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¿Cómo se evita fraude en los exámenes universitarios en línea?

Por: Semana Educación

Existen herramientas que permiten evitar la trampa o la suplantación, así que estas pruebas pueden ser tan seguras como una presencial. ¿Cómo funcionan?

Con la llegada del nuevo coronavirus, cientos de miles de escuelas y universidades en el mundo debieron cerrar sus puertas y adoptar, casi que de un día para otro, la virtualidad. Esto les ha acarreado grandes retos, como ajustar sus programas presenciales a este método, sin que se perdiera la calidad, y lograr hacer evaluaciones íntegras de los alumnos.

En el caso de las universidades, en esta época muchas están culminando semestre y eso solo significa una cosa para muchos alumnos: exámenes. No obstante, con el nuevo panorama y con la incertidumbre de cuándo se podrá volver a las aulas, la integridad académica se pone en duda. ¿Cómo evitar suplantación de identidad? ¿Cómo evitar fraude durante exámenes en línea?

En algunas páginas de anuncios es fácil encontrar publicaciones en la que personas ofrecen sus servicios para hacer exámenes virtuales. «Resolvemos tus exámenes de cualquier carrera por WhatsApp. Somos una academia profesional con distintos profesores universitarios de todas las especialidades. Todos los cursos y grupos de cualquier universidad», dice una de ellas.

Muchos docentes universitarios, que en esta pandemia han tenido que adoptar nuevas tecnologías para seguir con sus clases, han visto en esta situación todo un problema. Mientras algunos han evitado hacer exámenes por las dificultades de la virtualidad, otros son muy recursivos para evitar la trampa.

Algunos docentes explicaron que hacen los exámenes a través de Microsoft Teams o Zoom, con el video y el micrófono abiertos, y unas reglas estrictas: la cámara tiene que enfocar la cara del estudiante y el papel que debe estar recién impreso lo rellenan a mano y luego lo escanean o fotografían. «Es fácil monitorear a los grupos pequeños», dice un docente de comunicación de la Universidad Santo Tomás.

Por su parte, estudiantes reconocen que la flexibilidad de la virtualidad les ha ayudado con algunas evaluaciones como inglés. «Me hacía falta terminar dos niveles para tener los requisitos completos, soy muy floja en idiomas y pedí ayuda a un amigo que me hizo el ‘writting‘ y el ‘grammar‘; el ‘speaking‘ era por videollamada y me fue mal, pero alcancé a pasar», dice una estudiante de derecho de una universidad privada en Bogotá.

Por eso, algunas universidades han tomado medidas más estrictas para evitar cualquier tipo de fraude en los exámenes que se realizan para estas fechas. Hace una semana, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia de Colombia (Udca) realizó 50 mil exámenes virtuales utilizando el programa Smowl, una herramienta de ‘proctoring‘ que utiliza reconocimiento facial e inteligencia artificial para verificar la identidad del alumno y monitorizar su actividad durante un examen.

Según explicó Ricardo Vea, CEO de SmowlTech, lo que busca con su programa es que se añada valor a las certificaciones online: «En estos días la gente estudia desde, donde y cuando quiere. Y por lo tanto se trata, en definitiva, de ofrecer una serie de garantías que estén a la altura de la calidad de los programas formativos y, por descontado, la reputación de los centros y universidades que los ofrecen», dice.

Vea señaló que anteriormente lo habitual era que las instituciones utilizaran herramientas antiplagio para garantizar la autoría en las respuestas de sus alumnos, pero que con la llegada del coronavirus necesitan mayores garantías, razón por las que asegura que las solicitudes de sus servicios se han disparado.


Así es el reconocimiento que hacen en las oficinas de Smowl en España.

¿Cómo funciona?

Vea explicó que, antes del examen, es probable que el alumno ya esté identificado por parte de la universidad o inicie sesión con un usuario y contraseña asignados. Así que lo primero que se hace es usar la biometría para cotejar esas imágenes y asegurarse de que es el estudiante quien está tomando la prueba. «Solventado este primer paso, lo que hacemos es hacerle una prueba individual para comprobar si todo marcha normal y, después, el alumno ya puede instalar nuestra aplicación, que estará en la web del centro o universidad de turno».

Sobre cómo evitar que hagan trampa y abran internet, Vea explica que todo depende de las necesidades que tenga cada universidad. Algunas permiten que naveguen, pero para monitorear cada caso Smowl está presente en el escritorio de los alumnos y toma evidencia de la actividad. «Lo que hacemos es crear evidencias para que más tarde el profesor sepa si el alumno ha abierto, por ejemplo, una hoja Excel, la Wikipedia u otra serie de elementos que, según el protocolo de la universidad, no estaban permitidos».

La compañía aclara que “el alumno es consciente en todo momento de que está siendo monitorizado” y que la herramienta no tiene acceso a ningún archivo almacenado en el ordenador. “Solo lo monitorizamos durante el transcurso del examen. Cuando acaba, cierra y deja de monitorizar».

