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Un material destinado a docentes habla de sexualidad, discapacidad y adolescencia

Es parte de la vida II insiste con la idea de impulsar la autonomía de personas en situación de discapacidad.

En menos de cien páginas Sergio Meresman y Diego Rossi lograron desentrañar algunas de las grandes interrogantes a las que se enfrentan educadores y familiares a la hora de hablar sobre sexualidad con los adolescentes en situación de discapacidad. Con hermosas ilustraciones de Denisse Torena ‒que valen una mención aparte‒ y un lenguaje claro y sencillo, los autores de Es parte de la vida II generan un marco de referencia y conceptual sobre la educación sexual, parados siempre desde el derecho y la diversidad.

El libro, que está disponible en línea, surge desde el Programa de Educación Sexual de la Administración Nacional de Educación Pública, con el apoyo de UNICEF y el Fondo de Población de Naciones Unidas. Es, en muchos sentidos, la continuación de Es parte de la vida. Más allá de que vuelve a trabajarse la educación y el apoyo a las personas en situación de discapacidad desde un enfoque de vida independiente, los personajes que en el primer tomo eran niños, vuelven a aparecer cinco años después en la segunda edición como adolescentes, con nuevas preguntas.

Meresman y Rossi conversaron con la diaria sobre esta nueva edición y destacaron la importancia de hablar sobre sexualidad con todos los adolescentes, pero aún más con los que están en esta situación. “Esta es una población a la que la educación en estos temas no llegaba, porque los padres y las madres entienden que los chicos y las chicas con discapacidad tienen que ser asexuados o no tienen una proyección de vida adulta, y porque en el ámbito educativo esto no se aborda. Es complejo tratarlo para la generalidad de la educación pública uruguaya, más en este sector de la educación, que tiene mucho por avanzar”, afirmó Rossi, que hasta marzo fue el coordinador del Programa de Educación Sexual.

Meresman, que es el director del Instituto Interamericano sobre Discapacidad y Desarrollo Inclusivo, detalló que con esta publicación se metieron “en una temática que es tabú: la sexualidad de personas con discapacidad. Creo que esto fue posible porque Uruguay tiene una política de educación sexual desde hace muchos años”.

El autor agregó que estos temas se deben trabajar tanto en las instituciones públicas como en las familias, pero entiende que es un asunto complejo a tratar. En Es parte de la vida la pregunta central fue ¿qué querés ser cuando seas grande?, proyectarse en la adultez es uno de los desafíos de los niños en situación de discapacidad; en este caso se metieron con otro tema complicado, pero relacionado con el anterior, “porque también es parte de ser grandes”.

La autonomía está en la tapa del libro (literal y metafóricamente), porque es la base desde la cual trabajan los autores. Para Rossi “es algo fundamental para cualquier adolescente y es un tema muy complejo cuando hay una discapacidad porque la cuestión de la autonomía implica una ruptura con la familia. El adolescente tiene que ir en busca de los pares, de los espacios en la sociedad que le permitan vivir como viven las personas de esas edades y los jóvenes. Hacer eso para alguien con discapacidad es sortear muchas barreras”.

Sobre estas dificultades, Rossi definió dos etapas: “Las primeras barreras están en la casa, son adolescentes infantilizados, tienen menos permisos para salir. Y luego están las otras barreras, las de la ciudad, por ejemplo, ya que tienen más dificultades porque los transportes apenas son accesibles, los lugares de esparcimiento no lo son y además hay miradas que condicionan”.

Un libro colectivo

El libro se elaboró a partir de una investigación previa en la que los autores trabajaron con educadores y adolescentes, por eso entienden que fue una “construcción colectiva”. Además, recogen testimonios de los propios adolescentes que han contado sus experiencias en varios talleres, e intentaron armar el eje del libro pensando en qué cosas necesitan saber los estudiantes, porque la desinformación es mucha.

