones necesarias en términos de espacio, altura y superficie de las mesas, instalaciones eléctricas, etc.Laptops, netbooks y tablets han sido posteriormente integradas en muchos casos a los mismos pupitres estrechos en los que se despliegan libros y cuadernos, ocasionandoprevisibles y frecuentes caídas y roturas.

Escenario 7: Instalaciones nuevas, vieja pedagogía

La vieja pedagogía acampa también en construcciones nuevas, equipadas con mobiliario vistoso y con modernas tecnologías. Pupitres de plástico en vez de pupitres de madera, pizarras electrónicas en vez de pizarras de tiza, pero la misma organización del aula, el mismo rol docente y la misma pedagogía: enseñanza frontal, aprendizaje individual, «dictar clase», «transmitir conocimientos».

Escenario 8:La vieja escuela fuera de la escuela 

 El modelo escolar tradicional no opera solo en la escuela; se replica a lo largo y ancho del sistema escolar, incluida por supuesto la educación superior. Sigue gozando de buena salud yde buena reputación donde quiera que se hace – o pretende hacer – educación. Está enquistado en la familia. Lo podemos ver en iglesias, auditorios, plazas, cárceles, hospitales, bibliotecas, centros infantiles y de la tercera edad. Se aplica a todas las edades y para todo propósito en charlas, conferencias, paneles, mesas redondas, consultas, rendiciones de cuentas, talleres, sermones, mítines. La escenografía escolar puede no estar presente, pero la coreografía es inconfundible.

Publicado originalmente en http://otra-educacion.blogspot.com/
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EE.UU: Monsanto’s Evil Twin: Disturbing Facts About the Fertilizer Industry

12 DE ABRIL DE 2016 / TRUTH-OUT.ORG/Por: Por Martha Rosenberg y Ronnie Cummins , Organic Consumers Association | Análisis de noticias

Resumen: ¿Qué sabe usted acerca de la industria de los fertilizantes químicos en todo el mundo? Si usted es como la mayoría de la gente, no mucho. Hay un montón de cobertura de la prensa y de sensibilización de los consumidores cuando se trata de alimentos y cultivos genéticamente modificados, y los riesgos ambientales de los plaguicidas y medicamentos para animales, pero de la industria de los fertilizantes, no tanto, a pesar de ser el mayor segmento de la agroindustria corporativa con al menos 175 $ millones de dólares en ventas anuales, y la mayor fuerza destructiva de contaminar el medio ambiente, lo que altera el clima y la salud pública. Aprender los hechos sobre los fertilizantes químicos y las empresas que los producen le dará una razón más para boicotear los alimentos químicos, granjas industriales y elegir los productos orgánicos de origen animal. Según las normas orgánicas establecidas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) se prohíben el uso de fertilizantes químicos, pesticidas, transgénicos, o medicamentos para animales. En esta noticia se plantean cuestiones ambientales y regulatorios inquietantes sobre la transnacional de Monsanto: 1.) es la industria más grande de fertilizantes químicos y agroalimentaria mundial; 2.) Fracking ha alcanzado para los EE.UU. un enorme Productor nitrógeno de fertilizantes; 3.) Koch Industries es un líder de Fertilizantes; 4.) de fertilizantes químicos «Aplicación» es a menudo el autocontrol de la Agencia de Protección Ambiental (EPA); 5.) El nitrógeno de fertilizantes contamina el medio ambiente y el agua potable; 6.) Fertilizantes nitrogenados trabajadores daño y comunidades; 7.) Los fertilizantes químicos destruir la capacidad natural de los suelos para secuestrar el exceso de CO2 atmosférico; 8.) Las emisiones de óxido nitroso de los fertilizantes químicos son una gran contaminante y gases de efecto invernadero persistente. La situación es grave cuando entendemos que dos tercios del suministro de agua potable de Estados Unidos están contaminados con altos niveles de nitratos o nitritos cancerígenos, casi todos de uso excesivo de fertilizantes nitrogenados sintéticos. Algunos pozos públicos tienen nitrógeno a un nivel tan alto que es peligroso e incluso mortal para los niños beban agua del grifo. El fertilizante de nitrógeno es también el mayor contribuyente a las famosas «zonas muertas» en el Golfo de México, la Bahía de Chesapeake, las costas de California y Oregon, y otros 400 lugares en todo el mundo. Dado que se utilizó muy poco de fertilizante de nitrógeno sintético antes de 1950, todos los daños que vemos se produjo hoy en día en los últimos 60 años. Nitratos excesivas de agua, común en las zonas productoras de maíz de los EE.UU. potable, se sabe que causan mortal «bebé azul «síndrome en los bebés, y se han relacionado con el cáncer en adultos. En combinación con los residuos de herbicidas como la atrazina de Syngenta, nitratos se vuelven aún más tóxico , que puede causar daño cerebral y trastornos hormonales.