Aunque Vea dice que por confidencialidad no puede decir con qué universidades está trabajando, dice que este tipo de herramientas seguirán siendo cada vez más requeridas por las universidades, academias y entidades de evaluación.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/coronavirus-como-se-evita-fraude-en-los-examenes-universitarios-en-linea/678006

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El celular: Una herramienta fundamental de Aprende en Casa

Por: Gema Jara

Cuando en enero escuchábamos de una epidemia en China, jamás imaginamos que en pocas semanas nos alcanzaría. Sin duda, esta emergencia nos llegó por sorpresa, y nadie pudimos prepararnos ni capacitarnos para enfrentar los retos del encierro, del cierre de escuelas, trabajos y actividades económicas.

En los múltiples seminarios en línea, conferencias y artículos que se han producido durante esta pandemia, parece que existe coincidencia en que las interacciones digitales llegaron al ámbito educativo para quedarse. Sin embargo, cuando hablamos de la interacción digital es necesario hacer ciertas precisiones, ya que los diversos sectores de la población cuentan con referentes, formas de uso y recursos muy diversos. Para quienes tienen más medios económicos, las computadoras o tabletas, son su mejor aliado, pues de acuerdo con los datos del INEGI, solo el 44.3% de los hogares de México tiene computadora[1], de ahí que más de la mitad de la población no cuenta con estas posibilidades y su herramienta digital se limita y concentra en los teléfonos celulares.

En esta emergencia, la gente echó mano de los recursos que tenía al alcance, como son para la mayoría de la población los teléfonos inteligentes. Por esa misma encuesta de INEGI, sabemos que en México hay 80.6 millones de usuarios de Internet y 86.5 millones de personas usuarias de teléfonos celulares, es decir, que solo un 6 % de quienes tienen celulares no cuenta con Internet.

También sabemos que, hoy en México, el WhatsApp es la herramienta más utilizada entre los diversos actores de la comunidad educativa.[2] Este hecho se constata en otros países de la región, como Perú, en donde el Ministerio de Educación pudo comprobar lo mismo.[3] De esta manera, pensamos que ya tenemos un peldaño avanzado, en tanto los medios están disponibles y se están usando. Sin embargo, por diversas declaraciones informales, como mensajes, comentarios personales y quejas hemos confirmado que, muchos docentes, lo que hacen es dar clases tradicionales frente al celular, es decir, han trasladado las prácticas expositivas del aula a entornos digitales.

Lo anterior parece no ser muy apreciado por los alumnos, quienes manifiestan: “estudiar en casa es aburrido”; “los profesores se han vuelto fastidiosos y ya no son buena onda como eran en la escuela”; “ahora tengo más trabajo que antes y cuando no entiendo no sé qué hacer”; “mi mamá me regaña porque no resuelvo todas las tareas que me ponen”. Así, la clase por celular tampoco consigue captar la atención de los alumnos y, por ende, no se logran los aprendizajes esperados. Además, las niñas y los niños se desesperan, las familias se estresan y se ha generado una especie de demencia por cubrir –durante la emergencia– todos los contenidos marcados en los programas de estudio.

Esta situación de incomodidad de los alumnos no se da porque los maestros no quieran que sus alumnos aprendan, por el contrario, los docentes hacen su mejor esfuerzo por desempeñar las funciones que les corresponden lo mejor que pueden. Debido a este sentido de responsabilidad, ahora toman al papel de actores frente a una cámara –lo que no resulta nada fácil– pero los motiva el amor y el compromiso por cumplir, de la mejor manera, con sus obligaciones y bajo cualquier circunstancia. Además, sienten mucha presión, ya que, a menudo cuando dan su clase por el celular, todos en la familia los ven, los observan y los juzgan. Ahora están en un escenario que nunca habían vivido y a esa presión se suma su propia experiencia de la pandemia, que pone a prueba sus emociones e incorpora sus problemas familiares. Deben cumplir con sus responsabilidades profesionales, además de sus tareas domésticas y entablar una relación más estrecha con los padres de familia.

Por su parte, ahora también los padres, y especialmente las madres, han tomado un nuevo rol, el de maestras de sus hijos y de psicólogas de la familia. En ellas reposa la responsabilidad de supervisar un sinfín de actividades escolares, que se suman a las tareas cotidianas y laborales. Las tensiones laborales son tanto para quienes trabajan como para quienes perdieron su empleo y sus ingresos económicos, por la ansiedad que acarrea la perspectiva de un futuro incierto. Sin contar, además, con que muchos padres no dominan a cabalidad los contenidos que sus hijos están estudiando, lo que sin duda les genera una presión adicional. Lo positivo es que, en general, los menores disfrutan con la compañía y la atención de los adultos de la casa.

De esta manera, vemos que la sola presencia de recursos digitales es insuficiente para garantizar el aprendizaje a distancia. Es necesario también reinventar y desaprender los usos que antes teníamos de ellos. Ya no son solo herramientas para conversar, ver videos divertidos y memes, sino que ahora ocupan un lugar central en los procesos de enseñanza y de aprendizaje y, si aceptamos la premisa de que la digitalización llegó a la educación para quedarse, entonces deberemos reorientar y redimensionar el uso del celular en la escuela. Recordemos que antes de la cuarentena se restringía su uso, e incluso muchas escuelas lo prohibían, sin embargo, ahora son los protagonistas de la comunicación escolar.

