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Los talibanes han dejado a 2,4 millones de niñas sin educación secundaria en Afganistán desde su regreso al poder en 2021, según la ONU

Ana Puentes

Si la prohibición continúa, cerca de cuatro millones de alumnas quedarán excluidas del sistema escolar en el año 2030.

Cinco años después de la caída de Kabul y del regreso de los talibanes al poder, 2,4 millones de niñas están privadas de enseñanza secundaria en Afganistán. Son 200.000 más que en 2025 y más de un millón más que en 2024. Las restricciones impuestas por los fundamentalistas han impedido el acceso a un derecho humano fundamental y han revertido dos décadas de avances en la formación de las mujeres, según ha advertido este martes la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que ha publicado un nuevo balance sobre una situación que la ONU califica de apartheid de género.

“Cuando las niñas no pueden completar la educación secundaria, pierden cualquier vía de acceso a la educación superior, al empleo cualificado y a la independencia económica, es decir, a algunos de los principales mecanismos de inclusión social”, ha explicado este martes Hoda Jaberian, coordinadora del Programa de Educación en Emergencias de la Unesco, en una rueda de prensa virtual.

Las dos décadas anteriores al regreso de los talibanes estuvieron marcadas por un aumento de la presencia de las niñas en las aulas, según el informe El derecho a la educación: ¿qué está en juego en Afganistán? Un balance de 20 años, publicado en 2021. En 2001, representaban menos de uno de cada diez alumnos de primaria; en 2018, ya eran cuatro de cada diez. Tras la intervención internacional de 2001, también subieron las tasas de alfabetización femenina.

Pero, ahora, Afganistán es el único país del mundo que prohíbe formalmente el acceso a la educación de las niñas a partir de la escuela primaria. Desde 2022, más de 100.000 mujeres han tenido que dejar también la universidad. “Hoy podemos afirmar que Afganistán afronta simultáneamente una crisis de acceso [a la educación], una crisis de igualdad de género y una crisis de aprendizaje”, ha alertado Jaberian, que ha liderado varias misiones en terreno para verificar la situación de la población femenina.

Este es el escalón fundamental de un sistema que trata de borrar a 22 millones de mujeres del espacio público. En los años posteriores al 15 de agosto de 2021, los talibanes las han excluido de la mayoría de trabajos remunerados y empleos públicos, les ha obligado a viajar siempre en compañía un tutor masculino y hasta les ha prohibido hablar o mostrar su rostro en la calle.

Algunas mujeres han tratado de resistir con la creación de escuelas clandestinas, clubes de lectura secretos y de programas de televisión educativos emitidos desde el exterior. Pero algunas han pagado un alto precio por defender el derecho a aprender, como es el caso de Amal y Ariana, madre e hija, que viven como fugitivas después de que las autoridades descubrieran el aula que habían instalado en el sótano de su casa para impartir clases de matemáticas, historia, inglés y lengua darí. “Mi madre siempre dice que guardar silencio significa aceptar la injusticia”, le decía Ariana a EL PAÍS, en un reportaje publicado este lunes.

La Unesco ha alertado reiteradamente de que, si la prohibición continúa, cerca de cuatro millones de niñas estarán fuera del sistema escolar secundario en el año 2030. El deterioro es vertiginoso en un país que ya acumulaba brechas educativas y de género. En 2019, el 93% de los niños que estaban en edad de cursar la primaria no podían leer un texto sencillo y, en 2022, la tasa de alfabetización en Afganistán era del 37,3% y ya era especialmente baja en las mujeres: solo el 22,6% sabía leer frente al 52,1% de los hombres.

Pocas profesoras

Las proyecciones de las Unesco indican que, si nada cambia, el país atravesará una escasez de más de 11.000 profesoras cualificadas de aquí a 2030. Esto, como ha advierte Jaberian, será un problema el día que comience la recuperación del sistema educativo. “Se trata de un auténtico círculo vicioso: menos niñas pueden estudiar, menos mujeres pueden convertirse en profesoras o profesionales cualificadas y, poco a poco, el sistema pierde el capital humano que necesita para recuperarse y desempeñar el papel que se espera de él en el futuro”.

Además, se calcula que, para 2066, aproximadamente 600.000 afganas podrían abandonar la fuerza laboral. Las pérdidas económicas, agrega la organización, ascenderían a 9.600 millones de dólares (unos 8.300 millones de euros).

Otra preocupación de los organismos internacionales es el creciente número de migrantes afganos que retornan desde Pakistán por las políticas de expulsión ordenadas por Islamabad. Entre abril de 2025 y agosto de 2026, han regresado 1,8 millones de personas y, de estas, unas 480.000 son niñas menores de 17 años. Las adolescentes que tenían acceso a la educación secundaria en Pakistán, dejarán de tenerlo al cruzar la frontera. Y las niñas que van a la primaria se encontrarán con un sistema al límite.

“Estos movimientos ejercen una presión adicional sobre un sistema educativo que ya se encuentra saturado: escuelas masificadas, infraestructuras inadecuadas o inseguras para el aprendizaje y una escasez de docentes con la formación y las capacidades necesarias para garantizar una educación de calidad”, ha descrito Jaberian.

https://elpais.com/planeta-futuro/2026-08-11/los-talibanes-han-dejado-a-24-millones-de-ninas-sin-educacion-secundaria-en-afganistan-desde-su-regreso-al-poder-en-2021-segun-la-onu.html

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Alerta Roja Biométrica: Respuesta Urgente contra la Vigilancia Algorítmica y la Captura de Identidad Infantil en América Latina y el Caribe (ALC)

Realizado por equipo de investigación Otras Voces en Educación 

Resumen:

El avance de las tecnologías biométricas en los entornos escolares de América Latina y el Caribe se ha acelerado bajo discursos de modernización y seguridad. No obstante, esta implantación suele ocurrir sin una reflexión profunda sobre los derechos a la privacidad, la protección de datos de los menores y el consentimiento informado de las familias. El presente artículo analiza, desde la perspectiva de la pedagogía crítica y los derechos digitales, las implicaciones políticas, pedagógicas y legales del despliegue de sistemas algorítmicos de reconocimiento facial y dactilar en instituciones educativas de Brasil, México y Argentina. A través del análisis conceptual de la soberanía de los datos y la corporalidad, la sistematización de jurisprudencia y precedentes de resistencia comunitaria en la región, y la presentación de herramientas de objeción legal e incidencia, se examinan las consecuencias de la expropiación de la identidad infantil y se propone una ruta de actuación participativa frente a la indefensión administrativa.