Artículo original:

There’s plenty of press coverage and consumer awareness when it comes to genetically engineered food and crops, and the environmental hazards of pesticides and animal drugs. But the fertilizer industry? Not so much — even though it’s the largest segment of corporate agribusiness, and a major destructive force in disrupting the climate and damaging public health.

What do you know about the worldwide chemical fertilizer industry? If you’re like most people, not much.

There’s plenty of press coverage and consumer awareness when it comes to genetically engineered food and crops, and the environmental hazards of pesticides and animal drugs. But the fertilizer industry? Not so much — even though it’s the largest segment of corporate agribusiness ($175 billion in annual sales), and a major destructive force in polluting the environment, disrupting the climate, and damaging public health.

Learning the facts about chemical fertilizers and the companies who produce them will give you yet another reason to boycott chemical/GMO/factory farmed foods and choose organic and grassfed animal products instead. Remember, organic standards established by the US Department of Agriculture (USDA) prohibit the use of chemical fertilizers, pesticides, GMOs, or animal drugs.

Here’s a list of underreported facts that raise disturbing environmental and regulatory questions about Monsanto’s Evil Twin — the chemical fertilizer industry. 1.) Chemical Fertilizer Is the Largest Industry in Global Agribusiness According to the ETC group, a watchdog organization that researches the socioeconomic and ecological impacts of industrial agriculture and GMOs, the world’s seven dominant pesticide, GM, and seed companies (including Monsanto, DuPont, Dow, Bayer, and Syngenta) represent a $93 billion market. The global, energy-intensive chemical fertilizer industry is almost twice as large, at $175 billion.

Like most of the other multinational players in Big Food Inc., the fertilizer industry has secretive, vertical or «cartel» like qualities that obscure operations and make regulation difficult. Increasingly, seed and GMO companies, farm equipment producers, pesticide/herbicide makers and crop and soil data producers work in each others’ interest seamlessly and behind the scenes, according to ETC.

As ETC points out: «With combined annual revenue of over $385 billion, these companies call the shots. Who will dominate the industrial food chain? And what does it mean for farmers, food sovereignty and climate chaos?» Industrially mined phosphorus and potash, along with synthetic nitrogen, are major components of the fertilizer industry. Up to 85 percent of the world’s known phosphate rock reserves are located in Morocco. About 70 percent of potash comes from former Soviet states and Canada.    2.) Fracking Has Made the US a Huge Nitrogen Fertilizer Producer In recent years, US production of nitrogen fertilizer has boomed thanks to the falling price of natural gas used in its production. The reason for the cheap gas of course is fracking — the process of extracting gas from rock formations by bombarding them with pressurized water spiked with toxic chemicals. Unfortunately, fracking releases large amounts of climate disrupting methane and toxic chemical laden fracking liquids which can permanently pollute underground aquifers.

