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Expectativas en Francia por alcance de huelga de profesores

Europa/Francia/Noviembre 2020/prensa-latina.cu

Francia espera con atención el alcance en sus escuelas y liceos de una huelga de profesores convocada por varios sindicatos del sector en reclamo de mejor protección frente a la Covid-19, medida cuestionada por algunos padres.

Agrupados en una Intersindical, gremios como FSU, CGT, FNEC-FP-FO, Snalc y SUD llamaron a detener las actividades a sus afiliados, insatisfechos con el reforzamiento del protocolo sanitario anunciado el jueves por el ministro de Educación Jean-Michel Blanquer, quien promovió entre las acciones la enseñanza a distancia.

La organización de padres de alumnos Peep admitió que los maestros estén inquietos ante el avance de la pandemia, pero abogó por el diálogo en lugar del paro.

Para la Intersindical, las medidas gubernamentales informadas por Blanquer resultan insuficientes, lo que a su juicio justifica la convocatoria a la huelga.

Nos parece inaceptable que las personas tengan que pagar el precio de enfermarse, subrayaron en un contexto marcado por el auge de los casos, las muertes y las hospitalizaciones por la Covid-19.

La víspera, el director general de Salud, Jérome Salomon, declaró que la segunda ola de contagios por el coronavirus SARS-CoV-2 aún no ha llegado al pico y llamó a mayores esfuerzos para frenar la pandemia.

Salomon insistió en que la contaminación con el patógeno con frecuencia llega cuando las reglas barrera no son respetadas, sobre todo en la vida privada de las personas.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=410159&SEO=expectativas-en-francia-por-alcance-de-huelga-de-profesores
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España: Los trabajadores de residencias de mayores presentan alto estrés y miedo en la pandemia

La pandemia está provocando riesgos psicosociales laborales que podrían afectar gravemente el bienestar y salud de numerosos profesionales, como  los trabajadores de residencias de mayores. Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid llaman la atención sobre la necesidad de identificar y prevenir estos peligros.

Expertos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) advierten que en España los trabajadores de residencias de mayores están experimentando riesgos psicosociales laborales que podrían afectar gravemente su bienestar y salud.

En el estudio, llevado a cabo durante abril y mayo, participaron un total de 228 trabajadores de residencias de 42 provincias españolas –entre los que se encuentran médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, auxiliares de geriatría, trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, directores y coordinadores–.

Los resultados, publicados en el Journal of Applied Gerontology, reflejan que los profesionales sociosanitarios de las residencias presentan sobrecarga y presión social derivada de su trabajo, así como un sufrimiento importante a causa del contacto con la muerte y el dolor al que han estado expuestos.

“Estos trabajadores están preocupados por la falta de personal y de material de protección para no contagiarse ni contagiar a otros”, afirman los autores. El personal médico y de enfermería es el más perjudicado, probablemente debido a su implicación directa en el cuidado de las personas que han contraído el virus, así como debido a las decisiones extremadamente difíciles que han tenido que tomar”.

Estrés traumático secundario

Entre estos profesionales se han encontrado también niveles altos de estrés traumático secundario, siendo todavía más altos entre aquellos trabajadores de residencias en las que se detectaron casos positivos de covid-19.

El estrés traumático secundario se define como el conjunto de emociones y conductas que aparecen como resultado de ser testigos del trauma que ha vivido otra persona, o bien de ayudar o cuidar a una persona traumatizada. Los síntomas son parecidos a aquellos experimentados por las personas que viven el trauma en primera persona.

“También se apreció entre los participantes niveles moderadamente altos de miedo al contagio, que parece incrementarse entre aquellos profesionales de mayor edad. Esto es debido muy probablemente a la percepción entre estos trabajadores de una mayor vulnerabilidad a las consecuencias del virus”, añaden los investigadores.

Apoyo de supervisores y compañeros

El estudio también reflejó que, entre los trabajadores sometidos a una mayor carga de trabajo, aquellos que percibían mayor apoyo por parte de sus supervisores experimentaban menos estrés. “Ante la presión social derivada de su trabajo, aquellos que percibían poco apoyo por parte de sus compañeros experimentaban mayores niveles de estrés”, apuntan.

