El secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Paulo Speller, ha asistido al 2º Congreso Mundial de Recursos Educativos Abiertos (REA) que ha tenido lugar del 18 al 20 de septiembre en Eslovenia, Liubliana.
El Congreso, que ha reunido a ministros de educación, responsables de desarrollo de recursos humanos, altos responsables políticos, expertos, investigadores y actores relevantes, se ha desarrollado en el marco del Programa aprobado por la UNESCO en la 38ª reunión de la Conferencia General de la Organización entre la UNESCO y el Gobierno de Eslovenia, y ha contado con el apoyo de la Commonwealth of Learning y con la Fundación William y Flora Hewlett.
El secretario general de la OEI ha participado en la sesión plenaria del Congreso. Del espacio, dedicado a la Cooperación Interregional han formado parte la Organización de la Liga Árabe para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ALECSO), la Comisión Europea, la Organización de ministros de educación del sudeste asiático (SEAMEO) y laAssociation for the Development of Education in Africa(ADEA).
Speller ha puesto en valor los recursos educativos en abierto como herramientas de enseñanza y aprendizaje que permiten a alumnos y docentes poder acceder al conocimiento de manera gratuita, con un enfoque inclusivo. Así mismo, permiten trabajar de forma colaborativa, aplicarse en diferentes metodologías y personalizarse para garantizar un aprendizaje a medida.
Durante su intervención Speller ha aprovechado para mostrar su apoyo al pueblo mexicano tras los terremotos del pasado día.
Este 2º Congreso Mundial de Recursos Educativos Abiertos (REA) ha tenido como objetivo poder examinar las soluciones para hacer frente a los desafíos de la incorporación de las prácticas de REA en los sistemas educativos mundiales. Además, entre sus finalidades se encuentra mostrar las mejores prácticas del mundo en polóticas e iniciativas y proporcionar recomendaciones para la integración de los REA, con vínculos con las mejores prácticas.
El sindicato CSI·F insta a Conselleria de Educación a negociar y fijar ya la rebaja de horas lectivas en Secundaria de 20 a 18, que eran las impartidas por docente antes del decreto de recortes. La central sindical destaca que Andalucía pactó la reducción este curso a 19, con el objetivo de rebajarlas a 18 el próximo, y Cantabria trabaja en la misma línea. Mientras, en la Comunidad Valenciana el personal docente imparte 20.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI·F) explica, además, que otras autonomías han abordado la negociación para aplicar la reducción horaria; no obstante, en el ámbito valenciano Conselleria de Educación no abre vías de diálogo para revertir ese recorte que proviene de 2012. El sindicato recuerda que hasta esa fecha los docentes impartían 18 semanales.
CSI·F hace hincapié en que esa rebaja de horas lectivas semanales contribuiría a que el profesional de la docencia pudiera dedicar esas dos horas de diferencia a más atención indirecta a alumnos, adaptación de material o elaboración de actividades, de manera que, en la práctica, redundaría en mejorar la calidad educativa para los estudiantes.
La central sindical también explica que los docentes están saturados por la acumulación de trámites administrativos, la adaptación a los requisitos formativos que exige Conselleria, además de las actividades ya integradas en su jornada, hasta las 37,5 horas semanales, como preparación de clases, corrección de exámenes, evaluaciones o tutorías.
El sindicato apunta, del mismo modo, que la reducción de 20 a 18 horas lectivas en Secundaria y Formación Profesional para todo el personal permitiría recuperar unos 3.000 puestos de trabajo perdidos por los recortes y la ampliación horaria del personal docente. Esta circunstancia repercutiría directamente en concursos de traslados, oposiciones y cobertura de vacantes por interinos.
