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Se endeudan 30 años para estudiar la universidad en Chile

América del Sur/ Chile/ 26.11.2019/ Fuente: www.excelsior.com.mx.

Miles de universitarios chilenos se han endeudado con créditos equivalentes, incluso, a una hipoteca, para poder cursar sus estudios superiores. Muchos se sumaron a las protestas contra el presidente Sebastián Piñera.

La educación en Chile fue dejada a manos de los bancos, lo que ocasionó que se matara financieramente a toda una generación de jóvenes, que hoy en día tenemos deudas de miles de dólares a las espaldas”, lamenta Juan Pablo Rojas, portavoz de Deuda Educativa, organización que exige cambios en las políticas educativas.

Es una condena, porque salimos al campo laboral a buscar trabajo ya con un crédito millonario que pagar. La problemática afecta a dos millones de jóvenes”, añade.

Estudiar en Chile es caro, incluso en los centros públicos, que deben autofinanciarse.

Cursar biología en una universidad pública cuesta, por ejemplo, más de 25 mil dólares. Un grado de magisterio en Educación Infantil, unos 24 mil dólares. Odontología, más de 50 mil dólares o hasta 62 mil dólares si se cursa en una escuela privada, según un estudio de la Fundación Sol, que analiza la educación en Chile.

Por eso, miles de estudiantes se ven obligados a pedir un crédito para estudiar. “Dedico 50% de mis ingresos para pagar la deuda. No es un gasto menor. Hay que afrontar, al mismo tiempo, pagar ese préstamo, la salud, que también está precarizada, y todo lo demás. Vivir en este país es complicado”, asegura Tomás Ahumada, un joven con estudios de Arte Dramático que debe el equivalente a más de 9,900 dólares en créditos de estudio.

El actor es uno de los más de 870 mil beneficiarios del Crédito con Aval del Estado (CAE), el préstamo más popular en Chile, creado durante el gobierno de Ricardo Lagos y establecido durante la administración de Michelle Bachelet, a partir de 2006.

Es un crédito que nació con un interés de 6%. Después de grandes protestas universitarias, se redujo esa tasa a 2%, pero las entidades financieras siguen cobrando lo mismo.

El Estado chileno paga la diferencia con dinero de los contribuyentes.

 

DÉCADAS DE DEUDAS

 

Las grandes deudas afectan especialmente a personas que han cursado estudios con pocas oportunidades laborales, como es el caso de Ahumada. “Mi sector, el de la actuación y la cultura, está precarizado. No hay contratos. No hay remuneraciones regulares. Entonces, tengo que trabajar en otras cosas, y en la medida que puedo, voy pagando. Voy a tardar 30 años en desembolsarlo todo. Terminaré de pagar a los 50, y entonces ya tendré que estar pendiente de la jubilación, pero el sistema de pensiones privado también está podrido. No hay por dónde afrontar este país”, lamenta.

Unas 397 mil personas estudian actualmente con el CAE. De ellas, 40% es morosa, según la Fundación Sol.

Sebastián Figueroa no está pagando su CAE. Estudió magisterio de educación física entre 2009 y 2014 y debe el equivalente a unos 21 mil 249 dólares, que no puede desembolsar.

No me da para vivir. Tengo mi familia, otros gastos, y no lo puedo desembolsar”, señala el joven.

No pagar la deuda coloca a los jóvenes en una lista de morosos, conocida como Dicom. “Si yo quiero alquilar una casa, no puedo hacerlo por estar en Dicom. Estoy obligado a vivir de prestado con amigos o vivir con mis padres”, revela Figueroa.

ALTO COSTO DE VIDA

Daniela Monsalve estudió Administración Pública, debe el equivalente a unos 18 mil 700 dólares, y tampoco está abonando al crédito. Gana 582 dólares al mes, y asegura que, si pagara la deuda, no llegaría a fin de mes.

El costo de vida en Chile es tan caro que los sueldos no dan ni siquiera para pagar lo que nos comprometimos. Además, tenemos que pagar la salud, porque no tenemos previsión social”, asegura.

Los bancos suelen amenazar con embargos a quienes no pagan el crédito.