That’s bad for the environment — but good for fertilizer companies. Thanks to low natural gas prices, after decades of importing nitrogen fertilizer from the Middle East, the number of US nitrogen fertilizer plants is growing. The three leading domestic producers — Koch Industries, Orascom Construction Industries and CF Industries — are reaping the benefits. Who’s driving demand for all this nitrogen fertilizer? Monsanto.

Between 2005 and 2010, US growers of genetically engineered corn, largely for GMO animal feed and ethanol, increased their nitrogen fertilizer use by one billion pounds. New nitrogen fertilizer plants are being situated close to the corn and soybean growers to feed demand more efficiently. «It is a highly concentrated and oligopolistic-type industry,» says Glen Buckley, a fertilizer industry consultant who spent 30 years working at CF Industries, based in Deerfield, Ill. 3.) Koch Industries Is a Fertilizer Leader In 2010, Koch Industries was named «the world’s third-largest maker and marketer of nitrogen fertilizer,» according to the Wichita Eagle. Koch, which along with Monsanto is one of the most hated corporations in the US, is infamous for its support of extreme right-wing politicians and climate deniers. Koch Industries is part of a large system «of buying, leasing, upgrading and expanding fertilizer manufacturing, trading and distribution facilities worldwide.» It controls over 65 terminals «where it wholesales nitrogen fertilizer to co-ops and grain elevators for sale to farmers, as well as selling to the chemical industry,» reported the Eagle.  Not surprisingly, Koch’s fertilizer unit, called Koch Agronomics, has drawn the ire of environmentalists.  Pollution is «strictly monitored and legally permitted by federal, state and local governments,» Steve Packebush, president of Koch Fertilizer and vice president for nitrogen for Koch Industries told the Eagle. But how strict are those guidelines, really?  4.) Chemical Fertilizer «Enforcement» Is Often Self-Monitoring The Environmental Protection Agency (EPA) acknowledges the severe harm nitrogen fertilizer does to waterways, including to marine life and humans. Yet the agency’s «enforcement» of harmful excessive farm runoff sounds a lot like an honor system.

Asked how National Pollutant Discharge Elimination System (NPDES) permits, which allow farming operations to discharge nitrogen, are «enforced,» the EPA says, «The permit will require the facility to sample its discharges and notify EPA and the state regulatory agency of these results. In addition, the permit will require the facility to notify EPA and the state regulatory agency when the facility determines it is not in compliance with the requirements of a permit. EPA and state regulatory agencies also will send inspectors to companies in order to determine if they are in compliance with the conditions imposed under their permits.» Self-monitoring by private industry is of course a government trend across the board. In the late 1990’s the government rolled out the Hazard Analysis Critical Control Point (HACCP) program which took away the majority of those «pesky» federal meat inspectors’ duties and allowed Big Meat to self-police its own slaughterhouses. Sometimes US meat inspectors were openly defied and laughed at. HACCP was quickly dubbed Have a Cup of Coffee and Pray. Meat inspectors identified greater amounts of feces and contamination in meat soon after the program was instituted. Since then, self-policing by food producers has only been expanded. 5.) Nitrogen Fertilizer Pollutes the Environment and Drinking Water As most people know, nitrogen runoff from non-organic farms and feedlots into waterways causes hypoxic conditions — lack of oxygen — which regularly kill fish in shocking quantities.

Two-thirds of the US drinking water supply is contaminated at high levels with carcinogenic nitrates or nitrites, almost all from excessive use of synthetic nitrogen fertilizer. Some public wells have nitrogen at such a high level that it is dangerous and even deadly for children to drink the tap water.

Nitrogen fertilizer is also the greatest contributor to the infamous «dead zones» in the Gulf of Mexico, the Chesapeake Bay, the coasts of California and Oregon, and 400 other spots around the world. Since very little synthetic nitrogen fertilizer was used before 1950, all of the damage we see today occurred in the last 60 years. Excessive nitrates in drinking water, common in the corn-growing areas of the US, are known to cause deadly «blue baby» syndrome in infants, and have been linked to cancer in adults. In combination with herbicide residues such as Syngenta’s atrazine, nitrates become even more toxic, potentially causing brain damage and hormone disruption.

