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Argentina: Educación presentará una «propuesta concreta» el miércoles

Educación presentará una «propuesta concreta» el miércoles

Así lo afirmó el ministro Nicolás Trotta.

El titular de la cartera de EducaciónNicolás Trotta adelantó de cara a la reunión que mantendrán con gremios docentes, que ese mismo miércoles pactado para el encuentro, darán a conocer una «propuesta concreta para fijar un nuevo salario inicial».

“El miércoles vamos a presentar una propuesta concreta para fijar un nuevo salario inicial para los maestros de todo el país y para fortalecer el incentivo docente”, expresó Trotta a Radio 10.

Y agregó: «Queremos terminar con la incertidumbre generada en los últimos 4 años respecto al comienzo de clases». “Estamos en permanente contacto con los gobernadores para garantizar el comienzo del ciclo lectivo», comentó Trotta.

Sobre el monto pensando, el ministro aseguró: “No quiero adelantar la suma fija que vamos a ofrecer a los docentes”, y recordó: “El fondo de incentivo docente es un aporte que realiza el estado nacional para aportar a todos los maestros del país para fortalecer su salario”.

Y cerró: “En Argentina tenemos 1.100.000 docentes y tenemos 1.700.000 cargos docentes. El fondo de incentivo docente se paga hasta dos cargos por docente una suma de $1.420”.

Fuente de la Información: https://www.datachaco.com/educacion-presentara-una-propuesta-concreta-el-miercoles-n141506

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Psicomotricidad infantil: cómo trabajarla desde casa

Psicomotricidad infantil: cómo trabajarla desde casa

Conozca la importancia de trabajar la psicomotricidad en los niños y ejercicios para realizar en casa con sus hijos.

Fátima Herrera

Las primeras etapas de la vida son esenciales para un buen desarrollo. Uno de los elementos que los padres deben trabajar es la psicomotricidad, es decir, la coordinación de los movimientos amplios (gruesa) y de aquellos que necesitan mayor precisión (fina), dice Yoshy Martínez, maestra de educación inicial.

“La fina se encarga del contacto de mano, como tomar un crayón, y la gruesa abarca el área motora del niño, como caminar”, explica Andrea Arriaga, maestra de educación inicial de Tykes Preschool.

Para la experta, los padres deben potenciar las capacidades del menor para mejorar su aprendizaje en adelante. “Es importante empezar desde la edad temprana, de 0 a 3 años, y observar con atención los movimientos, que su hijo camine correctamente, si empezó gateando o no. Esto va relacionado con el crecimiento de las estructuras y el desarrollo”, indica.

Va conectado con todo lo demás, siempre tratamos de potenciar las capacidades del niño para sus aprendizajes en adelante. Es importante empezar desde la edad temprana, de 0 a 3 años, observar con atención los movimientos, que camine correctamente, si empezó gateando o solo caminó, para que siempre tenga el conocimiento de las estructuras y del desarrollo.

Martínez recomienda que compare lo avances de sus hijos con el de otros niños. Si nota algún comportamiento fuera de lo regular, investigue si se trata de alguna dificultad física, de falta de atención o de algún padecimiento de la vista. “Observe sus actos antes de presionarlos o frustrarlos”, agrega.

Por qué es importante trabajarla en la niñez

Aunque hay quienes ingresan a sus hijos a los centros educativos a partir de los 3 años, Arriaga aconseja que sea antes, de ser posible, pues se les proporciona herramientas adecuadas a su edad para desarrollar una buena calidad fisiomotora. “Se trabajan las emociones, cómo comunicarse e interactuar con otros niños”, dice.

Martínez añade que esta es una oportunidad para estimularlos y tratar las dificultades a tiempo. También se trata de una preparación previa a la escritura, la lectura y la escucha de instrucciones.

Actividades para realizar en casa

Existen diferentes ejercicios que podemos efectuar con nuestros hijos desde casa. Para ello, Arriaga recomienda que cuenta con material manipulativo que pueda utilizar todos los días como granos de frijol, pasta cruda y plasticina, que permiten desarrollar la psicomotricidad fina.

“Que el niño inserte cualquier objeto dentro de la pasta para desarrollar el movimiento de pinza. En un futuro, podrá cortar con tijeras. Indíquele que los materiales no se comen y explíquele que es para su aprendizaje”, dice la experta.

Otro ejercicio de precisión y coordinación es la de tomar pequeños granos y clasificarlos en grupos homogéneos. “También puede trazar un dibujo sobre una hoja y que su niño coloque los granos sin salirse de la línea”, dice Martínez.

Es importante que cuente con materiales para trabajar en casa. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Para trabajar la psicomotricidad gruesa, si no cuenta con espacios amplios, puede colocar una alfombra y hacer rodar una pelota a una distancia no muy lejana para que su hijo no tenga miedo y que tenga una conexión con sus padres.

Dentro de casa también puede hacerlo partícipe de tareas como llevar cosas, pasar los platos de la cocina a la mesa y hacer algunos “favores”. Coloque masking tape par que salte de un lado a otro y así aprenda a coordinar sus movimientos. Si es posible, salga con el niño a un parque, caminen y monten bicicleta.

Canta Maestra ofrece en su canal Youtube, canciones útiles para desarrollar la motricidad gruesa.

En una información proporcionada por Play-Doh, la psicóloga Eileen Menegazo, indica que la plasticina, además de ser un juego divertido, permite el desarrollo de muchas habilidades en los niños como la creatividad, la motricidad fina, la concentración y la estimulación de la parte sensorial.

Recuerden que lo ideal es que los niños vean la presencia de sus padres en casa. De no ser posible lo recomendable es que la persona encargada cuente con el material manipulativo a su alcance y que pueda reforzar estas áreas en los menores.

Fuente de la Información: https://www.prensalibre.com/vida/salud-y-familia/psicomotricidad-infantil-como-trabajarla-desde-casa/

Fuente de las imágenes: Foto Prensa Libre: Servicios

 

 

 

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INE registra menos estudiantes, escuelas y docentes en el país

Un total de 683 mil 203 niños y adolescentes abandonaron las aulas de educación inicial, primaria y media en el período comprendido ente 2013 y 2017, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) a los que tuvo acceso el portal cronica.uno

En un trabajo especial publicado a través del medio de comunicación se muestra que entre 2015 y 2018 dejaron de operar mil 275 planteles educativos. En el lapso que va desde 2016 al 2018, 36 mil 465 maestros y profesores salieron de la planta docente. Esas cifras confirman que en el país hay una verdadera emergencia en materia educativa

Para 2013-2014 había 7.878.538 estudiantes en el sistema escolar. En 2016-2017 quedaban 7.195.335. En el periodo siguiente ingresaron 469.534 estudiantes.

El desglose por etapa de educación es como sigue: entre 2014 y 2017 la matrícula de educación Inicial pasó de 2.033.211 a 1.713.612. En Primaria, entre 2012 a 2017, salieron de las aulas 209.160 estudiantes. Mientras que, en Media, de 2013 a 2017, otros 155.101 también dejaron el liceo.

Lo que sí destaca el informe es que en 1999 ingresaron 388.435 estudiantes a la educación Media, mientras que en 2019 fueron 511.544.

En junio de 2018, el entonces ministro de Educación, Elías Jaua, expresó que no tenían reporte masivo sobre deserción estudiantil, pero reconoció que la crisis de transporte dificulta la llegada a clases de los estudiantes.

Menos planteles educativos

De los 5.428 planteles educativos privados que había en el país en 2015-2016, al cierre del año escolar 2017-2018, quedaban 5.001. Es decir, 427 colegios menos.

También dejaron de operar 848 escuelas públicas: para 2015-2016 el sistema educativo contaba con 25.259 escuelas, mientras que en 2017-2018 eran 24.411.

En total, en esos años, el país dejó de contar con 1.275 planteles educativos. Es como si dos veces la cantidad de escuelas del municipio Libertador de Caracas cerraran sus puertas.

Según Edgar Machado, presidente del Sindicato Venezolano de Maestros de Distrito Capital, el municipio cuenta con 543 unidades educativas.

“Durante el gobierno bolivariano aumentó 22,12 % el número de planteles llegando a 29.412 instituciones, en relación con las 24.083 que existían en el año 1999”, se lee en el documento.  Pero, de 30.687 escuelas en 2015, el sistema escolar ahora cuenta con 29 412.

36.000 docentes menos

El INE también registró que entre 2016-2017 y 2017-2018 al menos 36.465 maestros y profesores salieron de la planta docente. No explica si se trata de jubilados o renuncias.

Machado indicó que, en el municipio Libertador de Caracas, hace cinco años, había 15.032 docentes. De nuevo, es como si renunciaran dos veces todos los maestros de Distrito Capital.

En junio de 2018, Jaua dijo: “De 500.000 maestros son las estadísticas que tenemos en Zona Educativa, en el último año, las renuncias de maestros no alcanzaron las 2.000”. Destacó que se trata del “promedio regular de renunciar”.

Sin embargo, el INE reporta que para ese año eran 662.825 personas quienes conformaban la planta de docentes.

La Unidad Democrática del Sector Educativo, organización que agrupa a maestros y profesores del todo el país, informó en diciembre de 2019 que Venezuela quedan 263.769 docentes con título universitario.