Proponemos que se detengan esos créditos, que nos condonen las deudas y que Chile tenga una política pública que apunte a la gratuidad total del sistema educacional, tal y como se ha comprometido en varios tratados internacionales”, pidió el activista Juan Pablo Rojas.

Fuente de la noticia: https://www.excelsior.com.mx/global/se-endeudan-30-anos-para-estudiar-la-universidad-en-chile/1349507

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EEUU La deuda de los estudiantes estadounidenses se torna en una losa: deben más de 1,5 billones de dólares

América del NOrte/EEUU/

La morosidad asociada a la petición de préstamos para superar etapas académicas en EEUU, un sistema ampliamente asentado en la mayor economía del planeta, crece como la espuma: la deuda estudiantil rebasa el PIB español y condiciona el acceso a la vivienda de los ‘millennials’. Bernie Sanders propone un impuesto a Wall Street para corregir esta lápida financiera.

Estados Unidos es una economía altamente endeudada. No supera los niveles de deuda de naciones como Japón o Bélgica, con cotas históricas muy por encima del valor de sus economías, ni los de Italia o Grecia, que han aumentado notablemente sus compromisos de pago durante el largo decenio posterior a la crisis, pero ya supera holgadamente el 100% de su PIB. Y lo peor es que continúa in crescendo una vez rebasados los 22 billones de dólares.

Pero, en paralelo a este deterioro de las finanzas federales, hay otros casos de alarma financiera, la contraída por los estudiantes que realizan sus estudios en centros académicos de Estados Unidos y donde impera el sistema de solicitud de créditos para sufragar los procesos docentes, y que generalmente se focalizan durante el periplo universitario. Los licenciados, americanos o no, que cursan sus estudios en Estados Unidos han contraído una deuda astronómica, de 1,5 billones de dólares. Casi el montante del endeudamiento español que también oscila ligeramente por encima del tamaño de su economía.

Las deudas estudiantiles afectan a 43 millones de estadounidenses, uno de cada seis ciudadanos del país

Ben Miller, vicepresidente de Educación post-secundaria del Center for American Progress, think tank próximo al partido demócrata, expone en un extenso artículo, el enorme peso con el que los recién licenciados deben empezar a operar en el mercado laboral, además de los escollos de, por ejemplo, acceder a una vivienda en alquiler o en propiedad. Y que afectan a varias decenas de miles de personas, con una deuda acumulada, a nivel federal, de 1,5 billones de dólares. A los que hay que añadir -recalca- otros 119.000 millones más contraídos en el ámbito educativo privado. “Un sistema de financiación en el que están inmersos 43 millones de estadounidenses, uno de cada seis ciudadanos del país” y que afecta, además, a uno de cada tres jóvenes de entre 25 y 34 años, que tienen en la actualidad un préstamo de estudios. Miller pone otro dato encima de la mesa, para revelar la gravedad de la situación. El 45% de ellos están sometidos a una tasa de morosidad que supera en más de tres veces el promedio de los créditos otorgados. A pesar de que su deuda acumulada esté situada en el rango medio-bajo de las devoluciones -9,625,7 dólares-, incluidas las de uno de cada tres estudiantes que solicitan ayuda financiera por encima de los 40.000 dólares, cantidad a la que acceden uno de cada tres estudiantes.

Reformas legislativas agresivas

Desde el Center for American Progress se plantean varias soluciones para acometer este cuello de botella de endeudamiento, que reduce considerablemente el poder adquisitivo y elevan el riesgo de quiebra financiera en los primeros años de la vida laboral de los jóvenes americanos y que, al unísono, supone el 92% de la deuda pendiente de cobro del sistema federal de créditos estudiantiles. En concreto, seis: la revisión de las condiciones financieras de los préstamos, crear la opción de que no se nominen necesariamente en dólares, con el propósito de que se evite así el encarecimiento gradual de la deuda por la evolución del mercado cambiario, una reforma de las leyes de reparación financiera que combata el crecimiento excesivo de los intereses y provea cauces de saldo del principal de la deuda, cambios regulatorios más benévolos para el acceso a este tipo de contratación y normas permisivas con la reestructuración paulatina, en plazos y en cantidades, de estos préstamos. Esta batería de medidas debe, además, realizarse con criterios de equidad, simplicidad y de análisis de impacto reales por parte del legislativo. Porque EEUU no puede permitirse el lujo de seguir engordando la deuda de sus estudiantes y porque una gran parte de ella, nada menos que el 27%, se traslada al ámbito familiar; los padres de los alumnos han acaparado ya esa porción de la morosidad con el Estado federal.

