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Unánime rechazo de la CONADU Histórica al techo del 7%

Unánime rechazo de la CONADU Histórica al techo del 7%

Docentes Universitarios

Convocan a un nuevo Paro Nacional, el 27 y 28 de octubre con apagón virtual, desconexión total y acciones de visibilización.

Con la presencia de veinticinco Asociaciones de Base y por unanimidad, el Plenario de Secretarías Generales de la CONADU Histórica rechazó la propuesta del Ministerio de Educación de la Nación de un incremento a partir de octubre de sólo el 7% hasta diciembre para la Docencia Universitaria y Preuniversitaria. Propuesta que llega recién tres meses después de haber vencido la paritaria.

Este techo de 7% es un ajuste muy fuerte sobre los salarios, injustificado, injusto, y significa la decisión del Ministerio de descargar la crisis sobre las espaldas de la docencia que justamente desde el inicio de la cuarentena (hace siete meses) se mantuvo trabajando garantizando la enseñanza de un millón setecientos mil estudiantes, desde el aislamiento en nuestras casas y con nuestros recursos, cuando las Universidades permanecen cerradas.

Al mes de septiembre los salarios docentes acumulan más de un 14% de pérdida con la inflación y a diciembre con la proyección inflacionaria, el desfasaje superará el 20%. Muy lejos de la promesa del Ministerio de Educación de que los salarios no iban a perder con la inflación.

Profundo malestar genera además la lamentable actitud del CIN (la representación de las y los rectores en la paritaria), promoviendo la rebaja salarial e ignorando el esfuerzo de la docencia durante estos meses y las condiciones mínimas de trabajo como la estabilidad laboral. Exigimos el reconocimiento de los gastos económicos que implicaron enseñar desde nuestras casas, y también la regularización e ingreso a carrera docente de las y los docentes interinos y contratados.

Nuevamente el trabajo en la enseñanza, la investigación y la extensión es relegado en nuestro país.

Por unanimidad el Plenario resolvió convocar a toda la docencia universitaria y preuniversitaria a un paro nacional para los días 27 y 28 de octubre en todas las Universidades Nacionales, con apagón virtual, desconexión y acciones de visibilización, invitando a sumarse a todas las asociaciones que no pertenecen a la Federación.

Participaron del Plenario, las Asociaciones de Docentes de las Universidades Nacionales de: Buenos Aires (AGD-UBA), Chaco Austral (ADUCHA), Comahue (ADUNC), Córdoba (ADUNCor), Cuyo (FADIUNC), Entre Ríos (SiTraDU), Artes (AGDiC-UNA), Jujuy (ADIUNJu), La Pampa (ADU), La Rioja (ARDU), Litoral (ADUL), La Patagonia Austral (ADIUNPA), La Patagonia San Juan Bosco (ADU), Luján (ADUNLu), Misiones (ADUNaM), Nordeste (ADIUNNE), Quilmes (ADIUNQ), Río Negro (ADURN), Salta (ADIUNSa), San Juan (ADICUS), San Luis (ADU), Sur (ADUNS), Tecnológica (SIDUT), Tierra del Fuego (ADUF), Tucumán (ADIUNT).

CONTACTOS: •Luis Tiscornia, Secretario General : 11 6733-1863 •Claudia Baigorria, Secretaria Adjunta : 11 6725-8433

Fuente de la Información: http://www.agenciacta.org/spip.php?article31992

 

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Tanzania: Identifican objeto creado por Homo erectus hace miles de años

Identifican objeto creado por Homo erectus hace miles de años

Se trata de una punta de hueso dentada elaborada hace más de 800.000 años.

Un equipo internacional de antropólogos identificó una pieza desenterrada hace más de 50 años en Tanzania como un objeto creado por el antiguo Homo erectus.

De acuerdo con los científicos, el objeto resalta entre un un conjunto de 52 piezas prehistóricas halladas hace más de medio siglo en una excabación en la Garganta de Olduvai (Tanzania) durante un trabajo liderado por la reconocida paleoantropóloga Mary Leakey.

Luego de analizar los procesos de fosilización y la formación de los yacimientos de fósiles en torno a las piezas, los especialistas determinaron que seis de estas eran herramientas de hueso.

Entre ellas, la punta dentada resultó la más antigua de su tipo. De esta manera, el estudio revela que este tipo de herramienta ósea se remonta al período de los homínidos que habitaron la Tierra muchísimo antes de que evolucionara el Homo sapiens, a quien se le atribuía su uso exclusivo.

Aunque la punta de hueso parece incompleta y no revela para qué pudo ser utilizada, los investigadores consideran que el Homo erectus fue probablemente el principal fabricante y usuario de esta herramienta de hueso en Olduvai Gorge, Tanzania.

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/news/identifican-objeto-creado-homo-erectus-20201023-0069.html

 

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Argentina: El padre Mugica y el dialogo entre católicos y marxistas

El padre Mugica y el dialogo entre católicos y marxistas

Con la ayuda de Dios estaré dispuesto a dar mi vida por el Evangelio, pero no para defender estructuras capitalistas, aun cuando ellas estén en la Iglesia.

Carlos Mugica, “Dialogo entre católicos y marxistas”, Buenos Aires, 1965.

En estos días se conmemora el 90 aniversario del nacimiento del sacerdote mártir Carlos Mugica, y 55 años desde que abrió con valentía la primera puerta al dialogo de católicos y marxistas en la Argentina.

