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El síndrome del académico adicto: bibliometría, productivismo y pérdida del sentido social de las universidades

Por: Luis Bonilla-Molina/CII-OVE/GT Capitalismo digital, política educativa y pedagogía crítica

Recientemente llegó a mis manos la escala de valoración para el concurso de ingreso a una universidad pública latinoamericana. Su lectura se constituyó en la mejor fotografía de un momento crítico de las instituciones de educación superior, que paradójicamente es percibido por algunos como un momento estelar.

Mide, evalúa y jerarquiza que algo queda

El modo de producción capitalista, a partir de la tercera revolución industrial[2] demandó un ajuste estructural de los sistemas escolares e Instituciones de Educación Superior (IES) para producir un nuevo acople entre formación-empleabilidad-mercancías-ganancias-reproducción. La idea síntesis de este requerimiento era que se habían acortado los tiempos para la producción de innovación científica, la tecnología se dinamizaba con lo digital y el modo disciplinar de generar conocimiento resultaba obsoleto.

El capitalismo requería una transformación rápida, pero sabía que por la naturaleza reproductora de la escolaridad ese cambio podría ser lento. Había que auspiciarlo, conducirlo, orientarlo y vigilarlo para que se concretara. Primero, el multilateralismo educativo, con su cultura de consensos resultaba insuficiente para abordar solo la tarea, así que el propio presidente de la nación más poderosa del mundo convocó a la Conferencia Internacional sobre la Crisis Mundial de la Educación (1967), instalando la idea de “crisis” y ciclos de reformas, algo que ha continuado por casi seis décadas. Segundo, a partir de esta conferencia se llegó a la conclusión que la única forma de lograr la gigantesca tarea era reordenando todos los sistemas educativos mundiales alrededor de la cultura evaluativa institucional[3] con operaciones políticas muy concretas, que terminarían expresándose en lo que hoy conocemos como los sistemas de publicaciones académicas (bibliometría), la acreditación universitaria, los rankings, y más recientemente el enfoque de la movilidad académica-estudiantil y los procesos internacionales de reconocimientos de estudios, títulos y formación. Tercero, el multilateralismo, especialmente UNESCO fue relegado al papel de construir narrativas que legitimaran estas operaciones e hicieran menos evidente la influencia de la esfera económica en la intelectual, especialmente bajo el formato de la normalización educativa.

El paradigma que subyacía en esta orientación era que, si se ponían en marcha dinámicas de evaluación, clasificación y jerarquización, todo el sistema se movería en la dirección esperada. Fue una especie de adelanto de la mejora continua, propia de la Gestión de la Calidad Total (GCT). Se puso así en marcha lo que hoy hemos naturalizado como cotidiano en la universidad, luego de seis décadas de construcción hegemónica.

Donde pareciera haber fallado el capitalismo fue en la capacidad de transformación de los arquetipos institucionales, algo que era necesario para reconfigurar la cultura académica, permitiendo su alineación con las tres demandas que la motivaban. El peso del desarrollo organizacional universitario centrado en facultades, escuelas y departamentos alrededor de disciplinas ahogaba cualquier cambio en la dirección prevista.

Por su parte, desde las resistencias educativas anticapitalistas, acostumbradas a criticar el modo disciplinar de generar conocimiento, no surgieron los “modelos alternativos”, y la falta de creatividad transformadora se refugió en la noción de la transdisciplinariedad como eje transversal de la gestión del conocimiento.  Esta claudicación del pensamiento crítico no contribuyó a que surgieran universidades populares, tampoco abrió paso a la universidad soñada por el centro capitalista, sin embargo, esta situación no es algo a reivindicar, por el contrario, es evidencia de los problemas para propiciar una ruptura paradigmática desde abajo. Ya sé, algunos colegas dirán que no hay que mencionar en público este secreto a voces, y en defensa de la universidad es mejor seguir con el complejo del “emperador desnudo”, lamento decepcionarlos.

Ponderar como ideología

De una política pública, los sustratos de las operaciones de cambio se convirtieron en ideología. Los sistemas de reconocimiento de las publicaciones (ISBN, ISSN y posteriores) terminaron construyéndose a partir de las normas empresariales ISO (International Standard Organization), iniciando una fase sin precedentes de estandarización. Luego vino la convergencia y homologación creciente de las normas y procedimientos de arbitraje, los mecanismos de reconocimiento de publicaciones, hasta establecer “índex” diferenciados, jerarquizados y con prestigios derivados de la superación de obstáculos para publicar.

Pero como los universitarios escribimos “mucho”, especialmente desde el campo de las ciencias sociales y humanas, había que hallar un mecanismo para ir a lo concreto, lo útil y susceptible de ser usado en la reproducción simbólica y material, y la reingeniería social que demandaba el sistema dominante. Brevedad, síntesis, economía del tiempo de lectura para ubicar lo relevante, pareciera ser la demanda del capital. Los libros comenzaron a perder importancia en los sistemas de jerarquización de la carrera académica y, cuando se valoran, tiene mayor ponderación cuando pasan por el filtro de un comité editorial que se centre en la justificación, metodología, propuesta y aplicación o impacto, lo demás suele sobrar y puede resultar problemático.

El pensamiento crítico también fue sometido al corsé de la medición, obligándole a abandonar progresivamente los cuestionamientos al sistema, para situarse en los cuestionamientos operacionales, prever posibles limitaciones de funcionamiento, es decir, fue arrinconado a la funcionalidad. El viejo pensamiento crítico fue etiquetado de “ideologizado”, “anticuado” y “no propio de la academia”. La evaluación adquirió rostro de ideología.

Eterno presente

Lo importante es actualizarse, pareciera ser el leitmotiv de la cultura evaluativa -especialmente la neoliberal- y en esa orientación el sentido de historia, y peor aún de futuro, se consideró algo prescindible. Lo importante era -y es- que en la lista de referencias en las publicaciones estas, no excedieran como data los últimos cinco años de su salida al mercado editorial, llegándose al extremo que en algunas bibliotecas se “suprimieron” los clásicos, porque los ejemplares disponibles habían sido editados cuarenta años atrás. En las normas del concurso que les referí al inicio, solo eran válidas las publicaciones del aspirante del último quinquenio, lo demás sobraba y sobre todo no sumaba.

Pero, esto conllevó al productivismo. Es decir, a la falsa homologación de cantidad con calidad. En el baremo mencionado, de los 100 puntos requeridos, el 50% o sea 50 puntos, se referían a los artículos arbitrados, indexados y normalizados en revistas de alta circulación. Si revisamos, por ejemplo, el caso de Brasil donde un artículo Qualis A4 que corresponde a un número muy importante de publicaciones de académicos de ese país, puede representar 1,5 o 2 puntos en baremos como estos, el aspirante tendría que haber publicado por lo menos 25 artículos en 5 años, para alcanzar el puntaje máximo, a razón de cinco artículos por año (casi uno cada dos meses), si aspiraba al optimo reconocimiento en el ingreso. Pero es que publicar en estas revistas y estos sistemas no es solo escribir, sino gestionar su publicación y en algunos casos depende si la universidad donde labora ha pagado el derecho a publicar allí. Entonces, publicar demanda escribir y dedicar horas a gestionar que ello se concrete.

Esto llevó al surgimiento de un “camino verde”, el mercado académico predatorio, cuyo atractivo es la gestión de la publicación de estos artículos. Este “mercado alternativo” tiene una serie de componentes que no solo conflictúan con la ética, sino que afectan el cada vez mas precario salario docente. No obstante, ello explica que algunos casos se puedan llegar a ostentar una docena de artículos académicos en un año, sin ofender a las excepcionalidades sino refiriéndonos al promedio.

Este productivismo influye en escalas salariales, tablas de clasificación de programas, la acreditación y los rankings universitarios. Publicar se convierte cada vez más en el centro de la razón de ser pedagógica, dejando atrás la idea de la universidad que prefigura otra forma de vivir en el mundo. Vales lo que publicas, es la extensión de vales lo que tienes, en un ahora con pretensiones de perpetuarse.

El capitalismo construyó hegemonía en seis décadas: ¿pero logró su propósito?