Durante los últimos años, diversos informes han puesto de manifiesto un cierto cambio de costumbre entre los jóvenes. La Fundación Alcohol y Sociedad (FAS) señalaba recientemente que los adolescentes beben un 30% menos que hace 20 años. Además, como señaló la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, la edad de inicio en el consumo de alcohol y de tabaco ha aumentado ligeramente en los últimos años. No se trata tan solo de sustancias estupefacientes. Mientras que en 2002 los jóvenes de entre 18 y 34 años representaban el 40% de los conductores de automóviles, este porcentaje descendió hasta el 27,5% en 2015.
Estos datos se repiten en muchos países occidentales, como revela una investigación publicada en ‘Child Development’ que refleja “el declive en las actividades de adultos entre los adolescentes estadounidenses”. No se trata tan solo del consumo de alcohol, tabaco o drogas ilegales, sino también de la edad a la que se empieza a conducir, la primera vez que se hace el amor o a qué dedican su tiempo libre. Aunque no es completamente exportable a España, los datos señalan en una interesante dirección: los adolescentes cada vez tardan más en hacer esas cosas tradicionalmente consideradas “de mayores”.
Lo que está haciendo esta generación de adolescentes es retrasar las responsabilidades y placeres de la vida adulta
Lo más llamativo del caso es que estos datos se repiten en todas las edades, razas y regiones, urbanas o rurales. Es decir, se trata de un movimiento generalizado. Según la investigación realizada por la profesora de Psicología de la Universidad de San Diego Jean Twenge, los adolescentes beben y se drogan menos, tardan más en sacarse el carnet de conducir (el mínimo legal en EEUU es de 16 años), no suelen buscar trabajos de verano y tardan más en hacer el amor por primera vez. Una tendencia opuesta que contradice la supuesta precocidad de los adolescentes del siglo XXI.
En opinión de la autora, la mayoría de argumentos que se utilizan para explicar esta situación son muy parciales. No es ni la crisis, ni que la generación Z sea aburrida, ni que sean unos vagos, ni que sean más responsables. En su opinión, hay un factor que unifica todo ello, como expone en ‘The Conversation’: “Todas ellas son actividades que realizan los adultos”, recuerda. “Lo que está haciendo por lo tanto esta generación de adolescentes es retrasar las responsabilidades y placeres de la vida adulta”. Una tesis que nos ayuda a entender un poco mejor cómo funciona la sociedad.
Una existencia que se expande
La explicación de la autora se encuentra en sintonía con otras lecturas sociológicas realizadas durante las últimas décadas y que, coloquialmente, podrían resumirse en la fórmula “los cuarenta son los nuevos treinta” (o “los cincuenta son los nuevos cuarenta”, o “los sesenta son los nuevos cincuenta”…). Ya que la esperanza de vida es mucho mayor, cada una de las etapas vitales puede dilatarse. Algo que ha sido evidente con el alargamiento de la juventud hasta casi los cuarenta años, pero que no era tan patente en los años de infancia, quizá porque por lo general los niños y adolescentes siempre han tenido prisa por hacerse mayores.
Vivimos en una sociedad en la que cada pareja tiene menos hijos y, por lo tanto, puede dedicar un esfuerzo y tiempo mayores a cada uno de ellos.
Twenge propone utilizar la teoría de las historias de vida y del continuo rápido-lento para entender los cambios que se han producido, especialmente la forma en la que el desarrollo vital depende del contexto cultural. Según esta, los ciclos vitales son más rápidos cuando la calidad de vida es peor y los niveles de natalidad, mayores, y viceversa. Durante siglos, la vida del ser humano fue así: la cantidad de hijos por pareja era mucho mayor, las posibilidades de una muerte prematura también así que la existencia estaba orientada a la supervivencia: “Los padres necesitaban centrarse en el día a día, no en que sus hijos tuviesen clase de violín a los cinco años”.
