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Entrevista a César Rendueles, filósofo, sociólogo y escritor «El robot más barato es un trabajador precario»

Con su nuevo libro, ‘Redes vacías’ (Anagrama), el autor catalán revela el sustrato ideológico que se esconde tras la manifestación de las diversas tecnologías que hoy en día monopolizan nuestra vida cotidiana, mostrando sus vínculos directos con toda una dialéctica capitalista.

El –actualmente denostado– papel de los intelectuales históricamente ha sido el de traducir y desvestir las múltiples encarnaciones del poder. Una labor que César Rendueles (Girona, 1975), miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lleva desplegando desde los lejanos tiempos del proyecto Ladinamo y actualmente a través de sus ensayos. El último de ellos, dando continuidad a una lista de títulos entre los que se encuentran ‘Sociofobia’ o ‘Capitalismo canalla’, atraviesa el sentido político con que se expresan los mecanismos digitales. Con su habitual erudición y sapiencia popular, estas páginas descifran clarividentes la relación entre el contexto social y los elementos tecnológicos.

Redes vacías - César Rendueles - 978-84-339-4899-1 - Editorial Anagrama

En varias de sus obras anteriores ya había reflexionado de manera crítica sobre la tecnología, ¿‘Redes vacías’ surge como un intento por centralizar ese pensamiento o consecuencia de la perversión que en los últimos años ha sufrido este ámbito?

Yo intenté intervenir en el campo de la crítica tecnológica en un momento en el que dominaba un cierto ciberutopismo, es decir, se le atribuía a la tecnología una gran capacidad para resolver todo tipo de problemas económicos, sociales, culturales o ecológicos. Algunos años después, en realidad no tantos en términos históricos, estamos en una situación inversa, vemos el ámbito digital como una especie de pozo infernal en el que aparecen todo tipo de armas que van contra la democracia. En ese sentido, el libro responde a una intención por desfetichizar esas tecnologías.

Una analogía muy potente que utiliza para describir esa pérdida de la utopía es cómo ese futuro que imaginábamos entre coches voladores en realidad nos ha presentado trabajadores precarios en patinetes eléctricos.

Lo que intentaba transmitir con ello es que somos muy miopes a la hora de imaginar qué tecnologías van a ser útiles y la manera en que se van a integrar en nuestra vida cotidiana. Es una lección que deberíamos tener ya aprendida, y mirar con cierta distancia no ya qué dispositivos nos presenta la industria como innovadores, y que muchas veces no lo son, sino cuáles son las condiciones en las que se van a integrar en nuestras relaciones sociales, algo de lo que somos incapaces de predecir cómo va a ocurrir.

Señala que internet, por su propia naturaleza, es más apta para la estrategia neoliberal que para la izquierda.¿Estamos, por lo tanto, ante la historia de un desencanto anunciado?

El internet que conocemos hoy en día es en buena medida el producto del triunfo de la globalización neoliberal. Durante mucho tiempo fue su cara amable, allí donde el mercado anunciaba disciplina, terapia de shock o privatización, internet presentaba una interpretación más afable. Nos prometía poder contactar con cualquier persona del mundo, generar democracia allí donde no la había. Con la descomposición de ese sistema nos hemos encontrado su versión más aterradora concentrada en la tecnología. Todo eso, sin embargo, es consecuencia de decisiones que se han ido tomando y que podrían haber sido diferentes, no estaba escrito en ninguna parte que se permitiera a enormes empresas unos niveles de concentración y monopolio que seguramente nunca han existido ni siquiera en la historia del capitalismo.

Un paisaje hecho de elementos novedosos, como los algoritmos, Amazon o la Inteligencia Artificial, pero que sin embargo siguen sustentándose en la tradicional mano de obra humana y esclavista.

Lo que ocurre muchas veces es que el robot más barato es un trabajador precario mal pagado. Y aunque es muy complicado saber cuáles son las tecnologías que más van a influir en nuestro sistema productivo, lo que podemos afirmar ya acerca de la inteligencia artificial, y en realidad de cualquier proceso de mecanización, es que inducen a una gran precarización. El mensaje que transmiten a los trabajadores es uno de pánico, si no aceptas esas pésimas condiciones laborales que te ofrezco va a venir una máquina que te sustituirá, sea verdad o no. Y eso se ha repetido a lo largo de la historia. Las máquinas inducen a una dinámica de descualificación de la fuerza de trabajo.

También ha existido una inacción de la esfera pública a la hora de controlar esa expansión de las tecnologías…

Todo ese tipo de políticas e iniciativas que construyeron un espacio público se decidió que no se iban a aplicar al espacio digital, y es más, se crearon unas condiciones perfectas para que sus propietarios no asumieran ninguna responsabilidad sobre los contenidos que difundían. Yo creo que es muy importante dejar de ver la tecnología como si fuera una variable independiente y entenderla como un elemento integrado en su época y en su contexto político. Y dado que esas políticas neoliberales se encuentran en un momento de degradación, eso significa que también sus modelos tecnológicos están entrando en crisis, al menos de legitimidad. Cada vez menos gente ve con ilusión y como un horizonte deseable Internet y las tecnologías digitales que tenemos.

Una frustración que compara en el libro con la de ese borracho que no quiere abandonar el bar…

Creo que las redes sociales generan un tipo de dinámica de agresividad, de enfrentamiento, que tiene que ver sobre todo con la ausencia de normas para el debate, que son al final las que articulan la deliberación en cualquier tipo de organización, institución o foro público. Además en ese sentido ha habido una especie de aceleración brutal por parte de las empresas que obtienen beneficio de estos dispositivos, porque sabemos que genera mucha más monetarización esa violencia que el sentido del humor o la reflexión pausada. El odio son las anfetaminas de las redes sociales.

Señala la pandemia como un momento clave donde se reveló la ineficacia del mundo digital para evitar, más bien al contrario, las relaciones tóxicas sociales.

Creo que la pandemia dejó un trauma muy profundo en nuestras sociedades y que todavía nos cuesta asimilar y hacernos cargo de hasta dónde llegó. En el caso de las tecnologías digitales es muy claro, todo aquello que muchos teóricos del cambio digital decían que iba a pasar, que iban a sustituir a los cara a cara, sucedió en un par de semanas y fue horrible, descubrimos un espacio social bastante siniestro que para nada se parecía a ese sitio prometedor del que nos habían hablado. Creo que en ese momento se sentaron las bases de cómo entendemos hoy las tecnologías digitales colectivamente: un tsunami frente al que no hay nada que hacer, solo podemos resignarnos a lo que a un megalómano drogadicto se le ocurra hacer en Twitter.

Y en ese nuevo contexto la extrema derecha surge para sembrar las redes sociales de odio y mentiras.

Lo único que defiende la extrema derecha contemporánea es el puro nihilismo, y para eso el internet hegemónico es un espacio muy cómodo, porque es muy fácil incendiar las redes, sembrar la semilla del odio y la destrucción, y luego decir que el mundo es así, que es un lugar de lucha darwiniana donde estamos todos enfrentados y es inútil intentar cooperar. Presentan su propio proyecto, liderado por figuras políticas fuertes y vertebrado por una lucha entre perdedores, como una especie de salvación frente a ese mundo oscuro y hostil.

Su libro concluye con la idea de que la realidad que vivimos no ha sido alterada por los mecanismos digitales, sino al revés, y como tal, el cambio social será también la única forma de alterar esas relaciones en el ciberespacio.

Exactamente, deberíamos cambiar el foco en todos los aspectos de la vida social y por extensión la forma en la que la tecnología se inserta en esas relaciones. Por ejemplo, lo que hace que la Inteligencia Artificial no sea un espacio para el tiempo libre, sino una amenaza para los trabajadores, son las leyes que regulan a las empresas que lo manejan. En definitiva, depende de nosotros que la tecnología sea una cosa u otra.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260320/el-robot-mas-barato-es-un-trabajador-precario

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Entrevista a César Rendueles «Estamos viviendo el reverso oscuro del Silicon Valley amable»

Hace trece años, César Rendueles (Girona, 1975) protagonizó un efímero éxito editorial. Sociofobia(Capitán Swing, 2013) delimitaba el alcance de la derrota de los movimientos emancipatorios y de la incapacidad para buscar soluciones a esa derrota. En las páginas de Sociofobia ya se colaban críticas al ciberutopismo, la creencia, en boga en aquellos años, que la política mediada por la tecnología lavaba más blanco; que, a través de soluciones técnicas era posible “hackear” el sistema, como se decía en aquel entonces, y salir de aquella derrota sin final. Varios años después, Redes vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia (Anagrama, 2026), el último libro de este investigador del CSIC retoma las cuestiones acerca de la tecnología presentes en Sociofobia.El punto de partida, no obstante, da testimonio del brusco giro que gran parte de la sociedad ha dado desde el encandilamiento por las posibilidades de la tecnología y las redes sociales hasta el cibercatastrofismo actual. Pese a los distintos puntos de aproximación, las dos obras profundizan en el trabajo de Rendueles a la hora de detectar aquello que nos hace pensar que somos impotentes, que no podemos cambiar nada de lo que nos rodea, con el objeto de neutralizarlo.

Redes vacías - César Rendueles - 978-84-339-4899-1 - Editorial Anagrama

¿Qué ha sucedido para que pasemos, en tan poco tiempo, de la confianza optimista en el poder revolucionario de las redes a verlas como una de las principales amenazas a la democracia?

Es increíble lo rápido que ha sido. Durante la pandemia hubo un aluvión digital gigante, que se ve muy bien en el campo de la educación. Se metieron pantallas y dispositivos por todas partes con la promesa de que iban a mejorar la educación tradicional. Cinco años después, se está proponiendo prohibir el acceso de los niños a los dispositivos en las aulas y también fuera de ellas, a algunas redes sociales. Es un cambio que responde al clima de época. Nos hemos deslizado a gran velocidad hacia un momento de pasiones tristes, de pasividad, de miedo y desconfianza. Y como pasaba antes, en la época heroica de la globalización, creo que la tecnología digital es un conjunto de objetos y procedimientos muy atractivos para depositar en ellos, simbólicamente, todas esas energías que antes eran positivas y ahora son negativas.

El problema está más en nosotros que en la tecnología.

Creo que damos demasiada importancia a la tecnología. Es importante verla como parte de procesos más amplios. Lo que ha pasado en nuestra relación con la tecnología no es diferente a lo que ha pasado con la experiencia política en general. Nos hemos deslizado hacia un clima muy reaccionario, muy pasivo, dominado por el miedo y el rencor.

¿Ciberutopismo y cibercatastrofismo son dos extremos de una misma tendencia?

Esa es la tesis del libro. En ese paso de un tecnoutopismo exacerbado a un catastrofismo digital igualmente exacerbado, acabamos presos del mismo tipo de fetichismo, que otorga un poder desproporcionado a las máquinas y es incapaz de ver los procesos sociales que están por debajo de esas máquinas. Creo que desfetichizar algo no es negar el poder que tiene, sino ver en qué procesos sociales se inscribe ese poder, qué es lo que le da ese poder, y no pensar que son sus propios engranajes los que cambian nuestra vida.

La inteligencia artificial actualmente es el mejor ejemplo de fetiche. ¿Qué es la IA hoy?

En Inteligencia artificial (Capitán Swing, 2024) Melanie Mitchell hace un recorrido histórico desde los años 50 del siglo XX hasta hoy, e insiste mucho en que hay una dinámica de picos y valles, que va desde momentos de euforia en torno a la inteligencia artificial a momentos de desánimo en torno a lo que esta puede hacer. Ahora claramente vivimos un momento de pico. Me gusta recordar las historias de fracasos de la tecnología. En el caso de las tecnologías digitales, hay una construcción de una historia de éxito y de avance, cuando la realidad es que ha habido una cantidad descomunal de blufs y de burbujas pinchadas. Somos muy miopes respecto a la tecnología.

¿En qué sentido?

Es muy difícil saber cuáles van a ser, en el medio plazo, las tecnologías que van a tener una implantación social amplia y un efecto transformador en las relaciones sociales. A veces digo, en broma, que la tecnología que más ha influido en España en los últimos 50 años probablemente es el hormigón pretensado, por el papel que tiene en las obras públicas. Creo que con la IA es muy complicado deshacer todo ese humo, intentar mirar más allá. A día de hoy, estamos completamente seguros, al 99,99%, del próximo estallido de una burbuja especulativa descomunal en torno a la IA. No sabemos cuánto va a arrastrar al resto de la economía, pero va a pasar. Curiosamente, es de lo que menos estamos hablando.

¿Por qué se producen estas burbujas tecnológicas?

Hay que recordar que, ahora mismo, la mayor parte de los usos de la IA son ornamentales, como el asistente de IA de WhatsApp, completamente innecesario. Mi sensación es que estas burbujas tecnológicas en torno a ciertos artefactos tienen que ver con que retroalimentan procesos que ya están en marcha. Es decir, prestamos tanta atención a la IA porque de alguna manera continúa una dinámica de precarización de los trabajos. Primero de los descualificados, y ya veremos si también de los cualificados. Lo que dice esa tendencia es que más nos vale conformarnos con lo que hay, porque si no va a llegar algo que va a ser más barato que nosotros. De este modo, la IA continúa una dinámica de desposesión de conocimiento y una dinámica de sumisión ante un poder frente al que estás inerme. Te dicen que hay algo mucho más grande, frente al que tú, individuo, no puedes nada, tienes que rendirte. Prestamos atención a esas tecnologías, mientras quedan de lado otras que nos cuesta trabajo imaginar.

¿Hasta qué punto es casual que la IA, como principal fetiche de Silicon Valley y de los tecnoligarcas, venga después de la crisis del neoliberalismo?

El debate en torno al fin del neoliberalismo es complicado, porque ese declive se produce a través de una aceleración de las dinámicas de mercantilización. Se está produciendo una pérdida de legitimidad del imaginario neoliberal, que ya ni convence ni pretende convencer a nadie. Nadie espera sentirse ilusionado por esos procesos de mercantilización, ni que generen una visión del mundo más o menos esperanzadora. Estamos viviendo el reverso oscuro del Silicon Valley amable, lleno de nerds con sudadera con capucha que coleccionaban cromos. Esa gente que tenía problemas para relacionarse con sus semejantes humanos, ahora los sigue teniendo pero en formato nihilista y sociópata.

En pocos años hemos visto cómo cambiaban los señores más poderosos del mundo.

Hay una recomposición de las élites en este momento posneoliberal. No hablo de las relaciones de poder político-económico, sino de qué imaginarios necesitan poner en marcha para legitimar su poder. Ahí la IA genera imágenes muy potentes, culturalmente muy poderosas desde el punto de vista reaccionario. Porque son máquinas que aparentemente lo pueden todo, pero al mismo tiempo están tremendamente centralizadas, en manos de unas pocas compañías que tienen la tecnología para ponerla en marcha, y están muy vinculadas a esa coalición de élites post democráticas, post autoritarias, de Silicon Valley.