In some rural areas, fertilizer pollution levels are 10 times beyond so-called «allowable levels,» although golf courses and homeowner fertilizer and pesticide use in urban areas also contribute to the problem. Last fall, the Des Moines Water Works sued three neighboring farming counties over their nitrate discharges but, reported the Associated Press, «the litigation has provoked intense criticism from Iowa’s powerful agricultural industry, which argues that farmers are already taking voluntary measures to control them.» 6.) Nitrogen Fertilizers Harm Workers and Communities Anhydrous ammonia, a nitrogen compound compressed into a clear, colorless liquid for easy application, is extremely dangerous to workers and neighboring communities. It poses explosion and fire hazards as well as respiratory risks.

«It [Anhydrous ammonia] must be stored and handled under high pressure, requiring specially designed and well-maintained equipment,» says the University of Minnesota’s extension site. «In addition, to ensure their safety, workers must be adequately educated about the procedures and personal protective equipment required to safely handle this product.» In 2013, an anhydrous ammonia explosion and fire at the West Fertilizer Company storage near Waco, Texas, killed 15 and injured 160, and caused 150 buildings to be razed. (At the time, Governor Rick Perry was in Chicago recruiting businesses to relocate in Texas, where safety regulations were more lax and would not cut into their profits.) In 2006, railroads asked to be relieved of their common carrier obligation to haul fertilizer products like anhydrous ammonia or to be protected by a liability cap. Accidents like last year’s in South Carolina, where people within a 1.5- mile radius of a derailed train carrying ammonium nitrate and anhydrous ammonium were evacuated, occur regularly. Yet the Fertilizer Institute trade group says «The historically high safety record of anhydrous ammonia transport by rail has been achieved over the years by the fertilizer industry, the railroads and tank car manufacturing and leasing companies working in a close cooperative effort.»

7.) Chemical Fertilizers Destroy the Soils’ Natural Ability to Sequester Excess Atmospheric CO2 According to GMO no-till advocates, adding nitrogen fertilizer to soil, is supposedly «climate friendly» because it allegedly helps crops draw CO2 from the atmosphere and sequester it in the soil as organic carbon. But University of Illinois soil scientists disputed this view in «The Myth of Nitrogen Fertilization for Soil Carbon Sequestration,» a research paper published in the Journal of Environmental Quality:

«…excessive [fertilizer] application rates cut profits and are bad for soils and the environment. The loss of soil carbon has many adverse consequences for productivity, one of which is to decrease water storage. There are also adverse implications for air and water quality, since carbon dioxide will be released into the air, while excessive nitrogen contributes to the nitrate pollution problem.»

Not surprisingly, much of the organic carbon decline the researchers identified occurred in the fertilized soil found in corn belts. The ETC group agrees with the University of Illinois researchers.

There is growing recognition that synthetic fertilizers are a major contributor to climate-destroying greenhouse gases (GHG). The estimated cost of environmental damage from reactive nitrogen emissions is between $70 billion and $320 billion in the European Union alone.»

8.) Nitrous Oxide Emissions From Chemical Fertilizers Are a Major and Persistent Greenhouse Gas Pollutant

Nitrous oxide (N2O) is responsible for approximate 5 percent of all US greenhouse gas emissions from human activities. Nitrous oxide is naturally present in the atmosphere as part of the Earth’s nitrogen cycle, and has a variety of natural sources. However, human activities such as agriculture, fossil fuel combustion, wastewater management, and industrial processes are increasing the amount of N2O in the atmosphere.

The primary cause of N2O contamination of the atmosphere are the nitrogen fertilizers used in industrial (non-organic) agriculture.

Nitrous oxide molecules, in comparison to other greenhouse gases such as CO2 and methane, stay in the atmosphere for a very long time, an average of 114 years. NO2 also has much more potent heat-trapping characteristics. The impact of one pound of N2O on warming the atmosphere is 300 times that of one pound of carbon dioxide.