Su precursora opción por los pobres y la liberación nacional es la razón de odio del privilegio, que empujó a su asesinato en 1974 por la Alianza Anticomunista Argentina, tal como probó la justicia penal, dato que pretenden omitir algunos desertores del peronismo o escribas pagos, hoy voceros de Juntos por el Cambio y el neoliberalismo.

El 18 de octubre de 1965, una multitud colmó el Aula Magna de la entonces Facultad de Filosofía y Letras de la UBA para escuchar las reflexiones de dos católicos y dos marxistas, entre los primeros un joven sacerdote de 35 años y entre los segundos mi propio padre.

Mugica Echague, casi desconocido entonces, sería pionero del trabajo sacerdotal en las villas y, pese a provenir de una familia aristocrática y conservadora, ya había abrazado la causa de los humildes y con ella al peronismo.

Sin plena consciencia de su trascendencia, pude presenciar ese potente intercambio, con apenas 13 años y en los primeros tiempos pasos de la militancia política, inaugurada con mi expulsión del recién iniciado colegio secundario por promover el repudio a la reciente invasión estadounidense a Santo Domingo.

Entonces gobernaba Arturo Illia, se respiraba mayor libertad luego de años de cárceles y torturas para centenares de militantes peronistas y comunistas bajo el Plan CONINTES, dictado por el presidente Frondizi, al que ambos habían apoyado electoralmente. Desde marzo, cuando se realizaron elecciones legislativas nacionales, se multiplicó el odio del privilegio por la victoria de la Unión Popular, sigla con que el justicialismo y sus aliados burlaron nuevamente la proscripción del régimen, que respondió meses después con un nuevo golpe cívico-militar, en esta ocasión encabezado por el general Juan Carlos Onganía.

Habían pasado 10 años de otro golpe, el de la “Revolución Fusiladora”, y la proscripción del PJ se extendió hasta las elecciones de 1973, mientras el PC recuperó su legalidad recién en mayo de ese año, cuando el electo Congreso Nacional derogó por unanimidad la abundante legislación represiva, entre ella la llamada “Ley 17.401 de Represión del Comunismo”, mediante la cual se persiguió penalmente a todo el movimiento popular combativo.

En la década que siguió al golpe de 1955, y pese a su enfrentamiento electoral en 1945 y represiones posteriores, obreros peronistas y comunistas resistieron el asalto de los “comandos civiles” gorilas a las organizaciones gremiales. Juntos crearon en 1957 las “62 organizaciones”, y confluyeron en el histórico plenario de delegados en que la CGT dio a conocer ese año el antimperialista y antioligárquico Programa de La Falda, posteriormente ratificado con el de Huerta Grande. También se unieron los delegados de ambas militancias en ese ícono de los años de la Resistencia Peronista que fue la toma en 1959 del Frigorífico Lisando de la Torre, donde 9.000 obreros con la solidaridad activa del barrio obrero de Mataderos rechazaron su privatización y la represión conjunta de policías, gendarmes y el propio Ejército, con el insólito apoyo de cuatro tanques de guerra.

Carlos Mugica fue hijo de esos tiempos, esas persecuciones y esas luchas. Y aquella noche de octubre, inició en estas tierras un camino que en Europa empezaron a transitar católicos y marxistas en los campos de exterminio nazi y la resistencia partisana antifascista. Un camino que en América Latina se insinuaba rebelde al influjo de la Revolución Cubana y la mirada puesta en los movimientos de liberación nacional en las colonias de Asia y África, en la resistencia vietnamita a la invasión estadounidense.

En aquella justa mitad de los 60, cuando dialogaron católicos y marxistas, aún no se había hecho luz la cruz de madera de su hermano Camilo Torres, el sacerdote y sociólogo que unió el evangelio con el marxismo, y cayó en una emboscada del ejército de Colombia al destacamento guerrillero que integraba.

Juan XXIII ya había puesto en marcha la renovación del Concilio Vaticano II que impactó a Mugica, pero todavía no nacía la Teología de la Liberación ni el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, al que adhirió.

Tres años faltaban para la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM) en Medellín o la Opción preferencial por los Pobres, un compromiso con los cambios sociales del continente, del trabajo de religiosos y laicos junto a las mayorías desposeídas. De “Una iglesia pobre para los pobres”, como la quería Monseñor Romero, el obispo de El Salvador asesinado en 1980, luego de ser abandonado y humillado por el papa Wojtyla.

Un casi inhallable folleto de la época, ajado y sobreviviente de tantas huidas y allanamientos policiales, contiene la desgrabación de lo que el padre Mugica anticipo aquel día en el viejo edificio de la calle Independencia, del barrio porteño de Balvanera, junto al dirigente universitario laico Guillermo Tedeschi, y a los comunistas Juan Rosales y Fernando Nadra.

Algunas frases textuales, que comparto más abajo, nos hablan de ese mundo, esa Latinoamérica y ese país.

Son una convocatoria a honrar la memoria y construir un futuro que rescate esos sueños rebeldes de una generación sacrificada, cruelmente segada.

Padre Carlos Mugica

Antes de comenzar a leer mi breve contribución, quiero decir que siento una gran emoción de estar aquí junto a todos los que me acompañan, así sea porque sencillamente ni son anticomunistas ni son anticristianos, sino que precisamente están luchando en favor de algo para bien de un mundo nuevo, un mundo que todos queremos cambiar para que cada persona realmente pueda vivir como un ser humano y tenga toda la dignidad que merece, precisamente por ser humano.