Como decían Astra Taylor y Naomi Klein, es un fascismo del fin de los tiempos. 

Es una imagen que al final te acaba atrapando. Del mismo modo que el paradigma de la globalización neoliberal acabó atrapando también a los movimientos de izquierda, a los movimientos antagonistas, porque es el ambiente de época, en el que te tienes que mover. Eres incapaz de salir de ese marco de rencor, del fin de los tiempos.

En el libro defiendes que asistimos a un proceso de desinstitucionalización digital. ¿Podrías explicar en qué consiste?

La idea de institución tiene que ver con que exista un conjunto de normas claras que regulan ciertos procesos sociales, que sean más o menos estables en el tiempo. Las instituciones se concretan en organizaciones. ¿Qué tipo de organizaciones colaborativas conocemos? Un montón, desde sindicatos, cooperativas o instituciones educativas como pueden ser las universidades. Son instituciones cooperativas, parcialmente cooperativas o colaborativas. Lo pensaba en los 2000, cuando surgieron los movimientos de cultura libre, y lo pienso ahora: el límite más importante de esos movimientos era una cierta incapacidad para imaginar la institucionalización de esos procesos. Para pensar cómo crear organizaciones que impulsaran la cooperación en torno a las tecnologías digitales, para que fuera estable, escalable, atravesada por dinámicas deliberativas, mediada por la deliberación política y no solo por protocolos técnicos. Y pensar qué papel podría desempeñar lo público, que no es lo mismo que lo estatal, para crear un contrapoder digital que se pudiera oponer de forma realista a esas enormes grandes potencias económico-tecnológicas.

¿Qué crees que falló?

Desde la cultura libre hubo cierto adanismo, muy influido por la propia imaginación tecnológica, que jugó en su contra. Ahora, cuando nos jugamos algo muy importante en las batallas tecnológicas –en términos de seguridad, de democracia– es un buen momento para recuperar aquel proyecto de cultura libre. Con todo lo positivo que tuvo, pero también haciéndonos cargo de esas limitaciones, para darle una vuelta a cómo sería un ecosistema público que no sea puramente estatal, donde haya espacio para las iniciativas privadas, incluso para las iniciativas mercantiles. Es crucial la idea de una institución pública como algo diferente de una organización estatal. Pongo el ejemplo de las universidades pero hay muchos más, pueden ser sindicatos, cooperativas, lo que se quiera.

En el libro hablas también de una telaraña de micro dependencias que no nos permite salir de las redes sociales. Un ejemplo ha sido esta cosa medio fallida de irse de X (Twitter), en la que tenemos el riesgo de caer en un enfoque individualista, moralizante. ¿Cómo planteamos medidas que sean efectivas y no solo culpabilizadoras?

Con el abandono de plataformas como X hay una repetición de cosas que hemos vivido en el pasado. Durante un tiempo había propuestas muy enfáticas de migración al software libre y, efectivamente, muchas veces había una dimensión muy identitaria y moralizante. “Yo soy mejor porque uso Ubuntu, no como tú, pobre pringado, que usas Windows y eres prisionero del capital”. Con la salida de X el problema es que individualmente tiene costes de muy distinto tipo. Para algunos es de visibilidad, para otros es de perder relaciones, perder comodidad, o simplemente, es incómodo tener que volver a empezar desde cero. A la mayor parte de la gente le importa un bledo lo que pasa con la tecnología. Como decía Geert Lovink, no me siento más libre por poder modificar los drivers de mi impresora. Yo quiero que imprima y ya está.

 ¿Cuál sería entonces la clave?

Hay que evitar entenderlos como procesos individuales y no colectivos. Es decir, vámonos todos y todas a BlueSky, o a donde sea. Y que funcione, claro. Porque, si no, es absurdo. Me parece interesante el papel que ciertos agentes institucionales, como medios de comunicación o universidades, tuvieron en el abandono de Twitter. Porque no te vas tú solo, sino que formas parte de algo más grande, con instituciones que representan o que llegan a cientos de miles de personas, que dan ese paso. Eso es lo que puede funcionar. No tanto ponerte como censor, sino formar parte de algo que podemos hacer entre todos, que es construir ecosistemas digitales más saludables.

Hablar del movimiento de familias que defienden una especie de ley seca de móvil para adolescentes. ¿Cuáles son los problemas de esta propuesta?

Creo que está extremadamente mal definido. No está muy claro cómo demonios se puede aplicar algo así, nadie lo sabe. No distingue entre chavales de 15 años y niños de ocho. Por ejemplo, ¿te imaginas que el único acceso a la información sobre feminismo, igualdad de género, diversidad sexual, o contraconcepción de una chica de 15 años tenga que estar filtrado por su padre? Es de locos. Rosa Luxemburgo empezó a militar con 15 años. Greta Thunberg empezó su huelga a los 15 años. Tratar a la gente de 15 años como si tuviese ocho es muy problemático. Luego, ¿qué es una red social? Parece que Instagram sí, TikTok sí, pero, ¿WhatsApp es una red social? Telegram, que es un pozo del infierno lleno de pederastia y nazismo, ¿no es una red social? Al final vas a tener que aceptar la definición de red social que den los propietarios de redes sociales. Estamos otra vez cayendo en aceptar que la única fuente de soluciones a los problemas de la tecnología es la que ofrecen los fabricantes de tecnología, y que hay que encargarles a ellos que solucionen esos problemas.

¿Qué mensaje se lanza a la gente joven?

Por un lado, lo que le están diciendo con la prohibición es: tú no puedes. Les privas de cualquier tipo de agencia. Hay un mundo terrible ahí fuera al que tienes que, o bien rendirte y dejar que te contamine de cualquier manera, porque no es posible resistirse, o si no, métete en una habitación del pánico, haz un juramento de virginidad digital, porque es lo único que puedes hacer. Por otro lado, los adultos te privan de cualquier responsabilidad respecto a un mundo que han construido ellos. Y, como reflexión más general: gente de izquierdas que, en teoría, defendía bajar la edad de voto a los 16 años, ahora dice que a los 15 no pueden acceder a las redes sociales. Es una renuncia a plantear las tensiones en términos de libertad, privacidad, acceso libre a la información para gente que no son adultos, pero desde luego son sujetos de derecho. Me resulta muy inquietante, porque me parece una colonización más del marco reaccionario entre la izquierda.

En este sentido, parece que las propuestas en relación con la tecnología se limitan a pedir que se prohíba, ya sea el acceso a redes sociales o la IA. Se abandona la posibilidad de abordar la tecnología de una manera liberadora. 

Es verdad que la IA está tan dominada por efectos catastróficos, colapsistas, negativos, que cuesta imaginar una resignificación. Pero no debería ser tan difícil. Echándole un poco de imaginación especulativa, imaginemos un sistema muy sofisticado de Big Data e IA en manos de un ministerio fiscal progresista. ¡Me cuesta más imaginar eso último que el fin del mundo! Pensemos que esas herramientas sirvieran para evitar la evasión fiscal, y que los que nunca pagan, porque tienen mil maneras de escaquearse, empezaran a pagar gracias a eso. O pensemos en una herramienta en manos de un ministerio de asuntos sociales que empezara a mandar cheques a la gente automáticamente, sin un solo formulario, porque cruza datos y sabe qué personas lo necesitan. Creo que hay maneras de pensar esas tecnologías de una manera más positiva, pero ni siquiera lo estamos intentando. Hay una rendición absoluta a ese mundo gris.

¿Cómo obtienen sus ganancias esas multinacionales tecnológicas? 

Es llamativo cómo apenas pensamos de dónde salen los beneficios de las grandes tecnológicas. Se da por hecho que dan dinero, pero nadie sabe muy bien de dónde sale ese dinero. Está claro en el caso de Airbnb o de Uber. Pero Whatsapp, ¿de dónde saca el dinero? De nuestros datos. Ya, pero, ¿qué hacen con esos datos? ¿Solo publicidad? ¿Qué es lo que está en juego? Estas preguntas nos enfrentan a la increíble dimensión especulativa y rentista que tienen todas esas tecnologías. Siempre la han tenido, incluso cuando creíamos que eran el futuro de nuevos modelos productivos. ¿Productivos en qué, exactamente? A veces es un incremento en la velocidad y la eficacia de los procesos productivos, pero otras veces no. Es una versión de las televisiones o de los periódicos que vivían de la publicidad, pero acelerada exponencialmente.

También señalas que la economía digital se apropia o parasita mecanismos sociales cotidianos.

Se ve muy bien en el caso de Uber o Airbnb. Se aprovechan de nuestros esfuerzos cotidianos para desplazarnos en la ciudad o para buscar alojamiento. Pero al final son todas así. No sé cuántos empleados tendrá WhatsApp en el mundo, pero sospecho que no muchos. Se aprovechan de nuestra necesidad de comunicarnos con nuestros círculos cercanos para obtener beneficios. Creo que es interesante aplicar esa visión de la acumulación originaria, de extracción de plusvalor, de los bienes comunes, de los espacios no mercantilizados, para generar valor y trasladarlo a otros espacios. Y creo que es interesante porque eso es reversible.

¿Cómo se podría hacer?

Igual que se han desmercantilizado algunos espacios sociales introduciendo instituciones públicas, en este caso estatales, en el campo de la sanidad, la vivienda o la educación, ese proceso de desmercantilización se puede expandir. Se pueden desmercantilizar muchos procesos tecnológicos. Hay un montón de apps que en realidad son sistemas de mensajería súper sencillos. Tenemos ese fetichismo que nos hace depositar en aplicaciones como WhatsApp una capacidad simbólica enorme, pero realmente no sería tan complicado desmercantilizarlas.

Es difícil encontrar en los análisis actuales referencias a la pandemia y la importancia que tuvo socialmente, y nos gusta que el libro lo trate. ¿Qué supuso la pandemia? ¿Cómo influyó en la sociedad? 

Creo que no lo hemos pensado, ni en la academia, la sociología, la politología, ni en los movimientos de izquierda. Nos impactó tanto la pandemia que hemos querido pasar página y olvidarla. Sacó a la luz cosas que ya estaban en marcha, subterráneas. Pero ha sido un hito crucial en muchísimos lugares del mundo. En Argentina, por ejemplo, la explicación de por qué ganó Milei tiene mucho que ver con la pandemia. O lo que está pasando en Madrid, este agujero negro político que nadie entiende muy bien cómo es posible, tiene mucho que ver con eso.

¿En qué sentido fue un hito crucial?

Fue un momento en el que los gobiernos pusieron en marcha el tipo de políticas que uno esperaría de un gobierno de la derecha radical. Seguramente no había alternativa. Pero te coloca en una posición imposible, porque, por un lado, estás haciendo exactamente lo que le gustaría hacer a la extrema derecha si gobernara. Y, por otro, la extrema derecha te puede acusar de liberticida, de dictador… La pandemia lo cambió todo porque fue una efervescencia de afectos negativos. Un conjunto de sentimientos de pasividad, de miedo, de rencor generalizados, que han transformado cómo nos relacionamos. De alguna manera, pasa lo mismo con la tecnología. El gobierno progresista propone la prohibición, que es lo que le gustaría hacer a la extrema derecha, pero al mismo tiempo se expone a ser acusado de liberticida.

César Rendueles entrevista Pablo Irene - 6
César Rendueles, en un momento de la entrevista. David F. Sabadell


¿Cómo afectó la pandemia a nuestra visión de la tecnología?

Fue la materialización del sueño ciberutópico. Todo lo que nos decían que iba a pasar: que nos íbamos a relacionar con todo el mundo a través de videocámaras, que íbamos a descargar contenidos de bibliotecas virtuales, etc., pasó. Y fue horrible, una pesadilla. Hace falta algo tan horrible como una pandemia y que el gobierno te encierre en casa para que el sueño ciberutópico se cumpla. Eso cambió nuestra relación con la tecnología, en el sentido de que nos dimos cuenta de que era espantoso, pero al mismo tiempo, lo normalizó.

Otras de las cuestiones que también explosiona con la pandemia es la conspiranoia. Una de las pasiones más tristes de nuestro tiempo, y también en el campo de la izquierda, es la conspiración.

El auge de la conspiranoia como gran ideología de nuestro tiempo tiene que ver con cierta individualización de las pasiones políticas. Es aplicar la idea del pensamiento crítico, que tenía que ver con la elaboración colectiva –entre todos y todas somos capaces de pensar algo que desafía las verdades más o menos establecidas–, y llevarlo al terreno individual. “Yo soy más listo que los demás, me he formado en YouTube y tú, borrego, te crees a los expertos del gobierno”. Es entender las ganancias en conocimiento como algo individual, que tiene que ver con el secreto que yo descubro. Eso tiene un efecto muy perverso: la desconfianza en el conocimiento experto y una perversión total de la idea de pensamiento crítico dirigida a la desconfianza en general de la ciencia. Tener que defender los conocimientos expertos mínimos es un horizonte muy oscuro. Desde la izquierda tenemos que hacer bastante autocrítica. En la pandemia había gente que aceptaba solapamientos monstruosos con la conspiranoia, con derivadas clarísimas hacia la extrema derecha. En la izquierda arrastramos una herencia complicada de tolerancia hacia cosas que a lo mejor no deberíamos haber tolerado.

También señalas que muchas instituciones dedicadas a la mediación, como las editoriales o los periódicos, han ido entrando en crisis y se están sustituyendo por lo que llamas procesos de algoritmización social.

En los inicios del giro digital, cuando se empezó a extender el uso de internet, algo muy aceptado era el fin de la mediación. Con tu móvil eres un periodista; ya no necesitas editoriales porque puedes publicar tu novela directamente, etc. Se ensalzaba la relación directa entre el consumidor y el productor. Era algo que aceptaban, por supuesto, los partidarios del modelo propietario, que querían que las grandes tecnológicas se convirtieran en editoras y también en fabricantes de papel, en transportistas y en libreros. Pero también entre la izquierda, que lo veía como algo positivo porque acababa con las jerarquías. Me preocupa mucho porque creo que, en gran medida, es la raíz de nuestros problemas. No existe la no mediación. Si no tienes un mediador, es que alguien está ejerciendo de mediador invisible. Los procesos de mediación te permiten por lo menos visibilizar cuáles son esas dinámicas de selección y promoción, y plantear otras alternativas. No como el algoritmo, que es el ejemplo perfecto de mediación invisible monstruosa, donde parece que eres el dueño de tus decisiones, pero acabas consumiendo exactamente lo que quiere el dueño de YouTube o el de Twitter.

¿Podemos imaginar otro modelo?

