Tapados por 50 millones de toneladas de chatarra electrónica al año

Por: Baher Kamal

La industria electrónica ya genera 41 millones de toneladas de basura tecnológica al año, pero con el creciente número de consumidores y la reducción de la vida útil de los dispositivos debido a la demanda de lo más nuevo y mejor, este año los desechos tecnológicos podrían llegar a 50 millones de toneladas.

Entre 60 y 90 por ciento de la chatarra electrónica, cuyo valor asciende a unos 19.000 millones de dólares se comercializa o se desecha de forma ilegal, lo que a menudo involucra a bandas criminales trasnacionales, reveló hace unos años una investigación de ONU Medio Ambiente.

África occidental es, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el principal destino de la basura electrónica, mientras los países asiáticos también son receptores de millones de toneladas de materiales tóxicos, a veces en el marco de los llamados acuerdos de libre comercio con países occidentales.

Computadoras viejas y teléfonos móviles, cables eléctricos, televisores, máquinas de café, refrigeradores y radios analógicas se acumulan en vertederos en todo el mundo, explicó ONU Medio Ambiente.

Según la investigación de esa agencia, la basura tecnológica contiene materiales peligrosos, que suponen riesgos para la salud humana y el ambiente, y en especial de los países en desarrollo.

Uno de los flujos de residuos de mayor crecimiento

Los desperdicios electrónicos constituyen uno de los flujos de residuos de mayor crecimiento tanto en los países ricos como en los que están en desarrollo, coincide la Asociación Mundial para la Gestión de Desperdicios.

Debido a la reducción de la vida útil de las computadoras en los países ricos, que pasó de seis años, en 1997, a solo dos, en 2005, y que la de los celulares es aún menor a dos años, la cantidad de basuratecnológica desechada crece año a año, añade.

“Ese es un problema mayor en las naciones en desarrollo, pues los vacíos legales en las actuales Directivas sobre Desperdicios de Equipos Eléctricos y Electrónicos (WEEE) de la Comisión Europea, le permiten exportar de los países ricos a las naciones en desarrollo”, precisa.

“Alrededor de 70 por ciento de los WEEE terminan en destinos no informados y principalmente desconocidos”, precisó.

Reciclar y reutilizar es un gran desafío

Según la Asociación Mundial para la Gestión de Desperdicios, métodos de descarte inapropiados como la quema a cielo abierto, a menudo usado en el sector informal en las naciones en desarrollo para recuperar materiales valiosos, tiene un gran impacto en la salud humana y el ambiente.

“Los productos electrónicos aumentan de forma exponencial en número, en variedad y en complejidad, y todos ellos incluyen materiales valiosos y peligrosos”, explicó Keith Alverson, director del Centro Internacional de Tecnología Ambiental.

“El desafío de reutilizar, reciclar y eliminar adecuadamente los desperdicios electrónicos ya es enorme, y aumentará, ya sea en hogares particulares, el sector privado o (a escala de) países”, alertó.

“Tenemos que pensar con cuidado e implementar soluciones para la basura electrónica a medida que seguimos beneficiándonos cada vez más de los bienes y servicios eletrónico”, añadió.

Negocio criminal

“Es ilegal exportar desechos electrónicos, pero grandes redes de contrabando clasifican la basura como productos de segunda mano y los tiran en lugares como Ghana, India, Pakistán y Brasil”, observó Christian Nellemann, director de la Unidad de Respuesta Rápida de Rhipto, Centro Noruego de Análisis Global, además de autor del informe de ONU Medio Ambiente.

La falta de controles sobre la eliminación de desechos electrónicos es otro vacío legal explotado por las bandas criminales, que reciben dinero por eliminar de forma segura la basura, que luego vierten o reciclan sin medidas de seguridad, alerta el estudio.

Riesgos para la salud humana

Según el informe, en el vertido ilegal de residuos en los países en desarrollo comienzan a deslizarse de los problemas.

Los métodos inapropiados como la quema a cielo abierto suelen ser comunes en el sector informal para recuperar materiales valiosos, con grandes consecuencias sobre la salud y el ambiente.

“Las emisiones dañinas proceden del plomo de las placas de circuito o de tubos de rayos catódicos, mercurio en pantallas de cristal líquido, cadmio, cromo, materiales ignífugos bromados o bifenilo policlorado y la acumulación de químicos en el suelo, el agua y los alimentos”.

La inhalación de vapores tóxicos de reactivos como cianuro u otros ácidos de lixiviación para extraer raros metales de la tierra, como el cobre y el oro, también causa problemas sanitarios.

Los niños son especialmente vulnerables a los riesgos que supone para la salud porque sus cuerpos todavía están en desarrollo, añade el informe.

Poco reciclaje

“La clave para resolver muchos de esos problemas, y asegurarse de no quedarnos sin metales en las próximas décadas, es un mejor reciclaje y más formalizado”, observó.

Según una investigación del Panel Internacional de Recursos, el grado de reciclaje ha sido consistentemente bajo.

Se recicla menos de una tercera parte de unos 60 metales estudiados al final de su vida y menos de uno por ciento de unos 34 elementos.

Eso presenta una oportunidad valiosa de reducir la degradación ambiental, la energía y el uso del agua, y de disminuir el impacto en la salud si se hace bien.