1. La Escuela como Territorio de Control Algorítmico

En la última década, los entornos escolares de América Latina y el Caribe han sido testigos de una progresiva e inconsulta digitalización de sus dinámicas más cotidianas. Dispositivos de reconocimiento facial para el control del presentismo, lectores de huellas dactilares para el acceso a comedores escolares y cámaras con capacidades de análisis de comportamiento son presentados por corporaciones y Estados como hitos de «eficiencia» y «modernización». Sin embargo, desde las premisas de la pedagogía crítica, la escuela no puede ser concebida como un laboratorio de experimentación corporativa ni como un espacio de control policial suave (soft surveillance).

La implantación de tecnologías biométricas en la región no es un acto técnicamente neutral, sino una manifestación de colonización digital que vulnera la autonomía de los cuerpos y acostumbra a las infancias a la docilidad frente a la vigilancia masiva. Este artículo aborda la problemática desde su raíz: la indefensión administrativa de las familias en los contextos específicos de Brasil, México y Argentina, articulando fundamentos teóricos, marcos regulatorios vigentes, evidencia de casos empíricos de resistencia y una metodología de incidencia comunitaria destinada a transformar la preocupación individual en acción colectiva organizada.

2. Fundamentos Teóricos y Conceptuales

2.1. Pedagogía del Cuerpo y Expropiación de la Identidad

La introducción de lectores biométricos en los accesos escolares subvierte la relación del sujeto pedagógico con su propia corporalidad. Siguiendo la tradición de Paulo Freire, la educación debe ser un acto de concienciación y liberación; por el contrario, la vigilancia algorítmica opera como una «pedagogía del control». Al obligar a un niño o niña a escanear su rostro o su huella para habitar el espacio público escolar o acceder a su alimentación, se le enseña que su propio cuerpo no le pertenece de manera absoluta, sino que es una llave de acceso cuya propiedad y validación están en manos de un tercero corporativo o estatal. Esta normalización de la vigilancia durante la etapa de desarrollo cognitivo y social reduce la capacidad crítica del futuro ciudadano ante el rastreo constante en la vida civil.

2.2. La Irrecuperabilidad del Dato y la Prisión Digital Permanente

Desde la perspectiva de los derechos digitales, es imperativo diferenciar los datos alfanuméricos de los datos biométricos. Estos últimos poseen un carácter sensible, inalterable e irrecuperable. Si las credenciales o contraseñas digitales de un sistema escolar son vulneradas a raíz de un ciberataque, el protocolo técnico permite su sustitución inmediata. En cambio, si la base de datos biométricos de una escuela es hackeada o filtrada en el mercado negro —un escenario frecuente dada la precariedad de la infraestructura informática de los planteles en ALC—, el rostro y la huella del menor quedan comprometidos para el resto de su vida. La infancia es despojada de su derecho al anonimato y al olvido, quedando expuesta a la creación de «expedientes algorítmicos» que podrían condicionar su acceso futuro a empleos, créditos o servicios.

2.3. Discriminación Automatizada, Sesgos Algorítmicos e Interseccionalidad

El software de reconocimiento facial no está exento de ideología ni de fallas estructurales. Al ser desarrollado y entrenado mayoritariamente con patrones de rostros adultos y caucásicos, su efectividad decrece drásticamente al aplicarse a poblaciones infantiles y racializadas. En las realidades periféricas y diversas de América Latina, esto se traduce en tasas elevadas de «falsos positivos» y errores de lectura. Las infancias indígenas, afrodescendientes o de sectores populares terminan siendo sistemáticamente rechazadas por las interfaces técnicas, lo que genera dinámicas diarias de estigmatización y exclusión escolar frente a sus pares.

A la luz de los aportes teóricos y metodológicos desarrollados en conjunto por el equipo de Otras Voces en Educación y la organización Derechos Digitales, el análisis de la biometría escolar exige una mirada interseccional. Ambas organizaciones fundamentan que la vigilancia digital profundiza las asimetrías de poder preexistentes en las instituciones públicas del sur global. Al automatizar el castigo y el control del presentismo escolar, se vulnera prioritariamente a los estudiantes de contextos socioeconómicos precarizados, transformando los sesgos algorítmicos en barreras reales de acceso a la educación y a la protección social.

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3. Análisis de Contextos Nacionales y Evidencia Empírica de Resistencia

La base empírica de esta investigación se sustenta en el diagnóstico profundo sobre la biometría puesta en marcha en las escuelas de América Latina y el Caribe, una investigación exhaustiva realizada por el equipo de Otras Voces en Educación con el apoyo estratégico del Fondo de Respuesta Rápida de Derechos Digitales. Este trabajo integral de campo y mapeo regional, disponible en acceso abierto a través de nuestra página web, permitió identificar las dinámicas reales de exclusión y coacción administrativa que enfrentan las comunidades escolares, aportando los siguientes antecedentes clave para Brasil, México y Argentina:

3.1. Brasil: Marco Legal (LGPD/ECA) y Acción Civil Pública en Bahía

En el contexto brasileño, la biometría suele ingresar camuflada a través de sistemas vinculados a la frecuencia escolar en el marco de programas sociales o la gestión del transporte público. El andamiaje legal de contención se sostiene sobre:

  • Artículo 14 de la LGPD (Lei Geral de Proteção de Dados):Determina que el tratamiento de datos personales de niños y adolescentes debe realizarse en su mejor interés y exige el consentimiento específico y en destaquebrindado por al menos uno de los padres o tutores legales.
  • Estatuto da Criança e do Adolescente (ECA):Los artículos 17 y 18 garantizan la inviolabilidad de la imagen e identidad del menor, obligando a los Conselhos Tutelares a intervenir ante prácticas que sometan a las infancias a situaciones vexatorias.