Las instituciones de mediación no tienen por qué ser periódicos, editoriales, discográficas, o bibliotecas tradicionales, a lo mejor pueden ser otras cosas. Pero olvidar todos esos procedimientos, vinculados además a profesiones que tienen su tradición, sus dinámicas de aprendizaje y de autocontrol, me parece catastrófico. Ha habido una debacle de esas instituciones de mediación, alguna inducida por el mercado, pero otras creo que un poco creadas desde dentro, como en el caso de los medios de comunicación. Eso nos ha arrojado a este escenario que deberíamos combatir.

“Tecnooligarca politoxicómano con infantilismo terminal”, “niños rata con supuestos superpoderes”, “millonario supremacista con delirios paranoides”, “ciberoligarcas que llevan el estilo de vida y aspecto de un proxeneta de Las Vegas”, “multimillonarios narcisistas con un deterioro cognitivo manifiesto”… Son solo algunos de los epítetos que dedicas en el libro a los millonarios de Silicon Valley y su camarilla. ¿Has decidido retomar la tradición marxista del noble arte del insulto?

Tenía ganas de insultar, retomando efectivamente esa noble tradición. Más en serio, creo que esa ridiculización tiene su importancia. Es asombroso el guante de seda con el que se ha tratado a estos billonarios narcisistas durante décadas, gente que juguetea a voluntad con cosas muy importantes para nuestras vidas, para la democracia, para la economía. Ese retrato como si fueran niños simpáticos, tímidos, millonarios casi a su pesar: “En el fondo les gustaría estar en un garaje jugando a un juego de rol, pero el destino les ha puesto al frente de una multinacional asesina”. Cuando salió Windows 95, mandaron a un reportero de El País Semanal a las oficinas de Microsoft y entrevistaron a Bill Gates. Contaba cómo en los cubículos de los programadores había colchones, porque les gustaba tanto su trabajo que se quedaban ahí a dormir. Me acuerdo de una cosa muy concreta: decía que Gates llevaba las gafas sucias. Probablemente acababa de llegar de la isla de Epstein, y probablemente varios de esos programadores se suicidaron por sobretrabajo. Por eso creo que está bien hacer ese esfuerzo, por higiene mental, de retratarlos como lo que son: una especie de nihilistas enloquecidos, incultos, de inteligencia cuestionable en algunos casos, pero con una imagen increíblemente generosa de sí mismos. Al margen de que yo tuviera ganas de jarana, creo que es bueno, a nivel colectivo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/cesar-rendueles-estamos-viviendo-reverso-oscuro-del-silicon-valley-amable

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Entrevista: Invasão da Venezuela expõe disputa por hegemonia no cenário internacional

A invasão dos Estados Unidos à Venezuela, em 3 de janeiro deste ano, resultando na captura do então presidente Nicolás Maduro e de Cilia Flores, deu início a uma grave crise política e diplomática que vai além do petróleo. Nesse contexto, o professor venezuelano Luis Bonilla-Molina analisa, em entrevista à imprensa do ANDES-SN*, o papel estratégico da Venezuela na geopolítica internacional e os impactos da ofensiva dos EUA sobre a soberania nacional e regional, diante do avanço de novas potências globais. Parte da entrevista foi publicada na edição do InformANDES de fevereiro e a íntegra pode ser conferida abaixo.

InformANDES: Como a Venezuela se tornou um ponto estratégico central para os Estados Unidos na atual disputa entre grandes potências e na redefinição de zonas de influência na América Latina?
Luis Bonilla-Molina:
A Venezuela ocupa uma posição geográfica estratégica do ponto de vista militar, com acesso ao Mar do Caribe e ao Oceano Atlântico, a poucos quilômetros do Canal do Panamá — que o conecta ao Pacífico —, o que a torna fundamental para as rotas comerciais e de transporte na região. Além disso, o país possui as maiores reservas comprovadas de petróleo do mundo, abundância de ouro, presença de terras raras e outros minerais estratégicos para a inovação tecnológica, além de reservas significativas de água e biodiversidade.

Historicamente, os Estados Unidos invocaram a Doutrina Monroe e intervieram como mediadores quando o então presidente da Venezuela, Cipriano Castro (1899–1908), em 1902, decidiu ignorar a dívida externa do país, contraída com potências imperiais europeias — Alemanha, Inglaterra e Itália —, fato que gerou um bloqueio naval na costa venezuelana, semelhante ao aplicado hoje pela Marinha dos EUA.

Aplicando o princípio de “América para os americanos”, os Estados Unidos não apenas queriam impedir que a Europa se apoderasse de territórios na região, mas também garantir que Castro não escapasse impune, pois isso seria um mau precedente para a dominação que estavam construindo. Esse episódio abriu o capítulo da relação dependente e neocolonial da Venezuela com os Estados Unidos, algo que se tornaria ainda mais tenso quando Hugo Chávez [ex-presidente da Venezuela, 1999–2013] lançou sua proclamação anti-imperialista: “Yankees de mierda, váyanse al carajo” (tradução: “Ianques de merda, vão se ferrar”).

Ao longo do século XX, para controlar a indústria petrolífera, os Estados Unidos organizaram golpes de Estado e influenciaram a formação da democracia representativa que se desenvolveu após a revolução burguês-democrática de 1958.

Com a eclosão da crise estrutural venezuelana em 1983, que é a gênese da situação atual, ficou evidenciado o colapso do modelo de acumulação rentista, do sistema multiclassista de controle social e de suas instituições de intermediação, bem como dos instrumentos políticos de representação. Esses fatores, embora não tenham rompido com a dominação dos Estados Unidos na política e economia locais, convenceram o império de que o controle à distância não era mais suficiente e de que seria necessário migrar para um controle mais direto.

A chegada de Chávez ao poder sempre foi desconfortável para eles. Por isso, colaboraram com a tentativa de golpe de Estado em 2002, que fracassou graças à ampla mobilização popular. No entanto, a Venezuela nunca deixou de ser fornecedora de petróleo para o norte imperialista durante o período chavista.

Mas o início da redefinição da ordem mundial decorrente da Segunda Guerra Mundial, com o surgimento da China como potência econômica e da Rússia como bastião militar global, fez com que a Venezuela adquirisse uma importância incomum para o norte imperialista. Barack Obama [ex-presidente dos EUA, 2009–2017], em seu segundo mandato, declarou que a terra natal de Simón Bolívar era um perigo à segurança estratégica dos Estados Unidos, criando um precedente para que Trump implementasse sanções contra o país em seu primeiro mandato [2017-2021]. Isso evidenciou a convergência entre democratas e republicanos na reconfiguração do papel da Venezuela na geopolítica dos EUA, ainda que com diferenças nas formas.

Nesse contexto, chegamos ao bloqueio naval de 2025, com o desdobramento de navios militares e armamentos de última geração, que se intensificou em 3 de janeiro de 2026 com a intervenção militar no território venezuelano e o sequestro do presidente Maduro e de sua esposa, Cilia Flores, evento que causou mais de 100 mortes.

InformANDES: Que mensagem política e simbólica os EUA buscam transmitir ao capturar um presidente em exercício e declarar que estão “no comando” de outro país?
LBM:
O governo de Nicolás Maduro Moros havia iniciado, anos atrás, negociações com os Estados Unidos com a intenção de distensionar o conflito e aliviar as sanções. Essa tentativa tornou-se pública em 2021, mesmo ano em que a relação com a associação empresarial venezuelana Fedecámaras — que participou ativamente do golpe de Estado de 2002 — foi reconstruída e ampliada após a guerra na Ucrânia, o que permitiu que a Venezuela voltasse a ser um fornecedor confiável de petróleo para os EUA.

No entanto, a má gestão da indústria petrolífera e o impacto das sanções na aquisição de suprimentos e peças de reposição levaram a produção de petróleo venezuelana ao seu nível mais baixo em décadas. Os Estados Unidos queriam mais petróleo, mas isso implicava investimentos elevados, difíceis de realizar diante da crise econômica venezuelana e do receio das corporações transnacionais de investir em um país declarado ameaça à segurança dos EUA.

Delcy Rodríguez, presidenta interina da Venezuela, foi um fator decisivo na recomposição da relação com a velha burguesia, o que abriu espaço para um eventual acordo interburguês. Em 2024, o governo de Maduro vivia o melhor momento das relações com os Estados Unidos, a ponto de a então vice-presidenta Kamala Harris, na noite de 28 de julho daquele ano, ter sido excessivamente cautelosa diante dos resultados eleitorais venezuelanos, mesmo diante de questionamentos.

Então, por que essa mudança na política dos EUA? Por que passamos de uma crítica limitada ao discurso político para a maior ofensiva militar contra a América do Sul em sua história? Porque uma nova ordem mundial está emergindo e os Estados Unidos querem ser protagonistas centrais em sua construção, ampliando seu controle energético e reafirmando o “Hemisfério Ocidental” como área de influência exclusiva.

Sequestram Maduro para tentar dissolver a República e impor uma relação colonial com a Venezuela, facilitando a aplicação da Estratégia de Segurança Nacional e o relançamento da Doutrina Monroe sob o corolário Trump, que passa a tratar a região como seu quintal, estendendo as fronteiras imperiais a todo o continente. E, ainda, alcançar o controle direto das reservas de petróleo da Venezuela.

O ataque à Venezuela, o sequestro de Maduro e a tentativa de construir um protetorado no século XXI são apenas a ponta do iceberg do que pode vir para toda a região.

Nesse processo, desde agosto de 2025, foi implementada a maior operação de uso de tecnologia de ponta, voltada à coleta massiva de dados produzidos a partir das respostas da população do continente a ataques contra pequenas embarcações e a anúncios de escalada do conflito.

Essa coleta de dados permite, hoje, que os Estados Unidos possuam informações atualizadas, segmentadas e geograficamente direcionadas para planejar ações conforme a Estratégia de Segurança Nacional, identificando simpatias e focos de resistência.

Não é estranho que, duas semanas após o ataque à Venezuela e o sequestro de Maduro, os barcos que supostamente transportavam drogas tenham simplesmente desaparecido e nenhum outro ataque tenha ocorrido?

Os Estados Unidos farão o que quiserem, vão violar toda a ordem jurídica internacional e a soberania de qualquer país para manter sua hegemonia na nova ordem mundial.

InformANDES: De que forma o controle da Venezuela pode ampliar a influência dos EUA para além do petróleo, alcançando dimensões militares, diplomáticas e econômicas na região?
LBM:
Os Estados Unidos levaram seu plano colonial para a Venezuela às últimas consequências. O que estamos vendo é uma transição controlada da condição de República para a de Colônia, um processo que pode incluir a instalação de bases militares estadunidenses no país, sob o pretexto de proteger a produção de petróleo.

Nos dias seguintes ao ataque militar à Venezuela e ao sequestro de Maduro e de sua esposa, os Estados Unidos declararam o confisco de cerca de 50 milhões de barris de petróleo e a intenção de vendê-los diretamente no mercado mundial. Os recursos seriam depositados em contas bancárias no Catar, para evitar ações de credores, e uma parte desses valores seria devolvida à Venezuela para que os dólares fossem leiloados por um banco privado, e não pelo Banco Central venezuelano, com o objetivo declarado de custear salários e infraestrutura.

Embora a presidenta interina Delcy Rodríguez afirme que o que está sendo retomado é a relação comercial histórica com os Estados Unidos, o que vem ocorrendo é preocupante. Há reformas aceleradas nas legislações comercial, de hidrocarbonetos e trabalhista, com o objetivo de criar condições para ampliar o investimento e a participação de transnacionais na exploração do petróleo, relegando a estatal venezuelana a um papel secundário.

Na verdade, Trump reuniu-se com gestores e proprietários das principais empresas petrolíferas transnacionais com o objetivo de criar um fundo de 100 bilhões de dólares para “recuperar” a infraestrutura petrolífera venezuelana e aumentar a produção de cerca de um milhão para mais de quatro milhões de barris diários. Esse esquema parece colocar a companhia petrolífera estatal venezuelana como coadjuvante na ofensiva petrolífera americana.

Isso é grave, pois busca legitimar o direito dos Estados Unidos de usar todo o seu poder para garantir o próprio bem-estar. Se, para isso, for necessário destruir repúblicas e transformá-las em colônias, dinamitar Estados-nação para criar protetorados, demonstrar superioridade militar e tecnológica, eliminar infraestruturas de defesa nacional ou assassinar soldados de países da região, isso acontecerá.

Trump parece afirmar que, para evitar esse destino, os países do chamado Hemisfério Ocidental devem abrir mão de sua riqueza e soberania, acostumar-se à desapropriação e se contentar com um esquema de retorno de lucros controlado, supervisionado e determinado pelo Norte imperial. O que está acontecendo na Venezuela ameaça todo o continente.

InformANDES: E quais os riscos essa ofensiva representa para países da América Latina que mantêm projetos políticos autônomos ou alianças fora do eixo de Washington?
LBM:
Há tensões e contradições entre blocos capitalistas pelo controle do poder e pela acumulação mundial. Nessa dinâmica, surgem blocos como os BRICS**, nos quais a China, adversária comercial dos Estados Unidos, desempenha um papel de liderança.

A Estratégia de Segurança Nacional, publicada em novembro de 2025 pelo governo Trump, estabelece que toda a América Latina e o Caribe são sua zona de influência direta, parte do Hemisfério Ocidental que consideram o anel de segurança econômica, política e militar dos Estados Unidos. Consequentemente, esses blocos econômicos com a China tornam-se um alvo, seja para forçar os países da região a abandoná-los ou para que eles façam parte da estratégia estadunidense, tentando implodí-los internamente.

Nesse cenário, é esperado que a administração Trump busque intervir, aberta ou secretamente, nas próximas eleições de países como Brasil, Colômbia e México, ao mesmo tempo em que avança na recolonização econômica, como ocorre no Panamá, na Argentina e no Chile, ou na recolonização territorial, como nos casos de Cuba e Nicarágua.

A Venezuela é a vanguarda dessa estratégia de recolonização do Hemisfério Ocidental. É necessário encontrar formas de resistência. Isso ocorre em dois níveis: o institucional e o popular.

No institucional, os governos da região deveriam pactuar uma agenda mínima capaz de conter a ofensiva imperial. O problema é que a direita iliberal e protofascista já ocupa muitos desses governos. O outro é a mobilização popular continental para despertar e se conectar com o movimento social norte-americano para derrotar a ofensiva trumpista de recolonização. Esse caminho é mais viável e depende da capacidade de articulação entre movimentos sociais e partidos políticos não alinhados com a estratégia dos EUA. O desafio é seguir nessa direção.