En un reciente reportaje en Business InsiderPowell, una millennial de 33 años y residente en el área metropolitana de Pittsburgh, la primera chica de nueve nietas en su familia que ha acabado una licenciatura, en Derecho, se declara impaciente por independizarse y tener piso propio, pero solo ha conseguido un préstamo de 40.000 dólares menos que los 180.000 que necesita para lograr un apartamento próximo al que tiene alquilado. “¿El problema? Que todavía mantengo una deuda de 178.000 dólares de mi etapa universitaria”. Difícil engranaje financiero, a pesar de que está contratada a tiempo parcial, como letrada de una compañía energética, que le reporta casi 100.000 dólares anuales. Su deuda le impide cumplir su sueño. La Reserva Federal también atribuye, en más de un 20%, el descenso de adquisición de viviendas en propiedad entre jóvenes estadounidenses entre 2005 y 2014 a la devolución de préstamos estudiantiles. Una tendencia que ha continuado con posterioridad, porque entre 2016 y 2018 las tasas de compra de vivienda se han seguido deprimiendo. Y a lo que ha repercutido, sin duda, la escalada de precios en casi todas las grandes capitales del país, que lideran los rankings internacionales, que les han colgado el cartel urbes sometidas a burbujas inmobiliarias. San Francisco, Nueva York o Los Ángeles son varias de ellas.

Propuestas desde el cónclave demócrata

El asunto es de tal dimensión que ha saltado a la arena política. Un año antes de las elecciones a la presidencia de 2020. Candidatos demócratas como Elizabeth Warren ha propuesto suprimir las deudas individuales superiores a los 50.000 dólares. Porque la Fed anticipa que este año se reducirá, entre un 1% y un 2%, la capacidad de compra de inmuebles entre los jóvenes por cada 1.000 dólares de su deuda estudiantil. David Bergeron, analista del Center for American Progress y antiguo cargo del Departamento de Educación de Barack Obama estima que, por el contrario, la adquisición de viviendas entre los jóvenes que saldan sus deudas de estudios crece en un 30%.

La Fed atribuye el descenso de compra de casas entre jóvenes a la devolución de  estos préstamos, tendencia que ha continuado entre 2016 y 2918

Pero, quizás, el planteamiento más arriesgado y rupturista es el del aspirante Bernie Sanders. El rival de Hillary Clinton en las últimas primarias demócratas ha propuesto sufragar la montaña de endeudamiento estudiantil con un impuesto a Wall Street. El senador de Vermont ha puesto incluso gravámenes: del 0,5% sobre las transacciones bursátiles; el 0,1% a la comercialización de bonos y el 0,005% sobre las operaciones con productos derivados. Según sus cálculos, dotará a los estados de 48.000 millones de dólares anuales. Dirigidos a eliminar los gastos de matrículas en cursos de grado y de tasas en colegios y universidades públicas. Nuevo intento de construir un estado de bienestar al estilo europeo. El propio Sanders calificó de “revolucionario” su plan; entre otras razones, porque contribuirá -dice- a sanear las deudas estudiantiles y a impulsar las tasas de consumo con economías libres de trabas para las generaciones más jóvenes que podrán destinar parte de sus retribuciones a la adquisición de bienes y servicios. “Esta iniciativa acabará con la deuda estudiantil en el país y lapidará la absurda sentencia contra una generación entera, la de los millennials, que tienen que dedicar una parte substancial de su vida laboral a pagar por un crimen que no han cometido, a una condena que no tienen derecho a cumplir”, aseguró hace unas fechas a la agencia Bloomberg. Si bien se topa con la reticencia de algunos economistas y banqueros que lo tachan de amenaza al crecimiento económico del país.