“Necesitamos atender todo el círculo, crear sistemas de reciclaje y formalizar y subsidiar los sistemas de gestión informal”, indicó Nellemann, uno de los autores del informe de ONU Medio Ambiente.

“También necesitamos hacer frente a la significativa participación del crimen organizado en la gestión de desperdicios”

Aparecen soluciones para luchar contra el manejo ilegal y poco sostenible de la chatarra electrónica, como recuperar metales valiosos y otros recursos contenidos en los productos, y reducir el volumen de basura producido, disminuir la presión sobre el ambiente, crear puestos de trabajo y generar ingresos.

“Montañas de desechos electrónicos crecen en el mundo, pero pueden convertirse en un recurso vital que proteja la salud humana y garantice que la humanidad use cada vez más los recursos cada vez más exigidos”, añadió.

Un mundo moderno sin productos electrónicos

Es imposible pensar el mundo actual sin dispositivos electrónicos, indica la ONU. De hecho, parece demasiado tarde para pensar en un contexto hipotético de ese tipo.

Los teléfonos inteligentes que son como un cordón umbilical al mundo digital, los refrigeradores y los sistemas de aire acondicionado para mantener la comida y nuestros hogares frescos, al igual que las computadoras, las licuadoras y las consolas de juegos, los automóviles eléctricos y los paneles solares.

“Esas invenciones transformaron, sin duda, nuestras vidas y las mejoraron, al permitirnos acceder a información y recursos, a la comunicación instantánea y liberando nuestro tiempo para poder dedicarnos al disfrute”, indicó.

Pero la ONU precisa que no hay bien que no incluya un aspecto negativo, que en este caso es la chatarra electrónica.

Traducido por Verónica Firme

Ecoportal.net

IPS

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En Argentina: El programa de reciclaje electrónico E-Basura, candidato al premio Unesco-Japón

America del Sur/Argentina/Telam.com.ar

El programa de reutilización tecnológica y concientización ambiental «E-basura«, con el que la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) busca encontrar una solución para los siete kilos de desperdicios electrónicos que cada argentino genera por año, quedó seleccionado para la nominación al Premio Unesco-Japón en Educación para el Desarrollo Sostenible 2017.

«En Argentina se calculan 300.000 toneladas de basura electrónica por año, lo que da alrededor de siete kilos por habitante. Con este programa buscamos achicar la brecha digital, contribuir con el medio ambiente y concientizar al respecto», dijo a Télam la directora de E- Basura, Viviana Ambrosi.

Con este objetivo, este proyecto de extensión de la Facultad de Informática de la UNLP articula acciones, mecanismos y procedimientos que permitan la recuperación del equipamiento informático en desuso y su reacondicionamiento, para luego utilizarlo con fines sociales.

Además de mitigar el impacto ambiental causado por los aparatos desechados en el territorio provincial, la iniciativa busca reducir la brecha digital y social que representa el costo de adquisición de equipamiento tecnológico, destinando el material recuperado a entidades de bien público y sin fines de lucro para la alfabetización digital.

Un equipo compuesto por 22 personas, entre alumnos y docentes, recibe donaciones de equipos en desuso de la comunidad y luego los reacondiciona o recicla mediante la instalación de software libre y aplicaciones educativas.

Las computadoras recuperadas son donadas posteriormente a instituciones sin fines de lucro como escuelas, comedores populares, bibliotecas y ONG´s para reducir la brecha digital y social en los sectores vulnerables de la comunidad.

En tanto, el material que no puede ser reutilizado es enviado a empresas con certificación ambiental para su disposición final segura, evitando así su estadio final en quemas y basurales.

«Restaurar computadoras y donarlas a escuelas nos permite contribuir a la alfabetización digital y a un mayor desarrollo sostenible», sostuvo Ambrosi.

Desde su creación, en 2009, el programa benefició a 70.000 personas que concurren a diversas instituciones, como comedores populares, escuelas, hospitales, museos, dispensarios, bibliotecas, ONG’s, instituciones de arte e investigación.

E-Basura tiene también un componente educativo ya que cuenta con un taller de oficio de armado y reparación de PC, además de que allí realizan prácticas profesionales distintas escuelas técnicas de la región La Plata, Berisso y Ensenada.

En el marco de la implementación del Plan de Acción Mundial en Educación para el Desarrollo Sostenible, el Premio Unesco-Japón galardona a individuos, instituciones y organizaciones por sus proyectos destacados en el campo de la Educación para el Desarrollo Sostenible.

De un total de nueve proyectos, el Programa e-basura quedó seleccionado junto a dos proyectos más en representación de Argentina, instancia para la cual se tuvo en cuenta «la duración y sostenibilidad del los proyectos, viabilidad y pertinencia, la participación cooperativa de múltiples actores en el diseño e implementación, la evidencia de resultados y el alto impacto relativo a los recursos utilizados».

El proceso de elección estuvo a cargo del Comité de Selección integrado por los representantes de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la Unesco (Conaplu) del Ministerio de Educación y Deportes en conjunto con la Delegación Permanente de la República Argentina ante la Unesco.

El premio consiste en tres galardones anuales de 50.000 dólares cada uno

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201705/188633-e-basura-unlp-premio-unesco-japon.html

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