La situación es muy diferente hoy en día, incluso más que hace 40 años. Vivimos en la sociedad ideal para una estrategia de vida lenta, en la que cada pareja tiene menos hijos y, por lo tanto, puede dedicar un esfuerzo y tiempo mayores a cada uno de ellos. La investigadora recuerda que es algo que se repite en todas las clases sociales. Muy probablemente la crisis haya agudizado aún más ese efecto, paradójicamente: debido a que la entrada en el mercado laboral es (obligadamente) posterior, el período de formación para la vida adulta se prolonga. Si no hay trabajo, resulta aceptable permanecer unos años más en el limbo de la infancia.
Los 25 son los nuevos 15. (iStock)
Es lo que defiende el psiquiatra de adolescentes Daniel Siegel, autor de ‘El cerebro del niño’ (Alba) en ‘The Washington Post: “En una cultura que te dice ‘vas a ir al instituto, a la universidad, a hacer un máster y a ser becario, así que no vas a ser realmente responsable de ti mismo hasta los 20’, tu cerebro responde en consonancia”. En realidad, se trata de una forma de protección: antes pasaba muy poco tiempo entre estos hitos de la madurez y la independencia del individuo; hoy pueden pasar décadas entre, por ejemplo, que alguien se fume su primer cigarrillo y que disfrute de independencia económica.
El escollo de la universidad
No es un cambio de paradigma bueno o malo per se, recuerda la autora, sino que presenta sus ventajas y sus problemas. Las primeras son obvias: los signos de madurez perniciosos como el consumo de alcohol o tabaco se están dejando de lado. Entre los puntos negativos se encuentran las dificultades de una adaptación tardía a ciertas exigencias vitales, especialmente en lo que se refiere a las responsabilidades ligadas con el trabajo o como muestran los datos (y como ocurre en España), a la hora de aprender a consumir alcohol, ya que son más los jóvenes que se meten atracones.
Aunque el consejo sea el de que los padres dejen que sus hijos se apañen, Barth animaba a que quizá sea preferible retirar poco a poco el apoyo paterno
Uno de los saltos más difíciles se producen a la hora de entrar en la universidad. Como recordaba un reciente artículo firmado por la psicóloga F. Diane Barth, son cada vez más los jóvenes que encuentran dificultades durante su primer año de universidad para adaptarse a su nuevo estilo de vida, lejos de casa. Aunque el consejo recurrente sea el de que los padres dejen que sus hijos se apañen solos, Barth animaba a que quizá sea preferible retirar poco a poco el apoyo paterno. Como recordaba un informe de UCLA, los estudiantes de primer año muestran los niveles más altos de ansiedad y depresión desde 1966.
“Los administradores de las universidades describen a estudiantes que no pueden hacer nada sin llamar a sus padres”, recuerda Twenge. “Las empresas están preocupadas porque más empleados jóvenes carecen de la habilidad para trabajar de manera independiente”. Aunque esto último no es exactamente así –la psicóloga defiende que, según sus estudios, la generación Z tiene una mejor ética laboral que los ‘millenials’–, la clave se encuentra en facilitar una transición que ahora resulta complicada: puede que los profesores de instituto se hayan adaptado a esta reinfantilización de sus alumnos al tener un contacto más estrecho con ellos, pero no los universitarios, cuyo objetivo y métodos lectivos son muy diferentes.
El sindicato de docentes Ustec-Stes, la federación de enseñanza de la CGT, el sindicato Intersindical-CSC y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC) han defendido hoy «el derecho a votar» en el referéndum del 1 de octubre, suspendido cautelarmente por el Tribunal Constitiucional (TC).
Asimismo, han anunciado que «impulsarán movilizaciones, incluyendo una huelga general y social», en caso de que se impida «este derecho legítimo».
Los sindicatos han presentado hoy en Barcelona el manifiesto «Pacto Educativo por el Referéndum», en el que denuncian la ocupación «ilegal e ilegítima» de varios departamentos de la Generalitat y las detenciones «que están realizando fuerzas policiales y militarizadas españolas».