Atendiendo a toda esta problemática, en MUxED decidimos apoyar a alumnos, docentes, mamás y papás, mediante la elaboración de infografías, para invitarlos a que reaprendan nuevas formas de uso de su celular, que a la vez redunden en la mejora de los procesos educativos y comunicativos. MUxED busca contribuir a que cada uno de estos actores cumpla de mejor manera sus responsabilidades y tareas, utilizando herramientas eficientes y eficaces que les permitan formarse a sí mismos, sea que estudien desde casa o en el aula.

Así nacieron las tres infografías del ABC para el uso del WhatsApp, desde una perspectiva educativa, para que la comunidad escolar pueda comprender que, en estos tiempos de emergencia sanitaria, debemos dar una utilización pedagógica a este medio, ya que, en muchos casos, es la única fuente de interacción entre docentes y alumnos, donde los padres son los mediadores y toman el papel de maestro en casa con sus hijos.p

[1] ENDUTIH 2019 INEGI. Consulta 15 05 20. Liga:

http://www.ift.org.mx/comunicacion-y-medios/comunicados-ift/es/en-mexico-hay-806-millones-de-usuarios-de-internet-y-865-millones-de-usuarios-de-telefonos-celulares

[2] Encuesta Marzo Valora Consultores. Consulta 15 05 20. Liga:

https://drive.google.com/file/d/1pYb86WGNP4LeBZqB6oZoR5ghzb8v0ovD/view?fbclid=IwAR2rfmeGXNIhU0iCST6JrfYoY-gEpZac57BzBMYyAj4EhbOhPDNgQtMCFuE

[3] Encuesta Ministerio de Educación, Perú. Consulta 15 05 20. Liga:

https://app.sparkmailapp.com/web-share/qOcJg-xldbuOw-KXKeog5vEoRF1g8VSZ3RmzCi7e

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-celular-una-herramienta-fundamental-de-aprende-en-casa/

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La evaluación de los aprendizajes en educación básica frente a la emergencia sanitaria

Por: Sergio Martínez Dunstan

En la colaboración anterior, Un dilema de promoción en la educación a distancia. Aprobar por decreto o reprobar por “faltista” (https://bit.ly/2M4X9EF), exhibí el vacío legal sobre la evaluación del aprendizaje, acreditación, promoción, regularización y certificación producto de la emergencia sanitaria. Expuse un caso particular en el cual las normas establecidas en el Acuerdo 11/03/19 (http://bit.ly/2FZXYM7) resultaban insuficientes. La Secretaría de Educación Pública se pronunciará al respecto en los subsecuentes días. Así da cuenta de ello la Guía de Trabajo para la Sesión Ordinaria de Cierre del Ciclo Escolar 2019 – 2020 ante COVID-19 Educación Básica la cual ha sido filtrada a través de las redes sociales. Todavía no ha sido difundida por las autoridades educativas, es extraoficial. Parece auténtica, su diseño es similar a las anteriores, pero no sería la definitiva porque detecté algunos errores ortográficos y “dedográficos”. Por ejemplo, en la página 15 está escrita la palabra “exepcion” en lugar de excepción y “asitencia” en vez de asistencia. También le hacen falta los anexos. Es de esperarse la versión final de lo contrario serían imperdonables tales descuidos. El contenido se apega a la exposición del Secretario de Educación Pública en la conferencia de prensa del 29 de mayo de 2020 (https://bit.ly/3gNjjsR).

En la citada guía, se revela el aún desconocido Acuerdo del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU) por el que se establecen diversas disposiciones oficiales para valorar y cumplir con el plan y programa de estudios de educación básica para la conclusión del ciclo escolar 2019-2020. A través de ella, se instruye llevar a cabo el próximo 8 de junio la última sesión del Consejo Técnico. Se pretende, en uno de los cuatro propósitos definidos, analizar los criterios de valoración del tercer periodo y del ciclo escolar 2019 – 2020. De igual manera, se reconoce explícitamente que el acceso a la oferta educativa durante la pandemia ha sido desigual, ya sea por carencia de recursos tecnológicos o por falta de condiciones en los hogares. Textualmente se señala: “En consecuencia y en atención al principio de interés superior de niñas, niños, adolescentes (NNA) se establecen criterios inclusivos para la evaluación del tercer periodo y la asignación de calificaciones”. Se determina finalizar el presente ciclo escolar el 19 de junio próximo. Por ello, recomiendan contemplar algunas acciones como por ejemplo el proceso de valoración de los resultados de aprendizaje de los alumnos y, cuando sea posible, la entrega de resultados de evaluación del tercer periodo, boletas de evaluación y certificados a las madres, padres de familia o tutores. ¿Cuáles serían esos criterios de valoración?