La Iglesia vive tiempos de renovación y siente cada vez más la necesidad de abrirse a los hombres, de dialogar con ellos. Está en estado de revolución permanente, en función de un ideal futuro y que ya se está realizando ahora. Iniciado el diálogo con las otras religiones, ha llegado el momento de hacerlo tambièn con los hombres no creyentes, especialmente con aquellos que, como nosotros los cristianos, desean un mundo nuevo en que haya verdadera paz y justicia para todos los hombres.

Por eso estamos aquí en esta aventura de intentar algo juntos, católicos y marxistas, sin ocultar nada, sin dejar de lado las profundas diferencias que doctrinariamente nos separan.

(…)

Así como nosotros los cristianos comprendemos ahora los valores del marxismo y reconocemos en ellos elementos entrañables de nuestro cristianismo que más de una vez hemos ignorado, yo le pido a nuestros amigos marxistas que con toda honestidad revisen su actitud para con los religiosos como ya lo están haciendo muchos despojados de todo sectarismo en las filas de ustedes.

(…)

La religión no es entonces opio, siempre que sea auténtica y comprometa al hombre por entero. Una religión burguesa superficial, meramente cultural, ciertamente anula al hombre, pero si el hombre es verdaderamente evangélico se siente metido en el drama del mundo y de la historia.

(…)

Voy a decir algunas palabras que quizá me puedan traer inconvenientes, pero no me importa porque yo quiero servir a la verdad y al Evangelio, como creo que todos los que estamos aquí queremos servir a la verdad, y por eso siento en mi conciencia que tengo que decir que ha llegado el momento de que cortemos con una solidaridad que los hombres de la iglesia repudiamos: la solidaridad con el capitalismo y con cierta concepción de la propiedad privada. Con la ayuda de Dios estaré dispuesto a dar mi vida por el Evangelio, pero no para defender estructuras capitalistas, aun cuando ellas estén en la Iglesia.

(…)

A los amigos marxistas les digo finalmente. Es cierto que, para cambiar las estructuras, para rehacer este mundo que todos queremos renovar es necesaria la lucha, lucha que no necesariamente debe entrañar violencia. Pienso que hay una fuerza más potente, una fuerza más fecunda que es la fuerza del amor, amor que puede llevar a odiar las estructuras injustas, pero respetando siempre al ser humano.

 

 

Autor: Fernando Nadra

Fuente de la Información: https://rebelion.org/el-padre-mugica-y-el-dialogo-entre-catolicos-y-marxistas/

 

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Venezuela: Docentes protestaron por salarios, condiciones de trabajo y la contratación colectiva

Docentes protestaron por salarios, condiciones de trabajo y la contratación colectiva

Maestras y maestros protestaron este miércoles en diversas ciudades del país en una nueva jornada de reclamos por un salario digno al nivel de la canasta familiar, por las pésimas condiciones de trabajo, cumplimiento del contrato colectivo y presupuesto para la educación pública.

Miércoles 21 de octubre

En Caracas decenas de trabajadores y trabajadoras del magisterio se hicieron presentes así como en otras ciudades del interior del país en un reclamo generalizado. Desde la media mañana se fueron concentrando frente al Ministerio de Educación, mientras que otros gremios lo hicieron frente a la Inspectoría del Trabajo.

El movimiento de los maestros y docentes del país inició este miércoles con pancartas y actos de presencia donde expusieron la precariedad que existe en el área educativa. En diversos lugares la protesta del Magisterio fue respaldada por los trabajadores de la salud como se vio en Caracas, así como los del sector eléctrico como se dio en Lara, quienes sumaron sus reclamos salariales y laborales.

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Rechazaron el irrisorio pago del primer mes de aguinaldo a los docentes, que no llegó a dos dólares, que no alcanza ni siquiera para comprar un kilo de carne, mucho menos para adquirir los productos elementales de la canasta alimentaria. “Con 500 quincenal no me puedo alimentar” era una de las consignas de los trabajadores, quienes con pitos y pancartas exigían ingresos dignos.

“Estamos exigiendo que se nos reactiven nuestras reivindicaciones. Tenemos una contratación colectiva que ha sido violada 100%. Los docentes se encuentran en un estado de indigencia, hay docentes que están muriendo porque no tienen como cubrir sus gastos”, declaraban algunos docentes.

Las protestas de los docentes se replicaron en estados como Miranda, Carabobo, Lara, Zulia, Táchira, Anzoátegui, Sucre y Apure, entre otros. Así, educadores del eje Guarenas-Guatire en el estado de Miranda, tomaron la avenida Intercomunal para exigir mejoras en las condiciones laborales que van desde mejores sueldos al respeto a las contrataciones colectivas.

También en Lara, los docentes y demás trabajadores del sector educativo se concentraron este miércoles frente a la Catedral de Barquisimeto, para reclamar reivindicaciones laborales. Los educadores sobreviven porque han tenido que engrosar el mercado informal, hacen cualquier cosa en sus casas, o reciben ayudas de familiares que tuvieron que migrar, remarcan algunos dirigentes sindicales.

En el sur de Anzoátegui se concentraron en la plaza Bolívar de El Tigre para sumarse a la protesta nacional por la grave situación que viven todos los educadores del país. Así mismo se realizaron protestas en Los Teques, Cumaná, entre muchos otros lugares.

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Nuevamente se volvieron a escuchar cantos de protesta como “y no, y no, y no me quiero ir, yo quiero un sueldo digno pa’ quedar en mi país”; “y sube la leche, y sube la carne, y los maestros se mueren de hambre”; “señor Presidente a usted lo invitamos, a que viva un mes con el sueldo que ganamos; “no tengo agua, no tengo luz, no hay efectivo pa’ pagar el autobús”, entre muchas otras.