Fuente de la Información: https://www.el-carabobeno.com/ine-registra-menos-estudiantes-escuelas-y-docentes-en-el-pais/

Fuente de cuadros: INE

Fuente Imágenes: Crónica.Uno

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Francia: La movilización social debilita a Macron

La movilización social debilita a Macron

León Cremieux

Desde finales de enero, la situación social y política en Francia esta determinada por la oposición popular a la contrarreforma de las pensiones que plantea el gobierno. Y aún cuando en estas últimas semanas esta oposición se haya debilitado, la movilización tiene un efecto político directo en el debilitamiento y la inestabilidad de Macron y su partido La République en Marche (LREM).

Estas últimas semanas hemos asistido a tres nuevas jornadas de movilización: 29 de enero, 6 y 20 de febrero. Cuantitavamente, la afluencia de gente en las movilizaciones ha sido menor, porque si bien la oposición a la contrarreforma sigue siendo fuerte, el movimiento ya no se apoya en las y los huelguistas de la RATP y de la SNCF en su confrontación con el gobierno, y no hay otro sector [con un peso similar] que haya tomado el relevo.

A pesar de ello, seguimos asistiendo a una multiplicidad de huelgas en diversos sectores, a ocupaciones de empresas y a acciones espectaculares:

La huelga continúa en los puertos, en la EDF [electricidad] con cortes de corrientes y de producción, en los centros de tratamientos de basuras domésticas de Paris y Marsella, con intervenciones policiales en ésta última, para permitir el acceso a los centros. Por su parte, los bomberos en huelga fueron violentamente reprimidos por la policía, con gases lacrimógenos y granadas de dispersión, provocando 30 heridos en la manifestación nacional del 28 de enero en Paris. Y siguen las huelgas en el sector de la cultura (Biblioteca nacional de Francia, Torre Eiffel…), así como entre las y los docentes-investigadores.

La ofensiva contra el sistema de pensiones ha puesto de relieve todas las injusticias sociales, los bajos salarios de las profesiones precarizadas o las duras condiciones de trabajo en algunos sectores. La puesta en pie del proyecto Macron no hace sino agravar aún más su situación.

Las profesiones liberales, abogacía, medicina, fisioterapia, víctimas también de la contrarreforma se manifestaron de nuevo el 3 de febrero. Destacan en ellas, las y los abogados que llevan ya 7 semanas en huelga y están muy presentes en las manifestaciones.

En paralelo a estas protestas contra el proyecto de ley de Macron y antes de las vacaciones escolares de febrero, hubo numerosas huelgas en los centros escolares, impulsadas tantos por las y los enseñantes como por el alumnado. En estas movilizaciones se juntaba el rechazo a la contrarreforma de pensiones y el rechazo (e incluso el boicot) a los exámenes de control continuo del bachillerato. Exámenes que han sido boicoteados, bloqueados o pospuestos en un tercio de los centros educativos. También en este sector la policía intervino, a menudo violentamente, contra las y los estudiantes, practicando numerosos arrestos.

El motivo de este boicot es la imposición de una reforma del bachillerato que acentúa la selección social y territorial del alumnado, y completa la reforma de la selección para el acceso a la universidad. Por su parte, el profesorado continúa movilizándose porque la contrarreforma supone una pérdida de cientos de euros en sus pensiones, y la única propuesta que ha hecho el Ministro de educación es una prolongación del tiempo de trabajo o de las tareas complementarias para que parte del profesorado pueda compensar esta pérdida.

Por otra parte, el 14 de febrero se movilizaron miles de personas pertenecientes a los centros hospitalarios. Este personal (la mayoría, un 70%, mujeres) viene realizando, desde hace un año, huelgas contra el cierre de servicios y de hospitales y la degradación general de la sanidad pública; en 20 años se ha suprimido el 20% de camas (100.000) en los hospitales y el 40% en las maternidades de proximidad. A causa de ello, a mediados de enero 1285 jefes de servicio dimitieron de sus funciones, exigiendo una negociación sobre los presupuestos y los salarios de todas las categorías del personal ante lo que el gobierno acaba de anunciar un plan de urgencia totalmente insuficiente.

Las estaciones de ski también están viviendo jornadas de huelga estas últimas semanas contra la reforma del seguro de desempleo que supuso una reducción del 30% del subsidio de desempleo para las y los trabajadores temporales.

Así pues, quince meses después de que se iniciara la movilización de los chalecos amarillos Francia da la imagen de un país en el que las clases populares ven agredidos sus derechos sociales, sus salarios, sus pensiones y su protección social. Desde hace tres años, la ofensiva de Macron y de su gobierno no ha dejado de abrir heridas y crear más desigualdades, sin proporcionar la más mínima a la injusticia social, a la urgencia climática y ecológica, o las discriminaciones y la violencia contra las mujeres.

Las clases populares están en contra de este gobierno que pensó que tenía las manos libres tras haber neutralizado al resto de partidos institucionales en 2017. Pero el efecto de los ataques de Macron ha sido el de poner más en cuestión la adhesión social al sistema y reducir la capacidad de resignación entre las clases populares. El LREM se benefició de la pérdida de legitimidad de los partidos, pero él no ha hecho más que agravarla y convertirse él mimo en víctima de esta perdida de legitimidad. Lo que conduce al aislamiento de Macron como lo muestran todas las encuestas y a una oposición mayoritaria a sus proyecto de ley sobre las pensiones.

El capitalismo neoliberal busca sin descanso borrar las identidades de clase y sus conquistas sociales, calificándolas de corporativistas al tiempo que promueve el culto al individualismo, la cultura de la precariedad y la meritocracia, ensalzando el éxito de las clases poseedoras y justificando sus privilegios. Pero, paradójicamente, primero con el movimiento de los chalecos amarillos y ahora con la lucha en defensa de las pensiones, Macron ha dado sentido a la identidad de clase y a la acción colectiva; ha hecho más visible que nunca la necesidad de la unidad del campo de las y los explotados. También ha logrado puesto a flor de piel el rechazo a las clases poseedoras y a los políticos y media a su servicio, el rechazo a la violencia policial. Optando por una política agresiva en defensa de los intereses de los grupos capitalistas, sin preocuparse de alcanzar el menos compromiso social indispensable para que esta política sea aceptada por los burócratas sindicales de la interlocución social, Macron y sus acólitos desestabilizan la sociedad francesa.

La caricatura de esta forma de actuar se puso se manifiesto estos últimos días en la Asamblea Nacional cuando, pensando servir a los intereses de la patronal, el grupo LREM se opuso en bloque a una propuesta que prolongaba de 5 a 12 días el permiso retribuido de los trabajadores y trabajadoras por el fallecimiento de un hijo o hija. Ante la indignación general provocada, la propia patronal (Medef) exigió al gobierno cambiar de posición y volver a plantear a voto la propuesta. Esta lamentable metedura de pata revela al mismo tiempo la mentalidad ultra reaccionaria de este gobierno y su fragilidad política actual.

Ya ningún responsable de la mayoría oso alzar la voz en defensa del sistema universal de pensiones. Aún no existe ningún simulador [para poder calcular la pensión aplicando el sistema propuesto por el gobierno] y parece que ni los sectores presentados como los grandes beneficios del nuevo sistema (mujeres y agricultores), tampoco lo son, sino todo lo contrario. Cada semana aparece un nuevo análisis de los perjuicios que provoca este sistema, sobre todo entre la gente más precaria.

Habiendo optado por una reforma que pretendía basarse al mismo tiempo en la edad legal de jubilación y la modificación de los equilibrios del actual sistema, Macron desestabiliza su propia mayoría parlamentaria y reduce su base social. Las próximas semanas van a ser complejas y difíciles para él.

El 17 de febrero comenzó el debate en la Asamblea Nacional sobre el proyecto de ley totalmente cojo. Y aún falta todo el apartado financiero que permita el equilibro de los ingresos y gastos del nuevo sistema en los próximos años. Esta cuestión resulta tanto o más espinosa toda vez que, para evitar la extensión de la huelga a nuevos sectores, desde hace dos meses desde hace dos meses el gobierno lleva realizando diversas promesas en relación a que las generaciones que se jubilen en los próximos años no sufrirán una reducción de sus pensiones, lo que implica, a toda evidencia, el mantenimiento de las prestaciones a pesar de la reducción de las cotizaciones. Tampoco se conoce el indicador que debería hacer evolucionar el valor de liquidación de los puntos y el gobierno se presta a exigir al servicio nacional de estadística (Insee) la elaboración de un nuevo índice menos ventajoso que el crecimiento del salario medio [que se anunció como el indicativo inicial].

En paralelo al debate en la Asamblea Nacional se desarrolla la conferencia social tripartita (gobierno, patronal, sindicatos) que debería acordar el proyecto de financiación de las pensiones hasta 2025. En ella aparece claro que la opción gubernamental sigue siendo la edad pivote, es decir, el retroceso cuanto menos de dos años para llegar a la jubilación (de 62 a 64 o 65 años). La CFDT, único aliado del gobierno, tendrá que tragar este sapo sin ni siquiera obtener a cambio el menor avance en lo que respecta al reconocimiento de empleos penosos que permitan una jubilación anticipada. Muy a contrario, muchos oficios de la Función pública van a perder el derecho a una jubilación anticipada que le otorga el actual sistema (trabajadores y trabajadoras de hospitales, de las basuras, del alcantarillado…). Esta conferencia sobre la financiación, a la que la CGT le ha dado el portazo y a la que no se ha invitado ni a Solidaires ni a la FSU (sindicatos representativos en la Función pública), se reduce a un diálogo con la minoría del movimiento sindical para hacer pasar la propuesta del gobierno.