  1. La evaluación es y seguirá siendo responsabilidad del docente de grupo o de asignatura, según sea, y en su ausencia, el Director o el Supervisor.
  2. Se tomarán en cuenta las experiencias y conocimientos de todo el ciclo escolar incluidos los aprendizaje formales previstos en el currículo y/o los adquiridos en la convivencia cotidiana durante el periodo de contingencia.
  3. En educación preescolar no se registrará la evaluación del tercer periodo. En primaria y secundaria, el docente tiene la facultad de agregar otros elementos gr. aquellas actividades realizadas por medios digitales, de manera virtual y efectiva.
  4. Una de ellas bien pudiera ser la Carpeta de Experiencias sin la obligación de remitirla por el medio que sea. En todo caso, se utilizaría como elemento de valoración diagnóstica en el inicio del próximo ciclo escolar.
  5. De ser así, siempre será en beneficio de los educandos.
  6. De lo contrario, si no existiera ningún otro elemento adicional por las razones que fueren, la calificación del tercer periodo consistiría en el promedio de las calificaciones obtenidas en los dos periodos de evaluación previos.
  7. El criterio de asistencia carece de valor alguno para la acreditación y promoción de grado o nivel educativo del ciclo escolar.
  8. El ingreso de los estudiantes de sexto grado a la secundaria será sin la obligación de realizar examen alguno.

¿Cuáles serán los criterios para la acreditación y promoción de grado o nivel?

Los mismos establecidos en el Acuerdo Número 11/03/19 exceptuando el criterio de asistencia.

¿Cómo y cuándo se darán a conocer los resultados de evaluación?

Los días 18 y 19 de junio se les comunicará a los padres de familia la calificación y se les hará entrega las boletas y los certificados, en formato electrónico, si la familia dispone de medios de comunicación telefónica o electrónica. La entrega física se realizará al inicio del próximo ciclo escolar.

Sobre este relevante asunto, en la aludida guía, se exhorta que: “En aquéllos casos en los cuales las niñas, niños, adolescentes demuestren contar con los conocimientos, habilidades y destrezas superiores a los reflejados en el tercer periodo de evaluación del ciclo escolar 2019- 2020, y ameritan una calificación mayor a la asentada en la boleta de calificaciones o certificado, la maestra o el maestro, podrán realizar la rectificación de la calificación al final del periodo de diagnóstico y emitirla nuevamente. Las autoridades educativas involucradas, principalmente las áreas de control escolar, deberán realizar las gestiones necesarias con la finalidad de ejecutar el cambio de las calificaciones de manera inmediata y registrarlo en los sistemas de información correspondientes.”

Como se puede apreciar, según lo expuesto en los párrafos anteriores, se intenta llenar los vacíos normativos ausentes en el Acuerdo 11/03/19 en el cual se dejan de lado circunstancias extraordinarias. Como esta necesidad de llevar a cabo las actividades de enseñanza aprendizaje a la distancia ante la imposibilidad de hacerlo de manera presencial por el cierre de las escuelas, como tradicionalmente se ha venido realizando, dadas las consecuencias de la emergencia sanitaria.

Primero. El maestro es el único responsable de evaluar el aprendizaje de los educandos, de asignar calificaciones a sus alumnos, nadie más.

Segundo. El derecho de los educandos, las madres y los padres de familia o tutores, tienen de conocer los criterios de evaluación del aprendizaje, los procedimientos empleados, así como los resultados obtenidos.

Tercero. Los referentes de evaluación son los aprendizajes esperados, los enfoques pedagógicos y aquéllos que considere necesarios el maestro siempre y cuando sea en beneficio de los alumnos. Nunca lo contrario.

Cuarto. Los resultados de evaluación y la escala de calificaciones se apegará a los establecido en el artículo 10 del Acuerdo 11/03/19.

Quinto. En preescolar así como en los grados de primero y segundo en educación primaria se acreditarán con sólo haber cursado el grado. En otras palabras, serán promovidos automáticamente según el artículo 12 del Acuerdo 11/03/19.

Sexto. En el resto de los grados de primaria (tercero a sexto) y secundaria (primero a tercero) se procederá de acuerdo los artículos 11 y 12 del Acuerdo 03/11/19 exceptuando lo relativo a la asistencia de los alumnos como criterio de promoción.

Séptimo. Se procederá la certificación de estudios en preescolar, primaria y secundaria conforme al artículo 14 del Acuerdo 11/03/19.

Octavo. Con respecto a la regularización se realizará de acuerdo con el procedimiento que para tal efecto establezca la Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación (DGAIR) en las Normas de Control Escolar, en coordinación con la Dirección General de Desarrollo Curricular, tal cual se refiere en el artículo 13 del Acuerdo 11/03/19. La regularización se llevará a cabo a partir del 10 de agosto una vez iniciado el ciclo escolar 2020 – 2021 y tendrá una duración mínima de tres semanas.

Noveno. Se entregarán las boletas y los certificados en electrónico. Y en formato físico durante el transcurso del próximo ciclo escolar en cuanto las condiciones de la emergencia sanitaria permitan la reanudación de actividades presenciales en las escuelas.

De lo anterior, se asoman de manera tenue ciertas tradiciones arraigadas en la cultura escolar. Se guardarán para otro tiempo la Ceremonia de Graduación; la entrega oficial de diplomas, constancias de buena conducta, boletas, certificados; el cambio de escolta; los padrinos de generación y de los egresados; entre otras. Se me dificulta proyectar su impacto. Son apreciadas socialmente al margen de nuestra opinión. Forman parte de nuestra realidad, somos producto de ellas. Los estudiantes quedarán marcados para siempre. Esta generación se distinguirá por la la ruptura de paradigmas. La generación emergente, la generación disruptiva. La generación COVID-19.