Cuando el libro estuvo armado comenzó a circular entre varios educadores, porque los autores quisieron que se concibiera como una herramienta de trabajo en clase. Ambos entienden que el rol del educador es fundamental y debe desempeñarse siempre con un compromiso ético muy grande, dejando de lado las creencias y valores personales.

“Falta mucha formación en educación de la sexualidad en personas con discapacidad, se está caminando pero se está en el inicio. La única herramienta para que no pasen situaciones donde se impongan valores particulares es tener un cuerpo docente formado en estos temas, para que tengan herramientas. En la medida en que las y los docentes no se formen, vamos a seguir muy lejos de tener una educación integral de la sexualidad que sea efectiva para esta población”, advirtió Rossi.

Para Meresman, más allá de la información, en Uruguay hay una falta de espacios donde se pueda conversar sobre esto. El adolescente tiene muchas preguntas que necesitan encontrar respuestas meditadas, con información certera, porque si no “el impulso de saber va a seguir y van a terminar en internet”.

Los autores enfatizaron en la importancia de generar espacios que habiliten la pregunta en los hogares, pero también en los propios centros educativos, para que puedan hablar entre pares e intercambiar experiencias, puntos de vista y formas de actuar frente a la misma situación.

Los peligros de seguir sin educación sexual

“Falta mucho para trabajar, pero este tipo de materiales son muy importantes porque ponen el tema en agenda y evitan que se barran bajo la alfombra. Sólo la existencia del material colabora a decir que algo tenemos que hacer con estos chicos y chicas que son parte del centro educativo, y si no tenemos en cuenta estrategias para los chicos sordos o ciegos, por ejemplo, los estoy dejando al margen al menos en los temas vinculados a la educación sexual”, subrayó Rossi.

Meresman agregó que se debería considerar la educación sexual como otras partes de la formación de los adolescentes y, por tanto, traducirla a lengua de señas, compartirla en formatos auditivos para estudiantes ciegos y en lenguaje simplificado para aquellos con discapacidad intelectual.

Las consecuencias de la falta de educación sexual son muy graves en la población general, pero aún más en los adolescentes en situación de discapacidad, que de por sí suelen tener un entorno familiar que los infantiliza y que, por temor, no habilita los espacios de dudas. Rossi comentó que trabajó con alumnos de 15, 16 años que aún no sabían cómo se reproducen los seres humanos. Afirmó que esto es tan común como preocupante.

Meresman fue más enfático en la advertencia sobre los peligros de continuar ignorando este tipo de educación. “Las consecuencias son, por un lado, el aumento de la presencia de la pornografía, porque sabemos que es la educación sexual de los que, justamente, no tienen educación sexual formal. Es desde la pornografía que construyen su conocimiento y su representación de los aspectos de género; lo que le toca a la mujer y al hombre en la intimidad surge de los patrones pornográficos”, explicó.

Esto tiene una derivación directa: la violencia y el abuso. Según informó Meresman, las adolescentes con discapacidad auditiva o intelectual tienen tres veces más posibilidades de ser objeto de abuso sexual que cualquier otra adolescente, y esto parte de la vulnerabilidad con la que construyen la noción de su cuerpo y de las relaciones sexuales. Esta situación, destacó el autor, es producto de “la falta de espacios de convivencia para empaparse de lo que todos queremos saber, qué es nada más y nada menos cómo acercarnos al otro, cómo decir que no, cómo salir de una situación en la que no querés estar. Si no tienen estas herramientas, no se dan cuenta dónde hay un riesgo”.

¿Qué es la educación integral en sexualidad?