En Caracas, los educadores en vez de ser recibidos por el ministro de Educación quién los recibió fue un cordón de la Policía Nacional Bolivariana frente del Ministerio buscando con ello amedrentarlos. Los educadores anunciaron que continuarán protestando hasta que sean atendidos sus reclamos, entre ellos, un salario igual a la canasta familiar, una demanda extendida en todos los trabajadores y las trabajadoras del país.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Docentes-protestaron-por-salarios-condiciones-de-trabajo-y-la-contratacion-colectiva

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España: En 2021 el gobierno rebajará la inversión en educación, sanidad y protección social en porcentaje del PIB

En 2021 el gobierno rebajará la inversión en educación, sanidad y protección social en porcentaje del PIB

El gasto educativo bajará del 4,8% del PIB en 2020 al 4,5% en 2021, mientras que el gasto en Sanidad descenderá siete décimas, del 7’6% al 6,9% del PIB.

También bajan en porcentaje del PIB el gasto en empleo, vivienda y servicios comunitarios y en protección social. 

Los gastos en defensa y religión mantienen en cambio el porcentaje de gasto en términos de PIB

El Gobierno prevé una reducción tanto del gasto destinado a Sanidad, como a Educación y Empleo en términos de PIB en 2021, si bien hay que tener en cuenta el notable incremento del gasto público de este año como consecuencia de las medidas aprobadas para hacer frente a la crisis del Covid y que el PIB previsto para el próximo año es mayor que en el ejercicio actual.

Así figura en el Plan Presupuestario de 2021 remitido este lunes por el Gobierno a la Comisión Europea, en el que le comunica que su estrategia fiscal para el conjunto de administraciones públicas consiste en reducir la ratio de ingresos públicos sobre PIB desde el 41,7% de este año al 40,3% del PIB en 2021, y una ratio de gasto decreciente, desde el 53% del PIB de este año al 48% el próximo ejercicio.

La mejora en los ingresos prevista para 2021 se debe al paquete de medidas fiscales por importe de 6.847 millones de euros que está diseñando el Gobierno, algunas ya aprobadas como las tasas ‘Tobin’ y ‘Google’ o la ley de lucha contra el fraude fiscal, y otras que verán la luz como un nuevo impuesto a los envases de plástico o la subida del IVA del 10% al 21% de las bebidas azucaradas, junto a nueva fiscalidad verde y cambios en imposición directa e indirecta aún por detallar.

Por el lado del gasto, con una previsión realizada utilizando un PIB de 1.224.728 millones de euros en 2021, un 10,8% superior al de este año, el Gobierno detalla en el documento sus estimaciones para la clasificación del gasto público por funciones.

En detalle, el plan presupuestario refleja una bajada del gasto público en Educación, Sanidad y empleo el próximo año en términos de PIB.

En el primer caso, el gasto educativo bajará del 4,8% del PIB este año al 4,5%, representando el 9,4% del gasto total, cuatro décimas menos, mientras que el gasto en Sanidad descenderá siete décimas, hasta el 6,9% del PIB, equivalente al 14,4% del total, lo mismo que este año.

Por su parte, el gasto en Empleo será la partida que registre una mayor caída, al pasar del 4,3% del PIB al 3,2% en 2021, representando el 6,7% del gasto total, frente al 8,1% de este año.

 

 Los gastos en defensa y religión mantienen el porcentaje de PIB

En porcentajes de PIB, únicamente se mantendrá el gasto en Defensa (1%) y en actividades recreativas, cultura y religión (1,3%), mientras que en el resto de funciones se proyecta una bajada del gasto público en términos de PIB.

Así, el gasto en servicios públicos generales será del 5,7% del PIB, cuatro décimas menos; en orden público y seguridad del 2,1% del PIB, una décima menos; en asuntos económicos del 4,8%, ocho décimas menos y en protección del medio ambiente del 1%, una décima menos.

Igualmente, descenderá también en una décima el gasto público que el Gobierno destinará en términos de PIB a vivienda y servicios comunitarios, hasta el 0,5% del PIB, y reducirá en 2,6 puntos porcentuales lo destinado a protección social, hasta el 20,2% del PIB.

En este último caso podría explicarse por el fin de algunas medidas aprobadas este año por el Ejecutivo para paliar las consecuencias del Covid, como los ERTE, las medidas de apoyo a familias y colectivos vulnerables y de alivio de cargas fiscales y cotizaciones, o las líneas de avales del ICO, lo que en conjunto ha conllevado un gasto de 210.910 millones de euros en 2020, según especifica el Ejecutivo en el Plan Presupuestario.

 

Fuente: Agencias.

 

Fuente de la Información: https://kaosenlared.net/en-2021-el-gobierno-rebajara-la-inversion-en-educacion-sanidad-y-proteccion-social-en-porcentaje-del-pib/

 

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Argentina: Afrodescendientes. Reposicionando Argentina en Latinoamérica.

Afrodescendientes. Reposicionando Argentina en Latinoamérica.

Milena Annecchiarico

En los últimos años fue emergiendo una nueva conciencia acerca de las identidades argentinas: múltiples, multilocalizadas, politizadas, disputadas, subjetivas. Es el caso de los y las afrodescendientes. Históricamente invisibilizades por los cánones hegemónicos de nacionalidad centrados en el mito del “crisol de razas” y construidos sobre discursos y prácticas de negación y exclusión, les afrodescendientes hoy son sujetos de derecho reconocidos por las políticas públicas, actores sociales protagonistas no solamente de la historia, sino del presente y del porvenir de esta nación latinoamericana.