Por otra parte, la prudencia es sabia consejera. Conviene esperar la publicación del Acuerdo del CONAEDU. Aunque es cierto que la rectoría de la educación es atribución exclusiva de la autoridad federal sería un mensaje alentador en aras de la gobernanza cada vez menos socorrida y del necesario desarrollo del Sistema Educativo Nacional establecido en la Ley General de Educación una buena dosis de coordinación. Resultaría por demás relevante anteponer el bien común por encima de los intereses particulares o de grupo. El transcurso de los acontecimientos terminará por dejarnos en claro las verdaderas intenciones de los actores implicados.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-evaluacion-de-los-aprendizajes-en-educacion-basica-frente-a-la-emergencia-sanitaria/

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¿Para qué educa el maestro contemporáneo?

Por: Gustavo Troncoso Tejada

En medio de esta crisis, pareciese ser que se evidencia un momento oportuno en el cual los docentes puedan recuperar el rol pertinente en nuestras sociedades contemporáneas. Y es que, el situar diálogos reflexivos y críticos constantemente, en torno a sobre para qué estamos realizando los procesos de enseñanza-aprendizaje elevará el espíritu crítico y transformador de nuestra profesión.

¿Podemos hablar de educación centrada en las dimensiones del ser humano? ¿Es realmente el desarrollo del pensamiento crítico un recurso para transformar sociedades individualistas a sociedades más justas y centradas en el bien de la mayoría? ¿Es la escuela realmente un espacio de encuentro social o más bien es un espacio que facilita la reproducción de las culturas dominantes y las lógicas de mercado?

En el mundo antiguo, los griegos desarrollaron conceptualizaciones en torno al Areté o también concebida como la excelencia y la virtud, y es que para filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles la importancia de trabajar la Areté se consolida como una idea inteligible que ilumina el camino del alma de las personas para el desarrollo máximo de las virtudes de cada ser humano.

Para ello, la paideiaeducación o formación se consolidó desde una práctica constante del hábito como un motor hacia la excelencia donde el conseguir la armonía entre las diversas virtudes favorecería no solamente el perfeccionamiento humano, sino que también a la comunidad entera. Si bien, esta paideia o proceso educativo busca desplegar en los maestros de la época métodos de crianza para la educación de los niños, entorno al cultivo de valores y habilidades pertinentes a la estructura física de la polis. Estas, se suscriben al fortalecimiento del bien común, el amor, igualdad y justicia, movilizados en su conjunto hacia el servicio de lo público.

Desde esta perspectiva, los maestros filósofos del mundo antiguo centran a la educación como un eje central que facilita el cultivo de la excelencia en los individuos. de forma que pueda contribuir al bien común de todos sus miembros. Ante esto, cabe preguntarse ¿es acaso ese sentido de la educación que movilizaba a los maestros griegos, el mismo qué moviliza a los maestros contemporáneos?

La pandemia ha puesto en evidencia las múltiples grietas de nuestros sistemas educativos reflejando cuales son las prioridades de nuestros gobiernos y sus respectivas políticas educativas, con ello pareciese ser que han sido muy pocos los sistemas educativos que han podido sostener realmente métodos de enseñanza centrados en fomentar y satisfacer diversas necesidades humanas como la emocional, la reflexión y el pensamiento crítico en medio de la crisis por sobre una mera instrucción a distancia disfrazada como “recurso de aprendizaje” plasmada en guías, fichas online, video llamadas, o docentes que han mutado a una especie de youtuber.

Para el caso latinoamericano, especialmente el de Chile, la crisis ha evidenciado con mayor amplitud los niveles de desigualdad y es que las decisiones políticas han ido orientadas hacia la preservación del modelo económico, que ya venía de una crisis social profunda arrastrada desde octubre del 2019 a causa del estallido social vivida en el país sudamericano. Esta problemática se refleja en que las medidas de protección y asilamiento han ido dirigidas para todos, sin embargo, no han otorgado tranquilidad económica para un sector importante de la ciudadanía, afectada por las alzas de desempleo y un Estado que no ha sido capaz de regular y frenar el aumento de precios en los insumos básicos para vivir. Desde este horizonte, el despliegue de la acción curricular del Ministerio de Educación es homogéneo a las medidas del Estado, ya que el plan educativo ha reflejado que solo favorece a un sector de la población, que puede acceder a un tipo de educación promovida en Chile, basada principalmente en la transmisión de conocimientos y los resultados medibles en pruebas estandarizadas, lo que ha reflejado las altas brechas de desigualdad social y las barreras de aprendizaje en los estudiantes chilenos.

Es que, en Chile, la forma de administrar la educación se despliega desde tres aristas, las escuelas públicas, las subvencionadas (o ahora llamadas corporaciones educacionales) y las privadas. La primera ha ido en decadencia hace ya 40 años, y es que, desde la privatización de la educación, el Ministerio ha perdido el sentido de formular una política educativa que regule la privatización y vaya en beneficio de la mayoría. Esto ha dado espacio para fortalecer el mercado de bienes y servicios a través de la privatización de la educación pública, relegando el derecho social de la educación a un plano consumidor, competitivo y altamente segregador. En este sentido el cultivo del valor mercado, se evidencia en los establecimientos que compiten entre sí por el dinero que reciben por cada estudiante y por quién puede ofrecer una mejor oferta de enseñanza para las familias, la cuales según el nivel económico podrán pagar ese tipo de educación considerada como de calidad, la cual se mide principalmente por evaluaciones estandarizadas centras en resultados por sobre procedimientos de enseñanza-aprendizaje. Esto ha generado un aumento considerable en las brechas de desigualdad social, siendo para el caso chileno entre las más altas a nivel OCDE.