“La educación integral en sexualidad (EIS) es un proceso que se basa en un currículo para enseñar y aprender acerca de los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad. Su objetivo es preparar a los niños, niñas y jóvenes con conocimientos, habilidades, actitudes y valores que los empoderarán para su salud, bienestar y dignidad; desarrollar relaciones sociales y sexuales respetuosas; considerar cómo sus elecciones afectan su propio bienestar y el de las demás personas; y entender cuáles son sus derechos a lo largo de la vida y asegurarse de protegerlos”.

https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2020/6/un-material-destinado-a-docentes-habla-de-sexualidad-discapacidad-y-adolescencia/Fuente:

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Texto: Pedagogía salesiana de la organización popular

Reseña: La experiencia de desarrollo comunitario en Salinas de Guaranda, nace de un llamado del obispo salesiano Mons. Cándido Rada, a «anunciar, celebrar y construir» el Reino de Dios, en la zona norte de su diócesis, caracterizada por una extrema pobreza y la dominación de la hacienda. Es fácil leer la presentación del director de la Fundación Familia Salesiana de Salinas, Lcdo. Carlos Méndez a la luz de la pedagogía de Don Bosco. De mi parte me limito simplemente a señalar, en forma de introducción, los elementos fundamentales del estilo educativo salesiano, que han guiado nuestros pasos en forma progresivamente siempre más clara y definida, en su aplicación a los retos del desarrollo.

 

Main Author: Polo, P. Antonio sdb
Format: Artículos
Published: 2015
Subjects:
Online Access: http://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/10904

 

Descarga: https://dspace.ups.edu.ec/bitstream/123456789/10904/1/Pedagogia%20salesiana%20de%20la%20organizacion%20popular.pdf

Fuente:https://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/10904

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La ley las protege, los datos las ocultan y ellas callan

Reseñas/Asia/Tailandia/11 Junio 2020/elpais.com

En Tailandia, el estigma social, las tradiciones y la inacción policial mantienen a muchas mujeres víctimas de violencia de género en silencio, mientras que la falta de estadísticas las invisibiliza

Después de romper con su esposo, Saifon trató de comenzar de nuevo. Acabó pagando con su propia vida. La granjera de 21 años de Nakhon Si Thammarat, una ciudad del sur de Tailandia, había comenzado a verse con otro hombre después de que su matrimonio se rompiera seis meses antes. Cuando su celoso exmarido se enteró, la apuñaló hasta la muerte en un brutal ataque que también dejó gravemente herida a su nueva pareja.

Nunca se sabrá con certeza por qué Saifon dejó a su esposo, pero los medios locales sugirieron tras su asesinato que el hecho de que la matara de una manera tan despiadada apunta que estaba tratando de escapar de un hombre violento. En Tailandia este tipo de casos, de hombres que agreden y matan a sus exnovias o exesposas, no son infrecuentes, aunque la magnitud del problema se subestima y rara vez se ha documentado, explican varios expertos sobre la materia en la Revista Internacional de Salud de la Mujer.

La doctora Henriette Jansen, investigadora principal del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) apunta esta falta de datos de violencia contra las mujeres. Hace ya 20 años de la encuesta que las autoridades realizaron para conocer la prevalencia de la violencia de género entre la sociedad. En aquel estudio, el 44% de las mujeres dijeron haber sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja íntima en algún momento de su vida y alrededor del 22% informó de que había sucedido en los últimos 12 meses.

“En Tailandia nunca se ha hecho otra encuesta nacional hasta la fecha y es importante darse cuenta de que es la única forma de obtener información sobre cuál es la proporción de mujeres que experimenta violencia. Todavía usamos viejas tasas de prevalencia para el país”, lamenta Jansen. Y los datos parciales de los que se dispone no arrojan información positiva.

El Ministerio de Justicia comunicó en julio de 2018 que la violencia en el ámbito de la pareja o expareja había ido en aumento año tras año en sus estadísticas. Durante los primeros siete meses de 2018, más de 360 mujeres y niños fueron víctimas de abusos en el hogar en este país de 69 millones de personas. De estos casos, el 83,6% se produjeron solo en el primer trimestre, de enero a marzo.