En 2010, ya hace 10 años, se celebraron los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810. De manera significativa e inédita en unos festejos oficiales, se realizaron representaciones y escenificaciones de la época que ubicaron el protagonismo de la población esclavizada y libre afrodescendiente en las guerras de independencia, así como en la sociedad argentina de ayer y de hoy. Pero, sobre todo, estuvieron presentes agrupaciones afroargentinas reunidas bajo el lema “Argentina también es afro”: descendientes de la diáspora africana desde la época de la esclavitud hasta nuestros días, se hicieron presentes para reafirmar un histórico reclamo: visibilización, inclusión, no discriminación. No es todo. Ese mismo año, el censo de población incluyó por primera vez la variable de adscripción identitaria para la población afrodescendiente. Así, 150.000 personas indicaron esa pertenencia, la gran mayoría de nacionalidad argentina. Si bien 150.000 sea el número arrojado por el censo, la prueba piloto realizada unos años antes para testear la pregunta sobre afrodescendencia, había revelado cerca de 2.000.000 de afrodescendientes, un número que, según las organizaciones afro, es mucho más cercano al real. Pese a ello, el censo de 2010 representa seguramente un hito en la historia reciente de las movilizaciones afroargentinas y de las políticas públicas de reconocimiento iniciadas luego de los años 2000. Ese resultado, provisorio y limitado, permite desafiar y revertir los dos principales motivos, o falacias, sobre las que se basa la discriminación hacia esta población: su inexistencia (“no hay afroargentinos”) y su extranjerización (“los que se ven, son extranjeros”).

En el país, así como en la región latinoamericana, las coyunturas políticas de los Gobiernos progresistas de esos años posibilitaron la construcción de una agenda política de ampliación de derechos e inclusión para los sectores más desfavorecidos, especialmente la población afrodescendiente, viabilizando cambios de paradigmas más profundos. A partir de entonces, Argentina empieza a trabajar para el reconocimiento de su diversidad cultural a través de políticas públicas con enfoque étnico también para la población afrodescendiente. De manera significativa, con la Ley 26.852, sancionada el 24 de abril de 2013, se instituye el día 8 de noviembre como «Día Nacional de los Afroargentinos/as y de la cultura afro» en conmemoración a María Remedios del Valle, luchadora afroargentina de las guerras de independencia, nombrada Madre de la Patria por Manuel Belgrano.

A diez años de esa histórica marcha y de aquel primer revelamiento estadístico, me parece necesario preguntarnos a qué punto estamos en materia de ampliación de derechos y lucha antirracista, así como en la deconstrucción del imaginario hegemónico respecto de las identidades. A su vez, es importante dar cuenta de qué futuros se están construyendo o imaginando a partir del contexto actual de pandemia que pone de manifiesto el carácter urgente de pensar otras normalidades para el post – pandemia, especialmente en temas de desigualdades sociales y racismo. En este espacio de reflexión me encuentro trabajando.

Recientemente se realizó un encuentro virtual organizado por el INADI con la Embajadora de la República Argentina ante la Santa Sede en Vaticano, María Fernanda Silva, en diálogo con Victoria Donda, directora del INADI, y Federico Pita, activista y politólogo afroargentino. Maria Fernanda Silva, diplomática de carrera de larga trayectoria nombrada embajadora al comienzo de la pandemia, no solamente es la primera mujer que ocupa ese cargo en el Vaticano. Ella es la primera persona afrodescendiente argentina que forma parte del servicio diplomático en el exterior. En otras palabras, se trata de la primera mujer negra que representa la Argentina en el exterior. Voy a detenerme en algunos disparadores de aquella charla para articular estas breves reflexiones.

Primero, existe una cierta imagen de identidad nacional argentina “poco latinoamericana” y más bien “europea”. Para ser más precisos, esta idea emerge y se consolida en la ciudad de Buenos Aires, una ciudad puerto que al parecer siempre miró más hacia afuera que hacia adentro. Esta idea-imagen se basa en la elección de ciertos “antepasados dignos” y la exclusión de “otros” por parte de la hegemonía histórica nacional, que avala y reproduce incesantemente el “mito de origen”: las fuertes conexiones con los inmigrantes italianos, españoles y europeos en general, y la exclusión simbólica y física de los otrora indios, negros y gauchos.

Hace pocos días vi el primer capítulo de una nueva serie de Netflix sobre la comida callejera en Latinoamérica, que comienza recitando exactamente estas palabras, pronunciadas por una experta de comidas argentinas: «Buenos Aires, tan cerca de Europa y tan lejos de América Latina…». Esta idea acerca de la especificidad porteña como ciudad blanca y europea, tan arraigada dentro y fuera del país, no es un dato de la historia, de la genética, ni de la cultura. Es una construcción ideológica que basa sus supuestos en una larga historia de exclusión, de violencias y de falacias.

En otras palabras, es el racismo estructural que permea los imaginarios sociales acerca de la argentinidad y las instituciones del Estado, como advierte María Fernanda Silva. Ahora bien, Maria Fernanda Silva es hija de la diáspora africana, es argentina. Así como negra y mujer es la Madre de la Patria Maria Remedios del Valle. La designación de María Fernanda Silva tiene seguramente una carga simbólica muy poderosa que, sumado a muchos grandes y pequeños cambios sociopolíticos, va hacia la dirección de deconstruir esa idea de argentinidad blanca.