InformANDES: E qual é o papel da esquerda venezuelana?
LBM: O centro da política revolucionária na região é de caráter anti-imperialista, não há dúvidas. Mas é necessário esclarecer que nem o governo Maduro nem o atual, liderado por Delcy Rodríguez, são revolucionários. Pelo contrário, Nicolás Maduro liquidou os avanços sociais conquistados durante a revolução liderada por Hugo Chávez. No entanto, não hesitamos nem por um segundo em denunciar seu sequestro e exigir sua liberdade, porque o destino do povo venezuelano deve ser decidido pelos venezuelanos, não por qualquer império.

A autêntica esquerda venezuelana está passando por uma situação muito séria. Todos os partidos de esquerda foram judicialmente intervencionados pelo governo Maduro. Atualmente, não existe na Venezuela um único partido de esquerda autônomo legalizado.

Mesmo assim, as forças da esquerda que não dependem da legalidade burguesa denunciaram o ataque imperialista e o sequestro de Maduro e defenderam a articulação de uma frente anti-imperialista internacional baseada nos interesses da classe trabalhadora.

Infelizmente, tanto os governos de Maduro e Delcy Rodríguez quanto setores da esquerda internacional seguiram o caminho de esconder a existência de uma oposição de esquerda na Venezuela, que carrega a tradição histórica da resistência anticapitalista.

O governo venezuelano bloqueia a construção de um amplo acordo nacional anti-imperialista porque isso implicaria reconhecer que há uma oposição de esquerda. Do meu ponto de vista, é urgente superar esse obstáculo por meio da construção de uma ampla frente anti-imperialista que coloque a defesa da soberania nacional em primeiro plano, sem silenciar as críticas às políticas antioperárias do madurismo, das quais integrantes do atual governo foram coautores.

Estamos comprometidos com essa tarefa de articulação ampla, especialmente a partir do chamado da plataforma global em solidariedade à Venezuela e ao anti-imperialismo, lançada em 17 de janeiro. Todos os caminhos levam à unidade na luta anti-imperialista.

https://www.andes.org.br/conteudos/noticia/entrevista-invasao-da-venezuela-expoe-disputa-por-hegemonia-no-cenario-internacional1

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Entrevista: La lucha de la comunidad educativa, es la misma de todos los servicios públicos.

“La lucha de la comunidad educativa, es la misma de todos los servicios públicos: nos tenemos que coordinar al grito de ‘Presupuestos militares, para escuelas y hospitales’”

Verónica Landa, docente de secundaria de Ciencias Sociales en un instituto de Badalona, militante de la CRT y de Pan y Rosas. Nos habla de cómo se está preparando la jornada de huelga de la comunidad educativa de Catalunya, los debates que se desarrollan sobre las reivindicaciones, el papel de los sindicatos y la coordinación de las luchas con otros sectores del servicios públicos también en lucha.

El ciclo de huelgas que empieza el 11 de febrero pone sobre la mesa la crisis de la educación pública. ¿Por qué habéis ampliado vuestras reivindicaciones, más allá del incremento salarial?

El trasfondo de la convocatoria es que aunque la Ley de Educación exige destinar un 6% del PIB en educación no se llega al 3%. Todo esto comporta problemas graves de un sistema educativo en crisis en Catalunya y todo el Estado.

Como docentes, cuando salimos a luchar y explicamos los motivos, nos vemos obligadas a romper los prejuicios que se promueven, sobre todo desde los medios de comunicación, como por ejemplo que nuestros sueldos son demasiado altos. Lo que no se dice es que durante años hemos perdido entre un 20% y un 25% de poder adquisitivo, con recortes y presupuestos esqueléticos. Además, en los centros públicos el Personal de Atención Educativa (PAE) apenas llegan al salario mínimo. O todo el personal externalizado y que sufre el convenio del lleure como las monitoras de comedor o las vetlladores, como fue mi caso hace años, que también se han añadido a la huelga y que al ser personal externalizado cobran sueldos de miseria. Por lo tanto, la subida del salario es una de las reivindicaciones de la huelga que atraviesa todos los sectores de educación.

Ahora bien, desde el curso pasado, un sector de docentes planteó luchar por esta reivindicación salarial únicamente. Por el contrario, en varias plataformas y espacios de organización de la comunidad educativa, se debatió sobre la necesidad de luchar por otras reivindicaciones también por qué, aunque nos suban los salarios, los graves problemas que atraviesa la educación pública continuarán si no se cambian las condiciones laborales de precariedad y la carencia de recursos.

Creo que si solo luchamos por la subida de salarios y no luchamos por el incremento de recursos por la pública, dejamos de lado a sectores como el PAE o los sectores externalizados de la educación. Además, la subida salarial no soluciona unos problemas insostenibles de la educación como son las ratios o la carencia de infraestructuras.

No podemos caer en una lucha para mejorar condiciones solo de un sector específico de la educación y tenemos que plantear medidas y reivindicaciones que den solución a los problemas estructurales que afectan a toda la comunidad educativa.

Por lo tanto, ¿cuáles son vuestras reivindicaciones, además de la subida de los salarios?

Tenemos un número de alumnos en cada clase que, con suerte, va de los 25 a los 30. Estas son las ratios. Continúan siendo excesivas, desde infantil hasta bachillerato. Además, según datos del mismo Departament, un 34% del alumnado presenta necesidades específicas de apoyo educativo sin que se hayan previsto las medidas y apoyos para garantizar una atención de calidad. Es imposible atender a todo el alumnado y hacerlo con calidad cuando tienes clases de 30 o 35 alumnos. Por eso una reivindicación clave de la huelga, sobre todo para centros como el mío, es la bajada de ratios.

Ligado a esto, pedimos más recursos y el aumento estructural de plantillas de equipos de apoyo especializado, tanto psicosociales, como psicopedagógicos y también sanitarios. Es decir, que aumente el personal educativo necesario para atender todas las necesidades que el alumnado se encuentra a lo largo de su educación. Que estas plantillas sean además estables, porque hay mucha rotación e inestabilidad laboral que hace que las compañeras que son interinas no sepan donde trabajarán -o si trabajarán- el curso siguiente. Además, que los servicios de las auxiliares de educación especial (las vetlladores) dejen de estar externalizados y pasen a formar parte directamente del Departament d’Educació porque bajo empresas privadas se precarizan sus condiciones de trabajo y hacen un trabajo clave para poder atender los alumnos con necesidades educativas. Otra cosa que ha afectado mucho, por ejemplo en mi centro, ha sido el recorte de integradores y educadores sociales. Mi centro vio como de repente perdía un integrador social sin ningún tipo de explicación; estas figuras educativas también son claves en centros y barrios con tantos problemas sociales. Hablar de inclusión sin reducir ratios ni reforzar equipos es un ejercicio de cinismo institucional. También hay que invertir en infraestructuras, todavía muy precarias como el mantenimiento de las instalaciones y edificios, cocinas o la climatización de los centros.

Y por otro lado, luchamos por menos burocracia. A pesar de que dicen que trabajamos poco o que tenemos muchos días de fiesta, tenemos una sobrecarga laboral insostenible: hacemos de media 8 horas semanales extra de manera gratuita; somos el colectivo de trabajadores que más horas extra sin remunerar hace al año. El Departament nos carga cada vez más con más funciones administrativas, cargos que comportan trabajo pero no sueldo, elaboración de informes, etc.

Cuál es la respuesta del Departament d’Educació y de las instituciones?

El Departament nos da la espalda y no muestra mucha voluntad de solucionar nada, como no lo ha hecho nunca. Si se ha conseguido algo en la educación ha sido gracias a la lucha y la coordinación del personal educativo. Las políticas para educación del PSC de Salvador Illa y Esther Niubó no se alejan mucho de las aplicadas por Esquerra Republicana con el ex conseller Cambray o los gobiernos de Junts y los convergentes. Con décadas de recortes, de carencia de inversión, de incrementos de presupuestos y de financiar la escuela concertada, la crisis de educación se ha profundizado.

Y a la vez siempre nos culpan de todos los problemas en educación: si los resultados de las pruebas PISA son malos, es culpa nuestra porque no estamos suficientemente capacitadas y no damos clases bastante innovadoras. Si el alumnado no logra un buen nivel de catalán, es culpa nuestra y nos quieren obligar a sacarnos el C2, pero a la vez los recursos de aula de acogida para los alumnos que acaban de llegar a Catalunya dan risa. Nos han llevado a un punto en el cual no podemos más, por eso vamos a la huelga e iremos hasta el final.

Y además, los presupuestos dedicados a la educación son todavía bastante bajos, ¿no?

Exacto, los presupuestos en la educación son esqueléticos. Tal como señalan los sindicatos convocantes de la huelga, el Departament justifica su propuesta económica en el acondicionamiento establecido desde el Departament d’Economía que determina, vista la situación presupuestaria actual y el tope de endeudamiento de la Administración pública, que el incremento presupuestario para Educació no puede superar el 1% del actual. Esto sitúa una inversión total de 50 millones de euros para hacer frente a las demandas prioritarias de la comunidad educativa: aumento salarial de todo el personal docente; incremento de plantillas para bajar ratios y mejorar la atención educativa. Una compañera lo describió como los juegos del hambre: quieren que nos peleemos por las migajas de este presupuesto.

Con esta propuesta, del todo inadmisible, es evidente que el Departament no puede hacer frente a ninguna de las demandas de la comunidad educativa. Mientras tanto el gobierno central sube los presupuestos militares ante la carrera armamentística de los gobiernos imperialistas del mundo. PSOE y Sumar, han comprometido más de 60.000 millones de euros en gasto militar para cumplir con la agenda de la OTAN.

Por eso, nuestra lucha por el incremento de los presupuestos de los servicios públicos, tendría que implicar una lucha política contra estos gobiernos. ¿Cómo puede ser que se aumente el presupuesto en gasto militar por la “defensa de Europa” mientras los servicios públicos nos estamos ahogando y no podemos más? Solo tenemos que mirar como está el personal sanitario, la situación de los maquinistas, la educación, los servicios sociales. Es hora de volver a gritar eso de “presupuestos militares por escuelas y hospitales”.

Por eso, me ha sorprendido muy negativamente el acuerdo que acaban de firmar todos los sindicatos docentes de Aragón con el PSOE. Un compromiso de campaña electoral, es decir de estos que no se cumplen nunca, con el partido de la guerra y la carrera militarista, y el mismo partido que aquí en Catalunya -o en el mismo Aragón hasta 2023- es el resposnable del estado de la educación pública. Todo después de una huelga histórica de 3 días. Este no puede ser el camino, necesitamos construir un movimiento que parta de una idea elemental, la total independencia de los partidos que gobiernan por los de siempre y que son parte, aunque lo hagan con discursos “progresistas”, de una escalada que promete destruïr los servicios públicos y los derechos sociales y democráticos, en favor de la preparación de nuevas guerras.

El ciclo de huelgas está convocado por todos los sindicatos educativos. ¿Cómo se ha llegado a esta unidad sindical y con qué debates sobre el rol de los sindicatos?

Cuando empezamos a organizarnos, un amplio sector, sobre todo de docentes, plantearon organizarse sin los sindicatos. De hecho, a pesar de que los sindicatos educativos están convocando el ciclo de huelgas de manera unitaria, todavía hay debates en algunas asambleas sobre la participación o no de los sindicatos. Por un lado, es totalmente comprensible este malestar, sobre todo respecto a las direcciones de los sindicatos más burocráticos como CCOO y UGT que hicieron negociaciones vergonzosas a nuestra espalda con el Departament, que a escala estatal no convocan huelgas generales desde el año 2012 y que pactaron con los gobiernos reformas laborales o de pensiones que empobrecieron al conjunto de la clase trabajadora.

Ahora bien, como docente militante, de la izquierda revolucionaria, y afiliada a la CGT, creo que también hay fuerzas políticas de derechas -incluso de extrema derecha- que se aprovechan de este descontento para promover una perspectiva antisindical, directamente de liquidar los sindicatos como herramienta de lucha. Esta ha sido históricamente una posición de la derecha para echar a las organizaciones obreras. Por el contrario, yo creo que los sindicatos, como conquista democrática desde hace décadas son una herramienta importante de la clase trabajadora que tenemos que recuperar -los grandes sindicatos- de manos de quienes no quiere que se llenen de trabajadores y trabajadoras y que los utilizan con el fin contrario al que tendrían que servir.

Al mismo tiempo tenemos que fortalecer los sindicatos combativos y convertirlos en herramientas que potencien la autoorganización y el control democrático, desde abajo, de nuestras luchas y reivindicaciones. Por eso tenemos que ser críticos también, por ejemplo, con el apoyo de CGT y STEA al acuerdo con el PSOE en Aragón, que apunta en un sentido totalmente contrario a esto.

Hace falta una transformación profunda del modelo sindical, contra la burocratización de los grandes sindicatos que actúan como línea directa de los partidos políticos de los gobiernos. Y a veces, existe la presión en el corporativismo y el abandono de los sectores más precarios de la educación en prácticamente todos los sindicatos y esto también lo tenemos que combatir porque cuando más divididos estemos, más fuerza perdemos.

La actual unidad sindical con los sindicatos alternativos y de izquierda es un paso adelante contra la fragmentación sindical. Pero solo la organización democrática desde abajo puede impedir cualquier maniobra burocrática que vaya en contra de nuestros intereses como comunidad educativa. Hay que estar organizados en asambleas de centro, en asambleas unitarias de zonas, y donde todo el mundo pueda decidir, debatir y votar las decisiones. Solo así podemos controlar el rumbo de nuestra lucha.

¿Cómo os estáis organizando en los centros educativos?

Pues estamos haciendo asambleas de trabajadores y trabajadoras de centro, participando a las asambleas unitarias de nuestra zona para poder coordinarnos con otros centros. Estamos haciendo difusión en el barrio sobre los motivos de la huelga, y por eso, hemos tenido en cuenta que estamos en un lugar donde muchas familias son migrantes y no hablan ni catalán ni castellano y para llegar a ellas y que vean que también son parte de esta lucha hemos hecho carteles explicando la huelga traducidos a sus idiomas. Además, estamos intentando implicar organizaciones del barrio para tejer alianzas entre estas y la comunidad educativa.

Se acerca un mes de febrero con muchas huelgas en el sector público como maquinistas, sector social, ayuntamientos, sanidad: ¿pensáis que es posible coordinarse?

Está claro que es posible. Incluso, en muchas asambleas o espacios de debate se está planteando como una idea de sentido común. Es inexplicable porque los sindicatos convocantes de las huelgas de maquinistas o de médicos, no proponen coordinarse con la huelga educativa.

Coordinar las luchas, las huelgas y los procesos de movilizaciones es una necesidad y daría mucha más fuerza en la lucha por la defensa de los servicios públicos. Para empezar, hacia el 11 de febrero los sindicatos podrían convocar asambleas para debatir como coordinar la huelga educativa con la huelga de maquinistas, con acciones conjuntas para garantizar una huelga eficaz en toda Catalunya, con cortes de carreteras y calles principales, por ejemplo. Imagináis el impacto de toda Catalunya bloqueada por estas acciones conjuntas!