El partido de Macron, ya ha tenido que hacer frente a la dimisión varios electos y electas de su grupo parlamentario (21 sobre 314) y, en vísperas de las elecciones municipales del mes que viene, en varias ciudades se le han multiplicados candidaturas alternativas de responsables de su partido, sin olvidar a quienes no quieren presentarse con la etiqueta de LREM, el partido del presidente.

Todo ello es síntoma de la crisis que se viene acumulando estas últimas semanas como fruto de la ofensiva de un movimiento que si aún no es lo suficientemente potente para bloquear la política de Macron, es lo suficientemente fuerte para resquebrajar la mayoría parlamentaria y al gobierno.

Por otra parte, en lo que respecta a las elecciones municipales, el partido de Macrón parece a todas luces incapaz de competir con Les Républicans [derecha tradicional] y el PS, o de conservar las alcaldías en algunas de las ciudades en la los macronistas tránsfugas del PS o de Les Républicains lograron la alcaldía hace seis años.

Les Républicans, muy debilitados tras [la derrota en] las elecciones generales de 2017 y el fiasco de Fillon, recuperan vitalidad gracias a esta conmoción de Macron y posicionan a sus líderes para las elecciones presidenciales de 2022. Al mismo tiempo, se distancian totalmente de esta reforma patituerta alimentando la animosidad de las profesiones liberales ulceradas por la pérdida de sus regímenes particulares.

El propio Medef, hasta el momento bastante callado, ha comenzado a expresas su descontento. La patronal nunca había planteado una reforma global del sistema de pensiones. Sólo quería tener la garantía de no soportar ningún gasto complementario y sobre todo una reducción de sus cargas, a través del retroceso de la edad de jubilación a 64 o 65 años. Esta reforma global comienza a sentarles mal, porque no ofrece ninguna claridad sobre su financiación y trata de destruir un marco de gestión paritaria sindicatos-patronal, que al Medef le venía como anillo al dedo, en beneficio de un control estatal que no goza precisamente de la confianza de la dirección de la patronal. Efectivamente, estos últimos años, la gestión paritaria de las pensiones complementarias (Arrco-Agirc), ha permitido implantar a hurtadillas retrocesos sociales con el acuerdo de las burocracias sindicales.

Además, la patronal no ve con buen ojo reducir el régimen obligatorio a los salarios inferiores a 10.000 €/mensuales. Eso les obliga a participar en la financiación de un sistema complementario (bajo la forma de fondos de pensión) para las cuadros altos, sin que por el momento ello vaya acompañado de las ventajas fiscales que detentaban esas cotizaciones en el sistema actual. Por otra parte, si bien el Medef rechaza el reconocimiento de la penosidad, también plantea contra los límites propuestos. Y, sobre todo, exige al gobierno que defina su proyecto de financiación y decida de forma cara prolongación de la edad de jubilación.

Varios de los inspiradores del proyecto de reforma de Macron (Bozio, Pisani-Ferry) también manifiestan de forma abierta su desconfianza frente a un proyecto cojo e incomprensible.

Así pues, el gobierno se ve sacudido por la masiva movilización de estos últimos meses y el rico debate provocado por la movilización social.

Este debate también deja al descubierto que la financiación de las pensiones se corresponde con una opción política, con un modelo de sociedad. Las y los militantes del Dares (departamento para impulsar la investigación, los análisis y las estadísticas, vinculado al Ministerio de trabajo) acaban de demostrar en un estudio ampliamente difundido estas últimas semanas, que no hay problema de financiación ni demográfico en lo que respecta a la financiación de las pensiones [que se presentó como la causa para la reforma].

Es cierto que en 1960 había cuatro personas activas por una jubilada y que hoy en día, la relación es de 1,7 por 1. Pero entretanto, excluyendo la inflación, el PIB se ha multiplicado por 4,9 y el PIB per capita, por 3,4. De ahí que las cuatro personas activas en 1960 generaban 95.000 euros, mientras que 1,7 personas activas en 2020 general 142.000 euros. Por consiguiente, hoy en día hay una riqueza 1,5 veces superior para financiar las pensiones, con lo que el argumento del débil número de personas activas es totalmente absurdo.

Evidentemente, el verdadero problema es el del reparto de la riqueza producida: entre 1960 y 2020, la participación de la patronal en la financiación de la protección social ha pasado del 60 al 40%, y son las familias, a través de los impuestos pagados por el alcohol y el tabaco, quienes compensan ese déficit. Es el Estado el que compensa las reducciones otorgadas a la patronal, cuando esas cantidades podrían servir para financiar servicios públicos.

El debate parlamentario va a continuar durante semanas, ya que los distintos grupos de la oposición quieren aprovechar el mismo para desestabilizar a la mayoría macronista. Pero la guerrilla institucional (alrededor de 45.000 enmiendas) no podrá, por sí misma, bloquear esta ley. Si el debate parlamentario se prolonga, el gobierno preferirá optar por aplicar el artículo 49.3 que permite adoptar la ley sin el debate sobre las enmiendas.

Para lograr salir de la trampa en la que se ha metido él mismo, Macron trata de utilizar todos los recursos para desviar la atención social de la cuestión de las pensiones. En un primer momento ensayó presentarse como jefe de Estado internacional, impulsando la defensa común europea. Después, subió a un glaciar en Chamonix para darse un baño de defensor del medioambiente y de actuar contra el calentamiento del planeta, en el momento en el que las candidaturas de EELV [ecologistas] parece que van a obtener muy buenos resultados en las municipales. Por último, y de vuelta a las viejas recetas nauseabundas, en Mulhouse, escenificó una campaña islamofóbica contra el «separatismo islamista» con la que polarizar la vida política durante las próximas semanas. No es evidente que estas maniobras de diversión den los resultado deseados.

En todo caso, la única vía para una salida positiva para el movimiento sigue estando en una movilización popular que obligue a Macron y a su gobierno a retirar su proyecto.

Para ello, las fuerzas militantes del movimiento puede beneficiarse de la primera fase de la movilización en la que las y los huelguistas de la SNCF y de la RATP se erigieron en la dirección real del movimiento.

La huelga reconductible que se inició el 5 de diciembre en ambos sectores se venía preparando desde hacía tres meses a través de un tenaz trabajo militante. Hoy en días son muchas las voces que hablan de que hay que plantearse ese objetivo en los sectores profesionales más importantes para preparar de aquí a marzo un movimiento de conjunto, una huelga general reconductible. Esta propuesta va de la mano de realizar una manifestación nacional en Paris impulsada por el conjunto de las fuerzas sindicales y del movimiento social. Más allá de la izquierda radical, Solidaires se hace eco de esta propuesta que, por el momento, no ha obtenido el acuerdo de la intersindical nacional, lo que hace que el movimiento continúe al ritmo habitual sin una estrategia, un objetivo capaz de darle el aliento necesario para hacer doblar la rodilla a Macron. No faltan ni energías ni propuestas para una jubilación justa y solidaria. Son miles las y los militantes que están dispuestos a impulsar una confrontación que puede ser victoriosa.

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article15648

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La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y su papel en la defensa de la autonomía universitaria

La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y su papel en la defensa de la autonomía universitaria

El movimiento autonómico universitario en América Latina: de la Reforma universitaria de Córdoba al Primer Congreso Universitario Latinoamericano

Por Enrique Graue Wiechers, rector de la UNAM

La autonomía universitaria como la conocemos hoy es un fenómeno fundamentalmente latinoamericano que empezó a gestarse con el movimiento estudiantil de la Federación Universitaria de Córdoba, Argentina, en 1918.

La llamada Reforma de Córdoba fue un suceso histórico que supuso una reconfiguración radical en las relaciones entre las universidades, las sociedades y los estados latinoamericanos. En virtud de ella, los actores dueños del poder político y económico perdieron su influencia y control sobre las universidades, permitiendo a las clases medias urbanas acceder y participar en la toma de decisiones. Éstas irrumpieron en los recintos universitarios con la firme intención de cultivarse en las diferentes áreas del conocimiento y establecer un sistema de movilidad social basado en el mérito y no en la herencia.1

La lucha por la autonomía universitaria en Argentina fue un proceso intrínsecamente relacionado con los cambios políticos, sociales y económicos de la época. En el siglo xix, con el ascenso del liberalismo político, que supuso el triunfo del republicanismo sobre las formas de gobierno autocráticas, la Universidad se deshizo en gran medida del control de la Iglesia2 y quedó supeditada al Estado en un acuerdo que entonces parecía beneficioso para ambas partes: la Universidad sería apoyada en su desarrollo en tanto proveyera de cuadros profesionales3 a los gobiernos liberales para modernizar al país.