Desde 1967 hasta el presente, el capitalismo logró un “Todos adentro”, haciendo desaparecer el afuera del sistema; un logro sin precedentes en la historia de la universidad latinoamericana. Incluso, la Cuba revolucionaria, sometida al criminal bloqueo económico, ha entrado hace ya un tiempo en la carrera de la acreditación y con ello de la bibliometría. Otros, exploran criterios de evaluación científica menos paramétricos, otras formas de medir la productividad académica, pero en su mayoría terminan tributando a los mecanismos de clasificación diseñados por el sistema.

Sin referentes alternativos externos el capitalismo construyó hegemonía de la cultura evaluativa, que delineó con la narrativa de “crisis educativa” en la conferencia de 1967 convocada por el presidente Lyndon Johnson. Pero, la cultura evaluativa, especialmente la bibliometría ¿logró el propósito para lo cual fue impulsada?

Mi interpretación es que lo que ocurrió fue todo lo contrario, porque la bibliometría terminó confundiendo fecha de publicación con innovación, creando además un muro para que las novedades se expresaran con el vigor y la libertad que requiere la creatividad. Un académico que explore hoy un tema fronterizo, del cual emane alguna innovación, debe primero convencer a sus pares y estudiantes que mencionen su idea en uno de sus papers o artículos arbitrados, para hablar de lo nuevo con referencias suficientes (por lo menos 10 referencias). Cuando logra publicar y ahora ser citado, seguramente ya la propuesta innovadora perdió sentido, o fue desarrollado por algún investigador de un centro independiente, financiado por capital privado, que tiene otros grados de libertad y no requiere la publicación en los sistemas de bibliometría para ser reconocido. Todo esto, aunque después, el uno y él otro coloque de moda sus planteamientos en Scopus ¿pero en eso momento expresan la innovación o la hora de masificación de su consumo? Al final, si se quiere publicar, cinco artículos al año como pedía el baremo del concurso citado, lo mejor es tomar la autopista de lo seguro, escribir sobre un tema que ya otros hayan abordado y que haya sido reciclado en publicaciones de los últimos años, matando así las posibilidades de innovación desde el mundo universitario. Los académicos estamos siendo forzados a pensar cada día dónde vamos a publicar y el impacto que eso tendrá en nuestras carreras, a vivir en el borde alucinante del éxito productivista.

Cuando el complejo de Ouroboro[4] expresa la pérdida de futurabilidad

La academia pareciera haber entrado en una dinámica en la cual se siente orgullosa de morderse de manera incesante la cola, como la serpiente-dragón mitológica. La bibliometría no generó una espiral virtuosa que promoviera la transformación, sino un círculo que pareciera achicarse cada día.

Hoy, por ejemplo, la universidad se alinea a las iniciativas contra el cambio climático que promueven los Objetivos de Desarrollo Sostenible -el sistema- y no tiene capacidad de tensionarlas hacia un lugar más radical, porque innovar se ha convertido en adaptarse, en construir argumentos que favorezcan el alineamiento; no se apropia de iniciativas como el decrecimiento o impulsa con hechos otro desarrollo posible. Por el contrario, está más preocupada por entrar a la transformación digital de la educación, comprar más computadoras, conexión satelital, desarrollo de intranet potente, incorporar la inteligencia artificial generativa a sus dinámicas, que pensar, valorar y producir resistencias contra el consumo predatorio que estas “innovaciones” tienen sobre un elemento tan vital como el agua o su impacto en la creciente desertificación del planeta, producto de la explotación a cielo abierto de litio y otras tierras raras.

Este vaciamiento de proyecto de futuro, está colocando en riesgo estratégico la existencia de la universidad presencial, la universidad que conocimos. El capital pareciera estar renunciando al papel de la universidad como eje de la relación innovación-producción-gobernabilidad, como lo evidencia la transición hacia lo que se ha denominado la micro acreditación de aprendizajes, algo sobre lo cual profundizaremos en otro artículo.

La bibliometría pareciera haber metido a la universidad en un callejón sin salida, del cual solo se puede salir apelando a la tradición contestataria, rebelde y comprometida con el cambio social, algo que si la puede volver a reposicionar como alternativa.

¿La bibliometría salvará a la universidad?

Para nada, la bibliometría cava su destrucción. Por supuesto que una tarea central de la universidad es la publicación, no es eso lo que cuestionamos, sino la legitimación y normalización de una dinámica evaluativa, clasificatoria y productivista impuesta desde afuera. Algo que pone en tela de juicio la propia vigencia de la autonomía universitaria hoy, porque una universidad que no decide su destino y como este se expresa a la cotidianidad, termina aceptando solo una autonomía limitada.

En tiempos en los cuales la nación más poderosa del planeta ha iniciado una nueva ofensiva sobre la educación con antecedentes de esta magnitud solo conocidos en la que inicio Johnson (1967), es hora de pensar, desde el propio mundo universitario cómo nos vemos en los próximos 100 años, cual es el legado académico que le dejaremos a las nuevas generaciones.

Milei dio un primer paso al eliminar el ministerio de educación de Argentina, rumbo que es confirmado por Trump con la orientación de desmantelar el Departamento de Educación de los Estados Unidos y redoblar el ataque a las universidades, pero eso equivocadamente pareciera ser interpretado como tremendismos de personajes de ultraderecha, pero no es así.  El sistema capitalista está cambiando de valoración sobre el papel de las universidades en el sostenimiento y reproducción del sistema y eso que aún el switch de las fábricas 4.0, símbolo de la cuarta revolución industrial en el modo de producción de mercancías, no se ha encendido.  ¿Cuándo vamos a despertar y darnos cuenta?

[1] Profesor visitante en la Universidad Federal de Sergipe (UFS), Brasil. Director de Investigación del Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación de la red CLACSO. Coordinador del GT Capitalismo Digital y pedagogías críticas.

[2] Autores como Ernest Mandel em capitalismo tardío ubica sus inicios em la década de los cincuenta del siglo XX, en mi caso prefiero hacerlo en 1961 cuando el robot UNIMATE comienza a ser usado en la industria automotriz, es decir, la informática y la robótica llegan a las fábricas.

[3] Que se convertiría a finales de los setenta en la cultura evaluativa neoliberal, profundizando sus procesos y efectos.

[4] Serpiente o dragón mitológico que se muerde la cola formando un círculo que impide la transformación

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El número de muertes relacionadas con el hambre en Gaza asciende a 154, entre los que se encuentran al menos 89 menores

Por: Democracy Now

Los hospitales de la Franja de Gaza han reportado siete nuevas muertes por “hambruna y desnutrición”, al tiempo que Israel continúa su campaña de inanición contra el territorio palestino. En Gaza, el número de muertes relacionadas con el hambre asciende a 154, entre los que se encuentran al menos 89 menores. Las autoridades palestinas afirman que Israel permitió el martes que solo 109 camiones de reparto de ayuda humanitaria ingresaran al enclave palestino, y que la mayoría de ellos fueron saqueados en medio de un creciente caos de inseguridad. La ONU afirma que se necesitan entre 500 y 600 camiones de reparto de ayuda humanitaria por día para satisfacer las necesidades básicas de los más de dos millones de gazatíes.

El martes, la madre palestina desplazada Jihan al-Quraan se vio obligada a recoger pasta esparcida en la tierra para alimentar a sus siete hijos tras regresar con las manos vacías el martes de un comedor comunitario en Nuseirat.

Jihan al-Quraan: “Estamos en medio de una gran hambruna. Estoy experimentando una escasez extrema de alimentos. Estoy pasando hambre porque la comida que me dan no es de ninguna manera suficiente para lo que necesito. Durante un día entero y hasta el día siguiente, cuando vuelvo de buscar un comedor comunitario para conseguir comida para mis hijos, solo tengo esta comida. Solo tengo esta comida. Mírenme. Padezco desnutrición por la falta de comida. Me mareo cuando camino”.

Mientras tanto, las fuerzas armadas israelíes continúan lanzando mortíferos ataques contra la población palestina. Al menos 21 personas han muerto desde la madrugada de este miércoles, 13 de las cuales perdieron la vida mientras intentaban conseguir ayuda humanitaria.