“Es más, el apoyo que los trabajadores perciben de sus compañeros permitió amortiguar el impacto que estresores como el sufrimiento ocasionado por el contacto con la muerte y el dolor tenían sobre el miedo al contagio”, subrayan.

Programas de prevención

Sobre la base de estos resultados, los investigadores llaman la atención sobre la urgente necesidad de implementar programas de prevención de riesgos psicosociales laborales en el sector de las residencias de mayores.

“La experiencia del estrés traumático secundario es riesgo psicosocial laboral derivado del contacto con la tarea traumática. La intervención temprana podría ayudar a prevenir el desarrollo de un problema psicológico mayor en fases posteriores”, aseguran. “Estos programas podrían prevenir el agotamiento y desgaste que presentan, e incluso disminuir las altas tasas de abandono que se encuentran en este sector profesional”.

Por último, el trabajo resalta la importancia de proporcionar a los profesionales recursos suficientes para protegerse del contagio y así reducir su ansiedad y preocupación por infectarse, contagiar a sus seres queridos o a los residentes de los centros. “Además, la disponibilidad de estos recursos probablemente aumente su sentido de control de la situación, lo que contribuye a reducir sus niveles de estrés y miedo”, concluyen los investigadores.

Referencia:

Blanco-Donoso, L.M., Garrosa, E., et al.: Stressors, Job Resources, Fear of Contagion, and Secondary Traumatic Stress Among Nursing Home Workers in Face of the COVID-19: The Case of Spain. Journal of Applied Gerontology. https://doi.org/10.1177/0733464820964153

Fuente e imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/ciencia/08/11/2020/los-trabajadores-de-residencias-de-mayores-presentan-alto-estres-y-miedo-en-la-pandemia/

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España: Cuando la ventilación de las aulas no parece factible

El invierno está a la vuelta de la esquina y cunde la preocupación sobre qué hacer cuando tener las ventanas y puertas abiertas no sea una posibilidad real para atajar posibles contagios en las aulas. Las soluciones pasarían, presumiblemente por llevar abrigos en clase, utilizar las calefacciones con las ventanas abiertas o el uso de ventilación mecánica.

Las temperaturas ya comienzan a bajar de manera ostensible en todo el Estado. Por delante, muchos meses de frío y mal tiempo que amenazan, de una forma u otra, el protocolo previsto por las administraciones sanitarias y educativas, principalmente, en relación a la ventilación de las aulas.

El gasto previsto en calefacción en los centros educativos, seguramente sea muy superior al de inviernos anteriores. De hecho, algunas direcciones ya tienen previsto invertir parte de lo que la Administración les ha facilitado del Fondo Covid solo para asumir el gasto en gasoil para sus calefacciones.

Mantener ventanas y puertas abiertas el máximo tiempo posible se va a convertir, en pocos días, en un problema relativamente importante. Y las recomendaciones desde Sanidad y Educación (ya sea gobierno central o autonómicos) no han variado. Ni tienen visos de hacerlo en las próximas semanas.

Para intentar paliar parte de estos efectos, hace unos días, el CSIC publicaba una guía práctica con consejos sobre ventilación en colegios e instituos y que, a se vez, toma parte de sus consejos de otra publicada por la Universidad de Harvard. En ella, en realidad, pocos datos nuevos que cambien los protocolos asumidos hasta ahora.

Se aconseja tener la mayor parte del tiempo posible las ventanas y puertas de las aulas abiertas para que sea lo más constante posible la ventilación cruzada. En el protocolo de los ministerios de Sanidad y Educación se establecía que, al menos, las aulas se ventilen 10 o 15 minutos al empezar y terminar la jornada lectiva, también durante el tiempo de recreo. Y, en la medida de lo posible, durante todo el día.

La guía del CSIC, a esto, suma que alumnado y profesorado utilice ropa de abrigo durante las clases para que puedan estar abiertas las ventanas, siquiera parcialmente, en un equilibrio entre el riesgo de contagio y el confort térmico.

Si la ventilación natural no es suficiente, la guía del CSIC recomienda utilizar «equipos extractores o impulsores individuales con un caudal de aire adecuados».

Como última opción, pero no excluyente de las demás, se hace necesario purificar el aire con equipos provistos de filtros HEPA. Estos han de colocarse en el centro de cada aula para que su trabajo sea eficiente, aunque dicen los expertos que pueden ser perjudiciales al causar falsa sensación de seguridad.