Ejemplo de Resistencia Comprobable: En el estado de Bahía, el gobierno estadual inició un macroproyecto para instalar cámaras de reconocimiento facial en el transporte público y en más de 700 escuelas secundarias. La resistencia fue articulada mediante Acciones Civiles Públicas impulsadas por redes como LAVITS y el Instituto Alana ante la Autoridade Nacional de Proteção de Dados (ANPD). Las organizaciones demostraron la captura no consentida de rostros de estudiantes afrodescendientes en periferias, logrando que la ANPD y la justicia intervinieran para paralizar la obligatoriedad del sistema por la falta de transparencia algorítmica y los sesgos raciales evidenciados.

3.2. México: LGPDPMSO y las Resoluciones del INAI contra Sujetos Obligados

En México, la instalación de tótems y cámaras «inteligentes» suele ser promovida de forma unilateral por las Sociedades de Padres de Familia o direcciones escolares bajo la narrativa de la seguridad. La legislación vigente establece:

  • LGPDPMSO (Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados):Las escuelas públicas son catalogadas como sujetos obligados y deben presentar obligatoriamente un Aviso de Privacidad Integral y una Evaluación de Impacto en la Privacidad antes de desplegar tecnologías de recolección de datos sensibles (Arts. 76 y 77 de la LGDNNA).

Ejemplo de Resistencia Comprobable: En el ámbito de la educación media superior y superior, estudiantes y comités de familiares interpusieron quejas ante el INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales) contra instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y universidades estatales por el uso de software de reconocimiento facial (proctoring). El INAI emitió resoluciones donde declaró procedentes los recursos al constatar que las autoridades no habían presentado las Evaluaciones de Impacto ni los Avisos de Privacidad obligatorios, forzando la suspensión del software algorítmico y el retorno a métodos de evaluación no invasivos.

3.3. Argentina: Ley 25.326 y la Inconstitucionalidad del Reconocimiento Facial

En Argentina, la instalación de lectores biométricos en accesos y plataformas jurisdiccionales se enfrenta a los principios rectores del derecho de datos personales:

  • Ley Nº 25.326 de Protección de Datos Personales:Consagra los principios de Proporcionalidad y Minimización de Datos. Es ilegal recolectar un dato sensible (como la biometría) si el fin perseguido —registrar el presentismo o administrar el comedor— puede resolverlo por un medio analógico tradicional menos intrusivo (como el pase de lista oral o una credencial física).

Ejemplo de Resistencia Comprobable: En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Observatorio de Derecho a la Ciudad y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) interpusieron un amparo colectivo contra el Sistema de Reconocimiento Facial de Prófugos (SRFP). En 2022, la jueza Elena Liberatori declaró la inconstitucionalidad del sistema tras probarse que se habían escaneado e incorporado masivamente datos biométricos de miles de niños, niñas y adolescentes sin orden judicial ni marco garantista. Este fallo sentó un precedente jurisprudencial que bloqueó la implementación de pilotos de vigilancia facial en las escuelas del distrito.

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4. Caja de Herramientas para la Acción Comunitaria

Frente a la indefensión administrativa identificada en el diagnóstico de Otras Voces en Educación, nuestra iniciativa ha desarrollado una infraestructura pedagógica y legal de libre acceso para las comunidades. Esta respuesta se operativiza a través de dos recursos fundamentales elaborados por nuestro equipo: la Guía sobre 5 pasos para frenar la vigilancia biométrica en tu escuela y el Kit de Objeción Digital, ambos disponibles para descarga gratuita en nuestra página web.

4.1. La Guía de 5 Pasos para Frenar la Vigilancia Biométrica

Este manual sintético orienta la ruta de las familias desde la sospecha inicial hasta la resolución del conflicto:

  1. Identificación y Mapeo Seguro:El uso de la observación colectiva para detectar cámaras inteligentes, lectores de huellas o tótems en los accesos escolares.
  2. Socialización del Riesgo:La convocatoria a reuniones informativas compartiendo los argumentos científicos sobre la irrecuperabilidad del dato biométrico y los sesgos algorítmicos corporativos.
  3. Estructuración del Comité de Familias:La conformación de un bloque representativo (o el uso de la Cooperadora Escolar) para asumir una portavocía colectiva y evitar represalias individuales.
  4. Diligenciamiento e Impugnación Legal:La personalización y llenado de las notificaciones de no consentimiento administrativo.
  5. Auditoría de Alternativas Analógicas:La exigencia formal de mecanismos tradicionales de acceso que no vulneren la dignidad del estudiante.

4.2. El Kit de Objeción Digital: Protocolos e Instrumentos Legales

Complementando la guía de ruta, este kit robustece la acción administrativa y comunicacional en el territorio:

  • Protocolo de Recolección Segura de Evidencias:Pautas estrictas para fotografiar hardware escolar y digitalizar circulares protegiendo la identidad de menores mediante la remoción de metadatos y la anonimización de documentos.
  • Guía de Contraargumentación Comunitaria:Un compendio conceptual detallado para desmontar mitos corporativos y discursos escolares ligados a la «modernización» y a la «seguridad técnica».
  • Modelos Legales por País:Plantillas jurídicas de rechazo administrativo listas para rellenar, imprimir por duplicado y radicar formalmente ante las direcciones escolares de Brasil, México y Argentina.