En el manifiesto, los sindicatos denuncian también la «persecución a cargos electos y trabajadores del sector público y privado, la ocupación de medios de comunicación e imprentas, y la prohibición de actos y la requisa de materiales para el referéndum por parte del gobierno de PP y sus aliados».
Para los sindicatos, la situación es de «estado de excepción encubierto», y abogan por «dar una respuesta a la altura de la gravedad del momento, en contra de la represión y en la defensa de los derechos democráticos y civiles, de la soberanía del pueblo catalán y de su derecho de autodeterminación».
Los firmantes del manifiesto hacen «un llamamiento internacionalista y a la solidaridad de los trabajadores del resto de pueblos para que nos acompañen en este desafío».
Los sindicatos educativos afirman que «desde nuestro ámbito de lucha, la educación, tenemos que estar al lado del pueblo», a la vez que «seguiremos luchando por la revisión de los recortes, una educación pública y de calidad y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores del sector educativo».
España/Septiembre de 2017/Fuente: El Economista.es
Los representantes del profesorado reclaman la convocatoria de la Mesa Sectorial de Educación para tratar los aspectos de la oferta de empleo público docente de los próximos años
El 28 de junio de 2016 tuvo lugar la única reunión con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD) para tratar la oferta de empleo público derivada del Acuerdo para la Mejora del Empleo en la Función Pública que pretende reducir la tasa de interinos al 8%.
Las organizaciones CCOO, STES i, CSI F, ANPE y UGT, representantes entre otras del personal docente no universitario en la mesa sectorial, manifestaron la intención de negociar todos los aspectos derivados de la amplia oferta de empleo público que tiene que convocarse lo antes posible, incluyendo el mes de julio. La intención de las organizaciones sindicales fue la de que, en el menor tiempo posible, se negociasen y aclarasen todos los aspectos relativos al acceso y no se generase inseguridad y nerviosismo a las personas aspirantes.
El MECD manifestó dificultades para concretar aspectos importantes de la oferta de empleo público para los siguientes años y emplazó a las organizaciones sindicales a iniciar una negociación en la primera quincena de septiembre comprometiéndose a establecer un calendario de reuniones.
CCOO, STES-i, CSI-F, ANPE y UGT manifiestan su malestar ante la actitud del MECD de no cumplir con lo acordado en la reunión del 28 de junio y le exigen la convocatoria urgente de la mesa sectorial de educación. Para las organizaciones sindicales es imprescindible que las personas aspirantes a las futuras ofertas de empleo público en la función docente tengan la seguridad de cómo se van a desarrollar las pruebas, el temario, las plazas y cuerpos que se van a convocar y demás aspectos.
Ireland/ September 19, 2017/By: Eamon Sikafi/ Source: http://www.independent.ie
International educational services have become one of the fastest-growing business sectors in the world. In the Middle East, in particular, there are significant, untapped opportunities for Ireland.
The technology-based learning specialist Eduware puts the value of the education sector in the Gulf Cooperation Council (GCC) region at $61bn (€51bn) and the share of private education at $5.5bn (€4.6bn). As the Gulf economies look to diversify, improve public sector efficiency and grow their private sector workforce, they are seeking a new mix of skills across disciplines and levels. According to PwC Middle East, governments in the region are encouraging public-private partnerships to meet increasing demand, and international partnerships are becoming increasingly sophisticated to offer the best of global good practice in a localised environment.
The Royal College of Surgeons in Ireland identified this opportunity over a decade ago and now operates campuses in Dubai and Bahrain. However, there is far wider potential, not just for our universities and institutes of technology – but also for companies in the education and training space. Those that seize the opportunity will find that they are, in many ways, pushing an open door. This is particularly the case in the UAE, where Ireland’s education system is highly regarded.
This is evident from the large numbers of Irish teachers and nurses employed across the Emirates, as well as newer developments. For example, the Irish book publisher CJ Fallon recently entered a school-book partnership with the UAE Education Ministry. In January, a delegation from the ministry travelled to the Young Scientist Exhibition in Dublin, with a view to replicating the competition at home. In addition, the Ministry has stated its intention to recruit more Irish teachers and Irish inspectors, with immediate effect.