En las dos últimas décadas del siglo xix, bajo el gobierno de la llamada República Conservadora, Argentina experimentó un crecimiento económico, poblacional y cultural extraordinario con base en cuatro procesos mutuamente reafirmantes: la explotación de la tierra para la agroexportación, las inmigraciones europeas, la expansión de la red ferroviaria y la colonización de territorios.4 Sin embargo, este modelo pronto demostró su insuficiencia ante las dinámicas de concentración del poder político y económico, en una clase de oligarcas terratenientes y políticos corruptos que perdieron de vista el ascenso de la sociedad de masas y el surgimiento de clases sociales con nuevas expectativas.

A principios del siglo xx Argentina experimentó un cambio sociodemográfico fundamental a raíz de las olas migratorias provenientes del continente europeo, que engrosaron las clases medias y ayudaron a impulsar el desarrollo del comercio y la industria.

De acuerdo con Renate Marsiske (investigadora de la UNAM y experta en la historia de los movimientos estudiantiles latinoamericanos), las nuevas dinámicas sociales fueron la clave del movimiento estudiantil de Córdoba y de los que le sucedieron en otros países de América Latina. El desarrollo económico −sin precedentes− de la región empoderó a grupos de las clases medias urbanas con ambiciones políticas, los cuales, en varios contextos, lograron desafiar a las élites históricamente dominantes.5

Lejos de lo que se podría pensar, el proceso que llevó a la autonomía de la Universidad de Córdoba no fue impulsado por los sectores populares, sino por las segundas y terceras generaciones de migrantes, bien acomodados en la jerarquía social, que demandaron acceso a la educación superior en favor de sus gradualmente mayores aspiraciones políticas, culturales y económicas.

A principios del siglo xx era claro que la estructura interna de la universidad argentina, el contenido de sus enseñanzas y la forma de transmitir el conocimiento, no estaban a la altura de una sociedad cada vez más moderna. Las instituciones de educación superior eran dominadas por miembros de las oligarquías salientes y en algunos casos por fuerzas tradicionalistas relacionadas con la iglesia católica. Así, mientras la sociedad experimentaba cambios en su composición interna, la universidad seguía ensimismada en esquemas obsoletos.

Respecto a la docencia en Córdoba, y en otros recintos universitarios, se privilegiaba la memorización, el dogmatismo, la erudición sin sentido y materias humanísticas impregnadas aún del pensamiento positivista. Se producía poco conocimiento propio, lo cual reproducía los conocimientos generados en occidente y no creaba soluciones a los problemas locales específicos. Los egresados no recibían una educación suficiente o pertinente para hacer frente a los grandes problemas nacionales y las expectativas sociales de las clases medias.6

En ese sentido, el conflicto universitario fue producto de la gran discrepancia entre la estructura social cambiante y la estructura de la educación universitaria, el cual quedó claramente esbozada en el Manifiesto Liminar de los líderes reformistas cordobeses.7

Hombres de una república libre acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo xx nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica […]. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes, que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión […].

La juventud ya no pide. Exige se le reconozca el derecho a pensar por su propia cuenta. Exige también que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.8

En contra del autoritarismo académico, las cátedras vitalicias, el acceso a la educación superior limitado por el elitismo, el dogma religioso y del saber a partir de los libros y las palabras antes que la práctica y los conceptos, los reformistas de Córdoba pidieron autonomía frente al Estado para poder materializar una serie de demandas concretas: concursos públicos de oposición para la provisión de cargos docentes, periodicidad de las cátedras para su renovación y actualización, docencia y asistencia libres, participación de los universitarios en el gobierno de la universidad, elección democrática de las autoridades, acceso incluyente de la población y planes de estudios actualizados con base en métodos modernos de enseñanza.9

Las reformas conseguidas durante ese momento histórico tuvieron tal impacto que el movimiento por la autonomía se difundió en muchas de las naciones latinoamericanas. En su manifiesto, los miembros de la Federación Universitaria de Córdoba vaticinaron una revolución, “una hora americana”. Y así fue: los elementos ideológicos del movimiento estudiantil argentino reverberaron en todas las universidades de América Latina. Prueba de ello fueron los movimientos estudiantiles de la Universidad de San Marcos, en 1919; de la Universidad de la Habana, en 1922; de la Universidad Nacional de México, en 1929; y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en 1944.

Estos movimientos tenían en común el genuino interés de democratizar las decisiones de la vida universitaria para conectarse mejor con su entorno y con la sociedad que les había dado origen. Los jóvenes latinoamericanos releyeron y reinterpretaron los postulados de Córdoba para integrarlos en espíritu a sus sistemas legales y dar solución a los problemas propios de sus países, los cuales, si bien eran distintos a los enfrentados por los reformistas de 1918, suponían reivindicaciones similares.10 Fueron movimientos impulsados por la necesidad de cambiar las estructuras existentes, fortalecer la participación de profesores y estudiantes en los asuntos universitarios y colocar a la universidad como el principal centro generador de conocimiento, desarrollo y movilidad social de un país. Fueron ejercicios de libertad y de compromiso social para transformar los contextos históricos y culturales. Las universidades latinoamericanas encontraron en la autonomía una categoría histórica que las redefinió como productoras de conocimiento y actores sociales de la educación.11

En la Universidad Nacional de México, en 1929, y a raíz de un problema estudiantil de menor importancia, pero instalado en un contexto de tensiones políticas con motivo de la sucesión presidencial, estalló un movimiento de inconformidad que rápidamente alcanzó las calles.

La inquietud juvenil por los problemas nacionales y su deseo de libertad y autodeterminación en la educación derivó en 68 días de enfrentamientos violentos en distintas instituciones educativas de la Ciudad de México.

Para impedir que este movimiento alcanzara mayores dimensiones, el gobierno mexicano decretó la autonomía de la universidad el 10 de julio de ese mismo año. La Universidad Nacional de México es Autónoma desde 1929 y orgullosa heredera del movimiento de Córdoba de 1918.

Dos décadas más tarde, las luchas por la autonomía universitaria encontraron un espacio común en el Primer Congreso de Universidades Latinoamericanas, que aconteció en la Universidad de San Carlos de Guatemala en septiembre de 1949. En su discurso inaugural, el doctor Carlos Martínez Durán, rector de esa universidad, trazó la intención de la reunión:

Sea este Congreso […] epopeya para conocer integralmente la misión de nuestras instituciones de cultura superior, ofreciendo soluciones para que se cumplan fielmente sus postulados, investigando la realidad americana y contribuyendo a la felicidad de los pueblos y al mantenimiento de la paz y de la libertad.12

Ese llamado tenía implícita una intención concreta. En Guatemala tuvo lugar un momento paradigmático en la historia del movimiento universitario latinoamericano. Allí se trazó un plan a seguir, pero, como bien estableció en su discurso de clausura José Roliz Bennett, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, también se dejó en claro que la defensa de la autonomía sólo se lograría mediante hechos concretos que materializaran las intenciones de las palabras:

Compartimos todos, seguramente, la legítima tranquilidad que no ha sido éste un cónclave protocolario, erizado de formalismos, sino la reunión de un grupo numeroso de gente […] que se ha congregado ante la urgencia de precisar un código de principios orientadores para las Universidades latinoamericanas […]. Pero pesa también en el ambiente la preocupación de que […] vivimos aún bajo la tradición letal de una hermandad de palabras que todos deseamos transformar en una fraternidad de hechos.13

En concordancia con esa idea, el 22 de septiembre de 1949 se constituyó formalmente la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), donde se cristalizó la lucha latinoamericana en favor de la autonomía universitaria.

 

De “Justo Sierra 16” a la Ciudad Universitaria

El inicio de la UDUAL fue motivo de gran celebración. El júbilo, sin embargo, duró poco, ya que al poco tiempo de ser creada la naciente organización tuvo que ajustarse a un nuevo escenario geopolítico internacional en el que dos superpotencias propusieron dos visiones opuestas de la realidad. La llamada Guerra Fría se peleó en las periferias de los dos polos antagónicos. América Latina fue un escenario muy activo de la disputa y, por consiguiente, la UDUAL tuvo que erigirse en defensa de las universidades como espacios ajenos a cualquier pretensión imperial.

En octubre de 1954, Juan Gómez Millas, rector de la Universidad de Chile, y Guillermo Coto Conde, secretario general de la UDUAL, hicieron del conocimiento del entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el ingeniero Nabor Carrillo, que el nuevo gobierno de Guatemala, emanado de un golpe de Estado auspiciado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (cia, por sus siglas en inglés), había retirado el 13 de septiembre la subvención de diez mil dólares que permitían el funcionamiento de la UDUAL desde su fundación. De esa manera solicitaron la posibilidad de que la UNAM acogiera a la aún muy joven organización:

Como la medida tomada entraña un acto inamistoso de parte del nuevo gobierno de Guatemala hacia la Unión de Universidades Latinoamericanas, que hace imposible el desarrollo normal de sus actividades en Guatemala, nos permitimos consultar a usted sobre la conveniencia de un cambio inmediato de la sede de la organización, que ha venido funcionando en la capital del país centroamericano desde su fundación.14

Consciente de la importancia del acontecimiento, el rector Carrillo dio su visto bueno a la solicitud por lo que, a inicios de 1955, las oficinas centrales de la UDUAL se localizaron provisionalmente en un antiguo edificio de la UNAM, el Colegio de San Ildefonso, ubicado en el número 16 de la calle Justo Sierra del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Poco después, el 23 de marzo de ese año, el secretario de la organización latinoamericana se dirigió nuevamente al rector Carrillo para pedir el espacio ocupado por las oficinas del Consejo Universitario y del Patronato Universitario en el octavo piso de la Torre de Rectoría. Agregó también una solicitud de mobiliario y personal adecuados, para tener unas instalaciones “sin lujo pero decorosas” y, durante el verano, gestionó un presupuesto suficiente para cumplir con las funciones de la organización.