5. Metodología del Taller Popular de Llenado Online e Incidencia Comunitaria

Para garantizar la apropiación colectiva de los recursos gratuitos disponibles, se propone una dinámica de educación popular virtual de 50 minutos:

[Apertura y Desmontaje de Mitos (10 min): Encuadre político del proyecto e introducción a los materiales de descarga gratuita.

  1. Problematización y Pizarra Digital (15 min):Las familias cargan de forma anónima en una plataforma cifrada las evidencias recolectadas en las escuelas tras aplicar el protocolo de recolección segura.
  2. Acción Digital y Llenado Legal (15 min):Trabajo en salas virtuales divididas por país (Brasil, México, Argentina) donde se orienta la edición de los modelos de cartas de no consentimiento en tiempo real.
  3. Acuerdo de Entrega Masiva (10 min):Coordinación para acudir en bloque a las puertas del establecimiento escolar y entregar los documentos por duplicado ante la dirección, exigiendo el sello formal de recibido.

Esta estrategia se complementa con la Campaña de Incidencia Pública, la cual distribuye paquetes de agitación digital (gráficas, comunicados para mensajería instantánea y stickers) y busca la articulación con sindicatos docentes y la emisión de alertas públicas dirigidas a los Ministerios de Educación de la región para exigir moratorias inmediatas a la contratación de biometría en el sistema educativo.

La educación es un derecho humano incondicional y universal; la adopción de tecnologías biométricas es una opción de gestión administrativa secundaria. Supeditar el ingreso a las aulas o el derecho a la alimentación escolar a la entrega obligatoria de datos personales sensibles constituye una distorsión grave de los fines pedagógicos institucionales.

La experiencia acumulada en Brasil, México y Argentina, sumada a las evidencias recolectadas en el diagnóstico regional profundo de Otras Voces en Educación con el soporte de Derechos Digitales, demuestra que la indefensión administrativa se combate mediante la articulación social, la investigación rigurosa y la acción popular coordinada. La respuesta ante la vigilancia algorítmica no puede ser la resignación tecnocrática. Exige la construcción de un tejido crítico que demande el cumplimiento estricto de las legislaciones vigentes (LGPD, LGPDPMSO, Ley 25.326), emplee las herramientas de descarga gratuita provistas en nuestro sitio web y reivindique la escuela pública como un espacio soberano, libre de control corporativo y plenamente respetuoso de la integridad digital de las futuras generaciones.

Referencias Bibliográficas y Regulatorias

  • Ley Nº 25.326 de Protección de Datos Personales. Hábeas Data. Buenos Aires, 2000.
  • Ley Nº 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Buenos Aires, 2005.
  • Lei nº 13.709, de 14 de agosto de 2018. Lei Geral de Proteção de Dados Pessoais (LGPD). Diário Oficial da União, Brasília, 2018.
  • Lei nº 8.069, de 13 de julho de 1990. Estatuto da Criança e do Adolescente (ECA). Diário Oficial da União, Brasília, 1990.
  • Derechos Digitales & Otras Voces en Educación.Soberanía de los Datos y el Interés Superior del Niño en ALC: Desafíos Políticos y Pedagógicos frente a la Vigilancia Biométrica. Documento de Trabajo Académico-Comunitario, 2026.
  • Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 4 de la CABA.Fallo «Observatorio de Derecho a la Ciudad y otros c/ GCBA s/ Amparo», Expte. Nº 102432/2019-0 (Declaración de Inconstitucionalidad del SRFP). Buenos Aires, 2022.
  • México.Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados (LGPDPMSO). Diario Oficial de la Federación, Ciudad de México, 2017.
  • México.Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA). Diario Oficial de la Federación, Ciudad de México, 2014.
  • Organización de las Naciones Unidas (ONU).Convención sobre los Derechos del Niño. Resolución 44/25 de la Asamblea General, 20 de noviembre de 1989.
  • Otras Voces en Educación.Diagnóstico sobre la Biometría puesta en marcha en las Escuelas de América Latina y el Caribe. Investigación Regional con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida de Derechos Digitales. Disponible en entorno web, 2026.

Descarga la presentación en pdf aquí: Alerta-Roja-Biometrica-2

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Guía Integral de Resistencia contra la Vigilancia Algorítmica (PDF)

Otras Voces en Educación 

Este kit es un dispositivo de investigación-acción participativa y educación popular diseñado para que las comunidades escolares defiendan el aula como un territorio soberano, libre de control corporativo y policial. A continuación, se consolida la guía paso a paso con las tres herramientas fundamentales del kit para su distribución y descarga colectiva.

Índice del Kit

  1. Protocolo de Recolección Segura de Evidencias (Fase de diagnóstico)

  2. Guía de Contraargumentación Comunitaria (Fase de debate y concientización)

  3. Modelos Legales de Objeción por País (Fase de freno legal y administrativo)

 

Descargala gratuita aquí:

Tu-escuela-vigila-a-tus-hijos-Aqui-esta-el-kit-para-pararlo-2

 

 

 

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Guía de Actuación Colectiva: Ruta de los 5 Pasos contra la Vigilancia Biométrica Escolar (PDF)

Elaborada por el equipo de docentes de Otras Voces en Educación 

Esta guía está diseñada bajo la metodología de la Investigación-Acción Participativa (IAP) y la pedagogía crítica. No busca ser un manual técnico individual, sino una herramienta de organización colectiva para que las comunidades escolares (familias, docentes y estudiantes) transformen la preocupación en acción política y legal.

Descaragal aquí:

5-Pasos-para-Frenar-la-Vigilancia-Biometrica-en-tu-Escuela-2

 

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Venezuela: Jazmín Urimare, la maestra que lucha por educar bajo una carpa en Vargas.