Los datos más recientes de la Administración Metropolitana de Bangkok, la capital de Tailandia, ciudad de 8,2 millones de habitantes, muestran que 1.115 mujeres fueron víctimas de violencia de género entre octubre de 2018 y septiembre de 2019. El número se obtuvo de 11 hospitales y 68 centros de servicios de salud pública. Del total, el 33,75% de las víctimas estaban casadas y el 18,89% eran novias de sus agresores. No aparecen casos de ninguna exnovia. El 34,98% de las agresiones tuvo lugar en casa y el 27,09% en otros lugares.

Jansen subraya que si se suman los números de casos de violencia de los juzgados, la Policía y los centros de salud, se obtendrá solo la punta del iceberg. “Hace 20 años, la misma encuesta mostró que solo el 1% de las mujeres que había experimentado violencia en la pareja habían acudido a la policía. Los datos de los servicios oficiales no muestran lo que está sucediendo, son una gran subestimación”, advierte. En vista del hecho de que la mayoría no informa sobre la violencia, ella sugiere que no hay duda de que los datos, en realidad, “son mucho más altos”.

El pasado San Valentín, un hombre disparó y mató a su exmujer mientras trabajaba en una clínica de belleza en un centro comercial de Bangkok. La policía dijo que se habían divorciado una semana antes y él se había enfurecido tras ver en las redes sociales que alguien le había regalado un ramo de flores. Otra noticia reciente informaba de un caso en el que un marido celoso asesinó a un policía que había mantenido relaciones con su exesposa y después le cortó el pene y lo arrojó al fuego.

Jaray Singhakowinta, doctor en Filosofía y profesor adjunto de estudios de la sexualidad en la Escuela de Graduados de Lenguaje y Comunicación de Tailandia, dice que los medios locales se apoderan de estas historias y las cuentan de forma sensacionalista, aunque claramente existe un problema.

«Las dificultades económicas de Tailandia durante los últimos años y la creciente insensibilidad de las personas hacia la violencia contribuyen al aumento de los crímenes contra las mujeres», sugiere Singhakowinta. Los datos de la fundación Movimiento Progresista de Hombres y Mujeres (WMP), revelan que de los 623 casos de violencia de género contabilizados en 2018, 384 fueron asesinatos. Según sus estadísticas, además, estas cifras representan un incremento del 35,4% de las agresiones machistas respecto a 2016.

Los valores tradicionales de la familia tailandesa juegan un papel importante en esta situación, pues enfatizan una división clara entre los asuntos públicos y privados, alentando a las mujeres a guardar silencio sobre los problemas en el hogar y con sus parejas para mantener el honor de la familia. Algunos proverbios repetidos con frecuencia, incluso, desaconsejan intervenir en la vida amorosa de otras personas, para evitar que sus intenciones se malinterpreten y se les vea como la persona que intentó destruir la relación cuando la pareja finalmente se reconcilia.

Los valores tradicionales de la familia tailandesa alientan a las mujeres a guardar silencio sobre los problemas en el hogar y con sus parejas para mantener el honor de la familia

Phil Robertson, subdirector de la división de Asia de la organización Human Rights Watch, dice que “la vergüenza, el estigma social y la falta de interés o la capacidad de involucrarse por parte de la policía contribuyen aún más a que las víctimas estén realmente solas para hacer frente al problema y dependen de amigos o familiares para intervenir”.

Se suponía que esta situación cambiaría con la aprobación de la Ley de Víctimas de Violencia Doméstica de 2007 y la modificación del Código Penal. La citada ley comprende 18 secciones, muchas de ellas importantes para las víctimas, los perpetradores y los funcionarios del Gobierno. Por ejemplo, la número cuatro establece que “quien realice cualquier acto de violencia doméstica irá a prisión durante un máximo seis meses, pagará una multa de 6.000 bahts (unos 172 euros), o recibirá ambos castigos”. La sección cinco, por otro lado, señala que una víctima de violencia doméstica o una persona que ha tenido conocimiento de que ha sucedido una agresión, “tendrá el deber de notificarlo a un funcionario competente para que pueda ejecutar esta ley”.

