Coinciden Trump y Biden en pronta reapertura de escuelas en EUA

Trump le pidió explicar supuestas irregularidades en relación a negocios de su hijo Hunter Biden.

Joe Biden y Donald Trump se enfrentaron este jueves en el último debate antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y coincidieron en la pronta reapertura de escuelas en Estados Unidos cerradas por los contagios de COVID-19.

En el debate ocurrido en la universidad de Belmong en Nashville, ubicada en Tenneseee, el demócrata señaló que creará estándares nacionales para abrir escuelas y comercios. “Voy a encargarme de esto, de asegurarme que tengamos un plan. El no tiene uno”, explicó.

En tanto Trump argumentó que deben abrirse ya que “la tasa de transmisión entre los jóvenes es muy leve. Yo quiero abrir las escuelas, no se puede cerrar el país”.

Trump cuestionó a su rival y le pidió explicar supuestas irregularidades de cuando era vicepresidente entre 2009 y 2017 en relación a negocios de su hijo Hunter Biden.

“Nunca he recibido ni un centavo del extranjero en toda mi vida”, respondió a los señalamientos de los negocios de su hijo en Ucrania y China que el magnate catalogó como “un caso de corrupción importante”.

Biden por otra parte, criticó la política de Cero Tolerancia en 2018 en la que se separó a niños migrantes de sus padres.

“Esos chicos están solos, sin lugar a donde ir. Eso es criminal”, dijo Biden sobre los 545 menores de los que aún no se localiza a sus padres.

Fuente: https://www.adn40.mx/internacional/nota/notas/2020-10-22-21-50/coinciden-trump-y-biden-en-pronta-reapertura-de-escuelas-en-eua

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Muerte de George Floyd | «La idea de que América Latina es menos racista que EE.UU. es falsa»: Alejandro de la Fuente, experto en racismo de Harvard

Redacción: BBC Mundo

La muerte de George Floyd mientras se encontraba bajo custodia policial en Estados Unidos ha generado protestas contra la violencia racial en todo el mundo, incluyendo varios países de América Latina.

Pero, ¿es mejor la situación de lo afrodescendientes en la región que en EE.UU.?

Se lo preguntamos al experto en racismo en América Latina Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard.

Y de paso aprovechamos para conversar sobre temas como la arraigada convicción latinoamericana de que en la región no hay racismo, solo clasismo, y sobre la diferencia entre el racismo contra afrodescendientes e indígenas del sur del continente.

Activistas indígenas y afrodescendientes protestan contra el racismo en Brasil.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl racismo en América Latina afecta a indígenas y afrodescendientes.
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¿Es comparable el racismo en contra de los afrodescendientes en Estados Unidos con el de América Latina? ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

Hay que empezar desdichadamente por las similitudes. Y hay que empezar por las similitudes porque la discriminación racial, el racismo sistémico y la exclusión de las personas afordescendientes de los proyectos nacionales, de los proyectos de ciudadanía, son realidades comunes a todas las Américas. Son realidades que tienen una historia compartida, una historia común, y que se expresan de maneras diferentes en distintos lugares, pero que se expresan en muchos lugares en las Américas.

Y las formas más extremas y recientes de esa historia -la brutalidad policial, la criminalización de las personas afrodescendientes, la asociaciones entre ciertos rasgos fenotípicos y la criminalidad- eso no es algo que atañe solo a EE.UU., aunque adquiera una visibilidad singular cuando pasa en los EEUU. Pero si uno sigue más o menos de cerca las noticias de Brasil encontraría noticias muy similares y probablemente mucho peores que las que estamos leyendo sobre EE.UU. en términos de violencia racializada y en términos de criminalización de la población afrodescendiente.

Protesta contra la brutalidad policial en BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn Brasil la policía mata a mas afrodescendientes que en EE.UU.

La otra similitud fundamental y muy contemporánea es que en la situación de la crisis de salud pública que estamos viviendo, los efectos diferenciales de la pandemia de covid-19 según grupos racializados son otra realidad que parece ser común a las Américas. En eso tenemos mucha mejor información para EE.UU., tenemos alguna información para Brasil y tenemos casi ninguna información para los otros países de América Latina; sabemos muy poco sobre el impacto de la covid-19 sobre los distintos grupos poblacionales, pero hay muchas denuncias desde el terreno y suficiente información para intuir que la pandemia está teniendo efectos raciales diferenciados.

El racismo y la discriminación adoptan formas diferentes, maneras diferentes en los distintos países. El racismo puede expresarse de formas distintas. Pero a estas aturas hay que decir que el viejo sueño de que América Latina es menos racista que EE.UU., o que el racismo estadounidense es peor que el de América Latina, es simplemente falso

¿Y las diferencias? La primera que me viene a la mente es la mayor representación política y capacidad organizativa de la comunidad afroestadounidense, ¿o me equivoco?