En cualquier caso, la guía recomienda que se hagan mediciones de CO2 para conocer las necesidades de ventilación de las aulas. En el exterior, indican, estas mediciones rondarían las 420 ppm (pastes por millón) y, en los interiores no deberían sobrepasar las 800 ppm. Si lo hicieran, se hace necesaria la ventilación de las aulas. Niveles superiores a las 1.000 ppm tienen efectos negativos en la capacidad de concentración del alumnado y en el aumento del decaimiento; y si se superasen los 2.000 empezarían los dolores de cabeza. Además, estas cifras nos indican la falta de ventilación y señalan una posiblemente excesiva concentración de la Covid en el ambiente.

Sumado a todo lo anterior, el uso de mascarillas, la higiene de manos y el mantenimiento de la distancia de 1,5 metros siguen siendo necesarias para la contención de los contagios. Contagios que siguen detectándose de forma importante en las aulas. La semana pasada, según los datos del Ministerio del interior, se produjeron 200 nuevos brotes que sumaron 1.200 personas contagiadas.

Preguntados los ministerios de Sanidad y Educación, no está prevista una revisión de los protocolos ni unas recomendaciones de cara a la llegada del mal tiempo en todo el país. Remiten a las guías ya publicadas tanto por su parte como de las comunidades autónomas.

Suspenso a las aulas

El reciente estudio de la Plataforma Edificación Passivhaus junto a la Universidad de Burgos se muestra contundente. Los colegios e institutos, en cualquier parte del país y bajo cualquier condición climática y meteorológica, suspenden a la hora de ofrecer espacios de confort y seguridad tanto para el profesorado como para el alumnado.

Durante el curso 2017-2018 estudiaron las variables de temperatura interior, nivel de humedad y de CO2 en las aulas de 43 centros educativos de todas las provincias del país. La nota media total, en una escala de 0 a 10, para la calidad del confort en las aulas es de 1,6 puntos.

Bajo la premisa de que la temperatura de las aulas sea de 20ºC a lo largo del día, con una humedad de entre el 40 y el 60 % y con una concentración de CO2 en el ambiente inferior a los 1.000 ppm.

Cuando los datos de temperatura comienzan a ser buenos en un aula es ya cerca de las 12:00 del mediodía. Momento en el cual los niveles de CO2 ya están por encima de esas 1.000 partes por millón. Cuando un parámetro está bien, algún otro deja de estarlo.

El estudio desvela que, de seis horas de clase, solo el 16 % de ellas reúnen buenas condiciones de temperatura, humedad ambiente y niveles de CO2.

Aunque el estudio se realizó antes de la aparición de la pandemia, hoy por hoy, sus conclusiones apuntan directamente a la situación que se vive en los centros educativos. Desde la Plataforma, una asociación sin ánimo de lucro, defienden la necesaria rehabilitación de todos los centros educativos del país. Con ella se conseguirían mejorar los resultados obtenidos, al mismo tiempo que supondría una importante reducción de las emisiones de CO2 de los propios centros (por bajada del consumo de combustibles para el mantenimiento de las temperaturas) y, finalmente, un importante ahorro de costes económicos.

Fuente e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/11/03/cuando-la-ventilacion-de-las-aulas-no-parece-factible/

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Profesores franceses convocan a «huelga sanitaria» por condiciones insuficientes ante covid-19

Profesores franceses convocan a «huelga sanitaria» por condiciones insuficientes ante covid-19

Por Diego Vera
La información es de Radio France Internationale

Los principales sindicatos de la educación primaria y secundaria en Francia convocaron a una huelga sanitaria este martes en escuelas, colegios y liceos para protestar por las condiciones sanitarias insuficientes frente a la Covid. También piden un ‘plan de emergencia’ para evitar el cierre de los establecimientos educativos.

El nuevo confinamiento que rige en Francia a partir del 29 de octubre es menos estricto que el de hace seis meses: las escuelas, las universidades, los servicios públicos, las fábricas y las explotaciones agrícolas han seguido operando para limitar el impacto económico.

Pero en los establecimientos de educación, pre-escolar, primaria y secundaria, el personal no cuenta con las garantías de protección suficientes y se teme un nuevo cierre. Por eso varios sindicatos (FSU, FNEC-FP, CGT Educ’action, SNALC, SUD Education, SNCL-FAEN) decidieron convocar a una huelga nacional sanitaria para este 10 de noviembre.