Las carpas azules, símbolo del refugio en Vargas, están instaladas frente al estadio de béisbol César Nieves, en Catia La Mar, al oeste del estado. Allí, cientos de refugiados intentan retomar parte de sus rutinas después del doble terremoto, uno de 7,2 y el otro de 7,5, ocurrido el 24 de junio. No es una transición sencilla, en especial para los niños, niñas y adolescentes que perdieron sus hogares, familiares e incluso sus colegios.

Una mujer de rostro sereno, pañoleta roja y una franela con la imagen de Cristo coronado de espinas, dice sin vacilar: “Lo único que quiero hacer es dar clases”.

Es Jazmín Urimare Ramírez, una docente con 28 años de experiencia que se mantiene firme en su compromiso con la enseñanza. Su tiempo, vocación y energía, por encima incluso de su dolor físico, tienen un solo propósito: educar a niños y adolescentes. Perdió sus dos espacios vitales: su apartamento en el bloque 1 de la urbanización La Páez y su colegio, la U.E. Cruz Felipe Iriarte, en Mare Abajo. Ambas estructuras quedaron sepultadas tras el doble terremoto.

A este panorama se suma su condición de salud: es paciente oncológica y su doctora de cabecera falleció durante la tragedia. Su tratamiento —que suma cinco años de lucha contra el mieloma múltiple, un tipo de cáncer en la sangre que afecta las células plasmáticas de la médula ósea— quedó interrumpido.

“Si me preguntas del 1 al 10 cuánto me duele, te digo 15. Pero aquí estoy, lo aguanto de a poco hasta que vuelva a retomar mi tratamiento”, señala.

El día del terremoto, la profesora Urimare, como se le conoce en la escuelita, descansaba en la sala de su apartamento la tarde del 24 de junio, cuando la estructura comenzó a sacudirse. Las paredes se quebraron y el edificio quedó al borde del colapso. “Lo perdí todo: mi hogar y la escuela que era mi segunda casa”.

Su cuadro de salud requiere una atención especializada que hoy se tambalea tras el sismo. Con la pérdida de su hogar y el fallecimiento de su médica tratante en la tragedia, la docente ha tenido que recurrir a analgésicos comunes para intentar aplacar dolores óseos intensos. Ha atravesado varios ciclos de quimioterapia —un proceso que describe con serenidad como parte de una rutina de resistencia—, pero la falta de su esquema regular amenaza con agravar su estado. “A mí me tocaba el tratamiento el 25 de junio y el terremoto fue el 24. Para el 28 la doctora me iba a programar una nueva biopsia de médula, que es muy costosa”, relata.

Tras atenderse entre el Hospital Periférico de Pariata y el Centro Integral de Macuto, ahora está a la espera de ser evaluada por un nuevo especialista que determine cómo retomar su esquema médico. Pese al desgaste físico y la recomendación de descansar que recibe a diario por parte de sus colegas, rechaza detenerse. Para Jazmín, el aula improvisada no es un esfuerzo prescindible, sino el motor que la mantiene en pie. De no estar activa en la “escuela”, no duda en decir que se moriría “y yo no me quiero morir todavía. Quiero seguir luchando hasta que Dios diga. Mi fuerza me la da Dios, mis santos y los niños”.

Durante los primeros días en el campamento notó cómo los niños se acostaban de madrugada y permanecían expuestos a un tiempo de ocio sin contención. Para la maestra, la afectación emocional de los pequeños requería una intervención urgente guiada por la empatía.

“Estos niños están afectados psicológicamente. Hay muchos que han perdido a sus padres y eso los ha impactado mucho más. Hay que trabajar un poquito con el corazón, hay que trabajar con el amor”, agrega.

Otras maestras se suman al proyecto

Un aula bajo la carpa

Es una escuela, pero también un refugio; un espacio de orden y estabilidad indispensable para el crecimiento sano de los niños. La iniciativa comenzó en una carpa unifamiliar dotada inicialmente con un televisor, mesas, sillas y cuadernos. Posteriormente, con el apoyo de líderes comunitarios, aportes de la comunidad e insumos institucionales —que incluyeron pizarras acrílicas, marcadores y ventiladores—, el proyecto cobró forma.

“Esto es para ti, para que trabajes. Mira, me dio como taquicardia, fue una emoción demasiado… Se me salieron las lágrimas, la abracé, le dije gracias”, recuerda sobre el inicio del proyecto, que luego sumó pizarras y el respaldo del Ministerio de Educación.

Actualmente, el espacio atiende a más de 60 niños inscritos en materias básicas como Matemática, Lengua y Lectura. Además, la iniciativa ha sumado a ocho docentes voluntarias; incluso se abrieron turnos en las tardes para la atención adaptada de niños dentro del espectro autista.

Jazmín comenzó a dar clases desde que tenía 27 años de edad, en otra Venezuela. Inició con alumnos de educación universitaria, luego con alumnos de bachillerato, y poco a poco transitó a la primaria. Para ella, la educación es el pilar fundamental de los países.

Entre la carencia de toldos y la incertidumbre del reasentamiento, la profesora Urimare no pierde el norte de su entrega pedagógica ni el arraigo por su tierra.

“A Vargas hay que construirla. Vargas tiene que volver a crecer y Vargas se va a construir. Yo tengo fe en que Vargas va a nacer de nuevo”, enfatiza.

Frente al tiempo que tomará la reconstrucción de las infraestructuras destruidas, la docente sostiene que este modelo de aulas provisionales debería multiplicarse en cada centro de acopio de la entidad: “En todos los refugios de nuestra Guaira debería de haber dos escuelas mínimo”.

La vocación contra el naufragio

Mantenerse en un aula en Venezuela implica confrontar una economía donde el salario base de un docente se redujo a cifras simbólicas. Ante un sueldo oficial que apenas alcanza para sobrevivir, la respuesta de Jazmín no pasa por la resignación sino por la exigencia y el oficio diario.