No, no se equivoca. Creo que en EE.UU., después de las luchas por los derechos civiles (que se dieron desde mediados de la década de 1950 a fines de la de 1960), la representación política, la visibilidad política del tema, la capacidad de un sector de la población afroamericana de ejercer presión sobre el gobierno federal y los gobiernos estatales es superior a la de las poblaciones afrodescendientes en América Latina.

Niña con letrero con las imágenes de Martin Luther King y Barack ObamaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa lucha por los derechos civiles de Martin Luther King Jr. permitió la llegada a la presidencia de Barack Obama.

Pero hay otra diferencia que creo es fundamental y es una diferencia que conecta con las maneras en cómo pensamos y cómo sentimos el racismo y la discriminación en los distintos países. Y es el hecho que, dentro de la Américas, la experiencia de la segregación racial formal, legalmente entronizada, es una experiencia muy peculiar de los EE.UU.

En EE.UU., a veces se habla del «excepcionalismo latinoamericano» y yo siempre digo que la excepción, si acaso, son ellos, aunque no me gusta mucho hablar en esos términos, porque creo que no es muy productivo. Pero en los países latinoamericanos, en muchos países de América Latina -en nuestra América, como hubiera dicho Martí- existieron y existen imaginarios nacionales que, al menos de forma retórica, incluían a la población afrodescendiente. Y esos idearios pueden funcionar de muchas maneras: pueden ayudar a silenciar las realidades, el racismo sistémico y la discriminación; pueden ayudar a invisibilizar a esas poblaciones; pero también pueden ayudar para hacer políticamente más difícil cualquier política abiertamente racista, incluyendo estas formas extremas de brutalidad policial.

Es decir, en América Latina existe una especie de consenso nacional de que el racismo es una cosa inaceptable y una cosa vergonzosa. En EE.UU. existen en estos momentos, incluso a nivel gubernamental, una coyuntura muy diferente. Porque hay un gobierno federal, hay una administración, que ha mandado muchas señales de que probablemente está bien ser racista y a veces de manera muy explícita ha utilizado un lenguaje que es abiertamente racista, abiertamente xenófobo, abiertamente sexista. Y todo esto crea un ambiente, digamos, favorable, para que ese policía que vimos en el caso de señor George Floyd se sienta empoderado para hacer algo así.

Miembro del KKKDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl discurso supremacista blanco está mucho más naturalizado en EE.UU. que en América Latina.

¿Esa concepción más integradora de nuestro ideario colectivo es la que por ejemplo explica que muchos latinoamericanos insistan que en sus países lo que hay es clasismo, no racismo, sin darse cuenta de lo interrelacionados que están?

Sí, ese es uno de los anclajes culturales e ideológicos de esa visión, que no es por supuesto una visión completamente equivocada. El clasismo es una forma fundamental de estructuración de nuestras sociedades al sur del Río Grande. Lo que pasa es que como tú decías, el clasismo en América Latina tiene color. El clasismo de América Latina no es incoloro, no es neutral desde el punto de vista del color. Existe una asociación potentísima entre pigmentación y ubicación de clase y posibilidades socioeconómicas. Y hay muchos estudios -muchos muy serios, sobre todo desde Brasil, pero no solo desde Brasil- que demuestran que incluso cuando uno mide toda una serie de variables sociodemográficas -educación, estructura familiar, lugar de residencia…- hay todavía unas diferencias entre las personas afrodescendientes y las personas no afrodescendientes que no logramos explicar por esas variables. Y es ahí donde el racismo y a discriminación están jugando un papel fundamental, y eso es algo devastador que tiene un efecto acumulativo a lo largo de generaciones, y es así como se reproducen esas estructuras socio-clasistas racializadas.

Vendedor ambulanteDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn América Latina hay una estrecha relación entre raza y clase.

¿Y hay diferencias entre el racismo que sufren los afrodescendientes y el que afecta a los pueblos indígenas u originarios?

Es interesante destacar que, en casi todos los países de la región, los indígenas tienen indicadores de bienestar inferiores a los de las personas afrodescendientes. Esto se debe en parte a que la categoría misma de indígena está asociada a las comunidades rurales, que suelen ser más pobres, mientras que las personas afrodescendientes participan más de las economías urbanas, aunque frecuentemente lo hagan desde la informalidad. Tanto «indio» como «negro» son categorías de manufactura colonial que produjeron grupos racializados, subordinados e inferiores. Pero la inferioridad indígena es frecuentemente explicada a través de insuficiencias culturales, mientras que la de los afrodescendientes hace énfasis en la supuesta inferioridad biológica, racial.