There are many examples of co-operation in the medical area too. The UAE is replicating Ireland’s training system for paramedics and has committed to send 50 Emirati paramedics a year to Ireland for training. Similarly, the Dubai Ambulance Service follows Irish ambulance service guidelines, and the fit out of ambulances in Dubai is undertaken by three Irish companies.
These developments suggest a receptive market, with significant potential for other Irish businesses. Enterprise Ireland’s offices in Dubai, Riyadh and Doha can help companies will the right offering and ambition to understand the Gulf markets and their key players. We are also focused on helping our universities and institutes of technology win a greater share of students from the region. The UAE’s outbound student mobility rate is one of the highest in the world.
Ireland is seen by the Arab world as providing a safe and welcoming environment, particularly for female students. In addition, given the evolving political landscape in the United States and the fact that Ireland will be the only English-speaking country in the EU after Brexit, we are uniquely positioned to attract high-quality Middle Eastern students.
However, the value of international students is not always fully understood in Ireland. The economic impacts can spill over into other sectors such as tourism. Students will be visited by their families and friends, and after they graduate they are likely to return with their own families.
A more diverse student population enables Irish students to build international contacts and gain a better understanding of other cultures, which is increasingly important in a globalised world. Equally, experience tells us that for overseas graduates, great memories of their student days and a deep appreciation of their formative years in Ireland foster long-term goodwill and international understanding. These graduates will, in effect, become a significant part of Ireland’s new diaspora and a powerful asset in the decades ahead.
País Vasco/21 septiembre 2017/Fuente: Diario Vasco
La asociación Aupatuz fija el error en la falta de formación de los docentes y en los protocolos públicos que no llegan a las aulas. Euskadi cuenta con 383 menores superdotados registrados, cuando debería haber siete mil.
«Mi hijo ha decidido que mirar por la ventana, evadirse, y pensar en sus cosas es la mejor manera para aburrirse lo menos posible y no molestar al resto de la clase». Es el testimonio de Ana, una irundarra que prefiere no desvelar su identidad para no perjudicar a su hijo de 9 años, al que le detectaron hace dos que tenía altas capacidades.
En aquel momento, la primera reacción de los padres fue de sorpresa, una sorpresa absoluta porque este niño no respondía de ninguna manera con el prototipo de ‘mini-Einstein’ que la sociedad imagina cuando se habla de personas con estas características intelectuales. «Y yo me incluyo», confiesa Ana, al tiempo que aclara que «muchos lo asocian a niños que saben tocar instrumentos, sacan buenas notas y tienen una cultura desproporcionada para su edad. Pero no es eso, es que la velocidad de sus conexiones cerebrales es mayor que el resto. Aprenden de otra manera y a otro ritmo».
Descubrieron su alta capacidad gracias a que la madre del mejor amigo del niño -también con alta capacidad- observó que tenían conductas muy similares «y le hicimos un test de inteligencia, que lo corroboró».
«Un profesor nos dijo que no iba a darle un trato diferente a mi hijo», lamenta una madre.
El hijo de Ana es uno de los 383 alumnos vascos superdotados registrados. Únicamente 383, de los 7.000 que los expertos estiman que debería haber. Y el problema no es, de ninguna manera, que en Euskadi la proporción real sea menor, sino que las herramientas y protocolos de detección resultan a todas luces insuficientes o ineficaces.
Desde Aupatuz, asociación vasca de familiares de niños con altas capacidades, su presidenta Begoña Suárez remarca que uno de los errores en el reducido número de diagnósticos es que «se está dejando en manos de un profesorado que no está formado para ello». Y vuelve a incidir, al igual que Ana, en que el estereotipo juega en contra de estos niños. «No se concibe que el despistado de la clase, el rebelde o el que saca malas notas por falta de atención pueda tener altas capacidades», advierte.