Todo esto marcaría el camino a seguir para coordinar un plan de lucha conjunto hacia una huelga general de todos los servicios públicos, organizada democráticamente en asambleas.

De hecho, los sindicatos y colectivos de estudiantes hacen un llamamiento a la huelga el 11 de febrero, ¿como piensas que os deberíais de coordinar?

Exacto, hacia el 11 de febrero el Sindicato de Estudiantes convoca huelga estudiantil y otras agrupaciones juveniles, como Contracorrent se han sumado también. La participación de los estudiantes es clave, aunque hay profesoras que plantean que no hace falta. Pero la realidad es que son los jóvenes, los mismos estudiantes, los primeros afectados por la crisis de la educación pública. Además, es gracioso porque el Departament en su currículum educativo plantea que se tiene que educar y formar al alumnado en un pensamiento crítico. ¿Qué hay más educativo que transmitir la defensa de los servicios públicos? Educar también en los valores de la solidaridad con el profesorado que sufre la precariedad laboral, lo cual afecta a la educación de calidad.

Los ataques en la educación pública son un ataque contra los hijos e hijas de la clase trabajadora para conseguir una mano de obra subordinada a la voluntad de las empresas, preparándola y disciplinándola para ser carne de cañón en las nuevas guerras. La educación no puede ser una educación para situaciones de crisis y para que las nuevas generaciones estén preparadas por un mundo convulso como este. La educación nos tiene que permitir pensar y plantear otra sociedad y por eso, que el movimiento estudiantil sea partícipe y organice la huelga, es un paso importante.

En síntesis, creo que la lucha por unos servicios 100% públicos, de calidad y al servicio de la clase trabajadora solo es posible con la unidad y coordinación de todos los sectores públicos, junto a otros sectores organizados como los de la lucha de la vivienda y de la juventud.

EsquerraDiari.cat

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[Perú] Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Eduardo Chocano Ravina: “La promesa permite la continuidad de la vida”

Por Sol Pozzi-Escot

El joven poeta peruano presentó su tercer poemario, titulado “Conversación sobre lo que no fue”, un diálogo con lo más profundo de aquello que nos hace humanos: la inevitabilidad de la muerte y del amor.

 En este libro la Muerte no aparece como metáfora lejana, sino como interlocutora. ¿Qué te llevó a convertirla en un “tú” con el que se conversa, y no solo en un tema poético?

Convertir a la Muerte en un “tú” fue una decisión casi inevitable. Mientras escribía, me di cuenta de que tratarla como un concepto abstracto la volvía distante. En cambio, cuando la Muerte adquiere un rostro y una voz, deja de ser una idea y se vuelve presencia. Conversar con ella es reconocer que nos acompaña de manera silenciosa a lo largo de la vida. El diálogo surge, entonces, como una forma de honestidad al hablar con aquello que nos confronta de manera directa y permanente a lo largo de nuestras vidas.

El poemario está organizado en cuatro etapas. ¿Qué marca el paso de una a otra?

Las cuatro etapas nacen de una comparación con una relación de pareja. Hay un primer momento de encuentro, cuando conoces al ser amado y ella  aparece como fuente de sorpresa y fascinación. Luego, viene la etapa en la que se queda en tu vida y empieza a ocupar un espacio cotidiano. Después, ocurre la ruptura, se va de tu vida y deja un vacío que reordena todo, porque se trata de su ausencia. Y al final regresa para despedirse. Ese regreso funciona como cierre emocional y como punto de no retorno, porque confirma que lo vivido tuvo un peso definitivo y que la despedida, aunque duela, termina de darle forma a todo lo anterior.

En varios poemas se instala la idea de “obediencia” frente a la Muerte. ¿Cómo la entiendes?

La entiendo como una forma de lucidez frente al límite. La obediencia, en estos poemas, implica conciencia de aquello que no puede ser evitado. Es un gesto de reconocimiento al aceptar que hay una frontera que no se cruza y que, al asumirla, cambia la manera de estar en el mundo. Obedecer es mirar de frente lo inevitable y habitarlo sin autoengaños, con una atención más nítida sobre el tiempo, la fragilidad y lo que verdaderamente importa.

El libro sugiere una tensión entre verdad y engaño, entre promesa y ruptura. ¿Qué discusión filosófica está detrás de esa tensión?

La discusión filosófica que atraviesa esa tensión se asienta en la fragilidad del sentido y en el modo en que el ser humano se sostiene mediante relatos para habitar el tiempo. En esa perspectiva, verdad y engaño operan como dimensiones que coexisten en la experiencia.

Muchas veces creemos ciegamente en promesas para poder continuar, aun cuando esa creencia contenga un componente de ficción. La promesa cumple entonces una función estructurante, porque organiza el porvenir y permite continuidad a la vida.

La ruptura, en cambio, irrumpe para evidenciar lo provisional de ese orden. Desde allí, el libro se vincula con una reflexión más amplia sobre la finitud, mostrando que el sentido se mantiene en equilibrios precarios y que la muerte aparece como la instancia que despoja las narrativas de sus seguridades, obligándonos a replantear qué entendemos por verdad cuando el tiempo deja de ofrecer garantías.

Tu texto de introducción al poemario lo coloca en un horizonte filosófico. ¿Qué lecturas o tradiciones influyeron en su escritura, y cómo evitar que el enfoque filosófico “se coma” la emoción del poema?

En la escritura del poemario confluyen lecturas que me marcaron profundamente y que provienen tanto de la narrativa como de la poesía. Obras como Crimen y castigo de Fiódor Dostoievski, Lolita de Vladimir Nabokov, El conde de Montecristo de Alexandre Dumas, La ciudad y los perros y Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa, así como La tregua de Mario Benedetti, me enseñaron a explorar la interioridad humana desde el conflicto, la culpa, la obsesión, la espera y la fractura afectiva.

En el ámbito de la poesía, Recuerdos del primer amor de Giacomo Leopardi y, de manera más amplia, la obra poética de Marco Martos, Edgar Monrroue y José Santos Chocano influyeron en mi manera de concebir el verso como un espacio de memoria, intensidad y diálogo con lo ausente.

Después de terminar el libro, ¿cambió algo en tu manera de mirar la muerte?

Más que la idea que tengo de la muerte, cambió, totalmente, la forma en que me relaciono con ella. Dejó de ser una abstracción cómoda y pasó a sentirse como una presencia que acompaña y ordena el tiempo, incluso cuando uno pretende ignorarla. Después de terminar el libro, la miro con mayor conciencia de la finitud y de su peso en lo cotidiano, en lo que se pierde y en lo que persiste.

La encuentro en todos lados, en la calle al cruzar la pista, al salir de alguna taberna o conferencia a altas horas de la noche y estar en una avenida abandonada. La percibo en los hospitales y en los velorios, claro, pero también en escenas comunes: en una llamada que llega tarde, en una noticia mínima que recuerda que el mundo no se detiene por nadie, en la forma en que el cuerpo se cansa sin aviso, en un amigo que se despide y uno, por un instante, siente que ese adiós podría ser el último.

Después de escribir el libro, la muerte dejó de ser un concepto lejano y se volvió una presencia que acompaña y ordena el tiempo, una especie de recordatorio constante de que todo es más breve de lo que uno supone. La escritura no me dio respuestas definitivas, pero afinó la mirada y dejó una conversación abierta que continúa, incluso cuando el libro se cierra.

Fuente de la Información: https://www.pressenza.com/es/2026/01/peru-eduardo-chocano-ravina-la-promesa-permite-la-continuidad-de-la-vida/

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Entrevista a la periodista Karen Hao, la investigadora que destripa el mito de OpenAI y Sam Altman

«Las multinacionales de IA aceleran el retroceso democrático»

La periodista Karen Hao desentraña en ‘El Imperio de la IA’ cómo estas empresas replican dinámicas coloniales, “extrayendo una cantidad extraordinaria de recursos, explotando una cantidad extraordinaria de mano de obra y participando en actividades que no benefician en nada a la mayoría”

Hace tres años, OpenAI era una organización prácticamente desconocida para el gran público que aspiraba a contrarrestar el poder de los gigantes de Silicon Valley. Hoy, es la startup más valiosa de la historia, superando los 500.000 millones de dólares. Tres años en los que la compañía dirigida por Sam Altman ha pasado de presentarse como un laboratorio tecnológico que trabajaba por el bien de la humanidad a convertirse en una empresa privada con agenda geopolítica propia, con acceso masivo a información personal de millones de personas y trato preferente con los poderes públicos.

La periodista estadounidense Karen Hao ha cubierto esta transformación para medios como el Wall Street Journal o el MIT Technology Review. En su libro El Imperio de la IA. Sam Altman y su carrera por dominar el mundo (editorial Península), Hao ha investigado cómo OpenAI y la industria de la IA han pasado a funcionar con una lógica imperial: colonizan recursos, extraen datos de los usuarios y explotan mano de obra precaria en el Sur Global para alimentar una maquinaria que, denuncia, está “acelerando el retroceso democrático en todo el mundo”.

En esta entrevista con elDiario.es, Hao describe a OpenAI, los secretos de su líder y la burbuja financiera y de expectativas que está impulsando el desarrollo de la inteligencia artificial.

Cuenta en el libro que, en sus orígenes, OpenAI se veía a sí misma como la “anti-Google”. ¿En qué consistía esa visión de empresa inicial?

En realidad creo que la visión de la compañía en aquel entonces era similar a la que es hoy: OpenAI siempre ha querido dominar el desarrollo de la IA y ser el líder número uno en esta tecnología. En ese momento, Google era el único actor al que valía la pena vencer, así que se veían a sí mismos como su único competidor, y a Google como el único al que debían intentar superar. Por eso se concibieron a sí mismos como la anti-Google que iba a representar todo lo que Google no era. Otra razón por la que hicieron eso fue porque era una táctica de reclutamiento. Inicialmente, para construir un laboratorio de IA líder, el principal cuello de botella era el talento, por lo que querían averiguar cómo conseguir que la gente dejara Google y se uniera a OpenAI, o eligiera OpenAI sobre Google si se postulaban para trabajar en ambas empresas. Así que lo plantearon todo como: “bueno, Google es de código cerrado, nosotros seremos abiertos; Google trabaja con fines de lucro, nosotros seremos sin fines de lucro”. La idea era: si quieres crear productos para un megagigante, bien, ve a Google, pero si vienes a OpenAI, podrás cambiar el mundo.

¿Cómo se ven dentro de OpenAI esas contradicciones respecto a la visión inicial, con la transformación en una empresa privada con ánimo de lucro? ¿Crees que puede haber alguien que piense que al final se han convertido en todo aquello que prometieron cambiar?

Sí, por supuesto, OpenAI aparentemente ha revertido por completo todo lo que dijo que sería. Ahora es, obviamente, una empresa con fines de lucro en lugar de una organización sin ánimo de lucro, y la startup más valiosa del mundo en este momento, con una valoración de 500.000 millones de dólares. También se ha vuelto hipersecreta, aunque originalmente dijo que sería transparente. Así que, en esas formas más superficiales, ha cambiado por completo. Y, sin embargo, sigue persiguiendo exactamente lo mismo que en aquel entonces, que es dominar el desarrollo de la IA. Sam Altman ha dicho muchas veces que es importante tener grandes convicciones en un objetivo particular, pero que debes ser flexible con tus tácticas. Y eso es esencialmente lo que está haciendo con OpenAI; alta convicción en los objetivos, pero flexible en las tácticas. El objetivo final es el dominio, y las tácticas han cambiado de sin fines de lucro a con fines de lucro.

OpenAI también se ha vuelto una empresa hipersecreta, aunque originalmente dijo que sería transparente

Otra de las cosas que dijeron que nunca harían sería vender los datos personales de la gente. ¿Cree que también lo terminarán haciendo?

Sí. Además, técnicamente, ya están ganando dinero con los datos de la gente, en el sentido de que ya están utilizando los datos de las personas para entrenar las próximas generaciones de sus modelos de IA. Modelos que luego venden a través de suscripciones. Pero hablando más concretamente del negocio de la publicidad digital, vemos que OpenAI está preparándose también para la publicidad. Están añadiendo un feed algorítmico a ChatGPT, lanzaron Sora 2, una aplicación como TikTok con el contenido generado por IA, y básicamente están creando espacios, superficies, en las que pueden empezar a insertar anuncios. Y eso creo que conducirá al 100% a que utilicen los datos de los usuarios para averiguar cómo segmentar mejor esos anuncios.

ChatGPT ha cumplido tres años recientemente. Usted ya cubría la industria de la inteligencia artificial antes de su salida a luz: ¿cómo cree que ha evolucionado ChatGPT y el sector de la IA en estos tres años?

El mundo ha cambiado. Ahora todo el mundo habla de IA, y todo el mundo tiene una concepción de la IA como ChatGPT, por lo que todas estas empresas y todos estos países se apresuran a intentar crear su propia versión de ChatGPT, olvidando todos los demás tipos de tecnologías, incluso otras tecnologías de IA que no son chatbots. Y la otra forma en que el mundo ha cambiado es, como expongo en mi libro, en que estas multinacionales ahora son como imperios. Están extrayendo una cantidad extraordinaria de recursos, explotando una cantidad extraordinaria de mano de obra y participando en actividades por todo el mundo de formas que no benefician en nada a la mayoría de las personas. De esta forma, otra de las cosas que han cambiado es que estas empresas están siendo otro acelerador más en la tendencia de retroceso democrático en todo el mundo. Creo que estos imperios están contribuyendo activamente a esa tendencia.

Las empresas de IA están participando en todo tipo de actividades que no benefician a las personas

Al principio parecía que ChatGPT era el centro de toda la industria, hoy parece solo uno más.

Sí, creo que ChatGPT definitivamente está siendo… hay muchos más competidores ahora que están tratando de comerse el dominio del mercado de ChatGPT. Por supuesto, tenemos a Gemini, tenemos a Claude de Anthropic y también vemos más empresas que comienzan a inclinarse hacia aplicaciones especializadas en lugar de solo estos chatbots; Anthropic enfocándose realmente en la generación de código, en lugar de ser solo una herramienta puramente genérica orientada al consumidor. O Google, enfocándose más en la empresa en lugar de apoyar a las labores de las personas. ChatGPT también está teniendo su propia transformación, inicialmente la gente pensaba que era más una herramienta de búsqueda, pero hemos visto esta tendencia realmente preocupante donde más y más personas comienzan a considerar a ChatGPT como un terapeuta, un mentor o un amante. Es algo que OpenAI no ha evitado, más bien se ha estado inclinando hacia eso también. Eso es una evolución de la que tendremos que estar muy pendientes en los próximos años.