Los sindicatos piden un “plan de emergencia” que garantice la distanciación social e impida que los grupos de estudiantes se crucen, por ejemplo, en los corredores durante los cambios de salón.

También se requiere el reclutamiento masivo de personal para asegurar el reemplazo de los maestros enfermos o vulnerables,
 así como personal de aseo para asegurar una limpieza satisfactoria de los locales, lo que dista mucho de ser el caso en estos momentos.

Numerosos profesores están denunciando lo que llaman una “ilusión de protocolo sanitario” y citan el ejemplo de la necesaria aeración de los salones. En muchos casos, las ventanas están selladas y es por tanto imposible abrirlas para dejar entrar el aire. En invierno abrir las ventanas tampoco es la mejor solución.

Ante las insistentes solicitudes de la comunidad médica para que se cierren escuelas secundarias y universidades, y la ira de las escuelas ante un protocolo de salud considerado insuficiente
, el Ministro de Educación Nacional, Jean-Michel Blanquer, ha fomentado la educación a distancia para los estudiantes de secundaria, manteniendo un mínimo del 50% en las clases.

Los sindicatos piden que este funcionamiento sea ampliado a la educación primarioa, es decir, que no esté reservado solamente a los liceos. En los colegios, en efecto, los grupos también tienen entre 28 y 30 alumnos, a veces más.

Francia acaba de superar la barrera de los 40.000 muertos por la Covid. El presidente Macron, al anunciar el nuevo confinamiento, aseguró que sin medidas drásticas el país podría sufrir hasta 400.000 muertes adicionales en pocos meses.

Fuente de la Información: https://www.biobiochile.cl/noticias/internacional/europa/2020/11/09/profesores-franceses-convocan-a-huelga-sanitaria-por-condiciones-insuficientes-ante-covid-19.shtml

 

 

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España: Ni el confinamiento ni la pandemia son la causa de la catástrofe

Ni el confinamiento ni la pandemia son la causa de la catástrofe

Juan Torres López

Fuentes: Público [Foto: Personal sanitario de la Unidad de Cuidados Intensivos donde se atiende a los enfermos del coronavirus, en el Hospital del Mar, en Barcelona. REUTERS/Nacho Doce]

Los dirigentes empresariales vienen advirtiendo desde hace meses del peligro de que un nuevo confinamiento produzca una «catástrofe económica» y yo creo que se equivocan.

Sí estoy de acuerdo en que puede producirse un hundimiento catastrófico de las economías, pero no por esa razón.

El confinamiento es terrible para la economía. No cabe la menor duda. Pero no sería eso lo que nos puede llevar al mayor desastre económico no producido por guerras de la historia contemporánea.

Ya hemos podido comprobar que el primer confinamiento produjo un deterioro sin par en la actividad económica, la ruina de millones de empresas en todo el mundo, a pesar de que los gobiernos se han gastado en ayudas de todo tipo para mantener sus ingresos y también el de millones de hogares unos 12 billones de dólares, según las estimaciones de diversos organismos internacionales. En España, nunca había aumentado tan rápidamente la deuda del Estado porque nunca las empresas españolas habían recibido mayor cantidad de ayudas, en menos tiempo y en condiciones más generosas. Aunque, aun así, insuficientes.

No hay que ser muy perspicaz para entender que un segundo confinamiento, aunque fuese algo menos estricto que el anterior, sería todavía peor para todos, para las empresas, para las finanzas del Estado y para las familias, en todos los lugares del mundo.

Pero la catástrofe, como digo, no la produce el confinamiento y ni siquiera la pandemia.

Las medidas que son inevitables tomar frente a la Covid-19, desde el distanciamiento más liviano al confinamiento más radical, no son el problema que hay que evitar, como creen los dirigentes empresariales, sino remedios frente al problema. Si la pandemia va seguida de una catástrofe económica, como es posible que ocurra si seguimos sin darle respuestas adecuadas, no será porque haya habido uno o más confinamientos sino porque nuestras sociedades no se han dotado de recursos para hacer frente a un tipo de daños que se sabe que pueden producirse en cualquier momento, como ha ocurrido con los generados por la difusión de un coronavirus, algo que se había advertido en multitud de ocasiones que se iba a dar.