Fuente de la información e imagen:  Democracy Now

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Argentina: Declaración de la oposición combativa. Siete provincias van al paro docente: hay que unificar las luchasna:

Izquierda diario / OVE/ 31 de julio, 2025

Sindicatos, seccionales y agrupaciones de los sectores combativos de la docencia se pronunciaron reclamando a Ctera la unificación de todas las luchas en un paro nacional. Estas medidas de fuerza en siete provincias muestran el malestar extendido el sector ante los bajos salarios y la continuidad del ajuste por parte de los gobernadores y Milei.

En estas semanas, la docencia de Salta, Jujuy, Tierra del Fuego, Santa Cruz, Misiones, Chubut y Chaco va al paro en rechazo a las propuestas salariales de los gobiernos provinciales. Todas las ofertas implican salarios por debajo de la línea de pobreza, consolidando un deterioro cada vez mayor del salario docente y de las condiciones de trabajo.

Estos paros expresan el hartazgo ante el ajuste que también golpea en cada provincia. No son hechos aislados. En todas ellas se repite el mismo esquema: ofensiva contra nuestros derechos, pérdida salarial y desfinanciamiento general de la escuela pública.

Los gobernadores aplican en sus territorios un modelo con un denominador común al del gobierno nacional: que el ajuste lo pague el pueblo trabajador, favoreciendo siempre los intereses del poder económico más concentrado. Milei patentizó ese enfoque en la Sociedad Rural: mientras le baja las retenciones a las cerealeras y a los grandes dueños de la tierra y de la ganadería, anuncia el veto al mísero aumento de 20 mil pesos que consiguieron los jubilados y jubiladas.

Desde la Coordinación Nacional Docente, somos parte en cada una de estas luchas y planteamos que estas peleas no pueden quedar aisladas. Exigimos a la conducción de CTERA y a los gremios docentes de la CGT que rompan con su política de pasividad y contención, y convoquen de inmediato a un plan de lucha nacional, empezando por rodear de solidaridad activa los paros en curso y unificando los conflictos como el hospital Garrahan, la universidad, discapacidad o jubilados.

Este jueves a las 18 hs realizaremos una reunión nacional para coordinar políticas e iniciativas para rodear de solidaridad los conflictos y fortalecer la lucha docente en todo el país.

 

FIRMAN  SINAL

ADEMYS (Ciudad de Bs. Aires)
ADOSAC (Santa Cruz)
FND (Federación Nacional Docente)
• Federación SITECH (Chaco)
• Movimiento Pedagógico de Liberación de Misiones
• Unión de Trabajadores de la Educación, Misiones (UTEM)
• Sindicato de Trabajadores de la Educación Pampeana (SiTEP)
• Asociación Docentes Unidos Catamarca (ADUCA)
• Sindicato Docentes Unidos de San Juan (SiDU)
• Asociación Tucumana de Profesores y Educadores de Adultos (ATPEA)
Lista 5 Naranja El Hormiguero Docente de ADEP (Jujuy)
ATEN Capital (Neuquén)
ATEN Plottier (Neuquén)
SUTEBA Bahía Blanca
SUTEBA Marcos Paz
SUTEBA Tigre
UEPC Capital (Córdoba)
Docentes en Marcha 
Tribuna Docente   Tribuna Pedagógica
9 de Abril Corriente Nacional
9 de abril Corrente Nacional

Alternativa Docente   Alternativa de Ensino
Lista Gris Carlos Fuentealba Corriente Nacional
Carlos Fuentealba Lista Cinzenta Corrente Nacional

Otro Sindicalismo es Posible, O. S. E. P.
Outro Sindicalismo é Possível, O.S.E.P.

Encuentro Colectivo Docente Provincia de Buenos Aires
Encontro do Coletivo de Ensino da Província de Buenos Aires

Espacio Verde Bonaerense
Espaço Verde Buenos Aires

Frente Gremial 4 de abril Amsafe (Santa Fe)
La Multicolor – SUTEBA Matanza
Multicolor de AGMER Paraná (Entre Ríos)
Multicolor da AGMER Paraná (Entre Ríos)

Multicolor de SUTEBA La Plata
Multicolor por SUTEBA La Plata

Colectivo de Trabajadorxs de la Educación Haroldo Conti
Coletivo de Trabalhadores em Educação Haroldo Conti

Convergencia UnTER Río Colorado (Río Negro)
UnTER Convergência Rio Colorado (Rio Negro)

Convergencia UnTER Allen (Río Negro)
UnTER Allen Convergência (Rio Negro)

Coral de Escobar   Coro de Escobar
Docentes de la «OST»
Professores do «OST»

La 4 de Abril de Lomas de Zamora
O 4 de abril de Lomas de Zamora

Lista Naranja de Santa Fe
Lista laranja de Santa Fé

Lista Roja de CABA
Lista Vermelha de CABA

Lista Roja de SUTEBA
Lista Vermelha SUTEBA

Lista Verde de SUTEBA Tigre
SUTEBA Tigre Lista Verde

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Maestros de CNTE logran devolución de 10 mdp por descuentos y reunión con la SEP tras irrupción a edificio y marcha en CDMX

Animal político/ OVE 31 de julio, 2025

El líder de la Sección 9 de la CNTE en la CDMX, Pedro Hernández, indicó que hay un listado de 5 mil 475 maestros a quienes les aplicaron un descuento por las movilizaciones que realizaron en el mes de mayo y los cuales van desde los 595 hasta los 3 mil 818 pesos.

Pedro Hernández, líder de la Sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), informó se les devolverán 10 millones de pesos que les fueron descontados por las movilizaciones que realizaron en el mes de mayo. Asimismo, lograron una reunión con el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, el próximo 10 de julio.

Dichos acuerdos fueron tras un diálogo con personal de la Dirección General de Recursos Humanos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y con Juan Carlos Cummings, titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Cámara de Diputados.

“Pensaron que con esto (los descuentos) nos íbamos a espantar, nos íbamos a hacer para atrás, yo creo que la indignación se convirtió en digna acción y hoy pues nos manifestamos miles nuevamente de las secciones 9, 10, 11 y 60, estuvimos acompañados comisiones de la Sección 14 de Guerrero, de la Sección 22 de Oaxaca, de los compañeros de Veracruz, de organizaciones como médicos y enfermeras. (…) Entonces, hay un listado de 5 mil 475 maestros a quienes aplicaron un descuento que van de los 595 hasta los 3 mil 818 pesos, es equivalente de tres y más días y la cantidad global de descuento hasta hoy, hasta este registro, es de 10 millones 255 mil 770 a los compañeros de la sección”, detalló el líder.

Declaró que recibieron “un descuento en vez de un incremento, entonces tiene que haber la devolución, nos están exigiendo los activos electrónicos para que ellos puedan ver en su sistema los talones de pago, la indicación es la devolución y la mesa para el 10 de julio (con el titular de la SEP) continúa”.
En ese sentido, aclaró que seguirán con las demandas para que se abrogué la Ley del ISSSTE.

“Seguimos adelante que esta lucha, continúa, que las demandas fundamentales son la abrogación de la ley del ISSSTE, no hemos quitado el dedo del renglón que las actividades siguientes, van a continuar, para lograr la abrogación total de la ley del ISSSTE compañeros, adelante”, comentó Hernández.

Movilizaciones de la CNTE en CDM

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se movilizó en diferentes puntos de la Ciudad de México y realizó un paro de 24 horas, con motivo de las mesas de diálogo entre autoridades y la comisión negociadora del magisterio disidente para la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
En
 una nueva jornada de protestas, los maestros protestaron frente al edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Isabel La Católica, a la altura de Chimalpopoca, e irrumpieron en dichas oficinas de la Coordinación Sectorial de Educación Inicial.

Los docentes ingresaron a las oficinas en Isabel La Católica 165, en el Centro Histórico, pegaron cartulinas con sus demandas en la entrada del edificio de la SEP y algunos se mantienen afuera gritando consignas.

Los maestros marcharon también por la calzada San Antonio Abad y Tlalpan, con dirección al Centro Histórico. De acuerdo con reportes, los docentes dieron paso libre a los usuarios en las instalaciones del Metro. Los integrantes del magisterio disidente partieron de Chabacano.