Aunque la incesante subida de las matriculaciones universitarias y los recortes presupuestarios en materia educativa hayan triplicado, con creces, la deuda adquirida por estudiantes a través de créditos para pagar sus estudios desde 2007. Hasta el punto de significar el segundo motivo de endeudamiento con el sistema financiero, solo por detrás de las hipotecas, y por delante de los préstamos de compra de vehículos o los pagos pendientes a través de tarjetas de crédito. Y pese a que Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal o Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan hayan mostrado su preocupación por el excesivo endeudamiento de los jóvenes estadounidenses que, estando en posesión de títulos académicos, no pueden acceder a una vivienda en propiedad, tienen dificultades por mantener alquileres estables y perjudican el ritmo de actividad de este sector y del conjunto de la economía. Una crisis que empieza a tener tintes globales.

Fuente: https://www.publico.es/economia/eeuu-deuda-estudiantes-estadounidenses-torna-losa-deben-1-5-billones-dolares.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

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Que la educación no sea una deuda impagable

Por Gabriel J. López Arrieta

Siempre que recuerdo cuando estudié en la universidad, es notable mi nostalgia, orgullo y deseos de regresar, por ser de los momentos más importantes, especiales y enriquecedores que he vivido (por supuesto, luego del nacimiento de mi hija). Y desde mi punto de vista, por más extraordinaria que fue la universidad en mi crecimiento personal y profesional, al igual que a muchos otros estudiantes, fue una experiencia que estuvo llena de satisfacciones y frustraciones.

Para ponerles en contexto, y para los que somos parte de la generación “X”, que nacimos entre los años 1965 al 1979, y que nos encontramos como el “jamón del sándwich”, entre la generación de los “baby boomers” que nacieron entre los años 1946 y 1964 y la generación “Y” o “millenials” que nacieron entre los años 1980 al 1999; llegar a la universidad era la aspiración más importante, y hasta casi por obligación, que tenía cualquier estudiante de cuarto año o grado 12.

En gran medida, esto se debía a la cultura laboral del momento, y que aún permea, de obtener un trabajo “inmediato” luego de graduarte ante la necesidad que existía de suplirle en gran parte la empleomanía al sector de la manufactura. Este sector representó, según el estudio Encuesta de Establecimientos que realizó el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (período: 1990 a 2014), sobre 160,000 empleos directos y hasta 200,000 empleos, incluyendo los indirectos. Sin duda, la generación de los “baby boomers” fue la “zapata” en el crecimiento económico que tuvo Puerto Rico por casi 20 años.

¿Pero era la realidad de nuestra generación “X”, es la realidad de los “millenials” o será la realidad de los “Z”, de los “alfa” y demás generaciones que continuarán surgiendo, el graduarte de la universidad, pública o privada y tener “seguro” un empleo en lo que estudiaste? Estoy convencido que no fue así, ni es, y mucho menos será. Seguro, esta es la mayor frustración de un estudiante universitario, y me incluyo, que con ilusión y sacrificio y entre becas, préstamos y hasta tarjetas de crédito, se han pagado y continúan costeando sus estudios. Sin pasar por alto a los padres de muchos otros estudiantes universitarios, que igualmente hicieron y hacen grandes sacrificios económicos con préstamos personales y hasta refinanciando las hipotecas de sus hogares para asumir dicha carga económica.

Es importante que sepamos que, de acuerdo con el Consejo de Educación de Puerto Rico, cada año entre las universidades públicas y privadas se gradúan aproximadamente 50,000 estudiantes. Conociendo este dato, tenemos que cuestionarnos y repensar si dicha oferta responde a la demanda laboral, ante el escenario actual que atraviesa el país de un proceso de quiebra con $72 mil millones en deuda pública y una emigración anual a Estados Unidos que continúa en aumento entre 114,000 a 213,000 puertorriqueños (fuente: Estimates of Post-Hurricane Maria Exodus from Puerto Rico por el Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College de City University of New York), la cual se agudizó con la devastación que dejó el huracán María de categoría 5. Evidentemente esto provoca la continua fuga del talento joven, que a su vez se convierten en la diáspora, pero por obligación.