En la práctica, sin embargo, muchas personas de ambos grupos enfrentan la discriminación racial de forma similar, especialmente cuando intentan ascender socialmente y acceder a espacios tradicionalmente «blancos».

Indígenas guatemaltecasDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLos indígenas tienden a vivir en mayores condiciones de pobreza que los afrodescendientes.

Y en ese contexto, y haciendo referencia al eslogan de las prestas en EE.UU., ¿importa más la vida de los negros en América Latina o no hay mayor diferencia?

La verdad -y me duele y me apena decir esto- es que no hay una gran diferencia. Hoy en día tenemos mucha más información estadística sobre las diferencias raciales en América Latina, en los últimos diez años se han producido muchos datos que permiten demostrar perfectamente, y más allá de cualquier debate, que en América Latina tener la piel oscura implica mayor subordinación social.

Esto es verdad en toda la región, incluso en la Cuba socialista que supuestamente en algún momento resolvió este problema, sin resolverlo nunca.

Protesta contra el racismo en ColombiaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEn muchos indicadores los afrodescendientes están peor en América Latina que en EE.UU.

Existen hoy en día datos estadísticos que permiten de hecho una comparación más o menos sistemática entre muchos países de la región y EE.UU. Y, en esa comparación, EE.UU. no siempre luce peor. Porque desde los derechos civiles se produjo en EE.UU. todo un diseño de políticas públicas para lidiar con los legados de la segregación racial, y antes de eso la esclavización de las personas africanas y afrodescendientes. Y en América Latina esas políticas solo han empezado a desarrollarse a partir esencialmente de finales de los años 80 y los años 90.

De hecho, si hubiéramos tenido esta conversación hace diez años, habríamos dicho que Brasil estaba a la cabeza en todo el hemisferio en términos de política pública con respecto a los afrodescendientes, especialmente porque Brasil estableció una serie de políticas de acción afirmativa en acceso a la universidad que transformó -y esto se puede demostrar- el escenario de la educación superior brasileña. Esos programas, como te imaginaras, han sido reducidos y han estado bajo ataque en los últimos años, pero produjeron resultados absolutamente dramáticos.

Es decir, que aunque a América Latina le tomó mucho más tiempo aceptar la noción de que era necesario desarrollar políticas públicas específicamente diseñadas para la población afrodescendiente, esas políticas públicas han ganado terreno. De manera insegura, de manera parcial, pero han ganado terreno. Y han ganado terreno en multitud de países, con Brasil a la cabeza. Pero Colombia también ha estado haciendo bastante.

Partdio Colombia vs. BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionBrasil y Colombia están entre los países de la región con mayor población afrodescendiente.

¿Le sorprende entonces que con esos avances en políticas en Brasil mueran mucho más afrodescendientes a manos de la policía que en EE.UU.? ¿Cómo se explica?

Mira, ahí pones el dedo sobre la esencia del racismo. El racismo no es solo una cuestión de una distribución desigual de recursos. El racismo está anclado en una distribución desigual de recursos, pero el racismo es mucho más que eso. Es todo un complejo cultural que de alguna manera «explica» o «naturaliza» -en los dos caso así, entre comillas- la subordinación de esas personas, de los que tienen menor acceso.

Por eso uno puede tener un ejemplo como el caso cubano, como el caso de la Cuba posrevolucionaria, donde a pesar de existir altísimos niveles de igualdad el racismo continúa, el racismo no desaparece.

Protesta contra la letalidad policial en BrasilDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa idea de que los afrodescendientes son más propensos al crimen y la violencia es una construcción racista fuertemente arraigada.

Lo que eso sugiere es que acabar con el racismo requiere no solo de políticas de acción afirmativa en Brasil, Colombia, Uruguay y otros países, sino además de una campaña sistemática para transformar cómo las personas se piensan a sí mismas y piensan a los demás. Porque cuando un policía interactúa con un afrodescendiente, lo que ve es un criminal. Ahora, uno puede preguntarse ¿por qué? ¿Por qué ve a un criminal? Pues porque existe todo un cuerpo de saber producido desde fines del siglo XIX que supuestamente demuestra, supuestamente científicamente, que las personas afrodescendientes -los mal llamados negros- tienen una mayor propensión a la criminalidad. Entonces ese policía ha incorporado eso en su manera de ser y de pensar. Y para que ese policía piense de manera diferente tenemos que reprogramarlo, tenemos que ayudarlo a desaprender eso.

¿Además de Brasil, hay otro país en la región brutalidad policial contra afrodescendientes sea un problema mayor?