Respecto del racismo estructural, las instituciones se prepararon históricamente para reproducir las asimetrías atravesada por factores étnicos, de género, de color de piel, de pertenencias identitarias específicas. Por ejemplo, para que personas blancas, especialmente hombres y de clase alta, tuvieran lugares de prestigio y de poder. Maria Fernanda Silva habla de su experiencia como diplomática. Dice que ella no verá otra persona afroargentina entrar en el servicio diplomático del exterior, porque no dan los tiempos propios de la carrera diplomática y hoy no hay otros afroargentinos o afroargentinas ingresando. Una situación similar la podemos fácilmente encontrar en prácticamente todos los ámbitos de la vida institucional del país, incluyendo a la academia. Y lo peor es que, las personas que trabajan en esas instituciones por lo general no lo piensan, no se lo plantean porque está pensado para que así sea. Por otro lado, el racismo estructural también hace que la población afrodescendiente, negra, morena, morocha, esté sobrerrepresentada en otros ámbitos: el de la desigualdad, el de las cárceles, el de los barrios humildes. Esta es una constante para toda Latinoamérica.

La pandemia que estamos viviendo, agrava las desigualdades sociales presentes en los países, las pone más aún más de manifiesto. El racismo no deja de operar con su poder de muerte, como es de público conocimiento. Por eso, la Embajadora también advierte que esta pandemia, esta circunstancia excepcional, no invisibilice las otras pandemias, que no son la excepción.

Frente a esta situación, la responsabilidad para su transformación es de todes, también del Estado. Pensar en el post-pandemia es una oportunidad para revertir esas normalidades de exclusión. Pero, el riesgo que los estados y las sociedades se vuelvan mas excluyentes, mas xenofóbicas, existe y está a la vista. Cerrando con las palabras de Maria Fernanda Silva en diálogo con el INADI, el principal desafío es que seamos capaces de construir una nueva normalidad centrada en la justicia social, en la garantía de derechos, reposicionando la identidad argentina en Latinoamérica.

Autora: Milena Annecchiarico

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/opinion/Afrodescendientes.-Reposicionando-Argentina-en-Latinoamerica.-20201022-0011.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=39

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‘My Faith in This World Is Gone.’ For Protesters Injured by Police, There’s No Real Recovery

‘My Faith in This World Is Gone.’ For Protesters Injured by Police, There’s No Real Recovery

Shantania Love was walking away from law enforcement officers at a protest in Oak Park, Calif., on May 29 when they started firing projectiles to disperse the crowd. Love believes it was a rubber bullet that permanently blinded her.

Ellen Urbani shook her head in disbelief as she scanned the cobwebbed shelves of her suburban garage, looking for items that might protect her at a Black Lives Matter protest. “This is absurd,” she thought. “I can’t believe I let people talk me into thinking I need this stuff.”

She dusted off her son’s snowboard helmet and hooked it onto a backpack that held her daughter’s swim goggles, her asthma respirator and a change of clothes in case the long-sleeved yellow V-neck she was wearing burned off from chemical gas. She scribbled her husband’s name and phone number on her thigh in permanent marker, in the event she became incapacitated. With her auburn hair braided into pigtails, the 51-year-old author then left the safety of her 43-acre farm outside Portland, Ore., on July 24 to link arms with hundreds of other mothers demanding justice for George Floyd.

By midnight, Urbani says, federal agents had enveloped the protesters in a cloud of gas, and flash grenades exploded. Projectiles as big as softballs began to fly. As the women around her choked and vomited from the fumes and as bodies began crashing into each other, Urbani reminded herself that she’s “just a mom,” a law-abiding former Peace Corps volunteer and a threat to no one. “Then I felt my bone break,” says Urbani. “It felt like being hit by a 90-m.p.h. baseball.”

Ellen Urbani was hit in the foot by what she believes was a rubber bullet at a protest in Portland, Ore., on July 24.

Ellen Urbani was hit in the foot by what she believes was a rubber bullet at a protest in Portland, Ore., on July 24.
While taking part in the largest sustained social justice mobilization in modern U.S. history, dozens of people have been beaten with batons, hit by cars, doused in pepper spray and critically wounded by rubber bullets, beanbag rounds and other police weapons. More than 93% of Black Lives Matter protests across the U.S. have been peaceful, according to an analysis of more than 7,750 demonstrations from May 26 to Aug. 22 by the nonprofit Armed Conflict Location & Event Data Project. Even so, at least 115 protesters were shot in the head, face and neck with various projectiles, including bullets and tear gas canisters, from May 26 to July 27, according to a report by Physicians for Human Rights. The nonprofit health-advocacy group compiled its data from news and medical reports, social media posts and lawsuits.
Compared with other Black Lives Matter protesters injured by law enforcement, Urbani knows she is one of the luckier ones. She was hit in the foot by what she believes was a rubber bullet, which shattered her big toe. It’s slowly healing as she undergoes physical therapy, but her mental anguish is here to stay. “I never thought I’d be shot in my own city by my own countrymen,” says Urbani, who comes from a military family and who had always respected law enforcement.

«I never thought I’d be shot in my own city, by my own countrymen.»

In the competition to define what has happened in America’s streets since Floyd’s death on May 25, critics of the protests point to the handful of cities where stores were burned or looted. Advocates for protesters reply that, regrettable as those incidents may be, property can be restored. But the bodies of demonstrators have been irreparably damaged—often in incidents documented by cell-phone cameras, posted to social media and replayed on local and national news. Millions of people saw footage of a young woman being knocked to the ground in New York City and of an elderly man bleeding from his ear after being shoved to the pavement in Buffalo, N.Y. They watched as a New York Police Department (NYPD) vehicle sped up and drove into a crowd of protesters.