Consciente de la importancia de asegurar la supervivencia y desarrollo de una institución que guardaba en sí la esencia de la autonomía universitaria en el continente, las autoridades de la UNAM, encabezadas por el rector Carrillo, no dudaron en cumplir todas las solicitudes. Así, en noviembre de 1955, se estrenaron las oficinas de la UDUAL en el octavo piso de la torre más alta de Ciudad Universitaria. En la revista Universidades se hizo patente la buena la noticia:

El nuevo local de la Unión reúne condiciones óptimas, tanto por su amplitud, como por su ubicación en el corazón mismo de la Ciudad Universitaria y por las incomparables perspectivas que pueden apreciarse desde los ventanales que lo circundan. Es esta una nueva manifestación del generoso espíritu de las autoridades universitarias mexicanas para con la Unión de Universidades Latinoamericanas, que compromete la gratitud de la organización y de todos los centros universitarios asociados.15

Gracias a la solidaridad y hospitalidad de la UNAM, la UDUAL dejó pronto su condición de asilo para establecerse en su nueva casa y seguir funcionado con nuevos recursos y capacidades. En septiembre de 1959, en el marco de su III Asamblea General, llevada a cabo en Buenos Aires, se firmó la Carta de Universidades Latinoamericanas en la que se establecieron los objetivos puntuales de la organización.

En octubre de 1967, durante la V Asamblea General que tuvo lugar en Lima, la organización aprobó un nuevo estatutario donde quedó establecida la Ciudad de México como su sede permanente.

La UDUAL y su defensa de la autonomía durante la Guerra Fría

La UDUAL sólo puede explicarse si se entiende cabalmente la magnitud de la censura y la falta de libertades durante la segunda mitad del siglo xx, caracterizada por el intervencionismo de los protagonistas de la Guerra Fría. Entonces como ahora, silenciar la pluralidad y limitar las libertades significaba, por definición, asumir a las universidades autónomas como instituciones tolerantes −incluso promotoras− de la disidencia, fuera del control del Estado y, en ocasiones, acusadas de favorecer intereses extranjeros mediante la difusión de ideologías contrarias a los intereses nacionales.

El carácter universal del conocimiento, desarrollado y transmitido principalmente en estas grandes instituciones sociales que abrieron, además, espacios a sectores excluidos, fueron percibidas por los gobiernos autoritarios como una amenaza al monopolio del poder. Para quienes lo concentraban, cualquier espacio que promoviera la libertad de pensamiento mediante la docencia y la investigación atentaba contra las intenciones homogeneizadoras que, apoyadas en el miedo y la represión, buscaban imponer un modelo único e incuestionable que determinara el rumbo de los distintos países.

En otras palabras, el contexto latinoamericano durante buena parte de la segunda mitad del siglo xx estuvo marcado por el estatismo autoritario, cuyo futuro dependía de la supresión de la crítica por cualquier medio disponible. Las universidades fueron entonces un objetivo natural.

Para 1968, con los antecedentes de las dictaduras en Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Venezuela; el Consejo Ejecutivo de la UDUAL tenía muy claro el origen del descontento de los jóvenes en América Latina y así lo estableció el informe de acuerdos de su décima segunda reunión, llevada a cabo en julio de ese año, en la Ciudad de México, antes de los primeros acontecimientos relativos al conflicto estudiantil en nuestro país:

La presente agitación de la juventud universitaria de nuestra América, antiguamente criticada con dureza por otros países, es ahora reconocida como un fenómeno de carácter mundial, que viene sufriendo el impacto de la falta de un ajuste adecuado entre los ideales como modelo de la juventud y la realidad del mundo en que vivimos.16

Aunado a esto, para los años sesenta ya era evidente que las embestidas en contra de las universidades seguirían siendo una estrategia sistemática para impedir el surgimiento y desarrollo de focos de crítica y oposición.

La UDUAL, consciente de las dificultades políticas por las que atravesaba la región, que se estaban convirtiendo en un factor negativo para el quehacer universitario, creó en 1957 una Comisión de Defensa de la Autonomía Universitaria.

A partir de 1967, afín con el principal objetivo asentado en el Artículo 2°, inciso f), de los Estatutos de la Unión de Universidades de América Latina, se estipuló: “Promover el reconocimiento y respeto de la autonomía universitaria, mediante la vigencia efectuada de las libertades de cátedra y de investigación y del régimen de autogobierno”.17

El caso mexicano caracterizado por un ejercicio del poder político muy distinto al de las dictaduras de Centro y Sudamérica, en el cual no fue necesaria la toma de poder de militares o afines, estaba definido por un partido hegemónico que abría pocas oportunidades de participación política y que no estaba dispuesto a entender el surgimiento generalizado de un ímpetu democratizador.

La respuesta del gobierno en 1968, sin embargo, y guardando toda proporción, evidenció rasgos autoritarios similares a los vistos al sur de sus fronteras: represión violenta, arrestos masivos, desaparición y tortura de estudiantes y líderes sociales y toma de instalaciones de distintas instituciones de educación superior, incluidas la Universidad Nacional y el Instituto Politécnico, las cuales concentraban al mayor número de estudiantes del país, muchos de ellos provenientes de sectores poco favorecidos.

La represión y los niveles de violencia fueron la norma en las dictaduras militares latinoamericanas. En el caso de Uruguay, por ejemplo, los ataques a las universidades fueron menos velados. En este país una de las primeras medidas después del golpe de Estado fue el arresto del rector de la Universidad de la República, el doctor Lichtensztejn, que provocó una reacción de condena casi inmediata por parte de la UDUAL que, sabedora de la posición de vulnerabilidad en la que se encontraban las universidades, procuró dar a conocer toda la información disponible y rechazar enfáticamente la violación de los derechos de los universitarios y los ataques a la autonomía.

La repetición de violaciones de la autonomía en la región era tan frecuente que prácticamente en todos los informes del secretario general sobre las reuniones del Consejo Ejecutivo y de las Asambleas Generales, de 1967 a 1973, se deja constancia explícita de la preocupación que esto supone para la Unión.

En estos informes se describen los ataques a las universidades en forma de arrestos, intervenciones de fuerzas de seguridad, las violaciones a las garantías individuales, asesinatos de estudiantes, por mencionar algunas. Sin embargo, aun cuando los medios para responder a estas agresiones eran muy precarios y limitados, la UDUAL insistió en enviar comunicaciones de rechazo a los distintos gobiernos, así como utilizar la revista Universidades como un medio de información que permitiera a la comunidad académica latinoamericana conocer −y condenar− lo que iba aconteciendo. Más aún, también utilizó la red de la organización para solicitar asilo para los miembros afectados de las comunidades universitarias. En varios casos, por ejemplo, ayudó a colocar en universidades e instituciones de otros países a docentes, alumnos y autoridades desplazadas por los conflictos.

De esta forma, la UDUAL, se posicionó como una institución que, aprovechando su carácter internacional, podía defender las virtudes de la autonomía sin estar sujeta a intereses políticos particulares. Si bien los escritos de condena y la publicación de información relativa a la violación de derechos pueden ser vistos como una respuesta insuficiente, la labor y esfuerzo de esta organización impidió que el desarrollo del autoritarismo fuera visto como un problema aislado.

La autonomía latinoamericana tras el Consenso de Washington: la educación como bien público y social

De los años cincuenta a los ochenta la autonomía universitaria y la existencia misma de instituciones abiertas, libres y críticas, estuvo en constante riesgo en nuestra región. Esto explicó el desarrollo de la UDUAL, que se convirtió en una institución protagónica en la defensa de las libertades más básicas como la libertad de expresión, de cátedra y la necesidad de que las universidades pudieran gobernarse libremente a sí mismas.

Como dice la Declaración de Quito, emitida en julio de 1991, “la defensa de la autonomía universitaria hizo posible el desarrollo de la ciencia y la cultura general, además de consolidar la instauración de la educación superior en América Latina”.

Para principios de los años noventa, sin embargo, la UDUAL tuvo que replantear algunos de sus objetivos y, sin olvidar su responsabilidad de proteger la autonomía universitaria, concentrarse en desafíos colosales como revertir el rezago educativo.

La Declaración de Quito es quizás el documento que plasmó con mayor claridad el momento que la Unión de Universidades estaba viviendo. Era imprescindible aprovechar el impulso que generó la defensa de la autonomía para detectar los retos por venir e identificar las herramientas disponibles para lograr una excelencia académica que incrementara el desarrollo de la región.