La profesora, como muchos maestros, también ha recurrido a manifestar contra los bajos salarios. Al momento de responder sobre las razones para no abandonar las aulas, su respuesta es tajante: “Por vocación. Por vocación, porque tenemos que hacer milagros”, dice.

Incluso cuando advierte a los jóvenes bachilleres sobre la realidad del gremio, son ellos quienes reafirman el deseo de enseñar. “Siempre les digo: piénselo tres veces porque somos mal pagados, ‘pero yo quiero ser docente’. Es vocación”.

Las carencias operativas persisten en el día a día. Al no contar con un espacio cerrado, el mobiliario corre el riesgo de deteriorarse por el clima, por lo que la docente coordina con los líderes comunitarios del refugio para que las familias resguarden el material en sus propios espacios.

“Bueno, por los momentos necesito toldos porque, con este tiempo, se me van a mojar las mesas y las sillas. Todo el mundo me dice que se van a dañar, pero ¿cómo hago si no tengo dónde guardarlas?”, dice.

A pesar del desgaste físico que implica el avance de su enfermedad y la incertidumbre sobre el reasentamiento de su propia familia, la profesora Urimare mantiene la estructura del aula comunitaria.

Madre de cuatro hijos —tres residenciadas en la entidad y uno en el exterior—, enfrenta la incomprensión cotidiana de quienes ven en su esfuerzo un desgaste innecesario frente a su salud. “Todos los días me dicen: ‘Mamá, estás loca, ¿cómo vas a publicar en las redes eso?’”, relata.

Su meta sigue fija en la reconstrucción del sistema escolar de la región y en el retorno de los niños a aulas permanentes: “Espero que se reconstruyan las escuelas para que estos niños vayan a las escuelas, porque en un refugio… no, es difícil. Y espero que pronto cada familia que perdió su casa tenga su hogar de nuevo”.

Caracas / Efecto Cocuyo

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Las reformas de Kast y la lucha estudiantil: ¿Cómo afectan al estudiante popular?

Mauricio Andrés

Durante décadas, el movimiento estudiantil chileno ha levantado demandas por el derecho a una educación pública, gratuita y de calidad. Sin embargo, las condiciones que permiten a un joven estudiar no dependen únicamente de lo que ocurre dentro de las universidades o liceos. También están determinadas por el trabajo de sus familias, los salarios que reciben sus padres, las posibilidades de compatibilizar estudio y empleo y el rol que el Estado decide asumir frente a los derechos sociales.

En ese contexto, cuesta ver el programa de reformas impulsado por José Antonio Kast como algo ajeno a lo que vivimos como movimiento estudiantil. Sus propuestas económicas, tributarias y laborales no son medidas aisladas, sino parte de un mismo proyecto político que apunta a reducir el rol del Estado, ampliar los beneficios del gran empresariado y profundizar la flexibilización de las relaciones laborales. A esto se suman, además, los recortes al gasto público que golpean directamente áreas tan sensibles como la educación y la salud.

La reforma tributaria plantea reducir la carga impositiva para las grandes empresas y establecer mecanismos de mayor estabilidad para los grandes inversionistas, bajo el argumento de incentivar la inversión y el crecimiento económico. Paralelamente, la propuesta de reforma laboral apunta a ampliar la flexibilidad de la jornada de trabajo, otorgando mayores facultades a los empleadores para organizar los horarios de acuerdo con las necesidades de la empresa y debilitando herramientas de negociación colectiva de los trabajadores.

Uno de los aspectos menos discutidos del proyecto es que no solo modifica el régimen tributario y laboral, sino que también introduce cambios directos al sistema de educación superior. Mientras el discurso oficial sostiene que el objetivo es «reactivar la economía» y «estimular la inversión», las medidas concretas muestran una redistribución de recursos y prioridades que inevitablemente repercute sobre las familias trabajadoras y los estudiantes.

Esa misma lógica de ajuste aparece cuando el proyecto aborda la educación. Una de sus disposiciones posterga aún más la ampliación de la gratuidad para los estudiantes de los deciles 7 al 10. El informe estima que, sin la reforma, el séptimo decil podría incorporarse a la gratuidad hacia 2038. Con la modificación propuesta, esa expansión simplemente deja de ocurrir antes de 2050. Es decir, miles de familias de sectores medios y populares deberán seguir financiando la educación superior durante al menos otra generación.

El proyecto tampoco se limita a retrasar la ampliación de la gratuidad. También establece una moratoria de dos años para que nuevas instituciones de educación superior puedan incorporarse al sistema de financiamiento de la gratuidad. El propio Ministerio de Hacienda estima que esta medida impediría que cerca de 48.000 estudiantes accedan a este beneficio durante los primeros años de aplicación.

¿Por qué debería importarle todo esto a los estudiantes? Porque la mayoría de quienes estudian en Chile provienen de familias trabajadoras. Estas medidas no pueden analizarse de manera aislada. Si, paralelamente, se impulsan reformas laborales que buscan flexibilizar las jornadas, aumentar la capacidad de los empleadores para distribuir los horarios de trabajo y reducir el poder de negociación colectiva, las consecuencias recaen directamente sobre las familias que financian esos estudios y sobre los miles de estudiantes que trabajan para sostenerse mientras cursan una carrera.

Cuando se debilitan los derechos laborales, se deterioran también las condiciones materiales que hacen posible estudiar. Salarios más bajos, jornadas más inciertas y menor capacidad de negociación significan mayores dificultades para costear transporte, alimentación, arriendo, materiales de estudio o el propio arancel. Para un estudiante popular, la flexibilidad laboral no suele significar mayor libertad para compatibilizar estudio y trabajo. En la práctica, suele traducirse en horarios impredecibles, mayor disponibilidad frente al empleador y dificultades para asistir regularmente a clases o planificar la vida académica. Quien trabaja para sostener sus estudios termina enfrentando permanentemente la disyuntiva entre cumplir con su jornada laboral o continuar estudiando.