La catástrofe deriva de que se hayan ido desmantelando en años anteriores los sistemas de salud y los servicios públicos en general, los únicos que pueden estar en condiciones de atender desastres de este tipo porque los privados, lógica e incluso legítimamente, se dedican a obtener beneficio y éste no se consigue atendiendo a toda la población por igual, tenga o no recursos, como hay que hacer en una emergencia como la que sufrimos.

La catástrofe proviene de que hayamos decidido acumular aviones de combate, tanques, misiles, naves armadas hasta la bandera… ante el peligro más que hipotético de un ataque militar y no se haya invertido en la previsión de daños más probables, como los producidos por pandemias o desastres naturales.

La catástrofe se produce porque no se ha financiado la investigación básica en el sector público que permite que luego haya innovación privada y porque hemos dejado que el desarrollo de productos básicos, como fármacos y vacunas que ahora necesitamos con urgencia, se supedite al beneficio privado.

La catástrofe se va a producir porque se ha renunciado a que los Estados y los bancos centrales se hagan cargo en última instancia de la financiación de aquello que los mercados no pueden resolver, como ocurre paradigmáticamente con los efectos de un desastre natural, de las emergencias o pandemias como la que estamos viviendo. La catástrofe se produce porque se estableció que los bancos privados financiaran a los gobiernos a costa de multiplicar la deuda a base de intereses, de modo que cuando se necesita inexcusablemente financiación pública para ayudar a las empresas se está en situación límite y, entonces, o es imposible ayudarlas más, o sólo se les puede ayudar a costa de un incremento de la deuda insostenible que hundirá a las economías durante decenios.

Al paso que vamos, se va a producir efectivamente una catástrofe económica, pero no porque se decrete un nuevo confinamiento sino porque las bolsas van a estallar llevándose tras de sí al sector financiero y después a todas las economías, pues están artificialmente infladas con una inversión especulativa que nada tiene que ver con las necesidades financieras y reales de las empresas, y porque la banca mundial es insolvente y sólo vive de incrementar artificialmente la deuda y a base de privilegios, ayudas y favores públicos.

En resumen, vamos a una catástrofe, pero por una sencilla razón que no se quiere poner sobre el tapete.

Los seres humanos no tenemos solamente los problemas que se pueden solucionar a través del intercambio mercantil, buscando el lucro privado y poniendo en marcha negocios para ganar dinero satisfaciendo las necesidades de la gente.

Es cierto que una gran parte de nuestros problemas se pueden resolver, mejor o peor según las circunstancias, gracias a los mercados; gracias a la iniciativa de los sujetos más innovadores, emprendedores o con mayor atracción por el riesgo; creando empresas que buscando el interés de sus propietarios satisfacen una parte del interés general… en fin, gracias a que el capitalismo es muy potente a la hora de resolver los problemas que tienen solución a través de los mercados, de la apropiación privada de los recursos, del afán de lucro y de la acumulación de capitales. Pero, nos guste o no, resulta que los seres humanos y la sociedad en general tienen otros problemas que es imposible solucionar mediante ese tipo de procedimientos y eso es lo que los dirigentes empresariales no entienden ni ante los palos que da una pandemia y por eso no hacen más que pedir que desaparezcan impuestos y se debilite al Estado.

Cuando nos planteamos dedicar recursos a la defensa militar de la nación no recurrimos al mercado, esperando que cada cual pague por la parte de defensa que más le interese para que así se logre una defensa común óptima. Cuando hemos de organizar la policía, la administración de justicia, la gestión del tráfico… no confiamos en empresas privadas ni en el afán de lucro, ni tampoco en el mercado que tan buenos resultados puede dar en otros ámbitos.  La defensa, la justicia, la representación política y otros muchos recursos tan esenciales como ellos son bienes comunes que o no se pueden asignar a través de los mercados o, si se pudiera, sólo sería a costa de unas ineficiencias y asimetrías inaceptables.