In each case, the outrage is compounded by the setting: a protest over police brutality. And months later, after the attention has shifted elsewhere, the injured are left to navigate a new set of challenges: mounting medical bills, job losses, unquenchable anger and time-consuming lawsuits that end up costing taxpayers more than they cost the targeted police department. Only occasionally do they see the officers who have changed their lives charged with crimes or fired from their jobs.

Federal agents use crowd-control munitions to disperse Black Lives Matter demonstrators during a protest in Portland, Ore., on July 24.

Federal agents use crowd-control munitions to disperse Black Lives Matter demonstrators during a protest in Portland, Ore., on July 24.
Marcio Jose Sanchez—AP

“It’s not the police departments that feel the weight and burden of it,” says Jennvine Wong, a staff attorney with the Legal Aid Society.

In New York City alone, taxpayers spent $220 million to settle more than 5,800 lawsuits filed against the NYPD during the 2019 fiscal year, according to the latest data released by the city comptroller. In 2018, Chicago taxpayers spent more than $113 million—the highest amount since at least 2011—to settle police-misconduct lawsuits and pay for outside lawyers, according to an analysis by the Chicago Reader. Breonna Taylor’s family settled with the city of Louisville, Ky., for $12 million after police shot her to death in her own apartment, but protests have continued over the decision not to prosecute officers for her killing.

“My faith in this world is gone,” says Dounya Zayer, the young woman who was pushed by a police officer during a Black Lives Matter march in New York City on May 29. The 21-year-old had a seizure after her head smacked against the curb and has yet to recover from the concussion and back injury that she suffered. “I’m angry and scared and depressed,” she says. “I know I’m not the only one.”

On July 11, Donavan La Bella was holding a stereo above his head at a Portland, Ore. protest, blasting a song by the artist Dax called “Black Lives Matter,” when a line of U.S. Marshals across the street began launching smoke canisters. Cell-phone footage shows La Bella, 26, calmly kicking aside a canister that landed at his feet, then picking it up and tossing it away before lifting the stereo above his head again. Seconds later, as La Bella stands in place, not moving toward the officers, he’s shot between the eyes with an “impact munition” and drops to the ground.

La Bella’s skull was fractured, and the bones around his left eye socket were broken. He has trouble concentrating and controlling his emotions and suffers from extreme sensitivity to light and sound and impaired vision, says his mother, Desiree La Bella. “Try to imagine having a migraine for a minimum of 12 hours a day for five, six weeks straight,” his mother says. “You can’t get away from that kind of pain.” La Bella spent most of the past two months in the hospital, having returned there on Aug. 17 for the third time to treat a sinus and brain infection as well as a cerebrospinal fluid leak, conditions related to his injuries.

Donavan La Bella was shot with impact munition at a protest in Portland, Ore., on July 11, fracturing his skull and breaking the bones around his left eye socket.

Donavan La Bella was shot with impact munition at a protest in Portland, Ore., on July 11, fracturing his skull and breaking the bones around his left eye socket.
Courtesy the La Bella Family

“The trauma we are facing now is long-lasting,” says Zayer, who still has seizures, suffers migraines and struggles to keep food down. The former competitive gymnast is in physical therapy up to five times a week when she’s not sitting in a waiting room to see multiple specialists. “Physically and mentally, I feel like a whole different person,” she says. “I don’t think I’m ever going to be the same.”

Zayer was one of dozens of protesters who testified in June about being shoved, kicked and violently wrangled by police, during a three-day public hearing held online by the New York attorney general. Some displayed cuts and bruises as they told investigators they were kicked in the jaw, thrown against brick walls and pushed off bikes. NYPD Commissioner Dermot Shea testified that hundreds of police officers were injured during the first few nights of protests as some demonstrators looted and threw bottles, bricks, trash cans and rocks at them. Others set fire to police vehicles and attacked precincts. “This was some of the worst rioting that occurred in our city in recent memory,” he said, adding that it’s difficult for officers to avoid interacting with peaceful protesters while dealing with violent ones. Since protests erupted in the city on May 28, an NYPD spokesperson said, more than 470 officers have been wounded, including 20 who have not yet recovered enough to return to work. Zayer and other witnesses challenged that narrative.

“I didn’t often see cases where protesters were fighting back,” said Whitney Hu, a Brooklyn activist who aided Zayer and more than a dozen others who were pepper sprayed or beaten with batons. “I saw protesters hiding or trying to help others who’ve been wounded.”

Shantania Love, a 30-year-old Sacramento mother of two, was walking away from law enforcement officers at a protest in Oak Park, Calif., around midnight on May 29 when they started firing projectiles to disperse the crowd. Love believes a rubber bullet hit her in the eye, permanently blinding her in that eye, as she turned around to look for her brother. “My eye was blown to pieces,” says Love, who underwent two surgeries in an attempt to save her vision. “It was probably the worst pain I’ve ever felt, and I pushed out two kids.”

Love now struggles with mundane tasks like pouring a cup of juice or walking up and down the stairs because of her skewed depth perception. For days, her youngest daughter, who is 5, cried when she saw Love’s wounded eye. Love hasn’t been able to return to work as a medical assistant and consequently lost her health benefits in August. “I have to pay for everything myself,” she says through tears.

Love with her two daughters outside Sacramento on Oct. 4.

Love with her two daughters outside Sacramento on Oct. 4.
Andres Gonzalez for TIME

“Her life has been so radically altered, it’s just devastating,” says Love’s lawyer, Lisa Bloom, who filed a lawsuit against the city and county of Sacramento, the state of California and numerous officers for damages. “It may have been a split second for them to pull the trigger. It’s a lifetime of pain for her and many others.” A Sacramento Police Department spokesperson said the department has not yet confirmed it was responsible for Love’s injury, since multiple outside agencies responded to the protests. The incident is still under review.