A partir de este momento, el uso y desarrollo de la ciencia y la tecnología se volvió una prioridad para la UDUAL porque, con mayor conocimiento científico y tecnológico, las universidades podrían tener un mayor impacto en sus sociedades, podrían también redefinir su relación con los sectores público y privado, y reclamar una relevancia estratégica que tienen hasta nuestros días, con la convicción de que sin educación de calidad se compromete el desarrollo y la estabilidad de las democracias.

Finalmente este momento definió la declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior, cres 2018, que al ratificar el estatus de la educación como un bien público social y estratégico, establece como indispensable el fortalecimiento de los lazos de respeto y cooperación entre instituciones educativas libres.

A lo largo de estos años la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe ha demostrado que las visiones unívocas del mundo, cuando se concentran y protegen desde el poder, no sólo niegan la libertad, sino que impiden el desarrollo y la justa distribución de los beneficios del progreso.

Habrá sin duda nuevas formas de amenazar la autonomía de las universidades y la libertad de pensamiento en nuestros territorios. El resurgimiento de la intolerancia y los falsos nacionalismos nos obliga a mantener y fortalecer nuestros lazos en una relación cuya fortaleza surge del respeto a la diversidad que complementa a la certeza compartida de que en la educación está el origen del reconocimiento, de la igualdad, de la responsabilidad social y del progreso.

Notas

1. Gustavo García de Paredes, “En defensa de la autonomía universitaria”. Universidades, núm. 36, enero-abril 2008: 47.

2. De acuerdo con Carlos Tünnermann Bernheim, “la universidad colonial hispánica fue señorial y clasista, como la sociedad a la cual servía y de la que era expresión. Creada dentro del contexto de la política cultural trazada por el imperio español, tuvo como misión atender los intereses de la Corona, la Iglesia y las clases superiores de la sociedad”. Así, tras el desarrollo del Estado nación las comunidades universitarias latinoamericanas buscaron primero la autonomía frente al poder religioso (“La autonomía universitaria en el contexto actual Universidades”. Universidades, núm. 36, enero-abril 2008: 21-23).

3. Sobre todo de profesionistas liberales: juristas y médicos, y, en menor medida, ingenieros y arquitectos.

4. De 1870 a 1914 la población de Argentina pasó de 1 millón 800 mil habitantes a 7 millones 800 mil; el comercio exterior de 74 millones de pesos oro a 1,000 millones; la red ferroviaria de poco más de 700 kilómetros a más de 33,000; y el área sembrada de 200 mil hectáreas a 12 millones 400 mil hectáreas. En pocas palabras, la población creció cuatro veces, el comercio exterior 12, la red férrea 40, y el área sembrada 55 (Ezequiel Gallo, “Liberalismo y crecimiento económico y social: Argentina (1880-1910)”. Revista de Instituciones, Ideas y Mercados, núm. 49, octubre 2008: 234).

5. Renate Marsiske, “Clases Medias, universidades y movimientos estudiantiles en América Latina”, en Renate Marsiske (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina, t. 1(México, Centro de Estudios sobre la Universidad/Plaza y Valdés, 2002), 144.

6. Ibíd., 145-151.

7. Ibíd., 145-146.

8. Manifiesto Liminar de Ia Reforma Universitaria deI 21 de junio de 1918.

9. Gustavo García de Paredes, “En defensa de la autonomía universitaria”, 48.

10. Diego Tatián y Guillermo Vázquez, “La autonomía hacia el centenario de la Reforma Universitaria” (Resumen Ejecutivo): Cuadernos de Universidades (México: UDUAL, 2018).

11. Antonio Ibarra Romero, “La autonomía universitaria: experiencias, contenidos, significaciones”. Universidades, núm. 66, octubre-diciembre 2015: 2.

12. Carlos Martínez Durán, “Discurso de bienvenida para las delegaciones al Primer Congreso de Universidades Latino-Americanas” (Archivo Histórico de la UDUAL, 1949), fojas 9.

13. Analhi Aguirre, “Palabras, hechos y diálogo, 65 años después. Comentarios sobre algunos discursos del Primer Congreso de Universidades Latinoamericanas”. Universidades, núm. 60, abril-junio 2014: 65.

14. Archivo de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 1949-2017

15. UDUAL, “Noticias de la Unión de Universidades Latinoamericanas”. Universidades, 6, núm. 15, 1955.

16. Efrén del Pozo (Ed.), Historia de la Unión de Universidades de América Latina (México: UDUAL, 1976), 190.

17. Analhi Aguirre y Antonio Ibarra, “Documentos sobre la defensa de la autonomía universitaria en América Latina a través del archivo de la UDUAL”, Documentos sobre la defensa de la autonomía universitaria en América Latina, a través del archivo de la UDUAL, 2014, <http://65aniversario.udual.org/index2.html>.

UDUAL

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/02/la-union-de-universidades-de-america-latina-y-el-caribe-y-su-papel-en-la-defensa-de-la-autonomia-universitaria-por-enrique-graue-wiechers-rector-de-unam/

 

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El neoliberalismo necesita la militarización

El neoliberalismo necesita la militarización

Emir Sader

En el estado liberal clásico, las FFAA tenían la función de garantizar la soberanía nacional, proteger sus fronteras y liderar posibles guerras contra otros países. La representación política estaba reservada para los partidos.

Pero, con el tiempo, la FFAA se han convertido en un agente político de reserva para las clases dominantes. El caso del golpe de estado en Brasil, en 1964 se volvió típico, en el marco de la guerra fría y la Doctrina de Seguridad Nacional, asumida por la FFAA, a través de la Escuela Superior de Guerra, desde su fundación a fines de la década de 1940. A medida que el campo popular ascendía, a lo largo de la década de 1950 y principios de la década de 1960, la capacidad de la derecha de actuar a través de sus partidos tradicionales se debilitó -especialmente después del fracaso del gobierno de Jânio Quadros-, se pidió a la FFAA que interviniera, rompiera con el proceso democrático y estableciera una dictadura militar que duraría más de dos décadas.

Después de agotar este régimen, el proceso de transición democrática en Brasil no representó una derrota política abierta para la FFAA en nuestro país, al contrario de lo que sucedió en Argentina, Uruguay y Chile. Las FFAA han tenido que retirarse de la militarización del Estado con el que habían desempeñado un papel destacado en la historia política brasileña. Pero nunca asimilaron la democratización del país, la han tolerado, impotentes para evitarlo, y, sobre todo, nunca han hecho autocrítica de todo lo que habían hecho durante la dictadura.

No fue casualidad que la Comisión de la Verdad representara un duro golpe para la imagen de la institución. En la transición democrática, las FFAA habían logrado imponer su amnistía, que incluía el crimen no afianzable de tortura [N. ed.: el artículo 5.XLIII de la Constitución brasileña de 1988 considera que la tortura es un delito para el que no existe el derecho al pago de una fianza para eludir la prisión provisional, del mismo modo que no es susceptible de indulto ni de amnistía]. El carácter negociado de la transición, reflejado en la derrota de la campana por las elecciones directas para la presidencia de Brasil y en el papel central del Colegio Electoral, que produjo la fusión entre lo viejo y lo nuevo, con la elección de Tancredo-Sarney, conservó la amnistía impuesta por la FFAA. La Comisión de la Verdad se volvió inaceptable para la FFAA, porque se abrió ampliamente a toda la sociedad, la represión sistemática puesta en práctica por la dictadura, incluida la tortura como un método reiterado de acción por parte de los militares. Los testigos de sus víctimas revelaron a la sociedad, con nombres y rostros, las monstruosidades cometidas por las FFAA. Varios oficiales de alto rango revelaron su incomodidad, nunca pudieron contrarrestar las denuncias incuestionables. Las persecuciones políticas y legales que lanzó la derecha para tratar de desalojar al PT del gobierno, después de haber agotado los intentos de hacerlo democráticamente, con las repetidas derrotas electorales de los tucanos, fueron acompañadas por declaraciones con el tono de amenazas por parte de oficiales de las FFAA. En vísperas del juicio de hábeas corpus a Lula por parte del STF, el jefe del Ejército hizo una declaración amenazante, que tuvo un efecto en la decisión negativa del poder judicial. Más tarde justificaría esa declaración, alegando que, sin ella, «el proceso se habría salido de control». Se refería, por supuesto, a la libertad de Lula y su papel en el control del proceso político hasta los límites que consideren convenientes.

El gobierno de Temer, establecido por el golpe de estado de 2016, retomó de inmediato lo fundamental a la derecha, el modelo neoliberal, pero gobernó con los partidos tradicionales de la derecha. El gobierno de Bolsonaro tenía la intención de presentar una imagen de independencia de estos partidos. Inicialmente, su gobierno estaba respaldado por tres ejes: la política económica ultraneoliberal (que garantiza, hasta hoy, el apoyo de los grandes empresarios), la del estado policial de Moro (que tenía la intención de transformar Lava Jato en una política estatal, un proyecto debilitado hoy) y miembros de las FFAA. Estos eran indispensables porque, a diferencia de Temer, Bolsonaro no tenía un partido sólido, que se ha desmantelado con el tiempo. Después, los militares asumieron una gran cantidad de cargos gubernamentales, incluso en el Palacio do Planalto. Asumieron con los rasgos propios de una corporación, pero no de cualquier corporación, sino de una que concentra el uso de la fuerza militar y que representa los valores del orden y la jerarquía. Su discurso siempre garantizó la lucha contra la «subversión», identificada en los movimientos sociales y los partidos de izquierda.