¿Cómo explicaría a la gente cómo es Sam Altman?

Es un tipo extremadamente carismático que entiende muy, muy bien la psicología humana. Es capaz de decirle a la gente lo que necesita escuchar para motivarla a unirse a cualquier misión que él esté tratando de perseguir. Eso incluye conseguir que los inversores le den mucho dinero o conseguir que la gente se convierta en empleada de sus empresas. Así que es tanto un talento singular para la recaudación de fondos como un reclutador muy, muy bueno. Y no es solo porque entiende la psicología humana, también porque es muy bueno contando esas grandes historias sobre el futuro y la IA, que son atractivas y que hacen que la gente quiera darle más y más recursos para lograrlo.

Altman es un tipo extremadamente carismático que entiende muy, muy bien la psicología humana. Es capaz de decirle a la gente lo que necesita escuchar para motivarla a unirse a cualquier misión

¿Lo compararía con alguna figura histórica, o quizá con alguna otra persona de la industria digital?

Bueno, él mismo ha hablado de cómo le encantaba leer un libro de citas de Napoleón. Y lo que sacó de ese libro fue que Napoleón era un conocedor extremadamente bueno de la psicología humana, y usó eso para ganar mucho poder. Así que creo que los paralelismos se escriben solos.

Personalmente, usted que ha podido investigar en profundidad al personaje, ¿se siente cómoda con el hecho de que Altman se convierta en uno de esos emperadores de las grandes tecnológicas? ¿Con que acumule tanto poder e influencia?

No me siento cómoda con que nadie ocupe tanto poder sin rendición de cuentas. En el libro critico a Altman y su enfoque, pero no creo que el problema se resolviera si simplemente cambiáramos a Altman por otra persona. Porque el sistema de poder todavía existe, donde quienquiera que se siente en esa mesa puede tomar decisiones que afectan a la vida de miles de millones de personas en todo el mundo. Y esos miles de millones de personas no tienen voz sobre si les gustan esas decisiones o no. Para mí, es mucho más preocupante, no que Altman esté al timón, sino que exista incluso este rol que pueda permitir a alguien ejercer esa cantidad de influencia a nivel mundial.

Una de las tácticas que Altman y OpenAI utilizan a menudo para convencer a otros de que inviertan en sus proyectos es la Inteligencia Artificial General, es máquina consciente y capaz de mejorarse a sí misma que podría superar a la humanidad. Usted ha tenido un acceso privilegiad a la compañía: desde dentro, ¿creen de verdad que la IA general es posible e incluso cercana?

Esto fue lo que más me sorprendió de mi investigación: yo pensaba que era solo una herramienta de marketing, pero en realidad hay facciones muy poderosas dentro de estas empresas y dentro de la industria en general que realmente creen que la IA general es posible y que es inminente. Y creo que eso es lo que hace que este ecosistema sea tan fascinante y complejo, porque tienes a las personas que empujan hacia este objetivo por una fe sincera y luego tienes a las personas que lo están aprovechando políticamente para protegerse de la regulación y usarlo como un truco de marketing.

Esto fue lo que más me sorprendió de mi investigación: yo pensaba que el discurso sobre la IA general era solo una herramienta de marketing, pero en realidad hay facciones muy poderosas dentro de estas empresas y dentro de la industria en general que realmente creen que la IA general es posible y que es inminente

Menciona la “fe sincera” de esas personas de la industria tecnológica. En los últimos tiempos se está hablando mucho más de la tecnorreligión de Silicon Valley, esa creencia casi religiosa en la tecnología digital como solución a todos los problemas de la sociedad. ¿Cree que esa fe está influyendo en todo esto?

Creo que tiene una influencia extraordinaria, sí. Y es parte de la razón por la que creo que la analogía con los imperios también es muy relevante, porque la mayoría de los imperios históricos también fueron impulsados en su expansión por creencias religiosas. Lo interesante es que en esta religión hay dos facciones. Las personas que piensan que necesitamos pisar el acelerador porque la IA general nos llevará al cielo y solo nos traerá utopía y bienestar; y luego las personas que piensan que nos llevará al infierno si la desarrolla la persona equivocada. Y en el libro digo que estas son dos caras de la misma moneda, porque en realidad solo están leyendo de la misma Biblia con diferentes interpretaciones, de la misma manera que hay muchas facciones del cristianismo, algunas que leen la Biblia enfocadas en llegar al cielo y otras que leen la Biblia enfocándose en el hecho de que hay un infierno.

Entre esas personas hay científicos como Ilya Sutskever, ex jefe Científico de OpenAI, una de las mentes de referencia sobre IA. ¿Tienen un discurso serio realmente en torno a este tema? Sutskever, por ejemplo, afirma que la IA general ayudará a contrarrestar el cambio climático, pero a la vez dicen que si llega, el planeta pasaría a estar completamente cubierto de centros de datos en pocos años. No parece muy congruente.

Creo que Sutskever y algunos de estos otros investigadores de IA tienen mucha coherencia en cuanto a su teoría de la investigación de IA. Pero, ya sabes, no son exactamente expertos en otras cosas, así que ahí es donde la coherencia podría desmoronarse: cuando empiezan a hablar de cómo interactúa con el mundo real. Pero para Sutskever, él siempre ha creído muy firmemente que el cerebro es un motor estadístico y que las redes neuronales son una representación precisa de cómo funciona el cerebro. Él siempre ha pensado que mientras podamos meter más y más datos en estas redes neuronales, eso conducirá a la recreación de la inteligencia humana. Dio una charla el año pasado en la que mostró unos papers sobre cómo el tamaño del cerebro se correlaciona con la inteligencia de la especie. Su teoría es que simplemente tienes que construir un cerebro más grande y entonces obtienes un sistema más inteligente. El problema es, por supuesto, que en realidad no sabemos si eso es cierto, si las redes neuronales realmente modelan el cerebro y si el tamaño del cerebro es realmente lo único que conduce a más inteligencia, pero esa es la creencia de Sutskever y por eso ha centrado toda su investigación en esto.

Esa es la teoría de Sutskever, y tras la publicación de su libro OpenAI se ha embarcado en proyectos de inversión faraónicos para generar más capacidad de cómputo. ¿Cree que ese escalado masivo es el camino correcto para llegar a la IA General?

Para mí, la razón por la que no deberíamos estar escalando es en realidad una cuestión más fundamental que simplemente si nos llevará a la IA general. No creo que debamos intentar llegar a la IA general, independientemente de si podemos llegar allí, porque el propósito de construir tecnologías es servir a las personas, no reemplazar a las personas. Y la búsqueda de la IA general es en última instancia lograr una inteligencia a nivel humano y automatizar muchas de las cosas que la gente puede hacer. Así que sí, encuentro que toda esta empresa de escalado es innecesaria para lograr la IA general y también inmoral, porque no deberíamos estar intentando lograrla en primer lugar. Además, está conduciendo a una cantidad extraordinaria de degradación ambiental y daño a la salud pública de las personas, en un momento en que en realidad ya no tenemos mucho tiempo para resolver la crisis climática.

Encuentro que toda esta búsqueda de la IA general es inmoral, no deberíamos estar intentando lograrla. Conduciendo a una cantidad extraordinaria de degradación ambiental y daño a la salud pública de las personas, en un momento en que ya no tenemos mucho tiempo para resolver la crisis climática

Por cosas como esta, ¿cree que la confianza general sobre OpenAI podría cambiar rápidamente entre el público general? Con el resto de tecnológicas hemos visto el proceso de cómo empiezan viéndose como disruptivas y luego su mala imagen las lleva incluso a cambiarse el nombre, como Facebook y Meta. Parece que eso está sucediendo a toda velocidad con OpenAI.

Sí, creo que ya ha sucedido. No creo que OpenAI tenga ya una reputación muy positiva en muchos lugares. En EEUU hay muchos padres, por ejemplo, que se han enfadado mucho con la empresa debido a los impactos en la salud mental que estas herramientas están teniendo en los niños. Hay muchas comunidades de clase trabajadora que están realmente enfadadas por los centros de datos que están llegando a sus comunidades. Hemos visto un cambio dramático en la opinión pública solo en los últimos meses, y creo que eso va a continuar, porque lo que pasa con el imperio es que, a medida que continúa su construcción, continuará extrayendo y explotando a más y más comunidades. Y eso es lo que va a llevar a que cada vez más y más de ellas se vuelvan contra la empresa.

En el libro también trata en detalle la explotación sistémica de trabajadores para entrenar a los modelos, como el caso de Mofat en Kenia. Sobre cómo el modelo de negocio de OpenAI depende del capitalismo del desastre.

Sí, en este caso todas las empresas, no solo OpenAI, cuando entrenan sus modelos de IA, requieren contratar a decenas de miles de trabajadores de todo el mundo, y esto es algo que existía antes de ChatGPT. Existen firmas de terceros que hacen el trabajo de conectar a empresas como OpenAI con estos trabajadores. Son plataformas que tratan de buscar la mano de obra más barata en el mercado global. De lo que se dieron cuenta es que la mejor manera de encontrar la mano de obra más barata es ir a los lugares más pobres y desesperados del mundo. Inicialmente, eso fue Venezuela, donde la economía estaba en un estado desastroso, pero la población también estaba altamente educada y tenía alta conectividad. A medida que la economía de Venezuela comenzó a recuperarse ligeramente, el trabajo se trasladó a otros lugares más desfavorecidos durante la pandemia, cuando otros países estaban cayendo en picado, como Kenia. La historia de Mofat ilustra una vez más la lógica del imperio, porque OpenAI es una empresa valorada en 500.000 millones de dólares y, sin embargo, contratan trabajadores para realizar un trabajo esencial para el éxito de ChatGPT pagándoles solo unos pocos dólares la hora. Muchos de ellos terminaron psicológicamente devastados por este trabajo y sus familias se desmoronaron. Así funciona el capitalismo de desastre en muchos sentidos.

OpenAI es una empresa valorada en 500.000 millones de dólares y, sin embargo, contratan trabajadores para realizar un trabajo esencial para el éxito de ChatGPT pagándoles solo unos pocos dólares la hora

Esas personas cuentan con muy poca formación sobre cómo entrenar a la IA. ¿Es posible que los modelos tengan más alucinaciones o sean más imprecisos por esta situación?

Es una pregunta interesante. Creo que los modelos son más imprecisos principalmente porque las empresas en realidad no enfatizan la precisión. Hemos visto que las actualizaciones de los modelos de OpenAI a veces se vuelven menos precisas a medida que avanzan las nuevas generaciones de GPT. Así que no creo que esté necesariamente ligado a los trabajadores en sí; son principalmente los incentivos de las empresas, así como la tecnología misma. Esta es una tecnología probabilística, por lo que es inherentemente propensa a errores. Es imposible garantizar que vaya a decir lo correcto el 100% de las veces.

¿Cree que hay una burbuja en la inteligencia artificial?

Creo que hay una gran burbuja. No veo cómo estas empresas van a ser capaces de cumplir sus compromisos o averiguar cómo obtener un retorno de sus inversiones. OpenAI ha comprometido 1,4 billones de dólares de gasto en los próximos años y ha generado, como máximo, unos 20.000 millones en ingresos. Esa es una brecha extraordinaria y OpenAI se está quedando sin ideas para cerrarla. Intentaron el modelo de suscripción y encontraron que aproximadamente solo el 5% de los usuarios están dispuestos a pagar. Ahora se están preparando para la publicidad, pero el mayor negocio publicitario de la historia fue Google, y Google el año pasado ganó menos de 300.000 millones en ingresos publicitarios, así que eso todavía no cierra la brecha. Y luego ves a OpenAI tratando de rociar el mercado con todos estos lanzamientos de productos, como un navegador, el TikTok de IA… pero estos lanzamientos no están cuajando. Tanto con el navegador como con el TikTok de IA, se volvieron virales al principio, pero en realidad están cayendo bastante rápido después en términos de adopción de usuarios. Así que simplemente no hay un modelo de negocio viable ahí.

Tanto OpenAI como el resto de empresas de IA están tratando de hacer que el Gobierno de EEUU no pueda dejarlas caer haciéndole dependiente de su tecnología

¿Cree que una de las estrategias de Altman es precisamente hacer que OpenAI sea “demasiado grande para caer”, llegando a múltiples acuerdos con gobiernos e industria?

Absolutamente. Hay un análisis realmente genial escrito por un ex colega mío en el Wall Street Journalque habla de esto, donde explicaba cómo OpenAI está atando su destino a todos los principales actores tecnológicos que actualmente están manteniendo a flote la economía de EEUU. Se ha atado a Nvidia, a Oracle, a Microsoft. Cuando miras la economía de EEUU, actualmente solo está sobreviviendo y yendo bien gracias a las empresas de IA. OpenAI y las otras empresas que están tratando de hacerse demasiado grandes para caer de dos maneras: una, haciendo que la economía de EEUU dependa de si a estas empresas les va bien o no, ya que cuando eso sucede, el gobierno de EEUU siempre es más propenso a querer intervenir y rescatar a una empresa que pueda causar el colapso de toda la economía. Y dos: están tratando de hacerse demasiado grandes para caer vendiendo sus tecnologías al gobierno, para hacer que el gobierno dependa de sus plataformas. Todas ellas están participando en esta especie de estrategia de dos frentes para evitar caer si explota la burbuja.

Fuente: https://www.eldiario.es/tecnologia/investigadora-destripa-mito-openai-sam-altman-multinacionales-ia-aceleran-retroceso-democratico_128_12845861.html

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Entrevista a John Ioannidis: La ciencia bajo presión, la humanidad en riesgo

Ioannidis ha dedicado su carrera a exponer los débiles cimientos de gran parte de la medicina moderna. Su artículo de 2005, “Why Most Published Research Findings Are False” (“Por qué la mayoría de los hallazgos de investigación publicados son falsos”), se convirtió en el más leído en la historia de PLOS Medicine y ayudó a encender un debate global sobre la reproducibilidad. Desde entonces ha advertido sobre cómo la medicina basada en la evidencia puede ser secuestrada por la influencia de la industria, cómo los sistemas de recompensas sesgados en la academia favorecen la cantidad sobre la calidad y cómo incluso las revisiones sistemáticas pueden reciclar datos defectuosos. Sus críticas se extienden a la psiquiatría, donde los ensayos financiados por farmacéuticas suelen inclinarse hacia resultados positivos, las guías son moldeadas por personas con intereses dentro del campo y los hallazgos en neurociencia son más frágiles de lo que parecen.

Es profesor titular en Stanford y cuenta con una amplia formación en medicina, epidemiología, salud poblacional y ciencias de datos. Tanto como es un defensor de la buena ciencia, Ioannidis también es amante de las artes y las humanidades. Es novelista, enseña poesía, ama la ópera y él mismo ha escrito libretos para cuatro óperas.