Además, realizaron un bloqueo en avenida Fray Servando Teresa de Mier, en ambos sentidos, por lo que registra complicaciones viales, informó la Secretaría de Seguridad capitalina

El Metrobús de la Ciudad de México informó que, debido a las movilizaciones en el Centro Histórico, se modificó la Línea 4 Ruta Sur, por lo que el servicio se ofreció de San Lázaro a San Pablo y de Buenavista a Pino Suárez Sur. 

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) destacó en un comunicado que entre las demandas se encuentran también la basificación a interinos y continuidad en contrataciones, bonos para jubilados, becas para hijos de docentes y no criminalización de la labor docente.

El pasado 3 de julio, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunciaron un receso en su huelga nacional en la Ciudad de México y levantaron el plantón que tenían instalado desde el 15 de mayo en el Zócalo para continuar con actividades desde sus estados.

La CNTE llevó a cabo entonces protestas y movilizaciones a lo largo de 23 días que causaron diversas afectaciones viales y pérdidas económicas en la capital del país, con el objetivo de presionar al gobierno para que echara abajo la Ley del ISSSTE implementada en 2007. Sin embargo, no se pudo llegar a un acuerdo satisfactorio.

CNTE plantón zocalo protestas gobierno ISSSTE
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Si podemos escuchar casi cualquier cosa, ¿por qué sigue siendo importante la lectura?

Las actividades implican el mismo objetivo, pero no son intercambiables

Stephanie N. Del Tufo

Profesor de Educación y Desarrollo Humano, Universidad de Delaware (EE. UU.)

La conversación

Cierra los ojos e imagina cómo será el futuro dentro de unos cientos de años.

¿Seremos viajeros intergalácticos? Quizás vivamos en naves espaciales, mundos submarinos o planetas con cielos púrpuras.

Ahora, imagina tu habitación como la de un adolescente en el futuro. Probablemente haya una pantalla brillante en la pared. Y al mirar por la ventana, quizá veas los anillos de Saturno, el resplandor azul de Neptuno o las maravillas del fondo del océano.

Ahora pregúntate: ¿hay un libro en la habitación?

Abre los ojos. Probablemente haya un libro cerca. Quizás esté en tu mesita de noche o debajo de la cama. Hay quienes solo tienen uno; otros tienen muchos.

Incluso en un mundo lleno de podcasts, todavía hay libros. ¿Por qué? Si podemos escuchar casi cualquier cosa, ¿por qué sigue siendo importante leer?

Como científico del lenguaje, estudio cómo los factores biológicos y las experiencias sociales moldean el lenguaje. Mi trabajo explora cómo el cerebro procesa el lenguaje hablado y escrito, utilizando herramientas como la resonancia magnética y el electroencefalograma.

Ya sea leer un libro o escuchar una grabación, el objetivo es el mismo: comprender. Sin embargo, estas actividades no son exactamente iguales. Cada una contribuye a la comprensión de diferentes maneras. Escuchar no ofrece todos los beneficios de leer, y leer no ofrece todos los beneficios de escuchar. Ambas son importantes, pero no son intercambiables.

Diferentes procesos cerebrales

Tu cerebro utiliza algunos de los mismos sistemas cognitivos y lingüísticos tanto para leer como para escuchar, pero también realiza diferentes funciones dependiendo de cómo estés absorbiendo la información.

Cuando lees, tu cerebro trabaja arduamente entre bastidores. Reconoce las formas de las letras, las asocia con los sonidos del habla, conecta esos sonidos con el significado y luego vincula esos significados con palabras, oraciones e incluso libros enteros. El texto utiliza una estructura visual, como signos de puntuación, saltos de párrafo o palabras en negrita, para guiar la comprensión. Puedes progresar a tu propio ritmo.

Escuchar, por otro lado, requiere que el cerebro trabaje al ritmo del hablante. Dado que el lenguaje hablado es efímero, los oyentes deben recurrir a procesos cognitivos, incluida la memoria , para retener lo que acaban de escuchar.

El habla es un flujo continuo, no un conjunto de palabras distintas. Cuando alguien habla, los sonidos se fusionan en un proceso llamado coarticulación . Esto requiere que el cerebro del oyente identifique rápidamente los límites de las palabras y relacione los sonidos con su significado . Además de identificar las palabras, el cerebro del oyente también debe prestar atención al tono, la identidad del hablante y el contexto para comprender su significado.

¿Más fácil?

Mucha gente asume que escuchar es más fácil que leer, pero a menudo no es cierto. Las investigaciones demuestran que escuchar puede ser más difícil que leer , especialmente cuando el material es complejo o desconocido.

La comprensión auditiva y la comprensión lectora son más similares en narraciones sencillas, como los cuentos de ficción, que en libros de no ficción o ensayos que explican hechos, ideas o cómo funcionan las cosas. Mi investigación demuestra que el género influye en nuestra forma de leer. De hecho, los diferentes tipos de textos dependen de redes cerebrales especializadas . Los cuentos de ficción involucran regiones cerebrales implicadas en la comprensión social y la narración . Los textos de no ficción, en cambio, se basan en una red cerebral que apoya el pensamiento estratégico y la atención dirigida a objetivos .

Leer material difícil también suele ser más fácil que escuchar, desde un punto de vista práctico. Leer permite avanzar con facilidad dentro del texto, releyendo secciones específicas si se tiene dificultad para comprender o resaltando puntos importantes para repasarlos más tarde. Por otro lado, un oyente con dificultades para seguir un punto específico podría necesitar pausar y rebobinar, lo que puede interrumpir la fluidez de la escucha y dificultar la comprensión.

Aun así, para algunas personas, como las que padecen dislexia del desarrollo , escuchar puede resultar más fácil. Las personas con dislexia del desarrollo suelen tener dificultades para aplicar sus conocimientos del lenguaje escrito a la pronunciación correcta de las palabras, un proceso conocido como decodificación . La audición permite al cerebro extraer significado sin el complejo proceso de decodificación.

Implicación con el material

Un último aspecto a considerar es la participación . En este contexto, la participación se refiere a estar mentalmente presente, concentrarse activamente, procesar la información y conectar las ideas con lo que ya se sabe.

Las personas suelen escuchar mientras hacen otras cosas, como hacer ejercicio, cocinar o navegar por internet; actividades que serían difíciles de realizar mientras leen. Cuando investigadores pidieron a estudiantes universitarios que leyeran o escucharan un podcast en su tiempo libre, quienes leyeron el material obtuvieron un rendimiento significativamente mejor en un examen que quienes lo escucharon. Muchos de los estudiantes que escucharon informaron realizar varias tareas a la vez, como hacer clic en sus computadoras, mientras se reproducía el podcast. Esto es particularmente importante porque prestar atención parece ser más importante para la comprensión auditiva que para la comprensión lectora .

Así que sí, leer sigue siendo importante, incluso cuando escuchar es una opción. Cada actividad ofrece algo diferente y no son intercambiables.

La mejor manera de aprender no es tratar los libros y las grabaciones de audio como lo mismo, sino saber cómo funciona cada uno y utilizar ambos para comprender mejor el mundo.

Este texto se publicó en The Conversation . Haga clic aquí para leer la versión original.

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Rusia: ¿Es posible obtener un reembolso por estudios pagados si la universidad ha perdido su acreditación? El Tribunal Supremo investigó el asunto

RGRU
El Tribunal Supremo ha explicado cómo recuperar el dinero de la educación pagada
Muy pronto, decenas de miles de jóvenes, los antiguos escolares, ingresarán a las aulas de instituciones de educación superior y comenzará la vida estudiantil para ellos. Tendrá tanto alegrías como dificultades. Uno de estos graves problemas se debatió en un caso civil que el Tribunal Supremo de la Federación Rusa tuvo que estudiar. Desafortunadamente, muchos jóvenes podrían encontrarse en una situación similar, y les será útil saber cómo actuar correctamente.
Nuestro héroe estudió derecho en una universidad privada de la capital del norte. Y tras aprobar los exámenes finales, por alguna razón, la institución no le expidió el diploma. El graduado exigió un certificado de estudios superiores o el dinero gastado en sus estudios. Pero la universidad le dio largas con diversos pretextos, y tres años después se descubrió que no tenía acreditación. Tres tribunales locales le concedieron al joven solo los gastos de sus estudios que pudo justificar con recibos. Los jueces estimaron el daño moral causado por lo sucedido en tan solo 10.000 rublos. Así, el caso llegó al Tribunal Supremo.