Antes de 2007, la ley penal no incluía la violación conyugal como un delito, por lo que las mujeres no estaban legalmente protegidas contra las agresiones sexuales por parte de su pareja. La violencia que ocurre en la esfera pública o es cometida por un maltratador no familiar, como los ataques sexuales y el acoso, se condena con el Código Penal.

Sin embargo, aunque la policía tiene más poder que antes para actuar, sigue siendo reticente a intervenir. Las leyes pueden haber cambiado, pero las actitudes no. Como resultado, señala Robertson, “los maltratadores y asesinos a menudo se salen con la suya y sus crímenes quedan impunes. Algunos perpetradores, incluso llevan el asunto un paso más allá al afirmar que sus actos violentos no deben ni considerarse delitos”.

Ruengrawee Pichaikul, directora del Instituto de Investigación de Género y Desarrollo de Tailandia, reconoce que el sistema de Justicia que trata con el problema de la violencia de género “está fallando, comenzando por la policía que no la incluye en su lista de delitos prioritarios”. La experta recalca que en el último informe disponible sobre violencia contra las mujeres del Departamento de Asuntos de la Mujer y Desarrollo Familiar, de 2017, “no recoge ningún castigo a un maltratador en las estadísticas”.

De los 30.000 casos que Pichaikul estima que se dan realmente cada año, “el número de informes policiales se reduce a la mitad, y a un menor número de mujeres que buscan justicia en los tribunales, por lo que la impunidad es el principal problema”. Muchos casos, añade, acaban en una mediación entre la víctima y el maltratador.

Como explicó a un medio local en 2019 el coronel Ying Paweena Ekchat, un oficial investigador calificado, menos del 10% de las víctimas de violencia de género solicita el enjuiciamiento. Sittisak Wanachakit, vicepresidente de la Corte de Apelaciones, expresó en el mismo reportaje que por mucho que la ley de protección para las víctimas ya esté en vigor, pocos casos llegan a los tribunales y la mayoría de las personas no tienen ni siquiera acceso a la Justicia.

Katherine Gerson, investigadora para Tailandia de Amnistía Internacional, recuerda que en enero de 2017, “el Gobierno aprobó un proyecto de ley para reemplazar el de 2007”. De aprobarse, tras ser presentado a la Asamblea Legislativa Nacional para su consideración, cubrirá el acoso sexual, proporcionará medidas más integrales para combatir violencia doméstica y brindará una mayor protección a las víctimas.

Pese a los avances, y teniendo en cuenta la aceptación generalizada de la violencia machista entre la ciudadanía y las agencias gubernamentales, Tailandia todavía tiene «un largo camino por recorrer antes de que cese la violencia» contra las mujeres, concluye Robertson de HRW.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/05/12/planeta_futuro/1589299240_150276.html

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Libro: Sopa de Menudencias. Pensamiento crítico pedagógico en tiempos de pandemia

Por: La Roja, Red de maestras y maestros clasistas.

 

Reseña: Sopa de Menudencias: pensamiento crítico pedagógico en tiempos de pandemia.

La pandemia actual ha tenido un impacto profundo en las maneras de relacionarnos, ha creado nuevas formas de observar el presente y de imaginar posibilidades de futuro. Aunque en el contexto del coronavirus todos los campos del mundo social entraron en un estado de incertidumbre permanente, tal vez sea el ámbito educativo uno de los que mayor turbulencia e incertidumbre ha manifestado en la actual coyuntura global. La educación es un elemento relevante para canalizar y dirigir la voluntad y el comportamiento de los ciudadanos, por lo que adquiere un papel central en la producción y reproducción de todo proyecto histórico. El sistema histórico vigente está configurado por la matriz capitalista y el ethos neoliberal, donde instituciones transnacionales y Estados nacionales cumplen la función instrumental de reproducción del sistema. Su punto de partida es la producción de riqueza y la concentración de la misma, y por ello mismo, controlar el sub-sistema educativo es fundamental y estratégico.