Otro país donde la violencia racializada y la violencia racista es bastante generalizada es Colombia. Creo que es un fenómeno diferente al de Brasil, pero es un país del que tenemos información sistemática, absolutamente devastadora, de que la violencia de distintas fuerzas de seguridad recae con frecuencia sobre activistas afrodescedientes pacíficos que luchan por los derechos de las comunidades, los derechos medioambientales, la protección de territorios.

Esas son formas de violencia racializada que quizás leemos diferente a cuando tenemos a un policía uniformado, pero son forma de violencia racializada que también están siendo instrumentadas desde grupos de poder y cuerpos de seguridad más o menos formales. De manera que si uno quisiera ver un caso adicional al de Brasil probablemente el de Colombia sería el caso a mirar.

Militares en Buenaventura, ColombiaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEn Colombia los territorios con mayor presencia afro a menudo son los que más sufren la violencia.
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Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52922526

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El Dalai Lama culpa al racismo por la muerte de George Floyd en Minneapolis, Estados Unidos

Redacción: El Confidencial

El líder espiritual tibetano se muestra abatido por los graves sucesos que se están produciendo en Estados Unidos.

La ciudad de Minneapolis se encuentra en una situación de extrema violencia por los altercados que se están produciendo tras la muerte de George Floyd, un ciudadano afroamericano, a manos de cuatro policías blancos. A las manifestaciones de protesta por el polémico fallecimiento han seguido altercados y vandalismo que han convertido la ciudad en un polvorín a punto de estallar.

En las últimas horas, un grupo de manifestantes ha prendido fuego a una de las estaciones de policía de Minneapolis, provocando graves enfrentamientos. En uno de ellos, un hombre ha muerto tras recibir un disparo, lo que ha obligado al alcalde, Jacob Frey, a declarar el estado de emergencia en la ciudad.

Ahora, el Dalai Lama también ha mostrado su preocupación por lo que está sucediendo en Minneapolis. El líder tibetano ha culpado a la discriminación y al racismo de lo sucedido: «Vemos en los medios de comunicación noticias sobre la discriminación por motivos de color o religión en estos días; y, después, hay asesinatos debido a eso, y hay personas que incluso se enorgullecen de poder matar a alguien«.

El problema del racismo

A continuación, el Dalai Lama dio su versión sobre lo sucedido en Minneapolis: «Justo ayer vi en las noticias por televisión que, en algún lugar de Minnesota o en algún lugar de Estados Unidos, una persona negra se había caído debajo de un automóvil y el equipo de policía… en realidad apretó su rodilla contra el cuello de esa persona negra«.

El alcalde de Minneapolis ha tenido que decretar el estado de emergencia en la ciudad.

En declaraciones que recoge la CNN, el líder espiritual tibetano añadió que «debido a esta discriminación, a un racismo basado en la raza, se hacen este tipo de cosas». Una situación que ha generado una gran preocupación en el Dalai Lama ante las imágenes procedentes de Minneapolis y que ya llenan los informativos de todo el mundo.

El Dalai Lama pronunció estas palabras durante una charla educativa de dos días sobre el ‘Avalokiteshvara’, una práctica que está centrada en la compasión. Es una de las primeras apariciones del líder tibetano desde que se propagara el coronavirus por todo el mundo, como medida de prevención.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-05-29/dalai-lama-racismo-george-floyd-minneapolis_2616132/

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‘El silencio de otros’ y otros documentales para remover conciencias

Redacción: Fotograma

Seleccionamos una veintena de documentales impactantes y necesarios, de esos que ayudan a comprender el mundo que nos rodea y también a mirar de forma crítica nuestra Historia para no olvidarla. Ni repetirla.

No hay arma cinematográfica más certera que el documental. Ya sea desde los bustos parlantes, la animación o la primera persona, este género abarca grandes reflexiones sobre los temas más candentes de nuestra actualidad, de una forma crítica que nos ayuda a entender mejor el mundo que nos rodea. Traspasan las barreras del marketing para mostrarnos realidades ocultas, fruto de investigaciones periodísticas o los testimonios inagotables de los afectados. Es, además, una herramienta irrenunciable para mirar al pasado, a nuestra Historia, y no olvidarla. No vaya a ser que la repitamos.

Con motivo del estreno de ‘El silencio de otros’, uno de los documentales más importantes de la temporada, seleccionamos una veintena de títulos que van a remover alguna que otra conciencia. Si hay suerte.

 1. EL SILENCIO DE OTROS (2018)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: las víctimas del franquismo.

Como escribía Carlos Loureda en su crítica para FOTOGRAMAS, este es el documental más importante de los últimos 80 años. Y lo es: Almudena Carracedo y Robert Bahar cuestionan la Transición y su Pacto del Olvido, por el que los crímenes del dictador Francisco Franco y sus seguidores fueron escondidos, y sus víctimas abandonadas en las cunetas. Ahora, tantos años después, un grupo de familiares busca una justicia que el estado español no parece dispuesto a darles.