El Tribunal Supremo de la Federación Rusa criticó el monto de la indemnización y recordó que los recibos no son la única prueba. A continuación, se presentan los detalles importantes de esta disputa. El joven comenzó a estudiar derecho en una institución educativa privada. Estudió con éxito y aprobó sus exámenes finales.

Pero no le entregaron el diploma. Resultó que la acreditación estatal del instituto había expirado en enero. No fue posible obtener un nuevo certificado porque los programas de la institución no cumplían con los estándares federales.

Según la ley de educación, una universidad que ha perdido su acreditación debe transferir a sus estudiantes a otra institución educativa. Sin embargo, esta institución no intentó ayudar a sus estudiantes, sino que simplemente guardó silencio sobre el hecho de que se había quedado sin acreditación. Sin ella, no podía emitir un diploma. El estudiante de ayer presentó varias quejas, exigiendo la emisión de un diploma o la devolución del dinero de la matrícula. La institución no hizo ni lo uno ni lo otro, pero le entregó un certificado que acreditaba haber estudiado derecho durante cuatro años.

Los tribunales suelen reducir el importe de la indemnización por daños morales reclamada por el demandante.

El joven se enteró de que su universidad no estaba acreditada tres años después. Presentó una demanda ante el tribunal de distrito. El portal Pravo.ru se hizo eco de la controversia. El joven solicitó al tribunal el cobro de 267.000 rublos a la universidad por servicios de mala calidad, la misma sanción, 100.000 rublos en concepto de indemnización por daños morales y una multa de consumo. Sin embargo, el tribunal solo cobró 193.000 rublos del dinero gastado en educación, ya que el graduado solo contaba con los recibos de pago correspondientes. El exalumno argumentó que obtendría 267.000 rublos si el pago se calculaba según el contrato que firmó con la universidad, pero el tribunal no aceptó este cálculo. El joven también obtuvo 198.000 rublos como multa y 193.000 rublos en concepto de sanciones. Exigió más, pero la cantidad también se redujo debido a la falta de recibos.

Y en lugar de 100.000 rublos de indemnización por daño moral, el joven recibió 10.000 rublos. No logró obtener un nuevo cálculo ni en apelación ni en casación. Por ello, acudió al Tribunal Supremo de la Federación de Rusia.

El Tribunal Supremo examinó la controversia y determinó que la ausencia de comprobantes de pago no constituye una base indiscutible para denegar una reclamación de reembolso del coste de servicios de baja calidad. El estudiante se refirió al pago estipulado en el contrato, pero la institución no alegó que el estudiante pagara menos de lo debido. Si una universidad no acreditada no desea devolver el dinero de la matrícula, debe demostrar que el estudiante no pagó.

Los tribunales locales también calcularon incorrectamente la indemnización por daño moral, según el Tribunal Supremo. Al fin y al cabo, el graduado, según él, desconoció durante tres años que la universidad había quedado sin acreditación estatal. Este argumento debe verificarse, indicaron los jueces, y tenerse en cuenta al recalcular la indemnización. Al evaluar el daño moral, cabe destacar también que el instituto ni siquiera intentó facilitar al joven su traslado a otra institución educativa, a pesar de que legalmente debía haberlo hecho. Y cuando él mismo presentó sus solicitudes, le negaron la admisión en el mismo curso debido a la gran diferencia entre el programa de su instituto y los estándares estatales.

La Corte Suprema devolvió el caso al tribunal de apelaciones para un nuevo juicio.

Los abogados enfatizan que los casos en que un tribunal superior considera injusta la indemnización por daño moral son poco frecuentes, por lo que la decisión del Tribunal Supremo podría sentar un buen precedente para los consumidores y una clara advertencia para los infractores. La cuantía de la indemnización por daño moral depende de la valoración subjetiva del tribunal; no existen criterios legales. Además, los tribunales buscan evitar que el consumidor se enriquezca y no empeorar excesivamente la situación financiera del demandado.

En los litigios por servicios de calidad insuficiente, tanto los consumidores como los violadores de sus derechos e incluso los tribunales, a menudo perciben la indemnización por daños morales como una exigencia secundaria, cuyo importe depende de las pérdidas del consumidor, recordaron los expertos.

La práctica judicial nacional ha evolucionado de tal manera que la indemnización declarada por daño moral siempre se reduce varias veces. El Tribunal Supremo recordó una vez más que la determinación del monto de la indemnización por daño moral no puede abordarse formalmente. Es importante considerar lo que la persona no recibió debido a las acciones del demandado. Y no olvide tener en cuenta, en este caso, la duración del proceso judicial entre el estudiante de ayer y la universidad.

Definición del Tribunal Supremo de la Federación de Rusia No. 78-KG21-19-KZ.

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¿La tecnología digital nos está llevando de vuelta a la Edad Media ?

Controversias sobre el tecnofeudalismo, una noción de moda

Le Monde Diplomatic / julio 2025

Se debate intensamente: ¿han transformado los gigantes de la inteligencia artificial a sus usuarios en siervos y vasallos, condenados, como en la Edad Media, a trabajar gratuitamente y pagar una renta  ? ¿O están aplicando al pie de la letra las viejas recetas del capitalismo industrial, pero con productos sofisticados  ? Para combatirlos, tendremos que elegir entre Don Quijote y Karl Marx.

De París a Madrid y de Roma a Berlín, un espectro medieval con capucha acecha a la izquierda europea: el espectro del “  tecnofeudalismo  ”. Por un lado, Jean-Luc Mélenchon exige la tributación de las ganancias de nuestros nuevos “  señores digitales    ; por otro, escribe que la inteligencia artificial (IA) “  no es externa a la realidad capitalista: forma parte de un tecnofeudalismo donde unos pocos actores capturan la renta  ”. ¿ Ganancias o renta  ? ¿Capitalismo o feudalismo  ? La economía de Mélenchon es similar al gato de Schrödinger que deambula por las calles de Palo Alto: existe simultáneamente en dos estados: vivo y muerto, capitalista y feudal.

La vicepresidenta del Gobierno español, Yolanda Díaz, también critica duramente el »  tecnofeudalismo del magnate Elon Musk  «. Los multimillonarios tecnológicos, advierte, pretenden transformar las »  democracias en monarquías al servicio de las grandes empresas  «. Un líder ambiental italiano, Angelo Bonelli, acusa al mismo multimillonario de establecer un »  neofeudalismo autocrático  « e insta a su país a tomar una decisión: »  ¿Musk o democracia?  «. Estas fantasías trágico-feudales resultan aún más risibles porque se producen en medio de la orgía capitalista más obscena desde la época dorada estadounidense de finales del siglo XIX  . El pasado mayo, Donald Trump regresó de su gira por el Golfo con la promesa de inversiones gigantescas en la economía estadounidense, principalmente destinadas a infraestructuras de inteligencia artificial: Arabia Saudí anunció 600.000 millones de dólares, Catar 1,2 billones y Emiratos Árabes Unidos 1,4 billones. Esto se sumará al billón prometido por Japón en febrero. El año pasado, cuando Sam Altman, fundador de OpenAI, anunció que quería recaudar 7 billones de dólares, se creyó que era un engaño. Ahora, parece ser una flagrante falta de ambición.

El tsunami de inversiones ha envuelto a las grandes tecnológicas: Meta, Microsoft, Alphabet y Amazon están invirtiendo 320 000 millones de dólares en infraestructura de IA este año, en comparación con los 246 000 millones de dólares de 2024. La startup Thinking Machines Lab recaudó 2 000 millones de dólares sin siquiera ofrecer una versión beta. ¡Qué época dorada para los expertos en IA (o para los estafadores)  ! Para captar ingenieros, Meta les ofrece bonos de contratación de 100 millones de dólares. Al exdirector de Modelos de IA de Apple le ofrecieron el doble.