En primer lugar, para los organismos internacionales es un lugar de intervención privilegiado, ya que permite reproducir el capitalismo, su sistema mercantil de relaciones sociales y su visión privatizadora y corporativa del mundo. Igualmente, los Estados nacionales aliados del capital comprenden su importancia a la hora de sofisticar los mecanismos de control social, el disciplinamiento de los cuerpos y la sedimentación de una narrativa que inspire confianza en sus gobiernos. Aquí se encuentra el gobierno de Colombia, que con Iván Duque ha actuado durante la pandemia con una obediencia ritual y enceguecida a los preceptos neoliberales, lo que ha producido formas de vida cada vez más degradadas y precarias para amplias capas de la población del país.

Desde otra perspectiva se asume un compromiso contrahegemónico que tiene como punto de partida la garantía de la vida, es decir, el despliegue de las posibilidades de la corporalidad viviente y el pleno desarrollo de las capacidades humanas. Este locus de enunciación postula que la educación es un mecanismo de liberación frente a la naturalización de un sistema mundial selectivo a la hora de garantizar condiciones de vida dignas. Aquí encontramos la praxis crítica de aquellos Estados que, etiquetados como “progresistas”, “reformistas” o “revolucionarios”, intentan escapar a la lógica mercantil y logran tensionar las contradicciones causadas por el capital, en un intento por generar otras maneras de gestionar la vida social. También encontramos movimientos sociales, intelectuales orgánicos y sectores contrahegemónicos que resisten en distintos países a la permanencia de la razón thanática del capitalismo como destino inevitable.

Ubicados en esta posición, simultáneamente adversa y esperanzadora, los docentes colombianos, y en particular los de Bogotá, han expuesto desde el preludio de la pandemia los efectos violentos y excluyentes de las medidas gubernamentales que, entre otras cosas, ha privilegiado la militarización de los territorios, impuesto una narrativa de responsabilidad individual ante el riesgo del contagio, y defendido la circulación del capital frente a la garantía de la vida, dando lugar, por ejemplo, al símbolo del trapo rojo[i]; una metáfora del desespero de aquellos que viven la fragilidad del abandono estatal. Esta situación impulsó a la Red de Maestras y Maestros clasistas La Roja a realizar un ejercicio de catarsis colectiva para que los docentes se manifestaran sobre la situación actual, a través de la escritura. Manifestarse en su concepción filosófica y crítica significa dar cuenta de la existencia.

La realidad misma estaba solicitando ser pensada y reflexionada, ya que las situaciones cotidianas alteraban día tras día el mundo conocido de la “normalidad”. Entre ellas, se encuentra la desigual distribución de la vulnerabilidad que convirtió al confinamiento en un privilegio, afectando principalmente a las familias cuyos hijos estudian en colegio públicos de la ciudad. Las noticias sobre estudiantes que debían salir a trabajar para comprar el alimento o que quedaban solos en sus casas porque sus padres iban a trabajar diariamente fueron convirtiéndose en excepciones cada vez más recurrentes. De ahí se desprenden realidades como la falta de conectividad y de recursos tecnológicos, que para muchas familias son lujos inaccesibles y hacen casi imposible que haya una democratización de materiales, relaciones y aprendizajes en tiempos de pandemia. La catarsis colectiva tenía como objetivo conocer las opiniones y reflexiones sobre estos y otros temas que se quisieran exponer, por lo que se hizo una convocatoria abierta con una respuesta desbordante.

Pareció que la incertidumbre del confinamiento hubiera activado el deseo por desprenderse de lo habitual y cotidiano, no para dejarlo atrás, sino para observarlo con cautela en el despliegue interpretativo y siempre crítico de la escritura. El resultado fue una compilación de textos firmados por veinte autores que son docentes del sector público de Bogotá y que reflexionan alrededor del confinamiento, a la luz del saber pedagógico. La publicación se tituló Sopa de Menudencias[ii], adaptando dos hechos relevantes.  Por un lado, la aparición de la polémica compilación Sopa de Wuhan en el mes de marzo. Por otra parte, los crecientes efectos sociales de la cuarentena, cuyo mensaje era claro: es más mortífera la dificultad para acceder a los alimentos y la falta de recursos para mantener el confinamiento, que el virus mismo. Ante esta carencia de alimentos, la “sopa de menudencias” representa una sopa popular, un alimento con grandes propiedades nutritivas, reconocida por la totalidad de los colombianos y, además, de bajo costo.