2. CITIZENFOUR (2014)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: los secretos del poder y el espionaje masivo.

Ganador del Oscar a Mejor Documental, este filme de Laura Poitras recoge uno de los momentos más alucinantes de la última década: cuando Edward Snowden dejó su trabajo en la CIA y se refugió en Hong Kong para contar al mundo los secretos que había descubierto y violaban los derechos fundamentales a nivel mundial.

3. CIUTAT MORTA (2014)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: los abusos de poder y las mentiras que los encubren.

Representantes del cine más militante del momento, Xapo Ortega y Xavier Artigas se dieron a conocer con este documental, que investiga los motivos del suicidio de Patricia Heras para acabar retratando la otra cara de Barcelona. Una que tiene muchos secretos bajo la alfombra y muchos crímenes por los que rendir cuentas.

mejores documentales para reflexionar

De qué va: el racismo en Estados Unidos.

La cineasta Ava DuVernay se pasa al documental para componer una minuciosa investigación sobre las relaciones entre la comunidad afroamericana, las cifras de encarcelamientos y el racismo institucional del país. La criminalización del colectivo se acaba revelando como un auténtico cáncer, y las reflexiones que desprende el filme son tan contundentes como necesarias.

5. AN OPEN SECRET (2014)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: la pederastia en Hollywood.

Ahora que se habla tanto de los abusos sexuales, de Harvey Weinstein y el #MeToo, toca volver a este documental de 2014 dirigido por Amy Berg y que pasó bastante desapercibido. En él se abordan los casos más flagrantes de abusos de menores en la industria norteamericana, con nombres y apellidos. Algunos te dejarán de piedra.

6. FOOD INC (2008)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: la industria alimentaria.

Este documental de Robert Kenner te va a hacer replantearte tu dieta. Su retrato de la industria alimentaria es impactante, implacable y profundamente crítico. Como con tantos otros temas, seguimos haciendo la vista gorda como sociedad a los procesos que se esconden tras la comida que compramos plastificada en el supermercado. Quizás verlo nos haga cambiar de idea.

mejores documentales para reflexionar

De qué va: trabajo sexual y pornografía.

Hablando de temas a los que la sociedad da la espalda… Jill Bauer y Ronna Gradus se sumergen en el mundo del negocio del sexo, donde encuentran grandes cantidades de precariedad laboral, falta de derechos y maltrato a las mujeres. Netflix amplió los temas con la serie ‘Hot Girls Wanted: Turned On’ de Rashida Jones, pero sólo con esta hora y media basta para convencernos de que hay un problema. Inside Job

8. INSIDE JOB (2010)

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De qué va: la crisis económica de 2008, y los intereses que hubo detrás.

Un clásico moderno que todavía no ha caducado. De hecho, sigue siendo la historia interminable y sin escrúpulos de nuestro capitalismo contemporáneo. Como se dice varias veces en este documental de Charles Ferguson, la crisis económica de hace una década no fue un accidente. Tuvo responsables y tantos otros que podrían haberla evitado. Tras ella, los pobres son más pobres y los ricos más ricos (y más despiadados). Una película absolutamente necesaria.

9. LAGO DE FUEGO (2006)

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De qué va: el aborto.

Tras dirigir aquella aclamada ‘American History X’, el cineasta Tony Kaye se sumerge en el género documental para hablar de un tema candente: el aborto. Kaye realiza una investigación a través de multitud de entrevistas, poniéndose intermitentemente a un lado y otro del debate.

10. LO AND BEHOLD (2016)

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De qué va: las nuevas tecnologías e Internet.

Como documentalista, Werner Herzog siempre ha sabido explorar sus temas más allá de lo evidente y llegar a las reflexiones más humanas. Con esta deslumbrante película, el alemán entrevista a importantes pioneros de la era digital para mostrar cómo ha cambiado la vida, cómo se presenta el futuro y, sobre todo, cómo ha cambiado nuestra forma de relacionarnos en la era de Internet. La imagen de los monjes absortos en sus ‘smartphones’ no tiene precio.

11. OF FATHERS AND SONS (2017)

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De qué va: los niños del ISIS.

Premio del Jurado en el Festival de Sundance y nominado a Mejor Documental en los próximos Premios del Cine Europeo, este filme de Talal Derki es un documento único y de primera mano de cómo ISIS prepara a la juventud siria para ser sus próximos soldados. Derki vivió durante dos años con una familia, observando con su cámara a los niños, y el resultado es escalofriante.

12. SHE’S BEAUTIFUL WHEN SHE’S ANGRY (2014)

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De qué va: la lucha feminista.