Por otra parte, la respuesta que ha dado Argentina en materias educativas ante la crisis sanitaria ha sido similar a la del caso chileno, donde solamente han prevalecido con un rol activo las escuelas privadas con el envío de material y fichas de trabajo, las cuales los estudiantes descargan en sus respectivos monitores y teléfonos celulares. Sin embargo, al igual que en Chile, no todos los estudiantes argentinos tienen el poder adquisitivo para poseer alguna plataforma digital que permita el despliegue de las actividades escolares, lo cual evidencia las brechas de desigualdad y atención que se le da a los más desfavorecidos. Ante esto y en declaraciones del mismo presidente de Argentina, señala que “las clases pueden esperar. Si algo que no me urge es el inicio de clases”. Será que, ¿no es acaso la educación lo que no debe esperar? Esto simplemente evidencia que, en la región latinoamericana, la brecha educativa continúa y se profundiza con mayor amplitud, consolidando el sentido de bien común solamente para una determinada minoría y donde las políticas educativas “pueden esperar”.

Para ello es clave preguntarse ¿qué rol juegan los y las maestras ante esta crisis? Es que, pareciese ser que este relega al plano de alinearse con la búsqueda de normalidad de las escuelas que han podido sostener con mayor facilidad el hábito y lineamiento de transmitir conocimientos a través de fichas y/o videos explicativos que respondan a la altura de los estándares económicos de una cultura dominante, por sobre cuestionar y generar un análisis crítico del entorno que favorezca el cultivo de las virtudes humanas para el bien común de la mayoría. Sin embargo, aquellas escuelas que no han podido sumarse a esta dinámica quedan relegadas, olvidadas a la espera de que las políticas educativas tomen un giro que favorezca la disminución de la desigualdad.

Este fenómeno no es nuevo, más bien la pandemia visibiliza con mayor luminosidad un problema que viene desde hace décadas, y es que las lógicas de mercado han prevalecido en la educación en torno a los intereses de una minoría que privatiza y se enriquece ejerciendo un control sobre el bien común de una mayoría. En este escenario, el rol de los maestros se ve desplegado para contribuir en la reproducción de estas políticas, presionados constantemente por los privados y para fortalecer la libre competencia en el mercado educacional, donde el Ministerio ejerce un rol regulador por medio de los resultados medibles en pruebas estandarizadas.

¿Puede ser entonces que el sentido de la educación de los maestros griegos tenga una similitud al de maestros los contemporáneos? Sin duda la respuesta a esta pregunta se evidencia en los intereses que movilizan a desplegar un cierto tipo de educación, que desde la normativa apuntan a brindar una educación de calidad, pero que en la operatividad carece de profundización transformándose en declaraciones laxas, puesto que las políticas de mercado prevalecen por sobre el cultivo de virtudes en todos los estudiantes, más bien se centran el cultivo de la competencia y la segregación.

En medio de esta crisis, pareciese ser que se evidencia un momento oportuno en el cual los docentes puedan recuperar el rol pertinente en nuestras sociedades contemporáneas. Y es que, el situar diálogos reflexivos y críticos constantemente, en torno a sobre para qué estamos realizando los procesos de enseñanza-aprendizaje elevará el espíritu crítico y transformador de nuestra profesión, donde se puede escoger una línea que favorezca el fortalecimiento de las lógicas de mercado y el bien común de una minoría o más bien con un sentido filosófico centrado en elevar las virtudes de los estudiantes para el bien común de la mayoría.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/06/08/para-que-educa-el-maestro-contemporaneo/

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El estudiantado: ¿protocolo de una agonía?

Por: Ilán Semo 

Una vez más, Giorgio Agamben ha despertado el asombro, el encono y, hasta cierto punto, un sentimiento de extrañeza en la opinión pública del viejo continente. Se trata de un texto publicado en el sitio del Instituto Italiano per gli Studi Filosofici el pasado 23 de mayo bajo el título: Requiém por los estudiantes. Con las medidas de confinamiento impuestas para impedir la diseminación del Covid-19, las universidades de todo el mundo –y no sólo ellas, también los sistemas escolares básicos– optaron por trasladar el conjunto de sus actividades –clases, seminarios, exámenes, congresos, conferencias– a las plataformas privadas en línea. En su mayor parte, las que vuelven disponibles los grandes conglomerados estadunidenses de las industrias de la hightech y los bigdata (Google, Facebook, Hotmail, Gmail, Whatsapp, etcétera).

Al principio se trataba de una respuesta imaginativa y llena de voluntad para no dejarse abatir por las condiciones del aislamiento impuestas por la epidemia. Las universidades se revelaron como una de las fuerzas que, en el momento más álgido del confinamiento, decidieron optar por otro camino para mantener en vida la reflexión colectiva, incluso sobre la sociedad que deberá emerger de la situación actual de crisis.