En esta entrevista, aborda el extenso sesgo que impregna la investigación científica, las prácticas problemáticas y presiones que permiten que la ciencia defectuosa prospere, y los problemas significativos con la investigación sobre antidepresivos. Al mismo tiempo, nos recuerda por qué la buena ciencia es un regalo para la humanidad y algo que debemos proteger por nuestro bienestar y dignidad.

La transcripción a continuación ha sido editada por extensión y claridad.

Entrevista a John Ioannidis

Ayurdhi Dhar (AD): Siempre dices que la ciencia es lo mejor que nos ha pasado, y tu trabajo ha sido hacer y proteger la buena ciencia. También tienes un amor igual por las artes y las humanidades. Me gustaría saber un poco sobre cómo llegaste a amar la ciencia y cómo te diste cuenta de que necesitaba protección.

John Ioannidis (JI): Creo que la ciencia es un esfuerzo humano muy vulnerable y sensible. Tuve experiencias tempranas con científicos, incluidos científicos en mi propia familia. Vi cómo trabajaban: lo difícil que es llevar a cabo una buena ciencia e investigación, cuántos obstáculos existen para hacer las cosas bien y cuántos cálculos son difíciles o defectuosos. Todo eso era intrigante, emocionante y, al mismo tiempo, esencial para intentar hacerlo mejor.

La ciencia no es perfecta. Es algo que está en una lucha continua por mejorar. Me atrajo muy pronto, aprendiendo de mis propios errores y luchas por hacer buena ciencia, viendo lo fácil que es estar sesgado y cometer errores.

AD: Probablemente te han preguntado sobre tu artículo de 2005 miles de veces, así que lo haré breve. Ese artículo ha sido visto más de 3 millones de veces. Cuéntanos un poco sobre lo que encontraste que te llevó a determinar que la mayoría de los hallazgos de investigación médica son falsos.

JI: Ese artículo intentó estimar la probabilidad de que un hallazgo de investigación que supera un cierto umbral de detección (típicamente un cierto nivel de significación estadística en la mayor parte de la investigación biomédica) refleje un hallazgo verdadero, en lugar de uno espurio. Intenta modelar diferentes características, empezando por qué tan bueno es el poder del estudio, los sesgos, y el hecho de que la ciencia es llevada a cabo por múltiples científicos con distintos objetivos.

Nos ayuda a calcular cuáles son las probabilidades de que una afirmación de un resultado significativo sea correcta, en diferentes circunstancias, en diferentes campos, en diferentes fases del desarrollo de una disciplina, y con diferentes factores, incluidos sesgos, presiones de patrocinadores, conflictos y otros poderes desestabilizadores que pueden operar alrededor de la ciencia.

En la mayoría de los contextos, resulta que lo que obtenemos es poco probable que sea correcto. La probabilidad de que no lo sea es mayor del 50%. Por supuesto, eso varía. Si tenemos un ensayo aleatorizado muy grande en fase avanzada y obtenemos un resultado significativo, la probabilidad de que sea correcto es mucho más del 50%. Pero en la gran mayoría de las iniciativas científicas, tanto en 2005 como en 2025, la probabilidad es menor del 50%, y en muchos casos, es mucho menor del 50%.

AD: Ese artículo se volvió realmente famoso. ¿Te enfrentaste a reacciones negativas por escribir algo que decía: “Atención, muchos de estos hallazgos de investigación médica podrían ser falsos”? Lo pregunto porque pienso en el trabajo de Carl Elliott sobre los que denuncian irregularidades en la medicina y cómo se les trata.

JI: Por supuesto, hubo reacciones, y eso es muy apropiado y científico. La ciencia depende de la retroalimentación crítica, del debate, del escepticismo saludable y organizado. Hubo una variedad de críticas, algunas muy superficiales y otras profundas, interesantes y constructivas. Creo que el trabajo en este campo ha evolucionado desde entonces y se ha vuelto más rico, profundo, interesante y quizás también más preciso.

Evité los ataques que pueden recibir los denunciantes de irregularidades cuando intentan revelar que un solo artículo o un solo científico es fraudulento. El artículo de 2005 no trataba de la manipulación o de los resultados fraudulentos de un único científico o un único artículo. Trataba del conjunto de la empresa científica, y paradójicamente, la gente está más dispuesta a escuchar que “millones de artículos pueden estar equivocados” en lugar de que “mi artículo está equivocado”. Cuando se vuelve personal, la gente tiende a reaccionar de manera muy negativa y emocional.

Cuando describes problemas a gran escala, la gente es más tolerante porque piensa: “Bueno, ¿no te estarás refiriendo a mi propio trabajo, verdad?”. En realidad, el artículo habla del trabajo de todos nosotros. No hace excepciones. Muestra que cualquiera, en muchas circunstancias diferentes, podría sucumbir a esos sesgos que configuran la literatura científica problemática.

AD: La conclusión general de tu trabajo sobre los sesgos parece mostrar que hay sesgo en cada paso, en cada nivel de la investigación. Tomemos mi disciplina, la Psicología. Tú escribiste que puede haber sesgo en la observación, y en Psicología eso suele ser cierto, ya que hay mucha subjetividad en qué se observa y cómo. Puede haber sesgo en la medición: tomamos cosas complejas como el duelo y las reducimos a números. Hay problemas con la clasificación: las clasificaciones del DSM están constantemente bajo escrutinio. Hay sesgo en el análisis: los investigadores ejecutan múltiples análisis hasta encontrar lo que quieren (“¡Ya tengo significación!”). Hay sesgo en la difusión de la investigación, un tema sobre el que ha escrito Erik Turner, particularmente en relación con los antidepresivos y el problema del sesgo de publicación.

Escribes que la neuroimagen y la ciencia cognitiva están especialmente plagadas de esto, y estoy de acuerdo. Cada dos días aparece un nuevo estudio que “encuentra” el TDAH en el cerebro, y la gente lo toma en serio, pensando que las imágenes cerebrales significan evidencia dura. ¿Podrías describir los sesgos específicamente presentes en la literatura de neurociencia cognitiva y psicología?

JI: Existen literalmente cientos de sesgos. Publiqué otro artículo con David Chavalarias sobre un catálogo de sesgos utilizando una extracción de información textual a partir de toda la base de datos PubMed. Por supuesto, eso ni siquiera fue un catálogo completo, porque algunos sesgos pueden no estar nombrados como “sesgo X”, pero encontramos varios cientos diferentes. Una parte significativa de esos sesgos fue identificada primero en las ciencias psicológicas o sociales y luego fue aplicada en otros campos, incluida la biomedicina.

La psicología y las ciencias cognitivas no son necesariamente peores que otros campos. No solo han contribuido a la teoría del sesgo, ya que muchos sesgos fueron descritos por primera vez allí, sino que también fueron uno de los primeros campos en reconocer la necesidad de autoexaminarse. Comenzaron a realizar verificaciones de reproducibilidad a gran escala, y típicamente cerca de dos tercios de los experimentos no pudieron reproducirse.

Los campos con mediciones muy confusas y cuestionables tienden a hacerlo peor que aquellos más rígidos y específicos. Los campos con más presión de los patrocinadores o de otros interesados que desean un resultado particular también lo hacen peor. A veces basta con el sesgo de lealtad, cuando alguien ha construido su carrera sobre una observación o publicaciones específicas, y la defiende a toda costa.

También está la cuestión de la multiplicidad. ¿Es un campo donde solo se pueden hacer pocas preguntas, o es un campo donde se pueden hacer millones de preguntas? ¿Cuánta transparencia hay y qué medidas se están tomando para abordarlo? La ciencia psicológica, en principio, puede estar en un punto intermedio comparada con otros campos. No es tan mala. No es perfecta.

Probablemente hay mucho sesgo de lealtad. Creencias y discursos fuertes impregnan el campo, sobre las que la gente construye carreras y luego se aferra a ellas. Una cosa que quizá lo ponga en peor estado que otros campos es que los resultados y las mediciones pueden ser poco claras. Los estados mentales o psicológicos no son tan concretos como medir una proteína u otra entidad tangible.

Los estudios de neuroimagen son altamente complejos: cada pequeño vórtice y píxel puede contar, y hay tantos que intentas hacer inferencias a partir de ellos.

AD: Entonces, ¿qué campo está funcionando realmente mal en este sentido?

JI: Todos los campos. Probablemente la ciencia de la nutrición destacaría como muy deficiente en cuanto a estándares, métodos, transparencia, potencial de reproducibilidad y también en su disposición a corregirse, debido a: 1) lo difícil que es obtener resultados precisos, y 2) cuánto se hace para llegar ahí. Algunos campos pueden ser horribles, pero luego dar los pasos correctos y volverse fuertes.

La genética probablemente estaba entre los peores hace 20 años; casi nada correcto se publicaba en genética, excepto efectos monogenéticos muy fuertes. El campo dijo: “Ya basta. Hemos publicado 100.000 artículos que no llevan a ningún lado. Necesitamos prácticas de validación muy sólidas, mejores estadísticas, más transparencia y compartir datos”.

Entonces empezaron a obtener resultados reproducibles, pero de nuevo, puede que no sean útiles en la práctica. Esto aplica aún más para la salud mental y para los resultados y fenotipos psicológicos. La genética es increíblemente compleja. Incluso si algunas señales ahora son más reproducibles, no estoy seguro de que puedan usarse para cambiar resultados en pacientes o en personas que quieren modular sus comportamientos.

AD: Hace veinte años la genética estaba en problemas, y han avanzado tratando de mejorar. Por ejemplo, existían relatos populares pero erróneos de que un solo gen causaba la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Incluso ahora, esos relatos persisten aunque sean falsos. Una vez que entran en el mundo, son difíciles de erradicar. Lo mismo con la depresión: en la cultura popular sigue viéndose como causada por la serotonina. No importa cuánto haya cambiado la cosa; en la práctica no ha cambiado nada.

Parece que cuando un relato es realmente simple, como “es tu biología, es solo un gen”, se difunde como pólvora. Pero los relatos complejos nunca se vuelven masivos. No llegan a la portada de la revista TIME

JI: Tienes toda la razón. Hay una ventaja competitiva para los relatos simplificados. La hipótesis de la serotonina es una teoría en gran medida desacreditada, pero persiste porque ofrece una explicación conveniente de qué está mal contigo y qué podemos hacer al respecto. Pero obviamente las cosas no funcionan de manera tan simple, especialmente para los fenotipos psicológicos y la salud mental.
Sin embargo, los relatos simples tienen una ventaja competitiva para periodistas, autores de bestsellers, organizaciones y muchos interesados que quieren decir: “Sé lo que está mal en ti y tengo una solución fácil”. Para la salud mental, eso no es el caso, con muy, muy raras excepciones.

AD: ¿Puedes hablar de algún estudio o algo que recuerdes como uno de los ejemplos más flagrantes de sesgo?

JI: El estudio promedio que leo cada día. No quiero señalar a nadie porque ya lo hice en otro artículo. El sesgo del que hablábamos era un sesgo en un método que detecta sesgo. Estábamos listos para publicarlo, ya que miles de estudios lo habían hecho antes y habían exagerado lo que podían lograr con este método de detección de sesgo. El editor dijo: “Publicaremos el artículo. Pero dices que revisaste miles de estudios. Por favor, incluye un ejemplo de un único estudio que lo ejemplifique”.

No queríamos señalar a nadie, pero el editor insistió. Incluimos ese ejemplo, y unos meses después conocí al primer autor de ese estudio en particular. Obviamente, estaba enojado porque había sido señalado como el del estudio horrible, mientras que los otros decenas de miles de científicos que hicieron lo mismo no lo habían sido.

Me lo preguntan muchas veces: ¿Cuál es el peor estudio? No, simplemente hay millones de estudios. Es tentador decir: “Este es el más horrible”, y quizás quienes trabajan en el campo sientan aún más intensamente la ira y el dolor cuando encuentran un estudio pésimo. Pero deberíamos ir más allá, porque literalmente hay decenas de millones de estudios con problemas graves.

AD: Hay una rabia asociada al encontrarse con ciencia realmente defectuosa. Pero hay tantos de esos estudios. Si lo enfocamos como un problema sistémico, quizá pueda haber respuestas sistémicas al problema, distintas de las respuestas de rabia.

JI: Estoy muy a favor de respuestas sistémicas. Las respuestas de rabia tienen su valor en cuanto a sensibilizar a la gente y aumentar la conciencia. Pero pueden llevar a la mala conclusión de que los estafadores producen ciencia, de que la ciencia es una causa perdida o de que no debemos confiar en ella.

Los problemas van desde cuestiones comunes de las que los científicos no son conscientes y en donde caen por falta de conocimiento y preparación metodológica inadecuada, hasta el fraude completo. Hoy en día tenemos una producción masiva de artículos fraudulentos. En el pasado, crear un artículo fraudulento era una obra de arte: tomaba tiempo y esfuerzo. Ahora puedes tener IA generando literalmente millones de artículos fraudulentos en una noche.

AD: Cuando enseño sobre el sesgo y corrupción de la industria en mis clases, mis estudiantes a veces se sienten desanimados y preguntan: “¿Cómo distinguir entre buena y mala investigación? Parece que necesitaríamos una formación extensa en estadística”. Yo me quedo titubeando, así que quiero preguntarte: dado que consumimos tanta investigación médica, ¿Cuáles son algunas señales de alerta que la gente puede identificar?

JI: No hay una lista de verificación sencilla. Eso aplica tanto al ciudadano promedio, bombardeado de información, como al experto. Algunos aspectos probablemente aumenten o disminuyan la credibilidad de un trabajo.

Un estudio experimental, aleatorizado, tiene más probabilidades de arrojar resultados precisos que un estudio observacional. Los estudios grandes pueden ser más confiables que los pequeños, no porque un único estudio pequeño no pueda ser bueno, sino porque muchos estudios pequeños pueden ser defectuosos y desaparecer.

¿Quién financia el estudio? ¿Hay un posible conflicto? ¿El patrocinador quiere obtener un resultado específico? ¿Será la intervención estudiada un producto superventas con el que el patrocinador ganará miles de millones? Ahora bien, incluso si fuera así el resultado del estudio podría ser correcto, pero son casos en que hay que ejercer un mayor nivel de escepticismo.

¿Cuánta transparencia hay? ¿El estudio fue prerregistrado para que se supiera que estaba en marcha? ¿Se conocía con detalle cómo se iba a realizar, cuales fueron los desenlaces que se iban a estudiar, cual el diseño y los análisis? ¿Los investigadores siguieron lo que prometieron o se desviaron? ¿Qué tan concretos parecen los números? ¿Parecen surgir de muchos análisis, pero de los cuales solo se informaron unos pocos?