En un momento en el que el feminismo está de nuevo en boca de todos, es más importante que nunca recordar lo que este movimiento ha conseguido a lo largo de su historia, especialmente en la década de los 60, cuando se negaron a ser unas segundonas en la historia. Cuando dijeron que «lo personal es político» y cambiaron el mundo. La cineasta Mary Dore nos lleva a un momento del que deberíamos tomar nota.

13. SHOAH (1985)

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De qué va: el Holocausto.

Nunca es tarde para volver a Claude Lanzmann y el que es uno de los mejores documentales de la historia del cine. Lo es no sólo por sus nueve horas de entrevistas, testimonios y visitas a los lugares donde sucedió todo, sino sobre todo porque nos enseña lo necesario que es revisionar la historia, tenerla presente y entenderla para que no caiga en el olvido. Para que no se repita. Ya sabéis: quien no conoce la historia está condenado a repetirla.

14. THE ACT OF KILLING (2012)

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De qué va: el impune genocidio en la Indonesia de los 60.

Fue toda una sensación cuando se estrenó: ganó el BAFTA, el galardón de los Premios del Cine Europeo y llegó a estar nominado a los Oscars, aunque no lo ganó. El furor que causó, y que llevó a Joshua Oppenheimer a hacer una segunda parte (‘La mirada del silencio’), está justificado: en su retrato de unos exmercenarios que recrean sus crímenes sin ninguna clase de remordimiento, el cineasta estaba lanzando un poderoso mensaje social: la impunidad es un fracaso de la historia.

15. LA CORPORACIÓN (2004)

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De qué va: el reinado de las multinacionales.

Mark Achbar, Jennifer Abbott y Joel Bakan retratan en este documental cómo se formaron algunas de las mayores y más poderosas corporaciones de nuestro planeta, con menciones directas a marcas como Nike o Coca-Cola. Con presentadores de excepción para las reflexiones que suscita, desde Noam Chomsky hasta Michael Moore, este documental es otra muestra más de todo lo que esconde el capitalismo moderno y que todo su marketing no nos deja ver.

16. VALS CON BASHIR (2008)

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De qué va: el horror de la guerra entre Israel y El Líbano.

Con una animación que quita el hipo, Ari Folman nos contó los horrores de esta guerra de principios de los 80 para exorcizar fantasmas de una historia que debe ser observada con mayor crítica. Demuestra, además, que hay muchas maneras de contar historias y que el documental es un género apasionante y diverso.

17. CONFESIONES DE UN BANQUERO (2013)

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De qué va: el poder de los banqueros.

En nuestra sociedad hay pocos colectivos tan poderosos como el de los banqueros. En este documental de Marc Bauder, uno de ellos se abre en canal para contarnos sus motivaciones personales y profesionales, y cómo funciona ese oscuro mundo paralelo donde, parece ser, viven unos señores trajeados con los bolsillos rebosantes de dinero.

18. THE MASK YOU LIVE IN (2015)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: la nueva masculinidad.

El patriarcado no es sólo en el enemigo de las mujeres, también de los hombres. Tradicionalmente, se les ha enseñado a ser fuertes, a no llorar, a no mostrarse débiles ante los demás, a tragarse sus emociones y seguir el camino de los que les precedieron. Pero todo eso, como dice el título de este documental de Jennifer Siebel Newsom, es una máscara. Una que hay que quitar cuanto antes. Este filme aporta su granito de arena para hacerlo.

19. EL CHOQUE DE DOS MUNDOS (2016)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: la lucha entre la explotación y la conservación.

Como bien dice el título, dos mundos chocan violentamente en este documental de Heidi Brandenburg y Mathew Orzel: el de un gobernante que quiere destrozar la naturaleza para obtener beneficios con los materiales que allí se encuentran y los habitantes de esas tierras que no están dispuestos a dejar que destroce sus vidas. Una lucha de colosos que simboliza la gran batalla que el planeta lleva años librando, entre la explotación económica y la conservación de nuestros paisajes.

20. PEPE, UNA VIDA SUPREMA (2018)

mejores documentales para reflexionar

De qué va: Pepe Mujica. Y ya.

El cineasta Emir Kusturica elabora un retrato de un hombre inspirador al que deberíamos escuchar cada semana. El modelo de país que aplicó en Uruguay se ha demostrado un éxito y persigue unos ideales que nada tienen que ver con el capitalismo moderno. Y es que Mujica siempre le gustó imaginar que el mundo podía ser un lugar mejor.