La catástrofe que se avecina es la consecuencia de que nuestra civilización ha privatizado y supeditado al interés individual (de unos pocos) lo que es de propiedad e interés colectivo y no dedica los recursos necesarios para mantener los bienes comunes que permiten salvar la vida, la economía y también a las empresas cuando -como ahora en medio de una pandemia- los mercados no sirven para nada y el afán de lucro es incluso contraproducente. No queremos gastar dinero en proteger el medio ambiente y la naturaleza se desangra a nuestro alrededor. No hemos querido que los Estados dispongan de financiación propia a través de los bancos centrales ni garantizar que el crédito sea considerado como un bien público esencial para que funcione la economía, y la deuda se ha desbordado y ahora no podemos darles a miles de empresas lo que realmente necesitan en medio de una emergencia sanitaria: ayudas y dinero a cambio de nada. Hemos considerado al Estado la fuente de todos los problemas y le hemos atado las manos con tal de no pagar impuestos y ahora le pedimos que nos salve con ayudas ilimitadas. Hemos permitido que los poderosos desmantelaran las democracias para que no hubiera contrapoderes capaces de limitar sus privilegios y ahora nos lamentamos de que haya gobiernos con iletrados y populistas al frente que solo saben dar palos de ciego frente a una emergencia sanitaria complicada. Nos hemos empeñado en convencer a la gente de que las personas somos átomos, individuos sin relación, ni apego, ni intereses comunes con quienes nos rodean, y ahora tenemos una sociedad fracturada y cainita que lucha y se destroza a sí misma, cuando se precisa complicidad y unidad.

La catástrofe se producirá porque no parece que seamos conscientes o porque no se quiere admitir que una pandemia como la que vivimos paraliza inevitablemente, en todo o en parte, la maquinaria capitalista de generación de ingresos y beneficios. Y que, por lo tanto, se hace imprescindible recurrir a otros mecanismos distintos a los del mercado y al afán de lucro para salvar incluso a los mercados y la ganancia de las empresas. En una emergencia como la que vivimos hay que crear dinero de la nada, como pueden hacer los bancos centrales, y no someter aún más a las economías, a las empresas y los hogares a la esclavitud del crédito privado; hay que garantizar el acceso a los ingresos e incluso a los bienes y servicios esenciales cuando estos no los pueden proporcionar las empresas privadas en el mercado; hay que ayudar a fondo perdido y promover la cooperación y la satisfacción del interés común y no la competencia. Negar la realidad -como hacen los dirigentes empresariales- y pedir que se haga frente a una emergencia sanitaria como si fuese una oleada de resfriados y a una parálisis de la economía capitalista en un buen número de actividades y sectores económicos como si fuese una crisis más, solo lleva a un desastre mucho mayor.

Le guste o no a los dirigentes empresariales, las empresas que dejan de funcionar o que sólo pueden hacerlo con baja o mínima actividad no pueden salvarse en medio de una pandemia con más capitalismo (y mucho menos con el capitalismo neoliberal de los últimos decenios que quiere acabar con el Estado) sino con bienes comunes, con ayuda pública, con iniciativa y propiedad públicas y con cooperación y solidaridad, es decir, con socialismo o como quiera llamársele, pero no con el capitalismo que un virus y las malas políticas previas han hecho que deje de funcionar. O cambian el discurso de estos últimos cuarenta años y asumen la realidad o ellos mismos van a firmar su sentencia de muerte.

Fuente: https://blogs.publico.es/juantorres/2020/11/06/ni-el-confinamiento-ni-la-pandemia-son-la-causa-de-la-catastrofe/

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/ni-el-confinamiento-ni-la-pandemia-son-la-causa-de-la-catastrofe/

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Italia – Virus: o la Borsa o la vita

Virus: o la Borsa o la vita

Marco Bersani

Ci risiamo. Come se nessuno avesse annunciato la “seconda ondata”, governo e Regioni assistono attonite alla propagazione del virus e riproducono il copione già visto: la colpevolizzazione dei cittadini e la negazione del diritto all’istruzione.

Trascorsa l’estate del “liberi tutti” per assecondare gli interessi dell’industria turistica e l’impulso psicanalitico della rimozione, oggi il principio di realtà scompiglia le carte e ripropone l’angoscia collettiva.

Nessuna parola di verità su cosa abbiano fatto Governo e Regioni, negli ultimi sei mesi, per rafforzare la sanità territoriale e per investire nel trasporto pubblico urbano e pendolare. Nessuna verifica di come le imprese abbiano utilizzato i 67 miliardi (su 112 complessivamente messi in campo dai decreti del governo) in direzione di un lavoro dignitoso e da svolgere in sicurezza.