A esto se suman los recortes en educación. Menor inversión pública puede traducirse en menos becas, deterioro de la infraestructura, menor financiamiento para universidades estatales y una mayor transferencia de los costos educativos hacia las propias familias. En otras palabras, mientras se aliviana la carga tributaria de los grandes grupos económicos, aumenta la presión sobre quienes dependen de los servicios públicos para ejercer derechos básicos.

Por eso, la discusión no es únicamente sobre impuestos o sobre educación superior. Es una discusión acerca de qué modelo de desarrollo se quiere construir. Mientras el Estado posterga el acceso a derechos sociales como la gratuidad y limita su expansión, entrega nuevas garantías tributarias a grandes inversionistas y reduce la carga impositiva de las empresas. En otras palabras, el proyecto traslada parte importante del costo de financiar la educación desde el Estado hacia las familias trabajadoras.

Desde esta perspectiva, la lucha estudiantil no puede limitarse exclusivamente a las demandas universitarias. Históricamente, las mayores conquistas del movimiento estudiantil se han producido cuando ha logrado articularse con el movimiento de trabajadores y otros sectores populares. Si las reformas laborales afectan a las familias de los estudiantes y los recortes afectan el acceso a la educación, entonces ambos procesos forman parte de una misma disputa política sobre quién financia el desarrollo del país y quién soporta sus costos.

El desafío para el movimiento estudiantil es comprender que defender la educación también implica defender las condiciones materiales que hacen posible estudiar. La pregunta, entonces, no es solo cómo enfrentar los recortes a la educación, sino también si los estudiantes estarán dispuestos a organizarse junto al movimiento de trabajadores para enfrentar un proyecto que afecta simultáneamente las condiciones de estudio y las condiciones de vida de las mayorías populares.

Por eso es necesario que para este segundo semestre del gobierno de Kast, los organismos estudiantiles como la CONFECH, la FECH y la FEUSACH, dirigidos por Partido Comunista y el Frente Amplio, asi como los centros de estudiantes, junto a sindicatos, dejen la pasividad que han mantenido durante lo que va de gobierno de Kast y llamen a asambleas para discutir cómo enfrentar la megarreforma del gobierno y se llame a levantar un plan de lucha con un gran paro nacional unificado que detenga todo el plan del gobierno.

https://www.laizquierdadiario.cl/Las-reformas-de-Kast-y-la-lucha-estudiantil-Como-afectan-al-estudiante-popular

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El mundo no está cumpliendo sus compromisos con la naturaleza

Por Fermín Koop 

Un informe de la ONU revela que los esfuerzos nacionales en materia de biodiversidad están muy lejos de los objetivos para 2030, de cara a la cumbre COP17 en octubre

El esfuerzo colectivo para salvar la naturaleza es insuficiente. Esa es la conclusión principal del primer informe oficial sobre el plan mundial para detener y revertir la pérdida de biodiversidad.

El Informe Global es el primer intento de evaluar hasta qué punto los gobiernos han avanzado en el cumplimiento de los objetivos que acordaron hace casi cuatro años en el Marco Mundial para la Biodiversidad. Ningún objetivo muestra una trayectoria totalmente positiva.

Los compromisos nacionales elevarían la superficie de tierras y aguas protegidas hasta aproximadamente el 23% para 2030, por debajo del objetivo del 30%. Por su parte, la financiación destinada a la biodiversidad (186.000 millones de dólares movilizados entre 2020 y 2023) sigue estando muy por debajo del objetivo anual de 200.000 millones de dólares fijado para 2030.

“Se han logrado avances, pero no vamos por buen camino para alcanzar los objetivos”, declaró a Dialogue Earth Cristina Eghenter, experta en políticas de gobernanza global de WWF. Señaló que los problemas fundamentales son la falta de capacidad de ejecución y la escasa ambición a nivel nacional.

Estas conclusiones llegan en un momento crucial. En octubre, los negociadores se reunirán en Ereván, Armenia, en la COP17, la cumbre de las Naciones Unidas sobre biodiversidad, con el objetivo de convertir este diagnóstico en un cambio de rumbo. “La COP17 debe considerarse una conferencia sobre la aplicación”, afirmó Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Armenia ya ha señalado dónde quiere que se centre la atención. “Actuar por la naturaleza” es el lema de la conferencia.

Avances, pero insuficientes

El Marco Mundial para la Diversidad Biológica se adoptó en la COP15 de 2022 como sucesor de las Metas de Aichi, que expiraron en 2020 sin haberse cumplido prácticamente en absoluto.

En conjunto, incluye 23 objetivos que deben alcanzarse para 2030 y cuatro metas menos específicas para 2050. El marco amplía la responsabilidad más allá de los gobiernos. Integra al sector privado, la sociedad civil y los pueblos indígenas en el proceso de consecución de los objetivos.

La magnitud del problema al que pretende hacer frente es abrumadora. La última evaluación exhaustiva, realizada en 2019, reveló que una cuarta parte de las especies evaluadas se encontraban en peligro de extinción, y que las especies estaban desapareciendo entre decenas y cientos de veces más rápido que la media histórica. Las evaluaciones de seguimiento a menor escala realizadas desde entonces no han encontrado indicios de que el declive se esté desacelerando.

“Lo que se necesita es una transformación: cambiar los sistemas de gobernanza, conservación y económicos”, declaró a Dialogue Earth Alejandra Duarte, responsable de políticas de Women4Biodiversity. “Eso no se está logrando al ritmo necesario para alcanzar la ambición de los objetivos para 2030 y 2050”, afirmó.