El frenesí de capital alcanza su punto álgido con xAI de Musk: la compañía, que ha recaudado 17 000 millones de dólares en tan solo dos años de existencia, gasta 1000 millones de dólares al mes. En comparación, los inicios de los primeros gigantes digitales parecen muy modestos: Tesla recaudó 7,5 millones de dólares, Google 1 millón y Amazon 8 millones. xAI invirtió entre 3000 y 4000 millones de dólares en construir la supercomputadora Colossus en tan solo 122 días (mientras que los expertos predecían dos años).

Frío como el granito

En la guerra de todos contra todos que constituye la competencia capitalista, los gigantes de la IA están formando alianzas improbables entre sí. Se extienden cheques a sus enemigos mortales y se afilan los cuchillos en cuanto les dan la espalda. BlackRock, Microsoft y xAI han reunido 30 000 millones de dólares para infraestructura de IA (objetivo: 100 000 millones). Por su parte, OpenAI, Oracle y SoftBank han recaudado 500 000 millones de dólares para el proyecto Stargate, con la aprobación de Trump. Microsoft es uno de los principales inversores de OpenAI  . En fin, hay problemas entre ambas compañías.

Ante tal volumen de capital en juego —y futuras ganancias—, nada es sagrado. El acaparamiento de datos, las fortalezas algorítmicas y las propias patentes protegen de la competencia tanto como un paraguas protege del mal tiempo durante un monzón: el monopolista de hoy será el epítome de la incompetencia del mañana. Por ello, Wall Street pide la cabeza de Tim Cook, culpable de no liderar la estrategia de IA de Apple.

La desatada guerra de precios es un testimonio de la poderosa turbulencia causada por esta lucha. xAI rompió el estancamiento primero, estableciendo precios más bajos que los de los pesos pesados del mercado. Luego, la compañía china DeepSeek, al anunciar que había creado una IA superior a la de OpenAI a un costo ridículamente bajo, desencadenó la mayor caída en la historia de la bolsa estadounidense: en cuestión de horas, Nvidia vio evaporarse 600 mil millones de dólares de su valoración de mercado, una cifra que recuperó pocos días después. Se desató la carnicería: al recortar sus precios como una empresa de liquidación común (-26  % para GPT-4.1, antes de un descuento suicida del 80  % en su modelo estrella, o3), OpenAI arrastró a todo el sector a una espiral deflacionaria.

¿Por qué entonces los políticos europeos recurren a metáforas medievales para describir el logro del capitalismo en todo su esplendor: la destrucción creativa llevada a su paroxismo  ?

Pero la izquierda está obsesionada con una idea que tiene el encanto de la charlatanería: la industria tecnológica está destruyendo el capitalismo. La crítica al tecnofeudalismo es su nicho editorial más rentable, y los diagnósticos apocalípticos se multiplican incluso más rápido que las startups de Silicon Valley. La ensayista McKenzie Wark dio la voz de alarma en 2019: ¿no ha sufrido finalmente el capital una indigestión de la economía de la información  ? Nuestros nuevos amos, a quienes llama «  vectoristas  » porque ya no controlan la producción, sino los vectores de información, están convirtiendo el smartphone más pequeño en un «  sándwich mineral  » lleno de nuestros datos  ( 1 ) .

Desde allí, las aves de mal agüero se abalanzaron sobre los estantes de las librerías. En 2020, Cédric Durand realizó la disección más minuciosa de estos síntomas feudales en Tecnofeudalismo . Los planes de rescate adoptados tras la crisis de 2008 impulsaron el juego de la desposesión y el parasitismo. ¿Su diagnóstico  ? Los activos intangibles (datos, algoritmos) concentrados en puntos estratégicos de la cadena de valor han provocado el surgimiento de una nueva forma de renta, que permite a los gigantes tecnológicos monopolizar la plusvalía sin tener que producir más  ( 2 ) .

La última contribución al género, Capital’s Grave  ( 3 )  de Jodi Dean  publicada este año, explica cómo los principios mismos del sistema económico se han vuelto caníbales. La inversión, la competencia y el progreso ahora prosperan gracias al acaparamiento, la depredación y la destrucción. En este nuevo feudalismo, ya no solo vendemos nuestro trabajo  ; pagamos por el privilegio de ser explotados.

La voz más potente del folclore tecnofeudal no es otra que la del exministro de finanzas griego Yanis Varoufakis. Su mensaje es inamovible: el capitalismo murió en 2008  ; no nos dimos cuenta porque estábamos cautivados por las pantallas.

Wark toma el pulso, Durand ve cómo las metástasis se multiplican en el sistema, Dean descubre al capitalismo cavando su propia tumba. Varoufakis nos proporciona el certificado de defunción  ( 4 ) . No, este sistema no está muriendo ni mutando: ha sido asesinado por su propio vástago, el «  capital de la nube  » , la nube que designa la infraestructura digital donde se almacenan y procesan los datos.

La teoría de Varoufakis es brillantemente clara. En el capitalismo, explica, las empresas compiten en mercados ágiles, fluidos y descentralizados para obtener beneficios de los bienes que producen. Cuanto más eficientes sean estos bienes, mayores serán las ganancias y, en igualdad de condiciones, mayores serán los beneficios para la sociedad. Por eso todos tenemos dispositivos más baratos, pero más sofisticados.

Sin embargo, la economía digital aparentemente ha destrozado estos pilares: mercados y ganancias. Las ganancias (fruto de la competencia y la producción) han sido sustituidas por la renta (fruto del control). Los capitalistas fabricaban productos  ; los amos digitales se conforman con monetizar los recursos en línea que controlan. Las plataformas, Amazon, eBay, Alibaba, pero también Facebook y Google Marketplace, concentran el  poder de conectar a compradores y vendedores, justo lo contrario de lo que se supone que debe ser un mercado: descentralizado  . Estos son los feudos de la nube   zonas comerciales digitales y centralizadas donde la extorsión feudal ha sustituido a la competencia del mercado.

Los »  cloudalistas  «, el neologismo de Varoufakis para los señores de la tecnología, han reducido a los buenos capitalistas a la condición de »  vasallos  » obligados a mendigar acceso a las plataformas. Adiós a la violencia brutal del feudalismo  ; bienvenidos al »  terror tecnológico desinfectado  «. Ahora, eliminar un enlace del buscador de Google puede »  simplemente borrar del mapa a cualquier empresa del mundo de internet  «. Los trabajadores digitales, estos »  proles de la nube  «, corren como hámsteres sobre ruedas optimizadas algorítmicamente. Cada uno de sus movimientos está »  guiado y acelerado por el capital digital  «. Por último, pero no menos importante, mientras que los capitalistas tradicionales solo podían exprimir al máximo a sus empleados, los cloudalistas han inventado la »  explotación universal  «  : convertidos todos en »  siervos de la nube  «, aramos los campos digitales del Sr. Mark Zuckerberg gratis.

Un elemento central de la tesis de Varoufakis es que nuestros nuevos amos no pretenden vender sus productos. Los resultados de búsqueda son gratuitos, al igual que las respuestas de Alexa (el asistente personal de Amazon), y las redes sociales no cobran a sus usuarios. Estos servicios buscan captar  y modificar nuestra atención  . Incluso cuando las empresas cobran por ellos (la suscripción a ChatGPT, por ejemplo) o comercializan productos (Alexa), no  los venden como mercancías  , sino como medios para acceder  a nuestro hogar y, por lo tanto, a una mayor atención  . Este poder sobre el cerebro humano les permite extraer una renta de los capitalistas tradicionales, quienes aún deben vender mercancías.

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Pieter Bruegel el Viejo. – “  Meando a la luna  ”, de la serie “  Doce proverbios flamencos  ”, 1558
Museo Mayer van den Bergh, Amberes

El ex ministro de Finanzas describe así las transformaciones del sistema: en el pasado, el capital tenía dos sombreros, construía fábricas y máquinas y, sobre todo, inventaba subterfugios para extorsionar cada vez más valor a los trabajadores, como si escurriera un trapeador.