El personal militar perteneciente a unas FFAA desmoralizadas por la democratización del país, el éxito de los gobiernos de izquierda y las revelaciones de la Comisión de la Verdad, se ha unido cada vez más a un gobierno elegido por la judicialización de la política y la manipulación del proceso electoral. Sin ideología o un proyecto político, aparte del control del proceso político en manos de la oligarquía, no dudaron en unirse al gobierno, individualmente. A medida que el presidente se debilitaba, debido a su incapacidad innata para agregar, priorizar y gobernar, y surgió la opción del derecho de sustituir al presidente por el vicepresidente, Bolsonaro decidió dar una demostración de fortaleza, que él es el jefe del gobierno, y despidió a varios militares. Los que quedaron fueron debilitados.

Pero a medida que el gobierno perdió el apoyo de muchos de sus promotores y el apoyo popular, a medida que el desgaste de las acciones del presidente y sus hijos, involucrados en la corrupción y otros crímenes, se intensificó, el presidente decidió reanudar el proceso de militarización del gobierno.

El modelo neoliberal ha perdido capacidad hegemónica, es incapaz de obtener bases de apoyo social que le den estabilidad, como lo demuestra el desgaste acelerado del gobierno de Macri en Argentina. Gobierna de acuerdo con los intereses del capital financiero. Una política que promueve la especulación financiera, sin favorecer ni la producción ni la creación de empleo. Es una política que reproduce sistemáticamente la exclusión social y que, por lo tanto, requiere represión, políticas de dominación, ya que no tiene capacidad de persuasión y conquista estable de las bases de apoyo popular.

Las FFAA son una garantía de resistencia contra el retorno del PT al gobierno, contra el protagonismo de los movimientos sociales. Representan una reserva de cuadros para un gobierno que no tiene partido y como reserva para la represión. Pero el ejército no está hecho para gobernar, en el sentido de convencer, dialogar, vivir con diferencias, discutir ideas. Están hechos para mandar (como las escuelas militares deben entrenar a los jóvenes para la guerra, a diferencia de otras escuelas, que sirven para formar a los jóvenes para la libertad, la democracia, la convivencia con la diversidad, el aprendizaje con el conocimiento). Tendrán dificultades para dialogar con el Congreso, enfrentar críticas, vivir con movilizaciones populares.

Pueden representar una mayor dosis de pragmatismo en el gobierno, reemplazando o silenciando a los ministros habladores, incompetentes y mediocres, buscando una mayor efectividad, tal vez incluso del ministerio de economía, educación y asuntos exteriores. Pero tendrán que vivir con el comportamiento intransigente del presidente y las acciones de las milicias de sus hijos. Tienen una dura prueba política. Quizás sea la última carta de ese gobierno, que necesita militarización, pero que pierde aún más capacidad política de dirección. Nadie puede extraer agua de la piedra y, al sentarse en las bayonetas, también corre el riesgo de ser víctima de ellas.

Autor: Emir Sader

Fuente de la Información: https://rebelion.org/el-neoliberalismo-necesita-la-militarizacion/

Fuente de la Imagen: Rebelión

 

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“La clase obrera sigue siendo el principal sector social en la lucha frente a la globalización”

“La clase obrera sigue siendo el principal sector social en la lucha frente a la globalización”

Entrevista a José Daniel Lacalle

Por Salvador López Arnal

José Daniel Lacalle, ingeniero aeronáutico, miembro del Consejo de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), su trabajo en el campo de la sociología se ha centrado en la sociología de la ciencia, las profesiones, las clases sociales y la clase obrera. En este siglo XXI se ha centrado en la situación específica de la clase obrera y el mercado laboral: “La clase obrera en España. Continuidades, transformaciones, cambios” (El Viejo Topo-FIM, Barcelona, 2006), “Trabajadores precarios, trabajadores sin derechos” (El Viejo Topo, Barcelona, 2009), “Conflictividad y crisis. España 2008-2013” (El Viejo Topo-FIM, Barcelona, 2015); también ha contribuido a la publicación colectiva, “Dígaselo con Marx” (Ediciones GPS, Madrid, 2018). Desde 2008 dirige y coordina la publicación digital “Indicadores Económicos y Sociales” en la FIM.

Me gustaría preguntarte sobre una ponencia que has presentado en la Escuela del PCE de Madrid que se celebró en Cercedilla el pasado 19 julio de 2019. Recuerdo el título a los lectores: “¿Cómo es la clase obrera de hoy?”. Te apoyas en Edward P. Thomson, y comentas que “una clase social no debe verse como un componente de una estructura sino como una relación entre componentes de una estructura”.  ¿Nos puedes explicar con algo más de detalle esta definición? ¿No valdría entonces aquella definición de que la clase obrera incluye a todos los ciudadanos asalariados no propietarios ni directivos de los medios de producción, servicios y finanzas?

Sobre a la clase obrera, yo siempre me he apoyado en los marxistas anglosajones, no solo en Edward P. Thomson, sino en Ralph Milliband y sobre todo en Eric J. Hobsbawn. Pero el concepto de clase como relación está en el mismo “Manifiesto Comunista”, en donde la burguesía y el proletariado solo existen la una en función del otro, y viceversa, es decir, solo existen en su relación, que se concreta en la lucha de clases.

En cuanto a la definición de la clase obrera como todos los asalariados no propietarios ni directivos no es una buena herramienta para acercarse a la enorme complejidad que supone el conjunto de la clase obrera dentro del capitalismo globalizado (falsos autónomos, falsos cooperativistas, y otras figuras).

¿Ser asalariado o asalariado no es lo mismo que ser obrero/a?

Evidentemente ser asalariado/a no es lo mismo que ser obrero/a; la inmensa mayoría de los asalariados pertenecen a la clase obrera, por las mismas razones que las indicadas en la respuesta anterior.

Te cito de nuevo: “Para acercarnos a la situación de la clase obrera en España y en la Comunidad de Madrid utilizaremos la encuesta de población activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística, a principios de 2019, completándola con otra serie de datos a partir de estadísticas oficiales, como encuestas salariales, de accidentes laborales, de conflictividad laboral, etc.”. ¿No hay aquí riesgo de confiar en exceso de los datos oficiales, de la documentación institucional? Pienso, por ejemplo, en las estadísticas sobre accidentes de trabajo y no son siempre datos “neutros”, “objetivos”.

Sobre la validez de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Instituto Nacional de Empleo (INEM), y me refiero a los de la Encuesta de Población Activa (EPA), Accidentes de Trabajo, Encuestas de Salarios, Datos de Huelgas y Paros laborales, son lo más fiable que puede obtenerse, y son los que aceptan en Eurostat como válidos.

En el apartado “nación de asalariados”, hablas de la importancia de la “economía sumergida” en España. ¿Por qué sigue siendo tan importante en nuestro país ese tipo de economía? ¿Qué trabajadores y trabajadoras se ven abocados a ella?

Sobre la economía sumergida, en 2019 en nuestro país, está calculada en el 25% del Producto Interior Bruto; España dobla la media de la Unión Europea y el que se mantenga alrededor de esa cifra es debido, fundamentalmente, a la falta de recursos de todo tipo (materiales y humanos) que se dedican a su persecución. Los trabajadores abocados a ella son los inmigrantes sin papeles, pero también aquellos que tienen los trabajos más precarizados.

Hablas también en este apartado de los falsos autónomos de la mal llamada economía ‘colaborativa’. ¿Qué dimensión tiene esa economía antiobrera en estos momentos en España? ¿Cómo ves el futuro de esa economía de agresión en nuestro país?

Se denominan falsos autónomos los que tienen una facturación que está monopolizada por una sola empresa, los casos de Globo, Deliveroo, Uber, Cabify, Mapfre y las corporaciones locales son los más conocidos. Se calculan, según la UATAE que son 225.000 personas en 2019, con un crecimiento de 15.000 en este último año y que la cifra continúa creciendo. El futuro de este colectivo depende de la derogación de las últimas reformas laborales y la aprobación de un Estatuto de los Trabajadores que le tenga en cuenta.

Se habla en ocasiones, tú también lo haces, de que una de las consecuencias básicas de la globalización es la diversificación y fragmentación de la clases obrera. ¿De qué diversificación y fragmentación hablamos? ¿Qué novedades generan en las clases trabajadoras esta diversificación y fragmentación?

Como ya he planteado en otras ocasiones, y perdón por la autocita: “la globalización ha incrementado las diferencias dentro de la clase, tanto a nivel internacional como dentro del capitalismo avanzado o global. La existencia de un mercado de trabajo dual entre trabajadores precarios, la mayoría, y no precarios, la minoría, que enlaza con la existencia de lo que Lenin calificó como ‘aristocracia del trabajo’; nos lleva a un mercado laboral con múltiples diferencias internas, salariales, de derechos y condiciones de trabajo, de género, de edad, por nivel de educación, por tipo de contratación” (J.D. Lacalle, “Las clases sociales en ¿El Manifiesto Comunista”, en el libro colectivo “Dígaselo con Marx”, referenciado más arriba).