Fuente: https://www.fotogramas.es/noticias-cine/g25223433/mejores-documentales-para-reflexionar/

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Nuño es un buscapleitos y creador de problemas

América del Norte/México/Fuente:http://www.contralinea.com.mx/

Por: Álvaro Cepeda Neri

Aurelio Nuño Mayer obtuvo su licenciatura en ciencias políticas y administración pública (entrevista de Mayolo López y fotos de Odette Olguín, en la revista Forma y Fondo del periódico Reforma, 8 de junio de 2014), en la Universidad Iberoamericana. Este todavía secretario de Educación Pública –cada vez más en vías de la privatización–, copiando el currículum religioso abiertamente jesuita de la Universidad Panamericana del Opus Dei (donde Enrique Peña Nieto cursó la licenciatura en derecho natural), y tras su ascenso a un ladrillo, no ha dejado de actuar como el provocador que es con su “pragmatismo-reformista”, queriendo sacar de la sucesión presidencial a López Obrador y descalificando a los partidos Acción Nacional, PAN, y de la Revolución Democrática, PRD (entrevista de Pascal Beltrán y Leticia Robles, en Excélsior, 10 de junio de 2013).

Y sin la tutela de Videgaray, su padrino en la grilla y puente con Peña, con su mirada de tiburón está obsesionado con ser, al menos, precandidato presidencial de alumnos y padres de familia, autopromoviéndose en las escuelas de educación básica durante la ceremonia del abanderamiento de los lunes, donde receta sus amenazas al magisterio disidente y sus rollos antipedagógicos de capataz hitleriano; no para proponer una teoría democrática de la educación, sino rayando en el nazismo para imponer una disciplina autoritaria donde no cabe disentir. Y donde este buscapleitos se ostenta como dueño de la verdad absoluta para generar problemas donde no los hay, como lo hizo recientemente con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), al decretar que en adelante, él será su director general, en lugar de descentralizarlo y otorgarle la plena autonomía que han conquistado los alumnos, para igualarlo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y los otros centros de estudios superiores del sector público.

Pero no. De lo que se trata es de disfrazar de educativa la reforma laboral de Peña-Nuño, radicándola en evaluar a los maestros y para nada reformar la enseñanza teniendo como factor común a los alumnos de preprimaria, primaria y secundaria. La finalidad de Nuño es acabar con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y que prevalezca únicamente el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) como organización corporativa. Son los afanes privatizadores los que campean en el nuñismo.

Y por eso están combatiendo con descuentos, ceses, represiones y encarcelamiento a los disidentes que han probado que la “reforma educativa” es únicamente un medio para deshacerse de maestros de la oposición. Se ha dedicado Nuño a crear problemas, en lugar de poner sobre la mesa una negociación con la finalidad de encontrar soluciones para desactivar los conflictos magisteriales. No había porqué provocar una crisis en el IPN, cuando la institución estaba entretenida en su Congreso interno; pero Nuño redactó y suscribió el decreto que dispuso que él manejaría directamente a esa institución. Y eso fue el inicio del actual conflicto estudiantil.

De inmediato los estudiantes se dieron cuenta de la maniobra de Nuño. Y han respondido con la suspensión de clases, para protestar contra la medida centralizadora y autoritaria del peñista que, como es su estilo, retadoramente amenaza a los estudiantes que no se han intimidado. Nuño se ha convertido en detonador de la ya de por sí explosiva situación nacional, que está a la espera del incendiario que le prenda fuego a la pradera seca nacional. No ha fijado objetivos sobre lo que sería una reforma educativa; pero, sí, en cambio, mantiene su necedad de arrasar con la CNTE, llevándose entre sus patas al IPN al generarle una crisis estudiantil.

Si Peña sigue apoyando a este engendro de dizque secretario de Educación Pública, entonces está claro que de lo que trata es de provocar intencionalmente un conflicto, que le permita al gobierno federal soltar las amarras del militarismo-policiaco para una represión que evite el contagio político de Brasil. Buscapleitos, Nuño, ha ido aumentando su belicosidad con su discurso de aparente tranquilidad, su mirada tiburonezca y su actitud tramposa de dizque estar dispuesto al dialogo; cuando no sale del monólogo y las amenazas explícitas de: “se examinan o los corro”, con previas suspensiones del pago de su salario a aquellos maestros que no depongan su conducta de protestar, en ejercicio de sus derechos constitucionales de criticar a los funcionarios, si es que el Artículo 9 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no ha sido derogado.

Nuño ha ejecutado demasiados abusos de poder para imponer los exámenes a los profesores, sin instituir algún tipo de actualización para ellos, cuando él no ha demostrado que haya sido evaluado para desempeñarse como secretario de Educación. Es así que este buscapleitos es quien ha creado todos los graves problemas que está presentando el sector Educación; incluyendo al Politécnico, donde no había ninguno.