Many of the weapons used by police in recent protests, like rubber bullets and beanbag rounds, are deemed “less-lethal” by law enforcement, even though they can maim and kill. From January 1990 to June 2017, at least 53 people died after such weapons were used for crowd control in incidents around the world, according to a 2017 study published in the medical journal BMJ Open. Three hundred others suffered permanent disability, often from being struck in the head and neck. “Bullets by another name are still bullets,” says Dr. Rohini Haar, the study’s lead author. As an emergency doctor in Oakland, Calif., Haar says she witnessed the damage of the projectiles firsthand in 2014, when rubber bullets were used on Black Lives Matter protesters amid unrest over a St. Louis grand jury’s decision not to charge the officer involved in Michael Brown’s shooting death. When police answered protests with violence in 2020, she was not surprised.

«The level of violence that police officers have used throughout history, against people exercising their constitutional right to protest, is really quite staggering.»

Neither were historians. Recent accounts of police aggression mirror those seen multiple times in American history, according to historian and author Heather Ann Thompson, who studies 1960s and ’70s policing and protest movements. Her book, Blood in the Water, about the Attica, N.Y., prison uprising, won the 2017 Pulitzer Prize in History. “There’s a long, long history of this,” says Thompson, citing the 1968 protest at the Democratic National Convention and a massacre that same year in Orangeburg, S.C., in which law enforcement killed three students and wounded more than two dozen others during a civil rights protest. “The level of violence that police officers have used throughout history, against people exercising their constitutional right to protest, is really quite staggering,” she says.

What’s new, Thompson says, is that police are militarized, often with surplus U.S. Army equipment designed for use in wars of occupation. And in 2020, police actions, and those of white, far-right groups claiming to want to protect businesses and towns from protesters, have been emboldened by a sitting U.S. President, she says. “None of these other presidents would have verbally celebrated white-vigilante, racist violence the way that Donald Trump has,” Thompson says.

Trump has generalized Black Lives Matter protesters as “violent anarchists” and threatened to quell demonstrations with federal forces. “These are not ‘peaceful protesters,’” he tweeted in part on Sept. 8. “They are THUGS.”

During the decade that Martin Gugino has spent protesting, the 75-year-old retiree has been arrested at demonstrations four times and faced charges ranging from misdemeanor trespassing to demonstrating without a permit. He had never been convicted in court or injured at a protest until June 4, when a police officer in Buffalo, N.Y., pushed Gugino onto the pavement. In some of the most graphic footage to emerge from the protest movement, Gugino is seen staggering backward, then falling on his back to the sidewalk, his head slamming to the ground. Blood leaks from his ear, and more than a dozen officers in riot gear stream past the apparently unconscious man without helping him.

The last thing Gugino remembers seeing is a line of helmeted officers coming toward him with batons. “When I was in the hospital,” Gugino says, “I thought, ‘What’s all the fuss about?’ And then I saw the video and I said, ‘Oh yeah, I get it.’” He suffered a fractured skull and concussion and was hospitalized for about a month—the last three weeks of which were spent in physical therapy, relearning how to walk. When he was first hospitalized, Gugino says he could not hear anything because his ears were full of blood. Gugino, who’s hoping for a full recovery, says the experience was a small sample of what Black people endure on a daily basis. “It’s unacceptable,” he says of police violence. “They need to be corrected. The cops have just got the wrong idea. And bad ideas have bad consequences.”

Martin Gugino was shoved by police officers in Buffalo, N.Y., on June 4.

Martin Gugino was shoved by police officers in Buffalo, N.Y., on June 4.
Mike Desmond—WBFO NPR/AFP/Getty Images

Some officers are facing those consequences. On June 6, prosecutors charged two officers involved in Gugino’s incident with felony assault. Four other law enforcement officers in Indiana and Philadelphia are facing assault charges for clashes caught on camera. One is accused of pepper spraying protesters in the face while they were kneeling. Another allegedly clubbed a college student on the head with a metal police baton, resulting in a gash that required about 20 staples and sutures, according to prosecutors.

The New York City police officer who pushed Zayer, Vincent D’Andraia, was charged with misdemeanor assault and faces up to one year in jail if convicted. D’Andraia was initially suspended from the force for 30 days without pay. He’s now on modified assignment while he awaits a court hearing, an NYPD spokesperson said. His lawyer declined to comment. “They put a Band-Aid on a bullet wound,” says Zayer, who wanted D’Andraia to be fired.

For people whose cases don’t end in charges against police—often because their injuries are not caught on camera—the only way to seek accountability is through civil lawsuits. On Aug. 24, Urbani and three other injured demonstrators filed a class-action lawsuit, claiming the federal agents Trump deployed to Portland used “unconstitutional and unnecessary force” against protesters. Attorney General William Barr defended the agents’ actions in testimony before the House Judiciary Committee on July 28, saying “violent rioters and anarchists have hijacked legitimate protests.”

Love now struggles with mundane tasks like pouring a cup of juice or walking up and down the stairs because of her skewed depth perception.

Even when departments settle lawsuits, they’re rarely required to admit fault, meaning the injured may walk away with some funds to help pay medical expenses but no acknowledgment of wrongdoing. Love knows that, and that no amount of money will replace her eye. But she would rather fight for a piece of justice than do nothing.

“I have children,” she says. “I don’t want them to grow up in a world where this type of behavior is tolerated.”

Fuente de la Información: https://time.com/5894356/protesters-injured-police/

 

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