El Informe Global se basó en informes nacionales de 129 países, más de 3.700 objetivos nacionales y aportes de empresas, ONG y otros actores no estatales. Describe un impulso y un compromiso “sin precedentes” en torno al marco, pero constata que los avances “aún no se están produciendo al ritmo ni a la escala necesarios”.

La tendencia es similar en las 23 metas. Los objetivos tradicionales, más fáciles de cuantificar —áreas protegidas, conservación de especies, restauración de ecosistemas— acaparan la mayor atención a nivel nacional y reciben las evaluaciones más positivas. Por el contrario, las metas relacionadas con la gobernanza, las subvenciones, la integración de la biodiversidad en otros sectores y la financiación son las que más se quedan atrás.

Una mariposa monarcha en una rama
Una mariposa monarca en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca en Michoacán, en el centro-sur de México (Imagen: Benny G / FlickrCC BY-SA)

“Algunas metas se están aplicando en mayor medida. Las más tradicionales, como el ‘30 por 30′, acapararon toda la atención”, señaló Eghenter, refiriéndose al objetivo de proteger el 30% de la superficie terrestre y marina del planeta para 2030. “Pero otras, como las metas impulsoras y aquellas que promueven condiciones propicias para una aplicación efectiva, aún no están siendo abordadas con la misma firmeza por las partes”.

Las cifras relativas a la financiación siguen la misma tendencia. De los 186.000 millones de dólares movilizados entre 2020 y 2023, 136.000 millones procedieron de presupuestos públicos nacionales, 33.000 millones de fuentes privadas y solo 18.000 millones de financiación pública internacional. Esto supone una fracción del hito anual de 20.000 millones de dólares que se suponía que los países desarrollados debían alcanzar para 2025. La financiación privada, señala el informe, alcanzó su punto máximo en 2021 y desde entonces ha disminuido.

Detrás de esta situación se esconde un problema de seguimiento. Solo se dispone de datos cuantitativos sólidos para unos pocos objetivos. La información sigue siendo escasa sobre cómo —o si— se está involucrando a los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y el sector privado en la consecución de los objetivos.

Ana Di Pangracio, subdirectora de FARN, ONG medioambiental argentina, declaró a Dialogue Earth que el informe refleja un patrón que ya ha observado anteriormente. Según ella, los países que se comprometieron a eliminar gradualmente las subvenciones perjudiciales para el medioambiente han comenzado a identificarlas, pero no están llevando a cabo las regulaciones necesarias para redirigir realmente los fondos. “Estamos repitiendo los errores del pasado”, afirmó. Invertir más dinero en la biodiversidad mientras se sigue financiando su destrucción en otros ámbitos no servirá de nada, añadió.

La prueba que se avecina

Ese diagnóstico recae ahora en los negociadores. En la COP17, los gobiernos tendrán que ponerse de acuerdo sobre cómo interpretar las conclusiones del Informe Global.

“Los Estados miembro no quieren un discurso demasiado negativo, debido al estado [precario] del multilateralismo”, explicó a Dialogue Earth Juliette Landry, investigadora sobre gobernanza internacional de la biodiversidad en el IDDRI, un centro de estudios con sede en París.

Las partes quieren que el informe demuestre que el marco sigue funcionando, aunque aceptan que hay que reconocer las deficiencias, señaló Landry. Además, dijo que los países en desarrollo tienden a insistir en que las naciones ricas no han aportado la financiación prometida, mientras que otros hacen hincapié en la débil coordinación sectorial o en la escasa capacidad técnica.

Aún está por ver si el texto final de la decisión de la COP nombrará a los sectores con más responsabilidad en la pérdida de biodiversidad —al igual que el balance climático de la ONU lo hizo con los combustibles fósiles—, añadió. Atribuir la responsabilidad a industrias o países concretos es políticamente delicado en un proceso basado en el consenso.

La financiación será la batalla que determine todo lo demás en Ereván. Schomaker ha vinculado la credibilidad de la cumbre a la participación plena de las empresas y las instituciones financieras en las negociaciones. “La financiación privada no debería estar ahí simplemente para hacer promesas al margen”, escribió. “Debería formar parte del debate central sobre cómo integrar la biodiversidad en la toma de decisiones económicas y financieras”.

Pero el volumen no es el único problema, señaló Alejandra Duarte. A pesar de que se prometen más fondos, muy poco de ese dinero llega a los grupos que realmente llevan a cabo labores de conservación sobre el terreno, afirmó. Esto se debe a que, por lo general, para acceder a esos fondos se requieren estructuras institucionales formales y sistemas de rendición de cuentas de los que carecen las organizaciones de base y las dirigidas por pueblos indígenas.

El Fondo Cali, adoptado en la COP16 para canalizar los beneficios derivados del uso comercial de los recursos genéticos hacia los pueblos indígenas y las comunidades locales, sigue siendo de carácter voluntario, y Duarte considera que tiene el mismo problema de acceso. “Lo que se necesita es que la propia arquitectura de financiación llegue directamente a estos grupos”, afirmó. Señaló un proyecto llevado a cabo por su propia organización que destinó fondos directamente a iniciativas de restauración dirigidas por mujeres en seis países de África y América Latina.

Para Eghenter, la esperanza es que la COP17 se convierta en el momento en que los gobiernos dejen de solo catalogar las carencias y empiecen a fijar plazos para subsanarlas. “Se han asumido compromisos y ahora contamos con el Informe Global que nos indica lo que hay que hacer”, añadió. “El texto final de la COP debería marcar los próximos pasos, fijar plazos y transmitir la sensación de que los países se están uniendo para abordar las carencias”.

Fermín Koop es el editor adjunto para América Latina de Dialogue Earth.

Fuente: https://dialogue.earth/es/naturaleza/el-mundo-no-esta-cumpliendo-compromisos-naturaleza/

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