Pero después de la Segunda Guerra Mundial, desarrolló dos métodos de extorsión mucho más astutos. Primero, los gerentes: armados con cronómetros y blocs de notas, estos expertos en eficiencia transformaron cada lugar de trabajo, desde talleres y fábricas hasta salas de juntas de Wall Street, en cadenas de montaje. Mientras tanto, los anunciantes de Madison Avenue construyeron sus propios imperios, captando la atención de los espectadores y subastándola. Alquimistas del deseo, no solo vendían productos  ; fabricaban necesidades y transformaban las ansiedades de la clase media en listas de la compra. Estas industrias gemelas otorgaron a las corporaciones un poder sin precedentes: controlar a los trabajadores de 9 a 5 y explotarlos como consumidores de 5 a 9.

Los algoritmos de Silicon Valley monitorizan la productividad de forma más eficiente y económica que un ejército de capataces. Los motores de recomendación superan con creces a Don Draper  ( 5 ) sin exigirle su salario ni su consumo de whisky. Trabajan 24/7, modificando constantemente nuestro comportamiento. Además de supervisarnos como trabajadores y manipularnos como consumidores, nos obligan a trabajar —gratis— en nuestra propia vigilancia. Cada búsqueda, cada clic, cada descarga, nos aprieta inexorablemente las cadenas.

Así nace la nueva fuerza extractiva —la »  nubealista  «, como la llama Varoufakis— que transforma a todo aquel que toca una pantalla en un siervo digital y reduce a los pequeños empresarios a vasallos que deben pagar una renta. La máquina se autoalimenta: acumulación de datos, cambios de comportamiento, concentración de poder, aumento de la renta, mejora de los algoritmos. En este perpetuo movimiento de extracción, somos a la vez el combustible y el producto.

En la paradoja definitiva, el capitalismo se suicida por su propio éxito. O, como escribe Varoufakis, «  se desvanece debido al crecimiento de la actividad capitalista  ». Su afán disruptivo ha dado origen a su sucesor feudal. A principios del siglo pasado, un intelectual socialista como Rudolf Hilferding vio este sistema allanando el camino hacia un paraíso obrero. Varoufakis, por su parte, prevé un desenlace mucho más sombrío.

¿Qué pensar de esta teoría provocadora  ? A primera vista, parece infalible, protegida por esos apéndices intimidantes que los académicos usan para ahuyentar a los escépticos. En esto, se asemeja a la que Shoshana Zuboff expone en La era del capitalismo de la vigilancia  ( 6 ) . Es más, ambos parecen convencidos de haber escrito El capital de nuestro siglo.

Pero al esforzarse demasiado por imitar a Karl Marx, terminan copiando a Charles Dickens, un melodrama victoriano disfrazado de teoría social: la teoría, abstracta pero con fundamento empírico, da paso a la elocuente descripción de un sistema inhumano que aplasta a usuarios, consumidores y trabajadores precarios. Se pueden incluir tantos conceptos y diagramas como se quiera, pero mil historias emotivas jamás constituirán una teoría sólida.

Con el afán de atraer a un público amplio, Varoufakis y Zuboff dejan de lado varios aspectos técnicos tediosos: la relación entre el Estado y el capital, la producción y las transacciones entre empresas, por ejemplo. Por lo tanto, les resulta más fácil concluir que los gigantes tecnológicos se dedican a engrasar las ruedas del consumo, principalmente ayudando a otras empresas a vender sus productos, ya sea directamente (Amazon) o indirectamente (publicidad en Google y Facebook).

Sin embargo, las cifras cuentan una historia diferente. Los gigantes tecnológicos también ayudan a estas empresas a producir. Amazon Web Services, la plataforma en la nube de Jeff Bezos , trabaja para dos millones de organizaciones y, en 2024, alcanzó los 100 000 millones de dólares en ingresos. Cuando Netflix paga su factura anual —estimada en 1000 millones de dólares— no está pagando un tributo feudal, sino comprando la maquinaria digital esencial para su funcionamiento.

¿Amazon creó sus servicios web absorbiendo datos personales transmitidos por su ejército de dispositivos compatibles con Alexa, como sugiere Varoufakis  ? En absoluto. Lo hizo siguiendo las reglas del capitalismo, apostando por la infraestructura, en la que ha invertido cientos de miles de millones de dólares desde 2014. Hoy, Amazon Web Services genera el 58  % de sus ingresos operativos, aunque esta rama representa solo el 17  % de sus ingresos totales. De hecho, así es como la multinacional gana dinero, no cobrando las comisiones por transacción que obsesionan a Varoufakis.

Un coloso industrial

¿ Buscar rentas de forma perezosa  ? Al contrario, es una de las inversiones de capital más agresivas de la historia. Solo en 2025, Amazon planea invertir 100 000 millones de dólares, casi en su totalidad en infraestructura de IA. En su magnitud, este proceso es la antítesis de la lógica feudal. Nadie denunciaría feudalismo si una empresa invirtiera enormes sumas en una cosechadora que permitiera a los agricultores mejorar sus rendimientos.

Si bien la IA se alimenta sin duda del desplazamiento hipnótico de imágenes en redes sociales, no son las fotos de gatos publicadas por tu primo las que la impulsan, sino los libros escritos por seres humanos bajo contrato con editoriales. Silicon Valley aparece entonces como lo que es: una colección de bandidos. Meta extrajo 82 terabytes de datos de la biblioteca pirata Library Genesis ; mientras tanto, OpenAI entrenó GPT-3 con el  conjunto de datos »  Books2 »  , probablemente compilado a partir de los fondos más dudosos de la web.

Un día, los abogados de las editoriales llamaron a su puerta. Y los cleptómanos digitales tuvieron que sacar sus chequeras. News Corp extrajo 250 millones de dólares de OpenAI, Wiley se embolsó 44 millones, mientras que HarperCollins logró la hazaña de obtener 5.000 dólares por cada título robado. Grupos de otras editoriales esperan sentencias judiciales, y los autores siguen descubriendo su valiosa obra ahogada en un mar de metadatos. Mientras tanto, los gigantes digitales presumen de »  uso legítimo  «. Meta aún no ha pagado ni un céntimo por el considerable botín que ha acumulado gracias al software de intercambio de archivos BitTorrent.

Todo esto era perfectamente predecible. Una IA encuentra su verdadero sustento no en el parloteo interminable de las redes sociales, sino en el contenido producido profesionalmente. Por eso las empresas tecnológicas —Google primero— eran piratas antes, obligadas y constreñidas a convertirse en mecenas. Es la esencia del modelo capitalista: expropiar a voluntad  ; negociar cuando alguien más grande aparece con un bate de béisbol  ; innovar en el campo de la justificación.

Volvamos al ejemplo de Amazon. Claro, sus algoritmos manipulan a los usuarios  ; claro, a sus empleados los exprimen como limones. Pero, con el debido respeto a Varoufakis, la empresa es, sobre todo, un coloso industrial no virtual: controla más de 600 almacenes logísticos en Estados Unidos y unos 185 más en todo el mundo. En 2024, alquiló 1,5 millones de metros cuadrados adicionales, planea crear 170 nuevos centros de distribución e invertir 15 000 millones de dólares para ampliar su espacio de almacenamiento. Para 2026, habrá invertido 4 000 millones de dólares y construido 210 centros de entrega para poder atender a las zonas más remotas de Estados Unidos. Los señores recaudaron la renta con menos esfuerzo…

Los vendedores que utilizan sus servicios deben pagar comisiones considerables: normalmente el 15  %, sin incluir el almacenamiento ni el envío. Algunos incluso afirman pagar  a Amazon el 40 % de sus ingresos. Pero ¿qué compran exactamente  ? Acceso a una infraestructura que les costaría cientos de miles de millones si tuvieran que construir la suya propia: almacenes automatizados donde los robots se encargan de la mayor parte del trabajo pesado, una flota de reparto mayor que la de la mayoría de los servicios postales y la capacidad de entregar mercancías en un día, algo que hace apenas una década era pura ciencia ficción.

¿De dónde obtiene Amazon su poder  ? ¿De las inversiones en activos fijos, las economías de escala, los efectos de red  ? ¿O del acaparamiento de datos, de la extracción de rentas al estilo feudal  ? En el primer caso, se mantendría dentro del marco del capitalismo, ya que genera ganancias acumulando capital. En el segundo, como un señor infértil, simplemente recaudaría tributos. Sin embargo, dado que la empresa es capaz de invertir 100 000 millones de dólares al año para ofrecer un servicio que poco tiene que ver con el saqueo de datos de los usuarios, la respuesta es obvia.