Los invito a reflexionar ya que nos encontramos en una coyuntura difícil, compleja e histórica en Puerto Rico, donde precisamente se está discutiendo con pasión el tema de la educación. Es momento de analizar de manera responsable, sensata y prudente, un cambio en la dirección que se le ofrece al estudiantado en todos sus niveles. Necesitamos que tanto el sistema público como el privado integren en sus currículos de enseñanza el tema del emprendimiento y empresarismo de manera permanente y consistente desde los años preescolar, superior y universitario. De igual manera, se deben reforzar las disciplinas de ciencias, matemáticas y tecnología, pero más importante aún, lo que no sea necesario en ese currículo descartarlo, y así, no resulte engorrosa y frustrante la preparación académica de cualquier individuo.

Por todo esto y mucho más, es que los sistemas de educación público y privado tienen que adelantarse a la historia, y no permitir que la historia se les adelante. Puerto Rico lo necesita con urgencia, para que la educación no sea una deuda impagable.

Fuente del Artículo:

https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/quelaeducacionnoseaunadeudaimpagable-columna-2403072/

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Japón: “Scholarships” Are Driving Students into Debt

Japón/Noviembre de 2017/Autor: Iwashige Yoshiharu/Fuente: Nippon

Resumen: Nada puede ser más importante para los jóvenes que el deseo de aprender. Sin embargo, hay muchos casos en que las becas destinadas a apoyar el aprendizaje pueden convertirse en una gran carga financiera después de la graduación debido a la necesidad de comenzar a reembolsar los préstamos estudiantiles. La carga de amortización puede reducir el entusiasmo por el trabajo y afectar las decisiones sobre el matrimonio y el parto. Incluso los beneficiarios de becas públicas ofrecidas por la Organización de Servicios Estudiantiles de Japón han sufrido las consecuencias negativas de los préstamos estudiantiles.

Scholarships Risk Aggressive Debt Collection

Nothing can be more important for young people than the desire to learn. There are many cases, however, when scholarships intended to support learning can become a great financial burden after graduation because of the need to start repaying student loans. The repayment burden can dampen enthusiasm for work and affect marriage and childbirth decisions. Even the recipients of public scholarships offered by the Japan Student Services Organization have been suffering from the negative consequences of student loans.

Students seeking loan-based scholarships are rising rapidly due to the high cost of education and the difficulty many families have of paying tuition. Many students now graduate with debt of several million yen and must start their working careers with excess liabilities. With the growth of low-wage, nonregular employment, people cannot afford to pay back their loan-based scholarships. In response, JASSO is strengthening its debt collection efforts, such as by placing people on blacklists, assigning collection to external agencies, and initiating court-mediated summary procedures. Many people will consequently be driven into a corner no matter how hard they work.

Relief Measures That Do Not Provide Relief

Loan-based scholarships differ from other types of loans in that they are extended while future employment and income are unknown, meaning that there is an inherent risk of loan delinquency. Inasmuch as they are a form of scholarship, relief measures should be built into the system to address cases when delinquency occurs. Unfortunately, existing relief measures are extremely inadequate.

For example, people experiencing difficulty repaying a JASSO loan because their annual income is less than ¥3 million can have the repayment period suspended. This measure, however, only applies for 10 years. Once 10 years have passed, the measure cannot be used even if annual income remains very low. Limitations in how the relief measure is applied are another problem. When people are delinquent, they must resolve their delinquency before they can take advantage of the relief measure, such as by paying the entire amount of late charges and principal payments in arrears. These people, however, are delinquent because they are unable to repay their loan; it makes no sense to offer relief only to those who end their delinquency.

Such application of relief measures has been criticized repeatedly for some time. In April 2014, JASSO extended the suspension of repayment in cases when the borrower’s annual income was less than ¥2 million. In December of the same year, however, JASSO restricted the use of this new measure. It stated that delinquency will not be suspended for people who have gone to court or for people who claim that the statute of limitations applies to part of the repayment obligation. It is unreasonable to restrict relief for people with financial difficulties just because they have taken their case to court or claim that the statute of limitations has run out; they have every right to do so. JASSO states, moreover, that whether or not such relief measures are applied is at its discretion and is not a right of the scholarship recipients. Giving such discretionary powers to the lender will strip the relief measures of their meaning.