Although transportation, industry and energy producers are significant and well-recognized GHG polluters, few people understand that the worst US greenhouse gas emitter is «Food Incorporated,» industrial food and farming. Industrial food and farming accounts for a huge portion of US greenhouse gas emissions. EPA’s ridiculously low estimates range from 7 percent to 12 percent, but some climate scientists believe the figure could be as high as 50 percent or more. Industrial food and farming also destroys the natural capacity of plants and soils to sequester atmospheric carbon.

Many climate scientists now admit that they have previously drastically underestimated the dangers of the non-CO2 GHGs, including nitrous oxide, which are responsible (along with methane) for at least 20 percent of global warming.

Nearly all nitrous oxide pollution comes from dumping billions of pounds of synthetic nitrogen fertilizer and sewage sludge on farmland (chemical fertilizers and sludge are banned on organic farms and ranches), mainly to grow animal feed or produce ethanol. Given that about 80 percent of US agriculture is devoted to producing factory-farmed meat, dairy and animal feed, reducing agriculture GHGs means eliminating the over-production and over-consumption of factory-farmed meat and animal products.

The most climate-damaging greenhouse gas poison used by industrial farmers is synthetic nitrogen fertilizer. Pesticide manufacture and use are also serious problems, which generate their own large share of GHGs during manufacture and use (more than 25 billion pounds per year). But, about six times more chemical fertilizer is used than toxic pesticides on US farms.

German chemical corporations developed the industrial processes for the two most widely used forms of synthetic nitrogen in the early 1900s. But until World War II, US use of synthetic nitrogen as a fertilizer was limited to about 5 percent of the total nitrogen applied. Up until that time most nitrogen inputs came from animal manures, composts and fertilizer (cover) crops, just as it does on organic farms today.

During the Second World War, all of the European powers and the US greatly expanded their facilities for producing nitrogen for bombs, ammunition and fertilizer for the war effort. Since then, both the use of nitrogen fertilizer and bomb-making capacity have soared. By the 1990s, more than 90 percent of nitrogen fertilizer used in the US was synthetic.

According to the USDA, the average US nitrogen fertilizer use per year from 1998 to 2007 was 24 billion 661 million pounds. To produce that nitrogen, the manufacturers released at least 6.7 pounds of GHG for every pound produced. That’s 165 billion, 228 million pounds of GHGs spewed into the atmosphere every year, just for the manufacture of synthetic nitrogen fertilizer. Most of those emissions are nitrous oxide, the most damaging emissions of US agriculture.

Regenerative Organic Farming and Ranching Can Drastically Reduce GHG Emissions

The currently catastrophic, but largely unrecognized, greenhouse gas damage from chemical farms and industrial food production and distribution must be reversed. This will require wholesale changes in farming practices, government subsidies, food processing and handling. It will require the conversion of millions of chemical farms, feedlots and CAFOs (concentrated animal feeding operations) to organic production. It will require the establishment of millions of urban backyard and community gardens.   If we carried out a full environmental impact statement on industrial and factory farming synthetic nitrogen fertilizer use, we would never give these practices a permit for agricultural use. Ironically, although factory farming is responsible for more GHGs than any other US industry, it will not be regulated under proposed EPA regulations designed to limit GHGs, unless citizens demand it. We must demand that methane pollution from factory farms and synthetic nitrogen fertilizer pollution on chemical farms be highly taxed and regulated in the short term, and phased out, as soon as possible. We must substitute instead cover crops, compost and compost tea, as currently utilized in organic farming and ranching.

In the meantime, consumers should boycott all foods and products emanating from Monsanto and its Evil Twin: the chemical fertilizer industry.

Fuente: http://www.truth-out.org/news/item/35575-monsanto-s-evil-twin-disturbing-facts-about-the-fertilizer-industry

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