En tanto compilación que emerge de la coyuntura, su discurso no tiene una línea crítica uniforme ni una línea política determinada. En la nota aclaratoria del inicio del texto, que se presenta como “nota virulenta”, se puede leer: “Aunque algunos de los autores conforman la Red, no significa que haya un corpus unificado ni un pensamiento homogéneo que defina el sentido de la compilación”. Pero los puntos de encuentro tienen fuertes bases, ya que “los textos comparten el deseo de cambio y la necesidad de transformación de la matriz de sociabilidad que se ha impuesto en la escuela”. Puede afirmarse que su discurso político aterriza en la reflexión de la práctica pedagógica como acto comunicativo con potencia de transformación social. Su narrativa es polifónica y transita por distintos lugares del logos para encontrarnos con reflexiones de carácter político, económico y filosófico; pero también con ficciones encarnadas en cuentos, en narraciones de crónicas im-posibles, y en metáforas que nos llevan a la dimensión poética del lenguaje.

Esta compilación se distancia de la perspectiva academicista que realiza profundas disertaciones conceptuales para ir directamente a los hechos sociales y a las nuevas dinámicas cotidianas. En este sentido, las fronteras entre “lo político” y lo “intelectual” se diluyen en una morfología discursiva que, a pesar de sus distinciones, se dirige siempre a las comunidades, sean ellas educativas, barriales, gremiales o ciudadanas. El texto tiene las huellas del barro de quienes han recorrido los territorios, los cuestionamientos didácticos y curriculares que han interpelado a los docentes y los afectos y creaciones simbólicas que han modificado la manera de relacionarnos y comunicarnos en la cuarentena. Vale decir que esta compilación es solo un pequeño elemento en el amplio conjunto de proyectos e innovaciones que maestras maestros han venido realizado de forma quijotesca y comprometida en medio de la incertidumbre pandémica.

El propósito de la Sopa de Menudencias es generar significados colectivos y articular nuevos sentidos sobre la actualidad. Se espera que a través del diálogo y el debate se posibilite modificar los imaginarios y las representaciones sociales hegemónicas, a favor de otros que privilegien la vida y que ofrezcan horizontes de futuro incluyentes y emancipadores. Es un texto abierto y de acceso libre dirigido a todo tipo de público, principalmente a las comunidades educativas que hoy se encuentran aisladas y separadas por la necesidad del cuidado ante el contagio.

Notas

[i] Como mecanismo de denuncia e impotencia, los hogares sin alimento y sin fuentes de trabajo debido a la cuarentena fueron haciendo recurrente la práctica de poner un trapo rojo en puertas o ventanas para mostrar a la comunidad la difícil situación. Aunque los actos de solidaridad no se hicieron esperar, esta práctica es una simbología de la desesperación que ha develado la inmensa desigualdad y precarización de la vida que existe en Colombia.

 

[ii] Puede accederse a ella a través de:

sopademenudencias (1)

 

 

Fuente de la reseña: Equipo de Ove

 

 

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Vídeo: Consejos del pedagogo Francesco Tonucci para educadores y padres de familia en esta cuarentena

Por: EducacionBogota.

 

En este video, el pedagogo Francesco Tonucci envía un mensaje sobre qué hacer como educadores y padres de familia en esta cuarentena obligatoria. Los invitamos a escuchar sus valiosas recomendaciones, tan sencillas como profundas.

 

Fuente de la reseña: https://www.youtube.com/watch?v=WqthDDCfYr4

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