Expanding Grants and Interest-Free Scholarships

Clearly, JASSO loans are scholarships in name only. Many of the people suffering from the repayment burden are victims of circumstances beyond their control.

The negative consequences of such “scholarships” cannot be prevented with efforts by individuals alone. The entire system needs to be overhauled. I advocate the following reforms:

  • Educational expenses that are extremely high compared to other nations should be reduced.
  • Grants should be expanded.
  • Loan-based scholarships should be made interest free.
  • Repayment should be made flexible in line with repayment capacity.

Some Progress Achieved

While the scholarship system has many problems, the influence of public opinion has resulted in some steps toward improving the system.

First, grant scholarships without a repayment requirement were finally introduced in fiscal 2017—a first for government scholarships. Eligible students are those facing difficulties pursuing higher education, such as those raised in children’s homes and children from low-income, tax-exempt households. This scholarship, however, is extremely limited in scope. There are only about 20,000 recipients per academic grade, who will still need to take out loans since monthly stipends are between ¥20,000 and ¥40,000. They also need to maintain high grades to qualify. Children raised in difficult circumstances frequently do not have a supportive studying environment. Having such a standard will severely limit the effectiveness of the scholarship. Also, repayment may be demanded when grades are poor. This standard, however, is vague, and it is possible that people will not apply for the scholarship out of fear of the potential repayment burden. While the introduction of a grant scholarship is a step forward, its design still has many flaws.

Second, new efforts have been made for interest-free loans. JASSO scholarships can be either interest bearing or interest free. The pool of funds for interest-free scholarships is limited, however, so students who qualify may still be unable to receive them. The Ministry of Education, Culture, Sports, Science, and Technology has stated that, starting in the current fiscal year, all qualifying students desiring interest-free scholarships will be able to receive them. The ministry reports that so-called residual qualifiers total 24,000 students, a figure that many educators feel is too low. Income and grade standards for interest-free loans have been tightened, which has greatly reduced the number of residual qualifiers; the 24,000 figure of should be understood with this in mind.

Third, a repayment plan adjusted for income has been introduced. In fiscal 2017, a new scholarship system was introduced where monthly repayments are adjusted for income. The design of this system, however, falls short of its objective since, based on the rationale of a limited budget, tax-exempt persons, including those with zero income, are still required to make monthly payments of ¥2,000. While repayment can be suspended for people with low incomes, the problems associated with relief measures discussed above have not been fully addressed. Also, the issue of smaller monthly payments lengthening the repayment period has not been addressed. Another problem is the income used to determine monthly payments, which is the sum of the income of the scholarship recipient and the income of the household breadwinner who is not a party to the scholarship agreement.

Supporting Education with the Whole of Society

Policymakers claim there are no funds available for scholarships. The real issue, then, may be the extremely limited funds that are allocated for education in Japan. The Organization for Economic Cooperation and Development reports that the ratio of public educational expenditures to GDP, which averages 5.4% for all member nations, is just 3.6% for Japan—a figure that falls to 0.5% for higher education, the lowest figure among member nations. This reality stems from the mistaken application of the beneficiary-pays principle, where people receiving an education bear its costs. Education, however, is not just meant for the individual. It also benefits society as a whole. As things stand, students must take out large loans to pay for their education depending on their parents’ financial situation. This goes against the principle that “all people shall have the right to receive an equal education” stipulated in Japan’s Constitution and cannot be called fair.

There is an urgent need to allocate a level of funds for education similar to other OECD nations and to begin a national dialogue on the infrastructure needed to support the development and education of children and young people.

Fuente: http://www.nippon.com/en/currents/d00355/

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Deuda educativa realizada por estadounidenses mayores de 50 años

Del mismo modo, un informe de 2016 de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE. UU. Provocó alarma al mostrar que el gobierno federal está reteniendo una parte de los beneficios de Seguridad Social de un número creciente de estadounidenses mayores para cubrir la deuda de préstamos estudiantiles incumplidos.