No es fácil. Para el ciudadano promedio y para el experto, es un problema significativo. ¿Hasta qué punto podemos enseñar a la gente a aprender más sobre esos métodos? Aquí reconozco mi sesgo: creo que deberíamos hacer un esfuerzo por enseñar más desde etapas tempranas. Dar más énfasis a la educación científica, porque pienso que es central para la civilización, el bienestar y el futuro humano.

AD: Esto nos lleva a la formación. Me horrorizó aprender en tus escritos que incluso expertos en un campo suelen recibir una formación inadecuada en estadística. Dijiste que los médicos tienen una formación rigurosa en medicina, pero a menudo muy pobre en investigación, y especialmente en estadística.

Has escrito repetidamente que hay una analfabetización estadística rampante entre investigadores. La significación estadística es un concepto básico de licenciatura, y ya hay debates sobre si siquiera deberíamos seguir tomándola en cuenta, dado que puede no ser clínicamente relevante. Hay llamados a elevar el valor p (NdeT: la significación estadística estándar para considerar relevante el resultado de un análisis), o incluso a acabar con este enfoque. Pero tú argumentaste que debemos conservarlo porque los científicos suelen equivocarse incluso con este método básico. Dado este panorama ¿cómo podemos incorporar métodos más avanzados?

JI: Es un gran desafío, y la estadística impregna la gran mayoría de la investigación hoy en día. En principio, eso es bueno.
La estadística es una ciencia madura. Tiene herramientas muy sólidas y puede mejorar la calidad del trabajo. Pero publicamos siete millones de artículos al año, y solo una pequeña minoría tiene a un estadístico o metodólogo experto en el equipo. Los demás dependen del conocimiento estadístico de los autores, y muy a menudo ese conocimiento es rudimentario; no saben bien qué herramientas están usando.
Cualquiera puede conseguir un software estadístico que ejecute análisis extremadamente sofisticados, y con la inteligencia artificial es aún más fácil realizar análisis que no solo son complicados sino a veces poco transparentes. Tenemos herramientas poderosas y mucha gente que no está entrenada para usarlas; es muy fácil usarlas mal.

Luego está la revisión por pares, que debería detectar errores, pero la mayoría de los revisores tampoco está entrenada en estos aspectos, así que gran parte de lo incorrecto probablemente pasará. La revisión pospublicación puede identificar algunos de estos problemas, pero también es limitada, y aun cuando se realiza, no impacta el artículo: la mayoría de las revistas rara vez retracta o corrige.

Necesitamos enseñar a los investigadores a ser más cuidadosos con la estadística. Por favor, no uses algo a menos que sepas cómo funciona, cuáles son sus supuestos, qué significa, cómo funciona y cómo falla.

Es muy tentador hacerlo, especialmente con los LLMs (Modelos de Lenguaje a Gran Escala). Un LLM puede generar análisis impresionantes para quienes tienen poca experiencia, y casi siempre estarán completamente equivocados porque la forma en que fueron solicitados no era apropiada. Lo he visto una y otra vez.

No debemos presionar a la gente para que publique artículos por razones que no tienen nada que ver con la ciencia y con ayudar a las personas, sino por cosas como “Necesito graduarme, por lo tanto debo publicar X artículos”, o peor aún, “Soy un residente médico cuidando pacientes, lo cual es una ocupación muy respetable, y al mismo tiempo debo publicar artículos para terminar mi residencia”. ¿Por qué? No hay absolutamente ninguna razón.

Forzamos a la gente a hacer cosas para las que no está preparada, y no deberíamos culparlos si las hacen mal.

AD: Una de las cosas que me llama la atención de tu trabajo es que incluso después de identificar y escribir tanto sobre todos estos problemas en la investigación, aún pareces optimista acerca de lo que la ciencia puede lograr. ¿De dónde viene ese optimismo?

JI: A menudo me siento frustrado, pero al mismo tiempo hay motivos para el optimismo. La ciencia ha ayudado a la humanidad a lo largo del tiempo. No ha sido un progreso lineal. Ha habido épocas oscuras y períodos de ilustración, períodos de estancamiento y, en otras ocasiones, hemos experimentado periodos de innovación. Algunos campos pueden estancarse, publicando miles de artículos que no aportan nada, mientras que otros pueden ser más innovadores.

Si pensamos en los cincuenta millones de personas que han contribuido a la publicación de trabajos científicos, se trata de una enorme contribución de talento, esfuerzo, tiempo, recursos y capacidad. Si pensamos en doscientos millones de artículos, aunque solo una pequeña parte de ellos sea fiable, se trata de un logro importante.

Podríamos hacer cosas para reducir los artículos que son malos, horribles e inútiles. Pero todavía se difunden muchos trabajos muy interesantes, muy valiosos, útiles, fiables, reproducibles y dignos de confianza.

El reto es cómo separar esos trabajos del resto. Tenemos algunas herramientas, pero es una lucha. Requiere tiempo y esfuerzo. Habrá algunos avances y algunos retrocesos, y de nuevo más avances. No puedo predecir lo que sucederá en el futuro. Quién sabe, tal vez la humanidad se extinga. Pero quiero mantener una perspectiva optimista como una posibilidad importante.

AD: Sé que además de la ciencia, también te apasionan las artes y las humanidades. ¿Te ayudan a mantener la esperanza?

JI: Los seres humanos son seres fascinantes, y es importante hacer todo lo posible para mantener la dignidad de la humanidad.

Tengo amigos que creen firmemente en la ciencia y la tecnología, y comparto su convicción. Pero creo que los seres humanos son seres multifacéticos y muy complejos, por lo que también necesitamos el arte, la filosofía, necesitamos muchas formas diferentes en las que los seres humanos puedan navegar por su experiencia en el mundo, lo que significa, lo que importa, lo que es importante, lo que puede marcar la diferencia para ellos, para los demás, para las personas que aman y para la comunidad en la que viven.

La ciencia es indispensable, pero no es lo único. Tenemos que fijarnos en todas las demás armas que tenemos y que nos pueden dar la oportunidad de pensar que los seres humanos valen la pena. Como especie, valemos la pena.

AD: Quiero llevar esta conversación a la salud mental y a los antidepresivos. Usted abordó directamente esta cuestión, escribiendo que, durante mucho tiempo, múltiples ensayos clínicos han demostrado que los antidepresivos son eficaces y seguros. Y entonces llegaron dos metaanálisis y reventaron esa burbuja.

Hoy en día, existe un debate amplio en torno a la retirada de los tratamientos con antidepresivos. Ahora sabemos que no es autolimitada, en el sentido de que desaparecerá para todo el mundo en seis semanas, sino que puede durar hasta un año o más. El NICE del Reino Unido cambió sus directrices sobre la retirada de los antidepresivos. Tuvimos una importante revisión general que desacreditó la teoría de la serotonina.

¿Cuáles fueron los problemas de esos primeros ensayos que habían obtenido resultados sorprendentes? Son medicamentos increíblemente populares, aunque he oído rumores de que la industria farmacéutica se está alejando de los psicofármacos.

JI: El problema es que la investigación sobre los antidepresivos, y esto también es válido para otros fármacos y otras intervenciones de salud mental, suele consistir en estudios pequeños de corta duración que estudian desenlaces que no son desenlaces duros. En su mayoría ofrecen los resultados del cambio en algunas escalas para algunos síntomas. Es posible que no reflejen resultados concretos como el suicidio, los intentos de suicidio, la pérdida del empleo, incidentes matrimoniales importantes o la violencia. Eso no es fácil de estudiar.

Para su estudio se emplean muestras de 100 personas a las que se sigue durante ocho semanas o un poco más. Se necesitan estudios a largo plazo con muestras muy grandes. Hay muchos metaanálisis de este tipo de estudios, y yo mismo he realizado algunos.

En promedio, los antidepresivos probablemente ofrecen ciertos beneficios. Es un beneficio muy sutil para la persona promedio. En el metaanálisis más amplio del que fui coautor, observamos una diferencia media estandarizada de aproximadamente 0,3, lo que supone un efecto relativamente pequeño y modesto.

Ahora bien, si se asume la presencia de otros sesgos, ese 0,3 se convierte en un 0,2 o un 0,15. Algunas personas pueden responder que la media no representa la experiencia individual. Muchas personas no obtendrán ningún beneficio, mientras que otras pueden responder mejor y experimentar una mejora significativa.

Las personas también pueden probar diferentes psicoterapias. Estas tienen el mismo tipo de efectos y los mismos problemas, porque también son estudios pequeños de corta duración y con sesgos de lealtad, del mismo modo que tenemos sesgos de patrocinio en los ensayos de medicamentos. Pero vale la pena intentarlo.

El problema es que estos medicamentos no solo los usan personas con síntomas graves. También los usan mucho personas con pocos o ningún síntoma. Claro, no hay ningún beneficio, solo daños.

Incluso con niveles bajos de efectos nocivos, que no creo que sean tan bajos, pero supongamos que lo son, si hay cientos de millones de personas que toman estos medicamentos, entonces hay que multiplicar eso, y el beneficio neto para la población en general es negativo. Estos medicamentos terminan causando más problemas de los que podrían ayudar a algunas personas.

Lo mismo se aplica a los síntomas de abstinencia. Algunas personas tendrán síntomas de abstinencia. Desgraciadamente, tanto en lo que respecta a los beneficios como a la abstinencia, no disponemos de marcadores que nos permitan predecir quién va a responder bien y quién no, o incluso quién va a sufrir daños.

Hemos empezado a obtener cierta información sobre los daños, pero no es suficiente. En cuanto a los beneficios, tenemos muy poca información. La gente simplemente comprueba cómo funciona, e incluso eso se complica por la subjetividad, incluidos numerosos efectos placebo y nocebo, así como la presión circunstancial y la experiencia individual.

Son medicamentos que han sido muy buenos para la industria, la cual ha ganado miles de millones de dólares. Incluso con un precio relativamente modesto, si hay cientos de millones de personas que los toman, se pueden obtener grandes beneficios.

Creo que esto significa que la literatura también se ve influida por la presión de los patrocinadores, lo que da lugar a la creación de expertos que los promocionan, y las organizaciones, reuniones y revistas se ven presionadas para publicar más material positivo sobre ellos.

Como usted dice, aunque ha habido numerosos beneficios para las empresas, tal vez se estén retirando porque ven que están llegando a un callejón sin salida. Es una buena noticia, porque necesitamos nuevos tratamientos, nuevos conceptos.

AD: Me gustaría dedicar un momento a hablar de los daños. Existe un famoso estudio, el Estudio 329, realizado por GlaxoSmithKline (entonces SmithKline Beecham), en el que se afirmaba que dos antidepresivos (la paroxetina y un tricíclico) eran eficaces y seguros para los adolescentes. Sin embargo, los resultados reales demostraron que ambos eran ineficaces y peligrosos. Provocaban ideas y actos suicidas.

Sé que ha escrito sobre cómo se minimiza la información sobre los daños y que se utiliza un lenguaje específico para este fin. Lo vi en el estudio 329: había frases como «La paroxetina fue bien tolerada», que es una frase muy vaga y una señal de alarma, como usted dice. Había una frase que decía que algunos adolescentes mostraban inestabilidad emocional en lugar de decir que eran propensos al suicidio.

¿Podría contarnos un poco sobre cómo se minimiza la información sobre los daños?

JI: Lo hemos documentado en diferentes disciplinas. No se trata solo de los antidepresivos, ni solo de la psiquiatría, sino que hemos observado que en casi todas las disciplinas médicas los daños se notifican de forma insuficiente, se subestiman y tampoco se comentan tanto como los beneficios.

En un artículo que publiqué en JAMA, calculé que el espacio dedicado a informar sobre los daños era menor que el dedicado a los nombres de los autores.

Creo que la situación ha mejorado un poco porque mucha gente ha destacado la importancia de ser más minucioso a la hora de documentar e informar sobre los daños. Sin embargo, sigue habiendo un desequilibrio significativo.

Los daños tienen que superar un alto umbral de resistencia para ser aceptados. Lo he experimentado con ensayos cuando estaba en los NIH. Incluso en ensayos que deberían ser independientes —los NIH no son una industria—, el fabricante industrial hacía todo lo posible por suprimir la información sobre los daños. Nosotros luchábamos diciendo: «No, esto está ocurriendo, está ahí». Ellos respondían: «No, no es tan importante, no pasa nada, observemos y no digamos nada».

Lo mismo ocurre con los antidepresivos. El estudio 329 es probablemente un ejemplo extremo, ya que el nuevo análisis arrojó una conclusión exactamente opuesta a la del análisis original. El análisis original sugería que estos antidepresivos son muy seguros y muy eficaces; el nuevo análisis demostró que no son eficaces y que no son seguros.

Fue una situación extrema que afectó al tratamiento de millones de personas, especialmente adolescentes. Los niños y adolescentes no son una población que deba exponerse a estos fármacos, a menos que se trate de una indicación muy, muy, muy especial, que sería una excepción poco frecuente, ya que tienen efectos nocivos.

Tenemos que mejorar en múltiples niveles: reforzar la supervisión de las agencias reguladoras, perfeccionar los requisitos que imponen las revistas para publicar un ensayo, mejorar los procesos de revisión que siguen los comités de ética para aceptar un ensayo para su publicación y, a continuación, garantizar que el ensayo se publique. Cuando la información no sea completa, solicitar la información restante. Se necesitará un trabajo estructural para garantizar que los patrocinadores no tengan un poder de veto para configurar el panorama de los daños y sus intervenciones. Creo que los patrocinadores deberían dejar de configurar el relato sobre los beneficios y los daños.

AD: Tienes esperanza y optimismo, y yo necesito un poco de eso. Cuando considero el alcance y la naturaleza sistémica del problema, pienso en casos como los de Joseph Biederman o incluso Faruk Abuzzahab, a quien en un momento dado le revocaron la licencia, pero más tarde la APA le concedió un premio por su trayectoria profesional. Cuando veo que se reprime, se margina y se aplasta a las personas que intentan hacer lo correcto, y que las instituciones premian a quienes han sido sorprendidos con las manos en la masa, me desanimo. Me alegra saber que tú no has perdido la esperanza.

JI: Muchas gracias por la oportunidad. Sí, no debemos perder la esperanza. Algunas personas malas llegarán muy alto, pero no por mucho tiempo.

John Ioannidis es doctor en medicina, doctor en ciencias, profesor de medicina y codirector del Centro de Innovación en Metainvestigación de Stanford.

Ayurdhi Dhar es entrevistadora para Mad in America y la fundadora de Mad in South Asia. También es profesora y escritora académica en la Universidad de West Georgia.

Texto original: MAD IN AMERICA, traducción: viento sur.

Fuente: https://vientosur.info/la-ciencia-bajo-presion-la-humanidad-en-riesgo-entrevista-con-john-ioannidis/

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