Pero lo que apareció como una solución de emergencia –sustituir la universidad presencial por un cúmulo de actividades educativas y administrativas virtuales suplementarias (en su mayor parte inconexas y rudimentarias por la prisa impuesta por el momento)– ha devenido gradualmente un esquema que muchas universidades en el mundo, como Harvard, por ejemplo, han empezado a adoptar como un formato que llegó para quedarse. Asistimos probablemente a una mutación de consecuencias aún impredecibles en el ámbito de la educación superior, y que habrá de transformar a la Universidad de una vez y para siempre. Esta es la primera tesis del texto de Agamben, a la cual respaldan muchos de los debates actuales que se desarrollan, no por casualidad, en la intimidad de las cerradas cúpulas administrativas y tecnocráticas que dirigen los centros de estudio o los ministerios de educación nacional. Algunas universidades han anunciado que permanecereran en el modo virtual hasta 2022, ya sin importar las constricciones que imponga o no el Covid-19.

Lo que hoy ya podría empezar a llamarse la agonía de la universidad presencial marca el fin gradual de la universidad tal y como la conocimos, tal y como aparece en una larguísima historia que se remonta al siglo X.

¿Cuál fue la función que cumplió la universidad en esa longeva historia? Antes que nada fue una institución que congregó bajo un solo techo la formación de estudiantes, propició las con-diciones elementales para el desarrollo de la investigación y los nuevos saberes –seminarios, bibliotecas, laboratorios, etcétera– y, sobre todo, emergió como un poder propio capaz de proteger la capacidad crítica y reflexiva de una sociedad sobre sí misma. Fue en el seno de las universidades teológicas de París y Amsterdam en los siglos XVI y XVII donde surgió el cartesianismo como una de las críticas más formidables a la concepción teológica del mundo. Las universidades ilustradas de los siglos XVIII y XIX harían posible la proliferación de teorías y críticas a las desigualdades sociales y la arbitrariedad del poder político características del mundo moderno. Y la universidad de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI se convirtió en el centro por excelencia de visiones críticas de las experiencias totaltarias, el capitalismo, la desigualdad de géneros, el racismo y ahora la amenaza del higienismo.

La condición esencial de esta autonomía relativa de la universidad con respecto a los poderes fácticos –fundamento de lo que llamamos la autoreflexividad de las sociedades occidentales– fue la transformación del estudiantado en una forma de vida. Un extenso grupo de jóvenes dedicando una parte de la primera parte de su vida no sólo a estudiar y formarse, sino a convertir a su propia comunidad en la franja central de la re-flexividad, la rebeldía y la crítica que requiere toda sociedad para atenuar sus peores males. A la universidad se acudía también a formar grupos intelectuales y políticos, a promover innovadoras vanguardias artísticas y filósoficas, a tratar de vincular lo aprendido con una praxis inmediata o a emprender iniciativas de investigación científica impensables en las normas de cada época. De ello resultaba frecuentemente que esa comunidad se enfrentara a los requerimientos del mercado y el Estado para domesticar las mentes de una sociedad.

Con la universidad virtual nada de esto sucederá. No habrá más estudiantado como forma de vida. Dejará de existir esa comunidad crítica que en muchos momentos atenuó los lados más lúgubres de la vida moderna. Los estudiantes se convertirán en átomos aislados a merced de la tecnocracia educativa, absortos en sus pantallas individuales sin capacidad alguna para constituirse en un poder propio: el poder de la reflexión que da una colectividad basada en las relaciones que permiten su propia sobrevivencia como comunidad. La universidad virtual no será una voz en el horizonte de la sociedad, sino una institución sin alma, desalmada, dedicada a producir el nuevo proletariado que ya caminaba en los últimos años por sus pasillos. En ella se educarán técnicos y fuerza dócil de trabajo, ya no pensadores.

Sólo las universidades que se alejen de la tentación de la virtualización total, lograrán preservar la encomienda que dio vida (y seguirá dando) al espíritu de la universidad.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/05/30/opinion/020a2pol

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Libro (PDF): Historia de la filosofía latinoamericana y filosofía de la liberación

Reseña: CLACSO

 

Habiendo advertido el tema desde fines de 1969, ya en 1970 comenzamos a tratar funciones de filosofía de la liberación. En este volumen, entonces, reunimos trabajos de estos últimos 19 años (1971-1990) hasta recientes trabajos ante acusaciones concretas que nos han exigido aclaraciones no sin utilidad.

 

Autor/a:                                 Dussel, Enrique D.

Editorial/Editor:                    Nueva América

Año de publicación:           1994

País (es):                                Colombia

Idioma:                                  Español.

ISBN :                                     ISBN : 958-9039-30-8

 

Descarga:                    Historia de la filosofía latinoamericana y filosofía de la liberación

 

Fuente  e Imagen:     http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=filosofia&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

 

 

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Una tarea ineludible: Proteger la libertad de expresión

Por: Miguel Guerrero  

El fallo del Tribunal Constitucional declarando la inconstitucionalidad de varios artículos de la Ley 6132 de noviembre de 1963 sobre Expresión y Difusión del Pensamiento, hace oportuna la discusión del tema de la responsabilidad de la prensa. El Tribunal eliminó el sistema que extiende sobre terceros las acciones de otro, lo cual, a mi juicio, no sólo tiene un efecto trascendente en el ejercicio periodístico, sino también en todo el ámbito de la práctica democrática y el respeto a los derechos ciudadanos.