En medio de este contexto, el Instituto Urbano publicó el jueves un análisis de los datos de la encuesta federal sobre los titulares de deuda de estudiantes mayores. El grupo descubrió que el 3.5 por ciento de los estadounidenses mayores de 50 años mantienen la deuda de los estudiantes por su propia educación, en comparación con aproximadamente el 8 por ciento de la deuda de sus hijos o nietos.

Los prestatarios mayores con deudas de su educación tienden a tener finanzas más precarias, encontró el informe. Por ejemplo, el 55 por ciento de este grupo informó que tiene problemas con el dinero en comparación con el 33 por ciento de aquellos con deuda estudiantil por sus hijos. Además, los adultos negros mayores de 50 años tienen aproximadamente el triple de probabilidades de tener deuda educativa por sí mismos que sus pares blancos.

Fuente:https://www.insidehighered.com/quicktakes/2017/11/16/education-debt-held-older-americans

Imagen de archivo OVE

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México: Hay interés de legisladores por apoyar la educación: Mercado

México/Noviembre de 2017/Fuente: Mirador

Gema Mercado Sánchez, titular de la Secretaría de Educación de Zacatecas, sostuvo en entrevista respecto al reclamo que hacen integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), sobre un adeudo de 8 millones de pesos por parte de Gobierno del Estado, que se encuentra imposibilitada legalmente para pagar ese concepto.

Dijo que cuando se entrega la administración se deja un listado de adeudos, y si no está en la lista, no se puede pagar. Además, no se tiene el presupuesto para ello. Sin fundamento legal no se puede proceder, advirtió, pero dio a conocer que la Secretaría de la función Pública solicitó alguna información que se ya se recaba para ver si el año que entra se puede presupuestar.

“La reforma educativa dejó muy claro que las negociaciones con los sindicatos se centralizan, de manera que no se pueden hacer negociaciones extraordinarias, ya que simplemente no hay recursos para solventarlos”.

Se han tenido acercamientos entre las partes y se dialoga de forma cordial. Se les han dado también apoyos para algunos eventos, aunque no como reconocimiento de un adeudo.

Por otro lado, luego de su visita a diputados federales, en Ciudad de México, a donde acudió en busca de recursos para el tema de la educación, dijo que le fue “muy bien”. Señaló que les atendió la Comisión de Educación y los diputados se mostraron interesados. Se les dejó un expediente y se les proporcionó información, además de que se reconoció el esfuerzo que se está realizando en Zacatecas.

Del mismo modo, se le reconoció el trabajo de gestión a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), y se dijo que es la única de las instituciones con problemas financieros que ha estado dando pasos firmes para solventar las dificultades.

Tienen los diputados conocimiento de la reorganización estricta que se efectúa, de manera que se tiene toda la disposición para que en el presupuesto del año que viene se pueda tener una condición favorable que estabilice las circunstancias en el sector educativo, añadió.

Luego se visitó al presidente de la Comisión de Presupuesto y el gobernador del estado acudió al Senado de la República para gestionar apoyos para la educación en la entidad.

Se tiene optimismo sobre las acciones emprendidas, aseguró, y comentó que siempre habrá dificultades, pues “somos una sociedad compleja”, pero las cosas están saliendo. “Tenemos optimismo de que tendremos suficiencia presupuestal para cerrar el año en el sector magisterial, y espero que también en la Universidad”.

Fuente: http://www.periodicomirador.com/2017/11/01/interes-legisladores-apoyar-la-educacion-mercado/

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La deuda con los niñ@s del estado de México.

Las elecciones del Estado de México se acercan y el próximo 4 de junio los mexiquenses saldrán a decidir qué tipo de administración estatal desean para los siguientes seis años. Las y los candidatos han tratado de describir qué tipo de Estado de México tienen en mente para las próximas generaciones. Sin embargo, estas ideas no deben ser palabras vacías ni huecas sino que deben estar acompañadas de la responsabilidad que conlleva la oportunidad del presente para transformar el futuro. Dicha transformación debe comenzar por asegurar el derecho a aprender de las presentes y futuras generaciones de mexiquenses.