Señalas también un segundo error en las previsiones de Marx y Engels. ¿Qué segundo error es ese?… Y por cierto, ¿cuál fue el primer error?

Sobre los errores de previsión en “El Manifiesto” son, en primer lugar, la desaparición de los grupos intermedios, pequeños industriales y comerciantes, artesanos y labriegos, que plantean que proceden del feudalismo, y en segundo lugar que el incremento cuantitativo de la clase obrera iba acompañado por su homogeneización. Es evidente que ninguna de las dos se ha cumplido.

Hablando de la diversidad en las condiciones de trabajo haces referencia a los trabajadores precarios. ¿Qué sería para ti un trabajador precario? Tal como estás las cosas tras las últimas contrarreformas laborales, ¿no lo seríamos todos?

Sobre el precariado, en primer lugar, un trabajo precario es aquél que no permite unas condiciones de vida y trabajo dignas. Desde luego, tras las últimas contrarreformas laborales es aplicable a la gran mayoría de los trabajadores dependientes, o de la clase obrera.

El precariado, algunos sociólogos de renombre usan esta expresión, ¿sería una nueva clase social desde tu punto de vista?

Desde mi punto de vista y aún a sabiendas de que el precariado es considerado como una nueva clase social, esto no es así. La clase obrera, a lo largo de la historia del capitalismo, nunca ha sido un grupo social homogéneo, el que esta falta de homogeneidad se haya agudizado con la globalización capitalista no nos debería llevar a inventarnos una nueva clase social.

Hablas a continuación de la importancia de la división de género. ¿Por qué es tan importante esta división?

Su importancia está en que en principio afecta a más de la mitad de la población. En el mercado laboral las mujeres están hiperresentadas (con tasas de feminización superiores al peso de las mujeres en la población en edad de trabajar) en el trabajo a tiempo parcial, el paro, el paro de larga duración y la inactividad, y prácticamente equilibradas en la contratación temporal; infrarrepresentadas lo están en la actividad, ocupación, y salarización.

¿Sigue pasando que las tareas domésticas están realizadas básicamente por mujeres?

Aunque ha habido avances en la participación masculina en las tareas domésticas, estas siguen siendo realizadas mayoritariamente por las mujeres.

La brecha salarial entre mujeres y hombres, ¿ha aumentado o ha disminuido estos últimos años?

Utilizando el trabajo de Marta Hernández para “El Mundo” de 12/2/18 a partir de los datos de GESTHA en su informe “Brecha salarial y techo de cristal”, la brecha salarial estaría creciendo; como media las mujeres cobran 4.745 euros menos anuales que los varones, un 30% menos, y en el caso de las pensiones la diferencia sube al 37% menos.

¿Cómo describirías brevemente la situación de las mujeres trabajadoras en España?

A partir de los datos de la EPA, la mayor precariedad del trabajo de las mujeres está recogida en una pregunta anterior, la que me hacías sobre la división de género.

En cuanto a la edad, ¿no ha sido siempre así? Si pienso en mi vida laboral, por ejemplo, cuando empecé a trabajar a los 14 años mis condiciones eran malas, francamente malas, mucho peores que las de mis compañeros de mayor edad.

La situación laboral de los jóvenes trabajadores es, lisa y llanamente, catastrófica en los menores de 30 años, como se deduce de los análisis de la EPA para ese grupo de edad. Con una tasa de actividad 4’5 puntos porcentuales por debajo de la del total de la población, una tasa de ocupación casi 11 puntos porcentuales por debajo, apenas por encima del 75, una tasa de temporalidad por encima del 55%, casi 29 puntos porcentuales por encima de la media, en el trabajo a tiempo parcial están contratados algo más de 1 de cada cuatro jóvenes, más de 11 puntos porcentuales por encima de la media, desempleados están casi 1 de cada cuatro jóvenes y más del 59% ni encuentran trabajo ni lo buscan.

Al referirte al nuevo salario mínimo haces referencia a las dificultades para su implantación y a su cuantía. ¿Dónde residen las dificultades para su implantación? La ley está aprobada desde hace meses. ¿Cuál sería una cuantía justa, desde tu punto de vista, para el salario mínimo en la España actual?

El problema está en lo difícil que es el seguimiento de una ley dentro de la maraña de pequeñas empresas y comercios que conforman el modelo productivo en nuestro país. La cuantía debería estar marcada por conseguir un trabajo digno.

¿Por qué es tan importante el sector servicios en la estructura económica española (¡nada menos que el 75,5% de los asalariados!)? ¿Qué consecuencias podemos extraer de ese dato?

En el capitalismo avanzado el grueso de la ocupación está en el sector servicios, de todos modos esta es una situación ficticia, puesto que el sector servicios es una especie de cajón de sastre en el que todo cabe. Hay que distinguir entre los servicios con trabajadores de elevada cualificación, como son la enseñanza y la sanidad, los servicios con alto contenido tecnológico, y el resto. En España, por desgracia, los servicios, en su mayoría, son de valor añadido bajo. Con esto quiero decir que el peso del 75% en el empleo en el sector servicios no dice nada, a priori, es un porcentaje normal.

¿Qué trabajadores españoles ganan más? ¿Los de la industria, los de la construcción, los de servicios? ¿Por qué?

En España, los salarios son mayores en la industria, un 14’7% por encima de la media, unos 4.000 euros anuales más, seguido de los servicios, la construcción es la que tiene salarios más bajos, (datos de 2017). La razón está en la productividad del trabajo en los distintos sectores.

¿Son muy importantes las diferencias salariales en las comunidades españolas? ¿Pueden ser causa esas diferencias de migraciones internas en busca de una mejor remuneración? ¿Los trabajadores de las comunidades ricas (las de mayor renta per capita) viven mejor que los de las comunidades más pobres? ¿Sus clases dominantes son más generosas?

Las Comunidades más ricas tienen salarios más altos, debido al valor añadido producido. Eso no tiene nada que ver con la generosidad o no de las clases dominantes. Además esas Comunidades tienen menor tasa de paro, que es, probablemente, la principal causa de migraciones internas.

¿Qué futuro tiene nuestro país, y sus clases trabajadoras, partiendo de la descripción que haces (que pone los pelos de punta) de la situación de los jóvenes trabajadores?

Evidentemente, la situación laboral de los jóvenes es prácticamente insostenible, como hemos mostrado en una respuesta anterior. Esto ha producido una emigración al exterior. En 2007 había en nuestro país 8,38 millones de jóvenes entre 16 y 30 años, en 2019 son solamente 6’68 millones, 1.7 millones (un 20%)  menos; la única explicación de esta caída es la emigración.

Afirmas que en España el conflicto laboral es, esencialmente, un conflicto industrial. ¿Por qué? Por lo demás, ¿no siempre ha sido así?

Hace un tiempo se generalizó la propuesta de que el conflicto laboral estaba perdiendo fuerza frente al conflicto social. Esto afirmación es la que me llevó a hacer, desde la FIM, una investigación sobre el conflicto laboral, que se publicó en 2015 y se ha ido completando en los “Indicadores económicos y laborales”. El resultado de esa investigación, que cubre desde 2007 a 2018 es que el número de huelgas diarias estrictamente laborales ha oscilado entre 2’5 y 3 en los datos del Ministerio de Empleo.

Teniendo en cuenta datos e interpretación, ¿la clase obrera es, hoy por hoy, un sector social en lucha?

La clase obrera sigue siendo el principal sector social en la lucha frente a la globalización capitalista.

Los sindicatos de clase, ¿están a día de hoy a la altura de las circunstancias? ¿Pueden hacer más de lo que hacen?

Los sindicatos de clase hacen lo que pueden, hay que recordar que un conflicto laboral registrado es generalmente llevado a cabo por uno o más sindicatos.

¿Por qué sigue habiendo tan baja afiliación sindical en España?

La afiliación sindical en España siempre ha sido muy baja, con la crisis y la recuperación macroeconómica el porcentaje de afiliación ha bajado, del 17’1% en 2008 al 13’9% en 2015. Hay que tomar en consideración que en la negociación colectiva, que llevan a cabo los sindicatos es aplicable a todo el colectivo, estén o no sindicados.

Hablan los sociólogos de la desaparición de las clases medias, de su proletarización creciente. ¿Es así? La crisis económica en la que seguimos inmersos, ¿les golpeó con más dureza?

La desaparición de las clases medias y la progresiva proletarización de las mismas. A lo largo de la historia el capitalismo ha jugado con la existencia de los grupos intermedios con el fin de encontrar una barrera que evitan la existencia de un enfrentamiento entre las dos clases principales. Es cierto que la globalización ha incrementado las diferencias de ingresos y modos de vida, ahora bien, volver a plantearse la progresiva proletarización hasta la desaparición no creo que se vaya a producir

Mil gracias por tu tiempo y tus documentadas respuestas.

Fuente: El Viejo Topo, enero de 2020.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/la-clase-obrera-sigue-siendo-el-principal-sector-social-en-la-lucha-frente-a-la-globalizacion-capitalista/

Fuente de la Imagen: El viejo Topo

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