Fuente: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2016/07/03/nuno-es-un-buscapleitos-y-creador-de-problemas/

Imagen:http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/wp-content/uploads/2016/06/contrapoder-495-a.jpg

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La cultura de la violencia

Bolivia/16 de Junio de 2016/Página Siete

Por: Fernanda Wanderley

Vivimos en un mundo en el que predomina la cultura de la violencia en todos los ámbitos de la convivencia social.
La palabra violencia surge asociada a la idea de fuerza física y poder. Los romanos denominaban vis a esa fuerza que permite que la voluntad de uno se imponga sobre la de otro y  deriva el adjetivo violentus y violare con el sentido de agredir, faltar al respetar, maltratar, arruinar y dañar al otro.
El acto violento ocurre con el uso de la fuerza tanto física como psicológica, para lograr objetivos sometiendo la voluntad del violentado. Se manifiesta a través de la agresión física, la manipulación verbal, emocional y psicológica, mediante ofensa, amenaza, humillación, intolerancia, sometimiento, lesión física e, inclusive, muerte.
La cultura de la violencia se instaura cuando las prácticas violentas son normalizadas en una sociedad y así se vuelven recurrentes, aceptadas, toleradas e, inclusive, justificadas a través de la culpabilización de la víctima. Situación que se agrava cuando el Estado, responsable por normar y sancionar los actos de violencia no sólo minimiza los hechos como, en el peor de los casos, se vuelve el perpetrador de violencia.
Nosotras las mujeres somos un grupo que fue y es víctima de todo tipo de violencia. También lo son la comunidad LGTB, las minorías étnicas, los pobres, los jóvenes, los críticos al régimen, entre otros. La vulneración de derechos ocurre en todos los espacios de la vida social: hogares, comunidades, calles, escuelas, universidades, espacios laborales, partidos políticos y la burocracia estatal.
En Brasil hoy se habla de la cultura de la violación debido a la generalización de este crimen en todo el territorio. También se puede hablar de la cultura de la violación en universidades como se visibilizó con los casos en la Universidad Mayor de San  Andrés, en Bolivia, y en Stanford, en los Estados Unidos. La cultura de la violencia en las relaciones de pareja es la causa del extendido crimen de feminicidio en la región.  Igualmente dramática son las redes de trata y esclavitud sexual de niñas, adolescentes y jóvenes que se arrastran en el mundo.
La cultura de la violencia contra las mujeres se funda en el uso del cuerpo de las mujeres como objetos sexuales y como medios para la afirmación del poder masculino. Esta es una de las peores y más persistentes violencias, enraizada en estructuras de vulneración de derechos civiles, políticos y sociales.
La indiferencia o complicidad del poder público, de instituciones de la sociedad (como, por ejemplo, las escuelas, las universidades, las empresas, la burocracia estatal) y la misma ciudadanía con los diferentes tipos de violencia es lo que permite su continuidad y profundización.
La reacción de indignación de la ciudadanía, especialmente de los jóvenes en los últimos casos de violación en Brasil, Bolivia y Estados Unidos, son señales de la creciente politización sobre la violencia contra las mujeres. A esto se suman las crecientes manifestaciones de colectivos sociales e individuos en las redes sociales, en las calles y en los periódicos en contra de la violencia por parte del Gobierno boliviano en relación a grupos sociales como los discapacitados, las mujeres, los pueblos indígenas, los periodistas, los abogados y los analistas sociales.
Estamos frente a un problema profundo que nos toca a todos y a todas y que, independientemente de sus formas, tiene la misma raíz: la manutención de privilegios y del poder por parte de grupos y logias a través de la subordinación, la humillación, el amedrentamiento, el acoso y el sometimiento físico, psicológico e intelectual.
La cultura de la violencia es un monstruo que puede tragar a todas y a todos si no encuentra resistencia sostenida por parte de la sociedad y acciones integradas para detenerlo. Los colectivos feministas, de ciudadanos y de jóvenes que vienen peleando contra este mal estructural no pueden quedar solos en esta batalla. Es urgente que sumemos esfuerzos y compromisos contra todas las prácticas de violencia y su normalización, rebelándonos contra los abusos de poder y exigiendo acciones integrales y concretas por parte de instituciones y organizaciones políticas y sociales.
Fuente: http://www.paginasiete.bo/opinion/fernanda-wanderley/2016/6/16/cultura-violencia-99756.html
Fuente de la imagen: https://www.google.co.ve/search?q=cultura+de+la+violencia&biw=1024&bih=623&tbm=isch&source=lnms&sa=X&ved=0ahUKEwjKytaI89nNAhWm64MKHexFCtEQ_AUIBigB#imgrc=Y4lvwStdeTVfIM%3A
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