Varoufakis se describe a sí mismo como un »  marxista errático  » con inclinaciones libertarias. Sin embargo, se formó como economista neoclásico: para él, los negocios se asemejan más a una serie de ecuaciones que a una partida de caza. De ahí, quizás, su fe conmovedora en los »  mercados descentralizados  « y en el capitalismo tradicional, donde reinaba el intercambio justo y la competencia garantizaba el triunfo del mejor producto. La vieja guardia, la de »  Edison, Ford y Westinghouse  «, »  tenía una sola obsesión: obtener ganancias mediante la obtención de un monopolio de mercado y el uso del capital de las fábricas y las líneas de producción  «. Los señores digitales, en cambio, »  invierten en investigación y desarrollo, política, marketing, el debilitamiento de los sindicatos y la formación de cárteles  «. Uno podría llegar a creer que los capitalistas de antaño eran buenas personas con los intereses de la humanidad en el corazón.

Comparte esta nostalgia deslumbrante con Zuboff, aunque este último tiene una visión diferente de la era dorada del capitalismo: antes de la tecnología digital, la economía funcionaba de maravilla gracias a brillantes innovaciones en la organización del trabajo. Ella tampoco puede imaginar cómo las multinacionales estadounidenses pudieron prosperar gracias a los contratos con el Pentágono, la intervención de las agencias de inteligencia y el alcance global de Wall Street.

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Pieter Bruegel el Viejo. – “  Sentado entre dos taburetes  ”, de la serie “  Doce Proverbios Flamencos  ”, 1558
Museo Mayer van den Bergh, Amberes

Varoufakis insiste en este punto: las empresas tecnológicas no tienen que »  producir bienes más baratos y de mejor calidad  « ni incurrir en prácticas depredadoras porque se han liberado de la disciplina impuesta por la competencia. Por ejemplo, la red social TikTok no compite realmente con Facebook, sino que »  constituye un nuevo feudo digital para los nuevos usuarios que buscan migrar a otra experiencia en línea »  . De igual manera, Disney Plus »  no ha ofrecido películas y series de Netflix al público a un precio más bajo o en mayor resolución, sino películas y series que no están disponibles en Netflix»  . En cuanto a Walmart, »  no baja los precios que Amazon ni ofrece mejores productos; utiliza su base de datos para atraer a más usuarios a su nuevo feudo digital  «.

Varoufakis cree haber descubierto una profunda verdad sobre el capitalismo moderno. Pero solo está describiendo el funcionamiento eterno de este sistema. Ciertamente no hay una competencia real entre plataformas, pero la competencia nunca se ha basado exclusivamente en la calidad y el precio de los productos  ( 7 ) . Las empresas siempre han intentado capturar consumidores, fabricar bienes exclusivos, construir redes propietarias y aprovechar todas las ventajas a su disposición. La única diferencia es que hoy, estas ventajas, generalmente temporales, a menos que estén garantizadas por los estados, toman una forma digital en lugar de física. El libertario Varoufakis no ve que la competencia es en sí misma una forma de poder coercitivo. Como buen marxista, admitirá que los capitalistas ejercen restricciones sobre los trabajadores, pero no llegará tan lejos como para conceder que el mercado ejerce una restricción sobre los primeros, y no siempre para alentarlos a producir mejor y más barato. Marx lo entendió bien: el capital va donde se presentan las mejores perspectivas de ganancias y recurre a veces a la innovación, a veces a la depredación, una dialéctica tan antigua como el capitalismo mismo. Este movimiento perpetuo arrastra a los capitalistas a una guerra de todos contra todos de la que no pueden escapar, como los peces no pueden sobrevivir fuera del agua.

Por muy poderosa que sea, la multinacional Apple responde ante un amo: el capital global. Aunque la compañía puede imponer, como un guardián medieval, entre un 15 % y un 30  % sobre las aplicaciones ofrecidas en la App Store, se siente amenazada por su atraso en inteligencia artificial, que ya le ha valido la ira de Wall Street y, quizás mañana, la huida de los usuarios hacia otros sistemas operativos como Android y HarmonyOS de Huawei (que ha destronado al suyo, iOS, en China). Al reemplazar a su número dos para apaciguar a los escépticos, Apple ha revelado la triste realidad: el control autoritario que ejerce sobre los desarrolladores de aplicaciones no es nada comparado con los dictados de los mercados de capitales.

Cuento de hadas

Esta lección se le escapa a Varoufakis: si hay un señor feudal en el drama que se está desarrollando, es el propio capital. No era diferente en la época de Marx. La frase «  capitalismo democrático  » es un oxímoron, porque en el capitalismo, solo el ejército de analistas de Wall Street decide. Si exigen la integración de IA en sus smartphones, podemos estar seguros de que Apple cumplirá.

Varoufakis, cómodo analizando micromercados, no logra comprender la guerra sistémica que desgarra a los capitalistas, y este era su campo de juego cuando era ministro de finanzas de Grecia. Un error fatal: no ve el bosque por los árboles: en lugar de intentar comprender la lógica del sistema económico en su totalidad, se centra en algunos de sus componentes, como un mecánico sería incapaz de explicar el funcionamiento de un motor.

El tecnofeudalismo es un cuento de hadas que oscurece la verdadera historia: el dominio indiscutible de las grandes tecnológicas culmina un proceso que comenzó hace setenta años  ( 8 ) . De la mano, Wall Street, Silicon Valley, el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) han aplastado sistemáticamente a los países no alineados que aspiraban a una auténtica soberanía tecnológica y económica. En una amarga ironía, los estados actuales están comprando lo que algunos investigadores ya llaman «  soberanía como servicio  »: no se preocupen, Microsoft, Palantir y otros podrán satisfacer todas sus necesidades a un precio asequible.

Esto es lo que hace que la teoría del tecnofeudalismo sea tan seductora y tan peligrosa: se basa en villanos de dibujos animados (“¡  Bezos   ”, “¡  Musk   ”, “¡  Zuckerberg   ”) y soluciones caricaturescas (“¡  Formemos cooperativas   ”, “¡  Pidamos a los bancos centrales que emitan monedas digitales   ”, “  ¡Permitamos la portabilidad de datos   ”). Nos hace creer que luchamos contra señores medievales cuando el adversario es de una estatura completamente diferente. Es hora de llamar al capitalismo por su verdadero nombre. No lo derrotaremos vistiéndolo con ropajes medievales.

(Traducido del inglés por Nicolas Vieillescazes.)

Evgeny Morozov

Director de The Syllabus, una plataforma para la selección y difusión del conocimiento. Su último libro publicado en francés es Les Santiago Boys (Divergences, Quimperlé, 2024), basado en el podcast homónimo.

1 )  McKenzie Wark, El capital ha muerto: ¿es esto algo peor  ?, Verso, Londres, 2019.

2 )  Cédric Durand, Tecnofeudalismo. Crítica de la economía digital, La Découverte, París, 2020. El autor continúa una reflexión iniciada en Le Capital ficticio. Cómo las finanzas se apropian de nuestro futuro, Les Prairies ordinaires, París, 2014.

3 )  Jodi Dean, La tumba del capital: neofeudalismo y la nueva lucha de clases, Verso, 2025.

4 )  Yanis Varoufakis, Technofeudalism: What Killed Capitalism, The Bodley Head, Londres, 2023, traducido en 2024 por Les Liens qui libèrent bajo el título Les Nouveaux Serfs de l’économie.

5 )  Héroe de la serie de televisión Mad Men sobre los ejecutivos publicitarios estadounidenses en la década de 1960.

6 )  Lea Shoshana Zuboff, “ A Surveillance Capitalism ”, Le Monde diplomatique, enero de 2019.  

7 )  Cf. Anwar Shaikh, Capitalismo: competencia, conflicto, crisis, Oxford University Press, 2016.

8 )  Lea “ Una Guerra Fría 2.0 ”, Le Monde diplomatique, mayo de 2023.

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