Empecemos con la generación más joven: las y los niños que recién nacieron o nacerán este año. La próxima administración estatal tendrá la responsabilidad de entregar en buen puerto la primera infancia de todas estas niñas y niños, quienes en seis años estarán pisando por primera vez las aulas de una escuela primaria. Para que tod@s lleguen listos para aprender, deben crearse las condiciones para que ejerzan su derecho a la salud, alimentación y seguridad en estos primeros seis años de vida. El primer paso es hacerlos visibles, asegurar su derecho a contar con identidad. Hoy en día, 1 de cada 10 niñ@s recién nacidos en el Estado de México no son registrados durante su primer año de vida (REDIM, 2012). Sin acta de nacimiento, se les priva a estos niñ@s de su derecho a la protección de su salud y de recibir apoyos sociales.

A la mitad de la próxima administración estatal, estos mismos niñ@s tendrán el derecho de acudir a y aprender en una escuela preescolar. Hoy en día, solamente 16% de l@s niñ@s de 3 años asisten al primer año de preescolar. Esta situación no sólo se viola el derecho a más de 8 de cada 10 niñ@s a la educación, sino también amplia las brechas en el aprendizaje de l@s niñ@s en desventaja socioeconómica. El primer grado de primaria puede ser muy tarde para muchos de ell@s.

Ahora hablemos de l@s niñ@s que llegan por primera vez a primaria en el ciclo escolar 2017-2018. La próxima administración estatal tendrá que realizar acciones responsables para asegurar que estos niñ@s avancen conforme a su edad, aprendan lo que quieren y necesitan, y participen en su proceso de manera constante. Actualmente, en el Estado de México perdemos a 16 niñ@s entre el primer grado de primaria y el primer grado de secundaria. Luego, de los niños que sí se quedan, 6 de cada 10 no aprenden lo básico.

Millones de niñ@s ven truncadas sus trayectorias educativas por falta de sentido de pertenencia a la escuela, apoyo económico o problemas sociales que no pudimos atender a tiempo. Para cambiar esto hay que entender que cada escuela debe convertirse en un proyecto de la comunidad. La tarea de la próxima administración es estar cercana a cada escuela, entender que el problema educativo no se resuelve sólo a base de becas o computadoras, sino que empieza por atender a las personas: la formación inicial de los futuros maestros, la formación continua de los maestros en servicio, la integración sustantiva de las familias y la participación continua de los propios estudiantes en su educación.

Finalmente, imaginemos una joven que entra este agosto al primer grado de secundaria. Si seguimos la estadística de hoy en día, al terminar la secundaria, esa alumna habrá perdido a 3 de cada 10 compañer@s con los que entró. Peor aún, de los “afortunados” que se quedaron, 67% de ellos se graduará de secundaria sin alcanzar las competencias básicas para seguir aprendiendo. Si estos jóvenes no tienen la oportunidad de ejercer su derecho a aprender, ¿cómo esperamos que puedan llegar a educación superior y completar una carrera? Por ello, es importante que la próxima administración atienda de manera integral la educación básica y media superior. Al igual que en primaria, se requiere que las acciones no sólo se concentren en dotar de recursos económicos a las familias sino en desarrollar las capacidades de todas las personas de la comunidad escolar.

Hoy en día, el Estado de México no logra asegurar el derecho a aprender de niñas y niños. En el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa (ICRE), el estado obtiene un mediocre 6.2 en una escala del 0 al 10. De continuar con esta trayectoria, el derecho a aprender de l@s niñ@s se seguirá viendo vulnerado, coartando sus oportunidades de ser la mejor versión de sí mism@s. La próxima administración estatal tendrá el enorme encargo de cambiar esta situación. Nuestra responsabilidad recae en analizar sus propuestas, escuchar su posicionamiento sobre la transformación educativa, elegir responsablemente la mejor plataforma y verificar que las responsabilidades de los funcionarios se cumplan. No bastan las buenas intenciones, es necesario elegir y exigir un rumbo claro y decidido para bien de las próximas generaciones.

Fuente: http://www.mexicanosprimero.org/index.php/educacion-en-mexico/enterate/noticias-de-hoy/4405-la-deuda-con-l-s-nin-s-del-estado-de-mexico-opinion

Imagen: http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main/uploads/2017/05/24/59261fbf9b96b.jpg

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