Ana se apresura a aclarar que no toda la culpa es del docente «y hay profesores maravillosos», pero lamenta que «a mí no me ha tocado ninguno». Cuando tuvieron constancia de que su hijo tenía una capacidad superior a la del resto de la clase, un profesor del centro escolar les advirtió que «tengo 25 niños en clase y no voy a hacer nada diferente con el tuyo». Así critica que, si para algunos profesores tener un alumno de estas características es un reto, para otros supone un «problema», porque requiere, dice, de unos métodos de aprendizaje diferentes «y no todos los colegios están preparados para ello».
Más niños que niñas
Según las cifras publicadas por el Ministerio de Educación, de los 383 alumnos vascos superdotados, 171 se diagnosticaron en Gipuzkoa, 169 en Bizkaia y 43 en Álava. Desglosando los datos por género, de los 171 guipuzcoanos, 120 son chicos, mientras que únicamente se ha diagnosticado a 49 niñas.
Suárez apunta que este abismo se debe a la necesidad de los niños de exteriorizar en mayor medida su malestar, mientras que las niñas, por lo general, «lo disimulan mejor, porque ser diferentes tiene mayor peso a nivel emocional para ellas».
Otro dato que no deja en buen lugar los datos vascos es la proporción de casos registrados en los centros públicos y privados o concertados. Mientras que en el resto de las comunidades autónomas el número de alumnos con altas capacidades detectado en los colegios públicos es ampliamente superior al de los centros privados o concertados, Euskadi es, junto con la Comunidad de Madrid, la única en la que los datos se invierten.
Así, según los datos del Ministerio, de los 383 alumnos diagnosticados en el País Vasco, 167 cursan sus estudios en la red pública, mientras que 216 lo hacen en escuelas privadas o concertadas. La tendencia se mantiene si se observan las cifras de Gipuzkoa, donde solo 63 de los 171 casos son alumnos de centros cuya titularidad corresponde a la Administración.
La presidenta de Aupatuz resalta la labor que hacen las asociaciones como Alcagi en el territorio, pero hace hincapié en la formación de un profesorado que tiene la llave para que estos niños puedan comprender esa característica que les hace diferentes, pero fundamentalmente, puedan sacar provecho de ella. Begoña Suárez señala que hay quien demanda que los centros educativos incluyan test de inteligencia obligatorios a todos los niños, «pero si los docentes no tienen la formación, se convertiría en otro trámite burocrático más». Y pone como ejemplo la prueba para detectar la precocidad, «que ha sido la única incorporación de los últimos años, pero parece que incluso el Departamento desconoce si ha dado o no resultado». «No necesitamos más planes ni guías que no se leen ni reuniones con promesas que no se cumplen. Necesitamos acciones contundentes, transparentes y bien difundidas que permitan un giro en las cifras que hoy leemos con desolación», sostiene Begoña.
Un fracaso escolar del 60%
La falta de detección, unido al déficit de formación por parte de los docentes y la carencia de mecanismos y métodos para proporcionar a estos alumnos una manera de aprender adaptada a sus necesidades sin crear una clara distinción con el resto de la clase, concluye en muchas ocasiones en el fracaso escolar de esas mentes privilegiadas. Se estima que hay un 60% de fracaso escolar en el colectivo de altas capacidades a partir de Secundaria. «En Primaria la alta capacidad y el alto rendimiento suelen coincidir, pero en Secundaria se dan cuenta de que carecen de un hábito de estudio y eso, unido con la adolescencia… caen en picado».
A Ana le ha tocado elegir: cambiar a su hijo a un centro en el que presten más atención a alumnos de estas características o priorizar el bienestar del menor con el grupo de amigos que ya ha formado. «Nos volcamos en que sea feliz, por eso sigue yendo al mismo colegio, pero también queremos que aprenda a disfrutar de eso que le hace diferente y que puede ser maravilloso».
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