¿Por qué  entonces es tan importante la fijación de los límites de esa responsabilidad, ahora que la decisión del TC libera en cierto modo a los medios de lo que se ha dado en llamar delitos de palabra o de prensa? ¿A quién le corresponde la fijación de esos medios? ¿Es una tarea del Gobierno, de las iglesias o de cualquier otro grupo de la sociedad organizada?

¿Obliga la fijación de esos  límites del accionar periodístico a permanecer al margen de las discusiones públicas, a renunciar a mantener una posición a favor de alguna corriente electoral, ahora que nos encontramos en un proceso considerado esencial para el futuro de las instituciones democráticas y la práctica partidista?¿Por qué es tan importante la fijación de esos límites?

A los medios no les ha parecido trascendente asumir esa tarea. La razón descansa en la presunción de que fijarse límites implica una renuncia a actuar con libertad y fijar posiciones independientes, rehuir de su condición de vigilia del respeto a las leyes y la Constitución y abandonar su responsabilidad de servir de garante del respeto al orden jurídico.

Nada más incierto. La fijación de esos límites fortalecerá el clima en que se desenvuelve la prensa y hará más difícil los esfuerzos por acallarla o someterla a la reproducción de verdades oficiales.

La fijación de límites para proteger la libertad de expresión

En muchos países, la ausencia o inobservancia de los límites que impone un ejercicio responsable de la libertad, hace que los ciudadanos se muestren dispuestos a renunciar a derechos con tal de preservar niveles aceptables de seguridad. En otra dimensión es lo que ocurrió en Estados Unidos, tras los atentados del 11 de septiembre y lo que luego se vio en Europa ante los efectos de inmigraciones masivas que han pulverizado valores tradicionales de esas sociedades y los logros políticos de la Unión, como la libre circulación, y la desaparición virtual de las fronteras. En Estados Unidos y Europa los ciudadanos han aceptado la pérdida de algunos derechos a cambio de una mayor seguridad y la preservación de tradiciones y valores.

La no fijación de esos límites por la propia prensa en nuestro país hará, como en efecto podría estar ocurriendo, que muchos ciudadanos terminen aceptando algunas restricciones a causa de lo que se lee en algunos medios digitales y en las redes y lo que ven y escuchan a diario en muchos programas de televisión y radio. La no fijación de esos límites ha creado paradigmas que atentan contra el buen y sano ejercicio del periodismo.

Muchos de ustedes pensarán que estoy proponiendo límites a la libertad o métodos virtuales de censura o autocensura. Todo lo contrario. Lo que trato de decir es que la no fijación de esos límites, cuya responsabilidad compete exclusivamente a la prensa, acabará por debilitarla y hacerla extremadamente vulnerable a la vocación autoritaria del poder político y los prejuicios de los llamados poderes fácticos.

¿Cómo abordar esa tarea? ¿Qué debe hacerse para establecer las débiles fronteras resultantes de ese esfuerzo sin que ello implique una restricción de la práctica del periodismo, sin desproteger, además, el marco del ejercicio de las demás libertades públicas? Mientras más se eluda el tema más difícil será la tarea. 

Otra amenaza: la concentración de medios

El problema que  hace difícil la fijación por la prensa nacional de los límites de su responsabilidad se debe en parte a la incomprensión de la importancia que ella tiene en la preservación del clima de libertad en que ha existido en las últimas décadas en el país. Radica en el éxito de las prácticas que hacen paradójicamente necesarias la responsabilidad de fijar esos límites.

A partir de algún momento, lo que se considera un buen ejercicio de periodismo comprometido con una “verdad” inexistente, ha radicado en desechar el buen uso de las palabras y hacer del ruido un modelo de ejercicio. Es lo que vemos en muchos exitosos programas de radio y televisión. Y como la altisonancia cala bien en muchas audiencias, con el tiempo esa modalidad del periodismo se ha hecho muy popular alcanzando los ratings más altos del espectro radial y televisivo. Ese nuevo modelo, al que han contribuido las redes, acabará por distorsionar el justo y correcto rol de una prensa responsable en todas olas facetas de la vida nacional, en los procesos electorales y, por ende, en la estabilidad social y el fortalecimiento de las instituciones democráticas, incluyendo la propia prensa.

Para terminar, permítaseme aclarar, que tanto como la irresponsabilidad de eludir la fijación de los límites de su propio ejercicio, existe otra gran amenaza para el futuro de la prensa y es la concentración de medios, que en los últimos años hemos visto crecer dentro de un proceso aparentemente carente de límites y que podría terminar en un peligroso monopolio de control de la información, tan peligroso en el gobierno como en manos privadas.

El monopolio de la información, provenga de donde provenga, hará añicos el papel de los medios en los procesos electorales.

Fuente: https://acento.com.do/2020/opinion/8822625-una-tarea-ineludible-proteger-la-libertad-de-expresion/

Imagen: https://pixabay.com/

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