Come nonni davanti al camino, si sono raccontate favole intorno alla trepidante attesa dell’arrivo di un bastimento carico di miliardi dall’Europa (Recovery Fund) o su un mostro cattivo, magicamente trasformato in principe, che non vediamo l’ora di incontrare (MES), per poi riprodurre, di fronte ad una realtà della quale si è di nuovo perso il controllo, i meccanismi già precedentemente utilizzati: la colpevolizzazione dei cittadini e la scorciatoia della chiusura delle scuole.

Il virus esiste, se ne facciano una ragione i ‘covidioti’ variamente assortiti che ogni tanto compaiono sui mass media e in qualche sparuta piazza, ma la narrazione di un contagio dovuto ai comportamenti individuali e familiari (che c’entrano in minima parte) serve ancora una volta a non disturbare il manovratore.

Assumere medici e ispettori del lavoro, falcidiati da decenni di austerità, per controllare cosa avviene nelle industrie, nelle fabbricchette e nei campi in termini di salute e sicurezza? Non sia mai, non hai visto come scalpita ogni giorno il presidente di Confindustria? Investire miliardi nei trasporti pubblici per renderli sicuri e decenti non solo per l’emergenza, ma persino per la dignitosa quotidianità della vita delle persone? Giammai, se sui trasporti ci si contagia basta togliere gli studenti e tutto è risolto.

Investire in uno straordinario piano di cura collettiva -sanità, istruzione,conversione ecologica della produzione industriale e agricola, riassetto idrogeologico del territorio, ristrutturazione energetica degli edifici pubblici e privati, mobilità sostenibile- i 265 miliardi di risparmio postale dei cittadini affidato a Cassa Depositi e Prestiti? Non diciamo follie, quei soldi devono essere indirizzati alla ricapitalizzazione di grandi aziende indebitate e investiti in joint-venture sul turismo di lusso.

Da qualsiasi punto si osservi, il conflitto è sempre quello, tra la Borsa e la vita, tra un’economia del profitto dove tutto è sacrificabile agli interessi di multinazionali e lobby finanziarie e una società della cura che costruisca su diritti, beni comuni, natura e relazioni un’alternativa che garantisca un futuro degno a tutte le persone.

Sabato 24 febbraio una grande assemblea nazionale online, promossa da un percorso di convergenza di oltre 150 reti associative e di movimento, aggregatesi attorno a un manifesto di valori condivisi, discuterà di come uscire dalla notte del neoliberismo per intraprendere la strada di una radicale alternativa di società (https://societadellacura.blogspot.com/2020/10/24-ottobre-assemblea-nazionale-online.html).

Aspettiamo tutt* quell* che non hanno rinunciato ad immaginare un futuro diverso. E che sono determinat* a costruirlo da ora.

Fuente de la Información: https://italia.cadtm.org/virus-o-la-borsa-o-la-vita/

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Reino Unido: Thinking like a spy can help us sort truth from lies, says former head of GCHQ

Thinking like a spy can help us sort truth from lies, says former head of GCHQ

In a new book, intelligence and security expert Sir David Omand shows how we can learn to make better judgements by thinking like a spy

If you wanted to play at being an intelligence officer, you might think of grabbing some invisible ink or a vodka martini.

But in today’s world, you should be reaching for your laptop – and applying the methodology of our security agencies to the wild claims you see on your social media feed or gossip you hear from your neighbour.

That is the message of Sir David Omand who, as the first UK Security and Intelligence Coordinator from 2002 to 2005, reported to the prime minister on national counterterrorism strategy and homeland security.

Former foreign secretary Sir Malcolm Rifkind says Sir David, the ex-director of listening post GCHQ, “has more experience of the intelligence agencies and how they operate than anyone else in Britain”.

With his new book, How Spies Think, he aims to empower us all to make more reasoned and decisive judgments “by learning how intelligence analysts think”.

Former GCHQ director David Omand on How Spies Think Image From: Ruth Killick

How to think like a spy

It all starts with his SEES model, covering four types of information: Situational awareness of what is happening; Explanation of why we are seeing what we do and the motivations of those involved; Estimates of how events may unfold under different assumptions; and Strategic notice of issues that may come to challenge us in the long term.

Sir David then guides us through 10 lessons on how to think like a spy, including how to not be surprised by events, avoid obsessive states of mind and beware manipulation, deception and faking.

He writes that “making ourselves more resilient” in the face of threats posed by conspiracy-laden arguments online, a failure to defend scientific reasoning and an unwillingness to apply evidence properly to policymaking was “the call to arms that animated” him to write the book in the first place.

FILE PHOTO - Satellite dishes are seen at GCHQ's outpost at Bude, close to where trans-Atlantic fibre-optic cables come ashore in Cornwall, southwest England June 23, 2013. REUTERS/Kieran Doherty/File Photo

Propaganda from Russia

Last week, a group of MPs and peers filed legal proceedings against the Government for failing to protect UK democracy from Russian interference. Sir David tells i he cannot be confident British voters “have not been swayed by propaganda of one kind or another emanating from Russia”.

He says: “The latest Covid-related examples from Russia are truly shameful. I think this is a very serious problem. Other countries will learn very quickly that you can interfere with the liberal democracies and you can pitch one citizen against another.”

He believes the British government “has begun to wake up”. But why then have we not had the kind of official investigation undertaken in the US by Robert Mueller? “It may be political sensitivities over Brexit,” he says. “We’ve been rather slow, I think, and I’m still not quite clear who in government is really responsible for protecting the nation from disinformation.”

A reception area within Government Communications Headquarters, commonly known as GCHQ, the intelligence and security organisation responsible for providing signals intelligence and information assurance to the government and armed forces of the United Kingdom, based in Cheltenham. PA Photo. Picture date: Sunday October 20, 2019. See PA story POLITICS GCHQ. Photo credit should read: Jacob King/PA Wire

One big regret

In the book, Sir David specifically cites RT, Russia’s state-controlled international TV network, as a key outlet through which Russia “pumps out its propaganda”. What he does not mention is that he agreed to be interviewed on the TV station in 2014. Does he regret that?

“Yes, yes,” he says unequivocally. “I gave them the benefit of the doubt. And I also made the mistake of giving them an advanced pre-record, just because it was more convenient, which of course left them to be able to cut the interview in the ways that pushed their side of the argument, so I won’t do that again.”

The book is suffused with vignettes of a life spent in intelligence. There was the time Tony Blair said he would have guessed Sir David’s background was in defence because his shoes were always shined (while most of Whitehall “had gone scruffy”).

And there was the visit to Belgrade to deliver an ultimatum to Ratko Mladić, commander of the Bosnian Serb Army. Sir David’s delegation had been forewarned he “was likely to be bluffly affable” so resolved to rebuff his offer of sweetmeats and plum brandy. It worked as “an act that we guessed would cause offence and thus jolt Mladić into recognising this was not a friendly visit”.

Brexit negotiations

The chapter on negotiation reads like a wholesale renunciation of everything the UK has done since the Brexit referendum. His lessons include: “Do not rush into a negotiation feeling under pressure to get it over with” and “Do not try to intimidate the other party by gamesmanship.”

During our phone interview from his London home, Sir David is diplomatically scathing about the British approach thus far.

“We’ve got to live with Europe,” he insists. “That sense does not seem to have infused the preparations for the negotiation, much of which seem to be involving insulting the other side and issuing ultimatums.

“It’s really one of the points of that chapter in the book, that if you’re just doing that Trump-like real-estate deal, you can afford to be pretty rough and you can walk away from the deal. A nation cannot walk away from the outcome of the Brexit negotiations.”

FILE PHOTO - People sit at computers in the 24 hour Operations Room inside GCHQ, Cheltenham in Cheltenham, November 17, 2015. REUTERS/Ben Birchall/Pool/File Photo

Britain’s world-beating spies

On Covid, Sir David says he was surprised “that it appeared that we weren’t as well-prepared as I thought we should have been since the risk certainly of a flu pandemic has always been there on the risk register”.

However, he says that when it comes to our intelligence services, we can be sure we are still world-beating.

“This is not a boast. There are a very small number of countries that have first-class intelligence services that deliver to decision makers the service of information that they need to make good decisions and that are thoroughly professional, and that operate within their domestic law, which is visible to the citizen.

“We’re one of those lucky countries.”

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Fuente de la Información: https://inews.co.uk/inews-lifestyle/people/thinking-like-a-spy-truth-lies-former-head-of-gchq-david-omand-748465

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